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viernes, 8 de septiembre de 2023

Sector privado cubano se concentra en las ciudades. Comentario HHC

Con 8984 aprobados hasta agosto de 2023, la mayoría de los nuevos actores económicos se localizan en La Habana.


ECONOMÍA Redacción IPS Cuba 8 septiembre, 2023



La trabajadora de una empresa privada especializada en la producción de materiales de construcción conversa con un cliente durante la segunda Feria de Desarrollo Local en La Habana. Especialistas y emprendedores consideran esencial aportar mayores estímulos para que las mipymes operen en Cuba y contribuyan con su gran potencial al desarrollo sostenible.

Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

Este producto periodístico forma parte de la cobertura especial Nuevos actores económicos y desarrollo local en Cuba (2023-2025).

La Habana, 8 sep.- A dos años del surgimiento de las primeras micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), el sector privado cubano incorpora nuevas piezas en el tablero económico, aunque su auge se limita a las zonas urbanas, los servicios y con preponderancia masculina y blanca.

Hasta el 19 de agosto pasado, el Ministerio de Economía y Planificación había aprobado 8786 mipymes privadas, 131 mipymes estatales y apenas 67 cooperativas no agropecuarias (CNA), para un total de 8984.

Qué revelan los números

La Habana acapara la mayoría de los nuevos actores. Sus 3691 empresas de diferentes modalidades representan el 41,08 % del total. En segundo lugar está Granma, con una cifra bastante distante: 786, cerca de la cuarta parte de las aprobadas en la capital cubana.

Le siguen en cantidad Santiago de Cuba (560), Holguín (523), Matanzas (491), Villa Clara (482), Pinar del Río (361), Artemisa (338), Sancti Spíritus (311), Guantánamo (299), Camagüey (298), Las Tunas (231), Cienfuegos (181), Mayabeque (179), Ciego de Ávila (176) e Isla de la Juventud (77).

Entre los municipios del país con más actores económicos aprobados hasta junio pasado, se encuentran Playa (652), Plaza (485), Boyeros (361), Santiago de Cuba (344), Diez de Octubre (337) y Bayamo (319), que individualmente superan en número a provincias como Cienfuegos, Mayabeque, Ciego de Ávila, Guantánamo, Las Tunas y Camagüey.

Por actividad económica de mipymes y CNA, el primer lugar lo ocupan las dedicadas al alojamiento y la gastronomía (22,1 %), la construcción (19,9 %), la industria manufacturera (18,9 %), la producción industrial de alimentos y bebidas (12,1 %), el comercio (4,8 %).

Las de reparación de vehículos representan 4,6 % del total, transportación (4 %), actividades de informática (2,7 %), servicios personales y técnicos (2,5 %) y otras actividades (8,3 %).

Datos publicados durante la sesión parlamentaria de julio de 2023 revelaron que solo el 1,2 % se dedica a actividades del sector primario.

De acuerdo con el ramo de economía, el grueso de las nuevas empresas se concentra hasta el momento en las pequeñas (hasta 35 trabajadores), con el 51,4 % del total, en tanto las medianas (hasta 100 trabajadores) representan el 26,4 % y las micro (hasta 10), el 22,2 %.

En la clasificación cubana, el 45,2 % se denominan reconvertidas, al tratarse de trabajadores por cuenta propia que decidieron constituirse en empresas, mientras el 54,8 % son de nueva creación.

Los nuevos actores dan empleo a 236 000 personas, lo que representa la creación de 161 000 nuevos puestos de trabajo.

En agosto pasado se aprobaron 234 nuevos actores, de ellos, 225 mipymes privadas, siete estatales y dos cooperativas no agropecuarias.

Sector privado a fondo



Las estadísticas hasta el 19 de agosto último dan cuenta de la alta concentración de empresas en manos masculinas: los hombres son el 74,3 % de las personas socias, mientras que las mujeres son solo cerca de la cuarta parte (25,7 %). En el caso de La Habana, el 69 % de los socios es masculino y el 31 %, femenino.

Por grupos de edades, la mayoría tiene entre 36 y 59 años (60,8 %). En la segunda posición están actores entre 18 y 35 años (25,1 %), lo que pudiera interpretarse como un indicador del interés de desarrollarse fuera del sector estatal. El grupo de 60 años y más representa el 14,1 %.

El creciente sector privado es mayoritariamente blanco, con 71,5 % del total, seguido de personas mulatas (19,7 %) y negras (8,8 %).

Según la escolaridad de los socios, son mayoría las personas con estudios y preparación técnica: nivel universitario (35,45 %), preuniversitario (34,79 %), técnico medio (15,53 %), oficio (8,63 %) y técnico superior (5,59 %).

Otras estadísticas

El compendio Venta de bienes y servicios minoristas (enero-junio 2023), de la Oficina Nacional de Estadística e Información, revela que durante el primer semestre del año la participación del sector no estatal en el comercio minorista, la gastronomía y los servicios representó el 4,10 % del total.

Eso se corresponde con más de 5400 millones de pesos cubanos (45 millones de dólares estadounidenses, según la tasa de cambio del Banco Central de Cuba) generados por venta de bienes y servicios, cifra que supera lo alcanzado en el primer semestre del año anterior (1272,95 millones de pesos cubanos equivalentes a 10 600 millones de dólares).

Además de generar empleos, diversificar la producción y los servicios, el sector privado ofrece soluciones tecnológicas e innovaciones que pueden contribuir a aliviar la crisis socioeconómica cubana.

Desde el punto de vista metodológico, se consideran como ventas de bienes y servicios las realizadas de forma directa o a través de un representante por cualquier productor privado.

Si bien la definición no lo especifica, se asume que entre los actores económicos que realizan esas ventas se encuentran representantes y productores tanto de cooperativas de créditos y servicios como de mipymes y CNA.

Según el compendio, la participación del sector no estatal, que incluiría las nuevas formas de gestión, aumentó en el comercio minorista (45,06 %), la gastronomía (49,69 %) y los servicios (5,25 %).

Las exportaciones de los trabajadores por cuenta propia y las mipymes durante el primer semestre de 2023 alcanzaron los 6300 millones de dólares, fundamentalmente en carbón vegetal, según informó el Ministerio de Economía y Planificación al parlamento, en julio pasado.

En tanto, esa fuente dio a conocer que las importaciones de las nuevas formas de gestión representaron el 8,8 % de todas las importaciones, con 246 millones de dólares.

Estadísticas de La Habana muestran que los nuevos gestores económicos tienen participación en las licitaciones para el arrendamiento de locales e inmuebles. Hasta junio se beneficiaban de ello 99 CNA, 69 mipymes y 31 proyectos de desarrollo local.

Hasta la actualidad, las nuevas formas de gestión no estatal firman contratos, tanto como proveedores o como clientes, con empresas estatales, entre ellas, Cimex, Divep, Acinox, Gran Comercial, Escambray, Copextel, Gelma, Seisa y Encomil. (2023). HHC: Amarillos nuestros

Comentario HHC: Aclaración: En el primer semestre 2023 las Mipymes habian exportado sólo 6.3  millones de dólares, según el informe del ministro de economia Alejandro Gil en la Asamblea Nacional, principalmente carbón vegetal  como se menciona.


miércoles, 23 de junio de 2021

Ni los negocios privados escapan de los efectos del bloqueo: ¿A qué pueblo beneficia esta política? (+ Video)

Cubadebate

 



Solo entre abril de 2019 y diciembre de 2020, el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba causó pérdidas en el orden de los 9 157 millones de dólares.

todos y a todo afecta esta política genocida contra Cuba, incluso a los trabajadores por cuenta propia, sector al que las sucesivas administraciones de Estados Unidos insisten en motivar hacia el crecimiento.

Para analizar y mostrar parte de las afectaciones que el bloqueo de EE.UU. provoca en el pueblo cubano, un desarrollador de software, una arrendadora de vivienda, una profesora del Centro de Superación y Desarrollo de la persona sorda y una académica de la Red de Emprendimiento de la Universidad de La Habana comparecieron este martes en la Mesa Redonda.

Cinco áreas fundamentales que afectan al sector privado

La Dra. C. Seida Barrera Rodríguez, conoce bien los efectos del bloqueo en el sector privado en Cuba. Para la especialista del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos y miembro de la Red de Emprendimiento e Innovación de la Universidad de la Habana, el bloqueo es un elemento dinámico.

“Es lo que hemos vivido bajo el mandato de Donald Trump, periodo en el cual la economía fue golpeada en varias ocasiones y en el que se dictaron prácticamente la misma cantidad de medidas que Obama, pero en la mitad del tiempo y en un sentido totalmente negativo”.

La joven investigadora subrayó que no se puede desconectar el factor de relación que existe entre todos los actores de la economía. “Si una empresa estatal es añadida a la lista negra, automáticamente esa red de clientes que depende de ella se afecta. Es una relación de sinergia, una relación simbiótica”.

Según varios estudios, se han identificado cinco áreas fundamentales que afectan al sector privado. La primera de ella es la de los viajes. “Con el bloqueo no solo disminuyó el número de aeropuertos que afectó a los dos países, sino que se limitaron los destinos, pues en la actualidad solo La Habana es punto de enlace entre ambos países. Todo el entramado de negocios que se desarrolló en torno a estos flujos se vio disminuido, además del malestar de la comunidad cubano-americana y sus familiares al incurrir en más gastos para trasladarse hacia sus provincias”.

Barrera Rodríguez destacó también las afectaciones a la red de servicios como el transporte, la gastronomía o la red de hospedajes sustentada por el sector no estatal.

Otra área dañada por la política unilateral norteamericana es el sector bancario. “Cuando un cuentapropista por el hecho de ser cubano va a una sucursal bancaria en el exterior y desea hacer una operación todo es un problema, desde el propio momento en que desea abrirse la cuenta hasta la hora de concretar esta trasferencia”, comentó.

Así mismo, las remesas han sido una de las grandes víctimas de la política hostil contra Cuba. “No se trata solo del punto de vista monetario, sino que al entrar Fincimex y Ais a la lista negra, única vía junto a la Wester Union para la entrada de divisas se afectaron muchos cuentapropistas. Este dinero muchas veces se empelaba para financiar esos negocios”.

Este elemento también ha privado a los emprendedores de medios de pruebas que necesitan para demostrar la licitud de su negocio.

La investigadora de la Universidad de La Habana sostuvo también que las importaciones y las exportaciones se ven limitadas por el bloqueo, al ponérsele disímiles impedimentos a las entidades encargadas para hacerlo. “Cuando un cuentapropista ve retrasada sus importaciones tiene que suspender su actividad. Igualmente, por el amplio uso del dólar en las transacciones internacionales, cualquier uso de los cubanos en estos asuntos es penado por la OFAC”.

Tampoco escapa el sector privado a la aplicación del Título III de la Helms-Burton, recordó en otro momento de la Mesa Redonda, Seida Barrera Rodríguez.

“La ley no distingue ni va a distinguir el actor económico que maneje los bienes ´bajo demanda´ y, por tanto, una persona natural también puede estar bajo los efectos de este proceso”.

Recordó que unos de los efectos más adversos de la aplicación del título III es el enrarecimiento para inversión extranjera en el país.

En el caso de los proyectos de desarrollo local, los cuales permiten el encadenamiento de los diferentes actores económicos, “solo basta que uno de estas partes, como una empresa estatal sea sancionada, para afectar entonces de manera directa a su contraparte en el sector privado”, señaló.

Al comentar sobre la labor de la Red de Emprendimiento e Innovación de la Universidad de la Habana, dijo que se acompañan a los emprendedores, así como se realizan consultas y debates con ellos.

Habitaciones vacías: ¿Cómo impacta el bloqueo en una cubana del Vedado?


Johanna Jolá Álvarez tiene su negocio en el centro del Vedado. Su casa sirve de hospedaje a turistas extranjeros y mantiene la tradición familiar que por décadas ha dado sustento a los miembros de su hogar.

Para esta cubana, el bloqueo son muchos más que siete letras y se traduce en habitaciones vacías, tan solo por el “capricho nocivo” del vecino del norte.

Según explicó en la Mesa Redonda, la principal limitación que tiene ella y sus colegas es el no poder acceder al mercado turístico americano. “Tenemos a nuestros vecinos, un gran exportador de turismo en el mundo, y que además son muy generoso. Sin embargo, no pueden visitar Cuba”.

“Sabemos que muchas personas en Estados Unidos quieren visitar nuestro país. Les interesa nuestra cultura, nuestro patrimonio, pero ellos no pueden viajar libremente a la nación”.

Comentó, además, que en su caso trabaja con Airbnb, y también han sido afectados en las operaciones bancarias. “Esto no permite que el cliente pague y el prestador del servicio lo reciba al momento. Hay dilaciones en los bancos e incluso a veces el dinero se recibe de manera alternativa”.

De igual forma, tampoco puede acceder a otras plataformas de reservación a pesar de ser un negocio privado. “No podemos llegar al mercado internacional porque no tenemos ni Visa ni Master card para abastecer nuestros negocios y reaprovisionarnos”.

También recordó que, al cerrarse los servicios consulares, muchos negocios se vieron impactados en su actividad, los cuales quebraron por falta de clientes. “La limitación de las remesas no solo afectó a las familias, sino que tú no puedes disponer ni de tu propio capital para levantar el emprendimiento porque no hay trasferencias bancarias de ningún tipo”.

Al mismo tiempo, señaló Jolá Álvarez, se confina el acceso al mercado movido por el intercambio cultural o financiero, de pujanza en el área. “Yo compito en desigualdad. Estamos consiente que hay muchas trabas que romper, pero el bloqueo mancilla nuestra Patria”.

“Los emprendedores del sector privado no queremos que nos regalen un centavo”


Para el Ing. Carlos Miguel Pérez Reyes, trabajador por cuenta propia fundador de DOFLEINI Software, un negocio privado dedicado al desarrollo de productos informáticos, el bloqueo significa también un freno para el sector.

Según dijo, aunque desde noviembre de 2020 la Resolución 315 del Ministerio de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera autorizó la exportación de productos a través de empresas especializadas en esa actividad, es un proceso sumamente complejo.

“Mientras nos adentrábamos en ese escenario comprobamos el trabajo que pasa Cuba para insertarse en el mercado. En el caso de los clientes estadounidenses, los más cercanos geográficamente, pero también quienes concentran la mayor cantidad de innovación y las principales empresas del sector de la informática, no hemos podido concretar negocios, aun cuando recibimos decenas de solicitudes”, explicó.

En esos casos los miembros de DOFLEINI Software les han comunicado la imposibilidad de concretar las relaciones. “No tenemos una vía de pago, ni siquiera a través de un tercer país. Las sucursales de los bancos no concretan nuestras transacciones y muchos clientes terminan por decidir no tener relaciones con Cuba. Es más efectivo hacerlo con cualquier otro país que no tiene ni una traba”.

Para el emprendedor, no todo se trata del acceso al mercado para ofertar los productos, sino también en lo relacionado a la compra de tecnología imprescindible para desarrollar nuevas ideas. Asimismo, también cuenta cómo varias de las vías de comunicación más utilizadas en el mundo están inhabilitadas para la Isla. “De un día para otro me cerraron las cuentas y mis clientes no sabían qué sucedía. Eso dañó mi negocio”.

Sobre los cobros por algunos servicios, Carlos Miguel Pérez comentó que igualmente se atrasan por las trabas del bloqueo. Según dijo, a veces deben esperar dos, tres y hasta cuatro meses para recibir el pago por su trabajo que en situaciones normales demorarían pocos días. “No disponer de medios de pago, como las pasarelas digitales, nos aísla del ecosistema tecnológico del mundo”

El ingeniero recordó que desde la llegada de Joe Biden a la presidencia de Estados Unidos se esperaba algún tipo de flexibilización racional de las medidas del bloqueo, pero hasta este momento todo sigue igual. “Hay un discurso de que esta política no daña a los cuentapropistas, pero eso no es así”.

“Los emprendedores del sector privado no queremos que nos regalen un centavo. Queremos que nos dejen hacer las cosas en igualdad de condiciones al resto del mundo, porque los problemas de Cuba los resolvemos los cubanos”, concluyó.

Desde el sector privado, lo emprendedores no queremos que nos regalen un centavo. Que nos dejen hacer cosas en igualdad de condiciones, porque los problemas de cuba los resolvemos los cubanos.

Comunidad sorda e hipoacústica: “El bloqueo irrespeta nuestra identidad y nuestros derechos”

Por su parte, la Dra. C. Ana María Mejías Rodríguez, del Centro de Superación y Desarrollo de la Persona Sorda, apoyada por su intérprete de señas, Ania Reigado Jiménez, explicó que para la comunidad sorda e hipoacústica el bloqueo también significa un freno.

Según dijo, Cuba tiene ahora mismo 1138 niños sordos e hipoacústicos, más de 300 de ellos beneficiados con un implante coclear u otras ayudas técnicas. Sin embargo, el acceso a partes y piezas de repuesto para estos equipamientos se torna sumamente complejo, sobre todo por la necesidad de utilizar a proveedores alejados del país.

Asimismo, también explicó que el acceso a equipos tecnológicos necesarios para esta comunidad, como las “niñeras” que utilizan las madres sordas para estar al tanto de sus niños, la telefonía celular para sordos, los relojes o timbres lumínicos altamente demandados igualmente encuentran trabas para llegar a Cuba.

Respecto a los trámites migratorios, Ana María Mejías explicó que la obligación de desplazarse hasta terceros países limita las opciones de las personas sordas. “Tenemos nuestro lenguaje de señas cubanos, y cada vez que vamos a otra nación la comunicación se hace sumamente complicada, porque cada nación tiene su propio lenguaje de señas”.

Si esos trámites se realizaran en el país las personas podrían acceder a un intérprete en un plazo de 72 horas. “Entonces, el bloqueo también irrespeta nuestra identidad, nuestros derechos como parte de la sociedad”.

En video, la Mesa Redonda


domingo, 16 de mayo de 2021

Cuba por más actividad comercial del sector privado en agricultura

 

jueves, 30 de julio de 2020

¿Llegó la hora para los profesionales en el sector privado?

La apertura del trabajo por cuenta propia a actividades profesionales es un paso imprescindible de la estrategia económica y social recientemente anunciada por el gobierno cubano, en la implementación está la clave.

Por Oniel Díaz, OnCuba



Ciertos indicios hacen pensar que soplan aires de cambio en Cuba. La COVID-19 ha venido a movilizar voluntades que parecían inertes frente a los riesgos de tomar decisiones difíciles y a las mentalidades aferradas a la ilusión de esperar resultados económicos diferentes haciendo lo mismo que por décadas se ha hecho y que la vida, más fuerte que cualquier capricho, ha demostrado su ineficacia.

La estrategia económica anunciada días atrás por el gobierno cubano parece ir en la dirección correcta pero no deja de ser una gran incógnita porque los detalles de su implementación aún no han sido convertidos en nuevas reglas del juego, ni divulgados para que podamos sumarnos con nuestras opiniones a la conformación final de las regulaciones por venir.

Los detalles prácticos y en apariencia menores, esos de los que se habla poco en las comparecencias en televisión, o de los que a algunos no les interesa saber porque leer una Gaceta Oficial tiene poco de entretenido, suelen ser los decisivos. Dicen más que un enunciado oficial o que el pronunciamiento de un alto servidor público. Es ahí y en la interpretación de los reguladores donde se gana o se pierde el juego, donde sabremos, cuando los publiquen, si en verdad vamos a romper moldes o continuaremos golpeando con la cabeza una pared que solo cederá bajo la fuerza bruta de la inteligencia y la audacia.

Uno de los “pormenores” desconocidos por el momento y que será un indicador de cuán profundo se está dispuesto a transformar el tejido económico nacional es el espacio que le abrirán, o no, a los profesionales dentro de la anunciada ampliación del sector privado, ya sea en el trabajo por cuenta propia(TCP), las cooperativas no agropecuarias o las pequeñas y medianas empresas (PYMES).

Hasta el día en que escribo estas líneas, escasamente hemos visto un puñado de licencias de trabajo profesional por cuenta propia, como la de programadores de equipos de cómputo, la de profesores de artes o la de traductor-intérprete que le permiten a alguien con una titulación universitaria ganarse el pan y aportar a la sociedad con sus impuestos ejerciendo la profesión para la cual empleó estudiando, como mínimo, 5 años de su vida.

Esto ha sido una seria limitante, en mi opinión, para un mayor aporte de los actores no estatales a la economía nacional y además una fuente importante de insatisfacción para miles de profesionales que, agotadas sus posibilidades de desarrollo en una entidad estatal, han terminado realizando funciones en el emprendimiento privado para las cuales están sobrecalificados o, lo que es mucho peor, poniendo agua de por medio entre la Patria y sus ansias de realización profesional y personal.

Para saber cuan sólida es esta aseveración, invito a un ejercicio simple a todos aquellos que me leen y cursaron estudios superiores. Transpórtese mentalmente por un instante a su aula de estudios universitarios. Regrese sin perder un segundo al presente. Respóndame por favor, cuántos de sus compañeros de clases son accesibles con un teléfono que tenga como prefijo internacional +53. Abundan los +1 y los +34. ¿Cierto?

¿Pero a qué se ha debido la ausencia de actividades profesionales por cuenta propia? A lo largo de estos años he escuchado infinidad de hipótesis, desde “en Cuba no quieren que ganes dinero” hasta “los profesionales son medios básicos del sistema”. Si bien los cambios en Cuba en cuanto al sector privado han estado frenados, entre otras razones, por cuestiones ideológicas o de concepción de lo que “debe ser” un país socialista, en este caso concreto considero que la explicación es mucho más terrenal y práctica: el miedo a que el sector estatal, entiéndase las instituciones públicas y las empresas estatales, se queden desprovistas de profesionales ante un eventual éxodo de estos hacia el sector privado. En honor a la verdad, este no es un drama menor.

Una pérdida brusca de profesionales en entidades de sectores claves pudiera generar un caos en el funcionamiento del país. Pero el éxodo no es una posibilidad futura, es una lamentable realidad que constituye una variable a considerar ahora mismo para la toma de decisiones. Y es mucho más grave que el movimiento desde un sector de la economía hacia otro. Es la pérdida total de uno de los recursos más preciados para cualquier nación porque la estación final de un joven profesional cubano suele estar fuera de nuestras fronteras. Incluso, para aquellos que pasan por el sector privado y tampoco encuentran en él motivos e incentivos suficientes para anclarse a esta tierra.

Por tanto, este fenómeno ha de manejarse con la perspectiva de que el sector privado no es la explicación a por qué el país ha perdido tantos profesionales. El problema es mucho más profundo y debe ser enfrentado teniendo en mente que para retenerlos hay que escucharlos, asegurarles un espacio de participación, garantizarles su realización profesional, otorgarles responsabilidades a la altura de su preparación y, por supuesto, pagarles un salario decoroso. En esto deberíamos concentrarnos y no en comparaciones que no resolverán ningún problema.

Es un mito asumir que una flexibilización del TCP para actividades profesionales provocaría un movimiento generalizado de los profesionales hacia los negocios privados. Para que ello ocurriera tendrían que darse dos condiciones que en mi opinión no se verifican actualmente. La primera, que el sector privado tuviera la capacidad de asimilar con un puesto laboral de su calificación a todos los profesionales que hoy permanecen en el sector estatal. Esta condición se desmorona cuando se analiza el entorno privado existente y se verifica que está dominado por actividades de bajo valor agregado y aunque mañana se anunciara una audaz apertura, se generaría un proceso que tomaría tiempo en el que los negocios que surgieran tendrían que ganarse, en un entorno tan complejo como el cubano, una cuota de mercado que le permita sobrevivir en primera instancia y crecer posteriormente. Igualmente habría que tener en cuenta que la capacidad del mercado para pagar por servicios profesionales es limitada, por lo que no habría de ninguna manera espacio para todos. La otra condición es que cada profesional contara con un capital, una idea y la voluntad de poner en cero el cuentamilla para arrancar un negocio por su cuenta. Las ideas pueden abundar pero si el capital escasea, realidad actual en un escenario post COVID-19, la entrada no será automática.

En cuanto a la categoría “voluntad”, que puede sonarle a cualquiera demasiado subjetiva para un análisis serio, hay que reconocer que es determinante en el emprendimiento privado. Este suele ser una actividad riesgosa de elevada incertidumbre, donde no hay camino expedito a la riqueza ni a la estabilidad, contrario a lo que muchos piensan. En Silicon Valley sí, pero en La Habana, Trinidad o Viñales, absolutamente no. Así que, habrán, como los hay, muchísimos profesionales que laboran en entidades estatales que preferirán la estabilidad y las garantías de un empleo estatal: salario seguro (se venda o no se venda, se obtengan resultados o no); condiciones de trabajo como oficina; licencias de maternidad pagadas; vacaciones pagadas por un mes; seguridad de que no perderá su empleo; computadora; acceso a internet, tal vez transporte para llegar al centro y posibilidades de viaje. Igualmente hay sectores y profesionales que difícilmente encuentren espacio para ejercer sus actividades de forma privada porque no existen las condiciones materiales para ello. ¿Qué privado puede desarrollar una entidad que compita con las entidades del Polo Científico para mencionar un ejemplo?

Incluir actividades profesionales dentro de la ampliación del sector privado tendría entre otras ventajas:

  • Incidir en la conocida problemática de las plantillas infladas en las entidades estatales. Donde una actividad puede ser realizada de forma eficiente por un profesional, en ocasiones existen muchos más incidiendo negativamente en los resultados económicos y postergando las posibilidades de pagar salarios mayores.
  • Amplificar las posibilidades del esfuerzo exportador del país al sumar un sector privado abierto a nuevas actividades eficientes, innovadoras y competitivas donde el talento de los profesionales resulta imprescindible. Si continuamos teniendo un sector cuentapropista donde la mayoría son arrendadores, negocios gastronómicos y transportistas, las exportaciones de privados, por ahora mediante intermediarios estatales, no pasará de ser una mera declaración.
  • Disponer de un espacio en el entramado económico que permita absorber de manera rápida a los profesionales que actualmente laboran en entidades a todas luces ineficientes e insostenibles pero que continúan “vivas” debido a la artificial paridad 1:1 entre el USD y el CUC. No hay forma de enfrentar con éxito la unificación monetaria y cambiaria sin darle más espacio al sector privado y dentro de este a los profesionales.
Las autoridades deben saber que los anuncios realizados en días pasados no han pasado desapercibidos para los ciudadanos. Dentro de ellos, atentos y expectantes, están muchísimos profesionales que sin el debido reconocimiento legal y empleando de forma creativa una combinación de licencias, llevan años realizando desde el sector privado actividades tan importantes como la consultoría de negocios, el marketing digital, la comunicación, el diseño de interiores, la arquitectura, la contabilidad y la asesoría legal por mencionar algunos ejemplos. Continuar ignorándolos y negándoles un espacio para que aporten desde donde están hoy a la construcción del país que queremos sería un error político y económico.

miércoles, 22 de enero de 2020

20 recomendaciones para destrabar al sector privado en Cuba

Una lista elaborada con el concurso de muchos emprendedores cubanos para sugerir al gobierno cubano pasos concretos que fortalezcan el trabajo por cuenta propia y la pequeña empresa.

en Cuba




Respondiendo a los pronunciamientos del Presidente de la República aquí van 20 recomendaciones para destrabar todo lo que entorpece el desempeño del sector privado en Cuba.

1 Crear de una comisión integrada por el gobierno, académicos y trabajadores por cuenta propia para revisar las regulaciones vigentes publicadas en la Gaceta Oficial Nº 85 Ordinaria del 6 de noviembre de 2019. Identificar los problemas que lastran el aporte del sector a la economía nacional y elaborar una propuesta de medidas que los solucionen.

2 Proceder a elaborar, con la participación de cuentapropistas, cooperativistas, empresarios estatales, académicos, juristas y funcionarios, las normas jurídicas que reconocerán las pequeñas y medianas empresas (PYMES) y les definirán deberes y derechos en la economía nacional.

3 Retomar la constitución de Cooperativas No Agropecuarias (CNA), en especial, en actividades que puedan ser propuestas por los ciudadanos y no solamente en las que son de interés de las autoridades. Someter a revisión las normas aprobadas para perfeccionar el sistema de gestión de las CNA publicadas en la Gaceta Oficial Ordinaria Nº 63 del 2019.

4 Eliminar el listado de actividades autorizadas para ejercer el trabajo por cuenta propia y establecer un listado de actividades prohibidas.

5 Autorizar la prestación de servicios profesionales de forma individual como cuentapropistas y agrupados en CNA o PYMES en actividades como arquitectura, diseño de interiores, diseño gráfico, contabilidad, abogacía, consultorías, comunicación, publicidad, economía, desarrollador de software, marketing, producción audiovisual, entre otras.

6 Fomentar y apoyar especialmente los emprendimientos asociados al turismo internacional, la agricultura, el desarrollo de software y otras actividades que puedan tener un impacto en las exportaciones o la sustitución de importaciones.

7 Reconocer a los TCP y a las PYMES como sujetos de la ley vigente para la inversión extranjera. Autorizar la participación legal, segura y ordenada de capital foráneo y de los cubanos residentes en el extranjero en los negocios privados.

8 Crear mecanismos de abastecimiento mayorista los cuales pueden ser gestionados por empresas estatales, por empresas extranjeras o por entidades mixtas.

9 Facilitar los créditos bancarios mediante los bancos comerciales estatales y también dando acceso a plataformas de microcréditos de instituciones y empresas extranjeras.

10 Ofertar la contratación de servicios de telecomunicación (telefonía fija, móvil e Internet) especialmente diseñados para cuentapropistas y las PYMES que ofrezcan precios ventajosos y un paquete de servicios a la medida de sus necesidades.

11 Facultar a los TCP para importar con carácter comercial, ya sea directamente o a través de empresas estatales autorizadas para tales efectos, materias primas, servicios, tecnología y equipamientos.

12 Facultar a los TCP que estén interesados o dispongan de las condiciones adecuadas para exportar sus productos y servicios, ya sea de manera directa o a través de empresas estatales autorizadas para tales efectos.

13 Modificar la política fiscal que se le aplica al TCP de manera tal que sea más flexible y ajustada a la realidad y particularidades de los tipos de negocios existentes. Entre otras cuestiones, se deberá permitir la deducción del 100% de los gastos obtenidos, gravar las utilidades en lugar del ingreso total y cambiar establecer una escala progresiva más justa y razonable para la determinación de los impuestos a pagar.

14 Eliminar el impuesto sobre uso de la fuerza de trabajo de manera tal que este impuesto no constituya un desestimulo a la formalización de los empleos en el sector y al pago disciplinado de los impuestos.

15 Crear una institución estatal que centralice los recursos y esfuerzos gubernamentales para fomentar, regular y apoyar el crecimiento e incorporación ordenada del sector privado a la economía nacional.

16 Autorizar la constitución de una asociación de empresarios privados y cuentapropistas que les permita canalizar sus intereses y dialogar con el gobierno de forma ordenada y ser tenidos en cuenta en los procesos de toma de decisiones en lo que a ellos respecta.

17 Permitir que los TCP y las PYMES por crear se afilien a la Cámara de Comercio de la República de Cuba, de manera tal que tengan acceso a los beneficios que ello implica y puedan participar en las ferias, eventos, misiones comerciales y delegaciones que ella organiza.

18 Establecer mecanismos de licitación transparentes, auditables y confiables en los que los TCP y las PYMES puedan concursar para prestar sus servicios a entidades e instituciones públicas. Transparentar y licitar de manera pública la entrega de locales estatales a TCP y CNA para el desarrollo de sus actividades.

19 Eliminar el papel intermediario que juegan algunas instituciones estatales en el caso de artistas, creadores, diseñadores y comunicadores. No constituir nuevas entidades de este tipo para otras actividades que en el futuro de vayan aprobando. A todos, una vez autorizados para realizar sus actividades de manera legal, se les permitirá contratar sus servicios directamente, y sin mediación de terceros, con empresas estatales, extranjeras y con personas naturales, hechos por los que solamente deberán pagar los impuestos correspondientes.

20 Crear un mecanismo para denunciar a los funcionarios corruptos que interpretan y aplican las regulaciones vigentes para el ejercicio del TCP con el objetivo de obtener sobornos o coimas.

*Este texto fue publicado originalmente en la cuenta de Facebook del autor. Se reproduce con su autorización. ( On Cuba)