Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

martes, 23 de enero de 2018

Experto estadounidense en viajes afirma que Cuba es lugar seguro para sus compatriotas

Publicado en: Relaciones Cuba-EE.UU
23 enero 2018 


Un grupo de turistas camina por La Habana. Foto: EFE.

Cuba es hoy uno de los países más seguros para la actividad turística, razón por la cual más estadounidenses deberían conocer y disfrutar el país caribeño, recomendó un experto en el tema de agendas de viajes.
El 18 de enero Cuba fue nombrada como “el país más seguro para el turismo” en la 38 edición de la Feria Internacional de Turismo (Fitur), en Madrid, España.
Lo anterior “no es una sorpresa para mí. Siempre he considerado que después de Canadá, Cuba es el lugar más seguro en las Américas”, comentó el periodista Christopher P. Baker en el sitio digital Smerconish.com
La nación insular sigue siendo por ley la única del mundo donde los estadounidenses tienen prohibido hacer turismo.
Sin embargo, contrasta Baker, más de 615 mil viajeros de Estados Unidos arribaron a Cuba en 2017, un año excepcional ya que el país impuso el récord de visitantes foráneos.
Recordó que Cuba es un lugar sin crímenes por armas de fuego y casi inexistentes tasas de crímenes violentos, algo reconocido incluso por la Oficina de Seguridad Diplomática del Departamento de Estado.
Por ello, “la noción de que Cuba es insegura es falsa”, recalcó el experto.
Al mismo tiempo, el reportero experto en viajes y planificador turístico especializado en la mayor de las Antillas consideró ridículas, las alegaciones de los supuestos ataques sónicos contra más de una veintena de diplomáticos estadounidenses y sus familiares en La Habana.
El Departamento de Estado, el Buró Federal de Investigaciones y el Comité de Relaciones Exteriores del Senado reconocieron que carecen de evidencias para culpar al gobierno cubano por los supuestos hechos, mientras se mantienen las investigaciones para esclarecerlos.
No obstante, en octubre la Casa Blanca ordenó el retiro del 60 por ciento de los funcionarios de su embajada en La Habana.
La medida, que incluyó la salida de parte del personal cubano de la delegación diplomática en Washington, afectó las actividades consulares en ambos países y la entrega de visas.
De forma adicional, el Gobierno del presidente Donald Trump emitió una alerta en la cual recomendó no viajar al país caribeño por considerarlo inseguro.
Además, la administración republicana promulgó en noviembre nuevas disposiciones para limitar los viajes de los estadounidenses, bajo algunas de las 12 categorías que los amparaban durante la administración de Barack Obama (2009-2017).
El premio de Fitur a Cuba por la excelencia en seguridad turística debería calmar cualquier duda que persista al respecto. Así que hágalo usted mismo, (conozca) en 2018 a los cálidos y acogedores cubanos y visite la isla para saborear sus encantos, exhortó Baker.
Entre los seis libros escritos por el periodista sobre la mayor de las Antillas se encuentran Moon Cuba, National Geographic Traveler Cuba y Mi Moto Fidel: Motociclismo a través de la Cuba de Castro.
(Información de Prensa Latina)

Precios topados: ¿comer menos o pagar más?

Por Roberto Alfonso Lara -23 enero, 2018

El tiempo le pasa factura al tope de precios en Cienfuegos./Ilustración: Martirena

El “performance” de los precios topados ya no da más. Tras casi tres meses de establecidas en Cienfuegos las tarifas máximas para la venta de productos agrícolas, los efectos de esa decisión gubernamental solo pueden explicarse a la hora de la comida, cuando en casa escasean las especias, viandas, frutas y hortalizas acompañantes.

Si bien las medidas adoptadas por el Consejo de Administración Provincial pretendían entonces aminorar el impacto en la población de las afectaciones del huracán Irma al sector agroalimentario, su implementación hasta la fecha ha sido tanto o más arrasadora que los vientos del fenómeno meteorológico en la región centro sur de Cuba.

Desde el inicio, el 6 de noviembre de 2017, la realidad se mostró desafiante. La desaparición de los carretilleros o vendedores ambulantes de sus sitios habituales de comercialización —incluidos los mercados de oferta y demanda—, supuso una evidente señal de descontento de los actores privados ante las nuevas regulaciones. Esa desoladora circunstancia apareció descrita en este periódico, que además, señalaba el poco respaldo existente en placitas, mercados y puntos de venta estatales.

No por gusto resultó cuestionable el carácter oportuno de las disposiciones aplicadas, especialmente porque apenas se previeron estrategias para asegurar un surtido estable en los establecimientos administrados por el Estado. El pago en efectivo a los productores en las naves de Acopio y la habilitación de otro fondo para liquidaciones fuera de contrato, fueron las cartas jugadas por el mecanismo empresarial —ya con el tope impuesto— para recuperar la confianza de los campesinos y atraerlos a su sistema de comercialización.

Directivos del sector agrícola en la provincia avizoraron, incluso, un obligado acercamiento de los productores a las figuras oficiales, con absolutas garantías de pago. “En este minuto no tenemos atrasos ni impagos”, declararon a la prensa. Días después, el propio 5 de Septiembre publicó en sucesivas ediciones impresas, mensajes de texto en alusión a deudas no saldadas, morosidad y demoras en la entrega de los insumos requeridos.
Mensajes de texto de productores cienfuegueros, publicados por el semanario 5 de Septiembre.

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La inestable gestión de las unidades estatales, con limitadísimas ofertas, habla hoy a las claras de que dicha “confianza” no fue ganada con la premura que demandaban los consumidores. Salvo la esporádica venta de tomate, cebolla, yuca, boniato o calabaza —¡y no en todas las placitas a la misma vez!—, la mesa del cienfueguero aún espera con ansias ciclónicas por la recuperación definitiva de la agricultura del territorio. Otras ciudades del país, como Santa Clara, donde los estragos de “Irma” fueron mayores, recién anunciaron la inmediata reanudación de las tradicionales ferias agropecuarias de los domingos en el recinto Los Pilongos.

El tiempo, por otro lado, le pasa factura al tope de precios. Si al principio algunos carretilleros asumieron el riesgo de vender a escondidas u optaron por una efímera retirada, ahora la burla a lo normado casi se pasea por las calles de Cienfuegos, con el paulatino retorno de varios de ellos, junto a los precios excesivos y los agujeros en los bolsillos del trabajador.

Mensajes de texto de la población cienfueguera, publicados por el semanario 5 de Septiembre.
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Un lector comentaba a este medio que las personas debían denunciar a los infractores, en lugar de comprarles los productos agrícolas. Sin embargo, se trata de un tema de dimensiones éticas que implican los derechos y deseos de la gente de comer, y comer bien. Les corresponde a las instituciones procurar la legalidad, incluso, cuando las multas, el decomiso de los bienes y el retiro de la licencia a carretilleros, poco o nada incida en la gestión favorable de placitas, mercados y puntos de venta estatales. Ese propósito exige mayor producción, pagos que estimulen el trabajo del campesinado, rigor en los contratos y autoridad empresarial. Hasta tanto, el cienfueguero continuará debatiéndose entre comer menos o pagar más.

Cómo convencer a sus trabajadores de que la burocracia puede ser algo bueno

trad. Lisa Rushforth
22.01.2018

Cómo convencer a sus trabajadores de que la burocracia puede ser algo bueno "Burocracia" se ha convertido en un término general que engloba las diferentes formas en que las organizaciones malgastan el potencial de sus trabajadores. Desde trámites innecesarios hasta plazos engañosos en los proyectos, un exceso de administración puede obstaculizar a los trabajadores en la realización de las tareas más significativas que contribuyen al resultado final de la compañía. Los empleados perciben que la burocracia es una bestia inamovible que bloquea su camino hacia vidas laborales eficientes y satisfactorias.

Y así es: eliminar estos elementos burocráticos de las empresas sería casi imposible. Los proyectos que conllevan un trabajo técnico complejo deben ser monitorizados y coordinados con la ayuda de todos los departamentos, los presupuestos deben ser contabilizados y los costos deben mantenerse por debajo del límite. Si bien algunas organizaciones hacen un mejor trabajo que otras para proteger a sus trabajadores expertos de los efectos perjudiciales de la documentación, los cronogramas, la contabilidad de gastos y las declaraciones presupuestarias (y la lista podría continuar), los líderes de los proyectos solo pueden asumirlos.

En nuestra investigación, publicada originalmente en Administrative Science Quarterly, comparamos dos entornos de producción contrastados: un estudio de cine y una empresa de fabricación de equipos de semiconductores. En ambas situaciones encontramos una abundante cantidad de burocracia. Y en ambos casos, los empleados lograron cumplir con estas expectativas con un mínimo de quejas o decepciones. Descubrimos que en estas compañías los expertos han descubierto cómo hacer que la burocracia funcione para ellos. ¿Cómo? Una razón es que en ambos entornos reconocieron que hacer que la burocracia funcione les permitió a ellos y a sus colegas mantener un sentido de control sobre las tareas que les importan.

Por ejemplo, en un escenario de rodaje, Don, el director de producción de un rodaje en la ciudad de Nueva York, escuchó que un actor principal tenía gripe y sus escoltas querían llevarlo al médico. Don llamó al contable del estudio para averiguar cuánto costaría terminar antes de tiempo y luego llamó al departamento de administración de riesgos del estudio para ver si la póliza de seguro (que cubre interrupciones de filmación producidas por actores y actrices enfermos o lesionados) lo cubriría. Después, Don se reunió con el productor y el director adjunto para discutir qué otras escenas podían filmar sin el actor. Don vio que el manejo proactivo de estas restricciones burocráticas permitiría al equipo avanzar con su trabajo principal. 

Además de su deseo de mantener el control sobre tareas importantes, las personas hacen que la burocracia funcione cuando la tratan como una carga compartida, en lugar de una individual. En algunos casos, esto significa administrar jerárquicamente la carga de trabajo, haciendo que los altos cargos absorban gran parte y liberando a los miembros o grupos más jóvenes. Este era el enfoque en el estudio de cine, donde los líderes de equipos como Don protegieron a los trabajadores más jóvenes de las complicaciones burocráticas. Por el contrario, en la empresa de fabricación de equipos, los expertos con diferentes antecedentes técnicos a menudo trabajaron juntos para resolver un problema burocrático antes de que la organización fuera consciente de ello.

Un día en la empresa de fabricación, dos técnicos, Terry y Mark, necesitaban agregar un nuevo interruptor a una máquina, pero no había agujeros para sujetar la placa del interruptor. Este era un problema burocrático además de uno técnico, porque la organización requería que los dibujos de los ingenieros coincidieran exactamente con la máquina y que cada cambio en el diseño se documentara cuidadosamente. Pete, un ingeniero, se encontró con Terry y Mark en el laboratorio. Después de algunas discusiones, Terry perforó los agujeros y montó la placa del interruptor. Pete anotó el cambio en su dibujo. En este caso, el grupo trabajó en colaboración para resolver el problema técnico y compartir la carga burocrática y evitar así posibles errores en la documentación y la fabricación.

En lugar de sentirse agobiados por las demandas burocráticas, las personas que protagonizan este artículo fueron proactivas y se aseguraron de que las satisfacían. Quizás esto fue porque, gracias a su experiencia, sus organizaciones les dieron un amplio margen de maniobra sobre sus tareas más importantes y los trabajadores consideraron cumplir con las demandas burocráticas como una manera de mantener esta autonomía.

Nuestro consejo para los líderes cuyos empleados parezcan abatidos por el papeleo es prestar atención a lo que puedan querer a cambio: más autonomía, más respeto de sus compañeros (para proteger al grupo de demoras o intrusiones innecesarias) o mayor aprendizaje. Una respuesta realista al coro de quejas de los trabajadores sobre la burocracia podría no ser eliminar completamente la burocracia, sino vincular las tareas burocráticas más estrechamente a aspectos positivos que los empleados valoren.

Daisy E. Chung es profesora de Gestión Empresarial en el Cass Business School (Reino Unido).

Beth Bechky es profesora en el Stern School of Business de la Universidad de Nueva York (EE. UU.).

El sector privado sus problemas y sus pendientes


Estoy totalmente de acuerdo con el reciente análisis de Humberto Pérez (1) y presento las siguientes reflexiones a propósito de este tema.

Muchas consideraciones casi siempre críticas y sin análisis riguroso sobre el sector no estatal de la economía son en mi opinión peligrosas, porque minan y ponen en negativo un nuevo sector que es imprescindible, insisto imprescindible, para rearticular la economía nacional en las actuales condiciones internacionales y no porque este vaya o deba ocupar el lugar central y de liderazgo en la economía, que en cualquier alternativa socialista debe y tiene que corresponder al sector estatal, o sea a un sector estatal eficiente y productivo, pero para que esto sea así, ese sector estatal en este contexto actual (sin subsidios internacionales, sin esquemas convenientes de comercio con precios preferenciales, sin créditos blandos, sin transferencias tecnológicas, sin ayuda militar, etc, etc, etc) necesita de un sector no estatal (cooperativo y privado) que genere empleo, el que sobra en el sector estatal, para que este, entre otras cosas, baje sus costes y pueda adquirir mayor eficiencia y competitividad, a la vez que mejores salarios para sus trabajadores, además de también ofrecer el sector no estatal determinados servicios, producciones menores y comercio que la sociedad y la economía necesitan para satisfacer ciertas necesidades legítimas que el sector estatal (según demuestra la historia) no puede ofrecer adecuadamente (2).

El problema más grave, en mi opinión, es que, a pesar de lo ya planteado en documentos políticos fundamentales como la Conceptualización, no se hace definitivamente lo que se tiene que hacer con este sector para darle estabilidad y que juegue adecuadamente la función que le corresponde en la reforma económica. Para precisar algunos puntos fundamentales:

1- Regulación clara y adecuada del sector en todos los sentidos, por ejemplo, el tributario, como es posible que todavía ese sector trabaje sin facturas, sin equipamientos para cobrar con tarjetas, con impuestos sin suficiente fundamentación económica, etc.

2- Creación de un mercado mayorista de medios de producción y un mercado financiero que permita mayores opciones de crédito, etc, ambos regulados y ejercidos por el estado.

3- Acceso regulado al mercado exterior.

4- Seguridad jurídica y reglas claras, firmes y adecuadas para el funcionamiento de este sector, los “pa’ tras y pa’lante” son impresionantes, difíciles de entender y dañinos para la reforma económica (si les queda más cómodo llámenla actualización). Cuando no existen reglas firmes y adecuadas se incentiva indirectamente la asistencia al mercado negro y a otras violaciones que deben ser eliminadas.

5- Dejar claramente establecidos cuáles son los límites de crecimiento de este sector para tener las garantías socialistas de manera que en su inevitable y lógico proceso de acumulación no vaya a desafiar el carácter social del sistema, o sea cerrar toda posibilidad de restitución de la hegemonía del capital en el país (que no consiste esencialmente en el nivel de los ingresos, sino en el acceso a los medios fundamentales de producción y al control de la economía) , ahora en una sociedad y economía más diversa y compleja, con un tejido empresarial de mayor diversidad y mayor complejidad (que por cierto también incluye la reforma de la empresa estatal y las funciones de la planificación -a esto nos hemos referido en otros textos)

6- Profundizar la calidad de este sector abriéndolo a actividades más complejas y de mayor valor agregado. En el sector estatal no solo “sobran” trabajadores de baja calificación, también sobran profesionales y técnicos que al ir a un sector privado limitado a actividades de baja complejidad profesional hacen que el país descalifique y subutilice su fuerza de trabajo, lo que es, por cierto, su mayor riqueza potencial. Claro que hay determinadas actividades que dada su importancia deben ser solamente de propiedad estatal, pero el nivel actual de las restricciones es excesivo, considero que en vez de tener “listas cambiantes” de lo que el sector no estatal puede hacer, debía haber una sola lista de lo que el sector no estatal no puede hacer.

7- Resolver, también por esta razón, el problema de la reforma cambiaría y monetaria, en la cual no están implicados solamente problemas técnicos, si no también y de manera fundamental decisiones políticas. La actual situación cambiaria que “premia” y “castiga” sin la fundamentación económica adecuada genera distorsiones que deben ser superadas ya. (3)

Una cuestión en la que he insistido en otras ocasiones es que no me parece conveniente hablar de empresas socialistas y empresas capitalistas. Lo que es socialista o capitalista, es el sistema en las cuales estas están inmersas, ¿o acaso a las muchas empresas estatales en los países capitalistas se les puede calificar de socialistas por ser estatales?

Las empresas estatales y no estatales en Cuba son (deben ser) diferentes sectores del sistema socialista, sin que obviemos las diferencias entre ellas. La calificación de estas últimas como empresas capitalistas les pone un epíteto que las coloca por definición a contracorriente del sistema y a recibir descalificaciones negativas que no ayudan ni económica ni políticamente a lo que el país necesita, alentando acciones contra estas cada vez que aparecen determinados problemas, anécdotas o intervenciones públicas desproporcionadamente críticas. (No olvidar que desde el exterior se le quiere adjudicar a este sector una función anti sistémica y muchas veces las cosas que se dicen y se deciden en el país contribuye a esto en vez de integrarlo adecuadamente al sistema siempre que se mantengan dentro de la ley, hay ahí también un espacio de disputa política)

Que la actual reforma de la economía cubana va a dar lugar (está dando) a una mayor diferenciación en el ingreso es una realidad inevitable, el estado y la sociedad socialista deben asumir esto como un rasgo de la actual etapa histórica y a la vez impedir que las diferencias sean excesivas, que estén asociadas a ingresos legítimos y garantizar con la seguridad social que nadie quede abandonado, garantizar que los servicios fundamentales como la educación y la salud sean gratuitas y universales y garantizar (también) salarios dignos, por cierto imposibles de alcanzar con el sobrempleo que aún existe en el sector estatal. Y para todo esto, insisto, las compensaciones que ofrece el sector no estatal es imprescindible hoy. Ya hay más de 500 mil ciudadanos cubanos en el sector no estatal, algunos especialistas calculan que todavía es necesario que asimile 1 millón más, o sea millón y medio de unos 4 millones que es la población económicamente activa del país, quiere decir que no estamos hablando de un detalle menor.

Notas:

1 Ver Texto de Humberto Pérez “Comentario a Los millones que vuelan con los cubanos” en el Blog El Estado como tal Enero 22, 2018, https://elestadocomotal.com/2018/01/22/humberto-perez-comentario-a-los-millones-que-vuelan-con-los-cubanos/ y http://www.rebelion.org/noticia.php?id=227961

2 Ver Julio Carranza “Cuba y sus circunstancias: Socialismo, mercado y propiedad privada en Blog El Estado como Tal y Blog Rebelión, https://elestadocomotal.com/2017/06/12/julio-carranza-cuba-y-sus-circunstancias-socialismo-mercado-y-propiedad-privada/

3 Sobre el tema de las reformas monetarias y cambiaras ver el importante intercambio de destacados economistas: Pedro Monreal, Humberto Pérez, Joaquín Benavides y otros, publicado fundamentalmente en el Blog El Estado como tal, https://elestadocomotal.com/2018/01/22/humberto-perez-abundando-sobre-mi-propuesta-de-pasos-para-la-eliminacion-de-la-dualidad-monetaria-y-cambiaria-para-el-incremento-de-salarios-y-pensiones/










¿Supercomputadoras en Cuba?

or: Yunier Javier Sifonte Díaz

Publicado en: Canal USB
23 enero 2018 

Para cualquier persona no entendida en materia de ingeniería informática o ciencias de la computación, llegar a un centro de datos implica descubrir a cada paso un escenario diferente. Grandes servidores, centenares de cables y otra buena cantidad de pequeños bombillos parpadeantes componen el panorama de cualquiera de estos lugares. Allí, tanta tecnología desconocida soporta prestaciones cada vez más básicas e imprescindibles, pero también otras que surgen y abren horizontes para el desarrollo científico de cualquier país.
Entre ellas, la computación de alto desempeño (HPC por sus siglas en inglés) representa una de las herramientas más importantes para la ejecución de simulaciones matemáticas complejas. La investigación moderna depende casi en absoluto de estos sistemas, y áreas tan distintas como la biología, los materiales de la construcción, las telecomunicaciones, o aspectos tan cotidianos como el parte meteorológico, le deben muchos de sus últimos avances.
Aunque desde hace años científicos y centros de investigación de la Isla utilizan estas técnicas, ahora una novedosa iniciativa busca interconectar los tres grandes centros de datos existentes en la nación y ofrecer una capacidad de cálculo nunca antes vista en Cuba. Sustentado a partir de la colaboración con el Consejo Interuniversitario de Universidades Flamencas de Bélgica y amparado en el empleo del software libre, el proyecto HPC Cuba pretende incidir de manera directa en el perfeccionamiento de la ciencia en el país.
La computación de alto desempeño posibilita una alta capacidad de cálculo y análisis de datos. Foto: Malú Vilasa.

La computación de alto desempeño y el surgimiento de HPC Cuba 

La computación de alto desempeño (HPC por sus siglas en inglés) consiste en un conjunto de servidores que funcionan como una potente computadora, capaz de concentrar un gran volumen de cálculo y un elevado número de procesadores con grandes prestaciones de memoria RAM y almacenamiento. Estos sistemas permiten realizar millones de operaciones matemáticas o simulaciones muy complejas en un tiempo más corto que el empleado por los tradicionales ordenadores de escritorio, y por tanto disminuyen los tiempos de investigación.
“Con el HPC es posible terminar en pocos días o incluso horas una simulación que con ordenadores de escritorio o incluso con programas tradicionales demoraría más de una semana. Esto incide directamente en la velocidad de las investigaciones, pero también en la profundidad y en la cantidad de variables a analizar”, asegura Jorge Armando Portal Díaz, administrador de uno de los clústeres disponibles en el país
Según explica el joven ingeniero, estos sistemas utilizan técnicas como la Computación Paralela, una forma de cómputo capaz de dividir miles de cálculos en pequeños grupos y ejecutarlos de manera simultánea. Asimismo, las herramientas de big data permiten análisis de información imposibles con las bases de datos tradicionales, ayudan en la toma de decisiones y en la identificación de problemas. Sin embargo, a pesar de sus conocidas virtudes, estas prestaciones nunca dejaron de ser una tecnología de difícil acceso para los investigadores de la Isla.
El Dr. Héctor Cruz Enríquez, uno de los gestores de la novedosa iniciativa, recuerda cómo durante mucho tiempo las instituciones científicas cubanas debían administrar sus pequeños servidores para realizar los estudios, o incluso acceder a sistemas HPC ubicados en el extranjero si pretendían ejecutar simulaciones complejas o no poseían esa tecnología. “Esto traía una consecuente molestia con el ancho de banda y otras cuestiones organizativas o de permisos vinculados a la seguridad informática”, asegura.
Ante la situación, una alternativa estuvo en aprovechar las potencialidades instaladas y el desarrollo alcanzado por universidades nacionales y poner esas capacidades a disposición de la comunidad científica. Así surgió la idea de interconectar los campus ubicados en la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI), la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas (UCLV) y la Universidad de Oriente (UO) y crear un sistema integrado para el uso de esta tecnología.
“Lo novedoso del proyecto no radica tanto en el uso de una herramienta conocida por muchos investigadores, sino en la creación de una red nacional disponible para científicos de cualquier lugar del país. Asimismo, el considerable aumento de las capacidades instaladas, la incorporación de nuevos servicios como el big data y la utilización de equipamiento profesional para el cálculo o el almacenamiento de la información representan otras ventajas importantes”, aclara el Dr. Héctor Cruz.
Según dice el también Coordinador de la Red de Colaboración con las Universidades Flamencas de Bélgica, los primeros pasos del proyecto asociado a la computación de alto desempeño tomaron fuerza a partir del año 2011, sobre todo impulsados por la sólida relación de trabajo con la Universidad de Gante. De acuerdo al directivo, el primer paso en ese vínculo estuvo en reorganizar las capacidades existentes en los centros de educación superior, para luego comenzar en 2013 el proceso de transferencia tecnológica y la preparación de los investigadores cubanos sobre los modos de trabajar con los modernos equipamientos donados por el país europeo.
El Ing. Jorge Armando Portal Díaz es uno de los encargados de administrar el clúster de big data en la UCLV. Foto: Yunier Sifonte/Cubadebate
Mientras tanto, en la Universidad de Ciencias Informáticas y en la de Oriente ocurrió un proceso similar. De acuerdo al Dr. Fernando José Artigas Fuentes, Coordinador del Grupo HPC en la institución santiaguera, la computación de alto desempeño tuvo sus inicios allí en el año 2001 con tres pequeños equipos colocados en el Centro de Biofísica Médica. Luego llegaría otro para el Departamento de Química y más tarde, gracias también a la colaboración con Bélgica, lograron adquirir dos clústeres profesionales con una mayor capacidad de procesamiento.
Una vez consolidada esa primera etapa de transferencia tecnológica —tres caminos distintos que terminaron en un mismo punto— sobrevino un paso esencial: proponer la creación del proyecto HPC Cuba. La iniciativa estuvo amparada en el desarrollo conseguido por los especialistas cubanos en el manejo de esos sistemas, así como por aquella necesidad de llevar sus potencialidades a todos los investigadores de la Isla. Junto al asesor belga Dieter Roefs, la primera presentación oficial  de la idea tuvo lugar durante el Congreso Internacional Universidad 2016 y recibió una considerable aceptación.
A partir de ese momento, se fortaleció el trabajo conjunto y los vínculos entre las universidades para compartir las mejores experiencias. Además, junto a la idea de unir en un proyecto nacional a los tres centros de datos líderes en el manejo de esta tecnología, surgió también la posibilidad de incorporar otros organismos externos al Ministerio de Educación Superior.
Entre esas instituciones sumadas, el Grupo Empresarial BioCubaFarma representa la primera de las entidades vinculadas al proyecto. Con un sistema propio y grandes perspectivas de crecimiento para el actual año, el grupo mantiene una cooperación constante y recibe apoyo de especialistas de la UCLV, sobre todo en el manejo de la tecnología y en el asesoramiento para la instalación de nuevas aplicaciones. Su objetivo tampoco varía: apoyar con sus capacidades al desarrollo científico de la nación.
De hecho, según dijo a Granma el Ing. Karel Asael Barberena, especialista principal de la dirección de infocomunicaciones de la Empresa de Tecnologías de la Información (ETI) y líder del proyecto HPC en BioCubaFarma, uno de sus propósitos radica en “contribuir a la informatización de procesos que se reviertan luego en una utilidad, ya sea científica o social”.

Supercomputadoras cubanas de cara al futuro

Los equipos donados por el Consejo Interuniversitario de Universidades Flamencas de Bélgica posibilitaron el desarrollo de esta tecnología. Foto: Malú Vilasa
Aun con sus amplias prestaciones y su capacidad para garantizar estudios científicos más complejos y abarcadores, uno de los grandes problemas de estas supercomputadoras radica en el desconocimiento de su existencia por buena parte de la comunidad científica nacional. Proyecto novedoso al fin, todavía necesita irrumpir en el panorama investigativo del país y desterrar temores y complejidades de usuarios para acceder a sus servicios.
Así, el Ing. Ernesto Eduardo Díaz Conde, administrador de HPC en la Universidad de Oriente, reconoce la necesidad de continuar el trabajo para que más centros de investigación se acerquen a las supercomputadoras.  “Aunque logramos avances y el Instituto Metalúrgico de Moa y la Universidad de Ciego de Ávila resultan usuarios habituales, todavía quedan potencialidades por utilizar”.
En los clústeres ubicados en la UCLV ocurre algo parecido y solo los utilizaron alrededor de 36 centros científicos en el 2017, muy por debajo de la capacidad real. Asimismo, según los datos existentes en la página oficial de los servidores instalados en la UCI, su tecnología instalada generalmente tiene un uso entre un 65 y un 80 por ciento.
Para revertir esta situación —originada más por el desconocimiento que por el rechazo— los centros líderes articulan una estrategia enfocada cada vez más al trabajo conjunto. Unificar sus modos de hacer y crear las herramientas necesarias para lograr una efectiva relación entre las instituciones científicas de la nación y los centros de datos garantes de los servicios de computación de alto desempeño, resultan claves en ese propósito.
Para ello, por ejemplo, un pequeño equipo se encarga del desarrollo de aplicaciones y la puesta en marcha de un portal web nacional destinado a facilitar el acceso a los recursos de supercómputo de cualquiera de las instituciones asociadas al proyecto. Según el Lic. Victor Marrero Shimko, uno de los miembros de ese grupo, en la futura página cada usuario podrá elegir dónde realizar sus simulaciones, en dependencia de las características de la investigación, la necesidad de recursos informáticos o incluso el nivel de explotación de cada supercomputadora y el tiempo de espera necesario.
Para Marrero Shimko, esta resulta una herramienta imprescindible para organizar el proceso, gestionar con eficiencia todas las capacidades disponibles en el país y facilitarle el trabajo a los propios científicos.
“Parte esencial de nuestra función radica en instalar tecnologías que los usuarios no tienen necesariamente que conocer, porque no forman parte de sus campos de estudio. La interfaz web le ofrece una manera cómoda de correr sus cálculos sin preocuparse por esas aplicaciones y solo dedicar tiempo a definir el modo de ejecución y las variables a utilizar”, aclara el joven graduado en Ciencias de la Computación.
Según dice, el portal debe quedar listo para mediados del actual año, aunque ello depende en gran medida del avance de otros grupos de trabajo como el encargado de las redes o el vinculado a la administración y puesta a punto de los servicios habilitados en cada clúster. No obstante, aclara que sí están disponibles portales locales encargados de gestionar el acceso a los servicios tanto en la UCLV como en la UO y la UCI.
“Una vez lista la interface, ahora trabajamos en establecer puntos en común entre los centros asociados a la iniciativa, sobre todo para definir los lenguajes, las tecnologías o las aplicaciones a emplear y lograr un homogeneidad en todos ellos. No obstante, es imprescindible lograr el empuje inicial y sumar desarrolladores para compartir códigos y avanzar a una velocidad mayor“, agrega.
Los habituales contactos entre los grupos de trabajos encargados de los sistemas HPC contribuyen a avanzar hacia objetivos similares. Foto: Alejandro Peña/UO.
Por su parte, aun en su segundo año de adiestramiento, el Ing. Javier Antonio Ruiz Bosch es uno de los administradores del clúster de computación de alto desempeño en la UCLV. Vinculado a ese campo de estudio desde su etapa de estudiante de Ingeniería en Telecomunicaciones y Electrónica, el joven investigador reconoce las potencialidades de esta tecnología no solo para el desarrollo del país, sino también para la imprescindible autopreparación de los miembros del equipo.
“Más allá de los 80 nodos que ahora mismo tenemos en producción para la computación de alto desempeño y el big data, destinamos otros cuatro a la investigación y el desarrollo, y eso repercute en nuestra formación y en la realización de estudios para incidir en el manejo y los modos de trabajar con estos sistemas. Es algo así como una retroalimentación para mejorar siempre”, agrega.
Mientras tanto, el Dr. Fernando Artigas Fuentes, Coordinador del Grupo HPC en la Universidad de Oriente, reconoce la necesidad de ampliar los equipos de trabajo y potenciar la formación de nuevos especialistas en temas afines. “Pretendemos impartir un curso de Computación Paralela como parte de la Maestría en Ciencias de la Computación que acoge la universidad y seguimos otros procesos de capacitación para los especialistas interesados en el tema”, concluye.
Junto a la consolidación de iniciativas similares, el Dr. Hector Cruz enumera también otros desafíos importantes en el afán de llevar la computación de alto desempeño hasta la mayor parte de los centros científicos del país. Entre esos retos fundamentales, ubica la necesidad de aumentar la cultura de muchos investigadores en el uso de esta tecnología, “de forma tal que sean capaces de entender una amplia variedad de lenguajes de programación y adaptar los recursos disponibles a los objetivos de sus experimentos”.
“Utilizar un sistema HPC implica necesariamente aplicar técnicas de Computación Paralela. Si eso no ocurre la simulación tardaría casi el mismo tiempo que si se realiza en una buena computadora de escritorio. Muchas veces encontramos usuarios ajenos a estos conceptos que dejan de recurrir a un servicio capaz de facilitarle mucho su estudio”, explica.
Para enmendar esta situación, por ejemplo, los gestores de HPC Cuba abogan por insertar especialistas en el manejo de estos sistemas dentro de los grupos de investigación, de forma tal que puedan asesorarlos y explotar con eficiencia las capacidades de cálculo instaladas en el país. A su vez, pretenden consolidar programas de formación tanto a científicos como a graduados de carreras afines con la computación y la informática sobre el manejo y desarrollo de esta tecnología.
Asimismo, otros planes para los próximos meses radican en ampliar las capacidades de almacenamiento, facilitar los paquetes de instalación e incorporar nuevas aplicaciones para incrementar aun más las potencialidades de uso en diversos campos de la ciencia.
Con un buen camino recorrido, pero otro todavía mayor por desandar, la computación de alto desempeño gana espacio en el panorama científico de la nación y abre puertas a una tecnología imprescindible en el mundo contemporáneo. Más allá de un fin esencialmente académico, el uso de una herramienta como esta resulta vital para el fortalecimiento de nuestra estructura para la investigación.
Así, varias cuestiones parecen inalterables: un proyecto de este tipo le garantiza al país una necesaria soberanía tecnológica, mientras defiende conceptos como la democratización del acceso al desarrollo científico y permite la ejecución de estudios más competitivos y con un mayor valor agregado. El conocimiento de estos sistemas, la consolidación del vínculo entre los principales centros de datos, junto a la constante preparación de investigadores y administradores, resultan también puntos esenciales para que las supercomputadoras cubanas impacten con solidez en la producción científica nacional.

lunes, 22 de enero de 2018

Una opinión sobre el llamado “Programa de estabilidad económica para Cuba”

Posted: 22 Jan 2018 07:49 AM PST 

Por: DrC Camilo Rodríguez Noriega *.


La oferta de un Programa de estabilidad económica para Cuba debe agradecerse, sobre todo si este ayuda a enrumbar lo que el Estado cubano viene haciendo al respecto a partir de la propuesta del VI Congreso del PCC. Primero, porque entrega un esfuerzo intelectual propositivo que está enclavado en acuciantes problemáticas de la economía nacional. Segundo, porque suma un criterio teórico a un escenario de búsqueda donde la solución definitiva es algo por encontrar y, en consecuencia, todos los análisis pueden incorporar puntos de vistas valiosos, aunque ninguno por separado pueda ser definitivamente EL ANÁLISIS y LA PROPUESTA.

Por eso es tan importante el ejercicio democrático y el equilibro del criterio desde el indisoluble nexo entre teoría y práctica para responder, entre otras cuestiones, a la necesidad indudable de asumir “un sector estatal eficiente con obreros bien remunerados, en combinación con un sector no estatal que permita que la gente produzca de acuerdo con su capacidad”. (P Monreal:Reformando a Cuba. La pugna entre economistas y la teoría del caballo muerto.

Sería tonto virar la espalda a una consideración como la del “Programa de estabilidad económica para Cuba”, siempre que de lo que se trate sea de evaluar objetivamente la situación existente, incluidos los niveles de ineficiencia económica e incluso aspectos sustanciales del modo económico en que hemos practicado la vía socialista de desarrollo, aunque en modo alguno esto suponga cuestionar la necesidad histórica latente de la continuidad de la misma, cualquiera que sean las reformas pertinentes. En ese espíritu he analizado el proyecto y, sin ser economista, creo que están planteados en el mismo varios asuntos que merecen reflexión para la acción. Los criterios que logro conformar al respecto los comparto honestamente en lo que sigue.

Precisamente porque la construcción socialista exige mucho más que economía sólida (aunque sin economía no puede haber construcción socialista pero tampoco una economía sólida genera ‘per se’ socialismo) me decido a intervenir opináticamente en el intercambio o polémica que se ha producido en torno a esta propuesta y a otros criterios.

Respecto a las consideraciones que hace el Programa sobre lo que ha de ser primero (Lo primero es lo primero)  subrayo, en concordancia con la síntesis de las ideas que allí se exponen, la importancia que tiene trabajar, como observaba Lenin, en el aseguramiento de la transición de las anteriores tareas principales a las nuevas.  Es decir, el valor de empezar por poner en práctica con eficacia lo más simple, de organizar de manera satisfactoria lo existente como premisa para preparar lo más complicado. Claro, importa hacerlo afianzando, en lo máximo factible, lo socialista logrado y gestionando todo el socialismo posible. Es ese un buen espíritu y forma parte del sentido de búsqueda en que andamos. Pero lo trazado como “lo primero” considero que está lejos de ser una tarea de plazo rápido, por disímiles razones objetivas y subjetivas, entre ellas las inscriptas en el tipo de proyecto político social que muchísimos cubanos y cubanas nos empeñamos en continuar en el flujo de condiciones existentes.

Lo anterior no niega la significación de las empresas no estatales en la estrategia de desarrollo nacional; es la conciencia de necesidad objetiva ello la que las incorpora a la política vigente. Es cierto que ha sido la empresa privada la que ha generado el mayor ritmo de empleo en la última etapa, mientras la estatal ha decrecido como hace notar el autor. No es una noticia, así estaba previsto en las bases de dicha estrategia política.

Sin dudas, el eje central (el control político del Programa por parte de los trabajadores) es válido para cualquier tipo de propiedad en que se asienten los distintos tipos de sectores económicos nacionales.
El control de los trabajadores (no únicamente obrero y, en mi criterio, sí más exactamente popular) debiera no estigmatizar, frente a la pertinencia de una comisión, el significado del total de los colectivos laborales desde sus organizaciones sindicales, campesinas y otras asociaciones, ni lo que se ha venido denominando control popular, aunque es evidente que todo ello deba ser revaluado críticamente en términos de estimular y alcanzar superior eficacia. Agregar algo paralelo obviando lo que está, por el mero hecho de ser distinto y no necesariamente novedoso, no es obligatoriamente garantía de que sea mejor y se salte ineficiencias acumuladas. En cambio, si puede generar algunos desaprovechamientos de un acumulado de actividad que debería ser incorporado críticamente. Esto sería más saludable para el conjunto de la sociedad o, más exactamente, para todo el entramado superestructural suyo reconocido constitucionalmente que debemos hacer más funcional, lo que no se resuelve apartándolo o desconociéndolo, aunque solo sea porque está ahí, aunque en mi criterio hay muchas razones más.


En el sector estatal la jerarquía del eje tiene que andar por caminos de críticas, consolidaciones, replanteos, rectificaciones, profundizaciones y creaciones.

En el sector estatal la jerarquía del eje tiene que andar por caminos de críticas, consolidaciones, replanteos, rectificaciones, profundizaciones y creaciones. En el resto de los sectores se impone fundamentalmente la creación para -y desde- las condiciones de nuestro proyecto político-social de construcción socialista. En la propuesta, este eje lo percibo estimado de un modo muy reducido, muy inferior a su real significado político, además de extremadamente empobrecido al identificarlo con la actividad de una comisión formada fundamentalmente por obreros estatales. A mi manera de ver, la comisión pudiera ser un agregado, no un sustituto, que es como logro entenderlo desde la lectura del documento..

El control político por parte de los trabajadores sugiere algo muy esencial que supera a una entidad provisional de control obrero directo como es el caso de la referida comisión, según definición del autor. La idea de una contrapartida socialista efectiva, ágil, funcional a las previsiones decisorias del Estado es buena y necesaria; nos hace cada vez más falta que ocurra de manera explícita y evidente. Eso subyace en la idea del control popular, aun cuando se considere que su práctica haya sido solo relativamente eficaz y, no pocas veces, plenamente ineficaz. También en el funcionamiento adecuado de los colectivos laborales desde el dato de realidad de que en Cuba seguimos luchando por hacer más pleno el precepto de que el sujeto fundamental del poder es una entidad colectiva y masiva: el pueblo unido y organizado ¿Qué asegura ahora que la comisión propuesta camine por mejores rutas de eficacia?

Si la comisión no sería una entidad técnica, ni se dedicaría a “estudiar” problemas sino a realizar recomendaciones políticas respecto a cada medida del Programa, según dice el autor, ¿a partir de qué base cultural realizará sus recomendaciones?, ¿cuáles serán los requerimientos para poder integrarla?, ¿cuál es el mecanismo para la integración de esta comisión?, ¿cuál será el lazo de esta comisión con los colectivos laborales organizados y del pueblo en general?, ¿es o no pertinente y legítimo ese lazo?, ¿por qué?, ¿por qué razón los trabajadores de los sectores no estatales no debieran estar si una buena parte de los trabajadores estatales se prevén, según el Programa, que pasen al sector no estatal?

El Programa se iniciaría con “la creación de las condiciones regulatorias mínimas que permitirían comenzar a establecer, en un breve tiempo, empresas cooperativas y privadas”.  El objetivo es “permitir que estas pudieran alcanzar una “masa crítica” suficiente para acomodar -en términos de empleo, ingresos y base impositiva- el inevitable impacto negativo de una devaluación de la moneda nacional sobre una parte de las empresas estatales” (Ibídem).  Es decir, las empresas privadas y cooperativas se conciben como la alternativa para asegurar socialmente una caída más suave del sector estatal.

El afán de entendimiento de esta propuesta genera la demanda de respuestas a preguntas como las siguientes:


¿acaso no se ha venido trabajando en la creación de estas empresas durante los últimos años, aun cuando sea más recientemente que se ha decidido, más o menos, llamarles según lo que son y eso, sin dudas, crea nuevas demandas institucionales, legales y funcionales?, ¿cómo acelerar ese proceso sin mayores peligros para la naturaleza político-social del proyecto revolucionario  y en atención a un entendimiento esencial de lo que el proponente ha denominado el eje central de la propuesta: el control político por parte de los trabajadores?, ¿qué cantidades y calidades económicas encierra esa “masa crítica” suficiente para acomodar el inevitable impacto negativo de una devaluación de la moneda nacional sobre una parte de las empresas estatales?, ¿qué garantías deben ofrecer esas empresas cooperativas y privadas para alivianar económica y socialmente aquella caída de parte de la empresa estatal?, ¿pueden esas empresas realmente ofrecer esas garantías?, ¿cuál ha de ser el ritmo de empleo que deberán sostener las empresas no estatales para sanear en corto plazo las plantillas de las empresas estatales, llevando al “cero desempleo neto” y generando el aprovechamiento de esos recursos laborales en la creación de valor?, ¿cuáles son las bases objetivas que permiten estimar que las empresas privadas y cooperativas realizarán esa absorción de empleo?, ¿cómo se expresará eso en las dimensiones cuantitativas y cualitativas de esas empresas?, ¿qué prácticas deberían consolidar o abandonar las incipientes empresas cooperativas y privadas según la experiencia de estos años?, ¿por qué han triunfado algunas de ellas y otras han quebrado?, ¿cuáles son los criterios sociales de éxito de este tipo de empresa en una sociedad que se empeña en construir el socialismo que le es posible?, etc. En el apartado del Programa dedicado a estas empresas no encuentro suficientes indicios de respuestas al respecto.

El ritmo adecuado que se hace necesario implica, a mi manera de ver, un manejo político de este proceso que asegure la mayor organicidad posible de estas formas económicas dentro del trazado general (no solo económico y jurídico) de construcción socialista. El autor lo sustenta al apuntar la necesidad de una “una legislación adecuada que regule la contratación laboral de acuerdo con principios de justicia social”  y las llamadas, en el Programa, “metas sociales predominantes”.
En todo caso se impone revisar la base regulatoria de la actividad de estas empresas, incluyendo no solo indicadores y relaciones económicas y la normatividad jurídica existente o debida sino también los elementos asociados a la producción, reproducción y socialización de valores sociales no capitalistas ni corporativistas y de estricta observancia de la política social y laboral del país, considerando el derecho de los colectivos laborales y de los sindicatos en su marco.

Todo esto debe estimar la participación pertinente de estos empresarios, a partir de la máxima planteada por el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de que todo lo que hacemos es para continuar la construcción socialista y no para construir capitalismo. Cuestión esta que debiera presidir una suerte de prevención ideológico-axiológica, la que fuera conveniente incorporarla, de manera explícita y orgánica, en el proceso de autorización de las nuevas empresas y convertir sus premisas en objeto de control continuo, tanto como otros reguladores más explícitamente económicos y jurídicos.
En consecuencia, la búsqueda de organicidad social ha de ser para nosotros una constante histórica, como lo ha sido en cualquier sociedad.

Esta es una cuestión esencial porque tiene que ver con la naturaleza predominantemente política de la transición socialista en la que nos involucramos y, por tanto, con la suerte histórica de un proyecto político que en muchos órdenes ha sido fundante de grados históricos mayores de dignidad nacional, social y humanista del país, a pesar de las carencias y deficiencias acumuladas, gracias, en medida nada desdeñable, al soporte material generado por la empresa estatal y al esfuerzo del pueblo unido y organizado.

En consecuencia, la búsqueda de organicidad social ha de ser para nosotros una constante histórica, como lo ha sido en cualquier sociedad. Empeño este en el que economía, política, ideología, ética, cultura y sociedad han andado estrechamente enlazados. El asentamiento del capitalismo devino como proceso de encarnación de sus valores ideológicos esenciales en la estructura de propiedad que hace funcional la lógica dominante en este tipo histórico de sociedad. Todos los ajustes económicos capitalistas a lo largo de la historia han estado presididos por valores ideológicos encarnados en los valores económicos, de modo que son estos los que aparecen en su superficie. Es lógico que así sea; se trata de una sociedad históricamente establecida conforme a los códigos que la vitalizan en su singularidad.

La transición socialista cubana se esfuerza en el establecimiento de nuevas relaciones sociales que disienten procesalmente de las de tipo capitalista. Es evidente que la gran paradoja en esa lid es ¿quién vence a quién?, como sintetizaba Lenin. Por eso la política que dinamiza dicha transición debe interesarse tanto por el modo en que se resuelven los problemas prácticos como por el acumulado socialista que producen esas soluciones. No es el asunto anteponer dogmáticamente esta consideración a la realidad histórica. Es que la acción histórica la tome en consideración, pues la organicidad social durante la transición socialista seguirá siendo, como tendencia, socialistamente deficitaria y solo la superación de ese déficit dará cuenta del establecimiento histórico de una nueva y singular sociedad. Sin embargo, desconocer este asunto, dejarlo a la espontaneidad o aportar por descuido en un sentido incongruente con ese propósito son atentados reales contra la posibilidad de funcionamiento socialista, en lo posible, de lo esencial total del eje central de la propuesta.

Durante la transición socialista cubana la encarnación económica de los valores ideológicos de emancipación nacional, social y humana que la aúpan no se ha realizado suficientemente, ni siquiera en las formas asentadas en la propiedad social estatal socialista; mucho menos pueden hacerlo en la cooperativa no agropecuaria y en el sector privado. Para lograrlo no se le puede dar de lado a este asunto, es menester aprender a colocarlo en el empeño, no como agregado sino como regulador intrínseco al proceso económico en todo lo que sea factible. Ese es un acto de creación posible. No es de loco aspirar a que la empresa privada y cooperativa en Cuba se distinga de la de Nueva York o de la de Haití. Pero la aspiración debe ser construida, lo que será un empeño también para la continuidad de los ajustes históricos necesarios.

Se afirma en el Programa que la reforma de la empresa estatal y la expansión de un sistema empresarial cooperativo y privado son las dos caras de una misma moneda. Pero, tomando el símil, las dos caras de una moneda son (en su calidad monetaria) equivalentes, más exactamente univalentes, más allá de su complementación en el diseño que le da autenticidad territorial, valor legal y numismático, etc  ¿Es así como debe ser pensada la correlación sector estatal - sector no estatal en Cuba? Que no se comporten de modo antagónico ¿significa equivalencia?, ¿la rápida expansión del sector privado y cooperativo que se propone está mirando a esa equivalencia?, ¿el obstáculo solo se ve en la ineficiencia económica de parte de la empresa estatal o también en el monto económico-político general de la empresa estatal?, ¿la empresa privada y cooperativa en Cuba no tiene nada que ajustar en lo que de ella se ha visto ya?, ¿cómo contribuiría la rápida expansión de la empresa privada y cooperativa al necesario saneamiento de la empresa estatal y, por su vía, al progreso social asentado en la justicia para todos?, ¿cómo asegurarían materialmente esas empresas la extraordinaria responsabilidad material del sector estatal en la realización de la política social de la Revolución?, ¿cómo modificar el sistema tributario de modo que las empresas no estatales asuman la responsabilidad material social que tienen hoy las empresas estatales en la misma proporción en que se prevé la sustituyan en oferta de empleos y creación de valores?, ¿es acaso un asunto solo de aseguramiento material de la política social lo que se pone en juego con esta solución o también otros factores de carácter estratégico que no son estrictamente económicos, ya que la construcción socialista no es solo un asunto económico?, etc.

Es cierto que el autor precisa que “la propuesta se limita a proveer un esquema que pudiera orientar el proceso”  y que las variantes técnicas posibles “necesitan decisiones políticas que no competen a la esfera académica” (Ibídem).  No obstante, al estudiar el Programa no pueden evitarse determinadas preguntas, algunas de las cuales (y otras que se formulan antes y más adelante) pueden ser entendidas como parte del “esquema que pudiera orientar el proceso”. Algunas de estas preguntas están motivadas por el sentido desequilibrio en la ponderación del valor que se le otorga en la propuesta a las empresas privadas y cooperativas y el que se le adjudica a las empresas estatales. Respecto a estas últimas, a veces la moderación de la objetividad lleva a referirse a parte de ellas y en otras ocasiones esta mesura cede hacia el absoluto (ej: “¿cómo gestionar integralmente la principal fuerza productiva del país –sus trabajadores- ante la incapacidad de la empresa estatal para hacerlo?” ) La propia reconstrucción contextual de lo que llama “historia del caballo muerto” denota ese matiz de absolutización.

La compatibilidad e interrelación de los distintos sectores económicos -insoslayable necesidad en la que coincidimos con el autor- sitúa responsabilidades económicas y sociales en todos los sectores, para que la confluencia genere un sistema socialista de relaciones económicas (no necesariamente un único sistema de relaciones económicas socialistas) asentado en la diversidad de formas de propiedad y de gestión. Como bien subraya el proponente es improcedente concebir la batalla por el desarrollo si los diferentes tipos de empresas no se entretejen. La empresa estatal tiene el reto de la eficiencia que contribuya a asegurar materialmente también, en buena medida, el funcionamiento del resto de las formas de propiedad y estas deben aprender a asumir su responsabilidad social en una sociedad en construcción socialista, lo que es mucho más que el ajuste a un sistema tributario y jurídico-económico, favorecido por la eliminación de grandes obstáculos como la dualidad monetaria y cambiaria. ¿No sería conveniente en el análisis un deslinde entre el sector cooperativo y privado, ya que siempre se aluden entrelazados? ¿No son posibles mecanismos de fortalecimiento del binomio empresa estatal-empresa cooperativa (según los principios actuales o perspectivos de las mismas) como formas de empresas socialistas con grados diferentes de socialización, lo que sin dudas posee un extraordinario carácter estratégico? ¿No tiene ningún chance la estabilidad económica por la prevalencia de esa vía, sin negar el carácter complementario (y en ese sentido también estratégico) de la empresa privada?

Es cierto que el autor se ha ocupado en otras ocasiones de la empresa estatal, haciendo críticas y propuestas. Pero en el referido Programa (todos sabemos el significado político de un Programa) esto no se subraya con la fuerza que amerita, ya que, como reconoce en otro momento, en la empresa estatal “está el grueso del empleo, la principal fuente de ingreso familiar y el sostén de los impuestos de la nación”.

Este solo dato remarca el esencial y principal carácter estratégico de este tipo de empresa o, dicho de otra forma, su inequivalencia estratégica respecto a los otros tipos de empresas. Si la tendencia en la empresa estatal es a una deficiente o mala eficiencia económica, de acuerdo con el dato manejado y referenciado por el autor acerca de que 6 de cada 10 empresas son evaluadas de deficiente por la Contraloría General de la República ¿cuál sería el monto de ese sector no estatal? En atención a ese dato es obvio que si la solución es que el sector cooperativo y privado absorba los recursos humanos que dejarían de ser utilizados en el sector estatal (y obviamente otros bienes materiales), entonces el Programa desmantela el pilar de la base económica del proyecto político-social que se procura actualizar o reformar por razones como las que arguye el autor, entre otras.

Por demás, si “no debería considerarse como algo aceptable el desplazamiento de cientos de miles de trabajadores hacia unidades económicas con trayectorias de bajo aprendizaje tecnológico y organizativo”  ya que realmente es un serio problema económico, social, político e ideológico, ¿a qué actividades económicas deberían dedicarse las empresas privadas y cooperativas que absorberán la fuerza de trabajo proveniente de la deficiente empresa estatal para que este fenómeno antes apuntado no se reproduzca en ellas?, ¿avanzarán en todas las ramas del sector industrial?, ¿cómo juega eso con el precepto estratégico del predominio de la propiedad estatal sobre los medios de producción fundamentales, más allá de las precisiones que esta definición requiere?

Para mí las cuestiones apuntadas, de base principalmente axiológica e ideo-políticas, son esenciales y deben entrar también con carácter fundamental en el criterio no positivista de objetividad, por inseparables que son de cualquier esfuerzo de fortalecimiento de las fuerzas productivas (a partir de la premisa recalcada por el autor de que la fuerza de trabajo es la principal de estas) en unidad dialéctica con las relaciones de producción de prevalencia socialistas, incluido el saneamiento económico de cualquier tipo de empresa, subrayando, por su significación, la estatal. Ladear el análisis solo hacia esta mirada que resalto está mal. Subestimar esto, también lo está. Cualquiera de las 2 ausencias no ayuda porque desconoce el todo. Lo que está en juego es el todo. Es cierto que para abordarlo hay que ir a sus partes pero sin desconectarlas de aquel. Ser consecuentemente objetivo conmina a estimarlo.

Si para alguien todo esto es mera conversación o teque esa es su responsabilidad. En mi criterio son argumentos, como lo son los expuestos por el autor del Programa de referencia, aunque en ambos casos no estén todos los necesarios. Hay en ellos, es cierto, un fundamento doctrinal, pero ese existe en todos las ocasiones, sea uno u otro, aunque pueda parecer, o se prefiera creer, que no.
Como dice el autor, estamos frente a un asunto que es realmente práctico, precisamente por eso es también teórico e ideológico. La práctica es subjetivación de realidades al tiempo que objetivación de subjetividades, las que no solo son ideologías pero en ellas estas poseen una alta capacidad estructuradora.

*Dr. C. Filosóficas, profesor Titular de la Escuela Superior del Partido ´´Ñico López´´, vicepresidente de la sección de Ciencias Sociales de la Sociedad Económica Amigos del País.