El presente Dossier
es una selección de opiniones emitidas por destacados economistas, periodista y
un dueño de una Mipyme, donde se abordan, desde sus perspectivas, parte de la
realidad actual del proceso complejo económico y social que se vive en nuestro
país.
Es una
contribución al debate fecundo, a la ofensiva
creativa que necesitamos, por tanto, no se erigen como verdades absolutas.
Necesitamos debatir, exigir resultados, que existan rendiciones de cuentas
efectivas de nuestros dirigentes y un pensamiento estratégico, alejados de “bandazos”
e improvisaciones que muchas veces en las coyunturas, no permite verse lo
estratégico, para alcanzar la mejor de las sociedades.
Las
satanizaciones a las Mipymes están de moda, como hace años lo estuvo el mercado
campesino, pero desde 1996 se está debatiendo su inserción en nuestro proyecto
económico – social, y apenas están naciendo. Los encargados de facilitar un
ambiente competitivo en beneficio de la sociedad, definir reglas claras,
legislaciones, siempre perfectibles, para todos los actores económicos, etc. no
son las mismas. Como tampoco lo son, de que las empresas estatales algunas no
sean eficientes, que no se estimulen más por ejemplo, a las cooperativas, que no exista un mercado
cambiario racional para todos, que no se incentiven más la creación de riquezas
primarias, que exista un modelo excesivamente centralizado que además de
tornarse burocráticamente ineficiente, y responsable de la “ cultura de la
espera” , no pueda prever, abarcar y solucionar todos y cada uno de los asuntos
que se demandan para el funcionamiento eficiente de la sociedad socialista a
que aspiramos.
Recordemos también
que, a principios del siglo XIX, existió el “ludismo”, movimiento donde se
culpaban a las nuevas tecnologías de la pérdida de empleos tradicionales, y por
tanto había que destruirlas. Hagámoslo mejor en este Siglo XXI.
I-
Y DESPUES DE LA ASAMBLEA NACIONAL ¿Qué?
Por Joaquín Benavides Rodríguez
La Segunda sesión extraordinaria
de 10ª. Legislatura de la Asamblea Nacional concluyo, en solo un día de
debates. Dos días antes se había celebrado un Pleno del Comité Central del
Partido, fuerza dirigente de la sociedad y el estado, en el que además de aspectos
internos concernientes a la organización, se examinó un informe sobre las
opiniones que 48 mil núcleos del Partido expresaron en reuniones convocadas al
efecto, sobre la situación del cumplimiento de los lineamientos aprobados por 3
Congresos sucesivos del Partido, el VI, VII y VIII. La televisión reflejo
intervenciones de no pocos participantes en el Pleno partidista, manifestando
inconformidad y fuertes críticas a la conducción de la economía y su
manifestación en la inflación, el desamparo económico de los núcleos familiares
de bajos ingresos y la insuficiente producción nacional de alimentos.
Ello creo una expectativa que, en la Asamblea Nacional, convocada dos
días posteriores al Pleno partidista, que tenía como primer punto del Orden del
día un informe del Viceprimer ministro y ministro de economía sobre la
situación de la economía nacional, se debatirían propuestas del Gobierno para
enfrentar la grave crisis económica y de producción de alimentos que enfrenta
el País.
Nos quedamos con las ganas de oír las propuestas del gobierno y el
debate de los diputados.
El vice premier y ministro de economía, responsable de conducir la
economía cubana y por tanto de sus fracasos, con independencia de la
responsabilidad innegable que le cabe al bloqueo, sobre todo financiero de
Estados Unidos, se limitó a exponer el desastre pormenorizadamente, sin asumir
ante la asamblea su responsabilidad personal en decisiones que han enredado
extraordinariamente la salida de la crisis, y de su zigzagueo, en
aspectos cardinales como la dolarización de la economía y el establecimiento de
una tasa de cambio que ha puesto la economía del país, y no solo del sector
privado, en manos del mercado informal. En su intervención reconoció, sin
ningún énfasis ni explicación, errores cometidos, pero no asumió la autocrítica
que le correspondía como principal responsable de conducir la economía cubana.
Termino su exposición de los problemas, y dejo a todo el pueblo de Cuba sin
escuchar sus propuestas a la Asamblea Nacional de cómo enfrentar el problema,
que no solo el sino todo el Pueblo de Cuba tendrá que asumir.
Es inaudito. El vice premier termino su exposición de una economía en
crisis, se retiró a su asiento y el Presidente de la Asamblea, le entrego la
palabra, sin que este la haya solicitado, al Ministro de Relaciones exteriores.
Este hizo también una pormenorizada explicación de las consecuencias nefastas que
para la economía cubana ha tenido el bloqueo desde que después de la derrota en
Girón, el enemigo imperialista se dedicó a aplicarlo y recrudecerlo en las
sucesivas administraciones norteamericanas. Trump fue el que aposto más a fondo
para acabar con la Revolución con sus sanciones. No pudo, y ahora Biden a pesar
de haber sido el vice de Obama, continúa con ellas. Bruno Rodríguez, al final
de su exposición, manifestó su acuerdo de que era posible superar el bloqueo, a
partir de un extraordinario esfuerzo productivo nacional. Termino el Canciller
su exposición y el Presidente comenzó a dar la palabra a los diputados.
Como ante el cuadro desastroso de la economía expuesto por el Ministro
de Economía, no hubo una propuesta de acciones a tomar, el Presidente Lazo
comenzó a dar la palabra. Cada uno de los diputados y diputadas que la
solicitaron e intervinieron plantearon cuestiones interesantes y también
importantes, pero sin mucha relación de causa y efecto con el informe del
ministro. En un momento determinado el Presidente Lazo tomo la palabra para
señalar críticamente, utilizando ejemplos concretos la situación de nuestro
campo en que se trabaja poco, se produce poco por esa causa y no se pueden
importar más alimentos para alimentar al pueblo. Cuando termino su
intervención, sin propuestas concretas, salvo de que hay que trabajar y poner a
producir cada patio de tierra del país, los diputados que habían solicitado la
palabra, la declinaron y concluyo ese punto de la Asamblea.
El siguiente punto fue la importante Ley de la Comunicación Social, por
fin aprobada. Después cuestiones administrativas y concluyo la Sesión
extraordinaria. El Presidente Lazo en varias ocasiones se refirió que ese
aspecto se vería en la sesión de julio de la Asamblea. ¿Pero habrá tiempo, en
caso de esperar para entonces?
Estoy seguro que no. Ni la cuestión del combustible que tiene paralizada
no solamente el movimiento de la población, sino la producción, incluida la
agropecuaria. Ni la cuestión cambiaria, sin cuya solución no sería posible
abordar a fondo el problema de la inflación. Ni la reforma de la empresa
estatal, imprescindible que resurja situándose al frente de la producción del
país. Ni el despegue de la producción azucarera, por mucho margen, la principal
fuente de alimento del País, a través de los recursos que genera su
exportación. Sin hablar de cuestiones que salen en la prensa, sin una
explicación, como la de la introducción de empresas comerciales rusas al
País, lo que yo personalmente veo muy bien y estaría de acuerdo, pero
acerca de las cuales el Gobierno tiene que informar y explicar coherentemente
al Pueblo. Ahora es más importante que nunca conservar la unidad de todos, y no
solo de una parte, y eso se logra solo con información para todos. Los medios,
no amigos, son los que están dando información profusa y confusa. El lenguaje
críptico no funciona en política, y menos en condiciones complicadas y
difíciles.
29/05/2023
II- ¡Que las pymes
produzcan!
Se dice y se repite fácil, hasta
convertirse en consigna. Sin embargo, las condiciones macroeconómicas y
productivas del país ayudan poco en ese propósito.
Por Dr.C
Juan Triana Cordoví junio 1, 2023
El sector no estatal y en especial las
pymes centran hoy uno de los debates más agudos de todos los que caracterizan
la realidad cotidiana en Cuba. De alguna manera, y creo que, con bastante
razón, el espacio concedido a los “actores” no estatales se ha utilizado para
calificar/evaluar si este proceso de reforma en el que Cuba se encuentra
enfrascada desde hace ya más de treinta años es más o menos descentralizado; si
se acerca o se aleja del socialismo que hoy puede construirse, atendiendo a
nuestras circunstancias, las externas y las internas; si avanza o si retrocede.
Lo abarcador de ese debate y la
polarización que él mismo ha alcanzado es una clara señal de la importancia que
tiene el sector en la economía y en la sociedad cubana.
Algunos datos sobre el sector no
estatal de la economía que nos ayudan a visualizar esa importancia:
- Hoy representa alrededor del 15 % del
PIB.
- Concentra el 35 % del total de
empleados y emplea más trabajadores (1,6 millones) que el sector empresarial
estatal (1,3 millones).
- Las pymes han generado alrededor de
250 mil empleos directos en estos dos años.
- Hasta el 9 de mayo de este año
existían en total 8012 pymes, de las cuales 7842 son privadas, 105 estatales,
65 Cooperativas no Agropecuarias. Pero en realidad el sector es mucho más
amplio, habría que sumar los TCP, los artesanos, los usufructuarios, las CPA y
las CCS, los PDL, ninguno de los cuales es estatal aun cuando no califiquen
como pymes, porque no dejan de ser empresas y emprendimientos no estatales.
- El sector ha generado 4 788 500
dólares de exportación y 270 294 100 en importaciones de los cuales el 61 %
(164,8 millones) fueron realizadas por mipymes.
El hecho de que en la Constitución de
la República se acepte la propiedad privada como una de las formas de propiedad
funcionales a la construcción del socialismo cubano es, sin dudas, un hito
normativo que sanciona el derecho de todo ciudadano cubano a tener su propio
negocio.
Es algo “innovador” en la construcción
socio-económica de Cuba y decisivo para los propios “planes de vida” de las
cubanas y cubanos que pasan por intentar materializar sus sueños en Cuba en vez
de buscar hacerlos realidad fuera de Cuba. Lo es también para las “estrategias
familiares” que también pasan por el mismo dilema.
Cierto que esos actores “no estatales”
fueron concebidos como complementarios. Este adjetivo es quizás una de los
primeros temas a aclarar en cualquier discusión al respecto, en especial porque
es relativamente común identificar “lo complementario” como algo de menor
importancia y por demás, prescindible, aun cuando el significado del adjetivo
sea otro, a saber, “que sirve para completar o perfeccionar algo”.
En cualquier sistema económico,
completar y perfeccionar no parece ser algo sin importancia y prescindible, en
especial cuando quien debería ser el motor de la reforma y la modernización del
país, la empresa estatal, no ha podido desempeñar ese papel. Así ha sido en los
últimos treinta años, en que, por múltiples razones, algunas propias de la
gestión de dichas empresas y otras asociadas a sistemas regulatorios, le han
impedido cumplir con ese rol.
Pero, definitivamente, y aun cuando el
marco regulatorio aún deja muchas zonas grises, haciendo que la curva de
incertidumbre se dispare, lo cierto es que las mipymes han sabido aprovechar
esos espacios y han demostrado una gran capacidad de reinvención.
Que las mipymes produzcan; que se
inserten en el tejido productivo local; que “ayuden” a incrementar la oferta de
productos nacionales, a precios accesibles; que no importen tantos productos
terminados y sí muchos más insumos y bienes intermedios para generar esa
producción nacional tan necesaria; ¡que exporten!, están entre las demandas
para las mipymes hoy.
Lo cierto es que algunas han logrado
exportar y que algunas otras han logrado insertarse en articulaciones
productivas con empresas estatales. Otras han recuperado plantas de producción
e infraestructuras pertenecientes a empresas y otras organizaciones estatales
que sufrían un deterioro significativo y amenazaban con perderse, luego de ser
muchas veces “canibalizadas”. Anécdotas al respecto hay para llenar muchas
cuartillas. Pero a pesar de esos botones de muestra la insatisfacción se
mantiene, y se alimenta y es alimentada.
Cabría volver a recordar que las
mipymes apenas tienen dos años de nacidas formalmente, que ese nacimiento fue
demorado, con fórceps y en un barco que apenas logra flotar.
Ya han pasado por la amarga experiencia
de ver cómo la norma que las crea, su norma, es sometida a interpretaciones
administrativas como la limitación del objeto social, la eliminación de la
exención de impuestos en el primer año de operaciones, la amenaza latente de
tener que pagar un impuesto del 10 % sobre las ventas mayoristas, que además de
ser netamente inflacionario para toda la economía es incuestionablemente
oneroso y regresivo, además de contrario al propósito del crecimiento
económico.
Vale recordar también que durante estos
dos años las mipymes han tenido que luchar contra prejuicios ideológicos que a
veces se convierten en trabas casi insalvables; contra reglas del juego
sectoriales que en ocasiones están fundamentadas en la percepción de “alguien”
que se permite desconocer la norma. Y que han tenido que “negociar en
desventaja”, provocada por vacíos legales, y no pocas veces han perdido
oportunidades en espera de permisos que no eran necesarios.
Sin embargo, lo que ha ocurrido, para
sorpresas de algunos, es que allí donde otros actores han visto un problema,
muchas mipymes han identificado una oportunidad y han tomado riesgos.
¡Que las pymes produzcan!, se dice y se
repite fácil y puede hasta convertirse en consigna. Sin embargo, las
condiciones macroeconómicas y productivas del país ayudan poco en ese
propósito.
Se les pide a las formas de gestión no
estatales que importen menos productos terminados y más insumos, sin tener en
cuenta que la devaluación de la tasa de cambio hace más cara la importación de
esos insumos convirtiéndose paradójicamente en un obstáculo en el propósito de
fomentar la producción nacional, altamente dependiente de esos insumos, razón
por la cual las propias empresas estatales enfrentan dificultades para
“producir”.
Efectivamente, si se atiende a los
datos del anuario de 2021, es posible comprobar la caída drástica de la
importación de bienes intermedios —se exceptúa combustibles, aceites, minerales
y conexos—, de 2018 a 2020 en 30 % mientras que la caída de la importación de
bienes de capital fue de un 40 % lo cual explica en buena parte la reducción de
la dinámica de la producción y el deterioro del sistema empresarial estatal.
Fuente: Anuario Estadístico de Cuba,
2021. Tabla 11.2.
En el caso de los alimentos esa caída
fue mayor rozando el 65 % en relación a 1989.
Se olvida, además, que esa dependencia
de la importación de bienes intermedios y de capital es una deformación
estructural de la economía nacional, una falla que no ha logrado revertir
ninguna estrategia, ni siquiera cuando tuvimos créditos baratos y precios
justos y se logró alcanzar una participación de la producción industrial de más
del 30 % en el PIB y las empresas estatales gozaban de ventajas que nunca
volverán a reproducirse, entre ellas un tratamiento fiscal excesivamente blando.
Cierto que este gran deterioro es
también una oportunidad de mejora que bien manejada podría tener impactos
importantes aun cuando la inversión fuera casi marginal, pero es una
oportunidad para todo el sistema empresarial cubano, para las empresas estatales,
para las pymes, para la inversión extranjera. Se necesita generar incentivos,
confianza y transparencia.
Si se desea que las pymes “produzcan y
exporten” entonces serán necesarias reglas del juego adecuadas para inducir a
estas empresas a ese propósito.
¿No es posible una política tributaria
más proactiva hacia aquellas pymes que producen y/o exportan? ¿Acaso no es
posible construir un régimen fiscal parecido al que existe en el Mariel para
aquellas que tomen ese riesgo?
¿Por qué no modificar los regímenes
arancelarios para ciertos productos que son “insumos” imprescindibles en
producciones específicas de interés para el país y para la importación de
ciertos equipos que también contribuyen a producir bienes finales?
¿Por qué no modificar el impuesto sobre
utilidades, ese del 35 %, a aquellas pymes que desarrollen y produzcan bienes e
introducir exenciones a aquellas que produzcan alimentos?
¿Por qué seguir demorando la creación
de un Banco de Fomento Industrial y Agrícola?
¿Por qué seguir posponiendo el
procedimiento para la creación de negocios entre el capital extranjero y las
mipymes? ¿Por qué no hacerlo mucho más transparente y ágil que los que existen
hoy en la Ley 118? ¿Por qué no descentralizar la aprobación de proyectos
menores a un determinado monto en dólares hacia los gobiernos locales?
¿Por qué no crear fondos de
microfinanzas a partir de las remesas o con participación de bancos extranjeros
para el fomento de negocios dirigidos a la producción de bienes y en especial
de alimentos?
¿Por qué no seguir ampliando las
actividades que las formas de gestión no estatales pueden desarrollar?
¿Por qué no aprovecharlas mejor en
nuestra lucha perpetua contra el bloqueo norteamericano?
¿POR QUÉ TANTA DEMORA SI TANTO SE HA
DISCUTIDO, ESCRITO Y PROPUESTO? ¿Si la evidencia está demostrando la necesidad
y la urgencia de ampliar la participación de estos actores en la economía
nacional?
Cuando se revisa lo que se publica en
las redes sociales es posible constatar que existe la intención manifiesta de
hacer de las pymes la manzana de la discordia. Ya pasó a mediados de los
noventa y el parto fue demorado treinta años.
Existe la intención de convertir a las
pymes en el “enemigo del pueblo” y en la negación de los valores del
socialismo, y de demostrar con ello la “equivocación del gobierno”. Es evidente
la intención de usarlas como chivo expiatorio del fracaso del programa de
ordenamiento monetario, como las causantes de la inflación, de la desigualdad y
de la pobreza, todos fenómenos que ya existían antes de su nacimiento.
También se les quiere presentar como
una de las razones del magro avance de la transformación del sistema
empresarial estatal. Incluso se les quiere presentar como la puerta trasera por
donde se despliega la “actividad enemiga”.
Hay intención de usarlas para dividir.
Pero hace mucho ya que es tiempo de sumar, de encontrar el mínimo común
múltiplo.
Se requieren políticas productivas que
sumen el esfuerzo de todos los actores de la economía nacional. Cambiemos las
reglas de juego y las pymes producirán.
III -Las Mipymes, el
comercio exterior, la política industrial y la inflación, a no confundirlo
todo. A propósito de muchos comentarios.
Por Dr. Julio Carranza
En su reciente informe a la Asamblea
Nacional el Ministro de Economía ha presentado muy interesantes estadísticas
sobre el desempeño del Comercio Exterior durante los primeros meses de este año
2023, subrayó la creciente participación en esta actividad de las formas de
gestión no estatal.
Los datos preocupan, en pocos meses:
“las operaciones de comercio exterior de las formas de gestión no estatal, en
general, han generado más de 4 millones de dólares en exportaciones y más de
270 millones en importaciones”. El déficit es notable.
Todo esto en medio de una inflación
galopante que no mengua, a pesar de que se afirma (sin evidencias a la vista)
que hay un programa antiinflacionario en marcha.
La inflación es el resultado de las
distorsiones que hace años afectan a la economía y por supuesto que también de
los efectos del bloqueo y el impacto de los problemas en la economía
internacional agravados por la guerra en Ucrania, subrayo que más allá de las
causas externas, las causas internas y la falta de correcciones estructurales
pesan mucho y ahí siguen.
La diversificación de las formas de
gestión (Mipymes y cooperativas) ha sido un importante paso en la dirección
correcta, complementan la dinámica económica con producciones, servicios,
comercio y empleo, pero la economía no está hecha de pedazos, es un sistema
complejo que debe tratarse de manera integral. No asumir esto da lugar a
confundir las causas de los problemas y tomar decisiones inconvenientes.
Las causas de la inflación son
diversas, están en los desequilibrios macroeconómicos, en la contracción de la
oferta y en la falta de las regulaciones necesarias y fundamentadas (desde la
política fiscal hasta la tasa de cambio, pasando por los precios y la
información), también en los efectos de un ordenamiento monetario mal
planificado y mal implementado y no en “ la perversión de los nuevos actores
económicos”, como con frecuencia se expresa en diversos comentarios, por
supuesto qué hay también especulación y corrupción que siempre deben ser
restringidas y combatidas por la ley, pero estas, además de que existe en todos
los sectores, no son la causa estructural de la inflación, no se debe confundir
una cosa con la otra.
Es significativo que en un periodo de
tiempo tan breve las formas de gestión no estatal den cuenta de una parte tan
importante del comercio exterior del país, esto no solo demuestra su dinamismo,
demuestra también la incapacidad de las empresas estatales debido a su
ineficiencia, tal y como existen ahora, de competir y sostener el liderazgo que
ha de corresponderle en una economía socialista, diversa pero socialista, donde
el liderazgo debe ejercerse a través de la eficiencia no por decreto.
La reforma de la empresa estatal, no
para que deje de ser estatal (pública) sino para que deje de ser ineficiente,
es un componente esencial e imprescindible de la reforma económica que, a
nuestro criterio, la economía cubana necesita. Además de que tampoco esta es
una dimensión aislada del proceso, debe estar integrada a todo el contenido de
la reforma.
Poco se ha avanzado en la
transformación de la empresa estatal, los informes oficiales siguen hablando de
muchas empresas con pérdidas, ineficiencias diversas, etc. La persistencia de
la centralización y de una planificación burocrática, la intervención
permanente de los Ministerios y de las OSDES, sumado a la insuficiencia y falta
de transparencia de los mercados, el sobrempleo, etc, no permite a las empresas
estatales (mayores en tamaño y mayoritarias en cantidad) competir con eficacia.
Como se expresa en el informe reciente, en poco tiempo han perdido un gran
espacio en el comercio exterior y muchas dependen ya en gran medida de los
abastecimientos que le ofrecen las Mipymes privadas y las cooperativas, por ese
orden y por cierto todas están igualmente sometidas a las presiones del
bloqueo.
No debe ser una sorpresa que las
Mipymes cubran todo el espacio vacío que puedan, pero la existencia de ese
espacio vacío no es responsabilidad de ellas.
Además de las regulaciones y
limitaciones extraeconómicas que tienen (muchas de ellas correctas, otras no)
deberían actuar en mercados donde las empresas estatales jueguen el papel de
liderazgo que les debe corresponder, esto es esencial para contrarrestar la
inflación y articular a todos los actores económicos sin las distorsiones
actuales.
Una política industrial (la agricultura
incluida) e inversionista y una estrategia de desarrollo bien estructurada,
deberían también conducir a mayores recursos en la actividad transformativa que
agrega valor y menos (en la también necesaria) actividad comercial.
La concentración de las actividades
económicas en el área comercial y el crecimiento de las importaciones tampoco
se debe esencialmente a “perversiones y ambiciones”, por mucho que estas
existan, se trata del efecto de la ausencia de una política industrial que
favorezca el tejido productivo y estimule la sustitución de importaciones, hoy
casi todo, menos las consignas, incentiva las importaciones y ahí están los
resultados. Hay cosas sin las cuales no se puede vivir y si es imposible o muy
difícil producirlas, pues se importan y en eso estamos.
Las MIPYMEs, como todo, necesitan
desarrollo y regulaciones, mismas que necesita la economía en general, pero sin
dudas son parte complementaria e importante de la solución, son parte de la
reforma integral y profunda que la economía necesita, incluida la esencial
reforma de la empresa estatal. A estas alturas cualquier confusión al respecto
sería fatal, ojalá esos ruidos que se escuchan contra las nuevas formas de
gestión no tengan mayor impacto. Sería lamentable que no aprendamos de nuestra
propia historia.
25 de mayo 2023
Por Fidel Vascós
July:
Que el sector no estatal sea capaz de
importar mil millones de USD este año 2023, a pesar de todas las trabas
que lo limitan, es un éxito extraordinario que ratifica hacia donde debe
ir el esfuerzo principal de nuestra política económica.
En mi opinión, a la nación no le
afecta que esas importaciones sean de productos finales o de
bienes intermedios, pues lo importante es que se incremente la oferta en
el comercio minorista. El mercado no distingue entre propiedad estatal
y propiedad no estatal. Sus leyes objetivas tampoco
reconocen actividades legales o ilegales. Lo ilegal se define por los
hombres que dirigen el Estado los cuales disponen medidas administrativas
para que no se ejecute lo conceptuado como tal. En nuestro caso, son
muchas las medidas aprobadas que definen como ilegal demasiadas
acciones productivas, comerciales y financieras que no deberían
serlo.
Ante las necesidades no
satisfechas de la población, parte de la respuesta ante el irracional
entramado de controles y limitaciones administrativas impuestas es el
incremento del mercado negro con elevados precios. Desde el punto de vista
social reconozco que no todos los ciudadanos pueden pagar los altos
precios de hoy pues existe una diferenciación de ingresos monetarios en
nuestra población. Pero la solución a estos problemas no es ir hacia
atrás, hacia la mal llamada Ofensiva Revolucionaria de 1968 que
nacionalizó hasta los puestos de fritas y convirtió en estatal casi todas
las actividades económicas.
Mi propuesta de lo que hay
que hacer en nuestro país es ir hacia delante, al encuentro del nuevo
momento histórico, donde prima el mercado como regulador de la economía.
En estas circunstancias, el Estado no debe estorbar el desarrollo del
mercado sino facilitarlo. A su vez, debe tomar decisiones para aliviar los
efectos que pudieran ser socialmente indeseables como resultado de la
utilización de las relaciones monetario-mercantiles. Dos ejemplos, entre
tantos, consisten en aplicar subsidios a personas vulnerables y no a productos;
así como incrementar anualmente el salario mínimo y las más bajas
jubilaciones a la misma tasa de la inflación del año anterior.
En general, lo que propongo es
abandonar el socialismo de Estado altamente centralizado heredado del
CAME, que en su esencia es el que está vigente en nuestro país, y adoptar
un modelo cubano autóctono de socialismo de mercado que está por diseñar integralmente. Un
abrazo.
IV - Conclusiones apresuradas
Por Katia
Siberia
Después
de postergar durante una década la anunciada aprobación de las mipymes, en
estos casi dos años de creadas les han llovido más cuestionamientos que halagos
La Cadena Cubana del Pan, que pertenece
a un ministerio cuya importadora no ha podido situar la harina de trigo en sus
almacenes, no amasaría siquiera las 9 toneladas diarias de pan que venderán en
Ciego de Ávila a precios diferenciados, si diferente no fuera el origen de su
“nueva” harina de trigo.
Una empresa privada hará, y está
haciendo, lo que la importadora estatal no ha podido; ya sea a causa del
bloqueo norteamericano, por la falta de financiamiento, por los costos de los
fletes, o por una larga cadena que la pequeña o mediana empresa privada, a
cuenta y riesgo, ha logrado acortar.
Invasor aún no se ha sentado a relatar
los avatares del privado, si bien damos por sentado que no compra
mayoristamente buques de harina o de trigo y, en consecuencia, paga más por
toneladas o que hará “malabares” para luego reaprovisionarse en moneda
extranjera y cerrar ciclos financieros, mientras paga por contenedores en el
Mariel, y camiones alquilados, y estibadores…
Conclusión primera: toda actividad
comercial tiene un costo.
El saldo para la parte estatal se
esbozaba en octubre de 2022, cuando la directora técnica de la
Empresa Cubana de Molinería aclaraba que un buque de trigo costaba alrededor de
16 millones de dólares y, al mes, Cuba necesitaba cuatro. La inestabilidad en
el financiamiento, dijo, nos dejaba con uno o con dos, y entonces el mayor
costo era fácil de calcular: no se producía ni la mitad de lo que demandábamos.
Y para producir esa harina o ese pan, antes hay que llevar el trigo a la
industria molinera, procesarlo, transportarlo en casillas de tren o rastras
para luego… Es decir, tampoco se produce al ritmo que necesitamos.
Pero Invasor sí estuvo en la reunión
donde el director de la Cadena Cubana del Pan en la provincia sometía a
consideración fichas de costo con esa “otra” harina importada que ellos
adquieren aquí a 300.00 pesos el kilogramo y elevaría el precio del pan de 200
gramos a 70.00 pesos.
Conclusión segunda: las dos partes han
salido ganando en su encadenamiento, aunque no faltarán quienes cuestionen a la
empresa de la Industria Alimentaria por el precio abusivo y quienes acusen, en
primer lugar, a las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) privadas, por
ser más abusivas aún.
Y yo, que no soy ni economista ni
fiscalizadora, y que solo tengo la palabra de quienes calculan, certifican y
explican por qué la vida se nos ha encarecido tanto, debo decir que, a pesar de
no alcanzarme el salario, a veces me bastan ciertas explicaciones.
Ese no será el “pan nuestro de cada
día” del sector presupuestado, pero ya sabemos que existen —para bien— otros
consumidores, otros ingresos. El de ese mismo trabajador en una mipyme, el del
padre que recibe remesas, el del trabajador de la empresa estatal que sí paga
resultados porque sí los obtiene…
No sería lógico entonces que yo, desde
mis 4800.00 pesos mensuales, le exija a una empresa privada que produzca
teniendo en cuenta mi escala salarial. Como si ya esta tuviera suficiente
tiempo de creada y hubiese podido abaratar costos a golpe de eficiencia y
procesos más dinámicos; como si tuviese la red de distribución estatal o pagara
los bajos salarios que pagan las panaderías estatales; como si accediera a
recursos por planes y no por gestiones; como si tuviese un fondo aprobado para
garantizar producciones subvencionadas y luego viniera el presupuesto del
Estado a cubrir ese déficit.
No. No son las mismas circunstancias,
por más que se diga que estatales y privados están en igualdad de condiciones.
Y esas diferencias se reflejan en precios, también. Se traducen en sesgos,
incluso, si decimos empresa estatal socialista, y no empresa privada socialista.
Se confunde propiedad con sistema, ¿o es que acaso todas no pertenecen al mismo
entramado empresarial del socialismo cubano?
Después de postergar durante una década
la anunciada aprobación de las mipymes, en estos casi dos años de creadas les
han llovido más cuestionamientos que a las que llevan décadas siendo
ineficientes y no han podido, o sabido, reinventarse para abastecer al hoy
maltrecho mercado.
De ahí sacan conclusiones apresuradas
que dividen en buenas y malas; un fuego cruzado en el que pierden ambas y, por
transitividad, todos. Los que compran pan… y los que no.
V - Por Yulieta Hernández
Díaz, La
Habana, Cuba. PYME Privada. Grupo
de Construcciones Pilares.
Quiero que este post, sea sobre el emprendimiento, para los
emprendedores y hecho por todos y para todos; ¡Porque todos somos
emprendedores!
1. Pagamos impuestos. Altísimos; ¡Pero
SÍ pagamos! Ayudamos con nuestro aporte tributario.
2. Generamos Empleo. Según estadísticas
del MEP del 21/02/2023: 123 872, nuevos empleos.
3. Aportamos bienes y servicios. Pues
otra vez: SÍ; no sólo hacemos comercio (revendedores). Según estadísticas, solo el 3.3 % se dedica a la actividad del
comercio.
4. Ayudamos aumentar el tejido
empresarial. Dígase encadenamiento, asociaciones, o sinergia; para la economía
del país.
5. Tenemos Responsabilidad Social
Empresarial. El emprendimiento en Cuba, casi que califica como cooperativismo,
como económica social solidaria; que como sociedades mercantiles. Hemos visto
al emprendimiento en Cuba, donde se le ha necesitado:
- Tornados.
- Ciclones.
- Siniestros.
- Accidentes.
- Sectores vulnerables.
6. Se está cumpliendo con lo dispuesto
en la conceptualización del modelo económico y social cubano, que reconoce a
los nuevos actores como parte del desarrollo de nuestro país.
7. El mayor % en los nuevos actores, lo
lleva la construcción. Se ha contribuido a rescatar parte del patrimonio
construido del país y hemos construido nuevos inmuebles.
8. Aumentamos la competitividad en el
mercado por tanto forzamos a otros actores a mejorar sus servicios.
9. Aportamos conocimiento y también
I+D.
10. Hemos aportado en la formación de
oficios y laboral. Colaborando con instituciones educacionales del país, en las
prácticas escolares y laborales. En todos los niveles de la educación:
círculos, primarias, secundarias, educación tecnología y de oficios,
preuniversitaria y universitaria.
11. Aporte al desarrollo territorial.
En el municipio y la provincia. Un ejemplo son la gran cadena de mini
industrias en el país.
12. Ayudamos aliviar la carga Social
del Estado. Aportamos al presupuesto del Estado y a disminuir el déficit
fiscal.
13. Creamos oportunidades.
14. El emprendimiento cubano aporta
crecimiento personal, autorrealización, riqueza espiritual, sostenibilidad
familiar, encuentro desde la diversidad, respeto en el diálogo, reciprocidad,
fraternidad, y esperanza en una Cuba mejor es posible "con todos y para el
bien de todos".
15. El emprendimiento cubano contribuye
a la diversificación de la oferta de productos y servicios exportables al
mercado internacional y el acceso a la importación de productos deficitarios en
el país con mayor agilidad.
¡Pues sí, importamos! ¡Y también
exportamos!
16. A contribuido a la independencia
económica de muchísimas mujeres con alternativas laborales que se ajustan a sus
condiciones y horarios desde el hogar.
17. Exquisitos trabajos de restauración
en el Capitolio, el Teatro Martí, innumerables obras de valor patrimonial,
cuenta con el aporte de maestros del granito, el yeso, el enmasillado, la
cerámica, la orfebrería, entre otros, a lo largo de todo el país, y esperamos
que crezca el emprendimiento, porque #Cuba lo
necesita, las nuevas formas de gestión vinieron para quedarse y para
desarrollar el país .
18. Hemos rescatados instituciones y
producciones que se encontraban sin utilidad y que habían dejado de producirse.
18. Hemos incorporado nuevos productos
al mercado, utilizando ciencia e innovación.
19. Hemos incorporado al proceso
productivo recursos que se desechan o no se le da la utilidad debida.
20. Hemos contribuido a la disminución
de precios en muchos renglones, aunque aún no sea suficiente, con una
producción y/o comercialización más eficiente y con el aumento considerable de
la oferta.
21. Hemos obligado a las empresas
(estatales) que prestan servicios, producen o comercializan productos a ser más
competitivas (calidad, precio, tiempo de entrega, etc), para que puedan
competir en el mercado; aún con las enormes desventajas que nos obligan a tener
(impuestos, alquiler de equipos, arrendamiento de locales, créditos, asignación
y precio de los combustibles, y un enorme ETC), pero de eso no se trata este
post.
22. En la producción de materiales,
equipos y herramientas, aún con la falta de entrega de insumos imprescindibles,
hemos dotado a los gobiernos locales, de una mayor cantidad y variedad de
renglones necesarios para la construcción y los servicios de todo tipo que
anteriormente no tenían, o eran insuficiente.
23. En la actividad de la construcción
se han incrementado enormemente los alcances y la calidad del servicio; así
como se ha disminuido los tiempos de entrega y los costos del servicio
constructivo.
24. Por primera vez ha existido un
encadenamiento real y nacional de los actores de la economía.
25. Aún con impedimentos reales,
objetivos y subjetivos, se ha logrado acceder a recursos que empresas estatales,
por diferentes motivos, no podían o se tardaban demasiado para importarlas al
país.
26. El emprendimiento y el sector
privado han logrado un resurgimiento del diseño, la comunicación, el marketing,
la mercadotecnia, el branding, las marcas y la inteligencia comercial en el
país.
VI- ¿Queremos o no queremos MIPYMES?
Dra Ileana Diaz Fernández, CEEC
La Constitución y la Conceptualización
hablan de la propiedad privada e incluso de empresas familiares y micro,
pequeña y medianas. Finalmente, en septiembre de 2021 sale el Decreto Ley 46
sobre estas MiPymes, y no llegamos a 2 años y pareciera que todos los males que
padecemos es culpa se ellos: la inflación, la reventa desmesurada, se habla de
deformaciones y hasta de la segunda economía.
La segunda economía se vuelve enemigo
de la sociedad, si la primera economía no funciona y otras cosas más. Resulta que
si, nuestra economía estatal (que debe ser la primera) no funciona: Ni la
agricultura, ni la alimentación, ni su distribución (ver las intervenciones del
Primer Ministro en los tres organismos. Periódico Trabajadores). ¿Eso significa que la solución es
arremeter contra la privada porque funciona o resolver los problemas de la
primera economía?
¿Entonces? es momento de pensar,
integradoramente y no por parcelas. Pueden haber MiPymes inescrupulosas,
también empresas estatales corruptas, pero ¿son generalidades?
Aunemos esfuerzos en cambiar las cosas
entre todos, Gobierno, academia, MiPymes, empresas estatales, etc.,
intercambiemos criterios, escuchémonos los unos a los otros y entre todos
construyamos el futuro próspero que espera este pueblo. ¿Seré una soñadora?
FIN