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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

miércoles, 30 de diciembre de 2020

El ojo del canario es el poder revolucionario


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Dec 30 · 18 min read

Por Juan Valdés Paz



Palabras leídas por su autor durante la primera sesión del Ciclo-Taller: «Problemas y desafíos de la democracia socialista en Cuba hoy», desarrollada en el Instituto Cubano de Investigación Cultural (ICIC) “Juan Marinello”, La Habana, 9 de diciembre de 2020.

Antes de hacer mi exposición quisiera llamar la atención, me llama a mí la atención, sobre la forma en que hemos colocado las sillas en el salón, lo que lo hace mucho más parecido a un ágora. Por ello y a propósito del tema que hoy nos ocupa, quisiera hacer una anécdota que seguramente muchos conocen, que es la del Cardenal Cisneros, Consejero de las monarquías de los Austrias y un grande de España. Un cortesano quiso hacer una gran fiesta con toda la nobleza, como diríamos nosotros ahora «para anotarse una pata», y tuvo mucho cuidado de ordenar los puestos de la mesa según como él entendía la jerarquía de los invitados. Iniciado el banquete, el anfitrión se da cuenta de que un cardenal es un príncipe de la Iglesia y de pronto se le reveló que Cisneros era el que más jerarquía tenía de los allí reunidos y, sin embargo, no estaba a la cabecera de la mesa. Por lo tanto, se pasó todo el tiempo del banquete tratando de ver cómo le pedía excusas al Cardenal. Por fin, cuando lo creyó oportuno le dijo, «monseñor, perdóneme, usted debiera estar presidiendo, estar en la cabecera de la mesa» y Cisneros le respondió «no te preocupes hijo, que la cabecera de la mesa está donde yo me siente». Creo que todos podemos sacar de esta anécdota nuestras respectivas conclusiones.

1. Introducción

Hay muchas inquietudes sobre el tema que nos convoca, he escuchado muchas inquietudes, que me es imposible pretender siquiera satisfacerlas y había pensado que mi contribución, un poco, sería presentar una visión desde las ciencias sociales sobre este tema de la democracia, que es un tema que aparece reiteradamente no solo en las discusiones más recientes, sino desde siempre entre nosotros: que si falta democracia, cuánta más democracia, qué democracia, la democracia de quién — de los de arriba, de los de abajo, de los del medio — en fin… Y porque también es el tema más recurrente de las ciencias políticas; la mitad de cualquier biblioteca de ciencias políticas está dedicada a la democracia. Y porque también es un tema que tiene 2.000 años de discusión, desde los griegos hasta nosotros.

De manera que no nos encontramos con un tema fácil, más bien un tema muy complejo, con muchas aristas, etcétera y, además, tratado y maltratado a lo largo de esta historia. Yo diría al respecto lo siguiente:

Hay una dimensión, digamos, ideal en el tema de la democracia y una dimensión más realista de lo que ha pasado con este tema en la historia. Desde el punto de vista ideal, de la teoría, de las ideas, la cuestión de la democracia tributa a las distintas filosofías políticas que han existido y coexistido. No hay una definición de la democracia por fuera de una filosofía política en particular. De manera que cada filosofía política le da una connotación al término y lo utiliza ad hoc.

Lo segundo es que — voy a ser muy puntual, perdónenme que no emplee muchos argumentos — viendo el conjunto de esas ideas, una manera de simplificarlas es representarlas como dispuestas a lo largo de un eje que tiene en uno de sus dos extremos todas las ideas que identifican a la democracia como una forma de ordenar a las instituciones políticas, como una forma de Gobierno. Y en el otro extremo de dicho eje están las propuestas, las ideas, las filosofías que tratan a la democracia como un ordenamiento de la sociedad, no de lo político, sino de la sociedad. Como ustedes ven son dos figuras polares, dos interpretaciones polares del término y, seguramente, la verdad práctica estará en el punto medio de ese eje y que es, un poco, lo que hemos dado en llamar una democracia popular, una democracia que tiene en cuenta tanto su presencia en las instituciones como su realización en la sociedad. Esta, digamos, es una manera de sintetizar la caracterización ideal del tema.

Lo otro que quiero decir muy rápidamente es que, en esos extremos, en cada uno de ellos, podemos colocar al liberalismo, o a las distintas variantes del liberalismo; y en el otro extremo, el comunismo, el anarquismo y quizás alguna otra corriente que se me olvide.

Pero lo interesante es que ninguno de los extremos, ni el liberalismo ni el socialismo, han realizado la democracia; lo cual introduce el tema de la realización de la democracia en la historia. Por tanto, más que hablar de democracia, creo yo, habría que hablar de desarrollo democrático. ¿Cuál es el grado de desarrollo democrático alcanzado, según su propia filosofía, en las respectivas sociedades?

Si los liberales creen que su propuesta es la democracia, bueno, ¿cuánto la han realizado? Y viceversa, si se trata de la propuesta comunista, ¿en qué medida la hemos realizado? Yo creo que esta noción de desarrollo democrático permite pasar de la discusión de las ideas a la historia de los procesos históricos reales.

La otra observación con respecto a esto es que, examinando la historia, la realización de los ideales democráticos ha sido casi siempre, por no decir que siempre para no ser dogmático, el resultado de las luchas populares. Nunca la realización de los ideales democráticos ha venido de arriba, de los sectores dominantes de las sociedades. Siempre ha sido el resultado de la actividad, la demanda, la lucha de los sectores populares.


De manera que me parece que es el pueblo, el soberano, los ciudadanos, los actores fundamentales llamados a realizar la democracia y eventualmente, alcanzar un mayor desarrollo democrático.

Agregaría, para terminar este pequeño escorzo teórico, la idea de que la forma política que ha permitido en la historia realizar, en algún trecho, estos ideales democráticos es la forma republicana. Nosotros no logramos siempre armonizar la idea o los ideales democráticos con la forma republicana de organizar la sociedad. No una forma de gobierno, sino una forma de organizar la sociedad. Lo dejo ahí como una incitación para la reflexión.

2. El debate de la modernidad

Esto me permitiría entonces decir lo siguiente. Siendo estas las concepciones polares, a que me refería antes, propuestas liberales, propuestas socialistas, una de las cosas que debemos observar es que en esta batalla de ideas, en la que siempre estarán presente estos polos, se ha vivido a lo largo de la modernidad una confrontación de aspectos esenciales de las propuestas de unas concepciones y de otras. Esto sería muy extenso, pero querría al menos de una manera muy puntual llamar la atención sobre algunos de los términos contrapuestos de una y otra de estas versiones.

Mientras que el liberalismo reclama libertades, que siempre son libertades individuales y políticas; el socialismo reclama las mismas libertades, las adecúa a los derechos humanos y agrega a las libertades individuales y políticas los derechos socioeconómicos y culturales. Es decir, que tenemos una propuesta más compleja de qué serían las libertades democráticas para el socialismo.

Mientras que el pensamiento liberal concilia su propuesta con la desigualdad social, le corresponde al socialismo vincular la realización de la democracia a la igualdad y mejor, a la equidad social.

Vale lo mismo, las dos comparten la idea de la representación; pero la versión socialista insiste — volveré sobre esto más tarde al referirme a Cuba — sobre el concepto de participación, una democracia es socialista en la medida que es más participativa. Los dos comparten la idea de un gobierno representativo, pero los gobernantes en la propuesta liberal son auto-responsables, y en la propuesta socialista están, además, bajo el mandato imperativo de sus electores, a los que rinden cuenta. Está claro, vuelvo a insistir, que estas propuestas son metas por alcanzar.

El pensamiento liberal le da mucha importancia — y desgraciadamente no se la ha dado lo suficiente, pienso yo, el pensamiento socialista — a las cuestiones procedimentales: la importancia de los procedimientos cuando de democracia hablamos; sobre todo cuando hablamos de realizarlas. Y a lo que ya conocemos más o menos tradicionalmente por parte de la propuesta liberal: elecciones, voto universal, candidatos propuestos por partidos políticos y un elector restringido, porque siempre hay una exclusión de posibles electores; en la propuesta socialista se comparten los de las elecciones y el voto universal, pero la candidatura no debe ser producida por partido político alguno y, finalmente, los votantes no deben ser restringidos, y todas las categorías sociales deben fungir como electores. Más o menos sobre estos puntos gira gran parte del debate.

Llamo la atención acerca de lo que llamaría la coherencia entre estas propuestas. No nos podemos comprar nada más un pedazo del pastel, ser liberales o socialistas; o socialistas y liberales. Es decir, hay una propuesta que integra estos puntos, de uno y otro lado, y eso es lo quiere decir la batalla de ideas. No podemos terminar la discusión con uno solo de los temas, si no nos interrogamos acerca de qué está pasando con los demás.

Una manera de resumir el debate anterior, para seguir adelante, sería definir la «democracia» como el conjunto de: el ejercicio de todos los derechos humanos; la equidad o justicia social; la representación efectiva; y la participación. Estos serían los contenidos fundamentales de lo que vamos a entender por democracia.

3. La democracia en Cuba

Esto me lleva a entrar al tema Cuba. Hay una historia de la democracia en Cuba; esto es importante retenerlo, hay una historia de la democracia en Cuba. No voy a regresar al siglo XIX porque todos sabemos que las luchas de independencia enarbolaron el tema de la democracia como parte del programa independentista libertador. No me detengo en eso, pero me voy a detener en lo que tuvimos de República prerrevolucionaria, a la que podemos llamarle de cualquier manera y una de ellas es nuestra República liberal. Considero importante esto porque, en muchas discusiones, parecería como si la cultura política cubana no tuviera una experiencia de democracia liberal.


Ya hemos vivido una democracia liberal.

Se puede decir que fue imperfecta, como era de esperarse; y que podría ser mejor, lo cual cabría discutir; pero es importante en cualquier debate retener que una de las cosas que tenemos que hacer hoy es superarla; qué debió hacerse y qué se ha hecho, creo yo, en gran medida; y en todo caso quedarían siempre las tareas pendientes para tener una democracia superior a la democracia liberal que tuvimos antes de la Revolución. Esa democracia liberal, los historiadores podrán argumentar mejor que yo en qué consistía, primero era un experimento de democracia que tenía de trasfondo un capitalismo dependiente, la dominación imperialista y el alineamiento de los sectores dominantes de la sociedad cubana a esas condiciones de dependencia y de dominación. La democracia liberal no eran todos estos principios declarados, sino esa puesta en escena. Esa puesta en escena en la historia real de Cuba y de alguna manera la Revolución de 1959 venía o tenía — obviamente, podemos recordar el Programa del Moncada — como primera tarea la superación de esa secuela de limitaciones históricas a la realización de la democracia.

A mí me parece que la cuestión más importante a tener en cuenta es que con el advenimiento de la Revolución se constituye un poder revolucionario y que ese poder revolucionario es, como le gusta decir a los filósofos, «la condición de posibilidad» de la democracia en Cuba, al menos, ese es mi criterio.

Sin el poder revolucionario no hay nada de lo que hemos dicho, no hay desarrollo, no hay independencia, no hay antimperialismo, no hay un poder al servicio de las grandes mayorías del país, no hay nada de eso.

Y si no hay nada de eso entonces es difícil saber de qué estaría basada la democracia que pretendemos o cuál es el desarrollo democrático posible. Entonces me parece que el ojo del canario es el poder revolucionario, que es el que hace posible todo lo demás y a quien hay que demandarle que realice la democracia que prometió.

El otro aspecto que querría tener en cuenta, ya hablando del periodo revolucionario de esta historia, es que además de superar la experiencia de la República liberal debía asumir el desafío socialista.

No estoy hablando del socialismo realmente existente, como dijo Brezhnev, sino del socialismo que nos prometimos todos. Aquel que Rosa Luxemburgo definía como la posibilidad de una «democracia plena».

Podemos discutir qué queremos decir con democracia plena, a dónde llega la plenitud, pero esa es la meta del socialismo que tenemos. Le hemos ofrecido a la sociedad una democracia plena y el desarrollo democrático al que aspiramos, el que necesitamos y el que esperamos, es el de alcanzar una democracia plena.

Sin embargo, el alcanzar esta meta, este desarrollo democrático, ha enfrentado y enfrenta numerosos obstáculos. El compañero Germán [Sánchez Otero] se va a extender mucho más en estos desafíos de una democracia en Cuba, pero voy a mencionar puntualmente algunos:

Primero, todo examen del tema democrático por fuera de un escenario de agresión de los Estados Unidos, pierde sentido.

No solamente porque Estados Unidos produzca San Isidro, sino porque Estados Unidos produce en el seno de la Revolución posiciones duras y conservadoras; cosa que por supuesto la estrategia norteamericana prevé: ese escenario de permanente hostilidad de parte de Estados Unidos va a endurecer las posiciones entre los revolucionarios y van a propiciar la disidencia y la contrarrevolución.

Es decir, que sacar de cualquier discusión la agresión, la política de los Estados Unidos hacia Cuba — no me refiero al periodo del coronavirus, ni me refiero al trumpismo, me refiero a la historia toda, hasta hoy y para mañana — es un sinsentido. Estados Unidos no puede sacarse de la ecuación porque ellos no nos sacan de su proyecto de dominación y, por tanto, hay que contar con eso para explicarse no solamente el gran obstáculo sino las restricciones a la democracia que hayamos tenido que asumir.

Yo creo que tenemos restricciones democráticas a esa democracia plena de la que hablamos. Creo que algunas son inevitables, como son todas las situaciones de conflicto, pero creo que nuestro déficit está en que pueden ser más de las necesarias, no las esclarecemos ante la opinión pública y no buscamos el consenso de la población para cada una de esas restricciones que entendamos como necesarias, y cuando parezcan necesarias. Ese me parece que es otro de los obstáculos a resolver.

Otro obstáculo a resolver, diría yo, es lo que podríamos llamar problemas y defectos de nuestras instituciones y orden institucional.

¿Hasta qué punto nuestras instituciones y el orden institucional favorecen alcanzar la democracia plena que defendemos, favorecen mayor desarrollo democrático? Esa es una de las preguntas que nos debemos hacer. Ahí entra, no hay tiempo para detenerse en eso, el hecho de que tenemos un socialismo de Estado, el hecho de que tenemos una institución altamente centralizada, el hecho de que tenemos una gran desviación entre la norma institucional y el comportamiento real de las instituciones, el hecho de que tenemos una alta burocratización de nuestras instituciones y, también, que son altamente ineficientes.

Entonces, esta limitación institucional, sobre la cual no revelo nada nuevo, tiene que ver con el desarrollo democrático que pretendemos y, casi inmediatamente, voy a explicar por qué.

Agregaría a ello la dimensión cultural del problema. Es decir, ¿tenemos una cultura democrática? Un tema es si tenemos o no condiciones democráticas para un mayor desarrollo democrático, pero ¿tenemos una cultura democrática o hay un sector de la población, abajo y arriba, que no participa de una cultura democrática? Hay sectores populares a quienes no les interesa el tema, hay sectores de las capas de dirección que no lo entienden, no lo quieren entender o tampoco lo comparten. Necesitamos afincar ese desarrollo con una cultura democrática. No me detengo en esto porque es un tema en sí mismo, pero quiero decir que me parece que carecemos, que tenemos una insuficiente cultura democrática.

Creo que a lo largo del tiempo el desarrollo democrático no se ha interrumpido. He escrito recientemente un libro [La evolución del poder en la Revolución cubana] y he tratado de mostrar que a lo largo de toda la historia de la revolución ha habido también un desarrollo democrático. Es insuficiente, no nos conforma, pero ha habido un ininterrumpido desarrollo democrático.

Y más recientemente han aparecido nuevos términos; hemos pasado de no utilizar nunca en el discurso oficial el término «democracia» a aceptar que tenemos una meta de «socialismo próspero, democrático y sustentable». Esta expresión de «socialismo próspero, democrático y sustentable» la pronunció el compañero Raúl Castro en la clausura del VII Congreso del Partido, pero antes, alguno de nosotros vio en la televisión una Comisión que discutía la propuesta de un compañero de incluir el término «democrático» y los compañeros de la mesa le dijeron que no, qué cosa era eso, que con decir socialismo ya habíamos dicho todo lo demás. Es decir, que antes, pudimos ver una mesa donde se rechazaba el término, y que por suerte el primer secretario del Partido lo incluyó en su intervención. Recordarlo es una manera de dar a entender las diferencias que al respecto existen entre los revolucionarios mismos acerca de este tema y nuestro nivel de compromiso con él.

4. La democracia participativa

Terminaría con un punto y unas breves conclusiones. Nosotros no decimos que somos la democracia o que la nuestra es también una democracia participativa; decimos, le hemos puesto un apellido a la democracia nuestra, de «democracia participativa». Esto rápidamente lleva a la discusión de qué es lo participativo; nunca se explicita. También sobre eso he escrito, no digo nada nuevo, pero cuando estudié qué cosa sería la tal participación me encontré dos problemas fundamentales, que me interrogaron.

Uno, ¿participar en qué? Llegué a la conclusión de que la democracia era participar en el poder o no era nada, era una frase. Participar, es participar directamente en el poder.

Y, en segundo lugar, esta era una situación que también se me presentaba como un proceso. Comencé a ver en la literatura que el tema estaba muy estudiado y que los mejores trabajos y reflexiones sobre él veían a la participación como un proceso y distinguían diferentes momentos de ese proceso. Me interrogué entonces acerca de cuáles y cómo se comportaban entre nosotros esos momentos del proceso de participación. Obviamente, veríamos diferencias si estamos hablando de una esfera u otra, de una sociedad u otra, de una actividad u otra e, inclusive, de una institución u otra. Pero podemos generalizar en esta exposición.

Para transmitir una idea, un ejemplo, del nivel alcanzado en cada momento de la participación — porque seguimos en la idea del desarrollo democrático — aprecio que el nivel alcanzado en cada uno de ellos — alto, medio o bajo — ha sido: Primero, en tener voz o emitir demandas, que creo yo es bastante alto. Después, hay un segundo momento que llamaríamos de «agregar demandas», donde el nivel alcanzado me parece medio, con tendencia a la baja; no es que Germán tenga una demanda, ni que yo tenga una demanda o también Josué, sino que los tres pudiéramos agregar nuestras demandas, lo que tiene que ver un poco con los sucesos más recientes. Tenemos después, otro momento en el cual el nivel se torna muy bajo, el de «hacer propuestas», es decir la capacidad, el momento participativo de hacer propuestas. Este vuelve a ser bajo, en mi opinión muy bajo, quizás el más bajo de la participación, en «la toma de decisiones». Vuelve a ser muy alta en la «ejecución», porque para la ejecución sí nos convocan a todos y participamos casi todos. Y vuelve a ser de nivel medio en «controlar el proceso de participación», controlar esas decisiones. Finalmente, vuelve a ser baja la «evaluación del proceso de participación», que la sociedad pueda evaluar por dónde anda eso que hemos llamado «participación».

La idea que quiero transmitir — que pueden ser estos momentos o pueden ser otros, cada cual puede hacer su lista — pero que les presento a manera de ejemplos más concretos, es que cuando decimos que la nuestra es una «democracia participativa», nos complican más el problema, no me lo han simplificado y, por tanto, me hago más interrogantes y tengo más expectativas. Y si hablo de desarrollo democrático, cabe preguntarse por dónde estamos en cada uno de esos momentos, sean los que yo he tomado u otros que ustedes u otros autores quisieran identificar.

Por último, sabemos que nosotros desde que nacemos hasta que morimos, vivimos en realidad, no como nos creemos subjetivamente, con nosotros mismos, sino en el marco de instituciones.

Por tanto, la pregunta para el tema que nos ocupa es ¿cuál es el espacio y cuáles los mecanismos que presentan las instituciones realmente existentes o eventualmente, las que tengamos que crear, para poder realizar esta democracia participativa?

Tenemos ciertos espacios o ciertas actividades. Generalmente pasamos buena parte de nuestras vidas revolucionarias en asambleas, presentando quejas, con algún acceso a las comunicaciones, sería el caso, en algunas consultas de que hemos sido objeto, en algún momento de rendición de cuentas de las autoridades, digamos que son algunos de los espacios que podíamos haber aprovechado y quizás no lo hicimos. Pero, queda en pie — lo repito — ¿qué instituciones de las realmente existentes favorecen o no la participación? y, ¿cuáles serían los procedimientos idóneos para que pudiéramos realizarla?

5. Conclusiones provisionales

Esto me lleva a terminar mi presentación con dos o tres conclusiones. Primera, opino que, tanto en la teoría como en la historia, el socialismo es la condición del desarrollo democrático posible en nuestro país y para la sociedad cubana en su conjunto. No creo que tengamos ninguna otra opción, no la tuvimos ni creo que la tendremos, si no es bajo las condiciones del socialismo.

Nos toca exigirle a nuestro socialismo nuestra democracia.

Segunda, creo que el desarrollo democrático, como ya dije conlleva en las condiciones históricas y concretas nuestras: inevitables restricciones que habría que reconocer y consensuar; habría que superar los obstáculos que enumeré antes; y habría que considerar que en el proceso de reformas en curso quede incluido, se alcance o no la democracia plena, un mayor desarrollo democrático. Creo que nos hemos movido en esto, hay una reforma política implicada en la nueva Constitución de la República; de hecho, he escuchado y visto echar mano de la Constitución para defender puntos de vista diferentes, lo cual me parece positivo. La nueva Constitución es la que se ha dado el pueblo, la ciudadanía, y yo creo que debe ser ésta, efectivamente, el referente y marco de nuestras reivindicaciones.

Llamo la atención sobre un problema colateral que es, como yo lo veo, y es que la Revolución cubana ha transitado con un alto nivel de legitimidad; es decir, ha tenido una alta capacidad de construir un consenso mayoritario en la población. Ya sabemos que hay cualquier cantidad de quejas o discrepancias; yo siempre digo que en una cola del pan nadie está con el socialismo, pero cuando se plantea la política social de la Revolución o la cuestión nacional y la agresión externa, el 95 por ciento de la población apoya el socialismo, los fundamentos de esa soberanía. Ese consenso es una resultante, como en Física — aquí tenemos varios compañeros físicos — de muchos consensos, lo que no excluye las discrepancias puntuales. Pero me parece que la legitimidad de que hemos dispuesto hasta ahora ha tenido algunas fuentes objetivas, para llamarlo de alguna manera, de legitimidad. Se suele identificar entre nosotros la legitimidad histórica, se hizo una revolución, existe una historia heroica, escenarios de lucha, están presentes muchos de los actores de esa historia, se transitó con un liderazgo extraordinario, etcétera; digamos que hay una legitimidad histórica.

Existe también la legitimidad de la obra de la Revolución, aunque esta puede haber tenido también sus variaciones. Existe la legitimidad de que la Revolución ha transcurrido en derecho, es decir, en el marco de una cierta juridicidad. También, que se ha dispuesto de un proyecto de mejor sociedad. Y como ya dije, que se ha tenido un continuado, aunque insuficiente, desarrollo democrático. Reitero que no tenemos tiempo de argumentar todo esto más extensamente.

Ahora, una de las cosas que me preocupa a mí es que la historia como fuente de legitimidad va perdiendo su peso relativo en el tiempo. La obra de la Revolución va perdiendo su peso relativo. Todos los días hablo con jóvenes y nietos que me dicen «no me hables más de la educación, yo nací con eso». Y yo me espanto porque digo, valdría haber puesto la guillotina en la Plaza de la Revolución nada más para haber tenido al 100 por ciento de los niños de Cuba con uniforme en una escuela, cosa inexistente, no digo en el Tercer Mundo, ni en el Primero. De manera que hay una apreciación generacional, yo hubiera puesto la guillotina y algunos jóvenes me dicen que no les dé más «teque» sobre la educación. Probablemente la obra de la Revolución también tiene un techo específico y otras exigencias; si a ello le agregamos tener una crisis en los noventa, una estagnación en los 2000 y estar al borde de otra crisis económica en el 2020, algo lejos de la prosperidad, entonces vemos como que la obra de la Revolución pierde ese peso relativo como fuente de legitimidad.

Y finalmente está el desarrollo democrático. Yo creo que la juridicidad — de ahí la importancia de la Constitución — y el desarrollo democrático serán cada vez más, y tenemos que llamarnos la atención sobre ello, las fuentes fundamentales de legitimidad, no las únicas, pero ganarán cada vez más peso relativo. Por eso el tema del desarrollo democrático y el debate que hacemos ahora, en este momento, sobre la democracia es tan relevante para el destino de la Revolución, para su legitimidad futura.

Terminaría diciendo lo siguiente: no hay democracia sin construcción de ciudadanía. ¿Quién es el portador de la democracia? La democracia es un atributo de la soberanía popular, pero ¿quién quiere, persigue y demanda la democracia? El sujeto de ella no es abstractamente el pueblo, que también, si no los ciudadanos. Hay un tema de construcción de la ciudadanía en el que no solemos reparar. Este es un tema de larga data en el pensamiento de izquierda en América Latina: la construcción de la ciudadanía. No vamos a tener ciudadanía con ciudadanos enfermos, pobres, miserables, marginados, enajenados por los medias; es decir ¿cómo construirla? Yo diría que es evidente la contribución que ha hecho el socialismo cubano, lo que ha avanzado en la construcción de esa ciudadanía. Pienso yo que tenemos más ciudadanía potencial que potenciada, más de esas capacidades ciudadanas que las que utilizamos, que las que somos capaces de utilizar. Lo pongo ahí también como otro de los desafíos presentes.

Esperemos que la democracia siga siendo entre nosotros la superación de la República dependiente que fue y de las malas enseñanzas del «socialismo real»; que no solamente nos tenemos que curar de esa experiencia histórica liberal, sino también de las experiencias de las llamadas «democracias populares», las que no desaparecieron casualmente. Y no hemos reflexionado suficientemente, creo yo, acerca de por qué desaparecieron.

Entonces, veo que el tema de la democracia y, más que la democracia, la voluntad y perseverancia de alcanzar ininterrumpidamente un mayor desarrollo democrático, es el mayor desafío que tuvo mi generación y que tiene delante vuestra generación.

Muchas gracias.




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Efectos del ordenamiento monetario en las bases productivas del sector agropecuario

 Por: Randy Alonso Falcón, Oscar Figueredo Reinaldo, Thalía Fuentes Puebla, Lisandra Fariñas Acosta, Ania Terrero, Deny Extremera San Martín

 

Agricultura urbana en Cuba. Foto: Claudia Yilén Paz/ Cubahora.

En un segundo momento de la Mesa Redonda, Marino Murillo Jorge, jefe de la Comisión de Implementación y Desarrollo de los Lineamientos, ratificó lo dicho por la ministra de Finanzas y precios: “Si aun con el incremento de los ingresos, alguien tiene que enfrentar un tratamiento corto y su ingreso lo hace difícil, estamos en condiciones de ayudarle por la vía de la asistencia social”.

“En una primera variante habíamos pensado en subir más los salarios y quitar todos los subsidios, pero eso es riesgoso. El tema de los subsidios y gratuidades no solo existe en Cuba, sino en el mundo; el problema son las magnitudes. Por eso se ha hablado de subsidios excesivos y gratuidades indebidas. Le trasladamos tranquilidad a la población; en casos como ese que hemos mencionado, de tratamiento corto, puede haber una solución por esa vía”.

En el 2021 –dijo–, “tenemos que engrasar bien los mecanismos, ir abandonando la práctica de subsidiar productos y empezar a subsidiar personas”.

Cuba cuenta con 6.3 millones de hectáreas de tierra cultivables. Al pasar al tema de la agricultura, Murillo Jorge apuntó que, de esos 6.3 millones de hectáreas cultivables, aproximadamente el 80% es de propiedad estatal y el resto pertenece a los campesinos individuales, propietarios de tierra. De ese 80% de propiedad estatal, más o menos el 70 % es gestionado por formas no estatales. 

“De ahí el concepto definido en los documentos del Partido y  en la conceptualización del modelo cubano, sobre la diferencia entre la propiedad como propiedad y la propiedad como gestión. En Cuba el Estado no ha enajenado la propiedad de la tierra. Cuando se da en usufructo, el Estado sigue siendo el dueño.

“Sobre eso hay muchas preguntas y las personas se cuestionan cosas. Nosotros lo que decimos es que si el Estado pierde la propiedad de la tierra y en vez de entregarla en usufructo la vendiera, los productores de mayores ingresos le irían comprando la tierra a los de menores ingresos y se iría produciendo gradualmente un proceso de concentración, no de la producción sino de la propiedad, e iríamos al latifundio.

“Sabemos que se cometen indisciplinas y hay personas con tierras en usufructo que no las trabajan y contratan a otros, pero las definiciones legales son para entregar la tierra en usufructo para que las personas las trabajen. Por tanto, te puedes encontrar a esas personas fundamentalmente en las CSS (porque casi el 92% de quienes recibieron tierras en usufructo se vincularon con las CSS), y también un campesino que sea propietario de determinada cantidad de tierra y que, además, tenga otra parte en usufructo”.

Al describir la base productiva de la agricultura cubana, explicó que las UBPC tienen una participación grande en el sector de los productores cañeros, mientras que en las CPA se ha ido perdiendo participación en los últimos años. En las CSS hay campesinos que tienen tierra en propiedad y campesinos que tienen tierra en usufructo. Hay un grupo de campesinos individuales no asociados, y también estructuras puramente estatales.

“Cualquier cosa que se vaya a hablar de la agricultura en la Tarea Ordenamiento  pasa por dos cosas: primero, los precios de acopio, cómo vas a pagar la producción a esa base productiva; segundo, a esa base productiva le vendes productos y le prestas servicios. El otro enfoque es cuánto me va a costar lo que me vas a vender como productor.

“En los últimos años, se ha venido produciendo en la economía cubana un fenómeno, en el que hemos hecho incrementos de precios para estimular a la base productiva. Pero, también ha habido un déficit de insumos, fertilizantes, productos químicos”, dijo.

Precios, estímulos y el nuevo entorno monetario

Recordó que la economía cubana funcionaba en dos circuitos, uno mayorista 1x1 y uno minorista 24x1. “En la agricultura ocurre una cosa interesante. No es verdad que los precios de acopio actuales tienen implícito un tipo de cambio de 1x1, porque como se han venido haciendo incrementos de precios para estimular a los productores, ya el precio actual no expresa un cambio de 1x1.

“Igualmente, hace unos años, en el caso de la agricultura, subimos los insumos importados multiplicados por tres y no era en los dos sentidos. Entonces, muchos productos de la agricultura, por esos precios de acopio para estimular a los productores, no están expresando un ambiente de 1x1.

“Nosotros hoy pagamos 8 696 pesos por una tonelada de maíz seco, y el costo del maíz en el mercado mundial está en 219 dólares. Cuando divides esos dos números da 39.7, en un tipo de cambio de 16x1. El plan de acopio del maíz eran unas 60 000 toneladas, y el incremento del precio se dirigía a estimular a los productores y acopiar unas 100 000 toneladas.

El problema no es solo subir precios, sino que hay también temas organizativos y de insumos que hay que revisar. Qué le estamos diciendo a los productores agropecuarios, que no es posible, sobre estos tipos de cambio, poner ahora un precio que conlleve una devaluación de 24. Vamos a revisar todo lo que sea necesario revisar. Evidentemente, el punto de partida ya no es 1x1, ya no es 1x24.

Tenemos que entender que en la economía todo se va integrando y hay que verlo integralmente.

“En buena lid, pudiéramos llevar todo esto al tipo de cambio de 24, y con el maíz tendríamos que bajar los precios. ¿Cómo le explicas eso a un productor? Hemos diseñado una variante donde los precios de los productores agropecuarios no bajen, pero en el punto de partida, es verdad que no van a subir al mismo ritmo que el tipo de cambio de 24, porque el punto de partida para ellos no es 24”.

En ese sentido, apuntó que, bajo ese razonamiento, el arroz cáscara húmedo tiene un precio de 3 478 y va a ser de 5 439, y el arroz consumo costaba 6 956 y ahora se pagarán 10 878. 

“Es verdad que los precios no van a subir al mismo ritmo que el crecimiento de los costos, es algo que los campesinos nos están diciendo. Si el punto de partida fuera más chiquito, las magnitudes fueran diferentes. Pedimos a la base productiva comprensión en este tema. Estamos en un primer año de la Tarea Ordenamiento”, afirmó.

En la agricultura se quedaron centralizados 30 productos, y de ellos ocho tienen que ver con el tabaco, en el que hay un proceso de cadena, agricultura, industria, exportación. “En la práctica, el país se ha quedado con 22 productos centralizados. Esto quiere decir que esos precios los fija el Ministerio de Finanzas o el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros”.

Más adelante, consideró que “si el producto es exportable, debemos tener muchísimo cuidado para que el efecto positivo de devaluar y multiplicar el dólar por 24, en lo fundamental, le llegue al productor. Eso es un tema que está diseñado cómo se va a hacer”.

Sobre las adecuaciones tributarias, recordó que el mínimo exento anual a la hora del pago de impuestos de un campesino pasa de 10 000 a 39 120 pesos. Además, hoy se le reconoce el 70% del gasto y se le va a reconocer el 100%, a justificar el 80%. “Sigue bajando la carga tributaria”, dijo. A la par, se aplica un tipo impositivo del 5% en el impuesto sobre ingresos personales. “No se aplica a los campesinos una escala progresiva”.

Retos de la agricultura ante la tarea ordenamiento

En el segmento final de la Mesa Redonda, el ministro de la Agricultura, Gustavo Rodríguez Rollero, se refirió al proceso de preparación para la Tarea Ordenamiento en ese sector y al análisis de los planteamientos emitidos por los productores a la directiva de ese ministerio, donde se ha creado un grupo temporal integrado por especialistas.

En días recientes concluyó un proceso de capacitación de dirigentes provinciales, y se creó un sistema informativo con la escuela de capacitación del sector que ha monitoreado todas las reuniones realizadas a nivel de municipio con la participación de representantes de las cooperativas.

Hasta la fecha, informó, han participado en ese proceso 4 715 cooperativas, de las alrededor de 4 800 existentes en el país, y 12 368 personas. Se han recogido 143 planteamientos, tanto dudas e inquietudes como sugerencias.

Los principales planteamientos apuntan a la preparación de las cooperativas para enfrentar el Día Cero. “Tenemos unas 500 cooperativas con problemas financieros, económicos, y uno de los análisis es cómo vamos a dar tratamiento a esas cooperativas”.

También se refieren a los precios de los productos, los servicios a los productores y los precios de los portadores energéticos.

“Estamos recibiendo opiniones sobre los impagos a los productores. Además, algunos consideran altos los precios de ciertos insumos en relación con el incremento del precio de los productos agropecuarios, y hay preocupación sobre los márgenes comerciales mayoristas y minoristas”.

Igualmente, ha habido planteamientos sobre las formas en que las CCS enfrentarán los retos que les impone la Tarea Ordenamiento y el régimen de seguridad social en el nuevo escenario.

Rodríguez Rollero dijo que “estamos en constante interacción respecto a estos asuntos y haciendo algunas proposiciones que está analizando el grupo temporal”.

El intercambio se realiza también con un icono de enlace y un repositorio en la página digital del ministerio, donde se puede leer todo lo publicado a diario sobre la Tarea Ordenamiento, además de preguntas y respuestas relacionadas con el sistema de la agricultura.

Ha habido un constante intercambio entre el ministerio y la Comisión de Implementación, “y tendremos que seguir haciéndolo. Hay una voluntad de atender todos los asuntos e inquietudes y darles respuesta en el marco de lo aprobado”, aseguró.

“En el país hay 4 800 cooperativas agropecuarias, 400 000 tenedores de tierras y 300 000 tenedores de ganado, más de 300 empresas. Es importante por esa magnitud del sector mantener el intercambio y la comunicación, y así se va a hacer”, concluyó.

AZCUBA: La Tarea Ordenamiento el elemento más importante es buscar la eficiencia económica

En los momentos finales de la Mesa Redonda de este martes, Julio Andrés García Pérez, presidente de Azcuba, explicó cómo el grupo empresarial azucarero ha orientado el trabajo del nuevo precio de la caña en el marco de la Tarea Ordenamiento. 

“Es una oportunidad, pero también un reto para los productores y para el sistema que los atiende. Hay que incrementar la productividad, el sentido de pertenencia y la eficiencia económica. En el caso nuestro, lo hemos identificado en tres temas: el rendimiento agrícola, la capacidad de anticipo de los productores y el uso de los destajos. Elementos que se han estado indicando y están en proceso resolutivo”.

“Quisimos comparar el precio que tuvo la caña en la zafra pasada, que fue 175 pesos en este tramo corto de la zafra que ya comenzamos, en el que hay 31 centrales moliendo, pero el precio en ordenamiento es 449 pesos. Crece 2.56 veces.

“Algunos productores nos han comentado el tema del incremento del precio de los insumos, pero es importante destacar que el margen de utilidad por tonelada de caña se mantiene en 26 pesos. No hay alteración en el margen de utilidad, nuestros productores mantienen el mismo que teníamos y, además, para el primer año nosotros formamos costos para vender la caña por 175 pesos y la vamos a vender a 449 pesos.

“Es un momento que tienen los productores de capitalizarse, de crear reservas y de administración. Esos son elementos importantes que hoy estamos discutiendo, pues no podemos tener la sensación de que estamos teniendo una gran masa monetaria cuando realmente tenemos que prever que en momentos posteriores vamos a estar pagando en enero una diferencia en los recursos”, dijo el directivo.

“Es importante que los productores aprecien que para nosotros en la Tarea Ordenamiento el elemento más importante es buscar la eficiencia económica, y esta está relacionada con el incremento del rendimiento agrícola, el uso eficiente de la fuerza de trabajo y un manejo de la ficha de costo para cada tipo de actividad. Que eso tenga una expresión en la productividad.

“El reto también en este año es la integración con la ciencia y la tecnología, el uso de nuevos productos y un grupo de medidas alternativas que permitan bajar los costos de producción. No se puede pensar solo que las tecnologías actuales con las que hemos diseñado la producción de caña son las tecnologías que todos los productores pueden utilizar”, dijo.

Al respecto, apuntó que hay productores que no tienen todas las tecnologías y deben ir a medidas alternativas. “Para esos, estamos desarrollando un grupo de producciones, de aspectos que en el sector hemos venido desarrollando para fortalecer al productor que no tiene toda la eficiencia”.

En otro momento, señaló que hay cooperativas nuestras que llegan a 70 toneladas, pueden estar ingresando por distribución de utilidades más de 30 000 pesos. “Es decir, ese efecto del rendimiento agrícola debe ir acompañado del uso correcto de los insumos (no se le puede aplicar herbicidas a áreas con 30 toneladas por héctarea con despoblación, porque no tiene impacto). La Tarea Ordenamiento sí tiene restricciones en los productos que adquieren los productores, pues se incrementan los precios al  tener el convertidor”.

Refiriéndose a la aplicación de destajos, se refirió a la utilización del anticipo a pagar según normas de trabajo. “El uso de los anticipos responde al principio de la vinculación del hombre al área y la política de priorizar los destajos como forma de pago”, comentó.

Usando un par de ejemplos, señaló que en el caso de la cosecha mecanizada, si un operador corta 75 Tn/jornada pudiera percibir un anticipo en el día de 99 pesos, según la tasa establecida más la productividad.

Sin embargo, si otro operador corta 100 Tn/jornada percibirá un anticipo en el día de 133 pesos; 34 pesos/jornada más que el primer operador, a partir del incremento de la productividad.

“El sistema del nuevo precio de la caña y sus costos está orientado al incremento de la eficiencia económica, la productividad del trabajo y el rendimiento agrícola. Es en lo que estamos concentrados ahora, trabajando con nuestros productores.

“A todos los productores les haremos llegar un manual de ficha de costos en cada cooperativa. Hay que tener en cuenta que nuestros productores también hacen producción agropecuaria, lo que los pone en una posición ventajosa de cara al ordenamiento”.

Inauguran obras de impacto social y económico en Camagüey (+Fotos)

 

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Camagüey, 30 dic (ACN) El módulo número uno de la Planta Potabilizadora de Camagüey, resultó una de las obras concluidas con motivo del aniversario 62 del triunfo de la Revolución, lo cual constataron hoy durante un recorrido las máximas autoridades del Partido Comunista de Cuba (PCC) y del gobierno en la provincia.

Con la culminación de esa instalación, se completó el funcionamiento de las tres unidades de este tipo existentes en la citada planta para abastecer a la ciudad de Camagüey y la reafirman como la de mayor capacidad de procesamiento del país, con mil 800 litros de agua por segundo.

Luis Palacios Hidalgo, director del programa inversionista, financiado por un crédito del Fondo de Arabia Saudita para el Desarrollo, calificó la rehabilitación de la potabilizadora como la obra cumbre del sistema de acueducto y alcantarillado en el territorio.

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En ejecución desde el 2016 y sin dejar de prestar servicio, la planta asegura a los residentes en la ciudad de Camagüey una mayor cantidad y calidad del agua servida, puntualizó el directivo.

Otra importante obra inaugurada durante el recorrido resultó el Centro de Biología Molecular, cuyas labores de construcción y montaje comenzaron el pasado 13 de octubre, con una inversión superior a los 490 mil pesos, en tanto se destinaron otros 250 mil pesos al equipamiento y diagnóstico.

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Hasta la fecha se analizaron tres mil 799 muestras para diagnosticar a enfermos de COVID-19 en el moderno laboratorio de la institución, emplazada en el Policlínico de Especialidades Pediátricas de esta urbe.

De igual modo, se realizó la apertura del Hotel San Juan de Dios, con 28 habitaciones, de la cadena de la marca E en esta ciudad, y el atractivo de ubicarse en la plaza de igual nombre, representativa de la hispanidad y de la cultura camagüeyana de las primeras décadas del siglo XVIII y ubicado en el sector declarado Patrimonio de la Humanidad.

María Gema Suárez Echerri, subdelegada de Cubanacán en la provincia, explicó que las operaciones están previstas para iniciarse en enero próximo, y del total de las nuevas habitaciones, 21 son estándar, una para personas con discapacidad, una matrimonial, y el resto mini suite y dos suite de alto estándar.

Ariel Santana, miembro del Comité Central y primer secretario del Partido Comunista de Cuba en la provincia, y Yoseyli Góngora, gobernadora de Camagüey, estuvieron, además, en el Restaurante 1514 remozado luego de una mantenimiento en sus instalaciones.

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La reforma monetaria en Cuba gana temor por la inflación

La reforma, anunciada a principios de este mes por el presidente Miguel Díaz-Canel, eliminará un complejo sistema de dos monedas y de tipos de cambio múltiples del país que cubre una serie de subsidios gubernamentales, fijando una tasa única de 1 dólar por 24 pesos.



Foto: Reuters.

La Habana.- Una reforma monetaria en Cuba incrementará desde el viernes los precios y salarios estatales, lo que está generando incertidumbre en la economía de estilo soviético a medida que se retoman los cambios orientados al mercado.

La reforma, anunciada a principios de este mes por el presidente Miguel Díaz-Canel, eliminará un complejo sistema de dos monedas y de tipos de cambio múltiples del país que cubre una serie de subsidios gubernamentales, fijando una tasa única de 1 dólar por 24 pesos.

Para reflejar la fuerte devaluación resultante y la reducción de subsidios, Cuba está elevando los precios de bienes y servicios desde el transporte hasta la electricidad. Además, quintuplicará pensiones y salarios en el sector estatal, que comprende a unos dos tercios de la población activa.

Las medidas, que aceleran la transición del modelo paternalista del fallecido líder revolucionario Fidel Castro, traerá más transparencia a la economía, lo que debería ayudarla a aumentar progresivamente su competitividad, según economistas, aunque sólo si se combinan con otras reformas.

Sin embargo, el impacto inmediato continúa siendo un enigma preocupante para muchos cubanos que ya luchan por salir adelante en medio de la peor depresión del país en décadas, que ha estimulado una dolarización parcial de una economía dependiente de las importaciones y que tiene problemas de liquidez.

Las filas fuera de las tiendas por la escasez de productos básicos han crecido pues algunos cubanos se apresuran a comprar lo que puedan antes de que las medidas se pongan en marcha, mientras el valor del dólar en el mercado negro aumenta y los bancos siguen abrumados con las consultas.

Empresas privadas e inversores extranjeros se esfuerzan por medir el impacto en sus operaciones para ir ajustando los precios y los salarios.

"Se está complicando esto, así que estoy comprando lo que puedo", dijo Sulema Sotto Rojas, de 57 años, que trabaja en la limpieza de una empresa estatal, luego de levantarse a las cuatro de la mañana para hacer fila y comprar pollo.

Si bien podría salir beneficiada con la reforma monetaria, su empresa aún no ha confirmado su nuevo salario, mientras el Gobierno ha estado ajustando a última hora algunas tarifas de electricidad y gas.
Preocupación por los precios

La reforma es parte de una serie de medidas que el líder del Partido Comunista, Raúl Castro, anunció hace una década para hacer que la economía local se valga por sí misma, tras medio siglo de depender primero de la ayuda soviética y luego de la venezolana debido la ineficiencia interna y un embargo comercial de Estados Unidos.

El Gobierno había detenido e incluso retrocedido en algunas reformas debido a la oposición de intereses burocráticos, pero una nueva generación de líderes encabezados por Díaz-Canel ha optado por reanudarlas en medio de la crisis actual.

Eso significa, sin embargo, que se infligirá más dolor a corto plazo en una economía que ya se contrajo un 11% este año a raíz de la pandemia de coronavirus y sanciones estadounidenses más estrictas.

Muchas empresas estatales que trabajan con un tipo de cambio de un peso por dólar probablemente no podrán sobrevivir al nuevo tipo de cambio de 24 a uno.

El Gobierno sostiene que les dará un año para ser competitivas, al subsidiarlas, aunque podría resultar muy poco, especialmente dada la débil economía mundial y la falta de capital de Cuba para mejorar su frágil infraestructura.

"Si el Gobierno hubiera hecho reformas estructurales para impulsar primero el sector agrícola y empresarial, la economía estaría en mejores condiciones para enfrentar esto", dijo Ricardo Torres, del estatal Centro de Estudios de la Economía Cubana.

El economista cubano Pedro Monreal dijo que un aumento de la demanda por bienes y servicios impulsado por los salarios en ausencia de un incremento de la oferta provocará inflación y más dificultades en una economía con un mercado negro floreciente.

"La subida de precios, evidentemente, va a generar inflación y esto es un purgante que hay que tomarse y analizar en qué te benefician o perjudican", dijo el ingeniero Mauricio Alonso, quien renta habitaciones en su apartamento en La Habana.

Nuevo mundo

Quienes tienen ahorros en moneda local o quienes trabajan en el sector no estatal corren el riesgo de sufrir pérdidas.

El Gobierno ha establecido límites a los precios de productos agrícolas y dijo que el incipiente sector privado no puede aumentar los precios más de tres veces. Cualquier precio por encima se considera "abusivo" y los infractores están sujetos a multas.

Varios propietarios de negocios dijeron a Reuters que necesitarían tiempo para medir el impacto compensatorio de reformas recientes más pequeñas, como importar y exportar mediante empresas estatales y compensar sus costos con los impuestos.

"Hay muchos desafíos al mismo tiempo", dijo Liber Puente, propietario de una empresa privada de tecnología, quien contrató un estratega financiero para que lo asista en el tema. "Habrá unos seis meses de incertidumbre", dijo.

Una incógnita que preocupa a los cubanos es el valor del dólar en el mercado negro, pues muchos productos incluso básicos ahora sólo se pueden encontrar en las tiendas de nuevos dólares o en moneda fuerte en el mercado informal abastecido por "mulas" del exterior.

La tasa del dólar en el mercado negro se ha apreciado a alrededor de 1.5 veces la oficial este año, dado que el dólar se ha vuelto prácticamente casi imposible de adquirir a través de instituciones financieras estatales.

"Los precios ya están subiendo en todas partes y no por la reforma monetaria, sino por la falta de dólares", dijo Maykel Suárez, propietaria de un taller de telefonía celular.

El Gobierno sostiene que las controvertidas tiendas en dólares son una solución temporal a la escasez de efectivo. Se espera que el presidente estadounidense electo, Joe Biden, flexibilice algunas sanciones vigentes contra Cuba, y que el turismo y el comercio se recuperen ligeramente en 2021.

La Habana también ha jugado con algunas otras reformas menores durante el año pasado, incluida la posibilidad de que las empresas retengan una mayor parte de sus ingresos de exportación en lugar de depender de la asignación centralizada de divisas.

Economistas esperan, en cambio, que se promulguen reformas estructurales de mayor alcance como la legalización de las pequeñas y medianas empresas, y la liberalización del sector agrícola.

"Solo espero que las medidas que se deben tomar en paralelo a esta (reforma monetaria) para aumentar la producción y los servicios, sean aprobadas en un corto período de tiempo", dijo a Reuters el economista cubano Omar Everleny.

martes, 29 de diciembre de 2020

El riesgo ante la COVID-19 se acrecienta

NACIONALES
Por  René Tamayo León
29 de Diciembre de 2020
En este articulo: Salud COVID-19 Reunión de Trabajo

Reitera Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, llamado a las familias a incrementar la responsabilidad social y las medidas higiénico-sanitarias, especialmente en las festividades por el fin de año.


Estudios Revolución

La semana anterior se reportó el mayor número de casos de COVID-19 desde que fueran identificados los tres primeros confirmados en el país el pasado 11 de marzo, se informó este martes, durante la reunión del Grupo temporal de trabajo para la prevención y control de la enfermedad, encabezado por el Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez.

Han transcurrido 41 semanas desde el comienzo de la epidemia en Cuba. El país, como pocos en el mundo, mantiene el control de la misma, pero los riesgos se acrecientan en la medida que se reduce la percepción de él en segmentos de la población, ha alertado reiteradamente el Jefe de Estado.

En lo que va de diciembre, que ya termina, el promedio de casos por día asciende a 108,6. Significa un incremento respecto a noviembre de 125,3 por ciento.

La letalidad acumulada desde el inicio de la pandemia hasta este martes fue de 1,23 por ciento (11 601 casos con 143 defunciones), y en lo que va de diciembre se han producido siete muertes, para ser el tercer mes con menos fallecimientos, resultado a todas luces de la robustez de los protocolos cubanos para enfrentar la COVID-19.

Durante diciembre, las provincias con mayores niveles de transmisión son La Habana, Santiago de Cuba, Matanzas, Artemisa, Villa Clara y Pinar del Río. Concentran el 72,4 por ciento de los casos diagnosticados en el país durante el mes.

La información la brindó el ministro de Salud Pública, José Angel Portal Miranda, durante el encuentro, realizado por videoconferencia y a la que asistieron las principales autoridades de las provincias y el municipio especial Isla de La Juventud. Participaron también el vicepresidente de la República, Salvador Valdés Mesa, el presidente de la Asamblea Nacional, Esteban Lazo Hernández, viceprimeros ministros, y ministras y ministros, junto a directivos y especialistas de Salud Pública.

Según el origen de la infección, en diciembre se han diagnosticado 1 345 casos importados (el 47,6 por ciento) y 1 479 casos autóctonos (buena parte de ellos relacionados con personas llegadas de otros países: el 88,8 por ciento de los 1 181 casos importados son viajeros cubanos).

En el último mes del año el promedio diario de casos importados fue de 51,7. Representa un incremento del 221,1 por ciento respecto a noviembre. Los principales emisores han sido Estados Unidos (719 casos —53,5 por ciento—), México (141 pacientes —10,5 por ciento—), Haití (94 enfermos —siete por ciento—) y Panamá (89 casos —6,6 por ciento—).

MIRAR HACIA AFUERA, PERO TAMBIÉN HACIA DENTRO

El impacto de los casos importados de COVID-19 y la estrategia cubana al respecto, fue el eje de la reunión del Presidente de la República con científicos y expertos que participan en las actividades de ciencia e innovación tecnológica en el enfrentamiento al nuevo coronavirus.

En el encuentro, realizado también este martes, los doctores en ciencias Raúl Guinovart Díaz y Lisette Sánchez Valdés presentaron resultados del Estudio sobre el comportamiento epidemiológico de los viajeros en Cuba.

Al hacer un análisis sobre la enfermedad en el país y otras naciones, como Uruguay, Nueva Zelanda, Corea del Sur y Japón, la doctora Sánchez Valdés ratificó que la Mayor de las Antillas sigue siendo un país con un buen control de la COVID-19.

La tasa de incidencia acumulada es de 8,75 casos por 100 000 habitantes hasta el 28 de diciembre —expuso—; no obstante, en una evaluación específica tras la apertura de los aeropuertos internacionales, se ha producido un repunte y alrededor del 60 por ciento de los contagiados son contactos de primer o segundo orden de casos importados.

La mayoría de los viajeros con COVID-19 que están transmitiendo la enfermedad son cubanos que van a las viviendas. Mientras, es baja la transmisibilidad de extranjeros que hacen estancia en los hoteles, enfatizó Sánchez Valdés.

Informó que la mayoría de los casos importados (el 57,5 por ciento) se diagnostica al segundo día, lo que ratifica la validez de la decisión del país de aplicar un primer PCR en tiempo real a la llegada de los visitantes, en el aeropuerto.

El reverso de la moneda está en que el resto se detecta después, y el 72,3 por ciento de los viajeros positivos a la COVID-19 transmiten la enfermedad a partir del segundo día e incluso a los 10 y 12 días de su llegada, lo que significa un alto riesgo, al convivir con su familia y en la comunidad.

Los expertos recomendaron mantener una estricta vigilancia y exigencia en el cumplimiento de las medidas sanitarias establecidas por parte de los viajeros internacionales, dada la alta probabilidad de contagio.

El doctor Antonio Aja Díaz, director del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana, insistió en que en la transmisibilidad de la COVID-19 el impacto del turismo no es un problema, tiene más que ver con los nacionales que entran al país y su gran movilidad. Insistió en la necesidad de incrementar las capacidades de seguimiento a nivel de municipio, especialmente las cabeceras de provincia.

El Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, reiteró su llamado a las familias a incrementar la responsabilidad social y respetar las medidas higiénico-sanitarias, especialmente en las festividades por el fin de año. Lo que está pasando tiene mucho que ver con el comportamiento de las personas, reflexionó.

Al concluir la reunión, el mandatario homenajeó a los científicos y expertos que participan en las actividades de ciencia e innovación tecnológica en el enfrentamiento al nuevo coronavirus, por el nuevo año y el Aniversario 62 del Triunfo de la Revolución. “Nuestra felicitación y gratitud por el aporte que ustedes están haciendo”, les dijo.