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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz
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miércoles, 24 de noviembre de 2021

El nuevo tiempo de la Ciencia en Cuba

 La investigación científica debe integrarse de modo natural a la vida del país. Así trascendió este martes, desde el Palacio de la Revolución,en otro encuentro sobre el Sistema de Gestión de Gobierno basado en la Ciencia y la Innovación, el cual estuvo encabezado por el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez

 
 

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Que la ciencia esté en todo, que atraviese con su impronta cada espacio y se integre de manera natural -para resolver cualquier desafío- a la vida de la sociedad. Ese es un anhelo que mueve muchas voluntades en Cuba, y sobre el cual volvió a reflexionarse en un intercambio que desde el Palacio de la Revolución versó sobre el Sistema de Gestión de Gobierno basado en la Ciencia y la Innovación.

Esta vez correspondió al Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) presentar de qué modo ese órgano estatal asume dicho sistema de Gestión, en un encuentro que estuvo encabezado por el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, así como por el Primer Ministro, Manuel Marrero Cruz, y la viceprimera ministra Inés María Chapman Waugh.

En voz de la titular del CITMA, Elba Rosa Pérez Montoya, los presentes apreciaron al detalle de qué manera el Ministerio asume un Sistema de Gestión que es vital para el país, no solo hacia el interior de sí mismo sino también en sus acciones y proyecciones que irradian beneficios hacia la sociedad en su conjunto.

Con un universo de trabajadores cuya cifra rebasa los 11 200, el CITMA –según explicó su titular- tiene en su haber resultados que se derivan de los caminos de la ciencia y de la innovación; entre ellos, frutos como Tarea Vida, la cual constituye un “ejemplo de la aplicación del método científico para la toma de decisiones y la utilización eficiente de la integración del conocimiento y el potencial científico”.

Logros del sistema del CITMA son también el Radar Meteorológico Cubano con tecnología Doppler; los estudios sobre peligros, vulnerabilidades y riesgos con vistas a la reducción de desastres; el Diagnosticador cubano para la extracción magnética de ARN con Nanotecnología; la tecnología de irradiación para la esterilización de hisopos empleados en ensayos PCR; el ordenamiento ambiental de los territorios; la rehabilitación de ecosistemas e ingeniería costera; la perspectiva local del desarrollo humano en Cuba; entre otros.

A la minuciosa exposición que abordó logros y también insatisfacciones le sucedieron voces del mundo científico, las cuales sumaron ideas como que la transformación de un sistema de ciencia no es un hecho aislado sino la sumatoria de muchos actores y un propósito que impacta en múltiples direcciones. De igual manera se afirmó que no hay un eje estratégico de desarrollo que no demande la incorporación de las Ciencias Sociales; que es muy importante atender la reserva científica y el talento, así como alinear a las universidades con las necesidades del país.

El Presidente de la Academia de Ciencias de Cuba, Dr.C. Luis Velázquez Pérez, valoró de “muy importante” este proceso de Sistema de Gestión de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación, el cual, “desde hace mucho tiempo, se venía tratando de implementar”. Recordó el año 2012, “cuando en la Academia de Ciencias se hablaba de la necesidad de estas cosas; y hoy ya tenemos todas las normas jurídicas para su implementación”.

El éxito, enfatizó, “estará en la capacidad que podamos tener de integración. No depende de una persona o de un ministerio. Depende de que seamos capaces de integrarnos, desde los diferentes organismos de la Administración Central del Estado, desde las universidades, desde las empresas, desde los centros de investigación”.

Se trata –definió Luis Velázquez Pérez- de facilitar la nueva ciencia que se necesita en estos tiempos; estamos, dijo, ante un nuevo tiempo para la ciencia en Cuba, que expresa la continuidad de las ideas de Fidel: “Esta etapa indiscutiblemente conecta a la ciencia con la economía y con el desarrollo de la sociedad, donde todos tenemos que poner una parte para poder llevar a la práctica las realidades que todos estamos soñando”.

Hacia el final del encuentro el Jefe de Estado expresó que “en general se ha desarrollado una dinámica distinta, más proactiva para que la investigación científica juegue un papel fundamental en el desarrollo económico y social del país, pero como mismo ustedes han reconocido, nos quedan un grupo de temas en los cuales hay que profundizar”.

En tal sentido el Presidente Díaz-Canel Bermúdez dijo: “Creo que todavía no podemos estar satisfechos con las interconexiones que se han ido construyendo para la relación adecuada que tiene que existir entre el sector del conocimiento y el sector productivo de bienes y servicios, administración pública, y territorio”.

El mandatario reconoció la notable presencia de los científicos en momentos, en espacios donde se toman decisiones de importancia para el país, donde se analizan diferentes programas, o políticas. Señaló, sin embargo, que “todavía hay interconexiones flojas, todavía falta esa demanda de ciencia por parte del sistema empresarial, por ejemplo”.

Por otra parte, analizó el dignatario, “a nivel nacional hemos logrado un grupo de espacios para el aporte de las ciencias a la solución de problemas complejos del país”; pero eso mismo, dijo, debe desarrollarse de igual manera a niveles de provincia, de municipio, y de las localidades. Es algo para lo cual resultan imprescindibles, razonó el Primer Secretario del Comité Central del Partido, “los elementos de planeación estratégica en esos niveles”.

“Si el tema –apuntó- de la Gestión de Ciencia e Innovación no está concebido en la planificación estratégica de una provincia, de un municipio, y a nivel local, no se va a desarrollar; primero porque no está entre las prioridades; y en segundo lugar porque no se habrán creado las estructuras necesarias para ello”.

Otra insatisfacción a la que hizo referencia el Presidente cubano tiene que ver con que no se conozca todavía, como es necesario, lo que ya está normado y que favorece a la ciencia y a la innovación: “Creo, enfatizó, que a eso le tenemos que dedicar tiempo; porque no tiene sentido que se haya hecho un esfuerzo normativo, de institucionalidad, y que no se conozca”. Hay que superar esa deficiencia para transformar percepciones que no ayudan.

“Hay un avance –analizó el Jefe de Estado- en la participación de expertos, académicos y científicos, y en la revitalización de los Consejos Técnicos Asesores, y hay una expresión importante de participación de académicos, científicos, de expertos en todos los grupos temporales de trabajo que hay en el país trabajando políticas públicas, trabajando programas, macroprogramas o proyectos”. Las Ciencias Sociales están en todo, afirmó, pero “todavía no usamos bien, en un grupo de entidades, a los expertos y a los científicos”.

El asunto, subrayó Díaz-Canel, no es solo poner expertos en los Consejos Técnicos Asesores, sino darles el adecuado tratamiento, propiciarles la adecuada participación, y garantizar el proceso de gestión que eso conlleva.

De multidisciplinariedad, de interrelación entre sectores, de aprovechamiento adecuado del papel que están jugando los expertos, los académicos -ese cardinal sector del conocimiento-,también habló el mandatario. Y todo condujo en el encuentro a la idea de que los saberes de mayor rigor, esos que tanto valen, deben encontrar caminos propicios, luz verde para que la inteligencia ofrezca respuestas concretas a los desafíos de la Cuba actual.

miércoles, 8 de septiembre de 2021

PALABRAS A LOS INTELECTUALES: LAS Ciencias Sociales y Humanísticas.


Por Esteban Morales.

Se ha escrito mucho sobre “Palabras a los Intelectuales”. Todo ha sido, muy útil, pero hace falta aparejar este discurso de nuestro Fidel y todo el debate a su alrededor, con la dinámica actual de las Ciencias Sociales y Humanísticas en nuestro país.

Creo que el Discurso de nuestro máximo Líder, ofrece bastante material, para extraerle provecho en tal dirección. Las Ciencias Sociales y Humanísticas necesitan ese impulso, que yo creo ello debe convertirse en la “Segunda Revolución Cultural” en nuestro país. Pienso que, junto al debate racial y el económico, deben devenir en los tres temas más importantes de nuestra batalla ideológica. Por tratarse de asuntos vitales para la supervivencia de nuestro socialismo.

La economía es ineludible, el tema racial es posiblemente, uno de los que cruza a todos nuestros problemas sociales más importantes; las Ciencias Sociales y Humanísticas, son vitales, para lograr la coherencia tan necesaria a todo nuestro desarrollo científico y social.

Las Ciencias Sociales y Humanísticas, tienen que ponerse a la par, con la herencia que nos dejó Fidel para el resto de la Ciencias.

Para hablar del tema de nuestras Ciencias Sociales y Humanistas, que considero, en su devenir, han sido bastante agredidas. Pues su extraordinaria cercanía a la política, las han tenido siempre dentro de una relación incestuosa y conflictiva, en que todo se ha producido con ellas; pero, que han sido principalmente, muy atacadas, desconocidas y maltratadas.

Hoy, solo la Economía como ciencia, parece ser la más socorrida, aunque todavía con no pocas contradicciones en su dirección y aplicación. Pues parece que aún tenemos que vérnosla, con el núcleo duro de lo que serían las Ciencias Económicas, dentro del proceso a vivir por una economía que, que, como ciencia, se ve enfrentada, aunque algunos no lo queramos y otros no lo acepten, a un Periodo de Transición. Sin cuyo cumplimiento, no llegaremos al socialismo.

Creo que nuestras ciencias sociales han atravesado por varios periodos en su desarrollo, qué me parece son los siguientes:

_ Durante los siglos XVIII y XIX, hubo figuras brillantes, incluso, adelantadas para su época, que iniciaron el camino de la ciencia, en el Magisterio, la medicina, las ciencias naturales, la historia, la política, la economía, la poesía, la música, el periodismo, etc. Félix Varela, José de la Luz y Caballero, Tomas Romay, Francisco de Arango y Parreño, José A. Saco, Bachiller y Morales, Tomas Roig, Emilio Roig, José Martí, José Maria Heredia, Bonifacio Byrne. Estos últimos, junto a algunos genios militares, que, como Máximo Gómez, Antonio Maceo, Calixto García, Guillermon Moncada y otros, formaron juntos, la pléyade de personalidades ilustres, que fundaron la nación.

Desde 1728, había sido fundada La Universidad de La Habana, una de las primeras de América, alrededor de la cual, se reunieron muchos hombres de las ciencias naturales, las sociales y las humanidades.

Muchos de esos hombres, fueron patriotas y contribuyeron en la lucha por la independencia.

Cuba, nunca se caracterizó por fundar escuelas de pensamiento, pero si, por una relación entre los intelectuales y la lucha revolucionaria anticolonial. Que se dio en las batallas por la independencia en el siglo XIX, se repitió en la década del 30 del siglo XX y continuo con Fidel, Raul, Camilo, Almeida y otros, hasta el triunfo de la Revolución y más acá. Muchos estuvieron la lucha militar. Algunos, como José Martí, quien constituyo el paradigma del intelectual revolucionario, poeta, estratega político y periodista. Cuyo pensamiento fue fundacional y llega hasta nuestros días. Alertando sobre el peligro de Estados Unidos y sus intenciones sobre Cuba. Después vendrían, Mella, Guiteras, Villena, Fidel, Carlos Rafael, Roa, Guevara, que retomarían la línea, entre intelectualidad y revolución, una línea de continuidad histórica, que siempre ha hecho funcionar el vínculo entre intelectuales e ideas revolucionarias.

· Hoy, después de haber hecho una revolución, con una labor educacional y científica, que nos ha puesto en el camino de la cima. Necesitamos que toda la intelectualidad vuelva a funcionar en tal dirección.

· Tenemos hoy una intelectualidad, con un envidiable nivel de penetración en la ciencia, que es la que nos puede llevar adelante en la construcción socialista. Pero las Ciencias Sociales y Humanísticas están rezagadas y necesitamos, que estas se pongan a la par con el resto de las ciencias. Por lo cual, los principales problemas que se nos presentan para cumplir la tarea de poner a las Ciencias Sociales y Humanísticas a la par con el resto de las ciencias y el proceso de formulación de política de política, son de naturaleza político-ideológica.

· Se trata, en esencia, de problemas a superar, en el trabajo político- ideológico.

· Son de tal naturaleza, los problemas que siempre han afectado a las Ciencias Sociales y Humanísticas, en su funcionamiento, dentro de la sociedad cubana actual. Lo cual se sintetiza, en el papel de la crítica revolucionaria, el lugar de los científicos sociales y humanistas dentro de ella y la aceptación de su papel, por parte de la política y las estructuras de poder.

No podemos volver a repetir los errores cometidos, que no hacen más que mostrar nuestras incapacidades para entendérnosla con la crítica; enfrentar la verdad y entender a fondo, que los intelectuales tienen una función muy importante que cumplir, dentro del proceso de construcción socialista.

¿Qué es, entonces, lo que nos aporta “¿Palabras a los Intelectuales”, que considero, puede, sobremanera, contribuir al avance y aplicación de las Ciencias Sociales y Humanísticas en nuestro país?

Entre otras, el tratamiento inteligente, critico, democrático, que Fidel le dio a la intelectualidad, en “palabra los Intelectuales”. Ofreciéndoles y reconociéndoles, desde el poder, todo el espacio que necesitan para la creación artística e intelectual. En lo cual exigió el derecho a la existencia de la revolución. “Dentro de la Revolución todo, contra la Revolución nada.” ¿Que menos podía exigirnos? Se puede no ser revolucionario, o serlo, es un derecho de cada ser humano. Se puede no acompañarnos en la tarea de la construcción socialista; pero atacar a la revolución, no es posible aceptarlo. Porque la Revolución, no es un derecho individual de nadie, sino del pueblo y este es lo primero. Son sus derechos los primeros que tienen que ser defendidos.

De haber respetado y defendido siempre los principios que Fidel proclama en “Palabras a los Intelectuales”, nos hubiéramos ahorrado cometer no pocos errores, al valorar el papel de las Ciencias Sociales y Humanísticas.

¿Debiéramos preguntarnos Si las Ciencias Sociales y Humanísticas también lo son, ¿por qué presentan un atraso relativo importante con respecto al resto de las ciencias?

Es que hay debemos terminar de solucionar la confusión entre discurso político y discurso científico. La ciencia no es la política, ni la política es la ciencia, ambas son cuerpos de una diferente naturaleza y cursos de acción. Si las confundimos, anulamos el carácter de ambas y la acción, que, de conjunto, deben desempeñar dentro de nuestra sociedad.

Claro, a la política le acompaña el poder, siendo de ahí, de donde vienen las confrontaciones y no pocas confusiones. Porqué se enfrentan dos actores, el político y el científico, qué no ocupan idéntico espacio dentro de la sociedad, ni desempeñan idéntico papel, aparte de que la trayectoria de esa relación ha sido en exceso compleja. Por eso se trata también de aquello a lo que Fidel presto una atención privilegiada en sus Palabras a los Intelectuales.

Es que también deben quedar bien esclarecidas las relaciones entre Marxismo y Ciencias Sociales. Rindiendo cuentas con el llamado Marxismo soviético, asunto que aún no queda esclarecido, porque tampoco hemos realizado un estudio a fondo del derrumbe de la URSS y sus consecuencias. Teniendo en cuenta que, con este país socialista, no tuvimos solo relaciones, sino una copia de sus modelos económico y políticos. Por lo que los lastres de ese proceso se hacen sentir todavía dentro de nuestra realidad, tanto en términos teóricos-prácticos, como estructurales.[1] (Para ampliar sobre estos asuntos ver: de Tomas Regalado.” Defensa Inclaudicable y Refundación del Socialismo Cubano III).

De ahí, una de las genialidades con que se enfrenta Fidel a los intelectuales, desde el principio; siendo esta la brillantez con que maneja la relación entre intelectuales y poder. El representa al poder, el cual no impone, sino que lo razona con los intelectuales, hasta hacerlos comprender, que contra la Revolución no se puede ir.

Que la Revolución esta primero. Es decir, “Palabras a los Intelectuales”, aporta algo, en lo cual, creo que, por una falta de comprensión del genio de Fidel, al manejar el poder con los intelectuales, se cometieron errores, a posteriori de tener la genial comprensión del Líder, sobre cómo manejar la relación entre los intelectuales y poder.

Por lo que, en cada ocasión de errores, ya mencionada, lo que se hizo fue aplicar la imposición, la represión política y la desconfianza. Tratándose de acontecimientos de muy negativa recordación. Y de indudables consecuencias para el desarrollo de la ciencia toda y de las Ciencias Sociales y Humanísticas, en particular.

Fidel tampoco cuestiono los problemas de las artes y la estética, ni la literatura, más allá de la necesidad de educar al pueblo para la comprensión de ellas. Por lo que nunca fueron las formas o la estética las que le preocuparon, sino la necesidad del carácter educativo de la producción artística, en términos, no de vulgarizar las mismas para su simple comprensión, sino para llevar al pueblo a un nivel de educación y cultura, que le permitiera comprenderlas.

Siendo el pueblo, el que tenía que elevar su cultura para la comprensión artística, no la cultura artística bajar, para lograr la comprensión del pueblo.

Fidel, nunca trato a los intelectuales de modo represivo, ni con desconfianza. Recuerdo, como en mis tiempos de estudiante nocturno, se presentaba frecuentemente en La Universidad de La Habana; cuando de pie o sentado encima de su carro, entablaba con nosotros los más complejos diálogos. Nos aplastaba a preguntas y dejaba que hiciéramos lo mismo con su persona. Solo recuerdo una ocasión de verlo muy molesto, porque consideraba que Pepe Rebellón, le había dicho mentiroso. Pero en las múltiples ocasiones en que visitaba La Universidad de La Habana, le agradaba mucho que discutieran con él y que hasta lo contradijeran en algunas de sus opiniones. La confianza, la sinceridad que desplegaba y el más absoluto respeto, por la opinión ajena, primaba para todos, en aquellas inolvidables discusiones. No es casual entonces, que la confianza en su palabra y la posibilidad de su capacidad de discutir, sobre todo, llenara el espíritu de aquellos encuentros.

Pero, Fidel, casi fue único en eso. Muy pocos eran los que aceptaban interpelaciones y mucho menos, los que se enfrentaban a un posible cuestionamiento de su autoridad. Con Fidel nunca era así. A partir de su meridiana comprensión, de que la autoridad había que ganarla.

Por eso, si me preguntaran, sobre qué fue lo máximo que aporto Palabras a los Intelectuales, diría que fue la confianza que Fidel sembró en nuestros intelectuales, de que con él se podía discutir, abiertamente, con sinceridad sobre todos los temas y ser siempre escuchado, atendido, aunque no se tuviese la razón.

Tengo, de esos diálogos, la impresión, de que sentirse incomprendido, era lo que más le estimulaba. Entonces hablaba despacio, bajaba la voz, utilizando multiplicidad de argumentos. Nunca para imponerse, sino para convencer. Y su poder de convencimiento, era aplastante, en el mejor sentido del término.

Así podemos observarlo, cuando, en Palabras a los Intelectuales, utilizaba, largas y enjundiosas argumentaciones, buscando una idea de cierre, que por lo general le granjeaba los aplausos de los asistentes.

No es casual, de que todos los que tuvimos el privilegio de escucharlo y compartir con él aquellos momentos, tengamos una matriz única de opinión, de que, con Fidel, siempre se podía hablar.

Claro, Fidel era un intelectual. Llevaba sobre si, también, la experiencia del intelecto educado y del político genial. No poco más tarde, diríase desde muy temprano, demostró, su capacidad y genio creador, para organizar la ciencia en el país. Dé tal modo, que su visión de la ciencia y su organización, permanecen como un legado inconmovible. Temprano diría “Que Cuba debía ser un país de hombres de Ciencia y de pensamiento”. Tarea que aún tenemos, en alguna medida pendiente.

Pero su genio, no se circunscribe al diseño de nuestra ciencia, sino que, además, era un visionario. Un hombre que veía el futuro continuamente; se dice, que “viajaba al futuro y volvía para contárnoslo”. Recuerdos su discurso, al volver de aquel viaje a los ex Países Socialistas. Cuando alertaba sobre las consecuencias que podían venir del turismo. Muchas de las cosas que dijo entonces, las vemos hoy.

Por lo cual, predecir, adelantarse, que sigue siendo tan difícil para todos nosotros, Fidel lo hacía con la mayor naturalidad. Sin miedo a equivocarse, ni a lo que pudiera encontrarse en el camino.

Entonces, en Fidel, ciencia y política, formaban una unidad indisoluble. De modo, que, si no hubiera sido por su genio creador y visionario, la Revolución cubana no habría sobrevivido hasta hoy. Y la cultura no tendría el lugar que ocupa entre nosotros.

¿Cuántas veces se adelantó a las intenciones de Estados Unidos y de todos los enemigos de la Revolución?

Por ello, si queremos entonces, que nuestras Ciencias Sociales y Humanísticas, terminen de asumir el papel que les corresponde, tenemos en Fidel y “Palabras a los Intelectuales”, no solo el ejemplo, sino también la metodología y la metódica para hacerlo. Solo nos bastaría para lograrlo, liberarnos del dogmatismo, el esquematismo, el oportunismo y la desconfianza, que aun arrastramos, respecto al papel de estas Ciencias en el proceso de construcción socialista. Que solo recientemente hemos comenzado a superar.

Sin embargo, tal pareciera, que esa liberación de que hablamos, le correspondiera solo a la política y a los políticos. Pero no es así. No toda la culpa la tienen la política y los políticos. A los intelectuales de la Ciencias Sociales y Humanísticas, nos corresponde también una buena cuota de responsabilidad en ello.

Ahora voy contra mi gremio.

Para defender el papel de las ciencias sociales y humanística, hay que “confrontar” con la política; no queda más remedio. Se trata de una contradicción dialéctica y por tanto ineludible.

Y la política es el poder. Aquí podemos agregar a la burocracia; necesaria, pero de la cual siempre quisiéramos liberarnos.

¿Cómo deben los científicos, sobrellevar ese enfrentamiento? Para hacer valer los principios trazados por Fidel. Existen herramientas y contamos con fuerzas para hacerlo.

Primero. La ciencia, sobre todo en nuestro país, ha devenido en una forma de poder, a la cual es muy difícil enfrentarse.

Segundo: Ese poder se multiplica, cuando se divulga. Hay que mostrar la ciencia, a la escuela, la familia, a los medios, al resto de los intelectuales y a la sociedad civil toda.

Tercero: Si los resultados científicos obtenidos son buenos. Es muy difícil que nadie, logre tirarse contra ellos, a expensas de hacer el ridículo, a veces, hasta públicamente.

Luego, esas son armas de que los científicos sociales disponen para enfrentarse a la política. Si, por razones no validas, los resultados de la ciencia, no son aceptados.

Pero quedan cosas, que se hacen a veces impredecibles: el oportunismo y la cobardía de los científicos. Que si, no se curan, aunque sepamos que tenemos la razón.

Mis años de trabajo, me han dotado de la experiencia de ver, múltiples investigaciones engavetadas, artículos que no se aceptan (sin argumentos), artículos que retiran militancia; presiones de todo tipo, para que ciertos temas no sean estudiados, etc.

¿Cuantas cosas como esas, no habré visto? Ante tales presiones, hay quienes reaccionan retirándose de la pelea mientras que otros continúan en la puja. Que conste, los que me conocen, saben bien, que soy de los últimos. Luego entonces, nuestras ciencias Sociales y Humanísticas exigen de valentía, constancia y disposición de luchar hasta el final.

Si realmente, “Palabras a los Intelectuales”, hubiesen guiado el devenir de toda la ciencia en nuestro país, “otro gallo cantaría”. Pero, aunque las ciencias Naturales y Exactas han avanzado, sobre todo, la Biotecnología, las Ciencias Médicas y Biofarmaceuticas, las Ciencias Sociales y Humanísticas se han quedado rezagadas.

Pero ha sido así, para las batallas a librar, y una vida no alcanzaba, aunque fuese de noventa años. Fidel ya se nos fue y hay que continuar la lucha por perfeccionar lo que nos dejó. Por eso en su concepto de Revolución nos dice, …” Hay que cambiar todo lo que deba ser cambiado”. Que algunos solo entienden, como “cambiar lo que conviene”.

Vivimos ahora un momento, en que parece que, al calor de los golpes recibidos, que no han sido pocos, nos hemos dado cuenta, que sin Ciencias Sociales y Humanísticas, no podremos sobrevivir.

La problemática del racismo y la discriminación racial, la crisis económica, la pandemia, la pobreza, los barrios marginales o desfavorecidos, la población vulnerable, junto a todos los intentos del enemigo por virar esos problemas contra nosotros, van generando una creciente conciencia de que las Ciencias Sociales y Humanísticas deben jugar un insoslayable papel. No solo las Ciencias Económicas, que han hecho sentir más rápido sus necesidades. Sino, todas las demás también.

Fidel por su parte, con la visión que le caracterizaba, puso todos los temas en movimiento, muy tempranamente. Pero los abandonamos un poco y ahora hay que correr con ellos. Porqué el enemigo imperialista los está observando detenidamente y los adopta como fuente de su actividad de captación para alimentar a la contrarrevolución interna.

Allá va nuestro Presidente,” que hasta ahora siempre “le ha tocado bailar con las más fea”, reuniéndose todos los días, discutiendo en los barrios, con grupos de interés social, proyectos comunitarios, dando orientaciones, para ganar el tiempo necesario a los problemas.

Cuente con nosotros, Presidente, que si algo hay en Cuba es capital humano, para ayudarlo en la tarea que se ha impuesto.


6 de septiembre del 2021.


[1] Tomas Regalado. Defensa Inclaudicable y Refundación del Socialismo Cubano III” Donde el Autor realiza un excelente análisis, de algunos asuntos muy importante con que hay que vérselas y que son de mucha utilidad para un enfrentamiento a nuestras Ciencias Sociales y Humanísticas en la actualidad.       ( Nota del Autor )

jueves, 17 de junio de 2021

CUBA. CIENCIAS SOCIALES Y SOCIALISMO

La Habana. 19 de mayo de 2021

Autor: Juan Valdés Paz, Profesor Titular y Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas, 2014.

Introducción

Estas notas tienen el propósito de identificar una agenda favorable a un mayor desarrollo de las ciencias sociales cubanas. Obviamente, trataremos el tema de manera esquemática y genérica, sabiendo que existen en Cuba diferencias entre las distintas disciplinas, dadas sus respectivas historias, prioridad política, comunidad científica y docente que la sustenta, logros alcanzados, socialización de sus resultados, etc.

En los últimos tiempos, la dirección política del país, particularmente el Presidente Díaz-Canel, ha estado reclamando un mayor desarrollo e integración de las ciencias a las tareas de decisión y de gobierno. Ese reclamo, aunque en menor medida, ha incluido también a las ciencias sociales.

Las ciencias sociales, surgidas en Europa como disciplinas a fines del siglo XVIII, han tenido un desarrollo hasta nuestros días, caracterizado por: una producción y transmisión de conocimientos, de problemática universalidad; un inacabable debate sobre cuestiones de métodos; una alta incidencia ideológica; y numerosas barreras a su desarrollo y socialización.

De hecho, en los años cuarenta del siglo XIX algunas de esas ciencias fueron refundadas por el marxismo y concebidas como un arma para la emancipación humana. Pero desde fines del siglo XIX, particularmente en las sociedades burguesas de Europa y EEUU, las ciencias sociales quedaron convertidas en disciplinas académicas y recursos del Estado, orientadas a la regulación de los conflictos sociales. En las primeras décadas del siglo XX, la nueva ilustración socialista y bolchevique devolvió a las ciencias sociales su compromiso revolucionario.  Avanzado el siglo XX y bajo el influjo de las luchas anticapitalista y de liberación nacional, las ciencias sociales ganaron un mayor estatuto epistemológico y social, los que le permitieron alcanzar una mayor universalidad y capacidad de incidir en la conciencia social.

Con el surgimiento y consolidación en el pasado siglo, de sendos modelos de sociedad –capitalista burgués y no capitalista burocrático-  surgieron dos respectivos modelos de promoción de las ciencias sociales. Un modelo burgués basado en el mecenazgo privado, la academia y el mercado; y un modelo protosocialista, basado en la estatización de la casi totalidad de las funciones públicas, científicas y académicas. Ambos modelos, con distinta suerte, enfrentaron numerosas barreras institucionales, culturales e ideológicas.

1. Ciencias sociales en el socialismo real

A pesar de su herencia emancipadora y de su presunto papel en una sociedad no capitalista como instrumento para la construcción consciente de la nueva sociedad, las ciencias sociales del socialismo real confrontaron en todas sus experiencias nacionales serios desafíos tales como el dogmatismo, la exclusión académica, el negacionismo, la censura y ocasionalmente, la represión. Estas experiencias llevarían un examen particular de sus contextos nacionales e internacionales, así como de sus diferentes momentos históricos, pero podemos generalizar diciendo que las ciencias sociales del socialismo real mostraron un menor desarrollo relativo, una mayor ideologización y una menor incidencia en la elaboración e implementación de las políticas públicas.

Desde la perspectiva del desarrollo de las ciencias sociales, éstas tendieron a ser suplantadas o enmarcadas por una doctrina de Partido-Estado, conocida como “marxismo-leninismo”, ”marxismo soviético” o “DIAMAT”, orientada a la promoción del imaginario de una sociedad de transición, amparada por leyes históricas, tendentes a la simplificación de sus estructuras sociales, sin conflictos internos, exitosa en la consecución de sus objetivos y crecientemente desarrollada.

En las décadas de los setenta-ochenta se produjo una cierta liberalización y mayor desarrollo de las ciencias sociales en numerosos países del socialismo real, pero sin recuperar plenamente su tradición marxista ni su relativo atraso respecto de la academia occidental.  Consecuentemente, la función social y política prevista se vio limitada o impedida de alcanzar un diagnóstico adecuado de los procesos sociales en curso, así como estorbada en su función de retroalimentación y ajuste de dichos procesos.

Por otra parte, el grado de socialización esperado se vio restringido por: el carácter estatal de las instituciones concernidas; la falta de una comunidad científica autónoma; la ausencia de una esfera pública; y al papel de asesor o “consejeros del príncipe”, atribuido a las ciencias y a los científicos sociales.

2. Las ciencias sociales en la Revolución cubana.

Desde el triunfo de la Revolución en 1959, ha existido un sostenido esfuerzo por el desarrollo de instituciones, programas nacionales y sectoriales, así como de colectivos especializados en la investigación y enseñanza de las ciencias sociales, caso de los centros de investigación o de estudios y de los de educación superior. Con ellos se ha producido una importante masa de nuevos conocimientos, técnicas y aplicaciones, que sin embargo no han alcanzado un suficiente nivel de desarrollo de las ciencias sociales y humanísticas cubanas. En ello han influido diversos factores de los cuales destacaremos solo tres:

a) Las políticas culturales e ideológicas de la revolución se han manifestado en ciclos de ortodoxia y ciclos de una mayor heterodoxia, de manera que unos han sido más propicios al desarrollo de las ciencias sociales que otros. Se trata de una “onda de larga duración” pendiente de estudio. De hecho, los ciclos ortodoxos han sido de estancamiento o regresión de las ciencias sociales cubanas y los heterodoxos de un mayor pero insuficiente desarrollo. En los primeros, se han promovido instituciones y políticas tomadas del socialismo real, particularmente del soviético; en el segundo, se han creado instituciones y colectivos posteriormente disueltos, como fueron los casos de creación y posterior cierre de: el Departamento de Filosofía, de las Escuelas de Sociología y de Ciencias Políticas, de la Universidad de La Habana, en los setenta; del Centro de Estudio sobre América, en los noventa; de los centros de estudios internacionales adscritos al CC-PCC, en los 2000s, etc. No obstante, muchas de las instituciones creadas desde la década de los noventa, comienzo de un ciclo más heterodoxo, aún permanecen, así como muchas de las publicaciones especializadas surgidas desde entonces.

Hay que decir que, lamentablemente, en cada ciclo ortodoxo, las políticas públicas al efecto contaron con el suficiente apoyo de instituciones, dirigentes, funcionarios, intelectuales y académicos, como para legitimarlas e imponerlas.

b) El modelo de promoción de las ciencias sociales estuvo cercano o semejó al practicado en los países del socialismo real, antes comentado. Como consecuencia de ello, las ciencias sociales cubanas han presentado iguales limitaciones en su desarrollo, socialización y función social. De hecho, semejantes barreras políticas, ideológicas e institucionales, han estado presente en el desenvolvimiento de las ciencias sociales cubanas, así como lastradas por carencias materiales y de información.

Quizás algunas diferencias con el modelo importado estuvieron en: un mayor compromiso ético político; una relativa mayor apertura informativa; una mayor permisibilidad; y en la influencia de las ciencias sociales desarrolladas por y para el llamado “tercer mundo”.

c) Particular efecto, tuvo en las políticas cubanas para las ciencias sociales y humanísticas, la promoción intermitente del llamado “marxismo-leninismo” como una doctrina del Partido y del Estado. Si bien esta ideología tenía cierto carácter autóctono en la URSS, en Cuba daba lugar a una ideología dependiente, que afectaba a la totalidad de la cultura nacional. La desaparición del campo socialista europeo dio lugar al derrumbe de cualquier pretendido “centro” para las ciencias sociales de inspiración marxista y a una mayor pluralidad de las fuentes.

La suplantación de la tradición marxista por esta ideología oficial limitó la plena integración del marxismo a las ciencias sociales cubanas, así como un mayor aporte de éstas a esa tradición. A la par, la dejó más expuesta a las influencias del pensamiento social burgués contemporáneo.

3. Desafíos actuales.

Entre los tantos desafíos que hoy enfrenta el desarrollo de las ciencias sociales y humanísticas cubanas están: acabar de destrabar el modelo de ciencias sociales de inspiración soviética, predominante en etapas anteriores, y propiciar un nuevo modelo, atendiendo a:

·        Dinamizar el potencial acumulado de conocimientos, capacidad institucional y recursos humanos.

Redefinir su función social como: a) actividad crítico constructiva de la realidad socio económica y cultural del país; b) asesorar con voz propia a los poderes públicos; c) integrar las actividades de las ciencias sociales y humanística a las funciones de gobierno, bajo nuevas formas institucionales y comunicacionales; d) fungir de retroalimentación a la función pública; e) servir de fundamento a los programas educacionales, a los medios de comunicación social y al debate político y civil.

 

·        Dotar a la producción en ciencias sociales de una base jurídica y material, que la hagan viable, tales como: a) el derecho de investigar en los espacios públicos y privados, así como de acceso a las instituciones políticas, económicas y sociales, concerniente a los programas de investigación, acorde a normativas generales previas; b) financiamiento a los programas de investigación, institucionales o no, que cumplan los requisitos de idoneidad científica; c) libre acceso a las fuentes de información, públicas y privadas, documentales; bibliográficas; fotográficas; bases de datos; etc. nacionales e internacionales; d) dotar al país de un fondo organizado de información en ciencias sociales y humanísticas, de libre acceso por todos los medios posibles, traducciones incluidas, que incluya toda la producción nacional e internacional, pasada y presente.  

·        Acceder irrestrictamente a las redes a los fines de: disponer críticamente de su información; poder medir la evolución de las ciencias sociales cubanas con otras instancias internacionales; y promover un conocimiento más exacto y verás de la sociedad cubana actual e histórica.

·        Actualizar permanentemente, el estado objetivo y subjetivo, de la sociedad cubana e internacional. Asumir una sociedad cubana más compleja, con una mayor estratificación de su estructura social- demográfica, generacional, socio clasista, ocupacional, de estatus, etc.- y con un mayor patrón de desigualdad; dotada con una conflictividad latente; etc.

·        Difundir libremente los resultados de su producción en la comunidad científica, en el sistema de enseñanza pública, en los medios de comunicación social y las publicaciones. Propiciar el debate fundamentado de esos resultados.

·        Superar el entendido de que conocemos a Cuba. Construir y someter a debate en la esfera pública una imagen verás de la sociedad cubana, que fundamente el apoyo político moral consciente de la población a los proyectos de nación y de sociedad que promueva un poder revolucionario al servicio de las grandes mayorías del país.

4. Conclusiones

El conocimiento científico en general y el alcanzado por las ciencias sociales cubanas en particular, no solo es un patrimonio de la nación sino también un bien público de los cubanos.

Un nuevo modelo de socialismo supone un nuevo modelo de producción de conocimientos sobre la sociedad y de nuevos mecanismos para su socialización.

Las políticas de desarrollo de las ciencias sociales en Cuba deben apoyarse en un modelo que supere las limitaciones del modelo del socialismo real y propicien en la mayor medida posible, la producción y difusión de sus conocimientos y buenas prácticas.

El actual proceso de reformas económicas y políticas en el país, supone un nuevo y más consistente ciclo heterodoxo y, por tanto, más favorables a un mayor desarrollo de las ciencias sociales cubanas.  Ello supone no solo un nuevo modelo de socialismo sino también, un nuevo modelo de promoción de las ciencias sociales y humanísticas en Cuba. 

miércoles, 9 de junio de 2021

Presentan nuevas contribuciones de las ciencias sociales al enfrentamiento a la COVID-19

9 de Junio de 2021

Pronósticos de la pandemia: continuarán aún las jornadas en las que se reportan sobre los mil casos por día. Encuentro del Primer Secretario del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, y el Primer Ministro, Manuel Marrero Cruz, con científicos y expertos.


Estudios Revolución

La contribución de las ciencias sociales al enfrentamiento a la COVID-19 ha sido estimulada sistemáticamente —desde el inicio de la pandemia— por el Primer Secretario del Partido y Presidente de la República, quien encabezó una sesión donde se presentaron resultados sobre la atención psicosocial al personal sanitario y sobre el impacto de la epidemia en la educación general y superior.

Fue en el encuentro de esta semana del compañero Miguel Díaz-Canel Bermúdez, y el Primer Ministro, Manuel Marrero Cruz, con los científicos y expertos que participan en las actividades de ciencia e innovación tecnológica en el enfrentamiento al nuevo coronavirus.

La permanente preocupación del Gobierno cubano por las negativas consecuencias que está provocando el aislamiento social por más de un año en niñas, niños, adolescentes y jóvenes es abordada en una de sus aristas, la pedagógica, en una investigación de la Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona.

El Dr.C. Luis Álvarez Dorta, decano de la facultad de Ciencias de la Educación, hizo un resumen dela investigación Caracterización del impacto educativo de la pandemia generada por la Covid-19 en las condiciones socio-psico-pedagógicas de la comunidad educativa general y universitaria.

Entre los resultados esperados del estudio está rediseñar, modelar e implementar acciones educativas específicas hacia los niños, adolescentes, jóvenes, educadores y familias, de acuerdo con los resultados del diagnóstico en cada territorio, y movilizar, articular e integrar la red socioeducativa en ellos en función de la prevención de las afectaciones en la salud y el desarrollo de este sector sociodemográfico.

Se propone también, entre otros resultados, identificar niños, adolescentes, jóvenes, maestros y familias que requieran ayuda psicológica o psiquiátrica de forma inmediata para su atención por los centros de salud territoriales.

El Primer Secretario coincidió con el análisis científico e insistió en que en la medida en que vayamos regresando a la normalidad y se inicie el curso escolar según las condiciones, deberán hacerse las evaluaciones y dar una atención diferenciada a todas aquellos que la necesiten.

En el encuentro de esta semana con los científicos y expertos que participan en el enfrentamiento al nuevo coronavirus, participaron los viceprimeros ministros Inés María Chapman Waugh y Jorge Luis Perdomo Di-Lella, y Jorge Luis Broche Lorenzo, miembro del Secretariado del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.

La Dra.C. Lidia Caridad Hernández Gómez, profesora de la Escuela Nacional de Salud Pública, abordó una investigación sobre las Acciones para la atención psicosocial del personal sanitario que asiste a enfermos de COVID-19.

Los objetivos del estudio incluyen identificar los riesgos psicosociales presentes en estos trabajadores sanitarios y diseñar un programa para la prevención y atención de los mismos, así como fomentar la salud mental de este personal.

En el encuentro se presentó una actualización del comporta-miento de las publicaciones científicas relacionadas con la COVID-19. La Dra.C. Ileana Alfonso Sánchez, directora del Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas del Minsap, informó que de 70 revistas que integran la colección SciELO Cuba, 57 publicaron documentos relacionados con la COVID-19.

El análisis reveló también mayor presencia de autores cubanos en revistas extranjeras (62), mientras que en el ranking por países Cuba ocupa el lugar 67 de 240entre los que más se mencionan en publicaciones especializadas sobre la COVID-19.

Comentó el incrementode la presencia de autores cubanos en Scopus —base de datos de resúmenes y citas de artículos de revistas científicas— y que la producción científica cubana se ha incrementando, dando mayor visibilidad en las bases de datos internacionales.

En Cuba obra científica hay, pero a veces no nos organizamos bien para su publicación, reflexionó el Primer Secretario del Partido, quien indicó continuar los esfuerzos para generar nuevas publicaciones científicas, más allá de lo relacionado con la pandemia y hacia el futuro.

En el encuentro de Díaz-Canel y Marrero con los científicos y expertos, se presentó la actualización de los modelos de pronósticos de la COVID-19 en Cuba por parte del Dr.C. Raúl Guinovart Díaz, decano de la facultad de Matemática y Computación de la Universidad de La Habana.

Informó que los pronósticos de casos confirmados para los municipios de La Habana tienden a disminuir lentamente; no obstante,su situación epidemiológica es compleja. A finales de junio —previó— la cifra de confirmados podría mantenerse por encima de 350 casos diarios, por lo que es necesario ser muy exigentes en el cumplimiento de lo establecido.

Sobre el resto de las provincias explicó que casi todas están con pronósticos desfavorables, incluso aquellas que parecían tener la situación controlada. En los pronósticos para el país observa cierta tendencia al crecimiento de casos confirmados y que a corto plazo nos mantendremos con una cifra diaria de casos cercana a los mil, por lo que se deben atender y cumplir las medidas de restriccióny no confiarse.

En la jornada sesionó el Grupo temporal de trabajo del Gobierno para la prevención y control de la COVID-19, encabezada por el Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, y el Primer Ministro, Manuel Marrero Cruz.

Asistieron el Vicepresidente de la República, Salvador Valdés Mesa, los viceprimeros ministros Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, Inés María Chapman Waugh y Jorge Luis Perdomo Di-Lella, y Jorge Luis Broche Lorenzo, miembro del Secretariado del Comité Central, además de varias ministras y viceministras primeras.

En formato de videoconferencia, intervinieron autoridades de varias provincias, con las que se intercambió sobre la compleja situación epidemiológica actual.

domingo, 31 de enero de 2021

POLÍTICAS DE DESARROLLO Y DESARROLLO DE LA POLÍTICA

Por Jorge Gómez Barata

A pesar del bloqueo y del acoso imperialista, Cuba se ha convertido en un país socialmente avanzado y políticamente en vías de desarrollo. La nación cuenta con excelentes indicadores en salud pública, educación, ciencias, deportes, esperanza de vida, así como atención a la vejez, la infancia, y los sectores vulnerables. En esas áreas se dispone de personal calificado, infraestructuras y presupuestos, aunque austeros, suficientes.

El desarrollo de la cultura y la institucionalidad política son decisivos porque, desde la esfera política se ejerce el poder y se gobierna, se promueven los liderazgos y se proponen las metas en torno a las cuales se cohesiona la sociedad. En esas esferas las tareas no son técnicas sino sociales e involucran al conjunto de la población.

En tal espacio, los instrumentos de medición son necesariamente cualitativos y las dosis de subjetividad son mayores. El ejercicio del criterio, la pluralidad de visiones y la crítica son a la política como la luz y el oxígeno a la vida.

A la complejidad de esos procesos, la Isla suma la dualidad de poderes derivada de la superposición de las estructuras y las jerarquías del partido comunista y del estado, característicos del modelo de inspiración soviética, a lo cual Cuba añadió un liderazgo revolucionario que prevalece sobre ambos organigramas.

A ello se añadieron 17 años de “provisionalidad revolucionaria” en los cuales, legítimamente fue asumido el precepto de que “la revolución es fuente de derecho” se habilitó al Consejo de Ministros para realizar funciones legislativas y ejecutivas, entronizando la costumbre de gobernar por decreto. Cuando en los años setenta se puso fin a la provisionalidad se adoptó el diseño estatal y el modelo económico vigentes en la Unión Soviética. Por su parte, el partido, en tanto que aparato de poder, asumió las estructuras, normas organizativas y prácticas ideológicas de aquel país.

Particular significado ha tenido la adopción del sistema de promoción del liderazgo a partir de la llamada “política de cuadros”, tarea realizada por aparatos y métodos administrativos que cooptan los procedimientos democráticos y minimizan el papel de la sociedad, las comunidades y las organizaciones. El exagerado verticalismo, los excesos de centralización, incluido el centralismo democrático aplicado a la economía y a la gestión de gobierno, dieron lugar a un
corolario negativo.

En el ámbito de la cultura política, la aplicación con carácter exclusivo de la lectura soviética del marxismo-leninismo y la economía política marxista, asumidas y enseñadas como “filosofía oficial”, no obstante ser equilibrados por la intensa labor pedagógica de Fidel Castro, formaron la narrativa del socialismo cubano, el núcleo de la cultura política de la vanguardia y del pueblo y, el referente teórico para la labor académica, la investigación y las ciencias sociales,
todo lo cual condujo al empobrecimiento.

La estructura y el funcionamiento estatal cubano, aunque se perfecciona como parte de las reformas y por la adopción de una nueva Constitución, adolece de problemas estructurales y funcionales que necesitan ser resueltos, entre ellos: la dualidad partido-estado, la consolidación del estado de derecho y el esclarecimiento de cómo funcionará sin separación de poderes, el papel esencialmente ceremonial del parlamento, ahora más activo en la elaboración de leyes, los esclarecimientos acerca de la independencia del poder judicial y la administración de justicia.

Al impulsar las reformas en el ámbito económico y el perfeccionamiento estatal, el general de ejército Raúl Castro insiste en la necesidad de “cambiar la mentalidad” y realizar modificaciones estructurales. A ello el presidente Diaz-Canel suma la idea de avanzar hacia un modelo socialista próspero y sostenible que, añado yo, deberá ser inequívocamente democrático, lo cual significa plural.

Si bien la sociedad políticamente perfecta sigue siendo una utopía, la Isla ha registrado avances que necesitan ser completados por una cultura política más diversa y por una práctica más inclusiva y plural donde la cohesión social no necesite de la compulsión. Allá nos vemos.

miércoles, 3 de junio de 2020

Ciencia y Política


Por Rafael Alhama Belamaric 

“La ciencia es una forma de pensar, mucho más que un cuerpo de conocimientos“ 

Carl Sagan. 

Después de leer un artículo motivador acerca de la ciencia y las creencias, se me ocurre puntualizar algunas ideas acerca de la ciencia, pensando sobre todo en ciencias sociales y política para mejorar los procesos, y la sociedad. Ha sido a través de la historia motivo de preocupación y análisis la compatibilidad de éstas. 

Uno de los análisis más relevantes de principios del siglo XX lo hizo Weber. A la pregunta de qué debe ser un político, recomendaba equilibrio, decía: “un político debe contar con tres virtudes: pasión, sentido de responsabilidad y mesura”. Ciertamente es un equilibrio difícil, sobre todo en tiempos de crisis, y casi siempre se debe sacrificar una. No voy a recordar a Sócratres, que fue ejecutado porque su práctica filosófica desestabilizaba el orden cívico. Pero la historia, sobre todo la reciente del siglo pasado, señala lo peligroso que pueden ser también los dogmatismos políticos anticientíficos, tanto que las consecuencias para toda la sociedad de no haber sabido anticipar los acontecimientos se evidenciaron en conflictos y crisis sociales, económicos y políticos. 

Parecería una verdad de perogrullo, es decir, sabida y tonta para volver a decirlo una vez más, pero es imprescindible que ciencia y política dialoguen, y que el diálogo debe ser acerca de la ciencia para la política, para esto el asesoramiento científico es fundamental. 

¿Pero qué ocurre cuando este diálogo no se lleva a cabo o no se cumple en su ciclo completo, es decir, desde las ACCIONES y EVALUACIÓN DE POLÍTICAS EXISTENTES, pasando por las EVIDENCIAS con el asesoramiento científico, pasando por las fuentes de información y todos los actores involucrados hasta DECISIONES que se toman y legislan? Experiencias hay más que suficientes en las últimas dos décadas. 

En diferentes momentos y épocas se ha hecho hincapié en uno u otro paso de este proceso. Unas veces en la preparación de informes breves de evidencias científicas por revisión de cientos de informes de investigación y artículos, entrevistas a expertos, incluso investigaciones a corto plazo. En otros momentos se ha hecho énfasis en los debates y propuestas públicas, que enriquecen los anteriores. En otros más, se han organizado y trabajado intensamente en grupos de expertos. 

Este proceso constructivo y más o menos fluido, se ha visto interrumpido, a veces por falta de habilidades comunicativas o mediadores capaces de trasmitir, otras veces, porque precisamente los que debían de servir de mediadores, han sido la primera y última frontera, con buenas intenciones, de manera tal que las propuestas se han atascado en el camino de las decisiones. Por tanto, no habría más remedio que prescindir de los mediadores, o que estos no sientan o realmente tengan más compromiso con los políticos y la política que con la ciencia y las evidencias. 

Nadie duda que ciencia y política son mundos diferentes, por tanto, es imprescindible propiciar escenarios que profundice estas relaciones, de manera tal que el proceso se lleve a cabo en su ciclo completo, hasta la TOMA DE DECISIONES, en las que, tampoco lo duda nadie, influyen muchas veces circunstancias y condiciones; al final siempre serán decisiones políticas. Si la responsabilidad de ambos es crear espacios para la transferencia de conocimientos, y concordamos en que la ciencia no es infalible, la responsabilidad mayor de la política es crear los máximos canales de comunicación posibles, para que las decisiones políticas sean tomadas informadas en el conocimiento existente, lo que debe aumentar las posibilidades de acierto. 

Para el propósito de toma de decisiones políticas valga la investigación científica ya publicada, las evaluaciones anteriores de una determinada política, o de propuestas de ajustes, cálculos de costos existentes y de beneficios, resultados posibles o reales de modelos propuestos, consultas con interesados, y con los actores de base ejecutores de acciones. 

Por tanto, ambas dimensiones, exigen ser redimensionadas, para que puedan ser aliados estratégicos en los momentos actuales, en que se convoca nuevamente a la generación de las mejores ideas. Las implicaciones económicas y sociales del conocimiento claman más que palabras, claman por realizaciones.

lunes, 29 de abril de 2019

¿Publico, luego existo? Desafíos en la escritura y publicación de ciencias sociales en Cuba

No son pocos los obstáculos que deben encarar quienes se dedican al estudio de las ciencias sociales, desde que inician su investigación hasta que sus resultados se dan a conocer en alguna revista de impacto.

Para los autores cubanos publicar fuera del país representa un reto
Foto: Archivo IPS Cuba
“Somos lo que hemos publicado”
Daniel Cassany

¿Quién enseña a escribir la ciencia?
Una de las premisas básicas de la ciencia reza que los resultados originales de una investigación científica (sea cual sea su campo de estudio) deben publicarse. Solo de esta manera se pueden socializar, contrastar, evaluar esos resultados para que, a su vez, se puedan generar nuevos conocimientos científicos.
Aunque esta puede considerarse como una verdad de Perogrullo, los cientistas sociales en Cuba muchas veces se enfrentan al proceso de redacción y publicación de sus investigaciones con escasos y dispersos recursos para construir de modo orgánico su texto.
El fenómeno no es únicamente cubano. Diversos estudios a nivel internacional dan cuenta de que existe, en el imaginario latinoamericano, una idea muy arraigada que identifica la llegada de los alumnos a la universidad con la superación de todas, o al menos la mayoría, de las dificultades a la hora de comprender y producir un texto escrito.
Nada más lejos de la realidad. Si bien es cierto que el estudiante que llega al nivel universitario posee determinadas destrezas cognoscitivas de las cuales otros alumnos de niveles inferiores aún carecen, y han tenido que enfrentar en Cuba tres pruebas de ingreso para la educación superior (Matemática, Español e Historia), todavía tiene —en temas de redacción, ortografía, interpretación y argumentación— muchas “lagunas” que deberán ser llenadas durante el transcurso de su carrera universitaria.
En este sentido, una vez que arriban a cuarto o quinto año, los estudiantes se enfrentan a su tema de estudio y a su tesis de licenciatura (y con el paso del tiempo, quizás, a su maestría y doctorado) sin saber escribir, y lo que es aún peor: sin saber comunicar sus resultados científicos, por más novedosos y originales que sean.
Existe una idea asentada en el imaginario popular, según la cual los estudiantes aprenden a leer y escribir en la enseñanza primaria. Luego, en la secundaria y más adelante en el preuniversitario, se “deben” consolidar y complejizar estas competencias. Según este modelo de pensamiento, llegamos a la universidad con un saber lingüístico lo suficientemente fuerte y estable como para poder encauzar, a través de él, el descubrimiento y desarrollo de las nuevas disciplinas.
Pese a ello, la enseñanza superior demanda, en muchos sentidos, un reaprendizaje y una recolocación de los conocimientos que hasta ese momento se han acumulado, por muy sólida que haya sido su formación. La educación superior exige de los estudiantes un pensamiento crítico, flexible y creativo que debe ser estimulado desde los primeros niveles de enseñanza.
Foto: Jorge Luis Baños_IPS
En el ámbito universitario, muchas veces las materias dedicadas a “lectura” y “escritura” no ocupan los lugares centrales de la estructura curricular. Con excepción de las carreras más explícitamente enfocadas en lograr estas habilidades (como, por ejemplo, Periodismo, Filología, Historia del Arte, Lenguas Extranjeras o Dramaturgia, entre otras), se observa una exclusión o subvaloración académica hacia estas materias que, en el día a día, quedan subordinadas a aquellas consideradas como “básicas” en la formación universitaria de los futuros profesionales.
Hoy todavía son escasos los espacios formativos cuyo núcleo temático gire en torno a los problemas y retos de escribir ciencia en Cuba.  Llegar a publicar un artículo en una revista de impacto a nivel internacional constituye un camino difícil que no se inicia cuando el investigador comienza a teclear las primeras palabras de su informe, sino mucho antes: cuando este arriba a la universidad y debe aprender a comunicarse con un colectivo (profesores, tutores, oponentes, colegas) de acuerdo con las normas y códigos propios de las nuevas disciplinas.
En su proceso formativo, los investigadores sociales muchas veces se enfrentan al conflicto de decidir entre los criterios propios que ellos mismos se han ido construyendo a lo largo del estudio, y las opiniones o enfoques ya legitimados por especialistas de prestigio nacional o foráneo y quienes son, en muchas ocasiones, los evaluadores de los textos propuestos.
Foto: Archivo IPS
Diversas temáticas vinculadas, por ejemplo, con la economía, la política, la ideología o la religión adquieren una fuerte carga semántica (positiva o negativa), que varía según sea la publicación donde se difunda el estudio.

Este conflicto atraviesa todo el proceso creativo y llega incluso a la esfera de las publicaciones científicas, muchas de las cuales realizan determinadas exigencias, de acuerdo con la nacionalidad del autor, el tema que aborde o los resultados que exponga.
Las ciencias sociales se distinguen por su marcada heterogeneidad, ámbito en el que se destacan temas más aceptados y mejor recibidos por la comunidad científica y la sociedad, y otros considerados más difíciles, más sensibles o más incómodos.
Diversas temáticas vinculadas, por ejemplo, con la economía, la política, la ideología o la religión adquieren una fuerte carga semántica (positiva o negativa), que varía según sea la publicación donde se difunda el estudio.
La cadena de prejuicios, valores, ventajas y tropiezos de un tema incide directamente no solo en el autor de la investigación, sino también en el editor, el director de la revista (impresa o digital), el jefe del consejo científico, el compilador del libro, entre otras figuras clave del proceso.
Para los autores cubanos representa un reto publicar fuera del país. Lograr posicionar un resultado en una revista internacional de alto impacto muchas veces cuesta dinero (lo cual se resuelve en ocasiones con el financiamiento de algún proyecto). Por otra parte, la publicación en el exterior es sinónimo, a veces, de determinadas exigencias para los autores cubanos, como ser más críticos, más irreverentes, más cuestionadores en sus enfoques, demandas que no son aplicadas a profesionales de otras latitudes, aunque aborden temas similares.
La ciencia es un producto social
Escribir ciencia no es un acto de exclusiva realización personal. La ciencia constituye un fenómeno de marcada trascendencia social, política, económica y cultural. Por ello, no se escribe ciencia para sí mismo, sino para los demás.
En este sentido, durante décadas se ha creído que un texto científico, para ser legitimado como tal, ha de estar escrito con una prosa hiperculta, ampulosa y recargada.
Con este estilo hermético, que aún muchos profesionales emplean, solo se logra la incomunicación. La sencillez, claridad y el orden de las ideas representan los pilares fundamentales del texto científico, independientemente del tema abordado en él.
El otro extremo son los textos que, lejos de emplear un lenguaje demasiado críptico, abusan del vocabulario cotidiano. En ellos los autores escriben casi igual que como hablan, no se apropian de la terminología de la ciencia, sus textos carecen de densidad terminológica y en ellos hacen un uso excesivo de repeticiones, verbos fáciles, comodines y muletillas que le restan eficacia y coherencia al discurso escrito.
Es importante lograr un equilibrio en el discurso, en el que no debe primar un tono hiperculto que entorpezca la recepción del texto, y tampoco se debe abusar del lenguaje coloquial y las frases populares, las cuales cargan al texto científico de un carácter demasiado local y común.
Comunicar es la palabra de orden. Quien escribe ciencia lo hace no solo para su grupo de pares, sino también para otras comunidades científicas, para estudiantes, traductores, evaluadores, editores y para la sociedad en general. De ahí la importancia de elegir el lenguaje y tono adecuados para el destinatario específico al cual vamos a dirigirnos.
Quien escribe ciencia lo hace no solo para su grupo de pares, sino también para otras comunidades científicas, para estudiantes, traductores, evaluadores, editores y para la sociedad en general. Foto: Archivo IPS Cuba
¿Subjetividades en un texto científico?
La ciencia (y por consiguiente los textos que ella produce) ha sido concebida por el paradigma positivista y tradicional como infalible, neutral, imparcial, objetiva y siempre en un camino con forma de espiral ascendente. No obstante, desde los años sesenta del siglo XX, numerosos autores y escuelas de pensamiento colocaron su mirada en la ciencia como producto social, condicionada por los mismos valores, ideologías y prejuicios de la sociedad donde se enmarca.
Las conductas y modelos científicos que aspiraban a una absoluta objetividad en el trabajo y los textos científicos han ido quedando atrás y hoy se reconoce el alto valor de la subjetividad en los resultados de una investigación.
La mayoría de los manuales de redacción científica recomiendan que la ciencia debe construir un discurso marcado por la objetividad, la neutralidad, la impersonalidad y la precisión. Siguiendo este dictamen (por el que velan con celo los profesores y tutores universitarios, los evaluadores de artículos, los editores y todos aquellos profesionales vinculados, de un modo u otro, a la producción y recepción de textos científicos), muchos autores intentan, una y otra vez, acallar o silenciar su estilo personal en busca de ese pretendido distanciamiento objetivo.
Sin embargo, hace décadas que la lingüística viene demostrando la pervivencia de “marcas” o “huellas” personales en el discurso científico contemporáneo y, afortunadamente, numerosos profesionales en todo el mundo han dedicado su obra a conceptualizar y ejemplificar esta impronta autoral.
La subjetividad es inherente a toda actividad humana y, por ende, atraviesa todo proceso investigativo, desde el trabajo de mesa, el trabajo de campo, la redacción del texto y su posterior publicación.
Elegir un tema de investigación, hallar datos, contrastar información, describir, argumentar, explicar, ejemplificar, adscribirse o no a una escuela de pensamiento determinada, correlacionar causas, factores, consecuencias, entrecruzar variables, constituyen acciones familiares para cualquier profesional dedicado a la investigación. En todas está la impronta del autor (de su formación académica y cultural, de los colegas de trabajo con los que habitualmente se relaciona, de la comunidad científica a la que pertenece y que evalúa su producción científica, del árbitro que revisó su texto, de la revista en la que anhela publicar, etc.).
La subjetividad y la afectividad de los investigadores constituyen ámbitos que deben ser revalorizados en el proceso de la investigación científica, en el cual lo “objetivo” y lo “subjetivo” no representan polos opuestos sino complementarios.
Los cientistas sociales cubanos hablan
Mediante la aplicación de un cuestionario a 20 cientistas sociales de Cuba, de diferentes edades, disciplinas y diversos centros de investigación, se pudo indagar en los principales retos y obstáculos identificados por ellos a la hora de escribir y publicar, y se conoció “por su propia boca” qué criterios tienen acerca del estado de las publicaciones de ciencias sociales cubanas.
Entre los dilemas fundamentales que enfrentan y reconocen los cientistas encuestados se encuentran: el escaso número de publicaciones de ciencias sociales en Cuba; el poco número de ellas que se encuentran indexadas en repositorios regionales o de mayor alcance; el aún insuficiente hábito de escribir artículos empíricos rigurosos, con procesos de validación explícitamente expuestos; el difícil acceso a estadísticas y a bibliografía actualizada, situación que se agudiza cuando se abordan temas considerados más “sensibles”; y la no existencia de un mecanismo expedito para publicar en tiempo breve los resultados de las investigaciones (el más inmediato es la presentación en eventos científicos, pero las publicaciones derivadas de ellos suelen tener una circulación limitada), lo cual atenta muchas veces contra la vigencia de esos resultados.
Otros problemas mencionados por las personas entrevistadas fueron: las dificultades para conectarse a internet, lo que les impide ingresar sus artículos en las plataformas on line y revisar en ellas el estado de aceptación/rechazo de sus textos; la desigual competencia entre disciplinas como la lingüística con respecto a la sociología, la política y la historia; la carencia de sellos editoriales propios de los centros de investigación, los cuales bien pudieran canalizar y difundir los resultados originales de sus investigadores; y la escasa y dispersa enseñanza de habilidades de escritura en los niveles de pregrado y postgrado, lo cual conduce a que muchos autores no sepan comunicar adecuadamente, a diferentes públicos, los resultados novedosos de sus investigaciones.
Como otros obstáculos señalaron la conciencia de que existen temas mejor aceptados por la comunidad científica y los decisores, y otros sobre los cuales resulta complejo poder publicar; los altibajos en el proceso de gestión de distintos sellos editoriales del país y el desconocimiento de los parámetros o normas de aceptación o rechazo de los artículos en revistas impresas y digitales.
Los desafíos identificados por los investigadores encuestados giraron en torno a diversas aristas, como por ejemplo: demora y poca transparencia en los mecanismos de aceptación y rechazo de los artículos; pocos recursos para desarrollar estudios empíricos que proporcionen datos validados y de calidad; inconformidades con las exigencias exageradas de los editores en inglés; requerimientos a veces “desmedidos”, por parte de revistas de impacto internacional, cuando se trata publicar estudios sobre temas socioeconómicos y políticos cubanos; los aún insuficientes canales de difusión de los resultados científicos; la escritura demasiado enrevesada y críptica que obstaculiza la comprensión del lector o la existencia de textos con demasiado peso teórico y muy reducidos resultados concretos; dificultades para el acceso a fuentes documentales y la inclusión de imágenes de calidad de épocas pasadas (en los estudios de las ciencias históricas, por ejemplo); y el hecho de que a las investigaciones con énfasis en las subjetividades sociales les resulta difícil su publicación en revistas de impacto, entre otros.
La imagen pública del cientista social célebre y exitoso esconde una realidad poco conocida de competencias, retos y obstáculos, objetivos y subjetivos, que atraviesan el proceso creativo al cual se debe enfrentar cada día. Desde que se inicia el trabajo de campo hasta que los resultados de investigación “ven la luz” en letra impresa en alguna revista de impacto, existe un largo camino de tropiezos, dudas y desafíos a través del cual la ciencia social se construye y legitima. (2019)