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jueves, 16 de febrero de 2023

Contrasentidos en economía

 Por Delia Reyes García, Bohemia



A cambiar las reglas de juego, descentralizar facultades, eliminar prejuicios, redimensionar el aparato estatal, quitar obstáculos a la inversión extranjera, romper con la visión monopólica del turismo, convoca en exclusiva para BOHEMIA el doctor en Ciencias Económicas Juan Triana Cordoví.

Ningún experto tiene en Cuba una bola de cristal en las manos para predecir lo que sucederá en la economía a largo plazo. No obstante, sí existen urgencias a las cuales deberá responder el proceso de reformas iniciado desde 2011, cuando después de un amplio debate popular fueron aprobados los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución.

A esa plataforma rectora le siguieron la Conceptualización, el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social (PNDE) hasta el 2030; y, luego de un amplio referendo, fue aprobada, de manera mayoritaria, la Constitución de la República en 2019. Sin lugar a dudas, una brújula que marca la voluntad de construir una sociedad socialista, democrática, próspera, independiente y soberana, con todos y para el bien de todos.

En aquellos momentos, ni siquiera los más avezados y premiados con el Nobel de Economía, podían prever lo que sucedería después cuando un microscópico virus viró al revés el planeta. El panorama era aterrador y fue utilizado con macabra intencionalidad por la administración norteamericana de Donald Trump para asfixiar a nuestro país.

Bajo tales presiones, el Ministerio de Economía y Planificación (MEP) de Cuba propuso en 2020 una estrategia novedosa para impulsar la economía y enfrentar la crisis mundial provocada por la covid-19. En la misma fueron identificadas 16 áreas clave de mayor impacto, entre las cuales despuntaron: producción de alimentos, agroindustria azucarera y sus derivados, turismo, servicios profesionales, salud; industria farmacéutica, biotecnológica y producciones biomédicas; telecomunicaciones, construcciones y energía.

Algunos de los principios generales de la estrategia fueron la planificación centralizada, la defensa de la producción nacional, la regulación del mercado por métodos indirectos, la complementariedad de los actores económicos, mayor autonomía de gestión al sector empresarial, competitividad e innovación.

A la vuelta de unos meses, urgidos a dar un salto en la producción de alimentos, fueron aprobadas 63 medidas con el objetivo de estimular la producción agropecuaria, en medio de la crítica situación provocada por la falta de divisas para adquirir insumos en el mercado exterior.

Sin embargo, a pesar del empeño, la voluntad de producir tanto en los campos como en las fábricas y el abundante marco regulador, persisten problemas sin resolver en el país. Sobre esos temas de fondo BOHEMIA dialoga en exclusiva con Juan Triana Cordoví, doctor en Ciencias Económicas y profesor titular del Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC) de la Universidad de La Habana (UH).

A su juicio, para analizar la producción agrícola, hay que repensar algunas cosas y empezar por lo esencial: ¿quién debe tener la tierra? “Por ahí comenzó esta Revolución, con la reforma agraria. Fue la medida que nos llevó al enfrentamiento con el gobierno de los Estados Unidos, al entregarla a quienes la trabajaban.

“Los alimentos, en por ciento elevadísimo, son producidos por cooperativas y campesinos privados. Pero eso sigue de cabeza. Es de urgencia estratégica ordenarlo. Hoy 80 por ciento de la tierra está en manos del Estado. Lamentablemente ese tenedor ha mantenido la mitad de la tierra arable inculta por años. Todavía hoy posee más de 800 000 hectáreas ociosas. Además, existe un mecanismo terrible, burocrático, para otorgarla en usufructo. A pesar de los esfuerzos, no hemos resuelto ese problema”.

A lo anterior agrega la influencia nociva de las entidades sobre los campesinos. “La empresa estatal agrícola actúa como intermediaria y distribuye los recursos a las bases productivas. Debe redimensionar su aparato de manera profunda y determinar aquellos segmentos de la producción agropecuaria donde es necesaria”.

Tanto en la agricultura en general, como en la producción azucarera y sus derivados en particular, estima el investigador, muchos de los problemas no obedecen solo a la falta de recursos, “dependen de reglas de juegos, de mentalidades que no se logran cambiar, de tradiciones heredadas. Y lógicamente, de intereses, con visiones muy sectoriales, poco fundamentadas. Ahí faltan muchas cosas por hacer”.

La asignación centralizada de recursos es otro lastre genético dentro del modelo económico. “Ese es un tema a analizar de manera profunda. Puede hacerse mucho más dándole mejores incentivos a los trabajadores y a los profesionales, ya sean del sector agrícola o de cualquier otro, porque verdaderamente no los tienen”.

Motores de arranque

Dentro de las principales poleas de trasmisión de las reformas en Cuba, el profesor titular del CEEC identifica tres que considera cardinales. En primer lugar, la empresa estatal socialista, que continúa sin dar los frutos esperados.

“De un lado, los empresarios siguen sin autoridad suficiente para decidir en asuntos medulares. En tal sentido, resulta un ejercicio inaplazable dilucidar qué entender por autonomía. Unos piensan de una manera, los académicos de otra.

“Del otro, el Estado deja ‘vivir’ a centenares de empresas, gran parte de ellas de la agricultura, con pérdidas e ineficiencias. Un financiamiento a cuentas del déficit presupuestario que no se destina a los principales pilares de la Revolución, como Educación y Salud Pública. Desde el primer discurso de Raúl sobre el tema, llevamos un montón de años hablando de la reforma del tejido empresarial estatal y no lo acabamos de resolver porque seguimos con miedo”.

Tres décadas después que Triana Cordoví propusiera desde la Academia, por primera vez en Cuba, la necesidad de diversificar los actores económicos, finalmente el pasado año cuajó la idea. A su juicio, la concreción de las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) es el segundo motor de arranque de la reforma económica.

“Sin duda, ahí hemos avanzado mucho más. Ya suman unas 6 000, la mitad de las cuales está funcionando. En total generarán empleo para más de 100 000 trabajadores, no es una cifra despreciable y sin costo alguno para el Estado”.

Sin embargo, aprecia en la actualidad una ofensiva en contra del sector no estatal, con expresiones desatinadas, “incluso desde las altas esfera del gobierno. Ahora se han focalizado en que el objeto social amplio les resulta un gran problema. Mas, no puede ser de otro modo porque las Mipymes gestionan sus propios recursos en un mercado en constante movimiento.

“Por tanto, deben adecuarse y determinar qué producirán finalmente. Si durante mucho tiempo hemos abogado por ampliar el objeto social de la empresa estatal, cómo ahora vamos a querer reducírselo a los otros actores no estatales. Es un error craso”.

Según la información brindada en la Asamblea Nacional del Poder Popular por el primer ministro Manuel Marrero Cruz, junto al Plan de Gobierno para enfrentar ilegalidades, corrupción y delitos saldrían nuevas normativas destinadas a las Mipymes. “Las regulaciones y el control son importantes, pero urge quitar el prejuicio con el que se controlan”, valora el académico.

El tercer motor de las reformas es la inversión extranjera (IE). “Lamentablemente, seguimos exactamente igual. Es algo increíble, el ministro de Comercio Exterior, Rodrigo Malmierca Díaz, listó los problemas y dificultades que tenían ante los diputados en la Asamblea Nacional. Un año después, seguimos en las mismas. Como si no requiriéramos de esas inversiones.

“Todo el mundo sabe que este país es muy perseguido por el bloqueo. Por tanto, no resulta apetecible para todos los inversores foráneos porque corren riesgos al venir a Cuba. Además, es un mercado pequeño, poco complementario y los costos de los inversionistas extranjeros se elevan muchísimo. Es un lugar donde los servicios son muy caros y no los mejores.

“Entonces esas cosas ni tienen sentido, ni acabamos de resolverlas. Tenemos este año solo 400 millones de dólares previstos, cuando hay países que superan los 3 000 o 4 000 millones de inversión extranjera. La comunidad cubana en el exterior pudiera hacer un gran aporte si se incentiva y se trata bien. Ese recurso lo creó Cuba. La mayoría de la gente que está allá y tiene dinero se fue de aquí formada por la Revolución. No acabamos de entenderlo tampoco, seguimos con prejuicios políticos y tienen que pasar procesos complicadísimos. ¿Cuál es la razón de hacer eso? Un país que lo necesita con urgencia”.

Estima que son ineficaces las exigencias de Cuba relacionadas con los altos montos para acceder a la IE. “Las Pymes han demostrado que con poco dinero se puede hacer mucho. Y no acabamos de entenderlo. Ese es otro dilema”.

Añorada terquedad

La epidemia de covid-19 propinó una contundente estocada a la industria sin chimenea en el mundo. Cuba no quedó al margen de sus efectos.

Más allá de tales realidades, al mirar por dentro esta área clave, escogida para impulsar el desarrollo, despunta un sinnúmero de dificultades. A juicio de Triana Cordoví, “el turismo es un sector con tremendas potencialidades, pero arrastra deudas consigo mismo. Decenas de hoteles sin abrir que están deteriorándose. La calidad del servicio deja mucho que desear. Escasean los insumos para la alimentación.

“La infraestructura no turística sigue siendo muy mala. El aeropuerto internacional de La Habana no ha mejorado. Los autos que rentan los turistas son caros y malos. Incluso, llega el visitante y a veces no aparece el carro contratado. Eso hay que resolverlo. Esas empresas hay que repensarlas bien. Valorar si realmente siguen estatales o no.

“Apremia cambiar la mentalidad para enfrentar los nuevos escenarios porque hay países que nos han pasado por arriba. Este año República Dominicana llegará a siete millones de visitantes, mientras Cuba, con múltiples ventajas naturales, culturales e históricas, solo alcanzará un millón 700 000”.

“En Cayo Largo del Sur, lugar escogido desde el ministerio para potenciar el turismo, se importa el agua desde Canadá, a pesar de tener la mejor agua de Cuba. Ese líquido pudiera embotellarse y abastecer el cayo y otros países caribeños, incluido Gran Caimán. Pero no se hace. La deuda con la isla chiquita es impagable”, resume Triana Cordoví.

Al diseñar el turismo desde arriba, centralmente, es nula la participación de los gobiernos municipales y provinciales en la promoción de los atractivos locales. “No tienen autonomía para pactar directamente y negociar con turoperadores. Entonces el sector estatal sigue siendo monopólico y no permite agencias privadas, en un país que necesita a gritos del turismo. Hay que revolucionarlo de nuevo en un mundo diferente para recuperar lo perdido y avanzar mucho más. No queda de otra”.

Lo más sona’o

No había que esperar los resultados de la encuesta de BOHEMIA realizada en las redes sociales para “adivinar” cuáles serían las respuestas de los usuarios a un año marcado por incertidumbres, escaseces, colas, desarraigo familiar, inflación…

Para el doctor en Ciencias Económicas, Juan Triana Cordoví, este ha sido un año duro, donde siguen pendientes cambios estructurales como parte de la reforma del modelo, emprendida desde 2011.

La pérdida de la capacidad de compra del peso cubano, como resultado de la inflación, afecta directamente el bolsillo de la población, y sus causas son variopintas. Entre ellas –destaca– el excesivo gasto presupuestario, con un alto déficit fiscal que se monetiza, lo cual inyecta dinero a la circulación mercantil minorista en condiciones de decrecimiento del Producto Interno Bruto y crisis de oferta.

“Por tanto, los precios revientan. Ahora tenemos la ‘tormenta perfecta’: escasez, bolsa negra y los precios para arriba. A eso sumemos los efectos de la inflación a escala mundial”.

Dentro de esa tempestad, la reapertura del mercado cambiario, a su juicio, realizado a “destiempo y mal”, agrega más leña a la escalada especulativa de los precios. “En lugar de comenzar comprando dólares, debió venderse para recuperar la moneda nacional. Quizás, como se ha dicho, el Estado no tenía esas divisas para hacerlo. Pero es un total contrasentido que unos meses atrás se suspendieran los depósitos en efectivos a las personas naturales porque había muchos dólares norteamericanos y el país no podía invertirlos.

“Al aplicar una tasa oficial de cambio de las divisas, eso mueve también los precios hacia arriba porque ya no es la tasa aprobada al inicio del ordenamiento monetario y cambiario de 1 por 24, sino otra muy superior”.

Dentro de las soluciones para corregir la desconexión entre los ingresos provenientes del trabajo y los gastos reales de la población algunos abogan por indexar al salario los incrementos asociados a la inflación del año anterior. Pero eso provocaría, valora Triana Cordoví, una mayor inflación. “Tienes que tener ofertas, ya sea por la vía de la producción nacional o las importaciones”. Sin embargo, tanto en un caso como en el otro, la falta de divisas es un tremendo obstáculo para lograrlo. De ahí la importancia estratégica que adquiere la inversión extranjera directa y la eficacia de los distintos actores económicos. Con la vista puesta en 2023, el experto considera: “será tan complejo como el actual. Habrá que pagar las deudas contraídas con el Club de París y tenemos un juicio pendiente con el Club de Londres. Además, ya comenzó la incertidumbre de lo que sucederá con el próximo Gobierno norteamericano. Pudiera ser de nuevo Trump. No podemos mover a para otro lugar. Seguiremos aquí. Por tanto, tenemos que diseñar el país para vivir y mejorar con el bloqueo arriba. No queda de otra”.

sábado, 3 de septiembre de 2022

Por su propio peso. Comentario HHC

Por Delia Reyes García, Bohemia
agosto 29, 2022

Ni el “anhelado” ordenamiento monetario, ni la apertura de las tiendas en moneda libremente convertible (MLC), ni las medidas para estremecer el sistema productivo estatal, o estimular a las bases campesinas; ni la flexibilización del trabajo privado, ni la creación de las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes), o la luz verde a las cooperativas no agropecuarias (CNA), ni tantas otras, dieron respuesta a la crisis de oferta, y evitar con ello una inflación incontrolable que aniquila los ingresos de la población. Ahora, con la reapertura del naciente mercado cambiario, puede vislumbrarse una luz al final del túnel.

A partir del anuncio de la compra de divisas a las personas naturales (cubanos y visitantes extranjeros), comenzaron a darse los primeros pasos para cerrar la grieta por donde drenaba la “moneda dura” hacia el mercado informal. Pero eso no era suficiente, como resultó en la práctica. Los días posteriores, crecieron los precios de venta del dólar y de otras monedas extranjeras. En el sitio digital de BOHEMIA, subrayamos lo “tambaleante e inconcluso” de ese mercado estatal que solo compraba, y seguía dejando manos libres a los especuladores.

Apenas 20 días después, el titular de Economía y Planificación (MEP), Alejandro Gil Fernández, y la ministra presidente del Banco Central de Cuba (BCC), Marta Sabina Wilson González, anunciaban la venta de divisas a las personas naturales. Con similar prontitud a las normas que regulaban la compra, fueron emitidas las dos resoluciones, 136 y 137, del BCC, publicadas en la Gaceta Oficial de Cuba, Número 49, edición Extraordinaria, de 22 de agosto de 2022.

En el caso de la Resolución 136, amplió las facultades del banco central para autorizar la venta a otras entidades cuando se considerare oportuno, además de las ya aprobadas (sucursales bancarias y Casas de Cambio S.A, Cadeca S.A.), durante la implementación gradual del mercado cambiario.

Por su parte la Resolución 137, fijó que esas entidades venden las monedas extranjeras autorizadas, aplican el nuevo tipo de cambio con relación al peso cubano (1 por 120), y los márgenes que establezca el BCC. Dispuso el inicio de las ventas a partir del 23 de agosto, a realizarse en efectivo (incluido el dólar norteamericano), o para acreditar en cuentas bancarias de las personas naturales en MLC, operada mediante tarjeta magnética, excepto en dólares estadounidense.

¿Por qué la población ya puede vender y comprar dólares norteamericanos en el recién estrenado mercado de divisas, y persiste la prohibición de depositarlos en cuentas bancarias en MLC? ¿Por qué solamente se venderán 100 dólares o su equivalente en otras monedas extranjeras? ¿Acaso esas limitaciones no dejarán las puertas abiertas para que el trasiego continúe en el mercado informal?

Al respecto, el titular de Economía y Planificación, en el espacio televisivo Mesa Redonda explicó las razones de tal prohibición. Primero, estableció una diferenciación: “Un dólar en efectivo que entra en el mercado cambiario puede ser utilizado para venderlo en ese mismo mercado, porque existe una demanda. Hay personas que los necesitan para viajar al extranjero, por diversas razones. La demanda es real.

“Algo totalmente diferente sucede con la divisa puesta en una tarjeta en MLC, con el objetivo de ir a las tiendas a consumir. Esa divisa se usa para reponer el inventario, es decir, reaprovisionar esos establecimientos. Con el dólar no es posible hacerlo. Ratificamos, la responsabilidad única y absoluta es del bloqueo: impide dar un valor de uso real a ese dólar por la vía de la exportación. No podemos comprar en dólares en el mercado internacional y tampoco hacer transferencias en esa moneda”, precisó el ministro.

A consecuencia de ese grillete, el incipiente mercado cambiario en Cuba queda desconectado de las ventas minoristas en MLC. Además, sobre las personas naturales recae el costo del riesgo de las transacciones bancarias en la compra y venta del dólar. En condiciones normales, como sucede en el resto de los países, esos riesgos son asumidos por los bancos. Pero en Cuba es prácticamente imposible debido al ensañamiento de las administraciones norteamericanas.

A Donald Trump no le bastó la retahíla de medidas adoptadas para asfixiar a los cubanos, y antes de abandonar la presidencia, lanzó su último zarpazo. Incluyó a la pequeña isla caribeña dentro de los estados —supuestamente- patrocinadores del terrorismo. En mayo de ese mismo año, el Departamento de Estado, volvió a calificar a Cuba como un país que no cooperaba los suficiente con los esfuerzos antiterroristas de los EU.

Tales desatinos, provocaron una verdadera “cacería de brujas” contra las transacciones financieras de Cuba en el exterior, como expuso BOHEMIA, en un reportaje realizado a raíz de la suspensión temporal de los depósitos de dólares en efectivo, dictado por el BCC.

Bajo esas presiones externas -a las que se suman las añejas deudas contraídas con el Club de París, y más recientes con acreedores e inversionistas foráneos -, y otras internas, derivadas de problemas estructurales que se arrastran por décadas dentro del modelo cubano, la agudización de los desequilibrios macroeconómicos, y una inflación incontrolable, retoña el mercado cambiario en Cuba.

No es casual que las máximas autoridades del MEP y del BCC insistieran en su carácter gradual y progresivo. El objetivo queda claro: tomar el control de la tasa de cambio que se disparó a 1 por 120 en el mercado informal, ante la ausencia de uno estatal; bajar ese canje hasta un punto de equilibrio, eliminar la diversidad monetaria-cambiaria, y alcanzar la imprescindible soberanía financiera.

Con la decisión de vender divisas a la población, es cierto que el mercado cambiario dejó de “cojear”. Pero todavía falta ir más allá para consolidarlo. Ahora solo es permitida la venta por persona de 100 dólares, o su equivalente en otras monedas. También en tiempo prudencial, tendrá que abrirse al tejido empresarial estatal o no, y a otros actores reconocidos. Sería extremadamente riesgoso dejarlo a las calendas griegas.

Como aseguró la ministra presidente del BCC, mientras más divisas se capten, ese mecanismo irá revisándose y extendiendo, “pues este es un mercado que funciona por su propio peso y hay medidas que se deberán ir ajustando, como el tipo de cambio, los márgenes comerciales, el límite (ahora de 100 USD)”.

Expertos del Centro de Estudios de la Economía Cubana estimaban que las remesas provenientes del exterior, principalmente de los Estados Unidos, donde residen la mayor cantidad de emigrantes cubanos, eran una de las fuentes principales de ingresos en divisas al país. Algunos las estimaban en más de 3 mil millones de dólares anuales.

Ante los giros de rosca de la administración Trump en 2019, y luego, casi al voltear el almanaque, el azote de la pandemia, esos ingresos se desmoronaron como castillos de arenas.

En las actuales condiciones, con la nueva tasa de cambio, según reconoció Gil Fernández, “al peso que entra por las remesas le estamos dando más capacidad de compra (1 por 120) que, al peso recibido por el salario en las empresas o unidades presupuestadas (1 por 24)”.

Las distorsiones generadas en la economía al operar con dos tasas de cambio son variopintas. Por eso, al abordar las diferencias entre remesas y salarios hay que ser minucioso. La reapertura del mercado cambiario presupone otra devaluación —“parcial”— del peso cubano. Quien recibe 5 000 dólares de remesa, puede cambiarlo por 120 pesos, en número redondo, recibe 600 000 pesos cubanos. Pero esa es una capacidad de compra inducida por la vía monetaria. No tiene un valor en la producción o los servicios que la respalde.

Es algo muy distinto de lo que debía suceder con el salario, donde el valor del trabajo aportado crea riquezas. Sin embargo, la desconexión entre salarios y precios, con larga data dentro de la economía cubana, ahora se complejizan aún más con el nuevo mercado cambiario.

Quien recibe, por ejemplo, una retribución salarial de 5 000 pesos, a la tasa de cambio de 1 por 120, estaría cobrando el equivalente a 41 dólares. Si esa cifra en divisa la quisiera destinar a comprar en el mercado cambiario, recibiría 4 920 pesos, menos que el salario inicial.

Esas asimetrías entre los precios que fijan las tasas de cambio — sea la de 1 por 120, o 1 por 24-, y los ingresos provenientes del salario son caldo de cultivo para la baja productividad de los trabajadores. Un mal endémico del modelo económico cubano que urge transformar de raíz.

Como aseguró el titular del MEP, “el salario no alcanza, ni por 120, ni por 24. Y nosotros tenemos que trabajar en el incremento de los salarios de los trabajadores, acompañada del incremento de la productividad, de la producción. El gran desafío es darle capacidad de compra al peso cubano proveniente del salario”.

Según la ministra presidente del BCC, las operaciones de venta serán, primeramente, solo en efectivo. Si Cadeca no tiene forma de conectar las operaciones con las cuentas de los clientes, y transferir los montos a sus tarjetas en MLC, ¿por qué fue escogida para comenzar las ventas? ¿Por qué las sucursales bancarias, con condiciones para hacerlo, quedaron “para una segunda etapa”?

Alcanzar la mayor transparencia posible del mercado cambiario debe ser uno de los objetivos del BCC. Cualquier filón abierto puede dar pie a que esa divisa retorne al mercado informal y siga “alimentando” las llamas de la especulación.

Por otra parte, dejar en manos de los directores de las sucursales de Cadeca la organización e información de la cantidad de divisas a ofertar, puede caer en “saco roto”. La experiencia de las ventas de productos de primera necesidad en el mercado minorista a la población, es harto elocuente de cómo los administrativos hacen de “oídos sordos” a las indicaciones dadas por organismos superiores. No hay que ir tan lejos. En cualquier establecimiento, las colas son tumultuarias… Y la información brilla por su ausencia.

Como reconocieron las máximas autoridades del MEP y el BCC, la implementación gradual del mercado cambiario es un paso, una de las tantas medidas -sin dudas trascendente-, para llegar un tipo de cambio único que funcione en toda la economía. No es una lámpara mágica, que con solo frotarla resolverá los problemas. Pero ya ilumina el túnel hacia la soberanía financiera y la convertibilidad de la moneda nacional. Algo que hace rato, se caía por su propio peso.

Comentario HHC: Entre el bloqueo económico- financiero de EEUU al pueblo de Cuba. Incluirnos en la espuria lista de paises patrocinadores del terrorismo, y la preiminencia del aspecto político de nuestro estado sobre los asuntos económicos, no permite avanzar mas rápido.

¿ Con qué moneda compramos, por ejemplo, el pollo en EEUU?.  Lo más probable es que sea en dólares.  Entonces para empezar, hay un uso del mismo, amén de la demanda de una parte de la población para viajar al exterior. El estado puede estimular o desistimular la adquisición del mismo según su demanda o conveniencia , mediante las tasas de cambio. 

Lo que está incongruente es la permisividad del mercado negro e ilegal de divisas en territorio nacional. Si multamos, por pisar un cesped, cómo no hacerlo, con el trafico de divisas. Si queremos que nuestras medidas económicas avancen mas rápido, hay que librar esa batalla contra los puntos estratégicos y desarticularlos,  en lo fundamental. 

La otra incongruencia es, que tanta crítica al dólar y al gobierno de EEUU, y damos cuatro vueltas, y se termina usando de referente para todo, incluso para determinar el equivalente de nuestros salarios, y además !! les compramos con pago anticipado, al mismo que nos bloquea!!.  

Al parecer , las bóvedas ya no estan llenas de usd por culpa del bloqueo, de lo contrario no se limitara la venta a solo 100 usd por persona.

Pareciera un actuar contradictorio. Hay que ser mas objetivo y congruente. 

miércoles, 27 de julio de 2022

Pitazos desde el ingenio. Comentario HHC

Por Delia Reyes García, Bohemia

julio 27, 2022
6:00 am



Desde hace algunos años la producción azucarera encendió bombillo rojo. Por ello, ha sido objeto de múltiples debates en la comisión Agroalimentaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular. No es para menos. Con la larga tradición cañera de Cuba no se entiende por qué cada vez fabricamos menos azúcar, y a simple vista, los cañaverales son diferentes a los de antaño. La dulce gramínea ya ni sabe tan dulce, ni destella con el mismo grosor.

Ante la clara evidencia, algunos achacan los bajos rendimientos agrícolas e industriales a la escualidez de la gramínea. Después de una década al frente del Instituto de Investigaciones de la Caña en Matanzas, Yosel Pérez Pérez, doctor en Ciencias Agrícolas, difiere de tal apreciación.

“Para obtener una variedad, en el proceso de mejoramiento genético, existen parámetros de rendimiento agrícola e industrial. Estos deben comprobarse antes de liberarla a los campos comerciales. La caña de azúcar es un cultivo muy resiliente, se adapta muy rápido al cambio. No importa la tecnología empleada.

“Desde el instituto hemos sido muy enfáticos en esto: la tecnología que tenemos en Cuba hay que utilizarla bien. Pero, ¿qué está sucediendo? Hay mucha inestabilidad e indisciplina tecnológica a la hora de la siembra. Si tiene una buena semilla, prepara adecuadamente la tierra y selecciona de manera correcta lo que va a sembrar, no tiene por qué haber variedades que no alcancen los diferentes parámetros de grosor, altura, etc.

“Las nuevas variedades se obtienen siempre en una estación experimental. Evidentemente, esta no se parece a un campo comercial. En la estación hay una estabilidad en la fertilización, en las labores agro-técnicas, un control permanente por parte de los investigadores.

“No obstante, creemos que el Grupo Azucarero AzCuba tiene condiciones para hacer lo mismo. Sus empresas azucareras están fortalecidas, cuentan con especialistas de la estación experimental, lo cual facilita llevar los resultados de la ciencia a esas entidades. Sin embargo, hemos identificado indisciplina tecnológica entre los productores de caña. Existen unidades muy buenas, y otras que no alcanzan los rendimientos requeridos”.

— ¿Son 35 toneladas por hectáreas?

—Sí, como como promedio. Hacia esas que quedan por debajo hay que enfocar el extensionismo agrario y los trabajos para la especialización de esos productores. Cuando visitamos una unidad productora con altos rendimientos, allí tienen parcelas demostrativas, un jardín de variedades, y un grupo de investigaciones dejadas por nosotros.


De la aplicación de los resultados científicos a la producción también depende la soberanía alimentaria de Cuba, afirma el doctor en Ciencias Agrícolas, Yosel Pérez Pérez. / Asamblea Nacional

“No sucede lo mismo cuando vas a una unidad con menos de 20 toneladas por hectáreas. O sea, independientemente de la labor del extensionista, que es importante, también el productor tiene que sentirse responsable de sus resultados, porque de lo contrario es casi imposible aplicar la ciencia.

“Los que tenemos la responsabilidad científica en el sector azucarero podemos recomendar, y dar muy buenos servicios, pero si el campesino no abre su horizonte cognitivo resulta difícil avanzar”.

— ¿Sólo las indisciplinas tecnológicas son las causantes del desplome de la producción azucarera en Cuba?

—Por supuesto que no. Después de estudiar diferentes publicaciones científicas, llegamos a la conclusión de que el 40 por ciento del incremento del rendimiento azucarero depende del hombre. Por ejemplo, en el municipio matancero de Calimete, todas las unidades son buenas. Esas reciben la misma atención que las ubicadas al sur de Matanzas. Cuando las comparas, tienen igual suelo, similares condiciones climáticas. Sin embargo, los resultados son diferentes. Unas alcanzan rentabilidad, distribuyen utilidades. Las otras, no.

“El promedio de rendimiento en el mundo hoy es de 73 toneladas por hectáreas. En Matanzas solo seis unidades productoras están iguales o por encima de esa cifra. Este es un parámetro importante. Entonces, si el extensionismo agrario que hacemos es para todos por igual, ¿por qué unas alcanzan mejores rendimientos?

“El Instituto de Investigaciones de la Caña de Matanzas -existe uno en cada provincia-, entrega una recomendación de los servicios científicos técnicos a todas las unidades productoras. Sobre la base del rendimiento hacemos los ajustes y explicamos, para crecer deben hacer esto y aquello.

“Es un proceso participativo, debatimos con ellos. Sin embargo, hay unidades productoras que avanzan más que otras. Quiere decir que no es un problema de extensionismo agrario”.

— ¿Es cuestión de dirección?

—Es una cuestión gerencial. Está demostrado. Hay dos unidades productoras de caña dentro de Cultivos Varios. Las divide solo una guardarraya. La de la izquierda tiene 20 toneladas por hectáreas, mientras la de la derecha, más de 70. Es evidente que se trata de un problema gerencial.

“Con independencia de esto, considero que a todos los productores de caña en el país hay que ponerles una medalla en el pecho porque están trabajando a pulmón limpio, sin recursos. Sin nada. Muchos presidentes de unidades productoras no tienen ni en qué moverse, y eso es un problema importante. ¿De qué manera van a resolver sus problemas, controlar la calidad, si no poseen ni un caballo?”

Dale caña…más caña


De los 36 centrales que participaron en la zafra anterior, solo una parte encenderá sus tachos en la venidera contienda. / Alejandro García/ Periódico Invasor

Las empresas de AzCuba arrastran una deuda de 2 100 millones de pesos a las bases productivas. Diariamente los campesinos deben pagar unos 110 000 pesos por intereses financieros a los bancos. Para la próxima zafra menos centrales participarán en la fabricación de azúcar.

—En tales circunstancias, ¿no es contradictorio exhortar a los campesinos a sembrar más?

—“No. Al contrario. Lo único que puede sacar del bache a una unidad productora es sembrar más caña. Mientras más siembre, más sostenible será. Eso está demostrado por diferentes variables económicas, y científicas.

“Ahora, con la decisión de acortar la cantidad centrales a moler, eso traerá dos consecuencias principales. La primera, vamos a ganar en calidad industrial. Algo que nos está faltando. La segunda, las unidades podrán administrar mejor su caña.

“No pasará nada negativo. Si los centrales de Matanzas no la muelen, lo harán los de otras provincias. En otras ocasiones hemos mandado materia prima para Cienfuegos. Cuba necesita tener una estabilidad industrial y también crecer en caña. En cantidad y en calidad”.

—En otros sectores de la agricultura existe déficit e inestabilidad de personal en los institutos de investigaciones, la reserva científica es insuficiente y el promedio de edad elevado. ¿No se supone que los resultados de la ciencia y los productivos deban ir parejos?

—Pero, en muchas ocasiones hay desavenencias. Por eso, sugerí revisar: ¿por qué en esos institutos, de Pastos y Forrajes, no hay una estabilidad del personal? Lo primero, ¿qué salario están recibiendo los investigadores?, ¿realmente es motivante para lo que hacen?

“Cuando hay envejecimiento del personal es porque no existe conexión adecuada con la universidad. ¿En dónde está el trabajo de capital humano de esos institutos? ¿Por qué anda desconectado de las universidades? Con esa conexión puede refrescarse el potencial científico. Son cuestiones que deben revisarse, de conjunto, el Ministerio de Educación Superior y la comisión Agroalimentaria.

“La realidad es la siguiente, para tener sostenibilidad en el azúcar, en la leche, o en la agricultura en sentido general, una buena parte, diría más del 80 por ciento, depende de los institutos de investigaciones. Debe existir por tanto un encadenamiento ahí fuerte. Entonces hay que mirarlo desde esa óptica. Los enfoques deben ser un poco más holísticos, generales a la hora de hacer los razonamientos”.


En la pasada zafra se planificaron unas 910 000 toneladas de azúcar, y a duras penas se logró un poquito más de la mitad. / Arelys Echavarría/ ACN

A juicio de Pérez Pérez, independientemente de que les asignen tareas y exijan un mejor trabajo extensionista, “a las instituciones científicas hay que atenderlas mejor.

“Por otra parte, al Instituto de Pastos y Forrajes le deben 4 200 millones de pesos por los servicios prestados. Es muy difícil tener una estabilidad en el personal científico cuando existe una incertidumbre con los salarios. Independientemente de que los resultados productivos no son nada halagüeños, ni en el caso del azúcar, ni en la ganadería, hay que ver lo que sucede con la ciencia.

“Un ejemplo hipotético, mañana puede desaparecer una empresa, una Unidad Empresarial de Base o una Cooperativa de Créditos y Servicios. Pero lo que sí no puede desaparecer es un instituto de investigación. Para formar a un investigador en Ciencias Agrícolas se necesitan entre 15 y 20 años. Si entra con 24 años, a los 44 es que está formado. Entonces no es tan fácil. Perderíamos un ciclo de variables de investigación, de conducta, de inteligencia, que después no podría recuperarse. Ese caudal no tiene precio”. HHC: Negritas y amarillo nuestros.

Comentario HHC: Cuanto quisiera leer mejores noticias sobre la producción de azúcar y sus derivados, pero no veo que pinte mucho mejor que la pasada zafra. 

Lo dice claro, hay un problema de dirección ( en casi todas las ramas de la economía) , hay que capacitar a los que dirigen sino, no se avanzará. Y es muy importante elevar la producción de azúcar. ¿ Y el bagazo para las bioelectricas?

El nivel de las deudas son alarmantes y el gobieno central debe intervenir.

Curiosamente sabemos que con los incentivos salariales contra resultados y otros,  se resuelven una parte importante de la escasez de fuerza de trabajo en cualquier sector, aunque lo ideal sería aplicacion de tecnología con maquinarias altamente productivas, en los diferentes procesos.  En ocasiones son espontaneos como en el Turismo, asi conoci dependientes gastronómicos que eran ingenieros termonucleares graduados en Alemania, entre otras especialidades. ! Cuanto dinero invertido en formación! 

He escuchado por otra parte,  al Ministro de Economía Alejandro Gil, hablar que el personal indirecto  alcanza niveles de mas del 45 % del fondo salarial  de algunas entidades. Se debiera realizar un estudios de carga y capacidad ( OCT) y  racionalizar las plazas" infladas", y con ese Fondo de Salario "ahorrrado",  incentivar  al productor directo, se pagar deudas, construir casas para los trbajadores, etc. 

En la  rama azucarera hay, según la ONEI , 47 800 trabajadores y tienen un fondo salarial anual de 2 110.3 millones de pesos.  

En la agricultura hay 774 500 trabajadores (el que mas, de todos los sectores de la economía)  con un fondo de salario anual de 31 153.5 millones de pesos. 

La pregunta es ¿ Cuánto personal indirecto hay en ambos y cuales son sus gastos?  Para que con los estudios, se pueda realizar  dentro del sector la " resdistribución y/o saneamiento de finanzas". Y con el personal productivo mas. ¿ Cuál es la productividad del trabajo, y cuanto mas debemos lograr?. Ya vimos lo que se explica bien en el articulo, rendimientos diferentes en lugares colindantes, y no era por salario.  

He leido que algo esta haciendo el MINAG en este sentido, pero no veo respuesta productiva, de AZCUBA en su sitio WEB de eso no se habla, lo que es de agradecer a la autora del articulo la información ofrecida.

P.D En los Hoteles hay por ejemplo un Manual de Operaciones Hotelera  y hasta Normas ISO , que hay que cumplir para que se obtengan los objetivos, y cuando no se hace , seguro no se obtienen resultados esperados. 

Me imagino por lo que dice el Dr. entrevistado del articulo que es igual en el azúcar, o no se cumple con lo establecido para que se obtengan buenos resultados, y no se organiza eficientemente todo el proceso productivo en algunos lugares. Lo seguro es que, las reservas son enormes.  

lunes, 25 de julio de 2022

Eslabones torcidos. Comentario HHC

Julio 25, 2022

La cadena de impagos “pica y se extiende” como un mal endémico de Cuba. A partir del incremento de los precios y tarifas -asociados a la implantación de la Tarea Ordenamiento -, se dispararon las cifras de las cuentas pendientes, litigios y sentencias, con un valor de 256 878 000 000 de pesos.

Según el Informe de Liquidación del Presupuesto 2021, los mayores saldos de las cuentas por cobrar vencidas correspondieron a la Unión Eléctrica, BioCubafarma, Gemar, Gecomex, GAE y Ministerio de Salud Pública.

En tanto, las cifras más voluminosas de las cuentas por pagar fueron de las mismas empresas anteriores -con excepción del GAE y Salud Pública-, a las que se sumaron las del Grupo Ganadero, Servitur, y las empresas minoristas del Comercio y la Gastronomía en las provincias de Artemisa, La Habana y Santiago de Cuba.

Específicamente las de esta última provincia, cerraron el año con una situación desfavorable; a pesar de la ayuda financiera recibida desde el presupuesto estatal, no lograron disminuir las deudas vencidas.

En la capital, las empresas provinciales de Comercio y Gastronomía, y de Mercados Agropecuarios, cayeron en banca rota y están en proceso de extinción. La Habana registró un saldo vencido superior a los 809 000 000 de pesos.

Los eslabones torcidos de la cadena de impagos sirven de caldo de cultivo a ilegalidades, robos y hechos de corrupción, los cuales ponen en tela de juicio la eficacia de los mecanismos de control. Tanto internos, como externos. Además, queda endeble la propia gestión económica de las empresas y unidades presupuestadas.

En las difíciles condiciones por las que atraviesa el país, seguir arrastrando tales torceduras es sumamente riesgoso para el sano desempeño de la economía nacional y el erario público. Al cierre de 2021 el déficit fiscal ascendió a 63 696 700 000 de pesos. De haber entrado al presupuesto del Estado por la vía impositiva una parte del valor de las cuentas pendientes, quizás las cifras del déficit hubieran sido más halagüeñas.

Comentario HHC:  Pues los subsidios sin respaldo productivo, es una las causas que contribuyen a la inflación. Me asombra las empresas que se mencionan , algunas que se han puesto como ejemplo de empresa estatal socialista , " BioCubafarma".

Me llama la atención de las empresas que cayeron en "banca rota" y estan en proceso de extinción, no conocía que tenemos ya, ¿una ley para estos casos?.

Esto es igual que muchas cosas en la vida, hay que anticiparse, y no permitir que crezcan  las cuentas por cobrar y por pagar de las empresas, pero para ello deben tener Contabilidad. Asi, las cifras de los mercados agropecuarios y gastronomia, es espeluznate, pero  si no hay control de nada, se vende sin terminales de puntos de ventas que reflejen las ventas por solo poner un ejemplo, el robo ahi debe ser inmenso, con el descontrol existente. Sin registro primario de las operaciones económicas, es imposible tener algo de control.

Hay acciones que pueden hacerse, solo pongo cuatro, pero el ministerio de Finanzas- MEP deben implementarlas para eliminar las cadenas de impagos y disminuir los subsidios.

1- La ONAT debe ser implacable en la recaudación de impuestos, y aplicar multas, intereses, embargos etc, de conjunto con las autoridades pertinentes, tanto para personas naturales como juridicas.

2- El estado y los gobiernos provinciales- municipales, y ministerios no pueden dar subsidios, sino hay una contabilidad mínima de los hechos económicos, sino hay un estudio  de OCT de carga y capacidad de trabajo en las empresas  e instituciones   que son totalmente subsidiadas, y las empresas que tienen pérdidas de producción ( ¿ Se informó del analísis de las mismas?) mas aún.

3-  Deben aplicarse acuerdos de compensación de deudas ( neteos), entre las partes involucradas.  Hay que embargar cuentas bancarias, total o parcialmente para  obligar a saldar las deudas. 

4- Hay que crear empresas de Factoraje, aquellas que se dedican a cobrar deudas, por un por ciento a cambio, para que  puedas liquidar obligaciones o financiarte como capital de trabajo, etc  según sea el caso.

viernes, 8 de julio de 2022

El llamado de la tierra, Comentario HHC


Por Delia Reyes Garcia, Bohemia

Aún el sol no asoma sus rayos en el horizonte, cuando Pedro Clemente Aguilera llega con sus bueyes al Rincón de la Viuda. Extensa llanura, ubicada en los alrededores de Casimba Abajo, en el municipio montañoso de Manuel Tames, en Guantánamo. Después de enyugarlos, sin pensarlo mucho, comienza su dura faena de roturar la tierra. “Colombiaaanoo… Bodegueeeroo… joooo”, les grita, les chifla, quien ha dedicado toda su vida al campo. Dentro de poco, toda el área quedará sembrada otra vez.

Esa es una de las fincas más grandes de Luis Enrique Simón Savón, porcicultor destacado en el país, no solo por la cantidad de carne de cerdo pactada con la empresa estatal, sino porque sus propias cosechas alimentan a los animales. “Cuando el zapato apretó, y dejaron de entrar los barcos de pienso, me dije: ‘hay que sembrar y sembrar. No queda de otra’.


Además del cerdo, también aportan al autoabastecimiento local las producciones avícolas y ovino-caprinas, subraya Savón en su finca La Esperanza. / Gilberto Rabassa Vázquez

“Ahora en el Rincón de la Viuda tenemos más de 30 hectáreas de hortalizas y cultivos varios: yuca, boniato, sorgo. Hace unos meses atrás teníamos la finca entera sembrada con maíz para la crianza porcina”, explica Savón, mientras camina hacia un grupo de trabajadores agrícolas, de apoyo en la finca.

Entre ellos destaca, por su altura y complexión fortachona, Melquiades Laborde Durrutit, al que llaman cariñosamente Caguairán. A pesar de los años, él es uno de los más laboriosos de la tropa de Savón. “Ayudé a levantar la machera completa, trabajé en la construcción de los biodigestores y, cuando hace falta estar en el campo, me verá siempre entre los primeros”, dice con orgullo.

En Manuel Tames buena parte de las siembras, sea de sorgo y girasoles a la orilla de la carretera, o frijol caupí dentro de los cañaverales, pertenece a Savón y sus tres hermanos. A estos valiosos porcicultores, propietarios de la finca La Esperanza, además les han facilitado la entrega de otras muchas hectáreas en usufructo.

La machera


Con jerga campesina, Melquiades sentencia: “el que siembra su maíz, que se coma su pinol”. / Gilberto Rabassa Vázquez

Hace unas dos décadas, justo donde nació, en una casita de techo de guano y piso de tierra, en la finca La Esperanza, el emprendedor guantanamero comenzó a levantar nuevos corrales. En la actualidad suman más de 2 000 las cabezas de cerdo.

Una de las medidas adoptadas por el Gobierno para estimular la producción porcina es la entrega del llamado “pienso de inicio”, que el país debe importar. “Con eso ya sentiremos un alivio. Ahora, si bien ese alimento es necesario, la siembra resulta imprescindible. Porque luego, cuando los animales crezcan un poco, ¿con qué los seguirás cebando?”, sostiene Savón.

–¿Cree usted que la carne de cerdo mantendrá su escalada especulativa o llegará el momento en que sea asequible al bolsillo de la población?

–Eso depende mucho de la estimulación al productor. Porque lo fácil le gusta a todo el mundo. Debe darse una combinación de apoyo estatal y voluntad de los campesinos. Los costos los puedes abaratar si siembras el alimento de manera alternativa. Estamos comprometidos a luchar por bajar los precios y darle mayores posibilidades a la población.

“Ahora mismo, estamos sin pienso de inicio y mire la calidad que tienen estos cerdos. Solo recibimos un poquito de salvado de trigo entregado por el convenio porcino, estamos haciendo los yogures de yuca y boniato, preparados de las cosechas. La cría promedio por parto de las hembras es superior a siete, compite con la media nacional. Fíjense, sin barco, con alimentos propios.

“Sobrepasamos con creces la entrega de carne al programa de autoabastecimiento municipal, aportamos más del 80 por ciento en Manuel Tames y alrededor de un 40 en la provincia”.

Antes de la crisis económica, a los porcicultores se les entregaba el 70 por ciento –o más– del pienso requerido para la crianza. Ellos pactaban una cifra similar de entrega de carne al Estado. Al desaparecer esa “bonanza”, las cifras disminuyeron al 30 por ciento. A ellos se les encarece la crianza porque tienen que agregar los gastos en hacer parir la tierra.

“Para nadie es un secreto que el valor de los insumos se ha multiplicado hasta 20 veces. Sin embargo, los créditos y los índices de amortización del banco no están acordes con esos incrementos. A raíz de la intervención de Díaz-Canel, en la última reunión con el grupo ganadero, donde fue tratado el tema, se adoptaron medidas y están en proceso de mejorar esa situación”, asegura.


Capeando el vendaval, han logrado una natalidad envidiable en la cría de cerdos. / Gilberto Rabassa Vázquez

No obstante, los resultados tangibles en la mesa de la población todavía andan lejos de la codiciada carne. En el municipio de Manuel Tames, el precio de venta, pactado con el Consejo de la Administración Municipal, es de 120 pesos la libra. Pero, las placitas siguen vacías. Detrás del tapete, la carne alcanza valores astronómicos… ¡Si aparece!

Mientras la gente sufre a causa de la ausencia del tildado “mamífero nacional”, productores como Savón mantienen la esperanza de sembrar y criar más para bajar los precios. Con dos décadas ininterrumpidas enfrascado en tales menesteres, ha sido reconocido entre los mejores del país, el mayor productor de alimentos para cerdos y acreedor de la Quinta Corona de la Excelencia, otorgada por el Movimiento de la Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar.

De capa oscura


Como si se tratara de un bosque encantado, el primer coto de cerdos de capa oscura en la provincia guantanamera está ubicado en el poblado La Güira, próximo al municipio de Yateras. Con una extensión de casi cuatro caballerías a la redonda se distingue por la cantidad y variedad de árboles frutales en medio de las montañas.

“Ahora lo ve bonito, mas cuando llegamos esto era un monte tupido de maleza. Hubo que dar machete a las dos manos. Por suerte contamos con el apoyo de la comunidad. Los fines de semana venía mucha gente, hasta los niños ayudaban. Lo terminamos en tiempo récord, aunque todavía nos quedan algunas áreas por desbrozar”, cuenta Juan Alberto Padilla, jefe de la brigada encargada de atender el lugar.

Las primeras 40 reproductoras de capa oscura se las compraron al Grupo Ganadero. La aspiración es llegar a 120. “Aquí –amplía– las estamos cruzando con el cerdo colorado para que sean más fuertes. Cuando están próximas al parto, las trasladamos para las naves de la finca La Esperanza, donde logran la mayoría de sus crías. La tecnología de parto que hay allá la queremos construir aquí, aunque sea de manera rústica.

“Ellas andan sueltas, comiendo palmiche en el monte, y les reforzamos la dieta con yogurt de boniato, yuca, plátano burro maduro o cabecilla de arroz, elaborado por nosotros mismos”.

La idea es hacer de este coto un centro multiplicador de la especie criolla para ofertarla a otros productores del territorio. Mas, no solo eso. Tienen planes de reproducir en ese paraíso geográfico la cantidad de gallinas ponedoras que tienen también en La Esperanza. Los canteros sembrados con la técnica de la lombricultura ya están listos, solo falta terminar las cuatro naves.

Igual, han sembrado ciento de bolsitas de arbustos de café para intercalar entre los árboles madereros y frutales. Pensando en grande, estos laboriosos hombres aspiran a construir allí un sendero turístico que lleve a los visitantes hasta el Zoológico de Piedras en Yateras, aprovechando la belleza del lugar, el agua que baja de las montañas y corre a empozarse en una suerte de piscina natural en La Güira.




Una planta artesanal extrae el zumo a los mangos. Ni la semilla se desperdicia, es puesta al sol, y luego molida para elaborar los piensos criollos. / Gilberto Rabassa Vázquez

“A lo mejor, cuando regresen a Guantánamo, podrán hospedarse en una de las cabañitas que haremos y tomarse una tacita de café endulzado con miel. Ya tenemos aquí listas unas 40 colmenas”, afirma Juan Alberto.

Mientras el campesino comparte sus sueños con el equipo de BOHEMIA, el lente deslumbrado del fotógrafo descubre una cartacuba escondida entre el follaje de los árboles. Es una de las especies más bellas dentro del reino de las aves en el país. También muchos pájaros carpinteros han regresado a La Güira y, según afirman los guajiros, detrás de ellos siempre vienen las cotorras. Al filo del mediodía, el trinar de las aves en medio del monte convida a la meditación y el descanso.

Comentario HHC: ¿ Se podrá replicar esta experiencia por todo el pais?

lunes, 11 de abril de 2022

Más allá del níquel


En economía también se cumple aquella ley de la Física esbozada genialmente por el científico alemán, de origen judío, Albert Einstein. Según donde se ubique el observador, así será su apreciación de las cosas. El pasado año, en virtud de la escalada inflacionaria en el mercado internacional, con las ventas físicas por exportaciones de níquel ingresaron al país más de 401 millones de dólares, 51 millones más de lo planificado.

Dicho así, nadie dudaría de los beneficios que esa inyección de divisas frescas proporciona a esta isla caribeña, bloqueada hasta el tuétano por los oligarcas del mundo.

Sin embargo, otra sería la perspectiva si analizáramos que en ese mismo período, de haberse cumplido el plan de producción, se hubieran ingresado, además, otros 60 millones de dólares. Los trabajadores de seguro tendrían sus bolsillos más “alegres”, y la economía un mayor respiro. ¿Cuántos barrios vulnerables, allí mismo en la localidad de Moa, se hubieran podido reconstruir con parte de ese dinero? ¿A cuántas piezas de repuesto, maquinarias o tecnología se podría tener acceso?

Según las autoridades de Cubaníquel, las causas del incumplimiento están asociadas a los problemas de la cadena logística internacional, agudizados por el asedio económico y financiero estadounidense, que impidieron la entrada de recursos a la Empresa Comandante Ernesto Che Guevara. Para tener una idea precisa, los suministros que debían garantizar las inversiones comenzaron su “aterrizaje tardío” en el último trimestre de 2021.

Ante tal explicación, salta la duda: ¿se planificaron y gestionaron oportunamente dichas inversiones? ¿Cómo es posible que otras formas de gestión no estatales tengan mejor suerte con la entrada de provisiones desde el exterior? Recientemente, nos comentaba el presidente de una cooperativa no agropecuaria que en solo 45 días llegó desde China al puerto de La Habana un contenedor comprado para comenzar sus operaciones. Es evidente, a esas causales les faltan otros argumentos más sólidos y creíbles.

Con mirada hacia insuficiencias internas, las autoridades del ramo reconocieron baja eficiencia metalúrgica, incumplimientos en la cantidad de mineral procesado mediante la tecnología de lixiviación (operación que consiste en la separación de una o varias sustancias contenidas en una matriz sólida, usualmente pulverizada, mediante el uso de disolventes líquidos), así como la falta de gases industriales.

Cuba tiene el privilegio de ocupar un lugar destacado en la reserva mundial niquelífera. La Che Guevara y la empresa mixta Moa Nickel S.A “Comandante Pedro Soto Alba” (comparte la administración con la firma canadiense Sherritt International), realizan en ese territorio oriental la explotación de los yacimientos. Las reservas existentes allí de ese mineral y de cobalto, al igual que otras ubicadas en Pinar del Río y Camagüey, pudieran dar mucho más trigo a la economía antillana. Justo en las actuales circunstancias, en que la industria sin chimenea se ha visto mutilada por los estragos de la pandemia y el precio del mineral ha subido en el mercado internacional.

Por eso tendrán que ajustarse mejor las clavijas de la productividad del trabajo, la consolidación de las inversiones y la eficiencia empresarial. El éxito también dependerá de ampliar la cartera de oportunidades de la industria del níquel. Cuando se trata de los ingresos en moneda dura, no es lo mismo ver el vaso medio lleno… Está en juego un país.

jueves, 7 de abril de 2022

Detrás de las pérdidas. Comentario HHC



Los cubanos tenemos que llevar los gastos del hogar a punta de lápiz, en medio de cíclicas penurias. No queda otra que sacar bien las cuentas. Administrar lo que ingresamos, y en qué lo vamos a gastar, se torna un ejercicio inapelable.

Algo similar debía suceder dentro del sistema empresarial. Pero, a todas luces, algunas cosas ahí no están tan claras. ¿Por qué operando en un mismo contexto de restricciones materiales y financieras un grupo de empresas logra rentabilidad, mientras otro cae en pérdidas?

Al despedir el primer mes del año, 457 entidades –27 por ciento de las registradas por la Oficina Nacional de Información y Estadísticas– cerraron la contabilidad con números rojos. Mientras, otras 273 dejaron en suspense sus estados financieros. Los montos de las pérdidas superan los miles de millones de pesos y se focalizan en la agricultura, industrias alimentaria y azucarera, construcciones, transporte y entidades de subordinación local.

Por fortuna, 1 232 –representan el 72 por ciento del tejido empresarial–, coronaron su gestión con utilidades. Estas últimas generaron ventas netas superiores a lo previsto en 75 000 millones de pesos ( HHC : ¿ Con qué Utilidades?)

Si hacemos un paneo histórico en la economía cubana, el fenómeno de las empresas con pérdidas no es algo nuevo. Ni sorprende. Debilidades estructurales como baja productividad, igualitarismo en la retribución salarial, exigua tasa de retorno de las inversiones estatales, desconexión entre precios e ingresos, desequilibrios macroeconómicos, poca o nula competitividad, entre otros, habían matizado al modelo centralizado y paternalista heredado por décadas.

Como parte de las reformas emprendidas desde el año 2011, comenzaron a moverse las piezas como en un complejo tablero de ajedrez. La implementación de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución destapó una serie de reformas que buscaban precisamente dinamizar el inveterado puntal socio-económico del país. Sin embargo, resistencias internas a los cambios y demoras –más allá de lo aconsejable, como por ejemplo, el ineludible ordenamiento monetario y cambiario–, dieron al traste con el objetivo de cambiar lo que debía ser cambiado.

El llamado a trasmutar la mentalidad, reiterado en varias tribunas, no lograba materializarse de manera efectiva en la práctica.

Los puentes tejidos en la recta final del gobierno de Barack Obama fueron cayendo como fichas de dominó luego de asumir Donald Trump la presidencia de los Estados Unidos. Su administración intentó estrangular a Cuba por todas las vías posibles y la persecución alcanzó ribetes de encarnizada jauría.

Como si fuera poco, en los primeros meses de 2020 llegó la covid-19, con sus terribles secuelas para la economía insular, aún pugnando por resistir y progresar. Luego de Joe Biden ocupar la presidencia, no movió ni un solo dedo para enmendar los desafueros del anterior inquilino del despacho oval. El escenario no podía ser peor.

En tales condiciones de excepcionalidad, había que cambiar las reglas de juego. Una estrategia innovadora comenzó a sacudir rigideces en la producción agropecuaria, el acceso a mercados y divisas, la diversificación de los actores económicos y la gestión de la empresa estatal socialista.

Además del paquete de medidas aprobadas para dotar de mayor autonomía a las entidades estatales, fue suscrita la aplicación de una nueva organización salarial (eliminación de una escala centralizada) con carácter selectivo y experimental. Sus resultados pudieran ser alentadores.

A escudriñar en las causas que provocan la ineficiencia de un grupo de empresas, de esas que obtuvieron pérdidas al cierre de enero pasado, convocó la máxima dirección del país. Para algunos estudiosos, estas presentan exceso de plantilla y muchos cargos indirectos. O realizan gastos superfluos, distribuyen utilidades sin saldar deudas contraídas.

Otros valoran que en medio de la implantación del ordenamiento monetario y cambiario no han podido expresar sus costos en los precios y terminan desfavorecidas. No son pocos los que aluden al factor subjetivo, la falta de acometividad de los directivos, el seguir esperando órdenes de “arriba”, sin utilizar las facultades otorgadas.

Lo cierto es que aún se anda lejos de satisfacer las necesidades del mercado. La crisis de oferta aguijonea la demanda y destapa una escalada inflacionaria. Las reiteradas exhortaciones a estremecer el tejido empresarial parecen chocar con un mal de fondo: la economía centralmente administrada. El doctor en Ciencias Económicas Oscar Fernández Estrada lo llama “el cancerígeno vicio de la administración totalitaria verticalista”, el cual urge sacudirse “antes que la metástasis ahogue las esperanzas de vida de manera irreversible”.

Comentario HHC: Un buen resumen este artículo de la situación en que nos encontramos.

La infografía de Cubadebate ( feb/2019) no esta reflejada en el artículo de Bohemia,  pero la incluí, porque me llamó la atención que en el 2010 habían 401 empresas con pérdidas, y no estabamos en las condiciones económicas tan adversas como estamos en estos momentos. Si bien fueron disminuyendo  hasta 43 en el 2018. 

Ahora,  hay ( 457) un poco más que en el 2010, y el 50 % de la pérdida total está concentrada !! en 16 empresas!! que por cierto no se conoce el importe de la pérdida,  y debería informarse. Pero cuanto me gustaría conocer el listado y los montos de las empresas con pérdidas y, sobre todo, de esas 16. Espero que por estas ultimas empezaron los análisis de la comisión creada.

Tampoco hay que autoflagelarnos, en el capitalismo del tercer mundo que conozco, cuando empezó la pandemia a impactar en marzo del 2020 en la economía con los confinamientos, se despidió a un grupo de trabajadores a su suerte , y a otros que quedaron, se les bajo el 50 % del salario, y era lo tomas o lo dejas, y trabajando al 100 % desde la casa. !! Manera de alcanzar la "rentabilidad" necesaria !!!

Punto de Equilibrio ( Gastos fijos, variables y Ventas= Pérdida 0 como mínimo), Organización Cientifica del Trabajo con Balance de carga y capacidad del trabajo, Posibilidades de más ingresos con nichos de mercados consolidados y otros no explorados, nuevas posibilidades de productos. Incentivos, mejora continúa, medidas correctivas, descentralización verdadera, incremento sostenido de la productividad y un largo etc, la ruta para alcanzar buenos resultados empresariales.