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miércoles, 16 de agosto de 2023

A tipos de cambio los mueven tasas de interés y especulación, no fundamentos


Por Jomo Kwame Sundaram | 16/08/2023 | Economía



Fuentes: IPS [Imagen: HéroeFiscal]

El valor de las monedas y los tipos de cambio varían por muchas razones, en gran medida siguiendo las percepciones del mercado, sin tener en cuenta los fundamentos. La especulación del mercado ha empeorado la volatilidad, la inestabilidad y la fragilidad en la mayoría de las economías, especialmente de los países pequeños, abiertos y en desarrollo.

La Reserva Federal y las tasas de interés

Sin ton ni son, el presidente de la estadounidense Reserva Federal (Fed), Jerome Powell, insiste en subir las tasas de interés hasta que la inflación se sitúe por debajo de 2 % anual, la ultima ocasión este miércoles 26 cuando las elevó a su nivel más alto desde 2001.

Obligados a seguir su estela, la mayoría de los bancos centrales, incluido el europeo, han ido subiendo también esas tasas, especialmente desde principios de 2022.

El fortalecimiento del dólar estadounidense o billete verde se ha debido en gran medida a las agresivas subidas de las tasas de interés de la Fed. Sin duda, la inflación ha ido en aumento, especialmente desde el año pasado. Pero hay diferentes tipos de inflación, con diferentes implicaciones, que deben diferenciarse por su naturaleza y causa.

Formalmente, los episodios inflacionarios se deben a un tirón de la demanda o a un empuje de la oferta. Al reconocerse mejor el comportamiento rentista, ahora se presta más atención al precio de los activos y a la inflación impulsada por los beneficios, por ejemplo, la «inflación de los vendedores» debida a la fijación de precios en condiciones monopólicas y oligopólicas.

En general, se considera que los recientes aumentos de precios internacionales se deben a las nuevas medidas de Guerra Fría creadas por el entonces presidente estadounidense Barak Obama (2009-2017), a las iniciativas de la presidencia de su sucesor, Donald Trump (2017-2021), así como a las respuestas a la pandemia de covid-19 y a las sanciones económicas por la guerra en Ucrania.

Todas estas han sido y son restricciones del lado de la oferta, más que del lado de la demanda u otras causas de la inflación.

El pretexto de la Fed para subir las tasas de interés es reducir la inflación a 2 %. Pero situar la inflación por debajo de 2 % es un objetivo de inflación convertido en fetiche, pero no por ello menos arbitrario, de la Reserva Federal y de casi todos los bancos centrales. Solo reduce la demanda, sin abordar la inflación por el lado de la oferta.

No hay justificación analítica -teórica o empírica- para este fetichismo completamente arbitrario del límite de inflación de 2 %. Por lo tanto, subir las tasas de interés para abordar la inflación por el lado de la oferta es similar a recetar y tomar la medicina equivocada para una dolencia.

La Fed conduce al mundo al estancamiento

Así pues, no cabe esperar que la subida de las tasas de interés para suprimir la demanda sirva para hacer frente a esa inflación impulsada por la oferta. Por el contrario, es probable que el endurecimiento del crédito deprima aún más el crecimiento económico y el empleo, empeorando las condiciones de vida.

Se espera que el aumento de los las tasas de interés reduzca el gasto en consumo o inversión. Así pues, se supone que el aumento de los costes de los fondos reducirá la demanda, así como el consiguiente aumento de los precios.

Investigaciones precedentes, por ejemplo la del entonces economista jefe del Banco Mundial, Michael Bruno, con William Easterly, y de Stan Fischer y Rudiger Dornbusch, del Instituto Tecnológico de Massachusetts, constataron que incluso una inflación baja de dos dígitos favorecía el crecimiento.

La noción inspirada en Milton Friedman de una «tasa de desempleo no aceleradora de la inflación» (Nairu, en inglés) también implica que las subidas de las tasas de interés de la Fed son inapropiadas e innecesariamente contractivas cuando la inflación no se acelera.

El aumento de los precios al consumo en Estados Unidos se ha desacelerado desde mediados de 2022, lo que significa que la inflación no se ha acelerado durante más de un año ya.

Al menos dos economistas monetaristas conservadores con premios Nobel han recordado al mundo cómo tales intervenciones de la Fed desencadenaron contracciones en Estados Unidos, poniendo fin abruptamente a recuperaciones económicas.

Aunque ellos no lo discutan, las mismas intervenciones de la Fed también desencadenaron recesiones internacionales.

Friedman mostró cómo la Reserva Federal puso fin a la recuperación de Estados Unidos a partir de 1937, al comienzo del segundo mandato presidencial de Franklin Delano Roosevelt. El presidente de la Fed, Ben Bernanke (2006-2014), y sus colegas también mostraron cómo políticas similares de la Fed provocaron estanflación tras las subidas del precio del petróleo de los años 70.

¿Desdolarización?

Sin embargo, el dólar estadounidense no se ha fortalecido mucho en los últimos meses. El billete verde ha estado deslizándose desde mediados de 2023 a pesar de las continuas subidas de las tasas de interés de la Fed un año entero después de que los aumentos de los precios al consumo dejaran de acelerarse a mediados de 2022.

Muchos achacan la reciente depreciación del billete verde a la «desdolarización», irónicamente acelerada por las sanciones de Estados Unidos contra sus rivales.

Estas sanciones ilegales han interrumpido los pagos financieros, los flujos de inversión, los mecanismos de resolución de controversias y otros procesos y acuerdos económicos autorizados por la Organización Mundial del Comercio, el Fondo Monetario Internacional y la ONU.

Incluso el «Estado de derecho», que durante mucho tiempo ha favorecido a Estados Unidos, a otros países ricos y a los intereses de las empresas transnacionales, ha sido «suspendido» por «razones de Estado» debido a la guerra económica, que sigue intensificándose.

La expropiación unilateral de activos y tecnología se ha justificado como necesaria para «reducir el riesgo» por «seguridad nacional» y otras consideraciones similares.

Los dilemas de las oscilaciones monetarias

Para muchas autoridades monetarias, la elección es entre una moneda débil y tasas de interés más altas. Con la creciente financiarización de las últimas décadas, las grandes finanzas se han vuelto mucho más influyentes y suelen exigir mayores ingresos por los intereses y monedas más fuertes.

La independencia de los bancos centrales de los procesos políticos ejecutivos y legislativos ha permitido a los grupos de presión financieros influir aún más en la formulación de políticas.

Un ejemplo, la proporción de la deuda de los hogares de Malasia en el producto nacional pasó del 47 % en 2000 a más de cuatro quintas partes antes de la pandemia de covid, y a 81 % en 2022.

Hay pocas razones para creer que las oscilaciones de tipos de cambio han obedecido a «fundamentos económicos».

Las monedas de los países con déficits comerciales y por cuenta corriente persistentes se han fortalecido, mientras que otras con superávits sostenidos han bajado. En cambio, las variaciones relativas a las tasas de interés parecen explicar más la evolución reciente.

Así, tanto el yen japonés como el renminbi chino se depreciaron al menos 6 % frente al dólar estadounidense, al menos antes de su reciente caída. En cambio, la libra esterlina británica se ha apreciado frente al billete verde a pesar del pésimo estado de su economía real.


Jomo Kwame Sundaram es profesor de Economía y antiguo secretario general adjunto de la ONU para el Desarrollo Económico.

T: MF / ED: EG

miércoles, 4 de mayo de 2022

La Reserva Federal sube las tasas de interés medio punto porcentual, en una decisión histórica

Por Anneken Tappe08:31 ET(12:31 GMT) 4 Mayo, 2022

La Fed decide elevar las tasas de interés medio punto porcentual 


Nueva York (CNN Business) –– La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) anunció este miércoles que aumentará las tasas de interés en medio punto porcentual para controlar la peor inflación del país en 40 años.

Es la primera vez en 22 años que el banco central sube tanto las tasas. Se trata, también, de una de las medidas agresivas que se anticipa implemente la Fed para calmar la economía en medio de la alta inflación.

En marzo, la Reserva Federal elevó su tasa de interés de referencia en un cuarto de punto porcentual por primera vez desde fines de 2018. Sin embargo, la inflación ha seguido aumentando desde entonces hasta alcanzar un nuevo máximo en cuatro décadas.

Powell: La inflación es demasiado alta

El presidente de la Fed, Jerome Powell, comenzó su conferencia de prensa este miércoles hablando directamente a los estadounidenses que sufren el aumento de los precios. "Me gustaría aprovechar esta oportunidad para hablar directamente con el pueblo estadounidense", dijo Powell.

"La inflación es demasiado alta y entendemos las dificultades que está causando. Nos estamos moviendo rápidamente para reducirla. Tenemos las herramientas que necesitamos y estamos decididos a restaurar la estabilidad de precios en nombre de las familias y empresas estadounidenses. La economía y el país ha pasado por mucho en los últimos dos años y ha demostrado ser resistente", añadió.Inflación: todo lo que necesitas saber

En la misma línea, el banco central citó la alta inflación y la solidez del mercado laboral en un comunicado posterior a la reunión clave que sostuvo esta semana.

Los estadounidenses ya enfrentan el aumento de los costos en todas partes, desde los supermercados hasta las estaciones de gasolina. Y con la guerra de Rusia en Ucrania aún activa, es poco probable que las presiones de los precios de los alimentos y la energía disminuyan en el corto plazo.8 consejos para proteger tu dinero ante las amenazas de recesión

"Las consecuencias para la economía estadounidense son muy inciertas", señaló la Fed en su pronunciamiento. "La invasión y los eventos relacionados están creando una presión alcista adicional sobre la inflación y es probable que afecten la actividad económica".

El banco también advirtió que los confinamientos relacionados con la pandemia en China probablemente afectarán las cadenas de suministro ya golpeadas.

A partir de junio, la Fed también comenzará a tomar medidas para reducir la gran deuda en su balance, que aumentó durante la pandemia. Permitirá que los bonos del Tesoro por valor de US$ 30.000 millones y los bonos respaldados por hipotecas por valor de US$ 17.500 millones se agoten todos los meses entre junio y agosto, antes de aumentar estos montos a US$ 60.000 millones y US$ 35.000 millones, respectivamente, en septiembre.

Acciones suben tras anuncio de la Fed

Las acciones subieron bruscamente este miércoles después de que Powell señalara que la Fed no está considerando subir las tasas más allá del aumento de medio punto porcentual.

"Un aumento de 75 puntos básicos no es algo que el comité esté considerando activamente", dijo Powell. "Existe una amplia sensación en el comité de que los aumentos adicionales de 50 puntos deberían estar sobre la mesa para las próximas dos reuniones".

Los inversores fueron los más satisfechos. El Dow subió 600 puntos, o un 1,8%. El S&P 500 aumentó un 1,8% y el Nasdaq un 1,6%.

Una vez que la inflación esté bajo control, la Fed continuará aumentando las tasas, pero a niveles más típicos de un cuarto de punto porcentual, explicó Powell.

"No es como que nos detengamos", dijo Powell. "Simplemente volveríamos a los aumentos de 25 puntos básicos".

La medida de la Fed se anticipaba

Todos los ojos estaban sobre la Fed a la espera de esta decisión, tras concluir una reunión de política crucial en la ciudad de Washington. La medida tendrá repercusiones para millones de familias y empresas estadounidenses, así como para la economía. Y justo antes de las elecciones intermedias.

Por su parte, los inversores ya habían valorado el esperado aumento de tasas, después de que el presidente de la Fed, Jerome Powell, dijera el mes pasado que un incremento de medio punto porcentual estaría "sobre la mesa". "Espero que la Fed dé señales de que es probable otro aumento de medio punto porcentual en su próxima decisión en junio, y que aumentos adicionales ––probablemente sin detalles sobre el número o la magnitud–– ocurrirán en la segunda mitad del año", dijo Bill Adams, economista jefe de Comerica Bank, antes de conocerse la medida de la Reserva Federal.

Con información de David Goldman, de CNN.

miércoles, 14 de junio de 2017

La normalización monetaria ya está aquí: Yellen devuelve a los tipos a los niveles de la quiebra de Lehman

La Fed eleva los tipos de interés en un cuarto de punto, hasta el 1%-1,25%, y pone fin a nueve años de tipos de interés cero.
Se trata de la tercer subida de tipos en apenas seis meses
El mandato de Yellen vence en febrero de 2018

Bolsamania | 14 jun, 2017 21:28 - Actualizado: 21:40


Brokers de Wall Street escuchan la decisión de Yellen.

El 8 de octubre de 2008, la Reserva Federal de EEUU, en coordinación con los bancos centrales de Europa y Japón, bajó los tipos al 1,5%. La acción, sin precedentes, se realizó para aliviar la asfixia financiera provocada semanas atrás por la quiebra de Lehman Brothers y los rescates de Merrill Lynch y la aseguradora AIG.

Casi una década después, los tipos de interés vuelven a recuperar estos niveles en EEUU después de que la Reserva Federal (Fed) que dirige ahora Janet Yellen los haya elevado en un cuarto de punto, hasta un rango del 1% al 1,25%. Se trata de la tercera subida del precio del dinero en apenas seis meses y la cuarta desde que comenzó el actual ciclo de endurecimiento monetario en diciembre de 2015. Se pone fin así a casi nueve años de tipos de interés cero. Como en marzo, ha habido un voto contrario: Neel Kashkari. Como hace tres meses, hubiera preferido no mover ficha.



Sin embargo, las previsiones de los miembros de la Fed confirman que hay espacio para subir los tipos una vez más en 2017. Ocho de sus integrantes sitúan los intereses a final de año en el 1,25-1,5%; cuatro, en el 1,5-1,75%; y otros cuatro en el 1-1,25% en el que están vigentes desde hoy. Para el próximo año, los miembros prevén hasta tres subidas más de los tipos de interés. De este modo, llegarían al 2-2,25%. Este pronóstico supone una rebaja con respecto a marzo. En ese momento, los componentes de la Fed contemplaban hasta cuatro repuntes en 2018, hasta el 2,25-2,5%.

En el comunicado oficial en el que ha anunciado la subida de los tipos, la Fed ha detallado que empezará a normalizar su balance este año. En este sentido, y como se esperaba, ha anticipado que el primer paso consistirá en ir "reduciendo la reinversión" del dinero procedente del vencimiento de los títulos que tiene ahora en su cartera. Hasta ahora, sigue dedicando todo ese dinero a la compra de títulos, de ahí que el balance no adelgace pese a que la última ronda de expansión cuantitativa, el QE3, finalizó en 2014.

Las nuevas previsiones económicas de la Fed reflejan un crecimiento algo mayor, menos paro y la ausencia de presiones inflacionistas. Eleva el crecimiento previsto para este año del 2,1% al 2,2%, y mantiene los de 2018 y 2019 en el 2,1% y en el 1,9%, respectivamente. Ahora rebaja la previsión de desempleo al 4,3% en 2017 y al 4,2% en 2018 y 2019, cuando en marzo lo situaba en el 4,5% para los tres años. Y en cuanto a la inflación, baja la de 2017 del 1,9% al 1,6% y mantiene las de 2018 y 2019 en el 2%.

NORMALIZACIÓN DEL BALANCE... CURVAS

La Fed ha confirmado en junio que "actualmente espera empezar a implementar la normalización del balance este año". Actualmente, y tras las masivas compras de deuda acometidas entre 2008 y 2014 para combatir los efectos de la crisis, el balance de la institución alcanza los 4,5 billones de dólares, un volumen sin precedentes.

Mientras tanto, la curva se está invirtiendo. Es uno de los 'chivatos' que suele avisar de la llegada de las recesiones. Se trata de la 'curva invertida', que ha predicho las siete últimas recesiones que ha sufrido la mayor economía del mundo. ¿Qué es la 'curva invertida'? Es la situación que se produce cuando la rentabilidad de la deuda pública a corto plazo es superior a la de los bonos a largo plazo.

En las últimas semanas, la curva de rendimientos de la deuda estadounidense se está aplanando, que es el preludio de la curva invertida. Actualmente, la rentabilidad del bono a dos años se encuentra en el 1,30% y la de los títulos a 10 años, en el 2,11%. O lo que es lo mismo, entre ambos hay 81 puntos básicos, cuando hace un mes estaba en los 103 puntos.

El cambio de escenario monetario se produce en un momento clave. El nuevo presidente de EEUU desde enero, Donald Trump, ha puesto en su punto de mira a la Fed. La presidencia de Yellen expirará el próximo 3 de febrero de 2018. Si, como parece, no es propuesta por Trump para un segundo mandato -o ella declina directamente ese ofrecimiento-, tras la cita de junio sólo le quedarían cinco reuniones por delante como presidenta de la Fed, cuatro en 2017 y una en 2018. Sin duda, esta incógnita irá creciendo cuanto más se acerque el final de sus cuatro años de presidencia sin que sea despejada.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Un alza de tasas podría ser apropiada relativamente pronto, dice Yellen

La presidenta de la Fed, sin embargo, no dio señales de que el banco central actuará en ese sentido en su reunión de diciembre.

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Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal de EE.UU., durante testimonio ante el Congreso el 28 de septiembre. PHOTO: ASSOCIATED PRESS

Por KATE DAVIDSONjueves, 17 de noviembre de 2016 9:47 EDT

WASHINGTON (EFE Dow Jones)—La presidenta de la Reserva Federal estadounidense,Janet Yellen, reiteró el jueves que un alza de las tasas de interés a corto plazo “podría ser apropiada relativamente pronto”, pero no dio nuevas señales de que el banco central de EE.UU. vaya a actuar en ese sentido en la reunión de diciembre.

Los miembros de la Fed decidieron mantener las tasas sin cambio en su última reunión al considerar que había “cierto margen” de mejora adicional en el mercado laboral de lo que anticipaban al comienzo del año, de acuerdo con un discurso de Yellen preparado para su comparecencia ante el Congreso estadounidense. Sin embargo, hizo hincapié en que la política debe seguir enfocada en las perspectivas futuras.

Si el Comité del Mercado Abierto de la Fed retrasa el incremento demasiado, podría tener que endurecer su política de forma relativamente abrupta para evitar que la economía rebase considerablemente los objetivos a largo plazo del banco central, de acuerdo con el discurso. “Además, mantener las tasas de interés federales en su nivel actual durante demasiado tiempo también podría potenciar una toma de riesgo excesiva y, en última instancia, mermar la estabilidad financiera”.

El discurso no incluye comentarios de Yellen sobre el resultado de las elecciones presidenciales.

Los funcionarios del banco central estadounidense dejaron la tasa de referencia de fondos federales sin cambios este año tras elevarla en diciembre de 2015 a un rango de entre 0,25% y 0,50%. Los estrategas económicos han señalado en las últimas semanas que están más cerca de elevar las tasas nuevamente en medio de un crecimiento constante del empleo, una aceleración de las ganancias salariales y señales de una inflación más firme. Funcionarios de la Fed se reunirán el 13 y 14 de diciembre.

Yellen comenzará a testificar ante el comité legislativo hoy a las 10 de la mañana, hora de Nueva York.

lunes, 31 de octubre de 2016

Tipos de interés negativos o finanzas que andan de cabeza

Por Juan Torres López

Versión ampliada del artículo con el mismo título publicado en Noticias Obreras, número 1.588 de octubre de 2016

Desde hace tiempo, algunos bancos centrales vienen aplicando tipos de interés negativos a los depósitos que en ellos realizan los bancos privados. Y eso mismo ha ocurrido con títulos de deuda pública que diversos países (entre ellos España) han emitido últimamente. Incluso algunos bancos comienzan a cobrar a sus clientes en lugar de retribuirles por sus depósitos, hasta el punto de que muchas personas que tienen grandes sumas de dinero en países como Japón o Alemania han empezado a comprar masivamente cajas de caudales para mantener sus fortunas en metálico.

El significado de los tipos de interés negativos es bastante claro: los prestamistas, en lugar de recibir una retribución por prestar a alguien, han de pagar por hacerlo. Y los depositantes, en lugar de ganar dinero cuando dejan sus fondos en una entidad, deben pagar también por mantener su dinero depositado en el banco. El mundo financiero al revés de lo que siempre habíamos conocido.

Se trata sin duda de una anomalía y puede parecer un sin sentido pero, en realidad, es hasta cierto punto normal que algo así ocurra cuando las economías y las finanzas se encuentran desde hace tiempo en una situación tan irregular, y casi al límite, como la actual.

La primera razón que explica que el precio del dinero sea negativo es su abundancia, la impresionante expansión de los medios de pago y de los depósitos bancarios que se ha producido en los últimos años.

Para hacerse una idea del incremento reciente de la masa monetaria puede bastar un solo ejemplo. En Estados Unidos, la llamada base monetaria (el efectivo en manos del público más los depósitos de los bancos en la Reserva Federal) aumentó en 821.585 millones de dólares en los 63 años que fueron de 1945 a 2008. Sin embargo, de principios de este último año a finales de 2015 aumentó en 3,1 billones de dólares. Es decir, que en 7 años creció unas 3,7 veces más que en 63. Cuesta trabajo hacerse una idea, ni siquiera aproximada, de lo que verdaderamente representa para la economía un crecimiento tan grande y generado en tan poco tiempo como el de estos últimos años (en solo los seis primeros meses de 2008 en Estados Unidos se creó más base monetaria -950.000 millones de dólares- que en los 50 años anteriores -840.000 millones).

Esa creación gigantesca de dinero se ha producido cuando los bancos centrales han inyectado billones de dólares en los bancos privados con la intención de tapar el agujero patrimonial que ellos mismos se produjeron al acumular la ingente cantidad de basura financiera que dio lugar a la crisis. La inyección se ha producido o bien a base de préstamos billonarios prácticamente regalados o de compras masivas de sus títulos para “reciclar” esa basura. Los bancos centrales se han ido quedando así con la porquería acumulada por la banca privada a precio sobrevalorado (gracias a que previamente les habían permitido mantenerlos en sus balances valorados a su precio de adquisición y no al mucho más bajo de mercado) y “a cambio” los bancos recibían billones de dólares. Eso es lo que se ha traducido en la subida impresionante de los depósitos de los bancos privados en los bancos centrales que multiplica como la espuma la base monetaria.

Teóricamente, esas inyecciones deberían servir, según la explicación oficial de las autoridades, para que los bancos concedieran más créditos. Una explicación simplista y falsa, por no decir que sencillamente estúpida: la economía mundial (no solo la de Estados Unidos) hubiera reventado si toda esa cantidad de billones (4,7 veces más que la que había a finales de 2006) se hubiera diseminado por la economía de verdad y tan rápidamente como se creó. Los precios se hubieran disparado, cuando lo que ocurrió fue todo lo contrario, que la mayoría de las economías entró en deflación. Lo que buscaban era pura y simplemente rescatar a la banca cuando podrían haber rescatado a la gente con mucho menos dinero.

Lo cierto (y esa es la segunda explicación de los tipos negativos) es que la crisis reciente y la desigualdad de los últimos decenios ha debilitado en grado sumo las alternativas de inversión productiva. Aunque ha habido un cierto incremento del crédito, ni éste ha sido todo el que se corresponde con el aumento de la base monetaria que acabo de señalar, ni el suficiente para reactivar la economía. En Europa, la situación es particularmente curiosa al respecto porque las economías que más ahorran (Alemania y Holanda) apenas invierten y son las que generan así la abundancia de fondos ociosos: es decir, ellas mismas provocan los tipos bajos de los que luego se quejan.

La tercera razón que hace que una anomalía como los tipos negativos se mantengan es el predominio de la especulación. En principio y en condiciones normales, a ningún inversor le debería interesar colocar sus fondos a tipos negativos. Pero pueden interesar como apuesta cuando la hacen inversores especulativos tan poderosos que ellos mismos pueden generar tendencias alcistas de las que se aprovechan casi instantáneamente.

Además, con las finanzas patas arriba como están, con la gran incertidumbre dominante y con la ausencia de alternativas productivas rentables, tener el dinero sin utilizar también tiene un coste, de modo que los tipos negativos se explican también porque los inversores siempre preferirán perder un poco que perder más. Sobre todo, como acabo de decir, si se encuentran en medio de una dinámica especulativa permanente.

Por otro lado, las consecuencias de que los tipos de interés sean negativos no son exactamente tan positivas como en principio podría parecer.

Pensar que gracias a que los tipos estén más bajos los sujetos económicos que invierten en actividad real van a demandar más crédito me parece bastante ingenuo porque su demanda de crédito no depende solo de que el crédito sea barato. Solo aumenta cuando hay posibilidades de rentabilizarla y eso sigue muy complicado en la situación tan débil en la que, como he dicho, se encuentra la economía productiva.

Por el contrario, y por las mismas razones, los tipos de interés negativos son un incentivo para que siga aumentando el endeudamiento que tanto dicen querer controlar: el privado con el que se llevan a cabo las operaciones especulativas de todo tipo (las verdaderamente rentables cuando la desigualdad ha debilitado los mercados de bienes y servicios) y el de los gobiernos. Así que, al final, los tipos negativos no hacen sino aumentar la deuda que es el gran negocio de la banca y lo que los banqueros tratan de que crezca, sobre todo, cuando la banca internacional está totalmente quebrada desde hace tiempo y no es sino un zombi al que mantienen artificialmente los gobiernos y los grandes organismos internacionales por todos los medios posibles que tienen a su alcance. Y que son muchos gracias al extraordinario poder político y mediático que han acumulado.

Pero, desde otro punto de vista, los tipos negativos suponen un grave inconveniente para los bancos (aunque aumente su negocio, como acabo de señalar). Para poder mantener sus márgenes y beneficios deben recurrir a otros mecanismos que traen también consecuencias negativas, como la subida de las comisiones, las operaciones de maquillaje para ocultar nuevas pérdidas patrimoniales y los recortes de personal o de sucursales para reducir gastos que, a la postre, terminan limitando su propio éxito comercial. Y si llega a generalizarse que los bancos cobren a los clientes por sus depósitos (como ya está pasando en algunos de ellos) será inevitable que se produzcan retiradas de fondos que darán lugar a que la insolvencia bancaria (que ya es un hecho) se haga indisimulable y patente ante todo el mundo. Y es por eso que los bancos y los economistas que viven de ellos estén promoviendo cada día con más fuerza que se acabe con el dinero metálico, que es el que sus clientes pueden retirar materialmente de sus cuentas y llevarse a sus cajas de caudales.

Otro efecto negativo que tienen los tipos negativos es que cuando el coste de la financiación es menor los inversores lógicamente pueden optar por productos más arriesgados, pues el coste financiero más bajo les compensa la mayor probabilidad de pérdida por el riesgo. Y eso es lo que hace que de la mano de tipos de interés negativos la economía financiera mundial en su conjunto se esté haciendo todavía más volátil y peligrosa.

La pregunta obligada ante todo esto es evidente: si la existencia de tipos de interés negativos tiene estos riesgos o perjuicios ¿por qué los bancos centrales los mantienen así y no los suben cuanto antes?

No es fácil responder en unas pocas líneas a esa pregunta fundamental pero apuntaré algunas hipótesis que a mi juicio pueden explicar la situación.

En primer lugar, porque a los bancos centrales no les queda más remedio que inyectar medios de pago para que las economías no se vengan abajo estrepitosamente. Es verdad que tratar de empujar la economía solo inyectando dinero en los depósitos de los bancos privados en el banco central es casi tan inútil como tratar de empujar un carro con una cuerda (como se ha comprobado en Japón, en donde no se consigue salir de la recesión a pesar de la masiva inyección monetaria). Pero es el único medio que tienen a su alcance cuando:

a) no quieren recurrir a la política fiscal que es más expansiva porque tendrían que renunciar a sus dogmas ideológicos sobre la estabilidad presupuestaria y asumir su efecto redistributivo más evidente para la población.

b) las economías no tienen fuerzas endógenas suficientes para ponerse en marcha con vigor debido (ya lo he señalado) al debilitamiento progresivo de la economía productiva en perjuicio de la basada en la especulación financiera.

c) se niegan, sobre todo, a que la economía se recupere incrementando la masa salarial.

En segundo lugar, recurren a los tipos negativos porque la concentración cada vez mayor de la renta en grupos que solo gastan en consumo una parte muy pequeña de lo que ganan ha debilitado la actividad económica dedicada a producir bienes y servicios y eso se traduce en una deflación (precios a la baja) que tratan de evitar aumentando la masa monetaria. Algo que, sin embargo, apenas van a lograr porque para que subieran los precios el dinero creado por los bancos tendría que ir a la economía y no quedarse en los depósitos o los balances de los bancos privados, tal y como señalé antes.

En tercer lugar, porque, como ya he dicho, gracias a esa masiva creación de dinero aumenta la deuda que es el negocio de la banca, de modo que se permite así que los banqueros sigan ganando cifras fabulosas de dinero a pesar de que sus negocios están materialmente quebrados. Un portentoso juego de manos que los bancos centrales y los banqueros perpetran ante nuestros ojos sin que apenas nadie se dé cuenta del engaño.

Finalmente, hay que tener en cuenta las condiciones en las que se mueven la economía mundial y las finanzas en particular en los últimos años y, sobre todo, tras la crisis. Entre otras, la hipertrofia de la circulación monetaria que ha descompensado cada vez más la relación entre la economía real y las finanzas; la espiral de una deuda extraordinariamente peligrosa y que se ha convertido en un fin en sí mismo porque es el gran negocio de la banca; la especulación generalizada a base de operaciones realizadas en milisegundos; y la desigualdad creciente que debilita la producción de riqueza, el comercio y el negocio productivo. Todas esas condiciones han sido muy exitosas desde el punto de vista de reforzar la ganancia y el poder de los grupos económicos más poderosos, de las elites de todo el planeta pero han dado al traste con el “orden” económico que hasta ahora podía explicar y ayudar a gobernar la “sabiduría” económica convencional dominante. Desde hace un tiempo, y sobre todo tras la crisis como acabo de decir, no tienen ya una guía de acción que les asegure que van a poder gobernar la nave de la macroeconomía sin nuevos y cada vez mayores sobresaltos. Como dijo en su día el expresidente de la Reserva Federal Alan Greenspan, la crisis no solo colapsó la economía sino “nuestra estructura mental”. Ahora, como reconoció hace unos días la actual presidenta de ese organismo, Janet Yellen, la macroeconomía presenta rasgos completamente nuevos antes los cuales sirven de muy poco los instrumentos de expansión y estabilización hasta ahora utilizados. Van a la deriva porque ni saben el efecto de lo que hacen ni lo que tendrían que hacer para salir de dónde nos han llevado sus políticas erróneas anteriores y la codicia de la banca.

En definitiva, los tipos de interés son una anomalía. Desde luego que sí pero no solo eso: son una expresión más del desorden que crea el capitalismo de nuestra época.

Lo que no sabemos es por cuánto tiempo se podrá mantener tanta sinrazón solo a base de concentrar el poder, de exprimir el trabajo ajeno y de aumentar el endeudamiento. Los tipos de interés no pueden ser negativos toda la vida y la deuda no puede seguir creciendo sin explotar así que lo que queda por ver es quién y cómo le pone el cascabel al gato.

viernes, 23 de septiembre de 2016

La Fed mantiene intactas las tasas y espera mejores señales económicas

La Reserva Federal (Fed) mantuvo este miércoles intactas por sexta vez consecutiva sus tasas de interés y dijo estar a la espera de nuevas señales de fortalecimiento de la economía de Estados Unidos. Aunque reconoció un aumento de la actividad desde el cansino primer semestre del año, el comité monetario de la Fed (FOMC) encontró persistentes síntomas de debilidad y redujo a 1,8% desde 2,0% su previsión de crecimiento del PIB en 2016.

Aun así, el comité también mostró confianza en que la economía seguirá creciendo en el segundo semestre e indicó que prevé un aumento de las tasas antes de fin de año. Datos recientes "indican que el mercado de trabajo sigue fortaleciéndose y la actividad económica ha aumentado desde sus modesto ritmo en la primera mitad de este año", dijo el FOMC en su comunicado.

"Aunque la tasa de desempleo ha cambiado poco en los últimos meses, la incorporación de nuevos puestos de trabajo es sólida", añadió. No obstante, se precisan más muestras de que la economía se encamina hacia el pleno empleo en tanto la tasa de desocupación está en 4,9% y la inflación se orienta hacia la meta de 2%. "El comité considera que el marco para un aumento de las tasas se ha fortalecido pero decidió, por el momento, esperar nuevas evidencias sobre el progreso hacia los objetivos", agrega el comunicado.

Esa decisión mantiene las tasas estadounidenses entre 0,25% y 0,50% y en consecuencia en niveles ultrabajos. No obstante, son más altas que las tasas negativas aplicadas por el Banco Central Europeo y el Banco de Japón. De todas formas las tasas estadounidenses permanecen por debajo de lo que la Fed vislumbraba a comienzos de año.

Tras su reunión de dos días, el comité mostró la mayor división interna desde diciembre de 2014 ya que tres de sus 10 miembros se pronunciaron en favor de subir los intereses.

"La Fed dejó las tasas en modo de espera pero estalló la guerra interna", comentó Ian Shpeherdson de Pantheon Macroeconomics. No obstante, consideró que el comunicado es "claramente más osado que el de julio" al augurar un aumento de las tasas en diciembre.

La Fed subió los tipos de interés en diciembre de 2015 por primera vez en más de nueve años con la esperanza de que el terreno estaba suficientemente sólido como para empezar a retirar gradualmente ese estímulo a la economía aplicado desde la recesión de 2008/2009.

Sin embargo, la economía estadounidense avanzó en forma más lenta de lo esperado; en parte debido a la generalizada debilidad de las economías mundiales. Otros factores, entre ellos la decisión británica de salirse de la Unión Europea (Brexit), ayudaron a frenar las imaginadas alzas. La reunión de la Fed cerró una jornada que comenzó con el Banco de Japón embarcándose en una nueva flexibilización de su política monetaria para combatir la deflación y empujar a la economía.

La presidenta de la Fed, Janet Yellen, dijo a la prensa que la débil inflación sigue siendo el ancla que mantiene quieta a la política monetaria pero indicó que la situación de Estados Unidos es distinta a la de Japón.

"Estamos muy lejos de enfrentar problemas como los que tiene Japón", dijo Yellen tras la reunión del FOMC. Analistas dijeron empero que la Fed dejó abierta la posibilidad de no tocar las tasas antes de 2017.

Nariman Behravesh y Sara Johnson, economistas de IHS Markit, dijeron en una nota que ciertamente el comunicado del FMOC se inclina por un aumento de tasas en diciembre pero advirtieron que eso "está lejos de ser inevitable". "Cualquier inesperado shock político o cualquier síntoma de debilidad en la economía podría demorar aún más el próximo aumento de las tasas"

Aunque no lo dijeron, uno de los eventuales shocks sería la elección del republicano Donald Trump como presidente de Estados Unidos. Sus normalmente nada ortodoxos comentarios sobre la política monetaria y fiscal de Estados Unidos podrían desatar en los mercados una ola de miedo como la que en principio provocó el voto británico por el Brexit.

Trump ha acusado a Yellen de mantener bajas las tasas de interés para fomentar la popularidad del presidente Barack Obama. "En nuestras reuniones no discutimos de política ni tomamos en cuenta a la política para nuestras decisiones", dijo Yellen este miércoles en respuesta a Trump.
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lunes, 18 de abril de 2016

¿Qué hay de malo con las tasas de interés negativas?


Joseph Stiglitz, Project Syndicate

A principios de enero escribí que las condiciones económicas este año iban a ser tan débiles como las del 2015, que fue el peor año desde la crisis financiera mundial del 2008. Y, tal como ya ha ocurrido en varias ocasiones durante la última década, después de transcurridos unos pocos meses del año, los pronósticos más optimistas realizados por otros están siendo corregidos a la baja.

El problema subyacente – que ha plagado la economía mundial desde la crisis, pero que se ha empeorado ligeramente – es la falta de demanda agregada global. Ahora, en respuesta a ello, el Banco Central Europeo (BCE) ha intensificado su estímulo y se ha unido al Banco de Japón y a un par de otros bancos centrales en sus esfuerzos por mostrar que el “límite inferior cero” – es decir, la incapacidad de las tasas de interés de convertirse en negativas – es un límite que sólo está presente en la imaginación de los economistas convencionales.

Y, no obstante, en ninguna de las economías que intentan ejecutar este experimento poco ortodoxo de tasas de interés negativas se ha retornado al crecimiento y al pleno empleo. En algunos casos, el resultado ha sido ciertamente inesperado: algunas tasas activas han aumentado.

Debería ya haberse hecho evidente que la mayoría de los modelos pre-crisis de los bancos centrales – tanto los modelos formales como los modelos mentales que guían el pensamiento de los formuladores de políticas – estaban muy equivocados. Ninguno predijo la crisis; y, en muy pocas de estas economías se ha restaurado el empleo a un nivel que se asemeje en algo al pleno empleo. Es famoso el hecho de que el BCE elevó las tasas de interés en dos ocasiones en el año 2011, precisamente en el momento en el que la crisis del euro empeoraba y el desempleo aumentaba a niveles de dos dígitos, lo que hizo que la deflación se acerque aún más.

Los formuladores de políticas continuaron utilizando estos antiguos modelos desacreditados, quizá en formas ligeramente modificadas. En estos modelos, la tasa de interés es el instrumento fundamental que utilizan las políticas, y se incrementará y se reducirá la tasa de interés para garantizar un buen rendimiento económico. Si una tasa de interés positiva no es suficiente, entonces una tasa de interés negativa seguramente va a funcionar.

Sin embargo, no funcionó. En muchas economías – incluyendo en las de Europa y Estados Unidos – las tasas de interés reales (ajustadas a la inflación) han sido negativas, a veces incluso en un -2%. Y, a pesar de ello, a medida que las tasas de interés reales caían, la inversión empresarial se estancaba. Según la OCDE, el porcentaje del PIB invertido en una categoría compuesta mayoritariamente por plantas y equipos se redujo, tanto en Europa como en EEUU, en los últimos años. (En EEUU, cayó del 8,4% el año 2000 al 6,8% en el 2014; en la UE, se redujo del 7,5% al 5,7% durante el mismo período). Otros datos proporcionan un panorama similar.

Claramente, es absurda la idea que señala que las grandes corporaciones calculan con precisión la tasa de interés a la que están dispuestas a realizar inversiones – y que estas corporaciones estarían dispuestas a realizar un gran número de proyectos, solamente si las tasas de interés se redujeran en otros 25 puntos básicos. De forma más realista, las grandes corporaciones están sentadas sobre cientos de miles de millones de dólares – de hecho, sobre millones de millones si los montos se agregan a lo largo de todas las economías avanzadas – porque ya tienen demasiada capacidad instalada. ¿Por qué se debería construir más como respuesta a que la tasa de interés disminuyó un poco? No obstante, las pequeñas y medianas empresas (PYME) que sí están dispuestas a pedir prestado no podían acceder al crédito antes de que el BCE vaya por el camino de las tasas de interés negativas, y tampoco pueden acceder al crédito en la actualidad.

En pocas palabras, la mayoría de las empresas – especialmente las PYME – no puede pedir prestado a la misma tasa de interés que pagan los bonos del tesoro. Ellos no piden prestado en los mercados de capitales. Se prestan de los bancos. Y hay una gran brecha (un “spread”) entre las tasas de interés que fijan los bancos y la tasa de los bonos del Tesoro. Por otra parte, los bancos racionan. Pueden negarse a prestar a algunas empresas. En otros casos, exigen garantías (a menudo, garantías inmobiliarias).

Puede que cause asombro entre quienes no son economistas, pero la realidad es que los bancos no desempeñan ningún papel en el modelo económico estándar que los formuladores de políticas monetarias han utilizado durante las últimas dos décadas. Por supuesto, si no hubiera bancos, no habría, tampoco, bancos centrales; pero la disonancia cognitiva rara vez ha sacudido la confianza que tienen en sus modelos los banqueros de los bancos centrales.

El hecho es que la estructura de la eurozona y las políticas del BCE han garantizado que los bancos en los países de bajo rendimiento, y en especial en los países en crisis, sean instituciones muy débiles. Los depósitos se marcharon, y las políticas de austeridad exigidas por Alemania prolongan el déficit de la demanda agregada y mantienen altos niveles de desempleo. En estas circunstancias, realizar préstamos es arriesgado, y los bancos no tienen ni el apetito ni la capacidad para prestar, en particular a las PYME (que son las empresas que típicamente generan el mayor número de puestos de trabajo).

Una disminución en la tasa de interés real – en la tasa de los bonos del gobierno – a un nivel de -3%, o incluso a -4%, hará poca o ninguna diferencia. Las tasas de interés negativas causan daños a los balances de resultados de los bancos, ya que el “efecto riqueza” que reciben los bancos abruma el pequeño aumento en incentivos para prestar. A menos que los formuladores de políticas sean cuidadosos, las tasas activas podrían incrementarse y la disponibilidad de crédito reducirse.

Hay tres problemas adicionales. En primer lugar, las tasas de interés bajas alientan a que las empresas inviertan en tecnologías más intensivas en capital, lo que causa que la demanda de mano de obra disminuya en el largo plazo, incluso mientras disminuye el desempleo a corto plazo. En segundo lugar, las personas mayores que dependen de ingresos que provienen de pagos de intereses sufren aún más; estas personas reducen su consumo en mayor medida en comparación con aquellas que se benefician por las disminuciones en las tasas de interés y aumentan su propio consumo – estas últimas son personas ricas, propietarias de patrimonio. Esta situación es la que socava la demanda agregada en la actualidad. En tercer lugar, la búsqueda, quizá irracional pero ampliamente documentada, de rendimientos implica que muchos inversores desplazarán sus carteras hacia activos de mayor riesgo, exponiendo a la economía a una mayor inestabilidad financiera.

Los bancos centrales deberían estar concentrando su atención en el flujo de crédito, lo que implica restaurar y mantener la capacidad y la disposición que tienen los bancos locales para prestar a las PYME. En cambio, en el mundo entero, los bancos centrales han concentrado su atención en los bancos que son sistémicamente importantes; es decir, en las instituciones financieras cuya excesiva asunción de riesgos y cuyas prácticas abusivas causaron la crisis del año 2008. Sin embargo, un gran número de pequeños bancos, en forma agregada, son sistémicamente importantes – sobre todo si uno se encuentra preocupado por la restauración de la inversión, el empleo y el crecimiento.

La gran lección de todo esto es capturada en el conocido adagio, “si entra basura, sale basura”. Si los bancos centrales siguen utilizando los modelos equivocados, van a continuar haciendo las cosas equivocadas.

Por supuesto, incluso en las mejores circunstancias, la capacidad que tiene la política monetaria para restaurar una economía en declive a niveles de pleno empleo puede ser limitada. Sin embargo, confiar en el modelo equivocado evita que los bancos centrales contribuyan en la medida que pueden hacerlo – e incluso estos bancos pueden causar que una mala situación empeore.


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martes, 29 de marzo de 2016

Yellen, prudente con las subidas de tipos: "La Fed procede con cautela"

ELECONOMISTA.ES / BLOOMBERG
29/03/2016 - 18:41


La presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen, ha mostrado su lado más "paloma" y ha dicho hoy que el banco central debe "proceder con cautela" a la hora de subir los tipos de interés, puesto que la economía global tiene cada vez mayores riesgos.

En un discurso ante el Economic Club de Nueva York defendió que "considero apropiado que el comité proceda con cautela a la hora de ajustar la política". "Esta cautela esta especialmente garantizada porque, con los tipos de interés tan bajos, la capacidad de la Fed para utilizar la política monetaria convencional para responder a los problemas económicos es asimétrica", añadió Yellen.

En su última reunión de este mes, el banco central estadounidense dejó los tipos de referencia entre el 0,25%-05% mientras que revisó a la baja el número estimado de subidas de tipos de este año, de las cuatro que calculaba en diciembre a tan solo dos.

Más herramientas

Además, la presidenta recordó que sigue teniendo más herramientas: "Aunque puedan tener algunos riesgos y costes que no tienen los tipos de interés, las usamos de manera efectiva para reforzar la recuperación de la Gran Recesión y lo volveremos a hacer si es necesario".

Entre los riesgos globales, Yellen hizo referencia a dos. Por un lado, el crecimiento de China, que se está ralentizando y genera cierta incertidumbre la capacidad de las autoridades para gobernar la transición de una economía centrada en las exportaciones hacia otra con mayores fuentes de crecimiento internas.

El segundo riesgo que citó expresamente fue la caída de las materias primas en general y del petróleo en particular. Una caída mayor del crudo podría tener "efectos adversos" en la economía global, dijo la presidenta de la Fed.

Sobre los precios, Janet Yellen insistió en que confía en que la inflación vuelva gradualmente a acercarse al objetivo del 2%, aunque actualmente hay riesgos tanto al alza como a la baja.

miércoles, 17 de febrero de 2016

Tasas de interés negativas: las nuevas guerras cambiarias

Alejandro Nadal, La Jornada

Un número importante de bancos centrales ha adoptado una política de tasas de interés negativas. Esto es algo casi sin precedentes en la historia del capitalismo y puede inaugurar cambios profundos en el funcionamiento de la política monetaria.

En la actualidad los bancos comerciales deben guardar cierto volumen de reservas en el banco central y éste les paga una cierta tasa de interés por tener esos depósitos. Con una tasa de interés negativa las cosas se invierten: los bancos comerciales deben pagar al banco central por el privilegio de estacionar sus reservas en dicho instituto. Se piensa que de esta forma los bancos se verán inclinados a prestar más dinero e incrementar sus operaciones.

En épocas de deflación los agentes económicos prefieren atesorar el dinero en lugar de gastarlo o de invertirlo. Eso provoca una caída en la demanda agregada y profundiza un círculo vicioso de deflación y desempleo. La tasa de interés puede llegar a niveles muy bajos, incluso cero, pero si las fuerzas deflacionarias son poderosas esa reducción en las tasas no será suficiente para estimular el gasto y la inversión.

Los bancos centrales que han introducido tasas de interés negativas son los de Dinamarca, Suecia, Suiza, Japón y (desde 2014) el Banco Central Europeo (BCE). Las tasas negativas en estos países van desde -0.75 por ciento en Suiza hasta -0.1 por ciento en Japón. En el caso del BCE la tasa es de -0.3 por ciento.

En realidad las tasas de interés negativas no sólo han sido introducidas para actuar como un estímulo económico. La evidencia es que este instrumento está más ligado a objetivos de política cambiaria que a otra cosa. Por ejemplo, en los casos de Suiza, Suecia y Dinamarca la TIN fue introducida para frenar la apreciación de la divisa local provocada por un aumento en los flujos de capital. Es decir, más que fomentar la demanda agregada el objetivo es mantener la paridad en niveles que se consideran menos desestabilizadores en un contexto de volatilidad internacional. Incluso en el caso de Japón las consideraciones sobre la paridad no estuvieron ausentes de su decisión sobre tasas de interés negativas. Ese país tiene ya casi dos décadas de estancamiento, pero la TIN está más relacionada con la evolución de la paridad cambiaria con el yuan chino y la competitividad de las exportaciones.

Finalmente, en el caso del BCE parece que se redujeron efectivamente la tasas de préstamos interbancarios, pero eso no se ve reflejado todavía en las operaciones al menudeo. En realidad, la TIN también cumple un objetivo de mantener el euro en un terreno favorable si se compara el tipo de cambio con el dólar estadunidense.

En el fondo las tasas de interés negativas no han sido el detonador del crédito y de la demanda agregada que se esperaba. Eso se debe a que al extraordinario nivel de endeudamiento que impulsó a las economías capitalistas desarrolladas en los últimos veinte años le ha seguido un proceso deflacionario que está lejos de concluir. Y como lo demuestra una serie de estudios publicados en el Quarterly Bulletin (2014 Q1) del Banco de Inglaterra, los bancos no son intermediarios entre ahorradores y demandantes de capitales. Los bancos comerciales realizan una operación de creación monetaria cuando otorgan un crédito. Todo esto significa que en un contexto deflacionario ni los agentes particulares, ni los bancos están dispuestos a iniciar nuevas operaciones de crédito. La tasa negativa tendrá repercusiones sobre la rentabilidad de los bancos, pero no necesariamente desembocará en una expansión del crédito.

¿Qué hará la Reserva Federal en este contexto? Hay que recordar que a raíz de la crisis de 2008 la Reserva federal puso en pie un programa de tasas de interés cero para tratar de reanimar la economía real. Cuando eso no fue suficiente, se introdujo un programa de compra de activos (flexibilidad cuantitativa) para inyectar dinero en la economía. Recientemente los signos de una aparente recuperación llevaron a la Reserva Federal a introducir un modesto incremento en la tasa de interés en diciembre del año pasado. Pero hoy que los mercados financieros son castigados por diversas fuerzas, se ha intensificado el debate sobre la oportunidad de esa decisión. Por más que la presidenta de la Reserva Federal insista en que el mercado laboral se fortalece y que las decisiones de consumidores e inversionistas anuncian una robusta recuperación, lo cierto es que el PIB estadunidense mantiene una tendencia hacia tasas de crecimiento cada vez más débiles desde mediados del año pasado.

Todavía estamos lejos de ver algo parecido a una tasa negativa en Estados Unidos, pero las cosas pueden cambiar si el fortalecimiento del dólar estadunidense se mantiene y si continúa afectando el desempeño y la rentabilidad del sector exportador de ese país. Sin duda el regreso a una tendencia hacia tasas de interés normales que tanto pregona la señora Yellen tendrá que posponerse.

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jueves, 11 de febrero de 2016

La Fed estudia la viabilidad de tasas de interés negativas



Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal de EE.UU., llega a su segundo día de testimonio ante un comité del Senado estadounidense. PHOTO: BLOOMBERG NEWS

Por JON HILSENRATHjueves, 11 de febrero de 2016 16:20 EDT

La presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen, dijo el jueves que el banco central de Estados Unidos está estudiando la viabilidad de bajar las tasas de interés de corto plazo a territorio negativo en caso de que tenga que dar a la economía un impulso adicional.

Los bancos centrales de Europa y Japón han introducido tasas negativas a corto plazo, lo que significa que están cobrando a los bancos que depositan dinero en sus arcas. La idea es animarlos a prestar el efectivo en lugar de estacionarlo en las entidades centrales.

Yellen dijo ante el Comité de Banca del Senado estadounidense que no creía que la Fed tuviera que recurrir a esto, pero debía estar preparada para hacerlo si la economía se hundía y ese paso era necesario.

La Fed consideró las tasas negativas en 2010. “Estamos dando un nuevo vistazo a ellas”, dijo Yellen en el segundo de dos días de testimonio ante el Congreso.

Fue una admisión sorprendente. La Fed elevó las tasas de corto plazo en diciembre después de mantenerlas cerca de cero durante siete años. Con los niveles de desempleo a la baja, las autoridades creían que estaban llevando la economía estadounidense a territorio sólido y esperaban seguir con cuatro aumentos de tasas de un cuarto de punto porcentual este año.

“Mucho ha pasado desde” la reunión de diciembre, reconoció Yellen. Semanas de turbulencia en el mercado financiero tienen a los funcionarios de la Fed reevaluando si se mantendrán en los próximos meses sus proyecciones de crecimiento, ganancias en el empleo y aumento gradual de la inflación. La próxima reunión de la Fed se llevará a cabo el 15 y 16 de marzo.

“Nos reuniremos en marzo y nuestro comité deliberará cuidadosamente sobre el impacto que estos acontecimientos han tenido”, dijo Yellen.

viernes, 29 de enero de 2016

¿Qué es la tasa de interés negativa y por qué Japón tomó la decisión de imponerla por primera vez en su historia?

BBC Mundo


Image copyrightAFPImage captionEl yen se desplomó tras el anuncio del Banco Central Japonés.

En una medida sorpresiva, el Banco Central de Japón (BOJ) introdujo una tasa de interés negativa.

El tasa referencial de -0,1% significa que el banco central cobrará a los bancos comerciales por algunas de las reservas depositadas en la institución.

La medida está diseñada para alentar a los bancos a que usen dichas reservas para dar préstamos a empresarios, en un esfuerzo por reactivar la economía japonesa y vencer la deflación.

Los cobros no se aplicarán directamente a las cuentas corrientes de los clientes bancarios.

La eurozona tiene tasas de interés negativas, pero ésta es la primera vez que se aplica en Japón, la tercera economía más grande del mundo.

Desde hace más de 10 años se había estado considerando la medida en el país asiático en su larga batalla contra la deflación, que es vista como la raíz de dos décadas de malestar económico.

La decisión surgió después de una reñida votación de 5 a 4 en la primera reunión del año del BOJ el viernes.

"El BOJ recortará las tasas de interés aún más en territorio negativo si considera que sea necesario", dijo el banco central en un comunicado anunciando la decisión.

Image copyrightAFPImage captionJapón lleva años inmerso en una batalla contra la deflación.

Agregó que la reducción continuará hasta cuando sea necesario para lograr la meta de inflación de 2%.

Pero algunos analistas dudan de cuán efectiva será esta reducción.

¿Por qué Japón tomó esta decisión?

Japón está actualmente enfrentando una deflación, (una baja generalizada y prolongada del nivel de precios de bienes y servicios). Esto ha desalentado a los consumidores a gastar su dinero asumiendo que los precios tienden a caer. Y en lugar de invertirlo o gastarlo, lo mantienen en el banco.

El cobro de un porcentaje por mantener el dinero en el banco central podría alentar a los bancos comerciales a ofrecer préstamos. Y esto podría alentar tanto el gasto doméstico como la inversión empresarial.

La medida también está diseñada para impulsar la inflación, que es otro incentivo para que los consumidores gasten en lugar de ahorrar.
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En una conferencia de prensa, el gobernador del BOJ, Haruhiko Kuroda, indicó que la desaceleración de la economía global es el principal motivo para tomar la decisión.

"La economía de Japón continúa recuperándose moderadamente y la tendencia de los precios subyacente está en constante aumento", dijo.

"Pero hay un riesgo de que las recientes caídas adicionales en los precios del petróleo, la incertidumbre sobre las economías emergentes, incluyendo China, y la inestabilidad del mercado mundial podrían perjudicar la confianza de las empresas y retrasar la erradicación de la mentalidad deflacionaria en el público", explicó Kuroda.

Horas antes del anuncio, nuevos datos económicos mostraron una vez más los temores por el crecimiento económico.


Image captionJapón está temeroso por la inestabilidad del mercado mundial y los precios del petróleo.

Las ventas minoristas cayeron un 1,1% en diciembre respecto al año previo, en su segundo mes consecutivo de bajas, lo cual es un descenso mayor que el esperado en promedio por el mercado de 0,1%, según datos del Ministerio de Comercio.

Las bolsas de valores de Asia subieron y el yen se desplomó como reacción al anuncio.

Las acciones de los bancos japoneses también perdieron valor tras la noticia, debido a los temores de que los prestamistas vean sus ganancias aún más reducidas.

"Bazuca Kuroda"

Como explica Mariko Oi, corresponsal de la BBC, la decisión de implementar una tasa de interés negativa ha sido bautizada la "bazuca Kuroda", en honor al gobernador del Banco Central.

Haruhiko Kuroda es conocido por sus medidas sorpresivas que suelen sacudir a los inversores.

"Hace sólo unas semanas, Kuroda dijo al comité presupuestario del Parlamento que no introduciría más estímulos en la economía", explica la corresponsal.

"De manera que el anuncio del viernes provocó una fuerte subida en el mercado de valores mientras que el yen se desplomó frente a otras divisas importantes".


Image captionLa medida fue bautizada "bazuca Kuroda" en honor al gobernador del Banco Central.

Hay dudas, sin embargo, sobre si la nueva política funcionará.

"Las tasas de interés negativas es uno de los últimos instrumentos en la caja de herramientas del BOJ", le dijo a la BBC Martin Schulz del Instituto Fujitsu en Tokio.

"Pero es poco probable que tengan un impacto fuerte".

Schulz advierte que en la eurozona las tasas de interés negativas están siendo utilizadas para combatir una crisis financiera, mientras que Japón está inmerso en un prolongado ambiente de lento crecimiento.

"Si en Japón el crédito no se ha expandido no es debido a que los bancos no están dispuestos a prestar sino debido a que las empresas no ven una perspectiva de inversión para pedir prestado. Incluso con tasas de interés negativas, la situación no cambiará", asegura el analista.

"Las empresas no necesitan dinero. Necesitan oportunidades de inversión. Y eso solo puede lograrse con reformas estructurales, no con políticas monetarias", agrega.Image copyrightReutersImage captionLa medida provocó una fuerte subida en los mercados asiáticos.

La decisión se tomó además del programa masivo de compra de activos del BOJ, que en los últimos años no ha logrado impulsar el crecimiento.

Bill Blain, de la firma Mint Partners, señala que las medidas de las autoridades monetarias de tener dinero cada vez más barato, desde la crisis financiera que comenzó en 2008, ha distorsionado los mercados globales y los inversores están inquietos.

"Los inversores están preocupados porque en el único lugar en el que estamos viendo alguna inflación ha sido en los activos financieros, cosas como acciones, propiedad y bonos".

"Y como resultado todos están súbitamente preocupados de estar sentados sobre una pesadilla", afirma el experto.