Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

domingo, 8 de abril de 2018

El arte de hacer aspavientos

Los mercados suben o bajan dependiendo de la credibilidad que le den a los desvaríos de Trump


Las veleidades de Trump han hecho tambalearse las bolsas. CHIP EAST REUTERS

Si han estado mirando los mercados bursátiles probablemente sienta mareos. ¡El Dow Jones se hunde! ¡No, se recupera! ¡Un momento, vuelve a hundirse! En general, intentar explicar las fluctuaciones de la Bolsa no lleva a ninguna parte. Pero en este caso, está claro lo que ocurre. Cuando los inversores sospechan que Donald Trump cumplirá sus amenazas de aumentar los aranceles, lo que provocaría represalias en el extranjero, las Bolsas se hunden. Cada vez que deciden que es mero teatro, se recuperan. A los mercados no les gusta nada, nada, la idea de una guerra comercial.

¿Se avecina una guerra comercial? Nadie lo sabe, ni siquiera el propio Trump. Porque si bien el comercio es una de las dos cuestiones que lo definen —la otra es el odio a las personas de piel oscura—, en lo referente a exigencias reales a otros países, el tuitero en jefe y sus ayudantes no saben lo que quieren, o quieren cosas que nuestros socios comerciales no pueden darles. No es que no quieran, sino que no pueden. Como consecuencia de ello, la incoherencia se impone: el Gobierno arremete, después intenta calmar a los mercados afirmando que posiblemente no lleve a cabo sus amenazas, y luego lanza una nueva ronda de amenazas.

Hablemos en particular del posible, o no, enfrentamiento con China. En algunos aspectos, China es realmente un mal actor en la economía mundial. En concreto, se ha burlado de las normas internacionales sobre derechos de propiedad intelectual, apropiándose de tecnología extranjera sin pagar lo que corresponde. Y para ser justos, los funcionarios de Trump plantean en ocasiones la cuestión de la propiedad intelectual como justificación para mostrase duros. Pero si el objetivo fuese conseguir que China pague lo que debe en tecnología, lo suyo sería que Estados Unidos plantease exigencias específicas en ese frente y adoptase una estrategia dirigida a inducir a China a cumplirlas.

En realidad, Estados Unidos ha dado pocas pistas sobre qué debería hacer China respecto a la propiedad intelectual. Por otro lado, si su propósito fuese una mejor protección de los derechos de patente y cosas por el estilo, Estados Unidos debería establecer una coalición con otros países avanzados para presionar a los chinos; en cambio, ha estado ganándose la enemistad de todos los que se le ponen por delante. En cualquier caso, lo que realmente parece molestarle a Trump no son los verdaderos pecados políticos de China, sino su superávit comercial con Estados Unidos, que insiste en que alcanza los 500.000 millones de dólares anuales. (En realidad, no llega a 340.000 millones, ¿pero quién lleva la cuenta?) Este superávit comercial, insiste, significa que China va ganando, robándole de hecho 500.000 millones de dólares al año a Estados Unidos.

Como muchos han señalado, esto es economía basura. Excepto en tiempos de desempleo masivo, los déficit comerciales no suponen un detrimento para las economías que los soportan, y tampoco los superávit comerciales son una adición para las economías situadas en el otro lado del desequilibrio. En conjunto, el déficit comercial estadounidense no es sino la otra cara del hecho de que Estados Unidos recibe de los extranjeros más inversiones que las que los países extranjeros reciben de los estadounidenses. La política comercial no tiene nada que ver con ello.

Además de esta confusión conceptual, hay un hecho riguroso que pocos —y que yo sepa, nadie en el Gobierno de Trump—parecen apreciar: China ya no mantiene elevados superávit comerciales. No siempre ha sido así. Hace una década, el superávit por cuenta corriente de China —una medida general que incluye el comercio de servicios y la renta derivada de inversiones en el extranjero— era superior al 9% del PIB, un porcentaje muy elevado. En 2017, sin embargo, su superávit fue solo del 1,4% del PIB, lo cual no es mucho. Por el contrario, Estados Unidos mantuvo un déficit por cuenta corriente del 2,4% del PIB, un poco más elevado, pero también mucho menor que los desequilibrios de mediados de la década de 2000. Pero en ese caso, ¿por qué es el comercio 'bilateral' entre Estados Unidos y China tan desequilibrado? La respuesta es que se trata en gran medida de un espejismo estadístico. China es el 'gran ensamblador': es donde las piezas procedentes de otros países, como Japón y Corea del Sur, se juntan para fabricar productos de consumo para el mercado estadounidense. De modo que buena parte de lo que importamos de China se produce en otra parte.

No está claro por qué deberíamos exigirle a China que deje de desempeñar esa función. De hecho, no está claro que China deba siquiera reducir su superávit bilateral con Estados Unidos: para hacerlo, necesitaría tener una economía distinta. Y esto no va a ocurrir, a menos que se desate una guerra comercial a gran escala que destruya buena parte de la economía mundial que conocemos. Y bueno, es posible que a Trump en concreto le fuese bien con una desglobalización a gran escala. Pero como hemos visto, su amado mercado de valores odia la idea, y con razón: las empresas han realizado enormes inversiones bajo la suposición de que la economía mundial seguirá integrada, y una guerra comercial dejaría varadas muchas de esas inversiones. Ah, y una guerra comercial también causaría gran devastación en el Estados Unidos rural que vota a Trump, puesto que buena parte de nuestra producción agrícola –incluidos casi dos tercios de nuestros cereales para alimentación– se exporta.

Y por eso las cosas parecen tan incoherentes. Un día, Trump se pronuncia con dureza en materia de comercio; entonces las acciones caen, y sus asesores se esfuerzan por convencer de que no va a estallar una guerra comercial; luego le preocupa parecer débil, y vuelve a tuitear más amenazas; y así sucesivamente. Llamémoslo el arte de hacer aspavientos.

Paul Krugman es premio Nobel de Economía.
© The New York Times Company, 2018.
Traducción de News Clips.

Avanza proceso constructivo en Varadero

La empresa constructora Hicacos, participa en la ejecución de nuevos hoteles y otras obras que viabilizan el desarrollo del principal polo turístico cubano


El sector de la construcción ha tenido un peso importante en el incremento de la infraestructura turística del país, que da respuesta a los nuevos proyectos surgidos al calor de la creciente demanda de capacidades de hospedaje en los últimos años, a partir del aumento de los arribos de viajeros.

De manera muy especial se ha destacado el desarrollo de Varadero, el principal polo turístico del país, cuya potencialidad en cuanto a capacidades de hospedajes representa casi el 40 % del total de habitaciones hoteleras del territorio nacional.

Pero su avance continúa en correspondencia con las características de este hermoso balneario, distinguido por su extensa franja de unos 22 kilómetros de playa, a lo largo del litoral norte de la península de Hicacos, al cual acude más del 40 % de los turistas extranjeros que llegan al país y donde disfrutan centenares de miles de cubanos, especialmente, en la temporada veraniega.

Según las previsiones el proceso inversionista avanzará con el propósito de ampliar la planta hotelera de esta zona y se espera que en el año 2020, podrán elevarse a unas 23 000 las habitaciones hoteleras en este destino.

En tales desarrollos tendrá una significativa participación la Constructora Hicacos, empresa dedicada a la construcción y montaje de obras del turismo en la playa azul, con gran experiencia en esta rama y cuyos antecedentes datan de los primeros años de la década de 1990, cuando se creó la entidad especializada conocida por UNECA.

A tal tradición corresponde el eslogan comercial que ahora confirma que “nuestra experiencia, su mayor garantía”, ya que la entidad ha transitado por distintas etapas, según explicó a este semanario el arquitecto Iván Gutiérrez Pérez, director técnico de la empresa y quien ha permanecido por 25 años dentro de la estructura que ha dado origen a esta empresa con solo dos años de creada.

Dijo que luego de transitar por diferentes momentos se estableció la organización actual integrada por seis empresas que funcionan como unidades básicas, entre estas, las tres constructoras llamadas BECOA 36, 47 y 28.

Gutiérrez Pérez reconoce las capacidades de esta entidad especializada en la construcción de obras del turismo en Varadero, más vinculada en estos tiempos con las inmobiliarias del Ministerio de Turismo (Mintur) y Almest.

Estas características le permite tener ahora alrededor de 5 000 trabajadores ubicados en diferentes obras. Al respecto precisó: “construimos hoteles con la participación de socios extranjeros, en este caso, con una Asociación Económica Internacional, en la cual participa la compañía francesa BBI (Bougues Batimat International).

“Somos los que colocamos la mano de obra dentro de cada proyecto para la ejecución de todas las partes”, subrayó Gutiérrez Pérez y dijo que en estos momentos la Constructora Hicacos se desempeña en dos grandes proyectos, uno de estos se concentra en las obras del hotel Oasis, que recién ha comenzado sus cimientos y en el Internacional, más avanzado y en fase de terminación de todas sus etapas.

Multifunciones

Aunque su misión primordial se centra en las obras del turismo, aspecto en el cual se reconoce como entidad competente e innovadora, posicionada como líder del sector en el país, también asume otras misiones que le permiten, por ejemplo, trabajar en la edificación de viviendas en la ciudad de Cárdenas.

Igualmente, construye infraestructuras técnicas como los soterrados eléctricos o los alumbrados públicos y las plantas para tratamientos de residuales, que son muy importantes en estos tiempos, tras el amplio incremento de la industria del ocio en el principal balneario cubano. “Ese es nuestro compromiso para cumplir con el encargo de viabilizar todo el servicio turístico en Varadero”, señaló el arquitecto.

Asimismo, destacó otras labores fuera de la localidad para apoyar obras en Mariel y otras en La Habana y en Trinidad, asumidas coyunturalmente para dar solución a determinadas tareas en etapas críticas. También los trabajadores de la empresa participaron en le rehabilitación de la termoeléctrica Antonio Guiteras, de Matanzas, dañada por el paso del huracán Irma el pasado año.

El director técnico considera como una buena oportunidad para este 2018 la posibilidad de asumir el proyecto del hotel Las Olas, que se construirá en corto plazo y se distingue por su bonito diseño, con un movimiento que simula las olas del mar.

Mercado mayorista, cooperativas y trabajo por cuenta propia


LA HABANA. El viernes 16 de marzo se reportó que entraba en funcionamiento el primer mercado mayorista de alimentos para el sector no estatal, concretamente para las cooperativas que gestionan restaurantes que anteriormente pertenecían a empresas estatales.

Se dijo que en la medida en que las condiciones lo permitan, se extendería esta posibilidad a los trabajadores por cuenta propia que arriendan locales estatales. El hecho en sí se limita a La Habana, aunque se ampliará a otras provincias cuando se demuestre que es una experiencia válida.

Este mercado (Mercabal) ubicado en el municipio Plaza, ofrecerá un descuento del 20% sobre el precio minorista de un grupo seleccionado de productos de alta demanda en estos establecimientos como bebidas, cigarros, frijoles, azúcar, sal, hamburguesas y pollo; para este último el descuento llegará al 30%. Una buena parte de estos son bienes de importación. Este nuevo paso, a falta de un tiempo prudencial para evaluar sus resultados, deja sin respuesta varios asuntos de capital importancia, a la vez que introduce complejidades adicionales en el manejo económico.

Los precios padecen de varias distorsiones en Cuba. Tanto el sistema monetario-cambiario vigente, la planificación central, como las deformaciones que exhiben las relaciones entre agentes económicos constituyen factores que explican esa distorsión. Cualquier transformación que aspire a propiciar el desarrollo de las fuerzas productivas debería caminar en el sentido de reducir estas distorsiones, y premiar a los productores más eficientes. El párrafo 50 de la Conceptualización afirma: “La sostenibilidad del socialismo está asociada al desarrollo, y requiere ritmos y estructuras de crecimiento de la economía que aseguren la prosperidad con justicia social…”.

Mercabal solo tendrá como clientes a una parte minoritaria de los concurrentes en la actividad gastronómica, y existen pocos argumentos para sostener que extiende una ventaja a los productores más eficientes, la mayoría de los cuales no estará representado entre los “seleccionados”.

Asimismo, se crea un sistema paralelo al comercio mayorista existente en dos ámbitos fundamentales. Por una parte, ya existen empresas que cumplen esa función. Estas mismas podrían haberse encargado de hacer esto. Una opción que estaba prevista en resoluciones de 2016, pero que dejó insatisfecha a sus clientes debido a los altos precios, la insuficiente calidad, y la escasez de productos. Las mismas empresas usan unos precios para el sector público, mientras venden el mismo producto a otro precio para el sector no estatal (en realidad una parte de este). Con esto, en lugar de reducirse las distorsiones de precios, se incrementan.

En el apartado 239 de la Conceptualización se escribió: “Los precios mayoristas —incluidos los de acopio— y los minoristas, se forman considerando el mercado interno y externo. Configuran un sistema integral coherentemente interconectado, de modo que cumplen la función de medir los hechos económicos, y estimular la eficiencia”.

Otro punto cuestionable es el criterio para determinar el acceso a esta “ventaja”, que tiene poco que ver con nivelar el campo de juego para incentivar ganancias de eficiencia. A lo que sí nos ayuda es a despejar la interpretación vigente de que la empresa privada (de la cual apenas se habla, aunque está consagrada en documentos largamente discutidos) y los cuentapropistas (los verdaderos autoempleados) serán formas subsidiarias de la empresa estatal. La diferenciación sobre la base de la forma de propiedad no es lo deseable, en tanto es un argumento esencialmente político.

Con este proceder se anuncia que la condición de “subsidiariedad” no tiene que ver solamente con el tipo de sector, también con el tipo de propiedad per se. Dentro de la misma industria, podrán coexistir diferentes tipos de empresas, cuyas condiciones de acceso a insumos y otros serán un reflejo de su lugar en la escala de prioridad de la política pública, que al parecer se moverá desde la empresa estatal, las cooperativas hasta la empresa privada. Además de ser una fórmula ya utilizada y fracasada en Cuba y en otros muchos contextos, representa una contradicción insalvable a los efectos del objetivo declarado de mejorar el desempeño económico mediante, entre otros medios, el aumento de la eficiencia económica.

En el apartado 246 se lee: “Proporcionar a los productores de diferentes formas de propiedad y gestión condiciones similares de acceso a los mercados…”. Si estos constituyen las metas a lograr, este cambio nos aleja de esas metas. Ahora también sabemos que “similares” no quiere decir en igualdad de condiciones.

Por otra parte, no parece que puede hacer una contribución sustancial a aliviar la presión que suponen los concurrentes de estos establecimientos para la población que compra en la red minorista. Dada la baja capacidad de importación actual y la escasa capacidad de reacción de los productores domésticos, elementos que limitan el aumento de la oferta, las cantidades totales disponibles no deben variar sensiblemente.

Los consumidores seguirán compitiendo con estos establecimientos, solo que ahora no serán tan conscientes de ello. La parte que va a cada destino se decide en otro segmento de la cadena. Además, dado que el número de beneficiarios es una parte menor del universo de concurrentes, la competencia del resto de las entidades privadas se mantendrá.

Es casi seguro que aparecerán muy buenas razones y muchas más mejores intenciones detrás de la medida, pero tiene todo lo necesario para parecer un intento de último momento para reflotar a muchas cooperativas no agropecuarias que provienen de empresas estatales, después de repetir hasta la saciedad que son una alternativa compatible con el socialismo, por su carácter social.

A pesar de ello, esta forma de gestión no salió muy bien parada en los últimos cambios anunciados como parte de la “nueva política hacia el trabajo por cuenta propia y las cooperativas no agropecuarias”. Se anunciaron límites externos a los diferenciales de pagos entre socios y no podrán vender bienes o servicios fuera del territorio donde tiene residencia legal. Una de cal y otra de arena…

A fin de cuentas, se ha explicado que se trata de un “experimento” aunque de duración variable. Todo es tan efímero…

Foto de portada: Tomada de Cubadebate.

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¿Cómo se protege al consumidor en Cuba?

El consumidor tiene el derecho a escoger, lo que le da la posibilidad de satisfacer sus necesidades. Foto: Alberto Borrego
Algunos lectores pudieran sentirse identificados con la situación. Es el inicio de mes y, con la libreta de abastecimiento en mano, Julio va a comprar los «mandados» en la bodega. Llega, hace su cola y una vez frente a la balanza siente que el peso no cuadra, que faltan un par de libras en la jaba del arroz.
A unos pocos pasos de ahí está la pesa de comprobación, pero se dice a sí mismo que no vale la pena, que esa a lo mejor tampoco funciona bien, que es mejor resignarse y dejar pasar el asunto. Al fin de cuentas el bodeguero, con toda su experiencia, parece determinar solo con una mirada el peso exacto de cualquier producto, incluso sin tocar mucho la báscula.
Este no es el único momento en que algunos consumidores cubanos se sienten desprotegidos. Lo mismo pudiera pasar en una tienda recaudadora de divisas, mientras el cliente tiene que esperar a que el dependiente termine de registrar las cajas de refrescos, que acabaron de llegar, para poder realizar su compra; al final, además de algún dinero, el comprador ha gastado tiempo innecesario y esos minutos de más, también valen.
O en una cafetería o centro nocturno donde las ofertas y la atención del personal dejan mucho que desear. O cuando compramos un producto y en menos de una semana se rompe, sin derecho a garantía, aun cuando su precio de venta ameritaba la compensación.
 Pero usted no se equivoca, sería ilógico regodearnos solo en los problemas y no enfrentarlos. El consumidor puede reclamar, hacer valer su derecho, es cierto, hay mecanismos que protegen a los clientes frente a este tipo de situaciones, pero, ¿funcionan en su cabalidad?. Ahí estaría también, en buen cubano, parte del «meollo» del asunto.
DESDE LO LEGAL
En la propia Constitución de la República de Cuba se recogen una serie de disposiciones que fueron esgrimidas con la intención de proteger a la población y cubrir sus necesidades básicas, como es el caso del artículo 63, donde se plantea que todo ciudadano tiene derecho a dirigir quejas y peticiones a las autoridades, y recibir la atención o respuestas pendientes en el plazo adecuado conforme a la ley.
Asimismo, el código penal vigente sanciona y reprime a aquellas personas que practiquen el engaño al consumidor, como vender artículos incompletos en su composición o peso, o deteriorados; cobrar mercancías y servicios por encima de las tarifas aprobadas; ocultar mercancías al público o negar injustificadamente los servicios que se prestan en la entidad; entre otros.
Por otra parte, en el año 1999, el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros facultó al Ministerio del Comercio Interior (Mincin), mediante el acuerdo No. 3529 para «dirigir, ejecutar y controlar la aplicación de la política del Estado y del Gobierno en cuanto al Comercio Interior Mayorista y Minorista de alimentos, otros bienes y de los servicios de consumo personal y comercial, además de ser el rector para establecer y controlar la aplicación de las normas que regulen la protección al consumidor en los sectores estatal, cooperativo, privado y mixto que operan en moneda nacional y moneda libremente convertible».
Sin embargo, tales mecanismos han resultado insuficientes en materia de protección y defensa de los consumidores. En parte, porque el propio cliente no llega siempre a conocer toda la legislación de donde se derivan sus derechos y desconoce las vías jurídicas para llevar adelante su reclamación. Pero también ocurre que las medidas puntuales no bastan para frenar un fenómeno que nos involucra a todos, porque hay instituciones que trabajan de forma fraccionada, atendiendo cada cual el pedacito que le corresponde, como si fueran islas separadas.
La protección al consumidor está fuertemente relacionada con la calidad del servicio. Foto: Miguel Febles Hernández
Por supuesto, a estos males se les une otros que afectan al comercio en nuestro país, como la irregularidad en los abastecimientos;  la balanza precio-calidad; la insuficiente información que se le brinda a los compradores sobre los términos de las garantías de un producto; las pocas estrategias e iniciativas de promoción, o los síntomas de apatía y maltrato que en ocasiones muestra el personal que labora en tiendas y otros establecimientos.
Una cosa sí queda clara: dejar a la espontaneidad o a la buena fe la solución de este problema sería pecar de ingenuos. La direccion del país está consciente de que, más que una mirada, lo más importante es la acción precisa, sin retrasos, que elimine la cultura del maltrato. No es un favor atender al pueblo y prestarle el servicio que solicita.
ALGUNOS MECANISMOS Y VÍAS DE RECLAMACIÓN QUE EXISTEN EN EL PAÍS:
- Las Asambleas de Rendición de Cuentas del delegado del Poder Popular de la circunscripción o la atención en privado por este delegado.
- La Fiscalía General de la República y las Consultarías Legales, que atienden las quejas y emiten consultas a los ciudadanos.
- En los Consejos de la Administración Municipal y Provincial, y en las empresas enclavadas en los diferentes territorios donde funcionan los Departamentos de Atención a la Población.
- Las Oficinas de Atención a la Población del Partido Comunista de Cuba, en todas sus instancias.
- Los medios de comunicación masiva son otra vía empleada por la población para emitir sus quejas.
ALGUNOS DERECHOS DEL CONSUMIDOR ESTABLECIDOS EN LAS ENTIDADES PERTENECIENTES AL COMERCIO MINORISTA.
- A la satisfacción de sus necesidades básicas, a través del acceso a los bienes y servicios básicos esenciales mediante las diferentes modalidades establecidas en el país y acorde a sus ingresos.
- A la protección de la vida, la salud y la seguridad del consumidor, contra los riesgos provocados en el abastecimiento de productos y servicios considerados como peligrosos, nocivos y contra la mala calidad y la publicidad falsa o engañosa.
- A la protección de sus ingresos económicos, mediante el trato equitativo, justo y respetuoso en las transacciones de compraventa y contractuales y contra métodos comerciales coercitivos o que impliquen desinformación sobre los productos y servicios.
- A la información, o sea, a recibir toda la información veraz y oportuna sobre los diferentes bienes y servicios, con especificación correcta de cantidad, características, composición, calidad y precio, así como sobre los riesgos que representan.
- A la educación y la divulgación sobre el consumo adecuado de bienes o servicios que aseguren la libertad de elección, la equidad en la realización de intercambio y la preparación del consumidor para ejecutar un consumo responsable.
- A escoger, que da la posibilidad de satisfacer las necesidades de los consumidores de acuerdo con sus expectativas, gustos, preferencias, todo ello dentro de un marco nacional y en consonancia con las posibilidades y condiciones específicas de la economía nacional.
- A que no se atente contra la conservación y preservación del medio ambiente.
- A la reparación íntegra, oportuna y adecuada por daños y perjuicios, consecuencia de la adquisición de los bienes o servicios, que se ofrecen en el mercado y a la compensación efectiva, siempre que ello sea factible, según lo regulado ante el incumplimiento del proveedor.
- A acceder a los órganos correspondientes para la protección de sus derechos con vistas a exponer sus opiniones y reclamaciones en las diferentes instancias, creándose las condiciones para que se analicen, mediante procedimientos ágiles y eficaces.

sábado, 7 de abril de 2018

La ley del valor de Marx: un debate entre David Harvey y Michael Roberts

Por Michael Roberts



Esta va a ser una publicación larga, así que tengan paciencia conmigo.Primero , tendrá que leer un documento (adjunto a continuación) del profesor David Harvey, luego una crítica a continuación, y finalmente una respuesta a mi crítica del profesor Harvey. Y entonces depende de ustedes, lectores, ver lo que piensan de él: ¿es esto como un debate religioso medieval sobre cuántos ángeles hay en la punta de un alfiler;o es un debate que lleva a algo que realmente vale la pena saber?

Para más información sobre la naturaleza de la ley del valor de Marx y su relación con las crisis, vea mi nuevo libro , Marx 200

La incomprensión de David Harvey de la ley del valor de Marx (Michael Roberts)

Recientemente, el profesor David Harvey (DH) envió un correo electrónico a varias personas, incluyéndome a mí, adjuntando un breve documento para discusión (véase el artículo de Harvey ). El documento describe la visión de DH de que la teoría del valor de Marx en las economías capitalistas ha sido mal interpretada.

En caso de que no lo sepa (difícil de creer), el profesor Harvey es probablemente el erudito marxista más eminente que existe hoy en día con una gran cantidad de libros, documentos y videos educativos a su nombre sobre la teoría económica marxista. El breve artículo que circulaba expresaba sucintamente su visión de la teoría del valor de Marx que recientemente ha descrito más ampliamente en su último libro, Marx, El capital y la locura de la razón económica . [yo]

En el documento, titulado El rechazo de Marx a la teoría del valor trabajo , DH argumenta que Marx no tenía en absoluto una 'teoría del valor trabajo'. Su teoría del valor era distintiva de la del economista clásico, David Ricardo. En cambio, según DH, Marx argumentó que el valor era un reflejo del trabajo incorporado en una mercancía que solo se crea / revela a cambio en el mercado. Como dice DH: "si no hay mercado, no hay valor" . Si esto es correcto, entonces es en la realización del valor expresado en dinero que surge el valor, no en el proceso de producción como tal.

DH continúa argumentando que si los salarios se reducen al mínimo o incluso a la nada, entonces no habrá mercado para los productos básicos y, por lo tanto, no habrá valor, y esta es la "raíz real de las crisis capitalistas". Y de ello se deduce que una política para que el capital evite las crisis sería "elevando los salarios para asegurar el" consumo racional "desde el punto de vista del capital y colonizando la vida cotidiana como un campo para el consumismo". Esta es la consecuencia de una visión correcta de la teoría del valor de Marx, según DH.

DH señala que esta interpretación de la teoría del valor "va más allá de lo que Ricardo tenía en mente e igualmente lejana de la concepción del valor generalmente atribuida a Marx". Ciertamente lo es. Pero DH está en lo cierto en su interpretación de la teoría del valor de Marx y, incluso si lo es, ¿tiene tal interpretación alguna validez empírica?Respondería ambas preguntas con: 'no', 'no', 'nein', para usar los tres idiomas más conocidos de Marx.

DH comienza diciendo que "se cree ampliamente que Marx adaptó la teoría laboral del valor de Ricardo como concepto fundador para sus estudios de la acumulación de capital" y "dado que la teoría del valor laboral ha sido desacreditada en general, a menudo se afirma con autoridad que las teorías de Marx son inútiles. " No está claro a quién DH se refiere aquí. Los economistas claramente burgueses de la corriente dominante consideran desacreditada la ley del valor de Marx. Los marginalistas neoclásicos han rechazado durante mucho tiempo el concepto de valor de trabajo etiquetándolo de "metafísico".Los economistas neo-ricardianos, post-sraffianos y poskeynesianos, en particular, también están fuertemente inclinados a descartar cualquier noción de "valor" como una mistificación ideológica.

Pero la mayoría de los economistas marxistas son conscientes de la distinción entre la teoría del valor de Marx y la de Ricardo. Y la diferencia no es lo que DH dice que es, es decir, Ricardo tenía una "teoría del valor trabajo" y Marx no. La diferencia es que Ricardo tenía una teoría de (uso) valor basada en 'trabajo concreto' (cantidades físicas de trabajo) medida en tiempo de trabajo. La ley del valor de Marx se basaba en el "trabajo abstracto" (valor medido en el tiempo de trabajo cuando se lo evaluaba "socialmente" en el mercado).

Bajo el capitalismo, la fuerza de trabajo humano en sí es una mercancía para vender en el mercado. De hecho, esta es una característica clave del modo de producción capitalista, donde la mayoría no tiene medios de producción y por lo tanto debe vender su fuerza de trabajo a los propietarios de los medios de producción.Entonces, al igual que con otras mercancías, el trabajo tiene una doble propiedad. Por un lado, es el trabajo útil, es decir, el gasto del trabajo humano en una forma concreta y para un propósito específico y con esta propiedad crea valores de uso. Por otro lado, es el trabajo abstracto, es decir, el gasto de la "fuerza de trabajo" humana sin características específicas que crea el valor de la mercancía en la que está representada. Por lo tanto, Marx hizo la distinción entre trabajo y fuerza de trabajo, una distinción que es absolutamente crucial para la comprensión de la fuente del beneficio.

Este fue el gran avance en la ley del valor de Marx. El tiempo de trabajo incorporado en las mercancías normalmente compradas por el trabajador para la reproducción de él y su familia en un día es menor que el tiempo de trabajo que un trabajador realmente ofrece al propietario del capital durante el mismo período de tiempo. El resultado es que para cualquier período de tiempo dado, el trabajador produce más valor que el salario equivalente que paga el propietario del capital por el uso de la fuerza de trabajo. Esta diferencia, Marx llama "trabajo no remunerado" y "trabajo excedente", o plusvalía. La teoría del valor de Marx del trabajo abstracto expone la naturaleza explotadora del modo de producción capitalista, mientras que ni la teoría del valor laboral de Ricardo ni la de Adam Smith lo hacen.

DH menciona una sola vez (y de paso) este descubrimiento vital de Marx (es decir, el trabajo abstracto) que distingue la ley de Marx de la teoría clásica del valor del trabajo. Y eso es porque DH desea seguir adelante con su interpretación de la teoría de Marx como una en la que el valor se crea / realiza solo a cambio, y no en el proceso de producción que utiliza la fuerza de trabajo. DH dice que "el valor se toma inicialmente como un reflejo del trabajo social (abstracto) congelado en las mercancías". Pero "como norma reguladora en el mercado, el valor puede existir, Marx muestra, solo cuando y donde se ha convertido el intercambio de mercancías. "Un acto social normal". Entonces, sin dinero, no hay valor.

Sí, pero el valor de una mercancía sigue siendo la mano de obra contenida en ella y se expandió durante el proceso de producción antes de que llegue al mercado. El valor se gasta en trabajo físico y mental humano que luego es abstraído por el proceso social de producción para el mercado. El valor no es una criatura de dinero, al contrario. El dinero es la representación o el valor de cambio del trabajo invertido, no al revés. Creo que Marx es claro en este punto crucial. Él dice en Capital Volume One: 'El valor de una mercancía se expresa en su precio antes de que entre en circulación, y por lo tanto es una precondición de la circulación, no su resultado' ' . [Ii]

Murray Smith en su nueva y próxima edición de su libro, Invisible Leviathan [iii] , ofrece una explicación concisa de la diferencia entre la ley del valor de Marx y la interpretación de DH. Marx dijo que: "El dinero como medida del valor es la forma necesaria de aparición de la medida del valor que es inmanente a las mercancías, es decir, el tiempo de trabajo ". Smith comenta que esto "es ciertamente inconsistente con la idea de que se puede crear valor en el acto de intercambio. .. Es precisamente porque el intercambio efectúa un proceso de 'igualación de productos de laboratorio en el mercado' (es decir, implica una abstracción real) que la producción orientada hacia el intercambio debe tener en cuenta el hecho de que 'trabajo fisiológico' es útil -formar y crear valor, es decir, tanto concreto como abstracto a la vez. Intentar y argumentar que ese valor se crea "no en la producción sino en la articulación de la producción y la circulación" es una noción repleta de razonamiento circular y que requiere la gimnasia mental más robusta para entretener ... El problema con este enfoque es que si uno acepta que la mano de obra abstracta asociada no tiene existencia sustancial aparte de la forma de valor, el dinero, entonces los valores de las mercancías parecen estar completamente separados de cualquier determinación en las condiciones de su producción, y el camino está pavimentado para una identificación efectiva de valor y precio ".

En cambio, la ley del valor de Marx se basa en la opinión de que el trabajo involucrado en la producción de mercancías produce valor, mientras que el intercambio lo realiza en forma de dinero. Es solo por esto que Marx puede distinguir entre las cantidades de valor y plusvalía creadas en la producción de mercancías, y las cantidades generalmente diferentes realizadas a través del intercambio.

Contrariamente a la opinión de los economistas principales y neo-ricardianos, no hay "mistificación" aquí. El valor es objetivo y real y no solo expresado en dinero. La ley del valor de Marx, donde el trabajo abstracto (medido en tiempo de trabajo) explica el valor de cambio y los precios, puede validarse empíricamente. [iv]

Hay una razón detrás de la interpretación de DH. Si el valor se crea solo en el momento del intercambio por dinero y las 'reglas del dinero', entonces será la demanda (efectiva) la que decidirá si el capitalismo se acumula sin problemas sin crisis recurrentes. Para mostrar esto, DH describe con cierto detalle el impacto de la acumulación capitalista en las condiciones y niveles de vida a medida que los capitalistas se esfuerzan por elevar la plusvalía relativa mediante la introducción de maquinaria. Utiliza algunos de los ejemplos gráficos provistos por Marx en el Capítulo 25 del Volumen Uno. DH enfatiza que la acumulación capitalista apunta a minimizar el valor de la fuerza de trabajo, incluso hasta el punto de pauperismo.

DH concluye que " si este es un resultado típico de la operación de la ley capitalista de acumulación de valor, entonces hay una profunda contradicción entre el deterioro de las condiciones de reproducción social y la necesidad del capital de expandir perpetuamente el mercado. Como Marx señala en el Volumen 2 de El capital, la verdadera raíz de las crisis capitalistas reside en la supresión de los salarios y la reducción de la masa de la población al estado de indigentes sin un penique. " Así que la 'raíz real de las crisis' se encuentra en el "Supresión de los salarios" y la "reducción de la masa de la población al estado de pobres sin un céntimo" . Esta es una teoría subconsumista de las crisis.

Hay varios puntos aquí. Primero, el Capítulo 25 titulado, La ley general de la acumulación capitalista, no se refiere solo a la pauperización de la clase trabajadora. DH deja fuera un aspecto muy importante de esa ley general: la tendencia a que la composición orgánica del capital aumente [v] . Esto es lo que impulsa la plusvalía relativa pero también es un factor clave en la caída de la tasa de ganancia (desarrollada en el Volumen 3), "la ley más importante de la economía política" [vi] , que sienta las bases para la teoría de crisis. DH ignora este aspecto.

Pero DH va más allá en su interpretación subconsumista. "El valor depende de la existencia de deseos, necesidades y deseos, respaldados por la capacidad de pago en una población de consumidores ... También significa que la disminución de los salarios a casi nada será contraproducente para la realización del valor y la plusvalía en el mercado . Aumentar los salarios para garantizar el "consumo racional" desde el punto de vista del capital y colonizar la vida cotidiana como un campo para el consumismo es crucial para la teoría del valor ". DH argumenta que el capitalismo entra en crisis porque los salarios son reprimidos; y así, elevar los salarios, asegurando el "consumo racional", proporcionaría la "capacidad de pago" y así terminaría la crisis.

Esta interpretación subconsumista de la teoría de la crisis de Marx ha sido descartada firmemente -por el propio Marx- en la famosa nota del mismo Volumen 2 a la que se refiere DH (los subrayados son mi énfasis).

Es pura tautología decir que las crisis son causadas por la escasez de consumo efectivo .... Que las mercancías no se pueden vender significa que no se han encontrado compradores efectivos para ellas.Pero si uno tratara de dar a esta tautología la apariencia de una justificación más profunda diciendo que la clase obrera recibe una porción demasiado pequeña de su propio producto y que el mal se remediará tan pronto como reciba una mayor parte de él y su En consecuencia, los salarios aumentan, uno solo puede señalar que las crisis siempre se preparan precisamente por un período en el que los salarios aumentan generalmente y la clase trabajadora en realidad obtiene una mayor proporción de la parte del producto anual que se destina al consumo . Desde el punto de vista de estos defensores del sentido común sano y "simple" (!), Dicho período debería eliminar la crisis ". [Vii]

En mi opinión, Marx rechazó tanto la ley del valor como DH lo interpreta y también la conclusión de que las crisis causadas por la incapacidad de pagar los 'deseos, necesidades y deseos' de las personas. Pero Marx podría estar equivocado y DH en la causa de las crisis. La evidencia empírica no es compatible con DH, sin embargo.

Permítanme citar solo tres hechos. El primero es que el consumo de los trabajadores no es el mayor sector de "demanda" en una economía capitalista; es consumo de capital productivo El producto o gasto interno bruto es una medida de la demanda anual de "deseos, necesidades y deseos". En los Estados Unidos, el consumo parecería constituir el 70% del PIB. Sin embargo, si nos fijamos en el "producto bruto" que incluye todos los productos intermedios de valor agregado que no se cuentan en el PIB, entonces el consumo es solo el 36% del producto total; el resto constituye la demanda del capital por partes, materiales, bienes intermedios y servicios. La inversión de los capitalistas es el factor de cambio y el impulsor de la demanda, no el consumo de los trabajadores.

Esto se muestra en el segundo hecho. Si analizamos los cambios en la inversión y el consumo antes de cada recesión o depresión en la economía de los Estados Unidos de la posguerra, encontramos que la demanda de consumo ha desempeñado poco o ningún papel de liderazgo al provocar una recesión. En las seis recesiones desde 1953, el consumo personal cayó menos que el PIB o la inversión en cada ocasión y no cae en absoluto en 1980-2. La inversión cayó un 8-30% en cada ocasión.

Porcentaje de cambio en el consumo personal real (PC), la inversión y el PIB de EE. UU.


El tercer hecho se relaciona directamente con los salarios y la afirmación de DH de que criarlos ayudaría al capital. Carchedi encuentra que de las 12 crisis posteriores a la Segunda Guerra Mundial, 11 han sido precedidas por el aumento de los salarios y solo uno por la caída de los salarios (la crisis de 1991) [viii] . Eso confirma la opinión de Marx en la nota del Volumen 2 anterior.

Concluyo del breve artículo de DH que pretende establecer un argumento de que la lucha de clases ya no está centrada o decidida entre el trabajo y el capital en el punto de producción de la plusvalía.En cambio, en el capitalismo "moderno", se encuentra en otros lugares de su "circuito de capitales" que presenta en el último libro y en diversas presentaciones a nivel mundial. Para DH, está en el punto de realización (es decir, sobre rentas, hipotecas, aumentos de precios por empresas farmacéuticas, etc.) o en distribución (sobre impuestos, servicios públicos, etc.) que los "puntos críticos" de la lucha de clases ahora están centrados. La lucha de clases en la producción ahora es menos importante (incluso inexistente).

En mi opinión, para apoyar esto, DH presenta una serie de confusiones teóricas en este documento. Primero, Marx no tenía una teoría del valor laboral . En segundo lugar, el valor solo se crea a cambio (en realización). En tercer lugar, la tasa de ganancia (o incluso solo el beneficio) es irrelevante para las crisis: lo que importa es reducir el valor de la fuerza de trabajo al mínimo (¡o incluso cero!) Para que los trabajadores no puedan satisfacer sus "deseos". , etc. 'Esto se convierte en una tosca teoría del subconsumo, más cruda que Keynes.

DH deliberadamente ignora la diferencia (y la dualidad) entre el trabajo concreto y el trabajo abstracto, y su contraparte, usa valor y valor de cambio. La naturaleza dual del valor en una mercancía, como descubrió Marx, es reducida por Harvey a la falta de la capacidad de los trabajadores para comprar sus valores de uso. El valor de uso (deseos y deseos) es la clave, no el valor de cambio en valor, para DH. La teoría de la crisis de Marx (basada en una plusvalía insuficiente) se reemplaza por valores de uso insuficientes para los trabajadores como consumidores. La superacumulación se reemplaza por subconsumo. La lucha de clases se convierte no en trabajadores versus capitalistas; pero consumidores versus capitalistas o contribuyentes versus gobiernos.

No es el punto de vista de Marx. Más importante aún, todo el enfoque es confuso para un análisis de clase y una estrategia para la lucha de la clase trabajadora.

Y ahora aquí está la respuesta de David Harvey a mi crítica de su artículo sobre la teoría del valor de Marx.

Los malentendidos de Michael Roberts (David Harvey)

Obviamente, hay algunos puntos serios para la discusión sobre la teoría del valor de Marx y espero que algún diálogo con Michael Roberts pueda ayudar a aclararlos. Antes de llegar a ellos, necesito eliminar una cantidad de lecturas erróneas y tergiversaciones de mi posición en la respuesta de Roberts. Déjame ser claro. El valor siempre se crea en el acto de producción. Pero se realiza en el momento del intercambio de mercado. Por lo tanto, pienso en el valor en términos de lo que Marx llama "la unidad contradictoria de producción y realización". El valor no se puede producir a través del intercambio de mercado. Pero no puede realizarse fuera del mercado de intercambio. Marx es lo suficientemente claro al respecto.

La esencia del valor es el trabajo abstracto o, como prefiero referirme a él, "tiempo de trabajo socialmente necesario". Roberts obviamente tiene razón al decir que la definición de Marx es completamente diferente del tiempo de trabajo concreto que Ricardo postuló. No importa si decimos "trabajo abstracto" o "socialmente necesario", sin embargo, la responsabilidad depende de cómo se hace la abstracción y de qué tan socialmente necesario se debe entender. La respuesta a tales preguntas debe basarse en procesos materiales y no construirse a través de ejercicios idealistas. Entonces, por qué proceso materialista se construye el valor si no es "inmanente" en las mercancías sino históricamente creado.

La respuesta se da en el punto de partida de Marx en El capital, que es el acto material idealizado de intercambio de mercancías. Si el capitalista lleva una mercancía al mercado y no hay necesidad, necesidad o deseo de ella, entonces el trabajo congelado en ella es socialmente innecesario y, por lo tanto, no tiene ningún valor (esto es lo que Marx dice al final de la primera sección de Capital - p.131 en la edición de Penguin / Vintage). Esto no significa que se cree valor en el mercado (lo que Roberts incorrectamente me acusa de decir). Pero - y aquí esta puede ser mi manera peculiar de verlo - tomo el valor creado en la producción para que sea solo un valor potencial hasta que se realice. Una forma alternativa sería decir que el valor se produce pero luego se pierde el valor si no hay demanda en el mercado. En ese caso, tendríamos que construir una sólida teoría de la devaluación para dar cuenta de lo que sucede en el mercado. La devaluación raramente aparece en las cuentas de Roberts y no tiene ningún papel en su respuesta. Dado mi interés en la relación entre valor y no valor o antivalo, esta última formulación también podría funcionar para mí. Pero en cualquier caso, creo que es innegable que el estado de deseos, necesidades y deseos respaldados por la capacidad de pago tiene un papel importante que desempeñar para mantener la circulación del capital. Esto no significa, como infiere Roberts una y otra vez, que este es el único factor relevante en la formación de crisis. Me he salido del camino muchas veces para decir que este es solo un momento importante en la circulación del capital en el que pueden ocurrir devaluaciones (a veces, pero no siempre, de proporciones de crisis).

Pero una y otra vez Roberts ama relegarme a esa categoría peyorativa de subconsumismo cada vez que menciono tales asuntos. Fue Marx, no yo, quien dijo "la verdadera raíz de las crisis" radica en el poder adquisitivo disminuido de las clases trabajadoras y si cito a Marx sobre ese punto es porque es un antídoto perfecto para todos los que citan sin cesar la caída tasa de ganancia. Las crisis vienen en muchas formas y formas, he argumentado. La tasa de ganancia decreciente o el colapso de la demanda del consumidor son dos de muchas otras explicaciones (noto de paso que Marx en sus comentarios sobre las crisis de 1847 y 1857 - crisis que tenían un extraño parecido con 2007-8 - describió las crisis como crisis comerciales y financieras sin mencionar la caída de las tasas de ganancia o la demanda insuficiente de los consumidores).

Mi objeción a cualquier interpretación productivista excluyente (para citar una caracterización peyorativa coincidente) es que deja de lado toda la historia de la creación de deseos, necesidades y deseos (y mucho menos la mecánica de garantizar la capacidad de pago) en la historia de acumulación de capital. Creo que deberíamos prestar mucha más atención a este aspecto de las cosas. Esto no significa que minimice, niegue o refute todo el trabajo que se ha hecho en el proceso laboral y la importancia de las luchas de clases que han ocurrido y continúan ocurriendo en la esfera de la producción. Pero estas luchas deben ponerse en relación con las luchas por la realización, la distribución (por ejemplo, las extracciones de alquileres, las ejecuciones hipotecarias), la reproducción social, la gestión de la relación metabólica con la naturaleza y los obsequios de la cultura y la naturaleza. Estos han figurado en gran medida en los movimientos anticapitalistas recientes e insisto en que los tomemos en serio junto con el enfoque más tradicional sobre la izquierda marxista, favoreciendo la lucha de clases en el punto de producción como el momento clave para la lucha. Es por eso que creo que el diagrama que ofrezco de circulación y la definición de capital como valor en movimiento es tan importante. ¡Es extraño que todo haya sido descartado en la cita de Murray Smith como "razonamiento circular" !

Esta perspectiva abre algunas líneas interesantes de investigación y puntos de diferencia. La explicación de Marx sobre las luchas durante la jornada laboral y las fuerzas que impulsan los cambios tecnológicos y organizativos en la búsqueda de la plusvalía relativa dependen de las "leyes coercitivas de la competencia". Ese término aparece en varios puntos clave en el argumento de Marx a lo largo de Capital.¿Dónde se moviliza esta fuerza y ​​se siente más claramente? En el mercado, por supuesto! No podemos entender lo que sucede en el ámbito de la producción (o reproducción social para el caso) sin que las fuerzas del mercado desempeñen su papel. Son las leyes de competencia coercitivas en el mercado las que obligan a la reinversión capitalista y el alargamiento de la jornada laboral, etc.

Pero esto rastrea cómo Marx establece cómo la abstracción del valor -que, dicho sea de paso, es en opinión de Marx, una relación social, por tanto, "inmaterial pero objetiva " y no "inmanente" y "real " como la cita de Murray Smith propone ( "no un átomo de materia entra en la objetividad de las mercancías" sys Marx en Capital p.138). El valor surge no como un producto del pensamiento sino como un producto de un proceso material histórico. El estudio de Marx de formas de valor equivalentes y relativas conduce a la generalización del intercambio que sustenta el aumento del valor como una norma reguladora que opera en el mercado y es esta norma reguladora de valor la que luego vuelve a dominar los comportamientos no solo en el mercado sino también en el ámbito de la producción y la reproducción social. Esta es una jugada muy dialéctica que hace Marx, pero que se encuentra con bastante frecuencia en el trabajo de Marx. Solo de esta manera, por ejemplo, podemos entender cómo es que los trabajadores crean el capital que luego vuelve a dominarlos y cómo todos podemos convertirnos en prisioneros de nuestros propios productos (¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡académicos !!

Finalmente, permítanme comentar sobre el ejemplo empírico en el que Roberts reduce la demanda final a 30 del 70 por ciento. Sin duda, hay una pregunta complicada de cómo lidiar con las relaciones de valores en las cadenas de productos básicos (hay una pieza interesante de Starosta en Commodity Chains y Marx's Value Theory in Antipode para 2011). Pero imagine una situación en la que el mineral de hierro se extrae y la empresa minera produce valor y plusvalía que se realiza a través de una venta a una empresa que produce acero que obtiene más valor y plusvalor a través de una venta a una empresa automotriz que produce aún más valor y plusvalía que se realiza mediante la venta de autos a los consumidores finales que desean y necesitan un auto y tienen el dinero para comprar uno. El valor del auto es todo el trabajo abstracto pasado acumulado aplicado. Supongamos por alguna razón que los consumidores finales no pueden pagar o cansarse de los autos.Entonces todo el valor acumulado se pierde (devalúa). En la práctica, como observó Marx, la cadena de pagos puede tardar un tiempo en resolverse, pero cuando lo hace, todo el valor de producción en la cadena desaparece.

Por supuesto, se pueden imaginar todo tipo de otros escenarios. Pero el punto aquí es que nadie aparte de los locos y los especuladores querrán acumular acero en ausencia de un mercado para ello.Entonces, ¿qué pasa con el valor en todo esto? Se vuelve problemático y la explicación de Robert hace pensar que la inversión en la producción de medios de producción es independiente de la demanda final y puede ocurrir sin ninguna consideración por las condiciones finales del mercado. Por supuesto, hay ciertos tipos de inversiones con todo tipo de retrasos (capital fijo e infraestructuras) como la sobreproducción china de ciudades financiadas por doblar el endeudamiento, donde las cosas se vuelven muy complicadas (como expliqué en el último capítulo de la locura del libro de la razón económica). Pero el ejemplo empírico de Roberts no tiene ningún sentido para mí como una elucidación de por qué la realización y la política de realización son irrelevantes o, en el mejor de los casos, una barra lateral de la acción principal en el punto de producción.

Todo esto y todavía tenemos que llegar a las cuestiones espinosas del dinero y las políticas de distribución junto con la circulación del capital que devenga intereses en relación con la teoría del valor. ¿Pueden los bancos producir valor? Están produciendo claramente representaciones de valor en puño ... ¿También son una simple barra lateral?

Para más información sobre la naturaleza de la ley del valor de Marx y su relación con las crisis, vea mi nuevo libro , Marx 200

Notas:

[ii] Capital Volume One , p260 trans. Ben Fowkes, Nueva York: Vintage 1977
[iii] Murray Smith, Leviatán invisible, materialismo histórico, de próxima publicación 2018
[iv] Cockshott y Cottrell descompusieron la economía en un gran número de sectores para mostrar que el valor monetario de la producción bruta de estos sectores se correlaciona estrechamente con la mano de obra utilizada para producir esa producción bruta. Anwar Shaikh también hizo algo similar. Comparó precios de mercado, valores laborales y precios estándar de producción calculados a partir de tablas input-output estadounidenses y encontró que los valores laborales promedio se desvían de los precios de mercado en solo 9.2% y que los precios de producción (calculados a tasas de ganancia observadas) se desvían de precios de mercado en solo un 8,2 por ciento. Lefteris Tsoulfidis y Dimitris Paitaridis investigaron la cuestión de las desviaciones precio-valor utilizando la tabla de entrada-salida de Canadá. Descubrieron que para la economía canadiense los resultados son consistentes con la ley del valor de Marx. Y G Carchedi, en un artículo reciente, mostró que la validez de la ley del valor de Marx puede probarse con datos oficiales de los EE. UU., Que son precios de uso desinflados de los valores de uso. Descubrió que las tasas de ganancia monetarias y de valor se movían en la misma dirección (tendencialmente hacia abajo) y se seguían muy de cerca.

[v] "La acumulación de capital, aunque originalmente aparece como su extensión cuantitativa solamente, se efectúa, como hemos visto, bajo un cambio cualitativo progresivo en su composición, bajo un aumento constante de su constante, a expensas de su componente variable . " Capital Vol 1, Capítulo 25
[vi] Grundrisse p748
[vii] Capital Volume 2, Capítulo 20