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viernes, 17 de julio de 2026

LA TRANSFORMACIÓN DE LA ECONOMÍA CUBANA HOY: LO URGENTE Y LO ESTRATÉGICO.

Por Dr Julio Carranza
      MsC Luis Gutiérrez

La actual situación de la economía cubana necesita tanto de medidas urgentes para atender prioridades inaplazables, como de un programa bien estructurado para la transformación del actual modelo económico, cuya obsolescencia es evidente desde hace años.

Entre la urgencia y la transformación estratégica debe existir una solución de continuidad, aún teniendo en cuenta que este proceso ha de conducirse en medio de una fuerte agresión externa y una muy complicada situación internacional. A pesar de ello, es preciso sostener los principios fundamentales del proyecto nacional cubano: soberanía nacional, justicia social y una alternativa propia y viable de desarrollo económico y democrático.

Esta tarea debe ser con la más amplia participación y comprensión del pueblo, con la conducción del Partido, del gobierno y del resto de las organizaciones de la sociedad civil. Esto supone una transformación y recuperación del carácter, dinamismo e influencia de todas estas instituciones. La meritocracia (mérito político, profesional y social) debe ser un elemento ineludible para la designación de los cuadros que conducirán este proceso.

Resolver lo urgente es capital para emprender cualquier reforma. Esto no implica que lo estratégico no pueda simultanear con lo que urge, pero hay tareas que hay que emprender ya, sin más dilación, pues su importancia no es solo económica, es también y eminentemente social y política.

Nuestra referencia a lo urgente parte de un diagnóstico que hemos realizado a partir de estudios, entrevistas, investigación, información y experiencias propias y cercanas. Pueden existir otras prioridades, incluso territoriales, pero estas identificadas aquí casi son consensuales y hasta de sentido común.

Las respuestas concretas a lo urgente van dirigidas a la necesidad de aliviar de la manera más rápida posible los principales problemas que enfrenta una población fatigada, ofrecer una expectativa de salida: alimentación, energía, agua, recogida de desechos sólidos, ausencia de medicamentos, transportación e insuficiencias de la llamada bancarización que impide a los ciudadanos acceder a sus legítimos y escasos ingresos.

La posibilidad de que estas respuestas sean efectivas dependerá en medida considerable de la obtención de recursos en divisas. Hallar vías de acceso rápido a estas debe ser parte de las urgencias del momento, esto a pesar de la fuerte y creciente agresión a la que está sometido el país. Entre otros aspectos, supone acciones rápidas y bien calculadas para emplear activos como pago de deuda y la búsqueda de nuevos créditos e inversiones en los mercados financieros que sean posibles para Cuba, esta cuestión es imprescindible y no se debe desaprovechar una sola oportunidad.

Lograr resultados positivos en estos aspectos es determinante para recuperar la credibilidad de la población y el consenso, hoy muy fracturados. Insistimos en que las respuestas a las urgencias no deben impedir u obstaculizar las futuras transformaciones integrales y más profundas que deben formar parte del nuevo modelo económico.

Aun cuando se pueden encontrar ausencias e imprecisiones que se deben rectificar, las 176 medidas recientemente aprobadas, tanto por el Comité Central del Partido como por la Asamblea Nacional del Poder Popular, constituyen un cuerpo abarcador y profundo para el proceso de reforma integral, pero aún se trata de una lista inconexa, sin un orden claro de prioridades y de secuencia, no se identifican y diferencian con certeza las urgencias y las transformaciones estratégicas, las cuales, aunque íntimamente vinculadas, suponen tiempos, secuencias y prioridades distintas.

Una cuestión esencial, que no aparece explicitada en el listado de medidas, a pesar de ser una afirmación permanente en el discurso político que lo acompaña, es que este proceso no trata de una restauración capitalista, sino de avanzar en un nuevo modelo socialista, que permita recuperar el crecimiento y la producción de riquezas de manera eficiente, para lo cual hay que cambiar viejas concepciones y superar cualquier dogma paralizante, destrabar la maquinaria económica, con amplios mecanismos de mercado y la participación dinámica de un importante sector privado y cooperativo junto a un sector estatal reestructurado y libre de las ataduras de la vieja planificación burocrática, esto puede y ha de ser compatible con un sistema de justicia social, que no de igualitarismo ni de igualdades plenas y planas.

La pregunta es entonces, cuáles han de ser, más allá del discurso, las garantías socialistas de este proceso. Habría que señalar las siguientes:

1- regulaciones y límites claros a las privatizaciones, importantes y necesarias pero no descontroladas e infinitas, hay cosas cuyo carácter de propiedad pública no se habrá de conceder bajo ninguna circunstancia, los medios fundamentales de producción y las riquezas estratégicas de la nación se ha dicho, falta precisar en que consisten exactamente. De lo que se incluye en la medidas habría, por ejemplo, que ser más explícito en cuanto a los límites y el carácter de la propiedad de la tierra, así como de la necesaria participación privada en las empresas públicas, hay que impedir la aparición del latifundio o de monopolios u oligopolios incontrolables en cualquier sector de la economía. La presencia determinante del estado en estas empresas y la correcta operación de las juntas de gobierno, aun cuando sean mixtas, es fundamental.

2- la construcción de mercados transparentes y adecuadamente regulados por el estado, con fundamentación económica y no con mecanismos administrativos ni de planificación burocrática y administrativa que deben ser eliminados, sí con una nueva planificación estratégica y financiera del desarrollo, no mercados desregulados y tiranos del proceso social, como ocurre en las economías capitalistas neoliberales con todas sus terribles consecuencias sociales. Está debe ser una de las claves esenciales de todos el proceso.

3- aunque es sin dudas necesaria la participación privada en operaciones de carácter bancario y financiero, la regulación y el control de la banca central por parte del estado es irrenunciable, experiencias como la de China evidencian la importancia de esto.

4- la mayor presencia de políticas sociales que garanticen la protección de los sectores vulnerables y empobrecidos, colocando las asistencias y subsidios focalizados necesarios, claro que la justicia social no solo consiste en esto, sino también en la disposición de servicios gratuitos universales, como la educación, la salud y la igualdad de oportunidades, pero las políticas sociales completan ese concepto irrenunciable para un proyecto como el cubano.

La justicia social es el cemento del proyecto nacional, sin eso todo se derrumbaría y quedaría expuesta hasta la soberanía nacional. La actual crisis ya da claras señales de alarma en ese sentido que deben ser abordas de frente y con eficaz voluntad política.

Como hemos expresado en otras ocasiones, no se le puede pedir a Cuba, una isla pobre, con limitados recursos naturales, subdesarrollada, aislada, agredida y en una difícil ubicación geopolítica, que de respuesta a los grandes problemas teóricos e históricos del socialismo, no nos extenderemos ahora en eso, pero si se debe subrayar que hay que cambiar profundamente lo que se debe entender por socialismo aquí y ahora, con sentido de las realidades propias e internacionales. Es decir, mercado si, propiedad privada si, pero hegemonía de los intereses del capital y una actitud dócil frente a intereses imperiales no, esto ha de garantizarse desde el poder político del estado y el consenso social, es este quizás, el reto más complejo y estratégico en la actual situación.

Una vez expresada esta consideración más general, esbozamos a continuación algunas acciones para responder específica y concretamente a cada una de las urgencias que hemos identificado, desde luego que se trata de un sumario incompleto que se debe enriquecer en el debate, la experiencia colectiva y las acciones que adelanta el gobierno, se trata de contribuir, en ningún caso de totalizar

Propuestas de medidas urgentes

1. Alimentación

a. Incrementar de manera inmediata los recursos e incentivos para la producción agropecuaria, esto supone priorizar recursos e inversiones para el sector.
b. Acelerar el desmontaje de la intermediación burocrática que ha representado Acopio, salvo en aquellas actividades en que su permanencia, ahora más ágil, sea imprescindible. El pago a precios adecuados y oportuno de la producción de los campesinos es esencial.
c. El Estado continuaría siendo un comprador fundamental del sector agropecuario, cuyo destino es la atención de las necesidades sociales, incluyendo la canasta básica. Para esto el pago ha de ser puntual a precios de mercado, pero con los subsidios que sean necesarios para la protección social. Esto último supone una referencia a la política fiscal que más adelante se detalla.
d. Fomentar, ordenar y regular adecuadamente la red de comercialización de recursos alimenticios del sector privado, incluyendo el abastecimiento a través del comercio exterior. Esto supone de una parte la rápida actualización y extensión del mercado cambiario oficial, regulado por el Estado y económicamente fundamentado, incluyendo la formalización de las operaciones de compra y venta de divisas. El mecanismo vigente referido a la disponibilidad del 50% de la cuenta fiscal de las empresas en muchos casos no cubre ni en tiempo ni en cantidad las necesidades operacionales de estas y conduce a vías paralelas por fuera de las regulaciones establecidas. Es necesario un análisis específico de la situación y necesidades de cada empresa
e. Establecer la más alta política de autoconsumo en todas las entidades estatales con condiciones y en espacios baldíos en ciudades y poblados. Esto puede mejorar la situación en determinados sectores de la población. Se incluiría entre otras tantas, por ejemplo, aprovechar las amplias áreas de los nuevos parques fotovoltaicos para la crianza de determinados animales y cultivos de plantas en esos predios, lo cual es una práctica común y de resultados probados internacionalmente.
f. Reanálisis de la política de precios en la red estatal de ventas de alimentos en divisas, aprovechando las economías de escala. Esto podría contribuir a poner al sector estatal en mejores condiciones en la competencia con el más dinámico sector privado. Esta política debe prevalecer no sólo en la comercialización de alimentos. Se debería abandonar cualquier enfoque rentista, que en la práctica de hoy resta competitividad al sector estatal, alimenta la inflación, afecta a la población y prolonga la rotación de inventarios.
g. Análisis e implementación de la incorporación urgente, hasta donde sea posible, de la fuerza animal en la agricultura.
h. Es imprescindible excluir a las familias con mayores ingresos de los limitados subsidios que hoy operan en la provisión de alimentos El reto es identificar a estos sectores para en un proceso progresivo pasar a subsidios personalizados.
i. El Ministerio Agroalimentario tiene que lograr de manera activa, rápida y práctica, la mayor introducción de los avances de la ciencia y la técnica (fertilizantes, semillas, plaguicidas, control biológico)
j. Fomentar la producción acuícola, con notable potencial en Cuba.
k. Buscar alternativas para priorizar la producción de carbón vegetal para la cocción de alimentos, así como de la distribución de sal en los territorios para su conservación.
l. En caso de mantenerse o agravarse una situación tan crítica como la actual, sería pertinente evaluar el establecimiento de más medidas excepcionales dada la emergencia nacional, como, por ejemplo, la ampliación de la fuerza laboral del Ejército Juvenil del Trabajo.
m. Ampliar de manera urgente la alimentación en comedores colectivos (como los SAF) que existen para las personas en extrema pobreza, muchas de las cuales se alimentan hoy de desechos. A pesar de la escasez de recursos esta es una medida de máxima prioridad. Esquemas de este tipo son también necesarios para mujeres embarazadas y enfermos.
Estas medidas urgentes deberán conectar de la manera más inmediata posible con la profunda transformación del subsistema de producción agropecuaria, como parte de la reforma integral del modelo económico, cuyas bases generales se encuentran en las 176 medidas recientemente aprobadas,

2. Sector energético:

a. Debido a las difíciles circunstancias y el estado actual de las termoeléctricas, seguir gestionando la posibilidad de fuentes alternativas como patanas, o, si posible, pequeñas unidades nucleares provenientes de países amigos. Lograr la instalación de una o varias patanas de generación de energía, sería la solución inmediata más efectiva. Hay que tener en cuenta que el apoyo de las potencias aliadas es muy limitado, se necesita generar más confianza en lo que es el país capaz de hacer, de pagar y generar mayores incentivos.
b. Continuar fomentando la instalación de formas alternativas de energía
c. Continuar con la política de incremento de la producción nacional de combustibles.
d. Hoy el aprovisionamiento de equipamiento fotovoltaico de una parte importante de los pequeños sistemas para los sectores residencial y estatal se realiza con pequeñas empresas y TPC, con altos márgenes de ganancia y través de intermediarios, importados fundamentalmente desde Estados Unidos, Panamá, España y República Dominicana. Los precios del equipamiento triplican, en muchos casos, los precios FOB en China. La negociación con China, mediante empresas estatales y grandes cantidades, con pago asegurado en divisas a la instalación, podría abaratar notablemente el equipamiento fotovoltaico que podría venderse e instalarse a la población, y en particular al sector agropecuario, y así aumentar la generación general de fuente fotovoltaica.
Una parte mayoritaria de las instalaciones se diseñan e instalan sin el debido respeto al Código Electrotécnico Cubano ni a la Norma Cubana de Cargas de Viento. Es imprescindible para la seguridad y sostenibilidad la preparación inmediata de cursos de capacitación y certificación y controlar la seguridad desde instancias públicas.
e. Revisar con carácter inmediato los pequeños sistemas fotovoltaicos con respaldo de 2 kW que se han utilizado en instalaciones de uso social. Debe tratar de lograse su conexión a red para autoconsumo y para cargar las baterías. Deben, además, resolverse los problemas de la instalación civil teniendo en cuenta la norma de carga de viento para Cuba (estamos en temporada ciclónica).
f. Organización al mayor detalle posible de los apagones y tratar de establecer horarios, que deben ser respetados, salvo en caso de interrupciones por razones de fuerza mayor.
g. Para un uso más racional de los escasos recursos de inversión debe ser evaluado a profundidad el respaldo de baterías para actividades no tecnológicas en sistemas fotovoltaicos de entidades públicas.
h. Revaluación de las tarifas eléctricas y de gas licuado para las formas de gestión no estatal que ejerzan sus actividades dentro de viviendas.
i. Revisar el estado de los proyectos de pequeñas centrales hidroeléctricas incluidos en el financiamiento con el Fondo Kuwaití para continuar los mismos con este financiamiento o involucrar al sector privado.
j. Extender la invitación a la participación del sector privado o la inversión extranjera a otros sitios con potencial hidroenergético, muchos de los cuales se hayan contenidos en el Programa de 56 MW de pequeñas centrales hidroeléctricas.
k. Evaluar la producción nacional de estructuras de soporte para paneles, autolastradas o metálicas.
l. incrementar las fuentes de energía hidráulica. Ya hay experiencias en Cuba en la fabricación de turbinas hidráulicas.

3. Abastecimiento de agua:

Por supuesto que el restablecimiento de un nivel adecuado de abastecimiento de agua está directamente relacionado con el sector energético, sin embargo, es preciso tomar algunas medidas específicas:
a. Eliminar la evidente corrupción en el arbitrario manejo de las llaves que abren o cierran el abastecimiento a los diferentes sectores de las ciudades, sobre todo en Ciudad de La Habana.
b. Coordinación estrecha, a nivel micro, de la UNE con el INRH para garantizar el bombeo a las ciudades y poblados.
c. Priorizar la reparación urgente y sistemática de salideros en la red pública.
d. Evaluar la perforación de pozos en territorios en que otros métodos no sean factibles
e. Instalación de grandes tanques de agua con todas las medidas sanitarias y de seguridad en comunidades en las cuales el bombeo sea insuficiente.
f. Instalación de molinos de viento en actividades agrícolas y comunidades.
g. Evaluar la producción nacional de turbinas de flujo cruzado y tornillos de Arquímedes para aprovecharlos fundamentalmente en la agricultura.

4. Recogida de desechos sólidos:

Este es un punto muy importante, no solo por razones higiénicas, ambientales y estéticas, también por razones de salud, el control de vectores es fundamental para evitar una epidemia.

a. Habría que pasar a métodos más específicos de limpieza de las cuadras contratando personal y se les controle la limpieza de áreas bien específicas. Esta podría ser una tarea a la que contribuyan los CDR y los gobiernos locales. Por supuesto que la garantía de la recogida por parte de los gobiernos municipales es esencial, sin eso nada funcionaría, se podría evaluar como medida emergente el uso de tracción animal donde sea posible.
b. Evaluar la inversión extranjera en este sector. Bien organizado el proceso podría convertirse, además, en una fuente de generación de energía.

5. Salud y medicamentos

a. Legalización, regulación y control de los mercados privados de medicamentos que de hecho se han establecido en el país, incluidos servicios de óptica y dentales (analizar políticas de subsidios focalizados). El control de la autoridad sanitaria es fundamental para la inocuidad de los medicamentos.
b. Creación de empresa mixtas público-privadas para farmacias y ópticas. Pudieran evaluarse cooperativas y organizaciones sin fines de lucro.
c. Evaluar el establecimiento de seguros para el acceso a medicamentos y ópticas para trabajadores con mayores ingresos.
d. No tenemos información suficiente, pero no sería ocioso revisar, por ejemplo, el estado de la producción artesanal de hilo quirúrgico de henequén, que si bien no es el ideal, parece haber probado su utilidad durante el periodo especial de los 90´s.
e. Activar y ampliar mecanismos para la transportación, fundamentalmente con diferentes tipos vehículos eléctricos, para la asistencia de pacientes a determinadas consultas médicas como, además de las hemodiálisis, la quimioterapia, consultas ortopédicas, oftalmológicas y regreso a casa luego de intervenciones quirúrgicas, en las cuales la movilidad propia del paciente se encuentre imposibilitada.

6. Transporte

a. Continuar el desarrollo de medios de transporte eléctrico
b. Al igual que en el sector de las fuentes renovables, para reducir costos, el estado puede participar como comprador masivo de vehículos eléctricos. (ver acápite 2-d)
c. Incentivos al sector privado para la instalación de solineras
d. Reparación de vías de tránsito y evaluar el uso de tecnologías sin el uso de asfalto debido a la actual escasez de este.
e. Evaluación de la producción nacional de embarcaciones a vela para el cabotaje y transportaciones a corta distancia. También pueden evaluarse el uso de embarcaciones eléctricas.

7. Insuficiencias en la bancarización.

Hoy la situación del acceso de los trabajadores y pensionados al efectivo es sumamente grave. Las empresas privadas y TPC y algunas estatales no admiten pagos en línea, y menos aún a través de la cuenta fiscal. Este es un secreto a voces con el cual las instituciones del gobierno han convivido, hasta que se ha convertido en un problema político muy serio, la economía está ocluida.

Los trabajadores no pueden usar el salario porque la banca es hoy un desastre, hay razones objetivas sin dudas, pero también una concepción impuesta en contra de las realidades. Ni los ciudadanos (trabajadores y jubilados) pueden usar el salario, lo cual es inadmisible, ni las empresas pueden cerrar su ciclo de reproducción, lo cual es esquizofrénico, así la economía se ocluye y el golpe sobre la sociedad es enorme, a un trabajador que no puede usar su salario (que ya es bastante reducido) lo que se le está diciendo es que su trabajo no sirve y eso es grave y mucho más en un país socialista. Eso es lo que hay que solucionar, a pesar de la agresión y de todo lo demás

a. La bancarización es ciertamente una necesidad de cualquier economía moderna, pero las condiciones existentes actualmente en Cuba impiden que funcione de manera adecuada. La falta de energía, la inexistencia de cajeros en funcionamiento y las deficiencias en el servicio bancario, unido a los muy pocos excesivos límites a la extracción de efectivo e insuficientes POS, generan enormes colas y descontento social sobre todo para los jubilados. La bancarización, tal como se concibió debe ser modificada para permitir mejoría en el acceso a efectivo. Si una entidad requiere una urgente reforma radical en Cuba es la banca.

b. Mercado de divisas.

Este aspecto está ineludiblemente vinculado con la existencia de un mercado integrado de divisas, al cual concurran todos los actores. La asistencia de las empresas estatales es esencial, pero debe ser luego de que se ejecute y funcione la reforma de la empresa estatal. Aquí hay un problema de secuencia, lo cual está vinculado hasta con la generación de empleo.

La existencia de un mercado de divisas integrado y regulado por el estado, que compita con el mercado paralelo, es fundamental para que el cierre del ciclo productivo se realice de manera formal, minimizando la especulación financiera. Destinar un fondo de divisas para este mercado es estratégico y prioritario.

Esto permitiría avanzar en la propia bancarización de una manera efectiva, superando el caos actual y comenzar la desdolarización de la economía interna.

Es fundamental comprender que el establecimiento y estabilización del mercado monetario debe estar al inicio, de lo contrario se plantearía un problema de secuencia que afectaría todo el proceso.

c. Política fiscal

La disminución del déficit fiscal es fundamental tanto para sostener los subsidios sociales y políticamente imprescindibles, como para reducir la inflación y hacer sostenible el presupuesto del estatal. En este sentido, es urgente el ajuste y control de la política fiscal, con un sentido progresivo y verificable. La evasión fiscal es muy amplia y los mecanismos de control muy laxos. Entre otros detalles es fundamental la obligatoriedad en la emisión de facturas en las operaciones comerciales a todos los niveles. Sin factura no hay política impositiva creíble.

Hoy, por ejemplo, la evasión fiscal del impuesto sobre ventas es enorme. Los comercios exigen efectivo por dos razones: evasión y ausencia de un mercado de divisas completo. La bancarización, ya con un mercado de divisas funcional, se podría implementar con mejores condiciones. Con el funcionamiento pleno del mercado cambiario se crean condiciones para la reducción de la evasión.

Podría evaluarse:
• Emitir las regulaciones necesarias para la obligatoriedad e información imprescindible de la emisión de facturas, sea por vía impresa o digital.
• Exoneración de impuestos a determinados artículos de primera necesidad.
• Elevar significativamente las penalizaciones y castigos por la evasión fiscal
• Podría dividirse hoy en dos partes la bonificación por el cobro a través de la cuenta fiscal, por ejemplo, 4% a los compradores y 2% a los vendedores.
• Involucrar a las instituciones territoriales (Consejos Populares, delegados, organizaciones del PCC y otras organizaciones de la sociedad civil) en el control de las regulaciones sobre los cobros a través de la cuenta, no sólo centrado en los minoristas sino también en los mayoristas
• Crear cuerpos de inspectores y auditores con personal de adecuada formación, principios éticos y bien remunerado, que haga cumplir la política fiscal y disminuir significativamente la evasión.
Debe reducirse la magnitud del llamado sector informal, hoy con un crecimiento notable. Una política impositiva menos laxa se convierte en un catalizador de la informalidad
• La política fiscal tiene que ser activa, progresiva y oportuna, de manera que se revisen periódicamente las tasas y actividades
• Creación de un impuesto especial a bebidas y tabaco.
• Aumentar sensiblemente los límites a la extracción de efectivo
• Se puede evaluar el aumento de tarifas y precios de algunos servicios no sensibles para la mayoría de la población.

Deben hallarse soluciones a los problemas de conectividad para el uso de plataforma de pago digitales

Es necesario la implementación de un mercado cambiario que sea funcional a la actividad empresarial, tanto estatal como y privada.

Con el aumento de ingresos fiscales podría, además de reducirse el déficit, un mayor financiamiento de los subsidios anteriormente mencionados.

Un mayor agravamiento de la actual crisis económica y social, escenario que no se debe excluir dada la actual dinámica y la política de cerco extremo por parte de esta administración norteamericana, podría aconsejar que se evalúe la declaración, en ese momento, de un estado de emergencia nacional, lo cual implicaría otras medidas excepcionales.

Finalmente, se debe destacar que todo este proceso debe estar acompañado por una certera política comunicacional, esencial para la imprescindible conexión con la opinión pública y la reconstrucción del consenso.

Recursos internacionales:

Como hemos señalado, la búsqueda de recursos financieros en divisas es fundamental para conducir y sostener la transformación, tarea muy difícil para Cuba debido al cerco que se le impone y a la acumulación de una deuda que ha afectado las relaciones con bancos, inversionistas y proveedores. Se ha avanzado en la idea de utilizar activos nacionales, muchos de ellos sub utilizados, para cubrir parte de esos pagos y dar garantías, esto es esencial para la reinserción internacional del país, obtener créditos y mayor inversión. Esas propuestas han de presentarse de manera acelerada, aunque bien consideradas para no entregar soberanía o recursos estratégicos.

En este sentido, es esencial desarrollar una alta capacidad para realizar los avalúos necesarios, sin estos cualquier negociación podría ser disparatada, lo mismo vale para el proceso de privatización de determinados activos de las empresas estatales, según se establece en las recientes 176 medidas aprobadas.

LA ESTABILIZACIÓN MACROECONÓMICA:

La primera etapa de la estabilización macroeconómica debe comenzar ya y tiene como algunos de sus procesos, la propia estabilización de precios, tipo de cambio y reducción del déficit fiscal.

Es, ademas, el primer componente de la transformación estratégica y su premisa. Aunque las primeras fases de las reformas estructurales pueden comenzar desde ahora, estas llevan mucho más tiempo y cuidadoso diseño, pero la estabilización macroeconómica impone el ritmo en muchas áreas. Por ejemplo, liberalización de salarios y extensión de prestamos bancarios en el proceso de estabilización puede ser contraproducente con el combate a la inflación. Esto no implica que no se puedan realizar reformas en los sectores productivos, pero no pueden ser generalizados y deben contar con la certeza de que el aumento de la producción va a compensar al menos la inyección de más dinero en circulación. Cómo la situación es tan crítica va a ser necesario adelantar procesos, pero con mucho cuidado para que no se vaya a descarrilar la reforma. La secuencialidad y la simultaneidad cobran una importancia extraordinaria en los momentos actuales.

Es por ello que afirmamos que las medidas urgentes deben estar enmarcadas en el proyecto mayor y evitar que se conviertan en obstáculos posteriores.

LA TRANSFORMACIÓN ESTRATÉGICA

El acápite anterior corresponde a las medidas urgentes que consideramos se deberían tomar de inmediato para enfrentar la emergencia que afecta a la economía y a la sociedad nacional. Como hemos expresado, estas deben conectar con la transformación estratégica e integral que debe ser rápidamente diseñada, estableciendo objetivos finales, objetivos parciales, indicadores, áreas de acción, con monitoreo permanente y sin autocomplacencia. Aún cuando el proceso de transformación es dinámico y no todo es previsible, el horizonte estratégico debe ser claro y garantizar los principios fundamentales del proyecto nacional cubano: soberanía nacional, justicia social y una alternativa viable de desarrollo económico y democrático.

Sería útil contar en este proceso con consultores internacionales de países como Viet Nam y China, así como de América Latina y en lo posible de organismos internacionales, toda la experiencia internacional debe ser conocida.

Aunque también deben ser conocidas sus contenidos, no se debería aceptar que propuestas provenientes de sectores que hayan renunciado a los principios de soberanía nacional y que promuevan una política dócil frente a los intereses imperialistas, sean considerados para influir y menos conducir la transformación.

Desde luego que un escenario de negociación con EEUU sería muy positivo y en este habría que poner cosas importantes sobre la mesa, como el tema de la compensación por las nacionalizaciones realizadas al principio de la revolución, la apertura a compañías norteamericanas para su participación en diversos sectores de la economía nacional, asuntos medioambientales y de seguridad, asuntos migratorios, los efectos del bloqueo, etc, pero la soberanía nacional y el orden interno que los cubanos se den a sí mismos no debe ser objeto de concesiones bajo ninguna circunstancia.

Al tema de la necesaria transformación de la economía cubana hemos dedicado varios textos desde nuestro libro de 1995, en gran medida vigente: Cuba la reestructuración de la economía, una propuesta para el debate, así como otros textos posteriores.

Hay que hacer una revisión y reconstrucción detallada de un programa de este alcance bajo las actuales condiciones nacionales e internacionales, así como tener en cuenta toda la información disponible y la experiencia acumulada, incluida la correspondiente al manejo de la crisis durante el periodo especial. En eso también trataremos de hacer una modesta contribución.

Las recientes 176 medidas, así como el último plan de gobierno, son una base fundamental y amplia para la transformación, aún cuando deben ser revisados para suplir ausencias, eliminar contradicciones aún vigentes y mayores precisiones. Sin embargo, es necesario insistir en que, a pesar de su importacia y profundidad, no constituyen estas aun, un programa articulado para conducir la transformación con un horizonte claro de hacia donde se debe mover finalmente el nuevo modelo económico.

Es también muy importante que, como parte de este proceso, se redefina la estrategia de desarrollo del país, esto es su especialización productiva e industrial y sus más convenientes áreas de reinserción internacional (zonas geográficas, países, tratados regionales, organizaciones y agencias internacionales, etc), así como, una política fiscal e industrial que incentive la producción interna y la exportación. Una mayor precisión en este sentido es determinante para una adecuada política industrial y de inversiones en el mediano y largo plazo.

De cómo se diseñe y se implemente el proceso ahora en curso, dependerá su destino, no hay ruta sin riesgos, la situación es complicada e incierta, solo el diseño y la conducción adecuada, con participación democrática, podrían incrementar las certezas en medio de tantos desafíos. La nación que lucha no pierde.

Continuaremos colaborando en ese empeño mayor.

17 de julio 2026.

domingo, 28 de junio de 2026

Mírese a tiempo la mayor tormenta que se avecina y asegúrese el rumbo.

Por  Dr Julio Carranza

En la actual reforma económica, que, aunque tardía y aún difusa, es sin dudas necesaria, como lo hemos argumentado por años, hay una cantidad importante de riesgos y amenazas diversas que deberían ser analizadas y enfrentadas inmediatamente, sin ambigüedades ni explicaciones superfluas, de lo contrario se podría acelerar el rumbo del país a un destino no deseado y probablemente terrible. Estamos frente a una tormenta enorme y muy peligrosa.
No pretendo ahora ir al detalle de todos esos riesgos y amenazas, eso lo haremos en otro próximo texto en preparación, pero si pretendo referir aquí de manera más general pero clara y rápida este recio desafío. Por supuesto, vale aclararlo, que estoy lejos de hablar como quien se cree posee toda la verdad, muy lejos de eso, solo pretendo, como siempre, aportar desde la honestidad y el estudio.
En primer lugar, es importante tener en cuenta que la actual situación en Cuba tiene de un lado urgencias impostergables que deben enfrentarse con un plan de emergencia preciso, claramente identificable y discutido activamente con la población, con los dirigentes en las calles, pase lo que pase.
Las condiciones actuales de vida están al límite y eso se debe asumir con claridad y valentía política, ya sabemos que la pretensión de la agresión externa es esa precisamente y en cierta medida lo van logrando, no se puede ser ciego ante esa realidad, agotar a una población fatigada que se mueve entre agresiones externas y errores e insuficiencias internas de todo tipo que se han dejado correr por mucho tiempo.
Esto condiciona hasta la manera de pensar de mucha gente que no encuentra respuesta a sus principales angustias, no basta explicar aún con claridad sus causas, sino encontrar soluciones efectivas y creíbles, contra el viento y la marea, no hay otras opciones. Acaso no estamos viendo cómo avanza la ultra derecha en muchos casos fascista en todas partes, desde EEUU y América Latina hasta en muchos países de Europa, la gente votando a favor de sus victimarios, literalmente, por la influencia y la intervención imperial sí, pero también por los tremendos errores de la izquierda, entre ellos la corrupción, en Cuba podría no ser diferente, ante ese peligro estamos, hasta corrientes anexionistas se han revivido, la miseria suele ser muy mala consejera cuando un pueblo reclama su bienestar. Allá lo saben bien, aquí deberíamos saberlo también.
Apagones extensos, de muchas horas, que, además de hacer insoportable el verano y no dejar dormir como se debe, impiden conservar los pocos alimentos que se consiguen, relacionado con lo anterior, los serios problemas en la distribución de agua, con sus inevitables impactos en la higiene doméstica y personal, una creciente acumulación de desechos sólidos, extrema en Ciudad de La Habana y aguas albañales que, además de afectar seriamente las condiciones del entorno, son una amenaza latente para el estallido de epidemias y otras enfermedades, la falta de medicamentos esenciales y servicios hospitalarios, la desaparición de la vialidad pública, los ingresos que no alcanzan, los bancos que no funcionan, la indisciplina social y la aparición cada vez más preocupante de manifestaciones delictivas, algunas de ellas violentas, el cierre o afectación de actividades educacionales, la economía estancada y otras. El empobrecimiento de una parte amplia de la población, mucha de ella en la tercera edad y en un contexto de incremento de la desigualdades, ese tipo de evidencia se puede apreciar con sólo caminar la ciudad a cualquier hora del día.
Esta situación exige un tratamiento específico, concreto, urgente y efectivo, para ello hacen falta, entre otros factores, recursos externos, de ahí que el problema de la deuda externa también debe asumirse como una prioridad en ese plan, para destrabar en alguna medida el flujo de créditos e inversiones desde donde se pueda, pagar con activos es la alternativa más factible y se debe mover rápido con los cuidados del caso, obviamente.
Estás de arribas son las prioridades, las urgencias indispensables, que requieren lucidez, conducción política certera e inmediata, más aún en un contexto de mayores desigualdades sociales que van haciendo su labor de zapa. Además de que no faltan los que han renunciado a toda alternativa de soberanía y manipulan a la opinión pública para conducirla a lo que han considerado ellos la salida más conveniente, esto es una política dócil y de fractura frente a las presiones actuales de EEUU.
Es preciso entender que el ciudadano común no está en las grandes parábolas o en la comprensión total de las causas profundas y ocultas de la situación que los afecta, además de estar bajo el impacto de todo lo que circula en las redes, el ciudadano común está en la demanda concreta de ver una solución a sus problemas y es muy lógico que así sea, de manera coloquial alguien dijo “amor con hambre no dura” y así es, hay que comprenderlo como una realidad. Un pueblo hambreado y fatigado podría ser conducido a cualquier parte por los oportunistas que suelen aparecer en encrucijadas como esta, así están jugando desde allá y hay los que le hacen el juego desde acá. No hay que perder de vista que la correlación de fuerzas los favorece y que el país no tiene las alianzas internacionales suficientes a las cuales apelar, se está solo frente a un destino incierto.
Ahora bien, además de esas urgencias, está la necesidad de transformar de manera profunda e integral un sistema económico que hace años está obsoleto, no funciona. Esa es otra dimensión del problema que, aunque claramente conectada con la anterior, precisa un abordaje diferenciado en diseño y tiempo. Confundir los dos planos sería un error de consecuencias muy negativas, en las 176 medidas propuestas esas distinciones y secuencias no quedan claras.
La posibilidad de volver a cometer un error de secuencia o de identificación difusa de prioridades está a la vista y podría ser definitivo. De otra parte está la diversidad de actores, por un lado los que ya mencioné arriba, que con un discurso a veces aparentemente coherente y fundamentado y otras veces burdo y agresivo, alimentan en la práctica, quiéranlo o no, las pretensiones de dominación sobre este país y por otro lado otros, muchos dentro del país, que pretenden sacar ventaja de la actual reforma y enriquecer de manera espuria a personas o grupos como ya vimos sucedió en Europa del Este. No se trata de tener prejuicios con el sector privado y cooperativo, actores imprescindibles de la economía junto al sector público, se trata de definir reglas claras, estables, con todas las garantías legales necesarias aseguradas y construir mercados transparentes y regulados que impidan los privilegios y las influencias perversas. Acumulación e inversiones en base a la eficiencia y la competitividad sí, justicia social y trabajadores empoderados para defender sus legítimos derechos también. Es necesario reconstruir credibilidad en todos los sectores sociales, muy afectada en los últimos años.
Hay que crecer, sin dudas, y crear todas las condiciones para ello, sin dogmas ni parálisis, con certezas y garantías, pero a la vez que se crece se reparte, no con igualitarismo, obviamente, pero si con justicia social. No se puede confundir la economía con la repostería, donde para comerse el pastel primero hay que hacerlo, en economía se puede crecer y repartir a la vez. Pero de que hay que crecer hay que crecer y de que habrá desigualdades, las habrá, pero que no nazcan del privilegio sino del mérito, el trabajo y la capacidad de cada cual, lo que no debe faltar es la justicia social y las oportunidades para todos, además de la asistencia específica al que justificadamente la necesite, ese no es un concepto abstracto, es muy concreto.
De ese tamaño es el desafío y no basta el anuncio de una más que necesaria reforma económica para solucionarlo a tiempo, es preciso ir más allá. Tomemos todos conciencia de esto y pongamos a toda Cuba primero.
28 de junio 2026

sábado, 27 de junio de 2026

Humberto Pérez, adiós a un hermano.

Por Dr Julio Carranza

Acabo de recibir la muy triste noticia del fallecimiento de Humberto Pérez, gran economista, una personalidad muy influyente, gran revolucionario y para mí un hermano a quien agradezco mucho. Interminables fueron los diálogos que compartimos, los trabajos sobre la economía del país que revisamos juntos, los consejos y la información que recibí de él. Hace muy poco tuve que hacer una intervención sobre el 50 aniversario de la constitución del 76 y el me ayudó mucho, aún cuando ya estaba bastante delicado de salud.

Cuándo escribimos el libro del 95, se leyó todo con muchísimo rigor y nos hizo sugerencias muy valiosas.

Hace apenas unos cinco años escribimos juntos (5 economistas), una renovada propuesta de reforma económica y se la hicimos llegar al gobierno, nunca recibimos respuesta, ni oportunidad de discutirla.

Bajo Humberto estuvo la dirección de la economía de Cuba durante más de una década (75 al 86), fue el periodo de mayor orden, estabilidad y crecimiento, más allá de algunos errores que se puedan señalar y que el mismo analizó muchas veces en su justa medida.

A Humberto se le debe en gran parte la reorganización que se realizó en el país en los años posteriores a la zafra de los Diez Millones, contribuyó notablemente al texto del Informe al Primer Congreso del Partido en 1975 y a la constitución de 1976, a la nueva división político administrativa, al diseño y construcción de los órganos del poder popular y por supuesto al nuevo sistema de dirección y planificación de la economía que condujo desde su posición de Ministro Presidente de la Junta Central de Planificación, JUCEPLAN.

La lucha revolucionaria de Humberto comenzó desde su tierra natal, Cabaiguan, allí se incorporó al movimiento 26 de julio y después del triunfo de la revolución tuvo un papel importante en el nuevo gobierno revolucionario establecido en la provincia de Las Villas.

Se formó como economista y llegó a ser de los más importantes del país, con contribuciones enormes, escribió un libro de texto que seguramente todo estudiante de economía recuerda.

Estuvo involucrados en diferentes polémicas desde finales de los 60s hasta el final de su vida, siempre las condujo con grandeza, lucidez y honestidad, aún en la época en que era miembro del Buró Político.

Tuve la oportunidad de propiciar varios encuentros muy fecundos y llenos de enseñanzas entre el y los que en otra época lejana ya polemizaron con el, unos sabios también, hermanos mayores míos y que creo en aquella época llevaban gran parte de la razón, juntos revisamos aquellos tiempos, Humberto lo hizo con una modestia y una sabiduría enorme, además con afecto de compañeros y amigos, también con simpatía, aportó sus puntos de vista de antes y de ahora y mucha información útil no pública, fueron horas de un diálogo extraordinario del cual yo, más joven, aprendí muchísimo, cosas que no están en los libros, pero sí en la historia. Algún día escribiré más sobre eso.

Creo que no se le ha dado aún el reconocimiento que merece, cosa de la cual era consciente pero aceptaba con sabiduría y grandeza. Hace poco una periodista le negó una entrevista porque decía no tener tiempo ni saber bien quién era el!, sorprendente, porque el que no sepa quién era Humberto Pérez no puede saber mucho de lo que ha sido la historia de la revolución cubana durante estos 67 años. El solo quería dejar su testimonio porque sabía que era importante y sabía que el tiempo se le acababa.

El Centro de Estudios de la Economía Cubana de la Universidad de La Habana, donde laboro actualmente, le hizo el último homenaje más que merecido, esto fue en diciembre de 2025, debajo una foto de cuando se lo entregamos en su casa porque su salud ya no le permitía llegar a la ceremonia, lo recibió con mucho orgullo y agradecimiento, lo colgó sobre su cama, la misma donde hoy falleció.

Además, Humberto fue un excelente padre, eso me consta porque lo vi muchas veces con Humbertico, con Gladita y con su hijo menor Camilito. Gladita lo cuido hasta el último aliento. También fue un amigo fiel y solidario. Nunca traicionó sus ideas ni su historia, eso hoy vale mucho!

Todos sus amigos estamos hoy bajo el tremendo impacto de esta noticia, Cuba pierde a uno de sus hijos más prominente.

Deja una amplia obra escrita y un ejemplo de vida que habrá de apreciarse más con el tiempo.

Gloria y memoria para Humberto Pérez González!
27 de junio 2026

martes, 23 de junio de 2026

¿Ahora sí? La transición pospuesta



¿Cuáles deben ser las políticas prioritarias para salir de la crisis? Responden los economistas Juan Triana, Omar Everleny y Julio Carranza.




Cualquier cubano que haya estado despierto desde 1993-94 sabe que el socialismo ya no fue en lo adelante lo que solía ser.

Después de la implosión de los socialismos en Europa del Este y el desmantelamiento de la Unión Soviética, las cosas en Cuba cambiaron de golpe. La admisión del mercado, del sector privado, la legalización del dólar, la redistribución en usufructo de la mayor parte de las tierras estatales, la apertura a la inversión extranjera, crearon no solo una nueva economía y una nueva relación con el mundo, sino otras mentalidades sobre el socialismo como sistema, incluida su reversibilidad.

Estas políticas inicialmente se justificaban como el enfrentamiento a la crisis denominada “Periodo especial en tiempo de paz”, o al menos así se proyectaron entonces. De manera que, a medida que la crisis se fue aliviando o así pareció (por un tiempo), su continuidad y profundización se hicieron más lentas; y aunque sus consecuencias en el plano ideológico (¿qué socialismo va a ser este?), y sobre todo su impacto en las desigualdades sociales y la pobreza, se fueron extendiendo.

Las políticas que igualaban a las distintas clases y grupos sociales en la Cuba anterior, tales como una estructura salarial muy acotada, canasta básica subsidiada mediante cartilla de racionamiento (la “libreta de abastecimientos”), control de precios, gratuidades y subsidios de todo tipo, se fueron desvaneciendo, formalmente o de facto, a medida que el salario y el ingreso divergían, que el acceso a divisas alteraba la relación establecida entre salarios y capacitación, que los niveles de producción no se recuperaban.

A pesar de la supuesta temporalidad de la crisis, Cuba no volvió nunca al nivel de bienestar y visión de futuro que había existido, sobre todo en la década anterior al Periodo especial.

Más de una década después de aquellas medidas —aprobadas e implementadas bajo la dirección de Fidel—, un documento titulado Lineamientos económicos y sociales fue discutido públicamente en una consulta masiva, y adoptado oficialmente en el VI Congreso del PCC (2011). Cinco años después, apenas el 23 % de sus políticas acordadas se habían cumplido.

En 2018, la consulta sobre una muy amplia reforma constitucional arrojó resultados inesperados. Entre ellos, que los temas más polémicos del nuevo texto no eran precisamente los cambios radicales en la diversificación de la propiedad sobre medios de producción, la extensión del mercado, el acceso del capital privado a sectores como la agricultura y los servicios (incluidos los sectores nacionalizados en 1960).

O sea, que estas transformaciones no suscitaban oposición, a pesar de su alcance fundamental. La nueva Constitución, aprobada por mayoría abrumadora en 2019, ponía la equidad —en vez de la igualdad— por delante y se preocupaba por la concentración del ingreso, pero no la proscribía.

Desde principios de los 90 hasta hoy, cada vez más expertos, dentro y fuera de nuestras instituciones, han venido haciendo propuestas encaminadas a constituir un programa de reformas que rebasara el alcance de un paquete de medidas anticrisis.

Aunque ninguno había propuesto nunca políticas como las que marcaron el desmantelamiento del socialismo en Europa del Este y la Unión Soviética, no pocos de ellos fueron calificados como emisarios del capitalismo.

A pesar de las diferencias introducidas en los documentos emitidos en los últimos 30 años acerca de la naturaleza del socialismo cubano, este recelo hacia cualquier propuesta de reforma se ha mantenido vivo hasta nuestros días.

A raíz de la intervención de Estados Unidos en Venezuela el pasado 3 de enero, se me ocurrió encuestar a un grupo de economistas y analistas políticos en torno a la pregunta: ¿Cuáles deben ser las políticas prioritarias, coherentes con una estrategia para salir de la crisis y que se hagan cargo de la complejidad del momento?

Según algunos lectores que me lo dijeron por lo claro, las respuestas de mis encuestados resultaban “excesivas” (neoliberales): Cuba ante Estados Unidos: lecciones y antilecciones de la intervención en Venezuela – OnCuba.

Ahora que la Asamblea Nacional (ANPP) acaba de aprobar un programa de transformaciones que rebasa con mucho, por su radicalidad y amplitud, lo que cualquiera de estos expertos propuso nunca, sin embargo, la visión que identifica las reformas con el virus del capitalismo sigue ahí.

Si uno lee, por ejemplo, las narrativas de medios extranjeros, supuestamente bien informados sobre lo que está pasando aquí y ahora, podrá comprobar que identifican las recientes transformaciones con concesiones al capitalismo, que reflejan la quiebra definitiva del socialismo. Exactamente como los fundamentalistas vernáculos. Y como si entre estas transformaciones y el derrumbe del Muro de Berlín no hubiera cambiado nada en Cuba.

En busca de luz sobre la compleja red de interrogantes que se derivan de las 176 medidas debatidas en la ANPP, decidí sometérselas a tres economistas, pioneros, que las anticiparon en escritos y conferencias, y a quienes conozco bien por su manera de pensar, persistencia y compromiso: Juan Triana Cordoví (JTC), Omar Everleny Pérez-Villanueva (OEP) y Julio Carranza (JCV).

Les agradezco a ellos por responder a mis preguntas de cabeza múltiple, y también por contestarme en un tiempo récord.


Rafael Hernández, Juan Triana, Omar Everleny y Julio Carranza.


Según algunos economistas, el eje de las reformas es o debería ser la extensión del sector privado, en todas aquellas actividades donde pudiera desarrollarse con mayor eficiencia que el estatal o el público. ¿Va a ser o debería ser así en la política económica que se avecina? ¿No implicaría, en el mediano plazo, que el sector privado se tragara al público?

JTC: No hay un solo eje en las reformas, sino al menos dos o tres grandes ejes. Uno de ellos, la expansión del sector privado y su papel en la economía. El otro, la reforma de la empresa estatal, aplazada tantas veces.

No creo que el sector privado pueda tragarse al público. Todavía este es muy grande, y hay realmente ahí un negocio poderoso; costaría mucho trabajo al sector privado poder desplazarlo, siendo todavía un sector naciente.

OEP: El sector privado debe jugar un papel esencial en la política económica que se avecina. No porque sea privado, sino porque el problema de Cuba, más que financiero, es de oferta de bienes y servicios. Y el Estado en estos momentos no cuenta con recursos financieros para producir lo que puede desarrollar el sector privado.

No creo que vaya a tragarse al sector público. Cada uno tiene su espacio.

Lo primero que hay que definir como estrategia es cuál será el tamaño de ese sector público. La energía, la producción de acero, todo ese tipo de producciones que necesitan un gran capital solo las puede garantizar el Estado.

Pero en el comercio minorista, la alimentación, los servicios personales, hay un área muy grande que puede cubrir el sector privado.

En el pasado, el sector público, por diferentes motivos, ha sido ineficiente. El Estado le ha quitado recursos que produce la empresa estatal socialista. Y esas reglas tienen que cambiar.

JCV: Una cuestión fundamental del actual planteamiento es darle a todo el sistema empresarial el reconocimiento y las facultades que debe tener para operar, sean estatales, cooperativas, privadas y mixtas, nacionales o extranjeras; todas integradas a los mercados regulados por el Estado, y en el caso de las empresas estatales, bajo una planificación estratégica y financiera, no una burocrática y administrativa como la que ha existido hasta hoy.

Los prejuicios con el sector privado se deben superar y darle el lugar que le corresponde. El sector privado y el cooperativo han de jugar un papel importante e imprescindible; sus intereses deben ser reconocidos y tener representaciones, pero de ninguna manera imponer esos intereses individuales o empresariales, por legítimos que sean y lo son, por encima de los intereses generales y mayoritarios del pueblo y la nación.

Claro que los medios de producción fundamentales, estratégicos, deben continuar bajo propiedad social con protección legal y también deben mantenerse y desarrollarse todas las empresas públicas que sean eficientes.

El sector estatal que salga de aquí ha de ser eficiente y competitivo. Eso no excluye la existencia de determinadas actividades que por definición son deficitarias y, dada su función, han de mantenerse bajo el subsidio del presupuesto del Estado, pero deben ser pocas y plenamente justificadas.

También han de mantenerse bajo régimen estatal y con la asignación de recursos necesarios a sectores fundamentales como la educación y la salud, aun cuando algunas actividades específicas de estos sectores pasen a formas privadas, como de hecho ya sucede con algunos comercios de medicinas y servicios de óptica y dentales, donde la participación ha de ser mixta.

Estas medidas van a acentuar diferencias sociales, pero estas deben estar reguladas y acompañarse de una política fiscal progresiva y rigurosa. Que las diferencias de ingresos sean resultado de la eficiencia y el trabajo y no de la corrupción y actividades espurias, las políticas sociales deben también reforzarse para apoyar a una población fatigada y hoy empobrecida. Se debe mantener el principio de que nadie quede abandonado.

Hay que impedir privatizaciones perversas y sin licitaciones que respondan a intereses de grupos particulares, muchos de ellos provenientes de la antigua burocracia. Ya vimos lo que sucedió en Europa del Este.

Esos peligros están activados, pero la manera de preverlos y controlarlos también debe activarse. Su esencia es la participación y el poder político de la población, mediante una actuación adecuada de las instancias del poder popular y de los órganos de control de la república, las instituciones políticas y sociales, en primer lugar, el Partido. Pero para cumplir adecuadamente ese papel, ellas mismas deben reformarse, el Partido incluido, y por el lado estatal, en lugar primordial, la Contraloría General, cuya función debe incluir a todos los sectores de la economía, sin exclusiones injustificadas.

Las instituciones democráticas del país, en primer lugar el parlamento, deben tener una voz activa y diversa, expresión de lo que ya hoy es y será la sociedad cubana.

Un sector público eficiente, con autonomía real para planear, decidir lo que produce, redistribuir ganancias entre sus trabajadores y hacer que participen en las decisiones, operar en el mercado cambiario, establecer acuerdos con otras empresas, sean públicas o privadas, nacionales o extranjeras, parece un animal muy diferente al actual. ¿Es posible esa metamorfosis? ¿Qué debería ocurrir para que esa transformación tuviera lugar? ¿En qué plazo?

JTC: La transformación de la empresa estatal tiene que ser profunda y grande. No se puede aspirar a que ocurra en un plazo corto. Pero esa metamorfosis, como tú la llamas, puede ocurrir porque, aunque a veces se desconoce, tenemos empresarios muy capaces, que no han dejado desarrollarse como empresarios de verdad.

Esa transformación va a tener lugar no solo por acciones directas hacia la manera en que se gestiona la empresa estatal, sino también por acciones indirectas. Una parte de las políticas que se están discutiendo y se aprobaron hoy obligan a esa metamorfosis: participar en el mercado cambiario, poder tener relaciones mucho más fluidas con empresas extranjeras, exportar e importar libremente; todo eso obliga al cambio de ese sector.

¿Qué más debería ocurrir? Dejar que los empresarios se pongan las pilas o no quitarles las pilas cuando ya las tienen puestas, que es también lo que ha pasado.

Es muy difícil poner un plazo. Ahí hay un proceso de aprendizaje, que exige desvestirse, desaprender, volver a vestirse y volver a aprender. Para ese proceso no me atrevo a poner un plazo, pero no debe ser corto, o sea, no ocurrirá en seis meses. Aunque hay empresas cubanas que empezaron a trabajar con empresas extranjeras y se fueron transformando rápido, siempre es un proceso complicado, pues desaprender y volver a aprender otra vez es relativamente complejo.

OEP: Va a haber diferentes etapas de la reforma. Una etapa en los dos primeros años, que algunos economistas hemos planteado identificar como de estabilización. Después, una etapa de cambios estructurales, entre dos a cinco años, que es donde realmente se hagan cambios más profundos.

En los dos primeros años, hay que concentrarse en tres temas vitales: energía, alimentación e infraestructura. Porque hay problemas críticos para la población cubana, como el del agua, la recogida de los desechos sólidos y otros servicios públicos que hay que recuperar.

Para después definir qué sectores, qué áreas son los que vamos a priorizar.

Yo sigo viendo el turismo como importante. Y la posibilidad de que empiecen a haber agentes turísticos, turoperadores privados, da cierta garantía de que se puede recuperar ese sector. Por ejemplo, si un hotel no tan grande, de 30 o 40 habitaciones, hostales, moteles, se le puede dar en administración a un privado, ¿por qué no dárselo, si ya lo tienen extranjeros?

El gobierno tiene un plan muy concreto y ha sido muy hábil, muy pragmático, en los últimos días, para plantear cosas que en otro momento no hubiera pensado.

Hay que pasar a CADECAs (casas de cambio) privadas, pues de todas maneras se cambia en la calle y ese es un dinero que no accede al Estado. ¿Por qué no poner CADECAs privadas y cobrar un impuesto por operaciones?

Otro paso importante es eliminar el monopolio del comercio exterior, de manera que todas las formas de propiedad puedan importar y exportar directamente. Si alguien lo quiere hacer a través de una empresa estatal con experiencia, que lo haga. Pero que no sea obligatorio. Así como eliminar las agencias empleadoras, que han sido una traba para los inversionistas extranjeros. Y sobre todo, trabajar el problema de la deuda externa. Si no destrabas la deuda, seguirá faltando el financiamiento.

Un sector público eficiente es aquel sector que se concentra en determinadas entidades, que para ser eficientes requieren una ley de empresas que las iguale a todas en las mismas condiciones. De manera que el sector estatal participe en el mercado cambiario, retenga parte de sus utilidades para recuperar la producción y la descapitalización que sufre.

Con las reglas aplicadas hasta ahora, no puede garantizar determinados bienes y servicios. ¡Claro que no! Pues si una empresa estatal tiene utilidades, pero después el Estado las recoge para un “bien común” —como producir determinadas cosas para toda la población—, eso puede justificarse así, pero se afecta la capacidad de la empresa como tal.

En un mediano plazo, habría que darles las mismas posibilidades que ha tenido el sector más dinámico de la economía hasta este momento, y que es el mayor importador de alimentos en Cuba ahora mismo (y las cifras lo avalan). La utilización de las remesas, para decidir dónde comprar y a qué precios, no la tiene el sector público o estatal.

La autonomía tiene que ser real. El camino que se avecina, yo creo que sí va a incluir una mejoría de las condiciones de competencia.

JCV: La situación actual tiene urgencias que hay que atender de manera prioritaria y también la necesidad de una transformación integral y profunda del modelo económico. Planos interdependientes, pero que no deben confundirse.

La respuesta inmediata a las urgencias está determinada por los problemas fundamentales que afectan hoy a la población: energía, alimentación, agua, salud, higiene pública, movilidad, etc. Esa respuesta también supone contar con más recursos externos, de ahí que el problema de la deuda y el acceso a créditos, inversión, etc., sea también una prioridad. En las medidas propuestas están incluidas las formas para responder a esas urgencias.

Lo otro es la transformación integral del modelo económico. Ese es un proceso necesariamente más lento, aunque se debe acelerar lo más posible, que ha de comenzar con el restablecimiento de los equilibrios macroeconómicos: déficit fiscal, inflación, déficits externos, etc. Ese proceso lleva más tiempo, pues es mucho lo que hay que transformar.

Es preciso definir etapas, áreas de acción, objetivos generales y parciales, indicadores, etc.; y sobre todo tener un horizonte estratégico claro y la capacidad política para corregir las desviaciones que inevitablemente habrán de aparecer. De lo contrario, se podría llegar a un triste destino no deseado y quizás ya sin recuperación posible. Sobre todo esto hemos escrito y propuesto en extenso desde nuestro libro de 1995 y con otros muchos textos posteriores con las actualizaciones correspondientes.

Hoy la política es más importante que nunca, aunque haya quienes piensen lo contrario, no para trabar ni para detener el proceso de reforma, sino para conducirlo por la ruta que debe marchar, respondiendo siempre a los intereses de la nación y no a espurios intereses sectoriales y de grupo, mucho menos a las presiones imperialistas. En eso hay un desafío fundamental. En un reciente artículo utilicé una expresión: que sean las ideas y no los hechos incontrolados las fuerzas conductoras de este proceso.

Uno de los rasgos del nuevo socialismo, tal como se retrata en la nueva Constitución, es la descentralización, en particular, la entrega de poderes a los niveles locales. Aunque seguimos sin una ley que se los haya otorgado al cabo de siete años de esa definición constitucional, ahora se enfatiza la descentralización y el papel estratégico de los municipios. ¿Están preparados los gobiernos locales para esa autonomía? ¿Para ser capaces de administrar sus recursos, gestionar inversiones internas y externas, diseñar políticas fiscales y de empleo, controlar servicios básicos y adaptar las políticas sociales a sus necesidades…? ¿Qué debería ocurrir para que los gobiernos locales asumieran plenamente ese papel? ¿Qué peligros se corren al descentralizar?

JTC: Si están preparados los gobiernos locales para la autonomía que se les concede, creo que no lo están. Es así de escueta mi respuesta.

En cuanto a qué debería ocurrir para que lleguen a estarlo, algo que está ocurriendo es que le están concediendo ya esos espacios, determinados derechos y obligaciones. Lo otro que debe ocurrir es que ellos tendrán que formar personal adecuado para eso.

Si uno revisa hoy a los gobiernos locales, no solo son pobrecitos porque estén en un territorio pobrecito, sino porque el personal que tienen para trabajar probablemente no sea el más adecuado, aunque, por cierto, sí pueda ser el más entregado.

Peligros que se corren al descentralizar, hay muchos, desde una interpretación errónea de las políticas nacionales hasta aquellos que están asociados a hechos de corrupción, sin lugar a dudas.

No me atrevo a enumerarlos todos porque a cada rato sale uno nuevo. Pero disponer de esa capacidad para interpretar las políticas nacionales y adecuarlas a sus necesidades, y para generar políticas propias, tiene como un componente la toma de riesgo y la posibilidad, sin dudas, de equivocarse.

Yo prefiero correr ese peligro en vez de quedarme sin hacer nada.

OEP: Una de las deficiencias que afectan a los niveles locales, y también a los centrales, es la falta de preparación de los cuadros. A veces se pone a ocupar un cargo a una persona que no está preparada o que no es el profesional que se necesita. Y para lo que se avecina, los gobiernos locales deberían tener una mayor preparación, y que se les dieran las prerrogativas de las que carecen, y se anuncian, pero en la práctica no se les otorgan. De la mano de la autonomía local deben ir la preparación y los estímulos necesarios para que los dirigentes sean capaces de administrar recursos a ese nivel.

Si se paga un salario bajo, no estimulante, no va a haber personas dispuestas a dirigir en los municipios. Antes de asumir cargos, digamos, en la educación municipal, estarán más interesadas en hacerlo en un negocio privado, donde pueden ganar diez veces más. Todos esos desajustes deben corregirse. Pero yo sí creo en los poderes locales, en lo cual hay que trabajar intensamente para lo que se avecina.

Sí hay peligros al descentralizar, efectivamente, pero hay que asumirlos. Porque antes las medidas centrales se daban en un contexto donde el Estado podía administrar recursos. Hoy no los tiene, ni los va a tener en los próximos años, porque hoy estamos solos. Solos significa que no tendremos el crédito necesario para distribuir, ni los amigos que necesitamos, porque los hemos perdido por la mala gestión en administrarlos.

Si un amigo te entrega, digamos, una serie de vehículos, de ómnibus para tu transporte público, y tú no se los pagas, él no te dará las piezas de repuesto de esos ómnibus. Así hemos tratado a los amigos que nos han ayudado vendiéndonos, con períodos cortos de pago, pero con tasas de interés muy bajas, y nos han permitido pagarles con productos, digamos, níquel, como China, a quien dejamos de enviarle níquel porque no lo producimos.

Todo eso hay que corregirlo, porque ese va a ser el próximo camino, porque no queda ningún otro. Hay que sobreponerse a todas las adversidades, pero eso lleva un costo. No tanto un mayor costo social, porque ya la reforma social se ha hecho –y te voy a comentar más adelante sobre eso.

JCV: Yo considero que la descentralización de estos procesos a los municipios debe hacerse con muchísimo cuidado. Es positivo y necesario y podría hacer la gestión más democrática y eficaz, pero no de cualquier manera. La descentralización municipal no debe significar que el gobierno central se desentienda de responsabilidades que le son propias e indelegables.

Un país no es la simple suma de sus municipios, ni siquiera en los países de fuerte carácter federal. Los municipios son muy diferentes entre sí y su articulación, su complementariedad como partes de un todo, es una responsabilidad indeclinable del gobierno central.

La política económica y la conducción de la estrategia nacional de desarrollo son una tarea de responsabilidad central. O sea, la acertada descentralización municipal no debe significar la anulación del papel imprescindible del gobierno central, pues somos una sola nación.

Por otra parte, para que la descentralización opere adecuadamente, deben contar los municipios con los recursos indispensables. En primer lugar, con los cuadros y funcionarios capaces. Ha de ser la meritocracia (capacidad, formación, ética, probidad, empatía y compromiso) lo que determine los nombramientos y la elección a ese nivel, como habría de ser en todos los niveles.

En general, el actual nivel de los cuadros y funcionarios a nivel municipal está por debajo del que se requiere para esta compleja función y, por supuesto, que ese trabajo debe tener la remuneración que merece.

En un contexto de descapitalización, falta de fuentes de financiamiento, alta deuda externa, infraestructura deteriorada, crisis energética y alimentaria, ¿de dónde podría salir la inversión necesaria para recuperar la economía y reestructurar el modelo? ¿Disponen los emigrados cubanos del capital y la voluntad para convertirse en esa fuente principal? ¿Hasta qué punto las circunstancias políticas en la diáspora cubana lo facilitan o lo ponen en riesgo? ¿Sería posible sin que Estados Unidos y Cuba volvieran al camino de la normalización?

JTC: La inversión necesaria para recuperar la economía y reestructurar el modelo puede salir de diferentes orígenes.

Una es la inversión extranjera, que puede sentirse estimulada por las decisiones adoptadas para facilitar y ampliar sus espacios en el país.

Otra fuente pueden ser las facilidades que ofrecen los BRICS. Para lo cual se requiere acabar de entender cómo negociar y participar en ese marco.

Una tercera fuente puede ser el capital nacional. Un capital no solo privado, sino de empresas estatales que sean exitosas y quieran invertir para crecer, para diversificarse, y que habría que dejarlas.

Están también los créditos que pueden aportar los organismos multinacionales, y los países individuales, a los cuales hoy cuesta mucho más trabajo acceder. Pero no los desestimo totalmente.

Por último, el capital de cubanos residentes en el exterior. Ahí viene la pregunta: ¿Hasta qué punto las circunstancias políticas en la diáspora cubana lo facilitan o lo ponen en riesgo? Hasta ahora, la historia de esa relación ha sido muy compleja —y tú la conoces mucho mejor que yo. Conlleva que una parte de esa diáspora tenga mucha desconfianza en invertir en Cuba.

De otra parte, el marco legal en Cuba todavía no se entiende bien. Hay que perfeccionarlo mucho, mejorarlo para que pueda dar las seguridades que requiere el inversionista en general, y en particular, este inversionista cubano que viene de la experiencia de haber vivido en Cuba. Esa incertidumbre hay que borrarla, creando un grupo de reglas muy claras que además incentiven y garanticen esa participación.

La mayor parte de la diáspora cubana vive dentro de un riesgo constante y bajo la amenaza de las propias restricciones que el gobierno norteamericano le impone a Cuba. Tienen que estar midiendo si están violando alguna ley norteamericana y puede ser objeto, por lo tanto, de una represalia. Eso está presente, sin lugar a dudas, y puede complicar la inversión masiva de capitales de cubanos residentes en el extranjero.

En cuanto a si sería posible sin que Estados Unidos y Cuba volvieran al camino de la normalización: resulta difícil, pero no imposible. Tendría que extenderme mucho para explicarlo, pero hoy por hoy ya se da inversión de capitales de cubanos residentes en el exterior en la economía nacional. Así que, tomando los hechos como parte de esa respuesta y criterio de la verdad, diría que sí es posible, a pesar de que no haya una normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

OEP: Tenemos que ubicarnos en que el entorno económico natural de Cuba son los Estados Unidos, dada la distancia y el hecho mismo de haber recibido una parte mayoritaria de la emigración cubana. Pero el gobierno de ese país ha sido muy agresivo contra Cuba, y sobre todo en los últimos meses las sanciones han sido muy fuertes.

Sin embargo, Cuba tiene que encaminarse hacia lo que se podría hacer para esa normalización. Yo sí he podido conocer que los emigrados cubanos tienen capital y pueden convertirse en una fuente importante. Pero para eso hay que hacer cambios legislativos, hay que sentarse a analizar en la mesa de negociaciones el problema de las nacionalizaciones y otros temas pendientes, que hay que lograr resolver.

Si en algún momento fuera posible cambiar inversión por activo tipo swap, habría que hacerlo. Si tenemos un hotel con apenas 10 % de ocupación de sus capacidades, se podría disponer que un emigrado administrara ese hotel y parte de las utilidades se le entreguen, como parte del capital que Cuba dispuso. Hay muchas fórmulas.

Si no se arreglan las relaciones y no se alcanza la normalización, es muy difícil que Cuba acceda al capital que se necesita. Porque el capital hoy es transnacional; y aunque muchas compañías estarían dispuestas a invertir en Cuba, si luego van a ser sancionadas por Estados Unidos, no van a hacerlo, lo que ya está sucediendo en estos momentos.

Pero no podemos desistir, hay que buscar cualquier alternativa positiva, sin ceder soberanía, pero sin ser muy estricto, porque no hay forma de resolver esos problemas que has planteado. Y la cuestión del financiamiento externo es prioritaria.

El Estado tiene que hacer un proceso de estabilización de dos años vista, para resolver dos problemas prioritarios de corto plazo: la energía y la alimentación. Ya no va a garantizar la cartilla de racionamiento como en el pasado; no tiene con qué hacerlo. Eso llevará a que las personas entiendan que la Cuba socialista anterior a 2026 no será posible, y que para mantenerla en nuevas condiciones se requiere reestructurar el modelo.

Para mí, hay que construir un modelo social de mercado. Uno de los errores de estos últimos años es no haber adelantado las reformas que muchos sugirieron hacer, sobre todo Rusia y China, donde tuvieran un mayor peso todas las formas de producción, especialmente privadas. Y Cuba se demoró mucho en hacerlas. Hoy lo estamos haciendo en las condiciones en que no tenemos otras opciones. Y cuando se negocia en estas condiciones actuales es muy difícil, porque hay que aceptar muchas cosas que no se hubieran aceptado en otro momento histórico. Para salvar al país, por encima de todo.

JCV: Como señalé antes, la disposición de recursos es un problema fundamental, un fuerte nudo que afecta a la economía nacional; por eso el tema de buscar acceso a nuevos recursos es parte de las urgencias. Y destrabar la deuda es fundamental. He venido planteando lo de cambiar deuda por activos y por inversión, esto es muy posible y probablemente la opción más viable. Hay muchos recursos y capacidades que hoy están subutilizados y muchos deteriorándose. Claro que siempre debe hacerse de manera tan rigurosa como ágil, hay que cuidar que las presiones del momento no lleven a decisiones inconvenientes que afecten la soberanía y el control de recursos estratégicos de la nación.

La migración cubana es parte de la nación. Un sector de ella tiene capitales y capacidad empresarial, aunque no es toda ni la mayoría, integrada por trabajadores asalariados. Pero todos podrían participar de alguna manera. Los primeros, con inversiones, tecnologías, comercio, mercados, etc. Esto ha de ser parte de una voluntad compartida y aquí habrían de darse todas las garantías de manera transparente y sin titubeos, establecer con leyes y regulaciones lo que se puede hacer y lo que no; o sea, espacios y garantías amplias, claramente establecidas, en función de un proyecto de nación que debería ser compartido por todos, incluida, ojalá, los que han tenido una conducta hostil. Es todo un tema político y muy actual.

La respuesta corta es clara: sí deberían jugar un papel importante, sin renunciar a sus intereses individuales. Riesgos siempre habrá, pero hay que asumirlos con inteligencia y resolución. Lo más importante es el interés del pueblo y su bienestar, ¿es difícil hacer todo eso compatible? Sí. ¿Es imposible? No. Quizás este sea el desafío político más importante hoy.

Un escenario de negociación con Estados Unidos es lo más deseable, pues podría cambiar notablemente el cuadro, la superación de la crisis económica, etc. Creo que el gobierno ha trabajado y trabaja intensamente en ello, hoy con la experiencia de los años, de la historia, de los errores del pasado, etc. Pero la pregunta siempre ha de ser: negociar qué y para qué.

Es ahí donde la claridad de la respuesta ha de ser meridiana. Una posición amplia que incluye muchas decisiones sensibles, pero puntos muy claros acerca de que no es negociable bajo ninguna circunstancia. Se ha dicho que la soberanía y el orden interno, y yo estoy de acuerdo. Los temas internos de Cuba son un problema de los cubanos, de todos los cubanos, pero sin añadiduras.

El gobierno norteamericano debe estar consciente y seguro de que Cuba está dispuesta a avanzar y a poner mucho sobre la mesa, excepto lo irrenunciable. Esa conciencia podría dar lugar a una relación de respeto y mutua conveniencia. Ahora bien, ¿estará dispuesto el gobierno de Estados Unidos y esta administración en particular a establecer un marco adecuado de negociación?

Cuba debe trabajar para eso, pero también estar preparada para la peor de las situaciones, incluida una indeseada agresión militar. La soberanía, bien entendida, es irrenunciable, lo que no requiere fundamento académico. Es la voluntad histórica de un pueblo demostrada durante casi dos siglos. Ahora no habrá de ser diferente. Negociación sí, toda la posible, realista y amplia; pero imposición y concesiones de soberanía, bajo ninguna condición.

Desde 2011, se han venido adoptando sucesivos programas de reforma, alcanzando acuerdos en congresos del PCC, aprobando una nueva Constitución y nuevas leyes. Sin embargo, el proceso de reformas se ha estancado y hasta cierto punto parece haber extraviado su curso. ¿Qué razones hay para pensar que a partir de hoy será diferente?

JTC: Te diría que hay muchas razones y ninguna.

La primera razón para pensar diferente es el contexto internacional en el que Cuba se está desarrollando hoy, que ha cambiado tremendamente y genera mucho estrés a la hora de manejar el país. Esta situación puede empujar a ese proceso de reformas y que no pase lo que ha pasado otras veces.

Segundo, tenemos ahí la permanente amenaza de Estados Unidos y sus intenciones de cambiar el país, en función de lo que ellos entiendan que debe cambiar. Obviamente, ese es un elemento que empuja para hacer este proceso de reformas y no virar hacia atrás.

Lo tercero es la situación económica y social, esa policrisis en la que estamos todos metidos y sufrimos constantemente. Si no hay una reforma, está muy claro que va a ser muy difícil poder salir de esta policrisis.

También hay que entender que este gobierno ha tenido un proceso de aprendizaje. Hoy está en una situación con muy pocas alternativas, como no sean las de seguir un camino de reformas, que ya fue trazado en líneas generales y nunca se siguió, sino que se detuvo y se echó para atrás. Ahora hay que seguirlas, y esa es otra razón, sin lugar a dudas. Ahí hay un proceso de aprendizaje, que cuenta bastante.

OEP: El modelo que se avecina es diferente. Aunque es cierto que hemos aprobado decenas de programas, hemos alcanzado miles de acuerdos y hemos pasado balance de los congresos del Partido, la Constitución, las leyes, etc., sin embargo, el país no ha avanzado. Y entre las trabas por las que el país no ha avanzado, está el haberle tenido miedo al sector privado, que es un problema ideológico.

Hoy deberá ser diferente, porque reitero que Cuba está sola en el mundo. Nunca se había estado en un momento de policrisis como este. Significa que tenemos crisis financiera, de alimentación, largos apagones, problemas con los medicamentos y problemas con el transporte, todo junto.

En una familia cubana hoy se duerme mal, se come mal, se transportan caminando a los centros de trabajo, se gana poco y hay una alta inflación. No ha habido otro momento en la historia reciente de Cuba —hablando de los 90 para acá— que presente esta situación tan convulsa y tan complicada.

Si queremos salvar, no el modelo, sino al país, tenemos que hacer las cosas diferente. Si seguimos haciendo lo mismo, vamos a seguir repartiendo miseria. Si hay políticas nuevas que conlleven cambios constitucionales, hay que hacerlos. Si hay que eliminar en la Constitución aquello que dice que no se permitirá la concentración de los ingresos ni la propiedad, hay que cambiarlo. Mientras que sea legítimo, mientras que sea legal, mientras que el sector privado dé determinados bienes y servicios, ¿por qué cogerle miedo? La fuerza del Estado radica en lograr ponerle impuestos a esas actividades y después redistribuirlos a nivel de la sociedad.

Para mí, la única cosa diferente es que hay que hacer un país con mercado.

JCV: Hemos llegado a una situación límite: la agresión externa por un lado (que no es solo el bloqueo) y las insuficiencias internas por otro, entre ellas el tremendo retraso de una reforma económica integral y profunda. Ese ha sido uno de esos principales errores; lo hemos dicho y argumentado al menos desde hace más de tres décadas, cuando era ya evidente el agotamiento del modelo económico de planificación burocrática.

Si uno lee los documentos aprobados en los congresos del partido desde 2011, y después la Constitución de 2019, aprecia que esa realidad se comprende desde entonces; y que se aprobaron documentos que daban el espacio político y legal necesario para la reforma. Sin embargo, inercias, incomprensiones, dogmatismos e intereses creados fueron una permanente fuerza en contra.

Lo nuevo ahora es haberlo asumido; y la voluntad política para avanzar por encima de esa resistencia. Va a ser difícil, pero el camino ya empezó. Hay que tener cuidado con aquella máxima existente en Cuba desde época de la colonia: “Se acata, pero no se cumple”. Pero es preciso acabar con esos obstáculos sedimentados, tan fuertes como difusos, por eso son tan difíciles de eliminar. Nunca faltarán, pero con consenso, participación popular imprescindible, rendición de cuentas y una conducción certera se puede lograr.

Es difícil declararse pesimista u optimista frente a un proceso tan complejo. Debemos ser realistas y, como decía Gramsci, continuar, quizás, con el pesimismo de la mente, pero siempre con el optimismo del corazón.