Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

sábado, 24 de enero de 2026

La ruptura China en Davos

 

El hecho que verdaderamente importa es que se espera que China  reemplace a Estados Unidos como principal mercado de consumo del mundo.

Pepe Escobar, analista geopolítico

El viejo mundo está muriendo y el nuevo mundo lucha por nacer: ahora es la época de los monstruos.

Antonio Gramsci

Davos 2026 fue un caleidoscopio demencial. La única forma posible de hundirse en el fango era ponerse los auriculares y recurrir a la Banda de Gitanos , rompiendo barreras sónicas y ahogando una serie de eventos francamente aterradores, incluyendo una conexión Palantir-BlackRock, el encuentro entre las grandes tecnológicas y las grandes financieras ; el «Plan Maestro» para Gaza; y el profundo desconcierto en la diatriba de neo-Calígula, aquí en la versión de 3 minutos .

Luego estaba lo que los medios dominantes del Occidente fragmentado erigieron como un discurso visionario: la mini-obra magna del Primer Ministro canadiense Mark Carney , completa con una –qué otra cosa– cita de Tucídides (“Los fuertes hacen lo que pueden y los débiles sufren lo que deben”) para ilustrar la “ruptura” del “orden internacional basado en reglas”, que ya era un zombi que no caminaba desde hacía al menos un año.

¿Y cómo no reírse de la idea, tan rica, de una carta  de 400 millonarios y multimillonarios «patriotas» dirigida a los jefes de estado en Davos, reclamando más «justicia social»? En otras palabras: están aterrorizados —en modo Paraíso de la Paranoia— por la «ruptura», en realidad, el colapso avanzado del ethos neoliberal que los enriqueció inicialmente.

El discurso de Carney fue una estrategia astuta y acaparadora de titulares para, según su tesis, enterrar el «orden internacional basado en normas», el eufemismo de moda desde el final de la Segunda Guerra Mundial, para designar la dominación total de la oligarquía financiera angloamericana. Carney ahora solo reconoce una mera «ruptura», supuestamente sellada por las «potencias intermedias», principalmente Canadá y algunos europeos (sin el Sur Global).

Y ahí está la clave: el supuesto antídoto contra la «ruptura» no tiene absolutamente nada que ver con la soberanía. En realidad, es una estrategia de cobertura controlada, una especie de multipolaridad artificial gestionada —nada que ver con el impulso de los BRICS— basada en una mezcolanza difusa de «realismo basado en valores», «formación de coaliciones» y «geometría variable», destinada a mantener vigente la misma vieja estafa monetarista.

Bienvenidos a El Gatopardo de Lampedusa , remezclado: “Todo debe cambiar para que todo siga igual”.

Y todo eso viniendo de un liberal de manual, exgobernador del Banco de Inglaterra. Estos tigres nunca cambian de postura. Las verdaderas palancas del poder —ejercidas por la City de Londres y Wall Street— son totalmente inmunes al antídoto de la «ruptura».

La asociación estratégica multidimensional entre Rusia y China, en constante evolución, ya invalida el sofisticado fraude de Carney, que engañó a mucha gente informada. Al igual que los BRICS, a medida que avanzan en el largo y sinuoso camino hacia una verdadera multinodalidad .

Lo que nos lleva al verdadero mensaje generado por el lugar de reunión limitado y característico de Carney:

Canadá y las “potencias medias” europeas se encuentran hoy no en la mesa, sino en el menú, mientras que neo-Calígula, el gobernante del mundo, puede hacerles lo que la OTAN ha estado haciendo de facto con el Sur Global durante los últimos 30 años.

“Todo debe cambiar para que todo siga igual”

Muchos de los que ahora consagran a Carney como el Nuevo Mesías –y un gran defensor del derecho internacional– ignoraron o encubrieron totalmente el genocidio sionista de Gaza; demonizaron a Rusia hasta el fin del mundo y siguen instigando una guerra eterna; y ahora ruegan de rodillas que el neo-Calígula entable un “diálogo” para resolver su autoproclamada apropiación de tierras de Groenlandia.

Elon Musk, por cierto, también se presentó en Davos con poca antelación. Es un gran defensor de la apropiación de tierras de Groenlandia. Musk y otras figuras tecnofeudalistas no pueden evitar sentirse seducidos por el proyecto de convertir ese «pedazo de hielo» (terminología neocaligulaiana) en el centro principal de los estados digitales, los sucesores de los estados-nación, supuestamente gobernados por tecnodirectores ejecutivos que se hacen pasar por reyes filósofos.

Combine esto con la conexión entre las grandes tecnológicas y las grandes financieras (en la mesa Palantir-BlackRock) y tendremos a los reyes de la IA liderando el camino, seguidos por los financieros.

El «trozo de hielo», por supuesto, se derretía sin parar en todo el espectro de Davos. Cuando Neo-Calígula anunció que no le haría a Groenlandia lo que le hizo a Venezuela, el alivio colectivo europeo hizo estallar el champán-ómetro.

Le tocó al caniche certificado de la OTAN Tutti Frutti al Rutti, con esa sonrisa perpetua de tulipán holandés marchito, convencer a “Papá” para que fuera indulgente, demostrando una vez más que la UE es una República Bananera, en realidad una Unión, sin plátanos.

Neo-Calígula y el tulipán marchito improvisaron un «marco» para que Estados Unidos obtuviera terrenos en Groenlandia para bases militares y un desarrollo ilimitado de la minería de tierras raras, además de la prohibición obligatoria de proyectos rusos y chinos. Dinamarca y Groenlandia ni siquiera estaban presentes cuando se alcanzó este «acuerdo».

Aun así, todo eso podría cambiar en un instante o en una publicación en redes sociales. Porque eso no es lo que quiere el neocalígula. Quiere ver Groenlandia salpicada de rojo, blanco y azul en un mapa de Estados Unidos.

Aun así, el plan de apropiación de tierras más aterrador que se destacó en Davos fue Gaza. Aquí viene ese insufrible imbécil sionista —el cerebro de la familia pertenece en realidad a su esposa Ivanka—, quien presentó el plan maestro para la «nueva Gaza» .

O cómo comercializar el terror…el terror (mis excusas a Joseph Conrad).

Aquí tenemos una campaña de masacre/exterminio masivo acompañada de la toma de lo que ha sido reducido a escombros, lo que conduce a una zona de contención de alta seguridad para palestinos simbólicos, “aprobados”, y propiedades inmobiliarias privilegiadas frente al mar para estafadores inmobiliarios y colonos israelíes.

Todo esto gestionado por una empresa privada, presidida por un neo-Calígula vitalicio, ahora encargado de la anexión, ocupación y explotación de Gaza: una monstruosa apropiación de tierras que entierra de una sola vez un genocidio y lo que queda del derecho internacional; todo ello plenamente aprobado por la UE y un puñado de “líderes” políticos, algunos demasiado aterrorizados, otros básicamente tratando de eludir la ira del neo-Calígula.

La “ruptura” china

Un payaso llamado Nadio Calvino, presidente del Banco Europeo de Inversiones, llegó a afirmar en Davos que la UE “es una superpotencia”.

Bueno, la Historia se resiste a registrar como superpotencia a un sistema que depende totalmente de los EE. UU. y la OTAN para su defensa, que no exhibe ninguna proyección de poder, que no alberga grandes empresas tecnológicas (las que aún existen están colapsando), que depende en un 90 % de suministros extranjeros de energía y que se está ahogando en deudas (17 billones de dólares en total, equivalentes a más del 80 % del PIB de la UE).

Así que, al final, en medio de tanto ruido y furia absurdos, ¿cuál fue el verdadero punto de inflexión en Davos? No fue la «ruptura» ni siquiera los planes para la apropiación de tierras. Fue el discurso del viceprimer ministro chino, He Lifeng .

Por cierto, el discurso de “ruptura” de Carney estuvo fuertemente influenciado por su reciente viaje a China, donde se reunió con He Lifeng, un serio candidato para suceder a Xi Jinping en el futuro.

En Davos, He Lifeng dejó muy claro que China está decidida a convertirse en “el mercado mundial” y que impulsar la demanda interna está ahora “en lo más alto de la agenda económica [de China]”, como se refleja en el 15º plan quinquenal que se aprobará el próximo marzo en Beijing.

De modo que, sean lo que sean lo que traman los bárbaros, el hecho que importa es que China ya está en plena fase siguiente, en la que se espera que reemplace a Estados Unidos como principal mercado de consumo del mundo.

Esto es lo que se llama una ruptura.

En la producción de alimentos, todas las alternativas cuentan

La prioridad que ha dado el Minal al encadenamiento con todos los actores económicos del país se refleja en la existencia de más de 4 000 contratos concertados entre establecimientos estatales y no estatales

Los encadenamientos productivos permitieron que las industrias procesadoras de conservas tengan envases para poder laborar. Foto: José M. Correa

Hasta hace poco tiempo, resultaba muy difícil para la familia Cueto Rodríguez, adquirir la mayonesa que tanto gusta a sus dos niños, con la cual garantizaban parte de la merienda que deben llevar los pequeños a la escuela.

Imagínese, un pomo pequeño nos llegó a costar hasta mil pesos si la comprábamos en las mipyme, algo insostenible para nosotros, nos dice Wilfredo, el padre, quien reconoce haber sentido un gran alivio de unos meses acá, gracias al incremento de las producciones cooperadas entre la Empresa de Conservas de Villa Clara y actores no estatales.

«Ahora, un frasco de mayonesa me cuesta 150 pesos, un precio mucho más razonable», cuenta Wilfredo, quien se siente favorecido por esa alternativa que le ha facilitado la vida en momentos tan complejos como los que vivimos. 

A TIEMPOS COMPLEJOS, SOLUCIONES ATREVIDAS

Uno de los sectores que más se ha visto afectado por la situación económica del país en los últimos años, es el de la industria alimentaria, la cual ha carecido del financiamiento y las materias primas fundamentales para poder despegar en un grupo de producciones vitales para la población.

Envases, aceites, harina, leche y otros productos han faltado de manera recurrente en las distintas entidades del sector. Ante esa realidad, el Ministerio de la Industria Alimentaria (Minal) ha buscado diversas opciones, entre las cuales destaca el encadenamiento productivo con las formas de gestión no estatal.

Gustavo Benítez Fumero, director de la Empresa de Conservas Los Atrevidos, de Villa Clara, ha sido uno de los abanderados de esa tarea, consciente de que, sin ello, sería imposible avanzar en la producción de alimentos.

«Nos vimos carentes de las materias primas más importantes como azúcar, huevo, aceite y envases, entre otras, para poder producir» refiere el directivo, quien debió encontrar la manera de sobrevivir a tantas limitaciones, en el vínculo con cinco formas de producción no estatales, que le aportaron los insumos necesarios para elaborar mayonesa, aderezo, tomate frito, dulces y salsas, entre otros renglones.

En 2025 la empresa villaclareña logró producir por esa vía 115 toneladas de alimentos, y a un bajo costo, buena parte de ellos en envases de pequeño formato, lo que permitió también vender a la población a precios que oscilaron entre los 50 y 150 pesos, mucho más asequibles a sus bolsillos, reconoció Benítez Fumero.

«Nosotros tenemos la tecnología, la fuerza de trabajo calificada y la experiencia, entre otras bondades que no poseen las formas de gestión no estatal, que ven en esta unión una fortaleza y una posibilidad de crecer. Por eso la meta para este año es llegar a los 15 encadenamientos, lo cual se revertirá en mejores indicadores económicos para la empresa y en mayor cantidad de productos para el pueblo», asegura el director de Los Atrevidos.

Otra experiencia positiva, que demuestra que este es el camino para avanzar en el rescate de la industria alimentaria en el país, es la que tiene lugar en la Empresa de Conservas de Ciego de Ávila, donde, a partir de la alianza con 26 bases campesinas del territorio, se garantizó la producción de puré de tomate para varias provincias del país.

Noemy Iglesias Falcón, la directora de la entidad avileña, explica que ante la depresión productiva, decidieron financiar un paquete tecnológico a varios campesinos, que a su vez se vieron comprometidos a entregar sus cosechas a la industria.

Para tener una idea de la efectividad de la alianza, si en 2024 solo habían podido elaborar poco más de 1 000 toneladas de puré, el pasado año, gracias al encadenamiento con la agricultura, produjeron 7 000, con lo cual estuvieron en condiciones de suministrarle a las provincias de Ciego de Ávila, Guantánamo, Santiago de Cuba, Camagüey y Granma, asegura la directora.

En esa cooperación, la empresa avileña debió establecer nexos con otras cinco mipyme, las que le garantizaron el envase, el aceite y otros recursos necesarios para poder producir diferentes salsas a partir de la pasta de tomate. 

CIFRAS QUE MUESTRAN EL CAMINO

La prioridad que ha dado el Minal al encadenamiento con todos los actores económicos del país se refleja, según el director general de Política Industrial de ese organismo, José Carlos Cordovéz Urquiza, en la existencia en el país de más de 4 000 contratos concertados entre establecimientos estatales y actores económicos no estatales.

En tal sentido destaca a las empresas Alimentaria de Holguín, Lácteos y Conservas de Pinar del Río y el Cárnico de Sancti Spíritus, entidades que se encuentran en la avanzada en la materialización de esta política, expone el directivo.

Gracias a esa relación, en 2025 se pudo producir más de 68 000 toneladas de alimentos, una cifra muy superior a la de años anteriores, y que comprendió, entre otros renglones, 2,5 millones de galones de helado, casi 14 000 toneladas de productos cárnicos, 5 461 de pan y más de 1,4 millones de hectolitros de refrescos, cervezas y otras bebidas.

De igual manera, destaca cómo las industrias procesadoras de conservas, pudieron contar con 6,26 millones de envases para poder laborar, atendiendo a las relaciones establecidas con entidades agropecuarias y mipyme no estatales.

En el futuro, en la mira del Minal, y en sus directivos también, está fortalecer los incipientes vínculos que se han establecido con algunos pescadores privados, lo que pudiera ser una fuente para crecer en la producción de proteínas.

A pesar de esos resultados, el sector llegará a este 25 de enero, fecha en que se celebra el Día del Trabajador de la Industria Alimentaria, con el reto de continuar creciendo en el número de entidades estatales que aprovechan esa oportunidad, que hoy constituye una de las vías fundamentales para poder explotar las capacidades instaladas, y crear los alimentos que tanto necesita la población.

Discurso íntegro de Mark Carney en Davos: “estamos en medio de una ruptura, no de una transición”





El primer ministro de Canadá, Mark Carney, durante su discurso en el Foro Económico Mundial, en Davos, Suiza. Foto Ap

21 de enero de 2026 15:03

Durante su intervención en el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, advirtió que el orden internacional basado en reglas atraviesa una ruptura profunda, provocada por hegemonías que ya no respetan tratados ni acuerdos multilaterales cuando éstos limitan sus intereses estratégicos. Señaló que el mundo ha dejado atrás una “ficción cómoda” en la que las normas internacionales garantizaban previsibilidad y cooperación.

Carney sostuvo que las grandes potencias han comenzado a utilizar herramientas económicas —como aranceles, integración comercial, infraestructura financiera y cadenas de suministro— como mecanismos de presión y coerción, debilitando a las instituciones multilaterales que durante décadas sirvieron de marco para la resolución de conflictos. En este contexto, dijo, las reglas se aplican de forma selectiva y la lógica de la fuerza vuelve a imponerse en las relaciones internacionales.

Ante este escenario, el primer ministro canadiense afirmó que los países de poder intermedio no son actores pasivos y deben actuar con mayor honestidad y coordinación para construir nuevas alianzas que defiendan la soberanía, la integridad territorial y el respeto al derecho internacional. Advirtió que la alternativa —un mundo fragmentado en bloques y “fortalezas”— sería más inestable, más desigual y menos sostenible.

A continuación el discurso completo:

Es a la vez un placer y un deber estar con ustedes esta noche, en este momento crucial que atraviesan Canadá y el mundo.

Hoy quiero hablar de una ruptura en el orden mundial, del fin de una ficción cómoda y del inicio de una realidad dura, en la que la geopolítica —donde las grandes potencias— parece no estar sometida a límites ni restricciones.

Por otro lado, quiero decirles que los demás países, especialmente las potencias intermedias como Canadá, no son impotentes. Tienen la capacidad de construir un nuevo orden que incorpore nuestros valores, como el respeto a los derechos humanos, el desarrollo sostenible, la solidaridad, la soberanía y la integridad territorial de los distintos Estados.

El poder de quienes tienen menos poder comienza con la honestidad.

Parece que todos los días se nos recuerda que vivimos en una era de rivalidad entre grandes potencias, que el orden internacional basado en reglas se desvanece, que los fuertes hacen lo que pueden y los débiles sufren lo que deben.

Y este aforismo de Tucídides se presenta como inevitable, como la lógica natural de las relaciones internacionales reafirmándose.

Frente a esta lógica, existe una fuerte tendencia de los países a acomodarse, a evitar problemas, a esperar que la complacencia compre seguridad.

Pues bien, no lo hará.

Entonces, ¿cuáles son nuestras opciones?

En 1978, el disidente checo Václav Havel, quien más tarde sería presidente, escribió un ensayo titulado El poder de los sin poder, y en él planteó una pregunta sencilla: ¿cómo se sostenía el sistema comunista?

Su respuesta comenzaba con un verdulero.

Cada mañana, este comerciante colocaba un cartel en su escaparate: “¡Proletarios del mundo, uníos!”. No creía en ello, nadie lo hacía, pero lo colocaba para evitar problemas, para mostrar obediencia, para seguir adelante. Y como cada comerciante en cada calle hacía lo mismo, el sistema persistía, no solo por la violencia, sino por la participación de personas comunes en rituales que en privado sabían que eran falsos.

Havel llamó a esto “vivir dentro de la mentira”.

El poder del sistema no provenía de su verdad, sino de la disposición de todos a actuar como si fuera verdadero, y su fragilidad provenía de la misma fuente. Cuando incluso una sola persona deja de actuar, cuando el verdulero quita el cartel, la ilusión comienza a resquebrajarse. Amigos, ha llegado el momento de que las empresas y los países quiten sus carteles.



Ap

Durante décadas, países como Canadá prosperaron bajo lo que llamamos el orden internacional basado en reglas. Nos unimos a sus instituciones, elogiamos sus principios y nos beneficiamos de su previsibilidad. Gracias a ello, pudimos impulsar políticas exteriores basadas en valores bajo su protección.

Sabíamos que la historia del orden internacional basado en reglas era parcialmente falsa: que los más fuertes se eximían cuando les convenía, que las reglas comerciales se aplicaban de manera asimétrica. Y sabíamos que el derecho internacional se aplicaba con distinto rigor dependiendo de la identidad del acusado o de la víctima.

Esta ficción era útil, y la hegemonía estadounidense, en particular, ayudó a proporcionar bienes públicos, rutas marítimas abiertas, un sistema financiero estable, seguridad colectiva y marcos para la resolución de disputas.

Así que colocamos el cartel en la ventana. Participamos en los rituales y, en gran medida, evitamos señalar las brechas entre la retórica y la realidad.

Este pacto ya no funciona. Permítanme ser directo: estamos en medio de una ruptura, no de una transición.

En las últimas dos décadas, una serie de crisis —financieras, sanitarias, energéticas y geopolíticas— han dejado al descubierto los riesgos de una integración global extrema. Pero más recientemente, las grandes potencias han comenzado a usar la integración económica como arma: los aranceles como palanca, la infraestructura financiera como coerción, las cadenas de suministro como vulnerabilidades a explotar.

No se puede vivir dentro de la mentira del beneficio mutuo de la integración cuando la integración se convierte en la fuente de tu subordinación.

Las instituciones multilaterales en las que las potencias intermedias han confiado —la OMC, la ONU, las COP—, la arquitectura misma de la solución colectiva de problemas, están bajo amenaza. Como resultado, muchos países están llegando a la misma conclusión: deben desarrollar una mayor autonomía estratégica en energía, alimentos, minerales críticos, finanzas y cadenas de suministro.

Este impulso es comprensible. Un país que no puede alimentarse, abastecerse de energía o defenderse tiene pocas opciones. Cuando las reglas ya no te protegen, debes protegerte a ti mismo.

Pero seamos claros sobre a dónde conduce esto.

Un mundo de fortalezas será más pobre, más frágil y menos sostenible. Y hay otra verdad: si las grandes potencias abandonan incluso la apariencia de reglas y valores para perseguir sin restricciones su poder e intereses, las ganancias del transaccionalismo serán cada vez más difíciles de replicar.

Las hegemonías no pueden monetizar indefinidamente sus relaciones.

Los aliados diversificarán para cubrirse ante la incertidumbre.

Buscarán seguros, aumentarán opciones para reconstruir su soberanía —una soberanía que antes se sustentaba en reglas, pero que cada vez más se anclará en la capacidad de resistir presiones—.

Quienes están en esta sala saben que esto es gestión de riesgos. La gestión de riesgos tiene un costo, pero ese costo de la autonomía estratégica, de la soberanía, también puede compartirse.

Las inversiones colectivas en resiliencia son más baratas que que cada quien construya su propia fortaleza. Los estándares compartidos reducen la fragmentación. Las complementariedades generan beneficios de suma positiva.

La pregunta para las potencias intermedias como Canadá no es si debemos adaptarnos a la nueva realidad —debemos hacerlo—. La pregunta es si nos adaptamos simplemente levantando muros más altos, o si podemos hacer algo más ambicioso.



El primer ministro de Canadá, Mark Carney, durante su discurso en el Foro Económico Mundial, en Davos, Suiza. Foto: Ap

Canadá fue uno de los primeros en escuchar la llamada de atención, lo que nos llevó a cambiar de manera fundamental nuestra postura estratégica.

Los canadienses saben que nuestras viejas y cómodas suposiciones —que nuestra geografía y nuestras alianzas garantizaban automáticamente prosperidad y seguridad— ya no son válidas. Nuestro nuevo enfoque se basa en lo que Alexander Stubb, presidente de Finlandia, ha llamado “realismo basado en valores”.

O, dicho de otro modo, buscamos ser tanto firmes en principios como pragmáticos: firmes en nuestro compromiso con los valores fundamentales, la soberanía, la integridad territorial, la prohibición del uso de la fuerza salvo conforme a la Carta de la ONU, y el respeto a los derechos humanos; y pragmáticos al reconocer que el progreso suele ser incremental, que los intereses divergen y que no todos los socios compartirán todos nuestros valores.

Por ello, nos estamos comprometiendo de manera amplia y estratégica, con los ojos abiertos. Nos enfrentamos activamente al mundo tal como es, no esperamos a un mundo que desearíamos que existiera.

Estamos calibrando nuestras relaciones para que su profundidad refleje nuestros valores y priorizando una amplia participación para maximizar nuestra influencia, dadas la fluidez del momento, los riesgos que plantea y lo que está en juego para lo que viene.

Y ya no confiamos únicamente en la fuerza de nuestros valores, sino también en el valor de nuestra fortaleza.

Estamos construyendo esa fortaleza en casa.

Desde que mi gobierno asumió el cargo, hemos reducido impuestos sobre ingresos, ganancias de capital e inversión empresarial. Hemos eliminado todas las barreras federales al comercio interprovincial. Estamos acelerando inversiones por un billón de dólares en energía, inteligencia artificial, minerales críticos, nuevos corredores comerciales y más. Estamos duplicando nuestro gasto en defensa para el final de esta década, y lo hacemos de manera que fortalezca nuestras industrias nacionales.

Y nos estamos diversificando rápidamente en el exterior. Hemos acordado una asociación estratégica integral con la Unión Europea, incluida nuestra incorporación a SAFE, los mecanismos europeos de adquisiciones de defensa. Hemos firmado otros 12 acuerdos comerciales y de seguridad en cuatro continentes en seis meses. En los últimos días, hemos concluido nuevas asociaciones estratégicas con China y Catar. Estamos negociando tratados de libre comercio con India, la ASEAN, Tailandia, Filipinas y el Mercosur.

Estamos haciendo algo más. Para ayudar a resolver problemas globales, estamos impulsando una geometría variable: diferentes coaliciones para diferentes temas, basadas en valores e intereses comunes.

Así, en Ucrania, somos miembros clave de la Coalición de los Dispuestos y uno de los mayores contribuyentes per cápita a su defensa y seguridad.

En soberanía ártica, respaldamos firmemente a Groenlandia y Dinamarca, y apoyamos plenamente su derecho exclusivo a decidir el futuro de Groenlandia.

Nuestro compromiso con el Artículo 5 de la OTAN es inquebrantable, por lo que trabajamos con nuestros aliados —incluidos los países nórdicos y bálticos— para asegurar los flancos norte y oeste de la alianza, mediante inversiones sin precedentes en radares de largo alcance, submarinos, aeronaves y presencia militar sobre el terreno, sobre el hielo.

Canadá se opone firmemente a los aranceles relacionados con Groenlandia y llama a entablar conversaciones focalizadas para alcanzar nuestros objetivos compartidos de seguridad y prosperidad en el Ártico.

En comercio plurilateral, promovemos la construcción de un puente entre el Acuerdo Transpacífico y la Unión Europea, lo que crearía un nuevo bloque comercial de 1.500 millones de personas. En minerales críticos, estamos formando clubes de compradores anclados en el G7 para que el mundo pueda diversificar su suministro. Y en inteligencia artificial, cooperamos con democracias afines para no vernos obligados a elegir entre hegemonías e hiperescaladores tecnológicos.

Esto no es multilateralismo ingenuo ni dependencia de instituciones que ya no funcionan. Es construir coaliciones que funcionen, tema por tema, con socios que compartan suficientes puntos en común para actuar juntos.

En algunos casos, eso incluirá a la gran mayoría de las naciones.

Lo que se está creando es una densa red de conexiones en comercio, inversión y cultura, de la cual podremos echar mano ante futuros desafíos y oportunidades.

Las potencias intermedias deben actuar juntas, porque si no estamos en la mesa, estamos en el menú.

También diría que las grandes potencias, por ahora, pueden permitirse actuar solas. Tienen el tamaño de mercado, la capacidad militar y la influencia para imponer condiciones. Las potencias intermedias no.

Cuando negociamos solo de forma bilateral con una hegemonía, lo hacemos desde la debilidad. Aceptamos lo que se nos ofrece. Competimos entre nosotros por ser los más complacientes.

Eso no es soberanía. Es la representación de la soberanía mientras se acepta la subordinación.

En un mundo de rivalidad entre grandes potencias, los países intermedios tienen una opción: competir entre sí por el favor, o unirse para crear un tercer camino con impacto.

No debemos permitir que el auge del poder duro nos ciegue ante el hecho de que el poder de la legitimidad, la integridad y las reglas seguirá siendo fuerte, si decidimos ejercerlo juntos. Y eso nos devuelve a Havel.

¿Qué significa para las potencias intermedias vivir en la verdad?

Primero, nombrar la realidad. Dejar de invocar el orden internacional basado en reglas como si aún funcionara como se anuncia. Llamarlo por lo que es: un sistema de creciente rivalidad entre grandes potencias, donde los más poderosos persiguen sus intereses utilizando la integración económica como coerción.

Significa actuar con coherencia, aplicar los mismos estándares a aliados y rivales. Cuando criticamos la intimidación económica de un lado, pero guardamos silencio cuando proviene de otro, seguimos dejando el cartel en la ventana.

Significa construir aquello en lo que decimos creer, en lugar de esperar a que el viejo orden sea restaurado. Significa crear instituciones y acuerdos que funcionen como se describe. Y significa reducir el margen de coerción: construir una economía nacional fuerte debe ser la prioridad inmediata de todo gobierno.

La diversificación internacional no es solo prudencia económica; es la base material de una política exterior honesta, porque los países ganan el derecho a posturas de principios al reducir su vulnerabilidad a represalias.

Canadá tiene lo que el mundo necesita. Somos una superpotencia energética. Poseemos vastas reservas de minerales críticos. Tenemos a la población más educada del mundo. Nuestros fondos de pensiones se encuentran entre los más grandes y sofisticados del planeta. En otras palabras, tenemos capital, talento y un gobierno con una enorme capacidad fiscal para actuar con decisión. Y tenemos valores a los que muchos aspiran.

Canadá es una sociedad plural que funciona. Nuestro espacio público es ruidoso, diverso y libre. Los canadienses siguen comprometidos con la sostenibilidad. Somos un socio estable y confiable en un mundo que no lo es.

Y tenemos algo más: el reconocimiento de lo que está ocurriendo y la determinación de actuar en consecuencia. Entendemos que esta ruptura exige algo más que adaptación. Exige honestidad sobre el mundo tal como es.

Estamos retirando el cartel de la ventana. Sabemos que el viejo orden no volverá. No debemos lamentarlo. La nostalgia no es una estrategia. Creemos que, a partir de la fractura, podemos construir algo más grande, mejor, más fuerte y más justo.

Esta es la tarea de las potencias intermedias: los países que más tienen que perder en un mundo de fortalezas y más que ganar con una cooperación genuina.

Los poderosos tienen su poder.

Pero nosotros también tenemos algo: la capacidad de dejar de fingir, de nombrar la realidad, de fortalecer nuestra base interna y de actuar juntos.

Ese es el camino de Canadá. Lo elegimos abierta y confiadamente, y es un camino abierto a cualquier país dispuesto a recorrerlo con nosotros.

Muchas gracias.

viernes, 23 de enero de 2026

La historia le pasa a Davos por al lado

 Opinión/ 21 enero 2026




El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, gesticula en el pasillo tras su discurso especial en la 56.ª reunión anual del Foro Económico Mundial (FEM) en Davos, Suiza. Foto: EFE/EPA/Gian Ehrenzeller

Project Syndicate

Por Mariana Mazzucato

DAVOS- Mientras el Foro Económico Mundial se reúne en Davos bajo el lema “Un espíritu de diálogo”, Estados Unidos ha tomado el control de la infraestructura petrolera de Venezuela e instaurado una administración estadounidense de las reservas petroleras del país “por tiempo indefinido” (según la denomina el presidente Donald Trump), al tiempo que chantajea a los países europeos con sus demandas sobre Groenlandia. Entre el llamado del Foro al diálogo y la agresión unilateral de Estados Unidos (entre el mundo de Davos y el desorden mundial en desarrollo) hay, como mínimo, una incongruencia.

Aunque las formas de la intervención estadounidense en América Latina estén cambiando, la captura de la infraestructura petrolera se parece a otras apropiaciones de recursos del pasado. Mientras los asistentes a Davos discuten sobre las sutilezas del capitalismo de partes interesadas, vuelven a imperar las viejas reglas del extractivismo y la política del poder.

En 2019, el historiador holandés Rutger Bregman diseccionó el espectáculo de Davos con precisión quirúrgica: “Impuestos, impuestos, impuestos. El resto es mentira”. Con esas escasas palabras, puso de manifiesto la brecha entre la retórica y la realidad, entre el discurso de prosperidad compartida y la práctica de la concentración de la riqueza.

Claro que las empresas deben pagar la parte de impuestos que les corresponde. Pero además de eso, hay que analizar la creación de valor; no sólo la redistribución, sino también la predistribución. Lo segundo se refiere a reestructurar la creación y el reparto del valor desde el principio (en vez de sólo redistribuir las migajas del valor extraído), y demanda la formulación de nuevos contratos sociales con condiciones y mecanismos de rendición de cuentas concretos. De allí la necesidad de organizar la estrategia industrial moderna en torno a misiones: objetivos específicos y medibles que den respuesta a los desafíos sociales y al mismo tiempo sean catalizadores de innovaciones e inversiones en todos los sectores.

El crecimiento no es una misión, sino el resultado de invertir en soluciones a problemas reales. Una misión de descarbonización de la economía, por ejemplo, transformaría al mismo tiempo la energía, el transporte, la alimentación y la tecnología digital. Una misión de “salud para todos” podría mejorar los indicadores sanitarios mediante la innovación en diversas áreas, entre ellas las ciencias biológicas. No se trata de favorecer a un sector en particular, sino de preguntarnos cuál es el papel de cada sector en el cumplimiento de una misión.

Esto demanda liderazgo, confianza y atención a los detalles. Hay que estructurar las iniciativas de innovación público‑privadas en formas que eviten una privatización de los resultados de investigaciones financiadas con fondos públicos (por ejemplo, mediante la imposición de patentes demasiado amplias y restrictivas en lo referido al otorgamiento de licencias), además de prohibir el cobro de precios excesivos que pasan por alto la procedencia del valor.

El Reino Unido es un ejemplo claro de cómo no estructurar las asociaciones público‑privadas; y el gobierno laborista, con su postura “abiertamente proempresa”, corre riesgo de repetir errores muy costosos. Basta pensar en el control cada vez mayor que tiene la empresa estadounidense de datos y análisis Palantir sobre los servicios públicos británicos. Durante la pandemia, la empresa ofreció sus servicios al NHS (el sistema nacional de salud del RU) de forma gratuita (más tarde el director de la empresa en el RU comparó ese gesto con la suscripción de prueba a una revista). Hoy Palantir tiene contratos con el NHS por más de 330 millones de libras (443 millones de dólares), además de un nuevo contrato por 240 millones de libras en el área de la defensa que fue otorgado sin concurso.

El ejército suizo rechazó un acuerdo que Palantir buscó por siete años, porque los expertos advirtieron que la propiedad estadounidense de la empresa creaba riesgos de acceso a datos de inteligencia y que depender de los especialistas de Palantir podía «limitar la capacidad del ejército para actuar en situaciones de crisis». Pero el nuevo contrato del RU con Palantir triplica lo gastado en la empresa desde 2022, y el ministerio de defensa británico admitió que cambiar de proveedor obligaría a reconstruir toda la arquitectura de datos, con un «costo significativo». Para que un gobierno no quede atado a un proveedor ni deba enfrentar la probabilidad de aumentos de costo desenfrenados, los contratos deben incluir cláusulas de desarrollo de capacidades estatales.

Otro ejemplo lamentable es la empresa británica de suministro y saneamiento de agua Thames Water, a la que la gestora de activos australiana Macquarie dejó con una deuda de dos mil millones de libras mientras la usaba como fuente de ganancias. La importancia de empresas como Blackstone y Macquarie en la financiación de infraestructuras en el RU revela un patrón claro de socialización de riesgos, privatización de ganancias y servicios esenciales puestos a merced de la ingeniería financiera. Aunque el anuncio de la semana pasada sobre el otorgamiento de incentivos públicos a la generación offshore de energía eólica conforme al programa Clean Industry Bonus (con condiciones de invertir en cadenas de suministro británicas) hace pensar que el gobierno aprendió algunas lecciones, sólo el tiempo podrá decir si las cláusulas son lo bastante sólidas como para evitar actos de parasitismo.

Para ser eficaces, las asociaciones público‑privadas deben incluir condiciones que garanticen la generación de valor público a cambio del apoyo público. La Ley CHIPS y Ciencia de los Estados Unidos supeditó el apoyo a las empresas a que estas limitaran la recompra de acciones, invirtieran en el desarrollo de la fuerza laboral y ofrecieran servicios de guardería. El banco público alemán KfW vincula el otorgamiento de préstamos en condiciones favorables con el cumplimiento de metas de descarbonización. La estrategia de Chile para el litio se asegura de que las empresas mineras inviertan en actividades con valor añadido dentro del país y cumplan normas de sostenibilidad; y el Estado se queda con una parte importante de los beneficios.

No son medidas contra las empresas, sino marcos de reciprocidad diseñados para que los incentivos privados estén alineados con los objetivos públicos. Cuando el RU apoyó con 65,5 millones de libras el desarrollo de la vacuna de Oxford/AstraZeneca, puso como condición que la empresa no buscara ganancias durante la pandemia. Eso es una asociación real: riesgos compartidos, recompensas compartidas, propósito compartido.

En esto, la implementación es tan importante como el diseño. Desarrollar capacidades estatales implica resistir la tentación de delegar funciones clave a consultoras. Demanda coordinación entre ministerios, acuerdos significativos con los trabajadores y con las empresas e invertir en las capacidades del funcionariado para el diseño, la implementación y la adaptación de herramientas, desde la compra pública hasta la infraestructura pública digital.

Un ejemplo de esta modalidad lo da la agencia sueca de innovación Vinnova, que usa la compra pública de comidas escolares «saludables, sostenibles, sabrosas y accesibles» como instrumento para la transformación de todo el sistema alimentario. Para lograrlo, Vinnova reúne a organismos gubernamentales, municipios y actores privados de diferentes sectores en torno a objetivos compartidos en materia de salud, sostenibilidad y desarrollo local.

Esta semana, Davos presentará las promesas habituales sobre capitalismo de partes interesadas, empresas con propósito y desarrollo sostenible. Pero sin mecanismos concretos (condiciones vinculantes, marcos de rendición de cuentas y modelos de reparto equitativo de los riesgos que distingan a los verdaderos creadores de valor de los rentistas) no dejará de ser teatro. Mientras se desarrolla otro capítulo de la larga historia del extractivismo en América Latina, los asistentes a Davos deberían preguntarse: ¿estamos construyendo asociaciones verdaderas o mecanismos de extracción sofisticados?

La respuesta parece clara, conforme los titanes de la tecnología hacen fila para jurar lealtad a Trump (como Mark Zuckerberg, de Meta, con su decisión de poner fin a la verificación de datos, y Jeff Bezos, de Amazon, que ha destruido la independencia editorial del Washington Post y se arrodilla ante el poder a cambio de libertad total para usar sus plataformas como herramientas de extracción de valor mediante rentas algorítmicas). Al mismo tiempo, los ejecutivos de las petroleras discuten sin reparos el reparto de las reservas de Venezuela, y Trump les promete «seguridad total» para extraer riqueza de un país sumido en el caos.

En un contexto de aparente ineficacia de las instituciones multilaterales tradicionales, necesitamos coaliciones de voluntarios que creen nuevos marcos para la gobernanza global. Los países que se toman en serio el desarrollo sostenible deben colaborar en la introducción de mecanismos de creación de consenso y en el desarrollo de la capacidad estatal necesaria para lograr el crecimiento verde. Esto implica pasar de las promesas voluntarias a acuerdos vinculantes sobre transferencia de tecnología, finanzas verdes y marcos de innovación compartidos: los ladrillos de un nuevo orden económico al servicio de las personas y del planeta.

El espíritu de diálogo no significa nada si no va acompañado de una transformación fundamental de las formas de crear valor. La verdadera reciprocidad demanda nuevos contratos que reflejen una relación público‑privada más simbiótica, con condiciones efectivas y un reparto equitativo de riesgos y recompensas. De lo contrario, sólo repetiremos los errores del pasado. Como dijo Giuseppe Tomasi Di Lampedusa: “Todo debe cambiar para que todo pueda seguir igual”. 

Copyright: Project Syndicate, 2026.

Traducción: Esteban Flamini

Mariana Mazzucato, profesora de Economía de la Innovación y el Valor Público en el University College de Londres, es autora de The Big Con: How the Consulting Industry Weakens Our Businesses, Infantilizes Our Governments and Warps Our Economies (Penguin Press, 2023). Rainer Kattel es subdirector y profesor de Innovación y Gobernanza Pública en el Instituto de Innovación y Propósito Público del UCL.

Cuba en Fitur: hoteles no sufren apagones como los residentes. Comentario HHC



R. R. | La Habana | 22 de enero de 2026 Deja un comentario




El ministro cubano de Turismo, Juan Carlos García Granda, indicó que el objetivo en la Feria Internacional de Turismo (Fitur) es recuperar el mercado europeo, en especial el español.

“Cuba es una isla ideal para hacer turismo; en los últimos tiempos ha habido algunas dificultades”, dijo García Granda y añadió que eso “ha dado pie, principalmente aquí en España, a que todas las noticias (sobre Cuba) realmente tengan un matiz traumático”, comentó a EFE.

El ministro mencionó que la isla fue un destino preferido en el Caribe durante años. “Nosotros siempre fuimos un destino muy seleccionado y preferido por los españoles, y de manera general por casi toda Europa de manera colectiva”, señaló García.

Por lo que aseguró que “tenemos la intención de trabajar muy fuerte para recuperar ese mercado. Cuba se reinventa todos los días y la seguridad es uno de los principales activos frente a otros países americanos”, dijo García Granda.

Respecto a la crisis energética, el ministro afirmó que “el turismo internacional surgió en Cuba en una etapa que se conoce como período especial de carencias mayores que las que tenemos ahora, y desde entonces cuenta con infraestructuras propias para no depender del sistema electroenergético nacional” y añadió que destinos como Cayo Coco o Cayo Largo “tienen generación eléctrica propia”.

Manifestó que Cuba está trabajando en el desarrollo de la energía solar, con la instalación de parques fotovoltaicos por toda la isla. Así mismo, mencionó que están aumentando la conectividad aérea con Europa.

Como lo informó REPORTUR.mx, pese a los esfuerzos del gobierno cubano por promover la isla, Canadá advirtió recientemente a sus connacionales tener “alto grado de precaución” por sobreprecios, estafas, engaños, seguridad, movilidad y los servicios básicos en todo Cuba. (Cuba: Canadá advierte a turistas de sobreprecios, estafas y engaños).(1)

Las autoridades canadienses señalaron en su momento la escasez de alimentos, agua, medicamentos, electricidad y combustible, aludiendo que también impacta a hoteles y zonas turísticas.


Comentario HHC: Nuestro Ministro al parecer no sabe que el cliente va a conocer el destino, no encerrarse en un hotel, que en ocasiones tienen igual o mejor categoria en su propio país.

El caso de Cayo Coco y Cayo Largo, si es relevante que tengan generación propia, en su condición de Cayo. Me gustaría saber no obstante el nivel de satisfacción, el % de ocupación lineal en los mismos, que nunca se ha publicado. 

Adicionalmente , eso de que los hoteles no sufren apagones como los residentes, es politicamente incorrecto, aunque sea la verdad. 

La alerta de viaje de Canadá es peligrosa, porque es nuestro primer emisor, y se estaba recuperando, pero en fin, no sabemos todavía ni cómo cerro el año 2025.

Hay que pasar de la retórica a los hechos. Comentario HHC

 Aseguró este jueves el primer ministro de la República, Manuel Marrero Cruz, durante la continuación de las reuniones extraordinarias de los consejos provinciales de Gobierno, por Ciego de Ávila y Sancti Spíritus

Algunas actividades, como la pesca, pueden lograr más con una mayor integración de actores y una contratación más objetiva. Foto: Pastor Batista Valdés

CIEGO DE ÁVILA.–El municipio debe dejar de ser un eslabón pasivo para ser el protagonista de su propio desarrollo, aseguró el primer ministro de la República, Manuel Marrero Cruz, al resumir la reunión del Consejo Provincial de Gobierno con carácter extraordinario efectuada este jueves en territorio avileño.

El Jefe de Gobierno cubano fue claro al definir que los municipios constituyen el terreno de batalla para enfrentar los principales problemas que aquejan a la población en la actualidad.

Allí es donde la población siente las transformaciones. Por eso, su llamado fue a enterrar la retórica y a multiplicar los hechos. «Lo más seguro en materia de sustentabilidad», afirmó, «es lo que cada municipio pueda aportar, desde lo endógeno, con esfuerzo colectivo». No se trata de seguir «una línea de deseos», sino de trazar «una línea de trabajo intenso allí, donde están las fuerzas productivas», precisó.

Marrero Cruz advirtió que el complejo panorama que vivimos hoy, como consecuencia del recrudecimiento del bloqueo y la política cada vez más hostil del Gobierno de Estados Unidos, no admite medias tintas. Ambos factores han impuesto una realidad lacerante: «prácticamente una economía de guerra». Y una economía de guerra, sentenció, exige profundas transformaciones, un cambio de mentalidad radical.

«Actuamos como si todo estuviera normal», dijo, señalando una contradicción que es necesario resolver con urgencia.

En este marco, el análisis del Primer Ministro puso particular interés en el potencial de Ciego de Ávila.

En un intercambio diáfano, destacó el papel estratégico de esta provincia en la producción de alimentos. Con casi 35 000 hectáreas dedicadas a viandas, hortalizas, granos y frutales solo en el sector agrícola, sus tierras son un bastión para la seguridad alimentaria de los avileños y de los habitantes de otros territorios.

En este sentido, la intervención del ministro de la Agricultura, Ydael Pérez Brito, puso de relieve el significado estratégico de la provincia en la batalla por la seguridad alimentaria nacional.

Subrayó que su posición geográfica, casi al centro del país, constituye una ventaja logística clave para la distribución de alimentos. Sin embargo, destacó que su verdadero valor en el sector reside en la combinación tangible de disponibilidad de tierra y la capacidad de sus trabajadores.

El titular enfatizó en que las casi 35 000 hectáreas de cultivos varios son un escenario donde se aplica el conocimiento profundo y el esfuerzo de agricultores que dominan el oficio de producir. Esta convergencia de factores –ubicación, recurso tierra y capital humano– convierte a Ciego de Ávila en un pilar imprescindible, con la premisa de que el desarrollo endógeno es la base más segura para la sustentabilidad del país.

Para Cuba, según se afirmó, 2026 se plantea como un año de definiciones. Será difícil, reconoció el Primer Ministro, pero será, sobre todo, el año del «fortalecimiento de la aplicación de normativas y políticas» para, de una vez y por todas, desatar las amarras que frenan a los territorios. «Si se quiere avanzar», dijo, «hay que hacer las cosas diferentes y no tenerles miedo a los cambios».

El tono de rigor y autocrítica fue asumido por el gobernador, Alfre Menéndez Pérez, en su rendición de cuenta. Lejos de la complacencia, centró su análisis en lo pendiente: la imperiosa necesidad de diversificar e incrementar las exportaciones, la búsqueda de nuevos mercados, la reducción de las multas en apremio y del déficit presupuestario.

Entre las prioridades también está el abasto de agua a la población, con un foco especial en las comunidades que enfrentan las situaciones más complejas: Punta Alegre, Tamarindo, Florencia y la cabecera provincial.

La intervención de Ana María Mari Machado, vicepresidenta de la Asamblea Nacional del Poder Popular, aportó una dimensión jurídico-institucional fundamental al debate sobre las insatisfacciones. Desde su perspectiva, la intensificación de los procesos municipales requiere no solo voluntad política, sino de un marco normativo ágil y facilitador que responda a las urgencias de los territorios.

Subrayó el papel de los gobiernos locales en la materialización de las leyes y políticas nacionales, destacando que la eficacia de la gestión se mide, precisamente, en la capacidad para traducir ese marco legal en soluciones concretas que la población pueda palpar.

Las potencialidades son el extra que necesita el país

Si el plan de la economía concebido por los espirituanos estuviera sustentado en el aprovechamiento incuestionable de todas las potencialidades del territorio, el Consejo de Gobierno –presidido por Manuel Marrero Cruz– quizá hubiera sido no solo más breve, sino también menos profundo en consideraciones y en perspectivas de seguir enfrentando adversidades y carencias.

A meditar en tales reservas condujo de inmediato la observación inicial del propio Marrero Cruz, acerca de si el crecimiento que se propone la provincia en varias actividades o indicadores es por encima del mencionado plan o solo en relación con el año 2025.

Ello permitió comprender que, efectivamente, no siempre crecer con respecto a la etapa precedente da la medida de lo que potencialmente se puede alcanzar.

Por ello, exhortó a seguir enriqueciendo un plan que continúa abierto, en aras de resultados superiores para la economía nacional y para la satisfacción de necesidades básicas en el universo familiar.

Como evidencia de tal factibilidad afloraron ejemplos como el de la pesca, que, si bien no se rinde ante lo hostil, puede lograr más con una mayor integración de actores y una contratación más objetiva.

A pesar de la sequía, el programa del arroz no depone armas, y a las 11 000 hectáreas que plantará el polo ubicado en La Sierpe, sumarán otras 6 200 mediante el empeño popular en los demás municipios.

Quedó claro, en fin, que aún no se aprovechan todas las posibilidades productivas para generar ingresos en divisas o exportar rubros que pueden ir desde el carbón vegetal, frutas, viandas, briquetas, plantas medicinales hasta la factibilidad de poner cebolla en el mercado internacional.

Igual enfoque distinguió las valoraciones en torno al uso de la tracción animal, los molinos de viento, biodigestores y otras alternativas de probada utilidad décadas atrás, oportunas en el contexto actual a favor del cambio de matriz energética y la producción de alimentos.

Casos como el de la empresa cárnica o del municipio de Fomento, indican que no es quimera proponerse más. Años atrás tenían que buscar producciones fuera, y hoy les aportan a otros territorios.

BRÚJULA PARA LA ACCIÓN

Marcado interés propició el análisis del Programa de Gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economía, calificado por Marrero como brújula para la guía e hilo conductor del trabajo para continuar adelante.

Al respecto, coincidiría con el punto de vista expresado por Ana María Mari Machado, en torno al impacto de objetivos como el relacionado con la producción de alimentos y la necesidad de reforzar la atención a personas y familias vulnerables.

Avanzar en ese terreno no debe ser impedimento para un territorio que puede hacer mucho más para seguir incorporando municipios superavitarios (tiene tres, y la totalidad reduce déficit), empeño considerado estratégico por la máxima dirección del Partido y del propio Gobierno.

AHORA, AL MUNICIPIO CON TODO

Ahora vamos para los municipios –explicó Marrero Cruz en alusión a reuniones similares que deben aportar aún más por ser allí «donde están las potencialidades y donde se concentran las principales preocupaciones de la población».

Seguidamente llamó a aprovechar al máximo los balances anuales, desde la base hasta los ministerios, poner toda la capacidad e inteligencia en función de un año de transformaciones más profundas y sólidas, no temerles a los cambios, identificar las trabas objetivas y subjetivas que frenan tanto en el ámbito estatal como en el no estatal y «no tomar como excusa el bloqueo imperial en asuntos de nuestra responsabilidad».

Tras ponderar la estabilidad de la provincia en el programa materno infantil, afirmó que lo más seguro para llevar a los hogares es lo que el país sea capaz de producir en cada lugar, sin restar importancia a alternativas de inversión extranjera a instancias provincial y municipal.

Finalmente, evocó la enseñanza que en las circunstancias actuales deja la histórica determinación de Fidel cuando, en vísperas del desembarco del Granma, aseguró: «Si salgo llego, si llego entro y si entro triunfo».

Comentario HHC: LLevamos años muchos economistas planteando lo anterior y mas.  Hay que liberar las fuerzas productivas,  en el sentido amplio del término.