Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz
Mostrando entradas con la etiqueta G20. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta G20. Mostrar todas las entradas

lunes, 18 de noviembre de 2024

Qué mensaje del G20 para Donald Trump

Xulio Ríos es asesor emérito del Observatorio de la Política China

In Análisis, Política exterior by Xulio Ríos2024-11-17



Puede que no figure en esa agenda laboriosamente trabajada por cientos de funcionarios en los últimos meses para lograr un resultado exitoso de la cumbre que el G20 celebra en Río de Janeiro, Brasil, los días 18 y 19 de noviembre. Pero tras la incontestable victoria de Donald Trump en las elecciones del 5 de Noviembre en EEUU, el que hacer ante las políticas anunciadas por el líder republicano será, sin duda, el rey de los pasillos. Y no deja de ser una paradoja. Durante meses, han corrido auténticos ríos de tinta para señalar con el dedo a China alardeando de sus problemas y marcándola como fuente de inestabilidad para la economía mundial. Hoy parece la principal fuente de certeza y estabilidad.

El G20 surgió a la raíz de la crisis financiera de 2008, con epicentro en EEUU y serios impactos en todo el mundo. Las intenciones eran buenas. No obstante, las expectativas se han quedado cortas, muy cortas si nos atenemos al sentido de aquel llamado del presidente francés Emmanuel Macron a “refundar el capitalismo”. En aquel entonces, el G20 fue parte de una reacción global para evitar futuras crisis y garantizar la estabilidad. Hoy, a diferencia de entonces, el G20 tiene la posibilidad de ser parte de la prevención ante las turbulencias que se anuncian.

Donald Trump, con su defensa a ultranza del proteccionismo y el unilateralismo, constituye la principal amenaza para la estabilidad global. Su invectiva: todos tienen que hacer sacrificios y pagar para que EEUU vuelva a ser grande. Unos en aranceles, otros en inversiones, otros en gasto militar. Por las buenas o por las malas, todos deberán, deberemos, contribuir. Mientras en Washington dicen defender el orden basado en reglas, se aprestan a una gran ofensiva para simplemente destruir todas aquellas que no le convienen.

Así las cosas, lo que deben plantearse las economías del resto del mundo es si bajan la cerviz, aunque sea a regañadientes, y se alinean con sus dictados, o coordinan sus políticas para mostrar que es posible -y necesaria- otra manera de hacer las cosas. Ante un Trump más radical que ya en su primer mandato dio muestras de un profundo desprecio por el resto del mundo, incluidos los aliados más directos de EEUU, limitarse a esperar y ver, contemporizar o dejar que amaine el temporal que se avecina, puede derivar en importantes daños para el sistema económico global si, como se anuncia, hace saltar por los aires las cadenas de suministro, secciona el mundo tecnológico para poder reinar de forma absoluta, obstaculiza y se desentiende de la transición verde para frenar el calentamiento global y, en definitiva, insiste en empobrecer a los demás para poder usufructuar una abundancia excluyente.

Este escenario, además, va a confluir con un importante nivel de inestabilidad en algunas potencias principales del mundo desarrollado, desde Francia a Alemania pasando por Japón. En la Unión Europea, la insuficiencia de la tradicional bisagra conservadora-socialdemócrata, en horas bajas, y el ascenso de los aliados del trumpismo en sus diversas expresiones de la derecha más radical puede agravar las contradicciones, extremando el debate entre la autonomía estratégica y el alineamiento euroatlántico.

China en las antípodas

China se afianza en las antípodas del planteamiento trumpista. De una parte, reconociendo las dificultades de su economía, en buena medida debidos al tránsito hacia el nuevo modelo de desarrollo y la necesidad de desactivar riesgos estructurales de larga data, y también como efecto de las tensiones geopolíticas que responden a la voluntad de hacer fracasar dicha transición. En los últimos meses, el gobierno ha dispuesto más y más medidas, primero para salir airosa del momento crítico; segundo, para no salpicar con sus problemas a terceros. Es un principio de conducta que ya vimos en 1997 o en 2008. A estas alturas de la película, esa trayectoria, que abjura de cualquier oportunismo táctico, se erige en una referencia inevitable para discernir con quien se puede tratar racionalmente y con quien no.

La apuesta de China por persistir en la apertura y fortalecer el multilateralismo, la insistencia en la cooperación y el diálogo como mecanismos para afrontar los retos y resolver las discrepancias, el reconocimiento de una multipolaridad que forma parte ya de la realidad sistémica global, etc. es el vocabulario con el que China y el presidente Xi Jinping se presentarán en esta cumbre del G20.

¿Que harán las principales economías del G20 ante el escenario que se abre a partir del año próximo? ¿Mirar hacia otro lado? El apelo del presidente Joe Biden a los valores e ideales para alinearse con EEUU se antoja muy complejo, por no decir imposible, cuando su sucesor, el presidente electo Trump, los supedita con total claridad al reporte de beneficios inmediatos y cuantificables ¿En que sustentar entonces el alineamiento? Y si esta es la hora de pensar en los intereses propios, como promueve sin tapujos ni miramientos Donald Trump, ¿cómo estarán mejor protegidos los intereses del conjunto de la economía global? El exdirector general de la Organización Mundial del Comercio, Pascal Lamy, apeló a China a buscar consensos con otras potencias comerciales, como la Unión Europea, para formar un “frente unido contra el proteccionismo” de Donald Trump.

Son acuciantes los desafíos que afligen a la sociedad internacional y la aspiración de un desarrollo equilibrado que tenga en cuenta las dimensiones material, social, ambiental, cultural y política es ampliamente compartida. Las expectativas anunciadas a instancias de la primera economía del mundo abundan en los déficits del desarrollo y su implementación agravará la pérdida de confianza y la inestabilidad.

Por responsabilidad histórica, la cumbre del G20 tiene ante sí la oportunidad de abanderar un cambio de paradigma que reconozca la evidencia de avanzar en la institucionalización de una gobernanza mundial cooperativa que atempere la era de incertidumbre inducida por Donald Trump

jueves, 17 de febrero de 2022

El G20 y la agenda del poder mundial

Por Julio C. Gambina

Ya empezaron las reuniones del Grupo de los 20 en Yakarta, Indonesia, con reuniones de los ministros de economía y los presidentes de los bancos centrales para analizar el rumbo de la economía mundial y las condiciones para la recuperación. La misma preocupación que en la cumbre de Roma en octubre pasado.

La presidencia del G20 pasó de Italia a Indonesia y se anticipa que el lema para octubre del 2022, en la Isla de Bali será: “Recuperarnos juntos, recuperarnos más fuertes”. Es un mensaje en el lenguaje diplomático de una de las cumbres del poder mundial, ya que si existe algo desparejo es la recuperación económica luego de la recesión de 2020. En efecto, las desigualdades no solo operan entre países de mayor desarrollo relativo, sea EEUU, Europa, China o Japón respecto de los demás; sino y muy especialmente al interior de cada país, si consideramos los ingresos de las personas. La recuperación económica privilegia los ingresos de los/as propietarios/as de medios de producción, que se miden en ganancias y rentas, acrecentadas en estos tiempos, muy por encima de los ingresos provenientes de la venta de la fuerza de trabajo, sea de manera regularizada o irregular, condición esta última de creciente “normalización”, derivada de la impunidad empresarial.

Por eso vale interrogarse si es posible un objetivo enunciado en primera persona del plural, cuando la desigualdad de ingresos y patrimonio resulta agigantada en la recuperación económica del 2021 y este comienzo del 2022 a favor de los réditos de los propietarios más concentrados del capital mundial. La recuperación privilegia el interés de clase de propietarios/as de medios de producción, especialmente aquellos más concentrados.

¿Qué esperar del G20?

Su constitución como cónclave de presidentes surgió a propuesta del Presidente de EE.UU., George W. Bush en plena crisis del 2008. En la ocasión, convocó al grupo de técnicos preexistentes, el G20, que trataba sobre los problemas de deuda externa, entre ellos a la Argentina y constituido desde entonces en cónclave de Presidentes para consideración de la crisis mundial.

Allí quedó la Argentina, por problemas históricos de su endeudamiento y no por una importancia de grande entre los principales países del mundo. Es curioso, pero el país sostiene como una gran tragedia el problema de la deuda externa, o eterna, como mejor se prefiera. La representación local llevará al cónclave del G20 la discusión relativa a las sobre-tasas del FMI, al mismo tiempo que negocia contra reloj una reestructuración del impagable préstamo (estafa) del 2018. Es posible que los contertulios en Yakarta escuchen la voz demandante del argentino presente, pero contestarán con el silencio o la diplomática declaración final llamando a la cooperación internacional para un crecimiento compartido.

El G20 es territorio del poder global, más allá de contradicciones en su interior. La discusión central es como superar los problemas del crecimiento contemporáneo, no la solución a las demandas de la sociedad empobrecida o a los reclamos solidarios de un país de inserción subordinada.

Nuestra conclusión remite a los resultados de las agendas debatidas en los sucesivos G20, que en estos años se concentraron en la emergencia sanitaria sin soluciones verificables que apunten a resolver problemas de los sectores más perjudicados.

La realidad se contrasta de los gigantescos beneficios de los laboratorios medicinales y la salud privada, en desmedro de la salud publica demandada por la sociedad empobrecida. Ocurre lo mismo con mensajes relativos a evitar el calentamiento global, al mismo tiempo que fracasan todos los intentos por limitar los desarrollos productivos contaminantes. Para muestra del tema vale considerar el discurso ecologista del caso local y los desarrollo mineros y petroleros con el argumento de la recuperación económica y del empleo.

El objetivo del G20, en tanto cónclave del poder capitalista global, se circunscribe a crecer y acumular, con beneficios sesgados que reproducen las inequidades en nuestro tiempo, con base en la explotación y en el saqueo. La agenda necesaria de los pueblos continúa siendo una asignatura pendiente.

Buenos Aires, 16 de febrero de 2022

jueves, 27 de enero de 2022

Las inversiones en la naturaleza deben triplicarse para 2030



Una mujer planta árboles de manglar en Timor Oriental, para revitalizar un sistema costero degradado. Los países de menores recursos necesitan recibir inversiones de los más industrializados para la restauración de áreas degradadas, cuidado de la biodiversidad y atención al cambio climático. Foto: Yuichi Ishida/PNUD

NAIROBI – Mitigar las crisis climática, de biodiversidad y de degradación del suelo requiere triplicar hasta 2030 los recursos que actualmente se dedican a ese fin, y cuadruplicarlos para 2050, reveló el informe Estado del Financiamiento de la Naturaleza divulgado este jueves 27 por el Pnuma desde esta capital.

Se necesitarían nuevas inversiones anuales de 536 000 millones de dólares y llegar a un acumulado de 8,1 billones (millones de millones) de dólares, según el estudio del Pnuma (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente), el Foro Económico Mundial y la Iniciativa Económica de la Degradación de la Tierra.

Para movilizar esa masa de recursos, el informe llama a las 20 mayores economías industrializadas y emergentes del mundo (el Grupo de los 20, G20), a promover en ese campo las inversiones del sector privado.

El estudio explica que si bien se requieren cantidades muy elevadas de dinero, el mundo las precisa si quiere cumplir sus objetivos en materia de cambio climático, biodiversidad y degradación del suelo.

“Es muy urgente aumentar las inversiones en la naturaleza para cerrar las brechas de financiamiento climático y de biodiversidad y para ocuparse de la necesidad de acelerar la restauración de la tierra en todo el planeta”, expuso el informe.

El documento destaca que el ritmo de extinción de las especies, el calentamiento global, el creciente número de fenómenos meteorológicos extremos y las enfermedades zoonóticas, como la covid-19, refuerzan aún más esa necesidad.

Se trata de invertir en “acciones sostenibles que mejoren la resiliencia de los ecosistemas y aborden los retos sociales como la seguridad alimentaria y del agua, el cambio climático, la salud humana y mayor resiliencia ante el riesgo de catástrofes”.

El estudio recuerda que los recursos naturales son la base del sistema económico mundial, con más de la mitad del Producto Interno Bruto (PIB) global proveniente de ellos, y cita a los sectores agrícola, alimentario y de la construcción entre los que dependen completamente de la naturaleza.

Por contraste, la actividad humana y un modelo económico que prioriza el crecimiento a corto plazo han dañado enormemente los ecosistemas, por lo que se plantea “un cambio de mentalidad que transforme la relación de las personas con la naturaleza”.

En caso contrario, la explotación irracional de los recursos naturales generará cada vez mayores pérdidas financieras, junto con los daños a la salud del planeta.

“En la actualidad, la mayoría de los beneficios esenciales de la naturaleza no tienen un valor en el mercado financiero, a pesar de ser la base de nuestra prosperidad actual y futura”, recordó el estudio.

Por ello “es vital integrar en nuestro sistema económico el valor de la naturaleza de manera profunda, desde las políticas gubernamentales de contratación, fiscalidad, comercio y regulación, hasta la forma en que las empresas y las instituciones financieras toman decisiones sobre la inversión, el riesgo y la divulgación”.

Aunque se advierte un creciente interés de los gobiernos, las empresas y las instituciones financieras en las soluciones basadas en la naturaleza, el informe recalca la insuficiencia de los presupuestos que se les asignan, que a 2020 ascendían a 133 000 millones de dólares anuales.

De esas inversiones, 92 % son hechas por los países del G20, y de ellas 87 % se distribuyeron internamente hacia programas gubernamentales nacionales.

Los integrantes del grupo destinan apenas dos por ciento de la inversión a la asistencia oficial para el desarrollo, mientras que las inversiones privadas son muy pequeñas, independientemente de que ese sector compone 60% del PIB nacional de casi todas las naciones del G20.

El documento exhorta al G20 a aumentar la inversión en países menos desarrollados, lo que a menudo puede ser más rentable y eficiente que invertir internamente en soluciones similares basadas en la naturaleza.

Entre las medidas para aumentar la participación privada, los gobiernos pueden fomentar mercados estables y predecibles para los servicios de los ecosistemas, como el carbono forestal o prestar dinero público a tasas inferiores a las del mercado, cuando las inversiones contemplen la preservación de la naturaleza.

Según el informe, a medida que las empresas entiendan mejor las oportunidades de soluciones basadas en la naturaleza, surgirán o se fortalecerán productos financieros de reducción de riesgos, como garantías y seguros, para crear perfiles de riesgo-rendimiento atractivos dirigidos a los inversionistas más convencionales.

Deberían producirse cambios en todos los niveles, incluidos los consumidores que pagan el precio real de los alimentos, teniendo en cuenta su huella ambiental.

En síntesis, el estudio invita a no volver a los modelos de inversión en la naturaleza anteriores a la crisis generada por la covid, y en su lugar ir a “reconstruir mejor”.

A-E/HM

jueves, 16 de julio de 2020

G20, cúrate a ti mismo


NUEVA YORK – Los ministros de Finanzas del G20 se reúnen esta semana bajo los auspicios de Arabia Saudita, que ostenta la presidencia del grupo este año. Pero es difícil imaginar a los países del G20 liderando al mundo, como pretenden hacer creer. La mayoría de ellos no pueden liderarse a sí mismos de manera efectiva en la actual crisis del COVID-19.

Por ser las economías más grandes del mundo, los miembros del G20 tienen una responsabilidad primordial en la reunión inminente: acordar sobre las acciones para erradicar la pandemia. Unos pocos países del G20 están haciendo las cosas bien; los países rezagados tienen que tomar medidas urgentes para frenar la propagación del virus. Todos los países del G20 necesitan cooperar en políticas a escala global para superar la crisis de salud.

Un análisis de los países del G20 es aleccionador. Muchos están tan mal gobernados que han sido absolutamente ineficientes a la hora de contener la pandemia. A juzgar por los datos de las dos últimas semanas, el mayor fracaso del G20, con 176 nuevos casos por día por millón de habitantes, es Brasil, liderado por el populista irresponsable Jair Bolsonaro, él mismo ahora contagiado por el virus. El segundo mayor fracaso es Estados Unidos, gobernado por el Bolsonaro del norte, Donald Trump, con 137 nuevos casos por día por millón de habitantes. Los otros dos países del G20 con más de 100 nuevos casos por día por millón de habitantes son Sudáfrica (129) y Arabia Saudita (112).

El próximo rango de países, con entre 10 y 100 nuevos casos por día por millón de habitantes, incluye a Rusia (47), México (43), Turquía (16), India (15) y el Reino Unido (11). Todos estos países corren el riesgo de un alza significativa en la transmisión, siendo México e India los que aparentemente están en mayor peligro.

Seis de los países del G20 actualmente reportan 1-10 nuevos casos por día por millón de habitantes –tasas razonablemente bajas que hacen posible una erradicación decisiva del virus en el futuro cercano-: Canadá (8), Francia (8), Alemania (5), Indonesia (5), Italia (4) y Australia (3).

Sólo tres de los países del G20 reportan menos de un nuevo caso por día por millón de habitantes: Corea del Sur (0,96), Japón (0,9) y China (0,01). Estos tres países del noreste asiático han demostrado la combinación necesaria de liderazgo político, profesionalismo en materia de salud pública y comportamiento responsable (utilizando mascarillas faciales, manteniendo el distanciamiento físico y mejorando la higiene personal).

Una epidemia es un fenómeno social y necesita una respuesta social. Como han demostrado Corea del Sur, Japón y China, el virus se puede erradicar –es decir, se pueden llevar los nuevos casos a casi cero- si se sigue una lógica básica. Quienes están infectados con el virus tienen que proteger a los que no están infectados. Pueden hacerlo de cuatro maneras durante las dos semanas que dura la infección: mantener su distancia física; usar mascarillas faciales; quedarse en casa y lejos de los demás; y hacer una cuarentena pública si el hogar no es seguro. 

Esta protección no tiene que ser prefecta; de hecho, no lo será. Sin embargo, tiene que ser lo suficientemente buena para garantizar que, en promedio, un individuo infectado infecte a menos de una persona. Toda la gente debe ser cautelosa hasta que se erradique la pandemia. Eso significa usar mascarillas faciales en lugares públicos, mantener una distancia prudente de los demás y monitorearnos a nosotros mismos y a nuestros contactos cercanos por si se perciben síntomas. Las autoridades deben poner a disposición lugares de testeo y servicios de apoyo para el aislamiento de los individuos infectados, ya sea en su casa o en instalaciones públicas. Los gerentes de los lugares de trabajo deben tomar medidas preventivas, que incluyen el trabajo a distancia o un distanciamiento físico seguro in situ.

Los fracasos atroces del G20 han comenzado, en la mayoría de los casos, en la cima. Personas como Bolsonaro y Trump son fanfarrones, pendencieros, propensos a la división y sociópatas. La cantidad inmensa de muertes en sus respectivos países no los han llevado a tener expresiones de compasión ni a implementar políticas de salud pública efectivas. Se puede percibir un comportamiento igual de perverso entre otros hombres fuertes del G20. Mientras que las líderes mujeres (en Nueva Zelanda, Finlandia, Dinamarca y otras partes) tienen una trayectoria superior en la pandemia, el G20, lamentablemente, no tiene ninguna líder mujer.

Trump es un caso especial, porque gobierna la mayor potencia militar del mundo. La sociopatía de un presidente norteamericano es una tragedia mundial, a diferencia de la de un presidente brasileño (aunque la sociopatía de Bolsonaro afecta al mundo a través de una agenda anti-ambiental que alimenta la destrucción gratuita y deliberada del Amazonas). La decisión de Trump de retirar a Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud en medio de la batalla contra la pandemia tiene repercusiones globales inmediatas. Lo mismo es válido para sus esfuerzos por lanzar una nueva guerra fría con China, en lugar de salvar a su propio país y cooperar con China para ayudar al resto del mundo a combatir la pandemia.

En esto, China obviamente tiene mucho para ofrecer. Ha implementado las medidas más decisivas del mundo para erradicar una pandemia fulminante (después del primer brote en Wuhan) y bien puede estar en proceso de producir la primera vacuna útil.

Sin embargo, las actitudes sociales no son sólo el resultado del liderazgo político. También dependen de la cultura y la responsabilidad social. La cultura confuciana del noreste de Asia enfatiza la cooperación social y el comportamiento personal pro-social como el uso de mascarillas faciales. Los fanáticos norteamericanos, atizados por Trump, proclaman a viva voz la libertad de rechazar las mascarillas faciales –es decir, la libertad de infectar a otros norteamericanos-. Es poco probable oír ese argumento en el noreste asiático.

Lo que también es notable es la incapacidad de los líderes empresariales de Estados Unidos para tomar medidas destinadas a contener la epidemia. Uno de los empresarios líderes de Estados Unidos, Elon Musk, exigió la reapertura de la economía (y de su empresa), en lugar de usar su talento para la ingeniería para ayudar a contener el virus. Otros líderes empresarios prominentes también han contribuido poco o nada para reprimir la epidemia. Esto también es parte de la cultura norteamericana: el dinero por sobre las vidas, la riqueza personal sobre el bien social.

Los ministros de Finanzas del G20 seguramente hablarán de dinero –presupuestos, estímulo, política monetaria- y deberían hacerlo, pero sólo después de haber hablado de frenar el virus. No hay manera de salvar a la economía sin frenar la pandemia. Garantizar medidas de salud pública efectivas es la política económica esencial de hoy.

JEFFREY D. SACHS Professor of Sustainable Development and Professor of Health Policy and Management at Columbia University, is Director of Columbia’s Center for Sustainable Development and the UN Sustainable Development Solutions Network. He has served as Special Adviser to three UN Secretaries-General. His books include The End of Poverty, Common Wealth, The Age of Sustainable Development, Building the New American Economy, and most recently, A New Foreign Policy: Beyond American Exceptionalism.

lunes, 8 de julio de 2019

Xi en Osaka

Xulio Ríos es director del Observatorio de la Política China

In Análisis, Política exterior by Xulio Ríos


Xi Jinping asistió por séptima vez consecutiva a una cumbre del G20, esta vez en Osaka, Japón. Como cabía esperar, el eje central de su presencia giró en torno a la defensa del multilateralismo frente al proteccionismo y las calificadas como “prácticas de hostigamiento” en alusión a las múltiples medidas adoptadas por la Administración Trump en los últimos meses para supuestamente “equilibrar” la relación comercial bilateral. Durante la cumbre, Xi mantuvo encuentros con numerosos líderes de países africanos, de los BRICS, de países europeos como Francia o Alemania, etc., pero la palma se la llevó la reunión bilateral con Donald Trump.

A juzgar por el balance ofrecido por los medios chinos, Xi “guió” las decisiones, “trazó el rumbo” a seguir por la economía global y todo ello con reiteración de promesas conocidas: China abrirá más su mercado, expandirá las importaciones, proporcionará igual trato a la inversión extranjera, mejorará el ambiente de negocios…. La política china en este aspecto contrasta, sin duda, con la adoptada por EEUU y pone de manifiesto cada vez más el paradójico aislamiento de la primera potencia global.

En la reunión con Trump, Xi obtuvo dos contrapartidas notables que le presentan como claro ganador del evento: nueva tregua y reiniciación de las negociaciones comerciales y el levantamiento del veto a Huawei. La imposición de aranceles adicionales quedó en suspenso a cambio de que China de nuevo aumentara sus compras de productos agrícolas estadounidenses. En suma, Trump se la envainó. El futuro es incierto por el momento para el total de 47 compañías e instituciones chinas que están incluidas en la “lista negra” de EEUU. También los detalles de la similar lista china se darán a conocer pronto, dijo un portavoz del Ministerio de Comercio, aunque es probable que se retrase a la vista del nuevo tono de las consultas, a partir de ahora cada vez más dependiente de los intereses electorales del líder republicano.

Xi, además, se presentó en la reunión con un muy avanzado acuerdo para ultimar las negociaciones con ASEAN e India, Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda, el 40 por ciento del PIB mundial, para cerrar la RCEP (Asociación Económica Integral Regional) que China promueve en la región y que podría estar concluido a finales de año. Esto, a medio plazo, puede mermar aún más la significación económica de EEUU en un entorno clave para la economía global.

En materia climática, otro asunto determinante de la agenda, mientras EEUU acentúa su desentendimiento del problema, China presumió de sus progresos constantes en la protección del medio ambiente, con una estructura energética mejorada y las renovables representando ya el 38,4 por ciento en la capacidad total de generación de electricidad.

En suma, la cumbre del G20 si de algo ha servido es para intensificar la sensación de aislamiento de EEUU. Puede Trump enorgullecerse de pasar a la historia como el primer inquilino de la Casa Blanca que pisó suelo norcoreano pero tal hecho podría quedar eclipsado por otro de mucho mayor calado, el haber sentado las bases definitivas durante su mandato de la pérdida definitiva del liderazgo global estadounidense a favor de una China que, pese a sus deméritos y contradicciones, ha sabido captar e interpretar mejor las principales tendencias globales.

jueves, 4 de julio de 2019

Fukushima: el regreso de la mentira

Alejandro Nadal, La Jornada

Tuvo gran éxito la operación de relaciones públicas del gobierno japonés durante el G20 la semana pasada. Entre los discursos sobre aranceles, comercio, riesgo de una nueva recesión y anuncios sobre los Juegos Olímpicos del año entrante en Tokio, nadie se volvió a acordar de la catástrofe de Fukushima.

La radioactividad es invisible, pero las mentiras que pretenden cubrirla saltan a la vista.

Fukushima es el peor desastre industrial en la historia de la humanidad. En los días siguientes al terremoto del 11 de marzo de 2011 se produjo la fusión de los núcleos en tres de sus seis reactores nucleares. En los tres casos, la masa de combustible fundido atravesó la vasija de acero con sus seis pulgadas de espesor, quemó y reaccionó químicamente con el contenedor de concreto y ahora se encuentra en contacto con el agua del subsuelo. No se ha podido hacer nada para aislar y remover esas masas de material nuclear fundido y controlar la contaminación. Algunos de los isótopos radioactivos afectarán partes de la prefectura de Fukushima por 250 mil años. Lo único que separará ese material tóxico de cualquier persona que camine por esos parajes será una sombría capa de mentiras.

Gobiernos, intereses corporativos privados y públicos tienen un rasgo en común. Estas estructuras jerárquicas comparten una fuerte propensión a mentir cuando se sienten amenazadas. Es importante examinar el enredo de engaños que sigue cocinándose en los reactores nucleares que sufrieron fusión en Fukushima. En esta sarta de embustes se encuentran involucrados el gobierno de Japón y el primer ministro Shinzo Abe, la empresa Tepco (operadora de Fukushima), la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) y el Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de 2020.

Después de las explosiones de hidrógeno en tres reactores de Fukushima, los núcleos se fundieron y precipitaron una crisis que se mantiene a la fecha. Desde el principio el gobierno nipón prohibió el uso de los términos fusión del reactor en sus comunicados al público y demostró estar más interesado en proteger los intereses de los gigantes corporativos Hitachi y Toshiba que la salud de más de 160 mil refugiados nucleares. Hoy sabemos que el material de los tres núcleos fundidos en Fukushima ha permanecido en contacto con agua del subsuelo durante los últimos ocho años y gran cantidad de agua altamente contaminada ha ido a parar al océano Pacífico.

En uno de los actos más perversos de que se tenga memoria, el gobierno japonés, en connivencia con la AIEA, simplemente incrementó el nivel de radiación permitido para el público más de 20 veces de los niveles existentes antes de la catástrofe. Al amparo de esta nueva norma técnica, el gobierno pudo afirmar que la zona estaba bajo control. Así pudo también evitar el costo de descontaminar una gran superficie de tierra y bosques, así como de zonas residenciales y comerciales. Después de algunos trabajos superficiales de descontaminación, muchos residentes que inicialmente tuvieron que ser evacuados hoy están siendo autorizados a dejar sus albergues y regresar a su residencia original, que supuestamente ha sido descontaminada. Pero la contaminación nuclear fue tan intensa y cubrió una zona tan grande que los vientos han vuelto a llevar polvo y nieve radioactivos a esos poblados. Es un grave caso de contaminación dinámica.

En 2013 el primer ministro Shinzo Abe declaró frente al Comité Olímpico Internacional que Fukushima estaba bajo control y no había ningún riesgo. Tokio obtuvo la sede de los Juegos Olímpicos en 2020, y varios juegos de beisbol y futbol se llevarán a cabo en terrenos de la ciudad de Fukushima. La misma ruta de la antorcha olímpica pasará por territorio contaminado. Observadores independientes (www.Fairewinds.org) han encontrado muestras de material altamente radioactivo en localidades en las que atletas y espectadores estarán expuestos a niveles de radioactividad comparables a los soportados por trabajadores de una planta atómica. El análisis de Koide Hiroaki, ingeniero nuclear de la Universidad de Kioto (www.apjjf.org), es devastador. El desastre de Fukushima no ha sido controlado a la fecha y exponer a residentes y visitantes a los niveles de radioactividad que todavía prevalecen en la zona es un acto criminal. Los Juegos Olímpicos de Tokio se llevarán a cabo en un terreno de emergencia nuclear.

Epílogo. Después del terremoto de 2011, Japón pudo embarcarse en una ambiciosa transición hacia las energías renovables. En lugar de eso prefirió colmar la brecha que dejó el cierre de plantas nucleares después de Fukushima con millonarias importaciones de carbón. Hoy, Japón es la única economía desarrollada que continúa construyendo plantas de carbón (17 en total). En el plano internacional, sigue financiando proyectos que utilizan carbón con unos 15 mil millones de dólares. No alcanzará su meta de reducir las emisiones de gases invernadero en 80 por ciento para el año 2050. De todos modos, era demasiado poco y demasiado tarde.

lunes, 1 de julio de 2019

Cumbre del G20 en Osaka: guerra de todos contra todos

Por Andre Damon, wsws

Los líderes mundiales se reúnen en Osaka, Japón, el viernes para la cumbre del G20 en medio de una promoción interminable de guerras comerciales, proteccionismo y militarismo.

La atmósfera en el G20, formado para coordinar una respuesta internacional y multilateral a una serie de crisis financieras globales a fines de los años noventa podría describirse con la frase atribuida a Thomas Hobbes: Bellum ómnium contra omnes (“la guerra de todos contra todos”).

Las divisiones, reporta Bloomberg, “se extienden mucho más allá de los puntos familiares del acero, el ambiente y el comercio”. Añade: “Una persona involucrada en el proceso dijo que la habilidad para un compromiso había caído prácticamente a cero.

“Otra persona participando en la redacción dijo que se han roto tantos acuerdos unilateralmente que han comenzado a perder significado”. Bloomberg concluyó, “Un oficial estadounidense involucrado en el proceso simplemente describió el comunicado como una pérdida de tiempo”.

Desde que el G20 abandonó el llamado a “resistirse a todas las formas de proteccionismo” en su comunicado final en marzo de 2017, la Casa Blanca ha lanzado una guerra comercial contra China y amenazado con iniciar una contra la Unión Europea, mientras les exigen a sus aliados, incluyendo Japón y la OTAN, que paguen por la protección militar estadounidense.

El crecimiento de las amenazas de guerra comercial y militar se aceleraron después del G20 en Buenos Aires en diciembre:

· El 2 de febrero, Estados Unidos suspendió oficialmente su cumplimiento del tratado INF con Rusia, moviéndose rápido a cercar tanto a Rusia como a China con misiles nucleares de rango intermedio.

· El 10 de mayo, la Casa Blanca duplicó en creces los aranceles sobre bienes chinos valorados en $200 mil millones.

· El 15 de mayo, Trump firmó una orden ejecutiva que prohíbe que las empresas de telecomunicaciones estadounidenses vendan componentes a Huawei, la principal empresa de telecomunicaciones de China y el segundo mayor fabricante de teléfonos inteligentes. En respuesta, Xi llamó a China a comenzar una “nueva larga marcha” en una lucha contra Estados Unidos.

· El 11 de junio, el Departamento de Defensa publicó y luego removió del internet, una doctrina oficial sobre el uso de armas nucleares que prácticamente urge el uso de armas nucleares, declarando que “utilizar armas nucleares crearía las condiciones para resultados decisivos y la restauración de la estabilidad estratégica”.

· El 20 de junio, el Gobierno de Trump autorizó y luego canceló abruptamente, una serie de ataques aéreos y de misiles contra Irán.

· Estados Unidos ha amenazado con imponer sanciones contra empresas europeas que hacen negocios con Irán y contra Alemania si lleva acabo los planes para comprar gas natural de Rusia y transportarlo por medio del oleoducto Nord Stream II.

· Más allá de estos conflictos, Estados Unidos está intentando derrocar el Gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, ha amenazado con retener aviones de caza F-35 comprados por Turquía por la disputa sobre los sistemas de defensa de misiles y ha revocado los beneficios comerciales especiales de India en medio de una disputa que va desde el comercio hasta la tecnología militar.

En todos los países miembros del G20, el estallido de las guerras comerciales y el proteccionismo han correspondido con un desbordamiento de nacionalismo, xenofobia y políticas antirrefugiados. Cuando el presidente ruso, Vladimir Putin, declaró antes de la cumbre que la “idea liberal”, que él identifica con el multiculturalismo y la apertura hacia los extranjeros, “se ha vuelto obsoleta”, fue denunciado ampliamente por los principales diarios y políticos occidentales.

Por detestables que sean los comentarios de Putin, sus declaraciones reflejan las tendencias políticas dominantes que operan en cada país. En Alemania, el Gobierno de la gran coalición bajo “Mutti” Angela Merkel ha establecido campos de concentración para refugiados mientras bandas fascistas que operan con la protección del Estado, componen “listas de asesinatos” contra sus oponentes políticos.

En Francia, el presidente Emmanuel Macron ha rendido tributo del colaborador con los nazis Philippe Pétain, mientras que, en Estados Unidos, los demócratas aprobaron la semana pasada un paquete de $5 mil millones de apropiaciones dándole a Trump un cheque en blanco para expandir sus campos de concentración para refugiados, llevar a cabo detenciones masivas de inmigrantes y poner fin al asilo.

La “oposición” de Trump representada por el Partido Demócrata ha dedicado la última semana antes de la cumbre denunciando al residente de mentalidad fascista de la Casa Blanca por no adoptar una línea lo suficientemente agresiva contra China.

El líder de la minoría en el Senado, Chuck Schumer de Nueva York, declaró que Trump, “no puede adoptar una postura suave ahora y aceptar un acuerdo malo que no logre reformar las políticas económicas rapaces de China —el ciberespionaje, las transferencias forzadas de tecnología, los patrocinios estatales y, lo peor de todo, los bloqueos de acceso a su mercado—.

Refiriéndose a estos comentarios, el Wall Street Journal observó que Trump se enfrenta “a muchos candidatos presidenciales demócratas dispuestos a atacarlo si acepta lo que consideran un acuerdo débil con China”. Agregó: “en el debate de las primarias demócratas del miércoles por la noche, cuatro de los 10 candidatos eligieron a China como la máxima amenaza que enfrenta EUA”.

Inmediatamente después de la elección de Trump como presidente, fue proclamado por los columnistas y comentaristas sobre política exterior como una figura accidental o una aberración en un “orden mundial liberal” que de lo contrario está sano.

Sin embargo, en los dos años y medio subsecuentes, ha quedado en claro que Trump es meramente la expresión más clara de un proceso general e internacional: el giro de todas las facciones de la élite gobernante en cada país hacia las guerras comerciales, el proteccionismo, los conflictos militares, la xenofobia y el autoritarismo, en medio del resquebrajamiento del orden geopolítico de la posguerra.

Estos acontecimientos confirman el análisis llevado a cabo por el Comité Internacional de que todos los que proclamaban en el periodo previo a la crisis financiera de 2008 el comienzo de una nueva era de oro de la cooperación capitalista “estaban colocando fuertes apuestas en contra de las lecciones de la historia”.

En cambio, todo desarrollo global desde el estallido de la crisis financiera ha confirmado el análisis de los grandes marxistas de los últimos doscientos años, de que el capitalismo se dirige inexorablemente hacia la desigualdad social, la guerra y la dictadura.

domingo, 30 de junio de 2019

Trump cede ante Xi-Jinping en cumbre del G20

El Presidente de EU desbloqueó los negocios con Huawei y anunció que no impondrá más aranceles a China

30/06/2019 05:00 DPA Y AFP




OSAKA.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que las compañías norteamericanas podrán volver a suministrar material a la tecnológica Huawei en el marco del reinicio de las negociaciones comerciales con China anunciado durante la cumbre del G20 en Osaka, Japón.

Trump decide así revertir una decisión por la que prohibía a estas compañías entablar relaciones comerciales bajo la sospecha de que Huawei, principalmente conocida por sus teléfonos móviles, podría suponer una amenaza para la seguridad nacional.

Enviaremos y venderemos a Huawei una tremenda cantidad de productos que emplean en las cosas que hacen. Seguiremos vendiéndoles estos productos”, aseguró.

El decreto inicial sobre Huawei invoca la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional, que da al presidente la autoridad de regular el comercio en respuesta a una emergencia nacional que amenace a Estados Unidos. La medida ordena al Departamento de Comercio, que trabaja con otras agencias del gobierno, presentar un plan de aplicación dentro de 150 días.

El mandatario estadunidense también aseguró que no impondrá nuevos aranceles a China, tras alcanzar una tregua en su guerra comercial con la segunda economía mundial.

Al menos de momento” Washington no impondrá nuevos aranceles ni retirará los que ya existen, dijo Trump en el G20.

Por otra parte, los veinte países ratificaron su compromiso “a favor de los fundamentos del libre comercio” y del “crecimiento económico” en medio de las tensiones globales.

Nos esforzamos por crear un entorno de comercio e inversión libre y justo, no discriminatorio, transparente, previsible y estable, y por mantener nuestros mercados abiertos”, indicó el texto del comunicado final de la cumbre de Osaka.




CONSENSO SOBRE EL CLIMA

Los países del G20, menos Estados Unidos, alcanzaron un consenso sobre el clima en el texto de la declaración final de la cumbre anual, indicaron ayer la canciller alemana, Angela Merkel, y la presidencia francesa.

En la cumbre de Osaka, igual que ya ocurrió el año pasado en la de Buenos Aires, habrá una “declaración 19+1”, dijo Merkel, es decir, un apoyo de todos los países del G20, menos Estados Unidos, al Acuerdo de París sobre el clima de 2015.

El texto sobre el clima fue adoptado”, indicó el equipo del presidente francés, Emmanuel Macron.

En los últimos días los diplomáticos presentes en Osaka hablaron de la posibilidad de que varios países emergentes no firmaran el texto, siguiendo la línea de Estados Unidos. Pero finalmente 19 países “reafirmaron su apoyo al acuerdo de París”, subrayó la presidencia.

Merkel, que dijo que sobre el clima habría una “declaración similar” a la del año pasado, también aseguró que “sobre el comercio tenemos el mismo resultado que en Buenos Aires.

Se trata en particular de “un compromiso por un comercio internacional justo, transparente y sin discriminación” que requiere “la urgencia de reformar la Organización Mundial del Comercio”, indicó.

-AFP

ANSIOSO DE VERSE CON KIM JONG-UN

Corea del Sur recibió ayer al mandatario estadunidense, Donald Trump, quien conversó con su homólogo Moon Jae-in, ante la expectativa de una reunión con el líder norcoreano, Kim Jong-Un

Antes de llegar a Seúl, cuando se encontraba aún en la cumbre de líderes del G20 en Osaka (Japón), Trump publicó un mensaje por la red social Twitter invitando a Kim a reunirse “unos dos minutos” con él durante la visita que tiene hace hoy a la zona desmilitarizada (DMZ) que separa ambas Coreas.



El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el de Corea del Sur, Moon Jae-in, se reunieron en la Casa Azul, en Seúl. Foto: AFP

Mientras estoy allí, si el líder Kim de Corea del Norte ve esto, ¡yo me reuniría con él en la frontera/zona desmilitarizada sólo para estrecharle la mano y decir Hola (?)!”, escribió el viernes en la red social.

El régimen norcoreano no tardó mucho en responder mediante su viceministra de Exteriores, Choe Son-Hui.

En una nota publicada por la agencia estatal KCNA, Choe calificó la propuesta de “muy interesante” y la consideró positiva para las relaciones bilaterales.

Nos contactaron muy rápido y quieren ver si podemos hacer algo, y no estamos hablando de una reunión larga, sólo un saludo rápido”, indicó el presidente estadunidense.


-EFE

domingo, 2 de diciembre de 2018

La megacumbre de líderes del mundo reúne a los poderosos pero no a los mejores

Representan el 85% del PBI del planeta. Sólo participan 3 de los 10 más destacados en desarrollo humano




Están presentes absolutamente todos máximos representantes de los diez países más poderosos del mundo, en términos de su aporte al PBI mundial (Julieta Ferrario)

Están presentes absolutamente todos máximos representantes de los diez países más poderosos del mundo, si por poder se entiende su Producto Bruto Interno: desde Donald Trump y Xi Jinping como mandatarios del número uno y dos del ránking, hasta Michel Temer y Justin Trudeau por Brasil y Canadá que ocupan el noveno y décimo lugar respectivamente, pasando por Shinzo Abe de Japón, Angela Merkel de Alemania, Theresa May del Reino Unido, Emmanuel Macron de Francia, Narendra Modi de India, y Giuseppe Conte de Italia, que respectivamente figuran en los puestos tres al ocho.

Y también participan los mandatarios de la mayoría de los siguientes 10 países que siguen en el ránking de potencias productivas. Está Moon Jae In de Corea del Sur que ostenta el undécimo lugar y Recep Erdogan de Turquía que figura en el puesto diecinueve.

Sólo dos de los diecinueve países miembros del G20 (el vigésimo es la Unión Europea) no forman parte del lote de las 20 principales potencias. Uno es la Argentina, que acaricia el ingreso a ese club desde la posición 21 en nivel del PBI, pero en términos del índice de desarrollo humano se ubica mucho más lejos, está en el puesto 47. El otro es Sudáfrica, que está lejos de acceder al top 20 ya que ocupa el escalón treinta y cuatro.

La Argentina acaricia el ingreso al Club del G20 en términos de PBI desde la posición 21, pero en términos del índice de desarrollo humano se ubica mucho más lejos, está en la 47

Pero así como no hay duda de que nuclea a las principales potencias, el G20 no puede arrogarse el privilegio de reunir a los mejores, si por mejores se entiende a los países de mayor bienestar y no a los que producen más.

De las varias maneras de medir el bienestar de un país, la más común y utilizada es el índice de Desarrollo Humano que elabora anualmente el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, y que además de tomar en cuenta el Producto Bruto per cápita (no el Producto Bruto global) considera el nivel de educación y de salud de los países.

Según el último ránking, siete de los diez mejores países no integran formalmente el G20. No está ni el primero ni el segundo, Noruega y Suiza, y tampoco Irlanda, Islandia, Suecia, Singapur y Holanda, que ocupan respectivamente los puestos 4,6,7,8 y 10. Casi todos están representados indirectamente como miembros de la Unión Europea, que es el vigésimo socio del G20.

Siete de los 10 mejores países no integran formalmente el G20. No está ni el primero ni el segundo, Noruega y Suiza, y tampoco Irlanda, Islandia, Suecia, Singapur y Holanda, que ocupan respectivamente los puestos 4,6,7,8 y décimo

Esta cumbre del G20 se desarrolla bajo el título "Un Futuro Equitativo y Sustentable". ¿No sería razonable, lógica y elemental, que para tomar decisiones sobre esos temas participen las potencias pero también los mejores?

Considerando que, al menos formalmente, la problemática de la equidad forma parte de la agenda, la formación de los mejores podría realizarse en base a un indicador de Desarrollo Humano algo más sofisticado, que además del Producto Bruto per cápita, la educación y la salud, incluye en la fórmula de medición la variable desigualdad.

La formación de los mejores podría realizarse en base a un indicador de Desarrollo Humano algo más sofisticado, que además del Producto Bruto per cápita, la educación y la salud, incluye en la fórmula de medición la variable desigualdad

En el top 10 de los países como mayor Indice de Desarrollo Humano corregido por desigualdad, también hay 7 que no están presentes en Buenos Aires en forma directa: Noruega, Holanda, Suiza, Dinamarca, Suecia, Irlanda y Finlandia.

El capitalismo y sus defectos

Desde hace muchos años el mundo está en una etapa donde el capitalismo no parece tener modelo alternativo, y da la impresión de que eso va a prolongarse por mucho tiempo más.

Pero el dominio casi absoluto de ese sistema y la falta de utopía alternativa no hace más que resaltar las enormes diferencias de los capitalismos realmente existentes, con combinaciones tan disímiles como la variante no democrática y de omnipresencia estatal china, las rémoras de los Estados de Bienestar europeos, el libremercadismo cada vez más excluyente de Estados Unidos, y el modelo nórdico o escandinavo, que a juzgar por el ranking de los mejores es el que más resultados está dando y el menos presente en Buenos Aires.

sábado, 28 de julio de 2018

Ministros del G20 critican proteccionismo y prometen reformas en OMC

Los ministros de países como Estados Unidos y China, reunidos en Buenos Aires para la reunión del G20 correspondiente a ese sector, dijeron estar preocupados por “el creciente uso de medidas no-arancelarias proteccionistas, incongruentes con las reglas de la OMC”.
Además, reafirmaron en el comunicado su compromiso para abstenerse de adoptar obstáculos innecesarios al comercio internacional, al tiempo que ratificaron sus derechos y obligaciones bajo los acuerdos de la OMC.
El encuentro se realizó en medio de crecientes tensiones comerciales que han sacudido los mercados agrícolas.
China y otros importantes socios comerciales de Estados Unidos han impuesto aranceles a los productores estadounidenses en represalia por las tarifas dispuestas por la administración de Donald Trump a los bienes chinos, así como también al acero y al aluminio de la Unión Europea, Canadá y México.
Se calcula que los productores estadounidenses sufrirán un golpe equivalente a unos 11.000 millones de dólares por los aranceles que fijó Pekín.
La semana pasada, el Gobierno de Trump dijo que otorgará hasta 12,000 millones de dólares en ayuda a los agricultores para que puedan enfrentar el conflicto comercial.
El secretario de Agricultura de Estados Unidos, Sonny Perdue, dijo a Reuters el sábado que el plan incluye un pago directo en efectivo de entre 7,000 y 8,000 millones de dólares que podría entregarse antes de fin de septiembre.
“Obviamente esto no va a hacer que los agricultores estén repuestos”, dijo Perdue.
En referencia a las medidas de alivio dispuestas por Trump, la ministra de Agricultura de Alemania, Julia Klöckner, dijo que los agricultores “no necesitan ayuda, necesitan comercio”.
“Tuvimos una muy franca discusión sobre el hecho de que no queremos medidas proteccionistas unilaterales”, dijo Klöckner a periodistas después de la reunión.
Los ministros, que en conjunto representan el 60 por ciento de las tierras agrícolas mundiales y el 80% de los alimentos y materias primas agrícolas, no especificaron a qué medidas se referían en el comunicado. Cuando se les consultó por detalles, Klöckner dijo que los ministros no quisieron “criticar a un solo país”.
“Todos sabemos lo que pasa si una persona o un país no se adhiere a las reglas de la OMC, tratando de obtener un beneficio para sí mismo a través del proteccionismo”, dijo la ministra. “Esto frecuentemente lleva a represalias con aranceles”.
En el comunicado conjunto publicado tras la reunión, los ministros dijeron que acordaron continuar con las reformas de las reglas comerciales agrícolas de la OMC.
“Aquí, independientemente de todo el ruido que hubo alrededor, se llegó a un consenso unánime”, dijo el ministro de Agroindustria de Argentina, Luis Miguel Etchevehere.
El miércoles, Trump alcanzó un sorpresivo acuerdo con Jean-Claude Juncker, el presidente de la Comisión Europea, que congeló el riesgo de una inminente guerra comercial entre Washington y Bruselas.
Tras el encuentro con Juncker, Trump aseguró a periodistas que la Unión Europea comenzaría, de manera casi inmediata, a importar un volumen mucho mayor de soja del país norteamericano. Sin embargo, la ministra Klöckner dijo a Reuters más temprano que no sabe si la UE incrementará sus compras de soja.

lunes, 19 de marzo de 2018

G-20 busca compromiso con "libre comercio" ante preocupación por aranceles de EEUU


Por Leika Kihara y Gernot Heller


Fotografía oficial de la primera reunión de ministros de Finanzas y presidentes de Bancos Centrales del G-20 en Buenos Aires, mar 19, 2018. REUTERS/Marcos Brindicci

BUENOS AIRES (Reuters) - Líderes de finanzas del mundo buscaban el lunes conseguir un claro apoyo al libre comercio, en medio de preocupaciones de que los aranceles de Estados Unidos al acero y al aluminio, junto a posibles acciones contra China, puedan desatar una guerra comercial que golpee al crecimiento global.

Ministros de finanzas y jefes de los bancos centrales de las 20 economías más importantes del mundo están reunidos en Buenos Aires con una agenda que incluye las perspectivas económicas, los flujos de capital, el uso de criptomonedas y la prevención de la evasión fiscal de empresas internacionales.

Sin embargo, luego de que el 8 de marzo el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidiera unilateralmente imponer aranceles del 25 por ciento a sus importaciones de acero y del 10 por ciento a las de aluminio, el comercio se convirtió en el punto central de la reunión.

“Estoy seriamente preocupado de que la base de nuestra prosperidad, el libre comercio, está siendo puesta en riesgo”, dijo el ministro de finanzas de Alemania, Olaf Scholz, al diario Bild.

“El proteccionismo no es la respuesta a las dificultades de nuestro tiempo. La situación es seria”, dijo, y agregó que él aún tendría cuidado en usar el término “guerra” comercial.

Pero el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin, puso énfasis en el “libre comercio con términos recíprocos” del Gobierno de Donald Trump.

“La expectativa está en que Estados Unidos subordine completamente sus intereses nacionales para que el sistema de libre comercio funcione, eso no lo podemos aceptar. Entonces fuimos muy claros, creemos en un comercio libre con términos recíprocos que lleven a una relación comercial más balanceada”, dijo a periodistas un funcionario de Estados Unidos.

Otros participantes de la reunión del G-20 en Argentina, que finalizará el martes con una declaración conjunta, compartieron la preocupación de Alemania.

“Hay un sólido entendimiento en la comunidad global de que el libre comercio es importante”, dijo el jefe del banco central de Japón, Haruhiko Kuroda, a periodistas al llegar a la reunión. Su par brasileño, Ilan Goldfajn, también alentó al G-20 a trabajar para mantener abiertos los flujos comerciales globales.

Los aranceles a las importaciones estadounidenses de acero y aluminio han disparado alarmas de que Trump esté cumpliendo con sus amenazas de tomar acciones unilaterales para desmantelar el sistema comercial vigente hace décadas, estructurado alrededor de las reglas de la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Muchos aliados de Estados Unidos, incluyendo la Unión Europea, solicitaron las mismas excepciones que Trump otorgó a sus vecinos Canadá y México, y algunos ministros del G-20 llevaron ese pedido a Mnuchin.

Luego de reunirse con el secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, en Washington, el ministro de Economía alemán, Peter Altmaier, dijo que él y Ross acordaron que se intensifiquen las charlas sobre tarifas entre Estados Unidos y la Unión Europea.

AMENAZA DE ARANCELES CONTRA CHINA

Posibles aranceles más amplios contra China y restricciones a las inversiones que Estados Unidos está considerando como parte de una investigación sobre propiedad intelectual han generado temores de una represalia que pueda reducir el comercio global y frenar el crecimiento mundial esperado.

Economistas de Morgan Stanley dijeron en un reporte a sus clientes en la noche del domingo que una aplicación amplia de la “Sección 301” de Estados Unidos, que resultaría en un arancel del 20 por ciento a los bienes manufacturados de China, junto a una respuesta proporcional de China, recortarían el crecimiento de ambos países en 1 punto porcentual en un año.

Un borrador preliminar de la declaración del G-20 visto por Reuters contenía la frase “el comercio y la inversión internacionales son importantes motores de crecimiento”.

El documento también afirma que los ministros de finanzas de los países miembros del G-20 apoyan un acuerdo alcanzado por sus líderes en julio del año pasado en Hamburgo.

Un funcionario del G-20 dijo que las discusiones ahora se centraban en si se mantendrán esos términos sobre el comercio en el comunicado, que debe obtener el respaldo unánime de los miembros, incluido Estados Unidos.

El acuerdo de Hamburgo al cual se refería el borrador de Buenos Aires señalaba: “Tomamos nota de la importancia de que los acuerdos bilaterales, regionales y plurilaterales sean abiertos, transparentes, inclusivos y consistentes con la OMC, y nos comprometemos a trabajar para asegurar que complementen los acuerdos comerciales multilaterales”.

Las decisiones unilaterales de Estados Unidos de imponer aranceles son consideradas contrarias a las medidas negociadas o “multilaterales” que estarían en línea con la OMC.

El borrador de la declaración del G-20 también decía que si bien las perspectivas económicas están mejorando, “una retracción hacia políticas que miran hacia adentro” -sugiriendo prácticas comerciales proteccionistas- constituían un riesgo al crecimiento.


Reporte adicional de Anthony Boadle, David Lawder y Luc Cohen. Editado en español por Maximiliano Rizzi, Nicolás Misculin y Juliana Castilla