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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

lunes, 30 de diciembre de 2019

Emprendedores cuecen pan aborigen en La Habana

Se trata del casabe, un plato que está prácticamente ausente del comercio y la gastronomía en Cuba, aunque puede ser clave para la seguridad alimentaria.

Galletas de casabe sobre dulce de boniato, conocido como boniatillo.
Foto: Archivo IPS Cuba
La Habana, 30 dic.- El casabe, un pan de yuca elaborado desde la etapa precolombina y aún con cierta presencia en la zona central y oriental de Cuba, cobra presencia en la región occidental de la mano de un septuagenario productor de Quivicán, en la provincia de Mayabeque.
“Soy quien produzco casabe en el único lugar de occidente donde se hace, en Quivicán”, contó a la Redacción IPS Cuba el ingeniero en telecomunicaciones Yoel Fontaine, de 74 años y devenido productor de la torta de yuca, en la provincia que colinda con La Habana.
 
Patrimonio inmaterial
En la prensa local, trascendió que investigadores de las provincias de Granma, Camagüey, Santiago de Cuba y La Habana elaboran el expediente y el acopio de pruebas y argumentos para declarar al casabe Patrimonio Cultural Inmaterial cubano.
Los estatales Centros Provinciales de las Casas de Cultura figuran entre los impulsores de la idea de reconocer un alimento presente en la cultura alimentaria desde la época precolombina, que fue un alimento fundamental para poblar las islas del Caribe y hasta en las naves de la colonización española luego del descubrimiento.
Es también conocido como pan de indios y su receta causa asombro pues el proceso convierte en alimento la yuca amarga, una especie vegetal venenosa para humanos y animales.

“El casabe es de oriente y como vimos que en occidente no lo había, desde hace tres años consideramos que era justo que lo tuvieran”, comentó Fontaine, quien es oriundo de esa zona del país pero desde hace muchos años se instaló en la provincia que colinda con la capital cubana.
“Tengo 74 años, pero todavía me siento joven. Mucha gente me critica, dice que tengo que tengo que estar en mi casa acostado, que si un viejo no puede estar promoviendo el casabe”, compartió el anciano.
Según cuenta, lo producen en la finca de su cuñado, nombrada Santa Mónica, en Quivicán, “en un burén (cazuela plana de barro) como en el tiempo de los aborígenes”, y tienen un grupo en la red social Facebook, que se llama Amigos del casabe.
Fontaine, quien dice descender de una taína casada con un francés, apunta que “el proceso es estratégico, hay algunos secretos industriales que no se pueden difundir”.
Sin embargo, compartió que usan yuca y sal, introducen la mezcla en un sebucán (suerte de colador largo para extraer el jugo del tubérculo) y lo exprimen con una prensa de tornillo.
De acuerdo con el productor, utilizan la yuca de la finca o de otros agricultores para hacer un pan que puede durar apto para el consumo dos o tres años.
Un mercado no para todos
“Producir casabe tiene un alto costo, hay que buscar la yuca, lavarla, pelarla, rallarla, prensarla. Producirla cuesta mucho porque los productos manufacturados cuestan mucho y donde encuentran un mercado más atractivo es en las paladares (restaurantes privados)”, explica.
En Bayamo, capital de la oriental provincia de Granma, donde antes se consumía con frecuencia, cada torta puede costar cinco pesos cubanos, puso como ejemplo el productor.
Fontaine hace las tortas tradicionales de 18 centímetros de diámetro y las troquela para hacer las galletas, el formato más usado en la gastronomía privada, aunque la grande también puede ablandarse en baño María para luego cortarse en cuñas.
“En las paladares la ponen con ropa vieja, con coco, con atún… siempre con algo que humedezca un poco el casabe”, dice el productor, quien tiene una licencia de trabajo por cuenta propia.
“Los turistas están comiendo mucho casabe en La Habana, hoy me hacen pedidos para 15 paladares. Les gusta… es una lástima que la gastronomía estatal no tenga el casabe en su programa. En La Habana, a los chef y cocineros en ningún curso le dieron casabe”, agrega.
El productor junto al chef William Frómeta.
Foto: Archivo IPS Cuba
Un plato desconocido
Willian Frómeta, de 32 años y graduado de la Escuela de Hotelería y Turismo del Comodoro, es el chef de un pequeño restaurante en La Habana Vieja, Café Barroco. Y asegura que supo realmente del pan aborigen cubano cuando entró al mundo de la cocina.
“Conocemos el casabe como una pequeña pincelada de las clases de historia… muchos jóvenes hoy no saben de qué se trata. Lo usan en la zona oriental para el desayuno o las comidas, como sustituto del pan, pero en occidente dejó de existir a mediados del siglo pasado, cuando las industrias y el pan de harina de trigo lo desplazaron”, compartió.
 
Primer Festival Nacional del Casabe
Los días 10 y 11 de abril de 2020, se prevé la realización en La Habana del Primer Festival Nacional del Casabe, para reivindicar los valores tradicionales de la cocina cubana.

“A mí, como chef, me ha dado muchas oportunidades de darle a mis platos una mejor decoración y degustación… puedo fusionarlo con todo. El turista internacional necesita conocer el casabe y más lo necesita el nacional”, considera.
Frómeta lo usa para tapas con ceviche de pescado, ropa vieja (carne ripiada en salsa de tomate), frijol colorado o en postres: con ralladura de coco con chocolate, dulce de boniato o coctel de frutas y está tratando de llevarlo a jóvenes que se forman como cocineros, entre ellos los del proyecto de desarrollo local La moneda cubana.
“En los planes educativos de la especialidad de cocina del casabe se habla poco… una pequeña reseña, no se estudia a profundidad, pese a que tiene mucha historia y combina con casi todo”, sostiene.
Sobre el casabe de Fontaine, su único suministrador de estas galletas, opina: “tiene muy buena calidad, es muy diferente a otros que he usado, porque cada cual tiene su propia receta. Hoy nuestro restaurante depende del casabe”. (2019)

LATINOAMÉRICA: Reservas internacionales totales en dólares 1960 - 2019 (...



https://www.youtube.com/watch?time_continue=270&v=3yyRJM6d-As&feature=emb_logo

Branko Milanović: “Con sus donaciones, los ricos compran políticas económicas que les benefician”

El economista sugiere en su último libro la creación de un “capitalismo popular” para atajar el crecimiento de la inequidad generado por la globalización.


Branko Milanović, economista serbio estadounidense.



El problema de la desigualdad es que los que mejor se ocupan de ella son los que la están disfrutando. Según Branko Milanović, en este mundo globalizado los partidos considerados de izquierda se han quedado sin ideas para atajarla mientras los millonarios siguen donando cantidades astronómicas a políticos, quienes, antes o después, les devolverán el favor. Como plasma en Capitalism, Alone: The Future of the System That Rules the World (Harvard University Press), en las presidenciales estadounidenses de 2016, el 0,01% más adinerado de la población aportó el 40% de las donaciones de campaña, y lo que “los ricos compran con sus contribuciones son políticas económicas que les benefician”.

El último libro del economista serbioestadounidense, que podría traducirse como “Capitalismo, a solas: el futuro del sistema que domina el mundo”, es otra vuelta de tuerca sobre la desigualdad, un tema que investiga desde que trabajaba como economista jefe de investigación en el Banco Mundial (hoy es profesor del CUNY Centro de Estudios de Posgrado de Nueva York). En este ensayo, la desigualdad le sirve como piedra de toque para juzgar las deficiencias de los dos sistemas en que divide al mundo: el “capitalismo meritocrático” de la democracia liberal, con EE UU como adalid; y el “capitalismo político” de China.

Ninguno de los dos sale bien parado. En nuestro liberal y meritocrático sistema, explica durante una entrevista telefónica, la culpa de la desigualdad está repartida. Entre los sospechosos habituales se destacan la concentración del capital en pocas manos y la superioridad de sus rendimientos con relación a los del trabajo. No son los únicos. Nuestro capitalismo también se distingue del clásico debido a los desmesurados sueldos con que se premió a una clase privilegiada que en el siglo XIX no se molestaba en trabajar, así como a la creación de un elitista sistema educativo difícilmente asequible para la clase media. Las prestigiosas universidades estadounidenses funcionarían así como centros de excelencia, pero también de criba. El objetivo: reservar esos puestos tan generosamente remunerados a los que previamente han pagado cientos de miles de dólares en formación.

Si las desigualdades no están hoy en los niveles del siglo XIX, dice en el libro, se debe a los impuestos y a los sistemas de reparto que aún mantenemos del “capitalismo socialdemócrata”, como llama al modelo que rigió en Europa y EE UU entre la Segunda Guerra Mundial y la revolución conservadora de los años setenta del siglo XX. El problema es que esas dos herramientas se han quedado cortas en el mundo globalizado. “En aquella época era más fácil diseñar políticas domésticas para mejorar la situación de un grupo determinado porque no había libre movilidad de capitales, entre otras cosas”, explica Milanović.

Entre la globalización, que se llevó muchos empleos fabriles; y los cambios tecnológicos, que descentralizaron los procesos; la unión de trabajadores sindicalizados bajo un mismo techo es toda una rareza hoy. Por eso Milanović considera poco viables las propuestas de partidos progresistas centradas en recuperar los sindicatos o en subir los desprestigiados impuestos de toda la vida. En cambio, los remedios que él prescribe tienen que ver con su diagnóstico particular de la desigualdad: mejorar notablemente la calidad de la educación pública para reducir la brecha con la privada de élite, y volver a gravar las grandes herencias para fomentar la movilidad social de los menos afortunados.

Pero tal vez su propuesta más original sea la relacionada con el capital. En vez de abolir la propiedad privada pide universalizarla lo máximo posible, de forma que las inversiones en activos financieros de mayor rentabilidad dejen de ser coto privado de los ricos. “Ya hay muchos casos de empleados con acciones de su empresa, pero mi propuesta es algo más amplia, que no se limite a la compañía en la que trabajas, porque lo más probable es que prefieras separar el riesgo de tu empleo del riesgo de tus acciones”, explica. En su plan de “capitalismo popular”, como llama a ese posible modelo, hay beneficios impositivos para los pequeños inversores y penalizaciones para los grandes, así como seguros respaldados por el Estado para evitar la pérdida de todos los ahorros en un mal día de los mercados.

Pero si es cierto que los políticos están en deuda con los millonarios, ¿cómo van a atreverse a subirles el impuesto a la herencia o a las ganancias de capital? Según Milanović, “con más participación en la política”. “Ya sé que parece la respuesta fácil pero el sistema sigue siendo democrático y las cosas pueden cambiar si hay participación y si los partidos que buscan reducir la desigualdad logran transmitir un mensaje que sea comprensible y viable y que solucione las preocupaciones económicas de la gente”.

Lo contrario de la participación, la desafección con el sistema, es lo que buscarían los países interesados en derivar hacia modelos similares al “capitalismo político” de China. A cambio de garantizarle al pueblo mayores tasas de crecimiento, el sistema tiene la ventaja de cimentar a su élite en el poder. Eso sí, con la amenaza de perder legitimidad siempre presente. En el capitalismo chino, a la desigualdad generada por los mayores rendimientos del capital y por las enormes diferencias entre sueldos hay que sumarle la que provoca una corrupción que es inherente a un sistema donde el Estado de derecho se aplica de forma discrecional.
Corrupción

Según Milanović, eso explica las purgas que el Gobierno chino aplica de forma periódica contra las autoridades que se hacen sobornar. El objetivo no es eliminar por completo la corrupción, porque eso significaría terminar con una arbitrariedad que la élite necesita para gobernar, sino dar lecciones ejemplarizantes para no perder legitimidad. “La desgracia de la corrupción en China es especialmente grave porque se suma a unos niveles de desigualdad que ya son altos, y el resentimiento por la injusticia de los grandes salarios se multiplica”, describe.

China es el más evidente, pero hay otros casos de capitalismo político. Vietnam, Malasia, Laos, Singapur y al menos seis naciones africanas también encajan en el criterio para formar parte del grupo: países capitalistas que, formalmente o de facto, son gobernados por un partido único que se perpetúa en el poder. Milanović no descarta una convergencia de nuestro sistema meritocrático hacia una plutocracia donde la élite económica también controle la política, pero no cree que sea el único escenario posible. “También podría haber una mayor democratización de China, o un mayor número de países replicando características del modelo chino para conseguir autonomía estatal y una alta tasa de crecimiento”, dice antes de recordar, con una frase, la cautela con que se debe tomar cualquier pronóstico: “A estas alturas, y según Keynes, deberíamos estar trabajando 15 horas por semana”.

Los placeres del sexo


SINE DIE  92
SD2
juan m ferran oliva                              diciembre 29 de 2019

Fra Luca Paccioli fue un italiano genial que vivió entre 1445 y 1517.  Recibió la influencia de numerosos sabios de la época. Destacó en las Matemáticas en su más amplia acepción. Su aporte práctico más notable es la partida doble de la Contabilidad,. Dura hasta nuestros días y ya era usada empíricamente con anterioridad. Paccioli la normó y divulgó en una extensa obra dedicada a la magia del debe y del haber. Profundizó en los libros Diario y Mayor, y en los inventarios, balances y comprobantes.

El llamado quinquenio gris ocurrió entre 1966 y 1970 y estuvo plagado de tan buenas intenciones como las que pavimentan el camino del infierno. El idealismo desbordado, la predisposición hacia las relaciones mercantiles y la pretensión de construir el comunismo saltando etapas, engendraron un estrambótico modelo de dirección. Esperpéntico lo llamaría Valle Inclán.  En el plano puramente ideológico reprimió a personas con supuestas debilidades ideológicas[1].  El aspecto económico no fue mejor. A fines de 1965 fue disuelto el Ministerio de Hacienda y agonizaron las funciones del Banco. El presupuesto de 1967 no llegó a aplicarse pues a mediados de ese año se habían eliminado los pagos y cobros entre empresas estatales[2]. Quizás lo más pintoresco dentro de este baile de idealismos fue la implantación del nuevo sistema contable simplificador de la secular partida doble.   Incluso sufrieron los estudios de contabilidad a pesar del prestigio que gozaba la Facultad de Ciencias Comerciales de la Universidad de La Habana. Hasta se le cambió el nombre a la profesión por el de Control Económico. En la Universidad de Oriente se eliminó la carrera. La profesión de contador se convirtió en poco menos que vergonzante. Colateralmente se agregó el apagón estadístico. En medio de la euforia estalló una política insostenible de gratuidades. En muchos lugares el control de entrada y salida de los trabajadores fue sustituido por el horario de la conciencia. Salarios y normas se desvincularon, se hipertrofió el pago de horas extra y se suprimieron los impuestos a los campesinos y los intereses a los préstamos bancarios. La disciplina laboral sufrió un deterioro sensible. Todo ello, unido al exceso de personal y las deficiencias en la oferta de bienes y servicios que ya asomaban críticamente, generaron un excedente enorme de circulante monetario. El dinero perdió utilidad como instrumento de estímulo.  Algunos soñaban con eliminarlo.  La industria azucarera logró mantener sus tradicionales controles contables y estadísticos de manera casi clandestina. Constituyó una notable excepción.

Con la zafra de los 10 millones terminó el aquelarre ideológico. En los años posteriores a 1970 se normalizó la situación. Se desfacieron algunos entuertos y regresó el interés por la indispensable Contabilidad. Actualmente se ha difundido y se dispone de personal calificado y suficiente.

Además de proveer el intercambio y el ahorro, la moneda sirve  como unidad de cuenta. Tras una larga ausencia, el US$ dólar entró a hurtadillas en la economía cubana en 1989 y circuló de manera informal. El humilde peso, de exclusivo uso interno, no se cotizaba contra ninguna moneda extrajera y en sus aventuras de estraperlo llegaron a pagarse más de 150 por cada dólar.

La despenalización de la tenencia de divisas, la apertura de un mercado en dólares y la introducción del CUC, divisa de andar por casa, lograron el equilibrio.  El humilde cup bajó a alrededor de 25 por dólar por obra del intercambio. Tanto él como el CUC se asemejan a un token[3], sólo que a nivel nacional.

En la esfera de  la producción se adoptó  una medida amable que olvidó las leyes del mercado. Consistió en equiparar graciosamente el peso cubano con el dólar. Tal falacia impide valoraciones objetivas. La Contabilidad exige información veraz. Es un registro histórico de la actividad económica y no un ejercicio de ficción. No pueden sumarse pesos con dólares pues responden a valores de cambio diferentes.

En su reciente informe a la Asamblea Nacional, el Ministro de Economía Alejandro Gil se refirió a la manipulación que en ocasiones sufren los estudios de factibilidad[4].  Expresó que no siempre constituyen la herramienta de trabajo necesaria y son apreciados, en ocasiones, como una formalidad para acceder a la aprobación de la inversión. Es cierto, pero su peor inconveniente no es la superficialidad sino la aberración monetaria señalada.

Asúmase, por ejemplo, que un producto tenga un costo de 70 cup y US$ 30. Según la metodología actual contabiliza un total de 100 pesos.  De adoptarse una tasa de cambio mínima de sólo 5 cuc por US$ 1, los US$ 30 se convertirían en 150 cup  y el costo total se elevaría a 220 cup. Estos, a su vez, según la tasa establecida, equivaldrían a  US$ 44. Se beneficiaría la exportación debido a la reducción de los costos, los paquetes turísticos incluidos. El inversionista extranjero resultaría estimulado pues su moneda se multiplicaría en forma de pesos. Su participación seria mayor y recibirá más dividendos (es el pago que debemos hacer por carecer de ahorro suficiente).

Como aspectos negativos resultaría el aumento de los costos internos que a la larga se convertiría en más inflación para la población. Las cuentas nacionales también sufrirían pues el PIB se reduciría al convertirse los cups en dólares para comparaciones internacionales[5].

Los pocos lectores que hayan accedido a estas notas, se habrán percatado que su titulo no tiene nada que ver con el contenido. Disculpen la argucia. Pretendía que les llegara el mensaje.  El sexo atrae a todos. la Contabilidad aburre a muchos. A mi entre ellos. Pero la situación contable actual de las empresas es la gran cagada que no se acaba de resolver. No me disculpen. Para quien desea ser leído vale todo, como en la guerra.


[1] En las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP).
[2] Informe Central del Primer Congreso del PCC. Diciembre de 1975.
[3] Antes de 1959, en algunas entidades capitalistas rurales se utilizaba un token como moneda de pago a los asalariados. Sólo era aceptable en la tienda patronal.
[4] Iinforme de Alejandro Gil Fernández, Ministro de Economía a la Asamblea Nacional. Diciembre 20 de 2019.
[5] Por ejemplo y siguiendo datos de ONU, el percapita de PIB para Cuba en 2014 era de $7.274. La simple reducción a 5 cup por 1 US$ lo convertiría a $5.920.


domingo, 29 de diciembre de 2019

La economía cubana durante el primer semestre de 2019 y su actualización (V Parte)

diciembre 24, 2019 José Luis Rodríguez, CubaPeriodistas
Como ya se ha señalado en esta serie de artículos sobre la economía cubana, existe un impacto negativo creciente de los factores externos sobre el desempeño registrado en el primer semestre del año, pero ese impacto se ha agudizado a partir del verano del 2019.
En efecto, a partir del mes de junio se aceleró la implementación de medidas de agresión a la economía cubana por parte de la actual administración de Estados Unidos. Entre esas medidas comienzan a aparecer los negativos efectos de la aplicación del Título III de la Ley Helms Burton sobre la inversión extranjera y sobre el costo del financiamiento externo requerido por el país.[1]
Pero sin dudas donde se han apreciado las mayores consecuencias negativas a corto plazo ha sido a partir de la persecución desatada por EEUU para impedir que lleguen los embarques de petróleo y sus derivados al país. Esta situación llevó a la adopción de medidas extraordinarias por el gobierno cubano desde el mes de septiembre, las que se han dirigido a reducir el consumo y ahorrar todo el combustible que sea posible, al tiempo que se diversifican las fuentes de suministro con compras a Rusia, Argelia y México, además de los suministros que se logren con Venezuela, a lo que se suma la producción nacional de petróleo crudo, que se encuentra en torno a 3,5 millones de toneladas anuales, con las que se cubre alrededor del 45% del consumo energético para la generación eléctrica.
Las afectaciones que se han registrado desde entonces en la economía pueden valorarse a través de la información brindada por el presidente Díaz Canel en sus palabras del 9 de octubre en la ANPP, cuando explicó que en un grupo de sectores se había trabajado con el 30% del combustible necesario en el mes de septiembre y que la disponibilidad para octubre era del 62% de lo requerido, tomando en cuenta lo que eso representa dada la absorción de una parte significativa de esa cifra por la generación eléctrica para evitar apagones en el país.
Por otro lado, el impacto en la población se ha percibido especialmente en el transporte público, ya que en septiembre se reportaba que del movimiento promedio de 1 millón 300 mil pasajeros diarios en La Habana, la cifra se ha reducido a entre 600 y 700 mil pasajeros.[2]
No obstante, frente a estas dificultades se han venido adoptando decisiones importantes. De tal modo, del crédito de 2 000 millones de dólares otorgado por Rusia en el 2018, se dedicará una parte sustancial para la recapitalización de las centrales termoeléctricas de Mariel y Santa Cruz del Norte. Entre estas y otras inversiones en proceso, se espera poder ahorrar por menores importaciones de combustibles, unos 1 800 millones de dólares en el mediano plazo debido a la elevación de la eficiencia energética de las nuevas máquinas generadoras.
Todo esto se combina con la aceleración de las inversiones en las fuentes renovables de energía (FRE) para producir electricidad, que ya cubrieron el 4,3% de la generación en el 2018. A través de las FRE se debe alcanzar la generación eléctrica en un 24% para el 2030, mediante la inversión de 3 700 millones de dólares. El uso de la energía renovable debe producir un significativo ahorro en el costo de la energía entregada, que hoy es de 0.21 USD por KWH. Así por ejemplo, en el caso de la energía fotovoltaica ese costo se reduce a 0.06/0.07 USD. Adicionalmente –y no es un dato menor- se evita la contaminación ambiental que generan los hidrocarburos actualmente.
En medio de la actual coyuntura también se aprobó en octubre la venta en USD a la población de bienes de consumo duradero, tales como refrigeradores, televisores y aparatos de aire acondicionado, así como piezas de repuesto para el transporte automotor, motos y ciclos eléctricos a precios competitivos. Esta medida cubre dos objetivos: enfrentar mediante la competencia estatal la entrada al país de importaciones no comerciales de estos artículos por personas naturales que las realizan con ánimo de lucro y que son adquiridos en USD en el área. Al mismo tiempo se retiene en el país una suma significativa de divisas para su uso de acuerdo a las necesidades de toda la sociedad. Baste señalar que –según fuentes panameñas- los viajeros cubanos adquieren mercancías para vender en la Isla solo en ese país por unos 240 millones de dólares anuales.
Otras medidas adoptadas recientemente se han dirigido a crear las condiciones para colocar a la empresa estatal en el mismo plano de oportunidades que hoy disfruta el sector no estatal. Para ello se han acordado medidas que permitirán la retención de una parte de las utilidades en aquellas empresas que –mediante una gestión adecuada y con productos o servicios creados de forma eficiente- puedan sustituir importaciones competitivamente en segmentos priorizados de la economía nacional.
De tal modo, es preciso avanzar con la mayor agilidad posible, valorando adecuadamente costos y beneficios de las medidas a implementar, pero sobre todo, creando las condiciones para que las decisiones que se adopten cumplan sus objetivos adecuadamente, modificando lo que sea necesario para ello.
En tal sentido, las enseñanzas del Comandante en Jefe Fidel Castro durante los duros años del Período especial resultan hoy un referente obligado para la compleja realidad que enfrentamos.
Diciembre 11, 2019.
 Referencias
[1] Se estima que el país debía pagar una sobretasa de interés en sus créditos que alcanzaba el 9.23% por  encima de la tasa de interés del mercado antes de la actual coyuntura. Hoy esa sobretasa es superior.
[2] Ver El transporte no se detendrá, Juventud Rebelde, 13 de septiembre del 2019
José Luis Rodríguez
José Luis Rodríguez
Asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial (CIEM). Fue Ministro de Economía de Cuba.

Las grandes fortunas y la década perdida en EE UU

Muchos de los ataques que recibe Elizabeth Warren se deben a una reacción visceral por sus críticas a los altos patrimonios



La candidata demócrata Elizabeth Warren. JEFF TOPPINS (EUROPA PRESS)

Elizabeth Warren está recibiendo muchos ataques en los medios. Algunos de estos ataques reflejan, sin duda, errores de campaña. Pero en buena parte son una especie de reacción visceral a las críticas de la candidata respecto a la excesiva influencia de las grandes fortunas en la política, un argumento que, de hecho, se ve confirmado por esta reacción.

Es cierto que al comienzo de su trayectoria política Warren, como casi todos los demás, realizó campañas para recaudar fondos de donantes ricos. ¿Y? Las acusaciones de incongruencia son muy a menudo una treta periodística, una forma de no abordar el fondo de lo que dice un candidato. Al fin y al cabo, los políticos deberían cambiar de opinión cuando hay una buena razón para hacerlo. 

La pregunta debería ser si Warren hizo bien al anunciar el pasado febrero que dejaría de recaudar fondos de millonarios. Más en general, ¿tiene razón cuando dice que los ricos tienen demasiada influencia política?

Y la respuesta a la segunda pregunta es con toda certeza que sí. Lo primero que hay que saber de los muy ricos es que, desde el punto de vista político, son diferentes de usted y de mí. No se dejen engañar por el puñado de prominentes multimillonarios progresistas o progresistoides; los estudios sobre la política de los ultrarricos muestran que son muy conservadores, que están obsesionados con las rebajas de impuestos, que se oponen a la regulación medioambiental y financiera, y que tienen muchas ganas de recortar los programas sociales

Lo segundo que necesitan saber es que los ricos consiguen a menudo lo que quieren, incluso cuando la mayor parte de la ciudadanía quiere lo contrario. Por ejemplo, una gran mayoría de votantes —incluida una mayoría de quienes se declaran republicanos— cree que las grandes empresas pagan demasiado poco en impuestos. Pero la política interior que ha definido al Gobierno de Trump ha sido una enorme rebaja de impuestos a las grandes empresas.

O por tomar un asunto que le interesa mucho a Warren: la mayoría de los estadounidenses, y entre ellos un gran número de republicanos, está a favor de endurecer la regulación de los grandes bancos, y sin embargo, incluso antes de que Donald Trump asumiera el cargo, las normativas relativamente suaves que entraron en vigor a raíz de la crisis financiera de 2008 estuvieron sometidas a un ataque político constante.

¿Por qué ejerce un número tan reducido de ricos tanta influencia en lo que se supone que es una democracia? Las aportaciones de fondos a la campaña electoral son solo una parte del relato. Igualmente importante, si no más, es la red de fundaciones, grupos de presión y demás que modelan el discurso público y que están financiados por milmillonarios. Y está también la puerta giratoria; es deprimentemente normal que ex altos cargos de ambos partidos pasen a colaborar con grandes bancos, multinacionales o consultoras, y la perspectiva de ese empleo no puede sino influir en la política cuando aún ocupan su cargo público.

Y, por último, pero no menos importante, la información política de los medios de comunicación parece reflejar con demasiada frecuencia los puntos de vista de los ricos. Fijémonos, por ejemplo, en la cuestión de las políticas para combatir el desempleo. El paro en EE UU está ahora en un mínimo histórico —solo el 3,5%— y ese bajo desempleo se está consiguiendo sin ninguna señal de inflación galopante, lo que nos dice que podríamos haber conseguido esta clase de resultados todo el tiempo. ¿Recuerdan cuando algunos como Jamie Dimon, consejero delegado de JP Morgan Chase, nos decían que el desempleo elevado era inevitable debido al "desfase de aptitudes"? Estaban equivocados.

Pero se ha tardado mucho tiempo en llegar hasta aquí, porque el desempleo ha descendido muy lentamente tras el máximo alcanzado después de la crisis. La tasa media de desempleo en la pasada década fue del 6,3%, lo que se traduce en millones de años-persona de paro gratuito.

¿Por qué no nos recuperamos más deprisa? La razón más importante fue la austeridad presupuestaria, supuestamente para reducir el déficit, que supuso un lastre constante para la economía desde 2010. ¿Y quién estaba obsesionado con los déficits presupuestarios? Los votantes en general, no; pero los estudios indican que, incluso cuando el desempleo estaba por encima del 8%, los ricos consideraban que los déficits presupuestarios eran un problema mayor que la falta de puestos de trabajo.

Y los medios se hacían eco de estas prioridades, tratándolas como si fueran la única posición razonable, y no las preferencias de un pequeño grupo de votantes. Como señaló por aquel entonces Ezra Klein, de Vox Media, en lo referente a déficits presupuestarios parecía que no eran aplicables "las normas habituales de neutralidad informativa"; a menudo los periodistas defendían opiniones políticas que eran, en el mejor de los casos, controvertidas, que la ciudadanía en general no compartía, y que, como sabemos ahora, eran esencialmente erróneas.

Pero eran las opiniones políticas de los ricos. Y en lo que respecta al tratamiento de opiniones políticas divergentes, a menudo los medios de comunicación conceden a algunos estadounidenses un trato más igual que a otros. Lo que me devuelve a la campaña electoral de 2020. A lo mejor no están de acuerdo con las ideas progresistas que nos llegan de Elizabeth Warren o Bernie Sanders, lo cual está bien. Pero los medios de comunicación le deben a la ciudadanía un debate serio sobre estas ideas, no un rechazo forjado por una combinación del reflexivo "sesgo centrista" y la suposición consciente o inconsciente de que cualquier política que disguste a los ricos debe de ser irresponsable.

Y cuando los candidatos hablan de excesiva influencia de los ricos, ese tema merece también una discusión seria, no los golpes bajos que hemos visto últimamente. Sé que este tipo de debate molesta a muchos periodistas. Y esa es precisamente la razón por la que necesitamos tenerlo.

Paul Krugman es premio Nobel de Economía.

© The New York Times, 2019.

A más bloqueo, más resiliencia (+ Infografías)

En 2019 la economía cubana no decreció y el bienestar social siguió su ritmo ascendente, de forma modesta, pero sostenida. Un vistazo somero al comportamiento de algunos indicadores económicos y sociales de 2015 a 2019, o cómo, a pesar de las agresiones, seguimos avanzando
 

Autor:

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La capacidad del pueblo cubano para sobreponerse al reforzamiento del bloqueo económico, comercial y financiero del Gobierno de Estados Unidos volvió a quedar demostrada en 2019. Nuestra economía no decreció, y el bienestar social siguió su ritmo ascendente. Fue de forma modesta, pero sostenida.
La administración norteamericana se ha empeñado en recordarnos a los más viejos (o al menos a quienes se les había «medio que olvidado» o se estaban haciendo «los chivos con tontera») y en demostrarles vívida y sufridamente a los más jovencitos, que el bloqueo es la primera y principal causa de que no nos hayamos desarrollado más, ni tampoco incrementado en lo deseable los niveles de prosperidad económica y social que nos merecemos.
A lo interno, problemas, trabas, burocracia, esquematismos, pensamientos adocenados… tenemos a tutiplén y deberíamos resolverlos definitivamente, pero «verde con puntas negras… ».
El año termina y es bueno reiterar algunas de las medidas adoptadas por la Casa Blanca en el período en su inútil intento por asfixiarnos, aunque nos han hecho un daño grande:
  • Activación del Título III de la Ley Helms-Burton para frenar el auge de la inversión extranjera e incrementar los costos de los financiamientos externos.
  • Reducción del envío de remesas desde Estados Unidos a personas en Cuba a solo mil dólares por trimestre.
  • Prohibición de viajes en cruceros desde Estados Unidos y de los vuelos aéreos desde allí a las provincias, excepto La Habana.
  • Reactivación de la prohibición a entidades de terceros países de vendernos bienes que contengan más del diez por ciento de componentes estadounidenses.
  • Reactivación de la prohibición de que bancos intermediarios estadounidenses acepten los pagos en dólares entre bancos cubanos y bancos de terceros países.
  • Persecución y castigo para impedir la llegada de combustibles (el país ha tenido que funcionar en varios meses con menos del 50 por ciento de los hidrocarburos que necesita).
  • Continuo engrosamiento de la espuria lista de entidades y personas bloqueadas financieramente por la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro.
Son muchas más. Como señalaba el Presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en el discurso de clausura del 4to. Período Ordinario de Sesiones de la 9na. Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el escalamiento de la agresión de Estados Unidos mantuvo un ritmo a razón, prácticamente, de «una medida por semana; es decir, una “vuelta de tuerca” cada siete días para asfixiar a nuestra economía».
El país, sin embargo, mantuvo su vitalidad, y el pueblo y el Gobierno incrementaron a niveles insospechados —para quienes creyeron que íbamos a flaquear— la capacidad de resiliencia.
El Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua define la resiliencia, en primer término, como la capacidad «de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos».
La segunda acepción refiere la capacidad «de un material, mecanismo o sistema para recuperar su estado inicial cuando ha cesado la perturbación a la que había estado sometido».
Esta no se aplica a nuestro caso. No vamos a volver a la «posición inicial». Nunca lo hemos hecho. Cada año, «gracias» al bloqueo, hemos tenido que superarnos a nosotros mismos. Nos curtimos más y nos volvemos más sabios.
Cuba seguirá adelante, rumbo al desarrollo y la mayor prosperidad posible. Será, como siempre ha sido, con o sin Estados Unidos, y a pesar de tener en contra a sus gobiernos y grupos de poder hegemónicos. No es «fácil» para nosotros —nunca lo ha sido—, pero quienes más están perdiendo aquí son el empresariado norteño y, lamentablemente, el pueblo estadounidense.
A continuación les ofrecemos, en una composición de textos y gráficos, algunos indicadores económicos y sociales de 2015 a 2019, para facilitarles una comparativa sobre el transcurrir de estos hechos en el período.

2019: Más salario y mayor empleo

Entre las medidas más esperadas por la población, este año se incrementó el salario a los trabajadores del sector presupuestado y a grupos de pensionados.
No fue una reforma, pero el salario medio en el sector presupuestado subió de 667 pesos mensuales a 1 067 pesos, mientras que el ingreso medio por este concepto entre los trabajadores de los sectores estatal (presupuestado y no presupuestado) y mixto se situó en 877 pesos, según cifras preliminares.
En el año que termina la ocupación laboral creció en alrededor de 32 500 puestos, unos 12 500 en el sector estatal y unos 20 000 en el no estatal. La población ocupada se situó así en 2019 por encima de las 4 500 000 personas.
Entre las causas de este incremento en el número de trabajadores estuvieron las nuevas inversiones que entraron en operación, el perfeccionamiento sostenido de las formas no estatales de gestión económica, y el retorno a sus antiguos oficios de personas que estaban desempleadas, ante el estímulo de los nuevos salarios en el sector presupuestado.

Turismo: La locomotora «pita» claro y fuerte

A pesar de que el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero del Gobierno de EE. UU. se cebó contra el sector del turismo, se estima que este año arriben a nuestras tierras unos 4 300 000 visitantes internacionales.
No se alcanzará lo previsto, que era más de cinco millones, pero será una derrota —otra más— para la Casa Blanca. El desarrollo del turismo continúa. Ha de convertirse en la locomotora de mayor potencia de la economía, generando más riquezas para el pueblo, tanto por sí como por los encadenamientos productivos con la industria, la agricultura y otros servicios.
El estadounidense es el «mercado natural» de visitantes internacionales para el Caribe, y por lo tanto, para Cuba, pero para Washington constituye un instrumento político para atacarnos. No obstante, las potencialidades del sector, como ha venido demostrando desde el inicio de su desarrollo en los años 90 del pasado siglo, será a pesar de ellos.
El mercado de EE. UU. ha ocupado tras el auge de 2015, en cuanto a arribo de visitantes, una participación moderada (menos del 14 por ciento) en comparación con el resto de los emisores.
Es este, empero, un área económica sumamente compleja, muy vulnerable a los avatares de la economía mundial y a sus crisis, que fue una de las causas de la caída en la llegada de vacacionistas de otras regiones, especialmente de Europa, en los años recientes.
A lo anterior se sumó la reanimación del turismo en la cuenca del mar Mediterráneo, incluida África del Norte y Medio Oriente tras la debacle que sufrieron esos destinos con las llamadas primaveras árabes y las guerras provocadas por EE. UU. en varios países de la zona, lo cual llevó a una relocalización de parte del turismo europeo hacia otros destinos, incluido el Caribe y dentro de él Cuba.
Como somos un turismo preferentemente de sol y playa, también nos afectan eventos climatológicos extremos, como el huracán Irma en 2017, que dañó severamente la costa norte de la Isla, donde está la principal infraestructura hotelera, y condujo a una disminución de arribos en el último trimestre de ese año y el primer semestre de 2018. Pero nos recuperamos.
Muchos son los desafíos, mas Cuba no renuncia —no puede— a un auge turístico sin precedentes y modélico. Pero el sector tiene un gran reto: incrementar la calidad y la diversidad de sus ofertas de bienes y servicios. Así que, manos a la obra.

Cuba es casa

En 2019 se construyeron 43 700 viviendas, entre estatales, por esfuerzo propio y subsidios (células básicas habitacionales —CBH—). También se resolvieron más de 47 000 afectaciones provocadas por eventos climatológicos.
Los nuevos hogares al cierre de 2019 superaron en 10 801 lo previsto para el primer año de la implementación de la Política Nacional de la Vivienda, incluido la terminación de 11 525 CBH para personas de bajos ingresos necesitadas de una morada.
Si se mantuvieran los ritmos crecientes en este sector, podríamos resolver en menos de diez años (plazo general previsto en la Política) el déficit habitacional del país, que según la Política asciende a 929 695 necesidades de viviendas: 527 575 a construir y 402 120 a rehabilitar.

Y resistimos, y nos desarrollamos

Las inversiones en el año que termina cerrarán con montos superiores a los 10 000 millones de pesos, no obstante que algunas debieron paralizarse o ralentizarse. Superaron en varios cientos de millones las de 2018.
También entraron en operación nuevas industrias, vitales para la economía, como la planta de Cloro Sosa de Villa Clara (su entrada en funcionamiento, por solo citar un ejemplo, significará el ahorro de más de 20 millones de dólares por concepto de importaciones); la fábrica de fertilizantes nitrogenados —NPK— de Cienfuegos, y la fábrica de pañales desechables de la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM), entre otras.
Por otro lado se incrementaron y diversificaron las exportaciones, con especial destaque de la industria agroalimentaria.
Desde una perspectiva de mayor bienestar social, continuaron, además, las inversiones en el sector hidráulico y la reanimación de pueblos y ciudades.
La informatización de la sociedad sigue a toda marcha. Y no es a paso de «bit», sino de «megas». Un ejemplo: se habilitaron unas 600 000 nuevas líneas móviles. El año cerró con seis millones de líneas telefónicas activas solo en ese servicio.

Cuba: Buena inversión

  • En los albores de la década del 90 del pasado siglo, Cuba inició su estrategia hacia la inversión extranjera directa (IED), y en 1995 se aprobó la primera ley para el sector.
  • En 2014 se proclamaría una nueva legislación, la Ley No. 118. De entonces a octubre de 2018 se había logrado más de 20 reinversiones, más de 40 negocios en la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM) y operaba más de un centenar de emprendimientos con capital foráneo en el resto del país.
  • En 2018 se aprobaron más de una treintena de nuevos negocios, varios de ellos en la ZEDM, y se encontraban activas unas 200 entidades con IED en diversos sectores.
  • En el primer semestre de 2019 se aprobaron nuevos proyectos de IED y se autorizaron prórrogas de negocios ya establecidos. Al cierre del año, en la ZEDM operaban más de medio centenar de entidades.
  • En el contexto de Fihav 2019 se divulgó la Cartera de oportunidades 2019-2020, contentiva de 460 proyectos —47 en la ZEDM— con un monto de inversión estimado en unos 11 745 millones de dólares, 174 millones más que en la versión anterior.

( Tomado Juventud Rebelde)