Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

viernes, 23 de enero de 2026

La historia le pasa a Davos por al lado

 Opinión/ 21 enero 2026




El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, gesticula en el pasillo tras su discurso especial en la 56.ª reunión anual del Foro Económico Mundial (FEM) en Davos, Suiza. Foto: EFE/EPA/Gian Ehrenzeller

Project Syndicate

Por Mariana Mazzucato

DAVOS- Mientras el Foro Económico Mundial se reúne en Davos bajo el lema “Un espíritu de diálogo”, Estados Unidos ha tomado el control de la infraestructura petrolera de Venezuela e instaurado una administración estadounidense de las reservas petroleras del país “por tiempo indefinido” (según la denomina el presidente Donald Trump), al tiempo que chantajea a los países europeos con sus demandas sobre Groenlandia. Entre el llamado del Foro al diálogo y la agresión unilateral de Estados Unidos (entre el mundo de Davos y el desorden mundial en desarrollo) hay, como mínimo, una incongruencia.

Aunque las formas de la intervención estadounidense en América Latina estén cambiando, la captura de la infraestructura petrolera se parece a otras apropiaciones de recursos del pasado. Mientras los asistentes a Davos discuten sobre las sutilezas del capitalismo de partes interesadas, vuelven a imperar las viejas reglas del extractivismo y la política del poder.

En 2019, el historiador holandés Rutger Bregman diseccionó el espectáculo de Davos con precisión quirúrgica: “Impuestos, impuestos, impuestos. El resto es mentira”. Con esas escasas palabras, puso de manifiesto la brecha entre la retórica y la realidad, entre el discurso de prosperidad compartida y la práctica de la concentración de la riqueza.

Claro que las empresas deben pagar la parte de impuestos que les corresponde. Pero además de eso, hay que analizar la creación de valor; no sólo la redistribución, sino también la predistribución. Lo segundo se refiere a reestructurar la creación y el reparto del valor desde el principio (en vez de sólo redistribuir las migajas del valor extraído), y demanda la formulación de nuevos contratos sociales con condiciones y mecanismos de rendición de cuentas concretos. De allí la necesidad de organizar la estrategia industrial moderna en torno a misiones: objetivos específicos y medibles que den respuesta a los desafíos sociales y al mismo tiempo sean catalizadores de innovaciones e inversiones en todos los sectores.

El crecimiento no es una misión, sino el resultado de invertir en soluciones a problemas reales. Una misión de descarbonización de la economía, por ejemplo, transformaría al mismo tiempo la energía, el transporte, la alimentación y la tecnología digital. Una misión de “salud para todos” podría mejorar los indicadores sanitarios mediante la innovación en diversas áreas, entre ellas las ciencias biológicas. No se trata de favorecer a un sector en particular, sino de preguntarnos cuál es el papel de cada sector en el cumplimiento de una misión.

Esto demanda liderazgo, confianza y atención a los detalles. Hay que estructurar las iniciativas de innovación público‑privadas en formas que eviten una privatización de los resultados de investigaciones financiadas con fondos públicos (por ejemplo, mediante la imposición de patentes demasiado amplias y restrictivas en lo referido al otorgamiento de licencias), además de prohibir el cobro de precios excesivos que pasan por alto la procedencia del valor.

El Reino Unido es un ejemplo claro de cómo no estructurar las asociaciones público‑privadas; y el gobierno laborista, con su postura “abiertamente proempresa”, corre riesgo de repetir errores muy costosos. Basta pensar en el control cada vez mayor que tiene la empresa estadounidense de datos y análisis Palantir sobre los servicios públicos británicos. Durante la pandemia, la empresa ofreció sus servicios al NHS (el sistema nacional de salud del RU) de forma gratuita (más tarde el director de la empresa en el RU comparó ese gesto con la suscripción de prueba a una revista). Hoy Palantir tiene contratos con el NHS por más de 330 millones de libras (443 millones de dólares), además de un nuevo contrato por 240 millones de libras en el área de la defensa que fue otorgado sin concurso.

El ejército suizo rechazó un acuerdo que Palantir buscó por siete años, porque los expertos advirtieron que la propiedad estadounidense de la empresa creaba riesgos de acceso a datos de inteligencia y que depender de los especialistas de Palantir podía «limitar la capacidad del ejército para actuar en situaciones de crisis». Pero el nuevo contrato del RU con Palantir triplica lo gastado en la empresa desde 2022, y el ministerio de defensa británico admitió que cambiar de proveedor obligaría a reconstruir toda la arquitectura de datos, con un «costo significativo». Para que un gobierno no quede atado a un proveedor ni deba enfrentar la probabilidad de aumentos de costo desenfrenados, los contratos deben incluir cláusulas de desarrollo de capacidades estatales.

Otro ejemplo lamentable es la empresa británica de suministro y saneamiento de agua Thames Water, a la que la gestora de activos australiana Macquarie dejó con una deuda de dos mil millones de libras mientras la usaba como fuente de ganancias. La importancia de empresas como Blackstone y Macquarie en la financiación de infraestructuras en el RU revela un patrón claro de socialización de riesgos, privatización de ganancias y servicios esenciales puestos a merced de la ingeniería financiera. Aunque el anuncio de la semana pasada sobre el otorgamiento de incentivos públicos a la generación offshore de energía eólica conforme al programa Clean Industry Bonus (con condiciones de invertir en cadenas de suministro británicas) hace pensar que el gobierno aprendió algunas lecciones, sólo el tiempo podrá decir si las cláusulas son lo bastante sólidas como para evitar actos de parasitismo.

Para ser eficaces, las asociaciones público‑privadas deben incluir condiciones que garanticen la generación de valor público a cambio del apoyo público. La Ley CHIPS y Ciencia de los Estados Unidos supeditó el apoyo a las empresas a que estas limitaran la recompra de acciones, invirtieran en el desarrollo de la fuerza laboral y ofrecieran servicios de guardería. El banco público alemán KfW vincula el otorgamiento de préstamos en condiciones favorables con el cumplimiento de metas de descarbonización. La estrategia de Chile para el litio se asegura de que las empresas mineras inviertan en actividades con valor añadido dentro del país y cumplan normas de sostenibilidad; y el Estado se queda con una parte importante de los beneficios.

No son medidas contra las empresas, sino marcos de reciprocidad diseñados para que los incentivos privados estén alineados con los objetivos públicos. Cuando el RU apoyó con 65,5 millones de libras el desarrollo de la vacuna de Oxford/AstraZeneca, puso como condición que la empresa no buscara ganancias durante la pandemia. Eso es una asociación real: riesgos compartidos, recompensas compartidas, propósito compartido.

En esto, la implementación es tan importante como el diseño. Desarrollar capacidades estatales implica resistir la tentación de delegar funciones clave a consultoras. Demanda coordinación entre ministerios, acuerdos significativos con los trabajadores y con las empresas e invertir en las capacidades del funcionariado para el diseño, la implementación y la adaptación de herramientas, desde la compra pública hasta la infraestructura pública digital.

Un ejemplo de esta modalidad lo da la agencia sueca de innovación Vinnova, que usa la compra pública de comidas escolares «saludables, sostenibles, sabrosas y accesibles» como instrumento para la transformación de todo el sistema alimentario. Para lograrlo, Vinnova reúne a organismos gubernamentales, municipios y actores privados de diferentes sectores en torno a objetivos compartidos en materia de salud, sostenibilidad y desarrollo local.

Esta semana, Davos presentará las promesas habituales sobre capitalismo de partes interesadas, empresas con propósito y desarrollo sostenible. Pero sin mecanismos concretos (condiciones vinculantes, marcos de rendición de cuentas y modelos de reparto equitativo de los riesgos que distingan a los verdaderos creadores de valor de los rentistas) no dejará de ser teatro. Mientras se desarrolla otro capítulo de la larga historia del extractivismo en América Latina, los asistentes a Davos deberían preguntarse: ¿estamos construyendo asociaciones verdaderas o mecanismos de extracción sofisticados?

La respuesta parece clara, conforme los titanes de la tecnología hacen fila para jurar lealtad a Trump (como Mark Zuckerberg, de Meta, con su decisión de poner fin a la verificación de datos, y Jeff Bezos, de Amazon, que ha destruido la independencia editorial del Washington Post y se arrodilla ante el poder a cambio de libertad total para usar sus plataformas como herramientas de extracción de valor mediante rentas algorítmicas). Al mismo tiempo, los ejecutivos de las petroleras discuten sin reparos el reparto de las reservas de Venezuela, y Trump les promete «seguridad total» para extraer riqueza de un país sumido en el caos.

En un contexto de aparente ineficacia de las instituciones multilaterales tradicionales, necesitamos coaliciones de voluntarios que creen nuevos marcos para la gobernanza global. Los países que se toman en serio el desarrollo sostenible deben colaborar en la introducción de mecanismos de creación de consenso y en el desarrollo de la capacidad estatal necesaria para lograr el crecimiento verde. Esto implica pasar de las promesas voluntarias a acuerdos vinculantes sobre transferencia de tecnología, finanzas verdes y marcos de innovación compartidos: los ladrillos de un nuevo orden económico al servicio de las personas y del planeta.

El espíritu de diálogo no significa nada si no va acompañado de una transformación fundamental de las formas de crear valor. La verdadera reciprocidad demanda nuevos contratos que reflejen una relación público‑privada más simbiótica, con condiciones efectivas y un reparto equitativo de riesgos y recompensas. De lo contrario, sólo repetiremos los errores del pasado. Como dijo Giuseppe Tomasi Di Lampedusa: “Todo debe cambiar para que todo pueda seguir igual”. 

Copyright: Project Syndicate, 2026.

Traducción: Esteban Flamini

Mariana Mazzucato, profesora de Economía de la Innovación y el Valor Público en el University College de Londres, es autora de The Big Con: How the Consulting Industry Weakens Our Businesses, Infantilizes Our Governments and Warps Our Economies (Penguin Press, 2023). Rainer Kattel es subdirector y profesor de Innovación y Gobernanza Pública en el Instituto de Innovación y Propósito Público del UCL.

Cuba en Fitur: hoteles no sufren apagones como los residentes. Comentario HHC



R. R. | La Habana | 22 de enero de 2026 Deja un comentario




El ministro cubano de Turismo, Juan Carlos García Granda, indicó que el objetivo en la Feria Internacional de Turismo (Fitur) es recuperar el mercado europeo, en especial el español.

“Cuba es una isla ideal para hacer turismo; en los últimos tiempos ha habido algunas dificultades”, dijo García Granda y añadió que eso “ha dado pie, principalmente aquí en España, a que todas las noticias (sobre Cuba) realmente tengan un matiz traumático”, comentó a EFE.

El ministro mencionó que la isla fue un destino preferido en el Caribe durante años. “Nosotros siempre fuimos un destino muy seleccionado y preferido por los españoles, y de manera general por casi toda Europa de manera colectiva”, señaló García.

Por lo que aseguró que “tenemos la intención de trabajar muy fuerte para recuperar ese mercado. Cuba se reinventa todos los días y la seguridad es uno de los principales activos frente a otros países americanos”, dijo García Granda.

Respecto a la crisis energética, el ministro afirmó que “el turismo internacional surgió en Cuba en una etapa que se conoce como período especial de carencias mayores que las que tenemos ahora, y desde entonces cuenta con infraestructuras propias para no depender del sistema electroenergético nacional” y añadió que destinos como Cayo Coco o Cayo Largo “tienen generación eléctrica propia”.

Manifestó que Cuba está trabajando en el desarrollo de la energía solar, con la instalación de parques fotovoltaicos por toda la isla. Así mismo, mencionó que están aumentando la conectividad aérea con Europa.

Como lo informó REPORTUR.mx, pese a los esfuerzos del gobierno cubano por promover la isla, Canadá advirtió recientemente a sus connacionales tener “alto grado de precaución” por sobreprecios, estafas, engaños, seguridad, movilidad y los servicios básicos en todo Cuba. (Cuba: Canadá advierte a turistas de sobreprecios, estafas y engaños).(1)

Las autoridades canadienses señalaron en su momento la escasez de alimentos, agua, medicamentos, electricidad y combustible, aludiendo que también impacta a hoteles y zonas turísticas.


Comentario HHC: Nuestro Ministro al parecer no sabe que el cliente va a conocer el destino, no encerrarse en un hotel, que en ocasiones tienen igual o mejor categoria en su propio país.

El caso de Cayo Coco y Cayo Largo, si es relevante que tengan generación propia, en su condición de Cayo. Me gustaría saber no obstante el nivel de satisfacción, el % de ocupación lineal en los mismos, que nunca se ha publicado. 

Adicionalmente , eso de que los hoteles no sufren apagones como los residentes, es politicamente incorrecto, aunque sea la verdad. 

La alerta de viaje de Canadá es peligrosa, porque es nuestro primer emisor, y se estaba recuperando, pero en fin, no sabemos todavía ni cómo cerro el año 2025.

Hay que pasar de la retórica a los hechos. Comentario HHC

 Aseguró este jueves el primer ministro de la República, Manuel Marrero Cruz, durante la continuación de las reuniones extraordinarias de los consejos provinciales de Gobierno, por Ciego de Ávila y Sancti Spíritus

Algunas actividades, como la pesca, pueden lograr más con una mayor integración de actores y una contratación más objetiva. Foto: Pastor Batista Valdés

CIEGO DE ÁVILA.–El municipio debe dejar de ser un eslabón pasivo para ser el protagonista de su propio desarrollo, aseguró el primer ministro de la República, Manuel Marrero Cruz, al resumir la reunión del Consejo Provincial de Gobierno con carácter extraordinario efectuada este jueves en territorio avileño.

El Jefe de Gobierno cubano fue claro al definir que los municipios constituyen el terreno de batalla para enfrentar los principales problemas que aquejan a la población en la actualidad.

Allí es donde la población siente las transformaciones. Por eso, su llamado fue a enterrar la retórica y a multiplicar los hechos. «Lo más seguro en materia de sustentabilidad», afirmó, «es lo que cada municipio pueda aportar, desde lo endógeno, con esfuerzo colectivo». No se trata de seguir «una línea de deseos», sino de trazar «una línea de trabajo intenso allí, donde están las fuerzas productivas», precisó.

Marrero Cruz advirtió que el complejo panorama que vivimos hoy, como consecuencia del recrudecimiento del bloqueo y la política cada vez más hostil del Gobierno de Estados Unidos, no admite medias tintas. Ambos factores han impuesto una realidad lacerante: «prácticamente una economía de guerra». Y una economía de guerra, sentenció, exige profundas transformaciones, un cambio de mentalidad radical.

«Actuamos como si todo estuviera normal», dijo, señalando una contradicción que es necesario resolver con urgencia.

En este marco, el análisis del Primer Ministro puso particular interés en el potencial de Ciego de Ávila.

En un intercambio diáfano, destacó el papel estratégico de esta provincia en la producción de alimentos. Con casi 35 000 hectáreas dedicadas a viandas, hortalizas, granos y frutales solo en el sector agrícola, sus tierras son un bastión para la seguridad alimentaria de los avileños y de los habitantes de otros territorios.

En este sentido, la intervención del ministro de la Agricultura, Ydael Pérez Brito, puso de relieve el significado estratégico de la provincia en la batalla por la seguridad alimentaria nacional.

Subrayó que su posición geográfica, casi al centro del país, constituye una ventaja logística clave para la distribución de alimentos. Sin embargo, destacó que su verdadero valor en el sector reside en la combinación tangible de disponibilidad de tierra y la capacidad de sus trabajadores.

El titular enfatizó en que las casi 35 000 hectáreas de cultivos varios son un escenario donde se aplica el conocimiento profundo y el esfuerzo de agricultores que dominan el oficio de producir. Esta convergencia de factores –ubicación, recurso tierra y capital humano– convierte a Ciego de Ávila en un pilar imprescindible, con la premisa de que el desarrollo endógeno es la base más segura para la sustentabilidad del país.

Para Cuba, según se afirmó, 2026 se plantea como un año de definiciones. Será difícil, reconoció el Primer Ministro, pero será, sobre todo, el año del «fortalecimiento de la aplicación de normativas y políticas» para, de una vez y por todas, desatar las amarras que frenan a los territorios. «Si se quiere avanzar», dijo, «hay que hacer las cosas diferentes y no tenerles miedo a los cambios».

El tono de rigor y autocrítica fue asumido por el gobernador, Alfre Menéndez Pérez, en su rendición de cuenta. Lejos de la complacencia, centró su análisis en lo pendiente: la imperiosa necesidad de diversificar e incrementar las exportaciones, la búsqueda de nuevos mercados, la reducción de las multas en apremio y del déficit presupuestario.

Entre las prioridades también está el abasto de agua a la población, con un foco especial en las comunidades que enfrentan las situaciones más complejas: Punta Alegre, Tamarindo, Florencia y la cabecera provincial.

La intervención de Ana María Mari Machado, vicepresidenta de la Asamblea Nacional del Poder Popular, aportó una dimensión jurídico-institucional fundamental al debate sobre las insatisfacciones. Desde su perspectiva, la intensificación de los procesos municipales requiere no solo voluntad política, sino de un marco normativo ágil y facilitador que responda a las urgencias de los territorios.

Subrayó el papel de los gobiernos locales en la materialización de las leyes y políticas nacionales, destacando que la eficacia de la gestión se mide, precisamente, en la capacidad para traducir ese marco legal en soluciones concretas que la población pueda palpar.

Las potencialidades son el extra que necesita el país

Si el plan de la economía concebido por los espirituanos estuviera sustentado en el aprovechamiento incuestionable de todas las potencialidades del territorio, el Consejo de Gobierno –presidido por Manuel Marrero Cruz– quizá hubiera sido no solo más breve, sino también menos profundo en consideraciones y en perspectivas de seguir enfrentando adversidades y carencias.

A meditar en tales reservas condujo de inmediato la observación inicial del propio Marrero Cruz, acerca de si el crecimiento que se propone la provincia en varias actividades o indicadores es por encima del mencionado plan o solo en relación con el año 2025.

Ello permitió comprender que, efectivamente, no siempre crecer con respecto a la etapa precedente da la medida de lo que potencialmente se puede alcanzar.

Por ello, exhortó a seguir enriqueciendo un plan que continúa abierto, en aras de resultados superiores para la economía nacional y para la satisfacción de necesidades básicas en el universo familiar.

Como evidencia de tal factibilidad afloraron ejemplos como el de la pesca, que, si bien no se rinde ante lo hostil, puede lograr más con una mayor integración de actores y una contratación más objetiva.

A pesar de la sequía, el programa del arroz no depone armas, y a las 11 000 hectáreas que plantará el polo ubicado en La Sierpe, sumarán otras 6 200 mediante el empeño popular en los demás municipios.

Quedó claro, en fin, que aún no se aprovechan todas las posibilidades productivas para generar ingresos en divisas o exportar rubros que pueden ir desde el carbón vegetal, frutas, viandas, briquetas, plantas medicinales hasta la factibilidad de poner cebolla en el mercado internacional.

Igual enfoque distinguió las valoraciones en torno al uso de la tracción animal, los molinos de viento, biodigestores y otras alternativas de probada utilidad décadas atrás, oportunas en el contexto actual a favor del cambio de matriz energética y la producción de alimentos.

Casos como el de la empresa cárnica o del municipio de Fomento, indican que no es quimera proponerse más. Años atrás tenían que buscar producciones fuera, y hoy les aportan a otros territorios.

BRÚJULA PARA LA ACCIÓN

Marcado interés propició el análisis del Programa de Gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economía, calificado por Marrero como brújula para la guía e hilo conductor del trabajo para continuar adelante.

Al respecto, coincidiría con el punto de vista expresado por Ana María Mari Machado, en torno al impacto de objetivos como el relacionado con la producción de alimentos y la necesidad de reforzar la atención a personas y familias vulnerables.

Avanzar en ese terreno no debe ser impedimento para un territorio que puede hacer mucho más para seguir incorporando municipios superavitarios (tiene tres, y la totalidad reduce déficit), empeño considerado estratégico por la máxima dirección del Partido y del propio Gobierno.

AHORA, AL MUNICIPIO CON TODO

Ahora vamos para los municipios –explicó Marrero Cruz en alusión a reuniones similares que deben aportar aún más por ser allí «donde están las potencialidades y donde se concentran las principales preocupaciones de la población».

Seguidamente llamó a aprovechar al máximo los balances anuales, desde la base hasta los ministerios, poner toda la capacidad e inteligencia en función de un año de transformaciones más profundas y sólidas, no temerles a los cambios, identificar las trabas objetivas y subjetivas que frenan tanto en el ámbito estatal como en el no estatal y «no tomar como excusa el bloqueo imperial en asuntos de nuestra responsabilidad».

Tras ponderar la estabilidad de la provincia en el programa materno infantil, afirmó que lo más seguro para llevar a los hogares es lo que el país sea capaz de producir en cada lugar, sin restar importancia a alternativas de inversión extranjera a instancias provincial y municipal.

Finalmente, evocó la enseñanza que en las circunstancias actuales deja la histórica determinación de Fidel cuando, en vísperas del desembarco del Granma, aseguró: «Si salgo llego, si llego entro y si entro triunfo».

Comentario HHC: LLevamos años muchos economistas planteando lo anterior y mas.  Hay que liberar las fuerzas productivas,  en el sentido amplio del término.

Cuba: señales de una economía de guerra (I)

Debilidades en áreas esenciales de la economía conducen al drama social y a reacciones políticas internas, en medio de una crisis agravada por la creciente agresividad de Estados Unidos en la región






Los altos precios continuaron frenando el consumo y la recuperación de la economía cubana en 2025, aunque la inflación mostró signos de moderación.

Foto: Jorge Luis Baños/IPS

La crisis económica que conmueve a Cuba debió hilar en 2025 el tercer año consecutivo de recesión. Aunque en el informe de diciembre al Parlamento el ministro de Economía y Planificación, Joaquín Alonso, prefirió no incluir datos preliminares del producto interno bruto (PIB), todas las señales apuntan a un cierre anual con cifras negativas.

La pésima evolución en áreas estratégicas de la economía se enlazó con la inflación, pesados desequilibrios fiscales y monetarios y estrangulamientos financieros, en un contexto que hizo improbable desde temprano el mínimo 1 por ciento de crecimiento económico que las autoridades habían planificado para el año.

La propia decisión de callar ese dato por ahora es un indicio de lo sombrío del derrotero.

En un Balance Preliminar para la región, actualizado en diciembre, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de Naciones Unidas estimó una caída del PIB en Cuba de 1,5 por ciento en el año. Se sumaría a los descensos de 1,9 y 1,1 por ciento en 2023 y 2024, respectivamente. Desde el 2020 de la pandemia, la economía cubana acumula, entonces, una contracción superior al 12 por ciento.

Pero una de las señales más claras de lo grave que pinta el escenario, definido por Alonso como “escenario de economía de guerra” quizás sea precisamente el apuro con que el gobierno desenfunda medidas económicas desde finales de noviembre. Estos pasos se inscriben dentro del Programa de Gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economía, que desde hacía un año aguardaba por un despliegue que fuera realmente perceptible.

Las nuevas decisiones, sin embargo, corren el riesgo de perder alcance o notoriedad por los ahogos que enfrentan la economía y la sociedad cubanas puertas adentro y desde el exterior. Estados Unidos ha elevado las sanciones a Cuba a niveles extremos, agravadas ahora por la agresión militar a Venezuela, la crisis geopolítica y el abierto belicismo del gobierno de Donald Trump en el hemisferio.

Largo Período Especial

Los signos dominantes en la economía cubana variaron poco en 2025. Las tensiones, desgastes y fracturas, las evidentes y las menos visibles, persistieron tanto en el consumo cotidiano, como en la producción, los servicios básicos, el comercio y las cuentas macroeconómicas.

Cuatro de los conflictos que sintetizan o simbolizan una tormenta con dimensiones múltiples son la crisis energética, el estancamiento del turismo, la inflación y los ahogos de las cuentas externas, con el bloqueo económico de EEUU como Pi constante.


El empeoramiento económico del 2025 motivó al ministro de Economía, Joaquín Alonso, a calificar la situación como “escenario de economía de guerra”.

De apagón en apagón

Los apagones continuaron como telón de fondo desestabilizador de la vida doméstica día tras día, entre otras mil flaquezas en la distribución y consumo de productos y servicios básicos. Con raíces en el deterioro tecnológico de las termoeléctricas y el déficit de combustibles, la crisis energética lastra también a sectores vitales de la industria, la agricultura y el transporte, entre otros.

El capítulo extremo de las caídas del SEN (Sistema Eléctrico Nacional) se repite cada año: en septiembre todo el país quedó a oscuras durante más de 24 horas y en diciembre se apagó de golpe solo en occidente. En octubre sucedió lo mismo en el oriente durante largas jornadas pero esta vez por el impacto del costoso huracán Melissa en esa región.

La dificultad permanente para importar petróleo se hizo aguda o francamente crítica en más de una oportunidad a lo largo del año.  Aunque la generación de las termoeléctricas descansa en el gas y el petróleo de extracción nacional, otra línea de producción de electricidad, los motores de la llamada generación distribuida, se ha visto limitada por momentos ante la falta de diésel y fuel oil, dependientes de la importación.

La generación de electricidad ha disminuido en Cuba en una cuarta parte, en los seis años desde que apareció la pandemia covid : bajó en casi 5000 GWh, hasta 15 918 GWh en 2025.

Solo ha crecido la generación a cuenta de paneles fotovoltaicos, uno de los pocos programas de inversiones en expansión en el país. Después de representar el 4 por ciento de la matriz energética cubana hasta el 2023, las fuentes renovables de energía escalaron hasta el 9 por ciento en 2025 con parques fotovoltaicos que se triplicaron en el año. En 2026, el gobierno calcula elevar la participación de FRE hasta un 13 por ciento, sobre todo a cuenta de la energía solar.

Los apagones, derivados del mal estado tecnológico de las termoeléctricas y las limitaciones del combustible, continuaron como uno de los signos cotidianos más lamentados entre la población

Turismo en caída libre

Otro sector en declive desde el golpe de la covid es el turismo, con todos los conflictos que entraña para el resto de la economía. Cuba recibió 1,9 millones de visitantes extranjeros en 2025, de acuerdo con el informe del ministro de Economía a los diputados, un 14 por ciento por debajo del año previo y un 21 por ciento menos que en 2023.

A diferencia del resto del Caribe, la industria del ocio sigue en caída libre en Cuba después de la pandemia, con el daño que implica para otros sectores productivos y de servicios, en proporción inversa con el beneficio que aportó hasta el 2018 como locomotora de la economía.

La baja en la recepción de turistas, a cuenta del deterioro de servicios y la presión de medidas coercitivas de EEUU sobre aerolíneas y cadenas hoteleras extranjeras asociadas con firmas cubanas, dejó a la economía de este país desprovista de un sector dinámico. El sostén que el turismo aportaba con su demanda a otras áreas internas del comercio, la inversión, la industria y los servicios, no ha encontrado sustituto. Sectores que en Cuba resisten o se expanden como la industria biotecnológica, la exportación de servicios médicos y la producción de habanos, no tributan ni entrañan beneficios similares a los del turismo para el resto de la economía.

La mayoría de las producciones industriales y agropecuarias importantes cerraron el año con pérdidas notorias y, consecuentemente, el comercio interno y externo se vio deprimido. Con esta contracción generalizada de la oferta es inevitable que se mantuvieran el ambiente inflacionario, los desequilibrios macroeconómicos y la incertidumbre de los consumidores.


La construcción de paneles fotovoltaicos es uno de los pocos programas de inversiones con avances en el 2025, pero aún compensa poco la crisis de la generación eléctrica.

Inflación y déficit fiscal

En un contexto de baja sostenida de la producción nacional y de la importación para abastecer el comercio interno, la inflación se ha convertido en uno de los síntomas más lamentados en la crisis económica. Eje de incertidumbre de consumidores y de actores de la economía, el incremento de precios tomó cuerpo con el fracaso del Ordenamiento Monetario en 2021, aunque había enseñado sus espuelas antes de la pandemia.

En 2025, la inflación continuó horadando la capacidad adquisitiva del peso cubano y, por extensión, de los salarios y la dinámica laboral, aunque moderó su ritmo. El economista Juan Triana aprecia dos signos puntuales positivos en el año y uno se relaciona justamente con la inflación y el menor crecimiento (14,95 por ciento) que observa en la variación interanual del Indice de Precios al Consumidor (IPC) -en 2024, el IPC acumuló un incremento de 24,88 por ciento y de 31,3 en 2023.

El otro punto positivo Triana lo vincula con “el control del déficit fiscal a niveles relativamente manejables (84 por ciento de lo planificado para el año)”, una señal de aliento, sin dudas, por tratarse de un dato identificado con los peligrosos desequilibrios macroeconómicos que tanto inquietan a economistas y decisores del gobierno desde hace años.

En el consenso de los expertos, la estabilización macroeconómica es una necesidad imprescindible para sacar a flote a la economía, pero a la vez representa uno de los retos más difíciles.

“Los desbalances presupuestarios recientes no solo obedecen a los impactos de la crisis, sino a déficits estructurales de larga data que no se visibilizan debido a las distorsiones de la dualidad cambiaria sobre las cuentas fiscales”, comentan los economistas Carlos Lage Codorniu y Karina Cruz Simón, en la publicación anual Miradas a la Economía Cubana correspondiente al año pasado, del Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC).

Los enredos derivados de la dualidad monetaria se complicaron en 2025 al sumarse la dolarización parcial al peso cubano y la fórmula digital del MLC, con la asfixiante simultaneidad de tres tasas de cambios muy distantes entre sí.

A pesar de las dos señales positivas que observa, Triana menciona, en la citada publicación del CEEC, una situación económica en “peores condiciones que cuando se iniciara el llamado Período Especial” tres décadas atrás.

Otro economista, Julio Carranza, define la moderación de desequilibrios macroeconómicos  en el caso de la inflación y el déficit fiscal, como “un alivio cuantitativo, pero no cualitativo”.

La recepción de turistas retrocedió en 2025 por segundo año consecutivo, con las presiones que se derivan para otros sectores de producción y servicios que dependen de ese mercado.

Castigo desde el exterior

Como en los años 90, la depresión de producción y comercio y los desequilibrios fiscales, financieros y monetarios mantienen contraída la oferta minorista y mayorista, ahogan la captación de ingresos en divisas, deprecian el valor del peso cubano y deprimen el salario real.

Siguiendo igual guion que en los 90, el gobierno estadounidense ha aprovechado esta coyuntura para acentuar de manera extrema las sanciones del bloqueo, con un discurso cada vez más agresivo hacia Cuba. A la par, el alto endeudamiento externo de este país complica o retarda el acceso a las pocas economías que, como la china, mantienen sus puertas abiertas a esta nación del Caribe.

Casi a punto de cerrarse el año, el gobierno cubano comenzó a implementar respuestas, pero será el 2026 el momento que confirme el alcance real de los cambios que promete el Programa de Gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economía. (2026)

jueves, 22 de enero de 2026

VALOR E IMPORTANCIA DE LA FUNCIONALIDAD EN LA EMPRESA





INTRODUCCIÓN

En una ocasión tuve que trabajar con un inversor argentino, que evaluaba la oportunidad de introducir un restaurante con cocina argentina en La Habana, Cuba. En ese momento trabajamos juntos con el Dr. Alexis Codina. Buscamos dónde poder invertir y encontramos como fiable trabajar con un gerente que buscaba capital para remodelar un hotel.

Tuvimos los primeros contactos con el gerente del hotel y aunque no nos satisfizo mucho, entendimos que con nuevos contactos, incluyendo al inversor, pudiera cambiar un poco el perfil que nos presentaba.

Establecimos los primeros contactos con el inversor y le hablamos de las oportunidades que presentaba la propuesta del hotel, dado que era un espacio en remodelación, que tenía buena microlocalización, el lugar era céntrico, la imagen del hotel era histórica, la inversión no sería muy costosa y podía ser recuperada en poco tiempo.

Con estos elementos y otros, pudimos convencer al inversor el cual sólo planteó como condición el ir a evaluar el espacio con un arquitecto para medir su funcionalidad. No encontramos objeción al respecto y se coordinó la reunión entre las partes y nosotros sólo operábamos como mediadores para que la inversión llegara a feliz término.

Previo a la reunión con el gerente inversor hicimos una visita a pie de obra porque el arquitecto estaba muy interesado en el espacio disponible y si el mismo era funcional para un restaurante.

El arquitecto resultó ser una persona muy abierta y dada al intercambio. Nos explicó que él no suele trabajar el diseño de nuevas construcciones, sino más bien su especialidad es el interiorismo y para ello había desarrollado una metodología propia de trabajo.

Por simple curiosidad quisimos conocer su metodología y por lo que nos explicó se parecía mucho en la forma que trabajamos nosotros. Él se reúne con la familia y grupalmente identifica los aspectos que en la casa en ese momento no son funcionales y determina con ellos el diseño de una mejor funcionalidad.

Después él se retira y en trabajo individual hace el diseño de los planos, que le presenta posteriormente a la familia, junto con la factura. El precio no resultaba ser muy bajo y la familia protestaba porque eso era lo que ellos le habían dicho y él le decía, que efectivamente era así pero, que el ingenio de seguir los pasos adecuados era de él y con ello encontraban la mejor solución para satisfacer sus necesidades.

Desafortunadamente el gerente del hotel no era de mentalidad muy abierta y se encerró en determinados paradigmas, que llegaron a ser ofensivos y el negocio no pudo hacerse realidad. Como mediadores hicimos todo lo posible pero, el cierre del directivo era total, tomo un criterio como defensa y con ello hizo como si fuera a un combate e iba directo sobre el grupo a combatir. Desafortunadamente ese líder no era funcional, no sabía cómo operar. No quedó más remedio que abandonar el lugar.

Posteriormente nos enteramos que lo tuvieron que quitar de la empresa porque presentó determinadas afectaciones nerviosas y alteraciones debido a que estaba casado con una mujer mucho más joven y lo había dejado. Esto lo desquició y no le permitía tomar buenas decisiones. Se volvió totalmente disfuncional. Ya no era funcional para el cargo que desempeñaba.

Revisando las notas de aquel trabajo y tomándolo como antecedente me vino a la mente hacer un ensayo sobre la funcionalidad. Por lo que el objetivo del presente trabajo es destacar el valor e importancia de la funcionalidad en el trabajo empresarial.

DESARROLLO

¿Se sabe y se es consciente de qué es la funcionalidad? Ante todo, y como siempre hacemos lo primero que es necesario despejar es definir qué se entiende por funcionalidad. En este sentido se puede decir que la funcionalidad se refiere a la capacidad o conjunto de características que tiene algo o alguien para cumplir su propósito o función.

Este concepto se puede utilizar en distintos contextos. El arquitecto buscaba la funcionalidad del restaurante dentro del espacio que le daban en el hotel. Si el espacio no era funcional, la idea no se compraría, no se invertiría el dinero necesario.

Cuando él hacía su trabajo como interiorista buscaba funcionalidad de los espacios. Recuerdo me hablaba de la funcionalidad de la cocina, que tenía que ser un espacio más o menos grande porque es el lugar donde mayor tiempo pasan las personas, ya sea cocinando, tal vez ingiriendo algún alimento o algo muy común, simplemente hablando.

Si usted trabaja en el diseño de sistemas informáticos tiene que buscar la funcionalidad de las aplicaciones para que den soluciones a los requerimientos de los diferentes usuarios del programa en particular.

Si trabaja con productos o servicios tiene que buscar que los trabajos que se realizan sean funcionales. Es decir, que cuenten con la capacidad y características necesarias para cumplir el propósito deseado. Por ejemplo en un negocio de comidas rápidas el espacio debe ser amplio para que las personas puedan moverse. Los procedimientos establecidos para solicitar los pedidos y servir la comida deben ser ágiles, hay que atender los puntos que se pueden convertir en cuellos de botella.

Todos los procedimientos establecidos en la empresa deben buscar ser funcionales o lo que es lo mismo, operen en el marco del tiempo necesario.

Recuerdo en mis tiempos de contador como recibía muchas felicitaciones de mis proveedores porque tenía un sistema de pago muy funcional. Me decían que yo era el único cliente que les pagaba las facturas presentadas en el mínimo de tiempo. Eso era importante para mi sistema contable, no podía tener muchas cuentas por pagar. El banco me vigilaba ese saldo.

Pero, ¿cuál es la importancia de la funcionalidad? Radica en su impacto en la eficiencia y eficacia de la empresa. Siendo funcional resulta fácil satisfacer al público objetivo y sobre cumplir sus expectativas. Además evita errores y ahorra tiempo porque brinda soluciones efectivas.

Por otro lado, la funcionalidad incrementa la competitividad porque introduce en el mercado productos y servicios funcionales. Igualmente si se trabaja funcionalmente es obvio se evitan fallos y se trabaja por el cero defectos.

Al hablar de funcionalidad no se puede dejar de hablar que favorece la innovación, ya que opera sobre nuevas necesidades reales por igual. Abre las puertas a mejoras y soluciones futuras.

Si la funcionalidad de cualquier actividad empresarial no opera bien, los usuarios pueden abandonar la empresa, aspecto que impacta negativamente al éxito.

¿Su necesidad?

Sin funcionalidad cualquier producto o servicio no cumple su propósito de manera eficiente y efectiva porque, entre otros no satisface las necesidades de los usuarios. Un teléfono tiene que ser funcional porque si no, no puede cumplir su propósito.

La funcionalidad garantiza el uso del producto, facilita o ayuda a cualquier público objetivo sin necesidad de muchos conocimientos anteriores. Por lo que evita frustraciones y descontentos, así como usuarios insatisfechos.

Ser funcional es sinónimo de ser flexible, por lo que puede adaptarse a cualquier cambio para seguir siendo relevante y optimizar el tiempo y los recursos. En resumen, sin funcionalidad, un producto o servicio pierde valor.

¿Beneficios?

Sus beneficios se reflejan en la eficiencia y eficacia en el uso del producto o servicio con el que se opera, garantizan el éxito. Uno de los primeros beneficios es que le hace fácil al cliente el uso del producto o servicio. Mejora su experiencia.

Algo es funcional cuando permite hacer las tareas más rápido y con menos esfuerzos. Obviamente, esto hace que la funcionalidad esté muy asociada al ritmo de la empresa. Funcionalidad y ritmo son hermanos siameses.

Una actividad funcional está preparada con la suficiente flexibilidad para resolver problemas específicos y hacer que los resultados sean útiles y relevantes. Asociado a esto reduce costos porque evita gastos innecesarios y no permite la aparición de errores.

Estos elementos derivan otro beneficio, el marcar la diferencia con la competencia y lograr una mayor ventaja. Sus innovaciones pueden atraer a los usuarios. Esto quiere decir que un producto o servicio funcional puede ajustarse a las necesidades de los usuarios porque puede implementar mejoras con nuevas características y propiedades del producto o servicio.

En definitiva, una buena funcionalidad garantiza que un producto sea útil, eficiente y exitoso.

¿Cómo lograrla?

Para lograrla se requiere un proceso bien estructurado, centrado en las necesidades de los usuarios, así como en la eficiencia y eficacia de los productos o servicios.

Punto de partida para lograrla es comprendiendo las necesidades de los usuarios, identificando que necesidades va a satisfacer el producto o servicio y para ello hay que realizar encuestas, entrevistas o estudios de mercado.

Determinar el uso del producto o servicio es clave para una buena funcionalidad, donde la experiencia tiene que ser clara y precisa, no capaz de crear disfuncionalidad.

Para ello hay que buscar trabajar con calidad, eficiencia y sobre todo eficacia, por eso hay que buscar las mejores prácticas y probar diferentes tecnologías y herramientas según el objetivo para el cual se trabaje.

Posteriormente, hay que hacer las pruebas necesarias para comprobar en la práctica la funcionalidad y para ello se debe trabajar con diferentes escenarios antes del lanzamiento del producto. Esto deriva la necesidad de ajustes constantes y evaluar los criterios de los usuarios para hacer las mejoras correspondientes.

Por igual debe seguirse, una vez lanzado el producto o servicio, las actualizaciones necesarias por una mejora continua, de manera de ir adaptándolo a cualquier cambio de tecnología o de requerimientos del cliente. Tal vez hay que agregar nuevas funciones sin que esto afecte el rendimiento.

La mejora debe ser continua y por ello es vital estar atentos a las opiniones y sugerencias y con ello implementar cambios basados en situaciones reales, en necesidades reales. Pueden, crearse grupos focales o establecer un vínculo directo con el cliente para comprobar en la práctica cómo evolucionan sus necesidades.

Pienso que siguiendo estos pasos, se logra una funcionalidad efectiva, útil y competitiva.

Obviamente, para que cualquier producto o servicio pueda a llegar a ser funcional es necesario previamente considerar determinadas premisas que garanticen que un producto, o servicio pueda cumplir su propósito de manera efectiva.

Por eso, es condición sine qua non que cualquier producto o servicio responda a las necesidades del público para el cual trabaja. Debe solucionar algo o mejorar una experiencia. Cualquier producto o servicio disfuncional no tiene valor para resolver lo que trata de resolver.

Además, algo es funcional cuando es fácil de llegar al objetivo propuesto, sus interacciones son claras y permiten llegar a los resultados en cierta forma de manera intuitiva. La complejidad no es sinónimo de funcional.

Otra premisa para que cualquier procedimiento sea funcional es que debe permitir evitar errores o tiempos de espera. Es necesario que funcione correctamente bajo diferentes condiciones. Por tanto, tiene que ser eficiente y confiable.

Otro aspecto de lo funcional es que debe evolucionar de manera adaptativa y estable. Es decir, tiene que tener una operatividad dinámica, manteniendo su equilibrio y permitiendo integrarse con otras soluciones, si es necesario.

Todo esto nos lleva a una premisa clave, para que cualquier producto o servicios sea funcional debe permitir el equilibrio con la innovación, de manera que no complique la experiencia del cliente. Cada nueva función debe aportar valor y no ser algo extra innecesario.

Como última premisa hay que considerar que no puede haber funcionalidad si la misma compromete la seguridad de los datos. Debe ser un modelo de buenas prácticas, por lo que tiene que ser segura y garantizar la calidad.

Si una funcionalidad no cumple estas premisas, puede generar frustración y pérdida de usuarios.

Muy unido a las premisas van los principios sobre los que descansa la funcionalidad, que pasan a ser las reglas fundamentales que garantizan que un producto o servicio cumpla su propósito de manera efectiva. Las bases o fundamentos de la funcionalidad pueden ser:

1. Primero que todo, es necesario tener un enfoque a las necesidades reales del cliente y trabajarla de forma tal que aporte valor.
2. Un segundo principio puede ser la facilidad en el uso, no puede ser compleja y debe priorizar la eficacia.
3. Debe ser fiable, no puede ser susceptible a errores, requiere ser estable sin afectar el rendimiento general de la empresa.
4. Tiene que permitir las mejoras para adaptarse a nuevas necesidades y sin afectar el desempeño
5. No debe comprometer la seguridad y protección de datos.
6. Obviamente, debe ser rápida y eficaz evitando procesos innecesarios.
7. Debe ser actualizada y ajustada a requerimientos para mejorar la experiencia.

Cumplir con estos principios garantiza que la funcionalidad sea efectiva, útil y sostenible a largo plazo

Pero, la funcionalidad no es ajena a determinados inconvenientes que suelen ocurrir cuando un producto o servicio no cumple correctamente su propósito. Entre los inconvenientes pueden existir algunos como:

1. Mal diseño que puede hacerla difícil a su uso o confundir al cliente.
2. Si no es la mejor puede hacer lento sus procesos.
3. Puede no tener la flexibilidad necesaria para adaptarse a otras plataformas.
4. Otro inconveniente posible esta asociados a situaciones de seguridad, donde determinados datos sensibles pueden quedar expuestos.
5. También pueden presentar error y fallos constantes, que hace que reduzca la confiabilidad.
6. Por igual puede estar sometida a que no evolucione y se vuelva obsoleta porque no se ajusta a las nuevas necesidades de los usuarios.
7. Una funcionalidad sin un propósito puede volverse confusa y no solucionar problemas reales.

Para evitar estos inconvenientes, es clave diseñar funcionalidades simples, eficientes, seguras y enfocadas en el usuario.

¿Y qué implicaciones pueden derivarse de la funcionalidad? Las implicaciones pueden ser positivas o negativas, dependiendo de qué tan bien esté diseñada e implementada.

En el orden positivo está que facilita el uso y aumenta la satisfacción, porque un sistema bien diseñado optimiza los procesos y reduce el tiempo de trabajo, así como con capacidades innovadoras pueden crear la diferenciación de productos o servicios, por lo que la competitividad aumenta.

Además, un sistema bien diseñado evita errores, trabaja por el cero defecto y con ello reduce los costos. Luego una buena funcionalidad puede implicar mejoras y no afectar el rendimiento

Igualmente puede tener implicaciones negativas debido a que no cumpla su propósito por un diseño inadecuado; esto llevará a que los usuarios busquen otras alternativas. Sin tener en cuenta que puede generar opiniones negativas que dañan la confianza.

Otra implicación de este tipo es que un diseño inadecuado genera gastos imprevistos y hace vulnerable la seguridad del sistema, así como ralentiza los procesos internos de una empresa.

En resumen, la funcionalidad bien diseñada genera eficiencia, competitividad y satisfacción; mientras que una mala implementación trae frustración, costos innecesarios y riesgos.

Además, la funcionalidad tiene un enorme valor para una empresa, ya que impacta directamente en la productividad, la competitividad y la satisfacción del cliente.

Un producto o servicio funcional atrae a los usuarios y reduce costos operativos por lo que aumenta los ingresos y la rentabilidad, así como hace diferenciar a la empresa de la competencia por su capacidad innovadora y de adaptación fácil a las tecnologías.

Sistemas funcionales agregan valor a las empresas porque los trabajadores son más ágiles y evitan la comisión de errores. Esto crea confianza y lealtad por los que los usuarios pasan a ser más fieles.

Como se ha expresado en otras oportunidades la funcionalidad le agrega valor a la empresa porque hace que esta crezca y evita que sus sistemas queden obsoletos. Además protege los datos y reducen los riesgos legales, porque ayudan a cumplir las normativas de privacidad y seguridad.

Es decir, que la funcionalidad no solo impacta en la eficiencia operativa, sino que también influye en la satisfacción del cliente, la reputación y el crecimiento de la empresa.

También, la funcionalidad en la empresa tiene determinada fuerza y esta se refiere a la capacidad de una función, producto o sistema para desempeñar su propósito de manera efectiva y robusta, influenciando directamente el éxito de una empresa o producto.

Una funcionalidad sólida es capaz de resolver problemas complejos de manera eficiente y ayuda a las empresas a enfrentarse a desafíos y a encontrar soluciones rápidas. Además, un producto funcional permite realizar tareas de manera ágil, lo que incrementa la productividad y reduce el tiempo de espera, lo que es clave en mercados competitivos.

La fuerza de la funcionalidad ofrece al usuario las herramientas necesarias para tomar el control de sus tareas o procesos y bien diseñada mejora la experiencia y hace que los usuarios se sientan más capacitados. Por otro lado, bien pensada, puede adaptarse a nuevas necesidades o tecnologías, lo que permite a una empresa mantenerse competitiva. Responde rápidamente a los cambios del mercado o del entorno operativo.

De igual forma, las funcionalidades fuertes impulsan la innovación, ayudando a una empresa a ofrecer productos o servicios que marcan la diferencia. Permiten la introducción de nuevas características que mejoran la oferta existente. Pero, ello implica garantizar que los sistemas sean seguros y protejan los datos de los usuarios, así como la privacidad es esencial para ganar su confianza.

Por igual, una funcionalidad fuerte permite que un sistema se integre sin problemas con otras herramientas o plataformas y facilita la interconexión y mejora la fluidez de los procesos. Por lo que, bien implementada permite que un producto o servicio siga siendo relevante y útil a largo plazo, así como genera valor para el usuario y mantienen la fidelidad a la marca.

Todo lo cual nos lleva a platear que la fuerza de la funcionalidad radica en su capacidad para mejorar la eficiencia, adaptarse al cambio, innovar y resolver problemas. Una funcionalidad fuerte no solo optimiza el rendimiento de la empresa, sino que también mejora la satisfacción del usuario y permite el crecimiento a largo plazo.

Pero si la funcionalidad tiene fuerzas también tiene contraindicaciones, que son sus desventajas o limitaciones de una función o característica dentro de la organización. Esto puede aplicarse a diferentes áreas, como procesos, herramientas, tecnologías o estructuras dentro de la empresa.

Algunas contraindicaciones o limitaciones de la funcionalidad dentro de una empresa pueden estar cuando no se utiliza correctamente por la falta de formación, lo que puede generar ineficiencia o errores.

Por otro lado, la introducción de nuevas funcionalidades o cambios en los procesos puede enfrentar resistencia por parte de los empleados, lo que puede retrasar la implementación y afectar la productividad, así como pueden requerir una inversión inicial significativa en infraestructura, tecnología o capacitación, lo que puede no ser rentable para empresas pequeñas o medianas.

Otras contraindicaciones de la funcionalidad está asociada a los proveedores específicos, depender de un solo proveedor puede generar vulnerabilidades si hay fallos o cambios. Cualquier situación en los proveedores puedes hacer disfuncional el producto o servicio.

Integrar nuevas funcionalidades en los sistemas existentes puede generar problemas de compatibilidad, lo que afecta el rendimiento general y genera costes adicionales. En algunos casos, agregar demasiadas funciones puede sobrecargar a los empleados o hacer que los procesos sean más complejos, lo que disminuye la eficiencia. Algunas funcionalidades pueden no estar alineadas con los objetivos o la estrategia a largo plazo de la empresa, lo que puede desviar recursos de áreas más prioritarias.

Todo lo expresado no lleva a considerar que trabajar con funcionalidades dentro de una empresa o en un proyecto específico es clave para el éxito, pero hay situaciones en las que puede no ser conveniente o adecuado implementar nuevas funcionalidades y no se debe trabajar con funcionalidad por lo debería evitarse la introducción de una nueva función

Esto es posible si la nueva funcionalidad no está alineada con los objetivos a largo plazo de la empresa o con las necesidades clave del negocio, introducirla puede generar desviación de recursos o falta de foco. Implementar funciones que no contribuyen directamente a la visión estratégica puede ser contraproducente.

Si la empresa tiene recursos limitados (ya sea financieros, humanos o de tiempo), agregar funcionalidades adicionales puede afectar otras áreas críticas del negocio. En este caso, es mejor centrarse en lo que ya está funcionando o en las áreas que realmente requieren inversión.

Si los empleados no tienen la capacitación adecuada para usar una nueva funcionalidad, puede generar errores, ineficiencia y frustración. En este caso, sería prudente invertir primero en la formación del personal antes de implementar la funcionalidad.

Si hay una fuerte resistencia al cambio dentro de la organización o entre los empleados, implementar una nueva funcionalidad puede generar desconfianza, malestar o baja moral. Es fundamental asegurarse de que la organización esté preparada para adoptar nuevos cambios de manera gradual y bien gestionada.

Si la infraestructura actual de la empresa no es compatible con la funcionalidad que se quiere implementar (por ejemplo, software o hardware), la nueva funcionalidad podría generar fallos técnicos, errores o simplemente no funcionar correctamente. En este caso, es importante primero asegurarse de que la infraestructura esté preparada.

Si la empresa está pasando por una crisis financiera o tiene problemas de liquidez, añadir funcionalidades que requieran inversiones adicionales puede poner en riesgo la estabilidad económica de la empresa. Es mejor posponer la introducción de nuevas funcionalidades hasta que la situación financiera sea más estable.

Si ya existen demasiadas funcionalidades en el sistema o procesos que están siendo gestionados, agregar más funciones puede generar sobrecarga o complejidad innecesaria. La sobrecarga de funcionalidades puede generar confusión y disminución de la productividad en lugar de mejorarla.

Antes de lanzar una funcionalidad nueva, es crucial realizar pruebas exhaustivas para asegurarse de que funciona correctamente. Si no se han hecho pruebas o la funcionalidad no está completamente validada, introducirla podría generar fallos, interrupciones y una mala experiencia para los usuarios o empleados.

Si no se ha realizado un adecuado análisis de impacto o evaluación de riesgos antes de implementar la funcionalidad, es posible que la introducción de nuevas funciones pueda tener consecuencias negativas o no previstas en otras áreas de la empresa.

Durante una reestructuración organizativa o cambios importantes en el modelo de negocio, puede no ser conveniente introducir nuevas funcionalidades que alteren aún más los procesos internos. En este caso, primero es importante estabilizar la estructura antes de realizar cambios funcionales adicionales.

En resumen, no se debe trabajar con funcionalidad cuando los recursos no están disponibles, cuando la funcionalidad no está alineada con las metas estratégicas de la empresa, o cuando la empresa no está preparada para adoptar el cambio. Es fundamental evaluar cuidadosamente las circunstancias y realizar una planificación adecuada antes de añadir nuevas funcionalidades a cualquier proceso o sistema dentro de una empresa.

Por otro lado, la funcionalidad y la burocracia representan dos enfoques opuestos en la gestión de procesos, organizaciones y sistemas.

La funcionalidad se enfoca en la eficiencia, la resolución de problemas y la consecución de objetivos de manera práctica y efectiva. Busca reducir obstáculos innecesarios y adaptarse a las necesidades cambiantes.

Mientras que la burocracia se basa en reglas, procedimientos y jerarquías formales que organizan y controlan las actividades. Aunque su propósito es garantizar orden y consistencia, puede volverse rígida, ineficiente y resistente al cambio.

En equilibrio, la burocracia puede proporcionar estructura y transparencia sin sacrificar la funcionalidad. Sin embargo, cuando se vuelve excesiva, obstaculiza la operatividad y la innovación.

EJEMPLOS
Algunos ejemplos son necesarios para ver en la práctica como opera la funcionalidad.

Ejemplo 1

Véase como primer ejemplo con lo que se empezó el artículo, el trabajo de diseño de la arquitectura. Si uno quiere diseñar una casa tiene que partir de las necesidades de un cliente que se va a convertir en usuario de la casa diseñada.

Por tanto, hay que ver primero cuáles son las necesidades de ese usuario, dónde quiere la casa, tiene que microlocalizar el terreno en la zona que le interesa para que la casa sea funcional. Hay cosas que hay que considerar, características del barrio donde se quiere, si es una zona de buenas personas, tiene cercas mercados, farmacias, hospitales, centros de atención primaria, iluminación, orientación de los vientos, peligrosidad por deslaves de tierra o posibles inundaciones por la zona, si es baja. Cantidad de metros cuadrados que tiene el terreno y en qué medida asegura el espacio que se quiere.

Es decir, la microlización tiene que hacer que la casa sea funcional para el usuario, se acoja a sus necesidades.

Ya una vez microlocalizado el terrero viene el trabajo del arquitecto, el de saber con el usuario cuál es el tipo de casa que requiere, cuantas habitaciones, de qué tamaño, cuantos pisos, cuántos baños, características de la cocina, cuantos estacionamientos, etc.

Es decir, el arquitecto requiere información del usuario para saber que funcionalidad le busca al espacio dado y la belleza que hay que considerar en el diseño. A partir de eso parámetros se podrá desarrollar la creatividad y buscar el diseño que satisfaga, por lo que una vez hecho el diseño le presentará la maqueta al cliente para su aprobación.

Todo este trabajo, sintetizado en algunas palabras, es funcionalidad. Es decir, la capacidad o conjunto de características que tiene algo para cumplir su propósito o función.

Ejemplo 2

Un ejemplo más elemental, que podemos sentir a simple vista, son las partes componentes del cuerpo humano. Todo el cuerpo tiene que operar de manera funcional. Los brazos deben funcionar de manera que el usuario pueda tomar lo que requiere y tiene que estar en correspondencia con el cerebro y los órganos periféricos.

Cualquiera disfuncionalidad en algunas de las partes requiere de una rápida atención del especialista correspondiente para que haga de nuevo funcional la parte dañada o busque una funcionalidad adecuada que garantice la calidad de vida.

Es decir, el sistema tiene que ser ajustado o tal vez desarrollar alguna innovación para garantizar la funcionalidad correspondiente. Verbigracia, una cadera plástica, un trasplante de corazón, un implante bucal, etc.

Ejemplo 3

En este caso se puede citar el buscar aliviar el trabajo de la población con sistemas amables, que le permitan resolver problemas de manera fácil y sin tanta burocracia.

Supongamos los antecedentes penales. Qué limita que con la tecnología actual los antecedentes penales de una persona pueda sacarlos directamente de una base de datos que el estado se ocupa de mantener actualizados.

Hoy en día existen todos los elementos necesarios para que una persona mediante su DNI saqué directamente sus antecedentes. Sólo hay que tomar determinadas medidas de seguridad y protección para que los datos no puedan ser alterados.

Sin embargo, cuánto facilitaría el trabajo de una persona que no tendría que someterse a todo un proceso burocrático para que personas localicen la información que el mayormente inalterable para la mayoría de la población.

Lo mismo sucede con las inscripciones de nacimiento. Uno nace una sola vez y registra sus datos en el momento del nacimiento. No es común cambiar de sexo, de raza, de padres, madres y otros datos que se recogen. Si la información requerida se registra con criterios de unicidad en una computadora cualquiera puede acceder esa información y el procedimiento se le hace más funcional.

Ejemplo 4

En una ocasión visité una fábrica de relojes digitales y el jefe de la línea de producción me mostró cómo trabajaban, él además atendía el control de calidad.

La línea tenía 14 posiciones que eran cubiertas por cuatro personas. En la mañana él traía los kits que se iban a producir en la jornada y en principio montaba los primeros cuatro puestos. Después iba montando el resto de los puestos como si fuera un sistema de esclusas. De esa forma los trabajadores no se agotaban ni aburrían e iban rotando por trabajos diferentes.

Si en algunas de las esclusas se encontraba un problema de calidad en el montaje de algunos de los relojes, estos se le devolvían a él para analizar el problema de ese reloj en particular pero, la línea continúa trabajando. Le pedí algún reloj con defecto y me dijo que en dos años sólo tuvo un caso y lo devolvió a la Casa Matriz, la que le envió un nuevo kits. Eso es funcionalidad.

Estos productos y servicios muestran cómo una funcionalidad bien diseñada puede transformar industrias enteras, facilitar tareas diarias, mejorar la eficiencia y crear una conexión más fuerte con los usuarios.

Ejemplo 5

No obstante, sabemos que no todo en la vida real es funcional, hay o existe bastante disfuncionalidad en muchos aspectos.

Como ejemplo se va destacar el papel de los medios de comunicación que buscan ser funcionales en la formación de una conciencia social pero, su funcionalidad se convierte en disfuncional desde el momento que dan noticias que son contradictorias entre sí o no son ciertas. Hoy el mundo es un algo más inteligente y se atenta contra la inteligencia de los pueblos.

Otro caso lo conocí en uno de los pueblos latinoamericanos donde la población es regularmente de baja estatura y los ómnibus para subir a ellos tienen escalones muy altos y las personas pasan trabajo para subir, Mientras existen buses con escalones a la altura de la acera y con plataformas para discapacitados.

Casos elementales de disfuncionalidad pero, que son reales, existen y muchos otros ejemplos pudieran ponerse. Simplemente, piense es qué es funcionalidad y que fácil es de implementar. Sin embargo, se insiste en diseñar procedimientos que son disfuncionales.

CONCLUSIONES

La funcionalidad está asociada a la capacidad que tiene algo para cumplir un propósito o función pero, en el marco de tiempo necesario y sobre la base de procedimientos amables, sencillos, fáciles, útiles y cómodos en su empleo. Ser funcional es sinónimo de ser flexible.

Su necesidad radica que garantiza el uso del producto, ayuda a cualquier público objetivo sin necesidad de muchos conocimientos anteriores.

Su beneficio se refleja en la eficiencia, eficacia en el uso un producto o servicio. Algo es funcional cuando permite hacer las tareas más rápido y con menos esfuerzos.

Para lograrla se requiere un proceso bien estructurado, centrado en las necesidades de los usuarios, así como en la eficiencia y eficacia de los productos o servicios.

Si una funcionalidad no determinadas premisas, puede generar frustración y pérdida de usuarios.

Para evitar inconvenientes, es vital diseñar funcionalidades simples, eficientes, seguras y enfocadas en el usuario.

La funcionalidad tiene un enorme valor para una empresa, ya que impacta directamente en la productividad, la competitividad y la satisfacción del cliente.

No se debe trabajar con funcionalidad cuando no se cuenta con los recursos necesarios, cuando no está alineada con las metas estratégicas de la empresa o cuando la empresa no está preparada para adoptar el cambio.

Funcionalidad y burocracia representan dos enfoques opuestos en la gestión de procesos, organizaciones y sistemas.

La burocracia puede proporcionar estructura y transparencia y no sacrifica la funcionalidad. Sin embargo, cuando se vuelve excesiva, obstaculiza la operatividad y la innovación.