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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

lunes, 24 de noviembre de 2025

La ilusión del mercado: ineficiencia cambiaria, manipulación de expectativas y la fragilidad del tipo de cambio informal en Cuba


Autor: Liu Mok, Economista Cubano

Los mercados cambiarios son espacios particularmente vulnerables a fallas de información, expectativas irracionales y especulación. Aunque a menudo se asume que el tipo de cambio refleja un equilibrio racional entre oferta y demanda, la evidencia empírica acumulada durante décadas demuestra que incluso los mercados internacionales más líquidos están lejos de ser eficientes. Mucho más frágiles y distorsionables son los mercados informales, donde la ausencia de regulación y la dependencia de señales débiles convierten la formación de precios en un proceso manipulable, persistente y con efectos profundos sobre la población.

1. La ineficiencia intrínseca de los mercados cambiarios

La idea de que los tipos de cambio reflejan fielmente los fundamentos macroeconómicos ha sido desacreditada por décadas de evidencia. Meese y Rogoff demostraron en 1983 que incluso los modelos más sofisticados no superaban la predicción de un simple random walk. Investigaciones posteriores confirmaron que la desconexión entre tipos de cambio y fundamentos era una característica persistente.

Uno de los aportes más citados en este debate es el de Engel y West (2005). Sus resultados apuntan a que buena parte del movimiento del tipo de cambio responde más a expectativas y a información ruidosa que a los fundamentos económicos. Incluso cuando los fundamentos terminan influyendo en el largo plazo, esa conexión se diluye en el corto y mediano plazo, que es justamente donde se forma la mayor parte de los precios. Cheung, Chinn y Pascual (2005) reforzaron este hallazgo mostrando que los modelos modernos no mejoran sustancialmente la capacidad predictiva del tipo de cambio.

Incluso en mercados formales con enormes volúmenes de operaciones, la literatura muestra asimetrías, volatilidad persistente y microestructuras que distorsionan la formación de precios. Menkhoff y otros (2012) evidenciaron que los retornos cambiarios están influenciados por factores no lineales y comportamientos especulativos, lejos del ideal de eficiencia. En resumen, la formación del tipo de cambio es inherentemente inestable y difícil de controlar, incluso bajo condiciones óptimas.

2. Cuando el mercado informal sustituye al formal, la ineficiencia se multiplica

En economías donde el mercado formal desaparece, se restringe o opera a tasas artificiales, surge inevitablemente un mercado paralelo. Este mercado opera sin regulación, sin volúmenes verificables, sin transparencia y sin un operador institucional que garantice la estabilidad. Diversos estudios sobre mercados informales en América Latina, África y Eurasia coinciden en que estos espacios son profundamente volátiles, altamente fragmentados y extremadamente sensibles a la manipulación.

La falta de información confiable convierte cualquier señal en un detonante potencial de movimientos desproporcionados. En sistemas con oferta limitada y demanda extendida, esa señal puede provenir de un grupo diminuto de actores o incluso de una sola persona con capacidad para influir en la narrativa dominante.

Adicionalmente, Kiguel y O’Connell (1995) demostraron que los mercados paralelos de divisas pueden operar durante largos periodos sin converger hacia los fundamentos reales, impulsados por shocks informativos, incertidumbre y expectativas autorreforzadas. Cuanto menor el volumen de operaciones reales, más peso tienen las señales que guían las percepciones colectivas.

3. Manipular expectativas en mercados informales es sencillo

En entornos donde no existen datos verificables ni mecanismos institucionales para contrastar información, las expectativas se forman a partir de narrativas. Shiller, Akerlof y otros economistas conductuales han demostrado que en condiciones de incertidumbre profunda los agentes reaccionan más a historias repetidas que a fundamentos reales.

En un mercado informal, la manipulación no requiere grandes operaciones financieras. Solo requiere alterar la señal informativa que guía la percepción del público. Los precios pueden moverse sin que circule un solo dólar. Quien controla la señal controla el mercado.

4. El mercado cambiario cubano: frágil, distorsionado y propenso a manipulación

En Cuba, la ausencia de un mercado formal con liquidez suficiente ha obligado a la población a guiarse por señales alternativas. En la práctica, una de esas señales es la tasa publicada por el portal digital elToque, que se ha posicionado como referente de facto para la determinación del precio de las divisas.

Sin embargo, su metodología presenta fallas estructurales:

· Los datos no provienen de transacciones reales sino de anuncios espontáneos.

· La muestra es pequeña, altamente sesgada y vulnerable a manipulación.

· No existe verificación de identidad ni autenticación de precios.

· No hay forma de distinguir operaciones reales de estrategias deliberadas de desinformación.

· Se emplea un método de eliminación de outliers inapropiado para datos con colas pesadas. En la práctica, este filtrado tiende a eliminar valores que contradicen la tendencia dominante, lo cual facilita que un actor interesado publique repetidamente señales en una misma dirección hasta desplazar la mediana.

· La tasa funciona como profecía autocumplida. Una vez publicada, muchos vendedores ajustan precios sin cuestionar la validez de la señal.

ElToque tiene una agenda política evidente y ha recibido financiamiento de organizaciones vinculadas al gobierno de Estados Unidos, lo cual introduce un sesgo adicional en su actuación dentro del ecosistema informativo cubano.

Además, existe una creencia extendida según la cual ningún mercado puede sostener una manipulación durante un periodo largo. La experiencia en distintos países muestra que esta idea no se sostiene. Kiguel y O’Connell (1995) describen casos donde, con muy poca información disponible y casi sin operaciones reales, los precios del mercado informal acaban guiados por referencias débiles o directamente inciertas. En ese tipo de entornos, las distorsiones no desaparecen por sí solas: pueden prolongarse durante años porque nada dentro del propio mercado obliga a una corrección. Bajo esas condiciones, las distorsiones no solo aparecen, sino que pueden mantenerse durante años sin que exista un mecanismo que las corrija por sí solo. No se requiere una masa enorme de operaciones para mantener la distorsión, sino controlar la señal que los demás toman como guía. El impacto acumulado sobre la población es profundo: durante largos periodos, millones de personas ajustan precios, salarios y decisiones de consumo a un tipo de cambio distorsionado, lo que amplifica la inflación, reduce el poder adquisitivo y profundiza la inestabilidad económica cotidiana.

5. Impacto sobre la población y la inflación

Aunque elToque no es la causa de la crisis económica cubana, sí contribuye a intensificarla. Al convertirse en un referente nacional, su tasa se traslada de inmediato a los precios de bienes importados, servicios privados, alimentos y productos esenciales. Esto genera un efecto inflacionario que se propaga por todo el país, incluso en provincias donde las condiciones de oferta y demanda de divisas son completamente distintas. La señal única produce una presión inflacionaria homogénea, amplificando distorsiones y afectando el poder adquisitivo de la población.

6. La crisis cubana es estructural y multidimensional

La situación económica del país no se reduce al tipo de cambio, y vale subrayarlo porque ningún medio oficial plantea lo contrario. Sin embargo, una parte de quienes reaccionan contra cualquier cuestionamiento alToque insisten en presentar estas críticas como si se estuviera culpando al portal de todos los problemas del país. Esa interpretación es falsa y sirve solo para desviar la conversación: denunciar la manipulación informativa no implica negar las causas profundas de la crisis, sino señalar un factor adicional que la agrava. La economía cubana arrastra desequilibrios acumulados a lo largo del tiempo que afectan áreas como la producción, el abastecimiento energético, la logística interna, el funcionamiento del sistema financiero y el acceso a divisas. Si bien existen errores internos que contribuyen a estas dificultades, el factor que más condiciona el panorama económico es el impacto prolongado del bloqueo estadounidense, que restringe los ingresos externos, eleva los costos financieros, limita las posibilidades de pago internacional, dificulta el acceso a mercados y presiona al país en todos los frentes económicos. Este entorno adverso amplifica cualquier perturbación interna e incrementa la dependencia del mercado informal, que a su vez reproduce distorsiones y afecta directamente la vida cotidiana de la población.

7. No se puede esperar pasivamente: es necesario denunciar la manipulación

La estabilización cambiaria requiere una solución institucional, pero también una respuesta inmediata desde la ciudadanía, la academia, los medios responsables y las instituciones económicas. No basta con esperar a que el Banco Central implemente un mercado formal; el problema exige acción antes de que eso ocurra. Exponer las debilidades metodológicas, los sesgos políticos y la opacidad detrás de los actores que hoy influyen en la percepción del tipo de cambio tiene un efecto directo: reduce el margen de maniobra de quienes pretenden manipular la señal, aumenta la conciencia pública sobre las distorsiones informativas y limita la capacidad de los precios paralelos de convertirse en referencia automática y acrítica.

Transparentar el problema también contribuye a desacoplar, al menos parcialmente, la conducta de personas y negocios frente a una señal que no está basada en transacciones reales. Cuanto más se conozcan los mecanismos de manipulación y arbitraje informativo, mayor será la capacidad de la población para cuestionar, comparar y no reaccionar de manera automática ante una cifra cuya validez es incierta. Esto reduce el impacto inflacionario que deriva de la adopción ciega del tipo de cambio informal como guía universal de precios.

Mientras el Banco Central pone en marcha un mercado cambiario formal, hay medidas que pueden ayudar a contener el problema. La primera es aclarar cómo se forman realmente los precios y qué información es confiable. También es útil que circulen datos concretos sobre la economía y que especialistas expliquen públicamente cuándo una señal es sólida y cuándo es simplemente ruido. Nada de esto reemplaza una política cambiaria bien diseñada, pero sí ayuda a bajar la tensión: limita el impacto de los rumores, frena la reproducción automática de precios inflados y evita que la gente tome decisiones importantes basadas en cifras que no reflejan operaciones reales.

La fiscalización pública, la crítica informada y la exposición de metodologías defectuosas no resuelven la raíz del problema, pero sí disminuyen su severidad mientras llega la respuesta definitiva. Cada paso que debilite la influencia de una señal manipulable es un paso en favor de la estabilidad económica inmediata de la población.

8. La única solución real: un mercado cambiario formal, flotante, transparente y respaldado por liquidez

Una vez establecido un mercado cambiario oficial, por el Banco Central actores con alto poder adquisitivo y agendas claras intentarán desestabilizar la nueva tasa. Ese comportamiento está ampliamente documentado en mercados vulnerables. Por ello, la tasa oficial debe ser flotante, transparente y sustentada en fundamentos económicos reales: entradas de divisas, balanza de pagos, productividad interna y liquidez disponible. Solo una tasa bien fundamentada podrá sostenerse en el tiempo incluso bajo un entorno hostil y bajo intentos deliberados de desestabilización.

La solución definitiva no está en plataformas digitales ni en señales informales. La única salida es que el Banco Central regule un mercado cambiario funcional, basado en transacciones reales y respaldado por liquidez suficiente. Esta es la única vía capaz de disciplinar el mercado informal, reducir su capacidad de distorsionar precios y proteger a la población de manipulaciones externas y de narrativas que buscan erosionar la estabilidad del país.

Referencias

Akerlof, G. A., & Shiller, R. J. (2009). Animal spirits: How human psychology drives the economy, and why it matters for global capitalism. Princeton University Press.

Cheung, Y. W., Chinn, M. D., & Pascual, A. G. (2005). Empirical exchange rate models of the nineties. Journal of International Money and Finance, 24(7), 1150–1175.

Engel, C., & West, K. D. (2005). Exchange rates and fundamentals. Journal of Political Economy, 113(3), 485–517.

Kiguel, M. A., & O’Connell, S. A. (1995). Parallel exchange rates in developing countries. The World Bank Research Observer, 10(1), 21–52.

Meese, R., & Rogoff, K. (1983). Empirical exchange rate models of the seventies: Do they fit out of sample? Journal of International Economics, 14(1), 3–24.

Menkhoff, L., Sarno, L., Schmeling, M., & Schrimpf, A. (2012). Carry trades and global foreign exchange volatility. Journal of Finance, 67(2), 681–718.

Shiller, R. J. (2000). Irrational exuberance. Princeton University Press.

Por qué Cuba necesita con urgencia estabilizar la macroeconomía, según expertos

 Por: Marxlenin Pérez Valdés

Publicado en: Cuadrando la Caja
En este artículo: CubaDivisasEconomíaFinanzasGobiernoMercado



Transcripción del programa Cuadrando la Caja, 9 de noviembre de 2025

Dra. C. Marxlenin Pérez: Hola, ¿qué tal? Qué bueno volver a saludarle en Cuadrando la Caja, una propuesta televisiva para debatir, cuestionar y llegar a consensos desde el socialismo cubano. Soy Marxlenin Pérez y le doy la bienvenida a este cuadre diferente. Hoy vamos a tratar de responder a la pregunta de por qué es vital estabilizar la macroeconomía en Cuba. Y para debatir sobre la importancia y la urgencia de la estabilización macroeconómica en nuestro país, doy la bienvenida en el estudio a al máster en Ciencias Fernando Díaz, profesor de Economía Política de la Universidad Agraria de La Habana y presidente de la ANEC en Mayabeque; el doctor en Ciencias Ricardo González, profesor de Economía de la Universidad de La Habana, y Rafael Montejo, máster en ciencias, profesor del Centro de Estudios de Técnicas de Dirección de la Universidad de La Habana.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Hay un término que se menciona mucho, sobre todo en los últimos tiempos, macroeconomía, y desde ahí también se lanzan críticas habituales a nuestra gestión, nuestra planificación y demás. Pero también se habla de desequilibrios macroeconómicos para referirse al estado de cosas actual. Yo quisiera, Ricardo, que empezáramos un poco poniendo sobre la mesa a qué se refiere este término, ¿qué son los desequilibrios macroeconómicos?

Dr. C. Ricardo González: Por desequilibrios macroeconómicos se entienden fundamentalmente desajustes persistentes de cuatro balances generales que existen en la economía. Por ejemplo, el balance de gobierno, que no son más que las cuentas de ingresos y gastos del país; cuando hay un exceso de gasto por encima del déficit, de manera persistente, hay un desequilibrio, hay un desajuste en las cuentas del gobierno, pero también hay déficits asociados a lo que se conoce como balanza, balance externo de la economía, que tiene que ver con la balanza de pagos, los ingresos y gastos de la economía nacional con el resto del mundo, las exportaciones, importaciones, y también incluye las transacciones financieras, remesas. Es el segundo balance. Tercero, el balance monetario de la economía: dinero, demanda, oferta y demanda de dinero. Y, no por último menos importante, el balance de bienes y servicios de la economía. Cuando hay desequilibrios no solo en uno de estos balances, sino en el conjunto de ellos, aunque puede empezar por alguno en específico, se generan distorsiones macroeconómicas que pueden expresarse de diferentes maneras. Una manera es la inflación, pero no es la única. También puede haber recesión en la economía, elevados niveles de endeudamiento.
Pensemos en nuestra economía del hogar, cuando gastamos más de lo que ingresamos. Una manera de mantener ese nivel de gasto por encima de los ingresos que se generan es pidiendo dinero a alguien. Se producen niveles de endeudamiento. Cuando la economía se desequilibra significativamente, los niveles de endeudamiento crecen. Y los niveles de endeudamiento de un país tienen que ser sostenibles en el tiempo. Los desequilibrios monetarios también pueden expresarse en forma de pérdida de reservas internacionales. Los bancos centrales tienen normalmente reservas para hacer frente a desequilibrios en las cuentas externas del país que te mueven el tipo de cambio. Y cuando hay un tipo de cambio desalineado que está expresando algún tipo de desajuste, una manera de expresarse el desequilibrio es por la pérdida de esas reservas.

Dra. C. Marxlenin Pérez: En el caso de Cuba, ¿cuáles son los que se están produciendo?

Dr. C. Ricardo González: En el caso de Cuba, hay problemas en los cuatro balances. El balance de bienes y servicios yo creo que es el más importante, porque expresa una importante brecha, una diferencia entre las capacidades instaladas de la economía o las potenciales capacidades instaladas de la economía y lo que estamos viendo que la economía es capaz de generar. Por lo tanto, tienes desequilibrio en los cuatro balances que se expresan en estos problemas. Y si fuéramos a decir, bueno, ¿qué hace un plan de estabilización? Bueno, un plan de estabilización necesita abordar todos estos desequilibrios de una manera integral, tratando de operar no solo en uno de ellos, sino en el conjunto.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Como un sistema. Pero ya llegaremos al plan. Vamos a tratar de movernos en el momento este del diagnóstico.

M. C. Rafael Montejo Véliz: Entre estos desequilibrios macroeconómicos, la oferta de bienes y servicios es muy escasa. Hay una masa monetaria que está buscando donde colocarse. Y como la oferta de bienes y servicios es cada vez menor o más limitada, y hay escasez, lógicamente una mayor cantidad de dinero cae unitariamente sobre muchos productos y eso se refleja en una elevación de precios, en la inflación. Es muy difícil en economía que haya un desequilibrio en alguno de los aspectos esenciales que él mencionó que no afecte inmediatamente y también tiene expresiones en la vida cotidiana, porque el salario y los ingresos que percibe la población se ven disminuidos por los efectos de estos desequilibrios. Y también sucede dentro de las unidades productivas. Aunque hay que decir que hay una serie de problemas que agudizan todo esto, como, por ejemplo, el electroenergético, que hace que las producciones, aun cuando tengas existencia de materias primas y capacidades de producción, no se pueden realizar eficientemente.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Ahora, ¿qué factores influyen para que en una economía haya estos desequilibrios y se afecte la macroeconomía? ¿Cómo influye lo externo en este ámbito?

M. C. Fernando Díaz: Es bueno mirar más ampliamente lo que ha sucedido en el caso de Cuba que ha afectado económicamente al país. Primero, tenemos que tomar en cuenta el factor bloqueo, que determina sustancialmente sobre la macroeconomía cubana. Se ha arreciado en los últimos años, desde la primera presidencia de Donald Trump, y ha golpeado fuertemente la economía cubana. Otro factor a tener en cuenta es la pandemia. ¿Cuánto se invirtió? ¿Cuánto se gastó? ¿Cómo fue que el país pudo sobrevivir cuando el mundo entero fue golpeado y Cuba, con sus propios esfuerzos y recursos, fue capaz con un grupo científico de salir adelante? Hay cuestiones más internas referentes a la Tarea Ordenamiento, que no logró alcanzar lo que se deseaba con ella y, de alguna manera, ha afectado la macroeconomía y hasta el nivel más abajo, en la microeconomía. Todo está relacionado y es una cadena. Creo que esas son las afectaciones más importantes y nos estamos encaminando ahora a ver de qué manera logramos alcanzar una estabilidad macroeconómica, que sería lo que daría el vuelco al final para una mayor calidad de vida, que es lo que necesitamos en el socialismo que estamos construyendo.

M. C. Rafael Montejo Véliz: En lo que decía Fernando, hay que apuntar que con el embate de la pandemia coincidió −porque las tormentas a veces son tormentas perfectas, ¿no?− el inicio de la Tarea Ordenamiento, que no tuvo los efectos deseados. Al mismo tiempo, el país se cerró y otros países cerraron fronteras durante meses, hubo cierres de rutas aéreas, una caída en los viajes a nivel mundial, y se afectaron sectores importantes de la economía como el turismo.

Los efectos de la pandemia generaron también disrupciones en las cadenas logísticas internacionales, lo cual nos afectó. Hubo un aumento de precios general, inflación en muchos países, en muchos productos, y hay una transferencia de esa elevación de los precios internacionales hacia el interior de la economía. Y si, como decía Ricardo, hay desequilibrios en determinadas balanzas de pago, entonces no tienes los recursos necesarios para afrontar deudas, pagos, precios que crecen por efecto del bloqueo, por efectos logísticos, por efectos de la pandemia. Entonces, todo eso genera una situación difícil de conducir y de gestionar. Porque cualquier cambio que se produce en un lugar es a cuenta a veces de otros deficiencias que vas a encontrar en la economía.

Dra. C. Marxlenin Pérez: ¿Estos desequilibrios macroeconómicos son reversibles o llega un momento en el que ya no puede hacerse algo con eso? ¿Estamos a tiempo? ¿Cómo funciona eso en economía?

Dr. C. Ricardo González: Sin duda alguna, se pueden revertir. Lo que necesitas es un plan, un programa de estabilización que, como te decía anteriormente, opere no solo en uno de los frentes de desequilibrio, sino que permita una mirada integral sobre el problema.

Dra. C. Marxlenin Pérez: En el caso cubano, ¿cuáles son los desequilibrios que más están afectándonos ahora mismo? ¿Se puede hablar en términos de que uno afecte más que el otro, o sucede, como estamos hablando de un sistema, que todos están incidiendo por igual para hacer más difícil la economía?

Dr. C. Ricardo González: Hay problemas en los cuatro ámbitos. Yo diría que la brecha del producto, los problemas de oferta de la economía, son una variable a la que mirar con mucho énfasis: cuellos de botella, problemas de incentivos, ineficiencias heredadas, problemas con el sistema de precios que hay que mirar. Esa es una parte del asunto. Otra parte son las cuentas externas del país. Hay un tipo de cambio, el oficial, que está lejos de ser un tipo de cambio de equilibrio de la economía y eso genera un importante efecto, principalmente, sobre el sector exportador, en un contexto en el cual se quieren promover las exportaciones. Ahí hay un dilema y seguramente hay un dilema también en las cuentas públicas, aunque se ha venido solucionando en los últimos años. Ha habido una mejora en términos relativos y yo creo que hay que mirar también un poco las balanzas, las cuentas públicas del Gobierno.

M. C. Rafael Montejo Véliz: Y apuntar que llegamos a tener un déficit fiscal de 147 000 millones de pesos previstos para un año. Entonces, se logró reducir grandemente el año pasado. Llegamos a tener casi un 21%, un 18% del PIB comprometido con ese desequilibrio tan importante. Están también los ingresos, porque el presupuesto también forma parte de eso, es decir, puede ser como un termómetro donde puedes mirar alguno de estos desequilibrios. Y también se ha producido un fuerte recorte de gastos de inversiones, muchas inversiones detenidas, excepto en los últimos tiempos con la inversión en generación solar fotovoltaica. Los recortes de gastos también generan otros problemas: problemas sociales, etcétera.

Dra. C. Marxlenin Pérez: En Cuadrando la Caja hemos prestado especial atención a este tema. Montejo condujo un programa sobre macroeconomía, anteriormente hicimos otro también sobre el tema y este vendría siendo como una especie de tercer acercamiento al problema. Los invito a que consulten en YouTube el programa con José Luis Rodríguez sobre qué se hizo y qué funcionó de aquellas medidas, secuencias, para afrontar los problemas durante la crisis del Periodo especial. Ahora, la pregunta del millón es: ¿podemos hoy tomar como referente aquello que se hizo en los años 90 y que funcionó y que evidentemente logró los objetivos que se habían propuesto? ¿Nos sirve hoy lo que se hizo en los 90?

Dr. C. Ricardo González: Es una referencia, sin lugar a duda. En los 90 se produjo también una situación de importantes desequilibrios, explicados inicialmente por un choque externo de la economía, problemas del sector externo, de balanza de pagos, que se transmite al resto de la economía y genera un montón de problemas parecidos en alguna medida a los problemas de hoy. Y yo estoy de acuerdo con José Luis en esa idea de la secuencia que siguió aquel programa de estabilización. Me gustaría complementar un poco esa visión, porque la estabilización tiene que terminar en cuestiones tangibles como producir más, exportar más, acumular reservas internacionales.

Si el programa de estabilización no se acompaña de estos indicadores, de generar más divisas, de producir más bienes y servicios y de acumular reservas internacionales, es difícil que un plan de estabilización tenga efectividad. Entonces, cuando uno mira lo que se hizo en los 90, uno aprecia, es verdad, todas las medidas que menciona José Luis en su intervención, pero también encuentra un conjunto de transformaciones estructurales que fueron muy funcionales a esos objetivos.
Por ejemplo, se abrió la economía de la inversión extranjera directa por primera vez en mucho tiempo, entraron muchos capitales internacionales, entraron divisas al país, se despenalizó la tenencia de divisas, empezaron las remesas, pero, además, en términos de política interna, se autorizó el trabajo por cuenta propia, se abrió el mercado campesino, agropecuario. En términos de empresa estatal, se dio una autonomía creciente a las empresas estatales. Es decir, no solo fueron las medidas de naturaleza fiscal monetaria, sino que hubo un conjunto de reformas estructurales en la economía que fueron muy funcionales a que entraran divisas al país, a que se produjera más y a que se acumularan reservas. Y ojo con este último punto, porque es importante.

Es verdad que se creó una moneda, el CUC; que las personas, los agentes de la economía, confiaron en un CUC igual a un dólar. Entonces, claro, esta moneda sirvió para anclar las expectativas, sobre todo cambiarias, de la gente que tuvo una confianza en el esquema de convertibilidad. Todas estas cosas funcionaron de manera conjunta. Pero yo quiero insistir en que, claro, si aquello es una referencia, la pregunta sería ¿qué tenemos, qué ha cambiado? Porque hoy existe la inversión extranjera y existen las remesas. Entonces, la pregunta que tenemos que hacernos es cuáles son las medidas estructurales que tienen que acompañar todos los esfuerzos que se están haciendo en términos de ajuste fiscal y monetario para que en realidad el plan de estabilización sea efectivo. Yo creo que ahí es donde está el principal reto y seguramente lo tocaremos más adelante.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Hay un referente para usted, Fernando, en lo que se hizo en los 90.

M. C. Fernando Díaz: Sí. Para mí, en esencia, lo primero es que hay que verlo como sistema. Como un sistema, no con una sola medida macroeconómica. Vamos a resolver el problema como sistema integral. Es lo primero. Hay muchas cuestiones que hoy pierden cierta vigencia, porque aquella fue otra época; hoy vivimos otro momento en el desarrollo. Pero sí, yo pienso que de alguna manera hay que potencializar alguna de esas medidas que dieron un resultado espectacular en aquel momento y hoy hay que darle toda la fuerza porque, por ejemplo, captar divisas hoy es una emergencia para el país, porque eso puede dar un vuelco a la macroeconomía. Pero hay que ver de qué manera lo vamos a hacer. No es exportar por exportar; no se exporta cualquier cosa. Hay que hacer estudios de mercado en el mundo. ¿Qué podemos exportar realmente? ¿Qué puede exportar cada territorio? ¿Qué fortaleza tienen estos? Pero sí hay que captar divisas. Los centros de ciencia demostraron en aquel momento que podían captar divisas. Bueno, ¿qué posibilidades tenemos hoy de recuperar eso otra vez? Y se puede hacer mucho en este sentido, es lo que pienso.

Dra. C. Marxlenin Pérez: José Luis decía en aquel programa: “Hace falta dinero”. Hablando de qué es lo urgente, qué es lo importante, por dónde empezar… ¿Por dónde empezarías tú, Montejo?

M. C. Rafael Montejo Véliz: Lo primero que quiero decir es que cada época histórica responde a su situación específica, tiene sus peculiaridades. Yo creo que ellos lo han abordado, pero hay un elemento de lo que se inició en los 90 que explicaban Ricardo y Fernando, que tiene que ver con las personas. Uno de los factores de éxito, que no es puramente económico, fue que se hicieron parlamentos obreros. Es decir, la situación también se abordó dentro de problemas de todo el mundo. Se desbordaron los ministerios y se rompieron los esquemas sectoriales. Entonces, hacer el problema de todos y el hecho de que las personas propusieran muchas soluciones, y muchas de esas soluciones con un nivel de autonomía que se fue dando, lógicamente hicieron que las personas se apropiaran de muchos de esos elementos, de los que algunos tenían más éxito, otros, menos. Hoy, la situación puede parecer igual, pero no es exactamente igual. Primero, hay actores diversos en la economía. Tenemos una Constitución que reconoce la propiedad privada.

Hay una emergencia de muchos elementos que no estaban presentes en aquellos años. Ese es un elemento, digamos, nuevo, y también hay que potenciarlo, porque si ya tienes múltiples formas de propiedad, lo que hay que lograr es que interactúen, que se integren, y convertir eso en potencial, en una fortaleza. Las cuestiones de desarrollo local y territorial en los años 90 no estaban tan presentes como están ahora. Hoy hay un redescubrimiento de lo territorial y ese redescubrimiento también ofrece potencialidades que antes no teníamos. Creo que la inversión extranjera ha llegado a un punto en el cual, cada vez que hay más medidas, no ofrecen un margen mayor de ganancia, para hablar en términos económicos. Hay que revolucionar parte de cuál es la visión que estamos teniendo de la inversión extranjera, de hacerla atractiva a pesar de que la ley y muchos factores que están allí aparentemente son atractivos, pero también Cuba está en la lista de países supuestamente patrocinadores del terrorismo. Es decir, hay otros elementos que están incidiendo. Por lo tanto, aquí las alianzas internacionales para conectarnos con las cadenas de valor globales juegan un papel muy importante.

Si no logramos sacar el máximo a las alianzas con países que tradicionalmente han sido aliados de Cuba y otros nuevos, entonces no va a tener efecto, porque está funcionando mucho la inversión extranjera a partir de lo bilateral y no de que una oferta o de que venga alguien a ver si puede invertir o no en Cuba. Todo eso debe cambiar sustancialmente, porque es otro momento histórico. Hay un tema que abordaba Ricardo, las tasas de cambio. Nosotros tenemos que al mismo tiempo están operando elementos contradictorios que en aquella época no estaban operando. Tenemos un proceso de dolarización parcial de la economía, al mismo tiempo que tenemos una diversidad de tasas de cambio. Eso desconecta la economía. Porque si usted está operando a 24×1 y otros están operando a 120 y otros con una tasa del mercado informal, lógicamente hay desconexión.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Pero José Luis refería en ese programa que el mercado cambiario no fue lo primero que se hizo en los años 90, que para llegar a una medida en ese sentido había que estabilizar una serie de parámetros, ¿no?

M. C. Rafael Montejo Véliz: Los que mencionaba Ricardo, digamos, déficit fiscal y algunos de esos desequilibrios grandes. Hay que transitar todavía por ahí un tiempo.

Dr. C. Marxlenin Pérez: Por eso la pregunta que les hago es sobre por dónde empezar en un programa de estabilización macroeconómica. ¿Qué es lo urgente, lo que no se puede postergar?

M. C. Fernando Díaz: Captar divisas, en mi opinión.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Claro, pero captar divisas también tiene el problema de un mercado llamado Cuba, que es un problema por el bloqueo, por los propios compromisos que ya tenemos, con los cuales no siempre hemos podido cumplir. ¿Cómo lo ves tú, Ricardo?

Dr. C. Ricardo González: Yo creo que hay que exportar; creo que lo primero, uno de los primeros objetivos, sería la exportación. Y se podría decir también que la atracción de inversión extranjera, aunque está sometida a todos esos factores que mencionabas. Pero la exportación es fundamental. La pregunta es cómo exportar con un tipo de cambio fijo que no se mueve desde enero del 2021. O sea, para el sector exportador de la economía.

Dra. C. Marxlenin Pérez: No es un estímulo, claramente no.

Dr. C. Ricardo González: Es un grave problema. ¿Qué son los ingresos del sector exportador? Son los precios internacionales por el tipo de cambio. Claro, los precios del sector exportador los ponen, se fijan. Los precios internacionales se fijan fuera de Cuba. Cuba no tiene nada que hacer, las empresas cubanas no tienen nada que hacer con esto y el tipo de cambio se mantiene fijo por la política cambiaria. Claro, cuando tú miras los precios de la economía interna, los que no son del sector exportador, han ido creciendo a una tasa de tres dígitos en los últimos años.

En la medida en que el sector exportador tiene sus ingresos fijos, los restos de los productos de la economía, de los bienes de la economía, están aumentando, y ocurre lo que se conoce como un atraso del tipo de cambio real que hiere la competitividad, la rentabilidad del sector exportador. Entonces, la pregunta es cómo exporta una industria que es progresivamente más irrentable. No tiene sentido, no hay forma de hacerlo. Y si quieres generar divisas, ¿cómo entonces genera divisa una empresa con problemas de rentabilidad? Y eso le pasa a la producción de vacunas de Cuba, a la producción de miel, a la producción de cacao y a todo el sector exportador en términos generales. Ahí hay un dilema que hay que resolver. ¿Cómo se exporta? Hay que hacer algo en el ámbito cambiario y ahí se pudiera pensar en algunas propuestas.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Yo les propongo hacer una pausa para escuchar qué tiene que decirnos sobre este tema el Gurú de Jatibonico, porque ya en los minutos finales necesitamos escuchar propuestas y escuchar también cómo se entiende este problema de la macroeconomía en el programa de gobierno, en el programa de estabilización macroeconómica.

Gurú de Jatibonico
Desanda la economía
universos paralelos:
uno con precio en los cielos,
otro pobre en mercancía.
El reto, la gran porfía,
es equilibrar las tasas,
y equilibrar en las plazas
la yuca con el bolsillo,
pues seguir por ese trillo
desequilibra las casas.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Y bueno, yo creo que ustedes tienen la tarea aquí de responder cómo alinear la yuca con el bolsillo. Ya lo decía el Gurú en décima. La pregunta para empezar este último segmento es: ¿por qué es importante que un programa de gobierno comience justamente, como objetivo número uno, por la estabilización macroeconómica? Aunque, de momento, eso no se refleje en la mesa, que sería la urgencia que ahorita se mencionaba. ¿Quién quiere comenzar por ahí?

M. C. Rafael Montejo Véliz: Los programas de estabilización macroeconómica generan, digamos, reglas del juego parejas para todo el mundo y hacen que el elemento competitividad, el elemento incentivo, pueda comenzar a hacer que se estimulen las producciones, la rentabilidad; se pueda hacer mover la economía. Ahora, el reflejo que eso va a tener en la vida cotidiana es más lento; siempre hay una distancia entre lo que usted puede mejorar desde el punto de vista de los equilibrios macroeconómicos y el efecto que van a tener en lo cotidiano. Siempre hay un efecto que se demora, un desfase en el tiempo. Y, lógicamente, después de varios años de crisis económica siempre hay expectativa y puede haber desesperación, creyendo en una medida mágica que resuelva todos los problemas.

Dra. C. Marxlenin Pérez: En economía las medidas mágicas no existen.

M. C. Rafael Montejo Véliz: No vas a tener un shock de oferta que llegue como el maná y resuelva todos los problemas de golpe. En las condiciones de Cuba, implica mucho más trabajo. Por lo tanto, siempre va a haber esa distancia en cuanto a efectos en lo cotidiano. Sin embargo, sí es importante y necesario estabilizar macroeconómicamente el país para, entonces, entrar a incidir en otras variables que sí pueden mejorar visiblemente la vida cotidiana de las personas.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Ahora, ¿qué debe incluir ese programa de estabilización macroeconómica? ¿Qué no le puede faltar? ¿Cómo sería esa secuencia tan importante que ustedes, los economistas, siempre mencionan?

Dr. C. Ricardo González: Te decía anteriormente que los desequilibrios generan en problemas en estos cuatro balances de la economía; bueno, hay que abordar el problema desde esos cuatro balances. Creo que del lado productivo, desde el lado de la oferta, hay que hacer algo. No hay estabilización sin producción. Ahí hay que levantar mucho desde el lado de la producción, desde el lado de la oferta; hay que levantar muchos cuellos de botella, hay que resolver muchos problemas de incentivo en las empresas, sobre todo las estatales; hay que resolver problemas de desalineaciones de precios. O sea, los precios entre el sector no estatal y el estatal están completamente desalineados en la economía de hoy. Por eso, se necesita también un proceso de unificación de esos precios, que necesariamente debe ser un proceso paulatino, progresivo. Pero es necesario, porque, si no, es difícil que reaccione la base productiva, las empresas. Fundamentalmente, es muy importante para el sector productivo la política cambiaria. Es decir, hay que empezar, hay que tener una aproximación a qué hacer con el tipo de cambio que en la actualidad está sobrevaluado. Hay una propuesta en este momento, que tiene que ver con la parte relativamente más simple del problema, que es el mercado cambiario en la población, pero el problema cambiario en Cuba ha sido, es y será un problema del sistema empresarial. O sea, ¿qué hacer con el tipo de cambio en las empresas? Creo que hasta que no se ajuste el tipo de cambio para el sector exportador −que supone alinear otro conjunto de precios, porque hay que alinear salarios, hay que alinear costos de las materias primas en las empresas− es difícil que haya una respuesta productiva y, de vuelta, sin una respuesta productiva va a ser difícil tener estabilización. Y diría dos cosas más: autonomía empresarial, muy importante para el sector estatal, y mercado de factores, porque lo cierto es que, para funcionar, las empresas necesitan tener insumos. Y si necesitan y si deben esperar a la asignación del Ministerio de Economía, es difícil que logren reaccionar adecuadamente a las señales del mercado y de los mercados internacionales.

Dra. C. Marxlenin Pérez: ¿Cómo lo ve usted, Fernando? ¿Está de acuerdo?

M.Sc Fernando Díaz: Yo estoy de acuerdo con Ricardo. Ricardo mencionaba la necesidad de que la empresa estatal socialista juegue su papel. La propiedad estatal socialista en Cuba es la propiedad fundamental, porque para eso estamos transitando del capitalismo al socialismo y esa propiedad de la empresa estatal requiere el incentivo a los trabajadores para lograr el papel que le toca jugar. Esa propiedad tiene que jugar con el resto de las empresas, los distintos tipos de propiedad que conviven junto con ella en esta transición al socialismo. Y no puede estar limitada a que con este sí, con aquel no. No. Entre todos construyen, porque para eso esa propiedad es social, su propio nombre lo dice, socializa las relaciones entre todas ellas y, de alguna manera, contribuye a fortalecer a esa propiedad, que es la más importante, además de la mayoritaria, y define nuestro sistema social. Por lo tanto, el trabajador de esa empresa tiene que estar en igualdad de condiciones con el de otras empresas que precisamente no son las estatales, son las privadas o de otro tipo.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Las reglas de juego no son parejas ahora mismo entre empresas estatales y empresas privadas, aunque lo parezca. Y la aspiración es esa de que se ha hablado, de relaciones en condiciones similares.

M. C. Rafael Montejo Véliz: Sí, y Ricardo introdujo un tema que a mí me parece también muy importante, y que se ha debatido también aquí. Nosotros venimos de un sistema que ha priorizado la asignación administrativa de recursos −y algunos de ellos son vitales. Estamos hablando de electricidad, diésel, agua, en fin, hay recursos de la economía que son vitales y transversales a todo− contra una visión que prioriza, digamos, que la asignación sea vía mercado. Creo que en las condiciones de Cuba no podemos ir a ninguno de los dos extremos. Creo que en las condiciones de Cuba tenemos que buscar una combinación creativa de los mecanismos y resortes que pueden ser de planificación centralizada y asignación de determinados recursos con una utilización cada vez mayor de resortes de mercado, que, además, pueden ser planificados también. Es decir, usted también puede regular en el mercado determinados elementos que van desde los precios hasta otro tipo de recursos como pueden ser los recursos laborales, salarios, etcétera, pero el sistema de incentivo tiene que ser más o menos parejo para todo el mundo.
Hay también una cuestión institucional. Tenemos que mejorar nuestra institucionalidad. Si no mejoramos la institucionalidad, cumplir esas reglas del juego, qué rol juega cada ente dentro de la economía, cuesta mucho trabajo. Llega un momento en que las señales no tenemos claridad de dónde vienen: vienen de una asignación centralizada de la planificación; vienen por otro lado de un juego de mercado que, además, no tiene ningún control, que tiene que ver con tasas de cambio, digamos, ilegales o con otros factores. Entonces, esto realmente genera una dispersión desde la conducción de la economía. Tenemos que buscar una manera en que las riendas fundamentales de la economía, cualquiera que sea, se combinen, sean coherentes entre todos. Esa es la idea.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Los trazos generales están hechos, los objetivos también, pero quisiera que en los pocos minutos que nos quedan ustedes se refirieran a cómo ven las salidas a la actual situación de desequilibrio macroeconómico.

Dr. C. Ricardo González: Volviendo atrás, o sea, en términos de qué hacer desde el punto de vista cambiario, ahora se habla mucho, por ejemplo, de los esquemas cerrados de financiamiento. Y es verdad que los esquemas cerrados de financiamiento ayudan a lidiar con el problema; tienes, por una parte, unos ingresos en las empresas que están directamente en dólares, que las empresas pueden usar para importar insumos fundamentalmente. El problema es que los esquemas cerrados de financiamiento no te resuelven otros problemas como, por ejemplo, la baja remuneración que hay en el sector estatal, los bajos salarios. Nosotros queremos exportar, pero si queremos exportar, necesitamos pagar mejor a los trabajadores.

Dra. C. Marxlenin Pérez: ¿Cómo vamos a pagar mejor a los trabajadores?

Dr. C. Ricardo González: Exacto. O necesitamos invertir más. Entonces, la pregunta es cómo una industria con serias afectaciones en su rentabilidad paga más salarios o invierte más. Hay una contradicción. Creo que la manera de avanzar en una dirección en la cual este problema se mitigue sería, por ejemplo, combinando el esquema cerrado de financiamiento con lo que sería una caja con una casa de cambio empresarial, por ejemplo, donde los dólares del esquema cerrado de financiamiento se intercambien con pesos cubanos de una institución financiera que opere con funciones similares a la de un mercado cambiario. Creo que esto podría ayudar a mejorar la rentabilidad de la empresa estatal exportadora y posibilitar incrementar los salarios, que los salarios del sector estatal converjan con los salarios del sector no estatal. Y dado que tienen más rentabilidad, puedan entonces acometer mejores inversiones, tener una fuente de financiamiento directa más estable. Yo pienso que por ahí hay una salida.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Y usted Fernando, ¿qué nos puede proponer?

M. C. Fernando Díaz: Hay que seguir insistiendo en incentivar el sector agrícola. Tiene que producir mucho más. Su importancia es trascendental en este momento, porque ahí está la alimentación del pueblo. Y es necesario seguir estimulando, incentivando esa producción para lograr satisfacer la demanda alimentaria. Lo otro es la necesidad de captar divisas, seguir trabajando en ese sentido, y eso logra el encadenamiento con la producción tan importante para elevar el PIB, que al fin y al cabo repercute en la economía y en el plato de la familia en la mesa.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Montejo…

M. C. Rafael Montejo Véliz: Yo vuelvo también atrás. Creo que hoy es muy importante que las personas participen, que los colectivos laborales participen, que las mipymes privadas participen. Un programa de gobierno que puede estar más perfecto, menos perfecto, con más indicadores o menos indicadores, va a depender de las personas. Y si las personas no se lo apropian, si las personas no lo hacen suyo, no hay creatividad y no hay participación activa; no hay soluciones que hoy no estamos viendo economistas ni otros especialistas y expertos. En un debate colectivo general pueden salir muchas soluciones, y, de hecho, salen muchas veces. Y suscribo el hecho de que hay cosas que hay que unificar un poco, porque si no hay incentivos para ningún tipo de empresa para lo que él hablaba de las tasas de cambio, porque efectivamente los esquemas cerrados de financiamiento tienen ventajas para ese sector, pero, ¿cómo conectan con los otros sectores? Ahí hay interrogantes que no tenemos resueltas todavía.

M. C. Fernando Díaz: Pero hay que verlo integralmente.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Pero esas interrogantes, ustedes sí tienen soluciones para ello.

M. C. Rafael Montejo Véliz: Bueno, él está haciendo una propuesta concreta, que es tener lo que llamó una cadeca empresarial en un esquema de cambio de divisas del sector empresarial. Esa es una solución.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Seguramente te estaremos invitando en algún programa que hagamos sobre mercado cambiario y eso que me estuviste comentando de las tasas flotantes y todos estos temas que son bien interesantes. Yo les agradezco por haber venido al estudio a conversar sobre macroeconomía y cómo equilibrar la macroeconomía que insiste en desequilibrarse. Recuerde que no basta con interpretar, describir, comentar sobre nuestros problemas, sino que juntos debemos participar para resolverlos. Yo cuento con usted para hacerlo desde el socialismo cubano. Nos vemos pronto.

Transcripción: Lianet Caridad Preval Avilés, Ana Elena Hidalgo Reyes/ IDEAS Multimedios

En video, el programa

(Tomado de Agenda Económica)