Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

domingo, 5 de marzo de 2023

CUBA RECIBE CASI MEDIO MILLON DE VISITANTES INTERNACIONALES EN LOS DOS PRIMEROS MESES DEL PRESENTE AÑO. El 52% PROCEDENTE DE CANADA.

Por Dr. Jose Luis Perelló

5 de marzo 2023.

Al cierre de febrero del presente año, las cifras preliminares acumuladas indican un 51 por ciento en relación a igual período de 2019, con el arribo de 489 mil visitantes foráneos. La recuperación del turismo canadiense, principal mercado turístico de la isla alcanzó un 80 por ciento con respecto al año 2019 al recibir 252.650 turistas.

El 67,2 por ciento del total acumulado de las llegadas de visitantes internacionales está representado por tres mercados, Canadá, los cubanos residentes en el exterior (51.187) y Estados Unidos (24.451); en correspondencia con la mayor representatividad de la contingencia aérea.

Los arribos desde los mercados tradicionales de Europa mantienen bajas cifras en las llegadas, debido a la no recuperación de los viajes de larga distancia desde el viejo continente y la insuficiencia de las conexiones aéreas entre otras causas: Reino Unido (13.596), Alemania (13.585), Francia (13.103), Italia (11.373), España (10.613) y Rusia (20.589). Para los 5 primeros días del actual mes de marzo, que representa el mes de máximos arribos de turistas para Cuba, solamente 470 vuelos aterrizaran en los aeropuertos internacionales cubanos.

Las cifras de arribos por vía marítima no resulta significativa, 12.180 visitantes de estos, 3.794 tripulantes de embarcaciones; producto de las restricciones desde Estados Unidos que es el principal emisor de cruceros y yates de todo el Caribe.

Acerca de la ley de empresas en Cuba. Opiniones

Dra Ilena Diaz: 

Ley de empresa, cuidado no creamos que por tener una se resuelve todo:

1) para lograr la autonomía hay que cambiar el entorno de las empresas estatales, es decir, todo lo que hoy se regula centralmente y que, de hecho, interviene en la gestión y decisión de las empresas, por ej. El monopolio del comex, la inversión extranjera, los destinos de las utilidades, etc

2) la Ley no entra en detalles y la quiebra, con lo que estoy de acuerdo, debe ser una ley independiente para todos los actores

3) para que la ley supere lo estatal de lo no estatal, no basta una única ley, es necesario un cambio de políticas y de concepción. Baste decir que la constitución habla de similares condiciones y esto se usa de modo muy a conveniencia, sin entender su fundamento

Por último, lo que necesita la Empresa Estatal es una transformación integral que según el tipo de empresas se le regularan económicamente por un sistema de incentivos de forma diferenciada, modificando el entorno regulatorio que provea la autonomía y entonces, que ello se plasme en una ley.

El asunto con los actores no estatales es más complejo, aunque una ley, incluso de sociedades, es que realmente las aceptemos, las asumamos, las fomentemos como parte indisoluble y necesario de nuestro tejido y no lo sigamos viendo como un mal necesario.

Luis Marcelo Yera: 

Creo que en el caso de la empresa estatal, la ley debe de hacer pronunciamientos generales válidos, a tono con nuestra propia experiencia y la mundial con estas entidades.

Por ejemplo, creo que la única alternativa viable a contemplar en la ley en cuanto a centralizar los medios fundamentales de producción, es la de introducir una Entidad Central de Propiedad Pública (término y organización muy utilizada en el mundo), equivalente a un conglomerado de grupos empresariales o compañías, que impida el tutelaje de los ministerios a estas empresas.

La ley debe defender un adecuado balance centralización/descentralización de decisiones que les aporte una autonomía comparable a lo mejor alcanzado por sus similares en el mundo.

Debe establecer clasificaciones en diferentes ámbitos; institucionalizar la consulta a los trabajadores en varias esferas; hacer referencia a la medición de la productividad de la mejor manera posible; aplicar las mejores técnicas de organización y dirección; fomentar su incremento; velar porque sus utilidades sean suficientes; incluir lo correspondiente a la Responsabilidad Social Empresarial; dejar un margen para la introducción de empresas públicas, etc.

Dr Silvio Calves

Muy buena alerta y hay que pensar más en los ciudadanos que muchas veces no tienen opciones de a cuál empresa acudir, pues, hemos sido un país de proliferación de monopolios.

Ileana Díaz Fernández

Coincido en general con todos los criterios, lo que enfatizaba es que la Ley no soluciona los problemas de la EE, puede ser un referente, pero si no se entiende q hay que cambiar muchas normas, resoluciones, lo que implica cambiar un enfoque de dirección de la economía, no se logra nada y la ley será papel muerto. Mientras solo se sepa dirigir de forma vertical, de ordeno y mando, la EMPRESA ESTATAL SEGUIRÁ SIENDO LA VARIABLE DE AJUSTE, es decir, si falta combustible, se le quita a la empresa, si hay q arreglar los barrios, que otro no arregló, se le da la tarea a la empresa, si el presupuesto tiene mucho déficit se aumentan los pagos de las empresas al presupuesto, si hay inflación se topan precios y otras medidas. Así no hay empresa que funcione, porque el enfoque es rentista, no de fomento. Si no hay esa concepción, es difícil que la ley lo contemple y en el supuesto q por un acto de magia se lograra, si no hay convencimiento, la forma de dirigir seguirá siendo la misma sin dejarla ser empresa.

Dr. Humberto Blanco Rosales: Ojo: como se dice en matemática, es condición necesaria, pero no suficiente. Hay mucho por hacer en el marco institucional para la regulación y fomento diferenciados de los actores económicos y en el entorno macroeconómico. Y en cuanto a la ley, más que una ley que los abarque a todos, se trata de un marco jurídico para los diversos actores, dadas sus diferencias. Y que regule temas como la competencia y la quiebra.

Se trata, también, de comprender que existe toda una diversidad de modelos de negocios y en general de enfoques en la gestión empresarial, y particularidades tecnológicas, económicas, culturales, de fuerzas actuantes, que diferencian sectores de actividad y a las empresas participantes. Tal diversidad no puede constreñirse a una normativa que pretenda prescribir una única y pormenorizada manera de gestionar las empresas. Sencillamente no funciona.

Ley de Empresas en Cuba, necesidad inaplazable

No es para las empresas estatales, sino para todas las formas de propiedad existentes y en todas las escalas.




Al parecer, el gobierno cubano ultima los detalles de la futura Ley de Empresas, ley que debió aprobarse hace ya algunos años y que fue pospuesta nuevamente en 2022. Al fin, todo indica que el nuevo Parlamento que se constituirá este año lo tendrá en su agenda para la última sesión, en diciembre del 2023.

Dentro de lo que se ha llamado “Actualización del Modelo Económico”, una Ley de Empresas es algo muy importante si el objetivo es avanzar. Si no se le da solución a las incongruencias del tejido empresarial cubano, no se puede aspirar a salir del punto tan bajo en que se encuentra la economía cubana.

Pocos conocen los detalles de la normativa final, pero las autoridades del país comentaron que se había encuestado a más de 600 empresas estatales lo que les permitió a ellos discutir sobre el alcance, objetivos y principios de la futura ley.

Pero hay que recordar que la nueva Ley de Empresas no es para las empresas estatales, sino para todas las formas de propiedad existentes y en todas las escalas.

Alejandro Gil Fernández, ministro de Economía y Planificación, comentaba hace pocas semanas que para esa ley se estaban valorando los movimientos organizativos y de descentralización, la tipología, la integración, el patrimonio, las formas de asociarse o expandirse, el régimen económico, la autonomía, las relaciones financieras con el Estado, la participación de los trabajadores, los órganos de dirección, la responsabilidad social y el control y la auditoría interna, entre otros aspectos.

Afirmó Gil Fernández también que “esta ley ayudará a poner en su lugar muchas cosas asociadas a sus misiones, gobernanza, Juntas de gobierno, Osde (Organización Superior de Dirección Empresarial), asignación de recursos, facultades para promover la inserción internacional y creación de negocios con inversión extranjera”.

La nueva normativa tiene que superar la disyuntiva entre lo estatal y no estatal, y reconocer los elementos de autonomía empresarial, seguridad jurídica y propiedad que exigen todas las empresas para poder cumplir sus fines.

Pero, ¿cuál es la estructura de las entidades cubanas al cierre de diciembre del 2022?


El gráfico ilustra que no son las empresas estatales las protagonistas del tejido empresarial cubano en cuanto a número, aunque ciertamente suman el mayor número de activos, de empleos, de valor de producción, en actividades estratégicas, entre otros indicadores.

Hay que tener en cuenta que la Constitución cubana plantea en su artículo 27 que la empresa estatal “es el sujeto principal de la economía nacional”, y aunque se reconoce su autonomía en administración y gestión, sigue siendo altamente dependiente de las decisiones y regulaciones que establece la dirección del país. Y ese es un problema que lastra a la empresa estatal.

El modelo económico socialista que impera en Cuba no ha podido garantizar el bienestar económico, ya que se ha intentado hacerlo avanzar desde un nivel muy bajo de su desarrollo productivo y construirlo, durante un largo período, a partir de la preeminencia de empresas estatales cargadas de ineficiencia.

No existen documentos teóricos o programáticos que expliquen cuántas empresas estatales deberían existir en Cuba, en qué ramas deben estar las mismas, y si no es mejor hablar de empresas públicas. Nunca se ha precisado que para que una empresa sea socialista tiene que ser estatal. Pero esa idea está fija de algunos decisores. Fue lo que condujo a la conocida Ofensiva Revolucionaria de 1968, con las nacionalizaciones de todas las empresas existentes en el país.


Refinería de Cienfuegos S.A. Foto: Otmaro Rodríguez.

Se sabe que una empresa de propiedad estatal sólo podría ser competitiva si tiene autonomía. Es decir, si ella toma sus propias decisiones y goza de una verdadera gerencia empresarial para la administración de recursos.

Tampoco nunca ha quedado definido el concepto de “medios de producción fundamentales”. Pienso que los decisores consideran que la fortaleza de la economía socialista cubana estaría garantizada por la cantidad de las empresas que están bajo el sistema estatal, y eso es un craso error.

Hay que tener muy presente el concepto de empresa socialista y cuál es su clasificación estadística y en qué ramas están; si en la producción de acero, o administrando un kiosko.

La tan añorada Ley de Empresas tendrá que definir cuáles son los incentivos prevalecientes para las empresas cubanas en su totalidad.

En el conglomerado empresarial cubano hay un gran número de empresas con pérdidas y una ineficiencia más que probada. Por ende, es necesario que en esa ley se refleje la quiebra de las empresas con pérdidas consecutivas. que afectan el desarrollo económico.

No se debe temer al cierre de esas empresas en pérdidas y, en algún caso, darla a los trabajadores en forma de acciones, para que ellos intenten reflotarla, ya que serían beneficiados de las utilidades que ellos mismos sean capaces de lograr. No se debe menospreciar la inventiva de algunos colectivos cubanos.

Es necesario que esa Ley de Empresa clarifique y reanalice la estructura empresarial de Organización Superior de Dirección Empresarial (OSDE) y las Unidades Empresariales de Base (UEB) ya que estas últimas no tienen personalidad jurídica, lo cual les impide contar con una cuenta bancaria —con todas las restricciones que ello implica. En esa situación se encuentran los pocos centrales azucareros cubanos que existen todavía.


Vendedor de rositas de maíz y granizado. Foto: Otmaro Rodríguez.

La subordinación de las empresas a las OSDE no ha sido un buen invento, mucho menos para los que más producen y sí un beneficio para las que menos. Hay empresas que distribuyen poca utilidad, o cero, y las que pueden no lo hacen, por no tener liquidez. Sin embargo, las direcciones de las OSDE distribuyen a veces más utilidades entre ellas.

Las OSDE existen precisamente para mantener el control burocrático centralizado a nivel de país y para maniatar a las empresas de base. Los distintos planes que se le imponen a las empresas de base las amarran en su desempeño y son generalmente mal concebidos, ya que un deporte nacional es nunca cumplir los planes existentes, y en eso se destacan los planes inversionistas empresariales.

El entorno de la actividad empresarial en Cuba es la misma que caracteriza a todo el país, entre ellas la burocracia, inseguridad jurídica, orientaciones superiores, entre otras.

La economía cubana necesita definir ya el nuevo marco jurídico, político, económico y social para las empresas. Esa Ley tiene que eliminar las barreras regulatorias. Y debe permitir superar la preocupación por el crecimiento de las empresas privadas o cooperativas. Es decir, romper el atavismo que impide la acumulación de las empresas.

La Ley debería establecer las diferencias entre las distintas empresas, con sus formas de organización jurídica, su tamaño, su clasificación sectorial, territorial, y objetivo de beneficio.

Es inconcebible, en un país tan pequeño como Cuba, con fuertes rivales internacionales y un bloqueo asfixiante contra el país, nos demos el lujo de seguir aplazando y cuestionando temas vitales. Sobran experiencias internacionales de países que han comenzado su desarrollo en menos tiempo que el cubano y cada año ascienden un peldaño, mientras Cuba sigue retrocediendo.

Durante un tiempo China intentaba proteger a su empresa estatal, pero a la vez le daba amplias facilidades al sector privado: jugaba a la competencia, y a la vez tenía sectores estratégicos que controlaba, como por ejemplo, la banca. Pero hoy China es la segunda economía del mundo y la empresa estatal es minoría. Entonces por qué perder tiempo intentando descubrir lo que otros ya hicieron, y con resultados concretos.

sábado, 4 de marzo de 2023

Cooperativas reconvertidas a mipymes privadas: urgencia de corregir la normativa

La privatización de cooperativas y, más aún, de aquellas que surgieron a partir de propiedad estatal, es sin duda un gravísimo problema que debe ser enfrentado con la mayor urgencia.





Ya suman cinco las cooperativas (cuatro no agropecuarias y una agropecuaria) que, según he sabido, han sido reconvertidas a mipymes privadas en Cuba.1 Si se hace un levantamiento de cuántas cooperativas no agropecuarias y agropecuarias han sido disueltas en el último año y han visto sus negocios continuar como mipymes privadas, probablemente el número sea mayor, esperemos que no por mucho.

Pareciera que el fenómeno de privatización de cooperativas está ocurriendo no solo con las cooperativas no agropecuarias, sino también con las cooperativas agropecuarias. Pero, aunque considero que hay deslices que corregir en la legislación de las cooperativas agropecuarias (Decreto Ley 365/2018 y Decreto 354/2018), en este análisis nos limitaremos a las primeras.

La reconversión de cooperativas a empresas privadas podría parecer que no es un problema. Pero sí lo es, y grave, con importantes e irreversibles repercusiones para los miembros de estas cooperativas y toda nuestra sociedad.

Algunos podrían decir que estas reconversiones son una demostración de que las cooperativas son una utopía irrealizable y habría sido mejor dejarnos de boberías e ir directo a las empresas privadas. Dirían, como ya he escuchado y leído varias veces: “las cooperativas son muy pocas en relación a los TCP y mipymes, así que ¿por qué tanto aspaviento?”.

Baste decir por ahora que el desconocimiento, pretendido o real, es fiel aliado de las causas más conservadoras en el mundo.

Una rápida búsqueda en Internet sirve para aprender que las cooperativas no son una forma empresarial desestimable o un ensueño de izquierdistas.

En Cuba existen 5 156 cooperativas, según datos de la ONEI de octubre de 2022. De ellas 2 431 son Cooperativas de Créditos y Servicios (CCS), 846 Cooperativas de Producción Agropecuaria (CPA), 1 406 Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC) y 473 Cooperativas No Agropecuarias (CNA).

Según la Alianza Cooperativa Internacional (ACI), el 12 % de la población mundial está organizada en 3 millones de cooperativas que producen más de 12 billones en ingresos y aseguran el 10 % del empleo global.

Las personas interesadas podrían conocer el porqué de que existan tan pocas cooperativas en el mundo, si se les compara con el número de empresas privadas. Algo que tiene mucho que ver con la falta de marcos legales y regulatorios propicios para su desarrollo, a pesar de que está demostrado que son más resilientes que las empresas privadas.2

Para quienes desean que Cuba se convierta en una sociedad que realmente responda y sirva a las necesidades y aspiraciones de las mayorías, la privatización de cooperativas y, más aún, de aquellas que surgieron a partir de propiedad estatal, es sin duda un gravísimo problema que debe ser enfrentado con la mayor urgencia.

Para decirlo en pocas palabras: intereses privados están despojando la propiedad de medios de producción a grupos de trabajadores e, incluso, a todos los cubanos y cubanas, pues éramos, o somos, dueños de la propiedad estatal que fue vendida o rentada a sus trabajadores para ser administrada como cooperativa.

Si no se detiene este proceso, podrían privatizarse gran parte de las cooperativas que representen algo valioso para intereses privados. Esto resultaría en el aumento del desempleo, concentración de la riqueza y desigualdad: los dueños de las nuevas mipymes no están empleando a los antiguos socios-trabajadores que consideran de baja productividad aunque sean personas mayores; de decenas de dueños se pasa a un puñado de estos; y los nuevos dueños ya no se ven limitados por el rango de diferencia de ingresos3.


Foto: Kaloian.

¿De quién es la culpa de esta privatización de cooperativas? Algunos dirán que nadie tiene la culpa y que es natural que suceda esto pues las empresas privadas son una forma más “eficiente” y esas cooperativas “fracasaron”. Nada más lejos de la realidad: aún bajo criterios de eficiencia estrechos —que no tienen en cuenta las externalidades—, hay numerosos estudios que demuestran que las cooperativas son tanto o más eficientes que sus pares privadas, y obviamente más con una comprensión más holística de la eficiencia.4

Conozco algunas de las cooperativas que están siendo reconvertidas a mipymes y eran muy eficientes y productivas: eran cooperativas exitosas que —en medio de los complejos retos que la actual situación de nuestra economía crea para todas las formas empresariales— podrían haber seguido operando como tales si no fuera porque errores en las normativas facilitan su privatización y la perniciosa sagacidad de sus líderes.

Los fenómenos de privatización de cooperativas (o “desmutualización”) ocurren precisamente con las cooperativas exitosas, cuando las normas —por la ausencia de una Ley General de Cooperativas que refleje los principios cooperativos— permiten que unos pocos se apoderen de ellas encandilando a los socios con jugosas sumas de dinero.

Las empresas privadas, sin dudas, deben jugar un rol en nuestra sociedad pues dinamizan la economía y permiten que las personas interesadas en crear sociedades de capital lo puedan hacer y no establezcan falsas cooperativas. Asimismo, concuerdo con la Conceptualización de nuestro modelo socioeconómico, nuestra Constitución vigente, así como las de otros países, la Acción Global para Promover la Economía Social y Solidaria adoptado por los países de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico o OCDE (2022), el Plan de Acción para la Economía Social de la Unión Europea (2021), la Recomendación R193 sobre las promoción de cooperativas de la OIT (2002) de que los estados que buscan el bien común deben promover a las cooperativas.

Estas y otras políticas nacionales e internacionales, reconocen que las cooperativas —como líderes de la economía social, es decir, de las empresas no guiadas por la maximización de la ganancia— están mejor preparadas que las empresas privadas para crear empleos dignos y estables, contribuir al desarrollo local, y responder a necesidades sociales y a los grandes desafíos que enfrentamos como humanidad: creciente desigualdad, polarización y cambio climático.

Otros dicen que esto ha pasado porque los socios de las cooperativas convertidas a mipymes no tienen “cultura cooperativa”. Resulta que tres de las cuatro cooperativas no agropecuarias que conozco que se han privatizado fueron analizadas por algunos de mis estudiantes y por mí por muchos años, y la evidencia reunida —incluyendo encuestas a miembros— demuestra todo lo contrario. Si había cooperativas con miembros que conocían sus derechos y las ventajas del modelo cooperativo, eran los de esas cooperativas precisamente.

Es curioso que este lema de que “en Cuba no hay cultura cooperativa” se esté expandiendo sin mucho cuestionamiento. Los cubanos sabemos el deterioro de los valores que hemos experimentado desde la crisis de los noventa. Pero todos los expertos cooperativos del mundo que han visitado e investigado en Cuba salen convencidos que nuestro país es un campo muy fértil para el desarrollo de cooperativas, precisamente por los altos niveles de educación formal, igualdad de las relaciones sociales (vernos como iguales de tú a tú) y solidaridad, relativo a la mayoría de los países donde se han expandido las cooperativas.

Este lema pareciera una útil justificación para explicar el hecho de que se hayan creado pocas nuevas cooperativas no agropecuarias en relación a las mipymes privadas: algo que, dado el vacío en el marco institucional necesario para su desarrollo, no debería sorprender a nadie.5

Desde mi punto de vista, el lema de “no hay cultura cooperativa” se está usando para justificar o esconder el abandono de la promesa de una política de promoción de cooperativas en Cuba; promesa que ha quedado solo en las páginas de los Lineamientos, la Conceptualización, la Constitución y alguna que otra política nacional y ministerial que no han sido hechas públicas.


Foto: Kaloian.

La responsabilidad de estas privatizaciones de cooperativas debe ser asumida en primer lugar por los líderes de las cooperativas privatizadas, pero también por los legisladores y funcionarios estatales que propiciaron o permitieron estos hechos.

Lo que se conoce sobre los casos de las cooperativas privatizadas es que la iniciativa vino de los presidentes o administradores, no de los demás miembros. Estas personas que hace poco habían sido líderes cooperativos y reconocían a las cooperativas como formas empresariales más socialistas incluso que las empresas estatales, habían sido antes empresarios estatales, al menos uno con alto cargo en un Ministerio; todos con buenas relaciones con proveedores extranjeros y funcionarios de sus respectivos ministerios.

Estas personas, alegando que las nuevas normas favorecen a las mipymes privadas (lo cual en la práctica es cierto aunque no sea el interés de los legisladores, como se explicará en un próximo trabajo) y que los funcionarios estatales, inversionistas y proveedores les han cerrado las puertas a las cooperativas, han convencido a los antiguos miembros de las cooperativas que ellas deben ser disueltas.

Se han aprovechado de las necesidades económicas y desesperanza de esas personas resultantes de la actual crisis económica para, a cambio de un poco de dinero, convencerles de que les cedan los activos de la cooperativa, y todo lo que habían logrado construir durante una década de gestión cooperativa.

En el mejor de los casos, los antiguos miembros de las cooperativas fueron invitados a ser dueños/accionistas de las nuevas mipymes privadas; pero esto no fue una opción para los que no contaban con la suma de dinero necesario o no eran considerados como “altamente productivos”. Al menos en uno de los casos de privatización de cooperativas esto sucedió de forma opaca: la decisión no fue tomada de forma transparente y nunca se dio una Asamblea General para tomar tal decisión sino que el acta fue enviada para su firma.

La responsabilidad de los legisladores que concibieron y aprobaron el Decreto Ley 47/2021 (Consejo de Estado y MEP) es mayor, por caer en la trampa y promover la idea de unas “mismas/similares reglas de juego para todos los actores económicos”.

Bastaba con haber escuchado las alertas de los expertos en cooperativismo de Cuba y de otros países que han realizado visitas oficiales (Canadá, Italia y Argentina) sobre la necesidad de una Ley General de Cooperativas donde el Estado se comprometa a promoverlas, dada las particularidades identitarias y las externalidades positivas de estas organizaciones.

El Decreto Ley 47/2021 en general constituye un paso de avance pues finalmente generalizó el experimento con las cooperativas no agropecuarias y reconoce los principios universales del cooperativismo (Artículo 2.1). Sin embargo, por estar limitado a un Decreto Ley y en un paquete legal destinado también a TCPs y mipymes, este paquete legal tiene tres graves faltas: 1) el Decreto Ley 47/2021 no establece reservas indivisibles (que no pueden ser repartidas por los miembros durante su disolución)6 para las cooperativas y 2) equipara los procesos de disolución de cooperativas con los de mipymes privadas; y además 3) el Decreto Ley 46/2021 sobre mipymes facilita la reconversión de cooperativas a mipymes mientras que el DL47/2021 no establece un proceso de reconversión de mipyme a cooperativa.

Esperemos que estos errores en la legislación para las cooperativas no agropecuarias sean corregidos prontamente. Recordemos una de las principales lecciones que nos dio el hundimiento de la URSS, donde las cooperativas —que realmente no eran tales pues eran solo sociedades de accionistas— fueron usadas como fachada para privatizar prácticamente toda la propiedad estatal.

En China, con el marco legal de cooperativas que las malentendían —hay nuevas normas muy recientes— como sociedad de accionistas sui generis, y en Vietnam, con la legislación para la “equitización” de empresas estatales, ha sucedido algo parecido si bien no a la escala de la URSS. Procesos similares de privatización de cooperativas se han dado en otros países ex socialistas como los de la antigua Yugoslavia.

Los especialistas en derecho cooperativo y en su marco legal y regulatorio que han estado visitando nuestro país y brindando su experiencia han advertido el grave error de entender a las cooperativas como sociedades de accionistas sui generis: esto no es más que una total falta de comprensión de la figura cooperativa.


Foto: Kaloian.

No es demasiado tarde. Realizando los siguientes cambios al Decreto Ley 47/2021 se puede proteger a los miembros de las actuales cooperativas y al sector cooperativo:En el Artículo 74 debería agregarse un inciso 74.6 que establezca que al menos una parte de o idealmente todas las reservas (e incluso también los fondos) que cree la cooperativa —según lo establezca la cooperativa en sus estatutos— son indivisibles o irrepartibles, y por tanto esa parte del “patrimonio resultante” no pueden ser distribuidos entre los socios al extinguirse o disolverse la cooperativa.

En el Artículo 84.1 inciso a) debería establecerse el quórum mínimo necesario de 75 % y la convocatoria anticipada para la Asamblea General que decida la disolución de la cooperativa, así como la necesidad de lograr más de 75 % de los votos para aprobar la disolución.

En el Artículo 89 debería establecerse que las reservas y fondos que hayan sido declarados como indivisibles (irrepartibles) en los estatutos de la cooperativa deben pasar a otra cooperativa o, idealmente y una vez establecida la entidad encargada de la promoción de cooperativas, a su fondo de fomento de nuevas cooperativas.

En el Artículo 91, en lugar de establecer a los administradores como los liquidadores, debería prohibirse que los administradores sean liquidadores; los liquidadores deberían ser elegidos por la Asamblea General, cumpliendo con el quórum, convocatoria y votación mencionados para el artículo 74, o en caso que sea forzosa, por una comisión establecida por la entidad de fomento cooperativo.

En el Artículo 92 se debe aclarar, tal como se propone para el artículo 89, que las reservas y fondos indivisibles/irrepartibles no pueden ser incluidos en el “proyecto de división entre los socios del activo resultante.”

Asimismo, en el Decreto Ley 46 sobre las mipymes, debe derogarse la disposición especial segunda que establece las vías por las cuales una cooperativa puede convertirse en mipyme pues en el Decreto Ley 47 sobre las cooperativas no agropecuarias no hay una disposición especial que facilite la conversión de mipymes a cooperativas.

En caso que se establezca una disposición que facilite el proceso de reconversión de mipymes privadas a cooperativas —algo que sin dudas debería considerarse sobre todo para las mipymes que se acerquen al límite de 100 trabajadores—, se podría mantener dicha disposición especial segunda pero explicitando que las reservas y fondos indivisibles/irrepartibles deben ser aportados a la entidad de promoción cooperativa y por tanto no pueden formar parte del capital o patrimonio de la nueva mipyme.

Después que se corrijan los graves errores identificados en estos dos Decretos Leyes (46 y 47 de 2021) ya mencionados, debería comenzarse de una vez el proceso para la elaboración de la Ley General de Cooperativas.

Sobre esto ya se ha escrito antes y se hace más necesario que nunca para salvar la economía de nuestro país y las esperanzas de nuestra gente de un futuro mejor realmente socialista, o sea, que beneficie a las mayorías y no a unos pocos.

Solo reitero aquí la vital importancia de la entidad de promoción y supervisión especializada (dado el vacío que también ha creado el Decreto Ley 47 al respecto, y teniendo en cuenta que no se debe limitar a un ente que también promueva mipymes), y la organización de representación, todo esto para todas las cooperativas, agropecuarias y no agropecuarias.

Necesitamos cuando antes cooperativas de segundo grado, como también cooperativas de consumo y de participantes múltiples.

¡Es imperativo que Cuba establezca una política integral de promoción de las cooperativas de forma urgente! No podemos esperar otra década para cumplir con lo establecido en los Lineamientos, Conceptualización y nuestra Constitución vigente.

Si otros estados de América Latina, la Unión Europea y los de la OCDE trabajan y avanzan en la promoción de las cooperativas, nosotros no podemos quedarnos rezagados. Potencialidades nos sobran para lograrlo.

Notas:

1 No comparto los nombres de las cooperativas y personas involucradas porque los implicados me pidieron no hacerlo, pero al menos dos de estos casos son del conocimiento de funcionarios del MEP. Una revisión del registro de cooperativas de la ONEI puede revelar cuáles han sido dadas de baja y, buscando los nombres de los directivos de esas cooperativas entre los socios de las nuevas mipymes privadas, se puede saber cuáles han sido privatizadas.


3 En la actual norma, este rango es 1 a 3. Como se ha explicado en otros trabajos, debería ser idealmente de 1 a 5, para poder atraer y retener a trabajadores de actividades de altos ingresos.

4 Por falta de espacio, se reproducirá en otro trabajo un anexo de mi tesis de doctorado donde abordo los distintos prejuicios o falsos argumentos que se utilizan para desestimar a las cooperativas y refuto con evidencia empírica de estudios en Cuba y otros países.

5 Cuba tiene, en relación a su población, el segundo número de cooperativas en las Américas, y si se cuentan solo las cooperativas de trabajadores y productores (no las de consumo, que son las que priman en otros países) estamos entre los primeros a nivel mundial. Es importante también mencionar que la proporción entre las nuevas cooperativas no agropecuarias y las empresas privadas es realmente superior o al menos similar a la que existía antes de la nueva legislación vigente. Ver Piñeiro Harnecker, C.P. (2023). Comparing Governance Systems in Cuban Cooperatives: A Study of Producer and Worker Cooperatives in Agriculture, Industry, and Services. In: Novković, S., Miner, K., McMahon, C. (eds) Humanistic Governance in Democratic Organizations. Humanism in Business Series. Palgrave Macmillan.

6 De hecho, el tercer principio cooperativo universal “participación económica de los miembros” establece que “…la creación de reservas, al menos una parte de las cuales sería de carácter indivisible…” Las cooperativas, para ser cooperativas y no solo asociaciones o sociedades de capital, deben contar con una parte de su patrimonio propiedad de la cooperativa (en la forma de reservas y fondos colectivos) y no solo de forma individual por sus miembros. De ese patrimonio colectivo alguna parte, tampoco preestablecida sino que por decisión de los socios, debe ser indivisible o irrepartible entre los socios en caso que se disuelva la cooperativa. De hecho, en las orientaciones que da la ACI para la implementación de los principios cooperativos, en lo relativo al tercer principio (pp. 36-44) se plantea que desde 1995 se adoptó la idea propuesta por Robert Owen en 1832 “Con el fin de garantizar, sin posibilidad de fracaso, la consecución de estos objetivos deseables, es decisión unánime de los delegados aquí reunidos que el capital acumulado por tales asociaciones deba adoptar un carácter indivisible” [negritas del original] (Notas de orientación para los Principios Cooperativos, ACI, 2015). Ver también: El Dilema del Capital en las Cooperativas (ACI, 2017).

Promesa y peligro de la política climática de Biden

Es un gran problema, pero ¿podrá soportarlo la red?


Un instalador de Sunrun lleva un panel solar a su lugar en la casa de un cliente en Carlsbad, California(Collin Chappelle/The New York Times)

Paul Krugman 03/2023 11:19

En 2010, en la ceremonia de firma de la Ley de Asistencia Sanitaria Asequible, se pudo oír a Joe Biden, entonces vicepresidente, decir al presidente Barack Obama que "esto es un gran algo". Vale, eso es casi lo que dijo. Y tenía razón.

Ahora, como presidente, Biden ha presidido tres grandes acuerdos.


"Viernes por el Futuro", una manifestación a favor de la acción por el clima el 3 de marzo de 2023 en Roma. - En la pancarta se puede leer "Nuestra ira es la energía renovable". (Foto de Filippo MONTEFORTE / AFP)

Después de varios años en los que "¡Es la semana de las infraestructuras!" se convirtió en un chiste, aprobó una importante ley de infraestructuras.

Impulsó una ley para promover la producción estadounidense de semiconductores sofisticados.

Y lo más importante, el Congreso promulgó la Ley de Reducción de la Inflación, que a pesar de su nombre es principalmente una ley sobre el clima; por fin estamos tomando medidas serias para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Sin embargo, muchos observadores, entre los que me incluyo, se han preguntado si la política climática de Biden es suficientemente importante.

Los medios de comunicación suelen utilizar un lenguaje hiperbólico para referirse a cualquier programa que implique un gasto de cientos de miles de millones de dólares, por lo que la iniciativa climática de Biden, que la Oficina Presupuestaria del Congreso estima que supondrá unos 400.000 millones de dólares en gasto climático, se describe como "masiva". 

Pero se trata de un gasto a lo largo de una década. Y la Oficina Presupuestaria prevé que el producto interior bruto acumulado durante la próxima década supere los 300 billones de dólares. Así que estamos hablando de gastar sólo un poco más de una décima parte del 1% del PIB.

​ ¿Es posible que esto sea suficiente para marcar una diferencia real a la hora de hacer frente a una amenaza existencial?

Bueno, hay dos razones importantes para creer que la política climática de Biden puede ser mucho más importante de lo que las cifras podrían sugerir.

Pero también hay razones para preocuparse de que la política pueda quedarse corta, no porque el gasto sea inadecuado, sino por un factor limitante crucial:una red eléctrica inadecuada.

La primera razón para creer que la política de Biden puede ser importante es que llega en un momento tecnológico crucial.

Hubo un tiempo, no hace tanto, en que parecía que limitar las emisiones de gases de efecto invernadero exigiría tomar decisiones difíciles:que habría que conseguirlo en gran medida mediante la conservación y el aumento de la eficiencia energética, lo que a su vez exigiría poner un precio sustancial al carbono, ya fuera mediante impuestos sobre el carbono o mediante un sistema de límites máximos y comercio en el que los emisores tuvieran que comprar permisos.

De hecho, seguiría habiendo argumentos a favor de un impuesto sobre el carbono, si fuera políticamente factible.

Pero los enormes progresos de las energías renovables y las tecnologías conexas, sobre todo las baterías, hacen que ahora parezca casi fácil lograr una economía de bajas emisiones.

Ahora podemos imaginarnos fácilmente una sociedad en la que la gente conduzca vehículos eléctricos y cocine en cocinas de inducción, utilizando energía generada por paneles solares y turbinas eólicas, sin experimentar ninguna sensación de sacrificio.

El papel de la política consiste entonces en acelerar esta transición, en empujarnos hacia una economía sostenible.

Y esto no tiene por qué implicar grandes cantidades de dinero público, sólo lo suficiente para actuar como una especie de catalizador del cambio.

Una segunda razón, en cierto modo relacionada con la anterior, para pensar que la política climática de Biden es importante es que, en realidad, no obliga a gastar 400.000 millones de dólares.

Lo que hace, principalmente, es establecer las condiciones en las que los consumidores y las empresas pueden recibir créditos fiscales por adoptar tecnologías verdes.

Esos 400.000 millones de dólares se basan en una estimación de cuántas personas se beneficiarán realmente de esos créditos fiscales y, dado el espectacular ritmo del progreso tecnológico, esa estimación puede resultar baja.

Un informe de Credit Suisse sugiere que los créditos podrían "impulsar niveles de actividad mucho más elevados" que los previstos por la oficina presupuestaria, y que en la práctica el gasto federal en clima podría ser de 800.000 millones de dólares o más.

Y también puede haber un efecto multiplicador, ya que las empresas privadas realizan inversiones complementarias a las subvencionadas directamente, por lo que Credit Suisse sugiere que la verdadera magnitud del plan climático puede ser más bien de 1,7 billones de dólares.

Así que el acuerdo de Biden puede ser mayor de lo que parece. Lo cual es bueno, dada la importancia del asunto. Ahora mi preocupación.

Estados Unidos tiene por fin una estrategia climática seria. Sin embargo, no sólo depende de una rápida expansión de la energía solar y eólica, sino también de la conexión de estas nuevas fuentes de energía a la red eléctrica.

Pero la red eléctrica estadounidense no tiene capacidad suficiente y, en general, es un desastre.

Parte de la razón es que en realidad no existe una red estadounidense: La inversión en transporte de electricidad está, como decía un informe de Reuters, "controlada por una red bizantina de reguladores locales, estatales y regionales que tienen fuertes incentivos políticos para contener el gasto".

Y este sistema regulador no se diseñó para gestionar la repentina afluencia de nuevas fuentes de energía; como resultado, el simple hecho de obtener permiso para conectarse a la red puede llevar años.

Así es como yo lo veo: El futuro de la energía limpia parece de repente eminentemente posible gracias a un milagro tecnológico -el increíble descenso de los costes de las energías renovables- y a un milagro político -el éxito de los demócratas, a pesar de las estrechísimas mayorías en el Congreso, a la hora de promulgar leyes que parecen incluso mejores cuando se examinan de cerca-.

Pero puede que necesitemos un tercer milagro burocrático para arreglar la red eléctrica y hacer que todo esto funcione.

Ni topar los precios ni permitir mercados anárquicos! Hay que hacer ciencia económica!

Por Dr Oscar Fernández Estrada



Tenemos un severo error conceptual en Cuba al abordar el tema de la regulación de precios. Se asume que solo hay dos opciones:

1. fijar precios o márgenes máximos
2. permitir mercados anárquicos.

Esto es falso. Solo son dos extremos, ninguno de los dos es beneficioso para ningún sistema sociopolítico.

Regular el mercado no es sinónimo de topar precios o fijar márgenes de rentabilidad. La teoría de la regulación es una disciplina de las ciencias económicas, con premios nobel incluidos.

En muchos países latinoamericanos (Uruguay es uno de los casos paradigmáticos) hay una vasta experiencia en regular y controlar mercados sin interferir discrecional ni administrativamente en las operaciones autónomas de los agentes.

El mercado específico que se pretende regular debe ser estudiado, caracterizada la estructura de la oferta y de la demanda (si es monopólica en alguna medida), comprobados los tipos de comportamientos de los concurrentes y sus motivaciones, identificados los canales de trasmisión, vistos los productos complementarios y sustitutos, externalidades, previstas las posibles reacciones de estos agentes ante cambios en la política económica, visualizados los efectos multiplicadores, considerar los equilibrios macroeconómicos resultantes de otras políticas y eventos exógenos.. y... solo entonces... a diseñar instrumentos financieros, fiscales, comerciales, que actúen como incentivos en los puntos críticos de la cadena.

No es coser y cantar. No es responder de manera populista a un reclamo sin dudas justo. Hay que hacer ciencia.

Lentes nuevos para atender la dinámica demográfica. Comentario HHC


 Por | 03/03/2023 | Cuba, Rebelion

Fuentes: SEMlac

Ante una dinámica demográfica cada vez más compleja urge cambiar imaginarios en torno a la fecundidad, la mortalidad y las migraciones, analizar estas variables desde enfoques de género y derechos e implementar ajustes en las políticas, coincidieron especialistas durante el Taller Científico 51 Aniversario del Cedem, los días 21 y 22 de febrero en La […]

Ante una dinámica demográfica cada vez más compleja urge cambiar imaginarios en torno a la fecundidad, la mortalidad y las migraciones, analizar estas variables desde enfoques de género y derechos e implementar ajustes en las políticas, coincidieron especialistas durante el Taller Científico 51 Aniversario del Cedem, los días 21 y 22 de febrero en La Habana.

Con el pretexto del aniversario del Centro de Estudios Demográficos, de la Universidad de La Habana, profesionales de perfiles diversos que se dedican a estudiar los procesos demográficos focalizaron la atención en el ya sostenido descenso de la población cubana, la baja fecundidad, el incremento de la mortalidad y de los flujos migratorios, sobre todo en los últimos años.

Con 11.089.496 de habitantes al cierre de 2022, la población cubana decreció por quinto año consecutivo, explicó Juan Carlos Alfonso Fraga, vice jefe de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (Onei), en la presentación con que se inauguraron las sesiones de trabajo.

Según Alfonso Fraga, en 2022 se contabilizó el más bajo número de nacimientos en 60 años (95.404) y el segundo monto más alto de defunciones en igual período (el año de mayor registro de muertes fue 2021).

En tanto, la movilidad de las personas, tanto hacia el exterior del país como entre las provincias de la isla, ha crecido. Se estima que en 2022 había unas 800.000 que permanecían por más de 24 meses en el exterior, explicó la socióloga María Ofelia Rodríguez Soriano, parte del equipo que investiga las migraciones en Cedem.

Aunque no son legalmente consideradas migrantes según la política migratoria en el país vigente desde 2013, se trata de una población que no está residiendo de forma permanente en Cuba, precisó.

«La tendencia en el comportamiento que muestran los componentes del crecimiento de la población cubana, continúa reforzando los niveles de envejecimiento demográfico, que fueron de 21,6 por ciento en 2021 y 21,9 por ciento en 2022», precisó Alfonso Fraga.

Entre los desafíos más notorios que se derivan de este contexto demográfico se encuentran «focalizar la atención hacia las diferencias territoriales y locales; por zona de procedencia, edad, color de la piel, entre otros», insistió el filósofo y demógrafo Antonio Aja Díaz, director del Cedem.

Para Aja Díaz, es particularmente importante realizar análisis de género a esta realidad y garantizar esas miradas pues en el diseño de políticas y programas de desarrollo «generalmente las mujeres reciben de manera diferenciada y con mayor agudeza el impacto de las deudas sociales».

«Atender hoy la dinámica demográfica en Cuba significa cambiar los imaginarios en torno a la migración, para verla como un proceso circular; apostar al mayor número de nacimientos posibles, pero sin aspirar al reemplazo demográfico y, sobre todo, ver el envejecimiento como una etapa de la vida que puede ser activa y productiva, no necesariamente de pérdidas, invalidez y dependencia», reconoce una nota conceptual divulgada durante el Taller.

Algunos desafíos por dentro

Un reto particular visibilizado en el taller es la necesidad imperiosa de disminuir el embarazo y la fecundidad adolescente, atendiendo particularmente las diferencias territoriales.

Para la psicóloga y demógrafa Matilde Molina Cintra, subdirectora del Cedem, las altas tasas de embarazo temprano constituyen hoy la principal desarticulación de la fecundidad en Cuba, pues su comportamiento contrasta con las estadísticas generales de baja fecundidad, más similares a las de países europeos o asiáticos.

A juicio de la experta, urge mirar con atención la estructura de la fecundidad cubana según los diferentes grupos de edades, porque si bien la adolescente ha bajado de 52,30 embarazos por cada 1.000 mujeres de 15 a 19 años en 2019 a 49,2 en 2021, su aporte a la fecundidad general del país ha crecido.

O sea, si en 2019 los partos de madres de entre 15 y 19 años representaban el 16,7 por ciento del total de nacimientos, en 2021 esa cifra se elevó a 17,1.

En el caso de la mortalidad, en 2021 se registraron incrementos importantes según las principales causas de muerte en Cuba y no solo las relacionadas directamente con los impactos de la pandemia de covid-19, un comportamiento que demanda análisis detenidos en opinión del demógrafo Rafael Araujo, también profesor del Cedem.

Para Aja Díaz, se necesita continuar el perfeccionamiento de la política migratoria y hacia la emigración cubana, a tono con la Constitución de la República, «para incidir en la disminución del saldo migratorio externo negativo y la presencia de población joven en plena capacidad productiva y reproductiva», necesaria para la estrategia de desarrollo económico y social del país.

Esto implica propiciar la circularidad de los movimientos internacionales de la población, el retorno y la participación activa de la emigración cubana en el desarrollo del país.

También, ordenar y controlar la intensa movilidad interna mediante una estrategia que responda a las necesidades del desarrollo económico social concretas de cada territorio.

En opinión del director del Cedem, estos desafíos son enormes, pues están atravesados también por la comunicación, la educación y la cultura.

«Eso significa trabajar en la descolonización cultural, la formación de valores, algo que se decide -fundamentalmente- en la familia y los espacios educativos», precisó Aja Díaz.

Comentario HHC: Al igual que el principal activo de una empresa son los recursos humanos, lo es igualmente para el  país. La baja natalidad, la emigración y el envejecimiento poblacional ( que por cierto no es solo de Cuba), adicional a un desempeño deficiente de la economía por múltiples factores internos y externos, hacen una mezcla preocupante de cara al futuro.

- Elevar la productividad del trabajo constantemente mediante la introducción de la ciencia y la técnica ( tecnología moderna, robótica e Inteligencia artificial)  en todos los sectores de la economía, con esquemas de autofinanciamiento en divisas, y con ello elevar el nivel de vida, puede ayudar en parte a compensar déficit de fuerza de trabajo.

- Hay que actualizar la política migratoria, para aceptar fuerza de trabajo desde el exterior, en sectores con déficit de fuerza de trabajo, por ejemplo en la  agricultura, por períodos temporales. Ver la política migratoria temporal que implementa Canadá en este sentido.

-  Hay que modernizar e implementar programas de incremento de la productividad del trabajo en dos sectores claves que generan importantes partidas de gastos del presupuesto, como lo son el sector de la salud y la educación. Paradójicamente, los servicios médicos  profesionales en el exterior, acumuladamente, son la principal fuente de ingresos en divisas del país. ¿No valdría la pena modernizar a lo interno el sector de salud? Y hacerlo más eficiente y productivo. ¿Producción de medicamentos?. 

Porque parte de esas divisas las utilizamos en importar alimentos y petróleo ( 4000 millones usd anuales), por no hablar de las inversiones en el turismo que tienen algunas por fuentes de financiamiento las diferentes corporaciones que operan en divisas CIMEX, Habaguanex, Cubalse etc, que en parte están desconectados del flujo de dinero por ejemplo con que opera en MINCIN. Pero aunque todas tributan al país, el saldo de caja, puede ser redituable para una parte de la economía y para otra no, y esto crea desproporciones importantes en la economía macro, sino se integra.

. ¿ No hay posibilidad de producir los alimentos en Cuba que necesitamos? y ¿generar la energía eléctrica que demanda el país, aprovechando las energías renovables que tenemos disponibles?. ¿Venta de parte del petróleo y los ingresos en usd se invierten en paneles fotovoltaicos, empezando por los mayores consumidores estatales y de casa -habitación en donde sea adecuado y con un esquema de ganar- ganar?.

¿Qué tenemos el bloqueo de EEUU? ¿Y una política cuasi fascistoide contra nuestro país de parte de un grupito que tiene secuestrada la política exterior del gobierno de EEUU hacia Cuba ?  Si, y hace mucho, muchísimo daño al funcionamiento normal como país. Pero ese es el reto del MINREX , eliminarla, debería medírsele por ello cada año  Y el del MEP, el de eliminar las trabas que lastran en la economía nacional, y que impiden su funcionamiento y desarrollo más eficiente.   

El Socialismo es un trayecto a lo ignoto, pero no hay que violentar etapas, es un desarrollo gradual, y sin economía no hay Socialismo posible que alcanzar. El estado ideal futuro no se puede adelantar, si hablamos de leyes económicas objetivas del tránsito de formaciones económicas sociales . Hacerlo equivale a tener un socialismo utópico.

Todo al final todo se reduce , a tener un país donde su economía se desarrolle constantemente, y con ello el nivel de vida de la población, y en paralelo el nivel educativo, cultural y cívico de la población. 

Tener un país en condiciones de plaza sitiada por años, no son buenas condiciones para propiciar un aumento de la población como saldo. Así que el reto es enorme, mas no imposible.

viernes, 3 de marzo de 2023

Cambiar métodos de trabajo para tener mejores resultados. Comentario HHC

 

Caña, mucha caña, es lo que necesitan los basculadores. Foto: Sayli Sosa

Hacia una transformación de la manera de trabajar, explotando al máximo las posibilidades de todas las medidas económicas y financieras aprobadas, para alcanzar mejores resultados en el sector azucarero de Ciego de Ávila resulta tarea fundamental para la sostenibilidad del ramo

Una transformación de la manera de trabajar, explotando al máximo las posibilidades de todas las medidas económicas y financieras aprobadas, para alcanzar mejores resultados en el sector azucarero avileño, resulta fundamental para la sostenibilidad del ramo.

Así se manifestó en un encuentro entre directivos del sector, presidentes de cooperativas, autoridades políticas y gubernamentales del territorio, entre ellas el gobernador Tomás Alexis Martín Venegas; Julio Andrés García Pérez, presidente del Grupo Azucarero Azcuba, liderado por Jorge Luis Tapia Fonseca, viceprimer ministro de la República de Cuba.

La añeja reflexión de lo imposible de pretender mejores resultados haciendo lo mismo una y otra vez, guiaron los debates propiciados por los cuestionamientos de Tapia Fonseca ante la necesidad de un vuelco para bien, que es posible con otra mentalidad y trabajo.

Más allá de los problemas en la cosecha y la industria por limitaciones materiales, la mayor debilidad radica en la producción de caña, tendente al decrecimiento. Hacia allí deben dirigirse las miradas, sobre todo en la creación de colectivos laborales agropecuarios que en la práctica han demostrado su valía.

“Buena parte de la solución viene de adoptar sistemas económicos que estimulen la productividad y no tanto de reuniones y compromisos que muchas veces no se cumplen”, comentó el viceprimer ministro.

Añadió que al cada uno de esos colectivos manejar sus recursos y financiamientos les da sentido de pertenencia, que se revierte en buenos dividendos para todos.

Aquí se trata de crecer en rendimientos y no tanto en áreas de caña, de garantizar una atención adecuada a las plantaciones que tenemos, sino es contraproducente sembrar por sembrar”.

Esas estructuras productivas, que abarcan entre 10 y 12 obreros, en las plantaciones de la dulce gramínea a su cargo están ajenos, o al mínimo, de problemáticas como la caña quemada por incendios o el daño animal, hasta la fecha. Son celosos incluso a la hora del corte en verificar que las cuchillas de las combinadas estén bien afiladas para no dañar la cepa, refirió.

Entre las causas de la no generalización de los colectivos, dijo Tapia Fonseca, se encuentra la resistencia de muchos presidentes de bases productivas al ya no administrar directamente una serie de recursos, que en ocasiones se presta para el desvío y las ilegalidades.

Para tomar un botón de muestra, la Empresa Agroindustrial Azucarera (EAA) Enrique Varona según indicó su director general, Heriberto Navarro Peña, para la fecha debía tener 58 de esas organizaciones y solo cuenta con un total de 10, tanto en la parte estatal como en la cooperativa.

Eduardo Larrosa Vázquez, director de coordinación y supervisión técnica del Grupo Azucarero Azcuba en la provincia, dijo que actualmente la constitución de esas estructuras laborales se encuentra a poco más del 60 por ciento de la cifra prevista.

Un análisis económico sobre el tema da cuenta de que falta también conversar con los asociados para informarles y convencerlos de los beneficios de los colectivos si trabajan bien. A la par necesitan preparación económica y asesoramiento de especialistas para mejorar su gestión.

Por ejemplo: un productor agrícola puede ganar 400 000.00 pesos brutos al atender 10 hectáreas de caña, de obtener un rendimiento promedio de 50 toneladas por hectárea, pues el precio de la tonelada cortada es de 800.00 pesos.

Teniendo a la producción cañera como actividad principal tampoco se puede descuidar la producción de alimentos para el autoabastecimiento del sector y el aporte a las comunidades aledañas. En tal sentido Ciego de Ávila tiene mucho por mejorar, pues a decir del presidente del Grupo Azucarero Azcuba, las bases productivas de aquí se catalogan entre las más malas del país.

Además de para alcanzar la necesaria diversificación de ingresos del sector, la producción agropecuaria resulta vital para evitar el riesgo mayor: la desaparición de la comunidad cañera, al no contar con las atenciones mínimas, reflexionó García Pérez con los daños sociológicos, históricos y de descapitalización del campo que ello entraña.

En la reunión se analizó también la marcha de la presente zafra azucarera, afectada por las limitaciones de recursos y la paralización del central Ciro Redondo por una rotura en la Bioeléctrica aledaña, la estrategia para su cumplimiento en los meses de marzo y abril; así como el desempeño de las unidades productivas en la siembra de caña. HHC: ( negritas nuestras )

Comentario HHC: Al Vicepresidente Valdes Mesa lo he visto orientando  a sembrar lo mas posible, para obtener más productos en condiciones  de escases de quimicos, etc, y aunque esta es una vía ( la extensiva) para compensar lo apuntando, si hay escases  de combustibles y maquinarias, puede resultar poco productiva. aunque es algo. 

La que produce resultados de más producción y productividad, y por tanto mayores incentivos a los trabajadores es la via INTENSIVA. Es la que ha aplicado Holanda, pero hay que invertirle recursos financieros y ciencia, y a la larga o a la corta, es mas redituable.

El Vicepresidente Tapia  y lo cito: "Buena parte de la solución viene de adoptar sistemas económicos que estimulen la productividad y no tanto de reuniones y compromisos que muchas veces no se cumplen”, productividad por supuesto, en el sentido amplio del término. 

Aquí se trata de crecer en rendimientos y no tanto en áreas de caña, de garantizar una atención adecuada a las plantaciones que tenemos, sino es contraproducente sembrar por sembrar".  Esto que se plantea es lo adecuado, pero incluso para todos los sectores de la economía.  Así es como se puede aspirar a pagar más a los trabajadores ,y se veran constituidas las brigadas que hoy no se logran  alcanzar.  ¿ Qué trabas lo impiden?

Dejo para último , la rotura de la famosa bioeléctrica, esa que hay que garantizarle el bagazo, con la caña que no sembramos y el marabú que exportamos como carbón pero por ahora nos sobra, en parte, y que a su vez paró el central ¿?.  Investigando, ahora la solución es una lámina de plomo de 1 milimetro de grosor,   que cabe en una maleta, y hay que abrirle unos 100 huecos de precisión, y hay que traerla de China, y " si la junta queda bien y no falla nada más —se mantienen cuatro máquinas cortadoras de marabú operativas y tres rotas por desperfectos eléctricos". Así nos las llevamos.

Anoto además que estas bioeléctricas  (6 es el plan) dicen que son el futuro más prometedor del uso de energias renovables , y no el Sol, en nuestro país.¿?