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miércoles, 9 de junio de 2021

Oleohidráulica Cienfuegos: Los pies en el acelerador económico




Pocas industrias en Cuba pueden jactarse de tener bien puestos los pies en la tierra como Oleohidráulica Cienfuegos. Desde hace más de dos años fue de las primeras en pisar firme la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM), y en la actualidad enfoca la mayoría de sus producciones y ventas hacia ese nicho del mercado, con el propósito de obtener financiamiento en moneda libremente convertible.

“En 2019 iniciamos allí la comercialización de cinco rampas niveladoras, elaboradas con inventarios propios, y el año anterior duplicamos el pedido, al disponer de la materia prima idónea. Esto abarató nuestros costos e influyó en un mejor producto terminado. Durante 2021, ya se han entregado otras dos y prestamos, además, servicios para la instalación y puesta en marcha de sistemas hidráulicos”, dijo Yadira de la Cruz Chávez, directora adjunta de la entidad.

Otras proyecciones inmediatas llegaron a contemplar, originalmente, la fabricación de diez plataformas elevadoras de tijeras, lo cual aún ha sido imposible concretar. “No estamos ajenos al recrudecimiento del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba y hoy el país ajusta las divisas para adquirir recursos con destino a otros programas priorizados. Por ello —agregó Cruz Chávez—, se negocia la posibilidad de que el Grupo Empresarial de la Industria Sidero-Mecánica (Gesime), al cual pertenecemos, financie al menos una, para alquilarla y percibir algún ingreso”.

Ahora la estrategia más tangible consiste en la oferta de servicios al Mariel, un área todavía en expansión y donde existe maquinaria constructiva que precisa de reparación y mantenimiento. Con ese objetivo, Oleohidráulica Cienfuegos pretende trasladar hacia allá una brigada en los próximos meses, a fin de brindar una respuesta rápida a las necesidades de sus clientes y con alto valor agregado para las cuentas de la empresa, pues solo demanda el empleo de la fuerza laboral.


Yadira de la Cruz Chávez, directora adjunta de Oleohidráulica Cienfuegos, ofreció detalles sobre las nuevas producciones de la industria./Foto: Juan Carlos Dorado

De momento, la experiencia en la ZEDM reporta saldos positivos desde el punto de vista económico. Por las operaciones que realiza en este lugar, la conocida industria cienfueguera obtiene nada menos que el 80 por ciento del valor de lo facturado. Incluso, en 2020, a partir de nuevas disposiciones del Ministerio de Finanzas y Precios, recibió una bonificación máxima del presupuesto del Estado ascendente a 80 mil pesos, al rebasar sus entregas y ventas en el Mariel. Tal ganancia fue distribuida entre los trabajadores y devino incentivo para alcanzar superiores resultados.

PRODUCIR CON ALTERNATIVAS

Aunque el pasado año Oleohidráulica Cienfuegos facturó alrededor de 8 millones 200 mil pesos, a principios de 2021 sus cálculos apuntaban a pérdidas. La crisis sanitaria de la Covid-19, los efectos del bloqueo estadounidense, las limitaciones económicas, la reforma salarial y el ordenamiento monetario en la Isla, pintaron un cuadro poco favorable. Sin embargo, adecuaciones en la planificación, centrada únicamente en el uso de los inventarios de la fábrica, llevaron a que, al cierre de mayo, acumulara 5 millones 365 mil pesos, para un 103 por ciento de sobrecumplimiento en las ventas.

La rampa niveladora, la grúa pescante y hasta la plataforma elevadora de tijera —perfilados como nuevos desarrollos hace algún tiempo— tomaron peso dentro del plan. Por ejemplo, la transpaleta, diseñada y confeccionada en la industria, forma parte ya de una producción seriada, con cerca de 200 en elaboración, de un total de 422 que esperan ofertar al mercado nacional y extranjero.

“Para nosotros fue un reto asumir estos productos, porque no dominábamos todas las cuestiones relacionadas con su proceso fabril. Requieren un elevado componente de maquinado, muchas piezas, y resulta imperioso limar cada detalle para conseguir venderlos en la ZEDM, donde hay capital foráneo, o a otros tipos de clientes. Pero, por otro lado, nos satisface: seguimos produciendo y, en la medida en que seamos eficientes, veremos el fruto del trabajo”, afirmó Elio Garlobo González, obrero con cuatro décadas de labor en la empresa.

Similar opinión compartió el ingeniero Rigoberto Cairo Cairo, para quien la fabricación de dichos artículos, sumados a los tradicionales (gatos, mangueras y cilindros hidráulicos), representa “un gran sacrificio, sobre todo a la hora de llevarlos a máquina y de asegurar que posean la mayor calidad posible, en función de la competencia. De cualquier modo —sostuvo—, son alternativas factibles, pensadas sobre la base de nuestros recursos, y que ayudan a mantener el pago estable a los trabajadores”.


Este 2021, Oleohidráulica espera fabricar más de 420 transpaletas, algunas de las cuales ya inserta en el comercio electrónico./Foto: Juan Carlos Dorado

ENTRE LA TAREA ORDENAMIENTO Y LA PANDEMIA

Sin asomo de casos de Covid-19 en su colectivo laboral, Oleohidráulica Cienfuegos sobresale también entre las industrias cubanas que no ha paralizado el flujo productivo desde que comenzó la pandemia. Allí el trabajo se organiza por brigadas, bajo estrictas normas de seguridad, y eso incide igualmente en el comportamiento favorable de la empresa.

Mario Cabrera Alfonso, secretario de la sección sindical, confima que “en ningún momento nos detuvimos. Se echó mano a los inventarios de nuestros almacenes e hicimos transpaletas, accesorios para parques infantiles; todo para que la fábrica continuara y los obreros pudieran ser remunerados”. No obstante, la Tarea Ordenamiento impuso nuevas tensiones de cara a la comercialización.

Hoy la entidad solo tiene autorizo para vender sus productos con un precio multiplicado hasta 3,87 veces por encima de las tarifas certificadas el año anterior; para el segundo semestre ese índice será de 7,09. De acuerdo con Cruz Chávez, esto vuelve desafiante el escenario. “Impide —aseveró— que nuestros ingresos cubran los costos de las materias primas, y asimismo del salario; más, cuando algunos de los proveedores de servicios que contratamos, manejan tasas superiores a la nuestra”.

Por suerte, los ajustes realizados en los planes encaminan a dicho enclave industrial hacia resultados alentadores para finales de 2021, sin necesidad de comprar insumos en el exterior, y con la capacidad tecnológica explotada solo en un 40 por ciento, lo que hace más promisorio el futuro en condiciones normales. Así, a medias, aspiran a rebasar los valores del pasado año y a aplicar estímulos por la eficiencia a los trabajadores; hechos de una industria crecida frente a las adversidades y con los pies en el acelerador de la economía nacional.


Mario Cabrera Alfonso, obrero y secretario de la sección sindical en Oleohidráulica Cienfuegos./Foto: Juan Carlos Dorado

miércoles, 5 de mayo de 2021

La burocracia enquistada y los golpes para arrancarla


Un amigo recién se quejaba en sus redes sociales de los caminos empedrados y de los burós que todavía dificultan alcanzar cualquier meta antes de atender, tramitar, resolver. A la prevalencia de estos tronos, tan lesivos y contrarios a la idea del progreso, apuntó el General de Ejército Raúl Castro Ruz durante la presentación del informe al VIII Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC). Otra vez, fustigó el exceso de burocracia y la parsimonia frente a cambios que no aguantan más esperas.

“Se impone —dijo— imprimir mayor dinamismo al proceso de actualización del modelo económico y social”, un reclamo repetido a lo largo de los últimos años, pero que encuentra resistencia en prerrogativas aún por renovar, así como en actitudes centralizadas y dependientes de la firma, el papel o la decisión que debe llegar desde arriba. En el día a día de los cubanos, tales situaciones se traducen en incompresiones, maltratos, demoras y absurdos con vocación para complejizar la existencia, como si no bastara con las estrecheces que ya afrontamos.

Las máximas autoridades del gobierno en la Isla tienen muy claro el grado de entronización del fenómeno y la necesidad de abolirlo. “Hay burocracia al lado de nosotros, frente a nosotros, detrás de nosotros”, expresó Miguel Díaz-Canel Bermúdez en 2019, al declararle la guerra a las trabas y dogmas imperantes en diversos sectores. El volumen de medidas aprobadas bajo su presidencia con el objetivo de conseguir mejores niveles de gestión en los ámbitos de la vivienda, la inversión extranjera y la actividad bancaria, es síntoma del empeño estatal por extirpar el problema. Ahora, no sucede igual en las estructuras de base, donde a fin de cuentas corre la vida y pareciera regir cierta devoción a las reglas inflexibles y sumisas de otros tiempos.

Recuerdo, por ejemplo, un incidente al que asistí como reportero a inicios de año. Fue en la unidad comercial de Etecsa situada frente al Hotel La Unión, donde varias personas se apostaron al saber de la entrada de teléfonos celulares, con la esperanza de comprarlos ese propio día. Tras horas de estancia en las afueras del establecimiento, la respuesta de la administración a los clientes —la misma ofrecida al periódico— aludió a un sistema que debía actualizarse y solo lo hacía a las doce de la noche. La aparente formalidad era el difraz de un proceder burocrático. Importaba más aquello que los potenciales consumidores e ingresos económicos por adquirir.

Esto, por supuesto, para nada nos sorprende, pues resulta bastante común en otros entornos cotidianos. Cuños, planillas, autorizos, documentos y trámites han sido hasta hoy un componente genético de la realidad cubana, con el consiguiente lastre de ineficiencias que intentan esconder bajo el manto de códigos y normas; los cuales, lejos de facilitar, aligerar, ordenar; dificultan todo y convierten lo más mínimo en imposible. Es la naturaleza de la burocracia excesiva: lo ilógico instrumentado como algo racional.

En la pelea por cerrarle espacios y erradicarla, las acciones gubernamentales se han enfocado en destrabar procesos que impedían el despegue de esferas puntuales dentro de la economía nacional, definida como la batalla fundamental del país. La ampliación del trabajo por cuenta propia a más de 2 mil actividades y las nuevas disposiciones acordadas para el sector de la Agricultura, expresan esa voluntad, aunque ello tampoco salva su implementación de ser víctima de papeles y de funcionarios poseídos por los burós. Un mal así está enquistado no solo a nivel de oficinas y rutinas laborales, sino en el pensamiento e imaginario social, que hacen de las reglas una extrema aberración. Para arrancarlo de raíz, los golpes de arriba deben sentirse con fuerza abajo.

Roberto Alfonso Lara

Licenciado en Periodismo. Graduado en la Universidad Central "Marta Abreu" de Las Villas en 2013.

sábado, 20 de febrero de 2021

¿Exportar o correr con obstáculos? (+ Fotos y videos)

 


20 febrero, 2021 Roberto Alfonso Lara , 5 de Septiembre

Imposible ha sido hasta ahora concretar en Cienfuegos alguna exportación de las formas de gestión no estatal, tras seis meses de publicada la Resolución No. 315, del Ministerio de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera (Mincex), que abrió las puertas a los actores privados de la economía cubana para ejercer las actividades de exportación e importación de bienes y servicios mediante entidades autorizadas. Pero mientras en el país se habla de la firma de más de 40 contratos para exportar —según informó Rodrigo Malmierca Díaz, titular del sector—, aquí todavía nada es firme.

María Elena Alejo Arguiñao, jefa del departamento provincial de Comercio Exterior, Inversión Extranjera y Colaboración Económica Internacional, confirmó que hoy, al amparo de la nueva prerrogativa, ningún negocio ha exportado directamente. “Existen —dijo— 180 formas productivas identificadas, de las cuales 170 pertenecen a la Agricultura y diez al Grupo Azucarero Azcuba. De ellas (al cierre del pasado mes de enero), 31disponían ya de cuentas bancarias en moneda libremente convertible (MLC), junto a tres trabajadores por cuenta propia”, uno de los requisitos contemplados para tales fines.

De las 41 empresas facultadas en Cuba para actuar como intermediarias, catorce tienen representación en Cienfuegos y varias muestran interés por desandar estos caminos. El Fondo Cubano de Bienes Culturales, Artex,  Divep, Frutas Selectas, Fincimex y Etecsa, son parte del listado, pero, de momento, las cerca de 60 solicitudes tramitadas corresponden a necesidades de importación, de las cuales se han logrado dos contratos con artesanos locales para la compra de materias primas en el extranjero. No sorprende que así ocurra, pues a nivel nacional los acuerdos de importación con emprendedores superan la cifra de 820, en una proporción que llega a ser desbalanceada para las intenciones de la política en vigor.

“Eso es lo que prima —reconoció Alejo Arguiñao—, a pesar de tener un fuerte potencial para exportar. Esperamos conseguirlo al término del primer trimestre; sin embargo, debemos cumplir antes con todo lo establecido”. Tantos resultan los requerimientos y condiciones que se deben garantizar que, lo que por resolución el gobierno estimula, en la práctica parece no desearse de igual manera, y algunos lo ven, incluso, como un sueño lejano.

¿OPORTUNIDAD CON TRABAS?

Norely Palmero Aguilera, vinicultora y dueña de Bodega Nory, guarda no pocas expectativas ante la posibilidad de exportar que poseen ahora los trabajadores no estatales. “Poder entrar a la cartera de negocios es algo que no teníamos y llevábamos tiempo esperando”, afirmó, consciente de que la ruta será difícil. Por ejemplo, convencer a los hoteles de comprar los buenos vinos de producción local y nacional (con marcas registradas, certificados de inocuidad y avalados hasta con premios internacionales), figura entre los retos por enfrentar, en un escenario donde subsisten prejuicios en torno al cuentapropismo y suele confiarse más en las producciones foráneas.

Los mayores incovenientes suceden, precisamente, en la relación con determinados organismos y empresas. “Ahí —dijo— tenemos un gran problema para la compra de insumos. Me acerqué a Cimex e hice un pedido de cápsulas obturadoras y no recibí respuesta. Lo mismo pasó con la levadura: llamé a la fábrica de Santa Cruz del Norte, en Mayabeque, y no puedo adquirirla. Entonces, si tengo las cuentas fiscales, en MLC, ¿por qué negarme el acceso a esa materia prima cuando se halla en mi país y dispongo del dinero para pagarla?

“Ya está muy próxima la cosecha de la cereza, el marañón, y luego de la uva, y no hay cómo responder. Si carecemos de una levadura de calidad para elaborar nuestros vinos, nunca podremos exportar ni cumplir el pedido actual de 20 mil botellas. Son trabas que no acabo de entender, porque cuando Cuba realiza una exportación recibe divisas para beneficio de todos, no solo para Bodega Nory”, agregó.



Norely Palmero Aguilera, además de ser titular del negocio Bodega Nory, se desempeña como presidenta de la Asociación de Vinicultores de Cienfuegos. /Foto: Juan Carlos Dorado

Muchas de estas demandas atañen a otros actores privados y obedecen a ciertas formalidades que deben ser cumplidas de cara a la exportación de cualquier tipo de bien o servicio. Lo es la presentación en el mercado internacional, que además de estrategias de publicidad y marketing reclama, primero, insumos que aseguren la excelencia del producto que anhela venderse fuera de nuestras fronteras. Por ello urge suprimir los ortodoxos mecanismos que rigen en numerosas entidades e industrias de la Isla, contrarias a negociar con las distintas formas de gestión no estatal imperantes en la economía cubana. No tiene ningún sentido que Bodega Nory deba importar corchos y levadura, como lo ha hecho, para aspirar a exportar, sin necesidad de que así sea.

Tampoco luce muy clara la situación concerniente a la Cooperativa Ornitológica Cienfuegos, que al parecer ni siente ni padece lo reglamentado en la Resolución No. 315. Los especialistas del Mincex en la provincia sostienen que allí las principales dificultades están vinculadas con las jaulas y la paralización de la actividad comercial debido a la COVID-19, pero, en realidad, es más que eso. Hobey González López, su presidente, comentó que continúa siendo la Cooperativa Ornitológica Importadora Exportadora (Cocimpex), con sede en La Habana, la única autorizada a exportar aves.

Explicó que “esto tiene que ver con regulaciones del sistema fitosanitario mundial, para evitar la propagación en el país de enfermedades como la gripe aviar. Conversamos el tema con funcionarios de veterinaria en frontera y nos dijeron que sigue centralizada la exportación. Para hacerlo de forma directa, deben flexibilizarse las leyes vigentes y asegurar otro grupo de cosas: un local de cuarentena grande, medicamentos, demasiados requisitos”.

La mediación de empresas estatales, y la centralización, en algunos casos, del ejercicio de la exportación e importación, constituyen dos de los puntos que más polémica generan al respecto. Ahora, ciertamente, muchas tienen una experiencia ganada y aportadora, un argumento de peso para estos primeros compases. Lo que no puede permitirse es que terminen convertidas en otra barrera por vencer.



Desde 2019, la Cooperativa Ornitológica Cienfuegos no realiza ninguna exportación de aves. /Foto: Juan Carlos Dorado

PRODUCIR EN LA ESPERA

Uno de los incentivos proclamados en la “315” para impulsar la exportación en el sector no estatal radica en que sea el actor privado quien reciba los mayores beneficios monetarios. Como resultado de cualquier operación comercial, percibirá el 80 por ciento de los ingresos en divisa y el 20 restante en moneda nacional. Yasmany Cárdenas Arencibia, campesino asociado a la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) José Antonio Echeverría y dueño de una minindustria de pelly enclavada en el asentamiento Elpidio Gómez, del municipio de Palmira, no quiere perder esa oportunidad. Sin embargo, entre lo que él desea y lo que ha podido, el trecho es largo.

Aunque desde instancias gubernamentales ponderan sus reales condiciones para exportar, este cuentapropista no lo ve con los mismos ojos. “Tenemos potencialidades en cuanto al flujo tecnológico y la calidad certificada del producto, a partir de que utilizamos materias primas naturales (maíz, ajo y aceite), sin químicas de conservación ni colorantes, y con patrones similares a los de fábrica”, señaló. Hasta ahí, todo bien; “el primer cuello de botella —añadió— está en que solo soy capaz de producir el 30 por ciento de las materias primas que necesito. ¿Cómo voy a pensar en la exportación si apenas satisfago la demanda del mercado nacional?”.



Yasmany Cárdenas Arencibia, dueño de la minindustria de pelly, produce, en el campo, parte de la materia prima que necesita su fábrica. /Foto: Juan Carlos Dorado

La minindustria Elpidio produce, en tan solo una jornada, pellys de 45 gramos para 20 mil paquetes, con destino a clientes estatales y cuentapropistas de las provincias de Villa Clara a Camagüey. Sin embargo, apenas logra embalar 4 mil porque ese proceso fluye allí de forma manual, con la participación de ocho trabajadores contratados. “Son cosas en las que dependo de la ayuda del gobierno, refirió Cárdenas Arencibia. Lo otro es contar con un nylon especial para conservar el producto,  porque el que empleo sirve para un mes. Para estar dando vueltas durante cinco o seis meses hace falta una empaquetadura buena, y aquí no existe, hay que importarla”.

Chiky se llama la presunta marca con la que el joven pretende posicionar los pellys en el mercado internacional, algo que, sin reconocerse pesimista, cree lejos, “por burocracias y miles de carreras que cansan. Mientras  —dijo— sigo produciendo y vendiéndole a nuestro pueblo”. Su historia funciona como retrato de situaciones que no cambian de la noche a la mañana, ni siquiera porque así lo determine una resolución, decreto o ley. Promover relaciones contractuales entre estatales y privados, invertir en áreas huecas de la industria nacional para evitar importaciones innecesarias y socavar las mentalidades de dependencia que atan a muchas iniciativas de desarrollo, devienen asuntos pendientes por resolver y en los que se precisa un consenso a favor a todos los niveles. Pero, quizás lo más imperioso ahora mismo consiste en comprender que nada en este camino tiene mayor importancia que la exportación en sí. Cuanto se haga debe ser para contribuir a dicho propósito, no para que resulte una carrera con obstáculos, con los protagonistas fatigados sin llegar a la meta.