Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

viernes, 12 de octubre de 2018

Elecciones intermedias en Estados Unidos: la gente contra el dinero



NUEVA YORK – Todas las miradas están puestas en Estados Unidos, conforme se aproximan las elecciones legislativas de noviembre. El resultado responderá muchas preguntas inquietantes que se plantearon hace dos años, cuando Donald Trump ganó la elección presidencial.

¿Proclamará el electorado estadounidense que Trump no es aquello que Estados Unidos representa? ¿Repudiarán los votantes su racismo, su misoginia, su nativismo y su proteccionismo? ¿Dirán que su política de “Estados Unidos primero”, contraria a la legalidad internacional, no se corresponde con los valores que defiende Estados Unidos? ¿O por el contrario, confirmarán que la victoria de Trump no fue un accidente histórico, derivado de un proceso de primarias republicano que produjo un candidato deficiente y de un proceso de primarias demócrata que produjo la adversaria ideal para Trump?

Mientras oscila en la balanza el futuro de Estados Unidos, las causas del resultado de 2016 son objeto de apasionados debates, que no son meramente académicos. Se trata de definir la postura que el Partido Demócrata (y otros partidos similares de la izquierda en Europa) deben adoptar para obtener la mayor cantidad posible de votos. ¿Deben inclinarse hacia el centro o concentrarse en movilizar a nuevos votantes jóvenes, progresistas y entusiastas?

Hay buenos motivos para pensar que la segunda opción es la mejor para obtener la victoria electoral y frenar los peligros que genera Trump.

La participación electoral estadounidense es exigua, y peor aún en los años en que la elección no es presidencial. En 2010, sólo votó el 41,8% del electorado; en 2014, sólo emitió su voto el 36,7% de los votantes habilitados (según datos de United States Elections Project). La participación demócrata es incluso peor, aunque en este ciclo electoral parece que está en alza.

Muchos estadounidenses dicen que no van a votar porque gane quien gane, los dos partidos son prácticamente indistinguibles. Pero Trump demostró que no es verdad. Los republicanos que el año pasado se quitaron el disfraz de la disciplina fiscal y votaron una inmensa rebaja de impuestos para los multimillonarios y las corporaciones demostraron que no es verdad. Y los senadores republicanos que apoyaron la designación de Brett Kavanaugh para la Suprema Corte (pese a que dio falso testimonio ante el Senado y a las pruebas totalmente creíbles de su conducta sexual inapropiada en el pasado) demostraron que no es verdad.

Pero la apatía de los votantes también es responsabilidad de los demócratas. El partido debe superar una larga historia de colusión con la derecha, desde la presidencia de Bill Clinton con la rebaja del impuesto a las plusvalías (que enriqueció al 1% más rico) y la desregulación de los mercados financieros (que contribuyó a producir la Gran Recesión), hasta el rescate de bancos en 2008 (que ofreció muy poco a los trabajadores desplazados y a los propietarios que enfrentaban una ejecución hipotecaria). En el último cuarto de siglo, a veces pareció que el partido estaba más interesado en obtener el apoyo de los que viven de la renta del capital que de los que viven del salario. Muchos que se abstienen de votar se quejan de que los demócratas sólo atacan a Trump y no proponen ninguna alternativa real.

El ansia de una clase distinta de contendiente se evidencia en el apoyo de los votantes a propuestas progresistas como el ex candidato presidencial Bernie Sanders y la neoyorquina Alexandria Ocasio-Cortez (28 años), que hace poco derrotó en una primaria del partido a Joseph Crowley, cuarto en orden de jerarquía en el bloque demócrata en la Cámara de Representantes.

Progresistas como Sanders y Ocasio-Cortez lograron presentar un mensaje atractivo a los mismos votantes que los demócratas deben movilizar para ganar. Buscan restaurar el acceso a una vida de clase media a través de una oferta de empleos dignos bien remunerados, el restablecimiento de una idea de seguridad financiera y el acceso a educación de calidad (sin el endeudamiento asfixiante que hoy enfrentan tantos graduados que tomaron préstamos estudiantiles) y a atención médica digna cualquiera sea la situación de salud previa del beneficiario. Propugnan la vivienda accesible y una jubilación segura, en la que los ancianos no sean presa de la codicia del sector financiero. Y buscan una economía de mercado justa, más dinámica y competitiva, mediante la limitación de los excesos del poder de mercado, la financierización y la globalización, y el fortalecimiento del poder de negociación de los trabajadores.

Estos beneficios de una vida de clase media son alcanzables. Lo eran hace medio siglo, cuando el país era considerablemente más pobre que ahora; y lo son todavía hoy. De hecho, ni la economía de Estados Unidos ni su democracia pueden permitirse no fortalecer a la clase media. Y para hacer realidad esta visión, es esencial el uso de políticas y programas estatales (lo que incluye proveer alternativas públicas en seguros de salud, complementación de prestaciones de retiro y crédito hipotecario).

La explosión de apoyo a estas propuestas progresistas y a los dirigentes políticos que las sostienen me llena de esperanza. Estoy convencido de que estas ideas prevalecerían en cualquier democracia normal. Pero la política estadounidense está corrompida por el dinero, por la manipulación partidista del trazado de distritos electorales y por intentos masivos de privación del derecho al voto. La reforma impositiva de 2017 fue prácticamente un soborno a las corporaciones y a los ricos para que vuelquen sus recursos financieros en la elección de 2018. Las estadísticas demuestran el enorme peso del dinero en la política estadounidense.

Pero aun con una democracia defectuosa (incluido en esto la existencia de un esfuerzo concertado para evitar que algunos voten) el poder del electorado estadounidense importa. Pronto descubriremos si importa más que el dinero que ingresa a las arcas del Partido Republicano. El futuro político y económico de Estados Unidos, y casi con certeza la paz y la prosperidad de todo el mundo, dependen de la respuesta.

Traducción: Esteban Flamini


JOSEPH E. STIGLITZ  a Nobel laureate in economics, is University Professor at Columbia University and Chief Economist at the Roosevelt Institute. His most recent book is Globalization and Its Discontents Revisited: Anti-Globalization in the Era of Trump.

Bloqueo de Estados Unidos a Cuba 2017.


Obama prometió y Trump sobrecumplió

Por Francisco Rodríguez, Trabajadores 

El impacto económico del bloqueo de los Estados Unidos contra Cuba es hoy cuatro veces mayor que hace casi tres décadas, y algunas de las supuestas medidas de apertura del gobierno de Obama nunca se aplicaron, trascendió este jueves en una audiencia pública convocada por la Comisión de Asuntos Económicos de la Asamblea Nacional del Poder Popular.


Si el costo promedio anual de las sanciones contra Cuba hasta 1990 fue de mil 71 millones de dólares, en el último periodo entre abril de 2017 y marzo de este año la cifra de los daños se multiplicó por cuatro hasta alcanzar los 4 mil 321 millones, explicó José Luis Rodríguez, asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial y uno de los panelistas en la sesión parlamentaria que tuvo lugar en la sede de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba.

La utilización del dólar estadounidense en las operaciones internacionales de Cuba, una de las supuestas flexibilidades de la época del presidente Obama, nunca se aplicó, ejemplificó el académico.

Con la presencia de diputados, economistas, investigadores, estudiantes universitarios, la audiencia también reveló los efectos particularmente nocivos que ha tenido el recrudecimiento del bloqueo por parte de la administración de Donald Trump, en particular en el sector financiero y bancario donde los perjuicios superaron en esta última etapa los 538 millones de dólares, de acuerdo con el doctor Jesús Pulido Catasú.

Unas 128 operaciones financieras o bancarias confrontaron obstáculos insuperables para su realización el pasado año, cifra superior al periodo precedente, informó el experto, quien puso ejemplos de las presiones y multas por parte de OFAC estadounidense a empresas o bancos extranjeros que se relacionan con entidades o ciudadanos cubanos.

El dolor y sufrimiento que tal política provoca no es cuantificable, expresó por su parte el doctor Alfredo García, director del Instituto Nacional de Investigaciones Económicas, al explicar la metodología y fundamentos jurídicos que rigen los rigurosos cálculos anuales que Cuba realiza sobre los daños económicos del bloqueo.

Tampoco es posible estimar el impacto negativo que ha causado esa guerra contra Cuba en el sistema de dirección de la economía, al obligar al país a trabajar en condiciones similares a una economía de guerra, con decisiones en la importación que obligan a cuantiosos gastos de recursos financieros.

En el debate hubo además un recorrido histórico por el complejo entramado jurídico que desde hace 60 años sostiene el bloqueo contra Cuba, que si bien existe formalmente desde febrero de 1962, inició prácticamente desde el propio año del triunfo revolucionario en 1959.

Según los expertos, de no existir este régimen de penalizaciones y persecución Cuba podría representar para los Estados Unidos un mercado potencial de productos agropecuarios de unos dos mil millones de dólares anuales y el destino para unos dos millones de turistas, lo cual junto a otros sectores conllevaría a que automáticamente el Producto Interno Bruto de la Isla crecería cada año un 2 por ciento más.

Participantes en la audiencia ofrecieron testimonios de las afectaciones que el bloqueo produce en la salud pública cubana, el desarrollo científico-técnico, las organizaciones de la sociedad civil y la ciudadanía en general.

“¿Cuánto habríamos hecho con 4 mil millones de dólares más en un año? ¿Cuántas vidas hubiéramos salvado?, interrogó al final Ramón Labañino, Héroe de la República de Cuba y vicepresidente de la Anec.

La Alianza Transatlántica sobrevivirá a Trump


Por Mark Weisbrot

Este artículo fue publicado por Público el 7 de octubre de 2018. Una versión de este artículo fue publicada en inglés por The Nation el 27 de agosto de 2018. Si el texto a continuación aparece distorsionado, por favor pulse aquí para una versión sin errores de formato. Para ver la versión original en inglés, por favor pulse aquí. Si desea publicar este artículo, por favor infórmele a CEPR respondiendo a este mensaje. Si este correo electrónico fue enviado a usted por un tercero, suscríbase a las listas de correo electrónico de CEPR.

Cada semana y, con frecuencia, más de una vez por semana, aparece un nuevo artículo en los principales medios de comunicación o en publicaciones de política exterior sobre la desaparición del orden mundial angloamericano posterior a la Segunda Guerra Mundial. Generalmente, estos análisis hablan de la Alianza Transatlántica entre EEUU y Europa ―dos de las economías más grandes del mundo― con especial preocupación y nerviosismo por la posible pérdida de este orden mundial. No es de extrañar que haya contribuido a esta angustia los comentarios salvajemente erráticos del presidente Trump sobre la OTAN (a pesar del hecho de que él la está ampliando), sus groserías sin precedentes hacia los líderes europeos y su amistad con Putin en la cumbre de Helsinki.

La historia elemental detrás de este lamento y melancolía es que los líderes de Estados Unidos construyeron un sistema “basado en reglas”, sustentado en los “mercados abiertos” y la democracia (ambos se ven a veces como sinónimos); un sistema que ha fomentado la prosperidad y una relativa estabilidad. Después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos fue la única economía industrial importante que surgió no solo indemne, sino con su economía duplicada en tamaño. Mientras que otros podrían haber aprovechado este poder sin igual para su propio beneficio; según la historia, los gobernantes caritativos de Estados Unidos construyeron un orden mundial para el bien de todos. Trump es visto como una amenaza al mantenimiento de su existencia.

Este análisis del orden mundial posterior a la Segunda Guerra Mundial no incluye a alrededor de tres millones de vietnamitas muertos y a medio millón de muertos en Indonesia, quienes podrían cuestionar el altruismo de este sistema, si es que no los hubieran matado. Más recientemente, un millón de iraquíes muertos, si pudieran ser escuchados, probablemente cuestionarían que el dominio estadounidense ha sido en interés de todos. Y hay cientos de millones de personas en América Latina, África y Asia que sufrieron durante décadas bajo dictaduras respaldadas por Estados Unidos, así como guerras patrocinadas por Estados Unidos. Gran parte de la actual disfuncionalidad violenta en estos países es un resultado directo de estas intervenciones, así como de la continua influencia de EEUU.

De hecho, mientras escribo esto, el Ejército estadounidense está directamente involucrado en una guerra en Yemen que ha producido deliberadamente lo que la ONU ha llamado la peor crisis humanitaria del mundo. Ha llevado a más de ocho millones de personas al borde de la hambruna, ha creado el peor brote de cólera en la historia moderna y ha matado a miles de civiles en bombardeos. Estados Unidos está proporcionando reabastecimiento en el aire a los bombarderos de Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, asistencia en inteligencia y en identificación de blancos y personal militar en el terreno, entre otras ayudas (solo está relativamente constreñido gracias a la creciente oposición en el Congreso estadounidense).

Pero ignoremos estas verdades incómodas por un momento, como lo hacen casi todos estos análisis.

Echemos un ojo a la situación actual. La Alianza Transatlántica es mucho más sólida de lo que reconocen la mayoría de estos analistas. Esto se debe principalmente a que no es solo una alianza de Gobiernos democráticos con valores compartidos, sino también una alianza de los países ricos del mundo ―es decir, de sus líderes― contra los países pobres y de medianos ingresos del mundo.

Las reglas de la Organización Mundial del Comercio, a las que están sujetos 164 países, fueron escritas por corporaciones estadounidenses y europeas. El logro más significativo de la OMC desde su creación en 1995 fue aumentar la protección de las patentes al estilo estadounidense en todo el mundo, lo que provocó la muerte de millones de personas de bajos recursos que no tenían la posibilidad de acceder a medicamentos esenciales. Después de años de lucha, algunas de estas reglas fueron reescritas, pero aún queda un gran remanente del daño causado. Las normas de agricultura de la OMC también ponen en gran desventaja a los países en desarrollo y buscan prohibir que los Gobiernos subsidien la producción nacional para el consumo interno que tiene el fin de alimentar a las personas profundamente desnutridas; por ejemplo, en India. Las normas de la OMC también hacen que sea mucho más difícil para los países en desarrollo aplicar las políticas industriales que fueron empleadas por los países de altos ingresos, como Estados Unidos, para llegar a donde están hoy.

El Fondo Monetario Internacional, una organización que tiene como miembros a 189 países, es administrado por Estados Unidos y Europa. De hecho, para la mayor parte del mundo fuera de Europa es el Departamento del Tesoro de Estados Unidos el que maneja al FMI. El Banco Mundial, que por costumbre desde 1946 debe tener un presidente que sea estadounidense, también está controlado por Estados Unidos y sus aliados, y coopera con el FMI en la promoción e imposición de políticas económicas que Washington apoya. Estas políticas a menudo no benefician a los países en desarrollo, como cabría esperar de las organizaciones que no rinden cuentas a los países de bajos y medianos ingresos, ni a ningún electorado.

Estas son las instituciones de gobernanza global que ejercen el poder en el mundo, además del Consejo de Seguridad de la ONU, donde la Alianza Transatlántica debe compartir el poder de veto con Rusia y China. Durante la mayor parte del último medio siglo, el FMI ha sido la vía más importante de influencia de Estados Unidos sobre los países de ingresos bajos y medios. Se ha ubicado a la cabeza del cártel de los acreedores, que decide que los países que no acepten las condiciones del FMI no obtendrán préstamos de otros prestamistas multilaterales (por ejemplo, el Banco Mundial) y, en ocasiones, ni siquiera del sector privado. Este cártel perdió influencia en la mayoría de los países de ingresos medios en la primera década del siglo XXI, pero está resurgiendo (por ejemplo, en Argentina) y todavía mantiene el cártel de sus acreedores en los países pobres.

Los líderes europeos están bastante enojados con la derogación unilateral del Gobierno de Trump del Plan de Acción Integral Conjunto, el acuerdo negociado con Irán que había puesto fin a la amenaza de que desarrollara armas nucleares en un futuro previsible. Claramente, Europa se enfrenta a mayores riesgos en materia de seguridad en Medio Oriente, incluida la amenaza de guerra de Trump contra Irán; sin mencionar todos los problemas políticos que han sido creados por la afluencia de refugiados que fue principalmente el resultado de la intervención de Estados Unidos en la región. Pero, ¿qué hicieron al respecto, después de que sus ansiosas súplicas con Trump no lo convencieron? Nada, porque estos líderes ―no la gente de Europa, a la que han jodido gravemente desde la Gran Recesión― necesitan a su querido cómplice.

Estados Unidos es el gendarme del orden económico y político global de los países ricos. Esto se debe en parte a que EEUU no sufrió la destrucción que sufrió Europa en las guerras mundiales, y en parte porque los europeos han desarrollado Estados del bienestar que no permiten el gasto militar increíblemente derrochador que mantiene 800 bases militares estadounidenses en todo el mundo.

Pero las armas de destrucción masiva (y de destrucción ordinaria) de Washington no son, de ninguna manera, la totalidad de su arsenal. Se le suma el "privilegio exorbitante" de poder imprimir la moneda más importante del mundo, que representa el 60 por ciento de las reservas mundiales en poder de los bancos centrales. Cuando Lehman Brothers colapsó en 2008 y la crisis financiera mundial estalló, la Reserva Federal organizó permutas de divisas para sus socios europeos, con el fin de asegurarse de que no sufrieran ningún problema temporal de liquidez internacional. Al otro lado de la brecha, si no gravitas bajo la órbita de Washington, el sistema financiero mundial dolarizado le otorga a EEUU mucho más poder que a otros países para imponer sanciones contra ti (por ejemplo, en los casos de CubaVenezuela e Irán); sin, o incluso en contra de los deseos de las Naciones Unidas.

La élite de Europa está ligada a los gobernantes de Estados Unidos en virtud de su interés común en mantener el dominio de la economía mundial. Esto, a pesar de la realidad: el hecho de que sus botines no alcanzan a la ciudadanía de Estados Unidos o de Europa.
Esta dominación angloamericana no durará para siempre. Eurasia, la masa terrestre más grande del mundo, que crió las potencias coloniales que conquistaron al mundo, continúa aumentando su integración económica, a pesar de los grandes esfuerzos de Estados Unidos para contrarrestar esta tendencia histórica mundial, con sus intentos de acuerdos comerciales como el TPP y el TTIP. La economía de China ya es un 25 por ciento más grande que la de Estados Unidos sobre la base de la paridad del poder adquisitivo (esta es la medida más utilizada por los economistas para las comparaciones internacionales, ya que toma en cuenta las diferencias de precios entre los países). Se proyecta que en una década la economía china será dos veces más grande que la de Estados Unidos.

Con el tiempo, los países europeos, dirigidos por sus corporaciones e instituciones financieras, mirarán más hacia el este y menos hacia el oeste, a medida que el mundo se vuelva más multipolar y la participación de Estados Unidos en la economía mundial se reduzca. Pero para un futuro cercano, las élites de EEUU y Europa se necesitan mutuamente, ya que el hegemón global intenta aferrarse a su posición no elegida. Trump puede ser tan grosero, rudo e ignorante como quiera con sus aliados europeos; aún así, no los hará rebelarse contra "el líder del mundo libre".
Mark Weisbrot
Mark Weisbrot es codirector del Centro de Investigación en Economía y Política (Center for Economic and Policy Research, CEPR) en Washington, DC y presidente de la organización Just Foreign Policy. También es autor del libro "Fracaso. Lo que los 'expertos' no entendieron de la economía global" (Akal, Madrid, 2016).

CEPR es un centro de investigación independiente y no partidario, establecido para promover el debate democrático sobre los temas económicos y sociales más importantes que afectan el diario vivir de las personas.
Nuestro gabinete de asesores incluye a dos Premios Nobel de Economía Robert Solow y Joseph StiglitzJanet Gornick, profesora en la facultad de Maestría de CUNY y directora del Estudio de Ingreso de Luxemburgo; y Richard Freeman, profesor de economía en la Universidad de Harvard.

Si usted valora el trabajo de CEPR, por favor considere hacer una donación.

"El Centro de Investigación en Economía y Política es un recurso vital y excepcional. El trabajo que hace CEPR es un componente esencial y necesario de la estrategia general para que Estados Unidos se dirija hacia la justicia económica sostenible".
—Mario Solis Marich, periodista

jueves, 11 de octubre de 2018

FIDEL VASCÓS EN REVISTA TEMAS: PRESENTACION DEL LIBRO “¿QUÉ SOCIALISMO?”


Por Fidel Vascos

En primer lugar deseo agradecer a Rafael Hernández y demás compañeros y compañeras de la revista TEMAS por haberme invitado a presentar el libro digital ¿QUÉ SOCIALISMO? De unas 700 páginas, incluye 15 artículos, 1 panel con 3 ponentes más el moderador y 7 entrevistas. Como bien dice Humberto Pérez, a quien se debe el prólogo de la publicación, la temática es diversa pero todos los trabajos se refieren a hechos y asuntos enmarcados en el proceso revolucionario de Cuba entre 1959 y 2017. 

Entre los 25 autores se identifican economistas, filósofos, sociólogos, politólogos, juristas, periodistas y un cantante. En la publicación se hacen análisis y diagnósticos y se plantean propuestas y alternativas para recuperar la viabilidad económica y, a la vez, sostener la justicia social y la independencia nacional, y se esboza la necesidad de cambios en el sistema económico sin enajenar su esencia socialista. 

No puedo analizar cada uno de los artículos y demás trabajos incluidos en el libro. Eso se lo dejo a ustedes, a los lectores. Solamente abordaré algunas características que considero deben estar presentes en el socialismo al que aspiramos hoy. 

La palabra socialismo tiene múltiples interpretaciones. La primera obra escrita donde se caracteriza una sociedad sin propiedad privada y de absoluta comunidad de bienes es en La República, de Platón, en la Grecia Antigua. 

Posteriormente se han expuesto diferentes teorías y esfuerzos prácticos para establecer un sistema social humanista con relaciones de ayuda y solidaridad entre sus integrantes, que pudieran considerarse socialistas. Se destacan los socialistas utópicos de los siglos XVIII y XIX. Fueron Carlos Marx y Federico Engels quienes formularon la teoría del socialismo científico basada en la concepción materialista y dialéctica de la historia, que luego fue desarrollada por Lenin. 

Pero el término “socialista” no solamente ha sido utilizado por reformadores sociales progresistas. Recordemos que el partido político de Adolfo Hitler se denominaba Partido Nacional Socialista. 

Con esta referencia histórica pretendo subrayar que ha habido muchos socialismos concebidos y descritos teóricamente. Los países nórdicos europeos se autodefinen como socialistas. La República de Sri Lanka también. El más ampliamente conocido fue el modelo soviético de socialismo experimentado en la Unión Soviética durante gran parte del siglo XX y que sirvió de referente para las llamadas democracias populares de la Europa Central y del Este, para China, Vietnam e incluso para Cuba. 

Utilizaré la historia del auge y la caída de este modelo soviético de socialismo para exponer ante ustedes mi respuesta a la pregunta que se formula en el título del libro: ¿Qué socialismo? ¿A cuál socialismo nos referimos? 

Quiero subrayar la idea, a riesgo de ser absoluto, que habrá tantos socialismos como países existen en el mundo. Desde luego que hay ciertos elementos básicos y generales para poder definir una sociedad contemporánea como socialista. Pero los rasgos nacionales, culturales e históricos de las naciones en cuestión determinan, en gran medida, las características del socialismo al que pueden aspirar. 

También hay que diferenciar entre socialismo y transición socialista o período de construcción del socialismo. En ningún lugar del planeta se ha logrado establecer una sociedad socialista. Los procesos que se han autoproclamado como socialistas lo que han hecho es transitar por el período de construcción del socialismo, sin haber alcanzado el socialismo como tal. 

Volvamos al modelo soviético de socialismo y su mecanismo de mando vertical. En la historia de la URSS se pueden reconocer aciertos y desaciertos. En un momento determinado, la acumulación de los últimos fue mayor que los primeros. De ahí el desenlace fatal del intento. Uno de los importantes aciertos fue la creación de una poderosa industria, incluyendo la nuclear, que convirtió a la URSS en una potencia militar. También se demostró el apoyo del pueblo en la derrota del nazifascismo y la consecuente y positiva recomposición política de Europa. En ello hay que subrayar que las medidas a favor de los trabajadores aplicadas como resultado de la Revolución de Octubre, la acertada conducción de la guerra una vez iniciada la agresión alemana y el patriotismo de los pueblos que componían la URSS fueron los factores decisivos en la victoria contra Hitler. Estas y otras manifestacines demuestran que la inmensa mayoría de las masas populares defendían a la URSS y su transición socialista ante el ataque extranjero. He aquí el primer rasgo, el más decisivo para alcanzar el socialismo: el irrestricto apoyo del pueblo a la vanguardia revolucionaria que lo dirige. Si el pueblo retira este apoyo, la revolución cae irremediablemente. 

El sentido patriótico se mantuvo en la URSS y se mantiene hoy en la Federación Rusa. Pero el sistema político soviético se desintegró porque no mantuvo el apoyo de la mayoría del pueblo que decía representar. Son varias las causas por las que ese apoyo se debilitó y desapareció. Entre ellas hay que destacar las graves afectaciones a la moral y a la vida espiritual de ese pueblo, infligidas por la masiva política represiva ejercida durante la etapa estalinista y la falta de libertad en varios aspectos de la proclamada democracia socialista, con la consiguiente frustración de pueblo al respecto. 

En no pocas ocasiones se difunde una visión restringida del concepto de sociedad socialista, priorizándose la definición de este tipo de sociedad como aquella donde prevalece la propiedad estatal, de todo el pueblo, sobre los medios fundamentales de producción. Es cierto que la economía y el sistema de propiedad constituyen la base estratégica del desarrollo social; pero, en el corto y mediano plazo, la superestructura de instituciones e ideas erigida sobre esa base estratégica, puede jugar un papel independiente y más activo en la influencia social y, por ende, determinar el rumbo de los acontecimientos. La importancia de la ética, la moral social y demás aspectos de la superestructura no pueden disminuirse. En gran medida, esto fue lo que ocurrió en la URSS. 

A su vez, hay que acertar en la intencionalidad revolucionaria de las políticas económicas, sociales y de relaciones exteriores, las cuales también forman parte de la definición de socialismo. 

No puede obviarse en este análisis acerca de la desintegración de la URSS, la agresiva política injerencista y contrarrevolucionaria de las potencias imperialistas contra el país de los soviets. No obstante, fueron causas internas las decisivas en la debacle. 

En la actuación de los revolucionarios hay líneas rojas morales, del mundo subjetivo, de la espiritualidad del pueblo, que no pueden traspasarse. No como concepto abstracto y general sino, fundamentalmente, porque, en el terreno práctico, esas violaciones morales afectan el apoyo de las masas al movimiento revolucionario, lo que resulta fatal para el proceso. 

Los más graves errores de Stalin vinculados a la represión contra personas inocentes tienen su origen en su desconfianza generalizada, que le hacía ver enemigos en todo su entorno. Debido a ello, desplegó una intensa y cruel represión contra personalidades soviéticas acusadas de “enemigos del pueblo”, muchas de las cuales fueron luego rehabilitadas por haber sido objeto de acusaciones injustificadas e ilegales. 

Señalaré una manifestación evidente de la falta de realismo de la dirección soviética ante las realidades de su país y del mundo. En el XXII Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética, realizado en octubre de 1961, se aprobó el Tercer Programa del Partido. En su texto estaba plasmado el objetivo de alcanzar la sociedad comunista en la Unión Soviética en el año 1980. Lo que en verdad ocurrió es que la URSS se desintegró en 1991. 

A su vez, durante el período de Khrushchev y los que le siguieron, se mantuvo como antes el aplastamiento de importantes aspectos de la libertad individual en aras del supuesto interés colectivo, lo que se manifiesta en varias facetas de la sociedad. Sin pretender una identificación de prioridades, se destacan las restricciones a la utili­zación del mercado como regulador de la econo­mía y la planificación central exageradamente administrativa aplicada. 

Los impedimentos al traslado físico de las perso­nas por motivos propios era otra de las expresiones de la limitación individual existente, sobre todo para salir, temporal o definitivamente, del terri­torio soviético. 

Otra manifestación de la violación de la li­bertad individual era la mengua en el acceso a la información. Existían muchas dificultades para acceder a diferentes fuentes informativas internas y de otros países. El secretismo se en­señoreó en la actuación del PCUS y el Estado soviético y no solo en el período de Stalin y de Khruschev. Recordemos que el accidente de la planta nuclear de Chernóbil, en abril de 1986, fue ocultado al mundo por varios días ya durante el ejercicio gubernamental de Mijaíl Gorbachov. 

En los tiempos actuales ya no es posible mantener informaciones ocultas. Con INTERNET la noticia se globaliza y millones de personas pueden acceder a ella en tiempo real con solo un click. Ahora se pueden ver los acontecimientos en el mismo momento que ocurren, incluyendo las guerras. El libre acceso a INTERNET generaliza la información a todos y a todas. Cualquiera puede colgar lo que quiera en la red y una vez allí ya es imposible ocultarlo. Todo está a la vista. INTERNET suprimió el secretismo. El socialismo tiene que tener en cuenta esta realidad. 

En la URSS, aún mayores restricciones tenía la libertad de expresión. Las críticas que se formulaban públicamente se dirigían a los países capitalis­tas y no había señalamientos a los problemas de la sociedad soviética, salvo los que decidían los altos mandos del Partido y del Estado. 

El ambiente restrictivo de la libertad de pen­samiento impidió el desarrollo teórico y práctico de la doctrina marxista-leninista. El dogmatismo reinó en la investiga­ción y la enseñanza de las ciencias sociales. 

De manera significativa, la democracia se ma­nifestaba mermada en los procesos de toma de decisiones en el Partido, el Estado, el gobierno y los demás organismos y organizaciones sociales. No se apreció la plena dimensión funcional del Estado, cuyos órganos ejecutivos, legislativos y judiciales en los distintos niveles territoriales actuaban bajo la dirección administrativa del PCUS, cuando, al contrario, la doctrina socialista ratifica que el pueblo es el soberano y debe estar con toda su dignidad representado en el parlamen­to, el cual debe actuar sin subordinación administrativa directa a otras instancias ni estatales ni partidistas. 

En general, el PCUS no garantizó su influencia por la vía del ejemplo ético y utilizando la persuasión, sino por los métodos de órdenes verticales, la impo­sición administrativa y las exigencias legales. Perdió la condición de ser la fuerza inspiradora y movilizadora superior de la sociedad y su guía en la construcción del socialismo. No tuvo en cuenta que la confianza y el apoyo del pueblo son condiciones imprescindibles para que el Partido ejerza con eficiencia su capacidad de dirección. 

Resumiendo, el modelo soviético, con todas sus virtudes y sus mayores deficiencias, no es la respuesta adecuada a la pregunta ¿Qué socialismo? 

Para concluir esta presentación abordaré algunos aspectos del proceso de transición socialista en la Cuba de hoy. 

El documento rector que caracteriza el momento actual y las perspectivas de la transición socialista por la que atraviesa nuestro pueblo es la “Conceptualización del modelo económico y social cubano de desarrollo socialista” aprobado en abril de 2016 por el VII Congreso del Partido Comunista de Cuba. También son referentes los “Lineamientos para el período 2016 – 2021” y “La Primera Conferencia Nacional del Partido”. 

Una advertencia insoslayable. Cualquier análisis y propuesta que se formule para el perfeccionamiento de la sociedad cubana actual debe tener muy presente la permanente hostilidad contra la Revolución del gobierno imperialista de los Estados Unidos y el bloqueo que nos afecta desde hace casi 60 años. Ante estas realidades, la doctrina de la Guerra de Todo el Pueblo no puede debilitarse en lo más mínimo. A su vez, debe mantenerse la política de cooperación y solidaridad con los demás pueblos, que siempre nos ha caracterizado 

La “Conceptualización…” define con certeza que la sociedad cubana se encuentra en el período de construcción del socialismo, el cual, cito “constituye un prolongado, heterogéneo, complejo y contradictorio proceso de profundas transformaciones en las estructuras políticas, económicas y sociales” (fin de la cita). 

Otro documento que complementa a la “Conceptualización…” es el proyecto de Constitución sometido a consulta popular en estos momentos y cuyo contenido define una reforma del sistema político de la nación. 

La Reforma Económica y la Reforma Política del país ya están en marcha. La dirección revolucionaria merece una felicitación por ello, pues el inmovilismo para mantener el statu quo comporta un riesgo mayor que adentrarnos en la inexplorada senda de los cambios que se deben acometer. 

Muy acertado ha sido el método de consultar al pueblo en la confección de la Constitución y que se recojan para su análisis la totalidad de las opiniones vertidas. El pueblo cubano está actuando en asamblea constituyente y ha tomado muy en serio esta responsabilidad. 

Para ilustrar los diferentes matices que pueden formularse a partir de los mencionados documentos y su aplicación, me referiré a cuatro aspectos abordados en ellos: el sector no estatal de la economía, las inversiones, la unificación monetaria y cambiaria, y el comercio exterior. 

En el sector no estatal se incluyen las cooperativas, los trabajadores por cuenta propia y las medianas, pequeñas y microempresas privadas. Al inicio de la puesta en marcha de estas nuevas concepciones se planteó que la propiedad estatal se ocuparía de los medios fundamentales de producción y que el sector no estatal abarcaría, principalmente, la producción y prestación de servicios minoristas a la población. Incluso se dijo que los más de 14 mil establecimientos minoristas pasarían al sector no estatal para aligerar al Estado de esas responsabilidades. Recientemente este objetivo se ha paralizado y se aprecia un esfuerzo inversionista del Estado para remodelar cafeterías, pizzerías y otros establecimientos minoristas, lo que anuncia que se mantendrán en el sector estatal. El socialismo que concibo está apegado a los inicios del impulso al sector no estatal aquí referido, pues las cafeterías, pizzerías, paladares y otros establecimientos similares no constituyen “medios fundamentales de producción”. 

En los “Lineamientos…” se plantea correctamente un impulso a las Inversiones Extranjeras Directas como fuente importante para el desarrollo del país y, en determinados sectores, como un elemento fundamental. Antes de esta formulación, las IED se concebían como elementos complementarios a la inversión nacional, que era la principal. En el proyecto de Constitución se abordan en varios artículos lo relacionado a las inversiones extranjeras. Considero que estas menciones deben ampliarse a la inversión nacional, tanto del sector estatal como no estatal, incluyendo personas naturales y jurídicas. Y no solo referido a los cubanos en el territorio nacional, sino también a los compatriotas residentes en el exterior. 

En la unificación monetaria, la clave del tema es la unificación cambiaria. Deseo presentarles una provocación. La inmensa mayoría de las propuestas apuntan a mantener el CUP como moneda en circulación, lo que genera un proceso de modificaciones de la tasa de cambio. Sin embargo, si la moneda que se mantiene en circulación es el CUC, esta puede anclarse de inmediato con la tasa 1 CUC = 1 USD y mantenerla fija aplicando un régimen parcial de control de cambio. Sería conveniente realizar cálculos previos sobre los precios, salarios y jubilaciones a modificar, pero éstos sería mínimos con relación a si se deja el CUP en circulación. 

Durante un largo período se proclamó en nuestro país el monopolio del comercio exterior, lo que significaba que solo las empresas estatales registradas en esta rama de la economía estaban facultadas para realizar operaciones de exportación e importación. Con el surgimiento de las empresas mixtas se modificó este monopolio y las empresas de capital conjunto cubano y extranjero fueron autorizadas a exportar e importar directamente. Las actuales condiciones en las que se desenvuelve nuestra economía requieren de una mayor flexibilidad y rapidez en las decisiones de las entidades económicas. Ello conduce a eliminar el monopolio del comercio exterior y autorizar a todas las personas naturales y jurídicas, tanto estatales como no estatales, a exportar e importar directamente. El Estado puede regular estas operaciones mediante las aduanas y otros mecanismos. Pueden existir empresas estatales del comercio exterior, pero éstas deben actuar en competencia con las entidades que necesiten salir al exterior. 

Con lo dicho hasta aquí creo que puede colegirse mi respuesta a la pregunta ¿Qué socialismo? Muchas gracias.


Por el imprescindible camino del reordenamiento

Definir prioridades y sistemas de trabajo para elevar el uso de las máquinas y equipos es objetivo esencial de esta política. Foto: Juvenal Balán
La industria metalmecánica cubana, desde el decenio de los noventa, se ha visto lacerada por el deterioro de las instalaciones, la subutilización de capacidades, el éxodo de la fuerza técnica y la falta de mantenimiento.
Para subsanar tales deficiencias y oxigenar este renglón vital de nuestra economía, el Ministerio de la Industria (Mindus), de conjunto con el Ministerio de Economía y Planificación (MEP), ha implementado desde mayo del 2013 la política para el reordenamiento y uso eficiente de máquinas herramientas y equipos en la economía nacional.
Un diagnóstico integral realizado por especialistas del Mindus en el año 2010 concluyó que el estado técnico del equipamiento instalado en Cuba era deficiente. De un total de 72 780 máquinas y equipos, solo el 34,7 % presentaba un estado técnico bueno; el 44,5 % funcionaba de forma regular y el 20,6 % se encontraba en pésimo estado. Se reportaron fallas como: la obsolescencia del equipamiento, la baja utilización del parque y su dispersión en tres Organismos de la Administración Central del Estado (Oace), la existencia de más de 16 000 medios paralizados, entre otras muchas limitantes que frenaban el desarrollo industrial del país.
Al unísono, el Ministerio ejecutó un inventario de todas las máquinas herramientas y equipos con que contaba el país. Esta práctica develó que el parque estaba distribuido de la siguiente forma: 127 144 máquinas y equipos se encontraban instaladas en producción, otras 17 363 eran explotadas en talleres de mantenimiento y apoyo; unas 1 671 se hallaban en los talleres herramentales, mientras que un total de 6 427 estaban dispuestas en centros de enseñanza.
Una vez señaladas las principales deficiencias y hecha la relación por sectores y entidades de las máquinas herramientas y equipos, se procedió a la implementación de la política. El objetivo fundamental fue, desde un principio, definir prioridades y sistemas de trabajo para elevar el uso de las máquinas y equipos, impidiendo así el deterioro y desmantelamiento indiscriminado del parque.
Para ello, se trabajó y aún se trabaja en el reordenamiento, revitalización y modernización del parque existente, en aras de garantizar mejoras en las condiciones productivas, tecnológicas y de organización que conlleven al desarrollo paulatino del sector metalmecánico.
En este sentido, la política persigue en esencia dos propósitos: primeramente, reorientar a corto plazo las producciones metalmecánicas para asegurar demandas prioritarias de la economía y de las nuevas formas productivas, y, transversalmente, explorar nuevas formas organizativas y de complementariedad, enfocadas en la concentración integral de recursos y capacidades tecnológicas; para ello se tiene en cuenta la especialización, la cooperación y el encadenamiento entre las fábricas productoras (estatales y no estatales), los talleres de apoyo, la industria local y las nuevas formas de gestión, de modo que sea factible elevar la productividad y reducir los costos.
Asimismo el plan de trabajo correspondiente a la materialización de este colosal ejercicio puntualiza como líneas de acción las siguientes:
Definir prioridades del reordenamiento y perfeccionar la planificación por objetivos para el desarrollo eficiente de la actividad;
Diseñar procedimientos y procesos económico-financieros que favorezcan un reordenamiento eficiente y eficaz;
Desarrollar la logística y la infraestructura tecnológica, con medidas que garanticen el aseguramiento material;
Diseñar el esquema de organización empresarial para la actividad de fabricación, reparación capital y comercialización;
Establecer las regulaciones técnicas y tecnológicas para la eficiente explotación del equipamiento;
Desarrollar los procesos de formación, captación, retención y desarrollo de los recursos humanos requeridos.

MAQUIMOTOR, MONCAR, Y REFRIGERACIÓN Y CALDERAS

En el despliegue de la política resultan cruciales tres empresas especializadas. Aunque no son las únicas que tributan a la estrategia, estas tres casas representan sus cimientos y se ratifican como pioneras en el fortalecimiento de sus servicios en todo el país, así como en el incremento y calidad de las reparaciones y servicios de mantenimiento.
De acuerdo con el informe del Mindus referente a la política, en el año 2017 Maquimotor, como encargada de los servicios de sostenibilidad de máquinas herramientas y equipos, creció un 167 % en relación con los 3 708 servicios realizados en el 2016. Esta empresa mantiene la alianza con China para la modernización y revitalización de máquinas con sistemas de control numérico (CNC), que permite la reconversión a CNC de 28 máquinas, mientras otras ocho se encuentran en proceso. En sus distintas sedes fueron fortalecidos los talleres de fabricación de piezas de repuesto, de pizarras y de enrollados.
Por su parte, RC, empresa encargada de ejecutar el programa de salas de Calderas, ha alcanzado la certificación de más de 60, luego de la implementación de la política, lo que se traduce en una reducción del consumo de combustible no menor al 8 % de lo que consumían antes de aplicarse las reparaciones, mantenimientos y sistemas de explotación y control.
Asimismo, la eficiencia de Moncar es palpable en números. En esta empresa se evidencia un incremento del 23 % en las reparaciones generales y medias, muy superior a las 3 525 realizadas en el 2016. Otros avances tangibles en esta entidad son el ensanchamiento de su capacidad para la producción de montacargas (200), y los primeros pasos en el desarrollo del montacargas eléctricos.
Toda vez que esta triada de empresas realza su importancia para la correcta implementación de la política de reordenamiento y uso eficiente de máquinas herramientas y equipos, nuestro diario dedicará otras páginas al funcionamiento e impacto de la estrategia en cada una de ellas, así como su aporte en la cooperación interempresarial.


PIEZAS DE REPUESTO
La producción nacional de piezas de repuesto a partir de la implementación de la política mantiene un crecimiento sostenido y poco a poco ha ganado espacio en la satisfacción de la demanda total de piezas en el país.
Sin embargo, esta gestión se ha visto limitada históricamente por la falta de financiamiento para las importaciones, lo que implica una atención diferenciada al desarrollo de las producciones nacionales. Los niveles de ahorro que garantiza esta actividad frente a la importación de piezas justifican la necesidad de lograr un aseguramiento oportuno de los insumos y materias primas con que cuenta el país, así como la modernización de la maquinaria existente.
Independientemente de los resultados que se han obtenido, la explotación de las capacidades instaladas que posee hoy la industria metalmecánica es baja como consecuencia de la falta de fuerza de trabajo calificada, la escasez de útiles de corte, insumos y materiales para la producción, el desfavorable estado técnico de la maquinaria, así como la carencia de tecnologías 3D para el diseño, entre otras limitaciones.
La política se inclina particularmente hacia la solución de estos problemas, y en correspondencia con los resultados obtenidos hasta la fecha con respecto a la fabricación de piezas de repuesto, ha redimensionado sus líneas de acción. Entre estas directrices se encuentran el trabajo directo con el MEP para el perfeccionamiento del plan de piezas de repuesto y su correspondiente respaldo financiero; la coordinación pertinente con el Ministerio de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera (Mincex) para asegurar que existan en plaza los metales y útiles de corte necesarios; la realización de cortes parciales (trimestrales), que permitan definir con tiempo suficiente lo que se incluiría en el plan actual o se pospondría para el plan del próximo año; y priorizar la realización de inversiones que potencien la fabricación de piezas de repuesto.
Otra arista a la que se le imprime especial empeño, a propósito de la producción de piezas de repuesto, es el programa de modernización y transformación de los tornos rusos y búlgaros en tornos CNC. Para el desarrollo de dicho proyecto las instancias que rigen la política están inmersas en un proceso de  evaluación de posibles negociaciones.
En este orden, también es prioridad la adquisición del equipamiento para el desarrollo de la ingeniería inversa experimental con la empresa Cedema, de modo que sea posible incorporar las experiencias adquiridas en China en el 2017 sobre la preparación del personal en estas técnicas.


EL RASTRO
Como el objetivo fundamental de la política es reordenar las capacidades de la industria metalmecánica para su mejor aprovechamiento, el funcionamiento del rastro se antoja pieza clave dentro del engranaje de esta actividad. Hasta la fecha, el único rastro habilitado para la venta de máquinas y equipos se encuentra en Villa Clara, cuando lo ideal sería contar al menos con uno de su tipo en el Oriente, el Centro y el Occidente del país.
Al cierre del 2017, según versa el informe general de la política, el rastro villaclareño vendió o reordenó 185 máquinas y equipos, todos a personas jurídicas (CCS, CPA, fondo de bienes culturales, cooperativas no agropecuarias y empresas estatales). Este dato supera en un 25 % a las 148 del 2016.
Por el momento, la venta a personas naturales continúa paralizada por la inexistencia de canales autorizados de comercialización de insumos (metales y utillajes) para la explotación de las máquinas compradas.
De manera general, el espectro de entidades visitadas por los gestores del rastro, con vista a la captación de equipamiento para la venta, resulta insuficiente y poco representativo del potencial real de la oferta existente en el país.  
Las principales insuficiencias que han incidido en la labor de esta entidad recaen en la vaga divulgación de la Resolución No. 108/2015 del Mindus, así como de la existencia, funciones y potencialidades del rastro; la tardía incorporación de Divep y sus unidades empresariales de base al trabajo de la política de máquinas herramientas; la insuficiente disponibilidad en el rastro de equipamiento (montacargas fundamentalmente) para trasegar equipos de más de 2,5 toneladas de peso y de herramientas especializadas para el desanclaje de máquinas herramientas captadas.

RESULTADOS ACTUALES

De acuerdo con los datos ofrecidos por el MinduS, al cierre del primer semestre del 2018, la recuperación de las salas eficientes de calderas se vio paralizada y no se cumplieron las reparaciones generales y medias, lo que representa el 33 % del plan del año. Este descalabro se debe fundamentalmente al bajo nivel de cumplimiento de las importaciones previstas (12,2 %). Por la misma causa, el plan de mantenimiento de las cámaras frías se incumplió al 41 %.
Por otra parte, se terminaron de modernizar diez máquinas, lo que representa un cumplimiento del plan de reparaciones al 70,3 %.
Asimismo, se cumplió el plan de reparaciones del año al 62 %, a pesar de que no se ha recibido financiamiento para las importaciones. La fabricación de montacargas nuevos solo alcanza las 44 unidades de un plan de 200; se estima llegar a la cifra de 75 montacargas nuevos, a partir de la importación de metales para la fabricación de los chasis.
Además, se desarrolló el prototipo de montacargas eléctricos, con un componente físico de producción nacional del 40 % (chasis, contrapesos y sistema hidráulico) y en valores de un 8 %. El plan de importaciones para la sostenibilidad de los montacargas es de 1,46 millones de USD, y no está asegurado, lo que pone en peligro el futuro estado técnico de estos equipos.
La producción de piezas de repuesto mantiene su crecimiento sostenido. Este año, al cierre del primer semestre, el plan de producción de piezas de repuesto presenta un cumplimiento del 50,7 % del plan del año, o sea 3,4 millones. Sin embargo, el pronóstico total de cierre, a partir de lo informado por las OSDE, es de quedarse al 99 %, algo que depende del comportamiento del aseguramiento de los insumos y que suscita atención imperativa en esta etapa para lograr el cumplimiento y sustituir parte de las importaciones.