Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

martes, 13 de febrero de 2018

Cuba y EE.UU. intercambian sobre enfrentamiento a lavado de activos

Publicado por: Redacción Tiempo21 


La Habana.- Autoridades de Cuba y Estados Unidos realizaron en Washington el segundo encuentro técnico sobre la prevención y el enfrentamiento al lavado de activos, informó hoy una nota de la cancillería de la isla.

La reunión, que transcurrió en un clima de respeto y profesionalidad, se inscribe en el diálogo sobre aplicación y cumplimiento de la ley entre ambos países.

El encuentro permitió abordar las tendencias de este flagelo a nivel regional, las principales experiencias en el enfrentamiento al lavado de activos y los próximos pasos que se adoptarían para avanzar en la colaboración bilateral sobre esta materia.

Los representantes de Cuba enfatizaron la necesidad de incrementar la cooperación entre las autoridades de los dos países para garantizar el enfrentamiento efectivo a esta modalidad delictiva.

Ambas partes coincidieron en que se requiere actuar con determinación contra este tipo de hechos y sus comisores, y hubo consenso en que no puede permitirse la impunidad.

La delegación de La Habana trasladó además que para el análisis integral de estos temas, Cuba favorece el intercambio en diversos foros, fundamentalmente del sistema de Naciones Unidas.

Por otra parte, el gobierno cubano colabora activamente con el Grupo de Acción Financiera para Latinoamérica (Gafilat), organización intergubernamental regional para prevenir y combatir el lavado de activos, el financiamiento del terrorismo y de la proliferación de armas de destrucción.

En sus Informes de Evaluación Mutua, Gafilat reconoce que el riesgo general para el lavado de activos y el financiamiento del terrorismo en Cuba es reducido y resalta la coordinación y cooperación interinstitucional existente a todos los niveles en este país caribeño para combatir estos flagelos, así como el marco legal actualizado con que cuenta para ello.

La delegación antillana la integraron representantes del Ministerio del Interior, el Banco Central de Cuba, la Fiscalía General de la República y el Ministerio de Relaciones Exteriores.

Por los estadounidenses participaron funcionarios de los Departamentos de Seguridad Interna, Justicia, Estado, Salud y Servicios Humanos y Tesoro.

Las partes acordaron continuar los encuentros técnicos sobre el tema en el futuro y coordinar acciones que contribuyan al enfrentamiento efectivo de este flagelo, concluyó la nota oficial.

/ymp/

LAS FALSEDADES, LAS SIMPLEZAS Y LAS CONFUCIONES.


Por: Mcs Gerardo Gómez Moreno.

También he estudiado con atención un texto publicado por el profesor Pedro Monreal titulado “Política económica en Cuba: intento de un diálogo de invierno” en el que contesta críticamente mi artículo Sueños de una noche de verano. De igual manera se agradece la atención prestada. 

En primer lugar usted califica de intento de diálogo mi trabajo, pero primero debe mirarse por dentro, pues realmente es muy difícil dialogar con alguien que adopta poses de infalibilidad académica y política, aunque si es verdad que fue en invierno. Sería más claro, calificar los intercambios como polémica de carácter político y académico. Así mismo se crean ruidos en la comunicación por sus posiciones socialdemócratas y neoliberales, no estamos en el mismo bando.

En efecto califico el llamado programa de lacónico, pragmático, sin referencias teóricas explícitas y sin menciones a experiencias internacionales. Como compruebo que sigue sin ofrecer nada al respecto lo ratifico y me pregunto cómo puede alguien de su calificación eludir estas exigencias científicas básicas.

Al afirmar que usted es un enigma, tal vez cometí un error y lo reconozco de cierta manera. Incluso en un comentario me han criticado por eso. Por ello lo reproduzco: “No hay que descifrarlo sus propuestas son neoliberales, no sé si usted sabe que hasta Jeffrey Sachs el "eminente" alumno de la escuela de Friedman, negaba diciendo que él estaba en contra de las terapias de shock, cuando fue él quien las introdujo en Bolivia, Polonia y Rusia. ¿Quién puede hoy decir que abraza las teorías neoliberales? Absolutamente nadie.

Como la reforma "progresista" del capitalismo sólo puede prosperar en aquellos lugares en que la misma sea compatible con el proceso de reproducción del capital y esa compatibilidad no existe hoy en ninguna parte, no hay otra propuesta que no sea capitalismo puro y duro, pero disfrazado con otra envoltura, recuerde que el éxito que ha tenido el capitalismo hasta hoy ha sido porque ha predicado lo que no ha cumplido. No creo en la estabilidad que propone Monreal, y no es un enigma tan difícil de descifrar.” (Correo enviado por Narciso Matías desde mailto: noreply-commet@blogger.com), el miércoles, 27 de diciembre de 2017, para cgv@espnl.co.cu)

Cómodamente Monreal se quita de encima este problema aludiendo al manido argumento de etiquetas descalificadoras respecto a todo eso del “neoliberalismo” y la “tercera vía”. No son etiquetas, son calificativos merecidos.

Paso a tratar lo que usted califica de las falsedades, las simplezas, y las confusiones.

Las llamadas falsedades.

Señor Monreal:

Falsedad # 1: 

Usted afirma que parte alguna del programa se propone que “la mayor parte” de las empresas estatales pasen al sector privado nacional y extranjero. En mi texto no afirmo esto, sino que se trata de una estructura de propiedad, que muy bien el Dr. Carlos García ha sintetizado, en la que el protagonismo recae en el establecimiento de un dinámico sector cooperativo y privado y el saneamiento de la empresa estatal, traspasando la mayor parte de estas al sector privado nacional y extranjero. Y no me eximo de responsabilidad, sino que la sigo asumiendo.

Falsedad # 2: 

En parte alguna del programa existe un planteamiento que “da por hecho la quiebra del sistema empresarial estatal al devaluarse el CUP”.

En verdad he afirmado que este economista, como señala el Dr. Carlos García, da por hecho, la quiebra del sistema empresarial estatal al devaluarse el CUP, lo que constituye un verdadero dogma es buscar la solución fuera de este sistema acudiendo a la privatización por dos vías: el incremento del sector privado y cooperativo y la transferencia de la mayor parte de las empresas estatales al capital nacional privado y al extranjero. En lugar de proponer el fortalecimiento del sector principal de la economía lo que propugna es su casi total desmantelamiento. Vuelvo a asumir la responsabilidad que me toca y le pregunto: ¿Es falsa esta apreciación? Si fuera así, usted estaría de acuerdo con el fortalecimiento del sector estatal de la economía sobre los medios fundamentales de producción, lo que sería magnífico.

Falsedad # 3: 

En parte alguna del programa se propone que las modalidades empresariales privadas nacionales deben ser “una suerte de motor que impulsaría el desarrollo”. ¿Tendría la amabilidad el profesor de citar exactamente esa supuesta proposición?

Con mucho gusto cito de nuevo de donde procede esta proposición en mi artículo Sueños de una noche de verano: 

Por cierto debe considerarse que Monreal en su artículo del 19-12-2017 continúa proponiendo la transformación radical del actual esquema del Trabajo por Cuenta Propia (TCP), sobre lo que puede estimarse que la transformación esta prevista en los documentos del VII Congreso del PCC, pero no es la que él señala.

Para Monreal el propósito sería facilitar el establecimiento de modalidades empresariales privadas nacionales que permitan colocar una fuerza laboral que ya supera el medio millón de trabajadores en unidades productivas (empresas) que tengan mayores posibilidades de generar eslabonamientos productivos, aumentar la inversión, facilitar el aprendizaje tecnológico y organizativo, hacer avanzar la productividad y generar mayor valor.

Se hace notar que, para este economista, no es el Estado socialista, su planificación y regulación, quién propicia los encadenamientos productivos, sino las modalidades empresariales privadas nacionales, de forma fortuita, supuestamente una suerte de motor que impulsaría el desarrollo.

Supongo que el Pedro Monreal del llamado Programa es el mismo que el este artículo del 19-12-2017.

Falsedad # 4: 

La idea expresada respecto a mí de que “su obsesión por la propiedad privada y su rechazo a la estatal tienen como testigos oculares sus artículos”, es falsa y para ello puede llamarse a “declarar” como “testigo ocular” al propio programa que el profesor está criticando.

En Sueños de una noche de verano expreso: el Dr. Carlos García ha sintetizado …También destaca que el favoritismo de este economista por los empresarios privados no es nuevo, lo viene manifestando y argumentando desde hace tiempo. Su obsesión por la propiedad privada y su rechazo a la estatal tienen como testigos oculares sus artículos.

En efecto, parecería comprobarse que hay dos Pedro Monreal, uno en el llamado Programa y otro en sus artículos. En mi breve trabajo no quise citar en extenso al Dr. Carlos M. García, pero su insistencia, su rígido apego a lo textual y sus manipulaciones al citar me han obligado a recomendarle que relea sus propios artículos sobre la propiedad privada.

Por sus habituales formas de expresión, me siento, lamentablemente, en la necesidad de devolverle sus palabras: si va a dedicarse a la crítica académica, que entonces trate de leer con más detenimiento.

Las supuestas simplezas.

Simpleza # 1: 

1.1-Creo entender que el profesor equipara las transformaciones económicas y sociales exitosas que han hecho otros países al término de reformas “imposibles”, supongo que más en el sentido de formidables, que es el término que utiliza para referirse a las reformas de China y Vietnam.

Como dijo, creyó entender. No utilicé el término reformas “imposibles”, sino “reformas, al parecer imposibles”. Sí refiero, que lo están haciendo formidablemente los chinos y vietnamitas. Por favor, no descontextualice.

1.2- Dice usted que, sin embargo, ello se explicaría por “circunstancias histórico concretas muy diferentes” que, al ser distintas a las de Cuba, afectarían la “batalla económica” de la isla. Aquí hay por lo menos dos notables simplificaciones. En primer lugar, eso de la “batalla económica” tiende a descarriar la discusión. En ese plano, la “batalla” es muy concreta: el desarrollo. Si en el discurso se hace nebuloso ese aspecto, pudiera olvidarse o minimizarse la dimensión y la naturaleza del reto. Es el tipo de simpleza que lleva a asumir que Cuba pudiera avanzar hacia el desarrollo con una tasa de inversión baja y con una moneda nacional sobrevaluada. Eso no se resuelve hablando de la “batalla económica” ni diciendo que se reconoce el problema en algún documento.

Lo que dije fue que “otros países han realizado “reformas”, al parecer imposibles, al disponer de circunstancias histórico concretas muy diferentes. No debemos olvidar “ni por un tantico así” a quien tenemos delante y que pretende”.

Antes de este párrafo exprese que “por supuesto que la problemática de la unificación monetaria y de las tasas de cambio está en el orden del día de la situación nacional e internacional de nuestro país pues afecta la batalla económica y es algo previsto en los Lineamientos, pero en cuanto al cómo y al cuándo, los caminos divergen dada la gran complejidad de esta región y en el mundo, pues no se trata sólo de la envergadura de los riesgos y peligros que Cuba podría o no asumir con sus propias fuerzas, que materialmente y financieramente no son muchas”.

Usted gratuitamente afirma que el término batalla económica tiende a descarriar la discusión y que la batalla es por el desarrollo, pero parece que tiene un problema político con “batalla” y “Lineamientos”. No establezco ningún tipo de relación de causa y efecto entre la batalla económica o batalla por el desarrollo y las reformas de China y Vietnam. Si quiere saber si conozco de esto último, investigue, ubíquese y vuelva a meditar su conjetura de simplificación. No le receto literatura y testigos presenciales altamente calificados para no caer en la petulancia académica.

En un burdo reduccionismo me atribuye falsamente que “es el tipo de simpleza que lleva a asumir que Cuba pudiera avanzar hacia el desarrollo con una tasa de inversión baja y con una moneda nacional sobrevaluada”. ¿Quién con dos dedos de frente puede afirmar o deducir tal cosa?

Por cierto usted no dice nada sobre la envergadura de los riesgos y peligros que Cuba podría o no asumir con sus propias fuerzas, que materialmente y financieramente no son muchas, ni tampoco que acerca de que no debemos olvidar “ni por un tantico así” a quien tenemos delante y que pretende.

¿Por qué será? ¿Por qué se abstrae de estas crudas realidades y, sin embargo, se recrea en otras terribles?

1.3-Dice el Señor Monreal: En segundo lugar, a pesar de los diferentes contextos, respecto a otros países que han hecho reformas, es posible extraer lecciones analíticas útiles de esas experiencias para la reforma de la economía cubana. Aquí estaríamos ubicados en la famosa, pero insuficientemente discutida cuestión de los “modelos” (la discusión es insuficiente en Cuba, no en otras partes).

No quiero explayarme, por lo que hago un gran esfuerzo de síntesis. Espero no ser acusado de nuevo de simpleza.

Tengo que decir esta vez, estoy de acuerdo parcialmente con usted, pero añadiendo algo: todas las reformas deben ser profundamente estudiadas, especialmente las chinas y vietnamitas, lo vengo haciendo hace años tanto en la docencia como en la investigación, también otras instituciones e investigadores lo hacen.

Claro, en mi caso y para Cuba me refiero a la Reforma Económica Cubana de inspiración leninista que primero fue limitada y ahora ampliada, pero usted, como siempre, la quiere aún más ampliada, además al abordar el tema de las lecciones analíticas útiles para la economía cubana, debemos considerar tanto las positivas como las negativas. Sobre las positivas que ya aprovechamos y las que podríamos aprovechar no me expreso “por ahora”.

Entre las negativas exhaustivamente analizadas por el PCCH, está aquella gran crisis en la Plaza de Tiananmén que tuvo como contexto económico el estallido de inflación para las condiciones de China y el “mareo” de un tristemente célebre Secretario General del PCCH que al contemplar, maravillado, deslumbrado, por el real crecimiento acelerado del sector no estatal, incluido el privado que tanto divulga usted, decidió no aplicar la regulación macroeconómica desde un Estado socialista. En fin, el neoliberalismo también ha tenido una presencia en China, aunque por supuesto, no ha predominado, ni predomina.

Al final, qué pasó en China, nada sólo muchas condenas por violaciones de los derechos humanos, pero la clausula de EE.UU. de nación más favorecida se mantuvo, tampoco los europeos cambiaron su posición económica respecto a China, debido al enorme mercado interno, a las grandes inversiones y comercio internacional. Usted lo sabe muy bien: The money is money. Aquí cabe preguntar: ¿Qué pasaría en Cuba con un estallido inflacionario en Cuba? O si aplicamos aquello de dejar hacer, dejar pasar. ¿Qué pasaría si los tanques aparecen en la Plaza de la Revolución en Cuba? Monreal, no sé si sabe de la cautela frente al monstruo que conoció Martí en sus entrañas.

Simpleza # 2: 

Al colocar “la contradicción cautela-urgencia en que se encuentra nuestra patria” en el plano de “las relaciones económicas y políticas internacionales” y remitirla a la complejidad de los procesos de la reforma, se incurre de nuevo en dos simplezas. Primero, se soslaya la dimensión política interna de la llamada “cautela” del proceso, algo que se ubica en el plano de la política nacional y de los intereses de grupos. En segundo lugar, lo complejo no requiere necesariamente un enfoque cauteloso para poder ser resuelto. La dinámica de los procesos sociales complejos y sus “soluciones” generalmente siguen patrones impredecibles. A veces la solución pasa por la modificación incremental y otras veces es una solución súbita.

Lo que he sostenido es que “el autor de marras, siendo un conocedor de las relaciones económicas y políticas internacionales, en sus propuestas estabilizadoras hace abstracción de las mismas, consistiendo este un factor importante a considerar. Tal vez sea esta una de las condicionantes que le impida aquilatar el verdadero peso de la contradicción cautela-urgencia en que se encuentra nuestra patria y lo que lo impulse a querer acelerar –24 meses para estabilidad económica de Cuba en tres etapas- los profundos y complejos procesos la Actualización del modelo económico y social cubano de desarrollo socialista. 

No coloco la contradicción cautela-urgencia en que se encuentra nuestra patria en el plano de las relaciones económicas y políticas internacionales, sino que subrayo que usted hace abstracción de la misma, consistiendo ésta un factor importante a considerar. ¿Acaso no lo es? De nuevo un burdo reduccionismo, metafísica, abstraccionismo, ignora la contradicción cautela-urgencia, situada como una contradicción interna de nuestra sociedad, sobre la que influyen las contradicciones externas. Tampoco remito, esta contradicción, a la complejidad de los procesos de la reforma económica cubana, de inspiración leninista, que oficialmente denominamos la Actualización del modelo económico y social cubano de desarrollo socialista, no las neoliberales que usted propone. 

Tal vez, estas últimas, sean las que responden, a “la dinámica de los procesos sociales complejos y sus “soluciones” generalmente siguen patrones impredecibles. A veces la solución pasa por la modificación incremental y otras veces es una solución súbita”. Recuerde que José Martí, nuestro apóstol, decía que la política es el arte de prever.

Tampoco soslayo “la dimensión política interna de “la llamada” cautela” del proceso, algo que se ubica en el plano de la política nacional y de los intereses de grupos”. El proceso de Actualización es enteramente un asunto soberano de política interna que se refleja en la política exterior de Cuba y si los intereses de grupo a los que se refiere son las capas burocráticas y los elementos corruptos, tenga la dignidad de reconocer que el Gobierno Revolucionario y el Partido Comunista de Cuba es implacable con ellos, realiza transformaciones institucionales enfiladas a reducir gradualmente el burocratismo e impiden que impongan el rumbo fundamental de las transformaciones.

Algo más, cuando hablamos de cautela no tiene que ver con las tardanzas, lentitudes, meteduras de patas, frenos de determinados funcionarios que no cambian la mentalidad o no se colocan a la altura de las circunstancias y, además, usted no aquilata el otro polo de la contradicción, o sea, la urgencia la que usted ni menciona. Más de una vez nuestro Presidente y Primer Secretario del Partido ha realizado severas críticas públicas respecto a las lentitudes y errores. 

Simpleza # 3: 

Una afirmación como “lo que están haciendo formidablemente los chinos y vietnamitas” tiende a dejar fuera del análisis el hecho de que esas reformas también incluyen procesos contradictorios. Por cierto, no es lo mismo decir, como afirma el profesor refiriéndose a mí, que “rechaza tener influencia de la reforma y apertura en China”, que decir -como afirmo yo- que debe estudiarse la reforma en China (y la de Vietnam) para sacar las lecciones que pudieran ser útiles para Cuba. Son dos cosas bien distintas.

Opino que ya me expresé sobre este punto, no quiero y no me gusta repetirme. Sí existen contradicciones en China, en Vietnam y en Cuba, pero lo importante es cómo las conjugamos y, sobre todo, cómo evitamos que sean antagónicas e insalvables, algo que usted no parece preocuparle en lo más mínimo.

Simpleza # 4: 

Se ha comentado antes la expresión de que “el favoritismo de este economista por los empresarios privados no es nuevo, lo viene manifestando y argumentando desde hace tiempo. Su obsesión por la propiedad privada y su rechazo a la estatal”. Se hizo referencia a ella como una falsedad, pero también revela una simpleza.

Da la impresión de que el profesor solamente mira hacia donde le conviene, para tratar de descalificar políticamente a quien está criticando. Para ser coherente con esa lógica, la opinión que tiene el profesor sobre las actividad privada debería llevarlo a hacerse preguntas como las siguientes: ¿Cómo es posible que el gobierno cubano haya traspasado a la propiedad privada la mayor parte de la producción nacional de dos alimentos esenciales como el arroz (77,6%) y los frijoles (71,2%)?, ¿Cómo es posible que el gobierno cubano haya eliminado más de 600 mil empleos netos en el sector estatal, desde que se aprobaron los Lineamientos en 2011?, ¿Cómo es posible que se haya exonerado de una buena parte de los impuestos al capital transnacional que invierte en el país?, pero en su crítica a la actividad privada, el profesor prefiere mirar para otra parte.

Muy bien Monreal, no prefiero mirar a otra parte, pero usted sí reconoce que el Gobierno Revolucionario Cubano y el Partido Comunista de Cuba ha cruzado más de una vez el Rubicron, una con Fidel Castro y otra con Raúl Castro y ha llevado las cosas hasta el punto en que haya traspasado a la propiedad privada la mayor parte de la producción nacional de dos alimentos esenciales como el arroz (77,6%) y los frijoles (71,2%), que así mismo haya eliminado más de 600 mil empleos netos en el sector estatal, desde que se aprobaron los Lineamientos en 2011, y se haya exonerado de una buena parte de los impuestos al capital transnacional que invierte en el país.

Además, le falta la extensión de la propiedad privada entre los cuenta propistas y los que utilizan el trabajo ajeno, todo sin privatizaciones masivas, sino mediante alquileres de locales, licencia a particulares y la entrega de tierra en usufructo.

Con la pupila asombrada, observo esto que dice en su texto, para decir que sí pueden ampliarse más las propiedades privadas, cooperativas y mixtas, siempre que predominen las formas socialistas estatal y cooperativa y se cumplan los límites sistémicos. ¿Qué más quiere usted? ¿Quiere capitalismo al duro y sin guante? ¿Quiere economía social de mercado, casi inexistente en el mundo, en Cuba? No, nunca la tendrá. Además, usted dice que crítico a la actividad privada. ¿Cuál es mi crítica a la actividad privada, como no sea a la exageración que usted hace sobre la misma y sus exuberantes divulgaciones?

Las nombradas confusiones.

Confusión # 1:
El programa no se ha propuesto -como dice el profesor- para “acelerar”, en 24 meses, “los profundos y complejos procesos la Actualización del modelo económico y social cubano de desarrollo socialista”. Los objetivos específicos del programa, su contenido concreto y el alcance limitado de sus acciones están bien delimitados en la sección del programa titulada “Lo primero es lo primero”. Se aclara que el programa “No debe tratar de proveer, por sí mismo, soluciones de largo plazo, sino concentrarse en establecer -en plazos inmediatos- las condiciones iniciales que facilitarían el funcionamiento de otras acciones de política económica y social, con efectos a más largo plazo”. ¿Dónde se habrá confundido el profesor con eso de la “aceleración”?

Usted de verdad se cree que en 24 meses es posible cumplir su llamado programa de estabilización económica. No estoy confundido, sino muy claro. No me extraña que no acepte nada, para usted todo es fácil, nada es imposible y todo saldrá bien y rápido, parece ser su lema. Recuerde que la Perestroika comenzó como una aceleración y terminó como un gran desastre.

Confusión # 2: 

Afirmar, como hace el profesor, que “en su programa de estabilidad económica, con matices, todo parece transcurrir idealmente, perfecto, previsto y sobre todo preservando y garantizando la esfera social”, parece indicar que o bien se hizo una lectura superficial y sesgada de la propuesta, o bien el comentarista tiene una gran confusión acerca de cómo funcionan las políticas públicas. El texto del programa aclara, también en la sección titulada “Lo primero es lo primero”, que “es preferible trazar una serie de programas modestos, con objetivos y plazos precisos, que puedan adaptarse -sobre la marcha- a la compleja, cambiante, e impredecible realidad que debe ser transformada”. ¿De dónde ha inferido el profesor eso de que el programa se propone “transcurrir idealmente, perfecto, previsto”? 

De repente me queda la duda sobre si el profesor leyó su programa o no aprecia en el que es ideal, perfecto, previsto y sobre todo preservando y garantizando la esfera social. 

En verdad, no entiendo bien la redacción, pero no importa.

Lacónicamente le digo que lo trasluce en todo su llamado programa. ¿Donde prevé la necesidad de reforzar las reservas internacionales de divisas? ¿Cómo refleja y calcula los problemas de nuestra deuda externa? ¿Qué cálculos o estimaciones realiza sobre los procesos que analiza? ¿Qué nivel de desempleo podría existir? ¿Podría surgir procesos inflacionarios superiores a los actuales? Digo que es ideal, perfecto y sobre todo preservando y garantizando la esfera social dado que sencillamente nunca dice tan siquiera que podría haber fallos, salvo vagas referencias a la cambiante e impredecible realidad que debe ser cambiada.

Confusión # 3:

La idea de que un programa de política económica, sobre todo uno de alcance limitado como el propuesto, debe hacer explicitas “las fuentes teóricas en las que se inspiran estas proposiciones” revela un embrollo intelectual acerca de la manera en que se diseñan y se presentan ese tipo de propuestas.

Lo destacado por mí es que en su llamado programa, no se observan cuáles son las fuentes teóricas en las que se inspiran estas proposiciones, ni tampoco cuales son los referentes de las experiencias internacionales que tiene en cuenta.

Usted arguye que no hace falta, pues esta es la manera en que se diseñan y se presentan ese tipo de propuestas. No sé de dónde saca esas reglas. Lo que he estado promoviendo es mejorar la fundamentación científica y confiabilidad de lo que propone. También podría contribuir a la polémica y la transparencia de su trabajo, al exponerse usted con todas las de ley ante los lectores de la red. Así que no veo ningún embrollo ni confusión de mi parte, sólo constato sus argumentos evasivos, formales y poco transparentes.

Confusión # 4: 

Tratar de vaticinar de manera libresca el eventual efecto político que pudieran tener los cambios “en la estructura de propiedad de la sociedad cubana” es una lamentable confusión. Acudir a una frase manida como esa de que “cuando los cambios cuantitativos rebasan la medida producen cambios cualitativos, incluso el sistema socioeconómico” no es la forma de abordar un análisis económico, ni social, ni político. Si se desea hacer un estudio sobre la importante dimensión política de la reforma económica, deberá acudirse a datos de la realidad sobre los grupos sociales y el poder. Habrá que utilizar la sociología, la psicología política y la Economía Política. Pero con una abstracción como esa de lo cuantitativo y lo cualitativo no se llega muy lejos. Eso pudiera tener otro “público”, pero no funciona entre analistas.

Señor Monreal: Reitero que con cambios de tal amplitud y naturaleza en la estructura de propiedad de la sociedad cubana, es previsible, que los segmentos en formación de la pequeña burguesía y burgueses, que ya existen en nuestra sociedad, tolerados y que se pretende organizar mejor, se hagan predominantes con el tiempo. Cuando los cambios cuantitativos rebasan la medida producen cambios cualitativos, incluso el sistema socioeconómico. Hay que cambiar todo lo que debe ser cambiado, pero seguramente no es exactamente lo que usted propone. Puedo aceptar que también hacen falta otros estudios multidisciplinarios, pero insisto en ya es esencialmente predecible.

Confusión # 5: 

Asumir que puede hacerse pasar como un ejercicio de prospectiva una pieza oratoria ideológica como la que dice que “la sociedad cubana, por este infernal camino, no alcanzaría el anhelado y buscado desarrollo económico y social, ni sería soberana, independiente, socialista, próspera y sostenible. Se convertiría en un apéndice, anexado a EE.UU. y por supuesto las monedas nacionales desaparecerían para dar paso al dólar estadounidense”, pudiera expresar no solamente una confusión sino una pérdida total de la “medida” de lo que es aceptable y de lo que no es aceptable en un análisis. Haber dejado eso del dólar como último punto, en el contexto de la discusión de un programa que se propone esencialmente con vistas a acometer la unificación monetaria y cambiaria, pudiera ser interpretado como un intento de “golpe bajo”, pero es -sobre todo- una cursilería.

He dicho y reitero que con tales transformaciones o involuciones se agudizarían al máximo las contradicciones sociales internas de la sociedad cubana, crecería el papel e influencia económica, política, ideológica, cultural y social de los enemigos internos y externos de la Revolución Cubana hasta destruirla en algún momento y seguro que no sería sin resistencia. La sociedad cubana, por este infernal camino, no alcanzaría el anhelado y buscado desarrollo económico y social, ni sería soberana, independiente, socialista, próspera y sostenible. Se convertiría en un apéndice, anexado a EE.UU. y por supuesto las monedas nacionales desaparecerían para dar paso al dólar estadounidense. 

Desde su cosmovisión usted puede calificarlo de una pieza oratoria ideológica, un falso ejercicio de prospectiva, una pérdida total de la “medida” de lo que es aceptable y de lo que no es aceptable en un análisis o como quiera, pero le aseguro que es fruto años de experiencia, de análisis de la práctica social, de percepción cotidiana de la realidad, de tendencias objetivas, de estudios profundos sobre el derrumbe del campo socialista y las experiencias positivas y negativas de China y Vietnam, las relaciones de EEUU con Cuba y América Latina y especialmente de sus actividades subversivas en nuestra patria.

Lo del dólar no es un “golpe bajo” o una “cursilería”, simplemente que Cuba, como parte de la renovada Doctrina Monroe ya sería supuestamente una colonia, con el Gobernador previsto en la Ley Helms-Burton y no tendría una moneda nacional. En cuanto a la medida, como concepto filosófico marxista, es la categoría que permite tener en cuenta los límites sistémicos entre la transición y construcción socialista y el capitalismo.

Una acotación final.

Usted señala que hay un factor adicional que dificulta el diálogo: la práctica del comentarista de escudarse tras una conjeturada capacidad de previsión plasmada en determinados documentos donde “la transformación esta prevista” y una medida como la unificación monetaria y cambiaria “es algo previsto”.

Una cosa es que existan determinados anhelos de política económica u objetivos generales –reflejados en documentos políticos-, y otra cosa bien distinta es que se disponga de planes y de programas específicos para llevarlos a cabo.

Respondo con una simpleza: aunque entiendo lo que dice, se nota determinado rechazo suyo al uso de los documentos partidistas, no sé y no me corresponde saber si hay planes y programas específicos, me parece que deben estarse actualizando ciertos estudios realizados con anterioridad.

Las demás críticas que usted realiza a la política económica y su realización en la práctica en nuestro país, no corresponden directamente con la naturaleza de la polémica que estamos sosteniendo, así que en esta réplica no haré referencia a ellas.

Si tomo como alusión a cosas que le planteado lo siguiente: “Las soluciones no van a salir directamente de “fuentes teóricas”, ni van a aparecer porque se repitan como un mantra algunos términos como “construcción del socialismo” o “transición socialista”. Si alguien desea pensar que la transformación social ocurre de esa manera, está en su derecho de hacerlo, pero supongo que pierde su tiempo”.

Lo de “cómo un mantra” merece un comentario especial en otro momento, ahora no quiero desviar la atención. Cuando menos considero una falta de rigor científico tratar de esa manera las fuentes teóricas o teorías económicas sean marxistas o no como el monetarismo, por esas cosas es que se le puede catalogar de empirista y positivista de la Escuela anglosajona o particularmente de la norteamericana. Usted no aborda simplemente una cuestión técnica o política de la tasa de cambio, trata de reformas, de relaciones de propiedad, de transformaciones sociales, clases, grupos sociales, política y poder, le pregunto: ¿Esto tiene que ver o no con teorías, sean marxistas o no?

Existe una teoría marxista y leninista sobre la transición y construcción socialista y muchos notables autores nacionales y extranjeros de la academia han tributado a su desarrollo, siempre con enfoque crítico, renovador y en vínculo con las transformaciones sociales en Cuba. Evidentemente, usted ha renunciado a ella cuando señala despectivamente que “si alguien desea pensar que la transformación social ocurre de esa manera, está en su derecho de hacerlo, pero supongo que pierde su tiempo”. Espero que no se queje cuando se le tilda de socialdemócrata de estos tiempos, a los no les queda ni un tinte desteñido del marxismo y, por supuesto del leninismo.

Finalmente, pregunto a los lectores de la red: ¿de quienes son las falsedades, las simplezas y las confusiones? Las que me correspondan de buena fe las asumiré. ¿Qué hará Monreal con las que le toquen?

La propiedad social: de la utopía marxista a la realidad de la transición del capitalismo al socialismo.


Por Carlos M. García Valdés.

Marx y Engels se enfrentan en el campo de las ideas a varias generaciones de pensadores que veían la propiedad privada como algo eterno, como un proceso natural, dado al hombre de una vez y para siempre, y solo admitían cambios dentro de esa propiedad privada. Esa limitación burguesa impidió que Adán Smith y David Ricardo llegaran al descubrimiento de la plusvalía resultado de la explotación del trabajo asalariado, porque sería negar la base más profunda de este sistema, la propiedad privada capitalista.

A partir de la crítica sistémica y profunda a las sociedades divididas en clases y a la propiedad privada capitalista, forma superior de ésta, Marx y Engels llegan a la noción de la propiedad social, que es la negación de la primera.

Concibieron la propiedad social como la principal condición para crear una nueva sociedad liberada de la explotación del hombre por el hombre 

Concibieron la propiedad social como la principal condición para crear una nueva sociedad liberada de la explotación del hombre por el hombre, que aprovechara al máximo las ventajas de la división social del trabajo, eliminara la acción depredadora del hombre sobre la naturaleza, aprovechara todas las ventajas de la producción planificada y la subordinara al objetivo de alcanzar el bienestar de los miembros de la sociedad y su libre y total desarrollo.

La síntesis más profunda y a la vez más interpretada de la evolución de la propiedad privada hasta la capitalista y la transformación de ésta en propiedad social se encuentra en “El Capital” la obra cumbre del marxismo.

“La transformación de la propiedad privada dispersa y basada en el trabajo personal del individuo en propiedad privada capitalista fue, naturalmente, un proceso mucho más lento, más duro y más difícil, que será la transformación de la propiedad capitalista, que en realidad descansa ya sobre métodos sociales de producción, en propiedad social.” (1)

Quizás sobreestimaron el factor socioeconómico y no pudieron prever el desarrollo de las fuerzas productivas del capitalismo multiplicadas en su fase imperialista merced al progreso científico técnico, a la explotación colonial y neocolonial, el papel del poderío militar y otros recursos políticos e ideológicos poderosos.

Los capitalistas no ceden voluntariamente su propiedad, no renuncian a la explotación, solo cambian sus métodos

En consecuencia la propiedad social es una necesidad histórica para superar esa contradicción que deberá imponerse como tendencia. Si se quiere eliminar el capitalismo hay que establecer la propiedad social y ella presupone la vinculación directa de los medios de producción que ya acusan una marcada socialización, con los trabajadores o con todo el pueblo Los capitalistas no ceden voluntariamente su propiedad, no renuncian a la explotación, solo cambian sus métodos, en consecuencia hay que privarlos de ellos de una forma u otra, en un tiempo más corto o más extenso.

Hoy se hace evidente que no es suficiente despojar a los capitalistas de los medios de producción ortodoxos o tradicionales (industrias, tierras, transportes, etc.) sino también de los medios creadores de servicios sociales básicos como educación, salud y cultura y en especial de los de difusión masiva productores de lo que se le llama con justeza “terrorismo mediático”.

Para Lenin la economía en el período de transición al socialismo estaba compuesta por varios tipos o sub economías, cada uno representativo de una forma de propiedad y sus respectivas relaciones. Estos tres tipos, que según él debían estar presente en cualquier otra experiencia de transición socialista, eran: el comunismo, el capitalismo y la pequeña producción mercantil. En consecuencia las formas de propiedad correspondientes serían: la propiedad comunista o social, la propiedad capitalista y la pequeña propiedad privada de campesinos y otros pequeños productores de la ciudad y el campo. Las clases sociales eran: el proletariado ahora dueño de una parte considerable de los medios de producción, la burguesía aferrada a aquellas propiedades aún no expropiadas y la pequeña burguesía, particularmente campesinos. (2)

En obras posteriores añade otras formas o tipos de economía: la natural o patriarcal y el capitalismo de estado. Esta última la había concebido desde 1918 pero a partir de 1921 con la nueva política económica (NEP) vuelve a defenderla con mayor insistencia.

Las ideas de Lenin acerca del período de transición al socialismo en condiciones de extrema dificultad dadas las circunstancias en que triunfa la Revolución Socialista, muy diferentes a las concebidas por Marx Y Engels, son de vital importancia para la elaboración de la teoría de la propiedad social en condiciones de la construcción del socialismo en países que no han logrado un pleno desarrollo capitalista. Pero además tienen que vencer no solo la resistencia de las fuerzas internas o nacionales sino enfrentarse al capitalismo global liderado por grandes potencias imperialistas de las que los EE.UU. son la principal y más agresiva.

Hasta el momento no hay ninguna experiencia de construcción del socialismo a partir del desarrollo y de prevalencia mundial del mismo. Por lo tanto si de teoría y práctica de la propiedad social se trata hay que tomar como referentes los intentos fracasados y vigentes de los países que se empeñaron o se empeñan en construir el socialismo desde el subdesarrollo y en condiciones de hegemonía del capitalismo mundial.

Haciendo abstracción de las particularidades de cada uno de estos países y de los diferentes momentos o estadios que han atravesado y ahora se encuentran, se pueden identificar algunos rasgos de la propiedad social.

1) Es expresión de divisiones sociales del trabajo con problemas estructurales de mayor o menor grado de profundidad en dependencia del país.

2) La propiedad social no ha asumido en ninguna experiencia una forma global o superior, es decir no se ha manifestado nunca como propiedad única de toda la sociedad, sino que ha adoptado diferentes formas como expresión de desiguales niveles de socialización. Las más importantes: propiedad estatal, propiedad cooperativa, propiedad de las comunas u otras unidades territoriales dentro de un país.

3) La propiedad social coexiste con formas no socialistas que pueden ser capitalistas, privadas no capitalistas o ambas, lo que implica cierto nivel de contradicción y competencia.

4) La propiedad estatal ha sido la forma fundamental de propiedad social, pero esa mediación que es por un lado necesaria, es por otro un factor potencial de distanciamiento entre los trabajadores como dueños asociados del conjunto de medios de producción y esos medios representados por el Estado. Si no se promueven un conjunto de acciones tendentes a acercar cada vez más los colectivos laborales a su propiedad, que es de ellos en la medida que es de todos, y además no se utilizan las posibilidades de organización, control, penalización y estimulación del Estado, puede fomentarse la ineficiencia como un rasgo natural de esa propiedad, lo que es algo fatal para la construcción del socialismo.

5) La propiedad cooperativa ha tenido como regla un papel muy limitado y subordinado a la propiedad estatal en las economías socialistas en construcción.

6) La propiedad social en cualquiera de sus formas no solo tiene que sortear los problemas materiales, financieros y subjetivos propios de cualquier país en proceso de desarrollo sino además ha de enfrentar las presiones de la burguesía internacional, del mercado transnacionalizado y de los poderosos medios de “desinformación masiva”.

7) La propiedad social como regla se ha vinculado a la propiedad capitalista en virtud de tendencias internacionales como la inversión extranjera. La expansión de la propiedad social o en específico su base técnica, tecnológica, material y humana, requiere de una fuente importante de financiamiento, prácticamente imposible de asegurar internamente por los países que pretenden construir el socialismo.

La identificación de la propiedad social con la socialista de todo el pueblo o estatal tiene sus ventajas porque expresa el mayor nivel posible de socialización de los medios de producción y presupone el respaldo del Estado, pero excluye la propiedad cooperativa, la de las organizaciones políticas y de masas y otras posibles formas de propiedad social como pudiera ser la propiedad estatal compartida con propiedad privada capitalista extranjera o propiedad privada nacional, como reconoce la Conceptualización del Modelo.

Además ancla en el concepto un elemento institucional o superestructural como es el Estado que como tendencia debe disminuir sus funciones económicas, aunque en un plazo más o menos largo. En tanto el concepto de propiedad social, además de ser inclusivo subraya o explicita la esencia y tendencia de este tipo de propiedad.

Primera parte “La propiedad en la economía y en su modelo de funcionamiento. (Repasando la historia, la teoría y provocando el debate)” Publicado originalmente en: Revista Cuba Socialista, cuarta época No 5, mayo-agosto 2017)


Referencias:


(1) Carlos Marx. El Capital, Editorial Ciencias Sociales; La Habana, 1975, tomo I p 700

(2) V. I. Lenin, La economía y la política en la época de la dictadura del proletariado. Obras escogidas en tres tomos, tomo 3 p 290.

lunes, 12 de febrero de 2018

Pensamiento de Ernesto Che Guevara : CULTURA DEL DEBATE Y DIRECCIÓN ECONÓMICA


Por Fidel Vascós González 
     
(Publicado en la Revista Bimestre Cubana No. 47 -julio-diciembre 2017-)    
                          
En su corta vida de 39 años Ernesto Che Guevara dejó para la posteridad un arsenal de ideas de gran importancia para el desenvolvimiento social en aras de la emancipación humana. Su pensamiento abarca los campos de la filosofía, la política, la moral, la ética, los aspectos sociales, la economía, la historia, la cultura, las relaciones internacionales, la dirección administrativa, entre otros. El estudio en amplitud y profundidad de la obra escrita del Che enriquecerá sin duda el camino de la construcción del socialismo en Cuba y en otros países, en especial, de Nuestra América. Desde luego, en este empeño siempre hay que tener en cuenta que los tiempos que corren actualmente en Cuba y en el mundo son muy diferentes a los de entonces por lo que se requiere un esfuerzo dialéctico para interpretar al Che.

El Che era un revolucionario muy honesto y consecuente en la teoría y la práctica. Lo  que pensaba, lo decía; y lo que decía, lo hacía.

Una de sus enseñanzas, especialmente para la Cuba de hoy, es su concepción y ejercicio de la cultura del debate. Como era un intelectual muy creador, sus ideas generaban polémicas con otros pensadores. Defendía sus ideas con firmeza y fundamentados argumentos; pero respetaba las consideraciones de los demás aunque discreparan de las suyas. Donde quiera que asumió altos cargos públicos, enseguida creaba una publicación especializada. Fue fundador de Verde Olivo, la revista de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, donde, por cierto, se recogen muchos artículos escritos por él pero publicados con pseudónimos. En el Ministerio de Industrias editó Nuestra Industria, donde dejó sus principales artículos de temas económicos. En esta revista se demuestra su condición de polemista. Allí expuso sus concepciones sobre el Sistema Presupuestario de Financiamiento para la dirección de las empresas en el socialismo y también se publicaban artículos de los defensores de otro método de administración empresarial: el Cálculo Económico. Resulta enriquecedor releer las páginas donde el Che publicaba sus ideas y, en la misma edición, los conceptos discrepantes del francés Charles Bettelheim o del comandante Alberto Mora, entonces ministro de comercio exterior de Cuba.

Ese ejemplo que el Che nos dejó de polemizar en las ideas,  fundamentándolas con argumentos, sin ataques personales contra quien discrepaba y sin convertir la polémica en un torneo literario, tiene gran importancia para la Cuba de hoy. La transición socialista en la que nos encontramos y la complejidad del mundo contemporáneo requieren del concurso de diferentes ideas para encontrar el camino más adecuado para el desarrollo económico y social del país. El debate de ideas está a la orden del día en nuestro proceso revolucionario y el tratamiento respetuoso en la polémica es una de las enseñanzas que en este campo debemos asumir del Che.

Un tema que desarrolló ampliamente el Che es el de la dirección de la economía. Al estudiar su pensamiento en esta materia hay que tener muy en cuenta que en los más de 55 años transcurridos desde entonces, el mundo y Cuba han cambiado radicalmente. Una de las características más significativas que muestra la economía cubana de hoy es la diversidad de formas de propiedad sobre los medios de producción. Ello se refleja en que más del 30 por ciento de la población económicamente activa labora en el sector no estatal y la tendencia es a su incremento.

La etapa en la cual el Che subrayó que la tendencia debería ser: “[…] a liquidar lo más vigorosamente posible las categorías antiguas entre las que se incluye el mercado, el dinero y, por tanto la palanca del interés material […]” (1), ha dado paso a una época en la cual se utilizan ampliamente dichas categorías. La red de relaciones monetario-mercantiles entre las unidades productivas del país y su vinculación con el comercio exterior se ha incrementado y complejizado muy por encima de cuando existían en la época del Che.

El pensamiento económico del Che forma parte intrínseca  de su concepción sobre la forma en que se debía construir el socialismo y marchar hacia la sociedad comunista; “[…] la nueva sociedad donde los hombres tendrán características distintas: la sociedad del hombre comunista.” (2) El Che subrayaba que en el método aplicado para alcanzar estos objetivos no se podía perder de vista “[…] la última y más importante ambición revolucionaria que es ver al hombre liberado de su enajenación.” (3)

Con sus ideas, realizó un aporte a la teoría de la construcción del socialismo en los países subdesarrollados. No obstante su importancia, su pensamiento no ha sido investigado y divulgado como merece. No se han cumplido plenamente las recomendaciones del Comandante en Jefe Fidel Castro cuando expresó: “[…] yo lo que pido, modestamente, en este XX Aniversario, es que el pensamiento económico del Che se conozca; se conozca aquí, se conozca en América Latina; se conozca en el mundo: en el mundo capitalista desarrollado, en el Tercer Mundo y en el mundo socialista, ¡que también se conozca allí! [...]”. (4)

Y es que el núcleo duro de la concepción del Che, el que destaca la importancia de la fuerza moral del hombre y de la fe que hay que tener en el hombre, es aplicable en todas las circunstancias en que se desarrolle la lucha popular revolucionaria.

La disyuntiva de los modelos de dirección económica en Cuba ya no se dirime entre el sistema presupuestario de financiamiento, que defendía el comandante Ernesto Guevara, y el del cálculo económico, iniciado en la Unión Soviética y  promovido básicamente, en aquellos iniciales momentos de la Revolución, por el Dr. Carlos Rafael Rodríguez.

En sus consideraciones acerca del sistema que promovía el Che, el Dr. Carlos Rafael Rodríguez subrayó: “El Sistema Presupuestario está más cerca de lo que tiene que ser la sociedad en el futuro, pero esto es solo una hipótesis y se refiere a un futuro algo distante, al futuro comunista. Parto del criterio –que es el que nos ha llevado a aceptar las deficiencias y manquedades derivadas del Cálculo Económico-, que este Sistema Presupuestario exige condiciones y posibilidades que no podemos alcanzar, no ya en el mediano plazo, sino incluso más allá […] porque se basa en formas de control más cercanas al comunismo. Eso es evidente. Es un salto como el que se proponía Carlos Marx, del capitalismo a un socialismo avanzado. Nosotros, todos lo sabemos, no hemos dado ese salto. Ni siquiera la Unión Soviética ha dado ese salto.” (5)

Los aspectos de las ideas económicas del Che que han perdido vigencia se refieren, principalmente, a cuestiones organizativas y de métodos de dirección financiera. Ello se entiende mejor al comparar el concepto de empresa en ambos sistemas y sus finanzas.

Para el cálculo económico, un central azucarero es una empresa, la cual tiene fondos propios depositados en el banco, del que recibe créditos por los que paga intereses y actúa con determinada autonomía financiera. Para el sistema de financiamiento presupuestario, todos los centrales azucareros del país y otras unidades relacionadas con el azúcar constituyen una sola empresa: la Empresa Consolidada del Azúcar. Este sistema se basa en un control centralizado de la actividad empresarial; su plan y su gestión económica son controlados por organismos centrales, en una forma directa; la empresa no tiene fondos propios, ni recibe créditos bancarios, ni tiene autonomía financiera.

El sistema que propugnaba el Che no consideraba la categoría mercancía en el intercambio de productos entre las empresas estatales. Los partidarios del cálculo económico sí la consideraban como tal. Este último criterio es el que se aplica actualmente en nuestro país.

No obstante, el Che no desechaba las relaciones monetarias en la economía. El registro contable que él proponía, se medía mediante el dinero, así como también el presupuesto de cada empresa y su relación con los organismos centrales. En el pago del salario y su control se utilizaba dinero, así como en el comercio interior mayorista y minorista y en el comercio exterior.

Un aspecto de mayor calado en el cual se diferenciaban los sistemas en controversia era el acento en el uso del estímulo material o del estímulo moral. El Che consideraba que los partidarios del cálculo económico exageraban el papel del estímulo material en la producción y lo situaban en un primer plano. En el sistema de financiamiento presupuestario, el estímulo material tenía una participación menor y se destacaba el estímulo moral. Esclareciendo su concepción, el Che planteó: “Precisa aclarar bien una cosa: no negamos la necesidad objetiva del estímulo material, sí somos renuentes a su uso como palanca impulsora fundamental.” (6)

Se oponía al predominio del uso de la estimulación material directa porque
”[…] significaría el retraso del desarrollo de la moral socialista.”  (7)

En un plano muy teórico, el Che abordó la existencia de la ley del valor en la transición socialista. Hoy en Cuba la ley del valor tiene una mayor incidencia en la economía y en el plan de lo que concebía el Che.  No obstante, tiene plena vigencia su aserto de que, en el socialismo, el rumbo económico no puede dejarse a la acción espontánea de la ley del valor por encima de la voluntad de los hombres, quienes deben subordinarla a la dirección consciente de la sociedad mediante el papel rector de la planificación.

Lo que más nos interesa destacar a continuación se refiere a las numerosas ideas y planteamientos del Che en materia de dirección de la economía que tienen plena vigencia en la actualidad.

Una de sus principales consideraciones está relacionada con el estricto registro contable de los hechos económicos, la plena utilización del sistema de información estadística con datos exactos y el control de costos. Al respecto, subrayó:
“[…] nosotros consideramos que el costo de producción es el elemento fundamental que hará que el administrador de la unidad, de la empresa o el ministerio, en su caso, observar inmediatamente y a grandes rasgos el funcionamiento de la unidad productiva.” (8)

También daba especial importancia a la productividad al decir: “Todo se reduce a un denominador común en cualquiera de las formas que se analice: al aumento de la productividad en el trabajo, base fundamental de la construcción del socialismo y premisa indispensable para el comunismo.” (9)

El Che fue un pionero en la aplicación de la computación al procesamiento de los datos estadísticos y contables en las unidades productivas, empresas y demás niveles de dirección económica.

También apuntó que “[…] el impulso más formidable a la producción se dé por la vía del desarrollo tecnológico.” (10)  El desarrollo de la ciencia y la técnica alcanzadas en el capitalismo, decía: “[…] puede ser utilizada  por el camino socialista sin temor de contagio de la ideología burguesa.” (11)

El Che se proyectó sobre el futuro de los métodos de dirección económica en los términos siguientes: “Todo nuestro trabajo debe estar orientado a lograr que la tarea administrativa, de control y dirección, se vaya convirtiendo en algo cada vez más simple y los esfuerzos de los organismos centrales se concentren en la planificación y el desarrollo tecnológico […] En ese instante […] será posible acercarse al ideal de que la economía se rija mediante análisis matemáticos […] sin olvidar, claro está que el ser humano, razón de ser de nuestra Revolución y nuestros afanes, no puede reducirse a una mera fórmula.” (12)

El aporte de mayor significación en el pensamiento económico del Che es haber destacado la relación que existe entre la economía y la espiritualidad humana elevando la importancia de esta última, a diferencia de concepciones que se aplicaban entonces en la URSS y los países socialistas europeos. Quizás donde mejor está expresada esta consideración del Che es en el párrafo siguiente: “Nosotros no concebimos el comunismo como la suma mecánica de bienes de consumo en una sociedad dada, sino como resultado de un acto consciente; de allí la importancia de la educación y, por ende, del trabajo sobre la conciencia de los individuos en el marco de una sociedad en pleno desarrollo material.” (13)

La conciencia a la que se refería el Che no solo acompañaba al desarrollo económico, sino era un factor clave de influencia en la economía. Así lo exponía: “Las esperanzas de nuestro sistema van apuntadas hacia el futuro, hacia un desarrollo más acelerado de la conciencia y, a través de la conciencia, de las fuerzas productivas.” (14)

Viene a colación lo planteado por el Comandante en Jefe Fidel Castro en sus largas conversaciones con el intelectual y periodista francés de origen español Ignacio Ramonet, director entonces del influyente mensuario parisino Le Monde Diplomatique, y que fueron publicadas bajo el título “Cien horas con Fidel”. Ante una pregunta de Ramonet acerca de la polémica alrededor de las ideas sobre la dirección de la economía del Che, el Comandante en Jefe destacó: “[…] el Che defendía el método del financiamiento presupuestario y otros compañeros se inclinaban a defender la autogestión financiera.”

“La preocupación del Che  no era simplemente el método de dirección de la economía; no se oponía a determinados estímulos materiales, pero siempre advertía contra los riesgos que supone el abuso de éstos como motor fundamental de la producción, y la incidencia de los mismos en la conciencia de los trabajadores”.

Y concluía Fidel: “[…] le confieso que, en el tema aludido, me gustaban más las posiciones del Che, muy afines a nuestro modo de vida guerrillero en las montañas. Me agradaba más la apelación moral del Che, francamente. Che le daba gran valor a la conciencia comunista y al ejemplo.” (15)

Hay otros muchos temas abordados por el Che que tienen plena vigencia en la actualidad económica de Cuba, entre ellos, la permanente valoración de los inventarios y sus normas, el cumplimiento de los contratos y el uso adecuado del arbitraje para dirimir los litigios que surjan, la capacitación de los dirigentes de la economía, la calidad en la producción de bienes y la prestación de servicios, la necesidad de contar con un plan perspectivo de desarrollo a 10 años y más, el complejo problema de los precios y los salarios, la lucha contra la indisciplina financiera y por el cumplimiento en fecha de los cobros y pagos incluyendo los aportes al presupuesto estatal.

El Che fue también el creador del trabajo voluntario en Cuba, como parte de la formación política e ideológica de los ciudadanos. Con su ejemplo personal, movilizó a millones de cubanos en esta práctica.

En la aplicación en nuestro país de las concepciones económicas del Che hay que tener en cuenta que las condiciones actuales de Cuba, inmersa en un mundo capitalista globalizado y sin el apoyo del otrora campo socialista encabezado por la Unión Soviética, han cambiado en buena medida. Hoy la dirección de nuestra economía demanda una mayor  descentralización en las decisiones basada en la necesaria ampliación de las formas de propiedad sobre los medios de producción, que incluye la estatal, la cooperativa, el sector privado nacional y extranjero, y el de los trabajadores por cuenta propia.

Todo ello determina una ampliación del  uso del mercado y sus categorías afines, como la ganancia, el crédito bancario, el dinero como medio de control, la mayor flexibilidad en la toma de decisiones en las empresas y que éstas no dependan, en su gestión, de las aprobaciones centralizadas de los ministerios. 

En estas circunstancias es necesario apelar al interés material de los propietarios y trabajadores. Al aceptar esta realidad, también debemos identificar los riesgos que ello entraña para la moral social, la cual debe basarse en el comportamiento ético y solidario entre los participantes en el proceso de producción y, en general, entre los ciudadanos. Al respecto, no podemos olvidar la advertencia del Che de que la aplicación de la palanca del interés material “[…] no se convierta en algo que obligue al individuo, en cuanto a individuo, a la colectividad de individuos, a luchar desesperadamente con otros para asegurar determinadas condiciones de producción o distribución que lo coloquen en condiciones privilegiadas. Hacer que el deber social sea el punto fundamental en el cual se apoya todo el esfuerzo del trabajo […]”. (16)

Reforzando esta idea, adquieren gran valor, en las actuales condiciones históricas de nuestro país, las concepciones de Fidel  en cuanto a la actitud personal de los cubanos, donde quiera que desenvuelvan sus actividades, al señalar que: “Revolución es […] modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo; es luchar con audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos […]”. (17)     

La Habana, 1º  noviembre 2017

FUENTES BIBLIOGRÁFICAS

1. Ernesto Che Guevara: “Sobre el sistema presupuestario de financiamiento”, Nuestra Industria, Revista Económica No. 5, La Habana, febrero 1964, tomado de Obras 1957-1967, t. II, Casa de las Américas, La Habana, 1970, p 272.
2. Ernesto Che Guevara: “El socialismo y el hombre en Cuba”, Marcha, Montevideo, 12 marzo 1965; tomado de Obras 1957-1967, t. II, Casa de las Américas, La Habana, 1970, p. 374.
3. Ibídem, p. 375.
4. Fidel Castro Ruz: “Discurso en el XX Aniversario de la muerte de Ernesto Che Guevara”,  “El Gran Debate”, Ocean Press, 2006, p. 362.
5. Carlos Rafael Rodríguez: “Sobre la contribución del Che al desarrollo de la economía cubana”, en “El Gran Debate sobre la economía en Cuba 1963 – 1964. Ernesto Che Guevara”, Ocean Press, Melbourne, New York, 2006, pp. 322 - 323.  6. Ernesto Che Guevara: “Sobre el sistema presupuestario de financiamiento”, Nuestra Industria, Revista Económica No. 5, La Habana, febrero 1964, tomado de Obras 1957-1967, t. II, Casa de las Américas, La Habana, 1970, p. 263.
7. Ibídem, p. 264.
8. Ernesto Che Guevara: “Consideraciones sobre los costos de producción como base del análisis económico de las empresas sujetas a sistema presupuestario”, Nuestra Industria, Revista Económica No. 1, La Habana, junio 1963, tomado de Obras 1957-1967, t. II, Casa de las Américas, La Habana, 1970, pp. 211-212.
9. Ibídem, p. 215.
10. Ibídem, p. 218.
11. Ernesto Che Guevara: “Sobre el sistema presupuestario de financiamiento”, Nuestra Industria, Revista Económica No. 5, La Habana, febrero 1964; tomado de Obras 1957-1967, t. II, Casa de las Américas, La Habana, 1970, p. 259.
12. Ernesto Che Guevara: “Consideraciones sobre los costos de producción como base del análisis económico de las empresas sujetas a sistema presupuestario”, Nuestra Industria, Revista Económica No. 1, La Habana, junio 1963, tomado de Obras 1957-1967, Tomo II, Casa de las Américas, La Habana, 1970, p. 217.
13. Ernesto Che Guevara: “La banca, el crédito y el socialismo”, Cuba Socialista No. 31, marzo 1964; tomado de Obras 1957-1967, t. II, Casa de las Américas, La Habana, 1970, pp. 299-300.
14. Ernesto Che Guevara: “La planificación socialista, su significado”, Cuba Socialista, junio 1964; tomado de Obras 1957-1967, t. II, Casa de las Américas, La Habana, 1970, p. 324.
15. Fidel Castro Ruz: “Cien horas con Fidel, conversaciones con Ignacio Ramonet”, tercera edición, Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, 2006, pp. 281 – 282.
16. Ernesto Che Guevara: “Sobre el sistema presupuestario de financiamiento”, Nuestra Industria, Revista Económica No. 5, La Habana, febrero 1964, tomado de Obras 1957-1967, t. II, Casa de las Américas, La Habana, 1970, p. 284.
17. Fidel Castro Ruz: Discurso por el Día Internacional de los Trabajadores el 1 de mayo de 2000, Plaza de la revolución, La Habana, 2000.
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