Por Joaquin Benavides Rodríguez *
El instrumento
socialista capaz de generar la resistencia creativa, a que llama el Presidente
de la Republica y Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de
Cuba, en las difíciles y peligrosas circunstancias que estará atravesando la economía
nacional en los próximos meses y años, será en mi opinión, la utilización del
Mercado por las empresas estatales, privadas y cooperativas. Este instrumento
ya fue probado y dio un extraordinario resultado en China y Vietnam. Solo es
rechazado en nuestras condiciones, por la burocracia estatal de los
ministerios, acostumbradas a métodos de Ordeno y Mando sin responder por resultados,
por las empresas estatales acostumbradas al subsidio del presupuesto del estado
y por algunos intoxicados por teorías provenientes de la antigua URSS que no se
confirmaron en la práctica.
Que las empresas
operen bajo reglas de mercado no supone que la economía en su conjunto se
convierta en una economía donde el mercado sea quien imponga las reglas. En la economía
en su conjunto tiene que operar la Planificación, ejercida por un Gobierno que está
regido constitucionalmente por el Partido Comunista de Cuba, que a su vez puede
operar con sus organizaciones de base en
todos los centros de trabajo e instituciones del país. No sería el mercado
quien regiría sobre la economía del país en su conjunto; seria el Estado
Socialista, gobernado por un Partido Comunista, que utilizaría el mercado como
un instrumento en mano de las empresas para desarrollar con eficiencia e innovación
la producción, principalmente de alimentos y abrirse al comercio exterior.
No podría haber contradicción
en que las empresas operen según reglas de mercado y la política socialista que
tiene que garantizar el Estado. Mas bien ocurriría lo contrario. El mercado conduciría
a las empresas a incrementar sus producciones y a obtener mayores resultados,
que se traducirían en mayores ingresos al Presupuesto, que es la base para
financiar el desarrollo social gratuito de la educación y salud, tal como hasta
hoy, y para garantizar, además la protección económica a la población
vulnerable, considerando como tal, a la que no le fuera posible consumir lo
necesario para su subsistencia. Debería ser, no en especie, sino en dinero
(pesos cubanos), para que cada cual pueda decidir cuales bienes o servicios
consumir.
Paralelamente todas
las empresas deberían ser facultadas para acceder directamente al comercio
exterior, para exportar y para importar sus insumos para producir, utilizando
principalmente las vías que les facilita que el país sea socio de los BRICS.
Los ministerios de Comercio exterior y de Relaciones exteriores deberían
negociar y activar las gestiones para que las empresas puedan comerciar
directamente con empresas de los BRICS.
Cuando la epidemia de
la COVID el Presidente de la Republica y Primer Secretario del Partido asumió
directamente la conducción de vencer la peligrosa enfermedad, y como parte de
ella el desarrollo de las vacunas que la controlaron eficazmente. Me atrevo a
proponer con todo respeto, que ante la peligrosa situación que afronta la nación
con su economía, principalmente en la alimentación de la población y en el
desarrollo de las exportaciones como vía insustituible para lograr
independencia económica, el compañero Miguel Diaz Canel, Primer Secretario del
Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, asuma directamente la conducción
de la economía para la producción de alimentos y el desarrollo de las
exportaciones, que hagan posible garantizar la vitalidad de la economía del país.
11/01/26
*Joaquín Benavides Rodríguez. Ocupó el cargo de Jefe del Departamento económico del Comité Central (1977- 1980). El de Ministro- Presidente del Comité Estatal de Trabajo y Seguridad Social de Cuba (1980-1986). Fue Ministro de Gobierno y Presidente de la Comisión Nacional del Sistema de Dirección de la Economía (1986-1991). Entre 1991 y 2003 ocupó el cargo de Viceministro de Economía del Ministerio de Transporte.
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