Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

viernes, 8 de febrero de 2019

Son más de 4 800 las viviendas afectadas por el tornado

En este artículo: Fotografía
8 febrero 2019 
Se desglosan en 500 derrumbes totales y más de 750 parciales, además de afectaciones en techos, tanques de agua, paredes y otros. Foto: Juventud Rebelde
El tornado que afectó a varios municipios de esta capital el pasado 27 de enero, provocó daños en cuatro mil 812 viviendas, así lo señaló este viernes el ministro cubano de la Construcción, René Mesa.
El funcionario precisó que se han visitado más de cinco mil 330 casas para evaluar el impacto del fenómeno climatológico, según refiere una nota publicada en Prensa Latina.
Además, Mesa puntualizó cifras sobre la marcha de la venta de materiales de construcción, destinados a reconstruir o reparar viviendas tras el paso devastador del tornado por los municipios de Cerro, Habana del Este, Regla, Guanabacoa y Diez de Octubre, los tres últimos los más goleados.
Hace dos días, el titular compareció junto al Presidente cubano Miguel Díaz-Canel y otras autoridades en la televisión nacional para informar sobre la marcha de la recuperación.
En su intervención, destacó la elaboración de dictámenes técnicos de las casas de cara a la solución de los problemas causados por el fenómeno, al cual se atribuyen unos 500 derrumbes totales y más de 750 parciales, además de afectaciones en techos, tanques de agua, paredes y otros componentes.
A propósito de los daños, Díaz-Canel reiteró que nadie quedará abandonado y sin atención en La Habana, y llamó a buscar salidas para los problemas de vivienda causados por un tornado que no se veía en la isla desde los años 40 del pasado siglo.
Se han visitado más de cinco mil 330 casas para evaluar el impacto del fenómeno climatológico. Foto: EFE
Díaz-Canel reiteró que nadie quedará abandonado y sin atención en La Habana. Foto: Prensa Latina
(Tomado de Juventud Rebelde)

El tornado y la nueva Cuba que toma forma

Por Ricardo Torres Actualizado Feb 6, 2019

LA HABANA. El 27 de enero de 2019 marcó un antes y un después en varios asuntos importantes que atañen a los cubanos. Para un grupo de habaneros, una de las noches más tristes de sus vidas. El infortunio de un tornado, y su estela de destrucción, muerte y dolor, han sido el detonante de una marea interminable de personas de todas las procedencias que se han sentido obligadas a prestar ayuda a sus coterráneos. A poco más de una semana del hecho, mucho ha cambiado para siempre.
Que muchos cubanos se preocuparan por sus semejantes y expresaran dolor y simpatía con los afectados no es una noticia. Lo que sí ha felizmente sorprendido a todos ha sido la escala, la espontaneidad, la organización, la agilidad y la integralidad con la que muchísimos habitantes de la capital, de otras provincias y de otros países se han movilizado eficazmente, en muchos casos “estrenando” las redes sociales desde los móviles, para canalizar una ayuda que, si bien no tenemos todos los detalles, ya ha pasado de acto simbólico a apoyo real que marca la diferencia para los que tienen que lidiar con semejante desastre.
Muy conmovedor es el hecho de que la respuesta ha llegado desde todos los grupos sociales y ha generado un efecto de contagio que ha sobrepasado cualquier memoria sobre eventos de este tipo. Cuando muchos nos habíamos dejado arrastrar por una interminable conversación sobre valores “perdidos” o “cambiados” en nuestra juventud, las demostraciones de estos días son la más agradable confirmación de que Cuba tiene un capital infinito de humanidad listo para ser activado cuando sea necesario.
Es loable la altura moral y cívica de los ciudadanos. La participación espontánea ha superado todas las expectativas. Esta vez, en su gran mayoría, sin ser “convocados”.  Las demandas de transparencia en el manejo de las donaciones y la proliferación de análisis sobre la situación y la respuesta brindada constituyen pruebas de la madurez de un nuevo tipo de sociedad civil.
También hemos confirmado que existen “islas” de excelencia dentro de nuestra atribulada economía. Los “linieros” cubanos han desarrollado una maestría tal, que puedo afirmar que tienen “una ventaja competitiva” que ya empieza a llamar la atención más allá de nuestras fronteras. Destacable también la prontitud en el restablecimiento de otros servicios como la telefonía fija, y en menor medida, el suministro de agua. La urgencia y la presión social han forzado a innovar, diseñando soluciones emergentes para atender una situación excepcional.
Las redes sociales se han convertido en instrumento clave para la movilización y la sensibilización. En estos días hemos visto a cientos de cubanos lanzando sus candidaturas como narradores. Las crónicas han provocado no pocas lágrimas, y muchos han recibido el empujón que necesitaban para actuar.  Internet móvil acaba de hacer su debut, y ya ha demostrado su poder aglutinador. Ha sido un factor de empoderamiento ciudadano, tanto para coordinar la respuesta como para fiscalizar la gestión gubernamental y denunciar procedimientos inadecuados.
Sin embargo, hay lecciones que aprender. En algunos casos, muy lamentables, los mecanismos y protocolos no estuvieron a la altura de la situación para canalizar adecuadamente este desbordamiento de la acción ciudadana. Desde el gobierno, la inercia trajo demora a la hora de reconocer la legitimidad de las acciones que adelantaban los ciudadanos. Los procedimientos no estaban listos, y se han ido creando sobre la marcha, con la frustración que provoca en los que quieren hacer más y mejor. El patrón observado es que el Gobierno ha sido ágil con los mecanismos tradicionales, pero lento para atender circunstancias desconocidas.
Es un llamado de atención. Lo que estamos viendo es el choque entre dos paradigmas: el actual, bajo el cual el Gobierno era el único actor en la provisión de ayuda y protección en casos de catástrofe; el emergente, en el cual diversos actores no estatales tienen medios y vocación para proveer este tipo de asistencia. La velocidad del cambio para las instituciones oficiales es de vértigo. Y esto no debería verse como un desafío, o una amenaza. Cuba ha cambiado, y ciertos marcos ya quedan estrechos.
El evento también ha contribuido a visibilizar vulnerabilidades ocultas durante demasiado tiempo para muchos cubanos. El tornado atravesó algunas de las zonas más humildes de cinco municipios de la Capital. Y se cebó con las moradas más endebles. No se puede seguir pasando de largo sobre lo que es obvio. La cuestión de la vivienda es de primera importancia, y no hay solución duradera con una economía estancada. Se requieren muchos recursos y nuevas formas de hacer. Un evento de esta naturaleza no es previsible, el impacto es severo pero muy localizado. Pero es obvio que la calidad de la respuesta depende en gran medida de la disponibilidad de recursos y las condiciones de vida en las zonas afectadas. La voluntad política es importante, pero no suficiente para resolver los problemas sobre el terreno.
Generar los recursos para aliviar y eventualmente ofrecer una solución duradera a los afectados tomará tiempo y depende de procesos que van más allá de esta situación particular. Lo que sí puede ser revisado inmediatamente es el enfoque para lidiar con fenómenos de esta naturaleza. También hay lecciones que pueden ser extrapolados para otros cambios en marcha en nuestro país. El Estado cubano debe dejar atrás la noción de que es el único actor legítimo, y debe darle la bienvenida a la nueva sociedad que emerge. Ahora mismo quedémonos con la estela de solidaridad que ha dejado el tornado.
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Todos los actores de la economía impulsan el desarrollo

Foto: Estudios Revolución
Todos los actores de la economía impulsan el desarrollo del país, y en este sector existen potencialidades suficientes para ello, subrayó el Presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez en el balance anual que se realizó este jueves sobre el trabajo del Ministerio de Energía y Minas durante el 2018, donde no solo se analizaron los logros, sino también las deficiencias.
Por eso –dijo– tenemos que lograr integrar coherentemente todos los actores de la economía con las formas de propiedad y de gestión reconocidas, sin ningún prejuicio y con las mismas posibilidades, de manera que exista competitividad y progreso.
Raúl García Barreiro, ministro de Energía y Minas, explicó el comportamiento favorable que tuvieron las principales producciones, en su mayoría con indicadores superiores al 95 % de lo planificado y al año 2017.
«Al programa más importante del país, que es el uso de las fuentes renovables de energía, se le debe prestar cada vez una mayor atención», puntualizó el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros.
La investigación científica, la informatización y la comunicación social constituyen tres herramientas de trabajo imprescindibles en los momentos actuales, reiteró Díaz-Canel.
Por otra parte, insistió en que cada vez debe ser más transparente y participativa la gestión de Gobierno. Que sea más visible todo lo que se hace 
–señaló– de manera que se comparta con la gente y se les permita participar más en la toma de decisiones.

Foto: Estudios Revolución
Destacó la necesidad de compartir con los trabajadores las estrategias aprobadas en este balance, para que tanto el obrero como el directivo conozcan claramente los objetivos trazados y cooperen con su puesta en práctica.
Reconoció como vital la vinculación de los cuadros con la base, que es decir con los colectivos de trabajadores en las diferentes entidades y territorios.
De ahí –puntualizó– la importancia de que los cuadros rindamos cuenta a todos los niveles de dirección. Ello promueve valoraciones y análisis autocríticos del desempeño, lo cual es un ejercicio que, si se hace bien, proporciona desarrollo al país, reflexionó.
Además, compartió criterios sobre la necesidad de revisar constantemente los diferentes procesos y perfeccionarlos para minimizar las trabas burocráticas que pudieran entorpecerlos. Igualmente, hizo referencia a la política de cuadros y su relación con la fuerza de trabajo calificada y la gestión de recursos humanos; así como la batalla ética contra la corrupción, las ilegalidades y el robo de combustibles.
Urge trabajar para propiciar el encadenamiento productivo entre la empresa estatal, el resto de la economía, la inversión extranjera, las empresas mixtas, las exportaciones y el sector no estatal.
Al referirse a este último, enfatizó en que constituye un complemento importante, que se debe conectar a nuestros proyectos y trabajar en función de la economía. Hay cosas –apuntó– que se les pueden contratar y otras que podemos ofertarles; y esa es también una manera de integrarlos en este empeño.

jueves, 7 de febrero de 2019

Tantos a favor y retos de la agricultura de las ciudades


Desde los pasillos entre los edificios o un antiguo basurero en Santiago de Cuba; el municipio de Yara de la oriental provincia de Granma, o en otrora tierras ociosas de La Habana, se ha nutrido la cultura alimentaria de cubanas y cubanos. Si hace 30 años las hortalizas eran plato de pocas personas, hoy la demanda es creciente.
La agricultura urbana, suburbana y familiar, sin llegar todavía a satisfacer las necesidades de vegetales y plantas de condimentos, ha demostrado la viabilidad de producirlas dentro o cerca de las poblaciones.  A su vez, precisa de explotar todas sus potencialidades para dar respuesta a varios de sus postulados: cercanía, aporte nutricional, reducción de costos de transportación, fuente de empleo, inocuidad y protección al entorno, al reducirse el uso de productos químicos en el proceso con el empleo de métodos agroecológicos.
Vitaminas puras y frescas
Durante 2018 en este sistema se produjeron en el país 1 252 000 toneladas de hortalizas y solo las provincias de Holguín, Pinar del Río, Granma y Mayabeque, por diferentes causas, no alcanzaron sus compromisos productivos, según se conoció en el balance nacional de la agricultura urbana, suburbana y familiar.
Según dio a conocer Elizabeth Peña Turruellas, al frente del grupo permanente para la atención a estas modalidades agrícolas, se trabaja por completar las 10 000 hectáreas comprometidas en el estudio de factibilidad del programa, aprobado por el Ministerio de Economía y Planificación hasta el 2020. Igualmente, se realizan acciones dirigidas a incrementar el área para alcanzar una hectárea por cada 1 000 habitantes, lo que representaría a nivel de país un total de 11 200 ha dedicadas a la producción de hortalizas en las modalidades de la agricultura urbana.
Dar cumplimiento a esas proyecciones, indicó el informe de balance, exige realizar una fuerte labor en la recuperación de la infraestructura de riego, en el 50 % de las áreas dedicadas a las hortalizas.
Lo que crece en los patios
Aunque pudiera parecer increíble, es relevante la contribución de los patios y parcelas individuales en los resultados de la agricultura urbana, suburbana y familiar, que en 2018 aportaron una producción estimada en hortalizas y condimentos frescos de 351 500 toneladas (293 000 de plátano vianda y fruta y 290 000 de frutas).
En la etapa se avanzó en la revitalización de los patios productivos, que se contabilizan en un total de 234 000, de estos 13 025 de nueva incorporación. En las parcelas se producen fundamentalmente hortalizas, vianda y  frutales.  De acuerdo con el informe de los resultados de 2018, son los patios y parcelas las modalidades productivas donde se reporta la mayor diversificación.
Desde la semilla
En estos sistemas productivos se avanza en la producción local de semillas, una misión esencial para mantener la biodiversidad que exigen las tecnologías, así como para disponer de variedades adaptadas a las distintas condiciones agroclimáticas y épocas del año, como componente importante del manejo agroecológico de plagas y enfermedades y de la estabilidad de los altos rendimientos.
En la actualidad existen 147 fincas de semillas municipales -de un total de 168 municipios en los que se divide el país-, con atención priorizadas a las 26 fincas especiales, donde se produce semilla básica, con la participación de los centros de investigaciones patrocinadores de variedades, el seguimiento del servicio fitosanitario y la certificación de semillas de cada territorio.
La producción de simientes en los cultivos priorizados por el programa superó durante 2018 las 12 toneladas: lechuga, acelga, rábano y habichuela, a lo cual se dedican unas 60,9 hectáreas. Además, se continúa trabajando en la obtención de semillas de pepino, ají y pimiento, con una estructura de variedades para cada cultivo.
Como respaldo, para su conservación se han entregado a los municipios cámaras frías (74), ante lo que se exige mantener la disciplina en su funcionamiento, uso y mantenimiento, de manera que se pueda conservar con un año de antelación las semillas necesarias a la hora de la siembra.
Hortalizas para el turismo
Estimados indican que la demanda actual de vegetales producidos en las unidades de la agricultura urbana del sector turístico es de unas 7 000 toneladas anualmente, lo que demanda mantener en óptimo estado productivo las 140 hectáreas de organopónicos, huertos intensivos y cultivos semiprotegidos.
En territorios como La Habana y Matanzas, fundamentalmente, coincidentes con los mayores volúmenes de visitantes, se presentaron dificultades en el tercer trimestre e inicios del cuarto con el abastecimiento de surtidos como lechuga y acelga, atribuidos a una insuficiente coordinación entre las partes involucradas: la empresa Frutas Selectas, la agricultura urbana y turismo, a nivel de las provincias, destacó el informe.
Para no tropezar nuevamente con la misma piedra, se ha establecido un sistema de conciliación con participación de las entidades involucradas para analizar no solo la marcha del abastecimiento, sino además las necesidades por surtido con tres meses de antelación para poder ejecutar siembras que garanticen, en su momento, las demandas solicitadas.
A su vez, deben solucionarse elementos como mallas y partes y piezas de repuesto de los sistemas de riego, sobre todo en los cultivos semiprotegidos y garantizarse los insumos necesarios para unidades y productores seleccionados, que permitan responder a las exigencias del turismo.
2019
Para los venideros meses, aun en medio de dificultades financieras para la adquisición de insumos productivos, se persigue alcanzar mayor integración de las potencialidades locales en los procesos productivos, asegurando los insumos y condiciones que garanticen resultados favorables y estables, aun en momentos adversos, así como la producción de no menos de 1 200 000 toneladas de hortalizas y avanzar en la recuperación de organopónicos, huertos intensivos y semiprotegidos.
El ministro de la Agricultura, Gustavo Rodríguez Rollero, llamó a recordar los orígenes del movimiento, cuando no había tecnología y se regaba a mano o con los inventos que hacían los mecánicos, para no justificar los bajos rendimientos con la ausencia de riegos modernos.
A su vez, reiteró la necesidad de mantener la sistematicidad, el suministro de abonos orgánicos y la atención como únicas vías para evitar retrocesos.
El sistema proyecta fortalecer e incrementar la eficiencia de los centros y microcentros de abonos orgánicos haciendo máximo uso de la tracción animal en el proceso productivo, continuar avanzando en la producción de semillas, fortalecer el manejo agroecólogico de plagas y lograr mayor vinculación de patios y parcelas, ajustando los estimados en correspondencia con las características y condiciones locales.
Una de las prioridades es incrementar la participación del movimiento en el autoabastecimiento alimentario municipal, con prioridad para las hortalizas, condimentos frescos, frutas naturales, viandas y las carnes de las cinco especies de ganado menor.

El problema de la vivienda en Cuba, bloque a bloque

La vivienda será el daño material que más tiempo llevará resarcir. El tornado no respetó ni el concreto ni el acero.






Sirvan estas primeras líneas para expresar mis condolencias a quienes han sido víctimas del tornado del domingo 27 de enero, en primer lugar a las familias que perdieron a alguno de sus miembros. Y mi admiración a todos los que apenas dejando tiempo a la perplejidad de tamaño desastre, llegaron hasta allí a ofrecer su corazón y sus brazos. A todo el personal del Hospital Hijas de Galicia que realizaran tremenda hazaña, a los trabajadores de la electricidad, de los teléfonos y de las aguas que, como casi siempre ocurre, hacen proezas ante eventos como este. A aquellos que se sumaron a la inmensa tarea de la recuperación, unos ciudadanos simples, otros cumpliendo con la condición de ser servidores públicos. Todos, como uno solo, han acompañado y acompañan a tantos cubanos dañados material y espiritualmente, y les han llevando alivio y esperanza.

La vivienda será el daño material que más tiempo llevará resarcir. El tornado no respetó ni el concreto ni el acero. Son centenares las destruidas totalmente y miles las dañadas en diferente grado. Pocos países en el mundo pueden mostrar que más del 80% de su población es propietaria de la vivienda que habiata. La vivienda, aun en malas condiciones, es probablemente el bien más preciado de cualquier familia, en especial de las familias de menos ingresos. Es la parte material de ese espacio habitado por personas que llamamos hogar.

Coincidió este tornado con un evento de mucha importancia que año tras año se realiza en Camagüey, sobre el manejo de ciudades. Las ciudades han devenido pieza clave del desarrollo, son espacios sociales donde se agrupan decenas y centenares de fenómenos y alcanzan una sinergia propia. Son hoy un gran reto para los seres humanos que las creamos y vivimos en ellas. Alcanzan a tener “vida propia”, son seres vivos. Y la vivienda es quizás la pieza clave de las ciudades.

En Cuba la vivienda es uno de los problemas mas difíciles y resistentes. Ya en su alegato de defensa en el juicio por el asalto al Cuartel Moncada, Fidel Castro identificaba a la vivienda como uno de los problemas que la Revolución atendería de forma prioritaria.

Después de 1959 la rebaja de los alquileres y la Ley de Reforma Urbana se erigieron como medidas que perseguían solucionar aquel problema. Luego un programa de construcciones casi masivo permitió elevar el fondo habitacional que Cuba había heredado (alrededor de 1 millón 200 mil viviendas) hasta los mas de 3,8 millones que tenemos hoy en todo el país.

Sesenta años después, la vivienda continúa siendo uno de los problemas que más afecta a la población cubana.


Vista de la casa de Danaisy Alfonso, en Guanabacoa, La Habana, seriamente dañada por el tornado del pasado 27 de enero de 2019. En el patio, una de sus vecinas. Foto: Otmaro Rodríguez.

Desde 1959 deben haberse construido más de 2 millones de unidades habitacionales. Pero, como bien ha explicado García Pleján, “los factores de incremento de la demanda se han ido superponiendo: la población ha pasado de 7,7 a 11,2 millones de habitantes; el tamaño de la familia se ha reducido de casi 5 integrantes a 2,8 en el último censo (con lo que las familias han pasado de 1,6 a 3,9 millones); el mantenimiento del fondo construido ha sido mínimo y los movimientos migratorios internos han sido considerables”.

En el año 2005, en el Encuentro Mundial de Ciudades Sostenibles celebrado en La Habana, las autoridades cubanas del sector reconocieron que para revertir la situación se requería una inversión estatal de mas de 4 mil millones de dólares y un ritmo de construcción de 50 mil viviendas anuales, mientras que La Habana requería unas 20 mil de esas 50 mil.

Vayamos a los datos que nos ofrece el Anuario de 2017.



De esta suerte el actual gobierno ha heredado un saldo negativo de 211 mil 463 viviendas no construidas, solo desde 2005, a lo que habría que sumar todas aquellas otras que necesitan de algún tipo de reparación. Pero el déficit acumulado en todos los años es mucho mayor.

…el país cuenta con un fondo habitacional de 3 millones 811 mil 002 viviendas y un déficit que asciende a 883 mil 50 viviendas al cierre del 2016, incrementándose en 30 mil con respecto al año anterior. Cubadebate

Para 2018, es probable que ese déficit se haya incrementado, quizás en otras 30 mil viviendas. En resumen, que al ritmo de construcción de 2017, las viviendas construidas (21 mil 817) quedan a más de 8 mil viviendas de las necesitadas para cubrir ese incremento del déficit.


Brigadas de contructores. Foto: Otmaro Rodríguez.

La vivienda no ha dejado de estar en la mesa de análisis por parte del gobierno y de los diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular. Diversos programas se han puesto en práctica, se han adoptado políticas al respecto, desde la creación de un mercado inmobiliario en Cuba, hasta el programa que aspira a construir al menos una vivienda diaria por municipio, junto a la creación o consolidación de una industria municipal de materiales de la construcción, pasando por políticas de precios, subsidios y créditos a las personas físicas para facilitar la construcción y reparación de esas viviendas. De hecho, se ha identificado un grupo de problemas:

• Retraso en el cumplimiento de los cronogramas de ejecución para la construcción de viviendas por meses.

• Incumplimiento de las productividades tecnológicas por sistemas constructivos por mala organización de las obras, que provocan un mayor empleo de la fuerza de trabajo y dilatan el cumplimiento de sus cronogramas de terminación.

• Mala planificación de los cronogramas de ejecución, concentrando la mayor cantidad de viviendas a terminar en el último trimestre del año, lo que conspira en contra de la calidad y el aprovechamiento de la fuerza de trabajo.

• Retraso en la ejecución de las urbanizaciones que impiden la habitabilidad de las viviendas, imposibilitando poner en explotación la inversión.

• Debilidad del proceso inversionista, que conspira contra el control eficiente del cumplimiento del plan de viviendas.

• Bajo aprovechamiento de las potencialidades de los centros universitarios, con destino al desarrollo de los programas de la vivienda.

• Deficiente control de la calidad durante el proceso constructivo de las viviendas.

• Éxodo de fuerza de trabajo calificada de las instituciones estatales hacia el sector no estatal.

La gravedad del problema, lo esquivo a las soluciones abordadas, el impacto que la vivienda tiene en la percepción de la prosperidad, obligan a seguir buscando nuevas fórmulas que, junto a las existentes, contribuyan a acortar los tiempos para su solución.


La esquina derrumbada de Zulueta 505. Foto: Otmaro Rodríguez.

La vivienda, como afirma García Plejan, tiene varias dimensiones, desde la constructiva hasta la jurídica, junto a la financiera y social.

El tornado volvió a estimular la imaginación, y desde organismos y empresas del Estado se encontraron “reservas” en edificaciones y locales que pueden, con un costo relativamente bajo y en un tiempo relativamente corto, ser convertidas en vivienda. No es la primera vez que se echa mano a tal alternativa. Esta solución de emergencia debería ser convertida en una solución permanente. O lo que es lo mismo, convertir locales de los gobiernos, del Estado, de las organizaciones de masas y políticas, así como de empresas y entidades presupuestadas, en viviendas. Realizar un censo de las que ya pueden ser convertidas y de las que potencialmente pudieran convertirse a partir de un uso más racional y eficiente de los propios locales de estos organismos sería una contribución importante.

Pero otra de las dimensiones de la vivienda es la financiera. Lograr recursos para construir viviendas no es fácil, en especial porque una parte mayoritaria de nuestra población no tiene cómo pagarlas en un tiempo razonable, por lo cual desde el Estado se ha desarrollado un programa de subsidios.

En un artículo anterior me referí a la cantidad de solares vacíos que existen en nuestras ciudades, que cuentan con toda la infraestructura urbanística.

La posibilidad de licitar esos solares para proyectos inmobiliarios esta ahí, es posible convertir esos ingresos obtenidos por la licitación, los obtenidos por el arrendamiento de esos terrenos y las que se deriven de las rentas de los pisos y los impuestos a sus moradores. Claro que habría que andar todo un camino en términos regulatorios y legales, pero solo al andar se hace camino.

Por ejemplo, en la esquina de 5ta. Avenida y calle 10, Miramar, existen dos de esos terrenos, cada uno de al menos 400 metros cuadrados, uno en la esquina norte este y el otro en diagonal, en la esquina suroeste. Pongámosle un precio al alquiler por metro cuadrado en esa zona, digamos que 400 dólares / año, incluso más bajo. ¿Cuántas viviendas modestas pero confortables se pueden construir con ese dinero?

Clientes para estos proyectos no faltarán, ese turismo de la tercera edad de los países fríos que prefieren tener una propiedad incluso compartida en climas más amigables y no tener que ir a un hotel puede ser un mercado meta. Estoy convencido de que solo en la zona de Miramar hay más de veinte terrenos de dimensiones parecidas.

Tampoco sé si las empresas turísticas que construyen grandes proyectos turísticos en diferentes municipios de La Habana pagan alquiler por la utilización de un bien del pueblo (los terrenos donde se erigen esos proyectos), imagino que sí. Sería muy bueno que ese ingreso se dedicara por los gobiernos municipales a la construcción de viviendas modestas para los dueños de esos terrenos.


El Hotel Gran Packard en La Habana. Foto: Iberostar Hotels & Resorts.

Hay otras potencialidades. Desde hace varios años una parte de las nuevas viviendas construidas por esfuerzo propio tienen como fuente financiamiento la utilización individual de las remesas. Podría intentarse la creación de un fondo para la construcción de viviendas en Cuba cuya fuente de financiamiento, o una de ellas, fueran las remesas; probablemente resultará muchos mas eficiente el empleo del dinero.

No es fácil generar la confianza necesaria para tales proyectos, pero bastaría uno que funcione bien para comenzar a crear ese ambiente. Es cierto que el diablo está en los detalles, que habrá que hacerlo de forma “muy fina”, pero hay que arriesgarse.

También es posible la creación de empresas que fueran el resultado de alianzas público-privadas para la construcción y venta de viviendas. Digo lo mismo que en el ejemplo anterior, el diablo está en los detalles, los temas legales tendrán que ser bien definidos, pero hay que empezar.

Además de todo lo anterior, quedaría un tema que siempre ha sido y hoy es uno de los grandes cuellos de botella: la insuficiente capacidad productiva que impacta tan negativamente en los volúmenes de oferta, en la calidad y en la estabilidad de los materiales de construcción.

Cuba es uno de los pocos países en el mundo donde tener exceso de demanda no se traduce en estímulo a la producción y a la oferta. La creación de una industria local de materiales de la construcción es parte de la solución; pero el esfuerzo constructivo que requiere ese déficit de más de 800 mil viviendas y las miles que deben ser reparadas, más los mantenimientos, requieren de una industria de materiales poderosa en la cual la inversión extranjera debe jugar un papel importante.

En 2005 se estimó en 4 mil millones de dólares las necesidades de financiamiento para la vivienda. Hoy Cuba no tiene de dónde sacar esa cifra, que seguro diez años después es mayor. Los programas implementados hasta ahora para solucionar el problema de la vivienda tienen un horizonte de al menos diez años. Diez años para una parte del pueblo de Cuba es el tiempo que nos separa entre nuestra vida útil y aquella otra en que poco podremos aportar. Buscar fórmulas para acortar los tiempos es importante.

La vivienda, el mayor reto para la recuperación de La Habana

El Consejo de Ministros se relanza en la recuperación del tornado en la capital como el principal coordinador ejecutivo.

El sector de mayores daños: la vivienda.
Foto: Jorge Luis Baños_IPS
La Habana, 7 feb.- Las acciones inmediatas, consensuadas y con visión de ministerios, organismos y empresas estatales, junto al fuerte despliegue de solidaridad ciudadana, intentan borrar la destructiva huella que dejó sobre cinco municipios de La Habana el tornado del 27 de enero.
Una edición especial del programa televisivo Mesa redonda, con la presencia del presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, fue transmitida la víspera en vivo desde el Palacio de la Revolución, para informar sobre los avances en la recuperación de los servicios básicos y el sector de mayores daños, la vivienda.
El mandatario explicó que la estrategia de la recuperación priorizó proteger la vida, recuperar los servicios básicos, recoger de inmediato los escombros, atender a los damnificados, planificar, organizar y escalonar la recuperación, y empezar a determinar dónde están los recursos.


Celebraciones por 500 años de La Habana

El presidente cubano se refirió a las intensas jornadas de trabajo, de disciplina, de solidaridad y de cooperación, donde se ha insistido permanentemente en la sensibilidad de los funcionarios para evitar molestias a la población.
Reiteró el llamado a la paciencia y la comprensión por parte de la ciudadanía.
“El daño fue grande y estos daños no se pueden recuperar en un día o dos, vamos a estar trabajando intensamente durante meses, con la certeza de que aunque el tornado nos afectó, el 500 aniversario de La Habana, va”, dijo.
“Se trabaja para eso y todo lo que se haga como parte de la recuperación también será como parte de la celebración de ese 500 aniversario”, destacó a la vez que agradeció la solidaridad de países hermanos, organizaciones internacionales, instituciones y empresas extranjeras.
Desde el primer momento, sostuvo, se defendieron cuatro premisas: organización, darle prioridad a las personas más vulnerables y las que quedaron en peor situación, con sensibilidad y eficacia en la tramitación e información al pueblo.
La vivienda, el daño mayor
Se registraron más de 4.800 unidades residenciales con algún tipo de daño provocado por el raro evento meteorológico, en municipio altamente poblados y con un fondo habitacional antiguo y deteriorado.
En el municipio Diez de Octubre,unas 528 personas no podrán retornara sus hogares por los daños provocados por el tornado en sus viviendas.
De acuerdo con el ministro de la Construcción, René Villafaña, hasta el momento se cuantifican 505 derrumbes totales, 757 parciales, techos totales 804, techos parciales 1.853 y otros 1.815 (impermeabilización, losas de edificios, tanques y bases en cubierta).
A la mayoría de los derrumbes totales, destacó Villafaña, se les dará soluciones mediante el plan estatal, con adaptaciones de locales, mientras el mínimo será por el esfuerzo de los propietarios, con la asesoría y control técnico que ayude a lograr buenos diseños y apego a las regulaciones urbanísticas del lugar.
En algunos casos de derrumbes parciales, se decidió su demolición pues se trata de construcciones de muchos años, tienen fisuras y el gasto de materiales va a ser muy superior.
Hasta el momento, indicó, más de 900 familias recibieron materiales de construcción, mientras 289 casos de daños en viviendas ya fueron resueltos.
Villafaña enumeró los materiales entregados a la fecha, entre ellos acero (370 toneladas), madera, techos metálicos, tejas, módulos de puertas, ventanas, hidráulicos, sanitarios, llaves de agua, bombillos, bloques (105.305 unidades) y cemento (1.261 toneladas), entre otros.
También se enfatizó en la necesidad de agilizar los trámites establecidos para la certificación de los daños, la asignación de materiales, subsidios y créditos, de manera que el proceso no se extienda más allá de las 72 horas, dijo la titular de Finanzas y Precios, Meisi Bolaños.
Bolaños abundó acerca de las facilidades para las personas más vulnerables (madres con varios hijos, ancianos y jubilados), así como de las rebajas de precios de los materiales de construcción (50 por ciento) y de los tanques (70 por ciento), que serán asumidos por el presupuesto estatal.
Avances
Varios ministros explicaron de primera mano las medidas adoptadas en los diferentes sectores.
Ramón Pardo, jefe del Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil,valoró la inmediatez en la asistencia a los damnificados, la evaluación de los daños, así como la solidaridad, profesionalidad, rapidez y organización que permitieron “en apenas siete días la rehabilitación del 90 por ciento en todos los sistemas vitales para atender a la población”.
La atención a las personas lesionadas, la adopción de medidas para la continuidad de los servicios médicos, así como la situación epidemiológica y la lucha antivectorial en los municipios impactados por el tornado fueron destacadas por José Ángel Portal, el ministro de salud pública.
El tornado provocó la muerte de cuatro personas, mientras otras dos fallecieron como consecuencia de los traumas sufridos durante el evento meteorológico. De los 195 lesionados, 18 permanecen hospitalizados y de ellos cinco en estado grave, informó Portal.
Antonio Rodríguez, presidente del estatal Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, explicó los principales daños sufridos en las redes hidráulicas y las acciones realizadas para la recuperación, sobre todo en edificios multifamiliares, de redes hidrosanitarias y los tanques.
Aseveró que se cuenta con todos los tanques para dar solución a las pérdidas y roturas de esos depósitos y se terminan en lo fundamental la recuperación de los sistemas de distribución de agua en edificios de Regla y Guanabacoa y, el día 8, comenzarán las labores de ese tipo en Diez de Octubre.
En el caso de las comunicaciones, indicó Jorge Luis Perdomo, ministro del ramo, fuerzas de La Habana con el apoyo de brigadas de otras provincias han logrado hasta ahora restablecer casi la totalidad de los servicios de telefonía fija, recuperar la móvil, además de montar nuevas radio bases de la telefonía móvil.
Los cambios realizados en zonas de Diez de Octubre, donde cayeron más de 317 postes telefónicos, dijo Perdomo, permitirá comercializar nuevos servicios a los hogares.
La ministra de la Industria Alimentaria, Iris Quiñones, destacó que la recuperación mínima en las tres instalaciones dañadas ha permitido restablecer la producción. (2019)

El proceso de recuperación de La Habana tras el devastador tornado (VIDEO)

miércoles, 6 de febrero de 2019

Todo lo sólido se desvanece en el aire (I)


Sergio P. Páramo | 6 febrero, 2019 | Opinión


Puede resultar un poco desconcertante recibir un regalo en forma de libro titulado “Alienación y aceleración” junto a una navaja suiza y unas breves instrucciones indicando: “usar de manera combinada”. Por si no os ha pasado nunca algo semejante, voy a desmenuzar con vosotros parte del contenido del libro en las sucesivas líneas.

Su autor, el sociólogo Hartmut Rosa, sostiene que la época en que vivimos, denominada “modernidad tardía”, está asociada con un incremento tal de la vida nerviosa y de la velocidad del cambio de las experiencias sociales, que el desarrollo de nuevas formas de moralidad y solidaridad ya no son posibles. Sus tesis beben, por lo tanto, de autores clásicos como Marx, Durkheim o Weber, este último, por cierto, quien ya identificó la pérdida de tiempo como “el más mortal de los pecados”, en su famosa caracterización de la ética protestante como una “estructura moral de rigurosa disciplina temporal”.

La aceleración que vivimos proviene de los espectaculares cambios tecnológicos y sociales que hemos experimentado, provocando una especie de “contracción del presente”, así como de los extremados cambios en los ritmos de vida, generadores de nuevas modalidades de “hambre de tiempo”. En este contexto se define la aceleración como un “incremento del número de episodios de acción o experiencias por unidad de tiempo”.

En su opinión existen una serie de motores que producen la aceleración social. En primer lugar, la competencia, con las leyes de ganancia típicas de la sociedad capitalista considerando el “ahorro de tiempo” uno de los principales factores de ventaja competitiva, o con la constatación de que “hay que bailar más y más rápido, simplemente para poderse quedar en el mismo sitio” (“el competidor nunca duerme”).

En segundo lugar, la promesa de eternidad, en el sentido de que si nos tomamos la mitad de tiempo para realizar una acción, duplicamos la suma de la experiencia y en consecuencia de la vida de nuestro periodo vital. Siguiendo esta línea, podríamos vivir multiplicidades o hasta infinidad de vidas, dentro de un solo periodo vital, lógica que nos aboca a un voraz apetito por la vida que en lugar de ser satisfecho se frustra cada vez a mayor escala.

Y en tercer lugar el ciclo de la aceleración; no hay libertad para detenerse a descansar, parar la carrera y consolidar la posición. No hay punto de equilibrio, los avances tecnológicos no simplifican, multiplican las posibilidades y quedarse quieto con todo ese nuevo y permanente potencial equivale a quedarse atrás.

Con estos antecedentes, el autor incluye en el análisis los campos de la comunicación, la formación de opinión y la política, para sugerir que el conjunto de informaciones, razonamientos o decisiones no pueden ser ponderados adecuadamente a efectos de establecer, por ejemplo, escalas de bondad, ya que para poder hacerlo, no solo individualmente, sino colectivamente, se requeriría de una cantidad de tiempo inexistente (de hecho, cada vez se requiere tomar más decisiones en menos tiempo). En su opinión ya no es posible encontrar “la fuerza del mejor argumento”. El futuro político ha pasado a construirse a base de instintos, metáforas o imágenes sugerentes. O del aplomo de un líder y no de la exposición profunda y compleja de sus argumentos, lo que nos lleva a una era de volatilidad en la que la palabra se ha vuelto demasiado lenta para la velocidad del mundo.

Continuará con una segunda parte centrada en el totalitarismo y la alienación.

Nota: “Todo lo sólido se desvanece en el aire” es una expresión empleada por Marx y Engels en El Manifiesto Comunista para aludir a los cambios significativos de la trama temporal

La estabilidad financiera en tiempos anormales

Feb 5, 2019 KENNETH ROGOFF

CAMBRIDGE – Un decenio después de la crisis financiera global de 2008, las autoridades encargadas no dejan de asegurarnos que hoy el sistema es mucho más seguro. Los megabancos que estuvieron en el centro de la debacle han reducido su nivel de exposición al riesgo, y todos (inversores, consumidores y directivos de bancos centrales) siguen en alerta máxima. Los reguladores se han esforzado en asegurar más transparencia y rendición de cuentas en la industria bancaria. Pero ¿estamos realmente tan a salvo?

Normalmente uno diría que sí. Una megacrisis financiera global sistémica como la que estalló hace un decenio no es como la típica recesión de cada siete años. El hecho de que su frecuencia sea mucho menor tiene que ver con dos realidades: las autoridades responden con reformas para evitar que se repitan, y normalmente pasa mucho tiempo antes de que inversores, consumidores y políticos se olviden de la última.

Por desgracia, no vivimos tiempos normales. El manejo de crisis no se puede llevar en piloto automático, y la seguridad del sistema financiero depende crucialmente de la capacidad de quienes lo dirigen. Lo bueno es que en general, los principales bancos centrales todavía cuentan con personal y directivos de excelencia. Lo malo es que el manejo de crisis involucra a todo el gobierno, no sólo la autoridad monetaria. Y aquí hay amplio margen para la duda.

Claro que si la próxima crisis fuera exactamente como la anterior, las autoridades podrían limitarse a aplicar el manual que se elaboró en 2008, y es probable que la respuesta sea al menos igual de eficaz. Pero ¿y si fuera totalmente diferente, si se originara, por ejemplo, en un ciberataque a gran escala, o en un aumento global inesperadamente rápido del tipo de interés real, que sacudiera a unos mercados debilitados por deudas de alto riesgo? ¿Puede alguien decir honestamente que la administración del presidente estadounidense Donald Trump tiene la destreza y la experiencia para hacer frente a un colapso a gran escala? No hay modo de saberlo, porque la única crisis real que ha experimentado Estados Unidos hasta ahora durante la presidencia de Trump ha sido, pues, la presidencia de Trump.

El presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, Jerome Powell, y su equipo son de primera, pero ¿qué otros adultos habrá en la habitación si hubiera amenazas de una crisis financiera de procedencia externa? La Fed no puede lanzarse a la acción sola; necesita apoyo político y financiero del resto del gobierno. De hecho, hoy tiene menos margen de maniobra que en 2008, porque las reformas financieras aprobadas por la ley Dodd‑Frank de 2010 restringieron marcadamente su capacidad de rescatar instituciones privadas, aun cuando de no hacerlo todo el sistema corriera riesgo de colapsar. ¿Podrá responder un Congreso paralizado? ¿O acaso Steven Mnuchin, que antes de convertirse en secretario del Tesoro de los Estados Unidos fue productor en Hollywood, podrá inspirarse en el papel que tuvo en la película de 2016 “Rules Don’t Apply”?

Europa tiene problemas similares, o peores. Dada la profundización de la desconfianza y de las divisiones alentada por el populismo, es casi seguro que la resiliencia financiera es mucho menor que hace un decenio. Basta pensar en el Reino Unido, el otro gran centro financiero internacional, cuya élite política dejó al país al borde del abismo del Brexit. ¿Es posible esperar realmente que maneje con competencia una crisis financiera que demandaría decisiones políticas difíciles y agilidad de pensamiento? El RU tiene la suerte de contar con muy buen personal en su departamento de hacienda y en su banco central, pero ni los técnicos más brillantes tienen mucho margen de acción si los políticos no les dan respaldo.

En tanto, del otro lado del Canal de la Mancha, la profunda división por la coparticipación en los costos de la eurozona puede dificultar la implementación de una política convincente para hacer frente a un período de alta tensión. Por ejemplo, un aumento significativo del tipo de interés real global podría hacer estragos en los balcanizados mercados de deuda de la eurozona.

Pero ¿no es que faltan entre veinte y cuarenta años para la próxima gran crisis financiera importante y tenemos tiempo más que suficiente para prepararnos? Ojalá sea así, pero nada lo garantiza. Incluso si la regulación ha podido contener los riesgos bancarios, es probable que ahora las grandes fuentes de riesgo estén en el sistema financiero informal, menos regulado. Lo único que sabemos con certeza es que el sistema financiero global no para de crecer, y el endeudamiento global ya se acerca a los 200 billones de dólares. Aunque una mejor regulación financiera haya ayudado a evitar que ese crecimiento se traslade a un aumento del riesgo, nada indica tampoco que esté disminuyendo.

Por ejemplo, si bien el riesgo contabilizado de los grandes bancos hoy parece ser menor, los reguladores tienen que hacer grandes esfuerzos para vigilar el endeudamiento arriesgado que migró al sistema financiero informal y que puede inflarse con bastante rapidez (como aprendimos del peor modo en 2008). Los reguladores nos aseguran que los bancos cuentan con más protecciones en la forma de activos “líquidos” para hacer frente a corridas sobre los depósitos y problemas de refinanciación de deudas. Por desgracia, activos que son “líquidos” en tiempos normales suelen volverse muy ilíquidos en caso de crisis.

Las autoridades no se equivocan al decir que el sistema ha tenido mejorasdesde 2008. Pero las reformas fragmentarias que se han implementado no incluyen lo más necesario: obligar a los bancos a obtener una cuota mayor de su financiación mediante emisión de acciones (o reinversión de dividendos), como sostienen los economistas Anat Admati de Stanford y Martin Hellwig del Instituto Max Planck. Por desgracia, la combinación de un sistema financiero que no para de crecer y un entorno político cada vez más tóxico implica que la siguiente gran crisis financiera puede producirse antes de lo esperado.

Traducción: Esteban Flamini


KENNETH ROGOFF Professor of Economics and Public Policy at Harvard University and recipient of the 2011 Deutsche Bank Prize in Financial Economics, was the chief economist of the International Monetary Fund from 2001 to 2003. The co-author of This Time is Different: Eight Centuries of Financial Folly, his new book, The Curse of Cash, was released in August 2016.