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martes, 10 de junio de 2025

¿Qué formas de propiedad reconoce el socialismo cubano?

Por: Marxlenin Pérez Valdés

 


Imagen creada con Inteligencia Artificial, utilizando Copilot.

Transcripción del programa Cuadrando la Caja, 1 de junio de 2025

Dra. C. Marxlenin Pérez: Hola, qué bueno volver a saludarle en Cuadrando la Caja, una propuesta televisiva para debatir, cuestionar y llegar a consensos desde el socialismo cubano.

Soy Marxlenin Pérez y le doy la bienvenida a este cuadre diferente, porque hoy vamos a conversar sobre la propiedad en Cuba: privada, estatal, cooperativa o mixta. Nos acompañan los doctores en Ciencias Económicas Ayuban Gutiérrez Quintanilla, profesor de la Facultad de Economía de la Universidad de La Habana, y Luis Marcelo Yera, investigador del Instituto Nacional de Investigaciones Económicas. Se suma hoy el doctor en Ciencias Filosóficas Jesús García Brigos, quien fue por más de 40 años investigador titular del Instituto de Filosofía de Cuba.

Creo que el de hoy es un asunto de centralidad indiscutible, tomando en cuenta el nuevo espacio que se le ha dado a las formas de propiedad en los últimos años, con énfasis en la propiedad privada. Empecemos por una visión general. Luis, ¿de qué estamos hablando cuando mencionamos la propiedad, sobre todo en nuestro país?¿Cómo se recoge el tema de las formas de propiedad en la Constitución cubana?

Dr. C. Luis Marcelo Yera: En la Constitución tenemos que referirnos al artículo 22, donde están registradas siete formas de propiedad. Ahí están presentes las formas de propiedad que tienen que ver con el decisivo modo de producción en construcción socialista que tiene la nación cubana. Otras formas de propiedad están vinculadas, digamos, a las que corresponden a las organizaciones políticas y de masas, a las instituciones del país, a la propia propiedad personal de las personas.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Esa propiedad personal no tiene nada que ver con una propiedad que se explota para obtener ganancia…

Dr. C. Luis Marcelo Yera: No, es una propiedad que es propia. Es este vaso que es mío y lo utilizo. La Constitución, en aras de ser abarcadora en este ámbito, incluye este tipo de forma de propiedad. Y, por supuesto, están incluidas las formas vinculadas al modo de producción, lo cual requiere de una atención especial.

Dra. C. Marxlenin Pérez: “Modo de producción” es siempre un tema polémico, porque está la vieja disputa de si el socialismo es un modo de producción, o si más bien el modo de producción es el capitalista.

Dr. C. Jesús García Brigos: Aquí hay muchas polémicas y muchos conceptos que se van entrelazando. Marcelo habló de las formas que están reconocidas en la Constitución. La propiedad hay que verla como un sistema de relaciones dentro del cual puede haber diversidad de formas de acuerdo al Estado, la división social del trabajo, el desarrollo de las fuerzas productivas, etcétera.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Ese es un primer elemento importante: la propiedad como un sistema de relaciones sociales.

Dr. C. Jesús García Brigos: Para mí, eso es lo más importante. Marx le decía a Proudhon en su famoso libro Miseria de la Filosofía, que hablar de propiedad es describir el conjunto del sistema de relaciones sociales de la producción. Hay muchas ideas de Marx, no voy a extenderme en ese tema.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Y el tema de la propiedad está presente desde los mismos manuscritos del 44, donde Marx está estableciendo una relación entre enajenación, propiedad privada

Dr. C. Jesús García Brigos: Constantemente está el tema de la propiedad. Para mí, eso es algo muy importante. Quería insistir en cuanto a la forma de propiedad. Lo que nos hace falta, y me refiero a la Constitución, y sobre todo a la conceptualización, es actualizarla, revisarla, ver cómo está en relación con esta concepción de la propiedad como sistema y no como conjunto, de forma aislada, fragmentada, reproduciendo en alguna medida la fragmentación que nos dejó el sistema capitalista. Yo no me voy a referir a lo que está en la Constitución, eso lo puede leer cualquiere. Marcelo lo mencionaba también. Para mí, es muy importante la cuestión del sistema de relaciones y actualizar lo que tenemos conceptualizado. ¿Qué insuficiencias tiene? ¿Qué nos brinda que puede prestarse a confusión? Porque en Cuba, con los cambios que han introducido nuevas formas, se han ampliado espacios para formas existentes ya, algo que ha ocurrido en el marco de un sistema que ya existía objetivamente, pero que ha transformado ese sistema también. Entonces, tenemos que empezar con clarificar nuestros conceptos para diagnosticar adecuadamente cómo está nuestro sistema.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Incluso, hay una parte de la Constitución que se refiere a que funcionen en condiciones similares. Eso también ha traído polémica. Ayuban quiere referirse a lo que anteriormente se mencionaba.

Dr. C. Ayuban Gutiérrez Quintanilla: Quería agregar algo a lo que dijo Marcelo. Es muy bueno que sea reconocida la propiedad individual como una forma de propiedad específica, porque ha sido uno de los puntos de ataque en contra del proyecto histórico socialista o comunista, y de su ideología marxista. En YouTube hay 10 000 videos diciendo que el comunismo elimina totalmente la propiedad. La gran contradicción es alrededor de la propiedad sobre los medios de producción, por algo que decía el profesor Jesús, y es que a partir de la propiedad sobre los medios de producción es que se reproduce el conjunto de la sociedad como sistema de relaciones.

Tú introducías algo importante: la igualdad de condiciones o condiciones similares. Yo creo que el término “condiciones similares” es más correcto que hablar de igualdad de condiciones, porque es difícil en un régimen de propiedad que todas las propiedades estén en igualdad de condiciones, pues siempre va a haber una forma de propiedad que va a ser más útil para los objetivos de ese sistema.

Dra. C. Marxlenin Pérez: De ese modo de producción.

Dr. C. Ayuban Gutiérrez Quintanilla: Hay algo interesante también, el esclavismo, el feudalismo y el capitalismo compartían formas de propiedad y apropiación privada del excedente. Es una característica común. Por eso es tan complicada la discusión alrededor del socialismo, porque es una ruptura con eso. Son elementos también importantes a la hora de abordar la cuestión de la propiedad.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Con respecto a eso hay también un mito que se comparte mucho: se muestra como principio que las formas de propiedad privadas, y, por tanto, las empresas privadas, son más eficientes y perfectas, y en el otro extremo se coloca a las formas de propiedad estatal y pública, que se tildan de ineficientes, se dice que fracasan, que ninguna funciona. Es una caricatura que todo el tiempo está reflotándose en los medios de comunicación.

Dr. C. Jesús García Brigos: Ese mito se desvanece con la práctica histórica. En primer lugar, hay formas estatales, públicas, dentro del capitalismo, algunas tan eficientes o tan ineficientes como las privadas. Nosotros tenemos nuestras propias experiencias de formas estatales que han sido eficientes y eficaces, y hay muchas que han tenido problemas, lamentablemente. Para mí, el ejemplo más ilustrativo −y es muy actual, porque acabamos de celebrar el aniversario del triunfo de la Gran Guerra Patria− es el papel que desempeñó la forma estatal de propiedad en la resistencia del pueblo soviético para acabar con el fascismo durante la Segunda Guerra Mundial. Fue la propiedad estatal la que cambió totalmente la industria, cambió todo en el sistema para generar los resultados que se necesitaban y fue eficiente, muy eficaz.

Dr. C. Luis Marcelo Yera: La centralización y descentralización es algo que tenido mucha influencia en la eficiencia de la gestión de la propiedad estatal: si están más centralizadas o descentralizadas las decisiones. Independientemente de los éxitos que tuvo la Unión Soviética en la era de Stalin, se considera hoy que era un sistema altamente centralizado y después vinieron etapas donde se trató de descentralizar las decisiones gradualmente. Y eso ha ocurrido también en otros sistemas. Yo pienso que la eficiencia de la propiedad estatal está vinculada a si está más descentralizada. Un sistema estatal más descentralizado es más eficiente.

Dr. C. Ayuban Gutiérrez Quintanilla: Yo quisiera agregar algo a lo dicho por Marcelo. El marco en que se despliegan las formas diversas de propiedad es también importante en su desempeño. No es solo la descentralización, sino algo que tú mencionabas anteriormente: es verdad que no van a tener condiciones iguales, pero tampoco pueden tener condiciones que vayan en contra del propio desarrollo de esa forma de propiedad. Una de las cosas que nos han pasado con la empresa estatal es que muchas veces ha jugado en un sistema de reglas que la ha puesto en desventaja con respecto a las nuevas formas de propiedad. Eso no quiere decir que la manera de solucionarlo sea poner a las mipymes privadas en igualdad en términos de centralización. La empresa estatal, como forma de propiedad esencial que reproduce lo que queremos que sea la sociedad socialista, tiene que tener un marco regulatorio que la potencie como forma de propiedad.

Hay también un discurso muy oportunista dentro de las posiciones neoliberales y los libertarios en contra de la propiedad; sin embargo, todos los días en el mundo fracasan miles, cientos de miles de empresas. Y son de propiedad privada. Pero cuando en cualquier país del mundo fracasa una empresa estatal, se toma como demostración de que no sirve para nada la propiedad pública, la propiedad estatal.

Dr. C. Jesús García Brigos: Marcelo ha puesto un ejemplo en su intervención de centralización-descentralización de cuán complejo es tratar el tema de la propiedad. La centralización-descentralización transversaliza todo el sistema de relaciones sociales, pero es también la relación centralismo-democratismo, la historicidad de esa relación. Esa es una contradicción que se tiene que resolver de acuerdo con el espacio y el tiempo concretos. Acusamos al socialismo de centralizador, pero no hay un sistema más centralizador que el sistema del capital. Si no, pensemos en por qué Marx habla de que el capitalista es la personificación del capital. El capital es un sistema de dominación múltiple, un metabolismo social que hace que todo el mundo responda a él, pero no siempre lo entendemos como sistema.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Es una pincelada importante para este tema. ¿Es posible separar propiedad de gestión? Porque bastante se habla, sobre todo en los últimos años, de que la propiedad puede ser de este modo, pero la gestión puede ser de otro. ¿Es posible, en términos prácticos, separar propiedad de gestión?

Dr. C. Jesús García Brigos: La respuesta corta: es importante distinguirlas, pero no es posible separarlas, hay que concebirlas como parte de un sistema de propiedad. La propiedad es un sistema de relaciones entre la política, aspectos ideológicos, aspectos de organización de los grupos sociales, la familia… Hablamos de medios de producción, pero no hablamos de la familia. Y la familia es parte del sistema de propiedad, son los actores sociales. El sistema de relaciones sociales de la producción va mucho más allá de los medios de producción.

Dr. C. Luis Marcelo Yera: Tengo mi discrepancia en ese tema. En la historia del capitalismo vinculado a las empresas estatales, en los años 90 algunos recogían lo que estaba pasando en materia de descentralización en la propiedad estatal. O sea, antes era muy centralizada y empezaron a ensayar. Hay un libro muy famoso, Cómo influye la gestión privada en las entidades del Estado”. Tiene varios títulos diferentes pero es el mismo libro. Recoge ejemplos de cómo el cambio de gestión en la empresa estatal capitalista había producido efectos distintos y más eficientes. La teoría del agente-principal, que se generó en Estados Unidos, precisamente para separar lo que quería el dueño para que lo hiciera el gestor, dio pie a estas formas más eficientes de desempeñarse las distintas empresas capitalistas. Hay ejemplos prácticos, tremendos, como la compañía de telecomunicaciones de Nueva Zelanda, que era la peor del Commonwealth en eficiencia. Al aplicar la teoría del agente-principal, en la década del 80 el Gobierno laborista de aquel país cambió totalmente la gestión en tres años. Ahora, no sé qué piensa Jesús de esto, le dieron todas las posibilidades al gerente de despedir personas, poner sueldos de mercado, mucha autonomía. Estaban dándole una nueva dimensión en la gestión para gobernar una misma compañía. Cambió completamente. Es decir, hay una manera clara de identificar que es posible ver cómo un cambio de gestión puede producir un efecto totalmente diferente en relación con la propiedad.

Dr. C. Ayuban Gutiérrez Quintanilla: Creo que en el fondo no hay contradicción, porque la idea que entiendo quiere transmitir el profesor Jesús es que nunca hay una ruptura entre el dueño del capital y quien lo gestiona. Siempre va a haber una relación de subordinación. Aparece, entonces, otra dimensión de la división social del trabajo a lo interno de esa relación, en este caso del capital, que fue descrita históricamente por Marx en un proceso que él llamó el proceso de separación entre el capital propiedad y el capital en funciones, pero hay una palabra en común: capital. Sigue siendo capital y siguen estableciéndose las mismas relaciones que determinan la lógica del capital, eso sí, logrando una división, una especialización en las funciones de ese capital-propiedad diferente de la función de la propiedad del capital en su forma de gestión. Y eso está muy asociado al tema de la descentralización y ha servido como base para establecer esa separación entre propietarios y gestores. Pero esa separación no es total, hay una unidad dialéctica entre los dos elementos. Tampoco se puede ir al extremo de apreciarlas como cosas que están desconectadas, porque hay experiencia. Antes de comenzar el programa hablábamos de que, por ejemplo, en el campo socialista hubo intentos de transformación en este sector, de descentralizar la empresa, que en realidad lo que hicieron fue desconectar la empresa totalmente de su forma de propiedad. Y ahí sí se desvió totalmente del objetivo o del supuesto objetivo de una transición socialista. Por eso, creo que es importante vinculado, centralización, descentralización, esa unidad que mantiene la relación entre propiedad y gestión, aunque funcionalmente se separen y haya cierta especialización o división entre ellas.

Dra. C. Marxlenin Pérez: En el caso de la práctica en Cuba, ¿habrá una forma de propiedad que se parezca más al socialismo y a la meta de un modo de producción comunista? ¿Hay una forma por encima de la otra? Es decir, por ejemplo, la cooperativa, ¿es una forma más cercana de propiedad al socialismo o es un cliché más?

Dr. C. Jesús García Brigos: Sobre el tema anterior, quería decir algo más. Hay experiencias del inadecuado tratamiento de esta distinción y no separación con lo que ocurrió en los países del campo socialista y en la Unión Soviética, que empezaron por separar la gestión de la propiedad, separar al dueño, que era el Estado, del empresario, y después con un sistema político, porque ahí es donde entra la propiedad. La propiedad no es solo la tecnología, no es solo el momento económico; la propiedad es todo un sistema de relaciones. Y terminaron llamando a otros cambios que llevaron a la descomposición del sistema. Los contextos son totalmente diferentes, pero no podemos ignorar esas experiencias, tenemos que tener mucha claridad en los conceptos. En mi búsqueda de qué entendemos por gestión, consulté a varios economistas sobre qué se entiende por gestión y encontré un solo lugar donde se define qué entienden, qué dicen cuando están hablando de gestión, un libro de Rafael Alhama y otro compañero. Hablamos de gestión y de qué cosa es gestión, y al final terminamos entendiendo la gestión como un problema puramente tecnológico. Y la gestión no es un problema tecnológico. La gestión es un momento dentro del sistema de propiedad, tiene una parte social, tiene un vínculo con la política que es esencial, porque la política es decisiva en el sistema de propiedad. Raúl lo ha dicho, errores conceptuales nos conducen a errores en la vida.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Es que nos va la vida en el proceso.

Dr. C. Jesús García Brigos: Y aunque no nos fuera la vida, no es por criterio de autoridad, pero lo decía un señor que yo respeto mucho.

Dra. C. Marxlenin Pérez: ¿Lenin, por casualidad?

Dr. C. Jesús García Brigos: Por casualidad. Yo soy muy malo citando, él decía que si nosotros nos empeñamos en resolver los problemas particulares sin haber resuelto los generales, nos vamos a estar dando tropezones en la práctica. Tenemos que empezar por resolver los problemas en general sin olvidar la realidad concreta.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Eso me recuerda a otros panelistas habituales que hablan de la macroeconomía. ¿Qué propiedad se parece más, hay una propiedad que se parezca más que la otra al socialismo?

Dr. C. Luis Marcelo Yera: Primeramente, tal vez voy a introducir un tema muy polémico y les pido que reflexionen, porque entre los tipos de propiedad que tenemos en Cuba todos reconocemos como el principal el estatal, pero yo veo que el tipo cooperativo tiene más prerrogativas que el estatal.

Dra. C. Marxlenin Pérez: ¿En qué sentido?

Dr. C. Luis Marcelo Yera: En que los componentes, los trabajadores de ese tipo socioeconómico, como yo le llamo, el tipo socioeconómico cooperativo, pueden tomar decisiones que no toman las empresas estatales. Por ejemplo, pueden aprobar la distribución de utilidades entre todos los trabajadores, pero pueden elegir un directivo. Son cuestiones que tienen que llevarnos a reflexionar para perfeccionar la empresa estatal. Porque la empresa estatal es una empresa que no es inamovible; es perfectible. Y en la propia teoría marxista, buscando el futuro socialista, hay elementos que podemos ir incorporando a la empresa estatal de lo mejor que han hecho otros tipos de propiedad; por ejemplo, la propiedad privada capitalista, que es otro tipo socioeconómico, ha hecho aportes muy importantes en el mundo, como en materia de organización y de dirección.

Dr. C. Ayuban Gutiérrez Quintanilla: La propia planificación.

Dr. C. Luis Marcelo Yera: La propia planificación… O sea, son cuestiones que se toman sobre todo de las grandes corporaciones. Las grandes corporaciones han tenido aportes organizativos muy importantes que hay que asumir como insumos del socialismo, porque está demostrado en la práctica que han funcionado. Creo que en un programa pasado yo decía que lo organizativo no tiene nada que ver con lo ideológico.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Que sí tiene que ver, pero lo podemos dividir metodológicamente. Les propongo hacer una última pausa para darle espacio al Gurú desde Jatibonico, que también viene explosivo e incendiario con el tema de las formas de propiedad en Cuba para cuadrar la caja.

El Gurú de Jatibonico

Si medios de producción
tienen carácter social,
será la forma ideal
contra la explotación.
Pero en la transición
al socialismo hay un pero.
Se trata del desafuero
de la propiedad privada
que le quita una tajada
al salario del obrero.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Ya se los anunciaba, que el gurú venía con todo. Luis quiere referirse a eso.

Dr. C. Luis Marcelo Yera: Tiró duro el Gurú de Jatibonico, pero yo quería hacer una reflexión aprovechando lo que él dice. Nuestro país está en una etapa de subdesarrollo, tiene una economía subdesarrollada, y una economía subdesarrollada tiene que acudir a todos los tipos socioeconómicos de propiedad. Es una verdad incuestionable lo que dice él, pero no podemos prescindir de determinados tipos socioeconómicos de propiedad. Puedo decir que a eso que se está refiriendo él tiene los siguientes tipos: las empresas vinculadas a la inversión extranjera, todas son de propiedad privada capitalista. ¿Podemos prescindir de eso? No. También tenemos las micro, pequeñas y medianas empresas privadas. También son privadas, capitalistas. No podemos prescindir.

Tenemos otro actor que no mencionamos nunca, que forma parte de esto: los campesinos. Todos los campesinos del sistema agropecuario cubano tienen trabajo empleado, trabajo asalariado, incluyendo las cooperativas de créditos y servicios. Eso no se menciona mucho. Pero también tenemos los trabajadores por cuenta propia, que tienen hasta tres empleados. Fíjense cuántas formas he dicho que son importantes para la economía del país que explotan fuerza de trabajo calificada. Entonces, hay que convivir un tiempo con esto mientras podamos lograr que las empresas estatales y las cooperativas lleguen a un nivel de desarrollo y comiencen a sustituir a estos otros tipos, pero hay momentos en que tenemos que aceptar que no son prescindibles. Por eso, que me disculpe mi amigo el Gurú, que tenemos discusiones también por los debates de la ANEC.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Como moderadora, tengo que decir que de cierta manera estoy en la cuerda de Luis Marcelo, porque no ha habido ningún texto de marxismo que diga que no hay que tener propiedad privada en el socialismo, que es la transición. El problema está en qué espacio usted le da a esa propiedad privada y a ese mercado.

Dr. C. Jesús García Brigos: El problema está en muchos problemas. El primer problema es qué entendemos por transición. Aquí se acuñaron muchas verdades que ya se convirtieron en dogma: construcción del socialismo, transición al socialismo. Después, los soviéticos tuvieron que inventar construcción del socialismo desarrollado.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Construcción de la construcción.

Dr. C. Jesús García Brigos: Construcción de la construcción, porque nos olvidamos de una idea esencial: se trata de la transformación comunista que parte del capital, pero tiene que trascenderlo, tiene que dejarlo atrás completamente. Eso es muy importante. Y no es porque lo dijera Marcelo. Marcelo no quiso decir eso. Pero decir que tenemos que convivir con esa forma que tienen de explotación puede ser interpretado por mucha gente en el sentido de que nos hace falta el capitalista, pero no el capitalismo. Estos son temas complejos y muy dialécticos. La cuestión de una forma más socialista que otra tiene una respuesta breve: no hay una forma más socialista que otra, depende del sistema en que se inserte.

Las cooperativas no reproducen socialismo dentro del capitalismo. Tenemos a la famosa corporación Mondragón, pero es una empresa capitalista. Ahora lo que tenemos es que dar a cada una el lugar que tenga que ocupar de acuerdo a nuestras necesidades en el sistema de propiedad, y eso pasa por la política, por la forma en que controlemos, dirijamos, constituyamos, demos facultades. Tú hablabas de que la cooperativa tiene más prerrogativas, después dijiste algo muy bueno sobre lo que le falta a la empresa estatal, y habría que haber dicho que tiene más prerrogativas que la empresa estatal tal y como la conocemos hasta hoy.

Dr. C. Luis Marcelo Yera: Vale.

Dr. C. Jesús García Brigos: O sea, hay muchas cosas que discutir, discutir a fondo, debatir.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Debatir, para eso estamos haciendo estos programas.

Dr. C. Jesús García Brigos: Y me parece que hay que volver constantemente a una idea: la propiedad es un sistema de relaciones. El momento de producción, el proceso del trabajo, cómo se organiza el proceso del trabajo, cómo se estructuran los actores sociales… No es solo el trabajador; es la familia, decía yo ahorita. Es el matrimonio. Es un montón de cosas que forman parte del sistema de propiedad y que hay que cambiar a la hora de trascender el sistema del capital. Que fue lo que ocurrió´, también visto desde otro punto de vista, en los países del campo socialista: no se logró trascender el sistema del capital. En los países del campo socialista estatalizaron la propiedad, pero permaneció −y voy a otro concepto que no hemos mencionado aquí, aunque tú lo mencionabas antes de empezar el programa− la alienación del productor, la alienación del individuo. Porque en todo esto hay una relación que es vital, clave, que es el núcleo central en el tema de propiedad: el concepto de alienación. La propiedad es el vínculo que ata al individuo al proceso de generación y producción, a su propia vida social, a su resultado. Las fuerzas productivas generan bienes y servicios y generan individuos también.

Dr. C. Ayuban Gutiérrez Quintanilla: Yo creo que al final siempre tenemos puntos de coincidencia, lo que pasa es que a veces uno intenta, quizás por haber venido varias veces al programa, explicar algo de manera más concreta. Yo creo que lo que llamamos heterogeneidad de tipo socioeconómico, que tiene en su base un régimen de propiedad diverso, es una condición objetiva de la transición por una sencilla razón, por lo que decía Jesús. Tú quieres trascender el capitalismo, pero tú no saltas del capitalismo al comunismo, al socialismo…

Dr. C. Jesús García Brigos: Ni el comunismo es un estadio final de llegada, algo muy importante.

Dr. C. Ayuban Gutiérrez Quintanilla: Ni tampoco se puede afirmar que sea el fin de la historia al estilo socialista el hecho de llegar al comunismo, pero es un proceso de construcción continua muy contradictorio, no hay saltos discretos en la historia, y creo que eso es algo importante, porque para el nivel de desarrollo nuestro, de nuestras relaciones sociales de producción, de las fuerzas productivas −y de algo que a veces se olvida, que es el nivel de desarrollo de la conciencia social−, nosotros no podemos abandonar una forma, un régimen de propiedad que no sea heterogéneo. Y sobre eso hay discusiones duras, porque Lenin le llamó fase capitalismo de Estado durante el periodo de la NEP.

Sin embargo, cuando uno lee las últimas obras de Lenin, mantiene un lenguaje muy duro contra la burguesía, pero está reconociendo en la realidad concreta que no puede avanzar en ganar un Estado, porque ya no era el problema de la construcción del socialismo; era tener un país saliendo de la guerra civil y de todos los problemas que enfrentaron al final de la guerra civil. El hecho de poder tener un país que funcionase, que fuera orgánico económicamente, con millones de contradicciones, porque no hay nada más contradictorio que un periodo de superación de un modo de producción anterior o de tránsito, como se le llama. Y hay algo importante que tiene que ver con todo lo que hemos hablado de centralización, descentralización, diferencia entre propiedad y gestión, y es que haya una cierta organización de la propiedad en el sector estatal.

Dra. C. Marxlenin Pérez: En ese tema quiero insistir.

Dr. C. Ayuban Gutiérrez Quintanilla: Los chinos, los asiáticos, lo tienen, han buscado formas de hacerlo. Nosotros no hemos logrado establecer esa diferenciación entre las funciones estatales, por ejemplo, de regulación, con las funciones empresariales o de gestión. Y ahí, a diferencia de los soviéticos, que fracasaron en ese aspecto, y no solo los soviéticos, sino otras experiencias dentro del campo socialista, el modelo asiático sí ha buscado una alternativa. Han hecho una ingeniería social para construir un sistema de instituciones que busca resolver ese problema y hasta ahora lo han logrado.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Sí, que eso por supuesto hay que atenderlo. A ese tema podríamos dedicar un ciclo entero de programas, que también es de interés de nuestra audiencia. Pero relacionándolo con este semiconsenso que tenemos de la coexistencia y la convivencia de distintas formas de propiedad en el socialismo cubano, en los pocos minutos que nos quedan del programa, ¿cómo consideran ustedes que deben diseñarse o rediseñarse ese sistema, esa convivencia?. Entendiéndolo como un sistema donde cada una de las partes debe tributar al todo, y ese todo me imagino que estemos de acuerdo en que sea el bienestar del pueblo en los marcos del socialismo cubano. ¿Cómo rediseñarlo?

Dr. C. Luis Marcelo Yera: Pienso que un componente muy importante, válido para todos los actores económicos, es introducir de forma consecuente los conceptos de responsabilidad social empresarial: que todos comencemos a hablar en un mismo lenguaje vinculado, por ejemplo, a cómo interactuar con el medio ambiente, con nuestros proveedores, con nuestros clientes, con los trabajadores de la unidad concreta en que se trabaja. Hay toda una concepción que ha avanzado en este sentido y eso puede socializar más las unidades productivas concretas independientemente de la propiedad, porque esto válido para la empresa estatal, para las cooperativas, para las mipymes.

Dr. C. Jesús García Brigos: Comparto la idea de Marcelo, lo único que llamo la atención sobre ese concepto. Ese concepto está bastante desarrollado en los teóricos actuales, el compañero Ricardo Antunes en Brasil ha abordado mucho el tema, pero hay que entender la responsabilidad social en nuestro contexto y para qué la queremos y qué responsabilidad social. Desde mi punto de vista, la primera responsabilidad social que deben tener todas las formas de propiedad es que deben tributar al proceso de transformaciones mediante su intervención con derechos y obligaciones en el proceso de planificación social, que va mucho más allá de un proceso de planificación económica. Sería la primera responsabilidad social y es lo que no ha ocurrido en lo que hemos hecho con las cooperativas y las mypimes, o, mejor dicho, con las cooperativas.

El decreto anterior que había, establecía en algún punto, sin hablar todavía de responsabilidad social, que las cooperativas tenían que tributar, que cumplir, que contribuir a la planificación. Cuando se actualizó el decreto sobre las cooperativas, se eliminó eso, se perdió el concepto de responsabilidad social y ya no se habla de esto otro. Con las mypimes, en ningún momento se ha hablado de su necesidad de estar vinculadas al plan y articularse a través del plan con las estatales, con todo el mundo, en un sistema empresarial, como la propia conceptualización planteaba, que abarque toda la formas.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Ayuban, 30 segundos.

Dr. C. Ayuban Gutiérrez Quintanilla: No me imagino la transición socialista con un sistema monolítico de propiedad, sobre todo en la parte social, porque tienen funciones diferentes que dependen muchas veces de la escala de la actividad económica; incluso, algunas que se mueven en otras dimensiones como algo que tú mencionabas, que nosotros defendemos a partir de un profesor nuestro de la facultad que ha trabajado muchísimo ese tema, que es el tema que no aparece dentro de las formas de propiedad en la Constitución, una forma de propiedad más relacionada a lo comunal y a lo social, a lo asociativo a nivel comunal.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Venezuela sí ha tenido experiencias en eso.

Dr. C. Ayuban Gutiérrez Quintanilla: En Venezuela han tenido esas experiencias, en otros países también. En mi opinión, eso implica la visión de que no puede ser el régimen de propiedad visto como algo monolítico y que tiene que estar funcionando bajo reglas, bajo un sistema de regulaciones que potencien el desarrollo del tipo socioeconómico y socialista, no que vayan en contra de él. Ese es un reto importante que nosotros tenemos. Tenemos la ley de empresa, que está todavía por salir.

Dr. C. Jesús García Brigos: La empresa estatal.

Dr. C. Ayuban Gutiérrez Quintanilla: La empresa estatal, gracias por eso. Aunque yo te voy a decir una cosa, yo fui partidario siempre de que hubiese una ley general de empresas con una ley particular para el sector estatal, porque requiere una ley particular, es diferente a la propiedad privada. También hay que avanzar en ese aspecto.

Dra. C. Marxlenin Pérez: Le dedicamos otro programa a ese tema. Ahora sí se nos acabó el tiempo, hace rato me están haciendo la seña. Yo vuelvo a darles las gracias por participar y por habernos regalado un programa con gran dinamismo.

¿Y usted qué piensa sobre este tema? Recuerde que no basta con interpretar, describir, comentar, sino que juntos debemos participar para transformar nuestra realidad. Yo cuento con usted para hacerlo desde el socialismo cubano. Nos vemos pronto.

Transcripción: Ileana Reyes Sánchez, Yusleydis Seuret Gómez/ IDEAS Multimedios

En video, el programa

 

miércoles, 23 de abril de 2025

La corrupción social : ¿un fenómeno de actualidad?(Primera parte).

Dr. Jesús Pastor García Brigos

Hace algunos años, en un artículo del periódico Granma titulado “¿Se sanciona penalmente la corrupción?”, elaborado luego de una entrevista al entonces Vice Fiscal General de la República, Doctor Rafael Pino Bécquer, se parte de reconocer que “…La corrupción es un fenómeno difícil de conceptualizar”.

La validez de esta afirmación se puede considerar fundamentada si a la par de constatar el apreciable volumen de publicaciones acerca de los hechos que se nominan como corrupción, nos detenemos en lo significativo que puede resultar -además de la heterogeneidad de los hechos que llegan a los tribunales, - el ser imputados los sujetos bajo tipificaciones muy específicas en los comportamientos, ¿evadiendo? asumir la institucionalización en una categoría general para conceptualizar, identificar lo que refleje la esencia que se esconde tras esa heterogeneidad de fenómenos.

Se habla de corrupción abarcando un amplio espectro de comportamientos, según el contexto, que se apartan de determinados cánones “socialmente admitidos”, con toda la relatividad que esto implica. Aunque se reitera el criterio unificador de que se trata de uno de los principales problemas de las sociedades actuales., indicador de la importancia que se le da a estos fenómenos en el mundo de hoy, al mismo tiempo que de la necesidad de profundizar en los fundamentos reales que se hallan tras ese relativismo.

El tema del tratamiento de los fenómenos que jurídicamente se acostumbra a denominar como “asociados a la corrupción” adquiere particular importancia para los procesos revolucionarios que se proponen cambios profundos en la sociedad. Ante todo para identificar con rigor y profundidad comportamientos que resultan consecuencia de insuficiencias, que se amplifican más allá de los aspectos negativos que les dieron origen, y destruyen los “gérmenes del futuro”/Lenin/, en la generación, establecimiento y compleja consolidación de la nueva naturaleza reproductiva, o son “herencias” del metabolismo social a trascender, pero en cualquier caso, destructivos , corruptores de las transformaciones emprendidas.

Cuba se ha planteado hace más de sesenta años la transformación socialista, -que prefiero llamar  comunista, para ser consecuentes con las propuestas de Marx, Engels y la de nuestro invicto Comandante en Jefe Fidel al presentar el 3 de octubre de 1965 el Comité Central del Partido. que encarnaba la articulación de las fuerzas revolucionarias para dar continuidad a la historia de luchas con el futuro a construir. En ese momento, en uno más de sus sistemáticos y trascendentales diálogos, Fidel subrayaba un principio programático cuando preguntaba a los presentes en el Teatro Chaplin, - hoy Karl Marx:

“…es necesario que el nombre de nuestro Partido diga no lo que fuimos ayer, sino lo que somos hoy y lo que seremos mañana, ¿cuál es, a juicio de ustedes, el nombre que debe tener nuestro Partido? (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES DE: "¡Comunista!") ¿Cuál es, compañero? ¡Un compañero de aquí! (EXCLAMACIONES DE: "¡Comunista!") ¡Los compañeros de acá! (EXCLAMACIONES DE: "¡Comunista!") ¡Los compañeros de allá! (EXCLAMACIONES Desde los primeros momentos hemos tenido que enfrentar todo tipo de obstáculos y agresiones de esa potencia, DE: "¡Comunista!") ¡Los compañeros de allá! (EXCLAMACIONES DE: "¡Comunista!") ¡Partido Comunista de Cuba! (EXCLAMACIONES DE: "¡Comunista, Comunista!")

Este nombre no era ni puede ser nunca pura declaración. Era y tiene que ser compromiso permanente, y sobre todo cada vez más consciente, de lo inmenso de la tarea emprendida, de los retos y dificultades que tenemos que enfrentar y vencer.

El primero de Enero de 1959 los cubanos entrábamos en una nueva etapa en las luchas iniciadas el 10 de Octubre de 1868. Partimos entonces de la condición de ser peculiar neocolonia de los Estados Unidos de América. Se comenzaron a llevar adelante profundas transformaciones, siempre en una compleja interacción objetiva de los cambios internos, en los que se entrelazan pasos conscientemente diseñados, -en muchos casos impulsados por las urgencias-, con otros gestados por errores, insuficiencias y con las acciones intencionadas de las fuerzas opuestas al sentido que nos hemos planteado para el desarrollo de la sociedad. Hoy llevamos adelante nuestras transformaciones en el contexto de un sistema de capital neoliberalmente globalizado, una recrudecida guerra económica de los gobiernos de Estados Unidos, y evidentes retrocesos de las fuerzas progresistas en América latina signados por dañinas divisiones, que enfrentan a los positivos procesos integradores de importancia estratégica como la ALBA- TCP.

Cada día se reafirma con más fuerza la importancia de tener muy en cuenta la afirmación del Segundo Secretario del General de Ejército Raúl Castro al alertar que “…una equivocación conceptual nos conduce a equivocaciones en la vida”[1]1.

Esta afirmación la debemos asumir consecuentemente, como una clara orientación acerca de la necesidad de incrementar en cantidad y calidad el número de los estudios científicos para identificar rigurosamente las condiciones propicias para lo único que, como ha identificado Fidel en reiteradas ocasiones[2], puede hacer que nuestra Revolución se autodestrulla, para la teorización necesaria que nos permita avanzar sosteniblemente en las cada vez más complejas condiciones[3]. 

La corrupción: un viejo fenómeno social.

La corrupción es un fenómeno social tan antiguo como la sociedad humana misma, según la diversidad de autores que desde diferentes contextos y enfoques se han dedicado a seguir la historia de este fenómeno.

Según lo que define el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española en las tres primeras acepciones, el término proviene del latín,  corruptio, -ōnis.::

f. Acción y efecto de corromper o corromperse.

Sin.:putrefacción, descomposición, podredumbre, degeneración, fermentación.

f. Deterioro de valores, usos o costumbres.

Sin.:corruptela, deshonestidad, depravación, perversión, vicio, envilecimiento, peste,

prostitución.

Ant.:honradez, integridad.

f. En las organizaciones, especialmente en las públicas, práctica consistente en la utilización 

indebida o ilícita de las funciones de aquellas en provecho de sus gestores.

Sin.: soborno1, cohecho, compra, coima.

Para aproximarnos más a nuestros intereses en el texto que estamos presentando al debate necesario, buscamos la definición del importante Diccionario de Política de Norberto Bobbio[4], extensa, de la cual extraigo algunos elementos que considero importante destacar:

“Se designa así al fenómeno por medio del cual un funcionario público es impulsado a actuar  en modo distinto de los estándares normativos del sistema para favorecer intereses particulares a cambio de una recompensa….(…)…el comportamiento ilegal de aquel que ocupa un papel en la estructura estatal”.

Bobbio distingue “tres tipos de corrupción” ….cohecho, nepotismo, el peculado por distracción, y afirma que “…La corrupción es vista  en términos de legalidad e ilegalidad y no de moralidad e inmoralidad, y debe tomar en cuenta la diferencia  que se establece entre prácticas sociales y normas legales y la diferencia de evaluación de los comportamientos  en el sector privado y en el sector público.”…    (…). “La corrupción es un modo particular de ejercer influencia; influencia ilícita, ilegal e ilegítima. Esta se encuadra en referencia al funcionamiento de un sistema y, en particular, a su modo de tomar las decisiones”…(…)… “la ampliación del sector público respecto al privado  provoca un aumento de las posibilidades del comportamiento corrupto”………. aunque la corrupción …“no está ligada solamente al grado de institucionalización, a la amplitud del sector público y al ritmo de cambio social sino que también es considerada en relación a la cultura de las élites y de las  masas. Esta depende también  de la percepción que élites y masas  tienen del comportamiento corrupto, la cual tiende a variar en el tiempo y el espacio”….

Bobbio desarrolla un enfoque esencialmente desde la política, de los aspectos concernientes a la toma de decisiones, insistiendo en que

 …“Son notables los efectos de la corrupción sobre el funcionamiento de un sistema político”….

Si ella está “difundida y al menos parcialmente aceptada tanto a los ojos de las masas como en las relaciones ente las élites, sus consecuencias pueden ser no completamente disfuncionales”.

Pero… “En conclusión, la corrupción, tanto si nace en un sistema en expansión y no institucionalizado como si actúa  en un sistema estable e institucionalizado, es un modo de influir en las decisiones públicas que golpea al corazón del propio sistema. …(…) este tipo privilegiado de influencia, reservado a aquellos  que poseen los medios- a menudo únicamente financieros- para ejercerla, conduce al desgaste del recurso más importante del sistema, es decir de su legitimidad”

En un tema como este no se puede dejar de consultar al importante politólogo norteamericano Samuel P. Hungtington, quien en su obra- que es un clásico de la ciencia política “Political Order in changing societies”- en el primer capítulo Political Order and Political Decay, dedica dentro del subtema Political Participation: Modernization and Political Decay” el apartado Modernization and Corruption[5].

Comienza Huntington afirmando que “La corrupción es el comportamiento de los oficiales públicos que se desvía de las normas aceptadas para servir a fines privados. La corrupción obviamente existe en todas las sociedades, pero es también obviamente más común en algunas sociedades que en otras y más común en algunos momentos en la evolución de una sociedad que en otros….(…) La corrupción  es , por supuesto, una medida de la ausencia de una efectiva institucionalización política. Los servidores públicos carecen de autonomía y coherencia y subordinan sus papeles institucionales a demandas exógenas.”

Según Hungtinton la “modernización” de una sociedad engendra[6] la corrupción”, por tres razones fundamentales: en primer lugar, la modernización implica cambios en los valores de la sociedad…. “Así la corrupción es un producto de la distinción entre el bienestar público y el interés privado que acompaña a la modernización.”

“La modernización también contribuye a la corrupción al crear nuevas fuentes de riqueza y poder, cuya relación a la política está indefinida por las normas tradicionales dominantes en la sociedad y sobre las cuales las normas modernas no son aún aceptadas por el grupo dominante en la sociedad. La corrupción es en este sentido un producto directo del surgimiento de nuevos grupos con nuevos recursos y los esfuerzos de estos grupos de hacerse efectivos dentro de la esfera política. La corrupción puede ser los medios de asimilación de nuevos grupos en el sistema político por procedimiento irregulares porque el sistema ha sido incapaz de adaptarse lo suficientemente rápido para dar legitimidad y medios aceptables para estos propósitos”.

“En tercer lugar la corrupción es estimulada[7]por la modernización por los cambios que produce en la salida de funcionamiento del sistema político. La modernización, particularmente entre los países más tardíamente modernizados, abarca la expansión de la autoridad gubernamental y la multiplicación de las actividades sujetas a la regulación gubernamental”

En su revisión del comportamiento de la corrupción en diferentes sociedades, generaliza afirmando que “En la mayoría de las formas la corrupción comprende el intercambio de acción política por riqueza económica”…(….) El uso de una posición política como una vía para la riqueza implica una subordinación de los valores y las instituciones políticas a las económicas. El propósito principal de la política deviene así la promoción de los intereses individuales  y no el cumplimiento de fines públicos”.

Finaliza el autor este extenso apartado muy interesante, analizando el vínculo entre los mecanismos y vías de participación y la corrupción, en particular en lo referente a la estructura de partidos.

Sin ánimo de haber presentado el resultado de una búsqueda exhaustiva, es ilustrativo referirnos a un libro de un “país paradigmático” en el tema, en el cual se plantea que los fenómenos de corrupción se desarrollan acompañando al poder “…como la sombra al cuerpo. Quien dispone de poder; es decir, de la facultad de influir sobre otros mejorando o perjudicando su destino, está sometido a la tentación de otorgar sus favores a cambio de una contraprestación especial”[8].

Comparto elementos presentes en las ideas de los autores reseñados anteriormente, elaboradas con rigor a partir del estudio de las realidades que han caracterizado el desarrollo social hasta el capitalismo, tienen innegable alcance generalizador como expresión de elementos esenciales d ellos procesos de corrupción. Pero considero que es preciso valorar la importancia de algo que a nuestro juicio no se identifica en estas propuestas, y es lo que nos aproxima más a la esencia ontogenética de este importante fenómeno social:

la corrupción es un fenómeno presente, que nace con el surgimiento, desarrollo y acelerada consolidación del sistema de propiedad privada adversarial , tiene su fundamento en este tipo de metabolismo reproductivo, y lo acompaña en sus diversas etapas y particularidades histórico concretas, hasta su estadio de mayor profundidad y universalidad alcanzado en el actual sistema del capital.  

Suficientes elementos habría para pensar en la necesaria continuación y actualización de una obra clásica de Engels , proponernos como homenaje y compromiso militante con los fundadores del comunismo científico, un nuevo libro: “La corrupción social, la propiedad privada y el Estado: un vínculo de actualidad”.

Ese vínculo corrupción- sistema de propiedad privada adversarial, uno de cuyos elementos centrales es precisamente el Estado como forma de organización social- tiene precisamente su expresión más plena en las sociedades capitalistas contemporáneas, en el capitalismo como Formación Económico Social. En la misma identificamos una esencia común a las diversas manifestaciones de los procesos de corrupción, de los eufemísticamente llamados “hechos asociados a la corrupción”:

se trata de rupturas dentro de una naturaleza reproductiva, que determina ontogenéticamente al sistema del capital en su desarrollo capitalista e el cual ha representado un avance para el progreso humano como reconocen Marx y Engels en el “Manifiesto del partido comunista”, a la vez que es fuente de la propia insostenibilidad del sistema. 

¿Cómo puede el fenómeno de la corrupción ser a la vez sostén del progreso capitalista y de la necesaria desaparición del sistema del capital?

Los fenómenos de corrupción social tienen en su fundamento la autoalienación de los individuos como proceso social objetivo. con sus raíces en las formas que adopta la actividad productiva material. Por ello, resulta tan importante comprender integralmente y en toda su complejidad los cuatro aspectos esenciales de este proceso identificados por Marx ya en sus “obras de juventud” y que István Mészáros recoge sintéticamente al expresar que: “(…) a) el hombre está enajenado de la naturaleza; b) está enajenado de sí mismo (de su propia actividad); c) de su ser genérico (de su ser en cuanto miembro del género humano); d) el hombre está enajenado del hombre (de los otros hombres)”.[9]

La corrupción como fenómeno social se proyecta en una ética que resulta y a su vez sostiene  “un hecho económico real”:

 “El trabajador se hace más pobre cuanta más riqueza produce” (…) “La devaluación del mundo de los hombres crece en proporción directa al valor creciente del mundo de las cosas. El trabajo no solo produce mercancías; él también se produce y produce a los trabajadores como una mercancía y lo hace en la misma proporción que produce mercancías en general”[10].

Como analiza Marx:

 “(…) cuanto el trabajador mediante su trabajo se apropia del mundo exterior, de la naturaleza sensorial, más se priva de medios de vida en dos sentidos: primero, en que el mundo externo sensorial cada vez más deja de ser un objeto perteneciente a su trabajo, su medio de vida del trabajo; y, en segundo lugar, en que él cada vez más deja de ser medio de vida en sentido inmediato, medio para la subsistencia física del trabajador”.[11]

Es la ética del “sistema” que poética y revolucionariamente nos denuncia y nos alerta Eduardo Galeano en su obra “El libro de los abrazos”[12]:

“Un sistema de desvínculo: El buey solo bien se come. El prójimo no es tu hermano, ni tu amante. El prójimo es un competidor, un enemigo, un obstáculo a saltar o una cosa para  usar.  El sistema, que no da de comer, tampoco da de amar:  a muchos los condena al hambre de pan y a muchos más condena al hambre de abrazos”

El “sistema” que:

Con una mano roba lo que con la otra presta.

Sus víctimas:

Cuanto más pagan, más deben.

Cuanto más reciben, menos tienen.

Cuanto más venden, menos cobran

El “sistema” que ha consolidado:

“Al sur, la represión. Al norte, la depresión.

No son pocos los intelectuales del norte que se casan con las revoluciones del sur por el puro placer de enviudar. Prestigiosamente lloran, lloran a cántaros, lloran a mares, la muerte de cada ilusión; y nunca demoran demasiado en descubrir que el socialismo es el camino más largo para llegar del capitalismo al capitalismo.

La moda del  norte,  moda  universal, celebra  el arte neutral y aplaude a la víbora que se muerde la cola y la encuentra sabrosa.  La cultura y la política se han convertido en artículos de consumo. Los presidentes se eligen por televisión, como los jabones, y los poetas cumplen una función decorativa. No hay más magia que la magia del mercado, ni más héroes que los banqueros.

La democracia es un lujo del norte.  Al sur se le permite el espectáculo, que eso no se le niega   nadie.  Y a nadie molesta mucho, al fin y al cabo, que la política sea democrática, siempre y cuando la economía no lo sea.

Cuando cae el telón, una vez depositados los votos en las urnas, la realidad impone la ley del dinero. Así lo quiere el orden natural de las cosas. En el sur del mundo, enseña el sistema, la violencia y el hambre no pertenecen a la historia, sino a la naturaleza, y la justicia y la libertad han sido condenadas a odiarse entre  sí.”

Un sistema de desvínculos: para que los callados no se hagan preguntones, para que los opinados no se vuelvan opinadores. Para que no se junten los solos ni junte el alma sus pedazos.

El sistema divorcia la emoción y el pensamiento, como divorcia el sexo y el amor, la vida íntima y la vida pública, el pasado y el presente.  Si el pasado no tiene nada que decir al presente, la historia puede quedarse dormida, sin molestar, en el ropero donde el sistema guarda sus viejos disfraces.

El sistema nos vacía la memoria, o nos llena la memoria de basura, y así nos enseña a repetir la historia en lugar de hacerla. Las tragedias se repiten como farsas, anunciaba la célebre profecía.  Pero entre nosotros, es peor; las tragedias se repiten como tragedias.”

El “Sistema” del engaño institucionalizado:

“El lenguaje como traición; les gritan verdugos.

En el Ecuador, los verdugos  llaman verdugos  a sus víctimas:

- ¡Indios verdugos!  -les gritan.

De cada tres ecuatorianos, uno es indio. Los otros dos le cobran, cada día la derrota histórica.

- Somos los vencidos. Nos ganaron la guerra. Nosotros perdimos por creerles. Por eso, -me dice Miguel, nacido en lo hondo de la selva Amazónica.

Los tratan como a los negros en Sudáfrica: los indios no pueden entrar a los hoteles ni a los restaurantes.

- En la escuela me metían palo cuando hablaba nuestra lengua -me cuenta Lucho, nacido al sur de la sierra.

- Mi padre me prohibía hablar quichua.  Es por tu bien, me decía –recuerda Rosa, la mujer de Lucho.

Rosa y Lucho viven en Quito. Están acostumbrados a escuchar:

- Indio de mierda.

Los indios son tontos, vagos, borrachos. Pero el sistema que los desprecia, desprecia lo que ignora, porque ignora lo que teme. Tras la máscara del desprecio, asoma  el pánico: estas  voces antiguas, porfiadamente vivas, ¿qué dicen?  ¿Qué dicen cuando hablan? ¿Qué dicen cuando callan?”

El “sistema” que “hace verdad” lo que resulta útil al “Sistema”:

“La televisión, ¿muestra lo que ocurre?

En nuestros países, la televisión muestra lo que ella quiere que ocurra; y nada ocurre si la televisión no lo muestra.

La televisión, esa última luz que te salva de la soledad y de la noche, es la realidad. Porque la vida es un espectáculo: a los que se portan bien, el sistema les promete un cómodo asiento.”

Un “sistema” en el que

“La tele dispara imágenes que reproducen el sistema y voces que le hacen eco; y no hay rincón del mundo que ella no alcance.  El planeta entero es un vasto suburbio de Dallas. Nosotros comemos emociones importadas como si fueran salchichas en lata, mientras los jóvenes hijos de la televisión, entrenados para contemplar la vida en lugar de hacerla, se encogen de hombros.

En América  latina, la libertad de expresión consiste en el derecho al pataleo en alguna radio  y en periódicos de escaso tiraje. A los libros, ya no es necesario que los prohíba la policía: los prohíbe el precio.”….

“En los veranos, la televisión uruguaya dedica largos programas a Punta  del Este.

Más interesadas en las cosas que en la gente, las cámaras llegan al éxtasis cuando exhiben las casas de los ricos en vacaciones.  Estas mansiones ostentosas se parecen a los mausoleos de mármol y bronce en el cementerio de La Recoleta, que es la Punta del Este de después.

Por la pantalla desfilan los elegidos y sus símbolos de poder. El sistema, que edifica la pirámide social eligiendo al revés, recompensa a poca gente. He aquí a los premiados; son los usureros de buenas uñas y los mercaderes de buenos dientes, los políticos de creciente nariz y los doctores de espaldas de goma.

La televisión se propone adular a los que mandan en el Río de La Plata, pero sin quererlo, cumple una ejemplar función educativa: nos muestra las altas cumbres y en ella delata la tilinguería y el mal gusto de los triunfantes cazadores de dinero.

Debajo de la aparente estupidez, hay verdadera estupidez.”

Es el sistema que no basta con “abolir”, siguiendo lo que Marx califica como “comunismo tosco” en sus cuadernos de juventud de 1844- insuficientemente valorados, -y se reproduce como mala hierba en el “sentido común” formado, educado y consolidado por cientos de años de ese “sistema”. No podemos seguir ignorando la alerta presente en esas ideas “in status nascendi”-  como califica Mészáros los principios tan importantes como ignorados en relación con la esencia de la alienación en esos primeros trabajos de Marx - de lo que peligrosamente puede permanecer cuando no se enfrenta a profundidad dicho sistema, por ignorancia, las presiones de lo urgente ….o por mala intención.

Se trata de un sistema que hay que “trascender” – /“aufhebung”/ sobre la base de una práctica consecuente con la dialéctica propiedad social-propiedad individual como eje del sistema de la propiedad en general, que haga realidad la “anulación positiva de la propiedad privada”; la trascendencia del sistema de la propiedad privada que necesariamente debe ocurrir tras haber alcanzado ya su máximo desarrollo como el sistema del capital:

el inicio y consolidación sostenible del desarrollo comunista de la Sociedad:

Se trata de la “trascendencia” del sistema de propiedad privada adversarial que ha imperado hasta su expresión en el capital universalmente establecido, en extensión y profundidad:

“La propiedad privada nos ha hecho tan estúpidos y unilaterales que un objeto es solamente nuestro cuando lo tenemos —cuando él existe para nosotros como capital, o cuando es directamente poseído, comido, bebido, vestido, habitado, etc.—, dicho brevemente, cuando es usado por nosotros. Aunque la misma propiedad privada de nuevo concibe todas estas realizaciones directas de posesión solamente como medios de vida, y la vida que ellas sirven como medios es la vida de la propiedad privada —el trabajo y la conversión en capital—.

En lugar de todos los sentidos físicos y mentales ha llegado entonces la enajenación completa de todos estos sentidos, el sentido de tener. El ser humano tuvo que ser reducido a esta pobreza absoluta para poder rendir su riqueza interior ante el mundo exterior. [Acerca de la categoría de “tener”, ver Hess, en la Philosophy of the Deed].

La abolición de la propiedad privada es, en consecuencia, la completa emancipación de todos los sentidos y cualidades humanas, pero lo es precisamente porque estos sentidos y atributos han devenido, subjetiva y objetivamente, humanos. El ojo ha devenido ojo humano, justamente cuando su objeto ha sido un objeto social, humano —un objeto hecho por el hombre para el hombre—. Los sentidos en consecuencia, han devenido directamente en su práctica teóricos. Ellos se relacionan con la cosa por la cosa, pero la cosa misma es una relación humana objetiva a sí misma y al hombre [en la práctica yo me puedo relacionar humanamente a una cosa solamente si la cosa misma se relaciona humanamente al ser humano] y viceversa. La necesidad o el disfrute han perdido consecuentemente su naturaleza egoísta, y la naturaleza ha perdido su simple utilidad mediante el uso deviniendo uso humano.

Por el mismo camino, los sentidos y el disfrute de otros hombres se han convertido en mi propia apropiación. A la par de estos órganos directos, en consecuencia, órganos sociales se desarrollan en la forma de la sociedad; así, por ejemplo, la actividad en asociación directa con otros, etc., ha devenido un órgano para expresar mi propia vida, y un modo de apropiar la vida humana.

Es obvio que el ojo humano disfruta las cosas de un modo diferente al ojo imperfecto, el ojo no humano; el oído humano diferente del oído imperfecto, etcétera.

Hemos visto que el hombre no se pierde en su objeto solamente cuando el objeto deviene para él un objeto humano o un hombre objetivo. Esto es posible solamente cuando el objeto deviene para él un objeto social, él mismo para sí mismo un ser social, justo cuando la sociedad deviene un ser para él en este objeto.”[13]

Marx, como pensando en quienes enfrentaríamos la tarea de la construcción comunista en un organismo social histórico concreto, nos alerta acerca de que:

“Para abolir la idea de la propiedad privada, la idea del comunismo es más que suficiente. Pero se requiere acción comunista real para abolir la propiedad privada real. La historia nos conducirá a ella; y este movimiento, que en teoría ya conocemos que es un movimiento de autotrascendencia, constituirá en el hecho real un proceso muy escabroso y prolongado. Pero debemos considerar como un avance real, haber ganado al final conciencia del carácter limitado así como del objetivo de este movimiento histórico, y una conciencia que lo lleve más allá de él.[14]

Hoy, después de más de cien años de experiencias prácticas de transformación comunista en diferentes contextos históricos y concretos, considero que contamos con todos los elementos indispensables para no equivocarnos, para  ver el comunismo como proceso, como permanente autosuperación, progreso difícil y siempre imperfecto, como “juventud de la humanidad”, al decir del poeta ruso Mayakovsky; el comunismo no como un estadio final del desarrollo, “etapa superior”, sino como la “Utopía” que nos propone Eduardo Galeano, en una entrevista suya en la revista italiana Una Città:

“Ella está en el horizonte, dice Fernando Birri [cineasta, actor y director de cine argentino]: Me acerco dos pasos y ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos, y el horizonte se desplaza diez pasos .  A pesar de que camine, no la alcanzaré nunca. ¿Para qué sirve la utopía? Sirve para esto: para caminar. La utopía sirve para caminar, pero hay otra utopía que es la del poder negativo que nos querría hacer vivir sin caminar, quizás se deba decir que dejaremos de morir y reanudaremos con fuerza el camino cuando renunciemos al poder… Creo que el mejor de mis días es aquel que debe todavía venir. La cosa más bella de la vida es la capacidad de sorpresa. Las cosas que suceden cuando nadie lo espera no son siempre malas noticias, a veces son cosas muy bellas, y este es un modo, un mensaje de la vida para decirnos que vale la pena, que vale la pena esperar estas noticias. Es normal que sea difícil, que haya momentos en que nos caemos, nos levantamos y volvemos a caer. Estos son tiempos difíciles, muy difíciles, pero no hay que tener miedo, no hay que amedrentarse. Debemos saber que no es real sólo la realidad que conocemos, que es real también la realidad de la que tenemos necesidad, que es tan real como la otra, porque está dentro de la panza de la otra.”[15]

El comunismo como proceso dialécticamente contradictorio, tiene que ser movimiento en el pleno y libre desarrollo de cada individuo, en tanto premisa y resultado del pleno y libre desarrollo de la sociedad como un todo, en armonía con la naturaleza: tiene que ser el inicio de la necesaria verdadera “emancipación humana”/Marx/. Y es inconcebible, e insostenible como muestran los reveses ocurridos en los intentos que han tenido lugar en las experiencias de transformación hasta hoy, que no han alcanzado a trascender el metabolismo reproductivo del capital, en su sistema de mediaciones de segundo orden[16], con su ética de la alienación.

En el capitalismo no se “sanciona penalmente la corrupción”, ni puede sancionarse, pues siendo consecuentes con el contenido del término, se estaría obligando a sancionar la esencia misma del sistema: la naturaleza distintiva de la relación capital- trabajo. Se sancionan hechos “asociados a la corrupción”: procesos en realidad asociados a la corrupción esencial para la reproducción ampliada del capital, -que roba la posibilidad de los individuos socializados de disponer de su propia existencia, incluidos el propio capitalista como “personificación de capital”; procesos que necesitan de ella para su existencia, tanto como ella los necesita dentro de los límites permisibles. Los hechos “asociados a la corrupción” que se sancionan no pueden destruir al sistema, porque el propio sistema los crea y controla hasta llegar a su castigo en bien de la evolución progresiva de la “corrupción mayor”: el dominio alienante del capital. Parafraseando al ya citado antes escritor uruguayo Eduardo Galeano: se sanciona al corrupto “menor” descrito con eufemismos de fenómenos “asociados” a la corrupción, para no revelar la realidad del capital como sistema de relaciones sociales de la producción, sistema de propiedad, fragmentador, alienante, corruptor, que resulta externo al ser humano y roba su propia esencia.[17]

Es en este sentido que la corrupción, como fenómeno social complejo, nacido y desarrollado durante siglos, sobre la base de la “auto alienación del trabajo” que ocupa el lugar de mediador de la interacción hombre naturaleza, sostiene al sistema del capital, en tanto proceso de “destrucción productiva” /Schumpeter/ en la fase progresista de este sistema[18]. Pero es un sistema que por su esencia corrupta precisamente ha devenido en un proceso totalizador de “producción destructiva”, rompiendo el “equilibrio” inherente a su antagonismo ontogenético[19], y se necesita la trascendencia plena del mismo, mucho más que cambios fragmentados vinculados a sus elementos componentes: se necesita la revolución social “más allá del capital”/Mészáros/.

Enfrentamos la realidad insoslayable de existencia de un capitalismo que no acaba de agonizar, como estadio alcanzado por el sistema del capital globalizado neoliberalmente, con un desarrollo de las fuerzas productivas superlativo, que refuerza la observación hecha por Marx y Engels en la conocida afirmación del Manifiesto Comunista. Pero es un desarrollo que está marcado, no caben dudas, por un “progreso destructivo”[20] más que por la “destrucción productiva” Schumpeteriana, algo alertado reiteradamente por Fidel Castro[21], que no siempre ha sido fácil de advertir en los análisis científicos y de algunos políticos, “gracias” a la capacidad de renovación metamorfoseante demostrada por este sistema en la práctica durante los últimos decenios,…o a la incapacidad de nuestros propios enfoques sobre el desarrollo social, que aún con “declarada” base “marxista”, más bien nos obligarían a acompañar a Marx una vez más, cuando tuvo que afirmar que no era marxista.

Esta “capacidad de renovación”, resulta insuficiente para anular la incapacidad de traspasar los límites estructurales de su sistema reproductivo, de su metabolismo[22], inherente a un sistema de propiedad privada adversarial[23] eminentemente destructor para la propia existencia humana.

Se trata de comprender unatarea inaplazable:

cómo esta incapacidad está determinada por la esencial orientación del capital a la expansión y su esencia alienante que lleva al individuo a enajenarse de su propia naturaleza como ser social; un sistema de propiedad que socializa fragmentando, estableciéndose cada vez más como eje de la corrupción, fundamento del sistema; un proceso de producción y reproducción social que metamorfosea el progreso en cosificación de las relaciones sociales, con sus consecuencias fatales para la propia esencia humana, … consecuencias que deberían resultar cada vez más claras.

Estamos ante el reclamo a profundizar en el tipo de propiedad consustancial a este sistema a trascender, para desentrañar el tejido que entrelaza los hechos asociados a la corrupción, para cortarlo de raíz en su real posibilidad de subsistencia en viejas formas heredadas o nuevas formas más peligrosas aún, dentro del complejo proceso de transformaciones que inicia la transformación socialista:

se trata como requisito sine qua non, de identificar desde los primeros pasos en la construcción consciente del necesariamente nuevo sistema de propiedad comunista, la existencia de viejas y el surgimiento de nuevas expresiones de hechos portadores de relaciones capaces de frenar o llegar a destruir desde adentro, el surgimiento y consolidación progresiva de las relaciones de nueva naturaleza, del proceso de emancipación comunista, a lo cual me referiré en la continuación de este trabajo.

 


[1] María Julia Mayoral: “La crítica no es opción, es necesidad/, , Granma, 3 de noviembre de 1999

[3] Ver en particular el Discurso pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, en el acto por el aniversario sesenta de su ingreso a la Universidad de la Habana, el 17 de Noviembre de 2005 y normas legales

[4][4]Bobbio, Norberto y Matteucci, redactor  Gianfranci Pasquino,  Diccionario de Política, Tomo 1, de la A a la J, primera edición en español, 1981, Siglo XXI Editores, s.a.

[5]  Hungtington, Samuel P. “Political Order in changing societies”,  capítulo Political Order and Political Decay, Political Participation: Modernization and Political Decay”, Modernization and Corruption, New Haven and London, Yale University Press, 1968, Pp. 59- 72

[6] Breed en el texto inglés

[7] Encurages en el texto original en inglés

[8] Nieto, Alejandro, “Corrupción en la España democrática”, Editorial Ariel, S.A.,Barcelona, 1997, p.8.

[9] István Mészáros: La teoría de la enajenación en Marx, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2006, p. 5.

[10] Collected Works,T. III,  New York, 1976, pp.271-272

[11] Ibídem, p. 273.

[12] Tomado de INTERNET:

P/L@ - hOOO Poro leer por e@moil http://es.egroups.com/group/poroleer

e@moil: poroleer@egroups.com 

[13]Marx Engels Colected works, New York 1976, t. III, pp. 300-301.

[14] Íbidem, t. III, p 313.

[15] EL MUNDO SÓLO TIENE INTERÉS HACIA ADELANTE… " , PIERRE TEILHARD DE CHARDIN Cuaderno de inteligencia digital para buscar islas desconocidas… José Antonio Cobeña Fernández 21/2/25, 23:20 La utopía nos ayuda a caminar – "El mundo sólo tiene interés hacia adelante…", Pierre Teilhard de Chardin https://joseantoniocobena.com/2021/12/17/la-utopia-nos-ayuda-a-caminar/ 1/7 más allá.

[16] Mészáros, Istvan, “Beyond capital”, Capítulo IV, epígrafe 4.2.1. El círculo vicioso de las mediaciones de Segundo orden del capital, en Beyond Capital. Towards a Theory of transition, t. 1, pp. 108- 118,  K. P. Bagchi & Company Calcutta, 2000.

[17] Galeano, Eduardo, “EL mundo patas arriba”, tomado de INTERNET,  La escuela del mundo al revés.

[18] Ver Schumpeter, Joseph A. , Capitalism, Socialism and Democracy, Chapter VII, The process of creative destruction, pp. 81- 86, HarperPerennial, A división of HarperCollinsPublishers, 1976

[19] Ver Mészáros, István, Socialism or Barbarism, en particular Conclusion, pp. 79- 81, Monthly Review Press, New York, 2001.

[20] Como señala István Mészáros: “Schumpeter solía elogiar al capitalismo —con mucha autocomplacencia—, como un orden reproductivo de destrucción productiva; hoy dia sería mucho más correcto caracterizarlo como un sistema de producción destructiva. Ver: El desafío y la carga del tiempo histórico. El socialismo del siglo xxi, ed. cit., p. 69.

[21] Ver Castro Ruz,  Fidel, “La crisis económica y social del mundo, sus repercusiones en los países subdesarrollados, sus perspectivas sombrías y la necesidad de luchas si queremos sobrevivir, Informe a la VII Cumbre de los Países No Alinedos, Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, 1983.

[22] Ver: István Mészáros: Beyond Capital, t. 1, especialmente el capítulo V “La activación de los límites absolutos del capital”.

[23] Ver “Cuba: propiedad social y construcción socialista”, García Brigos, Jesús Pastor; Alhama Belamaric, Rafael; Lima Ferrer, Roberto Jesús; Rafuls Pineda, Daniel. Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 2012.