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martes, 19 de mayo de 2026

Comunicado del Ministerio de Finanzas y Precios y comentarios de Humberto Herrera Carlés, Joaquín Benavides y Fidel Vascos

 

SEGUNDA CITA

 MARTES, 12 DE MAYO DE 2026

Comunicado del Ministerio de Finanzas y Precios


El recrudecimiento del bloqueo económico, comercial, financiero y energético del gobierno de los Estados Unidos contra el pueblo de Cuba, agravado por las órdenes ejecutivas del 29 de enero y 1ro. de mayo del 2026 del presidente Donald Trump, ha provocado una drástica disminución de los suministros de combustibles.

En los últimos meses se ha intensificado el cerco, mediante amenazas y coacción, para impedir que los barcos atraquen o los proveedores vendan, en un escenario internacional encarecido por guerras y tensiones geopolíticas. Ante esta compleja realidad, los escasos combustibles llegan a altos costos, por lo que no es posible mantener un precio único y fijo para la venta en dólares en todo el país.

El paulatino proceso de transformaciones sociales y económicas que, en legítimo y soberano derecho, viene realizando Cuba, ha permitido que existan múltiples actores en condiciones de importar y comercializar combustibles en moneda extranjera.

Atendiendo a este contexto, a partir del próximo viernes 15 de mayo, a las 00.00 horas, los precios de venta en divisas de los combustibles se actualizarán, hacia el alza o la baja, de acuerdo con los costos reales de cada operación específica.

Por tanto, en lo adelante coexistirán diferentes precios minoristas de combustibles publicados en las estaciones de servicio, que responderán al costo real de importación de cada actor económico; en ello influirá el proveedor, el costo de los fletes, la ruta del suministro, los seguros, los riesgos y la fluctuación del mercado internacional.

Hasta la actualidad se mantuvo un precio fijo para la venta de combustibles como política de protección ante los cambios e inestabilidades propias de un mercado convulso, lo cual no se puede sostener económicamente en las presentes condiciones.

Cuba demanda su derecho irrenunciable a importar combustibles para garantizar el desarrollo económico y social del país y el bienestar de su pueblo.

La Habana, 12 de mayo de 2026

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Comentario Humberto Herrera Carlés:

La implementación de precios de combustibles en divisas vinculados a los costos reales de cada operación de importación (con múltiples actores y sin un precio único fijo) tendría varias incidencias significativas en la economía cubana:

Aumento generalizado de los costos de transporte y logística: Al encarecerse el combustible en la mayoría de las estaciones (dado el contexto de bloqueo, rutas más largas, seguros y riesgos elevados), subirán los fletes de camiones, ómnibus, taxis y transporte de mercancías. Esto se trasladará a los precios de los alimentos, materiales de construcción y otros bienes esenciales.

Presión inflacionaria en el mercado en divisas: Dado que los precios se fijan en dólares u otras monedas extranjeras, y una parte importante de la población recibe ingresos en pesos cubanos, se profundizará la brecha cambiaria. Los actores económicos (pequeños y medianos privados, cooperativas) trasladarán el mayor costo del combustible al consumidor final, encareciendo bienes y servicios en pesos.

Fortalecimiento de la dolarización de facto: Al existir diferentes precios minoristas en divisas según la estación (reflejando el costo real de importación), los consumidores y empresas buscarán las opciones más baratas, pero al mismo tiempo más personas necesitarán poseer dólares para operar, consolidando un circuito paralelo dominado por el mercado cambiario informal.

Afectación a actividades productivas intensivas en energía: Sectores como la agricultura (riego, cosechadoras, transporte al acopio), la industria cementera, la minería y la generación eléctrica (si usan derivados) verían dispararse sus costos. Esto podría reducir la producción local y aumentar la dependencia de importaciones más caras o la parálisis de plantas.

Estímulo a actores económicos con mejores cadenas de suministro: Aquellos que logren importar combustible a menor costo (quizás mediante acuerdos con proveedores alternativos no sujetos a las sanciones más agresivas) tendrán ventaja competitiva. Pero la mayoría enfrentará costos altos por las rutas más largas (necesarias para evitar el bloqueo) y los riesgos de aseguramiento.

Presión sobre las finanzas del Estado: Aunque el gobierno ya no subsidia los precios de venta en divisas (al trasladar el costo real a los compradores), el Estado sigue siendo el principal importador de combustibles para sectores clave (salud, defensa, generación eléctrica centralizada). Esos sectores absorberán el impacto si no pueden repercutir el precio a los usuarios finales, o se requerirán reasignaciones presupuestarias.

Desestímulo al turismo y la inversión extranjera: Los turoperadores, hoteles y empresas extranjeras que operan en Cuba enfrentarán costos energéticos más volátiles y altos, lo que podría hacer menos competitivos los servicios cubanos en el mercado internacional o reducir los márgenes de ganancia, frenando la llegada de divisas frescas.

Segmentación del mercado minorista: Por primera vez coexistirán oficialmente diferentes precios de combustibles en un mismo territorio, lo que puede generar traslados de vehículos hacia estaciones con menor costo, distorsiones en el flujo de mercancías y la necesidad de un control más estricto para evitar el arbitraje o el acaparamiento.

En síntesis: la economía cubana sufriría un shock de oferta negativo (menor disponibilidad física de combustible + mayor costo real por unidad). Los efectos más inmediatos serían mayor inflación, menor poder adquisitivo de la población en pesos, reconfiguración de las cadenas logísticas y una aceleración de la dolarización transaccional, todo ello en un contexto de restricciones externas crecientes. El gobierno, al adoptar esta medida, reconoce implícitamente que no puede sostener más el esquema de precio fijo subsidiado, pero traspasa el ajuste a consumidores y empresas en un momento de alta tensión geopolítica y energética.

De facto el tema del combustible operará como una economía de mercado, veremos cuanto crece este asunto, pero es una medida realista.

 

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Comentario de Joaquín Benavides:

 

Humberto, y cual seria la alternativa?

Con seguridad paralizar todo el transporte del país.

Esta es una medida impuesta por las circunstancias.

Negarse a ella no es realista. Y además podría ser suicida.

Se acabó el monopolio de la gasolina. Debió acabarse antes pero nos hemos negado durante demasiado tiempo a incorporar el mercado a la economía. Ahora la gasolina nos va a obligar no sólo a venderlo en divisas, también a hacerlo en cooperación entre los servicentros del estado y el sector privado que está autorizado por el propio estado a importar la gasolina. Inteligente medida del gobierno.

En mi opinión los problemas que va a crear en las finanzas e incluso en la inflación son secundarios en la muy complicada situación en que se encuentran las familias en el País. No tengo dudas que estamos atravesando un Periodo Especial II, más complejo y peligroso que el anterior.

Un abrazo,

Benavides

 

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Comentario de Fidel Vascos:


Humberto, esta medida del MFP sobre la liberación de precios de combustibles en divisas refleja que el mercado está pisando fuerte en su entrada en la economía cubana y que no tiene alternativa; proceso que responde a la desaparición de la URSS y el CAME que eran el sostén económico de nuestro país en una época ya remota y que nos permitía una amplia independencia del mercado mundial capitalista.

Situación que se agrava con el infame bloqueo económico, comercial y financiero implantado por el gobierno de los EE.UU. desde hace más de 60 años y más recientemente por el inhumano cerco energético de Trump. El MFP ha tomado una decisión inevitable que presionará para extender la actual dolarización parcial de nuestra economía hacia la dolarización total, lo que determinaría el correspondiente aumento de salarios, sueldos y jubilaciones para no continuar afectando a la población.

En mi opinión, el gobierno debe tomar nota del hecho y acabar de aceptar que en el larguísimo período que nos espera de la transición hacia el socialismo, las categorías y leyes objetivas del mercado se constituyen en el principal regulador de la gestión empresarial y la planificación centralizada de asignación de recursos a las empresas que una vez dominó nuestra economía debe ser abandonada definitivamente y sustituida por una planificación central de carácter estratégico que influya en la economía principalmente mediante normas e instituciones (regulaciones) que utilicen los mecanismos monetario-mercantiles sin pretender administrar directamente el accionar empresarial.

La salud económica de nuestro país no puede continuar sujeta a medidas de carácter defensivo, sorpresivo y aislado como la que nos ocupa. Para evitarlo se impone la necesidad, en mi opinión, que el gobierno diseñe un Sistema integral de dirección económica y social a mediano y largo plazo con claros objetivos a alcanzar y respaldados mediante consulta popular, que incluya un cronograma de antecedentes y consecuentes; Sistema que no es el Programa aprobado por el Consejo de Ministros en su más reciente sesión el cual tiene un horizonte para el corto plazo.

 

Un abrazo.

Fidel Vascos

jueves, 26 de febrero de 2026

Ejercicio Nacional de Enfrentamiento detecta más de 17 Mil centros con violaciones de precios

 En este artículo: Cuba, Economía, Gobierno, La Habana, Sociedad


Un total de 17 929 centros presentaron irregularidades o incumplimientos de lo establecido durante el reciente Ejercicio Nacional de Enfrentamiento a las violaciones de precios, como resultado de las más de 25 100 inspecciones realizadas en todo el país, informó el Ministerio de Finanzas y Precios (MFP).

Dania Rubio García, directora de Inspección del organismo, precisó a la Agencia Cubana de Noticias que se priorizó el control de los precios concertados para los productos agropecuarios en los municipios y provincias, así como los de otros bienes y servicios acordados también localmente.

La comprobación se desarrolló del 19 al 21 de febrero, con la participación de inspectores de diversas instituciones y el apoyo de los gobiernos en los territorios.

Según detalló la funcionaria, durante el ejercicio se dio seguimiento al enfrentamiento a ilegalidades, al control a reincidentes en violaciones de precios tanto del sector estatal como del no estatal, y a los deudores de multas por violaciones en el Decreto 30 y en el Decreto ley 91.

Como resultado de las inspecciones, “se impusieron 17 mil multas con un importe de 65 506 539 pesos, 5 596 por incumplimiento de esas normas”, precisó Rubio García.

Además, ante las violaciones de precios “se ejecutaron adicionalmente medidas accesorias como ventas forzosas, decomisos, cierres de establecimientos, retiros de proyecto de trabajo de formas de gestión no estatal y enfrentamiento a ilegales”.

La directora de Inspección del MFP valoró de positivo el ejercicio, incluso con resultados superiores al realizado en enero de este año. Asimismo, durante la comprobación se ejecutaron 1 085 acciones de control fiscal, dirigidas a trabajadores por cuenta propia, Mipymes, proyectos de desarrollo local, cooperativas agropecuarias y entidades estatales.

(Tomado de ACN)

jueves, 16 de octubre de 2025

¿Tope o ficción?: Precios regulados en los agromercados de La Habana

Por: Thalía Fuentes Puebla, Claudia Fonseca Sosa, Yilena Héctor Rodríguez, Marcelino Vázquez Hernández, Verónica Alemán Cruz, Frank Martínez Rivero, Enrique González Díaz (Enro)


En el Agro de Mulgoba se cumplen los precios establecidos. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Las ferias agropecuarias que funcionan los fines de semana en diversos puntos de La Habana podrían ser un oasis para adquirir los alimentos básicos, pero esta “aparente” solución se desvanece cuando la lista de precios máximos establecida recientemente por el Gobierno capitalino queda en letra muerta.

El pasado viernes, en la feria del Consejo Popular Palatino, el valor de los productos mostraba una relación directa con la inflación y con la cotización del dólar en el mercado informal. Al acercarme a uno de los puestos de productos agropecuarios y preguntar por la lista oficial, el vendedor respondió: “No, no tenemos la tabla hoy, pero puede preguntar que no cobro por eso”.

Este hermetismo no resulta sorprendente. La tarifa no declarada duplica los máximos aprobados por las autoridades: la libra de fruta bomba a 80 pesos frente a los 40 establecidos; calabaza a 50 versus 25; yuca a 50 en lugar de 25; boniato a 60 contra 25; malanga a 150 frente a 75; y el ají cachucha a 150, aunque este último no figura entre los productos regulados.

El resto de los puntos de venta, aunque mostraban los costos a la vista, igualmente incumplían lo normado: la ristra de cebolla de 1200 a 3500 pesos; el ajo entre 2500 y 3500; ají cachucha a 100 pesos el vaso; guayaba a 60 pesos la libra; y naranja a 100 pesos por libra.

Mónica, residente en Avenida Norte, señaló: “Topar los precios es como poner una curita en la llaga. Nadie cumple lo establecido y los inspectores brillan por su ausencia en el mejor de los casos; en el peor, los compran con una ristra de cebolla que bien cara está”. Su padre, quien la acompañaba en la búsqueda de víveres, agregó que estas medidas solo se respetan durante las primeras semanas, luego todo el mundo las olvida.

Feria del Consejo Popular Palatino. Foto: Cubadebate.

Luisa, vecina de Primelles, considera que se necesitan mejores canales de información, pues al desconocer los precios máximos, las personas no pueden exigir sus derechos. Aunque, como ella misma reconoce: “yo que me los sé me siento vulnerable porque o compro lo que necesito al precio que ellos quieren, o me voy con las manos vacías”.

Esta situación ya se había vivido meses atrás cuando se establecieron topes a productos de primera necesidad como aceite, pollo y huevos. Las mipymes y TCP alegaron entonces un argumento concreto: el valor del dólar en el mercado informal crece estrepitosamente, el Estado no les garantiza el acceso a divisas y estos artículos son importados.

Mipyme en San Agustín, La Lisa. Foto: Marcelino Vázquez Hernández/ Cubadebate.

Aunque no pueden ser justificantes para “apretar los bolsillos del pueblo”, los campesinos tampoco escapan a esta realidad. Si bien cultivan en el país, los insumos y fertilizantes deben importarse, y además comercializan otros como naranjas y ajos, que no se producen localmente.

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En Boyeros el cuartico está igualito. Bastó bajar por las escaleras de mi casa para confirmarlo: una vez más, la regulación de precios sin un aumento real en la producción no da los frutos esperados. A pesar de la reciente resolución emitida por la gobernadora de La Habana, el paisaje en esta zona del sur habanero permanece inalterado: la ley escrita se disuelve en la cotidianidad.

Un recorrido por los puntos habituales de acopio revela un viaje a la desorganización. Los carretones —proveedores frecuentes que llegan desde municipios aledaños— continúan apostándose alrededor del parque de Santiago de las Vegas en su habitual caos. La oferta vocal se impone a cualquier normativa: se pregona la mercancía, pero no hay letreros que indiquen precios, y mucho menos que estos se ajusten a lo estipulado por la autoridad. Varios de estos agricultores, al ser cuestionados, ni siquiera conocían la existencia de los nuevos precios.

La situación no es muy distinta en el agromercado de oferta y demanda de la localidad, conocido tanto por su variedad como por sus precios excesivos. Al llegar, la mayoría de las tarimas estaban vacías. Las pocas que exhibían productos carecían de tablillas con precios claramente visibles.

En medio de este escenario, las voces de los implicados pintan un cuadro complejo. Herminio, veterano campesino de La Salud, vende sus cosechas cada sábado cerca de la iglesia. “Escuché algo de la resolución”, confiesa, “pero mira, mis precios no cumplen con eso, aunque tampoco son abusivos”. Para él, la ecuación es simple: “Prefiero venir y venderlo yo mismo que lidiar con los intermediarios que tocan a mi puerta en la finca, que son unos abusadores”.

Sin embargo, admite la imposibilidad de ajustarse a la tarifa oficial: “Todos los insumos para hacer producir la tierra siguen escasos y por las nubes. Además, cada día es más difícil encontrar trabajadores que acepten menos de 10 000 pesos al mes, y eso encarece todo. ¿Cómo voy a vender la malanga al precio que dicen ellos, si solo ponerla en la tierra me cuesta una fortuna?”.

Desde el otro lado del mostrador, la percepción es de frustración. Margarita, ama de casa que depende de la ayuda de sus hijos, no ve cambios. “Eso es un abuso lo de los carretilleros y los puestos en las esquinas”, afirma con resignación. “No sé si reciben inspección, pero los precios siguen igual o peor. Nada ha cambiado”.

La cadena de problemas tiene muchos eslabones. Pedro, propietario de un pequeño puesto bien surtido en la Calzada de Managua, lo explica desde su experiencia: “El problema es que seguimos comprando a los mismos precios. El combustible está en USD y, para llegar al campo y comprarle a los ‘guajiros’, ¿cómo hacemos? Entonces el gobierno baja los precios sin tener en cuenta esas cosas”.

Al transitar por las cuadras del llamado Boulevard de Santiago, en cada espacio hay venta de todo tipo. Es sábado, y es común recibir inspecciones “sorpresivas”; en la esquina, siempre hay alguien de pie, atento, listo para dar la señal de alarma. Se encuentra de todo, siempre que se pueda pagar a precio de lingote de oro: una libra de tomates a 500 pesos, la cebolla a 400, papas a 500, entre otros productos. Al final, como dice el refranero popular, el cuartico está igualito.

La resolución, bienintencionada en el papel, parece haberse quedado atrapada en un limbo entre el decreto y la tierra. Mientras los precios de los insumos y la logística sigan por las nubes, la orden de descender parece una imposición desconectada de la raíz del problema: una producción que no despega y una cadena de intermediación que la resolución no logra frenar. El sur de La Habana, como termómetro fiel, marca la fiebre de una economía que no se cura solo con aspirinas regulatorias.

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En el Agro de Mulgoba se cumplen los precios establecidos. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

La situación es generalizada en la capital. Tras la publicación de la medida en Cubadebate, decenas de lectores compartieron sus experiencias y valoraciones sobre el cumplimiento real del listado de precios en los mercados habaneros. Las opiniones, en su mayoría, coincidieron en que el principal desafío no radica en la norma, sino en su control efectivo.

Algunos foristas denunciaron irregularidades en la comercialización de los productos. “Hay vendedores que esconden mercancía y, a pocos pasos, la revenden a precios más altos”, comentó un usuario.

La calidad de los productos también fue un tema recurrente. “Para los vendedores ya todo es de primera calidad, sin importar el tamaño o si está marchito”, opinó un lector.

Varios foristas insistieron en la necesidad de fortalecer la labor de inspección y aplicar sanciones más severas. “Los inspectores deben trabajar más los fines de semana, cuando los precios se disparan en las ferias”, escribió Jesús de Armas. Otro usuario, identificado como Eduardo, propuso publicar los números de contacto para denunciar violaciones, aumentar las multas y rotar a los inspectores “para evitar complicidades”.

El escepticismo ante el cumplimiento efectivo es una constante. “Primero hay que hacer que se cumplan las normas. Ya eso lo vimos antes y no hay quien le ponga el cascabel al gato”, señaló Alexandro, mientras Juan José advirtió que “muchos comerciantes ni siquiera tienen pesas y venden por unidad, todo a la vista de los inspectores”.

Aunque algunos lectores consideraron aceptables los nuevos valores oficiales, cuestionaron las malas prácticas en el cobro. “Te ponen un precio en la tablilla y te cobran otro, eso es robo”, escribió un usuario identificado como Andu1980, quien llamó a involucrar a la Policía en el enfrentamiento a estas violaciones.

El consenso entre los foristas apunta a una misma preocupación: sin control riguroso y transparencia en la gestión, los precios topados corren el riesgo de “volver a quedar como letra muerta”, como advirtió un usuario desde el municipio de Playa.

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De acuerdo con información oficial divulgada por la Agencia Cubana de Noticias, el Gobierno de La Habana ha intensificado las acciones de fiscalización y control en los mercados agropecuarios de la capital para garantizar el cumplimiento de los topes de precios unificados establecidos por la Resolución 148/2025.

Durante una jornada de inspección, los equipos de las direcciones municipales de Finanzas y Precios aplicaron multas y sanciones por incumplimientos detectados en varios puntos de venta.

En el municipio Plaza de la Revolución, por ejemplo, se impuso una multa de 16 000 CUP a un infractor por establecer precios superiores en nueve productos, mientras que en la feria de 17 y 8 se sancionó con 10 000 CUP la venta de pimientos a 380 CUP y con otra multa de igual cuantía por pepinos ofertados a 70 CUP. Asimismo, se aplicó una sanción de 7 000 CUP por la venta de plátano burro sin el precio visible.

La ACN reporta que en Arroyo Naranjo, específicamente en la feria de la calle Mina, se impusieron tres multas de 8 000 CUP cada una por violaciones a los precios regulados, más una sanción de 5 000 CUP por no exhibir los precios, totalizando 29 000 CUP en sanciones. Los controles se extendieron a otros municipios como Habana del Este, Diez de Octubre, Guanabacoa y La Lisa, donde se aplicaron sanciones que oscilaron entre 2 000 y 16 000 CUP, según la gravedad de las infracciones.

Además de las multas, las autoridades adoptaron medidas de decomiso en los casos donde se constató especulación, en cumplimiento del Decreto 30 y el Decreto Ley 91. Estas acciones forman parte de la estrategia gubernamental para fortalecer la disciplina comercial y proteger a los consumidores, en correspondencia con la política económica del país.

Feria del Consejo Popular Palatino. Foto: Cubadebate.

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Frank Díaz, residente en el municipio de Playa, señaló que en la feria agropecuaria de 13 entre 84 y 72 los valores se han mantenido sin cambios desde la implantación del tope gubernamental. “Debería ser más barata la feria, pero no es así”, afirmó, y destacó que existe una mayor disponibilidad de productos importados como confituras y enlatados que de agrícolas. Además, precisó que los costos son casi idénticos a los que tienen las mipymes y los Trabajadores por Cuenta Propia (TCP).

Por su parte, María Fonseca, quien vive en Nuevo Vedado, se refirió a la situación del mercado en Tulipán. Allí, comentó, “hay poca oferta de productos y los precios están igual que antes del tope”. La vecina también hizo una observación sobre los vendedores ambulantes: “Los carretilleros tienen más ofertas, pero los valores son muy elevados, muy por encima del límite establecido por el Gobierno de La Habana”.

Esta dinámica en los alrededores del mercado de Tulipán fue descrita con más detalle por Lina, otra residente de la zona: “Casi todos los días vemos a los vendedores y los carretilleros fuera del mercado vendiendo productos del agro y también industriales, pero con precios muy por encima de lo que debería ser”. No obstante, reconoció que estos ofrecen artículos que no se encuentran dentro de la instalación, como “naranjas, pepinos, yuca, boniato, ajo, ají...”.

La escena que se repite con frecuencia, según los testimonios, es la de los carretilleros saliendo despavoridos al ver acercarse una patrulla. Pasan de ser vendedores a veladores. Se avisan entre ellos porque tienen los precios por encima de lo establecido.

Por otro lado, Haydee, también vecina de Nuevo Vedado, ofreció una perspectiva alternativa. Mencionó que “las viandas están a precios más razonables en las ferias que hacen en los parques en algunos municipios de la capital”. Sin embargo, matizó su comentario añadiendo una limitante: “Con eso uno no puede contar porque depende de lo que puedan traer los guajiros y no siempre son los productos que uno necesita”.

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En el Agro de Mulgoba se cumplen los precios establecidos. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Esta divergencia entre el decreto y la realidad en los mercados habaneros revela que el mecanismo actual es insuficiente. La población se encuentra atrapada en una disyuntiva imposible: acatar una normativa que no se cumple o acceder a precios abusivos para poder alimentarse. El costo de esta fractura entre lo ordenado y lo ejecutado no puede recaer indefinidamente en los bolsillos de las familias, que terminan sufriendo las consecuencias de una aplicación irregular y de la desconexión entre la política diseñada y las complejidades del terreno.

La solución trasciende el simple control. Si bien la fiscalización es necesaria, los testimonios de campesinos y vendedores apuntan a un problema estructural: los altos costos de producción, la intermediación y el acceso a insumos.

Una estrategia integral requeriría, además de una supervisión consistente y transparente, medidas que ataquen estas causas de fondo. Esto implica facilitar el acceso a fertilizantes y combustible a precios asequibles, apoyar directamente a los productores para acortar la cadena de distribución y promover una oferta estable que, a la larga, regule los precios de forma natural.

La efectividad de cualquier medida gubernamental se juzga por su impacto tangible en la vida de las personas. Para que los topes dejen de ser letra muerta y se conviertan en una realidad, es imperativo un enfoque que combine una vigilancia creíble con el diagnóstico y la resolución de los obstáculos económicos que enfrentan tanto productores como consumidores. Solo así las ferias y los mercados podrán cumplir su verdadero propósito: ser un espacio accesible donde la población pueda adquirir sus alimentos.

En el Agro de Mulgoba se cumplen los precios establecidos. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

En el Agro de Mulgoba se cumplen los precios establecidos. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Mipyme en San Agustín, La Lisa. Foto: Marcelino Vázquez Hernández/ Cubadebate.

Mipyme en San Agustín, La Lisa. Foto: Marcelino Vázquez Hernández/ Cubadebate.

jueves, 2 de octubre de 2025

Sobre los precios " topados", mas consecuencias negativas que positivas

 Por Humberto Herrera Carlés

Las repercusiones de implementar precios máximos en los alimentos en un contexto de escasez tienden a ser desfavorables y empeoran la situación que se busca solucionar. Aunque la motivación puede ser loable, es decir, salvaguardar el poder adquisitivo de los sectores más vulnerables, la economía indica que los resultados son contraproducentes.

A continuación, se detallan las principales consecuencias, organizadas en efectos inmediatos y efectos a medio y largo plazo:

Efectos Inmediatos y Visibles

Escasez y Desabastecimiento Aumentados:

Mecanismo: Si el precio máximo establecido se encuentra por debajo del precio de equilibrio del mercado (el punto al que los productores están dispuestos a vender y los consumidores a comprar), los productores y distribuidores carecen de incentivos para vender a ese precio, lo que puede resultar en pérdidas económicas o márgenes muy estrechos.

Resultado: Los productores pueden cesar la producción, disminuir la disponibilidad, o canalizar los productos hacia mercados ilegales, a otras regiones sin restricciones de precios, o simplemente retenerlos en espera de cambios en las políticas. Esto resulta en estantes vacíos en los supermercados.

Aparición de un Mercado Ilegal:

Mecanismo: Cuando los consumidores no logran adquirir alimentos en el mercado formal a precios razonables, con frecuencia se desarrolla un mercado negro donde los productos se ofrecen a un costo significativamente superior, reflejando la realidad de la escasez y el riesgo que corren los vendedores.

Resultado: Los consumidores terminan pagando un precio mucho más elevado en el mercado negro comparado con lo que hubieran pagado en un mercado libre. Esto restringe el acceso a los productos a aquellos con mayores recursos, perjudicando aún más a los más desfavorecidos.

Racionamiento y Esperas:

Mecanismo: Ante la oferta limitada y una demanda elevada (por el precio artificialmente bajo), la única manera de distribuir los bienes es a través de filas interminables o sistemas de distribución controlados por el gobierno (como cupones o cédulas de identidad).

Resultado: Se invierten horas productivas en hacer fila, lo que provoca un aumento del estrés social y abre la puerta a la corrupción (por ejemplo, “puedo conseguirte este producto si me pagas una comisión”).

Efectos a Medio y Largo Plazo

Deterioro en la Calidad y Disminución de Inversiones:

Mecanismo: Al no poder obtener un beneficio adecuado, los productores dejan de invertir en tecnología, semillas de alta calidad, fertilizantes y mantenimiento de infraestructuras.

Resultado: La calidad de los alimentos disponibles se reduce. A largo plazo, la capacidad de producción del país se ve comprometida, contribuyendo a perpetuar y agravar la crisis alimentaria.

Asignación Ineficiente de Recursos:

Mecanismo: Los precios funcionan como indicadores en una economía. Un precio elevado en una situación de escasez sugiere a los productores: "¡aumenten la producción de este bien! ". Un precio máximo anula esta señal.

Resultado: Los recursos (tierra, mano de obra, capital) no se canalizan hacia la producción de alimentos, sino que se redirigen a otros sectores donde se puede obtener un mejor retorno. La escasez no se soluciona, sino que se institucionaliza.

Distorsión del Consumo y Desperdicio:

Mecanismo: Con un precio artificialmente bajo, los consumidores pueden tener menos incentivos para utilizar los alimentos de manera eficiente (por ejemplo, comprando en exceso “por si las dudas”).

Resultado: Esto puede incrementar el desperdicio de alimentos, lo cual es particularmente grave en un contexto de escasez.

Consecuencias Sociales

Incremento en la Desigualdad y la Corrupción:

Aquellos con vínculos políticos o cercanía al poder tienen la oportunidad de obtener alimentos a precios controlados, en contraste con la mayoría de la población que debe recurrir al mercado ilegal. Esto resulta en una grave inequidad social.

Se establece un gran incentivo para el soborno y la corrupción entre los funcionarios que manejan los sistemas de distribución.

Descontento Social y Inestabilidad Política:

La conjunción de largas esperas, falta de abastecimiento, mercado negro y corrupción provoca frustración y descontento entre la población.

Esto puede llevar a manifestaciones, saqueos y un debilitamiento de la legitimidad del gobierno, generando un ciclo vicioso de inestabilidad.

¿Qué alternativas podrían ser más adecuadas?

En lugar de implementar controles de precios, los economistas frecuentemente sugieren políticas que aborden los problemas fundamentales sin eliminar los incentivos para la producción:

Subsidios Directos a los más Necesitados: En vez de reducir el precio para todos (incluyendo aquellos que pueden solventarlo), se puede proporcionar asistencia monetaria o “vouchers de alimentación” a las familias con bajos ingresos. Esto les permite adquirir alimentos a precios de mercado sin desincentivar la producción.

Importaciones de Emergencia: Si la escasez es de origen interno, la importación de alimentos puede aumentar la oferta y hacer que los precios disminuyan de manera natural.

Apoyo a los Productores: Ofrecer insumos, financiación o asistencia técnica a los agricultores para que puedan incrementar la producción.

Programas de Alimentación Pública: Establecimiento de comedores comunitarios o programas de alimentación escolar que garanticen una comida diaria a los sectores más vulnerables.

En conclusión, establecer un control sobre los precios de los alimentos en un contexto de escasez es compararlo a romper un termómetro debido a la fiebre. No aborda la raíz del problema (la insuficiencia de producción/oferta) y, de hecho, agrava los síntomas, generando una espiral de desabastecimiento, mercado negro y crisis social.

lunes, 29 de septiembre de 2025

Fija Gobierno de La Habana nuevos precios agropecuarios.

 




ACN  29 Septiembre 2025

La Habana, 29 sep (ACN) El Gobierno Provincial del Poder Popular en La Habana aprobó una resolución que estableció precios máximos de compra y venta para productos agropecuarios en todos los canales de distribución de la capital, con el objetivo de garantizar mayor equidad y control en la comercialización, precisó el sitio web de la institución capitalina.

La disposición, firmada por Yanet Hernández Pérez, gobernadora de La Habana, fijó topes de compra al productor, mayoristas de acopio y minoristas en entidades estatales y mercados arrendados a formas productivas de la agricultura, incluidos los gestionados por el Ejército Juvenil del Trabajo y la Agricultura Urbana.

También se aprobaron precios máximos minoristas para productos que se expenden en los Mercados de Oferta y Demanda, cooperativas no agropecuarias, mercados gestionados por trabajadores por cuenta propia, carretilleros y ferias agropecuarias.

Según la resolución, en la provincia no se realizarán concertaciones de precios a nivel municipal, pues regirán los establecidos para todo el territorio habanero.

El documento dejó sin efecto la Resolución 69 del 28 de abril de 2025 y otras disposiciones anteriores sobre precios mayoristas y minoristas de productos agropecuarios.

Con esta medida, el Gobierno de La Habana pretende mejorar la transparencia en la comercialización de alimentos, proteger al consumidor y fortalecer el control estatal sobre los precios en un contexto económico complejo.

Seguidamente, se ofrece íntegro el compendio de los aspectos esenciales contenidos en el referido documento, con el propósito de garantizar su adecuada comprensión por parte de la ciudadanía de acuerdo a la web del gobierno capitalino:

PRIMERO: Establecer precios máximos de compra al productor, mayoristas de acopio y minoristas para las entidades estatales y Mercados Arrendados a formas productivas de la Agricultura que participan en la comercialización de productos agropecuarios (Mercados Estatales gestionados por Acopio, Mercados arrendados a Organizaciones Superiores de Dirección Empresarial (OSDEs) y Empresas Agropecuarias, Mercados del Ejército Juvenil del Trabajo y Mercados arrendados a formas productivas y puntos de ventas de la Agricultura Urbana gestionados estatalmente y puntos de ventas en áreas productivas.

Tabla 1 (precios de compra y mayoristas)

- No. 1 | Producto: Boniato | Precio de compra del productor: 20.00 | Precio mayorista: 24.00 | Precio minorista: 30.00
- No. 2 | Producto: Yuca | Precio de compra del productor: 20.00 | Precio mayorista: 24.00 | Precio minorista: 30.00
- No. 3 | Producto: Malanga Colocasia | Precio de compra del productor: 50.00 | Precio mayorista: 55.00 | Precio minorista: 60.00
- No. 4 | Producto: Malanga Xanthosoma | Precio de compra del productor: 70.00 | Precio mayorista: 75.00 | Precio minorista: 85.00
- No. 5 | Producto: Plátano Vianda | Precio de compra del productor: 25.00 | Precio mayorista: 30.00 | Precio minorista: 35.00
- No. 6 | Producto: Plátano Burro | Precio de compra del productor: 20.00 | Precio mayorista: 24.00 | Precio minorista: 30.00
- No. 7 | Producto: Plátano Fruta | Precio de compra del productor: 20.00 | Precio mayorista: 24.00 | Precio minorista: 30.00
- No. 8 | Producto: Pepino | Precio de compra del productor: 25.00 | Precio mayorista: 30.00 | Precio minorista: 35.00
- No. 9 | Producto: Calabaza | Precio de compra del productor: 20.00 | Precio mayorista: 24.00 | Precio minorista: 30.00
- No. 10 | Producto: Fruta Bomba Rallona | Precio de compra del productor: 17.00 | Precio mayorista: 20.00 | Precio minorista: 25.00
- No. 11 | Producto: Cebolla seca | Precio de compra del productor: 200.00 | Precio mayorista: 230.00 | Precio minorista: 250.00

SEGUNDO: Aprobar precios máximos minoristas para algunos productos agropecuarios que se comercializan en los Mercados de Oferta y Demanda gestionados por Acopio, Cooperativas No Agropecuarias, Mercados gestionados por Trabajadores por Cuenta Propia y carretilleros.

Tabla 2 (unidad de medida, producto y precio minorista)
- No. 1 | Producto: Boniato | Unidad de medida: Libras | Precio minorista (Precios a): 25.00
- No. 2 | Producto: Yuca | Unidad de medida: Libras | Precio minorista (Precios a): 25.00
- No. 3 | Producto: Malanga Colocasia | Unidad de medida: Libras | Precio minorista (Precios a): 55.00
- No. 4 | Producto: Malanga Xanthosoma | Unidad de medida: Libras | Precio minorista (Precios a): 75.00
- No. 5 | Producto: Plátano Vianda | Unidad de medida: Libras | Precio minorista (Precios a): 50.00
- No. 6 | Producto: Plátano Burro | Unidad de medida: Libras | Precio minorista (Precios a): 24.00
- No. 7 | Producto: Plátano Fruta | Unidad de medida: Libras | Precio minorista (Precios a): 24.00
- No. 8 | Producto: Pepino | Unidad de medida: Libras | Precio minorista (Precios a): 40.00
- No. 9 | Producto: Calabaza | Unidad de medida: Libras | Precio minorista (Precios a): 35.00
- No. 10 | Producto: Fruta Bomba Rallona | Unidad de medida: Libras | Precio minorista (Precios a): 30.00
- No. 11 | Producto: Fruta Bomba Verde | Unidad de medida: Libras | Precio minorista (Precios a): 40.00
- No. 12 | Producto: Guayaba | Unidad de medida: Libras | Precio minorista (Precios a): 40.00
- No. 13 | Producto: Quimbombó | Unidad de medida: Libras | Precio minorista (Precios a): 65.00
- No. 14 | Producto: Habichuela | Unidad de medida: Libras | Precio minorista (Precios a): 60.00
- No. 15 | Producto: Frijol común (diferenciado por entrega de insumos) | Unidad de medida: Libras | Precio minorista (Precios a): 196.00
- No. 16 | Producto: Frijol común (sin entrega de insumos) | Unidad de medida: Libras | Precio minorista (Precios a): 285.00
- No. 17 | Producto: Arroz consumo | Unidad de medida: Libras | Precio minorista (Precios a): 155.00
- No. 18 | Producto: Maíz Tierno | Unidad de medida: U | Precio minorista (Precios a): 20.00
- No. 19 | Producto: Cebolla seca | Unidad de medida: Libras | Precio minorista (Precios a): 250.00

TERCERO: Aprobar precios máximos minoristas para algunos productos agropecuarios que se comercializan en las ferias agropecuarias.

Tabla 3 (No., Producto, Unidad de medida y Precio minorista)
- No. 1 | Boniato | Libras | 45.00
- No. 2 | Yuca | Libras | 45.00
- No. 3 | Malanga Colocasia | Libras | 75.00
- No. 4 | Malanga Xanthosoma | Libras | 110.00
- No. 5 | Plátano Vianda | Libras | 50.00
- No. 6 | Plátano Burro | Libras | 40.00
- No. 7 | Plátano Fruta | Libras | 40.00
- No. 8 | Pepino | Libras | 40.00
- No. 9 | Calabaza | Libras | 35.00
- No. 10 | Fruta Bomba Rallona | Libras | 30.00
- No. 11 | Fruta Bomba Verde | Libras | 40.00
- No. 12 | Guayaba | Libras | 40.00
- No. 13 | Quimbombó | Libras | 65.00
- No. 14 | Habichuela | Libras | 60.00
- No. 15 | Frijol común (diferenciado por entrega de insumos) | Libras | 196.00
- No. 16 | Frijol común (sin entrega de insumos) | Libras | 285.00
- No. 17 | Arroz consumo | Libras | 155.00
- No. 18 | Maíz Tierno | U | 20.00
- No. 19 | Cebolla seca | Libras | 250.00

CUARTO: Teniendo en cuenta las características de La Habana, no se realizarán las concertaciones de precios en los municipios y se rigen por los concertados en esta Resolución para toda la provincia.

QUINTO: Dejar sin efectos la Resolución 69 de 28 de abril de 2025 y cuantas normas jurídicas están en vigor con anterioridad, referente a la aprobación de precios mayoristas y minoristas de productos agropecuarios aprobados en este instrumento.

La aplicación de estos precios será de obligatorio cumplimiento para todas las formas de gestión que intervienen en la comercialización agropecuaria en la capital.