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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." Fidel Castro Ruz

martes, 20 de marzo de 2018

Cuba: Una cuestión de economía (VIDEO)

Publicado: 20 mar 2018 15:09 GMT | Última actualización: 20 mar 2018 15:41 GMT


La economía cubana siempre ha sido objeto de intensos debates tanto a nivel local como internacional. Sujeta por décadas al bloqueo impuesto por Estados Unidos, Cuba ha tenido que navegar por diferentes planes económicos con los cuales ha tenido que experimentar en áreas como la dualidad monetaria y sostenerse principalmente de la mano de la industria turística. Desde La Habana, Luis Castro habla en 'Cartas sobre la mesa' con sus invitados sobre los apremiantes problemas económicos de la isla.



Cuba tiene una serie de factores externos que presionan la economía y son imposibles de controlar. No tener acceso a créditos comerciales y no poder operar cuentas en dólares en ningún mercado internacional por el bloqueo de Estados Unidos obstaculiza el desarrollo económico del país, pero al mismo tiempo existen también factores internos que están en manos de los cubanos, sostiene Omar Everleny, doctor en Ciencias Económicas por la Universidad de La Habana.
Everleny opina que "la economía se ha abierto mucho más", pero es necesario resolver los problemas estructurales de la isla, uno de los cuales es la escasez de divisas, y aumentar la productividad. "Exportamos muy pocos productos e importamos muchos más", señala el investigador titular del Centro de Estudios de la Economía Cubana de la Universidad de La Habana.
El experto apunta que es necesario "quitarles todas las trabas a todas las fuerzas productivas que existen en el país", porque "no puede pasar que todavía hoy muchas de las aspiraciones de un grupo de jóvenes sean la emigración".
Por su parte, Ariel Dacal Díaz, doctor en Ciencias Históricas por la Universidad de La Habana y miembro del equipo de formación en Educación Popular del Centro Martin Luther King, cree que "Cuba tiene también capacidades para disminuir significativamente el impacto que puede tener el bloqueo".
"Un desafío que tenemos es repolitizar la economía", sostiene Dacal Díaz, quien puntualiza que la economía cubana se desarrolla según un proyecto socialista en un mundo capitalista y, a diferencia de China, Cuba es un país pequeño que cuenta con menos recursos.
Dacal Díaz detalla que Cuba técnicamente tiene una economía mixta, aunque con unos niveles de desarrollo "muy desiguales". La inversión extranjera también entra en el país, pero para mejorar la productividad cubana, así como su nivel de consolidación, es preciso resolver "el problema de la calidad de la aplicación de las políticas para las reformas" y organizar un uso eficiente de los recursos.
El doctor en Ciencias Económicas por la Universidad de la Habana Hiram Marquetti, investigador del Centro de Estudios de la Economía Cubana de dicha universidad, sostiene que es necesario "repensar en la perspectiva del desarrollo".
"El desarrollo ha tenido un resultado positivo en el ámbito social, no acompañado de un soporte económico", señala.

¿Y la pequeña y mediana empresa?

Por:

Cuando en los inicios del proceso de transformación de la economía cubana, el presidente Raúl Castro planteó la necesidad de tener un aparato estatal más racional y mencionó la cifra de unos quinientos mil trabajadores que tendrían que ser desplazados desde esos puestos hacia otros sectores. El sector no estatal apareció como una de las posibles vías de solución a ese nuevo problema.

En el intermedio se desarrolló un debate sobre el tamaño necesario/deseado del sector no estatal en términos de empleo y de aporte al PIB.

Hoy no tenemos las cifras de su aporte al PIB, es cierto. Es parte de la información que aun nos falta y que debemos en algún momento, y ojalá sea más temprano que tarde debemos sistematizar. Pero sí tenemos cuántas personas están trabajando en ese sector.

Según el Anuario Estadístico de Cuba de 2016 representan cerca del 40 por ciento del total de los ocupados del país. En términos de empleo no es para nada marginal. No se considera en esa cifra los que no están formalizados.

Como en otros países de América Latina, ese sector, el de la pequeña y mediana empresa de la que tanto se ha hablado y que parece que lamentablemente demorará en Cuba –y que no es informal en la Isla– hace un gran aporte al empleo y un muy modesto aporte al PIB.

Es una asimetría típica, casi con carácter de ley. En América Latina los que componen ese sector son en una buena parte personas de poca instrucción, un segmento de población muchas veces olvidado por el propio Estado en sus países.

No es el caso de lo que ocurre en Cuba, a partir del carácter inclusivo de las políticas sociales adoptados en Cuba desde inicios de las Revolución, debiera estar a nuestro favor y ese sector que hoy tenemos debería estar mejor incluido en la actuales políticas y en aquellas otras que están en proceso de elaboración para conformar la estrategia de desarrollo hasta el 2030.

No conozco, sin embargo, que exista alguien o alguienes ocupándose de este segmento que genera hoy el 40 por ciento del empleo del país.

A continuación relato una historia real:

En un territorio de Cuba que no revelaré, existe un “cuentapropista” que ha logrado innovar y producir un grupo de productos alimenticios con cualidades especiales que sirven como complemento al tratamiento de algunas enfermedades alimentarias.

Lo conocí hace años, cuando luchaba porque no le cerraran su negocio, que además beneficiaba a niños con determinadas afecciones. Al final lo logró y aún su negocio esta vivo.

El pasado año, él y su equipo de trabajo logró procesar y vender más de cuarenta toneladas de alimento: pastas o puré de algunos vegetales (es la cifra que él me dijo). Es una cantidad considerable.

Sin embargo, como cuentapropista, sigue en las mismas condiciones de limbo legal, dependiendo de interpretaciones o estados de ánimo circunstanciales.

Mientras el país gasta decenas y centenares de miles de dólares importando esos mismos productos, él, sin embargo, no tiene facilidades para comprar los envases adecuados, etiquetar sus productos de forma moderna, etcétera.

Menos aún puede importar o contratar maquinaria nueva. Su pequeño negocio no está dentro del programa de ¡sustitución de importaciones!, y por supuesto, no se beneficia con los incentivos de ese programa, si los hubiera.

No tiene facilidades para crecer, ni cualitativa ni cuantitativamente. ¡No está dentro del programa estatal de desarrollo de la minindustria!

En fin, él recibe un tratamiento marginal, se desenvuelve en un limbo legal y debe tener cuidado de no levantar resquemores asociados a su éxito como emprendedor privado.

Mi amigo tiene una alta calificación en la actividad que realiza. Fue, en su momento, por allá por los años ochenta, un estudiante beneficiado con estudios superiores en un país del campo socialista. Allí estudió su especialidad.

Hoy aplica lo que aprendió, contribuye a la economía de su territorio, produce productos necesarios para la alimentación sana, paga impuestos y emplea a sus coterráneos. No sé cuánta riqueza ha acumulado, pero si sé que contribuye a la economía de su territorio.

¿Que es lo distorsionado? ¿El trabajo por cuenta propia y las nuevas cooperativas, o las regulaciones que lo marginan y siguen alejadas de la idea básica de integrarlo a la dinámica general de la economía nacional y al proceso de construcción de una sociedad socialista, próspera y sostenible?

¿Es que el miedo a que las personas acumulen riqueza producto de su trabajo y aptitudes para desarrollar un negocio –y de otra forma como hacer crecer y mejorar un negocio– nos llevará a renunciar a uno de los probables resortes del crecimiento?

Cuba ya pasó por la experiencia de la marginación de lo privado y como parte de ese proceso, el de marginación y satanización del trabajo por cuenta propia.

Hemos vivido en todos estos años, desde los sesenta, una relación de amor/odio, de negación y aceptación , que comenzó cuando después de la “Ofensiva Revolucionaria”, –apenas unos años después–, se reconoció en los documentos oficiales del PCC que se habían cometido errores de romanticismo económico.

Sin embargo, nunca se ha sido totalmente consecuente con el reconocimiento de ese error y siempre las políticas se han quedado a medias en el intento de enmendarlo.

El costo de la indecisión nadie lo ha calculado, pero pudiéramos aproximarnos a él.

Fijémonos en cuánto el Estado paga en salarios en el sector del “Comercio y la reparación de artículos personales”. Un sector debilitado, para nada estratégico, que no decide nada sobre el desarrollo futuro ni sobre la seguridad nacional.

Veamos cuánto nos cuesta ese sector, que emplea hoy 457 200 personas, casi tanto como el sector de la educación y de la salud y dieciséis veces más que el sector de la ciencia y la tecnología.

Según el Anuario Estadístico de Cuba de 2016 (capítulo 7, tabla 7.4), el salario medio mensual en el sector del “Comercio y reparación de efectos personales” ese año fue de 717 pesos cubanos (CUP), 27 por ciento de crecimiento con respecto al 2014 (donde fue 566 CUP) mientras el salario medio mensual en el sector de la Educación fue de 533 CUP, 184 CUP menos que en el sector de Comercio, y su incremento en relación al 2014 fue del 1,1 por ciento.


Estimado por el autor multiplicando el salario medio mensual por la cantidad de trabajadores totales en cada sector. (Anuario Estadístico de Cuba, Capítulo 7, Tablas 7.3 y 7.4).

Por otro lado, en Asistencia Social se gastaron 317,2 millones de CUP en el año 2016 (Anuario Estadístico de Cuba 2016, Cap. 7 tabla 7.15), mientras que el salario anual pagado en el Sector de Comercio fue de 3 924 millones de pesos cubanos.

Si la prioridad significa entre otras cosas asignación de recursos, si entre esos recursos están los recursos monetarios, entonces habría que decir que el sector del “Comercio y la reparación de efectos personales” es más prioritario que la Educación, que la Salud, y a los beneficiarios de la Asistencia Social.

Si de lo que se trata es de emplear a esas personas, o de no dejarlas sin empleo, piénsese que igual de empleados pudieran estar convirtiéndose en cooperativistas o cuentapropistas.

Si de lo que se trata es del ingreso que el Estado obtiene –el 70 por ciento de los gastos de consumo de la familia cubana se realizan en el sector del comercio estatal– existen suficientes instrumentos fiscales para lograrlo, además de que el costo de obtener esos ingresos (salarios a empleados, inversiones estatales en el sector, gastos de electricidad, agua, etc, más el costo del robo sistemático de productos) se reduciría sustancialmente.

¿Hacia dónde es más adecuado destinar ese dinero para conseguir nuestra visión de país? ¿Acaso no es mejor ponerlo en las escuelas y hospitales, pagarles mejores salarios a los maestros de primaria, a los médicos, a nuestros científicos, o seguir pagando salarios e invirtiendo en sectores que no son decisivos al desarrollo, la vitalidad y la seguridad nacional?

¿Cómo es posible que un sector tan decisivo como el turismo se hayan podido adoptar formas o tipos de negocios donde lo público y lo privado conviven y suman a los propósitos del país y en este otro sector, que todos reconocen como no fundamental y de baja productividad no sea posible?

En el turismo, existen más de 64 000 habitaciones en hoteles de tres, cuatro y cinco estrellas. De esas habitaciones, miles están bajo contrato de administración extranjera, que es una fórmula en que lo “público o estatal” – en este caso la propiedad del hotel y la inversión hecha en su construcción– está en manos del Estado y la gestión está en manos privadas (Meliá, Iberostar, etcétera).

¿Por qué no se pueden hacer ese mismo tipo de asociaciones en otros sectores “no fundamentales” y el sector no estatal cubano?


Fuente: Cubadebate, “Asamblea Nacional: ¿Cómo se ha comportado el turismo en Cuba?”, 20 de diciembre de 2017.

De la misma forma, en el transporte, formas no estatales junto con medios estatales, asumen hoy una parte importante de la transportación de pasajeros.

La economía solo existe si existen las instituciones adecuadas. Ella depende de esas instituciones, o sea, de las reglas de juego, las cuales deben crear por encima de todo incentivos, confianza y garantías a futuro.

Sin ellas no habrá economía, ni estatal, ni privada, ni mixta o mejor dicho habrá algún tipo de economía que apenas podrá cumplir con su cometido o que fraccionará al país en circuitos o compartimientos estancos con elevados costos en eficacia y en eficiencia y lo alejará de las metas que se han trazado.

La economía es, todos lo sabemos, un asunto esencialmente político.

Encontrar la coherencia entre ambos tipos de instituciones (las reglas de juego políticas y las reglas de juego económicas), lograr que la intersección entre ambas sea cada vez mayor y apunte al propósito del bienestar y la prosperidad, de la equidad y la justicia social, de la productividad y la eficiencia, con la participación de todos los agentes económicos, es de los más difíciles ejercicios que se puedan intentar, pero hay que intentarlo y cuanto antes mejor.

Solo así ese cuantapropista de ese territorio podrá convertirse al fin en un pequeño empresario, tendrá relaciones adecuadas con los suministradores, podrá invertir en mejorar la tecnología, innovará en nuevas formulaciones y quizás, por qué no, exportar sus productos a algunas de las islas del Caribe. Su aporte a la prosperidad, al crecimiento y desarrollo de su territorio y del país sería mayor. ¿Soy demasiado soñador?

Los sueños también germinan


La falta de agua no constituye una preocupación para los cosecheros de tomates. Foto: Ortelio González Martínez
MAJAGUA, Ciego de Ávila.–Andaba por uno de los recovecos de la finca y llegó con cara asustadiza ante los reporteros. Era un lunes de este marzo y apareció con pantalón y camisa limpios, pero mojados, y la gorra no muy calada. «Da calvicie», dice en alusión a una teoría sacada más del ingenio popular que de un guajiro que debiera andar con sombrero alón.
«La gorra se usa más, el sombrero se enreda en el monte y el aire puede llevártelo», explica Richard Osorio Pupo,  un joven de 22 años, casi recién salido del Servicio Militar Activo (SMA), que pidió tierras en usufructo para dedicarse a la agricultura.
Tímido, sonríe y saluda, un poco nervioso porque dice que nunca lo han entrevistado. A todas luces, su lenguaje es el del trabajo, el de no dejar de hacer hoy para sacar el sustento del surco. Cuando ve la cámara fotográfica se arranca la gorra de la cabeza y se pasa la mano por el pelo. «Está churrosa», explica.
Parece que la teoría –su teoría– de la calvicie es verdad, advertimos cuando observamos con detenimiento el cabello ralo.
Hablamos, compartimos ideas. Le oímos decir. Al estilo del más avezado de los campesinos, sabe cuál es la época de cultivar cada producto; sabe, además, que en la agricultura no se puede improvisar ni dejar un día sin hacer algo útil, porque «la cosecha no espera», asevera mientras extiende la mano y señala al campo de tomate, en fase de recogida.
«Al terminar el Servicio pedí tierra y me la dieron. Me acogí al Decreto-Ley No.300 del Ministerio de la Agricultura. Tengo en usufructo cinco hectáreas junto a la finca de mi papá. Pertenezco a la unidad básica de producción cooperativa La Manchuria y aquí cultivamos tomate, plátano, ají y ajo, y pensamos producir mucho, porque los sueños también germinan». De eso estamos seguros, a juzgar por la organización de la finca, totalmente sembrada, sin espacios libres para las malas hierbas.
Intercambiamos sentados en cajas de madera, de esas que se usan para envasar el tomate, y Richard, con sencillez guajira, responde las preguntas, mientras cuenta lo mucho que todavía le queda por hacer.
«Antes de empezar el SMA sabía que existía esta opción. Siempre pensé en pedir tierras cuando saliera. Me gusta el campo. Pude dedicarme a otra cosa, pero me sentía más seguro aquí. Nada me hubiera hecho pensar diferente».
–¿Siempre viviste en el campo?
–Siempre. Viví en Río Grande, cuando era chiquito, y me mudé para esta finca a los cuatro años. Nosotros le pusimos La Autopista, porque la Autopista Nacional debiera pasar por ese monte que queda cerca de aquí, pero ni asomo de construcción en la carretera, así que lo mejor es aprovechar la tierra.
–¿Y qué estudiaste?
–Al terminar la Secundaria Básica decidí estudiar Obrero Calificado en Carpintería. Ahora voy a la Facultad Obrero-Campesina para alcanzar el duodécimo grado, pero sin dejar de trabajar aquí. Parte de mi tiempo libre se va en eso.
«Allí estoy de 5:30 de la tarde a las ocho de la noche, los martes y los jueves. A veces, me coincide con el trabajo, pero mi tío y el viejo me ayudan para que pueda ir.
«Quiero coger el 12 porque siempre hace falta, es mejor que tener solamente noveno grado. A lo mejor un día puedo optar por una carrera universitaria que sea de Agronomía u otra que me sirva para trabajar en la finca, porque no pienso abandonarla».
Además del cultivo del tomate, los ajíes son el otro plato fuerte de la finca de Richard. fotos: Ortelio González  
–¿Cuándo saliste del SMA?
–En septiembre del 2015. Lo pasé en el Sector Militar de Majagua. Al año y medio me dieron la baja por estímulo. Fue entonces cuando me facilitaron esta tierrita.
–El municipio es un referente en la producción tomatera…
–Sí, hay mucho tomate por aquí, incluso, algunos estamos preocupados porque nos dijeron que la fábrica de conservas de Majagua no molerá este año. Yo tengo media hectárea de tomate. Eso representa ciento y pico de quintales. Así voy empezando. En la próxima cosecha iré por más.
«Cuando termine con el tomate que estoy recogiendo quiero sembrar melón».
–¿Algún problema en la presente cosecha?
–Yo creo que como está el clima no es fácil salir bien. Estas lluvias no afectaron tanto al tomate que tengo sembrado, pero sí al frijol. Se me echó a perder una hectárea completa. Cuando estaba empezando a parir vinieron las aguas aquellas y se enfermó.
«Y antes del agua, la sequía. Por suerte, ahora los pozos tienen bastante agua y las cañadas están corriendo todavía. También asignaron muy poco combustible y el paquete de la protección fitosanitaria me llegó tarde».
–¿Cuándo descansas?
–Empezamos a las 7:00 de la mañana y a veces terminamos a las 6:00 p.m. y hasta más tarde. El día de descanso del campesino es cuando se puede. La cosecha no se puede perder porque es el sudor de uno.
¿Afecta trasladar el tomate hasta Ceballos ante la paralización de Majagua?
–No he tenido demasiados problemas con el traslado hacia la fábrica de Ceballos. Allá, por el momento, hay poca cola. Eso está de llegar y vaciar rápido. Me da lo mismo en Majagua que en Ceballos, lo que hace falta es entregarlo, que no se pudra en el campo. Y el pico de la cosecha está cerca.
–¿Qué crees de la idea de entregar tierra a los jóvenes que terminan el Servicio Militar Activo?
–Excelente. Si nosotros contribuimos con la defensa de la Patria, y lo hicimos bien, cómo vamos a tenerle miedo a la tierra. Además de constituir un estímulo, esto nos hace más útiles, productivos y necesarios.
DE LO LEGISLADO:
- Se autoriza   la  entrega  de  tierras estatales ociosas  en concepto de usufructo gratuito y por tiempo determinado a personas jurídicas o naturales, para que las exploten racional y sosteniblemente atendiendo   a  la  aptitud  de  los suelos, en función de la producción agropecuaria, forestal y de frutales. (Artículo 1.1 del Decreto Ley No. 300) Se  consideran tierras  ociosas las siguientes:      
                               
- a) las que no se encuentren en producción agrícola, pecuaria, forestal o de frutales, salvo que estén sujetas a periodo de descanso con fines de  rotación de cultivos;                                     
- b) las que se hallen cubiertas de marabú, malezas o   plantas invasoras;                                
- c) las   utilizadas   para   cultivos   o   plantaciones   no  adecuadas   a   la   aptitud   de   los   suelos,  que  presenten notable despoblación o bajos rendimientos; y

- d) las dedicadas a la producción pecuaria con baja  carga de animales por hectárea. (Artículo 2 del Decreto Ley No. 300)
Solo los jóvenes licenciados del Servicio Militar Activo tienen prioridad, se les atiende inmediatamente su caso para que tengan sus usufructos en el menor tiempo posible  (Resolución 300, 304 y 311)

- Lineamiento 162: Asegurar un efectivo y sistemático control estatal sobre la tenencia y el uso de  la tierra, para contribuir a su explotación eficiente y al incremento sostenido de las producciones.   Continuar  la entrega de tierras en usufructo y la reducción de las áreas ociosas.

Informatizar la sociedad, una apuesta conjunta por el desarrollo (+ Video)

El Partido, el Estado y el Gobierno cubanos tienen la voluntad política de desarrollar las tecnologías de la información y las comunicaciones en el país



19 de marzo de 2018 22:03:46

En el 2018, Etecsa tiene previsto instalar 150 nuevas áreas de navegación alámbrica e inalámbrica. Foto: Juvenal Balán
Como parte del programa de desarrollo de las telecomunicaciones en el país, la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (Etecsa) continúa trabajando para ampliar el acceso a internet de la población. Al respecto, la directora de la entidad, Mayra Arevich, expresó que un total de 27 316 personas cuentan con este servicio a través de Nauta Hogar, que abarca todos los municipios del país.
«Dentro de las proyecciones para este año, Etecsa tiene previsto instalar 150 nuevas áreas de navegación alámbrica e inalámbrica, implementar más de 52 000 nuevos servicios Nauta Hogar, incrementar en 5 000  los servicios de datos en entidades nacionales, establecer otros acuerdos con empresas para impulsar el desarrollo de contenidos a nivel de país y la apertura del servicio de internet en los móviles», precisó.
Crear infraestructuras tecnológicas y generar contenidos y servicios digitales en torno a internet en Cuba son dos ejes principales de la Política Nacional de Informatización –reflejo de la  voluntad del  Partido, el Estado y el Gobierno cubanos de desarrollar las tecnologías de la información y las comunicaciones en el país– un programa que cuenta con 21 proyectos o sistemas básicos que incluyen la colaboración de varios organismos y ministerios.
Fuente: Estos datos  fueron presentados en la inauguración del evento por el Ministro de Comunicaciones de Cuba.
Entre ellos resaltan, por ejemplo, las herramientas tecnológicas asociadas al Gobierno y el comercio electrónico, el programa de televisión digital, el ensamblaje de equipos y terminales informáticos con una amplia participación de la industria y de las empresas nacionales de desarrollo de software, entre otros, señaló Wilfredo González Vidal, viceministro de Comunicaciones.
Otras esferas de ese proceso son la informatización de los registros públicos, la ampliación de los canales de pago mediante nuevas prestaciones como la pasarela de pago y la banca móvil, además de la existencia de 936 cajeros en 69 municipios del país y 4 000 000 de tarjetas magnéticas activadas.
 En el caso de sectores tan importantes como la salud y la educación, se dan pasos de avance en el sistema integral de gestión hospitalaria e historias clínicas digitales, así como en las plataformas públicas de aprendizaje en línea como es el portal Cubaeduca, respectivamente.
Lo anterior trascendió en un panel previo a la inauguración de la XVII Convención y Feria Internacional Informática 2018, que sesionará hasta el próximo viernes en el Palacio de Convenciones y el recinto ferial Pabexpo de la capital cubana, y que contó con la presencia de Miriam Nicado, miembro del Buró Político y rectora de la Universidad de las Ciencias Informáticas y de  Maimir Mesa Ramos, ministro de Comunicaciones.