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jueves, 11 de junio de 2026

Escasez de azúcar: Pequeñas soluciones para grandes problemas. Comentario HHC



Por Eugenio Pérez Almarales | 8 junio, 2026 |0



Transformar, para bien, la escasez crónica de azúcar, no obliga a esperar por la recuperación de la gran industria; ni siquiera depende de echar a andar los centrales; puede lograrse con relativa prontitud y costos mínimos.

Están lejos los tiempos cuando mi padre, como muchísimos cubanos, luego de jornadas de trabajo voluntario, volvía de los cañaverales sudado, con tizne, rasguños en el rostro y una satisfacción que no podía ocultar.

CAÍDA DE LA PRINCIPAL INDUSTRIA EN CUBA

Por diversas razones -que no son el centro de este texto- la producción cañero-azucarera de Cuba cayó a niveles tan drásticos que casi desaparece.

Endulzar el café o hacer un dulce, resulta demasiado caro, pues dependemos de la que importan las denominadas formas no estatales, las mipymes, que ponen precios en función de la demanda.

Por vivir en un país azucarero por excelencia, aprendimos que el dulce sale de los ingenios, esas grandes fábricas de mazas pesadas, basculadores, centrífugas, chimeneas y pitazos que llevaban alegría a sus bateyes.

Y que el tiro de la materia prima, en ocasiones alejado de las industrias, está en manos de camiones, carretas y hasta de trenes con numerosos vagones.

MIREMOS ALREDEDOR

Sin embargo, es hora ya de mirar alrededor, donde se produce azúcar y otros derivados de la caña con pequeños trapiches o guaraperas de diversos tamaños, cañaverales contiguos, y traslado de la gramínea en brazos o a lomo de bestia.

Construcciones mayoritariamente rústicas cubren los molinos, a los que llevan las cañas manualmente, sin grúas, ni alzadoras, ni petróleo.

Cerca, fogones de leña calientan pailas en las que hierve el guarapo recién sacado. Con grandes coladeras en las puntas de toscas varas, “pescan” las impurezas en la superficie, y mediante cazos mayúsculos, levantan y dejan caer el jugo.

A modo de puntista, el operario toma en su mano húmeda un poco de miel, la introduce en agua, y aprecia si ya llegó el momento de bajarla del fuego.

Luego la vierte en depósitos llanos, mueven la miel con paletas, para que pierda temperatura, y la depositan en los moldes. Cuando se enfría, ya está hecha la panela o raspadura o piloncillo, como igualmente se le conoce.

También, logrado el punto preciso, tras batir la miel, la mueven y trinchan insistentemente con instrumentos planos, hasta conseguir el azúcar mascabado, producto no refinado, que conserva parte de su melaza; de color marrón oscuro, textura húmeda y sabor más intenso, parecido al caramelo.

La fuerza centrífuga para el primer paso “industrial” se logra con bueyes, mulos o caballos, que mueven las mazas; el combustible para el proceso consiste en leña, preferiblemente de sitios cercanos, y bagazo seco resultante de ciclos productivos anteriores, aunque también los hay con motores eléctricos o de combustión interna.

INGENIOS VS TRAPICHES

Según la FAO, en el mundo se producen cerca de nueve millones de toneladas de panela (raspadura) al año, en 27 países, encabezados por la India, que concentra el 56 por ciento, y Colombia, con el 15 por ciento del orbe.

En el país del vallenato elaboran panela en pequeñas industrias artesanales diseminadas en más de 500 municipios (de mil 103 que posee), en las cuales tienen empleo directo cerca de 300 mil personas, y ocupa el primer lugar en el consumo de ese producto, con promedio de 23,8 Kg por persona al año.

Mientras, se aprecia -al contrastar datos de diversos años- que se reduce la cantidad de centrales azucareros activos, al punto de mencionarse solo cinco en 2026, de 13, como promedio; aunque el país llegó a contar con decenas de esas fábricas.

El descenso se atribuye a la concentración industrial, la competencia internacional y a dificultades para mantener la rentabilidad.

OTRAS SATISFACCIONES ARTESANALES

No solo raspadura y azúcar mascabado producen en apreciables cantidades en Colombia (un millón 141 mil 748 kilómetros cuadrados de superficie y más de 46 millones de habitantes), también obtienen y comercializan miel de caña y Viche, una bebida alcohólica artesanal, como nuestro Guarapín o Azuquín; un aguardiente que en Cuba cambia de nombre en dependencia de si se elabora de guarapo o de azúcar.

El Viche, considerada bebida ancestral, se conoce, también, como Chapil de Nariño, Chirrinchi de la Guajira, Tapetusa de Guarne, Bush Rum de San Andrés y Bolegancho de Norte de Santander.

Es sabido que los aguardientes artesanales elaborados sin cumplir regulaciones sanitarias, especialmente para evitar contenidos de metanol o alcohol de madera, pueden dañar la salud e, incluso, ocasionar la muerte. Se recomienda, entonces, desechar entre el cinco y el 10 por ciento de lo destilado al principio (llamado cabeza) y la parte final (cola).

En otros tiempos, ese aguardiente y sus consumidores estuvieron estigmatizados en Colombia, pero en 2021 dictaron la Ley 2158, que considera al Viche y sus derivados “patrimonio colectivo de las comunidades negras afrocolombianas de la costa del Pacífico”.

También, establece un sistema de calidad para su comercialización y señala que será obligatorio que el etiquetado contenga la información relativa al origen de la producción y el nombre de la persona o familia productora, a fin de disminuir los riesgos asociados al consumo de esa bebida.

ENTONCES…

En Granma, solo Azcuba cuenta con 40 mil hectáreas destinada al cultivo de caña, deficientemente explotadas, a lo que se añaden las tierras ociosas del Ministerio de la Agricultura.

Si se extendiera la experiencia colombiana, se reanimarían las plantaciones de la gramínea; muchas familias, comunidades y colectivos obreros podrían fomentar áreas de caña, armar sus guaraperas o trapiches, producir raspadura, azúcar mascabado, aguardiente y sus derivados, y elevar sus ingresos económicos.

El país, al menos, disminuiría mucho (si no llega a eliminarse) la dependencia de la importación de azúcar; podría transformarse de manera drástica y en relativamente poco tiempo, la escasez de edulcorantes, y el precio de la libra de azúcar bajaría, para alivio de los ciudadanos.

Además, la producción de tales recursos en gran parte de los municipios, garantizaría el abastecimiento descentralizado, sin depender de medios de transporte de gasolina o petróleo recorriendo grandes distancias, pues su cercanía contribuiría a hacerlo en vehículos eléctricos o de tracción animal.

Al mismo tiempo, quienes hoy no pueden “botar el golpe”, como dicen en República Dominicana, tendrían cómo “desconectar”, pues la mayoría del pueblo no puede hoy pagar los exagerados precios de las cervezas, rones, whiskys y otras bebidas “de afuera”.

La salida a nuestros problemas no está en esperar por grandes soluciones, podemos encontrarla en experiencia ajenas, en activar capacidades locales ya existentes, con más apertura mental que prejuicios.

Allí, donde la gran industria no funciona, el trapiche puede ser la respuesta inmediata, productiva y útil.

Comentario HHC: A este paso, volveremos a la edad de piedra. Siempre me ha llamado la atención que cuando llegó Colon a Cuba, los habitantes vivian y se mantenian por si mismos, no dependendian del comercio exterior. No digo que aspiremos a eso, pero es una lección. 

La falta de incentivos, exceso de centralismo, no delegar y no priorizar como politica de estado en la PRACTICA, lo primario, como son: alimentos, transporte , electricidad,  y vivienda. Ningún negocio  ha podido satisfacer las necesidades de la vida nacional, ni el turismo- inmobiliarias, ni la biotecnologia, ni el niquel, etc ( no quiere decir que no se deban desarrollar). el problema está en las prioridades e incentivos, casi todos los paises aprovechan sus ventajas competitivas y de vida, y garantizan los recursos para ello a lo interno en lo fundamental.

Decir que somos un pais pobre en recursos naturales  es una falacia que nos ha acompañado por años, y nos ha hecho mucho daño, incluso mas que el bloqueo de EEUU. 

Ahora vemos una industria azucarera en la ruina, solo miremos las potencialidades de la misma en  Brasil,  productor de alimentos, electricidad, etc, nada desconocido y posible de hacer en Cuba, y no obstante cada año se iba deteriorando, ante la incapacidad de los directivos de AZUCUBA ese sector, preocupados mas por un " patrioterismo" que por cumplir su razón de ser.  Ahi los vemos construyendo casas en Nuevo Vedado, hablar en la Mesa Redonda de planes ficticios que no se cumplieron después, etc. Y el Pleno del Partido para recuperar el sector de Diciembre del 2021 , aqui el link para que se observe. https://www.granma.cu/cuba/2021-12-17/la-industria-azucarera-saldra-adelante ¿ Cuáles fueron los cuadros sustituidos por falta de resultados?. 

Aquí en este sitio el compañero Joaquin Benavides hizo una propuesta fundamentada para recuperar el sector azucarero, la envie a AZCUBA y ni acuse de recibo.

Entren al sitio web de AZCUBA, https://www.azcuba.cu/ y vean,  parece que son historiadores, conmemoran todas las efemerides patrias, que no esta mal, pero de producción de azúcar, de la bioeléctrica, de cómo vamos a garantizar la producción de ron, el azúcar a la población, etc de eso NADA, en ocasiones me parece que viven en otra realidad.

Si queremos culpar al Bloqueo de EEUU de todo , pues no hay perspectiva, de lo que se trata es ver que hay y puede hacerse dentro de las condiciones dificiles en que estamos, como hizo Fidel en el Periodo Especial, porque la agresividad es mayor de parte del gobierno de EEU porque nos reconoce debiles en diferentes sectores de la economia, incluyendo el sector azucarero. Si fueramos eficientes, el Bloqueo careciera de sentido para el gobierno de EEUU, es como único puede derrotarse.

¿Alguien sabe de la última zafra? O no se hizo ¿? 

lunes, 14 de julio de 2025

Continúa déficit azucarero de Cuba.

Indicadores parciales anticipan una producción de azúcar muy por debajo del plan de 265 000 toneladas de la zafra 2024-2025.

Por su propio Peso Ariel Terrero 14 julio, 2025


La mayoría de los 14 centrales participantes en la zafra azucarera cerró con ínfimas producciones de azúcar. Solo uno, el Melanio Hernández, de Sancti Spíritus, cumplió el plan.

La agroindustria azucarera cubana cerró en días recientes otra zafra amarga. El reducido número de centrales azucareros participantes y otros indicadores anticipan una fuerte caída de la producción. La escasa información oficial es la primera señal de que continua el declive de un sector agroindustrial que lideró la economía cubana hasta el siglo pasado.

Reportes parciales indican que solo cumplió el plan uno de los 14 centrales que molieron caña en la zafra 2024-2025, el Melanio Hernández de la central provincia de Sancti Spíritus. El déficit agudo en la siembra de caña de azúcar y la obsolescencia tecnológica de la industria lastran cualquier propósito productivo.

Dos de las provincias con mayores producciones tradicionalmente cerraron la zafra de capa caída: Villa Clara solo alcanzó el 38 por ciento de su programa de 27 000 toneladas de azúcar y Granma apenas produjo el 27 por ciento del plan de 19.871 toneladas.

Camagüey, Las Tunas y Cienfuegos son otras tres provincias con pésimas producciones: la primera, 19 por ciento del plan de 23.500 toneladas; la segunda, 11 por ciento del plan de 45 000 y dos tercios del plan de 38 000 la tercera.

Tomando como referencia las bajas ejecuciones por territorios es previsible que la producción nacional haya conseguido un total cercano a cien mil toneladas, muy por debajo del plan de 265 000 toneladas y más deprimida que la zafra anterior.



Los programas gubernamentales no han podido levantar una siembra de caña de azúcar carente de recursos básicos de importación.

Dificultades

La descapitalización de este sector, agravada por el bloqueo económico estadounidense –ensañado todavía con la agroindustria azucarera cubana más por tradición simbólica que por su aporte real al país-, ha limitado la capacidad para importar fertilizantes, maquinarias y otros recursos imprescindibles para la agricultura azucarera, así como combustibles y piezas de repuesto para la industria.

Al comenzar la zafra, el grupo empresarial solo contaba con el 10 por ciento del financiamiento necesario para la cosecha y la molienda de caña. Por esa razón, ocho de los centrales programados demoraron semanas o meses para incorporarse a la molienda.

Los programas gubernamentales no han conseguido levantar inversiones, salarios ni siembras, ni detener la migración de la fuerza de trabajo hacia otras producciones y sectores. La descapitalización intelectual es uno de los síntomas más lamentados en una agroindustria que sirvió otrora de referencia internacional. (2025)

domingo, 13 de julio de 2025

¿RENACERÁ LA INDUSTRIA AZUCARERA? (III)

 Por Joaquín Benavides Rodríguez*

Renacerá, pero para ello será muy importante transformar a AZCUBA, convirtiéndola de un cuasi ministerio del azúcar, como es hoy, en la Holding de una Corporación financiera propiedad del Estado Cubano, capaz de asumir el control y administración de los activos financieros de las empresas azucareras, convertidas a su vez en empresas públicas, propiedad del Estado cubano. 

El concepto de empresa estatal es un concepto obsoleto. Debimos haberlo transformado a partir de 1991. Pero las concepciones burocráticas enraizadas y el temor al cambio, que se mantuvieron después del desastre soviético, lo impidieron, a pesar de los esfuerzos de varios ministros de entonces, que lo intentaron. Eso forma parte de otra historia. Quizás en otra oportunidad se haga, si mereciera la pena hacerla. Las empresas estatales cubanas son constitucionalmente propiedad del Pueblo de Cuba, pero esa propiedad la ejercen los ministerios, sin que a su vez puedan responder por ellas financieramente y sin que el verdadero dueño pueda conocer su verdadero desempeño y exigir por él.

Sería necesario convertir cada una de las empresas azucareras en Empresas Públicas, bajo la forma de Sociedades Anónimas, (SA) cuyo accionista principal sea el Estado Cubano. Solo el Consejo de Estado debería entonces tener facultades para aprobar vender acciones hasta el 50% de cada empresa. Para vender acciones de las empresas públicas azucareras por encima del 50%, sería imprescindible, en mi opinión, que fuera aprobada por la Asamblea Nacional. 

Para convertir las Empresas azucareras en Empresas Públicas, sería necesario, primero, sanear la contabilidad de las mismas. Ponerlas en condiciones de reflejar objetivamente las operaciones y su situación financiera, a partir del momento en que comiencen a operar como empresas públicas. Se debería de encontrar una solución para que las pérdidas acumuladas puedan ser financiadas, asumidas como deuda en el largo plazo y amortizadas con los resultados financieros positivos futuros de cada empresa. Quizás habría que buscar una fórmula mediante la cual la Holding obtuviera un préstamo bancario a largo plazo en moneda cubana con un interés bajo que permitiera amortizar el total de las pérdidas acumuladas por las empresas azucareras en las operaciones que efectuaron como empresas estatales. El resultado contable de cada empresa cuya contabilidad haya sido saneada debe ser certificada por una entidad auditora, preferiblemente aceptada internacionalmente. 

La Holding de empresas azucareras, no administraría empresas. Cada una de las empresas azucareras seria autofinanciada y operaria en el mercado, según se explicó en el artículo (II). AZCUBA S.A, no debería tener facultades de intromisión administrativa, ni de control operativo sobre las empresas de la Holding. Sin embargo, debería de tener facultades de nombrar y demover a los principales ejecutivos de las empresas azucareras, de aprobarles sus Planes financieros, y firmar los Balances Financieros anuales, de auditarles sus finanzas periódicamente, o ante hechos extraordinarios; de abrir cuentas bancarias en moneda extranjera en bancos cubanos o extranjeros, sujetas a la supervisión del órgano correspondiente del Banco Central. 

Por el carácter estratégico de sus operaciones para la economía del País, AZCUBA debería estar subordinada, o bajo el control, del presidente de la Republica. 

AZCUBA S.A, debería tener entre sus facultades, aprobarle a cada empresa el precio internacional en que negocie el azúcar, según el precio del día en el mercado internacional, el área geográfica en que está negociando la empresa y el cliente con quien se está negociando. Ningún vendedor, ni director de empresa debería decidir el precio de venta a un comprador internacional, sin la aprobación del presidente de la Holding AZCUBA. Esa debería ser una de las principales funciones y responsabilidades del presidente de la Holding.

En relación con la organización de las zafras azucareras debería tener cuatro funciones importantes:

A) Decidir las empresas azucareras que harían zafra, a partir de las existencias reales y comprobadas de contar con la caña y las condiciones creadas para moler. Aprobarle a cada empresa su Plan de molida y de Producción de azúcar.

B) Aprobarle su Plan de exportación, y de entrega al Comercio Interior.

C) Negociar con la empresa CUPET el suministro de combustible a cada empresa azucarera que garantice el suministro para realizar su zafra, mediante un contrato firmado por los directores de ambas empresas a precios del mercado internacional, cuyo pago en divisas seria garantizado por AZCUBA S.A. Para cada empresa azucarera, el combustible necesario debería estar garantizado por CUPET para poder iniciar la molida. AZCUBA S.A debería ser capaz de obtener de la banca internacional financiamientos a corto plazo (360 días) para financiar el combustible necesario para que los centrales aprobados cuenten con el combustible desde el comienzo de la molida. Sin garantía de contar con el combustible es preferible no iniciarla.

D) Gestionar con la banca cubana, con garantías de AZCUBA S.A, créditos para las operaciones de zafra, desde la recolección hasta la entrega al central, para las siembras y el cultivo de los productores cañeros y para el pago a los trabajadores agrícolas que participan en las labores de la zafra. 

Con ello crear las condiciones y facilitar, a partir de las garantías financieras de AZCUBA S.A, a los bancos cubanos, que los obreros agrícolas azucareros puedan cobrar salarios relacionados con los precios del azúcar en el mercado mundial. Seria volver, en cierta forma al principio defendido por Jesus Menéndez con el Diferencial azucarero. Hoy se les paga a los productores de caña 2000 CUP por la tonelada de caña cortada y estibada. Si el precio en el mercado mundial está en 420 dólares la tonelada, que a la tasa de cambio de 375 pesos por dólar serían 157 500 pesos la tonelada, calculo que a cada productor se le podría pagar la caña entregada, como promedio, en alrededor de 20 mil CUP la tonelada. Se convertiría en un importante estímulo para trabajar en la siembra, cultivo y cosecha de la caña de azúcar. 

Sería muy importante, insisto, diría que decisivo para que renazca la producción de azúcar y de la caña, que los productores agrícolas y los trabajadores que siembran, cultivan y cortan la caña para entregarla en los basculadores del central, estén directamente vinculados a los precios externos del azúcar. 

En el proceso de preparación de la zafra de cada año, AZCUBA S.A, debería coordinar con el Ministerio de Trabajo y el Sindicato azucarero, para acordar, a partir de los estimados de precio del mercado internacional azucarero, lo que se pagaría a cada productor agrícola por cada tonelada de caña entregada en el central, lo que sería la base de las tarifas salariales a percibir por los obreros cañeros. A partir de ese acuerdo, AZCUBA S.A, debería gestionar con los bancos cubanos los créditos a los agricultores, con garantías de AZCUBA S.A. 

AZCUBA S.A. debería concentrarse fundamentalmente en gestionar operaciones de financiamientos internacionales, incluidas operaciones de apalancamiento financiero, para llevar a cabo inversiones importantes, y para la obtención de facilidades crediticias y financieras de la banca internacional no sujeta al Bloqueo norteamericano, que faciliten el financiamiento integral de la producción cañera y azucarera. 

Debería concentrarse en los mercados financieros vinculados a los países miembros y socios del BRICS, y las facilidades que puedan obtenerse de los Bancos y Organizaciones financieras de esos países. 

Mientras exista el Bloqueo financiero norteamericano, y todo parece indicar que puede llegar a durar e incrementarse durante varios años más, la política financiera de AZCUBA S,A debería orientarse a trabajar intencionadamente dentro de los países del BRICS y de otras agrupaciones de países como la Unión Económica Euroasiática y la de Cooperación de Shanghai, y sus bancos, en la obtención de financiamientos y créditos a mediano plazo para la adquisición de maquinaria y suministros industriales y de maquinaria agrícola, fertilizantes y demás insumos para la industria azucarera y la agricultura cañera con garantías internacionales de los bancos de esos países, y del Banco de los BRICS. 

En un periodo entre 3 y 5 años, Cuba podría llegar a convertirse de nuevo en un importante productor y exportador de azúcar crudo, refino y sus derivados. 5 años sería un periodo que podría ser suficiente, pero las acciones de cambio deberían iniciarse en este propio año 2025. Con el espíritu, que sin duda le imprimía Fidel, y así lo hizo siempre, a las decisiones estratégicas cuando decidía llevarlas a cabo.

 Con los actuales precios del azúcar en el mercado mundial, sembrando la caña suficiente para el primer millón, entre el frio y la primavera del 2026, se podrían estar cortando y produciendo para la zafra del 2027 el 1er. Millón de toneladas de azúcar, que significarían unos 400 millones de dólares de exportación, más el consumo nacional. Revitalizaría la industria azucarera, de mieles y alcoholes, y junto con eso las de bebidas alcohólicas nacionales para la exportación. Con el mantenimiento de ese ritmo de siembras durante 2027 Y 2028, para el 2029/2030, el país podría estar produciendo 3 millones de toneladas de azúcar anuales, y sus derivados; no menos de 1000 millones de dólares anuales, más el renacer del empleo en la industria y la agricultura. 

Ese volumen de dólares o su equivalente en otras divisas, tendrían que ser depositados como ingresos en las cuentas controladas por el Banco Central, pero tendrían que ser reconocidos en las cuentas bancarias en divisas de AZCUBA S.A. y en sus Estados Financieros. Quiere decir que estarían depositados en el Banco, pero serian operadas por AZCUBA S.A. El Banco Central y también los bancos comerciales, al operar como bancos, tendrían que respetar los fondos de las cuentas en dólares, en otras divisas, y también en moneda nacional depositados en todas las cuentas de las empresas azucareras.   Los bancos saben operar con el dinero de sus clientes, respetándoles sus saldos y coordinando con sus principales clientes operaciones complicadas. Es muy importante que los principales clientes mantengan la confianza de que el Banco respetará sus saldos. 

 Los países y las empresas con las que Cuba comercia no pueden tener dudas de que el dinero depositado en los bancos comerciales del sistema bancario cubano es respetado y garantizado. Y debe serlo para las empresas extranjeras que operan en Cuba y también para las cubanas. Es la garantía numero 1 para los negocios en cualquier parte del mundo. Y también tendrá que serlo para Cuba. 

A las empresas azucareras, encargadas de producir el azúcar y sus derivados, les correspondería ser las exportadoras que vendan sus productos y lo facturen en el mercado internacional. Por ello el pago por la exportación y venta de sus productos lo recibirían en sus cuentas en divisas aprobadas por el Banco Central. Por su parte, AZCUBA S.A., le compraría a la empresa azucarera exportadora, en moneda nacional, CUP, el monto total de lo cobrado en divisas a la tasa de cambio del día. Si por ejemplo la empresa azucarera vendiera 1000 toneladas de azúcar crudo en 420 dólares la tonelada, recibiría de pago 420 mil dólares. Si la tasa de cambio oficial del día fuese de 375 pesos por dólar, la venta de las 1000 toneladas le representaría a la empresa azucarera un ingreso de 157 millones 500 mil pesos, que depositaria en la cuenta bancaria del Banco comercial con que opera en moneda nacional. Para AZCUBA S.A. a su vez, la venta por una de las empresas azucareras de la producción de 1000 toneladas de azúcar, significaría un ingreso de 420 mil dólares, que depositaria en su cuenta en el banco designado por el Banco Central para ser contabilizadas como ingresos de AZCUBA S.A.  y controladas como divisas del País. 

En la medida en que se vayan logrando acuerdos con los países del BRICS para negociar en las monedas de cada país, las empresas azucareras venderían a precios internacionales, pero cobrarían en las monedas de cada país, según la tasa de cambio acordada por los Bancos Centrales de cada país. Para AZCUBA esa forma de operar comercialmente con los países BRICS, debe estimular negociar compras de equipos, maquinarias e insumos para la industria azucarera y la agricultura cañera, en la moneda de los países que le compraron azúcar a Cuba. También facilitaría realizar importaciones para otras actividades de la economía nacional, pagarlas con las monedas de los países a los cuales se les vendió azúcar, y que las empresas cubanas de otras ramas que requieran importar bienes de esos países se las compren a AZCUBA S, A. en moneda cubana CUP. 

En los informes sobre los Estados financieros de AZCUBA S.A. emitidos periódicamente, tendrían que reflejarse la situación de sus ingresos en divisas y la liquidez actualizada en cada una de las monedas de cada País con los que realiza negocios de exportación e importación. La banca internacional, con la que AZCUBA S.A. tenga relaciones financieras y crediticias, tendría el derecho de recibir periódicamente informes actualizados de su situación financiera. 

Hasta aquí. Podría profundizarse más en las ventajas que brindaría el convertir AZCUBA en la Holding de las empresas azucareras cubanos, que a su vez se convertirían en empresas públicas, propiedad del Estado cubano, pero considero que bastaría con lo expuesto para que se entienda lo que proponemos. 

Estoy convencido de la posibilidad de hacer renacer la Industria Azucarera Cubana. Estos son los pasos y acciones que propongo que se lleven a cabo. Pudiera haber otras formas de lograrlo. Nadie ha sacado la cuenta de lo que, a la economía del País, urgida de divisas, le ha costado no producir 3 millones de toneladas de azúcar crudo, cada año, en los últimos 20 años, en que el precio en el mercado mundial casi se ha duplicado. Nadie en particular es responsable. Lo hemos sido todos. Yo también por haberme callado hasta hoy a pesar de haber tenido conciencia del desastre azucarero que se avecinaba después del 2003. Lo que importa ahora es reaccionar con el espíritu revolucionario de Fidel y lograr hacer RENACER la INDUSTRIA AZUCARERA CUBANA.

12/07/2025

Parte I. https://cubayeconomia.blogspot.com/2025/06/renacera-la-industria-azucarera-cubana.html

Parte II. https://cubayeconomia.blogspot.com/2025/06/renacera-la-industria-azucarera-cubana_29.html


*Joaquín Benavides Rodríguez.   Ocupó el cargo de Jefe del Departamento económico del Comité Central (1977- 1980). El de Ministro- Presidente del Comité Estatal de Trabajo y Seguridad Social de Cuba (1980-1986). Fue Ministro de Gobierno y Presidente de la Comisión Nacional del Sistema de Dirección de la Economía (1986-1991). Entre 1991 y 2003 ocupó el cargo de Viceministro de Economía del Ministerio de Transporte.

domingo, 29 de junio de 2025

¿RENACERA LA INDUSTRIA AZUCARERA CUBANA? II

Por Joaquín Benavides Rodríguez* 

Renacerá, pero tendrá que ser sobre otras bases. Las bases sobre las cuales estuvo produciendo normalmente hasta 1990 y maltrechamente, hasta el 2003, dejaron de ser posibles una vez desaparecida la URSS y el campo socialista. Con ello desaparece la posibilidad de poder producir y comercializar grandes volúmenes de azúcar a precios muy por encima a los del mercado mundial. En 2003 se decidió por la dirección del país una racionalización de los centrales azucareros y de sus estructuras de administración y dirección; pero a pesar de que Fidel había proclamado en el 2000, de que Revolución es cambiar todo lo que deba ser cambiado, no nos dimos cuenta de que el cambio no podía ser solo administrativo y de estructuras. Que el cambio que era imprescindible llevar a cabo para construir el socialismo en las nuevas condiciones, nos llevaría, mas tarde o más temprano, como llevo a la RPChina y a Vietnam, a aceptar que, en la producción y comercialización, las empresas propiedad del estado así como las cooperativas y las privadas, no pueden prescindir del mercado. Y en mi opinión, la causa fundamental de que la industria azucarera y el cultivo de la caña de azúcar hayan dejado de existir como la principal industria del país, se debió a la resistencia, a partir de 1991, pero sobre todo a partir del 2003, a aceptar que el mercado tenía que operar en las empresas y en su relación entre ellas y la población, pero principalmente en el caso de las empresas de la industria azucarera en su relación con el comercio exterior. 

En el 2003, cuando se aprobó la Tarea Alvaro Reynoso para racionalizar la industria azucarera, se decidió que quedaran instalaciones industriales para producir azúcar y tierras suficientes para producir caña, vinculadas territorialmente a las fábricas de azucar, con capacidades para producir anualmente entre 3 y 4 millones de toneladas de azúcar. No puedo asegurar que esas capacidades de tierras aptas para sembrar y cosechar caña existan aun sin utilizar, pues no pocas están infestadas de marabú, pero en cualquier caso serian recuperables. No hay en Cuba, en general, cultivo más económico y rentable en términos internacionales que la caña de azúcar. 

Tres millones de toneladas de azúcar, que a los precios actuales en el mercado internacional, que en la bolsa de Nueva York, se cotizan hoy a $426 dólares la tonelada, le permitiría a la industria azucarera cubana, y al país, obtener no menos de Mil millones de dólares anuales, como mínimo, y entre Mil quinientos y Mil ochocientos millones de dólares, como promedios anuales. Esos niveles de ventas de  entre 5000 y 6500 millones de dólares en 5 años, de un producto que siempre tiene mercado, permitirían obtener créditos internacionales para financiar no solo el desarrollo de la propia industria azucarera, sino otros objetivos estratégicos para el desarrollo de la economía del país., Esos cálculos me los enseñaron a hacer hace décadas, incluyendo la costumbre de seguir diariamente la evolución del mercado azucarero, dos compañeros que conocían mucho el mercado azucarero y además la banca internacional, Raúl León Torras y Alfredo Menéndez Cruz, de los  que fui compañero y además amigo de ambos, hasta que fallecieron, uno siendo Ministro Presidente del Banco Nacional de Cuba y el otro  que falleció años después, fue en la década de los 70 y 80, Jefe del Dpto. Azucarero del Comite Central. 

El esquema de AZCUBA en la forma y principios en que fue concebido ha demostrado su inoperancia como instrumento idóneo para recuperar y desarrollar la industria azucarera cubana. Yo sugeriria, reorganizarlo sobre las siguientes bases: 

1. Convertir cada central azucarero en una empresa totalmente autofinanciada y que opere bajo los principios del mercado. 

2. El Ministerio de Economía y Planificación, podría examinar y aprobar una propuesta de AZCUBA y del Ministerio de la Agricultura, recogiendo las opiniones del Sindicato Agropecuario y de la ANAP, de las áreas agrícolas estatales, cooperativas y privadas, con las cuales la empresa azucarera vinculada a ellas, firmaría contratos para que le entreguen caña de azúcar, en las fechas pactadas para la zafra y a los precios negociados a partir de los  que oficialmente fije el Gobierno. 

3. El Ministerio de Finanzas y Precios podría proponer al Gobierno,  los precios de la caña de la zafra para las campañas azucareras para periodos de entre 3 y 5 años. Los cálculos para fijar el precio de la caña en Pesos cubanos, podrían tener en cuenta el pronóstico del mercado internacional del azúcar, y los precios que se cotizan en las bolsas de los principales mercados de venta del azúcar cubano. Podrían tomar en cuenta también una proyección estimada del tipo de cambio del peso cubano en relación con las monedas de los principales países con los cuales se negocia nuestro azúcar. Esos precios el Gobierno los aprobaría para un periodo de tiempo entre 3 y 5 años, y serviría de referencia a los participantes en la actividad (negocio) azucarero para sus inversiones. El Ministerio de Finanzas y Precios, antes de proponerle al Gobierno los precios que afecten a los actores que participan en la zafra, debería solicitar las opiniones de todos los actores, incluidos los sindicatos correspondientes, y presentaría la propuesta suficientemente conciliada. 

4. Las Empresas Azucareras, tanto industriales, de Transporte azucarero y las Agrícolas, estatales, cooperativas y privadas incluidos los agricultores pequeños, que cultiven caña de azúcar podrían operar cuentas bancarias, y tendrían derecho a acceder al Comercio Exterior para negociar y vender sus exportaciones las industriales azucareras, y para negociar y adquirir sus importaciones, incluido combustibles, maquinarias y equipos para la producción todas las empresas que participen en la Zafra. Para realizar sus operaciones de importación, las empresas comprarían divisas en el mercado oficial establecido por el Banco Central y respetando los procedimientos bancarios establecidos, pagarían sus importaciones. 

5. Las Empresas Azucareras industriales exportadoras, deberían tener derecho a cuentas bancarias en divisas para ingresar el cobro de sus exportaciones. No deberían tener derecho a efectuar pagos en divisas al interior de la economía nacional. Los pagos de salarios de los obreros industriales, de la caña para ser molida y demás insumos que adquieran en el mercado nacional, deben ser pagadas en Pesos cubanos, comprados a la tasa oficial de cambio. Las divisas depositadas en cuentas bancarias de las empresas industriales exportadoras, solo deberían ser utilizadas para inversiones e importaciones relacionadas con la producción azucarera, que podría incluir la importación de combustible para las actividades de la zafra. 

6. Cada Central azucarero (Empresa) decidiría la fecha de comienzo de su zafra, en dependencia de los rendimientos agrícolas alcanzados, que incluye el POL de azúcar, oyendo las opiniones de los productores vinculados y tomando en cuenta los pronósticos de lluvia. También tendría el derecho a decidir la fecha en que termina la zafra. Si en razón de intereses estatales, AZCUBA decidiera prolongar la fecha de terminación, estaría obligada a indemnizar en lo que correspondiera a la empresa azucarera y a través de ella a los demás actores afectados por la decisión. 

7. Las empresas estatales agrícolas, y también las cooperativas, cuyo cultivo principal fuera la caña de azúcar, deberían ser reorganizadas para que comiencen a operar como entidades totalmente autofinanciadas y bajo los principios del mercado. A las que estuviesen subsidiadas y con deudas con el Presupuesto, habría que sanearles totalmente la contabilidad y buscarles una solución a largo plazo a la deuda que puedan tener. La burocracia no deberia imponer sus formulas. 

8. El Ministerio de Trabajo, en consulta con la CTC y los Sindicatos podría proponerle al Gobierno un salario mínimo obligatorio para todas las empresas y actores económicos participantes en la zafra azucarera. A su vez podría trabajar con AZCUBA para confeccionar esquemas típicos de salarios para las empresas azucareras en dependencia de sus tecnologías, capacidades industriales y factores específicos de la industria. Cada empresa industrial debería ser capaz de ajustar esos esquemas a sus características tecnológicas en busca de lograr reducir sus costos operacionales y lograr índices óptimos de eficiencia en las molidas, a partir de sus capacidades instaladas. Especial énfasis debería hacerse en el área química, de importancia decisiva en el logro de la eficiencia industrial. 

9. Sería aconsejable que el Banco Central creara un Banco especializado en la Industria azucarera. Puede comenzar a partir de un préstamo, que incluso debiera ser presupuestario, que podría ser pagado en 5 años, y quizás antes. No hay industria como la azucarera cubana en ninguna parte del mundo, que carezca de un banco que la financie. Tanto la agricultura cañera, desde que se siembra la caña, se le dan atenciones culturales y se entrega al central, requiere financiamiento bancario especializado, como la industria, para sus reparaciones entre zafras, adquirir los insumos necesarios para llevar a cabo la zafra, pagar la caña que entrega la agricultura, el combustible etc, requiere crédito corriente del banco en que deposita los ingresos que recibe por la venta del azúcar que ha producido. Es lo eficiente. Así lo hace el mundo, y así se hacía en la industria azucarera cubana antes del triunfo de la Revolución. Es mucho más eficiente que el mecanismo que se basa en el dinero del Presupuesto nacional. Si alguna de las empresas que participan en la zafra tiene perdidas, tiene que ir al banco a negociar las pérdidas y ofrecer garantías por el préstamo que le permita asumir el pago de las perdidas. No es el Presupuesto, ni el país el que se debe encargar de resolver las deudas de las empresas azucareras, agrícolas e industriales. Cada una que cargue con ellas, que las pague con intereses y si quiebra que asuma sus responsabilidades. No es el Presupuesto, ni la población cubana quien debe asumirlas. El Presupuesto de la nación no debe  y mucho menos la población  pagar los fracasos de sus empresas, en especial las de la Industria azucarera, que debe dar utilidades a partir de sus exportaciones e ingresar al Presupuesto de la nación para que el país se desarrolle en beneficio del Pueblo cubano, que es el propietario real de esa industria. 

Hasta aquí, el esquema básico que yo propondría para hacer Renacer la Industria Azucarera Cubana sobre las bases del mercado en las condiciones de Cuba 2025. No pretendo cuestionar que no se haya llevado a cabo ese cambio antes. Se puede entender las dificultades que, para algunos, educados durante más de 50 años en la concepción de que aceptar el mercado en la economía era negar el socialismo, pueda haber tenido una determinada influencia en la comprensión teórica de la necesidad de su utilización inteligente y regulada por el Estado Socialista. Yo mismo durante muchos años pensé que podría haber formas de evadirlo en la construcción socialista. Hasta que, en los años 90, en medio del Periodo Especial tuve la oportunidad de ir varias veces en viajes de trabajo, a la República Popular China y a Vietnam. En Vietnam tuve la oportunidad de estar en Hanoi el día que decidieron establecer su Tasa de cambio oficial, lo que les permitió superar las distorsiones que hasta ese momento tenían en su economía. En esas visitas, que la última a Vietnam fue en el 2001, me convencí que era posible la construcción socialista con mercado. 

Me queda un tercer artículo sobre la Industria Azucarera y su necesario e imprescindible renacimiento, como parte de que nuestra economía salga de la crisis. El centro del próximo articulo será AZCUBA con propuestas para modificar su accionar. 

6/29/25

*Joaquín Benavides Rodríguez.   Ocupó el cargo de Jefe del Departamento económico del Comité Central (1977- 1980). El de Ministro- Presidente del Comité Estatal de Trabajo y Seguridad Social de Cuba (1980-1986). Fue Ministro de Gobierno y Presidente de la Comisión Nacional del Sistema de Dirección de la Economía (1986-1991). Entre 1991 y 2003 ocupó el cargo de Viceministro de Economía del Ministerio de Transporte.

domingo, 22 de junio de 2025

¿ RENACERÁ LA INDUSTRIA AZUCARERA CUBANA? TENDRA QUE HACERLO PARA QUE CUBA SIGA SIENDO CUBA. Es parte de nuestra nacionalidad.


Por Joaquín Benavides Rodríguez *

Hablar de la industria azucarera es hablar de la caña de azúcar. Y para que la industria azucarera cubana renazca, tendrá que ser sobre la base de que la caña de azúcar se convierta de nuevo en el cultivo más importante de la agricultura cubana.

Me voy a referir a dos experiencias que con relación a la caña de azúcar que tuve, relacionadas con el compañero Fidel, en dos ocasiones de mi vida como cuadro Revolucionario.

En 1964 yo era miembro del Buró del Partido Unido de la Revolución Socialista (PURSC) en la provincia de Matanzas. El Primer Secretario era el cro. Raúl García Peláez. Una mañana nos convocan a todos los miembros del Buró Provincial, pues Fidel había anunciado que quería reunirse con todos los miembros del Buró. Cuando llego nos saludó a todos, y se sentó en el centro de la mesa grande en que se reunía el Buró regularmente. De inmediato comenzó a hablar del tema para el cual nos había convocado. Era sobre la caña de azúcar y la política equivocada que venía siguiendo el país con respecto a ese cultivo. Comenzó con explicarnos como Alvaro Reynoso había demostrado que para las condiciones de Cuba la caña de azúcar era el cultivo más productivo económicamente. comenzando a sacar cuentas en un papel para demostrarnos que una hectárea de caña de azúcar producía en términos internacionales más alimentos que los que veníamos sembrando en el país, utilizando algunas de las mejores tierras con regadío. Las comparo una por una cada una de ellas para demostrarnos que en términos de divisas y de calorías una hectárea de caña de azúcar convertida en azúcar y exportada a los precios del mercado internacional permitía sustituir en términos de calorías con creces lo que se obtenía en la misma hectárea sembrando otros alimentos, de los que tradicionalmente se sembraban en el país. Su tesis que demostró con cálculos exhaustivos era que una hectárea de tierra sembrada de caña de azúcar en óptimas condiciones, vendido el azúcar producido en el mercado internacional, era capaz de sustituir con creces adquiriéndolos en ese mercado, los alimentos que podían obtenerse con cualquiera de las otras producciones en las mismas hectáreas de tierra. O sea, que era económicamente más ventajoso, dedicar las mejores tierras con regadío a la producción de caña de alto rendimiento. Producir azúcar para vender en el mercado internacional y con lo obtenido comprar mas alimentos, que los que podrían obtenerse utilizando buenas tierras para producirlos. Solicito opiniones y todos estuvimos de acuerdo.

Después pasó a explicar que venía a exponer el Plan de sembrar en la provincia 500 caballerías de tierra con regadío, unas 6600 hectáreas. como siembras de frío, para tenerlas listas para la zafra siguiente, y que fueran capaces de producir 120 mil arrobas por caballería. El traía el plan y venia a exponerlo para que el Partido lo controlara y exigiera a la agricultura que lo cumpliera. Explico en detalle como había que sembrarla, incluyendo la tecnología a aplicar, y las condiciones agrotécnicas, e incluso de acidez que había que lograr en las tierras que se destinaran a las siembras. No la sembraba el Partido, por la siembra respondía la agricultura, pero teníamos la obligación de controlar como se hacía y se cumplía la tecnología de siembra y de preparación de las tierras. Tenia que estar sembrada en la próxima campaña de frío. El Buró encargo a tres miembros del mismo de esa tarea, y en marzo del siguiente año estaban sembradas las 500 caballerías de caña con regadío. En la primera zafra en que se cortaron, que fue la de1965/66 las 500 caballerías habían rendido mas de 120 mil arrobas por caballería. Esa fue parte de la contribución de la agricultura de Matanzas a la zafra de los 10 millones, en la que esa provincia cumplió su plan y produjo 1 millón de toneladas de azúcar.

Para mi significo una clase magistral de como sembrar caña para obtener altos rendimientos, que no la he olvidado en sus aspectos principales pasados ya 61 años. Aprendí que si la caña se siembra bien y de acuerdo a los requerimientos agrotécnicos que exige el cultivo se pueden obtener altos rendimientos, que en condiciones de riego pueden ser de alrededor de 120 mil arrobas por cada 13,43 hectáreas, en cada uno los primeros 3 a 5 años de zafra posteriores a sembrarla.

Mi segunda experiencia fue en 1980. El 10 de enero de ese año, Fidel realizo una importante reestructuración del Consejo de Ministros. Fui citado a su despacho y ahí me designo como Ministro de Trabajo. Aún recuerdo su recomendación: ¨nunca pierdas el contacto con los trabajadores en la base¨, me dijo. Cuando vayas a proponer algo importante, trata de conocer como piensan los trabajadores previamente. La entrevista fue breve. Me dio la mano y se excusó de que había otros compañeros esperando para darles igualmente posesión de sus nuevas responsabilidades. No recuerdo exactamente la cifra, pero fuimos bastante más de 10 compañeros, entre los que recuerdo a Ricardo Cabrisas, a los que ese día nos daba posesión como ministros del gobierno cubano.

Dentro de los 120 días posteriores a mi nombramiento, presente al Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros la propuesta de llevar a cabo una Reforma General de Salarios. Fue aprobada. Unas semanas después, me viene a ver el compañero Antonio Esquivel, quien colaboraba con el Comandante en Jefe en esa época en la Oficina de Coordinación y Apoyo. Me comunica que el Comandante quería que le presentara propuestas de como estimular salarialmente las actividades de la industria azucarera incluyendo la zafra. La zafra de 1979 no había sido buena y la que iba transcurriendo y casi finalizando de 1980 estaba dando señales muy preocupantes. De inmediato llame al compañero Martell Rosas, Secretario General del Sindicato azucarero y le informe el mensaje que me había enviado Fidel. Se entusiasmo mucho y me propuso que ambos fuéramos juntos a visitar y entrevistarnos con trabajadores y dirigentes, de empresas industriales y también de brigadas de obreros y dirigentes de la agricultura cañera que trabajaban en el cultivo de la caña, pero que también lo hacían en las actividades de la zafra azucarera, tanto en la agricultura como en la industria y en las actividades de transporte y aseguramiento en la zafra, y que cambiaban de trabajo en los meses de no zafra en que había que preparar la siguiente.

En cuanto comenzamos a entrevistarnos con los obreros y los dirigentes industriales y de la agricultura cañera, con mucha experiencia de zafras, y en el cultivo agrícola de la caña de azúcar, se nos hizo evidente que, en la agricultura, en general, el trabajo más duro y exigente, era el que se hacía en la siembra, cultivo y sobre todo en la cosecha, de la caña. Cualquier obrero agrícola prefería trabajar en cualquier otro cultivo, que en la caña. Las tarifas salariales no diferenciaban suficientemente los trabajos que se realizaban en un cultivo permanente y de importancia económica como la caña de azúcar con las de otros cultivos menos exigentes en sus características agrotécnicas para los rendimientos económicos futuros.

Los centrales azucareros, tenían una plantilla mínima, fija, para obreros que trabajaban todo el año, y una la plantilla de zafra, que la completaban para comenzar la zafra. Había obreros, que se movían de una provincia para otra, para presentarse a trabajar al comenzar la zafra, y que cuando terminaba regresaban a su lugar de origen, a buscar trabajo, que no siempre conseguían, hasta la próxima zafra. Habían pasado 20 años de la nacionalización de los centrales azucareros y el sistema y condiciones laborales de trabajo para los obreros de la industria continuaba siendo el mismo que el existente antes de 1959.

Las propuestas que presentamos al Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, conciliadas totalmente con el Sindicato azucarero y el Ministerio del azúcar, proponían y fueron aprobadas, básicamente lo siguiente:

Tarifas incrementadas para todas las labores en la agricultura cañera, desde la preparación de la tierra, la siembra, el cultivo, el corte de la caña y. su transportación, mediante un coeficiente que las incrementaba por sobre las de las demás labores de la agricultura. Trabajar en la agricultura cañera garantizaba a los obreros agrícolas salarios superiores a los de cualquier otro cultivo.

En la industria, se establecieron plantillas para todo el año. El trabajador azucarero, por primera vez tendría trabajo todo el año en su central. Habían pasado 20 años de la nacionalización por la Revolución de los centrales azucareros y la economía del país permitió que se pudiera hacer en ese momento. Se incrementaron las tarifas para hacerlas congruentes con el resto de la industria y se incrementaron además, con un coeficiente del 30% por sobre las tarifas del resto de la industria del país. Se incluyo en ellas al transporte y al ferrocarril azucarero. El Comité ejecutivo y especialmente el compañero Fidel insistió siempre que tenían que ser solo para la industria azucarera y el transporte vinculado a la zafra, y en las pocas ocasiones que algún sector reclamo igual tratamiento salarial, el siempre defendió que a la industria azucarera, por sus características e importancia para la economía del país, había que darle un tratamiento diferenciado.

La zafra de 1981 fue exitosa. Fue la primera de una serie de zafras exitosas durante ese quinquenio, y durante casi 10 años. Siempre he estado convencido que no fueron solo las medidas salariales las que hicieron posible el repunte de la industria azucarera y la agricultura cañera. Coincidieron con los cambios en el Sistema de Dirección de la economía, que fueron los que realmente permitieron los cambios en el sistema salarial, no solo de la zafra azucarera. Se fueron aplicando en el mismo momento en que se venia llevando a cabo la Reforma General de Salarios. Después de los difíciles años del decenio de los 70, la economía del país comenzaba a reorganizarse y avanzar.

Ya había terminado la zafra de ese año 1981 y un día, en una actividad que se estaba celebrando en el Palacio de Convenciones, en un pasillo del Palacio, me llama Fidel, me dirijo hacia el, y cuando me acerco me da un abrazo, y me dice, casi al oído: ¨Felicidades, has salvado la zafra y también al país¨ Solo atiné a decirle gracias. Me dio una palmada en el hombro y nos separamos. Fue su evaluación de los cambios en la organización laboral y salarial en la actividad azucarera y la zafra.

Acaba de concluir la zafra del 2025. Si no la mas baja, es una de las peores en cuanto a producción, en la larga historia de la industria azucarera cubana. Yo acabo de cumplir 89 años de edad, y 68 de haberme incorporado como combatiente clandestino en el Movimiento 26 de Julio en la ciudad de Matanzas.

Me atrevo a afirmar y a defender la opinión de que es imprescindible, para salvar la Industria azucarera cubana, reconstruirla sobre otras bases. A las bases de como reconstruirla le dedicare otro artículo. Pero tendrá que ser inexcusablemente sobre las bases de que produzcan para el mercado.

Mercado orientado a la exportación, regulado por el Estado Socialista, con el espíritu de Jesús Menéndez, de defensa de los interesas de los trabajadores y que a su vez mantengan un interés material, a través de su salario en el rendimiento azucarero de las cañas que procesa el central. Es una cultura en la eficiencia azucarera, que, al perder contacto con el mercado externo, en la práctica ha desaparecido como indicador de eficiencia de la industria.

Reconstruir esa cultura de más de un siglo de experiencia de producción, demorará años y esfuerzos con los dirigentes y técnicos de la producción, pero habrá que lograrlo.

Finalmente, unos números y cálculos:

En el día de hoy el precio de la tonelada de azúcar crudo en el mercado de Nueva York está a 426,59 USD la tonelada. Significa que si la industria azucarera hubiese producido 1 millón de toneladas de azúcar para la exportación, significarían ingresos por 426,6 millones de dólares. Suponiendo que el Banco Central estableciera una tasa de cambio de 370 pesos por dólar, aproximadamente la que se cotiza hoy en el mercado informal; por la venta a las exportación de ese millón de toneladas de azúcar crudo, las empresas que la produjeron recibirán del banco 157 838 millones de pesos. El Banco Central ingresaría a sus arcas 426,7 millones de dólares, las empresas que produjeron el azúcar y lo exportaron ingresarían 157 838 millones de pesos.

De ahí el fisco cobraría sus impuestos. y el resto iría a las cuentas en pesos de las empresas productoras. Como cada una de esas empresas tiene depositado su dinero en un banco, si este conoce de verdad el negocio bancario, le financiaría los gastos para la preparación de la próxima zafra, a un bajo interés, incluyendo los gastos externos, y dentro de ellos la importación del petróleo para la próxima zafra.

Profundizaré sobre este tema en un próximo artículo. Ahora solo he pretendido explicar brevemente la importancia estratégica para la economía cubana, de organizar sobre las bases del mercado a cada uno de los centrales azucareros, que operando como empresas, se organicen para producir para la exportación y que a partir de la existencia de una tasa de cambio oficial, puedan operar con financiamiento bancario tanto para sus gastos en pesos como en divisas que le permitan crecer hasta el límite de sus capacidades agrícolas e industriales.

Hasta aquí este artículo, Prometo dos más.

22/06/25

*Joaquín Benavides Rodríguez.   Ocupó el cargo de Jefe del Departamento económico del Comité Central (1977- 1980). El de Ministro- Presidente del Comité Estatal de Trabajo y Seguridad Social de Cuba (1980-1986). Fue Ministro de Gobierno y Presidente de la Comisión Nacional del Sistema de Dirección de la Economía (1986-1991). Entre 1991 y 2003 ocupó el cargo de Viceministro de Economía del Ministerio de Transporte.

viernes, 20 de junio de 2025

Plan de 99 medidas para reactivar la industria azucarera en Cuba (IA)

Reactivar la industria azucarera en Cuba requiere un plan integral que aborde los problemas estructurales, tecnológicos, financieros y de mercado. A continuación, se presenta un plan detallado con 99 medidas, organizadas en 10 ejes estratégicos:


1. Modernización Tecnológica e Infraestructura

  1. Rehabilitar centrales azucareros con tecnología de punta.

  2. Automatizar procesos (molienda, refinación, secado).

  3. Introducir sistemas de riego eficiente en campos de caña.

  4. Renovar equipos obsoletos (trenes de molienda, calderas).

  5. Implementar energía renovable (biomasa de bagazo para generación eléctrica).

  6. Optimizar logística (transporte de caña con camiones y trenes modernos).

  7. Digitalizar gestión (monitoreo en tiempo real de producción).

  8. Mejorar almacenes para evitar pérdidas poscosecha.

  9. Invertir en laboratorios de control de calidad.

  10. Desarrollar infraestructura portuaria para exportación.


2. Producción Agrícola Sostenible

  1. Recuperar tierras ociosas para cultivo de caña.

  2. Rotación de cultivos (caña-soya-frijol) para mejorar suelos.

  3. Uso de semillas de alta productividad (variedades resistentes).

  4. Fertilización orgánica (utilizar cachaza y vinazas).

  5. Control biológico de plagas (reducir pesticidas químicos).

  6. Siembra mecanizada para aumentar eficiencia.

  7. Programas de riego por goteo en zonas secas.

  8. Asociación con agricultores privados (contratos de compra garantizada).

  9. Seguro agrícola para proteger contra fenómenos climáticos.

  10. Capacitación a cortadores de caña en técnicas sostenibles.


3. Financiamiento y Inversión

  1. Atraer inversión extranjera directa (joint ventures con Brasil, India).

  2. Fondos soberanos para reactivación de centrales.

  3. Créditos blandos para productores privados.

  4. Subsidios estatales temporales para insumos.

  5. Vincular exportaciones de azúcar a pagos de deuda externa.

  6. Fondos de cooperación internacional (FAO, BID).

  7. Bonos verdes para proyectos de energía con biomasa.

  8. Alianzas público-privadas en infraestructura.

  9. Reinvertir utilidades de la industria en modernización.

  10. Fondo de garantía para préstamos a pequeños productores.


4. Diversificación de Productos

  1. Producción de etanol para biocombustibles.

  2. Generación eléctrica con bagazo (vender excedentes a la red).

  3. Elaboración de rones premium con melazas de alta calidad.

  4. Derivados químicos (ácido cítrico, levaduras).

  5. Azúcar orgánica para mercados nicho (UE, Canadá).

  6. Edulcorantes naturales (stevia combinada con azúcar).

  7. Plásticos biodegradables a partir de celulosa de caña.

  8. Alimentos enriquecidos (azúcar + vitaminas).

  9. Exportación de mieles para alimentación animal.

  10. Turismo industrial (visitas a centrales históricos).


5. Mercado y Comercialización

  1. Reabrir mercados tradicionales (Rusia, China).

  2. Acuerdos preferenciales con aliados (Venezuela, Vietnam).

  3. Certificaciones internacionales (Fair Trade, ISO).

  4. Marcas propias para evitar intermediarios.

  5. E-commerce para venta directa de derivados.

  6. Ferias internacionales (Food Expo, Gulfood).

  7. Relanzar el azúcar "Cubano" como producto premium.

  8. Estrategia en redes sociales para mercados jóvenes.

  9. Alianzas con multinacionales (Coca-Cola, Nestlé).

  10. Sistema de precios dinámicos según demanda global.


6. Políticas Públicas y Marco Legal

  1. Ley de Reactivación Azucarera con incentivos fiscales.

  2. Simplificar trámites para exportadores.

  3. Exenciones arancelarias a maquinaria importada.

  4. Permisos flexibles para uso de tierras.

  5. Protección arancelaria contra importaciones subsidiadas.

  6. Reforma laboral para contratación temporal en zafra.

  7. Política de precios justos para productores.

  8. Plan nacional de caña (metas a 10 años).

  9. Comisión interministerial para seguimiento.

  10. Transparencia en licitaciones de proyectos.


7. Capital Humano y Capacitación

  1. Reactivar escuelas técnicas azucareras.

  2. Programas de becas en ingeniería agrícola.

  3. Cursos de manejo de maquinaria moderna.

  4. Intercambios con expertos (Brasil, Colombia).

  5. Salarios competitivos vinculados a productividad.

  6. Reconocimiento a trabajadores destacados.

  7. Programas de seguridad laboral.

  8. Formación en economía circular (aprovechamiento de residuos).

  9. Capacitación en comercio exterior.

  10. Atraer cubanos calificados en el exterior.


8. Sostenibilidad Ambiental

  1. Tratamiento de residuales (cero contaminación).

  2. Reforestación en áreas cañeras.

  3. Uso eficiente del agua en fábricas.

  4. Reducción de quema de caña.

  5. Certificaciones ambientales (Carbon Trust).

  6. Energía solar complementaria en centrales.

  7. Reciclaje de subproductos (hojas, cogollos).

  8. Protección de cuencas hidrográficas.

  9. Monitoreo de huella de carbono.

  10. Proyectos MDL (Mecanismos de Desarrollo Limpio).


9. Innovación e Investigación

  1. Centro de investigación azucarera (desarrollo de nuevas variedades).

  2. Colaboración con universidades (proyectos I+D).

  3. Tecnología de cosecha sin quema.

  4. Biotecnología para resistencia a sequías.

  5. Blockchain para trazabilidad del azúcar.

  6. Drones para monitoreo de campos.

  7. Inteligencia artificial en optimización de procesos.

  8. Estudios de mercado anuales.

  9. Patentes de derivados innovadores.

  10. Plataforma digital para productores.


10. Integración y Cooperación Regional

  1. Alianza con ALADI para acceso a mercados latinos.

  2. Acuerdos con CARICOM (azúcar crudo para refinar).

  3. Participación en Petrocaribe (trueque azúcar-petróleo).

  4. Red latinoamericana de biocombustibles.

  5. Cooperación Sur-Sur en tecnología cañera.

  6. Foro anual de la caña de azúcar en La Habana.

  7. Proyectos conjuntos con Centroamérica.

  8. Intercambio de experiencias con México.

  9. Fondo de emergencia regional para crisis climáticas.


Conclusión

Este plan requiere voluntad política, inversión inicial y coordinación entre actores, pero es viable. Cuba tiene historia, tierra y mano de obra; solo falta modernizar, diversificar y abrirse a alianzas estratégicas. La industria azucarera puede ser nuevamente un pilar de la economía cubana.

El costo total para reactivar la industria azucarera en Cuba dependerá de la escala de implementación, los plazos y las prioridades del plan. A continuación, una estimación general basada en los 10 ejes estratégicos:


Estimación de Costos por Área (en USD)

  1. Modernización tecnológica e infraestructura:

    • Rehabilitación de centrales ($500M–$1,000M).

    • Automatización ($200M–$400M).

    • Energía renovable (biomasa: $150M–$300M).

    • Logística ($100M–$200M).
      Total parcial: $950M–$1,900M.

  2. Producción agrícola:

    • Recuperación de tierras ($50M–$100M).

    • Semillas y fertilizantes ($80M–$150M).

    • Riego ($120M–$250M).

    • Mecanización ($70M–$200M).
      Total parcial: $320M–$700M.

  3. Financiamiento e inversión:

    • Subsidios temporales ($200M–$500M).

    • Fondos de garantía ($50M–$100M).
      Total parcial: $250M–$600M.

  4. Diversificación de productos:

    • Plantas de etanol ($300M–$600M).

    • Derivados químicos ($100M–$300M).
      Total parcial: $400M–$900M.

  5. Capital humano:

    • Capacitación ($30M–$80M).

    • Escuelas técnicas ($50M–$120M).
      Total parcial: $80M–$200M.

  6. Sostenibilidad ambiental:

    • Tratamiento de residuales ($60M–$150M).

    • Reforestación ($20M–$50M).
      Total parcial: $80M–$200M.

  7. Investigación e innovación:

    • Centro de I+D ($40M–$100M).

    • Tecnología (drones, blockchain: $30M–$80M).
      Total parcial: $70M–$180M.


Costo Total Estimado (rango conservador):

  • Mínimo: $2,150 millones (ejecución parcial, priorizando centrales clave).

  • Óptimo: $5,000 millones (plan completo a 10 años).


Fuentes de Financiamiento

  1. Inversión extranjera directa (IED): 40% ($2,000M).

    • Joint ventures con Brasil, India o UE.

  2. Préstamos internacionales: 30% ($1,500M).

    • BID, CAF, bancos de desarrollo.

  3. Fondos estatales y cooperación: 20% ($1,000M).

    • Reinversión de utilidades, ALBA, FAO.

  4. Sector privado nacional: 10% ($500M).

    • Contratos con productores locales.


Notas Clave

  • Retorno de inversión (ROI): 5–7 años si se priorizan derivados (etanol, energía).

  • Ahorros: La generación eléctrica con biomasa podría reducir costos operativos en $50M–$100M/año.

  • Riesgos: Fluctuación de precios del azúcar, eventos climáticos, y lentitud burocrática.