Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

lunes, 7 de mayo de 2018

¿La inteligencia artificial liquidará al capitalismo?

Por Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

Si la inteligencia artificial (IA) definirá el dominio geoestratégico en la próxima generación, su ideología emergente marcará el destino de la humanidad. Ya el zar Vlady Putin había alertado de que quien domine la IA controlará al mundo (http://bit.ly/2IjsAdQ).

Detrás de las amenazas de guerra comercial de Estados Unidos y China se encuentra el “posicionamiento tecnológico que marcará el siglo XXI sobre la primacía de la IA cuando Beijín ha proclamado que será el líder indiscutible en 2030 (http://bit.ly/2IgbRbA)”.

Quedó atrás la caduca taxonomía de derecha e izquierda que floreció durante la Guerra Fría en la etapa bipolar entre Estados Unidos y la ex URSS, hoy la ideología en el mundo se encuentra fracturada entre los globalistas –encabezados por el megaespeculador George Soros y la dupla británica de The Economist/The Financial Times–, acoplados a los poderosos multimedia israelí-anglosajones de occidente –contra los nacionalistas donde prevalecen Trump, el zar Vlady Putin y el mandarín Xi con sus respectivas idiosincrasias– al unísono de sus puntuales resurrecciones en la Unión Europea.

Yair, hijo del primer ministro israelí Bibi Netanyahu, sentenció con entonaciones nacionalistas sarcásticas que Soros “controla al mundo (http://bit.ly/2FMZNsV)”.

A 200 años del aniversario del nacimiento de Marx, Nathan Gardels (NG), editor en jefe del The World Post –en colaboración con The Washington Post y el Instituto Berggruen– aduce que la “IA agudizará la división entre Occidente y Oriente (https://wapo.st/2JXYucX)”.

NG no oculta su proclividad ideológica y reduce a la IA a su lecho de Procusto cerebral: la conectividad digital y los algoritmos están mejor en manos de los libertarios (sic) de Silicon Valley que en las de China con su mentalidad autoritaria que empodera al Estado.

Arguye que el mundo digital se encuentra dividido entre el espionaje capitalista de Occidente y el monitoreo del mandarinato de China. Se olvida que Snowden y Assange son hijos de Occidente.

Feng Xiang (FX) –profesor de leyes en la Universidad Tsinghua– argumenta que la “IA marcará el fin del capitalismo (https://wapo.st/2FN3oXU)”.

Considera que si la IA permanece bajo control de las fuerzas del mercado desembocará en forma inexorable en un mega-rico oligopolio de datos de multimillonarios que cosecharán la riqueza creada por los robots que desplazan la mano de obra, dejando un masivo desempleo a su alrededor.

Juzga que la economía de mercado socialista de China puede proveer una solución, si la IA “asigna en forma racional (sic) recursos mediante los análisis de macrodatos (big data) y si las robustas asas de retroalimentación (feedback loops) pueden suplir las imperfecciones de la mano invisible, mientras se comparte en forma equitativa la inmensa riqueza que crea en medio de una funcional economía planificada.

El peligro de la IA, que avanza en una tecnología de propósito general, es que permanezca en manos privadas que sirven los intereses de unos cuantos.

Aduce que la inevitabilidad del desempleo masivo y la demanda por el bienestar universal conducirán la idea de socializar (sic) o nacionalizar (sic) la IA.

El capitalismo digital fantaseó el bienestar social, como sucede con los multimillonarios de Google y Apple que esconden sus inmensas ganancias en los paraísos fiscales para evadir impuestos, lo cual choca con su lema hipócrita de responsabilidad social.

El escándalo de la empresa británica Cambridge Analytica, obligada a cerrar, con Facebook y su modelo de negocios –que coloca a las ganancias por encima de una ciudadanía responsable– es la forma en que funciona el capitalismo digital en detrimento de la sociedad. Alega que en China las empresas privadas de Internet como Alibaba y Tencent son monitoreadas por el Estado y no se encuentran por encima del control social.

Juzga que la misma penetrabilidad de la IA marcará el fin del dominio del mercado cuando sólo produce desempleo, no se diga con los robots, por lo que no existe una mejor alternativa que la intervención del Estado.

El capitalismo de laissez faire desembocará en la dictadura de los oligarcas de la IA que colectan rentas debido a que tienen reglas de propiedad intelectual sobre los medios de producción.

Así como las armas nucleares y bioquímicas, la exclusiva tecnología de punta o el núcleo de las plataformas de IA deben pertenecer a un Estado fuerte y estable que garantice la seguridad de la sociedad.

FX concluye con la frase: !Uníos robots del mundo!

El sociólogo Anthony Giddens (AG) –anterior director de la London School of Economics y exponente de la fracasada Tercera Vía que fue un engaño del ofertismo fiscal dentro de la depredación neoliberal– propone en forma antigravitatoria y desfasada una carta magna para la era digital, en similitud a la que adoptó Inglaterra (sic) en 1215 para frenar a los reyes de abusar de su poder cuando hoy “los nuevos reyes son las grandes empresas tecnológicas (https://wapo.st/2wk2Nxy)”. Su comparación es desigual e inarticulada.

AG considera que la revolución digital es la mayor fuerza dinámica en el mundo y afecta todo desde la intimidad de la vida cotidiana hasta las luchas geopolíticas cuando al mismo tiempo fractura y divide.

La evolución de la IA comporta tres fases distintas: 1. Los trabajos pioneros de Alan Turing durante la Segunda Guerra Mundial hasta finales de los 80, dominados por los gobiernos y la Academia 2. La emergencia de Silicon Valley 3. Retorno del Estado (¡súper sic!) y un dominio público mayor.

Mas allá de sus aspectos positivos, sus aspectos negativos son profundos con amenazas al tejido mismo de la democracia cuando los “movimientos on line desafían o hasta desplazan a los principales partidos políticos”, al unísono de avances dramáticos en el aprendizaje de las máquinas.

AG participó en un grupo de trabajo del Comité Selecto de la Cámara de los Lores sobre IA que publicó un reporte que propone reformas para encontrar un nuevo equilibrio entre la innovación y la responsabilidad de las trasnacionales.

Su selecta carta magna esboza intervenciones prácticas de los gobiernos (¡súper sic!): la IA debe ser desarrollada para el bien común; operar con los principios de inteligibilidad y equidad, respetar los derechos de la privacía”, estar basado en cambios de envergadura en la educación y nunca conceder el poder autónomo para dañar (sic), destruir o engañar (sic) a los humanos.

Dejando de lado las fake news israelí-anglosajones, el problema de la carta magna de AG es su implícita israelización sobre la identidad y operabilidad de su futuro árbitro.

Hoy, con bendición anglosajona, Israel, potencia digitálica cabal que ostenta 400 bombas atómicas clandestinas, se da el lujo de manipular los datos de la Organización Internacional de Energía Atómica para torpedear los acuerdos con Irán cuando ni firma el Tratado de no Proliferación de Armas Nucleares.

La selecta israelización de la IA es uno de sus principales escollos.

Quien controle la IA impondrá su modelo.

Sincronizó parque solar de Imías Camagüey





CAMAGÜEY.- La noticia de la sincronización del parque solar Imías, en el municipio Sierra de Cubitas, llena de regocijo a los que prefieren las fuentes renovables de energía como alternativa para la generación de electricidad, sin contaminación al medio ambiente.

Directivos y especialistas en comunicación institucional de la Empresa Eléctrica Camagüey informaron que en la ejecución y puesta en marcha de esta obra, localizada frente a la subestación que lleva el nombre de Imias, tuvieron un papel activo la entidad inversionista, Copextel, el Ministerio de la Construcción, la Empresa de Proyectos de Arquitectura número 11 y asesores chinos.

El parque solar se encuentra enclavado en un área de seis hectáreas y está dotado de 400 mesas con 22 paneles cada una, capaz de generar 2,2 MegaWatts en el pico solar del mediodía, según precisiones técnicas facilitadas por la fuente.

El personal de la nueva instalación lo conforman, un jefe de brigada y 12 operadores, todos formados por la Empresa Eléctrica Camagüey.

Para transformar la energía del sol en energía que podamos aplicar a nuestra vida diaria, necesitaremos una célula fotoeléctrica, y que es un dispositivo electrónico que permite transformar la energía luminosa en energía eléctrica, mediante el aprovechamiento de un proceso llamado efecto fotoeléctrico.

Con este nuevo parque suman tres los existentes en la provincia. El primero en Guáimaro y el segundo en las inmediaciones del Centro Integrado de Tecnología del Agua (CITA) en la Circunvalación Norte que lleva el nombre de 13 de Agosto en homenaje a la fecha del onomástico del Líder Histórico de la Revolución Fidel Castro Ruz.

Charles Romeo. La cuestión de la unificación monetaria en Cuba


7 de mayo de 2018


Charles Romeo, economista y autor invitado de este blog, comparte con los lectores sus consideraciones sobre la unificación monetaria en Cuba y los retos que plantea en cuanto a la medición del valor, la contabilidad empresarial, el control, la información, los precios y los salarios.

I.-  Introducción imprescindible al tema de la unificación monetaria en Cuba

Los números son objetivos y precisos en cuanto a su propia significación numérica. Dos más dos son objetivamente cuatro y no tres ni cinco. Pero no prestan su rigor formal a lo que se está midiendo con ellos. Esa  es otra cuestión, la verosimilitud de lo que se supone  que están midiendo y de la cual no tienen responsabilidad alguna. Por ejemplo, cuando son utilizados para contar dinero únicamente dan fe de la magnitud cuantitativa de sus unidades, pero de ninguna manera de lo que se supone  que miden. Por ello cinco CUP son únicamente 5 CUP de la misma manera que 10 CUC son únicamente 10 CUC. Hasta ahí llega la utilidad de los números. Otra cosa muy distinta es que es un CUP y que es un CUC.

Ambas son unidades monetarias, unidades de algo que se denomina dinero, con lo cual para conocer su significado hay que, ante todo, tener claro que es el dinero, porque existe y para que existe. En lo que todos concuerdan es que el dinero es una manera de cuantificar el valor de todo lo que a su vez contiene valor. Por consiguiente, primeramente hay que esclarecer que es el valor. Pero aquí aparece la primera gran dificultad: hay dos concepciones teóricas vigentes que lo explican, pero que son diametralmente diferentes.

Ambas concepciones teóricas parten de lo registrado por la historia, de que el valor es una propiedad exclusiva de lo que se produce en una sociedad en la cual existe una división social del trabajo , etapa relativamente reciente de la historia del homo sapiens, inclusive más breve que la que se inició cuando producto de la división del trabajo en la sociedad los productores tuvieron que encontrar una manera de intercambiar productos elaborados para satisfacer objetivos diferente y cada vez más elaborados, con el fin de intercambiarlos  en la medida en que  decurso  la historia. La moneda más antigua, encontrada en la antigua Turquía, data de entre los  siglos VII y VI a.c. Hasta ahí todos están de acuerdo, pero la divergencia empieza al plantearse que media esa moneda.

Para los economistas neoclásicos el dinero mide el valor de un producto elaborado para su venta, una mercancía, devenido su precio, y que está constituido por la satisfacción subjetiva que le produce al que lo utiliza o consume. La razón de esta concepción del valor es un intento de justificar como natural y legitima la ganancia de quien lo ha producido, como una diferencia entre el precio que le han pagado, su valor, y su costo de producción.

Para los economistas que reivindican la concepción de los economistas clásicos ingleses de finales del siglo XVIII y principio del XIX, Adam Smith y David Ricardo, concepción también aceptada por Carlos Marx, el valor de una mercancía está constituido, además de la satisfacción que produce al consumirlo o usarlo , por el tiempo de trabajo socialmente necesario para su elaboración y por consiguiente la ganancia no es más que trabajo realizado por quienes la elaboran, no retribuido por quien los ha contratado para ello.

Pero para nuestros propósitos bastará con aceptar que todos están de acuerdo en que el dinero mide el valor de un producto elaborado para su venta, entendido como la suma de todos sus componentes, la ganancia incluida, en términos de unidades monetarias cada una representando una determinada magnitud de valor.

¿Cómo se determina la magnitud de valor de la unidad monetaria, el dinero? ¡Esa es la cuestión! Si le hiciéramos la pregunta a Perogrullo nos contestaría diciendo  que su valor está determinado por todo lo que puede comprar con él y tendría razón, toda vez que su propiedad es ser una magnitud  equivalente de valor de cualquier mercancía o servicio que se encuentre en el mercado, “espacio social” en el cual se venden y compran las mercancías y los servicios.

En Cuba el valor de un CUP, también denominado peso cubano, es todo lo que se puede comprar con él y el valor de un CUC es equivalente a lo que se puede comprar con 25 CUP, con lo cual y al margen del por qué la relación de intercambio entre el CUP y el CUC es de 25 por uno y no otra, la cuestión es determinar el valor de un CUP que existe como unidad básica del valor en Cuba.

Hasta el 31 de diciembre de 1958 el peso cubano equivalía a un dólar norteamericano de la época, que a su vez era equivalente al oro a razón de una relación de intercambio oficial y real garantizada por parte del  Banco  de la Reserva Federal, el banco central norteamericano, de 35 dólares por una onza de oro, el equivalente universal, con lo cual el peso cubano tenía un contenido de valor muy preciso con cualquier otra moneda del mundo y desde luego con relación a todo lo que se vendía y compraba en Cuba. Pero el 1 de enero de 1959 “Llego el Comandante y mando a parar” y nunca más hubo un cambio “libre” único del peso con el dólar y se instauró un cambio oficial de 1 por 1 por el Banco Nacional, pero únicamente para quienes el banco decidía venderle dólares, pero ahora por razones sociales y ya no individuales y privadas. A partir de la creación del Ministerio para el Comercio Exterior, MINCEX, únicamente el Estado a través de sus organismos y empresas podía acceder a dólares u otras divisas y todas las importaciones pasaron a ser exclusivas de ese nuevo Ministerio en 1961.

No obstante lo sucedido, el Gobierno Revolucionario mantuvo y mantiene hasta el día de hoy, desde hace ya 59 años, el tipo de cambio del peso por el dólar a razón de uno por uno y así se registra oficialmente en la contabilidad de toda institución o empresa del Estado Cubano. Sin entrar a analizar esta decisión, en verdad sus consecuencias fueron únicamente el registro en las contabilidades de organismos y empresas de compras y servicios importados a ese tipo de cambio de 1 peso por 1 dólar norteamericano, con lo cual la expresión de todas las magnitudes de valor en el país eran medidas directa e indirectamente sobre la base de ese tipo de cambio.

Ya desde los años ochenta del siglo pasado el Estado Cubano estableció una cadena de tiendas en las que se vendían artículos importados y nacionales sin restricción cuantitativa pero en monedas convertibles extranjeras a quienes dispusieran de ellas, tanto turistas como residentes. Esto provocó que el tipo de cambio no oficial que surgió en” el mercado libre de  la calle”, llegara a ser  hasta de 150 pesos cubanos por un dólar norteamericano a la par que todas las transacciones con el exterior hechas por el Estado se realizaban al tipo de cambio de un peso por un dólar norteamericano.

Ya en los años noventa estas tiendas se generalizaron para toda la población, pero con un impuesto a la venta del 100%. Pero en el año 2004 se suspendió la venta en monedas extranjeras y se creó para ello una nueva moneda, el peso cubano convertible a un tipo de cambio de 1 peso convertible denominado CUC por 1 dólar norteamericano, estableciéndose un tipo de cambio de 25 pesos cubanos, denominados ahora CUP, por 1 CUC. Pero en ese mercado oficial se vendían CUC por pesos CUP y viceversa y se cambiaban monedas extranjeras convertibles por CUC, pero no se vendían monedas extranjeras a cambio de CUC ni de CUP.

Con la creación del CUC se creó en Cuba un área económica en que las transacciones por ventas de bienes y servicios  se realizaban en CUC y las compras necesarias para producirlos en CUP y en CUC en paralelo, e interrelacionada con el área en que circulaba el CUP. Un ejemplo de lo que empezó a suceder permite aclarar la situación creada.

En un mercado de  venta de productos agropecuarios a la población , si estos eran acopiados y traídos hasta el mercado por una empresa estatal sus costos eran enteramente en CUP, desde el valor del camión contabilizado como un activo expresado en una suma de pesos cubanos CUP igual al monto de los  dólares pagado por él, con un combustible subsidiado valorado en CUP, salarios de los transportistas en CUP y gastos de mantenimiento del vehículo en esa misma moneda, pero de hacerlo un intermediario privado todos esos gastos debían ser sufragados en CUC y por consiguiente el costo total de los productos llevados hasta el mercado debían ser calculados sobre la base de multiplicarlos por 25, el tipo de cambio del CUC en CUP para llevarlo a esa moneda con la cual compra el pueblo consumidor que cobra sueldos y salarios en CUP. Obviamente la función de intermediario resulta “mucho más cara” en un caso que en el otro.

En una economía como la cubana que se acerca a poder recibir unos 5 millones de turistas al año, uno por cada dos cubanos, los particulares que pueden hacerlo aprendieron a exportar servicios convirtiendo el alquiler de sus casas y automóviles que venden en CUC así como servicios de restauración.

Todo ello ha conducido a que en Cuba exista una economía que puede catalogarse de ”esquizofrénica” por poseer dos “personalidades distintas”, pero interconectadas y no por la dualidad del CUC y del CUP toda vez que entre ambos hay una muy clara y definida relación cuantitativa, si no que por mezclar productos importados valorados a dos tipos de cambio diferentes, unos, la mayor parte de las importaciones al cambio de 1 CUP por dólar y en el interior de Cuba otros al tipo de cambio de 1 dólar por 25 CUP, pasando por el CUC como simple intermediario. Y lo que es más grave aún y  es el centro del problema: ¿Cuál es el correcto tipo de cambio que debe haber entre el CUP  y el dólar norteamericano?

El día en que eso quede determinado también lo será el valor de todas las mercancías y servicios que se venden y distribuyen en Cuba. Pero eso tomara el tiempo necesario para que hasta los recursos productivos, edificios, equipos, maquinaria, inventarios de materias primas y de piezas de repuesto, etc. existentes  que se utilicen  hayan ya sido contabilizados según el nuevo tipo de cambio entre el CUP y el dólar norteamericano a los efectos de poder calcular costos y precios reales y si estos últimos son subvencionados, conocer el verdadero valor del subsidio. Mientras tanto, la economía cubana seguirá siendo esquizofrénica hasta que el tratamiento la logre curar.

    II.-      El problema cubano de lograr una unificación monetaria.

Resolver en Cuba el problema del uso de dos monedas diferentes es más difícil de lo que la gente piensa. Es “un ajuste de cuentas” con el pasado. Y para decirlo en términos técnicos, es un momento de la conjugación realista de lo macroeconómico con lo microeconómico.

Algunas definiciones necesarias.

El dinero es el módulo de valoración de todos los productos y servicios y su registro es la contabilidad, que para toda persona natural o jurídica expresa que posee, como diferencia entre los que se tiene y lo que se debe.

“La contabilidad es la técnica que se encarga de estudiar, medir y analizar el patrimonio, situación económica y financiera de una empresa u organización, con el fin de facilitar la toma de decisiones en el seno de la misma y el control externo de la misma , presentando la información, previamente registrada, de manera sistemática y útil para las distintas partes interesadas”…… “La finalidad de la contabilidad es suministrar información en un momento dado de los resultados obtenidos durante un período de tiempo, que resulta de utilidad a la toma de decisiones, tanto para el control de la gestión pasada, como para las estimaciones de los resultados futuros, dotando tales decisiones de racionalidad y eficiencia.”(Wikipedia)

Pero poder medir un patrimonio, una corriente de insumos productivos o la resultante de una actividad productiva, requiere que todos esos elementos dispares puedan ser convertidos a una unidad de medida única de algo común en todos ellos, lo que se denomina valor, para lo cual el módulo de medida es una unidad monetaria con una cierta magnitud de valor.

Este prolegómeno, evidentemente conceptual y teórico, es imprescindible para poder situar la problemática de la definición de la unidad monetaria de un país como Cuba, en su correcta perspectiva.

Tratemos de definir el problema correspondiente que se le presenta a las autoridades cubanas, que ellas denominan la unificación monetaria de dos monedas legales diferentes que circulan simultáneamente en el país, el peso cubano tradicional (CUP) y el peso cubano convertible (CUC), con una relación oficial y practica de equivalencia de 25 CUP por 1 CUC.

Un poco de historia y el problema que se confronta

Hasta el triunfo de la Revolución Cubana en enero de 1959, la moneda vigente en el país era el peso, que en la práctica se cotizaba con el dólar norteamericano con una relación de cambio de 1 a 1. Este último hecho le concedía al peso cubano la imagen de una moneda fuerte, indirectamente a su vez convertible en oro a la tasa de 1 onza de oro por 35 dólares. Por esas razones es comprensible que desde sus inicios el Gobierno Revolucionario Cubano mantuviera al peso como unidad monetaria, aunque ya desde ese mismo momento tanto en la práctica como en los bancos y casas de cambio, dejó de regir la equivalencia de 1 a 1 con el dólar norteamericano, pero si se la conservó a los efectos legales y contables. Vale decir, que un producto norteamericano importado que hubiera costado 100 dólares era contabilizado por el comprador cubano a un valor nacional de 100 pesos.

También por razones políticas y para la defensa del poder de compra de la población cubana, en la medida en que el Estado pasaba a ser dueño de una actividad comercial o productiva, se conservaban los correspondientes precios de venta que regían al principio de la Revolución.

La congelación en el tiempo, tanto del tipo de cambio de 1 a 1 con el dólar norteamericano y por su intermedio con otras divisas extranjeras, como de los precios nacionales, se mantuvo durante décadas, al cabo de los cuales los valores de los registros contables de las empresas si bien expresaban números, más o menos bien interrelacionados según fuera la calidad de la contabilidad correspondiente, ya no tenían ninguna significación real en términos de medida objetiva de valores. Inclusive ya estando vigente el CUC o peso convertible, un equipo o una mercancía cualquiera importada por una entidad estatal a un costo equivalente a X dólares norteamericanos era registrada contablemente como un valor de X antiguos pesos cubanos, denominados ahora como CUP.

Si le sumamos el efecto del retraso con que los precios históricos fueron ajustándose a las nuevas condiciones de producción  al de contabilizar importaciones al tipo de cambio inamovible de 1 dólar por 1 peso CUP, el resultado es que en la actualidad los valores registrados en las contabilidades de las empresas estatales no tienen absolutamente ninguna significación económica real y no representan ninguna información adecuada para cualquier análisis económico-financiero.
He aquí el problema fundamental que se confronta en Cuba para lograr la unificación monetaria que permita valorar objetivamente la significación económica real de cualquier bien o servicio en su economía mediante una sola moneda.

 ¿Qué hacer?

Por una parte, hay que definir cuál de las dos monedas actualmente vigentes, el CUP y el CUC, devendrá la moneda única de circulación legal en Cuba. La generalización de la aceptación en todos los comercios que venden productos valorados en CUC de su pago también en CUP al tipo de cambio de 25 CUP por 1 CUC, parece indicar que este problema se resuelve conservando el CUP con el cual en general se pagan sueldos y salarios, como moneda única.

Por otra parte, se debe definir el tipo de cambio del peso CUP con el dólar norteamericano y por su intermedio con las demás divisas extranjeras según sus cotizaciones en el mercado financiero mundial, sea este 25 a 1 u otra magnitud. Las importaciones que hace Cuba equivalen al 40% de su  PIB. Esta realidad hace que resulte determinante para la conformación de precios internos el tipo de cambio al cual se deben convertir pesos cubanos en monedas extranjeras.

Y sobre la base de la definición de la moneda única cubana y de su tipo de cambio con las divisas extranjeras, es que se podrá atacar al enorme problema de lograr dotar a la economía cubana de registros de valor objetivos y por consiguiente confiables, para poder realizar los cálculos y análisis económicos de todo tipo y finalmente determinar de la manera más realista posible los precios internos y los salarios.

¿Cómo lograr registrar objetivamente el valor?

En otras palabras, de lo que se trata es de” medir y analizar el patrimonio, situación económica y financiera de una empresa u organización”, lo que se aplica a toda entidad económica existente en la sociedad cubana.

Básicamente, la contabilidad de una empresa se compone de dos conjuntos de registros, supuestamente verdaderos en la medida en que reflejan hechos reales, basados en el principio de equivalencia según el cual todo lo que la empresa posee (activos) también lo debe (pasivos). O sea, diferencia:
  • entre lo que posee, que debe ser igual a lo que debe, más o menos su valor neto. Este último puede ser positivo, reflejando la suma de las ganancias logradas durante todos los ejercicios de su existencia hasta la fecha, vale decir su patrimonio, o bien negativo, lo que significa que a esa fecha debe un valor mayor del que posee. Y ese patrimonio la empresa lo debe a sus propietarios y si es negativo, a sus acreedores.
  • entre sus ingresos por ventas de bienes y servicios y los gastos ocasionados por los costos incurridos para ello durante un ejercicio, siendo la diferencia la ganancia o la perdida obtenida durante el periodo durante el cual fueron registrados.
  • Al finalizar cada ejercicio, la ganancia o la perdida se suma a su patrimonio, incrementándolo en el primer caso y disminuyéndolo en el segundo. Así se integran los registros de lo acontecido en el pasado con el nuevo ejercicio que acaba de terminar.
Empecemos por lo más fácil de corregir.

La contabilidad de ingresos y gastos

Previa definición de cuál es a partir de ese momento la unidad monetaria nacional y su tipo de cambio con el dólar y demás divisas extranjeras, debe decidirse por quien puede hacerlo que, a partir de una determinada fecha, toda empresa o entidad económica registrará tanto sus ingresos como sus gastos a los nuevos precios vigentes resultantes en esa economía. Pero si los insumos utilizados provienen de su propio inventario contabilizado a precios antiguos anteriores a los nuevos en vigencia a raíz de la utilización de la nueva unidad monetaria y del nuevo tipo de cambio, deberán también ser registrados como salidas de inventario en sus correspondientes cuentas a los antiguos precios, hasta el total agotamiento de cada inventario.

Pero los salarios pagados serán contabilizados a sus nuevos niveles que eventualmente se determinen, expresados en la nueva unidad monetaria, que será el mismo CUP pero ahora con un nuevo tipo de cambio con las divisas extranjeras.

A los costos directos de producción se agregarán magnitudes, que deberán ser estimadas en la nueva unidad monetaria, para la amortización de equipos e implementos, así como de las construcciones, cuyos valores deberán ser calculados a partir de su costo de reposición verdadero o en su defeco estimado, con la nueva moneda y el nuevo tipo de cambio.

Resumiendo, es factible lograr una contabilidad adecuada de ingresos y gatos desde el momento en que se decida hacerlo, aunque hasta el agotamiento de los antiguos inventarios seguirán conformándose los costos de manera imperfecta.

Corregir la contabilidad de lo que posee y de lo que debe cada empresa e institución es mucho más difícil y tomara más tiempo.

La contabilidad de lo que posee y debe una empresa

Podría pensarse que lo que se altere o modifique en los registros del patrimonio de una empresa concierne solamente a esa empresa y por tanto a sus responsables, mientras que lo que afecte a sus deudas y obligaciones afecta a terceras personas y está basado en una documentación legal. Digamos, como ejemplo, que la empresa en cuestión tiene una deuda con su banco por un préstamo recibido para comprar un equipo importado que adquirió a un precio a su vez calculado sobre la base de un tipo de cambio de 1 CUP por 1 dólar. Contractualmente la empresa deudora puede y debe pagar su deuda al banco en pesos CUP y en principio revalorizar el registro contable del equipo comprado según el nuevo tipo de cambio CUP por dólar, con lo cual habrá incrementado su patrimonio en CUP. Pero ello alteraría el principio de equivalencia que rige en la contabilidad toda vez que esa acción no afectaría la contraparte de sus obligaciones. Sería una operación que no tendría ninguna justificación salvo la expresión de una acción unilateral de la empresa sin la existencia de un documento legal que la respalde. Pero a su vez continuará pagando su deuda al banco ahora en la nueva moneda, pero nueva únicamente en su relación de cambio con las divisas extranjeras.

Como la contabilidad es intocable sin un documento que avale cualquier registro, a su vez basado en un hecho real,  el nuevo tipo de cambio del CUP por dólar no puede afectarla hasta tanto no efectúe operaciones que lo conlleven, por ejemplo la compra de materias primas importadas vendidas en CUP al nuevo tipo de cambio, o la compra de materias primas nacionales a un nuevo precio derivado de esa devaluación .Por consiguiente, aunque se sepa que los valores reflejados tanto en el patrimonio como en las obligaciones de las empresas ya no tienen ninguna significación real, habrá que seguir contabilizando de ahora en adelante las nuevas operaciones a nuevos precios a consecuencia del nuevo tipo de cambio del CUP, durante un muy largo periodo de tiempo mientras se vayan “renovando” gradualmente activos y obligaciones de cada empresa y  adquiriendo poco a  poco una significación real del valor registrado .

Control e información

Como se estableció al principio, la contabilidad es un método necesario para obtener control de lo que sucede en una empresa y para lograr información necesaria a los efectos de evaluar su comportamiento, sus resultados y su eventual futuro.

El análisis realizado de las consecuencias de la unificación monetaria y de la determinación de un tipo de cambio realista de la unidad monetaria cubana con las divisas extranjeras, a pesar de sus considerables efectos en una economía en que alrededor del 40% del PIB es de origen importado, permite decir que ello no tendrá ninguna consecuencia negativa en el valor que la contabilidad tiene como método de control de lo que sucede en una y en todas las empresas e instituciones del país. En la medida en que todos los actos de una empresa que comprometen su patrimonio queden fehacientemente registrados en el momento oportuno, el principio de la equivalencia o partida doble de la contabilidad asegura el control de todo lo hecho.

Es como instrumento de información que pese al logro de la unificación monetaria y la definición de un tipo de cambio realista, que la contabilidad en Cuba y durante bastante tiempo, tendrá limitaciones de verosimilitud.

Pero no lo será en la contabilización de ingresos y gastos de cada ejercicio toda vez que ambos registros se irán modificando en la medida en que cobros y pagos se vean afectados por las consecuencias de la reforma monetaria, dejando constancia de las modificaciones reales que provocara para cada empresa, y su seguimiento permanente  brindara informaciones necesarias para que la administración de cada empresa tome las medidas del caso y proceda a efectuar los ajustes consecuentes de sus precios de venta. Por consiguiente, habrá información sobre el resultado del ejercicio que permita determinar un margen de ganancia o de perdida y de que magnitud, tanto absoluta como relativa y sobre esa base hacer proyecciones futuras.

Diferente será el caso en lo que se refiera a sacar conclusiones de los montos de los activos, de lo que posee, y de los pasivos, las obligaciones de la empresa, toda vez que los números correspondientes arrojarán magnitudes de valores totales irreales. Por consiguiente, la utilidad de esas informaciones no rebasará durante mucho tiempo el alcance de sus variaciones porcentuales de periodo en periodo, positivas o negativas, y las proporciones de los diferentes grupos significativos de cuentas dentro del balance de situación de cada empresa, tales como la relación entre sus activos líquidos y sus compromisos de pago de deudas. El valor que arroje el balance de situación de los activos fijos, construcciones, maquinaria y equipos, no tendrá por mucho tiempo ningún sentido real.

Modificaciones en los precios conllevará modificaciones de los salarios

Para quienes reciben sus ingresos bajo la forma de salario, el irreversible aumento de los precios de lo que compra para vivir en los nuevos CUP reducirá su poder de compra y como en Cuba no se conciben  “tratamientos de shock” para resolver desproporciones económicas, el aumento de los precios expresados en CUP deberá ser continua y diariamente monitoreado por el Gobierno a los efectos de ir reajustando obligatoriamente esos salarios en las proporciones compensatorias mientras duren las consecuencias de ese proceso de eliminación de la dualidad monetaria y de determinación de un nuevo tipo de cambio del CUP con las divisas extranjeras. El proceso llevara un tiempo de duración difícil de predecir a priori, aparentemente inflacionario pero realmente de reajuste de las magnitudes de los valores vigentes en Cuba expresados en la nuevamente definida unidad monetaria.

¡Pobres CUP y CUC a quienes se les echa la culpa de las confusiones existentes y de tener que ir a la CADECA para cambiar una en otra moneda! Quien iba a pensar que el problema era un ajuste de cuentas con el pasado.

Charles Romeo

La Habana, 24 de abril del 2018

Notas sobre el autor.
Charles Romeo, economista franco-chileno, se incorporó a la Revolución Cubana en marzo de 1959 cuando trabajaba en la Comisión Económica para América Latina (CEPAL).  Tiene una amplia y diversa trayectoria que incluye la docencia en varias universidades y su desempeño como funcionario de organismos estatales de Cuba: INRA, Ministerio de Industria, la Comisión de Colaboración Científica y Económica, y el Ministerio de la Agricultura. Fue colaborador de Ernesto Che Guevara y de Carlos Rafael Rodríguez. Posee una vasta experiencia empresarial, siendo fundador de las corporaciones CIMEX y HAVANATUR, gerente de varias compañías propias, administrador de una sociedad hotelera, gerente de una sociedad mixta en Cuba, y consultor de empresas extranjeras. Es el autor de libros y artículos sobre temas de economía política, comercio exterior, desarrollo, teoría socialista, educación y testimonio.


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sábado, 5 de mayo de 2018

La Marx-Engels-Gesamtausgabe (MEGA²) y el redescubrimiento de Marx

Por Marcello Musto
Introducción
Sobre mil socialistas, quizás uno solo haya leído una obra económica de Marx, sobre mil antimarxistas, ni siquiera uno ha leído a Marx [i] .
Marx y el Marxismo: Inacabado versus Sistematización
Pocos hombres sacudieron el mundo como Karl Marx. A su desaparición, que pasó casi inobservada, le siguió, con una rapidez que en la historia tiene raros ejemplos con los cuales pueda ser confrontada, el eco de la fama. Muy pronto el nombre de Marx estuvo en las bocas de los trabajadores de Chicago y Detroit, así como en las de los primeros socialistas indios en Calcuta. Su imagen sirvió de fondo al congreso de los bolcheviques en Moscú después de la revolución. Su pensamiento inspiró programas y estatutos de todas las organizaciones políticas y sindicales del movimiento obrero, desde Europa entera hasta Shangai.
Sus ideas alteraron profundamente la filosofía, la historia, la economía. Sin embargo, no obstante la afirmación de sus teorías, que en el siglo XX se transformaron en la ideología dominante y la doctrina de Estado en una gran parte del género humano, y la enorme difusión de sus escritos, sigue sin tener, hasta hoy, una edición integral y científica de sus obras. Entre los más grandes autores de la humanidad, esta suerte le tocó exclusivamente a él.
La razón primaria de esta particularísima condición reside en el carácter en gran medida inacabado de su obra. Si se excluyen, en efecto, los artículos periodísticos publicados en los tres lustros que van desde 1848 hasta 1862, una gran parte de los cuales estaban destinados a la “New-York Tribune”, que en esa época era uno de los más importantes periódicos del mundo, los trabajos publicados fueron relativamente pocos si se los compara con los tantos realizados sólo parcialmente y la importante mole de las investigaciones que realizó [ii] . Emblemáticamente, cuando en 1881, en uno de sus últimos años de vida, Marx fue interrogado por Karl Kautsky sobre la oportunidad de una edición completa de sus obras, respondió “éstas, antes que nada, deberían ser escritas” [iii] .
Marx dejó, por consiguiente, muchos más manuscritos de los que mandó imprimir [iv] . Contrariamente a lo que por lo general se piensa, su obra fue fragmentaria y a veces contradictoria, aspectos que evidencian una de sus características peculiares: lo inacabado del trabajo. Su método sumamente riguroso y la autocrítica más despiadada, que determinaron la imposibilidad de terminar muchos de los trabajos emprendidos; las condiciones de profunda miseria y de mala salud permanente que lo persiguieron toda la vida, la inextinguible pasión cognoscitiva, jamás alterada, que le impulsó siempre hacia nuevos estudios; y, por último, la pesada conciencia adquirida con la plena madurez de la dificultad de encerrar la complejidad de la historia en un proyecto teórico, hicieron precisamente de lo inacabado el fiel compañero y la condena de toda la producción de Marx y de su misma existencia. El colosal plan de su obra no fue realizado sino en una parte exigua y sus incesantes esfuerzos intelectuales resultaron en un fracaso literario, aunque no por eso demostraron ser menos geniales y fecundas en consecuencias extraordinarias [v] .
Sin embargo, a pesar de la fragmentariedad del Nachlaß (legado literario) de Marx y de su firme oposición a erigir una ulterior doctrina social, su obra incompleta fue subvertida y pudo surgir un nuevo sistema, el “marxismo”.
Después de la muerte de Marx en 1883, fue Friedrich Engels el primero que se dedicó a la dificilísima empresa, dadas la dispersión de los materiales, lo abstruso del lenguaje y la ilegibilidad de la grafía, de publicar el legado del amigo. El trabajo se concentró en la reconstrucción y la selección de los originales, en la publicación de los textos inéditos o incompletos y, contemporáneamente, en la reedición y traducción de los escritos más conocidos.
Aunque hubieron excepciones, como en el caso de las [Tesis sobre Feuerbach] [vi], editadas en 1888 como apéndice a suLudwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana, y de la [Crítica del Programa de Gotha], publicada en 1891, Engels privilegió casi exclusivamente el trabajo editorial de completar El capital, del cual había terminado solamente el libro primero. Esta tarea, que duró más de una década, fue realizada con la intención precisa de conseguir “una obra orgánica y lo más completa posible” [vii] . Tal elección, aunque respondía a exigencias comprensibles, produjo el paso de un texto parcial y provisorio, compuesto en muchas partes por “pensamientos escritos in statu nascendi” [viii] y por apuntes preliminares que Marx acostumbraba reservarse para elaboraciones ulteriores de los temas tratados, en otro unitario, que originaba la apariencia de una teoría económica sistemática y completa. De este modo, en el curso de su actividad de redacción, basada en la selección de los textos que se presentaban no como versiones finales sino, en cambio, como verdaderas variantes y en la necesidad de uniformar el conjunto de los materiales, Engels más que reconstruir la génesis y el desarrollo de los libros segundo y tercero de El Capital, que estaban bien lejos de su redacción definitiva, mandó imprimir volúmenes terminados [ix] .
Por otra parte, anteriormente, había contribuido a generar un proceso de sistematización teórica ya directamente con sus propios escritos. El Anti Duhring, aparecido en 1878, que él definiera una “exposición más o menos unitaria del método dialéctico y de la visión comunista del mundo representados por Marx y por mí” [x] , se convirtió en el referente crucial en la formación el “marxismo” como sistema y en la diferenciación de éste del socialismo ecléctico, hasta entonces prevaleciente. Una incidencia aún mayor tuvo La evolución del socialismo utópico al científico, reelaboración, con fines divulgativos, de tres capítulos del escrito precedente que, publicado por primera vez en 1880, tuvo una fortuna análoga a la del Manifiesto del partido comunista. Si bien hubo una distinción neta entre este tipo de vulgarización, realizada en polémica abierta con los atajos simplicistas de las síntesis enciclopédicas, y la que tuvo como protagonista a la generación sucesiva de la socialdemocracia alemana, la utilización por Engels de las ciencias naturales abrió el camino a la concepción evolucionista que, poco tiempo después, se afirmaría incluso en el movimiento obrero.
El pensamiento de Marx, indiscutiblemente crítico y abierto, aunque a veces atravesado por tentaciones deterministas, cayó bajo los golpes del clima cultural de la Europa de fines del 1800, permeado, como nunca antes, por concepciones sistemáticas, y en primer lugar por el darwinismo. Para responder a ellas y a la necesidad de ideología que avanzaba incluso en las filas del movimiento de los trabajadores, el recién “marxismo”, que cada vez más dejaba de ser sólo una teoría científica para convertirse también en doctrina política – transformado precozmente en ortodoxia en las páginas de la revista “Die Neue Zeit” dirigida por Kautsky – asumió rápidamente la misma conformación sistémica. En este contexto, la difusa ignorancia y aversión en el seno del partido alemán hacia Hegel, un verdadero arcano impenetrable [xi], y hacia su dialéctica, considerada hasta “el elemento no confiable de la doctrina marxista, la insidia que traba cualquier consideración coherente de las cosas” [xii] , desempeñaron un papel decisivo.
En las modalidades que acompañaron su difusión se encuentran otros factores que contribuyeron a la transformación de la obra de Marx en un sistema. Como demuestra la tirada reducida de las ediciones de la época de sus textos, se les dio preferencia a los folletos de síntesis y a compendios sumamente parciales. Algunas de sus obras, además, sufrían los efectos de las instrumentalizaciones políticas. Aparecieron así, en efecto, las primeras ediciones modificadas por los responsables de la edición, práctica que, favorecida por las incertidumbres presentes en el legado marxiano, en lo sucesivo se impuso cada vez más junto con la censura de algunos escritos. La forma manualística, vehículo notable para la exportación del pensamiento de Marx por el mundo, representó seguramente un instrumento muy eficaz de propaganda, pero también la alteración fatal de la concepción inicial. La divulgación de su obra, incompleta y compleja, en el encuentro con el positivismo y para responder mejor a las exigencias prácticas del partido proletario, se tradujo, por último, en un empobrecimiento y vulgarización del patrimonio originario [xiii] , hasta hacerlo irreconocible al transformarlo de Kritik en Weltanschauung [xiv] .
Del desarrollo de estos procesos fue tomando cuerpo una doctrina con una esquemática y elemental interpretación evolucionista, impregnada de determinismo económico: el “marxismo” del período de la Segunda Internacional (1889-1914). Guiada por una firme aunque ingenua convicción sobre la marcha automática de la historia y, por lo tanto, sobre la inevitabilidad de la sucesión del capitalismo por el socialismo, ella demostró ser incapaz de comprender el curso real del presente y, rompiendo el necesario lazo con la praxis revolucionaria, produjo un quietismo fatalista que se transformó en factor de estabilidad del orden existente [xv] . Se evidenciaba de este modo el profundo alejamiento de Marx, que ya en su primera obra había declarado “la historia no hace nada (…) no es la ‘historia’ la que se sirve del hombre como medio para realizar suspropios fines, como si ella fuese una persona particular; ella no es más que la actividad del hombre que persigue sus fines”[xvi] .
La teoría sobre el derrumbe (Zussammenbruchstheorie), o sea la tesis sobre el fin próximo de la sociedad capitalista-burguesa, que en la crisis económica de la Gran Depresión, desplegada a lo largo del veintenio sucesivo a 1873, tuvo el contexto más favorable para expresarse, fue proclamada la esencia más íntima del socialismo científico. Las afirmaciones de Marx, destinadas a delinear los principios dinámicos del capitalismo y, más en general, a describir una tendencia de desarrollo [xvii] , fueron transformadas en leyes históricas universalmente válidas [xviii] , de las cuales se podían hacer descender, hasta los particulares, el curso de los acontecimientos.
La idea de un capitalismo agonizante, autónomamente destinado al ocaso, estuvo presente también en el sustento teórico de la primera plataforma enteramente “marxista” de un partido político, El programa de Erfurt de 1891, y en el comentario que del mismo hizo Kautsky, que enunciaba como “el incontenible desarrollo económico lleva a la bancarrota del modo de producción capitalista con necesidad de ley natural. La creación de una nueva forma de sociedad en lugar de la actual ya no es sólo algodeseable sino que se ha hecho inevitable” [xix] . Él fue la representación, más significativa y evidente, de los límites intrínsecos de la elaboración de la época, así como de la distancia abismal que se había producido de quien había sido el inspirador.
El mismo Eduard Bernstein, que al concebir el socialismo como posibilidad y no como inevitabilidad había marcado una discontinuidad con las interpretaciones dominantes en ese período, hizo una lectura de Marx igualmente deformada que no se separaba mínimamente de las de su tiempo y contribuyó a difundir, mediante la vasta resonancia que tuvo el Bernstein-Debatte, una imagen de aquélla igualmente alterada e instrumental.
El “marxismo ruso”, que en el curso del siglo XIX desempeñó un papel fundamental en la divulgación del pensamiento de Marx, siguió esta trayectoria de sistematización y vulgarización incluso con mayor rigidez.
Para su pionero más importante, Gueorgui Plejánov, en efecto, “el marxismo es una completa concepción del mundo” [xx] , marcada por un monismo simplista según el cual las transformaciones superestructurales de la sociedad avanzan de manera simultánea con las modificaciones económicas. En Materialismo y empiriocriticismo, de 1909, Lenin define al materialismo como “el reconocimiento de la ley objetiva de la naturaleza y del reflejo aproximadamente fiel de esta ley en la cabeza del hombre”[xxi] . La voluntad y la conciencia del género humano deben “inevitable y necesariamente” [xxii] adecuarse a las necesidades de la naturaleza. Una vez más prevalece el planteo positivista.
Por consiguiente, y a pesar del áspero choque ideológico que se produjo durante estos años, muchos de los elementos teóricos característicos de la deformación producida por la Segunda Internacional se trasladaron a quienes habrían puesto su marca en la matriz cultural de la Tercera Internacional. Esta continuidad se manifestó, con aún mayor evidencia, en la Teoría del materialismo histórico, publicado en 1921 por Nikolai Bujarin, según el cual “tanto en la naturaleza como en la sociedad, los fenómenos son regulados por determinadas leyes. La primera tarea de la ciencia es descubrir esta regularidad” [xxiii] . Este determinismo social, totalmente centrado sobre el desarrollo de las fuerzas productivas, generó una doctrina según la cual “la multiplicidad de las causas que hacen sentir su acción en la sociedad no contradice de ningún modo la existencia de una ley única de la evolución social” [xxiv] .
La crítica de Antonio Gramsci, que se opuso a esa concepción para la cual “el planteo del problema como una investigación de leyes, de líneas constantes, regulares, uniformes está ligada a una exigencia, concebida de modo un poco pueril e ingenuo, de resolver perentoriamente el problema práctico de la previsibilidad de los acontecimientos históricos” [xxv] , reviste particular interés. Su neta negativa a restringir la filosofía de la praxis marxiana a una grosera sociología, a “reducir una concepción el mundo a un formulario mecánico que da la impresión de tener toda la historia en el bolsillo” [xxvi] , fue particularmente importante porque iba más allá de lo escrito por Bujarin y buscaba condenar la orientación bastante más general que después habría prevalecido, de modo indiscutido, en la Unión Soviética.
Con la consolidación del “marxismo leninismo”, el proceso de deformación del pensamiento de Marx conoció su manifestación definitiva. La teoría fue desplazada de la función de guía del actuar convirtiéndose, por el contrario, en su justificación a posteriori. El punto de no retorno fue alcanzado con el “Diamat” (Dialekticeskij materializm), “la concepción del mundo del partido marxista-leninista” [xxvii] . El folleto de Stalin de 1938, Sobre el materialismo dialéctico y el materialismo histórico, que tuvo una extraordinaria difusión, fijaba los rasgos esenciales: los fenómenos de la vida colectiva son regulados por las “leyes necesarias del desarrollo social”, “perfectamente cognoscibles”; “la historia de la sociedad se presenta como un desarrollo necesario de la sociedad, y el estudio de la historia de la sociedad se convierte en una ciencia”. Eso “quiere decir que la ciencia de la historia de la sociedad, a pesar de toda la complejidad de los fenómenos de la vida social, puede convertirse en una ciencia igualmente exacta, por ejemplo, que la biología, capaz de utilizar las leyes de desarrollo de la sociedad para utilizarlas en la práctica” [xxviii] y que, por consiguiente, es tarea del partido del proletariado fundamentar su actividad sobre la base de estas leyes. Es evidente cómo la confusión sobre los conceptos de “científico” y “ciencia” había llegado al máximo. La cientificidad del método marxiano, fundada sobre criterios teóricos escrupulosos y coherentes, fue reemplazada por el modo de proceder de las ciencias naturales que no contemplaba ninguna contradicción.
Junto a este catecismo ideológico, encontró terreno fértil el dogmatismo más rígido e intransigente. Completamente extraño y separado de la complejidad social, el mismo se sostenía, como siempre ocurre cuando se formula un planteo en un tan arrogante cuanto infundado conocimiento de la realidad. Acerca del inexistente lazo con Marx, basta recordar su sentencia preferida: de omnibus dubitandum [xxix] .
La ortodoxia “marxista-leninista” impuso un monismo inflexible que produjo efectos perversos también en los escritos de Marx. Indiscutiblemente, con la Revolución Soviética el “marxismo” vivió un momento significativo de expansión y circulación en ámbitos geográficos y clases sociales de los cuales, hasta entonces, había sido excluido. Sin embargo, una vez más, la difusión de los textos, más que remitirse directamente a los de Marx, se concentraba en los manuales de partido, vademécum, antologías “marxistas” sobre muy diversos argumentos. Además, fue cada vez más común la censura de algunas obras, el desmembramiento y la manipulación de otras, así como la práctica de la extrapolación y del astuto montaje de las citas. A éstas, a las cuales se recurría con fines preordenados, se les dio el mismo trato que el bandido Procusto reservaba a sus víctimas: si eran demasiado largas, se las amputaba, si demasiado cortas, eran alargadas.
En conclusión, la relación entre la divulgación y la no esquematización de un pensamiento, con mayor razón el crítico y voluntariamente no sistémico de Marx, entre su popularización y la exigencia de no empobrecerlo, es sin duda una empresa difícil de realizar. De todos modos, a Marx no podría haberle ido peor.
Plegado de distintos lados en función de contingencias y necesidades políticas, fue asimilado a éstas y en su nombre fue vituperado. Su teoría, que era crítica, fue utilizada como las exégesis de los versículos bíblicos. Nacieron así las paradojas más impensables. Contrario a “prescribir recetas (…) para la hostería del futuro” [xxx] , fue transformado en el padre ilegítimo de un nuevo sistema social. Crítico rigurosísimo y siempre insatisfecho de sus resultados, se convirtió en la fuente del más obstinado doctrinarismo. Defensor incansable de la concepción materialista de la historia, fue sacado de su contexto histórico mucho más que cualquier otro autor. Seguro de “que la emancipación de la clase obrera debe ser obra de los trabajadores mismos” [xxxi] , fue enjaulado en una ideología en la que prevalecía, en cambio, la primacía de las vanguardias políticas y del partido en el papel de propulsor de la conciencia de clase y de guía de la revolución. Propugnador de la idea de que la condición para la maduración de la capacidad humana era la reducción de la jornada de trabajo, fue asimilado al credo productivista del stajanovismo. Convencido promotor de la abolición del Estado, se encontró identificado como baluarte del mismo. Interesado como pocos otros pensadores por el libre desarrollo de las individualidades de los hombres, que afirmaba, contra el derecho burgués que esconde las desigualdades sociales detrás de una mera igualdad legal, que “el derecho, en vez de ser igual, debería ser desigual” [xxxii] , ha sido incorporado a una concepción que ha neutralizado la investigación de la dimensión colectiva en el indistinto de la homologación.
El originario carácter inacabado del gran trabajo crítico de Marx fue sometido a las presiones de la sistematización de los epígonos que produjeron, inexorablemente, la deformación de su pensamiento hasta borrarlo y anularlo y convertirlo en su negación manifiesta.
Un autor mal conocido
“¿Los escritos de Marx y Engels (…) fueron alguna vez leídos por entero por nadie que estuviese fuera de las filas de los amigos próximos y los adeptos y, por consiguiente, de los seguidores e intérpretes directos de los autores?”. Así se interrogaba Antonio Labriola, en 1897, sobre cuánto de la obra de aquéllos fuese hasta entonces conocido. Sus conclusiones fueron inequivocas: “leer todos los escritos de los fundadores del socialismo científico pareció hasta ahora un privilegio de iniciados”; el “materialismo histórico” había llegado a los pueblos de lenguas neolatinas “a través de una serie de equívocos, malentendidos, de alteraciones grotescas, de extraños disfraces y de invenciones gratuitas” [xxxiii] . Un “marxismo” imaginario. En efecto, como fue demostrado posteriormente por la investigación historiográfica, la convicción de que Marx y Engels fuesen verdaderamente leídos ha sido el fruto de una leyenda hagiográfica. Por el contrario, muchos de sus textos eran raros o imposibles de encontrar incluso en la lengua original y, por lo tanto, la invitación del estudioso italiano a dar vida a “una edición completa y crítica de todos los escritos de Marx y Engels” [xxxiv] , indicaba una ineludible necesidad general. En opinión de Labriola, no era necesario ni compilar antologías, ni redactar un testamentum juxta canonem receptum, sino “todo el trabajo científico y político, toda la producción literaria, aunque fuese ocasional, de los dos fundadores del socialismo crítico, debe ser puesta al alcance de los lectores (…) para que ellos hablen directamente a todos los que tengan ganas de leerlos” [xxxv] . Más de un siglo después de este deseo, este proyecto aún no ha sido realizado.
Junto a estas evaluaciones prevalentemente filológicas, Labriola planteaba otras de carácter teórico, de sorprendente previsión con respecto a la época en que vivió. Consideraba que todos los escritos y trabajos de Marx y de Engels no terminados eran “los fragmentos de una ciencia y de una política que está en continuo devenir”. Para evitar buscar en su interior “lo que no está y no debe estar”, o sea, “una especie de vulgata o de preceptos para la interpretación de cualquier tiempo y lugar”, ellos podían ser plenamente comprendidos sólo volviéndolos a colocar en el momento y el contexto de su génesis. De no ser así, los que “no entienden el pensar y el saber como trabajos que están en curso”, o sea “los doctrinarios y los presuntuosos de todo tipo que tienen necesidad de los ídolos de la mente, los hacedores de sistemas clásicos buenos para la eternidad, los compiladores de manuales y de enciclopedias, buscarán en el marxismo, al revés y al derecho, lo que éste jamás pretendió ofrecer a nadie”[xxxvi] : una solución sumaria y fideísta a las interrogaciones de la historia.
El ejecutor natural de la realización de la opera omnia no habría podido ser otro que el Sozialdemokratische Partei Deutschlands, detentor del Nachlaß y de las mayores competencias linguísticas y teóricas. Sin embargo, los conflictos políticos en el seno de la Socialdemocracia no sólo impidieron la publicación de la imponente e importante masa de trabajos inéditos de Marx, sino que produjeron también la dispersión de sus manuscritos, comprometiendo así cualquier hipótesis de edición sistemática [xxxvii] . Sorprendentemente el partido alemán no construyó ninguna y trató la herencia literaria de Marx y de Engels con la máxima negligencia [xxxviii] . Ninguno de sus teóricos se ocupó de hacer una lista del legado intelectual de los dos fundadores, que estaba compuesto por muchos manuscritos incompletos y por proyectos no llevados a término. Aún menos hubo quien se dedicase a recoger la correspondencia, voluminosa pero extremadamente diseminada, aunque ésta es utilísima como fuente de esclarecimiento, cuando no incluso de continuación, de sus escritos. La biblioteca, por último, que tenía los libros que ellos poseían con interesantes notas marginales y subrayados, fue ignorada, en parte dispersada y sólo posteriormente costosamente reconstruida y catalogada [xxxix] .
La primera publicación de las obras completas, la Marx Engels Gesamtausgabe (MEGA) comenzó recién en los años veinte, por iniciativa de David Borisovich Riazanov, principal conocedor de Marx en el siglo diecinueve y director del Instituto Marx-Engels de Moscú. Sin embargo también esta empresa naufragó a causa de los tempestuosos acontecimientos que vivió el movimiento obrero internacional, los cuales muy a menudo pusieron trabas a la edición de sus textos en vez de favorecerla. Las depuraciones stalinistas en la Unión Soviética, que se abatieron también sobre los estudiosos que dirigían el proyecto, y el triunfo del nazismo en Alemania, condujeron a la precoz interrupción de la edición, tornando vano también este intento. Se produjo así la contradicción absoluta del nacimiento de una ideología inflexible que se inspiraba en un autor cuya gigantesca obra todavía permanecía en parte inexplorada. La afirmación del “marxismo” y su cristalización como corpus dogmático precedieron al conocimiento de los textos cuya lectura era indispensable para comprender la formación y la evolución del pensamiento de Marx [xl] . Los principales trabajos juveniles, en efecto, sólo fueron impresos con la MEGA:[ Sobre la crítica de la filosofía hegeliana del derecho público.] en 1927, los [ Manuscritos económico-filosóficos de 1844] y [La idelogía alemana] en 1932 – y, como ya había sucedido con los libros segundo y tercero de El capital, en ediciones en las que aparecían como obras terminadas, opción que posteriormente engendró muchos malentendidos interpretativos. Sucesivamente, y con tirajes que sólo pudieron asegurar una escasísima difusión, se publicaron algunos importantes trabajos preparatorios de El capital: en 1933 el[Capítulo VI inédito] y entre 1939 y 1941 los [Lineamientos fundamentales de la crítica de la economía política], más conocidos como Grundrisse. Estos inéditos, además, como los otros que siguieron, cuando no fueron escondidos por el temor de que pudiesen erosionar el canon ideológico dominante, estaban acompañados por una interpretación funcional a las exigencias políticas que, en el mejor de los casos, aportaba ajustes previsibles a dicha interpretación ya predeterminada y jamás se tradujeron en una seria rediscusión de conjunto de la obra.
El tortuoso proceso de difusión de los escritos de Marx y la carencia de una edición integral de los mismos, unidos a su carácter originario ya incompleto, al trabajo pésimo de los epígonos, a las lecturas tendenciosas y a las aún más numerosas no lecturas, son la causa fundamental de la gran paradoja: Karl Marx es un autor mal conocido, víctima de una profunda y reiterada incomprensión [xli] . Lo ha sido durante el período en el que el “marxismo” era política y culturalmente hegemónico, y todavía hoy sigue siéndolo.
Una obra para hoy
Liberada de la odiosa función de instrumentum regni, al que había sido destinada en el pasado, y de la falacia del “marxismo”, del cual fue definitivamente separada, la obra de Marx, todavía parcialmente inédita, reaparece en su aspecto original no acabado y es nuevamente presentada a los libres campos del saber. Una vez sustraída a sus autonombrados propietarios y a modos de empleo constrictivos [xlii] por fin se ha hecho posible el pleno despliegue de su preciosa e inmensa herencia teórica.
Con el auxilio de la filología encuentran una respuesta la ya ineludible exigencia del reconocimiento de las fuentes, durante tanto tiempo envueltas y mistificadas por la propaganda apologética, y la necesidad de disponer de un índice seguro y definitivo de todos los manuscritos de Marx. Ella se ofrece como medio imprescindible para aclarar el texto, restableciéndole el horizonte problemático y polimorfo originario y evidenciando la enorme distancia que existe entre él y muchas de las interpretaciones y de las experiencias políticas que, aunque hayan pretendido apoyarse en él, han transmitido del mismo una percepción sumamente reductiva. Leer a Marx con la intención de reconstruir la génesis de sus escritos y el cuadro histórico en que nacieron, de poner en evidencia la importancia de la deuda intelectual en la elaboración, de considerar su carácter constantemente multidisciplinario [xliii] , tal es la complicada tarea que tiene ante sí la nueva Marx Forschung (investigación sobre Marx) y que necesita, para ser realizada, una orientación permanentemente crítica y alejada del condicionamiento engañoso de la ideología.
Sin embargo, la de Marx no es solamente una obra carente de una adecuada interpretación crítica que pueda hacerle justicia a su genio [xliv] , sino que es también una obra en una constante investigación por su autor.
Las reflexiones de Marx están atravesadas por una diferencia irreducible, por un carácter absolutamente particular respecto a las de la mayor parte de los otros pensadores. Ellas están unidas por un lazo inescindible entre la teoría y la praxis y se dirigen persistentemente a un sujeto privilegiado y concreto: “el movimiento real que lleva a la abolición del estado de las cosas presente” ( die wirkliche Bewegung welche den jetzigen Zustand aufhebt) al cual se le confía “el derribamiento y la inversión práctica de las relaciones sociales existentes” (den praktischen Umsturz der realen gesellschftlichen Verhältnisse[xlv] . Creer que se puede relegar el patrimonio teórico y político de Marx a un pasado que ya no tendría nada que decir a los conflictos actuales, y circunscribirlo a la función de clásico momificado con un interés inofensivo para los días de hoy o encerrarlo en especialismos meramente especulativos, sería algo tan erróneo como su anterior transformación en la esfinge del gris socialismo real del siglo pasado.
Su obra conserva confines y pretensiones mucho más amplios que los ámbitos de las disciplinas académicas. Sin el pensamiento de Marx faltarían los conceptos para comprender y describir el mundo contemporáneo, así como los instrumentos críticos para invertir la subalternidad al credo imperante que presume poder representar el presente con las semblanzas antihistóricas de la naturalidad y de la inmutabilidad. Sin Marx estaríamos condenados a una verdadera afasia crítica.
No debe engañarnos la aparente inactualidad y el dogma absoluto y unánime que decreta con certeza el olvido. Sus ideas podrán en cambio provocar nuevos entusiasmos, estimular fecundas reflexiones ulteriores y sufrir otras alteraciones. La causa de la emancipación humana todavía deberá ponerlo a su servicio.
Crítico sin igual del sistema de producción capitalista, Karl Marx será fundamental hasta la superación de aquél.
Su “espectro” está destinado a recorrer el mundo y a hacer que la humanidad se agite todavía durante mucho tiempo.
Apéndice: Cronología de las obras de Marx [xlvi]
AÑO
TÍTULO DE LA OBRA
INFORMACIÓN SOBRE LAS EDICIONES 
1841
[Diferencia entre la filosofía de la naturaleza de Demócrito y la de Epicuro]
1902: en Aus dem literarischen Nachlass von Karl Marx, Friedrich Engels und Ferdinand Lassalle, compilada por Mehring (version parcial).
1927: en MEGA I/1.1, compilada por Riazanov.
1842-43
Artículos para la Gaceta Renana
Periódico que se imprimía en Colonia
1844
[Sobre la crítica de la filosofía hegeliana del derecho público]
1927: en MEGA I/1.1, a cargo de Riazanov.
1844
Ensayos para los Anales Franco-Alemanes
Incluidos en Sobre la cuestión judía y Para la crítica de la filosofía del derecho de Hegel. Introducción. Número único publicado en París. La mayor parte de los ejemplares fue confiscada por la policía.
1845
[Manuscritos económico-filosóficos de 1844]
1932: en Der historische Materialismus, a cargo de Landshut y Mayer y en MEGA I/3, a cargo de Adoratsky (las ediciones difieren en su contenido y en el orden de las partes). El texto fui excluido de los volúmenes numerados de la MEW y publicado por separado.
1845
La Sagrada Familia (con Engels)
Publicado en Frankfort sobre el Mein.
1845
[Tesis sobre Feuerbach]
1888: en apéndice a la reimpresión de Ludwig Fuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana de Engels.
1845-46
[La ideología alemana] (con Engels)
1903-1904: en Dokumente des Sozialismus, a cargo de Bernstein (versión parcial y manipulada).
1932: en Der historische Materialismus, a cargo de Landshut y Mayer, y en MEGA I/3, a cargo de Adoratsky (las ediciones difieren en su contenido y en el orden de las partes).
1847
Miseria de la filosofía
Impreso en Bruselas y París. Texto en francés.
1848
Discurso sobre la cuestión del libre cambio
Publicado en Bruselas. Texto en francés.
1848
Manifiesto del partido comunista (con Engels)
Impreso en Londres. Conquistó cierta difusión a partir de los años setenta.
1848-49
Artículos para la Nueva Gaceta Renana
Periódico de Colonia. Entre ellos figura Trabajo asalariado y capital.
1850
Artículos para la Nueva Gaceta Renana. Revista político-económica
Fascículos mensuales impresos en Hamburgo y de exiguo tiraje. Comprenden Las luchas de clase en Francia desde 1848 a 1850.
1851-62
Artículos para el New-York Tribune
Muchos artículos fueron redactados por Engels.
1852
El dieciocho Brumario de Luis Bonaparte
Publicado en Nueva York en el primer fascículo de Die Revolution. La mayor parte de los ejemplares no pudo ser retirada de la imprenta por dificultades financieras. A Europa llegó solamente un número insignificante de copias. La segunda edición –reelaborada por Marx – apareció sólo en 1869.
1852
[Los grandes hombres del exilio] (con Engels)
1930: en “Archiv Marksa i Engel’sa” (edición rusa). El manuscrito había sido ocultado precedentemente por Bernstein.
1853
Revelaciones sobre el proceso contra los comunistas de Colonia
Impreso como anónimo en Basilea (casi todos los dos mil ejemplares fueron secuestrados por la policía) y en Boston. En 1874 fue reimpreso en elVolksstaat y Marx aparece como autor; en 1875 versión en libro.
1854
El caballero de la noble conciencia
Publicado en Nueva York como folleto.
1856-57
Revelaciones sobre la historia diplomática del siglo dieciocho
Aunque había sido ya publicado por Marx, después fue omitido y sólo fue publicado en Europa oriental en 1986 en la MECW. Texto en inglés.
1857-58
[Introducción a los Lineamientos fundamentales de la crítica de la economía política]
1903: en Die Neue Zeit, a cargo de Kautsky, con notables discordancias con el original.
1859
Para la crítica de la economía política
Impreso en Berlín en mil ejemplares.
1860
Herr Vogt
Impreso en Londres con escasa resonancia.
1861-63
[Para la crítica de la economía política (Manuscrito 1861-1863)]
1905-1910: Teorías sobre la plusvalía; a cargo de Kautsky (versión manipulada). El texto fiel al original recién apareció en 1954 (edición rusa) y en 1956 (edición alemana).
1976-1982: publicación integral de todo el manuscrito en MEGA² II/3.1-3.6.
1863-64
[Sobre la cuestión polaca]
1961: Manuskripte über die polnische Frag, a cargo del IISG.
1863-67
[Manuscritos económicos 1863-67]
1894: El capital. Libro tercero. El proceso global de la producción capitalista, a cargo de Engels (basado también sobre manuscritos sucesivos, editados en MEGA² II/14 y en preparación en MEGA² II/4.3).
1933: Libro primero. Capítulo VI inédito, en “Archiv Marksa i Engel’sa” (edición rusa).
1988: publicación de manuscritos del Libro primero y del Libro segundo,en MEGA² II/4.1.
1992: publicación de manuscritos del Libro tercero, en MEGA² II/4.2.
1864-72
Discursos, resoluciones, circulares, manifiestos, programas, estatutos para laAsociación Internacional de los Trabajadores
Incluyen el Mensaje inaugural de la Asociación internacional de los trabajadores, La guerra civil en Francia Las llamadas escisiones en la Internacional(con Engels). Por lo general, textos en inglés.
1865
[Salario, precio y ganancia]
1898: a cargo de Eleanor Marx. Texto en inglés.
1867
El capital. Libro primero. El proceso de producción del capital
Editado en mil ejemplares en Hamburgo. Segunda edición en 1873 de tres mil copias. Traducción rusa en 1872.
1870
[Manuscrito para el libro segundo de El capital]
1885: El capital. Libro segundo. El proceso de circulación del capital, a cargo de Engels (basado también sobre el manuscrito de 1880-1881 y sobre los otros más breves de 1867-1868 y de 1877-1878, en preparación en MEGA² II/11).
1872-75
El capital. Libro primero: El proceso de producción del capital (edición francesa)
Texto reelaborado para la traducción francesa publicada en fascículos. Según Marx tiene “un valor científico independiente del original”.
1874-75
[Notas sobre “Estado y Anarquía” de Bakunin]
1928: en Letopisi marxisma, prefacio de Riazanov (edición rusa). Manuscritos con extractos en ruso y comentarios en alemán.
1875
[Crítica al Programa de Gotha]
1891: en Die Neue Zeit, a cargo de Engels, que modificó algunos trechos del original.
1875
[La relación entre la cuota de plusvalía y la cuota de ganancia desarrollada matemáticamente]
2003: en MEGA² II/14.
1877
Sobre la “Historia crítica” (capítulo del Anti-Dühring de Engels)
Publicado parcialmente en elVorwärts y después íntegramente en la edición como libro.
1879-80
[Anotaciones sobre “La propiedad común rural” de Kovalevsky]
1977: en Karl Marx über Formen vorkapitalischer Produktion, a cargo del IISG.
1880-81
[Extractos de “La sociedad antigua” de Morgan]
1972: en The Ethnological Notebooks of Karl Marx, a cargo del IISG. Manuscritos con extractos en inglés.
1881
[Glosas marginales al “Manual de economía política” de Wagner]
1932: en El Capital (versión parcial).
1933: en SOČ XV (edición rusa).
1881-82
[Extractos cronológicos desde el 90 a.C hasta el 1648 ca.]
1938-1939: en “Archiv Marksa i Engel’sa” (versión parcial, edición rusa).
1953: en Marx,Engels, Lenin, Stalin, Zur deutschen Geschichte(versión parcial).


[i] Boris Nikolaevsky, Otto Maenchen Helfen, Karl Marx. La vita e l’ opera, Einaudi, Turín, 1969, p.7
[ii] El testimonio más significativo del ciclópico trabajo de Marx son los compendios y apuntes de estudios que nos legó. En efecto, desde el período universitario Marx adoptó el hábito, que conservó toda la vida, de compilar cuadernos de extractos de los libros que leía, intercalando a menudo las reflexiones que ellos le sugerían. El Nachlaß de Marx contiene doscientos veinte cuadernos y libretas de resúmenes, esenciales para el conocimiento y la comprensión de la génesis de su teoría y de las partes de ella que no pudo desarrollar como habría deseado. Sus extractos conservados, que abarcan el largo arco de tiempo que va desde 1838 hasta 1882, están escritos en ocho lenguas – griego antiguo, latín, alemán, francés, inglés, italiano, español y ruso – y cubren las más variadas disciplinas. Fueron tomados de textos de filosofía, arte, religión, política, derecho, literatura, historia, economía política, relaciones internacionales, técnica, matemática, fisiología, geología, mineralogía, agronomía, etnología, química y física, además que de artículos de cotidianos y revistas, actas parlamentarias, estadísticas, informes y publicaciones de oficinas gubernamentales – tal es el caso de los famosos Blue Books, en particular de los Reports of the inspectors of factories, investigaciones que tuvieron gran importancia para sus estudios. Esta inmensa mina de saber, en gran parte aún inédita, fue la cantera de donde Marx extrajo su teoría crítica. La cuarta sección de la MEGA², Exzerpts, Notizen, Marginalien, concebida en treintaidós volúmenes, cuando esté completa, permitirá el acceso a la misma.
[iii] Benedikt Kautsky (coordinador de), Friedrich Engels’Briefwechsel mit Karl Kautsky, Danubia Verlag, Viena 1955, p. 32
[iv] Véase al respecto la cronología de sus obras, en el Apéndice.
[v] Cons. Maximilien Rubel, Marx critique du marxisme, Payot, París, 2000 (1974), pp. 439-440.
[vi] En el presente ensayo los manuscritos incompletos de Marx publicados por editores sucesivos, se insertan entre corchetes.
[vii] Friedrich Engels Vorwort a Karl Marx, Das Kapital, Zweiter Band. Marx Engels Werke, Band 24, Dietz Verlag, Berlín, 1963, p. 7 OJO: PONER LAS EDICIONES EN CASTELLANO
[viii] Friedrich Engels Vorwort a Karl Marx Das Kapital, Dritter Band, MEGA² II/15, Akademie Verlag, Berlín 2004, p. 7. OJO: PONER LAS EDICIONES EN CASTELLANO
[ix] Las adquisiciones filológicas más recientes calculan que las intervenciones de Engels, durante su trabajo de editor, sobre los manuscritos de los libros segundo y tercero de El Capital, ascienden a casi cinco mil. Una cantidad muy superior a la que hasta hoy se calculaba. Las modificaciones consiste en agregados y cancelaciones de pasajes, substituciones de conceptos, transformaciones de algunas formulaciones de Marx o traducciones de palabras que éste había utilizado en otras lenguas, estarán disponibles, todas ellas, con la conclusión, ya próxima, de la segunda sección de la MEGA², Das Capital und Vorarbeiten. La misma comprenderá la publicación integral de todas las ediciones autorizadas de El Capital (incluidas las traducciones) y de todos sus manuscritos preparatorios, a partir de los de 1857-1858. La terminación de esta empresa consentirá, por último, una evaluación crítica cierta sobre el estado de los originales dejados por Marx y sobre el papel desempeñado por Engels en calidad de editor.
[x] Friedrich Engels, Vorworte zu den drei Auflagen de Herrn Eugen Dührings Umwälzung der Wissenschaft, MEGA² I/27, Dietz Verlag, Berlín, 1988, p. 492 (OJO. PONER EDICION CASTELLANA)
[xi] Cons. Hans Josef Steinberg, Il socialismo tedesco da Bebel a Kautsky, Editori Riuniti, Roma, 1979, pp. 72-77.
[xii] Eduard Bernstein, I presupposti del socialismo e i compiti della socialdemocrazia, Laterza, Bari, 1868, p. 58 (CREO QUE HAY UNA EDICION ESPAÑOLA, ALGO ASÍ COMO :LAS BASES DEL SOCIALISMO Y LAS TAREAS DE LA SOCIALDEMOCRACIA)
[xiii] Cons. Franco Andreucci, La diffusione e la volgarizzazione del marxismo, en Aa.Vv., Storia del marxismo, vol. segundo, Einaudi, Turín, p. 15.
[xiv] De crítica a concepción de vida y del mundo (N. del T.)
[xv] Cons. Erich Matthias, Kautsky e il kautskismo, De Donato, Bari 1971, p.124.
[xvi] Friedrich Engels, Karl Marx, Die heilige Familie, Marx Engels Werke, Band 2, Dietz Verlag, Berlín, 1962, p. 98. trad. Española OJO: PONER LA EDICION DE LA SAGRADA FAMILIA
[xvii] Cons. Paul Sweezy, La teoria dello sviluppo capitalistico, Boringhieri, Turín, 1970, p. 225 .OJO: PONER LA TRAD. CASTELLANA DE LA TEORIA DEL DESARROLLO CAPITALISTA
[xviii] Cons. Hans Josef Steinberg, Il partito e la formazione dell’ortodossia marxista, en Aa. Vv, Storia del marxismo, vol. segundo, Einaudi, Turín, 1979, p.190.
[xix] Karl Kautsky, Il programa de Erfurt, Samonà e Savelli, Roma 1971, p. 123. OJO. PONER EDICION CASTELLANA
[xx] Giogui Plejanov, Las cuestiones fundamentales del marxismo (PONER EDICION CSTELLANA)
[xxi] Vladimir Ilich Lenin, Materialismo ed empiriocriticismo, en Vladimir Ilich Lenin, Opere complete, vol.XIV, Editori Riuniti, Roma, 1963, p.152. OJO PONER LA TRAD. CASTELLANA
[xxii] Id., p. 185.
[xxiii] Nikolai I. Bujarin, Teoría del materialismo storico, La Nuova Italia, Florencia, 1977, p. 16. OJO. PONER VERSION CASTELLANA
[xxiv] Idem., p. 252.
[xxv] Antonio Gramsci, Quaderni del carcere, (editados por Valentino Gerratana), Einaudi, Turín, 1975, p. 1403. OJO. PONER LA EDICION CASTELLANA
[xxvi] Idem, p. 1428.
[xxvii] Josef Stalin, Del materialismo dialettico e del materialismo storico, Edizioni Movimento Studentesco, Milán 1973, p. 919. OJO: COLOCAR LA VERSION CASTELLANA
[xxviii] Idem, pp. 926-927.
[xxix] Cons. Izumi Omura, Valery Fomichev, Rolf Hecker, Shun-Ichi Kubo (coordinador), Familie Marx privat, Akademie Verlag, Berlín 2005, p.235.
[xxx] Karl Marx, Nachwort Das Capital, Erster Band, MEGA² II/6, Dietz Verlag, Berlín 1987, p. 704 OJO. PONER LA TRADUCCION CASTELLANA DEL POSTFACIO A LA SEGUNDA EDICION DE “EL CAPITAL”, LIBRO PRIMERO)
[xxxi] Karl Marx, Provisional Rules of the internacional Working Men’s Association, MEGA I/20, Akademie Verlag, Berlín, 2003 (1992), p. 13. trad. española Estatutos provisorios de la Asociación Internacional de los Trabajadores OJO: PONER TITULO DE LA EDICION CASTELLANA DONDE FIGURAN Y PAGINA
[xxxii] Karl Marx, Kritik des Gothaer Programms, Marx Engels Werke, Band 19, Dietz Verlag, Berlín, 1962, p. 21; trad. española OJO. PONER TITULO DE LA EDICION CASTELLANA DE LA CRITICA DEL PROGRAMA DE GOTHA.
[xxxiii] Antonio Labriola, Discorrendo di socialismo e filosofia. Scritti filosofici e politici, (editados por Franco Sbarbieri), Einmaudi, Turín, 1973, pp. 667-669. VER SI HAY EDICION CASTELLANA DE LOS Escritos filosóficos y políticos de Labriola
[xxxiv] En su texto Labriola trazaba un esquema preciso de los caracteres de la ediciónm, que habría debido se “acompañada, caso por caso, por prefacios declarativois, índices de referencias, notas y referencias (…) A los escritos ya publicados como libros o folletos convendría agregarles los artículos para los periódicos, los manifiestos, las circulares, los programas, y todas las cartas que, por ser de interés público y general, aunque fuesen dirigidas a personas privadas, tienen importancia política o científica” Id. p. 671.
[xxxv] Id., p. 672.
[xxxvi] Id., pp. 673-677.
[xxxvii] Cons. Maximilien Rubel, Bibliographie des oeuvres de Karl Marx, Rivière, París. 1956, p. 27.
[xxxviii] Cons. David Riazanov, Neuste Mitteilungen über den literarischen Nachlasß von Karl Marx und Friedrich Engels, in “Archiv für die Geschichte des Sozialismus und der Arbeiterbewegung”, Hirschfeld, Leipzig, 1925, en particular pp. 385-386.
[xxxix] Al respecto remitirse al Einführung del volumen MEGA² IV/32, Die Bibliotheken von Karl Marx und Fridrich Engels, Akademie Verlag, Berlín 1999, pp. 7-97.
[xl] Cons. Maximilien Rubel, Marx critique du marxisme, op.cit., p. 81 (VER SI HAY TRAD. CASTELLANA). La infatigable campaña de denuncia de la investigación marxológica de Maximilien Rubel, sobre la profunda diferencia existente entre Marx y el “marxismo”, llegó a considerar a este último como “el mayor, si no el más trágico, malentendido del siglo”.
[xli] Junto al desconocimiento “marxista” que hasta aquí hemos querido esbozar habría que considerar también el “antimarxista” de origen liberal y conservador, que es igualmente profundo porque está cargado de prevención y hostilidad. Como aquí no es posible evaluarlo, será objeto de sucesivas profundizaciones.
[xlii] Cons. Daniel Bensaid, Passion Karl Marx, Textuel, París 2001, p. 181.
[xliii] Véase al respecto Bruno Buongiovanni, Leggere Marx dopo il marxismo, en “Belfagor” nº 5 (1995), p. 590.
[xliv] Cons. Maximilien Rubel, Karl Marx, Colibrì, Milán, 2001, p. 18.
[xlv] Karl Marx, Friedrich Engels, Joseph Weydemeyer, Die deutsche Ideologie. Artikel, Druckvorlagen, Entwürfe, Rienschriftenfragmente und Notizen zu “I.Feurbach” und II.Sankt Bruno”en “Marx-Engels-Jarbuch 2003”, Akademie Verlag, Berlín 2004, pp. 21 y 29. (PONER LA TRADUCCION ESPAÑOLA DE LA IDEOLOGIA ALEMANA).
[xlvi] Tomando en consideración la mole de la producción intelectual de Marx, la cronología no fue redactada sobre la base del criterio de la totalidad sino que se refiere exclusivamente a las obras más significativas. Intentamos así hacer evidente el carácter incompleto de tantos escritos de Marx y las vicisitudes relativas a su publicación. Para responder al primer propósito, los títulos de los manuscritos que él no mandó a la imprenta están insertados entre corchetes, diferenciándolos así de los volúmenes y de los artículos que en cambio fueron terminados. De este modo aparece cómo la parte incompleta prevalece sobre la concluida. Para destacar el segundo objetivo, en cambio, una columna con informaciones sobre las ediciones de los trabajos que aparecieron con carácter póstumo especifica el año de la primera publicación, la referencia bibliográfica y, cuando sea pertinente, quién estuvo a cargo de la misma. Se señalan eventuales modificaciones del original. También se dan breves noticias sobre las obras mandadas imprimir por el autor. Además, cuando el texto o el manuscrito de Marx no fue redactado en alemán, se indica la lengua en que fue escrito. Abreviaciones utilizadas: MEGA (Marx-Engels-Gesamtausgabe, 1927-1935); SOČ K. Marks i Engel’sa Sočinenjia, 1928-1946); MEW ( Marx-Engels-Werke, 1956-1968; MECW (Marx-Engels-Collected-Works,1975-2004); MEGA² (Marx-Engels-Gesamtausgabe, 1975…); IISG (Internationaal Instituut voor Sociale Geschiedenis de Amsterdam).