Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

jueves, 30 de julio de 2026

Asamblea Nacional aprueba Ley de Organización de la Administración Central del Estado

 Por: Oscar Figueredo Reinaldo, Dianet Doimeadios Guerrero, Abel Padrón Padilla

 

General de División José Amado Ricardo Guerra, diputado y secretario del Consejo de Ministros. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.

La Asamblea Nacional del Poder Popular aprobó este miércoles la Ley de Organización de la Administración Central del Estado, una norma que redefine la estructura de los organismos de la Administración Central del Estado para adecuarla a la Constitución de la República y responder a las transformaciones institucionales, económicas y sociales del país.

El proyecto fue presentado por el secretario del Consejo de Ministros, José Amado Ricardo Guerra, quien explicó que la iniciativa da cumplimiento al cronograma legislativo aprobado por el Parlamento para el período 2026-2027 y responde al mandato del artículo 146 de la Constitución, según el cual el número, la denominación, la misión y las funciones de los ministerios y demás organismos que integran la Administración Central del Estado deben establecerse mediante una ley.

Durante su intervención recordó que la organización vigente descansa en el Decreto-Ley 147 de 1994.

“Actualmente la Administración Central del Estado está regida por el Decreto-Ley 147 del año 1994. Es decir, estamos hablando de más de 30 años”, señaló.

El secretario del Consejo de Ministros precisó que, aunque durante ese período se introdujeron diversos perfeccionamientos, era necesaria una actualización integral de la estructura institucional del país.

Menos organismos y una estructura más integrada

Uno de los cambios más relevantes de la nueva ley consiste en la reorganización de la Administración Central del Estado, que pasará de 27 organismos a 21: veinte ministerios y el Banco Central de Cuba.

Como parte de esa transformación desaparece la categoría administrativa de instituto dentro de la Administración Central del Estado, de manera que entidades como el INDER, el Instituto de Información y Comunicación Social y el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos pasarán a formar parte de la nueva estructura ministerial.

José Amado Ricardo Guerra aclaró que la restructuración trasciende la simple fusión de organismos.

“Cuando decimos ajustar la misión y las funciones específicas (...) significa que todos los organismos tienen que reestructurar sus estructuras y sus funciones.”

Ello, añadió, permitirá simplificar la organización administrativa y reducir las cargas burocráticas.

Mayor eficiencia para conducir las políticas públicas


Entre los fundamentos de la ley, el secretario del Consejo de Ministros destacó que la reorganización fortalece la institucionalidad del Estado socialista de derecho y justicia social, mejora la articulación entre los organismos y elimina duplicidades en la gestión pública.

Según explicó, la nueva estructura permitirá una mayor unidad en el diseño, ejecución y control de las políticas públicas, optimizará los procesos administrativos y adecuará la actuación estatal al escenario económico actual, caracterizado por la participación de diversos actores económicos.

Asimismo, contribuirá a disminuir costos administrativos, fortalecer la coordinación con los gobiernos provinciales y municipales, elevar la transparencia y mejorar la calidad de los servicios públicos.

Nuevos ministerios para integrar funciones estratégicas

La nueva legislación crea varios ministerios mediante la integración de organismos con competencias afines.

Entre ellos figura el Ministerio de la Agricultura y Alimentación, resultado de la fusión de los actuales ministerios de la Agricultura y de la Industria Alimentaria.

“Contribuye a lograr la integración de las cadenas de valor de los alimentos desde la producción hasta la comercialización. Cierra el ciclo agroalimentario”, explicó José Amado Ricardo Guerra, al destacar que la propuesta responde a los principios de la Ley de Soberanía Alimentaria y Seguridad Alimentaria y Nutricional.

También se crea el Ministerio de Economía y Finanzas, que integrará la planificación estratégica, el presupuesto, la política fiscal y las inversiones para lograr una conducción más coherente de la economía.

Ante criterios que proponían incluir el término “planificación” en la denominación del organismo, el secretario del Consejo de Ministros explicó que esa función queda claramente definida en la Constitución y en la misión del nuevo ministerio.

“No es necesario transparentar en el nombre de un organismo las funciones que cumple”, afirmó.

La ley también establece el Ministerio de Comercio e Inversión Extranjera, que unificará las políticas de comercio interior y exterior para fortalecer las cadenas de suministro y adecuar la gestión comercial al nuevo escenario económico.

Otro de los cambios previstos en la ley es la creación del Ministerio de Industrias y Construcción, una integración concebida para fortalecer la articulación entre sectores productivos estrechamente vinculados.

Según explicó el secretario del Consejo de Ministros, el nuevo organismo “logra la integración de ramas industriales heterogéneas y la complementación y articulación de funciones y actividades que permiten cerrar procesos para lograr la eficiencia y eficacia que la Administración Central del Estado requiere”.

Durante la elaboración de la propuesta, añadió, el diseño de este ministerio contó con el aporte de ministros, viceministros y especialistas, cuyas recomendaciones contribuyeron a definir una estructura orientada a mejorar la gestión pública y la articulación entre la industria y la construcción.

Ciencia, innovación y formación del talento


Una de las transformaciones relevantes es la creación del Ministerio de Educación Superior, Ciencia e Innovación, una integración que, según explicó José Amado Ricardo Guerra, fue ampliamente debatida durante el proceso de elaboración del proyecto.

El nuevo organismo permitirá articular la formación de profesionales, la investigación científica y la innovación tecnológica.

“Cierra el ciclo de formación, investigación e innovación, potencia la articulación entre la formación de talento y la investigación aplicada y reduce los costos de coordinación entre diferentes instancias”, señaló.

La ley redefine también el Ministerio de Educación, que, aunque mantiene su denominación, asumirá nuevas responsabilidades para garantizar los derechos reconocidos en la Constitución y desarrollados en el Código de la Niñez, Adolescencia y Juventud, desde la primera infancia hasta el nivel medio superior.

Un organismo para integrar medio ambiente, vivienda y recursos hidráulicos

Entre las modificaciones de mayor alcance figura la creación del Ministerio de Medio Ambiente, Hábitat y Recursos Hidráulicos, que reunirá funciones actualmente distribuidas entre varias instituciones.

José Amado Ricardo Guerra comentó que, incluso, durante el análisis de las opiniones recibidas de diputados, especialistas y ciudadanos, esta integración fue considerada una de las propuestas más acertadas del proyecto.

Como ejemplo explicó que actualmente la construcción de una comunidad de viviendas requiere la intervención de cuatro organismos diferentes.

“Estas funciones se integran en un solo organismo, por lo tanto reduce, concentra la gestión (...) y reduce los trámites que necesariamente hoy tiene que hacer la población.”

Un proyecto enriquecido durante la consulta


El secretario del Consejo de Ministros informó que el proyecto fue sometido a un amplio proceso de consulta con organismos de la Administración Central del Estado, diputados y la ciudadanía, tras su publicación en el sitio web de la Asamblea Nacional.

Como resultado se recibieron 242 observaciones, de las cuales 139 fueron aceptadas total o parcialmente, mientras 103 no fueron incorporadas por contradecir disposiciones constitucionales o exceder el alcance de la ley.

“Todos se atendían, todos se respondieron”, aseguró José Amado Ricardo Guerra al resumir el proceso de construcción colectiva de la norma.

Una transformación “audaz y necesaria” para acompañar las reformas del país

En las palabras finales de la presentación, el secretario del Consejo de Ministros afirmó que el redimensionamiento de la Administración Central del Estado constituye una transformación imprescindible para acompañar el proceso de cambios que vive el país.

“Hoy, a partir de la aprobación de las transformaciones económicas y sociales, no es solo el momento; es una necesidad acudir a esta transformación”, sostuvo.

José Amado Ricardo Guerra explicó que la propuesta fue resultado de un amplio proceso de construcción colectiva en el que participaron diputados, organismos de la Administración Central del Estado y el grupo temporal de trabajo encargado de elaborar el proyecto. Añadió que las opiniones y discrepancias recibidas durante la consulta permitieron perfeccionar la iniciativa y que, cuando alguna propuesta no pudo ser incorporada, sus promotores recibieron una explicación de los argumentos jurídicos o técnicos que lo impedían.

“Podemos afirmar que el redimensionamiento de la Administración Central del Estado es un paso adelante, audaz y necesario en el contexto de la peor crisis económica de las últimas décadas. Los riesgos que pudieran existir son gestionables con las medidas previstas para el proceso de implementación”, afirmó.

El secretario del Consejo de Ministros destacó además que varios especialistas calificaron la nueva estructura como una propuesta innovadora. Recordó, por ejemplo, que durante el proceso de análisis se valoró especialmente la creación del Ministerio de Medio Ambiente, Hábitat y Recursos Hidráulicos, al integrar competencias estrechamente relacionadas y facilitar una gestión más coherente de las políticas públicas.

Nuevas funciones para fortalecer los servicios comunales

Durante la presentación se informó también que, de forma reciente, el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros aprobó la política para el funcionamiento y control de los servicios comunales, lo que hizo necesario incorporar nuevas responsabilidades a varios organismos dentro del proyecto de ley.

Entre ellas, el Ministerio de Industrias y Construcción asumirá la conducción y el control de la política de servicios comunales, así como la gestión integral y sostenible de los desechos sólidos y de los residuos reciclables.

Al Ministerio de la Agricultura y la Alimentación se le asignan las funciones relacionadas con el arbolado urbano y la silvicultura urbana, mientras que el Ministerio de Medio Ambiente, Hábitat y Recursos Hidráulicos será responsable del diseño y conservación del mobiliario y la señalética urbana, los parques y demás espacios públicos, además de la evaluación del impacto ambiental.

Por su parte, el Ministerio de Salud Pública asumirá las funciones relacionadas con el manejo de cadáveres y restos humanos, así como el control sanitario de funerarias y cementerios; el Ministerio de Transporte atenderá el transporte especializado para los servicios públicos y el patronato vial; y el Ministerio de Energía y Minas tendrá entre sus responsabilidades el funcionamiento del alumbrado público y la supervisión de su operación.

José Amado Ricardo Guerra recordó que, al analizar esta política, el presidente de la República insistió en la necesidad de construir un sistema sostenible que combine la responsabilidad de las instituciones con la participación activa de la ciudadanía.

La implementación será la próxima gran etapa


El secretario del Consejo de Ministros subrayó que la aprobación de la ley marca el inicio de una nueva etapa de trabajo.

“Está claro que, al resultar aprobada esta ley, el trabajo no concluye. Viene una etapa muy fuerte, que es la implementación, lo que lleva un acompañamiento por el Gobierno y, además, el aseguramiento político, sobre todo en aquellos organismos que sufren una mayor transformación”, señaló.

Antes de concluir su intervención, agradeció las aportaciones realizadas por diputados, especialistas, organismos y ciudadanos durante el proceso de consulta.

“Las discrepancias siempre generan las mejores decisiones”, expresó, al reconocer que todos los participantes compartían un mismo propósito: construir una ley capaz de fortalecer la organización del Estado y contribuir a la implementación de las transformaciones económicas y sociales con un impacto positivo para la economía y la sociedad.

Finalmente, reconoció el trabajo del grupo temporal encargado de elaborar el proyecto legislativo y destacó la entrega de sus integrantes durante todo el proceso, previo a la aprobación de la Ley de Organización de la Administración Central del Estado por la Asamblea Nacional del Poder Popular.

¿Cuáles son los 20 ministerios que integran la nueva organización central del Estado?

  1. Ministerio de la Agricultura y Alimentación
  2. Ministerio de Comercio e Inversión Extranjera
  3. Ministerio de Cultura
  4. Ministerio de Deportes y Recreación
  5. Ministerio de Economía y Finanzas
  6. Ministerio de Educación
  7. Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología
  8. Ministerio de Energía y Minas
  9. Ministerio de Industrias y Construcción
  10. Ministerio de Información y Comunicación Social
  11. Ministerio de Comunicaciones
  12. Ministerio de Justicia
  13. Ministerio de Medio Ambiente, Hábitat y Recursos Hidráulicos
  14. Ministerio de Relaciones Exteriores
  15. Ministerio de Salud Pública
  16. Ministerio de Trabajo y Seguridad Social
  17. Ministerio de Turismo
  18. Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias
  19. Ministerio del Interior
  20. Ministerio del Transporte

Amplio debate parlamentario antecedió la aprobación de la Ley de Organización de la Administración Central del Estado


Tras la presentación del proyecto de Ley de Organización de la Administración Central del Estado, los diputados de la Asamblea Nacional del Poder Popular protagonizaron un amplio debate sobre la propuesta, centrado en el rediseño institucional, la reorganización de organismos y las funciones que asumirán las nuevas estructuras.

El debate parlamentario permitió analizar observaciones formuladas por los diputados y también criterios recogidos durante la consulta pública del proyecto, varios de los cuales dieron lugar a ajustes en el texto definitivo.

Uno de los temas que generó mayor intercambio fue la reorganización de las funciones que actualmente desempeña el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma).

La diputada Carmen Mesa Valenciano recordó que, durante un ejercicio de control parlamentario realizado por tres comisiones permanentes de trabajo, se identificaron insuficiencias en la articulación territorial de la política científica y ambiental. Entre las recomendaciones aprobadas por el Consejo de Estado figuraban fortalecer la gestión del gobierno basada en la ciencia, ordenar la demanda de investigaciones y estudiar la reorganización de funciones estatales que hoy ejerce el Citma.

A partir de esa experiencia, defendió que la creación de los nuevos ministerios responde a una lógica de integración más eficiente de las competencias estatales y permitirá concentrar, por una parte, la formación superior, la ciencia y la innovación, y por otra, la gestión ambiental y de los recursos naturales.

La diputada Ailyn Caridad Justiz Águila, por su parte, reconoció la necesidad de reducir estructuras burocráticas, aunque señaló que la principal preocupación expresada por especialistas y ciudadanos ha sido la separación de las funciones de ciencia, tecnología e innovación de las relacionadas con el medio ambiente. Argumentó que numerosos organismos internacionales promueven la integración de estas políticas y consideró imprescindible que transformaciones de esa magnitud estén sustentadas en diagnósticos técnicos rigurosos.

Asimismo, propuso varias precisiones al articulado relacionadas con la denominación del nuevo Ministerio de Medioambiente, Hábitat y Recursos Hidráulicos y con la descripción de sus funciones en materia de vigilancia climática, hidrológica y sistemas de alerta temprana.

En respuesta, la diputada y vice primera ministra Inés María Chapman Waugh explicó que la reorganización estuvo precedida por un diagnóstico institucional, evaluaciones de impacto, análisis de riesgos, estudios de costo-beneficio y la revisión de experiencias internacionales.

Precisó que entre las principales dificultades detectadas figuraban la dispersión de competencias, la duplicidad de funciones entre organismos, la débil articulación territorial, los problemas estructurales asociados al manejo del agua y la necesidad de integrar las políticas ambientales, de ordenamiento territorial y recursos hidráulicos.

Según explicó, la creación del Ministerio de Medioambiente, Hábitat y Recursos Hidráulicos permitirá unificar la rectoría estatal sobre esas materias, fortalecer la capacidad de respuesta frente al cambio climático, racionalizar recursos humanos y financieros, mejorar la coordinación con los gobiernos territoriales y facilitar el cumplimiento de compromisos internacionales.

Añadió que la implementación será gradual y comprenderá varias etapas, con evaluaciones periódicas para corregir posibles dificultades durante el proceso de transición. También confirmó la aceptación de las correcciones técnicas planteadas por la diputada respecto a la redacción de algunos artículos del proyecto.

Otro de los planteamientos del debate estuvo relacionado con las funciones del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.

Un diputado propuso valorar la creación de una instancia nacional dedicada específicamente a la prevención y atención social, argumentando que los desafíos actuales del país requieren fortalecer, además de la asistencia social, el estudio científico de las causas que generan fenómenos como las indisciplinas sociales y otros problemas que demandan un enfoque preventivo.

En el intercambio posterior se explicó que actualmente existe una comisión nacional, presidida por el vice primer ministro Eduardo Martínez Díaz, con estructuras en todos los niveles territoriales para coordinar estas políticas. No obstante, se reconoció la pertinencia de continuar evaluando el tema sin modificar el contenido de la ley, al tratarse de un asunto que trasciende el objetivo específico de la norma, centrado en la reorganización de la Administración Central del Estado.

Varios diputados coincidieron en que la transformación propuesta debe entenderse como un proceso dinámico, sujeto a evaluación permanente y orientado a fortalecer la capacidad del Estado para responder a las necesidades del país.

Al intervenir en nombre de la comisión redactora, el jurista Andry Matilla Correa explicó que la reorganización no responde únicamente a cambios de denominación o a la fusión de organismos, sino a un rediseño funcional encaminado a racionalizar estructuras, optimizar recursos humanos y financieros, simplificar procedimientos administrativos y adecuar la Administración Central del Estado al marco constitucional aprobado en 2019.

Los diputados subrayaron que la reducción del número de organismos no debe interpretarse como una fragmentación de funciones, sino como una integración concebida para hacer más eficiente la gestión pública. Asimismo, señalaron que las estructuras administrativas deben mantenerse abiertas a futuras adecuaciones, en correspondencia con la evolución de las necesidades del país y la experiencia acumulada durante su implementación.

Otro de los temas recurrentes fue la necesidad de que la aplicación de la ley incorpore mecanismos de evaluación continua. En ese sentido, el diputado Yury Valdés Balbín propuso que las observaciones y preocupaciones expresadas durante el proceso de consulta y en el propio debate parlamentario sean consideradas como riesgos potenciales a monitorear por el Gobierno durante la puesta en práctica de la nueva estructura institucional.

Los legisladores coincidieron en que el éxito de la reorganización dependerá, más que del rediseño organizativo, de la capacidad para perfeccionar los procesos administrativos y medir sus resultados.

La diputada Leidys María Labrador Herrera, por el municipio de Puerto Padre, insistió en que la implementación de la norma deberá ir acompañada de una estrategia integral de comunicación. Consideró imprescindible fortalecer la comunicación organizacional en los nuevos ministerios para facilitar la integración de sus trabajadores, construir una identidad institucional común y preservar los canales de información con la ciudadanía, incluidas las plataformas digitales y redes sociales.

En la recta final del debate también se defendió la necesidad de explicar de forma transparente a la población el alcance de las transformaciones en cada organismo que será reorganizado o fusionado. Varios diputados consideraron que divulgar los fundamentos de estos cambios contribuirá a una mejor comprensión de la ley y facilitará su implementación.

Al concluir el intercambio, el presidente de la Asamblea, Esteban Lazo Hernández, coincidió en que la aprobación de la norma constituye solo el inicio del proceso y que su éxito dependerá de la comunicación, la participación de los trabajadores y la comprensión de la ciudadanía sobre las transformaciones aprobadas.

Con la aprobación de la ley, la Asamblea dio luz verde al nuevo marco jurídico que ordenará la estructura de la Administración Central del Estado y servirá de base para la implementación gradual de las transformaciones institucionales previstas.

Corresponderá ahora a los órganos y organismos involucrados ejecutar el proceso de reorganización y convertir las disposiciones de la norma en una gestión pública más eficiente, articulada y cercana a las necesidades de la población.

Primer ministro: La implementación de las transformaciones entra en su etapa más importante y difícil. Comentario HHC

Por: Oscar Figueredo Reinaldo, Dianet Doimeadios Guerrero, Abel Padrón Padilla

 



Primer ministro Manuel Marrero Cruz interviene en la Asamblea Nacional del Poder Popular, miércoles 29 de julio de 2026. Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate.

La implementación de las transformaciones económicas y sociales aprobadas hace apenas un mes por la Asamblea Nacional del Poder Popular avanza con un elevado nivel de cumplimiento, aseguró este miércoles el primer ministro, Manuel Marrero Cruz, al presentar un balance del trabajo realizado desde la sesión extraordinaria del pasado 18 de junio.

Ante los diputados, el jefe de Gobierno explicó que el proceso ha estado marcado por la actualización de las medidas a partir de las orientaciones del General de Ejército Raúl Castro Ruz, los acuerdos del Comité Central del Partido, los criterios de economistas y expertos, así como 171 propuestas formuladas por los propios parlamentarios, de las cuales 165 fueron incorporadas a la fase de implementación.

Marrero recordó que el país desarrolla estas transformaciones en un escenario particularmente complejo, agravado por el recrudecimiento de la política de Estados Unidos contra Cuba, que ha impactado sectores estratégicos como la energía, la producción de alimentos, el turismo, las finanzas, la salud pública y el comercio exterior. Pese a ello, afirmó, el Gobierno mantiene como prioridad la modernización del modelo económico y social cubano.

Más del 90 % de las transformaciones previstas para esta etapa ya fueron aprobadas

Como parte de la organización del proceso, explicó que fueron creados grupos de trabajo encabezados por miembros del Gobierno para conducir los principales ejes temáticos, se desarrolló un amplio programa de capacitación dirigido a las estructuras del Partido y del Gobierno en todos los niveles y se elaboró un cronograma legislativo que identifica 138 normas jurídicas necesarias para respaldar las transformaciones.

De las 121 transformaciones previstas para los meses de junio y julio, precisó, ya habían sido aprobadas 110, equivalentes al 90,9 % del total planificado, mientras otras cinco avanzaban parcialmente y el resto sería sometido a consideración antes de concluir la presente semana.

Mayor autonomía para la empresa estatal y nuevas reglas para el sector no estatal

Uno de los cambios de mayor alcance se concentra en el sistema empresarial estatal. Marrero informó que fue aprobado el decreto ley que regula su organización y funcionamiento, norma que responde a 16 de las 17 transformaciones previstas para la empresa estatal socialista.

Entre las nuevas facultades sobresalen la posibilidad de aprobar sus propios sistemas salariales, realizar cualquier actividad lícita, definir precios y tarifas, efectuar inversiones financieras, flexibilizar el destino de las utilidades y decidir sobre la terminación del vínculo laboral de los trabajadores, siempre bajo los principios establecidos. También se fortalece la participación de los trabajadores y la responsabilidad social de las entidades.

En paralelo, se eliminan restricciones en materia salarial, de manera que el fondo de salarios dependerá esencialmente de la capacidad económica y financiera de cada empresa, previo acuerdo con el sindicato. Según el Primer Ministro, esta constituye la transformación más importante en materia de organización del trabajo y salarios aplicada en los últimos años.

Respecto a las formas de gestión no estatal, informó que fueron aprobadas todas las mipymes y cooperativas no agropecuarias que permanecían pendientes de autorización y cumplían los requisitos establecidos, con lo que el país supera ya las 15 000 entidades de este tipo.

Asimismo, destacó la aprobación del decreto ley que regula la creación, funcionamiento y extinción de las micro, pequeñas y medianas empresas, las empresas privadas, las cooperativas no agropecuarias y el trabajo por cuenta propia, acompañado por una significativa reducción de requisitos, trámites y plazos para su constitución.

Como parte de estas transformaciones, recordó que este martes entró en vigor el Decreto 160, que flexibiliza las actividades autorizadas para el sector no estatal al eliminar totalmente 46 prohibiciones y modificar parcialmente otras 36, con el propósito de ampliar la participación de estos actores en el desarrollo económico y social del país.

Planificación más flexible y descentralización de decisiones

En materia de planificación económica, Marrero explicó que se modifica la concepción tradicional para transitar hacia un modelo más flexible, basado en incentivos, con mayor autonomía empresarial y una planificación estratégica y financiera.

Entre las decisiones adoptadas sobresale la descentralización de la aprobación de inversiones para empresas estatales, sociedades mercantiles, proyectos con inversión extranjera y municipios, de acuerdo con sus capacidades financieras. Solo requerirán aprobación central aquellas inversiones superiores a los 1 000 millones de pesos.

Redimensionamiento del Estado y fortalecimiento de los municipios

El Primer Ministro señaló que otro de los ejes fundamentales es la reorganización de la Administración Central del Estado, proceso encaminado a separar las funciones estatales de las empresariales, reducir estructuras y lograr una gestión gubernamental más eficiente.

Como parte de este redimensionamiento ya fueron aprobadas propuestas en los ministerios de Salud Pública, Educación, Cultura y Deportes, que implican la reducción de más de 92 000 cargos, concentrados fundamentalmente en plazas administrativas vacantes. El resto de los organismos concluirá este proceso en septiembre.

En el ámbito territorial, destacó la actualización de las normas para fortalecer el desarrollo local, la descentralización de competencias y la gestión de la contribución territorial, lo que permitió asignar a 111 municipios el sobrecumplimiento de los ingresos obtenidos en 2025 para destinarlos a sus estrategias de desarrollo.

Energía, agricultura y protección social entre las prioridades

Al abordar el sector energético, Marrero reconoció que los prolongados apagones continúan siendo uno de los principales problemas que enfrenta el país. Frente a ese escenario, informó que ya se han instalado 1 464 MW de fuentes renovables de energía, que representan el 13,8 % de la generación eléctrica nacional.

Añadió que se han colocado 4 292 sistemas fotovoltaicos en centros vitales y viviendas, además de más de 11 000 sistemas destinados a hogares de personas con enfermedades crónicas, médicos, maestros, científicos y otras prioridades sociales. También fueron flexibilizadas las normas para la importación y comercialización de combustibles por empresas extranjeras y se aprobaron nuevos incentivos fiscales para estimular inversiones en energías renovables.

En la agricultura, señaló que se flexibiliza la gestión y el uso de la tierra, se actualiza el modelo de funcionamiento de las cooperativas y se introducen incentivos para estimular la producción agropecuaria.

Las transformaciones sociales, añadió, atraviesan todo el programa. Como parte de ese trabajo concluyó la caracterización de los perfiles priorizados en provincias y municipios, identificándose más de 876 000 personas en situación de vulnerabilidad.

Además, anunció que ya está disponible, a través de la plataforma Soberanía, un trámite digital para solicitar asistencia social, herramienta que permitirá a cualquier ciudadano gestionar ayudas para sí mismo o para otra persona que requiera protección, como complemento al trabajo que desarrollan las estructuras municipales y los consejos populares.

A ello se suman beneficios fiscales destinados a favorecer el empleo y los ingresos de personas en situación de discapacidad que laboran en talleres especializados, así como la incorporación de la responsabilidad social como principio para los actores económicos estatales y no estatales.

Inversión extranjera, turismo y comercio: nuevas medidas para dinamizar la economía

En materia de inversión extranjera, Marrero informó que ya comienzan a materializarse los primeros resultados de las transformaciones aprobadas. Entre ellos destacó la constitución de la primera empresa mixta entre una compañía extranjera y una mipyme privada cubana, así como la autorización del primer negocio de inversión extranjera para la importación, distribución y comercialización de combustible.

También fueron aprobados el primer negocio de inversión extranjera en La Habana Vieja y la creación de la primera zona con regulaciones especiales para el establecimiento de una empresa de capital totalmente extranjero dedicada al turismo de salud.

El Primer Ministro señaló además que más de un centenar de actores económicos han recibido autorización para comercializar combustible de forma mayorista y que esa cifra continúa creciendo tras la flexibilización de los procedimientos aprobada recientemente.

Como parte de la modernización parcial de la economía, explicó que se actualizó el sistema de gestión, control y asignación de divisas con el propósito de que las monedas libremente convertibles lleguen al sector primario de la economía, incentiven la producción nacional y favorezcan mayores encadenamientos entre los diferentes actores económicos.

Nuevas transformaciones para recuperar el turismo

Al referirse al turismo, Marrero describió el complejo escenario que enfrenta el sector como consecuencia de la escasez de combustible y el recrudecimiento de las sanciones de Estados Unidos.

Informó que actualmente permanece cerrado el 73 % de las instalaciones hoteleras del país, con alrededor de 25 000 trabajadores en situación de disponibilidad, mientras siete cadenas hoteleras internacionales han cesado sus operaciones en Cuba, lo que representa el 46 % de las habitaciones administradas bajo esa modalidad.

Frente a ese panorama, explicó que ya fueron aprobadas diez de las trece transformaciones previstas para el sector. Entre ellas figuran nuevas modalidades de negocios con la participación de todos los actores económicos, incentivos tributarios para proyectos vinculados al ecoturismo y otras modalidades especializadas, la autorización para desarrollar servicios privados de alquiler de vehículos, la regulación de agencias de viajes privadas y la certificación de guías turísticos y agentes de ventas.

Asimismo, anunció la creación de una contribución especial del 1 % destinada a financiar la sostenibilidad, la promoción y el posicionamiento de los destinos turísticos del país.

Más flexibilidad en transporte, comercio y seguros

En el ámbito del transporte, el jefe de Gobierno destacó la aprobación de las tres transformaciones previstas, dirigidas a actualizar la política para la transmisión de la propiedad de vehículos, flexibilizar la importación y comercialización de automotores e incentivar la movilidad eléctrica.

En el comercio, la gastronomía y los servicios ya fueron aprobadas siete de las diez transformaciones concebidas. Estas incluyen la actualización de la política de comercio interior, la simplificación del otorgamiento de licencias comerciales, la puesta en marcha del proyecto Mercado de Barrio, la creación de mercados mayoristas de abasto para personas naturales y jurídicas, así como nuevas regulaciones para los procesos de licitación y las compras públicas.

En materia de seguros, fueron adoptadas medidas para dinamizar la comercialización de pólizas en divisas destinadas a cubrir riesgos asociados al transporte, los viajes y la asistencia médica en el exterior. Además, se estableció con carácter obligatorio el seguro de responsabilidad civil para todos los propietarios de vehículos automotores, con el objetivo de garantizar la cobertura por daños materiales o personales ocasionados a terceros.

Economía digital e inteligencia artificial al servicio de la gestión pública

Marrero informó igualmente que las transformaciones alcanzan el ámbito de la economía digital y del conocimiento, donde se aprobó que el sector privado pueda comercializar servicios de centros de datos, sujeto al marco regulatorio correspondiente.

Destacó además el empleo de herramientas de inteligencia artificial durante el proceso de implementación de las transformaciones, lo que ha permitido desarrollar un cuadro de mando para monitorear en tiempo real las 176 acciones aprobadas, dar seguimiento a sus indicadores y procesar las opiniones ciudadanas sobre cada uno de los ejes temáticos.

“Comienza la etapa más importante y tal vez la más difícil”

En las conclusiones de su intervención, el Primer Ministro afirmó que, tras poco más de un mes de trabajo, el país ha logrado organizar la implementación de las transformaciones económicas y sociales y aprobar 110 de las acciones previstas.

Sin embargo, advirtió que el mayor desafío comienza ahora.

“A partir de ahora comienza la etapa más importante y tal vez la más difícil”, expresó al subrayar que el reto consiste en garantizar la aplicación efectiva de cada transformación, evaluar sistemáticamente sus impactos y corregir oportunamente las desviaciones que puedan surgir durante el proceso.

“Lo más importante es que ya tenemos aprobadas 110 transformaciones que depende de nosotros llevarlas a los hechos”, afirmó.

Marrero reconoció la resistencia del pueblo cubano frente a las dificultades actuales y agradeció la confianza depositada en la Revolución, al tiempo que aseguró que el Gobierno continuará trabajando para que las medidas aprobadas se traduzcan en un mejoramiento gradual de las condiciones de vida de la población.

Como cierre de su intervención, evocó palabras del General de Ejército Raúl Castro Ruz y del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz para ratificar que la actualización del modelo económico constituye una vía para fortalecer y consolidar el socialismo cubano, proceso que —afirmó— exige audacia, inteligencia, realismo y la participación de todo el pueblo. HHC azul y negritas nuestras.

Comentario HHC: De todo lo expuesto lo mas importante, es lo que dice el Pimer Ministro " el reto consiste en garantizar la aplicación efectiva de cada transformación, evaluar sistemáticamente sus impactos y corregir oportunamente las desviaciones que puedan surgir durante el proceso", y agregaria rendiciones de cuentas efectivas y periodicas.

Lo anterior ha sido el Talon de Aquiles de nuestro proceso, por años, con ello se pudieron evitar muchos errores y falta de resultados. Pero como la historia no se puede escribir hacia atras, queda el avance hacia el futuro de manera proactiva, en medio de las peores condiciones  para ello, por la saña inmoral y cobrade de los EEUU.

Me llama la atencion la falta de información imperante, la ONEI  no ha publicado un capitulo del Anuario Estadistico del 2025, y estamos ya en el 2do Semestre. Sin informacion oportuna, no hay evaluación efectiva de los resultados y menos corregir los errores o desviaciones.



martes, 28 de julio de 2026

Cuba Transformación sin transformar Cuba: menos manifiestos, más políticas públicas


Una lectura crítica del proyecto Cuba Transformación, del Cuba Study Group, a la luz de las reformas anunciadas por el gobierno cubano y estudios de democratización y desarrollo económico.

Por Arturo López-Levy Dos Aceras

Abstracto:

La publicación de las ponencias del proyecto Cuba Transformación , elaboradas por Ricardo Torres, Pedro Monreal, Mauricio de Miranda, Pavel Vidal y Omar Everleny Pérez, ha enriquecido un debate imprescindible sobre el futuro económico de Cuba. La discusión adquiere una relevancia adicional tras el anuncio, por parte del gobierno de Miguel Díaz-Canel, de un paquete de 176 transformaciones económicas, circunstancia que invita a evaluar ambas propuestas dentro de un mismo contexto de reforma. Ese intercambio de ideas merece ser celebrado. Cuba necesita más deliberación pública y menos dogmatismo. Pero también requiere un debate más preciso sobre las políticas públicas concretas que podrían hacer viable una transformación económica sostenible para un desarrollo con equidad y una república soberana.

Mi principal objeción al proyecto Cuba Transformación es que evita responder algunas de las preguntas fundamentales que debe afrontar cualquier programa serio de reforma económica. Las ponencias formulan principios generales difíciles de objetar —la necesidad de instituciones efectivas, de un Estado regulador y promotor del desarrollo y de una economía social de mercado—, pero permanecen en un nivel de abstracción que termina desplazando el verdadero núcleo del debate: el diseño de las políticas públicas.

La política fiscal es esencial para una economía social de mercado :

Resulta paradójico que los mismos ponentes que durante años criticaron al gobierno cubano por presentar programas cargados de objetivos generales, pero escasos en instrumentos concretos de implementación, reproduzcan ahora una limitación semejante. Hablar de una economía social de mercado sin desarrollar una propuesta fiscal específica es, por recurrir a una conocida metáfora, como analizar a Hamlet sin mencionar al príncipe de Dinamarca.

Toda economía social de mercado presupone un Estado con capacidad para promover el desarrollo, regular la competencia, garantizar bienes públicos y redistribuir parte de la riqueza nacional. Sin embargo, esas funciones dependen de una estructura fiscal capaz de financiarlas. La cuestión decisiva no consiste únicamente en definir el modelo económico deseable, sino en explicar cómo se sostendrá financieramente.

Las ponencias apenas ofrecen respuestas sobre aspectos centrales de esa discusión. ¿Qué sectores recibirían incentivos tributarios? ¿Cuáles deberían beneficiarse de exenciones temporales para estimular la inversión? ¿Qué estructura impositiva permitiría financiar la salud pública, la educación, la infraestructura y la protección social durante el proceso de estabilización económica al que se refiere Pavel Vidal? ¿Cómo se distribuirían los costos de esa transición entre empresas, trabajadores y consumidores?

En este punto aparece, además, un supuesto que merece mayor discusión. Pavel Vidal plantea la posibilidad de que Estados Unidos apoye financieramente un proceso inicial de estabilización. Sin embargo, esa hipótesis parece difícil de sostener a la luz de la legislación vigente, particularmente de la Ley Helms-Burton, y del endurecimiento reciente de las sanciones estadounidenses. Salvo que se produzca una modificación sustancial de la política de Washington o un acontecimiento extraordinario que altere radicalmente el contexto bilateral, ese escenario requiere una justificación mucho más desarrollada.

Estas cuestiones no constituyen detalles técnicos. Representan el núcleo de cualquier estrategia de reforma económica. Sin respuestas suficientemente elaboradas, la discusión corre el riesgo de convertirse en una declaración de principios más que en un programa de políticas públicas.

Salvo que Cuba descubriera una fuente extraordinaria de rentas —como importantes reservas de recursos naturales explotadas exitosamente—, la sostenibilidad de un Estado social dependerá inevitablemente de su capacidad tributaria. No existe un Estado de bienestar sin una política fiscal consistente. Precisamente por ello, sorprende que unas ponencias que reivindican mayores niveles de transparencia y racionalidad institucional dediquen tan escasa atención a un aspecto tan decisivo como el diseño del sistema tributario.

En política económica no basta con describir el destino deseado; También es indispensable explicar quién financiará el recorrido. Toda reforma implica costos de oportunidad, ganadores y perdedores. Los recursos públicos son necesariamente limitados, y su asignación supone decisiones distributivas de carácter político. La sociedad cubana necesita conocer esas decisiones para poder evaluar con rigor cualquier propuesta de transformación económica.

Dos ausentes: La guerra económica contra Cuba y las 176 medidas del gobierno cubano.

Existe, además, una segunda limitación que atraviesa buena parte del proyecto Cuba Transformación : la escasa atención concedida al impacto de las sanciones estadounidenses sobre la economía cubana.

Es legítimo debatir el peso de los errores de política económica interna cubana. Lo que resulta más difícil de justificar es que un programa de recuperación económica para Cuba analiza la crisis actual sin incorporar de manera sistemática el efecto acumulado de más de seis décadas de sanciones económicas, financieras y comerciales, intensificadas en los últimos años mediante nuevas restricciones al turismo, a las transacciones financieras y, más recientemente, al suministro energético. Cualquier evaluación seria de las posibilidades de crecimiento, estabilización macroeconómica e inserción internacional del país debe partir de esa realidad.

Reconocer la incidencia de las sanciones no implica eximir al gobierno cubano de responsabilidad por sus propios errores. El Estado cubano ha retrasado durante décadas reformas indispensables, ha mantenido restricciones institucionales que limitan el dinamismo económico y ha cometido errores significativos en la conducción de la política económica. Muchas de las recomendaciones formuladas por los economistas de Cuba Transformación merecen ser consideradas seriamente por las autoridades. Sin embargo, un diagnóstico equilibrado exige analizar simultáneamente las limitaciones internas y las presiones externas, pues ambas se vinculan inextricablemente y condicionan el margen de maniobra de cualquier estrategia de desarrollo.

Desde esa perspectiva, las ponencias dejan sin responder varias cuestiones fundamentales. ¿Cómo modificaría el levantamiento —o, por el contrario, el endurecimiento— de las sanciones estadounidenses la viabilidad de las reformas propuestas? ¿Qué escenarios alternativos contemplan los autores para una economía sometida a distintos grados de presión externa? ¿Qué efectos tendría la continuidad de las sanciones sobre la capacidad del Estado para financiar la estabilización, atraer inversión extranjera o reconstruir la infraestructura energética? Estas no son preguntas accesorias, sino variables determinantes para evaluar la factibilidad de cualquier programa de transformación.

La reflexión de los cinco economistas no ocurre en medio de un vacío. Los líderes del Cuba Study Group que patrocina las reflexiones de Cuba Transformación han afirmado que la isla tiene una única opción, plegarse a negociar en términos totalmente hostiles y llegar a un acuerdo de desmantelamiento del actual régimen político, impuesto desde Washington. Hasta ahora los cinco economistas han optado por mencionar las sanciones y la política estadounidense, cuando las mencionan, como algo que no merece discutir, o que va a jugar un papel positivo, cuando Estados Unidos ofrece un paquete de ayuda a la transformación. ¿Cómo se pasa de la hostilidad extrema a la ayuda benevolente a las transformaciones? No es preciso afirmar que los cinco economistas asumen las mismas premisas que ha expuesto Carlos Saladrigas, o Ricardo Herrero en su artículo con Michael Bustamante en Foreign Affairs, pero tampoco que no. En política es tan importante lo que se dice como lo que no. Es justo decir que hay falta de claridad.

La omisión resulta especialmente significativa porque las sanciones no constituyen únicamente un problema de política exterior estadounidense. Sus efectos inciden directamente sobre variables centrales de la política económica cubana: la disponibilidad de divisas, el acceso al crédito y al sistema financiero internacional, el costo de las importaciones y la relación comercial con terceros países, la inversión extranjera, el suministro de combustibles y, en consecuencia, el funcionamiento cotidiano de prácticamente todos los sectores productivos.

El público interesado en el futuro de Cuba se beneficiará de la lectura de estas ponencias. Sus autores ofrecen diagnósticos valiosos y propuestas que contribuyen a elevar la calidad del debate nacional. No obstante, el análisis permanece insuficientemente desarrollado en aspectos esenciales para comprender el funcionamiento de una economía social de mercado con equidad. Las ponencias explican con mayor detalle cómo ampliar los espacios del mercado que cómo articular las relaciones entre mercado, Estado y protección social a lo interno y en la política económica exterior. Tampoco desarrollar suficientemente los mecanismos mediante los cuales el sector privado y el sector público deben integrarse en un mismo sistema económico, preservando simultáneamente la competencia, la eficiencia y la cohesión social.

En algunos de estos aspectos, incluso, cabe preguntarse si las 176 anunciadas recientemente por el gobierno cubano no avanzan más allá de las formulaciones generales medidas contenidas en Cuba Transformación . Esa comparación resulta indispensable. La discusión ya no gira exclusivamente en torno a la necesidad de introducir mayores espacios de mercado; Sobre ese punto existe hoy un consenso mucho más amplio que hace apenas una década. El verdadero debate consiste en determinar cuáles reformas son políticamente viables, económicamente sostenibles e institucionalmente implementables bajo las severas restricciones que enfrenta el país.

Por esa misma razón sorprende que las ponencias apenas dialogan con el paquete de medidas anunciadas por el gobierno de Díaz-Canel. Independientemente de la valoración que merezcan esas iniciativas, constituyen actualmente el principal marco oficial de reforma económica en Cuba. Ignorarlas reduce el alcance práctico del análisis y priva al lector de una comparación que habría permitido identificar coincidencias, diferencias y posibles espacios de convergencia entre ambas propuestas. Por ejemplo, el gobierno, a través del viceministro Carlos Luis Jorge, ha afirmado la disposición a una “solución razonable” a demandas de restitución de activos confiscados a cubanos emigrados, con disposición a invertir. ¿En qué medida esa postura coincide con las visiones de los cinco economistas sobre la importancia de la diáspora cubana en la recuperación del país? ¿Es insuficiente? ¿Cuáles deben ser las respuestas desde la diáspora o los gobiernos de los países donde se asientan esos emigrados, en primer lugar, Estados Unidos? Las loas a lo positivo que puede ser la diáspora y Estados Unidos son buena poesía. Las recomendaciones de política económica suelen precisarse en prosa.

El orden de las prioridades también merece una reflexión. Resulta difícil analizar con rigor la crisis alimentaria, el deterioro del gasto social, la pérdida del poder adquisitivo de los salarios o incluso el retroceso de indicadores históricamente emblemáticos, como la mortalidad infantil, sin incorporar al análisis el efecto que las últimas sanciones han tenido sobre la disponibilidad de divisas, combustibles, financiamiento e inversión más elementales. Ello no significa atribuir todos los problemas del país a factores externos; significa, simplemente, reconocer que cualquier diagnóstico que excluya una de las principales restricciones estructurales de la economía cubana nace inevitablemente incompleto.

Democracia, estado de derecho y economía :

Un tercer aspecto merece especial atención. Pedro Monreal y Mauricio de Miranda sostienen que la transición hacia un sistema democrático pluripartidista y un Estado de derecho constituye una condición indispensable para el éxito de la reforma económica. Se trata de una perspectiva normativa defendible. Sin embargo, las ponencias dedican escasa atención a la abundante literatura de economía política comparada que cuestiona la existencia de una única secuencia institucional para los procesos de transformación económica.

Llama la atención limitada la consideración de las experiencias de China y Vietnam, cuyos procesos de reforma combinan una progresiva liberalización económica con una apertura política mucho más restringida. Es cierto que ambos casos presentan importantes déficits en materia de derechos civiles y libertades políticas, desde una perspectiva liberal. Pero precisamente por ello constituyen contraejemplos que cualquier análisis comparado debería abordar con profundidad antes de afirmar que la democratización liberal constituye una condición necesaria para el desarrollo de una economía social de mercado.

Más llamativa aún resulta la ausencia de referencia al concepto de Estado de derecho —traducido habitualmente como “gobierno mediante el derecho” o “Estado mediante el derecho”— desarrollado por el politólogo chino Pan Wei. Su propuesta no pretende sustituir el ideal liberal del Estado de derecho ( rule of law ), sino explicar una secuencia alternativa de construcción institucional en la que el fortalecimiento de la capacidad administrativa del Estado, la profesionalización de la burocracia y la institucionalización de un orden jurídico relativamente previsible preceden a una eventual ampliación de la competencia política. Aunque esta perspectiva ha sido objeto de críticas desde posiciones liberales, constituye uno de los principales referentes teóricos del debate contemporáneo sobre las reformas institucionales en China y difícilmente puede ignorarse en una discusión comparada sobre los procesos de transformación económica.

Las ponencias parecen descartar esa posibilidad desde el inicio al afirmar que Cuba carece de tiempo para un proceso gradual de reformas. Sin embargo, esa afirmación constituye una hipótesis empírica que requiere demostración, no un supuesto que pueda darse por establecido. La urgencia de la crisis económica es indiscutible, pero de ella no se desprende necesariamente que una apertura política liberal con elecciones multipartidistas deba preceder a la transformación económica ni que ambas deban avanzar al mismo ritmo.

Defender el empoderamiento de la ciudadanía en Cuba es perfectamente legítimo. También es evidente la necesidad y la conveniencia de la descentralización económica y política. Aunque la transferencia de poder desde los niveles centrales a los locales es un dilema complejo, resalta, como refiere Gerard Roland, que durante la primera fase de las reformas de los socialismos en el este de Asia las ganancias más importantes de productividad y ampliaciones de capacidades productivas ocurrieron en las empresas, a nivel de villas y pueblos, no exigir privadas, sino en integraciones público-privadas. Kelan Lu ha demostrado la importancia de la descentralización y de las políticas provinciales y municipales en China para atraer inversión extranjera directa, particularmente de los emigrados.

Sin embargo, nada de esa trayectoria encaja bien con la exigencia de Monreal y de Miranda sobre la imprescindibilidad de una transición previa o paralela a “un estado democrático de derecho”. Durante décadas, la literatura sobre modernización ha sostenido una secuencia diferente. Autores como Samuel Huntington, Seymour Martin Lipset y Adam Przeworski, desde perspectivas distintas, coinciden en señalar que el desarrollo económico modifica la estructura social, fortalece nuevos actores económicos y amplía progresivamente las demandas de participación política. Aunque discrepan en aspectos fundamentales, ninguno de ellos sostiene que existe una secuencia universal aplicable a todos los procesos históricos.

La evidencia empírica tampoco permite concluir que las democracias liberales presentan, de manera sistemática, un mejor desempeño económico que los regímenes no democrático-liberales. La investigación comparada muestra resultados considerablemente más matizados. Existen democracias liberales con trayectorias económicas exitosas y otras profundamente estancadas, del mismo modo que existen regímenes con visiones alternativas que han impulsado procesos extraordinarios de crecimiento y otros que han conducido a graves fracasos económicos. Más que el tipo de régimen considerado aisladamente, la calidad de las instituciones estatales, la capacidad administrativa, la estabilidad macroeconómica y el diseño de las políticas públicas parecen explicar una parte mucho más significativa de esas diferencias.

Desde esa perspectiva, la cuestión relevante no consiste únicamente en determinar si Cuba debe democratizarse, sino en analizar qué secuencia institucional ofrece mayores probabilidades de producir crecimiento económico, estabilidad política y ampliación de las libertades. La experiencia internacional sugiere que no existe una trayectoria única. Buena parte de la literatura comparada apunta a que la consolidación de una economía mixta, la expansión gradual del pluralismo económico y una liberalización política progresiva pueden generar condiciones más favorables para acuerdos duraderos que una transformación simultánea de todas las instituciones políticas y económicas. Monreal y de Miranda ofrecen una perspectiva ideológica legítima, pero no demuestran que adoptar la misma sea una precondición necesaria para una transición óptima a una economía de mercado.

En el caso cubano existe, además, un elemento que las ponencias apenas consideran. Mientras permanezca vigente una política estadounidense específicamente orientada a influir en la evolución política interna de la isla mediante sanciones económicas, cualquier proceso de competencia electoral se desarrollará bajo un contexto excepcional de presión externa ilegítima. Esa circunstancia introduce un problema adicional de soberanía que no puede separarse del análisis sobre la democratización. Ignorar esa interacción empobrece la discusión sobre las posibles secuencias y políticas de la reforma y reduce la complejidad de un problema cuya naturaleza es, por definición, simultáneamente económica, política e internacional.

No hay mérito alguno en la premisa de que a corto plazo, un gobierno cubano plegado a las demandas de la Ley Helms recibiría un alivio de las sanciones por parte de Estados Unidos. El tema es que la adopción de la opción plattista tiene importantes costos políticos y económicos, como el desmantelamiento de las capacidades para una política interna y externa independiente, la condición martiana, a largo plazo. Trump no está jugando cuando afirma su aspiración a “poseer a Cuba pronto”.

Reconocer esa complejidad no implica restablecer importancia a la importancia de las leyes, a la seguridad jurídica para los inversionistas, ni a las libertades políticas. Significa, simplemente, aceptar que las trayectorias de reforma rara vez responden a modelos lineales y que la experiencia aconseja desconfiar de las secuencias y alternativas presentadas como históricamente inevitables (Cuba’s only Choice»). Incluso desde el realismo, Cuba, como gobierno y país, tiene espacios y alternativas para negociar su inserción internacional en esta hora difícil. En ese esfuerzo, las preguntas de Cuba Transformation tienen importantes méritos, y sus respuestas, grandes déficits.