Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

sábado, 16 de junio de 2018

Lo que está en juego en las elecciones de EE UU

El mensaje de los republicanos al electorado con problemas crónicos de salud es muy sencillo: "Moríos"


El gobernador del Estado de Florida, Rick Scott.JOE RAEDLE AFP

Los sondeos indican que los ciudadanos consideran que la sanidad es la cuestión más importante en las elecciones de mitad de mandato. Esto plantea inmediatamente una pregunta: ¿entienden los votantes qué está en juego? Y en concreto, ¿se dan cuenta de que si los republicanos conservan el Congreso eliminarán la protección a los 52 millones de estadounidenses —más de una cuarta parte de los adultos no ancianos— con afecciones preexistentes que, antes de que se aprobase la Ley de Atención Sanitaria Asequible (conocida como Obamacare), podrían haber llevado a las aseguradoras a negarles cobertura?

De hecho, el Gobierno de Trump está intentando ya eliminar esas protecciones a través de los tribunales. Probablemente no lo conseguirá. Pero podría hacerlo, en cuyo caso se calcula que 17 millones de estadounidenses perderían su seguro médico.

Y aunque la demanda no prospere, el apoyo del Gobierno a una demanda judicial increíblemente endeble—tan indefendible que tres abogados de carrera del Departamento de Justicia se retiraron de la causa— es una señal clara de las prioridades conservadoras. El mensaje del Partido Republicano a los estadounidenses con problemas de salud es sencillo: "moríos".

Por cierto, a algunos parecen sorprenderles las medidas tomadas por el Gobierno a este respecto, ya que Donald Trump ha prometido muchas veces proteger a las personas con afecciones preexistentes. Pero recuerden: la campaña contra la Ley de Atención Sanitaria Asequible se ha basado en todo momento en mentiras.

Primero, mentiras acerca de cuál era exactamente el contenido de la ley. ¿Se acuerdan de los "paneles de la muerte"?

Después, mentiras acerca de sus consecuencias. Durante un tiempo, Americans for Prosperity, el grupo financiado por los hermanos Koch, publicó anuncios que supuestamente presentaban historias reales de estadounidenses que soportaban terribles desgracias por culpa de la ley. Pero ninguna —repito, ninguna— de estas historias soportó una verificación imparcial. De modo que los anuncios pasaron a ser cada vez más vagos, y al final presentaban actores que fingían ser víctimas de la ley en lugar de víctimas reales, que al parecer eran demasiado difíciles de encontrar.

Pero la mentira más persistente de quienes se oponen a la ley —no solo Trump, sino todos ellos— es la afirmación de que quieren proteger a los estadounidenses con afecciones preexistentes. No quieren, y nunca han querido.

Es fácil ver por qué afirman lo contrario. La enorme mayoría del electorado, incluido el 59% de los republicanos, quiere mantener las normas que prohíben a las aseguradoras negar la cobertura a cualquier persona basándose en su historial médico. Por consiguiente, existe un fuerte incentivo para fingir que protegerán a personas que en el pasado han tenido problemas de salud.

Pero la falsedad de la afirmación siempre ha sido evidente.

Era evidente por una cuestión de pura lógica incluso antes de que los republicanos empezasen a proponer supuestos sustitutos de Obamacare. Si vas a garantizar cobertura con independencia del historial médico, tienes que inducir a contratar un seguro a personas que todavía están sanas, para que las aseguradoras tengan un fondo de riesgos manejable. Eso conlleva algún tipo de combinación de subvenciones para hacer el seguro asequible y sanciones para quien no se asegure. En otras palabras, exige un sistema muy parecido al contemplado en la Ley de Atención Sanitaria Asequible.

De modo que las exigencias de que se suprimiera la ley siempre han significado eliminar la cobertura para quienes más la necesitan, solo que los enemigos del Obamacare esperaban que la gente no se diera cuenta de ello. Y lo cierto es que, en general, se salieron con la suya hasta el año pasado, cuando tuvieron que presentar una legislación sanitaria específica.

Ahí se acabó el juego. Quedó claro de inmediato que cualquier alternativa republicana al Obamacare dejaría fuera a los estadounidenses con afecciones preexistentes. Y la reacción pública contra esa revelación es básicamente lo que hizo que fracasara el intento de revocación republicano. Pero fracasó por poco. Y si los republicanos siguen conservando el Congreso el próximo año, cualquiera con un historial de problemas médicos a quien su empresa no proporcione un seguro médico perderá la cobertura.

De hecho, podría incluso no bastar un empleo con cobertura sanitaria: si la demanda judicial respaldada por Trump prospera, las empresas podrán negarse a cubrir las afecciones preexistentes de los nuevos trabajadores.

Lo que puede parecer desconcertante de todo esto es la crueldad. Cierto, Donald Trump es obviamente un hombre que carece por completo de empatía. ¿Pero no hay otros republicanos que se sientan un poco mal respecto a la perspectiva de retirarles la atención sanitaria a millones de estadounidenses que no han hecho nada malo aparte de tener problemas médicos en el pasado?

Pues no. Piensen en Rick Scott, gobernador de Florida (y en la actualidad candidato al Senado), cuyo fiscal general se ha unido a la demanda judicial para eliminar la protección a las afecciones preexistentes. Aunque Scott se ha negado a decir si apoya o no la demanda, declaraba: "Tenemos que recompensar a la gente que se cuida". Cierto, porque si tienes cáncer, o artritis, o esclerosis múltiple —todas ellas incluidas en las afecciones preexistentes por las que a los solicitantes se les negaba la cobertura— debe de ser culpa tuya.

Por cierto, una advertencia a los mayores que votan en Florida: quizá piensen que nada de esto les importa, porque están cubiertos por la asistencia sanitaria a los mayores de 65 años, el Medicare. Si es así, piénsenlo dos veces: si los republicanos ganan en noviembre, a continuación irán por el Medicare, para compensar el coste de su rebaja fiscal. ¿Y eso quién lo dice? Ellos mismos.

De modo que, como he dicho, los votantes deben entender qué nos jugamos en estas elecciones de mitad de mandato. Determinarán si las personas con problemas médicos reciben la atención sanitaria que necesitan.

Paul Krugman es premio Nobel de Economía.

© The New York Times Company, 2018.

El 20,1 por ciento de la población cubana está envejecida

Por: Hilia Tamayo Batista
En este artículo: Cuba, demografía, Envejecimiento, Natalidad, ONEI
16 junio 2018 | +



Comparece en Haciendo Radio, Juan Carlos Alfonso Fraga, Director del Centro de Estudios de Población y Desarrollo de la ONEI. Fotos: Alejandra García

Cuba ha transitado desde un 11,3 % de personas de 60 años y más, en 1985 hasta un 20,1 % al cierre del 2017. Hoy la esperanza de vida al nacer es de 78, 45 años.
Para el director del Centro de Estudios de Población y Desarrollo de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), Juan Carlos Alfonso Fraga, la Mayor Isla del Caribe es un país de baja natalidad, fecundidad y de muy baja mortalidad, también tiene saldos migratorios externos, indicador que influye negativamente en la pérdida de población.
El experto asegura que en cuatro décadas, el país no tiene remplazo poblacional, la fecundidad, está por debajo del nivel de sustitución, es decir una mujer, no deja una niña que la sustituya, en su función reproductiva.
Actualmente, el 20,1 % de la población cubana esta envejecida, o sea, tiene 60 años y más y los pronósticos indican que para el 2030 alcance el 30 %. Un tercio de la población.
El envejecimiento poblacional en la nación es un triunfo de la vida sobre la muerte, los cubanos vivimos más, y nacemos menos, en estos momentos la esperanza de vida al nacimiento se acerca a los 78,45.
Estos indicadores se tienen presentes en la Mayor de las Antillas para trazar las políticas de la Seguridad y la Asistencia Social, hoy las mujeres alcanzan el 80,45 y en hombres 76,5.
Otra de las causas que incide en el envejecimiento poblacional esta la migración externa, la cual cambio a partir del 2013 con la nueva legislación.Esa flexibilización ha variado, los cubanos viajan más y se quedan menos. Eso incide obviamente en el envejecimiento, pero no es la causa fundamental.
En este grupo están las personas que se repatrian y extranjeros con residencias permanentes en Cuba, varios jóvenes en edad laboral se van y regresan adultos recibiendo todos los beneficios que ofrece el país.
El subdirector del Centro de Estudios de Población y Desarrollo de la ONEI, Enrique González Galbán, destacó que las provincias más envejecidas del país son Villa Clara con 23,4 %, le sigue La Habana con un 21, 3 % y Sancti Spíritus con 21,2. Otros grupos de territorios que están por encima del 20 % son los valores más elevado del país, hacia el occidente en general el envejecimiento es más alto, excepto en la provincia de Artemisa.
Los 10 municipios más envejecidos del país son Plaza de la Revolución con un 27, 6 % de población con 60 años y más, le siguen Placetas con 25,2 Unión de Reyes, Remedios, Encrucijada, Quemado de Guines, Camajuaní, Fomento y Florencia, como se puede apreciar de los 10 territorios más envejecidos del país, seis se encuentran en la provincias de Villa Clara.
(Con información de Radio Rebelde)

China pide unidad internacional frente al proteccionismo de EE.UU

junio 16, 2018 by INTERNACIONAL,

China llamó hoy a todos los países a unificar acciones que contrarresten el proteccionismo de Estados Unidos, por ser una práctica obsoleta, retrógrada y perjudicial para el movimiento de mercancías a escala internacional.
El Ministerio de Relaciones Exteriores afirmó en un comunicado que la guerra comercial discuerda con los intereses globales en la actualidad, en referencia al alza tarifaria de 25 por ciento y un valor de 50 mil millones de dólares aplicada por Washington a importaciones del gigante asiático.
Consideró profundamente lamentable que esa nación obviara los consensos bilaterales y encendiera la mecha de una confrontación dañina en el plano bilateral y perturbadora del orden mundial.
‘China no quiere una guerra comercial (…) sin embargo no tiene otra opción que contraatacar a fin de defender con firmeza los intereses nacionales y de su pueblo, y mantener la globalización económica y el sistema del comercio multilateral’, acotó la Cancillería.
En ese punto, hizo referencia a la aplicación inmediata de un alza tarifaria de similar porcentaje y valor sobre 659 productos importados de Estados Unidos y al cese automático de todos los acuerdos alcanzados entre ambas potencias en recientes negociaciones.
Beijing reaccionó así a la subida unilateral de gravámenes impuesta ayer por Washington a las compras de artículos que contienen tecnología de importancia industrial.
La medida contempla los productos relacionados con el plan ‘Hecho en China 2025’, la apuesta gubernamental por mantener un crecimiento sostenido basado en la innovación y la alta calidad.
Al incremento tarifario lo acompañan barreras a las inversiones y a las importaciones del gigante asiático vinculadas con el sector tecnológico.
La administración de Donald Trump justifica sus acciones en que durante mucho tiempo China incurrió en supuestas ‘prácticas desleales relacionadas con la adquisición de propiedad intelectual y tecnología estadounidenses’.
Ambos acciones evidencian la agudización de las tensiones entre la primera y segunda potencia del mundo, ahora ensombrecidas por la desconfianza.
Además, se avizora que se caldee más la situación porque Estados Unidos aplicará gravámenes adicionales ante la respuesta de China, la cual a su vez advirtió que no se quedará cruzada de brazos y está lista para enfrentar el peor escenario posible.
PL

Havanatur, una buena opción para la familia holguinera (+Fotos)


Creado el Sábado, 16 Junio 2018 09:40 | Claudia Patricia Domínguez del Río | Fotos: Juan Pablo Carreras (Archivo)



Holguín, 16 jun (ACN) La agencia de viajes Havanatur en la provincia de Holguín incluye entre sus más significativas ofertas veraniegas la oportunidad de disfrutar del sol y la playa desde el complejo Club Amigo Atlántico-Guardalavaca con precios competitivos y atención personalizada.

Guillermo Méndez, comercial de la sucursal Havanatur oriente-norte, significó a la Agencia Cubana de Noticias que la opción cada año está especialmente dedicada a la familia cubana para que disfruten plenamente de una estancia placentera en los meses de julio y agosto.


Precisó entre los beneficios que tiene reservar con Havanatur el hecho de entrar a la instalación a las 11 de la mañana, mientras que por cualquier otra vía los clientes lo harán a partir de las cuatro de la tarde.

Y las habitaciones disponibles para su alojamiento estarán localizadas en la sección de bungalows del área Villa Turey, lo cual acerca al cliente a un servicio personalizado que incluye coctel de bienvenida desde su llegada, así como la explicación pormenorizada de todos los servicios que ofrece esta instalación de modalidad “todo incluido” de la cadena Cubanacán. 


Asimismo, excursiones por un día a múltiples destinos de gran belleza natural como el Salto del Guayabo constituyen otras de las más distintivas opciones turísticas que durante todo el año comercializan los profesionales de Havanatur, agencia que en diciembre próximo arribará a su 40 aniversario.

Hasta entonces todos los miércoles se le hará un descuento de un cinco por ciento a todos aquellos clientes que seleccionen a esta agencia para reservar sus vacaciones en alguno de los hoteles del litoral holguinero.

Las raíces del mal llamado populismo en EEUU (y en Europa incluyendo España)

Por Vicenç Navarro, Público

El mayor problema en EEUU no es Trump: el problema es que la mayoría de la clase trabajadora le vota.

Leyendo la prensa española se llega a la conclusión de que el mayor problema que existe en EEUU es Donald Trump, una figura que se ridiculiza constantemente en los principales medios de información (como ocurre también en EEUU) presentándolo como un individuo incompetente, y fácilmente ridiculizable por sus comportamientos atípicos dentro de lo que se considera aceptable en la sabiduría convencional del país. Este énfasis exclusivo en Trump obstaculiza, sin embargo, la comprensión de lo que está ocurriendo en EEUU. Por extraño que parezca, el mayor problema que tiene EEUU no es Trump, sino el hecho de que la mayoría de un sector grande de la población muy olvidado en dicho país, la clase trabajadora blanca, le ha votado y que es probable que le vote de nuevo. Las encuestas muestran una impresionante lealtad electoral a tal figura por parte de aquellos que emitieron su voto a favor suyo. Aunque su popularidad entre la población en general es muy limitada, no lo es entre la mayoría de la población que le votó. Y no está claro que en las próximas elecciones al Congreso de EEUU (este noviembre) el Partido Republicano vaya a perder el control de la Cámara Baja o incluso del Senado, eliminando con ello la posibilidad de ser apartado de la Presidencia mediante un impeachment. Parece, por lo tanto, que va a haber Trump para mucho tiempo. Y su impacto en la sociedad estadounidense y en las relaciones internacionales está siendo enorme.

¿Por qué Trump fue elegido Presidente y puede que sea reelegido de nuevo?

La respuesta a esta pregunta es, en realidad, muy fácil de entender aun cuando no es fácil que usted pueda leerla o verla en los mayores medios de información españoles. Para ello, tenemos que observar qué ha estado pasando no tanto a la derecha sino a la izquierda del abanico electoral. Hay que ver qué ha pasado en EEUU durante estos años, analizando los cambios que le han ido ocurriendo a la izquierda estadounidense, es decir, al Partido Demócrata. Históricamente, el binomio izquierda-derecha en EEUU quedaba reflejado en el conflicto entre el Partido Demócrata –que en su día se auto definía como el Partido del Pueblo (People’s Party)-, que representaba sobre todo a la clase trabajadora y a otros sectores de las clases populares, y el Partido Republicano, que representaba a las derechas, muy cercanas al mundo empresarial. En este escenario, el mayor debate político se centraba predominantemente en la distribución de las rentas (y, en menor medida, de propiedad) entre el mundo del trabajo y el mundo del capital. El dominio en la vida política estadounidense durante el período de la postguerra (1945-1978) por parte del Partido Demócrata determinó que las rentas del trabajo crecieran notablemente a costa del descenso de las rentas del capital. Las primeras alcanzaron su máximo nivel al final de tal periodo llegando a constituir el 70% en 1979 de todas las rentas. Fue cuando se habló de “la época dorada del capitalismo”. Una situación semejante ocurrió en los otros países del mundo capitalista desarrollado a los dos lados del Atlántico Norte.

La contrareforma neoliberal que comienza en los años 80: el triunfo del capital

La respuesta de los propietarios y gestores del capital, a los que solía llamárseles los miembros de la “clase capitalista”, (término que no se utiliza hoy por considerarse “anticuado”), no tardó en presentarse. Fue la revolución neoliberal liderada por el Presidente Reagan que fue, ni más ni menos, que una lucha frontal contra la clase trabajadora estadounidense. Hay que recordar que la primera intervención pública que hizo tal presidente fue precisamente la destrucción de un sindicato: el sindicato de los controladores de vuelos en los aeropuertos. El eje de estas políticas neoliberales era debilitar a los sindicatos, desregular los mercados laborales y dar plena libertada a la movilización de capitales, expandiéndose el proceso de globalización, medidas todas ellas mantenidas más tarde por los gobiernos republicanos y también por los gobiernos demócratas. Entre estos últimos, el Presidente Clinton, fundador de lo que se llamaría posteriormente la Tercera Vía (representada en Europa por Tony Blair en el Reino Unido y Gerhard Schröeder en Alemania) abandonó las políticas redistributivas, haciendo suyas las políticas neoliberales iniciadas por Reagan y Bush senior.

A partir de entonces, la dicotomía izquierda-derecha no se basó en políticas redistributivas centradas en el conflicto entre los intereses de las clases populares, por un lado, y los intereses de las élites financieras y económicas que constituirían lo que en EEUU se llama la corporate class (la clase de los que poseen y/o gestionan las grandes corporaciones del país), por el otro. En su lugar, el conflicto se centró en si incluir o no a los grupos discriminados (afroamericanos, predominantemente, y mujeres) dentro de la estructura del poder de la cual habían sido excluidos, marginados y discriminados. Las políticas de inclusión e identidad sustituyeron el conflicto capital-trabajo. El éxito de tales políticas se tradujo en un aumento muy notable de afroamericanos y mujeres en las instituciones públicas (y, en menor grado, privadas) que alcanzó su zénit con la elección de un afroamericano, Barack Obama, como presidente de EEUU (en enero de 2009) y se esperaba que se completara con la elección de una mujer, Hilary Clinton, como presidenta. Esta última, basó su campaña en movilizar predominantemente a las mujeres y a las minorías. Las políticas públicas federales del Partido Demócrata enfatizaron la identidad y la antidiscriminación, generando una considerable expansión de afroamericanos y mujeres en las estructuras de poder político del país. Pero en políticas económicas el Partido Demócrata básicamente continuó las políticas neoliberales. En realidad, el primer presidente afroamericano de EEUU siguió las mismas políticas neoliberales que había seguido Clinton, los dos Bush y Reagan. De hecho, una de las personas más entusiastas de la globalización había sido su Ministra de Asuntos Exteriores, la Sra. Clinton, proponente de los tratados de libre comercio.

Las consecuencias de tales políticas neoliberales: el deterioro del nivel de vida de la clase trabajadora

La aplicación de tales políticas neoliberales tuvo un impacto devastador en el nivel de vida de la clase trabajadora. Las rentas del trabajo descendieron pasando de un 70% (en 1979) a un 63% (en 2014). Y los grupos más afectados fueron los miembros de la clase trabajadora en los sectores industriales, que eran los mejor pagados (y en su gran mayoría personas blancas), en parte debido a que habían tenido sindicatos fuertes. Las políticas federales favorables a la globalización provocaron un desplazamiento muy marcado de las industrias a países subdesarrollados, en busca de salarios bajos. Barrios blancos, de obreros industriales, han quedado destruidos por esta movilidad. Baltimore, por ejemplo, una de las ciudades más industriales de aquel país, quedó enormemente afectada cuando los Altos Hornos del Acero (uno de los mayores centros de empleo en tal urbe) dejó la ciudad. El barrio obrero blanco más grande de Baltimore (Dandork) es hoy un barrio deteriorado en extremo. Casi el 100% del electorado en este barrio votó a Trump, lo cual es lógico, pues identificaron la gran pérdida de su nivel de vida con las políticas federales que estimularon la globalización. Es más, percibían al gobierno federal como defensor de los afroamericanos y de las mujeres (de clase alta y media alta), ignorándolos a ellos, los obreros blancos. De ahí que la gran mayoría de mujeres de clase trabajadora votara a Trump. Y no puede atribuirse este hecho a un crecimiento del racismo, pues muchos de estos barrios blancos habían votado a Obama en elecciones anteriores. En realidad, los delegados al Colegio Electoral que dieron la mayoría a Trump procedían de barrios obreros que habían votado a Obama en 2009. Este enorme descenso del nivel de vida de la clase trabajadora blanca se ha traducido en el descenso de su esperanza de vida, como consecuencia del incremento de la mortalidad causado por el crecimiento de las enfermedades típicas del deterioro social.

¿Quién canalizó este enfado?

Este enfado se dirigió hacia el establishment político mediático del Este de EEUU, basado en el gobierno federal, y muy en particular hacia el que había sido el Partido del Pueblo. La canalización de este enfado antiestablishment, (que incluyó también un rechazo al establishment republicano) benefició a la ultraderecha, liderada por Trump, un personaje de una enorme astucia política, que sabe muy bien cómo comunicarse con los sectores abandonados por tal establishment, incluyendo a la clase trabajadora blanca y las zonas rurales, muy conservadoras en el país, que jugaron un papel clave en la victoria de Trump. Lejos de ser un incompetente, Trump es extremadamente astuto en su discurso iconoclasta, grosero e insultante (en contra de lo “políticamente correcto”) y que conecta muy bien con sus bases electorales que le son sumamente leales. Y la constante crítica por parte de los medios, le beneficia, pues los mayores medios de información son también altamente impopulares.

Ahora bien, se está exagerando el rol del personaje Trump. No fue Trump el que creó el movimiento antiestablisment. Fue al revés. Este último creó a Trump. Solo Bernie Sandres, el candidato socialista, podría haber representado una alternativa progresista a Trump. En realidad, las encuestas indicaban que Sanders habría podido ganar las elecciones a Trump. Pero el aparato del Partido Demócrata destruyó a Sanders. Y la victoria de Trump era inevitable. Hoy el Partido Demócrata está en una crisis enorme y todo parece indicar que no entienden (o que no quieren entender) las causas de su derrota. Hoy el aparato de tal Partido continúa controlado por la clase media ilustrada (personas con educación superior), con conexiones con el mundo empresarial y muy en particular con el financiero, muy alejado de su base electoral tradicional.

Algo parecido está ocurriendo en Europa (y en España)

El control de los partidos de izquierda por componentes de esta nueva clase social (la clase media ilustrada), que se han distanciado claramente de sus bases de clase trabajadora, ha estado creando situaciones semejantes en Europa y en España. Barrios obreros que habían votado a las izquierdas, están votando a la ultraderecha en país tras país en Europa. Y ello es resultado de la conversión de los partidos de izquierda a las políticas neoliberales (globalización y políticas de austeridad) que han hecho un daño tremendo a sus bases populares. El surgimiento del nacionalismo, del deseo de proteccionismo, de la recuperación de la soberanía nacional y el rechazo a la austeridad, son los ingredientes que caracterizan a los movimientos de rechazo y del mal llamado “populismo antiestablishment”. Las características de este mal llamado populismo varían. Pero es interesante resaltar la importancia del nacionalismo soberanista anti-globalización (antieuropeización) que, instrumentalizado por la ultraderecha en EEUU, juega un papel clave en las políticas “populistas”. Tal nacionalismo es especialmente atractivo para la clase trabajadora que atribuye el descenso de su nivel de vida a estas políticas llevadas a cabo por aquellos que en su día ellos apoyaron. Y la mayor base social de estos movimientos son sectores muy precarizados de la clase trabajadora así como amplios sectores de las clases medias proletarizadas que están viendo sus rentas disminuir notablemente.

Los movimientos antiestablishment a lo largo de Europa están tomando también un cariz antieuropeización que es comprensible pues identifican al estalishment europeo con las políticas de austeridad y las reformas neoliberales que han dañado, claramente, su calidad de vida y bienestar. Y cada uno de los sectores más perjudicados de las clases populares en general, y de la clase trabajadora en particular, son las bases más importantes de estos movimientos.

Una excepción en esta canalización del enfado por parte de la ultraderecha ha sido España donde Podemos fue un terremoto político que barrió el panorama político español convirtiéndose más tarde, junto con Izquierda Unida, la segunda fuerza de la oposición en un período muy corto. Existe, sin embargo, una versión de ultraderecha, Ciudadanos, con claro compromiso neoliberal, que está utilizando un nacionalismo jacobino muy agresivo, que intenta apelar a la clase trabajadora utilizando una narrativa de apelación a tal clase (es uno de los pocos partidos en España que explícitamente habla y apela a la clase trabajadora) que está creciendo enormemente, sobre todo en Cataluña donde tal nacionalismo españolista uninacional se presenta como el único capaz de evitar lo que definen como “ruptura de España” frente a un establishment gobernante en Cataluña, también de derechas y también nacionalista pero de sentido contrario. De ahí el reto de que las izquierdas, además de dirigirse a las clases populares en general y a la clase trabajadora en particular, deban desarrollar una visión distinta y opuesta a la visión de las derechas españolas y catalanas, ambas uninacionales presentando en su lugar una concepción de España plurinacional. Este es el reto de las fuerzas progresistas en Cataluña y en el resto de España.

Deporte mete cabeza en turismo de Ciego de Ávila (+Video)

Pastor Batista Valdés ECONOMÍA 16 Junio 2018

Economía Vídeo, El Invasor


Arena, mar, actividad deportiva, distracción, salud… en la cayería norte avileña Fotos: Pastor Batista

Realidades muy concretas y perspectivas que cobran cada vez más cuerpo, indican el peso que, de forma progresiva, puede ganar el deporte dentro del ámbito turístico, en el polo Jardines del Rey, ubicado en la cayería norte de Ciego de Ávila.

Tal idea ha ganado fuerza por intermedio de los propios turistas procedentes del exterior, quienes, animados por las emociones que genera la Serie Nacional de Béisbol, comunicaron, mediante encuestas, su deseo de trasladarse hasta la cabecera provincial para presenciar juegos en el estadio José Ramón Cepero.

Según explica Léssner Gómez Molina, subdelegado de Turismo en el territorio, ha llegado a conformarse, incluso, un grupo integrado por personas de diversas partes del mundo, fans de los Tigres avileños, que siguen y simpatizan con el equipo local.


¿Qué impediría reservarles merecido lugar en nuestros estadios a quienes desde el exterior se apasionan por la pelota cubana?Añade que en la última edición de la Serie Nacional varios canadienses se trasladaron hasta la provincia de Granma, para disfrutar el espectáculo deportivo, aun cuando Ciego no clasificó para esa final.

Léssner admitió cuan oportuno sería perfilar más esa idea con la dirección provincial de Deportes, así como valorar la posibilidad de que el calendario incluya algunos partidos en el estadio moronense, sometido a mejoras.

También pueden atraer al turista, sitios como la Avenida de la locución (alusiva, entre otros, al emblemático narrador y comentarista deportivo Eddy Martin), proyectos como el de Los Tigrecitos, en el Parque de la Ciudad, o la gorra del equipo avileño de béisbol, con probada aceptación entre visitantes foráneos.

Pero hay más: si hoy directivos y trabajadores crean un ambiente de mundial de fútbol en todas las instalaciones turísticas de los cayos Coco y Guillermo, no es por gusto. Saben que el turista lo agradecerá. Y no olvidemos, además, el arraigo que tiene ese deporte en los pobladores de Morón, quienes pudieran “topar”, en un momento dado, con huéspedes del polo turístico o mostrarles sus habilidades balón a punta de pie.

A ello se suma la sugerencia hecha a la comisión nacional correspondiente para, teniendo en cuenta las condiciones excepcionales del lugar, celebrar en Jardines del Rey, el evento cubano de triatlón, del mismo modo que el ajedrez y la pesca, con varias ediciones realizadas, esta última.


Según el propio Léssner, se maneja la idea de organizar un torneo de alcance internacional, conjuntamente con el municipio de Bolivia, referente nacional de la pelota vasca.

Si a todo ello se le añade lo que pueden continuar generando el buceo (con envidiable potencial), la actividad de botes en zonas bajas, o el kayac, es obvio que el deporte podría seguir “metiendo cabeza”, para bien, y afianzarse como magnífico complemento para quienes visitan la cayería norte avileña en busca de tranquilidad, salud y placer.

viernes, 15 de junio de 2018

Así estará la Antártida dentro de 50 años (si no conseguimos evitarlo)



Image: REUTERS/Mawson's Hut Organisation/Handout

En colaboración con Xataka

Estamos en 2071. No hace tanto tiempo aún había hielo en la Antártida, aún queda algo. Pero hoy lo que hay es trabajo. El continente ha cambiado mucho, es cierto. Pero, sin duda, ha cambiado a mejor. Ahora hay hoteles, restaurantes, lugares de ocio y una amplia oferta cultural.

Por ejemplo, si uno viaja al polo, puede ver la reconstrucción del «Polheim», la tienda que Amundsen y su gente montaron hace ya 160 años. Justo al lado, está el Museo William Smith que ahora tiene un par de exposiciones temporales, una de Magritte y otra de tejidos tradicionales africanos. Junto a él, hay un McDonald’s.

Dos escenarios para un futuro antártico

Eso es lo que me viene a la cabeza leyendo ‘Choosing the future of Antartica’, un texto que publica hoy la revista Nature y que hace algo refrescante: se pone en lo peor, pero también en lo mejor. Los investigadores imaginan dos futuros para el continente austral: un escenario es el resultado esperable de la acción climática internacional y del control de actividad humana en la Antártida.

Image: Nature

El otro, como podemos ver en la imagen, el que he recreado al principio del post, es consecuencia de la inacción: de la pérdida de hielo, el aumento del nivel del mar, el calentamiento generalizado, la acidificación del océano y, sobre todo, el uso humano indiscriminado.

Ni siquiera son escenarios muy radicales o sesgados. Son, por decirlo de alguna manera, escenarios razonables. Pero es que la complejidad de imaginar los mares del sur dentro de 50 años es inigualable. Pensemos que el ecosistema del continente antártico es un encaje de bolillos global que se ve afectado constantemente por cambios, imprevistos y decisiones.

Image: Nature

La importancia de la próxima década

Precisamente eso es lo que lleva a los investigadores a decir que salvar la Antártida es salvar el Mundo. «Algunos de los cambios que enfrentará la Antártida ya son irreversibles, como la pérdida de algunas plataformas de hielo, pero hay muchas cosas que podemos hacer, prevenir o revertir», explicaba Martin Siegert, coautor del estudio e investigador del Imperial College London.

«Para evitar los peores impactos, — continúa Siegert — necesitaremos una cooperación internacional sólida y una regulación efectiva respaldada por una ciencia rigurosa. Esto dependerá de que los gobiernos reconozcan que la Antártida está íntimamente unida al resto del sistema de la Tierra y que el daño allí causará problemas en todas partes»,

No obstante, la conclusión más importante es la idea de que las decisiones que tomemos durante la próxima década determinarán ese futuro del que hablan. Hablamos de calentamientos de más de dos grados de diferencia o subidas del nivel del mar muy por encima del metro y medio. Poca broma. Y sí, sé que las predicciones son siempre polémicas: la cuestión no es si creemos en ellas, sino qué hacemos cuando la mejor evidencia disponible se convierte en toda una llamada de atención.

EE.UU. impone aranceles por 50.000 millones de dólares contra las importaciones chinas

Publicado: 15 jun 2018 12:18 GMT | Última actualización: 15 jun 2018 14:34 GMT

Los aranceles sobre productos chinos llegan en medio de crecientes tensiones de EE.UU. con Canadá, México y la UE, algunos de sus socios comerciales más importantes aparte de China.

Reuters

El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha aprobado la imposición de tarifas arancelarias del 25 % contra productos tecnológicos procedentes desde China por valor de 50.000 millones de dólares. Las restricciones entrarán en vigor poco después de que este viernes se anunciara el listado final de bienes importados a EE.UU. desde China a los que se aplicarán esos aranceles.

La Casa Blanca anunció su intención de adoptar la medida restrictiva a finales de mayo y aseguró en aquel entonces que EE.UU. iba a seguir protegiendo "las tecnologías y la propiedad intelectual nacional", así como buscando detener "las transferencias no económicas a China de tecnologías industrialmente significativas y propiedades intelectuales".

"Estos aranceles son esenciales para prevenir las futuras transferencias injustas de la tecnología estadounidense y propiedad intelectual a China, lo cual protegerá los empleos estadounidenses", reza el nuevo comunicado de la Casa Blanca, en el que se asegura que las tarifas arancelarias "servirán como un paso inicial hacia el establecimiento de un balance en la relación comercial entre EE.UU. y China".

Pekín no se quedará de brazos cruzados

Desde el Ministerio de Comercio de China, han anunciado que Pekín impondrá tarifas arancelarias contra bienes procedentes desde EE.UU. similares a las impuestas por Washington. A pocas horas del anuncio desde la Administración de Trump, Pekín ya había aseverado que aplicará las medidas que sean necesarias para salvaguardar sus intereses.



"Si EE.UU. adopta medidas unilaterales y proteccionistas, perjudicando a los intereses de China, reaccionaremos rápido y adoptaremos los pasos necesarios para proteger con firmeza nuestros derechos justos y legítimos", declaró en una rueda de prensa el portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Geng Shuang, citado por Reuters.

China ya tiene preparada una lista de bienes estadounidenses por valor de 50.000 millones de dólares sobre los que podrían aplicarse aranceles como represalia.

Trump advierte de que impondrá más aranceles en caso de represalias chinas

Al anunciar los aranceles contra bienes chinos, el mandatario estadounidense advirtió enseguida de que si Pekín adopta medidas de respuesta, Washington introducirá aranceles adicionales.

Estas podrían consistir en "la imposición de nuevos aranceles a los bienes, servicios y productos agrícolas de EE.UU., el aumento de los obstáculos no arancelarios o la toma de medidas punitivas contra los exportadores estadounidense o compañías estadounidenses que operan en China".


Los aranceles sobre productos chinos llegan en medio de las crecientes tensiones entre EE.UU. y varios de sus socios comerciales más importantes. Debido a las medidas proteccionistas tomadas por la Administración de Trump, Washington se enfrenta a represalias no solo de China, sino también de aliados como Canadá, México, la Unión Europea y Japón.

jueves, 14 de junio de 2018

Presidente cubano evalúa desarrollo de la inversión extranjera y las exportaciones (+ Video)

Por: Leticia Martínez, Yaima Puig Meneses
La inversión extranjera resulta fundamental para el crecimiento y desarrollo de la nación, así lo valoró el presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez.
La inversión extranjera resulta fundamental para el crecimiento y desarrollo de la nación, hay que ser audaces y creativos en la manera de enfocarla, de forma tal que logremos avanzar en los proyectos que a partir de ella se diseñen. En tanto, las exportaciones revisten vital importancia no solo para sustituir importaciones, sino también para aportar recursos que el país necesita para su desarrollo económico.
Así lo valoró el presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, durante una reciente reunión en la que se examinó de manera crítica la marcha de estos programas y las limitaciones que impiden un mejor desempeño.
Rodrigo Malmierca Díaz, ministro del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, precisó que en Cuba las exportaciones están concentradas en pocos rubros, mercados y modalidades, por lo cual se trabaja en su incremento y diversificación.
Realizó una valoración sobre el comportamiento de nuestros principales renglones exportables, entre los que se destacan el turismo, los servicios, los productos biofarmacéuticos, el níquel y el tabaco.
Asimismo, explicó sobre las acciones que se desarrollan para identificar las potencialidades de exportación y su fomento desde los diferentes territorios del país, de manera tal que se estimulen y promuevan esas capacidades.
La calidad resulta clave para poder exportar —se enfatizó en la reunión—, por tanto se requieren productos competitivos en el mercado internacional.
Al referirse a la inversión extranjera, Malmierca Díaz precisó que en el 2017 tuvo un comportamiento favorable, no obstante, los niveles alcanzados no son todavía los que necesita el país.
Durante la reunión de chequeo el Presidente cubano insistió en la necesidad de continuar encaminando las inversiones con empresas de capital foráneo y no solo a partir de créditos.
Al respecto, valoró en que la inversión extranjera debe ser vista, además, como uno de los caminos más factibles para incrementar las exportaciones.
Subrayó el hecho de que la Ley de Inversión Extranjera, aprobada en el 2014, está basada en el respeto a la soberanía y la independencia de la nación.
Díaz-Canel orientó hacer un análisis detallado con cada uno de los organismos de la administración central del Estado con incidencia en el tema de las exportaciones y la inversión extranjera para dilucidar qué cuestiones limitan avanzar de manera más ágil. Por su importancia, estos asuntos también serán tratados en una próxima reunión del Consejo de Ministros.
El Presidente cubano reiteró las consideraciones realizadas sobre el tema por el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, General de Ejército Raúl Castro Ruz, referidas a dinamizar la inversión extranjera, a acabar con las dilaciones excesivas en los procesos negociadores y a despojarnos de falsos temores hacia el capital externo.

En video la ampliación

(Tomado de Juventud Rebelde)

Discurso del Che en Argel 1963 ( Video y Texto). Comentario.




Queridos hermanos: 



Cuba llega a esta Conferencia a elevar por sí sola la voz de los pueblos de América Latina y, como en otras oportunidades lo recalcáramos, también lo hace en su condición de país subdesarrollado que, al mismo tiempo, construye el socialismo. No es por casualidad que a nuestra representación se le permite emitir su opinión en el círculo de los pueblos de Asia y de África. Una aspiración común, la derrota del imperialismo, nos une en nuestra marcha hacia el futuro; un pasado común de lucha contra el mismo enemigo nos ha unido a lo largo del camino. 

Esta es una asamblea de los pueblos en lucha; ella se desarrolla en dos frentes de igual importancia y exige el total de nuestros esfuerzos. La lucha contra el imperialismo por librarse de las trabas coloniales o neocoloniales, que se lleva a efecto a través de las armas políticas, de las armas de fuego o por combinaciones de ambas, no está desligada de la lucha contra el atraso y la pobreza; ambas son etapas de un mismo camino que conduce a la creación de una sociedad nueva, rica y justa a la vez. Es imperioso obtener el poder político y liquidar a las clases opresoras, pero, después hay que afrontar la segunda etapa de la lucha que adquiere características, si cabe, más difíciles que la anterior. 

Desde que los capitales monopolistas se apoderaron del mundo, han mantenido en la pobreza a la mayo-ría de la humanidad repartiéndose las ganancias entre el grupo de países más fuertes. El nivel de vida de esos países está basado en la miseria de los nuestros; para elevar el nivel de vida de los pueblos subdesarrollados, hay que luchar, pues, contra el imperialismo. Y cada vez que un país se desgaja del árbol imperialista, se está ganando no solamente una batalla parcial contra el enemigo fundamental, sino también con-tribuyendo a su real debilitamiento y dando un paso hacia la victoria definitiva. 

No hay fronteras en esta lucha a muerte, no podemos permanecer indiferentes frente a lo que ocurre en cualquier parte del mundo, una victoria de cualquier país sobre el imperialismo es una victoria nuestra, así como la derrota de una nación cualquiera es una derrota para todos. El ejercicio del internacionalismo proletario es no solo un deber de los pueblos que luchan por asegurar un futuro mejor; además, es una necesidad insoslayable. Si el enemigo imperialista, norteamericano o cualquier otro, desarrolla su acción contra los pueblos subdesarrollados y los países socialistas, una lógica elemental determina la necesidad de la alianza de los pueblos subdesarrollados y de los países socialistas; si no hubiera ningún otro factor de unión, el enemigo común debiera constituirlo. 

Claro que estas uniones no se pueden hacer espontáneamente, sin discusiones, sin que anteceda un pacto, doloroso a veces. 

Cada vez que se libera un país, dijimos, es una derrota del sistema imperialista mundial, pero debemos convenir en que el desgajamiento no sucede por el mero hecho de proclamarse una independencia o lograrse una victoria por las armas en una revolución; sucede cuando el dominio económico imperialista cesa de ejercerse sobre un pueblo. Por lo tanto, a los países socialistas les interesa como cosa vital que se produzcan efectivamente estos desgajamientos y es nuestro deber internacional, el deber fijado por la ideología que nos dirige, el contribuir con nuestros esfuerzos a que la liberación se haga lo más rápida y profundamente que sea posible. 

De todo esto debe extraerse una conclusión: el desarrollo de los países que empiezan ahora el camino de la liberación, debe costar a los países socialistas. Lo decimos así, sin el menor ánimo de chantaje o de espectacularidad, ni para la búsqueda fácil de una aproximación mayor al conjunto de los pueblos afroasiáticos; es una convicción profunda. 

No puede existir socialismo si en las conciencias no se opera un cambio que provoque una nueva actitud fraternal frente a la humanidad, tanto de índole individual, en la sociedad en la que se construye o está construido el socialismo, como de índole mundial en relación a todos los pueblos que sufren la opresión imperialista. 

Creemos que con este espíritu debe afrontarse la responsabilidad de ayuda a los países dependientes y que no debe hablarse más de desarrollar un comercio de beneficio mutuo basado en los precios que la ley del valor y las relaciones internacionales del intercambio desigual, producto de la ley del valor, oponen a los países atrasados. 

¿Cómo puede significar “beneficio mutuo” vender a precios del mercado mundial las materias primas que cuestan sudor y sufrimientos sin límites a los países atrasados y comprar a precios de mercado mundial las máquinas producidas en las grandes fábricas auto-matizadas del presente? 

Si establecemos ese tipo de relación entre los dos grupos de naciones, debemos convenir en que los países socialistas son, en cierta manera, cómplices de la explotación imperial. Se puede argüir que el monto del intercambio con los países subdesarrollados, constituye una parte insignificante del comercio exterior de estos países. Es una gran verdad, pero no elimina el carácter inmoral del cambio. 

Los países socialistas tienen el deber moral de liquidar su complicidad tácita con los países explotadores del Occidente. El hecho de que sea hoy pequeño el comercio no quiere decir nada: Cuba en el año 50 vendía ocasionalmente azúcar a algún país del bloque socia-lista, sobre todo a través de corredores ingleses o de otra nacionalidad. Y hoy el 80% de su comercio se desarrolla en esa área; todos sus abastecimientos vitales vienen del campo socialista y de hecho ha ingresado en ese campo. No podemos decir que este ingreso se haya producido por el mero aumento del comercio, ni que haya aumentado el comercio por el hecho de romper la viejas estructuras y encarar la forma socia-lista de desarrollo; ambos extremos se tocan y unos y otros se interrelacionan. 

Nosotros no empezamos la carrera que terminará en el comunismo con todos los pasos previstos, como producto lógico de un desarrollo ideológico que marchara con un fin determinado; las verdades del socialismo, más las crudas verdades del imperialismo, fueron forjando a nuestro pueblo y enseñándole el camino que luego hemos adoptado conscientemente. Los pueblos de África y de Asia que vayan a su liberación definitiva deberán emprender esa misma ruta; la emprenderán más tarde o más temprano, aunque su socialismo tome hoy cualquier adjetivo definitorio. No hay otra definición de socialismo, válida para nosotros, que la abolición de la explotación del hombre por el hombre. Mientras esto no se produzca, se está en el período de construcción de la sociedad socialista y si en vez de producirse este fenómeno, la tarea de la supresión de la explotación se estanca o, aun, se retrocede en ella, no es válido hablar siquiera de construcción del socialismo. 

Tenemos que preparar las condiciones para que nuestros hermanos entren directa y conscientemente en la ruta de la abolición definitiva de la explotación, pero no podemos invitarlos a entrar, si nosotros somos un cómplice en esa explotación. Si nos preguntaran cuáles son los métodos para fijar precios equitativos, no podríamos contestar, no conocemos la magnitud práctica de esta cuestión, solo sabemos que, después de discusiones políticas, la Unión Soviética y Cuba han firmado acuerdos ventajosos para nosotros mediante los cuales llegaremos a vender hasta cinco millones de toneladas a precios fijos superiores a los normales en el llamado mercado libre mundial azucarero. La República Popular China también mantiene esos precios de compra. 

Esto es solo un antecedente, la tarea real consiste en fijar los precios que permitan el desarrollo. Un gran cambio de concepción consistirá en cambiar el orden de las relaciones internacionales; no debe ser el comercio exterior el que fije la política sino, por el contrario, aquel debe estar subordinado a una política fraternal hacia los pueblos. 

Analizaremos brevemente el problema de los créditos a largo plazo para desarrollar industrias básicas. Frecuentemente nos encontramos con que los países beneficiarios se aprestan a fundar bases industriales desproporcionadas a su capacidad actual, cuyos productos no se consumirán en el territorio y cuyas reservas se comprometerán en el esfuerzo. 

Nuestro razonamiento es que las inversiones de los estados socialistas en su propio territorio pesan directa-mente sobre el presupuesto estatal y no se recuperan sino a través de la utilización de los productos en el proceso completo de su elaboración, hasta llegar a los últimos extremos de la manufactura. Nuestra proposición es que se piense en la posibilidad de realizar inversiones de ese tipo en los países subdesarrollados. 

De esta manera se podría poner en movimiento una fuerza inmensa, subyacente en nuestros continentes que han sido miserablemente explotados, pero nunca ayudados en su desarrollo, y empezar una nueva etapa de auténtica división internacional del trabajo basada, no en la historia de lo que hasta hoy se ha hecho, sino en la historia futura de lo que se puede hacer. 

Los estados en cuyos territorios se emplazarán las nuevas inversiones tendrían todos los derechos inherentes a una propiedad soberana sobre los mismos sin que mediare pago o crédito alguno, quedando obligados los poseedores a suministrar determinadas cantidades de productos a los países inversionistas, durante determinada cantidad de años y a un precio determinado. 

Es digna de estudiar también la forma de financiar la parte local de los gastos en que debe incurrir un país que realice inversiones de este tipo. Una forma de ayuda, que no signifique erogaciones en divisas libremente convertibles, podría ser el suministro de productos de fácil venta a los gobiernos de los países subdesarrollados, mediante créditos a largo plazo. 

Otro de los difíciles problemas a resolver es el de la conquista de la técnica. Es bien conocido de todos la carencia de técnicos que sufrimos los países en desarrollo. Faltan instituciones y cuadros de enseñanza. 

Faltan a veces, la real conciencia de nuestras necesidades y la decisión de llevar a cabo una política de desarrollo técnico cultural e ideológico a la que se asigne una primera prioridad. 

Los países socialistas deben suministrar la ayuda para formar los organismos de educación técnica, insistir en la importancia capital de este hecho y suministrar los cuadros que suplan la carencia actual. Es preciso insistir más sobre este último punto: los técnicos que vienen a nuestros países deben ser ejemplares. Son compañeros que deberán enfrentarse a un medio des-conocido, muchas veces hostil a la técnica, que habla una lengua distinta y tiene hábitos totalmente diferentes. Los técnicos que se enfrenten a la difícil tarea deben ser, ante todo, comunistas, en el sentido más profundo y noble de la palabra: con esa sola cualidad, más un mínimo de organización y de flexibilidad, se harán maravillas. 

Sabemos que se puede lograr porque los países hermanos nos han enviado cierto número de técnicos que han hecho más por el desarrollo de nuestro país que diez institutos y han contribuido a nuestra amistad más que diez embajadores o cien recepciones diplomáticas. 

Si se pudiera llegar a una efectiva realización de los puntos que hemos anotado y, además, se pusiera al alcance de los países subdesarrollados toda la tecnología de los países adelantados, sin utilizar los métodos actuales de patentes que cubren descubrimientos de unos u otros, habríamos progresado mucho en nuestra tarea común. 

El imperialismo ha sido derrotado en muchas batallas parciales. Pero es una fuerza considerable en el mundo y no se puede aspirar a su derrota definitiva sino con el esfuerzo y el sacrificio de todos. 

Sin embargo, el conjunto de medidas propuestas no se puede realizar unilateralmente. El desarrollo de los subdesarrollados debe costar a los países socia-listas; de acuerdo, pero también deben ponerse en tensión las fuerzas de los países subdesarrollados y tomar firmemente la ruta de la construcción de una sociedad nueva —póngasele el nombre que se le ponga— donde la máquina, instrumento de trabajo, no sea instrumento de explotación del hombre por el hombre. Tampoco se puede pretender la confianza de los países socialistas cuando se juega al balance entre capitalismo y socialismo y se trata de utilizar ambas fuerzas como elementos contrapuestos, para sacar de esa competencia determinadas ventajas. Una nueva política de absoluta seriedad debe regir las relaciones entre los dos grupos de sociedades. Es conveniente recalcar una vez más, que los medios de producción deben estar preferentemente en manos del Estado, para que vayan desapareciendo gradualmente los signos de la explotación. 

Por otra parte, no se puede abandonar el desarrollo a la improvisación más absoluta; hay que planificar la construcción de la nueva sociedad. La planificación es una de las leyes del socialismo y sin ella no existiría aquel. Sin una planificación correcta no puede existir una suficiente garantía de que todos los sectores económicos de cualquier país se liguen armoniosamente para dar los saltos hacia delante que demanda esta época que estamos viviendo. La planificación no es un problema aislado de cada uno de nuestros países, pe-queños, distorsionados en su desarrollo, poseedores de algunas materias primas, o productores de algunos productos manufacturados o semimanufacturados, carentes de la mayoría de los otros. Ésta deberá tender desde el primer momento, a cierta regionalidad para poder compenetrar las economías de los países y llegar así a una integración sobre la base de un auténtico beneficio mutuo. 

Creemos que el camino actual está lleno de peligros, peligros que no son inventados ni previstos para un lejano futuro por alguna mente superior, son el resultado palpable de realidades que nos azotan. La lucha contra el colonialismo ha alcanzado sus etapas finales pero en la era actual, el estatus colonial no es sino una consecuencia de la dominación imperialista. Mientras el imperialismo exista, por definición, ejercerá su dominación sobre otros países; esa dominación se llama hoy neocolonialismo. 

El neocolonialismo se desarrolló primero en Suramérica, en todo un continente, y hoy empieza a hacerse notar con intensidad creciente en África y Asia. Su forma de penetración y desarrollo tiene características distintas; una, es la brutal que conocimos en el Congo. La fuerza bruta, sin consideraciones ni tapujos de ninguna especie, es su arma extrema. Hay otra más sutil: la penetración en los países que se liberan políticamente, la ligazón con las nacientes burguesías autóctonas, el desarrollo de una clase burguesa parasitaria y en estrecha alianza con los intereses metropolitanos apoyados en un cierto bienestar o desarrollo transitorio del nivel de vida de los pueblos, debido a que, en países muy atrasados, el paso simple de las relaciones feudales a las relaciones capitalistas significa un avance grande, independientemente de las consecuencias nefastas que acarreen a la larga para los trabajadores. 

El neocolonialismo ha mostrado sus garras en el Congo; ese no es un signo de poder sino de debilidad; ha debido recurrir a su arma extrema, la fuerza como argumento económico, lo que engendra reacciones opuestas de gran intensidad. Pero también se ejerce en otra serie de países de África y del Asia en forma mucho más sutil y se está rápidamente creando lo que algunos han llamado la suramericanización de estos continentes, es decir, el desarrollo de una burguesía parasitaria que no agrega nada a la riqueza nacional que, incluso, deposita fuera del país en los bancos capitalistas sus ingentes ganancias mal habidas y que pacta con el extranjero para obtener más beneficios, con un desprecio absoluto por el bienestar de su pueblo. 

Hay otros peligros también, como el de la concurrencia entre países hermanos, amigos políticamente y, a veces vecinos que están tratando de desarrollar las mismas inversiones en el mismo tiempo y para mercados que muchas veces no lo admiten. 

Esta concurrencia tiene el defecto de gastar energías que podrían utilizarse de forma de una complementación económica mucho más vasta, además de permitir el juego de los monopolios imperialistas. 

En ocasiones, frente a la imposibilidad real de realizar determinada inversión con la ayuda del campo socialista, se realiza ésta mediante acuerdos con los capitalistas. Y esas inversiones capitalistas tienen no solo el defecto de la forma en que se realizan los préstamos, sino también otros complementarios de mucha importancia, como es el establecimiento de sociedades mixtas con un peligroso vecino. Como, en general, las inversiones son paralelas a las de otros estados, esto propende a las divisiones entre países amigos por diferencias económicas e instaura el peligro de la corrupción emanada de la presencia constante del capitalismo, hábil en la presentación de imágenes de desarrollo y bienestar que nublan el entendimiento de mucha gente. 

Tiempo después, la caída de los precios en los mercados es la consecuencia de una saturación de producción similar. Los países afectados se ven en la obligación de pedir nuevos préstamos o permitir inversiones complementarias para la concurrencia. La caída de la economía en manos de los monopolios y un retorno lento pero seguro al pasado es la consecuencia final de una tal política. A nuestro entender, la única forma segura de realizar inversiones con la participación de las potencias imperialistas es la participación directa del estado como comprador íntegro de los bienes, limitando la acción imperialista a los contratos de suministros y no dejándolos entrar más allá de la puerta de calle de nuestra casa. Y aquí sí es lícito aprovechar las contradicciones interimperialistas para conseguir condiciones menos onerosas. 

Hay que prestar atención a las “desinteresadas” ayudas económicas, culturales, etc., que el imperialismo otorga de por sí o a través de estados títeres mejor recibidos en ciertas partes del mundo. 

Si todos los peligros apuntados no se ven a tiempo, el camino neocolonial puede inaugurarse en países que han empezado con fe y entusiasmo su tarea de liberación nacional, estableciéndose la dominación de los monopolios con sutileza, en una graduación tal que es muy difícil percibir sus efectos hasta que éstos se hacen sentir brutalmente. 

Hay toda una tarea por realizar, problemas inmensos se plantean a nuestros dos mundos, el de los países socialistas y este llamado el Tercer Mundo; problemas que están directamente relacionados con el hombre y su bienestar y con la lucha contra el principal culpable de nuestro atraso. 

Frente a ellos, todos los países y los pueblos, conscientes de sus deberes, de los peligros que entraña la situación, de los sacrificios que entraña el desarrollo, debemos tomar medidas concretas para que nuestra amistad se ligue en los dos planos, el económico y el político, que nunca pueden marchar separados, y formar un gran bloque compacto que a su vez ayude a nuevos países a liberarse no solo del poder político sino también del poder económico imperialista. 

El aspecto de la liberación por las armas de un poder político opresor debe tratarse según las reglas del internacionalismo proletario: si constituye un absurdo al pensar que un director de empresa de un país socialista en guerra vaya a dudar en enviar los tanques que produce a un frente donde no haya garantía de pago, no menos absurdo debe parecer el que se averigüe la posibilidad de pago de un pueblo que lucha por la liberación o ya necesite esas armas para defender su libertad. Las armas no pueden ser mercancía en nuestros mundos, deben entregarse sin costo alguno y en las cantidades necesarias y posibles a los pueblos que las demandan, para disparar contra el enemigo común. Ese es el espíritu con que la URSS y la República Popular China nos han brindado su ayuda militar. Somos socialistas, constituimos una garantía de utilización de esas armas, pero no somos los únicos y todos debemos tener el mismo tratamiento. 

El ominoso ataque del imperialismo norteamericano contra Vietnam o el Congo debe responderse suministrando a esos países hermanos todos los instrumentos de defensa que necesiten y dándoles toda nuestra solidaridad sin condición alguna. 

En el aspecto económico, necesitamos vencer el camino del desarrollo con la técnica más avanzada posible. No podemos ponernos a seguir la larga escala ascendente de la humanidad desde el feudalismo hasta la era atómica y automática, porque sería un camino de ingentes sacrificios y parcialmente inútil. La técnica hay que tomarla donde esté; hay que dar el gran salto técnico para ir disminuyendo la diferencia que hoy existe entre los países más desarrollados y nosotros. Ésta debe estar en las grandes fábricas y también en una agricultura convenientemente desarrollada y, sobre todo, debe tener sus pilares en una cultura técnica e ideológica con la suficiente fuerza y base de masas como para permitir la nutrición continua de los institutos y los aparatos de investigación que hay que crear en cada país y de los hombres que vayan ejerciendo la técnica actual y que sean capaces de adaptarse a las nuevas técnicas adquiridas. 

Estos cuadros deben tener una clara conciencia de su deber para con la sociedad en la cual viven; no podrá haber una cultura técnica adecuada si no está complementada con una cultura ideológica. Y, en la mayoría de nuestros países, no podrá haber una base suficiente de desarrollo industrial, que es el que determina el desarrollo de la sociedad moderna, si no se empieza por asegurar al pueblo la comida necesaria, los bienes de consumo más imprescindibles y una educación adecuada. 

Hay que gastar una buena parte del ingreso nacional en las inversiones llamadas improductivas de la educación y hay que dar una atención preferente al desarrollo de la productividad agrícola. Ésta ha alcanzado niveles realmente increíbles en muchos países capitalistas, provocando el contrasentido de crisis de superproducción de invasión de granos y otros productos alimenticios o de materias primas industria-les provenientes de países desarrollados, cuando hay todo un mundo que padece hambre y que tiene tierra y hombres suficientes para producir varias veces lo que el mundo entero necesita para nutrirse. 

La agricultura debe ser considerada como un pilar fundamental en el desarrollo y, para ello, los cambios de la estructura agrícola y la adaptación a las nuevas posibilidades de la técnica y a las nuevas obligaciones de la eliminación de la explotación del hombre, deben constituir aspectos fundamentales del trabajo .

Antes de tomar determinaciones costosas que pudieran ocasionar daños irreparables, es preciso hacer una prospección cuidadosa del territorio nacional, constituyendo este aspecto uno de los pasos preliminares de la investigación económica y exigencia elemental en una correcta planificación.

Apoyamos calurosamente la proposición de Argelia en el sentido de institucionalizar nuestras relaciones. Queremos solamente presentar algunas consideraciones complementarias.

Primero: Para que la unión sea instrumento de la lucha contra el imperialismo, es preciso el concurso de los pueblos latinoamericanos y la alianza de los países socialistas.

Segundo: Debe velarse por el carácter revolucionario de la unión, impidiendo el acceso a ella de gobiernos o movimientos que no estén identificados con las as-piraciones generales de los pueblos y creando mecanismos que permitan la separación de alguno que se separe de la ruta justa, sea gobierno o movimiento popular.

Tercero: Debe propugnarse el establecimiento de nuevas relaciones en pie de igualdad entre nuestros países y los capitalistas, estableciendo una jurisprudencia revolucionaria que nos ampare en caso de conflicto y dé nuevo contenido a las relaciones entre nosotros y el resto del mundo.

Hablamos un lenguaje revolucionario y luchamos honestamente por el triunfo de esa causa, pero muchas veces nos enredamos nosotros mismos en las mallas de un derecho internacional creado como resultado de las confrontaciones de las potencias imperialistas y no por la lucha de los pueblos libres, y de los pueblos justos.

Nuestros pueblos, por ejemplo, sufren la presión angustiosa de bases extranjeras emplazadas en su territorio o deben llevar el pesado fardo de deudas externas de increíble magnitud. La historia de estas taras es bien conocida de todos; gobiernos títeres, gobiernos debilitados por una larga lucha de liberación o el desarrollo de las leyes capitalistas del mercado, han permitido la firma de acuerdos que amenazan nuestra estabilidad interna y comprometen nuestro porvenir.

Es la hora de sacudirnos el yugo, imponer la renegociación de las deudas externas opresivas y obligar a los imperialistas a abandonar sus bases de agresión.

No quisiera acabar estas palabras, esta repetición de conceptos de todos ustedes conocidos, sin hacer un llamado de atención a este seminario en el sentido de que Cuba no es el único país americano; simplemente, es el que tiene la oportunidad de hablar hoy ante ustedes; que otros pueblos están derramando su sangre, para lograr el derecho que nosotros tenemos y, desde aquí, y de todas las conferencias y en todos los lugares, donde se produzcan, simultáneamente con el saludo a los pueblos heroicos de Vietnam, de Laos, de la Guinea llamada Portuguesa, de Suráfrica o Palestina, a todos los países explotados que luchan por su emancipación debemos extender nuestra voz amiga, nuestra mano y nuestro aliento, a los pueblos hermanos de Venezuela, de Guatemala y de Colombia, que hoy, con las manos armadas, están diciendo definitivamente, ¡No!, al enemigo imperialista.

Y hay pocos escenarios para afirmarlo tan simbólicos como Argel, una de las más heroicas capitales de la libertad. Que el magnífico pueblo argelino, entrenado como pocos en los sufrimientos de la independencia, bajo la decidida dirección de su partido, con nuestro querido compañero Ahmed Ben Bella a la cabeza, nos sirva de inspiración en esta lucha sin cuartel contra el imperialismo mundial.


Comentario HHC: Este Discurso del Che , en su momento fue muy controvertido y esa es la razón por la que no se ha divulgado lo suficiente ni tan siquiera  en nuestro país.  Es un antes y un después. 

Se muestra a un Che que actuaba como pensaba según le expresó a sus hijos, un hombre  que era honesto y consecuente consigo mismo.

Creo por otra parte que aún no se ha estudiado lo suficiente las implicaciones geopoliticas que tuvo este discurso, e incluso se han tejido una serie de especulaciones ( de parte de nuestros enemigos)  en relación a las consecuencias que para Cuba tuvo , por ello es importante analizar el discurso y sus consecuencias, y dejar a un lado la opacidad. 

Sirva esto como Homenaje en el 90 Aniversario de su Natalicio.