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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz
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lunes, 23 de diciembre de 2024

Las pifias de los profetas

Suelen ser anunciados bajo el eslogan de «especialistas a los que Gobierno no les hace caso». Nos brindan sus rotundas profecías desde medios extranjeros. Sin embargo, raramente estas se cumplen.

Por ejemplo, cuando transcurrido el año de gracia las mipymes empezaron a pagar impuestos, nos anunciaron su quiebra total… pero ahí permanecen. Lo mismo dijeron cuando los aranceles de importación se multiplicaron por cinco: ¡No habrá más pollo ni aceite! Y no fue así.

Hay muchos ejemplos. Cuando se divulgó el proceso de bancarización, decretaron la paralización del comercio en Cuba; pero ello no ocurrió. Cuando se toparon los precios a seis productos de importación y alta demanda, anunciaron la desaparición de estos en el mercado… pero tampoco sucedió.

Es el raro caso de economistas que niegan su condición; pues no hay medida dirigida al control o a ordenar la economía a la que no se opongan. 

Por tanto, era predecible que también la emprendieran con el reciente Decreto 110 de 2024, del Consejo de Ministros, sobre las regulaciones para el control y uso eficiente de los portadores energéticos y las fuentes renovables de energía.

Desde la plataforma x, uno de estos especialistas nos ha dicho: «Periodo especial en tiempos de incompetencia. La noción de que cada “actor” debe generar su propia electricidad a partir de fuentes renovables de energía pone en riesgo la poca “modernidad” que le viene quedando a la economía cubana».

Pretende desinformarnos doblemente. Primero, no todos los actores económicos deben generar hasta el 50 % del consumo del pico diurno; tendrán que hacerlo aquellos que, en los últimos 12 meses del año anterior, consumieron un promedio mensual igual o mayor a los 30 MWh o 50 000 litros de combustible.

Segundo, una rápida búsqueda en Google sugiere que ese «especialista» desconoce el significado de la palabra modernidad.

Según datos registrados por la Unión Española Fotovoltaica, asociación mayoritaria de la energía solar en España –que ya cuenta con más de 815 empresas–, en 2023 se emplazaron 1 706 mw de nueva potencia de energía solar en instalaciones de autoconsumo: ello representa el 30,4 % del total de energía solar instalada en el año, en ese país.

Una investigación realizada por YouGov –firma de investigación de mercados, líder de encuestas en línea en Europa– determinó que dos tercios de las pymes en República Checa, Alemania, Grecia, Italia, Países Bajos y Polonia ya están recurriendo a la energía renovable y a soluciones de eficiencia energética.

La investigación también señala que más de la mitad (52 %) de las pymes encuestadas afirman que la dependencia de los combustibles fósiles de su país está detrás del aumento de los precios de la energía, y ven la solar y la eólica como la mejor forma de superar la crisis energética.

A lo largo y ancho del mundo es común que las empresas inviertan en paneles solares, cuya vida útil es de unos 25 años. Con ello pueden ahorrar entre un 40 % y un 60 % de la factura eléctrica, mientras la inversión se amortiza en menos de siete años.

Semejantes inversiones también contribuyen a disminuir la huella de carbono, cosa que puede dejar beneficios económicos adicionales, en tanto muchos países ofrecen incentivos arancelarios o impositivos a productos amigables con el ambiente.

¿Con qué «vaticinio» se nos aparecerán mañana estos iluminados?. Da igual: siempre aciertan en la equivocación.

miércoles, 20 de noviembre de 2024

Una deuda de los estudios académicos: la empresa estatal socialista cubana. Comentario Dr Humberto Blanco


18 de noviembre de 2024


Dr. Humberto Blanco Rosales, investigador del Centro de Estudios de la Economía Cubana. Foto: ACN

Creo que en los estudios académicos viene faltando un libro sobre la empresa estatal socialista cubana. Quiero decir, un volumen que no solo contribuya a elevar la cultura económica de cuadros, técnicos, obreros y dirigentes sindicales de base, sino que, además, sea una apreciable herramienta de trabajo.

Con frecuencia el tema empresarial suele enfocarse desde una mirada macroeconómica o de conceptos básicos muy generales: cosa que, naturalmente, no está mal; pero que, de algún modo, es como ignorar que un edificio necesite de estudios específicos para el adecuado balance de los cimientos.

Tal vez exagero si digo que el prefijo micro –de la palabra microeconomía– muchas veces termina por simplificar la magnitud del fenómeno. En cualquier caso, ello tal vez explicaría el cierto uso de estereotipos y lugares comunes con que a menudo suele abordarse el universo empresarial: lo cual, paradójicamente, es algo que habla en favor de su complejidad.

Quiero decir, no ya de la complejidad relacional que puede explicarse a través del comportamiento y la gestión de las múltiples variables de diseño organizativo; sino también de la complejidad cognitiva asociada a la dificultad de comprender y llevar a cabo los aspectos más esenciales del trabajo realizado en la organización.

Son múltiples los desafíos que se presentan al acometer un estudio de semejante naturaleza. La mayor dificultad al abordar diseños de empresa eficaz es que esta no puede ser representada por un modelo único, cerrado, estable en el tiempo.

El modelo empresarial debe ser entallado como traje a la medida, y no solo porque cada empresa es exclusiva en cuanto a sus particularidades, sino también por tratarse de sistemas abiertos, en cuyas dinámicas inciden numerosos factores de contingencia.

Incluso, una misma empresa puede ser administrada de diferentes formas, según la visión de sus directivos, sin que ello signifique que un método u otro sea superior. Por ejemplo, la mayor experiencia, formación o capacidad de trabajo de unos cuadros sobre otros puede determinar el tipo de estructura organizativa.

Es necesario apuntar que la propia economía cubana tiene varias particularidades respecto a otras del mundo, fundamentalmente por la presencia de un bloqueo que suma dificultades a la previsión económica, la optimización de gastos de capital, las cadenas de suministro, y el acceso a fuentes de financiamiento en divisa, entre otros aspectos.

Con toda intención no incluyo entre las peculiaridades la planificación centralizada. Con frecuencia algunos estudiosos suelen sobredimensionar o estereotipar este asunto como si en el mundo no fuera cosa común la planificación estratégica corporativa.

Ninguna corporación renuncia a establecer un plan de previsión de necesidades para el futuro, y debemos decir que en el mundo hay muchas que incluyen más empresas y unidades administrativas que todas las que conforman el tejido productivo estatal de nuestro país, y, por supuesto, también las que nos superan en volúmenes de producción y de ventas.

En cualquier caso, en Cuba tenemos empresarios de éxito, que han dirigido, o dirigen, empresas muy eficientes como la de la biotecnología y otras, cuyas miradas pueden arrojar luz y servir mucho más que de complemento.

Sería oportuno recoger esas experiencias prácticas, junto con las propias de la academia, en lo que pudiera ser un prontuario de uso cotidiano, por su carácter estratégico.

Comentario Dr Humberto Blanco, CEEC: No acostumbro a emplear este medio para polemizar u opinar sobre determinados temas. Mis opiniones sobre la economía cubana y sobre todo sobre su sistema empresarial las manifiesto en otros espacios. Esta vez, por excepción, romperé esa costumbre.

Ayer lunes 18 salió publicado un artículo titulado "Una deuda de los estudios académicos: la empresa estatal socialista cubana", en el que el autor refiere una supuesta carencia de estudios de este tipo en los medios académicos.

En la sección de comentarios al artículo expresé mi reacción al respecto. La reproduzco ampliada aquí.

El autor de este trabajo desconoce olímpicamente los numerosos trabajos que se han realizado en el mundo académico en toda Cuba - desde hace muchos años- sobre dirección empresarial y la dilatada e impostergable transformación de la empresa estatal, con diagnósticos y propuestas para dicha transformación.

Al respecto, la lista de trabajos, colegas e instituciones implicadas es tan extensa que no cabe en este comentario, y abarca tanto la gestión interna como el entorno micro económico e institucional donde se desempeña la empresa estatal.

El autor omite también la existencia de grupos de trabajo donde académicos, funcionarios y empresarios de prestigio como los que menciona reflexionan sobre estos temas, debaten y elaboran propuestas. Y confunde, dicho sea de paso, la planeación estratégica empresarial en el nivel corporativo con la planificación centralizada de la economía.

Finalmente, espero que igualmente que nuestro periódico Granma publica opiniones de este tipo, publique mi comentario y otras opiniones diferentes a lo expresado en el citado artículo. Mucho necesitamos del debate responsable y fundamentado en la ciencia sobre estos temas. Y más aún en las circunstancias actuales.

P.D HHC: Puedo confirmar que el comentario del Dr Humberto Blanco no ha sido publicado por Granma.

lunes, 7 de octubre de 2024

Economía y humanidad


6 de octubre de 2024

Cuentan que cierta vez un estudiante preguntó a la antropóloga y poeta Margaret Mead cuál ella consideraba el primer signo de civilización de la historia. Tal vez esperaba que dijese la invención de la rueda, o la agricultura, o el alfabeto…; pero su respuesta fue sorprendente: «Un fémur fracturado y sanado».

En la vida salvaje, un fémur nunca sana, porque esto solo puede suceder si alguien se preocupa de alimentar y proteger al herido durante una larga convalecencia. Un animal con un fémur roto es abandonado por su manada y se convierte en presa fácil; no sobrevive el tiempo suficiente para que la pierna sane.

El asunto puede parecer anecdótico; excepción de la regla según algunos estereotipos antropológicos en los que la descripción tradicional de la evolución cultural de la humanidad pasa por tres estadios: salvajismo, barbarie y civilización.

La palabra «salvajismo» nos estaría remitiendo a un entorno en el cual los humanos se comportan como fieras; prevalencia de lo irracional y, por tanto, de lo cruel. Sin embargo, en el yacimiento de fósiles neandertales de Atapuerca también se descubrió el esqueleto de un individuo con una fractura sanada del húmero izquierdo.

Según la atrofia mostrada por el brazo, el accidente debió ocurrir en la niñez; pero se trataba de un adulto bien alimentado. Esto significa que la ética y el cuidado de los semejantes no son valores anecdóticos; están codificados en los genes humanos desde épocas remotas.

Llegado aquí, el lector quizá se esté preguntando el porqué de esta larga introducción humanista, o antropológica, en un artículo sobre economía. La razón es sencilla: la economía no es una actividad que esté por encima de los valores y encargos humanos; es su derivado, parte de su condición, por tanto, en ella debe prevalecer lo ético, lo racional; la contribución al cuidado del semejante.

El órgano encargado de regular y dar seguimiento a las actividades económicas es el Estado. Esto lo consigue mediante tres mecanismos: la política monetaria que busca impulsar el crecimiento económico; la política fiscal, que es la gestión de los impuestos del estado; y la política de regulación, que busca garantizar un mercado lo más racional posible.

El Estado se encarga de adoptar, dentro de su legislación, los principios reconocidos internacionalmente, para establecer un marco jurídico que permita a los diferentes actores económicos tener claridad sobre las reglas aplicables dentro de su actividad económica.

Una definición bastante simplificada de mercado hace referencia al sistema por el que se intercambian bienes y servicios en una economía, pero este no puede derivar en lugar salvaje en el cual el vendedor expolia al comprador bajo la ley del más fuerte y el principio de sálvese el que pueda.

Semejante salvajismo es el que prevalece en aquellos países donde se aplican políticas neoliberales: suerte de fundamentalismo económico, según el cual supuestamente el mercado «se equilibra solo», mediante una «mano invisible» y una «competencia perfecta» que, paradójicamente, solo beneficia a unos pocos.

Sus ideólogos abogan por la reducción al mínimo del Estado, y le exigen privatizar todas sus empresas, así como la eliminación de todo tipo de controles a la inversión extranjera, a los precios, los salarios, las exportaciones, las tarifas aduaneras y cuanto signifique un estorbo a las injustas ambiciones egoístas.

Esto implica despidos masivos, privatización generalizada, precios sin control, aumento de la desigualdad y la reducción abusiva de beneficios sociales.

En la economía socialista, sin embargo, debe prevalecer el humanismo, lo cual significa privilegiar temas como la distribución del ingreso, la pobreza, la marginalidad, el gasto social en salud, educación, vivienda, así como el equilibrio territorial. Solo en el sentido de mejora de la condición humana se puede hablar de progreso.

lunes, 20 de mayo de 2024

Economía de la cultura en tiempos difíciles

 Se impone un radical cambio de mentalidad en la promoción de la cultura

Foto: Internet

La semana pasada me invitaron a la asamblea de balance de la cultura en Sancti Spíritus. Por lo común, en tales reuniones suele manifestarse cierto espíritu «pedigüeño», en tanto muchas intervenciones se centran en solicitar más recursos.

Esta vez, sin embargo, la situación económica obligaba a enfoques muy diferentes. El país atraviesa por una severa etapa: alta inflación, déficit presupuestario, sensible escasez de divisas. ¿cómo avanzar entonces en medio de semejante panorama?

Es obvio que el reducido presupuesto obliga a establecer prioridades, pero, al mismo tiempo, hay que evitar retrocesos. Para conseguir esto, hay que aplicar lo en teoría económica se denomina «óptimo de Pareto».

O sea, dada una asignación inicial de recursos, determinar aquellas actividades en las que se puede avanzar sin perjuicio de otras.

La provincia cuenta con dos de las primeras siete villas fundadas en Cuba hace más de cinco siglos: Trinidad y Sancti Spíritus, lo cual significa disponer de un valioso patrimonio material que necesita ser protegido.

La idea sería postergar inversiones y concentrar recursos en la conservación, evitando deterioros.

También en el territorio existen tradiciones de larga data y gran impacto popular: el Santiago espirituano y las parrandas de Guayos, Zaza del medio y Yaguajay, entre otras. Son eventos que demandan cuantiosos recursos. ¿Cómo garantizarlos ahora?

Tenemos un compromiso con nuestra historia; pero la historia no solo existe para celebrarla, también es conocimiento acumulado. Preguntémonos entonces cómo se financiaban estas fiestas cuando fueron creadas en el siglo XIX.

Hay que identificar patrocinadores, cosa que suele funcionar en todo el mundo. La clave es encontrar empresas que de alguna forma se identifiquen con el acontecimiento y tengan interés de colaborar.

Esto es algo que también puede ser convertido en espectáculo, con la creación de espacios para expos y promociones dentro del evento mayor.

Se impone un radical cambio de mentalidad en la promoción de la cultura. No solo por el nivel de control y creatividad administrativa que los nuevos tiempos requieren, sino también para librarse de cierta ingenuidad comercial que aún perdura en muchos de nuestros cuadros.

Tanto en las ferias agropecuarias semanales como en las fiestas populares, se suelen alquilar espacios a los comerciantes con tarifas fijas.

Esto es un error: no es lo mismo un puesto de frituras que un restaurante en toda regla. No generan las mismas ventas. 

El Estado convoca y organiza el evento, corre con la limpieza de calles, recogida de basura, orden público; mientras garantiza un mercado cautivo. Esto último genera mayores ganancias a los comerciantes; así, entonces, es justo que contribuyan a paliar gastos de la festividad con un porciento de sus ventas.

Son múltiples las iniciativas que se pueden poner en práctica: cobro de entradas, suscripciones; competencias y concursos de diferentes actividades comerciales bajo cuota de inscripción.

Por ejemplo, al público le interesará saber quiénes hacen las mejores pizzas de la ciudad, las más hábiles peluqueras y manicuristas.

El derecho a degustar platos o a servir de cliente se puede rifar o subastar; todo un espectáculo y un sello de popularidad para los ganadores, pues recibirían diplomas o trofeos que luego pueden exhibir en sus establecimientos. 

En fin, son ideas iniciales que seguramente se incrementarán si todos nos ponemos a pensar en cómo salir adelante. A fin de cuentas, la cultura es de todos, y también abarca todas las actividades de la sociedad. 

sábado, 18 de mayo de 2024

Sobre cierta polémica en redes sociales, y una propuesta contra sí mismo

Por: Antonio Rodríguez Salvador Cubadebate

18 mayo 2024 



Esta semana entablé una polémica con un economista y académico cubano. En su muro de Facebook el profesional había publicado una suerte de “tesis”, que rápidamente se hizo viral, en tanto sobrepasó los 500 likes, los 100 compartidos e igual cantidad de comentarios en apenas tres horas. 

Decía el economista que la tasa de cambio de referencia en el mercado cambiario informal, que según El Toque está llegando a 400 cup, debía ser formalizada por el Banco Central de Cuba, sobre la base de transacciones reales. Según argumentaba, esto posibilitaría que las mipymes y otros emprendedores privados pudiesen acceder a la divisa sin la intervención de un ente externo, lo cual revertiría la situación actual.

Por último, afirmaba que llevar a cabo esa acción no era asunto técnicamente complejo, y no requiere recursos significativos. Se preguntaba por qué razón ello no se hace: ¿será acaso por falta de consenso, intereses en disputa, o falta de conocimientos de las autoridades en el manejo de la economía?

Yo le comenté algo que refutaba esa idea.  Le dije que su “tesis” era sencillamente impracticable y crearía un caos mayor en la economía; entonces, tras cuestionar mi comprensión del asunto, me invitó a debatirlo con “seriedad”.

Le tomé la palabra, y argumenté con amplitud por qué consideraba ilógica su propuesta, en tanto su puesta en práctica acarrearía consecuencias demoledoras para la economía del país. Nunca respondió, pero como se trata de un asunto sensible: que puede confundir a muchas personas, y donde otros académicos también se mostraron partidarios de la “medida”, me ha parecido oportuno publicar este artículo.

En primer lugar, quiero decir que ojalá semejante idea pudiera lograrse: todos queremos que nuestra economía avance hasta finalmente salir de la crisis; pero la terea del economista no es transmitir deseos ni improvisar “soluciones” a la ligera, sino atenerse a hechos objetivos, y comprender adecuadamente el escenario al que se enfrenta antes de ofrecer propuestas que confundan a la gente o generen falsas esperanzas.  

Es realidad conocida que el país no cuenta con suficiente reservas de divisas. Ni siquiera dispone de la necesaria para las medicinas y otros productos sensibles. Entonces, para aplicar lo propuesto por el académico, primero hay que crear una reserva. Es decir, una suerte de colchón que garantice la dinámica del sistema, pues una falla en el mismo puede derivar en incumplimientos de pagos o indeseables interrupciones en las cadenas de suministros de muchas entidades.

Señalemos que la medida no solo alcanzaría a las mipymes, también a trabajadores por cuenta propia, cooperativas, agricultores privados y en usufructo, y que el país cuenta con 168 municipios, cada uno con su sucursal bancaria.

Señalemos también que no se trataría de hacer un "Toque estatal", con la precariedad que eso conlleva, sino de una institución formal con adecuado alcance, operatividad y garantías legales. Muchas entidades privadas necesitarán acceder a la divisa no solo para sus operaciones corrientes, sino también para realizar inversiones, de modo que necesitarán del crédito. Por lo común  las entidades de crédito están obligadas a mantener unas reservas mínimas, denominadas "reservas requeridas" o "reservas mínimas obligatorias".

Tomemos entonces un número posible de esa reserva. Digamos que sería de unos 300 millones de dólares o moneda equivalente. Esto aseguraría un trimestre de operaciones, teniendo en cuenta que las entidades privadas en 2023 importaron más de mil millones de dólares.

¿Cómo puede crearse tal reserva? Antes debo precisar un detalle que torna muy diferente la actual transacción del mercado cambiario informal, con la propuesta del señalado economista. Hoy tenemos un intercambio donde no se incrementa la liquidez monetaria en circulación, pero esto no es lo que ocurriría si se ejecutara la propuesta de referencia.

Al Banco Central no le quedaría de otra que realizar una fuerte emisión monetaria para comprar esa divisa que está en manos de la población y otros actores. Pero no sería una emisión cualquiera, sino una sencillamente brutal.

Atendamos al dato: 300 millones de dólares, multiplicados por una tasa de cambio atractiva, digamos 450 cup, arroja la extraordinaria cifra de 135 mil millones de pesos que entrarían en circulación, sin que aún haya respaldo material que la justifique. Recordemos que el actual déficit fiscal, según cifras de diciembre pasado, rondaba los 150 mil millones de pesos, 18 % del PIB.

Significa entonces que de repente el déficit fiscal se incrementaría hasta alcanzar más del 30 % del PIB: un caos económico extraordinario que elevaría la inflación a niveles impensados, y que terminaría por acabar con todos los beneficios sociales. No se pudieran enfrentar los gastos de la salud, la educación y la cultura, entre otros.

Esto parecería suficiente para rebatir la “propuesta”, pero aún hay más. Con ella se legaliza lo que tuvo origen en la especulación y claras manipulaciones de interés político, de modo que semejante distorsión de repente abarcaría a una circulación mercantil que ahora estaría casi 100 % anclada al dólar.

Gran parte de los precios no siguen hoy la “lógica” que pretende imponer El Toque, están muy por debajo de esa tasa; pero esto cambiará y los precios se “acomodarán” a ese nuevo escenario, con lo cual se generaría una inflación adicional, que significará el fin para muchas mipymes.

Es curioso, dicho académico es gerente general de una pequeña empresa de conservas vegetales, pero le será imposible sostener el negocio con un mercado donde de repente sus principales materias primas, los vegetales, alcanzarían precios desorbitantes. Significa esto que el doctor no solo ha hecho una propuesta contra la economía del país, sino especialmente contra la empresa propia.

Como consecuencia de lo anterior, las tasas de cambio no bajarán; se incrementarán extraordinariamente, pero aún tenemos otros elementos que influirán negativamente en ellas. Cómo la divisa seguirá siendo poca (el hecho de que el Estado la maneje, no significa que habrá más; sería la misma que hoy circula) la competencia por ella también funcionará como un motor para la inflación.

Hay sectores con mayores reservas financieras y apremiantes ciclos productivos dispuestos a pagar siempre un poco más para sostener sus negocios. Quiero decir, si se habla de libre flotación, es en las dos direcciones. No significa que el Banco se torne samaritano, sino que subiría las tasas de acuerdo con el que más pague por la divisa.

¿Se acabará la especulación? No. Siempre habrá quien prefiera acudir al mercado cambiario informal para no dejar registro de la transacción y evadir impuestos. Esto añade un factor de incertidumbre al sistema, pues si el ahorro en impuestos compensa significativamente, el comprador puede darse el lujo de pagar más caro en la “calle”.

En fin, el costo político de semejante medida sería impagable, con un extraordinario aumento de los niveles de pobreza. La crisis que sobrevendría sería incontrolable: recesión y espiral inflacionaria. Y, desde luego, ya no mencionaríamos a El Toque, en su lugar diríamos Banco central.

viernes, 26 de abril de 2024

Pequeños grandes problemas de nuestra economía


Todo descansa sobre el Mercado; pero el mercado no es un ente abstracto, sino familias con múltiples necesidades


25 de abril de 2024 21:04:12

Mientras escribo este artículo, una idea me perturba: ¿Debería dejar lo que estoy haciendo para llegarme al mercado y ver si hoy toca pan? De mi casa a la bodega hay cinco cuadras, y cinco más de vuelta suman un kilómetro. Si no compro el pan, adiós desayuno; pero escribo contra un cierre editorial, y debo adelantarme al apagón programado.

La semana pasada hice una suerte de encuesta en Facebook, y así me enteré de que en muchos territorios se han creado grupos de Telegram o WhatsApp para avisar cuándo llegará un producto a las bodegas o a las trd. Unas veces los canales fueron creados por delegados; en otras, por los propios vecinos. Pero no en todos los lugares es así.

Tal vez alguien diga que el país tiene muchos problemas para ocuparse de «minucias». Estamos acostumbrados a hablar de la economía por los grandes números: Macro y microeconomía, Economía Financiera, Economía de la Empresa, Historia Económica. Todo descansa sobre el Mercado; pero el mercado no es un ente abstracto, sino familias con múltiples necesidades.

También los grandes números pueden ser cosa bien relativa: depende de cómo cada cual los analice o sufra. Si alguien no se entera de que llegó el pollo regulado a su trd, en vez de los 200 pesos por diez libras, la alternativa será gastar 3 500. O sea, el 80 % del salario medio mensual vigente, lo cual significa un duro golpe para las finanzas familiares.

Somos un país socialista. En el socialismo la economía es más eficiente no cuando más produce, sino cuando más necesidades sociales satisface. Parece lo mismo, pero no es igual: la diferencia está en una más justa distribución.

Se ha dicho que estamos en una economía de guerra, y es así. Debemos operar en un escenario de máxima asfixia, solo comparable con el que se vive en una guerra. Aparte de la política genocida del bloqueo, el mundo vive tiempos convulsos por el cambio climático, los numerosos conflictos y las secuelas de la pandemia que aún persisten.

Desde luego, lo ideal es que hubiera de todo en las tiendas y el salario alcanzase para adquirir lo indispensable; mas, por ahora, ello no es posible. El Estado busca alternativas: por ejemplo, si la leche no alcanza para todos, se priorizan los niños, las embarazadas, las personas con determinados padecimientos.

Hace un par de días, sin embargo, un amigo me comentó que sus niños se han quedado varias veces sin la leche. Como no se sabe a qué hora llegará el producto –cosa que lo mismo ocurre a las siete de la mañana, que a las diez o las 12–; y como este solo se vende durante tres horas a partir de su llegada, en ocasiones simplemente no ha podido adquirirla.

Figúrate, soy maestro. No puedo abandonar el aula a cada rato para ver si llegó el producto. Lo ideal es que hubiese una aplicación que avisara, pero no existe. Para la electricidad, el sistema funciona muy bien; uno sabe cuándo toca el apagón y puede organizar su vida; pero esto, que afecta a mis hijos, no se resuelve. Alguien no hace un trabajo sencillo, y echa por la borda el esfuerzo del Estado.

Yo creo que hoy no hay tarea más importante que aliviar lo más posible la vida de las personas, sobre todo a las más necesitadas. ¿A dónde va a parar el producto que alguien no adquiere porque, simplemente, no se enteró de su llegada? ¿Quién debe ocuparse de esos detalles en los territorios, y no lo hace?

Cuando creamos que son minucias las cosas que afectan al pueblo, porque hay asuntos más importantes de qué ocuparse, siempre será oportuno acudir a Fidel: «El pueblo es la meta principal. En el pueblo hay que pensar primero que en nosotros mismos. Y esa es la única actitud que puede definirse como una actitud verdaderamente revolucionaria». HHC: negritas y foto nuestras.

viernes, 19 de abril de 2024

Los pocos de mucho en la economía. Comentario HHC

La llamada Regla 80-20 de Pareto, también conocida como Ley de los pocos vitales, es un principio sobre la distribución donde se establece que aproximadamente el 80 % de los resultados provienen del 20 % de las acciones

19 de abril de 2024 01:04:24

La llamada Regla 80-20 de Pareto, también conocida como Ley de los pocos vitales, es un principio sobre la distribución que establece que aproximadamente el 80 % de los resultados proviene del 20 % de las acciones.

Hoy el método se aplica en disímiles escenarios, con el objetivo de enfocar el trabajo en aquellos aspectos más relevantes o que generen un mayor rendimiento. Se trata de atender primero a los llamados «pocos de mucho».

Parto de una pregunta inicial: ¿Cuáles serían las principales distorsiones que hoy padece nuestra economía, dentro de las muchas que pudieran enumerarse?

Yo las reduciría a dos: el déficit fiscal y la inflación. La primera se refiere a la diferencia negativa entre ingresos y gastos del Presupuesto; la segunda, a un fuerte desequilibrio entre la demanda solvente y la oferta en el mercado, lo que provoca un aumento generalizado y sostenido de los precios.

Aquí debemos prestar atención a una paradoja: una de las causas del déficit fiscal es la inflación, pero resulta que una de las causas de la inflación es también el déficit fiscal. Existe una estrecha interacción entre ambos fenómenos; cuestión que exigirá operar de manera incesante, hasta conseguir el adecuado equilibrio.

Simplificando lo que en esencia es más complejo, podemos decir que un aumento de la inflación disminuye el alcance real de los ingresos del Presupuesto, lo cual provoca mayor déficit; mientras el aumento del déficit obliga a una mayor emisión monetaria, lo cual aumenta la inflación.

Para romper, o al menos atenuar esa indeseable acción recíproca, será necesario disminuir gastos y aumentar ingresos por diferentes vías, hasta que se consiga reducir en lo posible el exceso de circulación monetaria.

Ahora bien, más allá de peligrosas interrelaciones en la macroeconomía, hay otro elemento que provoca un significativo aumento de la inflación: la crónica insuficiencia de ofertas de bienes y servicios en el mercado.

Esto significa que cualquier programa de estabilización macroeconómica que se proponga, también debe incluir acciones dirigidas a solventar arduas distorsiones en la microeconomía.

En resumen: uno, vital será revertir el deterioro del déficit fiscal, principal generador de desequilibrios que derivan en mayor inflación; dos, se debe procurar una mayor presencia de ofertas de bienes y servicios en el mercado.

Ahora bien, para aumentar la disponibilidad de bienes y servicios, sobre todo se necesitan divisas. Sin ellas no podemos adquirir los combustibles, materias primas y otros insumos necesarios para la producción.

Con tal propósito, entre otras medidas urge aplicar políticas de estímulo dirigidas a incentivar la exportación y la inversión extranjera. Vital resulta la renegociación de la deuda externa, de modo que con ello se restauren flujos de financiamientos corrientes y a largo plazo. Asimismo, parece necesario priorizar la asignación inicial de divisas hacia aquellas producciones e inversiones que generen mayor rendimiento en el corto plazo.

También es importante incentivar el ahorro a través de la sustitución de importaciones; fundamentalmente con una mayor producción de alimentos e inversiones dirigidas a disminuir la dependencia de combustibles fósiles en la generación eléctrica. Asimismo, cardinal resulta implementar medidas que permitan, si no eludir, al menos mitigar el impacto del bloqueo.

Todo ello deberá hacerse cuidando que el mayor costo no recaiga en la parte más vulnerable de la población, ni se deterioren aún más los servicios sociales. Sin duda, se trata de un escenario sumamente complejo; pero no insoluble. Otras veces lo vivimos y, ciertamente, supimos salir adelante.

Comentario HHC: Hay que felicitar al articulista por la objetividad y el modo inteligente del escrito, normalmente hace apología de las condiciones existentes en Cuba cualesquiera que estas sean, pero la realidad como criterio de la verdad, siempre se impone.

Quizás a lo dicho en el artículo, le incluiría como prioritario el control total del mercado bancario de divisas de parte del gobierno de manera urgente e impostergable, tratando de minimizar a cero el mercadco ilegal. Sin esto, las medidas bien concebidas, pueden tener resultados no deseados.

lunes, 31 de octubre de 2022

El Toque exchange y un apocalipsis de dos centavos (+Video)

Por: Antonio Rodríguez Salvador

Según El Toque, es decir, la Fundación Nacional para la Democracia (NED, por sus siglas en inglés) — quien tenga dudas de la relación, confírmelo en el sitio de Espacio Público—, ellos calculan la tasa de cambio informal en base a datos confiables. Subrayo la palabra confiable, y acudo al diccionario:

Confianza: “Esperanza firme que se tiene en algo o en alguien”; “familiaridad o libertad excesiva”; “pacto o convenio hecho oculta y reservadamente entre dos o más personas, particularmente si son tratantes o del comercio”.

También nos dicen que para el cálculo de dichas tasas usan valores del mercado informal, específicamente la media de compra y venta en divisas en grupos de redes sociales y sitios de clasificados. Volvamos entonces a la palabra confianza. Hagámonos algunas preguntas: ¿Quiénes administran los grupos de venta informal? ¿Qué les generan tanta confianza a los de El Toque? ¿Hay familiaridad o pacto comercial oculto entre ellos? ¿Acaso se puede confiar en quienes no conocemos? 

No son capciosas las preguntas: ¿Cómo podemos llegar a un número real promediando precios de oferta, sin tener en cuenta el volumen de ventas reales? ¿Acaso las conocen porque intiman con las personas que allí venden?  Pondré un ejemplo sin tener en cuenta el volumen de ventas. Supongamos que hay 5 ofertas con 5 precios diferentes: 5, 10, 20, 25 y 30. La mediana en este caso es 20. Ahora bien, supongamos que al precio de 5 se vendieron 20 productos, mientras que al del resto, ninguno. A calidades semejantes, es lógico tratar de pagar menos, ¿o no? El precio real sería entonces 5, no 20.

Leo en El Toque un reciente artículo. Cito: “En los primeros días de septiembre la tasa de cambio del CUP en el mercado informal llegó a la emblemática marca de 150. Este número, junto a muchas otras experiencias extremadamente difíciles que atraviesan los cubanos en los últimos años, nos transporta a 1993, cuando se vivían los peores momentos del período especial”.

Es obvio que en la plataforma tienen problemas con el análisis estadístico. En 1994, el salario medio en Cuba era de 190 pesos, de modo que si dividimos 190 entre 150 nos da 1,27 dólares por trabajador. Ahora bien, el salario medio en 2021 ya era de unos 3800 pesos. Si dividimos 3800 entre 150, obtenemos 25,33 dólares por trabajador. ¡Vaya pequeñez de error! Se ha equivocado en apenas el 1994 por ciento (casualidad de número). Es el clásico apuntar al Morro y darle a la Cabaña.

Prosigue el economista, y cito: “El gran error ha sido la decisión de perseguir una compra neta de USD en las operaciones de las Cadeca y los bancos. Ello implica sacar USD de un mercado en el que no sobran los USD, faltan, y una evidencia muy clara ha sido su continuado encarecimiento en el mercado informal durante más de dos años. Poco turismo y menos remesas son dos factores fundamentales en este desequilibrio”.

O sea, y enfatizo. Nos dice que poco turismo y menos remesas son dos factores fundamentales en ese desequilibrio. Pero si en el primer semestre de este año el turismo creció un 557% respecto a igual período de 2021, ¿por qué razón desde enero hasta hoy la tasa informal es del doble? Algo no cuadra en el análisis. Súmese que también han aumentado considerablemente las visitas de cubanos residentes en el exterior.

Además, nos dice: “La disposición del sistema financiero de comprar más USD de los que van a vender es sumamente inflacionaria. De esta forma, el mercado cambiario formal se convierte en un emisor neto de CUP, en un momento en el que la economía está inundada de CUP debido a la monetización de los excesivos déficits fiscales”.

Prosigue: “Además, presiona a una mayor depreciación de la tasa de cambio informal (tal y como en efecto ocurrió en agosto y continúa en septiembre) y ello se transmite a los costos de producción y a los precios finales de los productos en los mercados de consumo (el llamado efecto traspaso hacia la inflación)”.

O sea, la culpa de la depreciación del peso se debe a que la medida del Banco Central es… ¿altamente inflacionaria? ¿De verdad? ¿Eso es así?

Veamos. Resulta que la venta de divisa se hace en 37 unidades de Cadeca de todo el país. He estado realizando búsquedas, y en estos primeros días la venta promedio es de unos 7000 equivalentes a dólares, lo cual implica un monto diario de 259 000 MLC. Ahora, fíjense, si dividimos esa cantidad entre 11 millones, tenemos que, como promedio, cada cubano compraría apenas dos centavos de dólar al día. O sea, gasta 86 pesos al mes. Apenas dos libras de malanga, o un caramelito a la semana. ¡Y esa es una medida “altamente inflacionaria”! ¿Es eso lo que provoca, “por el llamado efecto traspaso hacia la inflación”, la elevada depreciación del CUP?

Es ridículo, una tomadura de pelo ese artículo. El final, por supuesto, ya aburre: más de lo mismo. Proponen “cambios en el modelo de socialismo burocrático y la persistente apuesta por el monopolio de la empresa estatal”. O sea, privatizar, aunque también pudieron decir: volver al año 1958, lo cual es más coherente y honesto con lo que en verdad quiere la Agencia Central de Inteligencia para Cuba.

En video, Denuncia de la actuación de medios afiliados al gobierno de los Estados Unidos

https://www.youtube.com/watch?v=a7hZQ6P9plA&t=1542s&ab_channel=Cubadebate


(Tomado de La Jiribilla)

viernes, 16 de septiembre de 2022

El Toque exchange y un apocalipsis de dos centavos. Comentario HHC

 Por: Antonio Rodríguez Salvador

 

Según El Toque, es decir, la NED (Fundación Nacional para la Democracia) —quien tenga dudas de la relación vaya al sitio Espacio Público—, ellos calculan la tasa de cambio informal en base a datos confiables. Subrayo la palabra confiable, y acudo al diccionario. Confianza: “Esperanza firme que se tiene en algo o en alguien”; “familiaridad o libertad excesiva”;  “pacto o convenio hecho oculta y reservadamente entre dos o más personas, particularmente si son tratantes o del comercio”.

También nos dicen que para el cálculo de dichas tasas usan valores del mercado informal, específicamente la mediana de compra y venta en divisas en grupos de redes sociales y sitios de clasificados. Volvamos entonces a la palabra confianza y hagámonos algunas preguntas: ¿Quiénes son esos que administran grupos de venta informal, y que les generan tanta confianza a los de El Toque? ¿Hay familiaridad o pacto comercial oculto entre ellos? ¿Acaso se puede confiar en quienes no conocemos?

No son capciosas las preguntas: ¿Cómo podemos llegar a un número real promediando precios de oferta, sin tener en cuenta el volumen de ventas reales? ¿Acaso las conocen porque intiman con las personas que allí venden?  Pongo un ejemplo de mediana sin tener en cuenta el volumen de ventas. Supongamos que hay 5 ofertas con 5 precios diferentes: 5, 10, 20, 25 y 30. La mediana en este caso es 20. Ahora bien, supongamos que al precio de 5 se vendieron 20 productos, mientras que del resto, ninguno. (A calidades semejantes, es lógico tratar de pagar menos. ¿O no?). El precio real sería entonces 5, no 20.

Leo en El Toque un reciente artículo. Cito: “En los primeros días de septiembre la tasa de cambio del CUP en el mercado informal llegó a la emblemática marca de 150. Este número, junto a muchas otras experiencias extremadamente difíciles que atraviesan los cubanos en los últimos años, nos transporta a 1993, cuando se vivían los peores momentos del período especial”.

Es obvio que en El Toque tienen problemas con el análisis estadístico. A ver, en 1994 el salario medio en Cuba era de 190 pesos, de modo que si dividimos 190 entre 150 nos da 1,27 dólares por trabajador. Ahora bien, el salario medio en 2021 ya era de unos 3800 pesos, de modo que si dividimos 3800 entre 150 nos da 25,33 dólares por trabajador. ¡Vaya pequeñez de error! Se ha equivocado en apenas el 1994% (casualidad de número). Es el clásico apuntar al Morro y darle a la Cabaña.

“Es obvio que en El Toque tienen problemas con el análisis estadístico”.

Prosigue el economista, y cito: “El gran error ha sido la decisión de perseguir una compra neta de USD en las operaciones de las Cadeca y los bancos. Ello implica sacar USD de un mercado en el que no sobran los USD, faltan, y una evidencia muy clara ha sido su continuado encarecimiento en el mercado informal durante más de dos años. Poco turismo y menos remesas son dos factores fundamentales en este desequilibrio”.

O sea, y enfatizo. Nos dice que poco turismo y menos remesas son dos factores fundamentales en ese desequilibrio. Pero si en el primer semestre de este año el turismo creció un 557% respecto a igual período de 2021, ¿por qué razón desde enero hasta hoy la tasa informal es del doble? Hay algo que no cuadra en el análisis. Súmese que también han aumentado considerablemente las visitas de cubanos residentes en el exterior.

Además, nos dice: “La disposición del sistema financiero de comprar más USD de los que van a vender es sumamente inflacionaria. De esta forma, el mercado cambiario formal se convierte en un emisor neto de CUP, en un momento en el que la economía está inundada de CUP debido a la monetización de los excesivos déficits fiscales”.

Prosigue: “Además, presiona a una mayor depreciación de la tasa de cambio informal (tal y como en efecto ocurrió en agosto y continúa en septiembre) y ello se transmite a los costos de producción y a los precios finales de los productos en los mercados de consumo (el llamado efecto traspaso hacia la inflación)”.

O sea, la culpa de la depreciación del peso se debe a que la medida del Banco Central es… ¿altamente inflacionaria? ¿De verdad? ¿Eso es así?

Veamos. Resulta que la venta de divisa se hace en 37 unidades de Cadeca de todo el país. He estado realizando búsquedas, y en estos primeros días la venta promedio es de unos 7000 equivalentes a dólares, lo cual implica un monto diario de 259 000 MLC. Ahora, fíjense, si dividimos esa cantidad entre 11 millones, tenemos que, como promedio, cada cubano compraría apenas dos centavos de dólar al día. O sea, gasta 86 pesos al mes. Apenas dos libras de malanga, o un caramelito a la semana. ¡Y esa es una medida “altamente inflacionaria”! ¿Es eso lo que provoca, “por el llamado efecto traspaso hacia la inflación”, la elevada depreciación del CUP?

Es ridículo, una tomadura de pelo ese artículo. El final, por supuesto, ya aburre: más de lo mismo. Proponen “cambios en el modelo de socialismo burocrático y la persistente apuesta por el monopolio de la empresa estatal”. O sea, privatizar, aunque también pudieron decir: volver al año 1958, lo cual es más coherente y honesto con lo que en verdad quiere la Agencia Central de Inteligencia para Cuba.

(Tomado de La Jiribilla)

Comentario HHC:  Muy bueno que se den estos debates. Hay tres aspectos que quiero señalar:

1- El estado fijó la tasa de cambio de compa- venta en divisas teniendo en cuenta como referencia la INFORMAL. De facto la validó.
2- Nadie sabe a ciencias ciertas la cantidad de divisas que se vende en el mercado informal, por lo que el costo de oportunidad más la especulación debe estar influyendo en el mismo. Y para colmo el mercado legal , coleros mediante, es abastecedor de divisas del mercado informal a pesar de ese tipo de actividad está penada en nuestro Código Penal.
3- No es posible que 11 millones de cubanos compren, los niños no participan, mas bien el número de adultos existentes y de estos los interesados en participar en ese mercado, que la CADECA debe saber cuántos participan o demandan en ese servicio.

Lo que hay que hacer antes de debatir con el Toque, es combatir la especulación del mercado informal con nuestro código penal, contra los "lidercillos" de ese mercado y confiscando la "mercancía". Ser más eficientes en la compra - venta de las CADECAS, multar a los coleros, si multamos por pisad el césped y garantizar parte de la oferta de productos en MN , con la ganancia que se obtenga.

jueves, 25 de agosto de 2022

SOBRE EL MONOPOLIO DEL COMERCIO EXTERIOR EN CUBA

Por: Antonio Rodríguez Salvador/ La Jiribilla
24/8/2022



El pasado 15 de agosto, en el espacio televisivo Mesa Redonda, fueron anunciadas nuevas medidas para el comercio exterior y el comercio interno mayorista y minorista. En dicho programa, la viceministra primera del Ministerio de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Ana Teresita González Fraga, señaló que el monopolio estatal del comercio exterior comprende el control estatal sobre esa actividad y la ejecución, por entidades estatales, de las operaciones de exportación e importación.

De inmediato un grupo de economistas cubanos, sobre todo algunos que con frecuencia publican artículos en medios extranjeros, cuestionaron la medida con diversos argumentos. Con el objetivo de acercarnos a una verdad, y promover el debate, coloqué algunas preguntas en mi muro de Facebook. Apuntaba que, si se admite el acceso pleno de emprendedores privados al comercio exterior, ¿entonces significa que estos podrán tener cuentas bancarias en el exterior, acceder a préstamos bancarios y créditos comerciales? ¿Qué pasaría con probables impagos? ¿Quién responde? ¿Acaso el Estado como garante? Si es así, ¿cómo se pueden auditar esas cuentas? En caso contrario, ¿cómo las entidades acreedoras externas recuperan sus préstamos ante impagos? ¿Significa que un banco extranjero puede embargar propiedades en Cuba? Por ejemplo, ¿adueñarse de una cooperativa?


Aún no ha transcurrido un año de que fueran aprobadas las primeras 35 mipymes en nuestro país, así la preocupación debería estar dirigida a la consolidación de unas empresas que ni siquiera han podido hacer su primer balance anual.
Foto: ACN

Cierto economista, que con frecuencia es aupado por medios extranjeros como OnCuba, consideró un absurdo o una tontería mi pregunta relacionada con el Estado y su carácter de garante de la actividad económica del país. Dijo: “Es una pregunta absurda para no decir tonta. Responde la empresa que adquirió el compromiso como en cualquier parte del mundo. El Estado, en rigor, según el derecho, no responde ni por las deudas de las empresas estatales”.

Mi reacción fue de perplejidad ¿Cómo un académico, doctor en Ciencias Económicas, podía desconocer que el Estado es garante de toda la actividad económica en su ámbito? Le respondí con un reciente artículo del Observatorio Económico Latinoamericano donde se expresa lo siguiente:

“Los altos niveles de deuda privada externa (en América Latina) podrían conducir a un costoso proceso de renegociación para reducirla o reestructurarla. La interrogante es si esto lo harían los agentes privados o si lo haría el Estado como garante de las actividades económicas del país. En el caso hipotético que esto sucediera, la deuda del sector privado podría convertirse en una carga para el sector público”.

Agregaba el artículo: “El problema planteado es que la disminución en los ingresos empresariales del año 2020, derivada del cierre global por el COVID-19, podría conducir a que empresas experimenten pérdidas que desencadenen incumplimientos de pagos. Esta situación conduce a aumentos del riesgo sistémico y de la prima de riesgo, y una baja de la calificación crediticia internacional. La solución del Banco Central Europeo es seguir comprando deuda privada, inyectando liquidez. La misma aproximación la tiene el FED. Esta aproximación no está presente en la banca central de América Latina”.

El resto de mis preguntas fueron respondidas con igual ligereza. La “solución” era definir reglas en las normas cubanas, y que los riesgos fueran de los prestamistas: algo que si no suena bastante ingenuo, al menos se haya muy desconectado de la realidad. Por ejemplo, el Banco Interamericano de Desarrollo ha estado tratando de desarrollar una herramienta que ayude a las mipymes a acceder al comercio exterior. Al respecto, apunta lo siguiente:

“La participación de las micro, pequeñas y medianas empresas en las exportaciones latinoamericanas es muy inferior a la que se observa en países desarrollados. Por un lado, las mipymes enfrentan importantes obstáculos para participar en el comercio internacional, derivados de su misma escala, tales como acceso al financiamiento y la información, los altos costos fijos de establecer y mantener redes de comercialización en el exterior, y las restricciones de capacidad gerencial y tecnológica”.

Vayamos a la pregunta que no hice, y esperaba que fuese obvia: ¿Están preparadas nuestras mipymes para acceder de forma directa al comercio exterior?

¿Es diferente la realidad cubana? Claro que no: es peor incluso. El señor economista redujo la polisemia de mis preguntas a su único propósito: desacreditar mi opinión; pero es obvio que mis preguntas no solo van dirigidas al control sobre la actividad crediticia, sino que encierran variadas sutilezas sobre realidades muy complejas.

Vayamos a la pregunta que no hice, y esperaba que fuese obvia: ¿Están preparadas nuestras mipymes para acceder de forma directa al comercio exterior?

Apuntemos que se trata de una actividad sumamente compleja, en la que se requiere de mucha experiencia y conocimientos de:

Burocracia: Hay que conocer cómo trabajan las aduanas en diversos países: restricciones, prohibiciones, aranceles, detalles de las facturas y demás documentos comerciales. También es necesario dominar el sistema de distribución o los requisitos legales e impositivos del país de destino, restricciones sanitarias; así como otros procesos: búsqueda de clientes, negociación cierre de contratos, trámites administrativos y documentales.

Cultura: Es necesario conocer la cultura del país en que se enfoca una posible exportación. El hecho de que un producto funcione en nuestro país, no significa que sea bien recibido en otro. Ignorar esto, puede derivar en quejas y reclamaciones.

Logística: La rapidez del transporte es uno de los problemas más importantes. Si, dada la vigencia de la llamada Ley Torricelli, a nuestro sistema centralizado de comercio exterior se le hace difícil hallar navieras que trasporten nuestras mercancías, cómo sería si el trámite corre a cargo de una pequeña empresa cubana.

Disponibilidad de recursos: Entre las principales limitaciones está la falta de recursos financieros internos en las pequeñas empresas, baja capacidad productiva, y baja calidad de los agentes exportadores. Mantener un aparato técnico de alta calidad, con especialistas del nivel adecuado, sería muy costoso para estas entidades.

Finanzas y créditos: Según el Banco Interamericano de Desarrollo, “las mipymes en América Latina y el Caribe suelen enfrentar restricciones en diferentes áreas de negocios —debido a diversas fallas de mercado y de coordinación— que limitan su internalización. Estas áreas son, principalmente: el acceso a crédito, la intensidad de la innovación, capacidades (capital humano) y forma organizacional”.

“Las mipymes en la región tienen un acceso limitado al crédito, debido a problemas de asimetrías de información —las instituciones financieras usualmente no tienen la información necesaria para evaluar y monitorear sus proyectos, lo cual puede causar problemas de moral hazard (“riesgo moral”)—, pero también porque los productos financieros no son adecuados para sus necesidades en particular, por problemas de escala relacionados con costos fijos del proceso crediticio y ausencia de financiamiento a largo plazo. Adicionalmente, las mipymes, por lo general, no tienen suficiente colateral (activo que se ofrece como garantía adicional en un crédito o emisión de bonos), cuando acceder al crédito para ellas depende mucho de esto y no tanto de retornos esperados, como en las empresas grandes”.

Dada la política de bloqueo estadounidense, y nuestra desconexión de organizaciones financieras internacionales, los desafíos para las mipymes cubanas son mucho mayores. En 2020 quebraron más de un millón de mipymes en México. Las empresas señalaron que requieren más apoyos fiscales y aplazamiento de pagos a créditos o servicios para poder hacer frente al difícil panorama provocado por las afectaciones del coronavirus, que interrumpió las cadenas de suministros. En cuanto a interrupción de cadenas de suministros, para nuestro país, la Ley Torricelli significa una suerte de “coronavirus” permanente.

Dada la política de bloqueo estadounidense, y nuestra desconexión de organizaciones financieras internacionales, los desafíos para las mipymes cubanas son mucho mayores.

Hasta aquí algunos elementos para comprender la complejidad de un sector que no admite ni novatadas ni improvisaciones. Esa liga no es como la de sacar un pasaje hasta Panamá o Rusia, comprar en un mercado de esos países, y luego regresar a Cuba en plan de mula: una actividad que, por cierto, también ha generado artículos de esos economistas que suelen brindarnos recetas desde medios extranjeros.

Aún no ha transcurrido un año de que fueran aprobadas las primeras 35 mipymes en nuestro país, hecho ocurrido a finales de septiembre de 2021, de modo que la preocupación debería estar dirigida a la consolidación de unas empresas que ni siquiera han podido hacer su primer balance anual. Hacer lo contrario me recuerda una frase de la sabiduría popular, muy empleada en mi natal Taguasco: sería como colocar la carreta delante de los bueyes.