Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

jueves, 4 de enero de 2018

Ministerio del Trabajo acepta diálogo con cuentapropistas

El nuevo orden mundial está aquí

Ilustración: Rebecca Zisser / Axios
Se está desarrollando un nuevo orden mundial, que ya no está claramente dominado por Estados Unidos y sus valores.
Eso puede parecer hiperbólico, pero no lo es. El mundo está palpitando con varias corrientes que ponen en riesgo el orden dominado por Estados Unidos y en declive. Ian Bremmer , fundador y presidente de Eurasia Group, y uno de los analistas más inteligentes de las tendencias mundiales, llama a esto una "recesión geopolítica".
Las causas:
  • China se afirma con entusiasmo y sistemáticamente como una fuerza global con acuerdos comerciales, inversiones y posturas. La nación, a pesar de todos sus defectos, está aumentando.
    • Trump abandonando la Asociación Transpacífica , el acuerdo comercial multinacional, le dio a China enormes oportunidades políticas y económicas en su vecindario.
  • Trump agita ansioso y sistemáticamente a los estadounidenses que se embarcan en el extranjero, y ataca a la ONU y otras instituciones que ayudaron a mantener unido un mundo posterior a la Segunda Guerra Mundial.
    • Bremmer: "En la medida en que Trump ha tenido algún impacto en el escenario global, con mucho, el impacto más importante es la oportunidad que le brindó al presidente chino".
  • Alemania, Francia y Gran Bretaña, azuzados por el populismo creciente similar a la interrupción que golpeó la política de Estados Unidos, están mirando cada vez más hacia adentro, y lejos de una voz europea unificada. La influencia de Europa está en clara declinación.
  • Mientras que Trump absorbe mucha atención y culpa , mucho de este cambio se puso en marcha antes de que él llegara. El combo de redes sociales + políticas de identidad + noticias falsas ha resultado en una menor legitimidad para la mayoría, si no para todos, de los gobiernos occidentales.
Los corresponsales de LA Times entrevistaron a líderes, diplomáticos y académicos de todo el mundo, y encontraron otras potencias ansiosas por llenar el vacío mientras Estados Unidos retrocede:
  • "En una serie de cuestiones de política , Trump ha tomado posiciones que descalificaron a Estados Unidos del debate o lo hicieron irrelevante".
  • "China ahora ha asumido el manto de luchar contra el cambio climático, una cruzada mundial que encabezó Estados Unidos alguna vez".
  • "Rusia se ha hecho cargo de las conversaciones de paz sirias , también una vez el ámbito de la administración estadounidense".
  • "Francia y Alemania a menudo son ahora los países a los que los miembros de la OTAN aspiran".
Bremmer explica por qué esto es importante : "Estamos enfrentando al menos un período de cinco o diez años en el que va a haber una gran ausencia de liderazgo mundial, y eso generará muchos más conflictos".
  • Contrapunto: Trump muestra liderazgo moral y se pronuncia en contra del régimen teocrático en Irán, algo que Obama evitó en su decidida búsqueda de un acuerdo nuclear. Pero el mundo está fracturado en este tema. Los europeos no están con nosotros.
Sé inteligente : a pesar del caos y la catástrofe de este año épico, las economías nacionales y mundiales se encuentran en una rara recuperación sincronizada , y el mundo no ha enfrentado el tipo de crisis trascendente que podría tener el próximo año: una conflagración en Oriente Medio, un terrorista espectacular, o un enfrentamiento caliente en la península de Corea o en el Mar del Sur de China.
  • Solo en el momento de la emergencia veremos el costo de confianza de "América primero", así como las tendencias tectónicas que alimentaron el ascenso de Trump y han acelerado la marginalización de las instituciones estabilizadoras a las que burla y se burla.

Concluir el Internacional de Varadero prioridad de constructores


Por Bárbara Vasallo
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Varadero, (ACN) Incorporar al principal destino de sol y playa de Cuba 940 habitaciones del Hotel Internacional, figura entre las prioridades de los constructores para el 2018, dijo a la ACN Roberto Rovira, director de la Empresa de Construcción y Montaje de Obras del Turismo Hicacos.

   El hotel, en etapa de terminación, proceso que debe finalizar en diciembre de este año, se levanta en un área más alejada de la duna, pero de excepcionales condiciones de playa, y posee elementos arquitectónicos del otrora emblemático inmueble de los años 50 del siglo XX, demolido, adecuado a las exigencias de los estándares actuales.

  Rovira explicó que este año deberán crecer discretamente en fuerza de trabajo, pero las estructuras y demandas fundamentales, incluyendo los equipos, están garantizadas para acometer también el inicio de la inversión del Complejo Oasis, con mil 100 capacidades màs y un Centro Comercial, justo a la entrada de la Penìnsula de Hicacos.

  Para la fuerza constructiva de Varadero el 2017 fue de duro bregar, pues concluyeron el Hotel Iberostar Bella Vista Varadero (Conchas Uno) con 837 habitaciones, remodelaron otras 300 y concluyeron una confortable terminal de ómnibus para los trabajadores procedentes de las provincias del oriente cubano que viven albergados ,y tres veces al año viajan para reencontrarse con sus familias.

  Esa obra beneficia a más de tres mil 440 obreros albergados, constituye especial atención al hombre y fue ejecutada a un costo de más de un millón de pesos en ,moneda total, informó Yenisleydis Rodríguez, directora del grupo EQUIVAR, especializados en labores constructivas.

  Roberto Rovira, recientemente condecorado por el Consejo de Defensa de la provincia de Matanzas, por sus aportes al trabajo de la recuperación después del azote del huracán Irma, destacó el esfuerzo de los constructores para reanimar en solo 62 días, unas cuatro mil habitaciones en 32 hoteles que sufrieron los embates del poderoso ciclón.

  Terminar en este año 30 viviendas en el barrio La Verbena, y el parque fotovoltaico de la ciudad de Cárdenas, y proseguir junto a la Empresa Eléctrica las labores de la primera etapa del cable soterrado en áreas del Centro Histórico de Varadero, se incluyen también en el ambicioso programa de la entidad constructora.

Amplia variedad de envases para el tabaco torcido de exportación (+Fotos)

Creado el Jueves, 04 Enero 2018 08:59 | Ana Leticia López Enamorado | Foto: Cubadebate
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La Habana, 4 ene (ACN) La fábrica de envases para el tabaco Arca, única de su tipo en el país, aspira producir una amplia variedad de recipientes especiales y corrientes, en aras de incrementar el liderazgo del habano en el mercado internacional.

Yulianela Bernal, directora de desarrollo de la entidad, perteneciente al Grupo Empresarial Tabacuba, comentó a la ACN que alrededor de 400 surtidos conforman la línea de trabajo, la cual varía según la longitud, el grosor y el diámetro de la vitola.

   Argumentó que desde el punto de vista de calidad y diseño, los envases adquieren mayor relevancia; no obstante, a partir de esta moderna industria podremos satisfacer la demanda y, a la vez, ajustarnos a los estándares de calidad existentes en el mundo, afirmó.

   Señaló que para la sostenibilidad de la fábrica resulta imprescindible la capacitación de los trabajadores, quienes suman hoy 347, y agregó que en la firma de cada contrato con los productores se incluye ese importante aspecto.

   Bernal puntualizó que los fabricantes de los equipos, provenientes de Alemania, España e Italia, se han encargado del proceso de montaje y de explicar a los operarios y al personal de mantenimiento cómo funcionan.

   Refirió, además, que disponen de máquinas conectadas a internet, cuyos empresarios desde el exterior comprueban su actividad, y ante errores detectados a los aparatos ofrecen información sobre su posible solución.

   Arca, ubicada en el capitalino municipio de Guanabacoa, resulta estratégica para el avance de la industria tabacalera en el país, al sustituir importaciones por más de tres millones de dólares, y contar con una capacidad de producción de ocho millones de envases al año.

   También la fábrica tiene como objetivo la producción y comercialización de envases de madera dirigidos al tabaco de exportación, humidores, tablas entrecamadas, láminas, calzos de cedro y otros artículos.

   Asimismo, dispone de una tecnología más ecológica, menos contaminante, y consumidora de pocos recursos y energía.    

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Cabaiguán se inicia en la generación eléctrica

La nueva central eléctrica se construye con asesoría de la República Popular China en la periferia de Cabaiguán.Foto: Karel López Duardo
CABAIGUÁN, Sancti Spíritus.–Dos fuentes muy diferentes por sus características, pero igualmente promisorias por su aporte, configuran el debut de este territorio en el mundo de la generación de energía: la nueva central eléctrica alimentada por diésel, hoy en fase avanzada de montaje, y el parque solar fotovoltaico que acaba de ser sincronizado al Sistema Electroenergético Nacional (SEN).
La primera de ellas, la central eléctrica, está compuesta por 16 generadores que totalizan una potencia de 30 megawatts y representa un proyecto de notable utilidad para la reducción de las pérdidas eléctricas y la disminución del bajo voltaje en el centro del país.
Raidel Díaz Vega, director de inversiones de la Empresa Eléctrica Sancti Spíritus, confirmó a la prensa que la obra, cuyo costo asciende a más de 14 millones de pesos, además de sincronizarse en un futuro al SEN, permitirá crear un microsistema para trabajar en forma de isla, lo cual resulta de gran utilidad para el enfrentamiento a los huracanes o cualquier otra contingencia.
Según el especialista, a la hora de decidir la ubicación de la central se tuvieron en cuenta dos aspectos fundamentales: la existencia en la zona de una instalación, cuya construcción civil había quedado paralizada sobre el 2006 cuando ya se encontraba aproximadamente al 90 %, y la cercanía a la refinería de petróleo Sergio Soto, que evitará el costoso trasiego de combustible por pipas desde largas distancias.
En estos momentos en el territorio se labora también en una línea de transmisión entre las ciudades de Cabaiguán y Fomento con vistas a beneficiar a los clientes de este último municipio, que hoy se encuentra enlazado solo desde Placetas, perteneciente a la vecina provincia de Villa Clara.
Por su parte, el nuevo parque solar fotovoltaico tiene una potencia instalada de 4,4 megawatts y constituye el primero que se concluye en el país con la tecnología de hincado de pilotes y el mayor de los 17 previstos a montar en suelo espirituano.
Construido en la zona de Neiva en algo más de cinco meses y valorado en más de 12 millones de pesos, el enclave se encuentra sincronizado desde hace poco más de diez días al SEN, periodo en el que ya ha entregado más 160 megawatts.

miércoles, 3 de enero de 2018

Turismo en Cuba: récord y expectativa

A pesar de las afectaciones dejadas por el huracán Irma en instala
ciones hoteleras la llamada industria sin chimenea, molió en grande...

IGOR GUILARTE FONG, Cubahora


A pesar de la destrucción dejada a su paso por el no bien recordado huracán Irma —equivalente a los 500 millones de dólares— y que dañó particularmente la infraestructura hotelera de cayería y de playa ubicada a lo largo de la franja norte del país, el 2017, cuya hoja acabamos de pasar en el calendario, se inscribió como un año histórico, al establecer nuevos récords para el turismo.

El meteoro pasó su escoba por Guardalavaca, Santa Lucía, los cayos, Varadero y La Habana, los principales destinos turísticos, poco antes del inicio de la temporada alta. En esos días, alrededor del 88.5 por ciento de los extranjeros de paso por Cuba estaban alojados en dichas instalaciones. Más de 10 625 viajeros debieron ser protegidos. Si bien los perjuicios materiales no fueron muy graves, se generalizó la percepción de que era imposible una recuperación inmediata, lo que hizo decrecer los indicadores de ingreso al país en los meses siguientes al impacto ciclónico.


A pesar de los pesares, ya al cierre de noviembre se había alcanzado un arribo de 4 millones 257 mil 754 visitantes internacionales. Semejante incremento se traduce en un sobrecumplimiento del 15 por ciento del plan y un 19.7 por ciento de crecimiento respecto a igual periodo en el 2016. Y las estadísticas, por supuesto, deberán crecer con los datos correspondientes a diciembre; desconocidos al momento de redactar estas líneas. Eso sí: las miras estaban centradas en cerrar el año con la inédita cifra de 4 millones 700 mil turistas, que representaría 11.9 por ciento por encima de lo planificado.

Con el 23 por ciento de los arribos, Canadá continuó en la cima del podio entre los países emisores. Sin embargo, en los últimos tiempos ha venido mostrando cierto descenso y, en consonancia, no ha cumplido los índices estimados de ingresos monetarios a partir de problemas asociados al debilitamiento de su moneda en el ámbito internacional. Ante ese escenario, los contratos del turismo en 2017 se rubricaron en dólares estadounidenses, que conllevó un encarecimiento del destino. Felizmente, otros mercados mantuvieron un comportamiento estable. Detrás de los de la bandera de la hoja de arce, se situaron los Estados Unidos —aun con el bloqueo y las retrógradas medidas de la era Trump— y los cubanos residentes allí, que sumaron 1 millón 25 mil 521 viajeros.


Mientras, los mercados tradicionales que más crecieron fueron Francia, Italia, Rusia, España, Argentina y Brasil; superando, igualmente, sus respectivos récords. Destaca el caso de Rusia, que desde el mes de agosto logró batir, con un crecimiento del 68 por ciento, la cifra histórica de paseantes en suelo antillano.

Durante la sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular, celebrada en diciembre pasado, el ministro de Turismo, Manuel Marrero Cruz, señaló que si bien existió un sobregiro en cuanto al número de visitantes extranjeros, el sobrecumplimiento no se reflejó de igual manera en la estancia en hoteles; además de apreciarse una ligera disminución de la estancia media en la Isla.

Como parte de la estrategia interna para aportarle mayor dinamismo y atractivo al sector, se implementaron las variantes de turismo de circuitos, eventos, aventura, naturaleza y el rural; así como la apertura de nuevos servicios asociados, instalaciones, marinas y operaciones aéreas. Fue tal el auge de laactividad de cruceros que reportó más de 397 500 visitantes.

Sobre la satisfacción del visitante, conocida a través del sistema de encuesta, quedaron en entredicho aspectos vinculados con la señalización vial, el cambio de moneda y la higiene en ciudades. Por otra parte, la relación calidad-precio del servicio, un asunto habitualmente peliagudo y que en otros momentos arrancó inconformidades, en 2017 se situó al 90.9 por ciento de aceptación. Además, buen número de turistas manifestó que recomendarían el destino Cuba a amigos y familiares, al igual que dejaron sentada su intención de repitencia.

EL AÑO QUE YA COMENZÓ

En la actualidad Cuba dispone de una planta hotelera superior a las 67 000 habitaciones, a las que se piensan agregar otras 20 000 para el año 2020, y totalizar 104 000 hacia 2030. Para ese entonces —es el anhelo expresado— deben haberse desarrollado 224 nuevas instalaciones y 32 ampliaciones, 24 proyectos de campos de golf con 11 hoteles asociados, 23 bases entre náuticas y marinas, 47 centros de recreación y aventuras.

Se cuenta, además, con 87 contratos de administración, 19 cadenas hoteleras extranjeras, 27 empresas mixtas; y 42 275 habitaciones (el 62.2 por ciento de la capacidad total del país) construidas con capital extranjero, de las cuales 87 por ciento son de categoría cuatro y cinco estrellas.

El alza de visitantes foráneos que ha venido experimentado la Mayor de las Antillas desde 2013 exige de una infraestructura capaz de responder a la creciente demanda y cada vez más acorde con los estándares globales de calidad del servicio.


De ahí que todas las proyecciones e inversiones del sector de cara al futuro, estén orientadas a lograr un turismo sostenible, y en correspondencia con la política nacional de enfrentamiento al cambio climático. En tal sentido, se han emitido regulaciones para demoler establecimientos que están en la primera línea de playa y velar porque las nuevas construcciones no tengan un impacto ambiental sobre las dunas.

Asimismo, se promueve la recuperación o conversión en hostales de inmuebles patrimoniales; al tiempo que se inserta en los proyectos el aprovechamiento eficiente de los residuos, y el ahorro energético mediante el montaje de calentadores solares, lámparas led e instalación de plantas propias para la desalinización del agua de mar.


Las inversiones, según dio a conocer el ministro Marrero Cruz en la ya citada sesión parlamentaria, se cumplen al 78 por ciento, en tanto se mantienen dificultades en los procesos inversionistas, originadas por la deficiente preparación de las obras, el atraso en los suministros de insumos y de equipos automotores. Para que se tenga una idea sobre este último aspecto, no se está recibiendo el parque suficiente para la renta de autos, situación que se prevé corregir este nuevo año, cuando comiencen a entrar 9 000 vehículos planificados.

Para la etapa anual que inicia, se encuentran en fase de negociación 95 proyectos de inversión extranjera, con posibilidades de concreción; a juicio de autoridades del Ministerio de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera.

La expectativa del turismo cubano es llegar en 2018, por vez primera, a los cinco millones de clientes, aparejado con el aumento de los ingresos. Se trata, sin dudas, de una cantidad ambiciosa y nada fácil, máxime, cuando la actual administración estadounidense ha puesto mayores restricciones a sus ciudadanos para que puedan viajar a la Isla. De seguro, lo que no faltará en ese empeño por conseguir nuevos récords será la voluntad de los trabajadores del sindicato del turismo y la hotelería; indiscutibles protagonistas y responsables de mantener en alza el sector más dinámico de la economía cubana; y segunda fuente de ingresos luego de la venta de servicios profesionales al exterior.

Unificación de tasas de cambio en Cuba: el olmo, las peras y el colmo

Por: Pedro Monreal González.

3 de enero de 2018

La unificación de las tasas de cambio fue abordada en la reunión del Parlamento cubano de diciembre de 2017. Se reiteró la importancia de alcanzar ese objetivo, agregándose el dato de que más de 200 especialistas, en 13 subgrupos, han estado trabajando intensamente en el tema y que, incluso, se han consultado a expertos extranjeros, aunque no quedó claro si se alcanzará la unificación de las tasas en 2018.

En cualquier caso, es muy positivo el reconocimiento de que se trata de un asunto que necesita ser resuelto lo antes posible. Un reciente artículo de Ariel Terrero, titulado “Moneda difícil”, ha comentado el tema. http://www.granma.cu/economia-con-tinta/2017-12-28/moneda-dificil-28-12-2017-23-12-37?page=1

Es un artículo interesante que, sin embargo, contiene al menos dos imprecisiones que conviene aclarar antes de que se conviertan en parte de una “leyenda” sobre la política económica contemporánea en Cuba. Una de las imprecisiones se refiere al proceso de toma de decisiones de las políticas públicas; la otra imprecisión se relaciona con la manera en que el entorno institucional condiciona la rentabilidad de las actividades económicas en la Cuba actual.

Poniéndole el cascabel político al gato económico

El artículo parece tratar de “explicar” la tardanza de la unificación cambiaria a partir de una supuesta falta de confianza que existiría entre los economistas en cuanto a sus propias capacidades para ofrecer soluciones. Ante la complejidad del problema, se limitarían a “elucubrar” fórmulas y no serían capaces de alcanzar acuerdos entre ellos.

Con todo respeto, ese es un planteamiento simplista que pudiera motivar que el lector no especializado considerase, erróneamente, que la responsabilidad por corregir la multiplicidad de las tasas de cambio en Cuba recae sobre los economistas.

Eso sería como pedirle peras al olmo, y la razón es sencilla de entender: la principal dimensión del reto de la unificación de tasas cambiarias no es técnica, sino política. Por tanto, no les corresponde a los economistas adoptar las decisiones respecto a las soluciones que se necesitan. Los economistas proponen opciones, los políticos toman las decisiones.

Es importante insistir en que la “complejidad del paso” es esencialmente de naturaleza política, y no técnica. Una unificación de las tasas de cambio que signifique la devaluación de la moneda nacional (peso cubano, CUP) respecto a la tasa oficial actual de 1 USD = 1 CUP, inevitablemente haría irrentables muchas empresas estatales. Un estudio riguroso, publicado en la principal revista económica del país, estimó en 38 por ciento el número de empresas de la muestra estudiada cuyos resultados contables se afectaría negativamente, en cuanto a su rentabilidad en divisas. Puede leerse aquí http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-16672016000400155&lng=es&nrm=iso#fn5
Mantener funcionando las empresas estatales que pasarían a ser irrentables en condiciones de una tasa de cambio única devaluada, implicaría considerar tres posibles opciones: en primer lugar, destinar miles de millones de pesos a subsidiarlas, si se decidiese que continúen funcionando en condiciones de irrentabilidad (el monto actual de subsidios empresariales, de 14,465 millones de pesos, ya es enorme); en segundo lugar, “cerrar” empresas o “racionalizar” sus operaciones, en caso de no pretender subsidiarlas o de no poder hacerlo; y en tercer lugar, una posible combinación de subsidios y de “racionalización”.
Esas decisiones consisten, esencialmente, en proporcionar respuestas a preguntas políticas, como las siguientes: ¿a quiénes se “empodera” y a quiénes se “desempodera” cuando se reasignan gastos del presupuesto para subsidiar las empresas irrentables?; ¿dónde relocalizar los miles de trabajadores resultantes del “cierre” o de la “racionalización” de empresas?; ¿cuál debería ser la escala y las reglas de funcionamiento del sector no estatal para poder absorber de manera efectiva los trabajadores desplazados de las empresas estatales?

No es difícil entender que las prioridades presupuestarias, el empleo, los salarios, y el tamaño del sector no estatal son cuestiones esencialmente políticas, no técnicas. Las soluciones, por tanto, deben venir del sistema político, no de los economistas.

No se refiere, necesariamente, a soluciones originadas en los profesionales de la política. Una propuesta de Programa de Estabilidad Económica (PEC) presentada hace poco propone establecer, provisionalmente, un órgano político consultivo compuesto, en no menos del 60 por ciento, por trabajadores estatales que laboren directamente en la producción, para facilitar vías de control obrero directo en el marco del proceso de decisiones relativos a la unificación de tasas de cambio. El Programa puede leerse aquí https://cubaposible.com/wp-content/uploads/2017/11/programa-de-estabilidad-economica-cuba0.pdf

¿Tirándole al mensajero?

No queda claro respecto a cuáles economistas se refiere exactamente el artículo, pero esa vaguedad brinda la oportunidad de hacer algunas precisiones acerca del trabajo de los economistas en relación con el tema de las tasas de cambio en Cuba.

Parecería ser que la referencia mordaz que se hace en el artículo a economistas “sesudos” indica que se trataría de los economistas que no trabajan actualmente como funcionarios de las instituciones oficiales que diseñan y aplican las políticas. Para simplificar, les llamaré economistas-académicos.

La imagen de que los economistas-académicos cubanos son “elucubradores” aquejados por una falta de confianza en sí mismos para proponer soluciones respecto a la complejidad monetaria y cambiaria de Cuba, y que, además, ni siquiera logran entenderse entre ellos, no se corresponde con la realidad.

Para empezar, no hace justicia al trabajo de análisis y a las propuestas que han realizado especialistas como Humberto Pérez, Joaquín Benavides, José Luis Rodríguez, Vilma Hidalgo, Juan Triana, Yaima Doimeadiós, Julio Carranza, Luis Gutiérrez, Pavel Vidal, Omar Everleny Pérez, o Jessica León, por mencionar algunos de los más citados.

El artículo tampoco parece querer admitir, o minimiza, que entre los economistas-académicos, y entre estos y los economistas-funcionarios, hay áreas de acuerdo sobre el tema, que obviamente coexisten con divergencias. Conviene anotar que ha existido colaboración científica, incluyendo la coautoría de publicaciones, entre economistas- académicos y economistas que se desempeñan como funcionarios, como han sido los casos de Carlos Pérez Soto, Anabel Barceló Pérez y Eduardo Hernández Roque.

La mención que hace el artículo a la “elucubración¨, en realidad ofrece la oportunidad para destacar lo meritorio que resulta el trabajo de los economistas-académicos cubanos. Por otra parte, lo de la “falta de acuerdo entre ellos” ofrece la oportunidad de destacar que el desacuerdo no solamente es un componente normal, sino sobre todo positivo, del debate científico, en cualquier campo de las ciencias.

Los economistas-académicos cubanos deben hacer su trabajo en medio de una lastimosa penuria de datos, y lo hacen razonablemente bien, aunque irracionalmente parecería exigírseles un grado de precisión analítica para la que no existen condiciones de trabajo.

La mínima disponibilidad de estadísticas oficiales publicadas no puede ofrecer una base adecuada para que los economistas-académicos (ni los sociólogos, ni los politólogos, ni los antropólogos, ni los psicólogos, ni nadie) puedan entender con precisión un sistema social complejo como el que se articula alrededor de la multiplicidad cambiaria, lo cual obviamente limita la posibilidad de proponer soluciones. Sin embargo, eso pudiera cambiar muy rápidamente si los políticos decidiesen resolver la penuria informativa que hoy retrasa el trabajo de los científicos sociales.

Háganse públicas las estadísticas empresariales que permitirían “modelar” la rentabilidad bajo diversas variantes de tasas de cambio, los datos sobre niveles de empleo y de ingresos del sector estatal, cooperativo y privado (desagregados por calificación laboral, género, etnia, territorio y edad), el coeficiente de desigualdad (índices de Gini y Palma), el índice de pobreza, el valor de la canasta básica, y la distribución precisa de los subsidios empresariales, entre otros datos necesarios, y con toda seguridad las “elucubraciones” darían paso a variantes de soluciones técnicas detalladas que pudieran ser discutidas de manera razonada.

Sería el colmo pedirles a los economistas-académicos, y a otros científicos sociales, que hagan diagnósticos y que propongan soluciones precisas sin que puedan disponer de los datos que necesitan para su trabajo. Equivaldría a pedirle a un médico que hiciera un diagnóstico cabal y que propusiera un tratamiento efectivo sin haber podido tomar la temperatura, la presión arterial, y sin conocer los resultados del análisis clínico de un paciente.

De hecho, las limitaciones estadísticas actuales que afectan el trabajo de los economistas-académicos empobrecen el propio análisis que -con mayor acceso a datos- pudieran hacer los economistas-funcionarios. El enriquecimiento de un debate entre especialistas se beneficia de la diversidad de criterios.

Una cuestión adicional: aun contando con las estadísticas relevantes, seguramente existirían desacuerdos entre los economistas, pero eso no podría ser considerado como un problema. Es lo que debe esperarse del funcionamiento de las ciencias sociales. Primero, porque no son ciencias exactas. En segundo lugar, porque esa es la manera en la que funciona el análisis económico. El conocimiento sobre la economía se produce por aproximaciones sucesivas a una realidad que se encuentra en constante cambio en sus diversas dimensiones (económica, social, política, e ideológica).

La rentabilidad no es esencialmente un problema de dualidad cambiaria 

La segunda imprecisión del artículo que debe aclararse es la relativa al presumible efecto diferenciado que tendría la multiplicidad de tasas de cambio sobre el sector no estatal (supuestamente favorecido) y sobre las empresas estatales (supuestamente desfavorecidas). Refiriéndose a las distorsiones que introduce en la economía nacional la multiplicidad de tasas cambiarias, el artículo plantea que “tales deformaciones favorecen hoy a las formas de gestión no estatales, en detrimento de las empresas estatales”.

Tal noción es incorrecta, al menos por dos razones. En primer lugar, porque lo que funciona “en detrimento” de las empresas estatales no son unas deformaciones generales -enunciadas en abstracto- que operarían mal para esas empresas y que, en cambio, funcionarían bien para el sector no estatal.

Lo que actúa “en detrimento” de las empresas estatales es una deformación muy específica que solo funciona para el caso de las empresas estatales: una tasa de cambio oficial sobrevaluada. Es decir, la deformación concreta que significa tener que operar bajo la ficción administrativa de que un peso cubano (CUP) es tan fuerte como un dólar estadounidense (USD). En realidad, el problema para una parte de las empresas estatales en Cuba no es que existan múltiples tasas de cambio en el país, sino que esas empresas estatales deban utilizar forzosamente una tasa de cambio que es “la peor de todas”.

En segundo lugar, la sobrevaluación de la tasa de cambio oficial (1 USD = 1 CUP) no opera simétricamente para todo el sector estatal. Funciona, principalmente, “en detrimento” de las empresas estatales exportadoras o de las dedicadas a la sustitución de importaciones. Una moneda nacional sobrevaluada encarece las exportaciones y abarata las importaciones. En el caso de una empresa estatal que produzca para el mercado nacional utilizando insumos nacionales, una tasa de cambio oficial sobrevaluada no debe tener un impacto significativo en su rentabilidad. Es decir, no puede hablarse -en general- de que la distorsión de una tasa oficial sobrevaluada afecte por igual a todas las empresas estatales.

Por otra parte, las actividades del sector privado operan sobre la base de una tasa de cambio cuya determinación depende, esencialmente, de las condiciones del mercado y no de un “ukase” administrativo. Se trata de la llamada tasa de cambio de CADECA, concebida para operaciones de cambio al detalle, para individuos. Como se sabe, ninguna actividad del sector privado nacional asume la forma jurídica de una empresa.

A diferencia de las empresas estatales, las actividades del sector privado expresan balances contables que incluyen una tasa de cambio (la de CADECA) que es coherente con una fundamentación económica, y no con una decisión simplemente administrativa. Naturalmente, la tasa de CADECA no refleja toda la correlación entre la oferta y la demanda de divisas del país, ni es una tasa determinada “libremente” por el mercado, pues existe seguimiento por parte del Banco Central y pueden producirse intervenciones de esa entidad reguladora en caso de que fuese necesario. No obstante, comparativamente, la tasa de CADECA parece estar económicamente mejor fundamentada que cualquier otra tasa de cambio en Cuba.

En sentido estricto, las actividades del sector privado no se ven favorecidas por una “deformación” cambiaria. Las actividades privadas funcionan con una tasa de cambio que -en términos relativos- pudiera ser considerada hoy como “la mejor de todas”.

En el caso de Cuba, las empresas estatales y las actividades privadas operan con distintas tasas de cambio. Ni las empresas estatales, ni el sector privado en Cuba, han escogido el entorno institucional dentro del cual deben funcionar. Ese entorno les ha sido “dado” por quien único puede hacerlo: el Estado. La rentabilidad de una actividad económica es el resultado de múltiples factores condicionados por ese entorno, siendo uno de esos factores la tasa de cambio.

Cualquier análisis medianamente objetivo de esos marcos institucionales permitiría entender, rápidamente, que el sector privado nacional funciona con un marco mucho más restrictivo que el que existe para la empresa estatal. El hecho de que el sector privado opere con una tasa de cambio que, al no ser una distorsión, lo “favorece”, debe ser contrastado con los numerosos factores que operan en “detrimento” del sector privado, incluyendo la rusticidad de sus formas institucionales, el inestable entorno regulatorio en que deben funcionar, y la aplicación imprevisible de cambios en las “reglas del juego”, entre otros.

Conviene anotar que la eventual adopción de una tasa de cambio única pudiera representar una devaluación respecto a la tasa de cambio oficial con la que opera hoy la empresa estatal, y probablemente la nueva tasa unificada sería distinta respecto a la tasa de cambio con la que ha funcionado hasta ahora el sector privado. Consecuentemente, una nueva tasa de cambio única pudiera producir efectos negativos no solamente para algunas (no todas) las empresas estatales, sino también para algunas (no todas) las actividades privadas.

Anotaciones finales

El artículo “Moneda difícil” parece sugerir proposiciones que no reflejan adecuadamente la realidad nacional. Es necesario rectificarlas. El entendimiento correcto del tema pudiera ser reformulado de la siguiente manera:
  • La “tardanza” de la unificación cambiaria no puede ser explicada a partir de una supuesta falta de confianza en sí mismos por parte de los economistas, que los incapacitaría para hacer propuestas y para alcanzar acuerdos. Los problemas con las decisiones que explican la “tardanza” no son esencialmente de orden técnico, sino político. Es imprescindible entender la complejidad del asunto y también es indispensable poder precisar el plano de análisis donde debe concentrarse el análisis sobre la “tardanza”: el plano político.
  • La responsabilidad por corregir las distorsiones derivadas de la multiplicidad cambiaria y de la utilización de una tasa de cambio oficial sobrevaluada corresponde, por tanto, a la esfera política, no a los economistas.
  • El trabajo de los economistas-académicos cubanos, en el tema de las tasas de cambio, ha sido encomiable cuando se considera el contexto de lastimosa penuria de datos en el que han debido trabajar. Ese entorno pudiera cambiar muy rápidamente si los políticos decidiesen resolver la penuria informativa que hoy retrasa el trabajo de los científicos sociales.
  • No existen en Cuba “deformaciones” generales en materia de tasas de cambio -mencionadas en abstracto- que simultáneamente funcionen en “detrimento” de todas las empresas estatales y que, a la vez, “favorecen” a todo el sector no estatal. Ese es un mito apoyado en un análisis extraviado.
  • En Cuba existe un sector de empresas estatales que utiliza una tasa de cambio oficial que va en “detrimento” de la rentabilidad de algunas de esas empresas (no de todas), porque se trata de una tasa de cambio divorciada de la realidad económica. Esa tasa es una “deformación”.
  • La tasa de cambio oficial no opera simétricamente “en detrimento” de todas las empresas estatales. Principalmente, funciona “mal” para las empresas exportadoras y para las que sustituyen importaciones.
  • Las actividades del sector privado utilizan una tasa de cambio distinta (la de CADECA) que las “favorece” porque es una tasa de cambio económicamente mejor fundamentada, es decir, refleja con mayor fidelidad las condiciones reales del ámbito económico (cambio minorista individual de monedas) para el cual fue establecido esa tasa. La tasa de cambio que utiliza el sector privado no es una “deformación”.
  • Si una de las tasas de cambio (la oficial) es una ficción administrativa y la otra tasa (la de CADECA) refleja condiciones de oferta y demanda, no se necesita un análisis muy elaborado para llegar a la conclusión acerca de cuál de esas dos tasas funcionaría más adecuadamente en la determinación de rentabilidades realistas.
  • La noción de que existen en Cuba unas “deformaciones” cambiarias generales -enunciadas en abstracto- que parecerían operar con una especie de prejuicio según la forma de propiedad (“malas” para lo estatal y “buenas” para lo privado), es una proposición que no cuenta con evidencia que permita validarla y que, por tanto, no debería ser propagada.
  • Es el tipo de fábula pseudo-académica que alimenta el dogmatismo de quienes niegan -en la práctica- la integralidad de un modelo económico reformado en Cuba y que defienden, en cambio, la visión de una economía cubana con “dos velocidades”: un “gran” sector de empresas estatales liderando vínculos selectivos con el capital extranjero, cooperativas y parte de la actividad privada nacional, que coexistiría con un área “zombi” -de baja productividad y de reproducción simple- formado principalmente por el tipo de trabajo por cuenta propia que hoy es autorizado en el país.