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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

sábado, 14 de febrero de 2026

El turismo en Cuba ante su punto de quiebre




Ernesto Batista Sánchez

PhD Researcher at University of Limerick

11 de febrero de 2026

Un amigo me envía esta mañana un enlace a un reporte de prensa en el que se menciona que Air Canada ha decidido cancelar sus vuelos a Cuba y comenzar las operaciones de repatriación de sus turistas canadienses en la isla. El mensaje viene acompañado de un comentario: ¿qué impacto va a tener esto en el turismo? Y aunque hablar de turismo en un momento de crisis tan profunda en la vida del cubano de a pie —que es, en definitiva, lo verdaderamente importante en esta situación— resulta complejo, intento que estas líneas sean un ejercicio de reflexión académica para comprender no solo la crisis actual, sino también otros elementos más estructurales del turismo en Cuba. Este texto está desarrollado para un público no familiarizado con la industria, y mis ideas intentan reflejar, de forma sencilla, mis principales argumentos. Análisis profundos, respaldados por abundantes datos, existen en la actualidad, y siempre recomiendo tres autores para ello: Pedro Monreal (El Estado Como Tal), Humberto Herrera (Cuba y la Economía) y Omar Everleny (La Joven Cuba).

Dicho esto, vamos al tema.

El turismo cubano atraviesa hoy uno de los momentos más críticos de su historia reciente. No se trata de una crisis coyuntural ni de un simple ciclo negativo asociado únicamente a factores externos (estos son más bien la gasolina arrojada al fuego ya existente), sino de la convergencia de múltiples fallas estructurales que, acumuladas durante años, han terminado por colocar al sector en una situación de extrema vulnerabilidad. Los acontecimientos más recientes, particularmente los vinculados al colapso energético y a la conectividad aérea, no hacen sino acelerar un proceso de deterioro que venía gestándose mucho antes. Al cierre de 2025, así lucen las cifras de llegadas de visitantes internacionales a la isla caribeña.

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Fuente: Ricardo Torres (2026)

El acceso aéreo: cuando una isla queda aislada

En un país insular, el acceso aéreo no es una variable más dentro del sistema turístico: es su condición básica de existencia. El anuncio del gobierno cubano de que no dispone de combustible suficiente para garantizar las operaciones de la aviación ha provocado, en cuestión de días, la suspensión de vuelos por parte de varias aerolíneas internacionales. Sin conectividad aérea estable, el destino queda prácticamente desconectado de sus mercados emisores. Este hecho constituye un golpe crítico —y potencialmente definitivo— para el turismo cubano mientras no se restablezcan condiciones mínimas de operación.

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Fuente: Google (2026)

Más allá del impacto inmediato en las cifras de llegadas, la cancelación de rutas introduce un elemento particularmente dañino: la pérdida de confianza. Para aerolíneas, turoperadores y viajeros, Cuba comienza a percibirse como un destino impredecible, sujeto a interrupciones repentinas y ajeno a los estándares mínimos de planificación que exige el turismo internacional.



https://www.youtube.com/watch?v=mc5SdMpuUQU

La imagen del destino: una crisis acumulativa

Todos estos elementos dejan una huella profunda sobre la imagen del destino. Desde el punto de vista de la percepción turística, Cuba enfrenta desde hace al menos dos años una crisis de reputación, asociada a los apagones prolongados, la crisis sanitaria, la inestabilidad del suministro eléctrico y, más recientemente, al aumento de la percepción de inseguridad desde la óptica del operador turístico. Esta acumulación de factores genera un escenario de incertidumbre estructural que no beneficia en nada al destino y erosiona uno de los activos más difíciles de reconstruir: la confianza.

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Fuente: Financial Times (2025)

Aunque aún es temprano para medir los efectos de largo plazo de esta crisis sobre la imagen turística del país, el impacto mediático ya es evidente. La coyuntura actual no solo ha vuelto a colocar en primer plano la narrativa de que el gobierno estadounidense, bajo la Administración Trump, estaría bloqueando el acceso de Cuba a fuentes de petróleo y amenazando con sanciones a terceros países, sino que también ha ampliado el foco informativo hacia las crisis económicas y estructurales internas que atraviesa la isla.

Esta cobertura ha tenido especial visibilidad en los principales mercados emisores —Canadá, Europa y mercados potenciales— reforzando una narrativa en la que la experiencia turística aparece como frágil, vulnerable y altamente dependiente de factores externos. Para un sector que se basa en la anticipación, la estabilidad y la promesa de una experiencia controlada, este es uno de los daños más severos.

Energía y operación: el colapso del día a día

El problema del combustible no se limita a la aviación. Afecta directamente la operación hotelera, el transporte interno, las excursiones, la climatización, el suministro de agua y los servicios básicos. El turismo es una industria intensiva en energía y, sin un suministro estable, la experiencia del visitante se deteriora rápidamente, incluso en los principales polos turísticos. Los constantes colapsos del sistema eléctrico cubano durante 2024 y 2025 han tenido amplia repercusión en los medios de prensa internaciones.

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Fuente: The Guardian (2025)

La consecuencia inmediata es una pérdida de competitividad frente a otros destinos del Caribe que, aun enfrentando desafíos, ofrecen mayor estabilidad operativa.

Resultados y temporalidad: la crisis en plena temporada alta

Los resultados del turismo hacia Cuba al cierre de 2025 confirman un decrecimiento sostenido en los volúmenes de visitantes, prolongando una tendencia negativa que ya se había manifestado con fuerza en 2023 y 2024. Más significativo aún es que los niveles de llegada no han logrado recuperar los valores previos a la pandemia, lo que evidencia un problema estructural y no meramente coyuntural.

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Fuente: Datos de la ONEI compilados por el autor

La gravedad de la situación actual se acentúa por el momento en que se produce: en pleno corazón de la temporada alta, cuando tradicionalmente se concentra el mayor volumen de turistas internacionales hacia la isla. Que una contracción de esta magnitud ocurra precisamente en el período de mayor demanda hace particularmente complejo anticipar el comportamiento del sector en los meses siguientes y añade un elevado nivel de incertidumbre a cualquier ejercicio de proyección.

Aventurarse a realizar predicciones concluyentes resulta arriesgado, sobre todo ante la falta de información sobre los movimientos políticos y las negociaciones que puedan estar produciéndose tras bambalinas. Pero el panorama es desalentador en el corto y mediano plazo.

Un problema anterior a la crisis actual

No obstante, sería un error interpretar la situación actual como el origen de los problemas del turismo cubano. Mucho antes del COVID-19, el sector ya mostraba signos evidentes de agotamiento. La pandemia no creó estas distorsiones, sino que las aceleró y las hizo más visibles.

El economista José Luis Perelló advertía desde hace años que Cuba se encaminaba hacia una “década perdida” en materia turística y que, incluso mirando hacia 2030, las posibilidades de una recuperación sostenida eran limitadas sin un cambio profundo de paradigma. Su diagnóstico apuntaba al agotamiento de un modelo centrado casi exclusivamente en la expansión hotelera, con escasa atención al desarrollo integral del destino.

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Fuente: Swissinfo

Desde una perspectiva analítica, ese cambio de paradigma pasa por una reconceptualización del ciclo turístico cubano: desplazar el énfasis de la simple construcción de hoteles hacia el desarrollo de ofertas diversificadas, la comprensión real de los nuevos perfiles de consumidores, la incorporación de tecnologías hoy ausentes en el país y, sobre todo, la provisión de experiencias auténticas, coherentes con las expectativas del turismo contemporáneo.

Conclusión: el punto sin retorno

Todos estos elementos constituían ya problemas reales del turismo cubano antes de la crisis actual. Cuando, y si, el país logra salir de la coyuntura extrema que hoy enfrenta, el sector no podrá simplemente retomar el camino anterior.

La normalidad previa ya era, en sí misma, una forma de crisis.

Por ahora, la situación actual parece representar la puntilla final al ataúd de un sector que llevaba años mostrando signos de agotamiento, sin capacidad real de recuperación. Los acontecimientos recientes no crean el colapso, pero sí lo profundizan y lo aceleran, colocando al turismo cubano ante uno de los momentos más críticos —y definitorios— de su historia

El secretario de Estado Marco Rubio con John Micklethwait de Bloomberg News 14/02/2026 ( Cuba). Comentario HHC

Comentario HHC: Esto es parte de la entrevista concedida por Rubio, solo publico la parte de Cuba, aunque se habla de Europa, Ucrania, Rusia, China etc. para que se vea como piensa ... Lo peligroso es que hay mucha hipocresia y poco conocimiento del pueblo cubano, y una simplificación peligrosa, de este que supuestamente dirige la politica exterior de los EEUU. Dejo el link de la entrevista completa:

https://www.state.gov/releases/2026/02/secretary-of-state-marco-rubio-with-john-micklethwait-of-bloomberg-news/

PREGUNTA:   ¿Qué me dice de un país con el que ha tenido un interés prolongado: Cuba? Lo mencionó indirectamente en su discurso al hablar de la Crisis de los Misiles de Cuba. ¿Cuánto tiempo cree que el régimen puede aguantar sin petróleo?

SECRETARIO RUBIO:   Sí, creo que el régimen en Cuba... mire, la revolución en Cuba terminó hace mucho tiempo y... el problema fundamental de Cuba es que no tiene economía y su modelo económico es uno que nunca se ha probado y nunca ha funcionado en ningún otro lugar del mundo, ¿de acuerdo? Simplemente... no tiene una verdadera política económica. No tiene una verdadera economía. 

Ahora, olviden, dejen de lado por un momento, que no hay libertad de expresión, democracia ni respeto por los derechos humanos. El problema fundamental de Cuba es que no tiene economía, y quienes gobiernan ese país, quienes lo controlan, no saben cómo mejorar la vida cotidiana de su pueblo sin ceder el poder sobre sectores que controlan. Quieren controlarlo todo. No quieren que el pueblo cubano controle nada. 

Así que no saben cómo salir de esta situación. Y, aunque se les han ofrecido oportunidades, no parecen comprenderlas ni aceptarlas de ninguna manera. Prefieren estar al mando del país antes que permitir que prospere.

PREGUNTA:   ¿Existe alguna vía de escape para el régimen? Me refiero a las anteriores: cuando negoció con Venezuela, dijo que si aceptaban varios puntos, sería posible continuar.

SECRETARIO RUBIO:   Claro. O sea, sí lo hay. O sea, mire, creo que tiene que...

PREGUNTA:   ¿Qué podría hacer el régimen cubano para…?

SECRETARIO RUBIO:   Bueno, no voy a decirles ni anunciar esto en una entrevista aquí, porque obviamente estas cosas requieren espacio y tiempo para hacerse correctamente. Pero sí diré esto: es importante que el pueblo cubano tenga más libertad, no solo libertad política, sino también libertad económica. El pueblo cubano, y eso es lo que este régimen no ha estado dispuesto a darles porque temen que, si logran valerse por sí mismos, perderán el control sobre ellos.

Así que creo que esa apertura tiene que darse y tiene que suceder, y creo que ahora Cuba se enfrenta a una situación desesperada. Recordemos que este es un régimen que ha sobrevivido casi exclusivamente gracias a subsidios, primero de la Unión Soviética, luego de Hugo Chávez, y que por primera vez no recibe subsidios de nadie, y el modelo ha quedado al descubierto.

Y no es solo... mire, varios países han intervenido y ayudado, pero el problema es que se pierde dinero en Cuba. Nunca pagan sus cuentas. Nunca terminan pagando. Nunca funciona. Hubo países europeos que fueron a Cuba e hicieron lo que creían que eran inversiones en ciertos sectores, solo para que les cancelaran los contratos y los expulsaran porque el régimen cubano no tiene una comprensión fundamental de lo que son los negocios y la industria, y la gente está sufriendo las consecuencias. 

Así que creo que, sin duda, su disposición a abrir camino en este sentido es una posible vía de avance. También diría —y esto no se ha comentado mucho— que Estados Unidos ha estado brindando asistencia humanitaria directamente al pueblo cubano a través de la Iglesia Católica. Lo hicimos después del huracán. De hecho, recientemente anunciamos un aumento en la cantidad que estamos dispuestos a donar. Y es algo que estamos dispuestos a seguir explorando, pero obviamente no es una solución a largo plazo para los problemas de la isla.

Estados Unidos contra Estados Unidos


Por Jorge Gómez Barata

Estados Unidos está en guerra; esta vez contra Estados Unidos. Donald Trump puede fantasear con que ha terminado ocho o más guerras, lo cual es dudoso; lo seguro es que ha iniciado una, la más destructiva y peligrosa de todas. Se trata de la guerra contra su propio país en la cual, en lucha fratricida enfrenta a su población, sus instituciones y los ideales originales expuestos en la Declaración de Independencia.

Equivocado, Trump carga contra las prácticas y los valores que, prevaleciendo sobre máculas, equívocos e injusticias, forjaron las luces y sombras de la grandeza de los Estados Unidos.

Trump está en guerra contra los integrantes del Partido Demócrata, aunque esta vez no se trata de una disputa electoral sino conceptual; en todo caso, lo que se elige es el modelo de país que quieren los estadounidenses, uno como el que legaron sus mayores y que fue el más liberal y acogedor del mundo o como el que promovió el senador McCarthy, cuando los norteamericanos se persiguieron y delataron unos a otros y la mala fe envenenó a la nación.

Trump hace la guerra contra los migrantes legales e indocumentados; decenas de millones de personas que, durante medio milenio, desde todo el mundo, en calidad de colonos y emigrantes, arribaron a las colonias que luego fueron los Estados Unidos y que, con el tiempo y el trabajo, forjaron la primera nación multicultural del hemisferio que, orgullosa y tolerante con los llegados de fuera, asimiló el credo de considerarse ellos mismo, una orgullosa nación de emigrantes: “Tierra de los bravos y hogar de los valientes”.

Los colonos y los emigrantes no fueron nunca invasores ni transgresores, sino precursores y forjadores que desbrozaron los montes, labraron la tierra, trazaron los caminos y horadaron las montañas por los que avanzó el progreso. Ellos no fueron nunca indiferentes, sino parte en la lucha por la independencia y con impar heroísmo, libraron las batallas de la nación y las guerras de sus élites.

Trump hace la guerra a la Constitución, la única que ha resistido la prueba del tiempo y durante más de 200 años ha estado vigente y a pesar de guerras y crisis, incluida la más violenta y devastadora guerra civil de todos los tiempos, ha prevalecido para preservar los derechos y las libertades.

Europeos y latinoamericanos, quienes mejor los conocen, perdonaron a los Estados Unidos por demorar casi cien años la abolición de la esclavitud, momento en que entronizaron la segregación racial y durante casi otro siglo practicaron la primera versión del apartheid: “Iguales pero separados”.

También fueron indulgentes ante los desmanes intervencionistas en América. Europa respetó y admiró a los Estados Unidos, aun cuando demoraron en definir su posición e intervenir en la Primera Guerra Mundial y, otra vez fueron lerdos cuando, al aplazar con diferentes pretextos, la definición frente al fascismo y sólo intervinieron en los combates de la II Guerra Mundial, después de que Japón atacó Pearl Harbor en 1941.

Con sus discursos y sus actos, Donald Trump se define como un peligro para la humanidad. En primer lugar, para sus ciudadanos, para sus adversarios y para los países vecinos. Como mismo invadió a Venezuela, secuestró a su presidente y lo llevó a Nueva York donde es juzgado, puede sugerir la invasión a Groenlandia, la incorporación de Canadá, la apropiación del Canal de Panamá, la intervención con sus tropas en México, el bloqueo naval al comercio energético de Cuba y el exterminio de Irán.

Con acciones de la trascendencia de la agresión a Venezuela a cuyas otrora poderosas autoridades nacionales ha maniatado, incorporando la cooptación a su sistema político, Estados Unidos ha llegado al extremo de que sea su Departamento de Energía quien concede las licencias para la venta de su petróleo, relacionando además a los países con los cuales no puede negociar.

Un nuevo peligro amenaza, incluso a países tan tranquilos y amables como Canadá, Holanda y México, todos aliados suyos que nunca han molestado a nadie. Al terrorismo instalado desde hace años en el ámbito internacional, se ha sumado otra amenaza: los Estados Unidos que, en un acto de autofagia, pueden devorarse a sí mismo y devorar a otros. Allá nos vemos.

Febrero 2026. Publicado por el diario ¡Por esto! Al reproducirlo indicar la fuente