Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

lunes, 30 de marzo de 2026

La economía y las políticas económicas: un balance

Por Joaquín Benavides, Revista Temas

No sería posible entender las políticas económicas de la Revolución cubana, al margen del pensamiento revolucionario de Fidel Castro. Para el, siempre, la economía significo un instrumento revolucionario. Estudio a los clásicos en su etapa de la Universidad de la Habana, y también a Marx. Había estudiado profundamente a Martí, que no era economista, pero que conocía y dominaba el pensamiento económico vigente en la época en que le tocó vivir, escribir y defender sus ideas frente a las concepciones de los que aspiraban a sustituir el dominio español por el de Estados Unidos.

Para entender profundamente su pensamiento económico sería necesario adentrarse en su alegato La Historia me Absolverá, pronunciado ante el tribunal que lo juzgo a él y a sus compañeros por el asalto al Cuartel Moncada, el 26 de Julio de 1953.

Fidel fue un político revolucionario genial, no era un teórico, aunque dominaba los principios generales de la economía política y entendía perfectamente, con dominio, aunque sin citarlos, a Marx y a Lenin. Nunca hizo alardes de sus conocimientos teóricos. No lo necesitaba. La esencia revolucionaria de Fidel fue siempre conocer a plenitud las opiniones íntimas del pueblo humilde y trabajador y tomar las medidas que más favorecieran a ese pueblo. Nadie podría negar que el programa revolucionario que defendió toda su vida, desde el que lo llevó al Moncada, hasta el discurso que pronunció el 1ro de mayo del año 2000 en la Plaza de la Revolución, es profundamente revolucionario, Marxista y Leninista.

El principal logro económico de la Revolución cubana, en sesenta años, ha sido el desarrollo del Pueblo cubano, resistiendo el asedio y ataques a su economía, de la primera potencia económica, situada a 90 millas de su territorio. Solo alguien como Fidel Castro, en esas condiciones, desde los mismos inicios del triunfo revolucionario, podía haber concebido y logrado los extraordinarios avances alcanzados por el Pueblo cubano en una generación.

Con un extraordinario sentido táctico y también estratégico, comenzó la Revolución en la economía por la Reforma Agraria. Fue dentro del primer semestre de 1959. Con ello la Revolución cubana presentó credenciales de hacia donde se proponía avanzar. Y el encontronazo no fue solo con la rica burguesía agraria cubana, también con los propietarios norteamericanos de grandes latifundios de algunas de las mejores tierras, de las que se habían apropiado mediante prácticas comerciales coercitivas de las que hicieron uso y abuso en los años inmediatamente posteriores a la terminación de la Guerra de Independencia, en que impusieron la Enmienda Platt y el Tratado de reciprocidad comercial. Durante 60 años se apropiaron y explotaron enormes extensiones de tierras, para la siembra de caña de azúcar y para instalar grandes fábricas de azúcar, que les permitió, hasta 1960, controlar el mercado azucarero y los precios del azúcar que más convinieran a la economía norteamericana y a sus productores de azúcar.

Estados Unidos se equivocó con Fidel y la Revolución. No se dió cuenta que la Revolución comandada por Fidel Castro era continuación de la de Martí. Tampoco calcularon que al intentar ahogar a la Revolución cerrándole las refinerías norteamericanas y el suministro de petróleo le estaban abriendo las puertas a la introducción de la Unión Soviética en la economía cubana. Fue un error histórico de la política exterior de Estados Unidos. Cuba demostró que podía abrirse paso y resistir con su Revolución, apoyándose en el mundo y apoyando a los amigos en el mundo. Y esa ha sido su política hasta hoy, que ha condicionado su estrategía de supervivencia y desarrollo económico.

Desde los inicios estuvo claro para la inmensa mayoría de los revolucionarios cubanos, que no era el capitalismo la opción de la Revolución una vez alcanzado el triunfo. Había sido el capitalismo dependiente de Estados Unidos, quien había creado las condiciones del 10 de marzo de Batista y de la respuesta del 26 de Julio de los jóvenes asaltantes del Moncada con Fidel al frente. Estaba claro para la inmensa mayoría de los combatientes revolucionarios contra la tiranía de Batista, que no podía ser el capitalismo el modelo en que basara la organización de la economía un gobierno surgido de la Revolución triunfante. Corresponde a Fidel el mérito histórico de haber conducido a los combatientes revolucionarios, primero; a las generaciones más jóvenes, y a la mayoría del pueblo posteriormente, a aceptar conscientemente, que el socialismo era el camino para construir una nueva Cuba, que a su vez fuera capaz de mantener su independencia con relación a Estados Unidos. Esos dos objetivos, socialismo e independencia fueron el núcleo de su pensamiento y acción política durante todos los años en que estuvo al frente de los destinos de Cuba. 

 Siempre he pensado, que, en la conducción de la economía cubana durante casi 50 años, enfrentado a los Estados Unidos y a su política de bloqueo económico, comercial y financiero, Fidel nunca dejó de aplicar las tácticas de la guerra de guerrillas que aplicó exitosamente en el combate contra la tiranía de Batista. Realizó continúos esfuerzos por encontrar aliados y experimentar formas, algunas inéditas, de desarrollar las capacidades productivas que generaran exportaciones. Nunca se cruzó de brazos y desarrollo la solidaridad internacional como parte de su estrategia revolucionaria.

Obligado a resistir la decisión norteamericana de acabar con la Revolución cubana antes de que pudiera consolidarse, decidió conscientemente, buscar el apoyo de la Unión Soviética. Lo consiguió. Los soviéticos lograron que funcionaran las refinerías con su petróleo y firmaron un convenio para comprar el azúcar cubano a un precio superior al del convenio norteamericano. Además, comenzaron a suministrar armas para defender al país. Cuando ocurrió la crisis de octubre de 1962, en que el mundo estuvo al borde de una guerra nuclear y en que Fidel demostró de lo que era capaz y también de lo que era capaz de no admitir si de pasarle por encima a la dignidad e independencia de Cuba se trataba, se produjo el primer desencuentro serio con los soviéticos. La habilidad política, sobre la base de principios de Fidel, logró resolverlo, alcanzando un acuerdo comercial en 1963 para el suministro a largo plazo de azúcar, a un precio que permitiría financiar el comienzo del desarrollo de Cuba.

 Comenzó la batalla por producir 10 millones de toneladas de azúcar a partir de 1970. Pienso que pudiera considerarse como el equivalente a un Moncada económico. No se logró, a pesar de que se incorporaron todas las fuerzas de la Revolución, que ya en ese momento eran muy grandes y muy motivadas y el costo, no solo para la economía, fue alto. Fidel asumió ante el pueblo de Cuba, su responsabilidad personal por el fracaso de la zafra de los 10 millones. Con la misma valentía política que cuando el Moncada. De inmediato comenzó el control de daños.

 Se había desorganizado todo el funcionamiento de la economía, con decisiones incorrectas como la prohibición de los pequeños negocios privados y del trabajo por cuenta propia, y otras, muy dañinas, como la eliminación de los controles contables, que si bien todo indica que fueron resultado de una desviación hacia la extrema izquierda del proceso de organización de la economía, ni siquiera pudieran justificarse por el esfuerzo de incorporar una mayor cantidad de trabajadores a la zafra, y suprimirle trabas a su incorporación. Todo ello a su vez, generó una inflación incontrolable donde el dinero dejó de tener significación alguna como estímulo para trabajar. Se recibía por la inmensa mayoría de los trabajadores, agrícolas, industriales o de servicios un salario fijo sin relación alguna con los resultados productivos. A su vez se había aprobado una resolución sobre las jubilaciones que garantizaba a los trabajadores que al jubilarse tenían el derecho de percibir el 100% del salario que venían percibiendo, lo que comenzó a generar la tendencia a solicitar la jubilación y continuar percibiendo el mismo salario sin trabajar.

No se alcanzaron los 10 millones, pero se produjeron 8,5 millones de toneladas métricas de azúcar. La mayor producción lograda por la industria azucarera de Cuba en toda su historia. No obstante, el fracaso, constituía una no despreciable base de obtención de recursos financieros para iniciar la reconstrucción de la economía.

 Fidel comenzó a convocar reuniones con los Sindicatos nacionales y los Organismos estatales correspondientes para analizar críticamente el deterioro provocado en las principales producciones y servicios no azucareros, a causa de la concentración de todos durante casi dos años, en el esfuerzo nacional por lograr una zafra de 10 millones de toneladas de azúcar. Aunque el enfoque era critico ante los errores y decisiones incorrectas, el sentido del debate era superarlos a la mayor brevedad. Él necesitaba conocer, además, las necesidades mínimas de recursos de cada producción importante, para encontrarle solución en la propia reunión o en un breve plazo posterior. Logró revertir el espíritu de derrota, por el de recomponer las fuerzas para comenzar nuevamente el combate.

 De esas reuniones cada Sindicato nacional salió para organizar su próximo Congreso Nacional, como paso previo para llevar a cabo el XIII Congreso de la CTC. En noviembre de 1973 se celebró el Congreso. Significó el regreso de Lázaro Peña a la dirección del movimiento sindical cubano. Lo presidió todo el tiempo Fidel, que con Lázaro Peña a su lado y haciendo gala de un gran espíritu democrático, reconstruyeron entre ambos el movimiento sindical cubano, que también había salido lesionado por los errores cometidos entre 1967 y 1971.

 Durante ese período se habían establecidos conceptos en la dirección de la economía que favorecían el pago por tiempo, sin sujeción a criterios de rendimiento ni productividad.  Se analizó profundamente que era necesario eliminar el igualitarismo en el pago por el trabajo y se reinstauro el pago según la cantidad y la calidad de lo producido por cada trabajador. También se corrigieron distorsiones conceptuales importantes sobre la seguridad social. Ya estaban creadas las condiciones para el siguiente paso: la celebración del Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba.

 Desde 1971/72 se había reestructurado el Secretariado del Comité Central del Partido y constituido sus Departamentos auxiliares. En 1965 se había constituido el Comité Central y durante ese período, el Partido como organización política de vanguardia con influencia en la base de la sociedad, no había existido. Existían militantes, pero desde 1967 hasta 1971, las organizaciones de base, los núcleos, solo tenían un carácter formal, sin prácticamente ninguna influencia política en los centros de trabajo. El Partido actuaba solo a través de sus organismos de dirección regionales y provinciales.

 Comenzó a diferenciarse, en la economía, el papel y las tareas del Gobierno y el Partido. Al centro de ambas estaba Fidel. Por una parte, comenzó reorganizar el Gobierno para que comenzara a funcionar. Se crearon cargos de Vice presidentes del Consejo de ministros. Comenzó a reunirse regularmente el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros.

 El Secretariado del Partido, comenzó a reunirse semanalmente bajo la dirección de Fidel. Fueron creados los departamentos especializados que comenzaron a preparar al Partido desde la base, en las tareas que lo conducirían a organizar el Primer Congreso. Apoyándose en el Secretariado y en los Departamentos auxiliares Fidel condujo la organización del Congreso y la elaboración de los documentos que debían ser aprobados, entre ellos y principalmente los que en materia económica significarían un cambio fundamental en la política económica. El modelo económico que se presentaría al Congreso para el debate y aprobación, tendría semejanzas importantes, con adaptaciones imprescindibles, con el que venía aplicando desde hacía quinquenios, con éxito, la Unión Soviética. Un cambio fundamental fue introducir los principios del cálculo económico en el funcionamiento de las empresas. Esto solo, condicionaba los cambios a introducir en la Dirección de la Economía.

 El Congreso se celebró entre el 17 y 22 de diciembre de 1975. En el importante Informe Central, Fidel, al abordar los temas de la economía realizó un análisis autocrítico profundo de los errores cometidos, en la subestimación y el desdén hacia la experiencia de otros países y en la conducción práctica de la política económica en los años precedentes. En muchos sentidos, en especial en la economía y en la institucionalización del país, el Primer Congreso significó un parteaguas. El principal cambio político importante que se producía en el país desde los inicios mismos de la Revolución. A partir del Congreso, Cuba, en muchos aspectos fundamentales, entre ellos, en la concepción en que se basa su economía, se convirtió en la Cuba que aún es. Han pasado 50 años. Demasiado tiempo sin cambiar. Fidel en su genialidad revolucionaria lo percibió, y de ahí su histórico discurso en la Plaza de la Revolución el 1ro, de mayo del 2000, llamando a ¨cambiar todo lo que debe ser cambiado¨. Pero a pesar de su llamado, continúa la resistencia al cambio. Quizás por miedo al cambio. El miedo al cambio no es revolucionario. Y al no entender en su profundidad, la necesidad del cambio, se pone en riesgo a la propia Revolución.

 El 22 de octubre de 1974 se crea la Comisión redactora de la Constitución. El 15 de febrero de 1975 se somete a referendo y el 24 de febrero de 1976 es promulgada. En solo 16 meses se redactó, se discutió con las masas y se promulgó la Constitución de1976.

El 2 de diciembre de 1976 se efectuó la sesión constitutiva de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

 En 5 años Fidel había logrado reconstruir el aparato económico sobre otras bases, institucionalizar el País y aprobar la Constitución de 1976.

 En 1977 comenzaron a ejecutarse los cambios institucionales para ajustar la economía a las nuevas concepciones de como organizarla y gestionarla. Después de una década en que la economía se gestionara con métodos de ordeno y mando, sin tener en cuenta criterios de eficiencia, ni de productividad, la economía no crecía. El modelo adoptado, a partir de la experiencia soviética, se basaba en empresas estatales, que pertenecían a los ministerios que las dirigían centralizadamente y que operaban bajo los principios del cálculo económico restringido. Se fue haciendo evidente que una buena parte de los ministros designados no lograban que las empresas subordinadas comenzaran a operar según principios del cálculo económico ni a producir con la eficiencia planificada.

 En enero de 1980 Fidel llevó a cabo una importante reorganización del Consejo de Ministros, dándole posesión a nuevos ministros. Con ello creó las condiciones para que el sistema de dirección de la economía, que estaba confrontando dificultades en su implementación y despliegue, ganara en agilidad, favoreciendo que la economía en su conjunto comenzara a elevar su eficiencia.

 Puede afirmarse que entre 1981 y 1985 la economía comenzó a mostrar sus potencialidades de crecimiento en producción y productividad. La economía creció, como promedio anual, un 7,3% y la productividad del trabajo en más del 4%. Se invirtieron 1000 millones de pesos más que en el quinquenio anterior de los cuales se le asignaron a la agricultura el 19%. Hacia los finales del quinquenio comenzó a evidenciarse que la economía iba alcanzando capacidades de crecimiento en producción y productividad por encima de los recursos que se lograban obtener con la coordinación de planes con la URSS y los restantes países del CAME.

 El esquema de la coordinación de planes, especialmente con la URSS, se basaba en que los soviéticos pagaban el azúcar cubano a un precio preferencial, muy por encima al del mercado mundial que cubría el costo del petróleo suficiente para el plan que se negociaba para el quinquenio. Si no se consumía porque se ahorrara el petróleo correspondiente a cada año, el gobierno soviético autorizaba a que se vendiera por Cuba en dólares, lo que permitía financiar importaciones en divisas. En determinado momento, las empresas y los organismos comenzaron a demandar recursos provenientes de los países del área dólar mientras la economía no exportaba lo suficiente hacia esa área que le permitiera comprar los recursos demandados y pagarlos. Comenzó a crecer la deuda con los proveedores europeos fundamentalmente, y con la banca europea que los financiaba. Sin exportar, la economía cubana es difícilmente sostenible.

 En la etapa final de la elaboración del plan para 1984 la situación hizo crisis, al no haberle sido posible al órgano de planificación, conciliar los recursos disponibles con las demandas de los organismos. No solo falló el método empleado para la planificación del año, también, sobre todo, el sistema económico basado en la experiencia soviética. Las empresas y los organismos planificaban crecimientos, pero no tenían responsabilidad en financiarlos. Esa responsabilidad recaía en el Gobierno. En el proceso de planificación se confundían, como ocurre todavía hoy, los objetivos estratégicos del Gobierno, con los intereses empresariales y ramales, lo que da poco margen al mercado. Las señales que debería de haber brindado el mercado, eran sustituidas por las demandas de la burocracia empresarial y ministerial. Sin que fuéramos capaces de darnos cuenta entonces, el sistema económico y de planificación soviético, comenzaba a mostrar sus grandes problemas que, sin sospecharlo, nos habíamos inoculado nosotros mismos. Y lo grave, que aún hoy, continuamos rechazando la necesidad del mercado en la economía empresarial.

 El quinquenio entre 1986 y 1990 fue un período muy confuso de la economía cubana. Se había perdido el rumbo. Fidel me encargó, presidir la Comisión del Sistema de Dirección de la Economía. En un momento determinado le pregunté si consideraba que debía mantenerse el cálculo económico en las empresas y me respondió afirmativamente. Se intento ajustar los elementos de dirección de la economía, poniendo el énfasis en la planificación anual, pero no fue posible cambiar el rumbo en ningún sentido. Fidel se fue dando cuenta que algo no funcionaba en el esquema de organizar y desarrollar la economía que habíamos decidido aplicar, que tendía a reclamar más recursos, mientras los trabajadores reclamaban ingresos que no se justificaban con resultados productivos y económicos. Llamo a combatir las desviaciones y tendencias negativas, sin que fueran identificadas con claridad por las empresas y los trabajadores. Fidel comenzó a experimentar con otras formas de organización del trabajo y la producción en las construcciones y creo el Contingente Blas Roca. Dedico cada vez más tiempo al desarrollo de vacunas y a concebir producciones basadas en la Biotecnología y su desarrollo. Desde hacía años venia estudiando y estimulando el conocimiento sobre esa rama con desarrollo incipiente aun en el mundo, en la que él fue descubriendo posibilidades vinculadas a la producción de vacunas y de medicamentos.  Continuaron la coordinación de planes con los soviéticos, pero se había perdido la dinámica del crecimiento. Fidel administraba el retroceso mientras buscaba y experimentaba nuevas vías y ramas de desarrollo para el país. En China, Deng Tsiao Ping introducía la política de Reforma y Apertura del mercado en la economía, y Viet Nam cambiaba de sistema económico introduciendo el mercado con la política del Doi Moi.

 Fidel comenzaba a advertir al pueblo sobre la posibilidad, incluso, de que la Unión Soviética dejara de existir, como finalmente ocurrió. Se comenzaron a elaborar los Planes para el Período Especial de la economía en tiempos de Paz. Todos lo acompañamos en la decisión de resistir y salvar las conquistas del socialismo. Cuando se produjo el desastre, con la desintegración de la URSS, llamó como Maceo en Baraguá, a no rendirnos y como siempre, se puso al frente para organizar la resistencia y las vías para salir del Período Especial sin renunciar a las conquistas socialistas alcanzadas.

 El 31 de diciembre de 1991 ocurrió la disolución oficial de la URSS. Hubo que comenzar a gestionar la economía sobre nuevas bases. Se extrajeron de los archivos los Planes para el Período Especial en tiempos de paz y se verificaron los inventarios. Lo primero, reducir la burocracia en todos los organismos centrales, y con ello, además de simplificar y facilitar los procesos de dirección, reducir el Presupuesto del Estado en toda la administración del país. A nadie se le envió a pasar hambre. Se le garantizó a cada uno un porciento alto de los ingresos que venían percibiendo y cada organismo se dedicó a reubicarlos en trabajos dentro de su sistema empresarial. El sistema empresarial ganó al obtener personal más preparado que sustituía a otros de menos calificación y que eran reubicados en la base productiva o de servicios. Se redujo significativamente la burocracia de los organismos centrales, con ello se reducía el presupuesto y se elevaba la calificación de los directivos en la base. En un año, todo el personal racionalizado de las plantillas de los Organismos centrales había sido reubicado.

 Los organismos comenzaron a desligarse de las metodologías de planificación central sobre la base de balances materiales y asumieron para sus empresas subordinadas métodos de planificación financiera. Los Organismos centrales comenzaron a separar las funciones regulatorias estatales de las empresariales, adoptando estructuras acordes con las características de cada uno, en las que en todos los casos los ministros adoptaban estructuras que les permitieran ejercer sus funciones estatales mientras mantenían separadamente a través de pequeñas estructuras de administración de empresas subordinadas centralmente, el control de la economía y gestión de las empresas por las que respondía ante el Gobierno. El MINFAR comenzó a adoptar medidas para autoabastecerse de alimentos, piezas y suministros industriales, sin afectar los balances nacionales, creando primero, empresas agropecuarias administradas por oficiales con experiencia en la agricultura y simultáneamente el desarrollo de empresas industriales militares capaces de sustituir las importaciones, que se recibían anteriormente de la URSS. Constituyó, previa aprobación del Banco Central, una entidad financiera no bancaria para gestionar aseguramiento financiero al Grupo empresarial de administración de empresas GAE que se fue desarrollando.

 A finales de 1993 comenzó a manifestarse una fuerte inflación. Se seguían pagando salarios y las prestaciones sociales, mientras la producción había disminuido mucho y los precios se mantenían. La Asamblea Nacional abordo las posibles soluciones. Todas iban a significar aumentos de precios. Los dirigentes obreros diputados opinaron que había que discutirlo con los trabajadores y Fidel propuso crear parlamentos obreros que debatieran el problema y propusieran las soluciones de en qué productos afectar los precios, y en cuales no, por la importancia para el sostenimiento de los trabajadores de menos ingresos y sus familias. En el plazo acordado la Dirección de la CTC presentó sus propuestas, fueron debatidas en la Asamblea y aprobado el ajuste de precios que afectara menos a las familias de los trabajadores y los jubilados y que a su vez contribuyera a disminuir la inflación y el dinero en circulación. Con ello Fidel mostraba su concepción socialista de como abordar la solución de los problemas con la población en tiempos de crisis económicas.

Las remesas comenzaban a introducirse en el país masivamente. La tenencia y circulación de divisas dentro del país fue despenalizada en 1994 y el mercado en divisas comenzó a abrirse paso. Funcionaba la Comisión de Divisas del Gobierno que presidían el Secretario del Consejo de Ministros y el Ministro de Economía; se reunía semanalmente y decidía sobre la asignación de las divisas disponibles. 

 El Banco Central comenzó a autorizar instituciones financieras no bancarias, las llamadas entonces Casas Financieras, que eran supervisadas estrechamente por el Banco Central y que comenzaron a intermediar financieramente en divisas, entre las empresas y el Banco Financiero Internacional. Se fueron introduciendo las letras de cambio, para facilitar con garantías, el comercio con pagos a plazos acordados entre las empresas. Esas letras eran negociables, lo que facilitaba el crédito a las pequeñas empresas.  Comenzó la introducción paulatina en el país de proveedores extranjeros que negociaban directamente con las empresas, bajo la supervisión de los organismos centrales. Se estableció un primer banco, relativamente pequeño, de nacionalidad de Curazao y de propiedad holandesa que comenzó a negociar con las empresas pequeños créditos a corto plazo en divisas, para adquirir insumos que comenzaban a ingresar a la economía por distintas vías.

 En la práctica se eliminó el llamado monopolio estatal del comercio exterior. Las empresas de los organismos, comenzaron a intercambiar en dólares, entre ellas y con proveedores extranjeros. Se fue abriendo paso un mercado en dólares entre las empresas, con la población y con los proveedores extranjeros. Las empresas industriales comenzaron a producir equipamientos. Obtenían financiamiento, bancario o de los interesados en sus producciones, producían y vendían a precios acordados entre las empresas. Se abrió paso el mercado entre las empresas, pero en dólares.

 El Banco Central creó el peso convertible cubano, CUC. Era convertible en dólares. No servía para pagar los salarios, pues no era convertible en pesos cubanos, lo que creó justa inconformidad con los trabajadores que no cobraban ni siquiera pequeños estímulos en dólares. Aunque lo intentó durante años, el Banco Central no logró establecer una tasa de cambio entre el peso y el cuc. Quizás no le haya sido posible lograrlo. La inflación en pesos no se lo permitía. Sin control presupuestario y de la emisión monetaria, siempre será muy difícil. Solo controlando firmemente el presupuesto nacional y la emisión monetaria, más una política económica que estimule la producción nacional de alimentos y las exportaciones sería posible establecer y mantener el tipo de cambio del peso cubano bajo control. 

 La economía cubana es muy abierta; para producir requiere importar, y para importar requiere exportar. No le es posible desarrollarse sin exportar. Eso lo vió claro desde el principio Fidel. De ahí que la base de su política económica en toda la etapa hasta 1990, haya sido la producción y exportación de azúcar. En toda esa etapa 1 peso equivalía a 1 dólar. A partir de 1991, con la entrada de las remesas y con la despenalización del dólar, la relación entre el peso y el dólar cambio. En las condiciones actuales, la economía cubana tendrá que contar con una tasa de cambio oficial económicamente fundamentada, que la estimule a producir para el mercado nacional y exportar. Sin tasa de cambio oficial la tendencia será siempre como hasta ahora, a importar.  

 Con la disolución de la URSS, el Gobierno de los Estados Unidos y la mafia batistiana y anticubana, creyeron que había llegado el momento de liquidar la Revolución cubana. En 1992 aprobó la Ley Torricelli, por la cual sancionaba a la flota marítima mundial, que transportara cargas a Cuba, en condiciones de que ya no se podría contar con la flota de la URSS, prohibiendo de que utilizaran puertos norteamericanos. Para entonces Cuba disponía de una importante flota marítima, que bien utilizada hizo posible que las cargas importadas llegaran al país y también que salieran las exportaciones. Y en 1995 con la Ley Helms Burton aspiró a propinar un golpe mortal a la economía. Ambas agresivas e ilegales desde el punto de vista del derecho internacional. Todavía vigentes, han hecho mucho daño, pero la política de la Revolución logró, y aún logra hoy, amortiguar sus efectos más peligrosos.

 Desde la década de los 80 el gobierno venía estudiando internamente los pro y los contra de desarrollar el turismo a partir de las condiciones excepcionales que para el desarrollo de esa rama tuvo el país siempre. Como cada vez que una decisión podía tener implicaciones políticas y en la comprensión de la población, Fidel obligó a un análisis exhaustivo y desde todos los ángulos de una decisión favorable para la economía, pero con riesgos evidentes desde otros, sobre todo desde el punto de vista social y con implicaciones en la población, con respecto a la comprensión política. Yo percibí que estaba por adoptar una decisión cuando me envió un mensaje instruyéndome a que aprobara una empresa turística, que al final nombro Cubanacan. Con el mensaje me instruyó sobre el máximo de personal administrativo y burocrático con el que debería trabajar. Siempre que me indicó crear un organismo o una empresa, me definía como directiva ese aspecto. Así fue cuando me instruyó crear el Ministerio de Industria de Materiales, pero cuyo aparato central no podía exceder de 50 trabajadores, incluyendo al Ministro.

 Ya había creado el Banco Financiero Internacional, instrumento diseñado inicialmente para combatir el bloqueo financiero de los Estados Unidos, y que posteriormente resultó de gran importancia en la intermediación en divisas entre los proveedores extranjeros y los organismos y empresas cubanas.

Comenzando el Período Especial Fidel decidió crear el Ministerio de Turismo y designó al frente del mismo a Osmany Cienfuegos, que durante casi 15 años había sido su cercano colaborador como Secretario del Consejo de Ministros. A partir de esa decisión comenzó el desarrollo del Turismo. En la concepción de Fidel no podía ser Varadero el único Polo. Tenía que abarcar al país. No solo la península de Hicacos; también los cayos del norte de Villa Clara y de Ciego de Ávila. Concibió los Pedraplenes y los construyó en tiempo récord. Se comenzaron a proyectar y construir los aeropuertos vinculados a los nuevos Polos, incluyendo el de Varadero. Financió con fondos propios, sin acudir a financiamiento externo, el emblemático Meliá Cohíba. Le aprobó al MINFAR que creara una empresa turística y se encargara de desarrollar la construcción de hoteles en Varadero y en la costa norte de Holguín. Estaba convencido y con su espíritu emprendedor y revolucionario de siempre nos convenció a todos, de que era posible salir del Período Especial y superar los efectos del bloqueo.

 Paralelamente decidió comenzar a ejecutar importantes inversiones en el desarrollo de la investigación y producción de vacunas y otras producciones en base a la biotecnología. Llevaba años estudiando las posibilidades de desarrollar esa rama basada en la ciencia y preparando, seleccionando y agrupando recursos humanos que le permitieran convertirla en un pivote de su estrategia de que Cuba llegara a ser una potencia en la medicina, no solo regional. Y en pleno Período Especial decidió invertir en la Biotecnología y la producción de vacunas. Construyó una verdadera ciudad de laboratorios y facilidades para el desarrollo de una industria biotecnológica que situó a Cuba en la vanguardia de los desarrolladores de vacunas y productos de la biotecnología del Tercer mundo, llamada a convertirse en el núcleo principal de la producción nacional de medicamentos y en una importante exportadora de vacunas y de producciones farmacéuticas, basados en la biotecnología. 

Fidel adoptó importantes decisiones con activos cubanos. Aprobó la constitución de diferentes modalidades de empresas mixtas con la empresa de níquel de Moa, con Cuba-Ron y con Cuba-Tabaco. Con ello demostró que los activos fijos pueden convertirse en activos financieros para enfrentar necesidades vitales para el País. Lo hizo ateniéndose estrictamente a la Ley, mostrando valor político y señalando las vías que en situaciones igualmente difíciles y complicadas pueden ser utilizadas por la nación. 

Cuando en 1997 se celebró el V Congreso del Partido, la economía mostraba innegables muestras de recuperación. Había transcurrido lo peor. Comenzaba a manifestarse la tendencia de institucionalizar de nuevo la conducción de la economía, frente a la de continuar profundizando los cambios. Primó la tendencia a institucionalizar de nuevo la economía, sin cambios sustanciales, y Fidel la apoyo. En el período en que se estaban elaborando los documentos para el Congreso, se le planteó la propuesta de introducir en la economía las pequeñas y medianas empresas privadas. Él no la rechazó. Manifestó que no estaba en desacuerdo, pero debía ser más adelante.

 Poco a poco el espíritu de innovación y cambio fue perdiendo impulso. La burocracia fue recuperando terreno y las empresas fueron perdiendo autonomía.

 Los ministerios comenzaron a crecer nuevamente y a imponer controles rígidos sobre las empresas. El Gobierno creó un poderoso organismo de Auditoría, no para auditar a los Organismos centrales, sino a las empresas, lo que contribuyó y aun contribuye, a paralizar la iniciativa empresarial. El gobierno, con la creación del aparato de auditoría se sitúa por encima de los organismos. Participé personalmente en reuniones presididas por el Che, en 1964, para analizar las conclusiones de auditorías del organismo central del Ministerio de Industrias a sus empresas. Él preguntaba, precisando determinados aspectos y hacia las conclusiones. Siempre era crítico sobre las deficiencias, pero los cuadros y dirigentes no perdían autoridad, salían fortalecidos y educados. Y no le temían a las auditorías.

 El 1ro. de mayo del año 2000, menos de tres años posteriores a la clausura del V Congreso, Fidel pronunció su histórico discurso: Revolución es sentido del momento histórico, es cambiar todo lo que debe ser cambiado….

 Habían sido superados los efectos más nocivos para la economía por la caída del socialismo en la URSS y Fidel llamaba a continuar la batalla por construir nuestro socialismo.

 En el 2003, Fidel aprobó una propuesta de racionalizar la industria azucarera. Desaparecida la URSS y con ella el mercado de venta a precios preferenciales que cubrían ampliamente el costo del petróleo que le suministraba al país, se hizo necesario reducir el número de centrales azucareros a fin de hacer viable económicamente la industria. Fidel aprobó el número de fábricas azucareras y de tierra suficiente para sembrar y cosechar caña de azúcar para que se pudieran producir anualmente 4 millones de toneladas de azúcar aproximadamente. La propuesta aprobada, que en números parecía racional, en su instrumentación por el Ministerio del Azúcar de entonces resulto un desastre.  Se creó una nueva organización llamada AZCUBA, sin experiencia previa, para sustituir a una organización de más de 40 años de experiencia de hacer zafras y de producir azúcar, en condiciones difíciles. El resultado ha sido altamente costoso para el país, no solo para su economía. Producir azúcar no supone solo tener centrales azucareros y tierras con caña. Se ha perdido una parte importante de la cultura azucarera de la nación, que surgió, creció y se desarrolló durante más de un siglo en las comunidades rurales alrededor de las fábricas azucareras y fue el soporte poblacional de la economía azucarera de Cuba. La actual generación de dirigentes del país, tendrán, sin duda, la responsabilidad histórica de hacerla renacer.

 En la clausura del V Congreso del Partido en 1997 Fidel les pedía a los comunistas que cuidaran a Raúl, que estaba bien de salud, era más joven y le correspondería ir después que él.

 Así fue. Fidel enfermo y Raúl lo sustituyó. Y aún en vida de Fidel, logró sentarse a negociar con el presidente de Estados Unidos en funciones en ese momento. Los importantes acuerdos logrados no duraron. Cambio el Gobierno de Estados Unidos por un presidente de otro partido, que demostrando que no se puede confiar en el sistema democrático norteamericano, fue retractándose de acuerdos firmados a nombre de Estados Unidos por un gobierno que parecía serio. Y no solo eso, reinició la política agresiva contra Cuba, recrudeciendo las sanciones.

 Volvió a equivocarse la política exterior de Estados Unidos, 60 años después. Sus cálculos han sido nuevamente erróneos. Estados Unidos no podrá acabar con la Revolución cubana. No militarmente, porque, aunque el mundo actual es otro, la nación cuenta como siempre con la decisión irrenunciable de su pueblo, de combatir hasta el último cubano y cubana, y con amigos, igualmente poderosos, que tampoco ahora la dejaran sola. El apoyo principal se debe recibir en el campo de la economía. Cuba podrá superar el bloqueo económico, comercial y financiero del Gobierno de los Estados Unidos. Dependerá de sus propias fuerzas, de su inteligencia y creatividad. Y de no cometer errores.

 La economía mundial se ha modificado sustancialmente en los últimos 35 años. El mundo de hoy, en términos geopolíticos, también se diferencia del que existía al desaparecer la URSS en 1990, incluso al que existía a comienzos del presente siglo. China socialista es hoy la segunda economía mundial, en camino de convertirse en la primera. Rusia, provocada por Europa y la OTAN a iniciar una guerra en Ucrania, con el interés de debilitarla, ha surgido más fuerte militar y económicamente. Vietnam socialista, que a principios de los años 90 comenzaba a reponerse económicamente de la agresión norteamericana, se ha transformado, gracias a la introducción del mercado en su economía, sin renunciar a su concepción de construir un país socialista, en una economía altamente exportadora, como base de su desarrollo. En el mismo sudeste de Asia, Laos, adopta el mercado como instrumento para desarrollar su economía. En nuestro continente Venezuela y Nicaragua avanzan en construir su economía con la utilización del mercado. Solo Cuba se mantiene, hasta ahora, reacia al cambio.

 La política de sanciones económicas de Estados Unidos, utilizando su dominio del dólar y del mecanismo del swift bancario, hizo crisis al intentar aplicárselo a Rusia, en el momento en que comenzó la guerra con Ucrania. Se equivocó Estados Unidos. No previó las consecuencias de su error. La economía mundial, no podía dejar de comprar el petróleo ruso, que era junto con Arabia Saudita el principal exportador mundial. Y como no le podían pagar utilizando el swift bancario, comenzaron a acordar, India, China y otros países de Asia, el pago del petróleo utilizando las monedas nacionales. Comenzó con ello la desdolarización mundial.

 Coincidentemente se hizo claro para los países del llamado Sur Global, que era posible evadir las sanciones de Estados Unidos relacionadas con la utilización del dólar. Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, habían dado un primer paso cuando acordaron constituir el Grupo BRICS. Posteriormente se incorporaron al Grupo 5 países más, y en el 2025 fueron aceptados como socios 13 países, entre ellos Cuba. Desde sus inicios el Grupo creó el Banco del BRICS que radica en China.

 El participar como socio del Grupo BRICS crea la posibilidad para Cuba de encontrar soluciones que le faciliten evadir el Bloqueo comercial, económico y financiero de Estados Unidos. La posibilidad no basta. Es necesario crear las condiciones. Y básicamente son dos: 1.que las empresas operen según condiciones de mercado y 2. que el Banco Central establezca una tasa de cambio oficial del peso cubano(cup). Esta última tiene que lograrla el Banco Central y la Dirección de la economía, o sea, el Gobierno. Mientras que las empresas estatales operen según las condiciones de mercado, supone una decisión política. Las empresas privadas, que existen y operan a partir de una decisión política adoptada en el VI Congreso del Partido ya lo hacen según reglas de mercado. El problema reside en las empresas propiedad del Estado, que operan sin sujeción a ninguna regla que les permita conectarse comercialmente con las empresas del BRICS, y que las induzca a lograr eficiencia. Todas las empresas que participan en el mercado mundial y por tanto las que pertenecen a los BRICS lo hacen según las reglas del mercado. Nadie en el mundo, negocia comercialmente con organismos del Estado. Negocian y firman contratos con empresas que operen según las reglas del mercado.

 Yo no tengo absolutamente ninguna duda de que en la situación actual Fidel estaría de acuerdo, en que las empresas propiedad del Estado cubano, produjeran y comerciaran sobre la base de los principios de un mercado regulado por el Gobierno socialista. Estoy convencido de que su planteamiento en la Plaza de la Revolución, en un discurso leído, de que ¨Revolución es sentido del momento histórico¨. Que ¨es cambiar todo lo que debe ser cambiado¨, lo pensó y expuso para momentos como este que está atravesando la Revolución y la Patria. Para Fidel lo principal, cuando se produjo el desastre de la URSS, fue salvar la Revolución y las conquistas del socialismo. Y el mercado regulado por el Gobierno que encabeza el Partido Comunista de Cuba, lo puede lograr y también potenciar las conquistas. No puso objeciones en el período especial, a que las empresas propiedad del estado operaran en dólares en el mercado nacional y que exportaran e importaran sin sujeción a las reglas del Ministerio de comercio exterior. Se trataba entonces de salvar las conquistas socialistas alcanzadas.

30 años después, el riesgo de negar el mercado pudiera conducir a que, en las condiciones actuales de la economía mundial, no sea posible construir el socialismo en una pequeña economía asediada, como la cubana.

 Que las empresas propiedad del Estado operen según las reglas del mercado no significa privatizar las empresas ni la propiedad estatal. Las empresas continuarían siendo propiedad del Estado. También los hospitales, las escuelas y también los servicios públicos. Significa que las empresas produzcan para el mercado; que compren y paguen sus suministros para producir y vender en el mercado, sea el nacional o el internacional. Que importen y también exporten. Y que su comportamiento económico y resultados estén relacionados con su participación en el mercado. Como hacen todas las empresas del mundo, y en Cuba las empresas privadas. Tendrán que comprar y pagar sus insumos, incluyendo la energía, vender lo que producen, cobrar, pagar sus deudas y también pagar los impuestos, así como gestionar créditos bancarios. Los precios, por supuesto, se formarían en el mercado. Y el Gobierno estaría obligado a regularlo sin intervenir directamente en las empresas, y también a apoyar económicamente a las personas imposibilitadas de trabajar y con dificultades comprobadas. Los trabajadores obtendrían salarios protegidos por las leyes laborales, pero según la realidad de esos mercados. No habría salarios igualitarios. Las empresas tendrían que comprar divisas a la tasa oficial para importar sus insumos, y como necesitarían seguir importando tendrían que producir también para exportar.

 Es el esquema básico. No tiene que ver con el capitalismo, salvo que en la economía capitalista también las empresas producen e intercambian entre si según reglas del mercado. Solo así será posible crear la base material del socialismo. El mercado en el socialismo estimula la innovación, como está ocurriendo en China y también en Vietnam, gobernados ambos por Partidos Comunistas que no han renunciado a construir sociedades socialistas, de acuerdo con sus características nacionales. Ambos partidos revolucionarios intentaron avanzar al socialismo según la vieja teoría soviética, y ambos se dieron cuenta a tiempo; y con el mercado lograron avanzar y abrir un camino hacia el ideal socialista, en un mundo inundado de capitalismo. La Cuba Socialista podrá también. El bloqueo norteamericano no podrá impedirlo. Será derrotado. 

Para los que aún dudan, desde posiciones supuestamente teóricas y de economía política, les sugeriría que leyeran y estudiaran, directamente de Carlos Marx su ´´Crítica del Programa de Gotha´´. Según Marx en ese artículo, “el derecho no puede ser nunca superior a la estructura económica ni al desarrollo cultural de la sociedad por ella condicionado”.  Que cada cual saque sus propias conclusiones. 

Septiembre 2025

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