Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

miércoles, 5 de julio de 2023

A propósito del artículo "Soluciones (lo que pienso)"

Carlos Alzugaray Tetro

Gracias, Silvio. Este debate que se ha producido entre nosotros a partir del trabajo de Vascós es muy útil y necesario porque se produce entre “veteranos” que dedicamos buena parte de nuestras vidas a materializar el proyecto revolucionario creado por Fidel y sus principales colaboradores a lo largo de los años. Aprovecho para recordar que las palabras socialismo y comunismo no aparecieron en el programa del Moncada, ni en La Historia Me Absolverá, ni en muchos de los pronunciamientos iniciales de 1959, a pesar de que ya desde el 1ro. de enero de 1959 comenzaron a implementarse los cambios que Fidel delineó y que todos sabíamos y apoyábamos más allá de las etiquetas de socialismo o capitalismo. “La Revolución era tan verde como nuestras palmas reales.” 

Lo que a muchos nos atrajo a las filas revolucionarias, tuviéramos el origen que tuviéramos (proletario, campesino, pequeño burgués o burgués), fue que percibimos que ese era el único camino para lograr lo que entonces considerábamos era la superación de las cuatro grandes frustraciones nacionales que nos había dejado la República fundada en 1902 y sustituida en 1976 por la Constitución de ese año. Esas cuatro frustraciones se resumían en 4 objetivos generales fundamentales: independencia nacional, justicia social, economía autosostenida basada en la apropiación de nuestros recursos y en la justa distribución de los frutos de nuestro trabajo, y un buen gobierno, libre de corrupción y de venalidad administrativa. 

Poco a poco se fue asumiendo que esos grandes objetivos sólo se podían lograr sustituyendo el capitalismo como base del régimen económico social y construyendo en su lugar un régimen socialista, aunque nadie tenía muy claro qué significaba realmente basar nuestro desarrollo económico, social y político en un modelo socialista. Después de tratar de construir un modelo socialista distinto, el que no se sacrificara ni la libertad ni la producción de pan, abrazamos una forma de socialismo que ya existía y aparentemente era efectiva. En aquellos tiempos a nivel mundial, se había impuesto como modelo socialista el realmente existente en la Unión Soviética, China y el campo socialista europeo. Aunque Fidel y el Che habían detectado las falencias de ese socialismo, después de muchos intentos de ensayo y error, al final en los años 70 se adoptó en lo esencial ese modelo que bautizaré como lo hace la mayor parte de la ciencia social de izquierdas: socialismo realmente existente. 

Como se demostró desde entonces y con posterioridad, ese modelo tenía demasiadas insuficiencias y comenzó a hacer aguas. Los liderazgos de los partidos comunistas en el poder en Europa y Asia iniciaron procesos de reformas entre fines de 1970 y la primera mitad de 1980. Vale recordar que esas reformas se produjeron cuando en Cuba ya se había adoptado un modelo similar al realmente existente en Europa que trajo prosperidad a nuestro país aunque esa prosperidad escondía un grave problema que nos ha pasado cuentas: estaba basado en gran medida en los subsidios que nos venían de Europa en distintas formas, subsidios que estaban motivados por lo general en la importancia que tenía para la URSS y el campo socialista europeo nuestra posición geopolítica y en la significación que tuvo para ese bloque la solidaridad que Cuba logró recabar a nivel global precisamente gracias a sus proyecciones internacionalistas. Cuba bañó de legitimidad un modelo socialista que ya se percibía con problemas en el resto del mundo, entre otros por los graves crímenes cometidos por Stalin antes y después de la Gran Guerra Patria. 

Esas reformas al socialismo realmente existente en Europa y Asia llevaron a dos resultados distintos: el colapso del socialismo realmente existente y su sustitución por el capitalismo en la URSS y Europa Oriental; el rediseño del modelo socialista en Asia incorporándole numerosos elementos de capitalismo o economía de mercado. En este último caso se logró algo que era imprescindible: las economías de esos países comenzaron a desarrollarse y a prosperar, aunque con importantes costos sociales. 

Pero yo alertaría que ese socialismo del cual estamos hablando, adoptado en lo esencial por nuestro país por medio de la Constitución de 1976 y del Nuevo Sistema de Dirección de la Economía, sólo podía ser apropiado para nuestro país si hubiera lograba cuatro objetivos: independencia nacional (condición insustituible para lograr todo lo demás); prosperidad individual y colectiva; equidad y justicia social; y sostenibilidad en el tiempo. Inicialmente se avanzó en esta construcción a pesar de que Estados Unidos nos hizo una guerra sucia multicarriles que ha tenido siempre dos objetivos fundamentales: destruir y socavar cualquier esfuerzo por lograr la prosperidad; y crear una oposición pro capitalista y pro norteamericana que asuma el poder y lleve el país a su estado neocolonial anterior. Ambos objetivos se coaligan y tenemos que estar conscientes que si no se resuelve el problema de avanzar económicamente hacia la prosperidad el proyecto que hemos estado construyendo quedará socavado y abrirá el camino para el segundo objetivo que se propone Estados Unidos. En parte debido a la ofensiva contrarrevolucionaria encabezada por Estados Unidos, pero en parte por nuestros propios errores, los objetivos apuntados más arriba no se lograron y se pusieron en crisis por la caída del campo socialista. Esa crisis no ha sido totalmente superada aún. 

Dicho todo esto, creo que tenemos que aceptar varias realidades por duras que parezcan:

·         no estamos aún en Revolución; ya la Revolución se hizo, con sus logros y sus errores; sin embargo, el poder político no está en manos de las fuerzas políticas pro capitalistas aunque esas fuerzas existen dentro de nuestra sociedad, que se compone tanto de los que vivimos en Cuba como de los que viven fuera. Estamos en un período histórico post-revolucionario y la principal tarea de la vanguardia política es preservar los logros revolucionarios y crear al mismo tiempo un modelo socio-político que nos garantice el cumplimiento definitivo de los cuatro objetivos básicos que expliqué arriba, en lo nacional, en lo social, en lo económico y en lo político.

·         De esos objetivos hay 2 (independencia nacional y justicia social) cumplidos en un alto grado, pero con insuficiencias sobre todo en la justicia social, fundamentalmente debido a que el modelo socialista que adoptamos no resolvió el tercer gran objetivo: una economía próspera sustentable basada en la apropiación de nuestros recursos naturales y en la organización de la fuerza de trabajo en un modelo que creara suficiente riqueza por nuestros propios esfuerzos.

·         El modelo político que se ha creado no es todavía todo lo democrático y respetuoso de los derechos humanos que necesitamos. Por otra parte tenemos preocupantes bolsones de corrupción que no hemos sido capaces de superar. Todo ello crea debilidades y vulnerabilidades fácilmente explotables por el imperialismo y los que persiguen la restauración del capitalismo en Cuba.

·         En el contexto actual, sólo nos salvaremos si logramos crear ese nuevo modelo económico, social y político por nuestras propias fuerzas y en condiciones en que prevalecen las medidas coercitivas unilaterales impuestas por Estados Unidos, cuya eliminación no se avizora a pesar de su evidente falta de legitimidad y moral. 

Me parece que ponernos a discutir sobre la base de lo que es o no es revolucionario o de lo que es o no es socialista constituye un ejercicio estéril que nos desvía de lo que tenemos que debatir realmente: ¿cuáles son las fórmulas económicas, sociales y políticas que nos llevarán más efectivamente a lograr prosperidad, justicia social y sostenibilidad, teniendo en cuenta los éxitos y fracasos de nuestra historia reciente desde 1959, y el contexto global en que se estamos inversos, nos guste o no? Si son fórmulas que le dan espacio a las fuerzas del mercado (algo que muchos consideran es un irremediable retorno al capitalismo que queremos evitar) pues que así sea. Sólo sabremos si funcionan o no mediante el viejo método de ensayo y error. En mi opinión, no hay de otra.

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Estimado Alzugaray:

El mercado no es ¨un irremediable retorno al capitalismo¨. El mercado es el mercado. No se puede prescindir de él. Creo que debemos dejarle a los historiadores del modelo económico cubano los orígenes de ese error indiscutible. Quisimos alcanzar el ¨cielo por asalto¨ y la vida nos ha demostrado que es imposible. Hay que rectificar el error y rápido. No hay tiempo que perder. En mi opinion, el planteamiento revolucionario de hoy, para salvar lo fundamental que es la Independencia nacional, y con ello la posibilidad de conservar  y construir un Socialismo en Cuba, es aplicar en la economia y en las relaciones entre las empresas las reglas del mercado.

Un abrazo,

Joaquin Benavides

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Evidentemente el tema del mercado  en el socialismo es un debate que hay que abordar y es de larga data, máxime en un entorno  donde priman las relaciones monetarias mercantiles.  Por otra parte, es claro que el libre mercado no se autorregula  por sí mismo, pero hay economías de mercado donde utilizan instrumentos económicos y financieros para regular en lo fundamental el mismo, sobre todo en países relativamente pequeños como el nuestro , y si genera desigualdades, y en ocasiones desproporciones en la economía.  Todo está en sopesar las alternativas y riesgos que tenemos en las condiciones concretas en que nos encontramos, y ver las experiencias que nos pueden ayudar.

Les adjunto un reciente artículo del Dr Jose Luis Rodriguez sobre el tema del mercado en el socialismo que puede contribuir al debate. Adicional tengo el ensayo muy  fundamentado   del fallecido PROFESOR Alfredo Gonzalez que es favorable al uso del mercado, para el que lo desee.

Saludos

Humberto Herrera Carles 

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Estimado Humberto:

Yo me he pasado 60 años oyendo o participando en esta discusión. En los años 60 no se hablaba de mercado. Se hablaba de que según los teóricos marxistas en el socialismo no tenía vigencia la Ley del Valor. Un tema que no se entendía bien por todos entonces pero que en el fondo significaba lo mismo, que el socialismo y el mercado son incompatibles. Nuestros teóricos, hasta hoy han aceptado ese criterio, y no lo han cuestionado públicamente. Yo los respeto, porque la base de cualquier debate es respetar las opiniones de los que participan. Yo puedo decirte que a mi me consta que aun antes de la caída del socialismo en la URSS, ya China y Vietnam defiendian y argumentaban teóricamente que para construir el socialismo había que utilizar el mercado. Y nosotros y nuestros teóricos respondiamos con bastante autosuficiencia, que estaban equivocados; que éramos nosotros los que teníamos razón. Han pasado 30 años y nuestros teóricos no aceptan la evidencia. Y la práctica les ha dado la razón a Chinos y Vietnamitas.

Nosotros hemos perdido 30 años por lo menos y el no aceptar esa verdad teórica, además del Bloqueo norteamericano, ha venido contribuyendo a la parálisis de la economia. Cuando digo nosotros me incluyo a mi y a muchos que estábamos convencidos de esa verdad teórica y que demoramos más de la cuenta en ponerla en evidencia y defenderla. No podemos excluirnos de la  responsabilidad.que nos cabe. Pero tenemos que tener conciencia de las consecuencias de no enfrentar con rapidez la solucion del problema.

Un abrazo,

Benavides

¿Cuál es la nueva estrategia económica estadounidense para salvar su Imperio?



Michael Roberts

El mes pasado, el asesor de seguridad nacional, Jake Sullivan, describió la política económica internacional de la administración estadounidense. Fue un discurso fundamental, porque Sullivan explicó lo que se llama el Nuevo Consenso de Washington sobre la política exterior de Estados Unidos.

El Consenso de Washington original fue un conjunto de diez prescripciones de política económica que constituían el paquete de reformas “estándar” promovido por instituciones con sede en Washington D.C., como el FMI, el Banco Mundial y el Tesoro de los Estados Unidos, para los países en desarrollo asolados por la crisis. El término fue utilizado por primera vez en 1989 por el economista inglés John Williamson. Las prescripciones abarcaban el libre mercado, con políticas como la ‘liberalización’ comercial y financiera y la privatización de activos estatales. También implicaron políticas fiscales y monetarias destinadas a minimizar los déficits fiscales y el gasto público.

Era el modelo de política neoclásico aplicado al mundo e impuesto a los países pobres por el imperialismo estadounidense y sus instituciones aliadas. La clave era el ‘libre comercio’ sin aranceles y otras barreras, libre flujo de capital y regulación mínima, un modelo que beneficiaba específicamente la posición hegemónica norteamericana.

Pero las cosas han cambiado desde la década de 1990, en particular, el surgimiento de China como potencia económica rival a nivel mundial; y el fracaso del modelo económico internacional neoclásico y neoliberal para generar crecimiento económico y reducir la desigualdad entre las naciones y dentro de las naciones.

Específicamente, desde el final de la Gran Recesión en 2009 y la Larga Depresión de la década de 2010, EE. UU. y otras economías capitalistas avanzadas líderes han estado tambaleándose. La ‘globalización’, basada en el rápido aumento de los flujos comerciales y de capital, se ha estancado e incluso se ha revertido. El calentamiento global ha aumentado el riesgo de catástrofes ambientales y económicas. La amenaza a la hegemonía del dólar estadounidense ha crecido. Se necesitaba un nuevo ‘consenso’.

El ascenso de China con un gobierno y una economía que no se inclinan ante los deseos de EE. UU. es una línea roja para los estrategas estadounidenses.

Las cifras del Banco Mundial a continuación hablan por sí solas. La participación de estadounidense en el PIB mundial aumentó del 25 % al 30 % entre 1980 y 2000, pero en las dos primeras décadas del siglo XXI cayó por debajo del 25 %. En esas dos décadas, la participación de China aumentó de menos del 4% a más del 17%, es decir, se cuadruplicó. La participación de otros países del G7 (Japón, Italia, Reino Unido, Alemania, Francia, Canadá) cayó considerablemente, mientras que los países en desarrollo (excluida China) se han estancado como parte del PIB mundial, y su participación cambió con los precios de las materias primas y las crisis de deuda.

Fuente: Bert Hofman, datos del Banco Mundial.

El Nuevo Consenso de Washington apunta a sostener la hegemonía del capital estadounidense y sus aliados menores con un nuevo enfoque. Sullivan: “Ante las crisis que se agravan (el estancamiento económico, la polarización política y la emergencia climática), se requiere una nueva agenda de reconstrucción”. Estados Unidos debe mantener su hegemonía, dijo Sullivan, pero “esta hegemonía, no es la capacidad de prevalecer, eso es dominio, sino la disposición de otros a seguirnos (bajo restricciones) y la capacidad de establecer agendas”. En otras palabras, Estados Unidos establecerá la nueva agenda y sus socios menores la seguirán: una alianza de los dispuestos. Aquellos que no les siguen deberán enfrentar las consecuencias.

Pero ¿cuál es este nuevo consenso? El libre comercio y los flujos de capital y la no intervención del gobierno deben ser reemplazados por una ‘estrategia industrial’ donde los gobiernos intervienen para subsidiar y gravar a las empresas capitalistas para que se cumplan los objetivos nacionales. Habrá más controles comerciales y de capital, más inversión pública y más impuestos a los ricos. Debajo de estos temas está que, a partir ahora, en adelante, no habrá pactos globales, sino acuerdos regionales y bilaterales; no habrá libre circulación, sino capital y mano de obra controlados a nivel nacional. Y en torno a eso, nuevas alianzas militares para imponer este nuevo consenso.

Este cambio no es nuevo en la historia del capitalismo. Cada vez que un país se vuelve económicamente dominante a escala internacional, quiere libre comercio y mercados libres para sus bienes y servicios; pero cuando empieza a perder su posición relativa, cambia a soluciones más proteccionistas y nacionalistas.

A mediados del siglo XIX, el Reino Unido era la potencia económica dominante y defendía el libre comercio y la exportación de sus capitales, mientras que las potencias económicas emergentes de Europa y Estados Unidos (después de la guerra civil) se basaron en medidas proteccionistas y «estrategia productiva”, para construir su base Industrial. A fines del siglo XIX, el Reino Unido había perdido su dominio y su política cambió hacia el proteccionismo. Luego, en 1945, después que EE. UU. ‘ganara’ la Segunda Guerra Mundial, entró en juego el consenso de Bretton Woods-Washington, y se regresó a la ‘globalización’ en beneficio de los capitales estadounidenses. Ahora el imperialismo espera pasar de los mercados libres a nuevas estrategias proteccionistas guiadas por los gobiernos, pero con una diferencia, Estados Unidos espera que sus aliados también sigan su camino y que, como resultado, sus enemigos sean aplastados.

Dentro del Nuevo Consenso de Washington hay un intento de la economía dominante de introducir lo que se llama ‘economía moderna del lado de la oferta’ (MSSE). La ‘economía del lado de la oferta’ era un enfoque neoclásico presentado como oposición a la economía keynesiana, que argumenta que todo lo que se necesita para el crecimiento son medidas fiscales y monetarias macroeconómicas para garantizar una ‘demanda agregada’ suficiente para que una economía marche bien.

Los partidarios de la oferta se habían opuesto a la idea que los gobiernos deberían intervenir en la economía, argumentando que la macro gestión no funcionaría sino que simplemente «distorsionaría» las fuerzas del mercado. En esto tenían razón, como lo demostró la experiencia de la década de 1970 en adelante.

Su alternativa era concentrarse en impulsar la productividad y el comercio, es decir, la oferta, no la demanda. Estos economistas también se opusieron totalmente a la intervención del gobierno en la oferta. El mercado, las corporaciones y los bancos podrían hacer el trabajo de sostener el crecimiento económico y los ingresos reales, si se les dejaba solos. Eso también ha resultado falso.

Así que ahora, dentro del Nuevo Consenso de Washington, la estrategia ha cambiado, la han bautizado como una ‘economía moderna del lado de la oferta’. Así lo describió la actual secretaria del Tesoro de EE. UU. y expresidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen, en un discurso ante el Instituto de Investigación de Política Económica de Stanford. Yellen es el último neokeynesiano, que defiende tanto las políticas de demanda agregada como las medidas del lado de la oferta.

Yellen explicó: “El término ‘economía moderna del lado de la oferta’ describe la estrategia de crecimiento económico de la Administración Biden, y lo contrastaré con los enfoques keynesiano y tradicional del lado de la oferta”. Continuó: «Con lo que realmente estamos comparando nuestro nuevo enfoque es con la tradicional «economía del lado de la oferta», que también busca expandir la producción potencial de la economía, pero a través de una desregulación agresiva junto con recortes de impuestos diseñados para promover la inversión de capital privado».

Entonces, ¿qué es diferente? “La economía moderna del lado de la oferta, por el contrario, prioriza la oferta de mano de obra, el capital humano, la infraestructura pública, la I+D y las inversiones en un entorno sostenible. Todas estas áreas de enfoque tienen como objetivo aumentar el crecimiento económico y abordar los problemas estructurales a más largo plazo, en particular la desigualdad”.

Yellen descarta el antiguo enfoque: “Nuestro nuevo enfoque es mucho más prometedor que la antigua economía del lado de la oferta, que ha sido una estrategia fallida para aumentar el crecimiento. Los importantes recortes de impuestos sobre el capital no han logrado las ganancias prometidas. Y la desregulación tiene un historial igualmente pobre con respecto a las políticas ambientales, especialmente con respecto a la reducción de las emisiones de CO₂”.

Yellen toma nota de lo que hemos discutido en este blog muchas veces. “Durante la última década, el crecimiento de la productividad laboral de EE. UU. promedió apenas un 1,1 %, aproximadamente la mitad que durante los cincuenta años anteriores. Esto ha contribuido a un lento crecimiento de los salarios, con ganancias históricas especialmente lentas para los trabajadores en la parte inferior de la distribución salarial”.

Yellen dirige su intervención a los economistas de la corriente principal del lado de la oferta. “ El potencial de crecimiento a largo plazo de un país depende del tamaño de su fuerza laboral, la productividad de sus trabajadores, la capacidad de renovación de sus recursos y la estabilidad de sus sistemas políticos. La economía moderna del lado de la oferta busca estimular el crecimiento económico impulsando la oferta laboral y aumentando la productividad, al tiempo que reduce la desigualdad y el daño ambiental. Esencialmente, no solo nos enfocamos en lograr un alto crecimiento, que es insostenible, sino que buscamos un crecimiento que sea inclusivo y ecológico.” Entonces, la economía del lado de MSSE tiene como objetivo resolver las fallas en el capitalismo en el siglo XXI.

¿Cómo se hace esto? Básicamente, mediante subsidios gubernamentales a la industria, no mediante la propiedad y el control de sectores clave del lado de la oferta. Como ella lo expresó: “la estrategia económica de la Administración Biden adopta, en lugar de rechazar, la colaboración con el sector privado a través de una combinación de incentivos mejorados basados en el mercado y gasto directo basado en estrategias comprobadas empíricamente. Por ejemplo, un paquete de incentivos y reembolsos para energía limpia, vehículos eléctricos y descarbonización incentivará a las empresas a realizar estas inversiones críticas”. Y gravando a las corporaciones tanto a nivel nacional como a través de acuerdos internacionales para detener la evasión en paraísos fiscales y otras triquiñuelas de evasión de impuestos corporativos.

Desde mi punto de vista, los ‘incentivos’ y las ‘regulaciones fiscales’ no darán más éxito en el lado de la oferta que la versión neoclásica de la ESS, porque la estructura existente de producción e inversión capitalista permanecerá prácticamente intacta.

La economía moderna del lado de la oferta favorece la inversión privada para resolver los problemas económicos con un gobierno que «dirija» dicha inversión en la dirección correcta. Pero la estructura existente depende de la rentabilidad del capital. De hecho, es más probable que gravar a las corporaciones y la regulación gubernamental reduzca la rentabilidad más que cualquier incentivo y subsidio gubernamental que la aumente.

La economía de la oferta moderna y el Nuevo Consenso de Washington combinan la política económica nacional e internacional para las principales economías capitalistas en una “alianza de los dispuestos”. Pero este nuevo modelo económico no ofrece nada a aquellos países que enfrentan niveles de deuda crecientes y costos de servicio que están llevando a muchos a la mora y la depresión.

El Banco Mundial informó esta semana que el crecimiento económico en el Sur Global fuera de China caerá del 4,1 % de 2022 al 2,9 % en 2023. Golpeados por la alta inflación, el aumento de las tasas de interés y los niveles récord de deuda, muchos países se estaban empobreciendo. Catorce países de bajos ingresos ya corren un alto riesgo de sobreendeudamiento, en comparación con solo seis en 2015. “Para fines de 2024, el crecimiento del ingreso per cápita en aproximadamente un tercio de los EMDE será menor que en vísperas de la pandemia.

En los países de bajos ingresos, especialmente los más pobres, el daño es aún mayor: en aproximadamente un tercio de estos países, los ingresos per cápita en 2024 se mantendrán por debajo de los niveles de 2019 en un promedio del 6 %”.

Y no hay cambios en las condiciones de préstamo del FMI, la OCDE o el Banco Mundial: se espera que los países endeudados impongan medidas fiscales austeras al gasto público y que privaticen las entidades estatales restantes. La cancelación de la deuda no está en la agenda del Nuevo Consenso de Washington. Además, como dijo Adam Tooze recientemente, “Yellen buscó demarcar los límites para una sana competencia y cooperación, pero no dejó ninguna duda que la seguridad nacional supera cualquier otra consideración en Washington hoy”.

La economía moderna del lado de la oferta y el Nuevo Consenso de Washington son modelos, no para mejorar las economías y el medio ambiente en el mundo, sino es la nueva estrategia global para sostener el capitalismo estadounidense en casa y el imperialismo estadounidense en el extranjero.

Fuente: Mientras Tanto 9/VI/2023

Soluciones (lo que pienso)

Segunda Cita

Por Antonio Díaz Medina*

Motivado por lo publicado en ¨Segunda Cita¨**, el blog de Silvio Rodríguez, y por la Cuba de hoy, donde por fin se habla de ¨soluciones¨, más que de ¨problemas¨, escribo esto que sigue.

Lo primero: dejar establecido qué es socialismo, y después, cómo sería en las condiciones cubanas. Si esto no preside las ¨soluciones¨, no llegaremos a estas. Llevo unos 20 años enfrascado en esta necesidad.

Socialismo es poder político y económico de la clase trabajadora toda, de los asalariados, entre los que hay imprescindibles diferencias. Su economía es la que objetivamente hereda del capitalismo con los cambios necesarios y suficientes para garantizar ese poder: control por el estado de la banca, los medios de producción claves: energía, comunicaciones, transporte, salud pública y educación. Incluso en estos sectores y en el resto de la economía, con participación del sector privado (nacional y foráneo), tanto heredado como creado por la nueva sociedad.

Socialista es todo el que participa en nuestra sociedad, a la que pertenece enteramente. Ponerle otro cartel a cualquiera de los actores mencionados, va contra ella misma, contra su unidad y por tanto es contrarrevolucionario. Esto no quita, sino presupone, que la sociedad va enrumbada, intencionadamente, hacia todos los ideales de la civilización de hoy: bienestar para todos (con las diferencias objetivas que tenemos los seres humanos); democracia (sin apellidos, pues jamás hemos tenido nada parecido a esto, sólo pretensiones, pues será alcanzada en una sociedad sin clases cuando allí lleguemos); planeta Tierra sano; ciencia y tecnología de crecimiento galopante; diversidad maravillosa y sabia.

Cuba es un caso particular, como cada uno. El compañero Fidel Vascós hace un buen resumen, que llama ¨Socialismo de Estado¨. Yo no le pondría apellido. Confunde más que aclara. Su explicación sí es pertinente, que resumo en: concebir a la nueva sociedad como propiedad estatal universal. Entré a la Facultad de Economía en 1972 y los folletos con las ¨Conferencias¨ de cada asignatura debieran ser objeto de estudio, para tener una evidencia sólida de los disparates económicos aplicados, que resumo en ¨voluntarismo pequeñoburgués¨ y, en este caso, defiendo el apellido a como dé lugar.

La participación del espíritu pequeñoburgués en las revoluciones, y los estados que de ellas emergen, es clave para entender esta tendencia absurda, no objetiva, basada más en la envidia que en el acervo de conocimientos de la humanidad sobre el socialismo, para entender qué hacer en esta sociedad y aplicarlo. Las evidencias de esto en los procesos democrático-burgueses, más o menos ¨progresistas¨, son claras. Para los que no tienen muy bien definido el tema, pues los pequeño-burgueses como clase, yo incluido, tenemos como meta llegar a ser burgueses: más capital, sencillamente. Esto no excluye, sino que presupone, que muchos de ellos asuman como propios los intereses del pueblo trabajador y den la vida por defenderlos. Ejemplos abundan. El primero y que más me impactó fue el de Engels. Aquí, en el patio, pues incontables. Se trata de seres humanos.

Pretender definir a un individuo exclusivamente por la clase en que se desarrolló es tan mediocre y peligroso como definirlo por sus padres. La única vara fiable son los hechos, su vida. ¿Que los orígenes importan?, pues sin objeciones; a veces incluso para ponderar su grandeza al constatar que lograron pararse sobre su clase y trascender hacia la condición de revolucionario.

La clase trabajadora, como clase, yo también incluido, no tiene envidia de la burguesía. De hecho lo que persigue es eliminarla finalmente, pero cuando sea posible, lo que parece tomar mucho tiempo; tanto, que no es posible predecirlo y menos proponérnoslo para dentro de 20 años, como Fidel Vascós nos recuerda que hizo la desaparecida URSS.

Todos sabemos que hay obreros envidiosos y pequeño burgueses entregados y tremendamente humanos. No hablamos de seres humanos, sino de clases sociales que estos integran, del espíritu pequeñoburgués.

Como comprenderán, soy tanto asalariado como cuentapropista. Creo, aspiro, a que los 50 años como asalariado pesen más. Compartirles que mantengo una ¨vigilancia¨ permanente al respecto.

Ah, si me explico: todos somos socialistas: asalariados, cuentapropistas, empresarios privados, capital extranjero invertido. Que pertenecemos a clases diferentes no nos hace más o menos socialistas, pues todos aportamos a la misma sociedad. ¿Que hay que estar claros de estas diferencias clasistas?, sí; no hay de otra, empezando por los sindicatos.

Volviendo a Cuba: hay que revertir los resultados de la ¨Ofensiva Revolucionaria¨ del final de los años 60. Ya hemos avanzado en este camino, aunque todavía el mercado sigue satanizado. Pero hay algo mucho peor con relación a esta forma milenaria de relacionarnos económicamente: lo tenemos bloqueado, no rige incluso lo primario de este sistema: el dinero. Tiene que haber un solo tipo de cambio para poder arreglar la economía. Las consecuencias de todas las medidas que se han tomado a lo largo de estos años, sobre todo los 3 últimos, son nefastas, lo que no hay que demostrar. Pero duele que las peores afectan nuestra razón de ser como sistema socio-económico: el pueblo. De contra, lo que se pretende arreglar, el sector estatal, sufre igualmente.

Si la economía toda no se ajusta y funciona sobre la base del tipo de cambio del mercado, pues todo queda patas arriba para entender y funcionar en la economía. Las decisiones todas están basadas en datos y en hechos distorsionados. No es difícil entender el problema y las consecuencias. Un análisis que logre sintonizar el tipo de cambio real del peso cubano, tanto con relación a las divisas como al famoso MLC, nos sorprendería a todos.

Una consecuencia ¨ideológica¨ del tema es igual de dolorosa. Llamamos al capitalismo ¨sociedad de mercado¨. Los ideólogos que lo defienden se regodean de gusto; nosotros mismos les colgamos el ¨San Benito¨. De gratis ya no son capitalistas, no es una sociedad cuya esencia es el capital y su condición de explotación del hombre por el hombre.

De paso, otro problema ¨ideológico¨: como tenemos que utilizar el mercado, dejarlo funcionar en nuestra sociedad socialista, pues hacemos que esto signifique ¨tener al enemigo dentro¨. ¿Que el mercado genera el vicio del enriquecimiento a toda costa en muchos?, es una verdad incontestable hasta hoy. ¿Que tenemos que domeñarlo para ponerlo al servicio de las mejores causas del socialismo?, igualmente. ¿Que nos hace falta para llegar al comunismo?, está más que probado, nos guste o no. Se entiende mejor en este punto lo que decíamos más arriba sobre lo que es socialista y que no.

El primer símil que me vino a la mente para ejemplificar esto es el cuchillo. Este instrumento, al igual que el mercado, es muy útil, en manos de un campesino, por ejemplo, es imprescindible, desde cortar hierba, limpiar las botas, hasta para pelar una caña. En manos de un asesino en serie…. pues ya tenemos un serial o película de acción o terror. En manos que no sepan utilizarlo, es muy probable que no logre el propósito o se corte el que lo blande, incluso puede herir a los que están a su alrededor. Hay que cogerlo por el cabo, con firmeza y sin miedo, con total convicción y propósitos claros. Igual hay que asumir al mercado.

Agregar aquí otro problema, no menos serio, ya mencionado en parte en el ejemplo de Fidel Vascós en la URSS. El comunismo es la ¨visión¨ de la sociedad socialista. Esto en teoría organizacional y marketing vale como ¨a donde queremos llegar¨. Pero hoy de lo que se trata es de la ¨misión¨ que estas teorías significan en el ¨qué hacer¨ ahora para mejorar. Empeñados en ¨construir el comunismo¨ desde el inicio, pues logramos exactamente lo contrario, y todos conocemos el dicho de marras: ¨de buenas intenciones…¨.

Lo más paradójico de todos estos errores o desviaciones de lo que la práctica de más de 100 años nos ha demostrado, y Deng Xiao Ping y la Moi Doi vietnamita nos ratifican, es que en el camino voluntarista de llegar al comunismo nos volvemos de espaldas a los trabajadores, al pueblo. Perdemos la brújula, que no puede ser otra que los intereses genuinos del pueblo, su bienestar. Estos objetivos se posponen interminablemente y, con ello, la dirección del país pierde el rumbo socialista y se construyen hoteles que no tendrán uso en años, a pesar de que el nivel de ocupación de las habitaciones en el país no rebasa el 50% desde el 2017, 3 años antes de la pandemia. No encuentro ejemplo más elocuente, aunque hay otros.

De varias maneras muchos compañeros se refieren a este absurdo empeño de poner la ¨ideología del proletariado¨ por delante de la clase que defiende, representa o pertenezca. La mal llamamos ¨marxismo-leninismo¨, con lo que no comulgo, pues considero que utilizar el nombre de los fundadores de esta filosofía, fundamento de nuestra forma de pensar y hacer, no es lo idóneo pues ellos no crearon una religión, simplemente entendieron como funcionaba la sociedad donde vivieron, su esencia explotadora y comprendieron el papel que la clase obrera jugaría en el necesario cambio. Le llamo materialismo dialéctico. Este último sí es de hoy, conoce y asume las conclusiones de hace más de un siglo, pero de cara a las realidades del mundo actual.

Defender a ultranza lo que dijo Marx a mediados del siglo XIX es tan anti materialista y anti dialéctico como cualquier religión.

Si pensaron que iba a dar ¨todas las soluciones¨, pues se engañan, como yo mismo lo he hecho, hace años, cuando tenía menos experiencia y vivencias de nuestra sociedad. Trato, intento incluir a las soluciones que nos demos, el punto de partida, premisas o simplemente lo primero a resolver. Espero que esto ayude. En mi caso, para ayudarme a mí, pues necesitaría todo análisis, crítica de los que lean esto, si creen que merece la pena.

He hecho varios escritos con propuestas de qué hacer. En este camino, lo segundo, pues ¨sacudir la mata¨. Para esto hay dos vías. La que considero mejor, más eficiente y efectiva, es llevando a todos los cuadros del país a la situación que siempre han debido tener: vivir bien cerca del standard de vida de la media de nuestro pueblo. Sin extremismos, pero con firmeza en el empeño, deshacer cuanto privilegio, nepotismo o injusticia se haya cometido.

Sé que esto puede verse como extremista. Es el reclamo de la población hoy.

Las excepciones, por razones de seguridad, serían estrictamente temporales: mientras se ocupe el cargo que las exijan, que serían el Presidente de la República y… no se me ocurre nadie más. Siempre he sugerido leerse ¨El Estado y la Revolución¨, de Lenin. Sigo escribiendo algo que di en llamar ¨La Revolución y nuestro Estado¨, pero lleva tiempo que no sobra.

En paralelo, y teniendo en cuenta los resultados que se vayan teniendo con la primera medida, desmontar al menos el 50% del aparato burocrático del Partido, el Estado y el Gobierno en todos los niveles. Es un hecho incontestable que hay personal redundante en todos los casos. Lo más importante de esta medida es poder disponer de una cantidad importante de cuadros y compañeros con experiencia para que trabajen en la base, directa y permanentemente, que es donde hace falta y donde la Revolución se juega la vida.

Por ejemplo, el problema del transporte es endémico en nuestro país, hoy más deprimido que nunca. En los años 70, cuando se transportaban en La Habana más de 3 millones de pasajeros a diario en el transporte por ómnibus, pero aun así andábamos muchos de nosotros colgados por fuera de ellos, un compañero, muy ocurrente y de inteligencia aguda, hizo esta propuesta: ¨si me hacen Ministro de Transporte, lo primero que hago es reunir a todos los cuadros del ministerio para informarles que por todo un año no tendrían más carro asignado, incluido el mío¨. El compañero decía que esto no garantizaba que el transporte mejoraría de hoy para mañana, pero que sí aparecerían las ideas y decisiones, que se aplicarían con total inmediatez, para resolver el problema. Está por ver si este es el camino.

Lo que sí parece una cualidad obligada en una sociedad socialista es que sus dirigentes vivan igual al pueblo al que se deben, que fue el que los puso en los cargos que ostentan. No hay que copiar mucho aquí del capitalismo de donde venimos y con el que coexistimos. De hecho, algún que otro político capitalista da prueba de esta forma de servir a la sociedad. En la Etiopía capitalista y pobrísima, donde trabajé por 5 años, ni un ministro tenía permitido llevarse un auto estatal para su casa; menos aún tenerlo al servicio de su familia.


1º de julio, 2023
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* Antonio Díaz Medina: 70 años. Nacido en familia obrera, textilera Ariguanabo, Bauta. Graduado en Economía en 1977, MSc. en Turismo en el 2021. Diplomático por más de 20 años, mayormente en África y Medio Oriente. Subdirector o Vicepresidente del Grupo Havanatur por 10 años. Profesor en la Facultad de Turismo ya por 13 años hasta hoy. T.C.P. cuentapropista por 6 años: Gestor de Alojamiento. Militante de la UJC desde los 14 años y del Partido desde los 26.


** Se refiere a la entrada de Fidel Vascós "Repensando el socialismo", publicada en este blog el LUNES, 26 DE JUNIO DE 2023.

Cuba ha sido víctima del terrorismo, nunca su patrocinadora

 Son frecuentes los estereotipos asociados al terrorismo que se construyen y emplean contra la Isla, los cuales apelan a las emociones para darle veracidad a su discurso manipulador

La política terrorista de EE. UU. ha causado al pueblo cubano la dolorosa pérdida de 3 478 vidas y la discapacidad a 2 029 personas. Todos esperan que se haga justicia. Foto: Ismael Batista Ramírez

El nombre de la ciudad celtíbera de Numancia pasó a la historia como paradigma de resistencia contra el invasor. La urbe enfrentó durante 15 meses el asedio y riguroso cerco tendido por los romanos, hasta que la población, víctima de la hambruna y las enfermedades, cayó en manos de los atacantes en el verano del año 133 a.n.e.

Narra la historia que sus habitantes, como en las ciudades cubanas de Las Tunas y Bayamo, prefirieron incendiar su terruño antes de entregarla.

No es incidental el paralelo histórico. Cuba, víctima de asedio durante más de medio siglo, ha enfrentado la política de acoso y aislamiento de los sucesivos gobiernos de EE. UU., que han intentado poner de rodillas a su pueblo utilizando el hambre y las enfermedades.

Esa política ha levantado la repulsa de la mayoría de los países y la solidaridad de los pueblos del mundo.

Con el objetivo de destruir, o al menos disminuir, el apoyo internacional a Cuba y justificar el sitio permanente, diseñaron –desde los primeros años de la Revolución–, una estrategia de descrédito que busca provocar la repulsa del mundo hacia el Gobierno revolucionario.

Presentar a la Mayor de las Antillas como país terrorista, o que apoya ese flagelo, es parte esencial de ese proceder yanqui. Son frecuentes los estereotipos asociados al terrorismo que se construyen y emplean contra la Isla, los cuales apelan a las emociones para darle veracidad a su discurso manipulador.

Recordemos el «Informe especial sobre Cuba y la coalición del terror» publicado el 19 de septiembre de 2001, una semana después de los atentados al World Trade Center; su autor fue el connotado contrarrevolucionario Orlando Gutiérrez Boronat. El texto buscaba relacionar a Cuba con los sucesos terroristas de Estados Unidos, incluso conectaba a Osama bin Laden, el líder de Al-Qaeda, con la Mayor de las Antillas.

En mayo de 2002, el subsecretario de Estado, John Bolton, lanzó su discurso con la tesis Más allá del eje del mal: amenazas adicionales de las armas de destrucción masiva, en el que «definió al eje del mal», compuesto, según él, por Irak, Irán, Corea del Norte, Libia, Siria y Cuba. Se intentaba, entonces, ligar a la isla caribeña con la fabricación de armas biológicas de destrucción masiva.

CUBA EN LA LISTA DE PATROCINADORES DEL TERRORISMO

Un elevado costo ha tenido para el pueblo cubano la inclusión de la Isla en la lista de países patrocinadores del terrorismo del Departamento de Estado de EE. UU.

La base legal de la designación está consagrada en tres leyes: la sección 1754(c) de la Ley de Autorización de Defensa Nacional para el Año Fiscal 2019, la sección 40 de la Ley de Control de Exportación de Armas y la sección 620A de la Ley de Asistencia Exterior de 1961.

Según la Sección 2656f (a) del Título 22 del Código de Estados Unidos, la determinación de los Estados patrocinadores del terrorismo permite aplicar cuatro tipos de sanciones: prohibición de las exportaciones y ventas de armas; controles sobre las exportaciones de artículos de doble uso, que podrían mejorar la capacidad militar del país o la capacidad para apoyar el terrorismo; prohibiciones de asistencia económica y restricción financiera.

Cuba fue incluida por primera vez en la Lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo (SSOT) del Departamento de Estado, durante la administración del presidente Ronald Reagan, en 1982, por presuntos vínculos con el terrorismo internacional y el apoyo a grupos «violentos» en América Latina.

No fue hasta el año 2015, que el Gobierno comandado por el expresidente Barack Obama retiró a Cuba de la lista, lo que se apreció como un paso importante en el «deshielo» que condujo, un año después, a que ambos países reanudaran sus relaciones diplomáticas.

Sin embargo, en el ocaso de la presidencia de Donald Trump, el 12 de enero de 2021, la Isla de la Libertad fue designada, de nuevo, como Estado patrocinador del terrorismo.

La SSOT es una herramienta de presión política muy cuestionable, con efectos tangibles que hacen más difícil la vida de los cubanos. El costo humano es apreciable y aunque algunos esperaban que la Casa Blanca, bajo la administración de Joe Biden, hiciera justicia, Cuba permanece en la espuria lista.

Como justificación legal, Mike Pompeo, entonces secretario de Estado de EE. UU., utilizó la negativa de Cuba a extraditar a miembros del Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia, que se encontraban en La Habana, como parte de las negociaciones de paz con el Gobierno de ese país.

La extradición de los líderes del ELN, era algo que estaba más que claro, para todas las partes, que no iba a acontecer, por la condición de Cuba como garante de esos procesos. Sabían bien que los cubanos no faltarían a su honor y responsabilidad con los protocolos internacionales.

El Secretario de Estado habló también de la alianza con Venezuela. Según Pompeo, el apoyo de la Isla permite al presidente Nicolás Maduro mantenerse en el poder y crear «un entorno permisivo para que terroristas internacionales vivan en Venezuela».

Cuando el presidente colombiano Gustavo Petro asumió el cargo, el año pasado, anunció que la solicitud de extradición fue retirada como parte de su iniciativa de «paz total». Sin embargo, nada ha hecho Washington para poner fin a la injusticia.

CONSECUENCIAS PARA EL PUEBLO CUBANO

El impacto de la designación de la Mayor de las Antillas en la SSOT va mucho más allá de aislar a un adversario de Washington. Las consecuencias más atroces se derivan del mayor riesgo asociado a cualquier tipo de ayuda humanitaria, negocio, inversión y comercio que implique a Cuba y, por extensión, a los ciudadanos cubanos.

Según, John Kavulich, presidente del Consejo Económico y Comercial Estados Unidos-Cuba, con sede en Nueva York, la decisión de la Casa Blanca provocó que gobiernos, empresas e instituciones financieras se muestren reticentes con relación al país por miedo a mayores sanciones.

La designación crea serios obstáculos para la entrega de asistencia humanitaria, en un momento en que el país está lidiando con la escasez, exacerbada por el recrudecimiento del bloqueo y por las sanciones durante la administración Trump, y el aumento de los precios de los alimentos a causa del conflicto en Ucrania.

Temerosos de las cuantiosas multas que conlleva ser acusados de instigar el terror, la mayoría de los bancos se niegan a procesar pagos cubanos y han congelado los fondos para actividades de diversos tipos

Por otro lado, estar en la lista limita, a los negocios privados y estatales por igual, la apertura de cuentas bancarias en el extranjero, el uso de instrumentos para cobros y pagos internacionales, el acceso a empresas fintech y banca digital, y la contratación de servidores y servicios online.

Las mypimes no están exentas de las restricciones que pesan sobre las empresas estatales para la compra de productos fabricados en EE. UU., incluso de bienes producidos en terceros países que incorporen un alto contenido de insumos procedentes de ese país. Estas barreras ahogan el crecimiento y desarrollo del sector privado, que dicen aupar y empoderar.

Al privar a un país de sus ingresos y disminuir su capacidad de compra, se dificulta la adquisición de los insumos para fabricar medicamentos; afecta la compra de alimentos, de piezas de repuesto, de combustibles, de equipos médicos; afecta el transporte de mercancías por el miedo de las aseguradoras a ser multadas, etc.

Los tiempos de las guerras numantinas pueden parecernos lejanos en el tiempo, pero la resistencia y la lucha por la libertad forman parte de la vida de los cubanos, de su identidad, de su cultura. Nada logrará que cejemos en el empeño de construir una sociedad justa y próspera.

El Gobierno y el pueblo de Cuba no reconocen autoridad moral alguna al Gobierno de Estados Unidos para elaborar listas arbitrarias y discriminatorias, en las cuales se evalúa y califica el comportamiento de otros Estados.

La Mayor de las Antillas es signataria de 19 convenios internacionales relacionados con el enfrentamiento al terrorismo, y condena este flagelo, del cual ha sido víctima en todas sus formas y manifestaciones. Actos terroristas cometidos por el Gobierno de Estados Unidos han causado 3 478 víctimas mortales y 2 099 personas con discapacidad en la Isla.

Fuente: Cubaminrex y Washington Office on Latin America (WOLA)

El sitio web de AZCUBA , OUT

Por Humberto Herrera Carlés

El sitio web de AZCUBA lleva varios dias, que se visita y aparece la primera página del portal , pero cuando se da click para buscar cualquier información, aparece este cartelito.


Esperemos que se reponga pronto, ya que como se sabe, el comunicador del grupo AZCUBA es el informático. Ahora tiene dos  tareas, informar adecuadamente y arreglar su sitio web para mejor,

Por cierto, una de las últimas noticias fue el " reconocimiento-a-empresas-agroindustriales-azucareras-por-el-cumplimiento-del-plan-de-zafra-2022-2023/" , que solo fueron tres, y no sabemos de cuantas TM fue la zafra recién concluida. 

Aquí reproduzco la pequeña nota que repliqué.

AZCUBA

29 de mayo de 2023

RECONOCIMIENTO A EMPRESAS AGROINDUSTRIALES AZUCARERAS POR EL CUMPLIMIENTO DEL PLAN DE ZAFRA 2022-2023

En el Taller de Preparación de Directores de Empresas, en el punto de chequeo de la zafra se reconoció a las Empresas Agroindustriales Azucareras: Jesús Sablón (Matanzas),Melanio Hernández (Sancti Spíritus),Ecuador (Ciego de Ávila)".

Manuel Marrero Cruz sobre la atención a la población: Es un asunto de vital importancia

 Por: Yuniel Labacena, Cubadebate

En este artículo: atenciónCubaPoblaciónPrimer Ministro
 



El primer ministro exige atención a la población en balance de trabajo de 2022.Foto: Estudios Revolución.

Como un asunto de vital importancia, hoy más que nunca, en medio de la compleja situación que vive el país, calificó el miembro del Buró Político y primer ministro, Manuel Marrero Cruz, la actividad de atención a la población, y recordó que tampoco podemos “olvidar que nosotros no estamos haciendo un favor ni una gestión; se trata de una obligación”.

Este martes, en el balance del trabajo en 2022 del Departamento de Atención a la Población del Palacio de la Revolución, aseguró que “la atención a los planteamientos de los electores y al pueblo en general constituye una prioridad del Partido, del Gobierno, del Estado y, por tanto, tiene que serlo para cada uno de los niveles de todas las instituciones y estructuras del país”.

En el encuentro —que unió a través de videoconferencia a responsables de los equipos de atención a la población en los Organismos de la Administración Central del Estado, entidades nacionales y en los territorios—, María del Carmen Cedeño Rodríguez, jefa del Departamento de Atención a la Población del Palacio de la Revolución, explicó que en 2022 se atendieron en el país 684 976 casos recibidos por diferentes vías.

Detalló que los asuntos más reiterados estuvieron vinculados a las solicitudes de viviendas, terrenos, atención médica, morosidad en la actuación contra ilegalidades, así como la falta de agua.

Además, se refirió a quejas sobre los cortes de la energía eléctrica y dificultades en adquirir productos en las tiendas de las cadenas Caribe y Cimex, así como insatisfacciones con el monto de las pensiones de los jubilados y los altos precios de los artículos de primera necesidad y los servicios.

Al presentar el informe, Cedeño Rodríguez abundó también en los factores que afectan el desarrollo uniforme y la calidad del funcionamiento de la actividad. Destacó que las personas designadas para atender a la población no siempre actúan con la sensibilidad, humanismo y profesionalidad exigida, en ocasiones no se brindan respuestas oportunas y fundamentadas a los asuntos planteados.

De igual modo, aseveró, se detectan asuntos considerados con lugar, que se dan por concluidos con la respuesta, y no se les da seguimiento a la restitución de los derechos quebrados y se manifiestan insuficiencias en la atención a los segmentos poblaciones en situación de vulnerabilidad.

Otros elementos que inciden se asocian con dificultades estructurales, tecnológicas y materiales para el desarrollo de esa labor, así como la falta de un sistema informático único a nivel de país que permita a los ciudadanos emitir comentarios, recibir información y respuestas en línea, reconoció.

Del arte de escuchar, responder y solucionar los planteamientos habló el primer Ministro, pues “en los trámites no podemos decir que hemos logrado que tengan un curso expedito, con tiempos razonables, para que las personas reciban la atención o la respuesta; todavía hay exceso de burocracia en este importante asunto”.

Recordó que la actividad de atención a la población tiene rango constitucional, pues la Carta Magna en sus artículos 10, 53 y 61 establece la obligación de los órganos del Estado de atender y dar respuesta al pueblo. Por ello, exhortó a establecer sistemas de trabajo eficientes para garantizar este mandato de nuestra Constitución.

“Tenemos que continuar profundizando en la manera en que nosotros diseñamos, estructuramos, organizamos, implementamos y controlamos la atención a la población a nivel de país”, subrayó el Jefe de Gobierno, quien convocó a todas las autoridades a “aunar esfuerzos e inteligencia colectiva en la búsqueda de soluciones a nuestros problemas”.

Una apuesta por los autoservicios digitales

En el intercambio se compartieron herramientas y metodologías que fortalecen la atención, la tramitación y el seguimiento a los casos. Entonces, se habló de compartir la tecnología en todos los ámbitos de la vida y la sociedad. Eugenio Fernando Acosta Noy, director de la Oficina de Facilitación del Centro Histórico de La Habana, se refirió a las Estaciones de Autoservicios Digitales que nacieron en esta entidad desde el 2021.

Ello, según el joven, ha logrado que la atención al público sea segmentada con el propósito de compartir los trámites y servicios de manera específica a cada usuario, quienes a través de una wifi gratuita y pública pueden introducir sus peticiones o contratos de los servicios, sustituyendo así las relaciones presenciales por digitales.

A la estación en el parque científico tecnológico de Matanzas aludió Cecilia Valdés Milián, segunda jefa de la Dirección de Comunicación Institucional del Ministerio de las Comunicaciones, porque indudablemente acerca los servicios a las personas y porque tiene que ser el futuro de la actividad de atención a la población en el país.

Hacia el final del balance, el primer ministro significó que en los procesos de atención a la población no siempre se aplica el principio de celeridad y rigor en los resultados y se mantiene el formalismo en muchas de las respuestas, así como insuficiente comprobación de los asuntos por parte de los gobiernos.

Coincidió en que existen dilaciones excesivas en los términos de los trámites y se ofrecen justificaciones y respuestas que no satisfacen los planteamientos y reclamos de la población. Además, subrayó que no se ha logrado la identificación y retroalimentación requerida con la población por parte de cuadros y funcionarios, siendo necesario que asuman con mayor inteligencia y sensibilidad este tema, en pos de una efectiva comunicación con el pueblo.

El Jefe de Gobierno recordó que la atención a las quejas y peticiones de las personas debe sustentarse en principios inviolables como: objetividad, imparcialidad, celeridad, transparencia, veracidad y calidad de la información, retroalimentación constante y fundamentación de las respuestas.

Sobre la necesidad de aprobar una Ley de Atención a quejas y peticiones de las personas, la que ha sido puesta a consideración de varias instancias antes de su presentación a la Asamblea Nacional del Poder Popular, Marrero Cruz destacó su importancia y la necesidad de que nazca con todos los elementos necesarios, a la vez que recalcó que por sí sola esa norma jurídica no resolverá los problemas que hoy tenemos.

Entre otros análisis, añadió que lo menos que podemos hacer cuando no tenemos las condiciones materiales para dar una solución, es dedicar todo el tiempo a escuchar y a explicar. En tal sentido, exhortó a actuar siempre con transparencia, que es lo que otorga credibilidad ante el pueblo.

“No puede existir el llamado “peloteo”; la mayor respuesta a la población es allí, metido en el terreno, donde está el problema. Sensibilidad y humanismo deben distinguir a todos los que, como servidores públicos, tienen la alta responsabilidad de atender a la población”, concluyó.