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martes, 21 de julio de 2026

J.D. Vance, Epstein, la CIA y el Mossad



Para que Estados Unios pueda salir de la trampa de Ormuz, debe escapar de las garras de Israel


Por Enrico Tomaselli, Arianna Editrice

Está causando un gran revuelo la entrevista concedida por el vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, al podcast de Joe Rogan, en la que lanzó una serie de duras acusaciones contra Israel. No hay nada nuevo en lo que ha dicho, pero la novedad radica más bien en el hecho de que sea él quien diga estas cosas.

Afirmó que Epstein estaba en contacto con los altos mandos de la CIA y del Mossad, que Israel ha orquestado una campaña para sabotear las negociaciones entre EEUU e Irán, y precisó que «algunos miembros» del Gobierno israelí actúan en ese sentido, porque su objetivo es continuar la campaña militar (…) no con un objetivo específico, sino simplemente de forma indefinida».

Son cosas que se llevan diciendo desde hace tiempo en Estados Unidos, por ejemplo por parte de Tucker Carlson, pero que, al salir de la boca del número dos de la Casa Blanca, cobran un peso muy diferente. Por el momento, no hay comentarios, ni por parte de Israel ni de la propia Casa Blanca. Y será interesante ver si deciden decir algo, cuándo y qué. Pero, ¿cómo se puede interpretar esta singular declaración de Vance?

En los últimos días, se había conocido la noticia de que la delegación negociadora iraní había hecho llegar precisamente a Vance, a través de un intermediario, un mensaje en el que se denunciaban los numerosos sabotajes llevados a cabo por el dúo Witkoff-Kushner, hombres de confianza de Trump, acusados de ser mentirosos, incompetentes y aprovechados. Ambos son sionistas, y el yerno del presidente —Jared Kushner— está muy vinculado a Netanyahu.

El hecho de que los negociadores iraníes hayan considerado oportuno enviar este mensaje y hayan identificado a Vance como el destinatario adecuado merece, a su vez, una reflexión. Durante las negociaciones en Pakistán, de hecho, el vicepresidente se mostró totalmente incapaz de gestionar la situación y sometido a un estricto control precisamente por parte de los dos enviados de Trump. Araghchi y Qalibaf, evidentemente, debieron de percibir cierto malestar en Vance y consideraron oportuno aprovecharlo, subrayando —y documentando— el papel nefasto de ambos.

Además, sabemos que Vance siempre se ha mostrado, como mínimo, escéptico respecto a la agresión contra Irán, aunque luego se viera obligado a alinearse con las posiciones oficiales.

Todo ello podría llevar a pensar que, al final, ha encontrado el valor para salir a la luz, para desahogarse y, sobre todo, para distanciarse del trumpismo, quizá con vistas a la carrera por la sucesión. Pero, francamente, esta hipótesis no resulta muy convincente. En primer lugar, este hombre no destaca precisamente por su valentía ni por su espíritu de iniciativa. Y su principal patrocinador —Peter Thiel, de Palantir— no está precisamente interesado en ponerse en contra del Gobierno de Estados Unidos.

Por lo tanto, si descartamos la hipótesis de una iniciativa personal, que lo expondría a la hostilidad de los lobbies sionistas estadounidenses, debemos concluir que está actuando por encargo. ¿Y de quién, si no es del presidente?

Trump se encuentra entre la espada y la pared, tanto por sus históricos y estrechos vínculos con Netanyahu como por su dependencia del apoyo de los citados lobbies (la super sionista Miriam Adelson se encuentra entre sus principales donantes). Se ve, por tanto, atado a este bloque de poder interno-externo, independientemente de si puede ser chantajeado o no por sus conexiones con Epstein.

Pero, al mismo tiempo, es consciente de que, en esta fase, los intereses estratégicos estadounidenses y los israelíes coinciden muy poco, y probablemente también de que lo están manipulando —algo que, a una persona egocéntrica y narcisista, desde luego no le hace ninguna gracia—.

Por lo tanto, es posible que la salida de Vance sirva para poner en aprietos al bloque sionista, con el fin de que la Casa Blanca pueda recuperar una mayor libertad de acción. Al fin y al cabo, Trump —que tiene olfato para estas cosas— sabe bien que la popularidad de Israel en EEUU está por los suelos y que, por lo tanto, un ataque frontal de este tipo, aunque sea llevado a cabo con guantes de terciopelo, obligará a Netanyahu y a sus grupos de presión a ponerse a la defensiva.

Para salir de la trampa de Ormuz, debe escapar de las garras de Israel.

lunes, 1 de junio de 2026

La crisis artificial y la posibilidad real de una acción militar contra Cuba (+ Video)

 Por: Dr. C.Rodney A. González Maestrey

 

El pueblo estadounidense tiene aversión a las guerras. Tiene aún más aversión a las guerras injustas e innecesarias que sacrifican la moral y el presupuesto estadounidenses. Prefiere que su gobierno se enfoque en temas internos, ayude en la generación de empleos, reduzca la inflación, amplíe los servicios de salud, entre otros temas. Así lo demuestran los resultados de diversos sondeos de manera sostenida.

En el caso de Cuba, estudios de la prestigiosa encuestadora YouGov y del Centro para la Investigación Económica y de Políticas (CEPR, en inglés) de marzo y mayo de este año muestran que una sólida mayoría, superior al 60%, se opone a una acción militar. La mayoría se opone además a la guerra económica y favorece las relaciones diplomáticas.

El rechazo a los peores impulsos de la derecha anticubana proviene de los dos partidos y de diversos sectores de la sociedad estadounidense. Un grupo de senadores republicanos, incluyendo parte de su liderazgo, manifestaron su cuestionamiento al presidente Trump a inicios de mayo. Los emularon 16 ex militares de inteligencia bajo la organización Veteranos Profesionales de Inteligencia para la Cordura (VIPS). También lo han hecho el Caucus Negro Congresional (más de 50 legisladores), miembros del Congreso de forma individual y múltiples organizaciones progresistas, de cubanos, académicos.

Sin embargo, no quedan dudas de que la Casa Blanca y el Departamento de Estado coordinan una campaña para intentar crear las condiciones políticas que justifiquen una agresión contra Cuba.

Estamos ante un caso típico de lo que los intelectuales estadounidenses Noam Chomski y Edward Herman llamaron "fabricación del consenso": la saturación de la opinión pública estadounidense con una narrativa sensacionalista de modo que induzca a la aceptación de la guerra.

Tal ha sido el proceder histórico del gobierno estadounidense desde la explosión del acorazado Maine para justificar la intervención en Cuba en 1898, hasta las dos guerras mundiales, Vietnam, Granada, Panamá, Iraq, Afganistán y más recientemente, Venezuela e Irán.

Para Cuba el libreto es obvio:

• Construcción de un "enemigo": Es el eje fundamental en la actuación de la derecha anticubana para intentar llevar a EEUU a escenarios de confrontación con Cuba. Predomina en el discurso oficial la idea de que Cuba constituye un adversario y una amenaza a la seguridad nacional. Las razones son cambiantes, se adaptan al contexto estadounidense y no se avalan en la realidad verificable.
Lidera este esfuerzo el Secretario de estado, quien demoniza a Cuba por sus relaciones exteriores, sistema de gobierno e ideología. El expediente incluye los imaginarios ataques sónicos, las inexistentes bases chinas, los nunca vistos 40 mil soldados en Venezuela.

Mintieron cuando los 300 drones y más.

• Articulación con medios corporativos, líderes de opinión y red de plataformas digitales tóxicas. Saturan la esfera pública, espacios digitales y las mentes de los consumidores con el mensaje de que una acción militar es inevitable e inminente. No importa que el contenido no respalde los titulares de medios como Axios, Político, The New York Times o NBC News.

• Recrudecimiento de la guerra económica a niveles sin precedentes. Al acumulado de más de 240 medidas para asfixiar la economía cubana durante el primer gobierno de Trump, ahora se suman decenas de otras para aumentar el daño a la economía cubana. Sobresalen las órdenes ejecutivas del 29 de enero y el 1ro de mayo de 2026, para bloquear los suministros de petróleo y derivados, y expulsar a las empresas extranjeras con presencia en Cuba.

*EE.UU. intenta convertir a Cuba en un gran campo de concentración al estilo de los peores nazis en la segunda guerra mundial, o del español Valeriano Weyler que EEUU observó impasible para tomar a Cuba debilitada en 1898.*

Un funcionario gubernamental actualizó para Axios el 28 de mayo, el infame Memorando que el secretario adjunto para asuntos Interamericanos del Departamento de Estado, Lester Mallory, inmortalizara en abril de 1960, acerca de los objetivos siniestros de la política hacia Cuba. El funcionario confesó:

“Va a hacer calor. La gente no tendrá electricidad. La comida se echará a perder sin refrigeración. La gente se enfadará. Podrían salir a la calle. ¿Y entonces qué pasará? No veo al presidente sin hacer nada si hay represión”.

El fin macabro es deprimir las condiciones de vida de los cubanos para conducirlos a un estallido social y que EEUU intervenga como salvador.

• Guerra psicológica: a través de la arquitectura de medios y plataformas digitales antes descrita, se infunden temores, tensiones, desesperanza respecto del futuro, se ubica la responsabilidad en el gobierno cubano y se insta a que los cubanos amen a su verdugo y abracen la intervención extranjera. Ignoran con toda intención el diseño de la política estadounidense y su ejecución fría y deshumanizada.

• Incitaciones a la violencia social. Personajes en redes digitales desde el exterior siguen el manual de Guerra No Convencional contra Cuba y exhortan a la violencia entre cubanos. Los congresistas del sur de la Florida se incorporan abiertamente, reflejo de su interés en manipular la política anticubana para la movilización electoral e ignorar los temas que interesan a la ciudadanía allí.

• Judicialización de la política. La mejor evidencia es la falsa acusación al General de Ejército Raúl Castro por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en febrero de 1996. La acción judicial pretende conferir un viso de legalidad a una eventual acción militar. Ya lo hicieron contra el presidente Venezolano Nicolás Maduro, el panameño Noriega en 1989, el yugoslavo Milosevic en 1998 y muchos otros. La sangre de los cuatro fallecidos en 1996 está en las manos del gobierno estadounidense, las autoridades de la aviación en Miami y el liderazgo de Hermanos al Rescate, quienes no tuvieron el coraje para detener las ilegales penetraciones del espacio aéreo cubano, a pesar de las repetidas advertencias.

• Desestimulo del secretario de estado a las conversaciones con Cuba. Como entre personas, entre gobiernos cualquier proceso de conversaciones precisa de buena fé, deseo de avanzar, enfoque en lo que es posible, y no en lo que nos separa. Esto está ausente en las declaraciones del secretario de estado de EEUU, quien en realidad parece dinamitar el proceso. Estos preceptos están ausentes de otras conductas de EEUU, pues acrecienta las penurias de la economia y el pueblo cubano, y las sanciones contra aquellos cubanos que sirven de contraparte en las conversaciones. Es lo que justifica que la Cancillería cubana haya evaluado que no hay progresos en el proceso.

La crisis actual en las relaciones bilaterales es artificial, creada por el gobierno de EE.UU. La política de EEUU contra Cuba es unilateral. Cuba no representa una amenaza ni es enemigo de EEUU. Existe una base para el desarrollo de un agenda común económica y de cooperación en materia de seguridad nacional, sin humillaciones, y en beneficio de ambos países.

Como se vio entre 2015 y 2017, hay un gran interés en el sector de negocios de EEUU y de los cubanos que allí residen en participar en el desarrollo económico de Cuba. Es la política de EEUU y el bloqueo el obstáculo fundamental a una participación sustantiva. También obstruyen una cooperación efectiva para enfrentar delitos como el terrorismo, el tráfico de drogas, la trata de personas y la migración irregular.

En video, la Mesa Redonda

domingo, 17 de mayo de 2026

¿Misil ruso Sarmat definió la Cumbre de Trump y Xi? // Sombra del G-2 de Rusia y China en Beijing

17 mayo, 2026

Por Alfredo Jalife-Rahme




A dos días de la trascendental cumbre de Trump y Xi, Rusia experimentó en forma exitosa el misil intercontinental balístico ICBM Sarmat, el más letal de la Vía Láctea: 4 veces (¡mega-sic!) más poderoso que todas sus contrapartes de Occidente y que estará listo para el combate a finales de año (https://bit.ly/4tF4ddk).

El viceportavoz del Consejo de la Federación Rusa, Konstantin Kosachev, comentó que la estridencia del Sarmat “debe ser escuchada fuera de Rusia, especialmente en aquellos países que desean la derrota estratégica de Rusia”. Sarmat (https://on.rt.com/dps9) posee 16 (¡mega-sic!) ojivas con un alcance de 35 mil kilómetros y ostenta capacidad tanto convencional como de deslizamiento (glide): puede ser balístico, pero también optar por una trayectoria suborbital de un misil hipersónico indetectable por los presentes sistemas defensivos que exhibieron su rotundo fracaso en Israel y en la parte occidental del golfo Pérsico frente a Irán y sus célebres misiles hipersónicos.

Un día antes al aviso ominoso del Sarmat y tres días antes a la visita de Trump, el portavoz de la cancillería china, Guo Jiakun, aprobó los asertos de Putin sobre la coordinación entre Rusia y China que “se ha vuelto un pilar vital para disuadir los conflictos y salvaguardar la estabilidad estratégica global (https://bit.ly/4nCqQ0D)”. En mi reciente conferencia magistral en el Primer Congreso de Geopolítica en República Dominicana aduje la operabilidad de la “estabilidad estratégica tripolar (sumado de EU)” como sine qua non de la paz global.

Ya me he explayado lo suficiente sobre la visita de Trump a Xi antes, durante y después –(https://bit.ly/3Pu3yNQ); (https://bit.ly/4uhz0y4); (https://bit.ly/4dp4oTT)– cuando hoy ya nos encontramos de lleno con la visita de Putin el próximo 20 de mayo que, por cierto, fuera de Rusia, anuncié antes que nadie. Nada menos que el vicecanciller ruso Sergey Ryabkov comentó: “no debemos mover la estabilidad estratégica” y que “Sarmat hablaba por sí solo, por lo que no requiere de publicidad (https://bit.ly/3RgZDV4)”.

Sin tapujos, el ex presidente y hoy vice mandamás del relevante Consejo de Seguridad Nacional, Dmitry Medvedev, advirtió a los aventureros europeos de todos los tamaños (diminutos/medianos/grandes): “Felicitaciones a todos los “amigos” occidentales de Rusia por la exitosa prueba del sistema de misiles estratégicos Sarmat. ¡Ahora estamos todos mucho más cerca! (https://bit.ly/4wEblcI)”.

La directora del Centro de Política Mundial y Análisis Estratégico en el Instituto de China y Asia Contemporánea, Ekaterina Zaklyazminskaya (https://bit.ly/4wyj77V), comentó las 5 razones por las que Trump no pudo asegurar acuerdos firmados, ni llevarse la mano frente a Xi o realizar una declaración conjunta en su visita a China: “No había manera de negociar desde una posición de fuerza (¡mega-sic!) debido a que la visita del presidente ruso era esperada a la brevedad. Es difícil para EU encajonar a China y dictar sus términos ya que Rusia actúa como socio estratégico y como la retaguardia estratégica para China en varias (sic) situaciones geopolíticas y periodos de alta tensión (https://bit.ly/4uUa6UZ)”.

Como si lo anterior fuera poco, el legendario canciller de origen armenio Sergey Lavrov expuso que “Rusia no será atraída a ningún intento de triangulación por Estados Unidos para amarrar navajas entre Moscú y Beijing… Creo que el ex secretario de Estado Henry Kissinger argumentó en una ocasión que los lazos de Washington tanto con Beijing como con Moscú deberían ser más fuertes que los lazos de Beijing y Moscú entre sí. EU y las potencias coloniales han seguido durante mucho tiempo esta estrategia de divide y vencerás, que perdura hasta nuestros días en la política occidental… pero no es así como operamos nosotros, tampoco es cómo opera China (https://bit.ly/4duSwjc)”.

Trump no pudo fracturar la hoy indisoluble alianza estratégica del G-2 entre Moscú y Beijing. El letal misil Sarmat definió tanto el encuentro de Trump y Xi como la visita de Putin a China 5 días después.


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domingo, 10 de mayo de 2026

Estados Unidos podría estar cerca de una recesión que nos arrastraría al resto, dos noticias levantan las alarmas




Cae la confianza del consumidor y aumentan los préstamos en las tiendas de empeño

El mundo tiembla cuando el consumidor americano decide ahorrar






El dato no es “preocupante”: es directamente una señal de alarma que los mercados suelen ignorar hasta que ya es tarde. Estados Unidos, el mayor motor de consumo del mundo, está enviando dos señales simultáneas que rara vez aparecen juntas sin consecuencias: desplome histórico de la confianza del consumidor y aumento visible del estrés financiero en la vida cotidiana.

Por un lado, el índice de la University of Michigan Survey of Consumers acaba de marcar un mínimo histórico desde que existen registros en 1952. Una lectura de 47,6 no solo es baja: es peor que durante la crisis financiera de 2008, peor que en plena pandemia y peor que el shock inflacionario de 2022. Cuando los estadounidenses dicen que nunca se han sentido tan pesimistas, no es una percepción menor, es un cambio de comportamiento en potencia.

Este indicador es una encuesta y no significa que la situación sea sensiblemente peor que en 1973 o 2008, pero un cambio de dirección nos indica que el consumidor de EEUU, no está bien.

Por otro lado, una señal mucho más silenciosa, y probablemente menudo más fiable, está emergiendo en paralelo: el repunte del uso de casas de empeño. Según Bloomberg, el encarecimiento de la gasolina, impulsado por la guerra en Irán, está llevando a más hogares a empeñar objetos personales para conseguir liquidez inmediata. No es una estadística glamurosa, pero claramente funciona como un indicador adelantado de tensión económica real.

Estas dos dinámicas están conectadas por un mismo hilo: el consumo. Y ahí es donde aparece el verdadero riesgo global.

Estados Unidos representa cerca del 70% de su PIB a través del consumo de los hogares. Eso significa que no solo importa cuánto produce el país, sino cuánto están dispuestos a gastar sus ciudadanos. Cuando la confianza se hunde y las expectativas de inflación suben, hasta el 4,8% a un año vista, el comportamiento cambia. La gente empieza a recortar gastos, pospone compras grandes y prioriza lo esencial. Es un ajuste silencioso, pero poderoso.

Cuando el consumidor estadounidense se contrae, el mundo rara vez sale indemne

El problema es que el mundo entero depende de ese consumo. Europa exporta bienes industriales y de lujo a Estados Unidos. China depende en gran parte de la demanda externa para sostener su producción de prácticamente todo (electrodomésticos, automóviles, textil, electrónica, juguetes…) América Latina exporta materias primas cuyo precio está ligado al ciclo global. Si el consumidor estadounidense pisa el freno, el impacto se transmite como una onda expansiva: menos importaciones, menor producción global, caída de beneficios empresariales y ajustes en el empleo.

Lo que hace especialmente delicado el momento actual es la causa del shock. No se trata de una burbuja financiera como en 2008 o del auge del uso de la IA, sino de un encarecimiento rápido de bienes esenciales como la energía combinado con incertidumbre geopolítica. Este tipo de shock es más difícil de contener porque afecta directamente al día a día de los hogares.uyente. Desde 250 euros más al año hasta 2.100 euros según ingresos y territorios

Además, hay un factor psicológico clave: la brecha entre datos “duros” y percepción. El empleo en Estados Unidos sigue relativamente fuerte y el consumo agregado no se ha desplomado aún. O mejora el sentimiento, o quizás los estadounidenses sigan recortando consumo.

Aquí es donde entra el riesgo de recesión global. No porque ya esté ocurriendo, sino porque las condiciones previas empiezan a alinearse. Caída de la confianza, aumento de expectativas de inflación, presión sobre los ingresos reales y señales de estrés financiero en los hogares.

La gran incógnita es que sucederá en las próximas semanas. Si los precios de la energía se estabilizan y la tensión geopolítica se reduce, el golpe podría quedarse en un susto. Pero si los precios se mantienen altos y la incertidumbre persiste, el ajuste podría intensificarse en los próximos meses.

La próxima recesión global, si llega, puede que no empiece en los bancos ni en los datacenters. Puede empezar en algo mucho más cotidiano: en millones de estadounidenses decidiendo gastar un poco menos al hacer la compra.

viernes, 8 de mayo de 2026

Exportaciones de productos refinados de Venezuela hacia EE.UU. alcanzaron máximo en siete años




Venezuela en febrero de 2026 figuró como el sexto suplidor petrolero de los Estados Unidos (Foto PDVSA)


La data más actualizada y certificada por la Agencia de Información de Energía de los Estados Unidos (EIA) es del mes de febrero de 2026 cuando las exportaciones petroleas de Venezuela hacia el mercado norteamericano alcanzaron los 293.000 barriles diarios y de esa cantidad 79% fueron curdo y 21% se corresponde a productos refinados.

En promedio durante el segundo mes del año, los envíos de los derivados del petróleo hacia los Estados Unidos alcanzaron los 62.000 barriles por día, un máximo en más de siete años, en específico no se registraba un nivel similar desde octubre de 2018, tres meses antes que el presidente Donald Trump impusiera las sanciones comerciales a Petróleos de Venezuela (PDVSA).
Del total de combustibles exportadores en febrero de este año, un total de 44.000 barriles fueron fuel oil residual y los restantes 18.000 barriles corresponden a propano.

Venezuela en febrero de 2026 figuró como el sexto proveedor petrolero de los Estados Unidos, superada por Canadá, Arabia Saudita, México, Irak y Colombia.


miércoles, 6 de mayo de 2026

China le extiende a Trump una "alfombra de bienvenida" con un arma económica inédita


RT 6 may 2026 14:25 GMT

A pocos días del encuentro entre ambos líderes, Pekín ha activado por primera vez un mecanismo legal contra las sanciones estadounidenses, enviando a Washington una señal clara: la bienvenida está servida, pero las reglas del juego están cambiando.



China y Estados Unidos se preparan para la próxima reunión de sus líderes, que tendrá lugar la semana que viene.

Aunque tras la anterior cumbre Xi-Trump las relaciones entre ambos países se estabilizaron en cierta medida, las contradicciones económicas entre las dos mayores economías del mundo vuelven a ocupar un primer plano.

En vísperas de las negociaciones, Pekín ha puesto en marcha un instrumento capaz de debilitar considerablemente la posición de Washington. Al mismo tiempo, se reserva otros medios de presión sobre Trump.

¿Qué ha pasado?

El sábado pasado, el Ministerio de Comercio de China anunció la prohibición de aplicar las sanciones estadounidenses contra cinco empresas chinas acusadas por Washington de participar en el comercio de petróleo iraní.

La redacción del documento es bastante firme y se basa en tres negaciones inequívocas que rigen la forma en que las entidades chinas deben tratar las sanciones estadounidenses: "no reconocer", "no aplicar" y "no cumplir".

Se insta a todos los ciudadanos, empresas y organizaciones chinas a que apliquen esas tres prohibiciones a la Orden Ejecutiva 13902 de Trump, de 2020, y a la Orden Ejecutiva 13846 de 2018, que sancionan a cualquier persona o empresa que mantenga relaciones comerciales con Irán.

Invocando esas órdenes, el Tesoro de EE.UU. designó en abril a cinco refinerías chinas por comprar crudo iraní. Con el nuevo anuncio, Pekín ha declarado que esas sanciones no son aplicables en suelo chino.

Medida sin precedentes

Tanto el instrumento en sí como el momento de su aplicación revisten especial importancia.

La base jurídica para esta decisión se estableció ya en 2021, cuando China adoptó normas para contrarrestar la aplicación extraterritorial de la legislación extranjera. Sin embargo, durante más de cinco años este mecanismo permaneció sin utilizarse. Ahora que la medida legislativa está en vigor, esta ley, parafraseando a Trump, ya no es un "tigre de papel".


La novedad clave radica en que las empresas chinas obtienen el derecho a presentar demandas ante los tribunales nacionales contra entidades extranjeras que cumplan con las sanciones estadounidenses y, por lo tanto, les causen perjuicios.

En otras palabras, si un banco, una aseguradora o un operador se niega a trabajar con las refinerías chinas sancionadas, corre el riesgo de enfrentarse a demandas judiciales en China.

El momento elegido es igualmente importante. La decisión se tomó justo antes de la visita de Trump, lo que, según Fortune, puede considerarse una especie de "alfombra de bienvenida" para el presidente estadounidense.

No es la única herramienta

La nueva medida es solo uno de los instrumentos de presión con los que cuenta Pekín. China sigue ocupando posiciones clave en las cadenas de suministro de elementos de tierras raras. Según datos de Bloomberg, alrededor del 4 % del PIB de EE.UU. —aproximadamente 1,2 billones de dólares— corresponde a sectores que dependen directamente de estos recursos.



Si bien es posible que algunas industrias estadounidenses puedan sortear cualquier interrupción en el suministro, la mayoría no cuenta con buenos sustitutos y algunas tendrían que cerrar en caso de que se produjera un corte.

China aprovechó su dominio de las cadenas de suministro de tierras raras para tomar represalias contra las medidas arancelarias de Trump el año pasado, restringiendo sus exportaciones. Tras una reunión entre Trump y Xi a finales de octubre, China acordó suspender por un año sus controles más estrictos. Sin embargo, si Trump decide presionar, China podría recurrir nuevamente a esta palanca.

¿Llegarán a algún acuerdo en la reunión?

Según declaró a RT Stanislav Tkachenko, doctor en Ciencias Económicas y profesor de la Universidad Estatal de San Petersburgo (Rusia), las partes llegan a las negociaciones con posiciones relativamente equilibradas. Sin embargo, a corto plazo, Washington se encuentra claramente debilitado.

"A corto plazo, Estados Unidos se encuentra claramente debilitado por la situación de crisis en el golfo Pérsico, la ausencia casi total de aliados y la falta de disposición en el mundo a aceptar el uso a gran escala y extralegal de la violencia (coacción) en los asuntos internacionales. China, en comparación, se ve más sólida; sus llamados a la paz y a desbloquear el estrecho de Ormuz, combinados con su capacidad única para hacer pasar sus petroleros incluso bajo bloqueo, muestran a China como líder táctico en vísperas de la cumbre", afirmó el experto.



Donald Trump y Xi JinpingAndrew Harnik / Gettyimages.ru

Según el profesor, Trump intentará mostrar que Estados Unidos "se ha enfrentado a dificultades temporales en la arena internacional" de las que podrá recuperarse, pero los problemas clave seguirán sin resolverse.

"Creo que las cuestiones clave de la economía mundial (el uso de sanciones ilegales por parte de EE.UU., la piratería de facto en las vías marítimas) seguirán sin resolverse. Donald Trump intentará mantener el actual régimen comercial, en el que los productos chinos están sujetos a aranceles elevados en el mercado estadounidense, pero aun así aceptables para las empresas chinas", señaló.

Tkachenko considera que la principal incógnita de la cumbre es si los líderes de ambos países lograrán resolver la crisis en el golfo Pérsico "sin que Washington pierda prestigio" y sin un enfrentamiento militar directo, "en el marco de la garantía (o la violación) del principio de libertad de navegación". "No me atrevo a hacer conjeturas al respecto; el misterio se mantendrá hasta el último momento de las negociaciones. Las partes intentarán, sin duda, evitar una escalada. Sin embargo, lograr una distensión entre ellas es una tarea prácticamente imposible en la situación actual", concluyó.

domingo, 26 de abril de 2026

Jeffrey Sachs: Estamos viviendo el fin de la hegemonía occidental

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Entrevista al Profesor de Economía Jeffrey Sachs realizada por el cientista político noruego Glenn Diesen(Puedes leer la entrevista o verla y oírla en un video de YouTube que se encuentra al final del texto)

Glenn Diesen

Bienvenidos. Hoy nos acompaña el profesor Jeffrey Sachs. Gracias por acompañarnos. 

He querido hablar con usted sobre esto, lo que parece ser el declive al menos de la era hegemónica después de la Guerra Fría, porque tras la Guerra Fría realmente vimos que la imagen de Estados Unidos como potencia todopoderosa fue muy importante para moldear el sistema internacional. Es decir, los estados vincularon su seguridad a la de Estados Unidos, ya que este país tendía a monopolizarla y los adversarios intentaron mantener un perfil muy bajo para no provocar a Estados Unidos, pero como sabemos las potencias hegemónicas se sobrecargan y se agotan y parece que esto es lo que Trump quería revertir, pero con la guerra de Irán al parecer se expusieron aún más los límites de Estados Unidos. fuerza. Me preguntaba, ¿cómo ves esto? ¿O cómo evalúa la relevancia a largo plazo de la guerra de Irán? 

Jeffrey Sachs

Sin duda estamos viendo los límites del poder de Estados Unidos. No hay duda de su poder. Creo que lo que estamos viendo es una tendencia a largo plazo. Una tendencia a largo plazo que en realidad es el declive de la hegemonía occidental o el fin de la hegemonía occidental que se puede fechar ya desde el final de la Segunda Guerra Mundial, cuando la mayor parte de Europa perdió sus colonias en todo el mundo. 

Estados Unidos de alguna manera reemplazó a los imperios europeos para convertirse en un imperio americano. Compitió con la Unión Soviética como las dos grandes potencias imperiales, pero Estados Unidos fue dentro de esa competencia de alguna manera siempre dominante en lo económico y tecnológico. Ese fue un tiempo muy aterrador porque eran dos superpotencias nucleares estaban constantemente enfrentadas, al menos en guerras por poder. 

Cuando la Unión Soviética se disolvió en 1991, parecía que Estados Unidos, iba a liderar gran parte del mundo. Estados Unidos era la única superpotencia y era completamente dominante. Pero yo diría que la tendencia a largo plazo que había llevado al declive general del poder occidental después de la Segunda Guerra Mundial continuaba. ¿Qué ocurrió al final de la Segunda Guerra Mundial? Con el fin de la era europea e imperial. 

El resto del mundo, especialmente en Asia, recibió un nuevo espacio para ponerse al día tecnológicamente, alcanzar niveles educativos, alfabetización, urbanización e industrialización. Y así, desde el final de la Segunda Guerra Mundial, hubo un estrechamiento de la brecha entre Occidente industrializado, que en términos generales era Europa y Estados Unidos, y los países de Asia, y al  menos algunas historias de éxito, aunque parciales de desarrollo económico en otras partes del mundo también. 

Así que la manera en que yo lo veo es la siguiente. Durante unos 150 años, aproximadamente desde principios del siglo XIX hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, el mundo occidental y especialmente Europa dominaron el mundo. Eso realmente fue una hegemonía occidental. Básicamente con Gran Bretaña a la cabeza, pero varios países europeos poderosos con posesiones imperiales alrededor del mundo. 

Después de la Segunda Guerra Mundial, la brecha entre Occidente y el resto se redujo dentro de Occidente, Estados Unidos era claramente la potencia dominante, pero bajo la superficie estaba el progreso económico año tras año de gran parte de Asia. Y eso significa que en una tendencia a largo plazo, no en una tendencia interanual, sino en una tendencia a largo plazo, el dominio del mundo occidental estaba destinado a disminuir. 

Pero, yo diría que dos cosas lo ocultaron. el dominio de Estados Unidos y la Unión Soviética daba la impresión de que se trataba de un conflicto entre dos imperios que luchaban entre sí y era fácil perder de vista lo que sucedía con el surgimiento de Corea, de Taiwán, Singapur, Hong Kong, los llamados tigres asiáticos o el ascenso económico de China que comenzó a finales de los años 70. 

Así que parecía que eran dos potencias enfrentándose cuando en realidad se estaba produciendo un cambio mucho más fundamental. Y  vuelvo a los procesos en Asia como el centro de todo esto, porque Asia alberga al 60% de la población mundial y siempre ha sido el centro de gravedad de la población mundial y de la economía mundial durante dos milenios o más. 

Lo que estaba sucediendo era que Asia se estaba recuperando lentamente de un siglo y medio de dominio imperial europeo, pero eso estaba bajo la superficie, fue gradual, era algo que cambiaba año tras año y parecía que Estados Unidos y la Unión Soviética se estaban ensarzando en una batalla campal. 

Así que cuando la Unión Soviética terminó en diciembre de 1991, quedó una sola superpotencia. Se declaró el fin de la historia y Estados Unidos parecía ser la única superpotencia. Fue el momento unipolar. Estados Unidos era el país indispensable. Se le otorgaron todos los superlativos imaginables. 

Los neoconservadores en Estados Unidos creyeron sus propios ideas y  que el cambio fundamental en el mundo era el dominio de Estados Unidos. La dominación se convirtió en un meme, pero yo diría que desde un punto de vista económico la historia fundamental fue la reducción gradual año tras año de la brecha entre Occidente (es decir, Europa y Estados Unidos) y Asia. 

Y el ascenso de Asia fue la verdadera historia en términos de poder relativo. Ahora bien, incluso en el apogeo del poder de  Estados Unidos los estadounidense no pudieron derrotar a Vietnam, Estados Unidos no pudo superar las guerras anticoloniales ni los sentimientos anticoloniales. Estados Unidos no pudo mantener intactos los imperios europeos ni reemplazarlos por imperios estadounidenses en gran parte de Asia, aunque la influencia de EEUU en el Japón y Corea de la posguerra fue casi total, aunque podemos decir débil. 

Pero todo esto significa que ,desde mi punto de vista, el momento unipolar después de 1991 fue en gran medida una ilusión. Si uno lo miraba como economista, como era mi caso en ese período, yo solía decir que Asia está en ascenso y que esto está creando un tipo de mundo diferente. Si uno estaba en la geopolítica, la proyección de poder y lo militar no necesariamente parecía así. Y lo interesante, creo y creo que sería divertido volver y ver lo que los estrategas decían sobre China en 1991 y 1992 cuando se proyectaba el momento unipolar. 

Mi recuerdo, que puede estar equivocado, es que no decían mucho sobre China, que China no era vista como un actor importante. Era un país pobre que ensamblaba productos para los Estados Unidos. En EEUU pensaban que quizás sería bueno que aumentara su poder porque contrarrestaría la influencia rusa. China no fue vista como un tema estratégico por Estados Unidos hasta después del inicio del siglo XXI. Y realmente no fue sino hasta alrededor de 2010, cuando Obama empezó a hablar sobre el giro del pivote estratégico hacia Asia, hacia China. 

Así que todo esto es para decir que esta es la tendencia en el escenario mundial. Pues desde 1800 hasta 1950 aproximadamente el mundo occidental liderado por los imperios europeos y dentro de Europa por Gran Bretaña, dominó el mundo. Se industrializaron. Tenían preponderancia de poder militar, tenían una vasta preponderancia de la tecnología y, el liderazgo abrumador en ciencia. Ya fuera que ese equilibrio estuviera en Europa o en Estados Unidos. 

Pero esto ya había comenzado a cambiar a principios del siglo XX y cambió de manera decisiva al final de la Segunda Guerra Mundial. Pero tomando a Occidente en su conjunto, ese dominio de Occidente alcanzó su punto máximo alrededor de 1950. Yo diría que a partir de esa fecha el titular fue, «El imperio europeo ha terminado, la India es independiente», se declara la República Popular China y así sucesivamente. 

Esos titulares políticos dieron inicio a un profundo proceso económico que llamamos de manera general “ponerse al día”. No es una frase del todo adecuado, pero al menos durante los primeros 50 años del período de 1950 a 2000 lo fue. Pensar que lo que estaba ocurriendo en Asia era ponerse al día en el sentido de alfabetización por primera vez, educación pública masiva por primera vez, infraestructura básica en proceso de construcción. Esto realmente no se había realizado durante la época dorada del imperialismo europeo. 

Ahora, ponerse al día ya no es la expresión correcta, porque China claramente lidera tecnológicamente en muchas áreas ahora. Y Estados Unidos está lejos de ser el hegemón o la única superpotencia en el mundo, según la mayoría de los criterios, tanto económicos como tecnológicos. China es al menos el par de Estados Unidos, pero yo diría que en manufactura, casi en todos los ámbitos, y en la industria pesada, China está muy por delante de Estados Unidos en este momento. 

Así que en este sentido, tras la idea que la hegemonía estadounidense está llegando a su fin, yo diría que esto ha sido cierto de manera gradual durante décadas. Yo diría que la euforia posterior a 1991 en Estados Unidos sobre el mundo unipolar fue artificial. Yo estuve presente para verlo, para verlo en los think tanks, para verlo en las universidades, para verlo en Washington y para escucharlo en la retórica de cada presidente Esto siempre fue, en mi opinión, una ignorancia económica. También fui parte de un debate en los años 90 sobre si el auge de Asia era real o algo que iba a colapsar. 

Había artículos sobre el mito del milagro asiático. Y mi opinión siempre fue que estábamos viendo un proceso real de ponerse al día. Y después de 2010, use produjo un proceso de ir por delante en muchos aspectos. Así que nunca creí en esa  historia unipolar como algo real. 

Y habiendo sido testigo del desastre de la guerra de Vietnam, siempre sentí que Estados Unidos exageraba su poder. Diría que la guerra de Ucrania es otra demostración de los claros límites de la unipolaridad estadounidense, porque básicamente la guerra de Ucrania fue el fin de la ampliación de la OTAN y el fin de que Estados Unidos ponía sus piezas en el tablero donde quisiera. 

Recuerdo que en ese momento unipolar, Brzezinski básicamente tenía la idea de que Estados Unidos llegaría a dominar Eurasia y que Ucrania sería el pivote para lograrlo. Y el presidente Putin básicamente se plantó y dijo: «No, no, mientras yo esté aquí, eso no va a suceder». 

Y la guerra de Ucrania es esencialmente una guerra de los límites de la expansión estadounidense. Estados Unidos pensaba que simplemente eliminaría a Rusia financiera y económicamente mediante sanciones militares o a través de la subversión por dentro con algún tipo de revolución de color. Y todo eso resultó ser también una completa ilusión. 

En resumen, sí estamos viendo los límites del poder occidental, estamos viendo los límites de la fuerza de EEUU. El poder occidental, que al fin y al cabo es un concepto relativo, ha ido disminuyendo debido al auge de Asia. ya desde hace 75 años, desde mediados del siglo XX. Y el momento unipolar nunca fue real, siempre fue un poco delirante pensar que Estados Unidos era el poder Supremo. 

Ahora bien, dicho todo esto, Estados Unidos aún posee mucho poder, mucha influencia y una gran capacidad destructiva. Así que esto no es el colapso de EEUU, pero definitivamente nos esta demostrando los límites de su fuerza. 

Glenn Diesen 

Es interesante su visión. En comparación con el siglo XIX , en esa época gran parte de la política de poder se veía a través del prisma de Gran Bretaña contra el Imperio Ruso. Y luego, mientras esa rivalidad continuaba, se veían crecer emerger potencias en la periferia, Estados Unidos, Alemania, Japón. Y sí, hasta cierto punto, esto también fue lo que ocurrió en el siglo XX, Estados Unidos contra la Unión Soviética. 

Pero después de esos años la nueva rivalidad se ve especialmente con Asia emergiendo en la periferia. Pero, aún así existe la suposición es que el estado normal de las cosas es la hegemonía occidental y que esto volverá a ser así.

Jeffry Sachs

Este es una lección básica de la historia mundial es que las ventajas son temporales, pueden ser temporales a lo largo de siglos o pueden ser efímeras a lo largo de décadas, dependiendo de lo que realmente se este observando. Pero la tecnología, que suele ser la clave para otorgar algún tipo de ventaja, ya sea tecnología militar o productiva. 

En el caso del siglo XIX, la máquina de vapor era absolutamente central para la hegemónica económica . Una ventaja única de Europa sobre el resto del mundo. No fue la única ventaja, pero sí fue clave. Eventualmente las buenas ideas, la tecnología y el conocimiento se difunden. Y por eso mantener un monopolio de poder casi nunca es posible. 

Puedes intentar guardar secretos comerciales, intentar limitar las exportaciones de alta tecnología, pero con la ingeniería inversa, se pueden copiar historias de éxito y comprender la ciencia y tecnología subyacentes. Esto es un regalo para todo el mundo. 

Y así las naciones líderes encuentran competidores, porque la base de ese liderazgo era algún tipo de ventaja tecnológica sustantiva, muy a menudo una ventaja militar. Eso que había surgido en occidente, fue rápidamente copiado en otros lugares. 

Por supuesto, toda la era nuclear fue así. Cuando la bomba atómica fue desarrollada en Los Álamos y luego lanzada como una demostración por Truman, una demostración para Stalin, matando a un número masivo de personas en Hiroshima y Nagasaki. 

Los planificadores pensaban que Estados Unidos tendría el monopolio atómico probablemente durante unos 30 años. Duró 4 años porque los soviéticos espiaron y tenían grandes científicos. Los monopolios no duran. La idea de que Estados Unidos tiene puntos de estrangulamiento es un meme casi ridículo, si retrocedemos al inicio de 2022, Estados Unidos hablaba de cortar a los bancos rusos del sistema Swift como una opción nuclear, eso iba a derrumbar la economía rusa. 

Teníamos los puntos de estrangulamiento, teníamos el poder absoluto, básicamente significaba al final de Rusia. Este es pues un tema recurrente en la historia. Eso cuando un país toma la delantera, como lo hizo Gran Bretaña en la industrialización a finales del siglo XIX y después de las guerras napoleónicas, otros países, innovaron ponerse al día, robaron buenas ideas, reducieron  la brecha y a menudo superan a la imperio británico. 

Y eso fue cierto tanto para Gran Bretaña como para Alemania y para Estados Unidos , en relación con Gran Bretaña desde alrededor de 1870 en adelante. Pero, el poder tecnológico  se mantuvo dentro de la familia occidental, en términos generales, durante mucho tiempo. 

Eso llevó a muchas ideas racistas: esto de una hegemonía de los pueblos blancos, que es una hegemonía cultural europea, que es una hegemonía cristiana. Pero la idea era esta,  incluso cuando la tecnología se difunde a Alemania y Estados Unidos, de alguna manera todo está dentro de la familia europea, de  la dominación occidental. Solo un país se unió a este proceso hacia finales del siglo XIX y ese fue Japón. Y Japón comenzó sus propias aventuras imperiales basadas en la imitación. 

Los imperios europeos de manera muy cruel dominaron el mundo. Y Japón invadió China varias veces y otras partes de Asia imitando a los imperios europeos. Pero aparte de Japón, esto fue una hegemonía occidental, blanca y cristiana sobre el resto del mundo. Y en general se suponía que esto fuera una característica permanente. 

Hubo destellos de intuición que esto era temporal. Supuestamente Napoleón advirtió que cuando China despertara el mundo temblaría  Supuestamente dijo eso en el exilio, en la década de 1810 sobre la base de la dominación total de occidente. Esta idea se volvió una parte profunda de la mentalidad de Estados Unidos y de Europa. Después de la Segunda Guerra Mundial, Europa aceptó que Estados Unidos llevaría la batuta, pero aún así, la suposición de la dominancia occidental prevalecía y diría que todavía prevalece. 

Hasta ahora China es vista como una intrusión absolutamente impropia, como algo que debe ser contenido En EEUU piensan  ¿Cómo dejamos que eso suceda? Creen que nuestro mayor error fue dejar que China entrara en la OMC. Es un estribillo constante en Washington. Les permitimos desarrollarse como si esa fuera una decisión estadounidense. Pero eso también es parte de esta ilusión que el orden natural de las cosas es la dominancia occidental. En cualquier caso, creo que eso se acabó. Ese es el punto. 

Glenn Diesen 

Bueno, en la teoría realista, sin embargo, a menudo se supone que los estados son maximizadores de seguridad. Es decir, si estamos en desequilibrio, necesitamos continuar expandiéndonos. Así que la expansión de la OTAN, Oriente Medio, todo esto se justifica hasta que estemos equilibrados. 

Una vez que estemos equilibrados, entonces buscaremos un nuevo “estatus quo” para maximizar nuestra propia seguridad. Entonces, uno pensaría que la expansión de la OTAN se detuvo abruptamente en Ucrania, parece que la OTAN hubiera sido detenida por Rusia y lo que vemos ahora en Oriente Medio es lo mismo y también lo vemos con la creciente influencia de China. Por tanto deberíamos  asumir que debería haber un esfuerzo diplomático para reconocer  el nuevo estatus. 

Jeffey Sachs

Eso esencialmente no lo veo. En cambio, si miro a Irán, creo que esta es parte de la razón por la que no puede haber paz, porque Trump solo quiere una paz hegemónica. Y Estados Unidos está bastante desesperado por un alto el fuego. Aceptaron el formato de Irán y luego se echaron para atrás. 

Ahora Estados Unidos parece estar marchando hacia una guerra total contra Irán. Esto se basa en la renuencia de encontrar una paz que no esté basada en la dominación. Esto nos lleva directamente a las escuelas de pensamiento del realismo. 

Está la escuela de pensamiento de nuestro buen amigo John Mearsheimer, el realismo ofensivo, que sostiene que no se puede encontrar un equilibrio entre las grandes potencias. Siempre están buscando una ventaja, siempre se están molestando entre sí. Y en la termina esta teoría de John?

En su libro “La tragedia de la política de las grandes potencias” Mearsheimer, dice que realmente no puede haber un equilibrio de poder que sea satisfactorio. En lo que a veces en Estados Unidos se llama realismo defensivo, en lugar de realismo ofensivo, la idea es que la seguridad está en el centro, pero que se puede encontrar un “modus vivendi” entre las grandes potencias y estabilizar las cosas, es la visión predominante. 

Yo diría que Kissinger estaba en algún punto intermedio entre las dos ideas. Curiosamente, Kissinger estudió el concierto de Europa. Este fue su gran modelo, la relativa estabilidad del siglo XIX entre las principales potencias de Europa a través de un concierto de negociación sistemática y normas básicas de comportamiento. Pero Kissinger también sucumbió al realismo ofensivo, cuando el otro bando esta debilitarlo hay que derrotarlo. 

Así que él estaba a favor de la ampliación de la OTAN en los años 90, aunque sabía que eso provocaría el descontento ruso. Creo que una de las cosas que hace importante el trabajo de John Mearsheimer- aunque yo mismo no estoy de acuerdo con él- es su descripción de la política internacional. Déjame decirlo en positivo, creo que es una buena descripción de la mentalidad de los estrategas estadounidenses. Así que los estrategas estadounidenses no consideran estas ideas como base para detenerse. 

Hay un problema en Estados Unidos: es la idea de que si hay otras grandes potencias en pie estaríamos amenazados. Por supuesto, me refiero a Washington y por Washington me refiero al sector de seguridad. El establishment tiene una gran dificultad, le cuesta mucho aceptar la idea de que Rusia sea una gran potencia estable. Le resulta extremadamente difícil aceptar la idea que China sea una gran potencia estable. También le costará aceptar que la India sea una gran potencia.

Esta es la mentalidad estadounidense. No quiero mal interpretar las ideas de John Mearsheimer, pero creo que él representa la idea de que es demasiado peligroso dejar otras potencias crezcan . El cree que no puedes confiar en ellas y deberías hacer lo que puedas para socavarlas. 

Así que John ve a China como una amenaza que deberíamos hacer lo posible por contener. No estoy de acuerdo con ese punto de vista. De hecho, no estoy de acuerdo en absoluto porque no considero que China sea una amenaza para Estados Unidos y por eso me gustaría trabajar en una relación cooperativa y mantenernos fuera de las líneas rojas de cada uno.  Necesitamos que Estados Unidos deje de armar a Taiwán. Esto permitirá un mundo mucho más seguro. 

Pero la mentalidad estadounidense es que el mundo allá afuera es peligroso y tenemos que presionar donde podamos. Nuestro senador más caricaturesco que es un belicista para toda ocasión su nombre Lindsey Graham Él siempre está diciendo que necesitamos más guerra. Sea cualquiera, ya sea Ucrania, ya sea Taiwán, ya sea Irán. . 

Una teoría es que reciben contribuciones de los contratistas militares y por eso es belicista, pero también existe la idea que Estados Unidos debe ser la potencia unipolar y que debería luchar para lograrlo si es necesario poniéndole trabas a cualquier otra gran potencia.

Esto, en mi opinión, es una descripción precisa de la política exterior y de la diplomacia estadounidense. Es  también un enfoque desastroso que no es necesario, es desestabilizador y, en última instancia peligrosa para los propios Estados Unidos, sin mencionar a todo el resto del mundo. 

Cuando ha habido enormes disparidades de poder durante los siglos de dominio occidental, a menudo esta dominación vaya acompañado de ideologías de superioridad.  Así que cuando abordas el ascenso del resto o el ascenso de China, la reacción que uno suele encontrar podría resumirse en una obra como Robert Kagan, quien escribió el libro The Jungle Grows Back America and Our Imperialed World 

En este el sostiene que Occidente es un jardín, que nosotros seriamos los civilizados y, tendríamos que salir a combatir la jungla y civilizarla. Quiero decir, esto es una ideología muy profunda. Se remonta hace siglos. También es muy interesante desde el punto de vista de la historia del pensamiento. 

Los filósofos, de manera intencionada o no, a menudo son solo los escribas del poder. Y así, cuando los países se vuelven poderosos, surge la filosofía que respalda ese poder. Tuvimos siglos de ascenso europeo con entre 150 y 200 años de dominio europeo incontestado sobre el resto del mundo. 

Básicamente, aunque Europa perdió algunas batallas, ganó la mayoría de las guerras en África y Asia y se desarrolló toda una ideología con muchas variantes, racismo científico, racismo pseudocientífico. Y por supuesto el impulso religioso, Dios estaría  de nuestro lado. También hay muchas otras ideas similares, ideas filosóficas, la misión civilizadora. Incluso los pensadores más  ilustrados, sutiles e impresionantes como John Stuart Mill eran básicamente imperialistas. 

John Stuart Mill trabajó para la compañía de las Indias Orientales. Escribió tratados para ella señalando que la India era atrasada y que los británicos llevaron la civilización . Por eso estaría bien si hay un período de tutela. Para esto es el imperio. Así que se desarrolló una ideología que está todavía instalada y desaparece muy muy lentamente. Si se observa el comportamiento británico y francés, aunque ya no tienen imperios, mantienen absolutamente mentalidades imperiales. A menudo son incluso más militaristas que los Estados Unidos, que sí tiene un imperio. 

Pero la rusofobia británica y la insistencia de Gran Bretaña en incitar a la guerra contra Rusia en Ucrania son incluso más fuertes que en Estados Unidos y más burdas y simplistas, pero provienen de un período de imperio en que Rusia era el enemigo del dominio británico. Y los británicos  siguen librando esta batalla a pesar de ser una isla y no un imperio. Y sería gracioso si no fuera tan peligroso. 

Pues bien, en el siglo XIX John Stuart Mill abogó por un imperio liberal. Hoy en día la OTAN aboga por la hegemonía liberal. Y existe cierta coherencia en esta historia.  En EEUU aprendimos todo lo que sabemos del imperio británico. Y de hecho las relaciones son muy directas. Por supuesto, el idioma, la cultura, la educación directa, todo está ahí.

Clinton fue un becario Rods y Rads un gran imperialista en África, a principios del siglo XX. Clinton aprendió eso en Oxford. Así que al ser presidente en los 90, mostró esa grandiosidad estadounidense adquirida de la experiencia británica. 

Glenn Diesen  

Bueno, gracias por tu exposición. Se que tienes un  día muy ocupado en Nueva York, así que quiero agradecerte por tomarte el tiempo de hablar con nosotros. 

Jeffrey Sachs

Claro, cuando quieras. Un placer hablar contigo.


https://www.youtube.com/watch?v=NL-NSZekewM