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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

miércoles, 11 de diciembre de 2019

Otra vez sobre la producción de azúcar en Cuba

Por Jose Pablo Guerra Melenco, Ing. Agronomo 


Elsa (*)

Después de varios días dándole vueltas al documento, hoy me decido a enviártelo sin revisarlo más.

Me parece que el documento del Co. Juan M. Ferrán Oliva (1) contiene elementos valiosos, a estos voy a agregar algunos comentarios, para ello me voy a valer de la técnica del corte y pega y comentar las ideas que expone Ferrán:

La capacidad industrial máxima era de unos 6 millones de toneladas de azúcar: Sin embargo en la zafra de 1953, se produjeron 7,25 millones de toneladas. En esta se extendió la zafra a 120 días al ser levantada por EEUU la limitación que se imponía de no exceder los límites de la famosa “Cuota Azucarera” que nos imponían. La duración de las zafras a 90 días estaba también determinada por esta limitante.

el contenido de sacarosa en caña era elevado; es una virtud natural de las tierras y el clima de la Isla: Y en la actualidad pudiera serlo también si no se insistiera en comenzar zafras en momentos en que la caña no ha alcanzado “su madurez”, es decir si se comienzan los cortes en momentos en que todavía tenemos lluvias, no se han presentado temperaturas del nivel que aquí llamamos “frías” (20º C o menos) y a esto se agregan otros factores como la aplicación tardía de fertilizantes nitrogenados y riegos, entonces la concentración de sacarosa no puede ser alta. Se aplican los llamados “maduradores”, sustancias químicas que deben colaborar para que se acelere el proceso de concentración de azúcar, pero no debemos tener dudas que estos no tienen toda la eficiencia necesaria.

y crecieron las producciones de derivados y otras actividades inducidas: Por iniciativa del Che fue creado el ICIDCA, con el objetivo de estudiar otras posibilidades de productos cañeros que libraran a Cuba de la dependencia del azúcar. Esta institución ha desarrollado muchos productos de alto valor a partir de la caña de azúcar, tanto de la sacarosa, como de otros componentes naturales de esta planta, como por ejemplo, la cera. Sin embargo el desarrollo industrial para la producción a nivel comercial de estos nunca ha sido desarrollada y por tanto en la práctica continuamos dependiendo de la producción casi exclusiva de azúcar. Existen productos que no requieren de un verdadero desarrollo de instalaciones industriales para producirlos, como es el caso de varios que se pueden utilizar en la alimentación animal que no alcanzan todo el potencial que pudiera dárseles, coincido en que este tema debiera estudiarse para dar impulso a las exportaciones.

Las condiciones estipuladas con la URSS favorecieron la extensión de las zafras a 150 días en contraste con los 90 ó 100 anteriores: Entiendo que esta duración de las zafras es un factor negativo, pues tanto al principio como al final, siempre pueden incidir lluvias que perjudiquen el nivel de sacarosa. Si se aprovechara con toda intensidad y eficiencia los meses de enero a abril, o quizás a partir de fines de diciembre, se lograría hacer zafras de 120 días en un período de mejores condiciones, que permitiría ante todo una mayor producción por unidad molida, pero también debemos tener en cuenta que cortar caña en medio de la presencia de lluvias, perjudica en extremo los campos y limita la vida útil de estos.

Hugo Chávez repudió el plan (es decir producir alcohol en vez de alimentos) considerando que afectaría la producción de alimentos. Igual postura adoptó Cuba: Hemos de respetar este pensamiento de tan queridos líderes, sin embargo, como más adelante plantea Ferrán, a la luz de la situación actual y de las condiciones objetivas que tenemos en Cuba, sería muy conveniente hacer un profundo análisis y considerar la conveniencia de producir alcohol como combustible a partir de fuentes renovables. Plantea Ferrán: Cabe preguntarse si merece la pena reconsiderar, mediante estudio, la conveniencia de producir etanol, sus proporciones  y el destino y uso del bagazo.

Tan sólo en diesel, la enorme industria existente requería más de 450.000 TM anuales: Esto es un aspecto que nos llama a la rectificación de errores, estimo que es un bochorno para la industria cubana. En el pasado, y hasta el Triunfo de la Revolución, existían en nuestro país numerosos centrales que no consumían ni una gota de petróleo para hacer la zafra. La molienda se ejecutaba totalmente a partir del bagazo y para la arrancada se utilizaba leña, que en muchos casos era producida en lo que se conocía como “Montes Energéticos” que eran pequeñas áreas sembradas en las proximidades de las industrias con árboles de rápido desarrollo, como el Eucalipto y la Teca. La introducción masiva de los quemadores de petróleo estimo que se generalizó por ser este de más fácil manipulación y porque teníamos un abundante abastecimiento a precios moderados de petróleo desde la URSS. Hoy ese abastecimiento no existe y por tanto debe hacerse todo lo que esté a nuestro alcance para regresar a tan sana forma de brindar energía a nuestra industria azucarera.  Esta acción pudiera pasar a formar parte de la “TAREA VIDA” que tanta atención y propaganda se le da.

fueron eliminados 94 centrales de los que dependían 109,000 trabajadores[1] que se incorporaron a nuevas labores: Quizás esta fue una decisión que se tomó sin estudiar a toda profundidad las consecuencias que se derivarían de la eliminación de la fuente principal de la economía cubana durante siglos. Se pensó que era factible desviar las áreas cañeras, que no fueran necesarias para la producción de azúcar, hacia la de especies alimenticias, sin tener en cuenta que existen grandes diferencias, inclusive culturales de las regiones, entre una y otra tecnología de producción. Ambas actividades, aunque son agrícolas, tienen grandes diferencias desde los suelos en que se plantan, siguiendo por los sistemas de regadío, siembra cultivo y cosecha. Esta afirmación la baso en que no se ha logrado en la mayoría de los casos una incorporación masiva de los trabajadores a las labores de producción de alimentos y existen áreas que nunca han sido utilizadas con eficiencia.

En la industria azucarera influyen decisivamente dos tipos de rendimientos. Uno es el agrícola consistente en el volumen de caña obtenido en un área determinada. Otro es el tenor de sacarosa de la caña que al ser recuperado en el central se convierte en el rendimiento industrial: Para hacer posible los altos rendimientos de la caña es imprescindible aplicar una tecnología adecuada emanada del legado del eminente cubano del Siglo XIX, Don Álvaro Reinoso. No haría falta mucho más. La aplicación de tecnologías modernas puede ser consecuente, pero si fuéramos capaces de aplicar lo que nos enseñaron en nuestras universidades, que no fue más que estudiar los principios establecidos por ese insigne cubano, seguramente que pudiéramos salir del ridículo lugar que ocupamos en el mundo en lo referente a rendimientos de campo. En cuanto a los niveles de sacarosa, el estudio de variedades es fundamental, pero también, como ya señalé y para mí algo fundamental, es realizar las zafras en el período de mayores rendimientos en azúcar.

la caña recibió el impulso de los fertilizantes, plaguicidas y regadío: No solamente se dispuso de estos recursos, en realidad se malgastaron, se recibieron muchos más de los que podíamos aplicar y se perdieron grandes cantidades, en especial de fertilizantes, porque no existían tampoco suficientes almacenes para su conservación. Eso fue un grave error.

Un tema polémico fue el sistema de cosecha tradicional y el de la quema: Fue esta una decisión errónea para tratar de disminuir el envío a los centrales de  materias extrañas y se estimó que el sistema de quema, aplicado con éxito en Australia, podía ser eficiente aquí, sin profundizar en la tecnología que se utiliza en ese lugar con posterioridad a la quema de los campos, la cual no es posible aplicar aquí.

Los 8 espejos de agua existentes en 1959: No sé qué dirán las estadísticas oficiales de nuestro país en este sentido, pero aseguro que solamente en el Central Estrella, luego República Dominicana, se explotaban con buena eficiencia 7 micropresas. ¿Existiría solo una más que esas en todo el país?

Baste señalar los exiguos rendimientos en las distintas producciones agrícolas. Los de la caña se mueven entre los más bajos del mundo: Esto debe hacer que se revuelvan en sus tumbas todos los que con tanto amor se dedicaron a la producción cañera y debe movernos, a los que aún estamos con los pies sobre esta tierra, para que luchemos porque se eliminen todas las ineficiencias que hacen que sea Cuba una de las últimas en el mundo, en vez de continuar siendo faro y guía, como fue durante muchísimos años del Siglo XX.

Paradójicamente, sus rendimientos agrícolas (por supuesto se refiere a Cuba) decayeron, como promedio, desde las pobres 45.5 Tm/Ha. (52 961 @/caballeria)[2] anteriores, a las paupérrimas 32.4 Tm/Ha. (37 810 @/caballeria)  obtenidas de 2002 a 2010: Ya he comentado sobre este aspecto, pero no creo que sea excesivo reiterar que hay que hacer todo lo que sea necesario para que se aplique lo que aprendimos desde el Siglo XIX y se aplicó con éxito durante el Siglo XX. Estoy seguro que aún existen agricultores que son capaces de obtener en sus tierras rendimientos de 70 – 80 mil @/cab., sin aplicar tantos fertilizantes o regadío, sino solamente cuidando la limpieza, población, buen corte y atenciones posteriores a este. Y esto lo pueden lograr inclusive en campos que pueden tener una vida útil de muchos años. Existieron, o quizás existen todavía, agricultores que mantenían rendimientos de este nivel en campos con 20 años o más.

Los rendimientos cañeros dependen de factores que implican costos como las variedades utilizadas, el mencionado regadío, el deshierbe, el periodo de reposición de la cepa, la lucha contra las plagas, el tiempo de crecimiento de la planta y el transporte.  Otros son aleatorios como la lluvia, la calidad de los suelos y la temperatura. Los hay también institucionales; tales son el modelo de dirección y la programación del corte: Es cierto que en un momento determinado se hicieron plantaciones de caña en suelos que no reúnen las características adecuadas para este cultivo, no sé si aún sobrevivirán muchas plantaciones en esos lugares, pero no sería algo en extremo difícil de enmendar. La rectificación de todo lo demás depende de los factores de dirección. SOBRE ESTE ASPECTO ENTIENDO QUE ES EN LO QUE DEBEMOS CONCENTRAR NUESTROS ESFUERZOS PARA RECTIFICAR TODO LO QUE PERJUDIQUE.

El rendimiento agrícola sugiere el nivel técnico, pero no ha de tomarse como meta olímpica… Lo verdaderamente importante es la diferencia entre el costo de producción del azúcar y los precios obtenidos al exportarlo: Está muy claro, producir para no aportar a la economía, no es consecuente.

 Joaquín Benavides afirma que entre 2013 y 2018 la producción azucarera cubana disminuyó un tercio (2). Opina que hay suficiente tierra –de regadío o secano- para lograr zafras de 3 millones de toneladas de azúcar. Afirma, con lógica, que una caña bien sembrada con regadío, en 18 meses es capaz de producir 120 mil arrobas por caballería (112 TM/Ha.). Yo (Ferrán) añado que aún en secano, se alcanza un rendimiento parecido en un primer corte de la cepa: Muy de acuerdo, pero además añado que rendimientos de ese nivel, quizás algo más bajos, pero de nivel significativo pueden ser alcanzados en campos que si son tratados adecuadamente, pueden durar muchos años. Menciona Benavides un aspecto muy importante, este es la existencia de campos de 18 meses; estos son necesarios no solamente para elevar los rendimientos, sino también para comenzar las zafras cortando estos que siempre fueron llamados como “CAÑA QUEDADA” y son capaces de brindar buenos rendimientos agrícolas y en azúcar.

Hay buenos suelos, un elevado pol en caña, centrales adecuados, personal calificado, know how, disponibilidad de regadío: Como ya señalé, solo falta aplicar adecuadamente todo esto.





 (*) Enviado por el autor a la compañera Elsa Claro Poetisa, narradora, analista, política y periodista cubana especializada en temas internacionales.

 Citas:



Encuestas en EE.UU. Demócratas y Generales




Alemania apremia a otros nueve países de la UE a crear una ‘tasa Tobin’

Berlín quiere recaudar 1.500 millones a partir de 2021 para subir pensiones



La ministra de Economía en funciones, Nadia Calviño, junto a su homólogo alemán Olaf Scholz. THIERRY MONASSE GETTY IMAGES

Casi una década lleva la Unión Europea tratando de sacar adelante la llamada Tasa Tobin, aunque el debate ha quedado finalmente acotado a diez países, entre ellos Alemania, Francia y España. El ministro alemán de Finanzas, Olaf Scholz, trató de dar un empujón final al proyecto con una propuesta que mandó el pasado lunes a sus homólogos. Según el Ministerio de Finanzas alemán, la propuesta pasa por fijar un impuesto del 0,2% del valor de las operaciones de compra de acciones de empresas cuya capitalización bursátil supere los 1.000 millones de euros.

A raíz de la crisis financiera, Bruselas dio permiso a 11 países para que se coordinaran para introducir ese tributo. El primer intentó fracasó, pero en 2018 diez retomaron el proyecto: Alemania, Francia, Bélgica, Italia, España, Portugal, Grecia, Austria, Eslovaquia y Eslovenia. Estonia saltó de la lista. En algunos, como en Francia, este impuesto ya existe.

Según el titular alemán, el pasado lunes repartió a los ministros de esos nueve países “una propuesta final” para esa tasa. La oferta llega justo después de que en el seno de los socialdemócratas alemanes se haya impuesto el sector más izquierdista. Ese giro privó a Scholz del liderazgo del partido, pero también puso sobre la mesa de la Gran Coalición la exigencia de virar hacia políticas más progresistas. En este caso, Berlín espera ingresar alrededor de 1.500 millones de euros para financiar el aumento de las pensiones mínimas.

Entre 1,2 y 1,5 millones de beneficiarios en Alemania

Alemania planea llevar a cabo ese incremento en las retribuciones de entre 1,2 y 1,5 millones de pensionistas en 2021. De ahí la urgencia que Scholz imprimió en su mensaje al resto de ministros para poder preparar el terreno el año que viene y obtener esos fondos. “Estamos, por primera vez desde 2011, en una posición que nos permite llegar a un acuerdo dentro de la cooperación reforzada”, rezaba la carta de Scholz a sus homólogos, según France Presse.

La propuesta ya ha suscitado ampollas dentro de un sector de la CDU (centroderecha), aunque la canciller alemana, Angela Merkel la respaldó siempre que se trate de acciones, como dijo que vienen haciendo Francia y Reino Unido, según Reuters. El ministro francés de Finanzas, Bruno Le Maire, dio la bienvenida a la propuesta de Scholz. “Vamos a examinar el texto con detalle para garantizar que el acuerdo final sea tan ambicioso como el impuesto francés, ya vigente”, sostuvo. “Pero es una buena base para cerrar esta carpeta lo antes posible”.

La propuesta de Scholz, explican fuentes comunitarias, incluye excepciones para evitar que las empresas alemanas tengan problemas iniciales de acceso a los mercados o para proteger la liquidez del mercado. Aun así, la nota de Alemania señala que la tasa debe contribuir a que “el sistema financiero esté más involucrado” con las necesidades de la comunidad. Además, el Ministerio sostiene que también trata de buscar una “tributación justa” dentro del sistema financiero europeo.


UN DISEÑO SIMILAR AL IMPUESTO ESPAÑOL


España es uno de los diez países que quieren seguir adelante con la creación de una tasa sobre la compra de acciones. De hecho, el Consejo de Ministros dio luz verde al proyecto de ley para ese nuevo impuesto —junto con la llamada tasa Google—, con el que esperaba recaudar 850 millones de euros.
Su diseño era muy parecido al de Francia y, por lo tanto, a la propuesta que el lunes remitió el ministro alemán Olaf Scholz a sus homólogos. En concreto, el Gobierno quería gravar con un 0,2% la compraventa de acciones de compañías españolas valoradas en más de 1.000 millones de euros. En ese caso, los encargados de hacer llegar esa cantidad a Hacienda eran los intermediarios financieros.
El destino del impuesto español también guardaba similitudes con el alemán: Berlín quiere destinarlo a incrementar las pensiones mínimas, mientras que Madrid quería dirigirlo a las pensiones y a las prestaciones de la Seguridad Social. Sin embargo, la convocatoria electoral de abril hizo que el proyecto de ley, junto al del impuesto a las grandes tecnológicas, acabara decayendo.

Economía de Vietnam crecerá 6,9 por ciento este año, banco regional

martes, 10 de diciembre de 2019

EL NEOLIBERALISMO Y LA TEORÍA DE LAS “ONDAS LARGAS”

Hace algún tiempo tuve la oportunidad de leer y en parte analizar un artículo titulado “La Teoría de las Ondas Largas y la Crisis del Capitalismo Contemporáneo”, de la autoría del economista Michel Husson (Viento Sur),  y de fecha 25 de marzo de 2014.

Se trata de un documento muy extenso y sobre todo con elementos de las ciencias económicas y financieras, que para un desconocedor de esta profunda materia, no fue posible desentrañar en su totalidad.

Sin embargo, a la vez, sí me fue factible extraer ciertas conclusiones muy interesantes para mi, de los actuales problemas que confronta el capitalismo a nivel mundial: y sobre todo relacionado con el tan discutido proceso del NEOLIBERALISMO, resultado de las crecientes manifestaciones populares que se están presentando en varios de los países de América Latina más comprometidos con esta disciplina.

A continuación paso a exponer un resumen de las puntos que considero más entendibles y fundamentales para los que prefieran documentarse de forma rápida y sucinta, de los agudos problemas que se están generando en el área capitalista,  por la “deducción  de que el capitalismo ha agotado su carácter progresista enel sentido de que su reproducción requiere en adelante una INVOLUCIÓN SOCIAL GENERAL.

·        El capitalismo NEOLIBERAL se encuentra en una fase recesiva abriéndose en periodo de “regulación caótica”.

·        La obra descarta los principios establecidos de las ETAPAS CÍCLICAS de la economía capitalista, por una teoría de las “ONDAS LARGAS”.

·        El paso de la fase expansiva del capitalismo a la fase depresiva es ENDÓGENA. Sin embargo, de la fase depresiva a la fase expansiva, es EXÓGENA. Sin embargo, no confiere ninguna primacía a las innovaciones tecnológicas en la definición del nuevo orden productivo sino el papel esencial que juegan las TRANSFORMACIONES SOCIALES.

·        La FASE NEOLIBERAL lleva a una desconexión entre la producción, empleo, ingresos, inversiones, acumulación capitalista y de la tasa de beneficio.

·        Además de estas fluctuaciones, la FASE NEOLIBERAL del capitalismo se traduce en un agotamiento de los aumentos de productividad.

·        El dinamismo del capitalismo, y por tanto su futuro, depende en gran parte de su capacidad para lograr aumentos de la productividad.

·        El pronóstico de especialistas plantean un periodo muy pesimista sobre los Estados Unidos. El PIB real por habitante será más lento y el consumo real por habitantes también será más lento.

·        Se perfilan los elementos de una CRISIS SISTÉMICA del capitalismo. Ha agotado su carácter progresista. Su reproducción requiere en adelante una INVOLUCIÓN SOCIAL GENERALIZADA. Es el resultado de una distancia creciente entre la transformación de las necesidades sociales y el modo capitalista de reconocimiento y de satisfacción de estas necesidades.

·        Si la tecnología no permite ya modelar la satisfacción de las NECESIDADES SOCIALES bajo la forma de mercancías de gran productividad, las NECESIDADES SOCIALES  están cada vez más amenazada y las DESIGUALDADES CRECIENTES en el reparto de la renta se vuelven la condición para la realización del beneficio.

·        El capitalismo ahora reivindica la necesidad de la REGRESIÓN SOCIAL para obtener el dinamismo de la acumulación. Parece incapaz de llegar por sí mismo a un reparto más equilibrado de la riqueza.

·        El capitalismo mundial no ha entrado en una fase expansiva. Le faltan 3 atributos esenciales: a) Un orden económico mundial. b) Terrenos de acumulación rentable suficientemente extensos. c) Un modo de legitimación social.

·        La prosperidad del capitalismo se basa ya en una sobre explotación agravada de los trabajadores y en la negación de una gran parte de las NECESIDADES SOCIALES.

·        La radicalización del capitalismo, al negarse a responder positivamente a DEMANDAS ELEMENTALES y retroceder en derechos adquiridos, engendra una nueva RADICALIDAD DE LOS PROYECTOS DE TRANSFORMACIÓN SOCIAL.

·        La crisis es cierta, en el sentido de que todos los arreglos que se inventa el capitalismo, o que se le impone, no pueden suprimir de forma duradera el carácter desequilibrado y contradictorio de su funcionamiento.

·        Pero los periódicos cuestionamientos que jalonan su historia, no implican en absoluto que el capitalismo se dirija inexorablemente hacia el hundimiento final.

·        En cada una de estas “grandes crisis” está abierta la opción:  O EL CAPITALISMO ES DERROCADO,  O SE RECUPERA BAJO FORMAS QUE PUEDEN SER MÁS O MENOS VIOLENTAS (GUERRAS, FASCISMO), Y MÁS O MENOS REGRESIVAS (GIRO NEOLIBERAL).

·        La única salida para el capitalismo es una HUIDA HACIA ADELANTE, intentando reproducir el MODELO NEOLIBERAL, aprovechándose de la crisis para poner en marcha una terapia de choque que conduzca a su regresión sin fin.

La Habana, Cuba, 10 de diciembre de 2019. “Año 61 de la Revolución”


JULIO SERGIO ALCORTA FERNÁNDEZ

¿La idea de crecimiento es anticuada?

Dec 9, 2019 Por JOSEPH E. STIGLITZ

NUEVA YORK – Ya es evidente que estamos viviendo por encima de los límites del planeta. A menos que cambiemos algo, las consecuencias serán terribles. ¿Será ese algo la importancia que asignamos al crecimiento económico? 

El cambio climático es el riesgo más importante que enfrentamos, y ya estamos viendo indicios de los costos. Y cuando digo “estamos”, incluyo a los estadounidenses. Estados Unidos, uno de cuyos principales partidos políticos está dominado por negacionistas del cambio climático, es el mayor emisor per cápita de gases de efecto invernadero y el único país que se niega a sumarse al acuerdo climático de París (2015). De modo que no deja de ser irónico que también se haya convertido en uno de los países con el mayor nivel de daños materiales relacionados con fenómenos meteorológicos extremos como inundaciones, incendios, huracanes, sequías y heladas.

Hubo en algún momento estadounidenses que esperaban que el cambio climático los beneficiara. Que, por ejemplo, se pudiera nadar en las aguas costeras del estado de Maine. Incluso hoy, unos pocos economistas siguen creyendo que no hay mucho de que preocuparse, mientras el aumento del promedio de temperaturas globales no supere 3 o 4 grados Celsius (en vez del límite de 2 °C fijado por el acuerdo de París). Pero es una apuesta temeraria: la concentración de gases de efecto invernadero está cerca de alcanzar su nivel máximo en millones de años, y si perdemos no tenemos ningún otro lugar donde ir.

Los estudios que señalan que podemos tolerar un aumento de temperaturas son profundamente defectuosos. Por ejemplo, se basan en modelos que omiten sistemáticamente aplicar un adecuado análisis de riesgos, de modo que no dan suficiente peso a la probabilidad de resultados dañinos (cuanto peores sean esos resultados y mayor el peso que se les asigne, más precauciones corresponde tomar). Al asignar poco peso (demasiado poco) a resultados sumamente perjudiciales, estos estudios presentan sistemáticamente un análisis sesgado en contra de tomar medidas contra el cambio climático.

Además, subestiman las dependencias no lineales en las funciones de daño. Es decir, puede que los sistemas económicos y ecológicos sean capaces de tolerar un nivel pequeño de cambio climático (donde los daños serán proporcionales al incremento de temperatura), pero que a partir de cierto nivel la magnitud de los daños se dispare. Por ejemplo, las heladas y las sequías provocan graves daños a las cosechas. Tal vez un nivel de cambio climático por debajo de cierto umbral no aumente el riesgo de esos extremos meteorológicos, pero un nivel mayor puede aumentarlo en forma desproporcionada.

Y allí donde las consecuencias del cambio climático son grandes, es precisamente cuando menos podemos absorber los costos. No hay fondo de inversión al que podamos recurrir si llegáramos a necesitar inversiones para hacer frente a grandes aumentos del nivel de los mares, a riesgos sanitarios imprevistos y a migraciones a gran escala como resultado del cambio climático. De hecho, en esas circunstancias el mundo será más pobre y menos capaz de absorber las pérdidas.

Finalmente, los que defienden una postura de esperar a ver qué pasa (con el argumento de que tomar medidas a gran escala hoy en respuesta a un riesgo incierto referido a un futuro muy lejano es un enorme derroche de dinero) por lo general evalúan las pérdidas futuras con una tasa de descuento muy alta. Es decir, cuando se toman medidas cuyos efectos se verán más tarde, se evalúa el valor actual de los costos o beneficios futuros. Si un dólar dentro de cincuenta años vale lo mismo que un dólar hoy, entonces puede haber una motivación para tomar medidas sustanciales ahora que eviten una pérdida mañana, pero no es lo mismo si el valor actual de un dólar de aquí a cincuenta años es tres centavos.

De modo que la tasa de descuento (la forma de evaluar costos y beneficios futuros en relación con el presente) se vuelve esencial. Y el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump ha dicho efectivamente que nadie querría gastar más de alrededor de tres centavos de hoy para evitar una pérdida de un dólar en cincuenta años. Por lo visto, las generaciones futuras no importan demasiado. Es una decisión inmoral. Pero los defensores de no hacer nada sostienen que es la decisión que manda la eficiencia económica, como si todos los avances en economía del sector público del último medio siglo no dijeran lo contrario. Pues se equivocan.

Debemos iniciar acciones decididas ahora para evitar el desastre climático hacia el que se encamina el mundo. Y es auspicioso el hecho de que tantos dirigentes europeos promuevan esfuerzos para que el mundo obtenga la neutralidad de carbono en 2050. El informe de la Comisión de Alto Nivel sobre Precios del Carbono, de la que fui copresidente con Nicholas Stern, sostiene que podemos alcanzar el objetivo fijado por el acuerdo de París de limitar el calentamiento global a no más de 2 °C y al mismo tiempo mejorar los niveles de vida: la transición a una economía verde puede alentar la innovación y la prosperidad.

Esta idea nos diferencia de los que sugieren que el único modo de lograr los objetivos del acuerdo de París es frenar la expansión económica. Considero que se equivocan. Por muy desacertada que sea la obsesión con el incremento permanente del PIB, sin crecimiento económico miles de millones de personas seguirán careciendo de una provisión adecuada de alimentos, vivienda, vestimenta, educación y atención médica. Pero hay amplio margen para cambiar la calidad del crecimiento y así reducir considerablemente su impacto ambiental. Por ejemplo, incluso sin grandes avances tecnológicos, es posible alcanzar la neutralidad de carbono de aquí a 2050.

Pero no se dará automáticamente, y no se dará si esperamos que lo haga el mercado. Implica necesariamente combinar altos niveles de inversión pública con estrictas regulaciones y una adecuada fijación de precios a los costos ambientales. Y es imposible o improbable que suceda si descargamos el peso del ajuste sobre los pobres: la sostenibilidad ambiental sólo se logrará en combinación con una búsqueda de mayor justicia social.

Traducción: Esteban Flamini

JOSEPH E. STIGLITZ, University Professor at Columbia University, is the co-winner of the 2001 Nobel Memorial Prize, former chairman of the President’s Council of Economic Advisers, and former Chief Economist of the World Bank. His most recent book is People, Power, and Profits: Progressive Capitalism for an Age of Discontent.

Abogan en Cuba por mayor rendimiento de potencialidades económicas



La Habana, 10 dic (Prensa Latina) Pese a un contexto signado por el recrudecimiento del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba y a varias restricciones económicas, se busca mayor rendimiento de las potencialidades existentes, aseveró hoy el ministro de Economía, Alejandro Gil.

Según el funcionario, que asistió a la apertura de la jornada científica del Instituto Nacional de Investigaciones Económicas (INIE), tres cuestiones recaban especial interés en la actualidad tales como el fortalecimiento de la empresa estatal socialista, el incremento de la eficiencia del proceso inversionista y la disminución del componente importado del sector del turismo.

En pos de lograr un mejor desenvolvimiento de los principales indicadores económicos, Gil consideró que es prioritario reducir las importaciones de la industria turística pues ello atenta contra el monto de las utilidades.

Para lograr sostenibilidad en esta actividad, dijo, hay que conseguir sustituir las compras foráneas pues es menor la utilidad si el reabastecimiento depende de la importación, y esto a su vez genera pobres dividendos.

Asimismo, consideró que los montos del proceso inversionista, que en la nación aun permanecen por debajo para una adecuada tasa de crecimiento y cuyos resultados a menudo no rinden lo que debieran, es otro de los aspectos que merece ser revisado cuidadosamente.

Los estudios de factibilidad aún deben ganar en exactitud, sostuvo, pues suele ocurrir que no hay correspondencia entre el monto de la inversión y su amortización.

El ministro abogó por procesos inversionistas que agreguen valor a la exportación y sustituyan aquellos artículos que hoy se importan.

'Para sustituir importaciones hay que empezar por reconocer qué es lo importado para que ese capital pueda entonces ser trasladado a la producción nacional. No basta con que haya demanda si no hay fuente de financiación para los proyectos', añadió.

En relación con el fortalecimiento de la empresa estatal socialista, Gil sostuvo que a pesar de que se aprobaron varias medidas para mejorar su gestión, aún no hay un aprovechamiento máximo de lo que se ha dispuesto, e insistió en la relevancia de destrabar las fuerzas productivas.

De acuerdo con las revelaciones del ministro, el plan de la economía para el año venidero contempla un ajuste de los niveles de actividad a los recursos de los que se disponen, sin plantear metas de crecimiento irreales y sin más endeudamiento, lo que acarrearía perjuicios en años futuros.

Gil, que recordó que para Cuba se previeron tasas moderadas de expansión en el periodo entre 2019 y 2021, reveló que en 2020 no se prevé que la economía decrezca.

La jornada científica del INIE, institución científica adscrita al Ministerio de Economía, comenzó hoy y culmina el miércoles en esta capital, y durante sus sesiones se debatirá acerca de cuestiones fundamentales del escenario cubano tales como la autonomía y el desarrollo territorial.

oda/ifs

Explotación del cromo, potencialidades para economía de Cuba

Martes 10 de diciembre de 2019
Noticias 



Foto: Periódico Adelante Camagüey, Cuba, 10 dic (Prensa Latina)La Empresa Geominera de Camagüey se enfila hoy al cumplimiento de su plan anual de 60 mil toneladas como material beneficiado y arena de cromo, aporte considerable a la economía cubana.

A pesar de las carencias y limitaciones para adquirir equipación que permita llegar a altos índices productivos, los mineros camagüeyanos aprovechan la zona de más de 100 kilómetros cuadrados en los municipios de Camagüey, Minas y Sierra de Cubitas.

Con el objetivo de una mejor explotación de los recursos en el norte de la región, abundante en minerales, se alistan las condiciones para el montaje de una nueva planta concentradora de tecnología china, según el portal Adelante digital.

El espacio permitiría la extracción del cromo sin adherencias de otras sustancias.

Las reservas de minerales son manejadas por el Estado cubano; mientras los focos de empresas extranjeras giran en torno a los intereses de consorcios de las telecomunicaciones, que se benefician de estos yacimientos, propicios para tierras raras, platinoide.

Estudiosos del tema afirman incluso que en la provincia existe un espacio enterrado a 50 metros de profundidad con reservas de hasta un millón de toneladas de cromo, según indagaciones durante la década de 1980 a cargo del Consejo de Ayuda Mutua Económica, convenido entre la nación caribeña y la otrora Unión Soviética.

Conscientes de las potencialidades del cromo, cuyo valor en el mercado internacional oscila entre 400 y 450 dólares la tonelada, el montaje de la planta está 'a la espera solo del proyecto del Centro de Proyectos de Níquel de toda la parte de ingeniería hidráulica y mecánica', informa Adelante.

Hace una década la provincia de Camagüey emprendió un programa de inversionista para la explotación de materiales como el cromo, y que entrara en la cartera de materiales para la exportación de recursos, una de las prioridades para el desarrollo de la mayor de las Antillas.

La deuda pública no es gratis


CAMBRIDGE – Ahora que los tipos de interés de la deuda pública en las economías avanzadas están en un mínimo en varias décadas, algunos importantes economistas sostienen que casi todas pueden permitirse un incremento gradual de la deuda hasta niveles similares a los de Japón (más del 150% del PIB incluso según los cálculos más conservadores) sin preocuparse demasiado por las consecuencias a largo plazo. Pero aunque los defensores de un mayor endeudamiento pueden tener razón, tienden a subestimar o pasar por alto todo lo que puede salir mal. 

Primero y principal, la nueva visión de la deuda subestima los riesgos para otros titulares de derechos sobre la recaudación tributaria (por ejemplo los pensionados, a los que se puede imaginar como tenedores de deuda subordinada en el Estado de Bienestar del siglo XXI). Al fin y al cabo, casi todos los sistemas de seguridad social son una forma de deuda, en el sentido de que el gobierno nos saca dinero ahora con la promesa de devolverlo con intereses cuando seamos viejos. Y para los gobiernos, esta deuda “subordinada” es inmensa en relación con la deuda de mercado “privilegiada” añadida sobre aquella.

De hecho, los gobiernos de los países de la OCDE están pagando un promedio del 8% del PIB en pensiones de vejez, que llega a un asombroso 16% en el caso de Italia y Grecia. Desde un punto de vista actuarial, la parte de la recaudación tributaria futura reservada al pago de pensiones supera varias veces lo destinado al pago de deuda, pese a que muchos gobiernos han intentado un ajuste gradual de las pensiones, como hizo Europa durante la crisis financiera, y más recientemente México y Brasil en respuesta a presiones económicas. Por desgracia, la lentitud del crecimiento y el envejecimiento poblacional implican que todavía hay mucho por hacer.

De modo que incluso si parece que los gobiernos pueden endeudarse mucho más sin tener que pagar un tipo de interés considerablemente superior en el mercado, puede que los riesgos y costos reales estén ocultos. Los economistas Alan Auerbach y Laurence Kotlikoff hicieron un planteo similar en una influyente serie de artículos de investigación allá por los noventa.

Un problema tal vez más fundamental es que la extremada confianza con que hoy se mira un posible incremento de la deuda se basa en el supuesto implícito de que la próxima crisis se parecerá a la de 2008, cuando hubo una enorme caída de los tipos de interés de la deuda pública. Pero hay motivos históricos para pensar que es un supuesto peligroso. Podría suceder, por ejemplo, que el detonante de la próxima ola de crisis sea una súbita constatación de que el cambio climático avanza mucho más rápido de lo que se pensó, que obligue a los gobiernos a parar el motor capitalista y al mismo tiempo destinar sumas inmensas a medidas preventivas y paliativas (por no hablar de ocuparse de los refugiados climáticos). Y la próxima conflagración mundial puede ser una ciberguerra, con efectos imprevistos sobre el crecimiento y los tipos de interés.

Además, un experimento de endeudamiento a gran escala puede provocar un correspondiente cambio del humor de los mercados (a tono con la crítica que formuló el premio Nobel de economía Robert Lucas cuando dijo que los grandes cambios de políticas pueden ser contraproducentes debido a grandes cambios de expectativas). Y siendo francos, cualquier evaluación realista de los riesgos económicos actuales en el nivel global debe tener en cuenta que la economía más importante del mundo está en una situación de parálisis política, con un estilo impulsivo de toma de decisiones que la deja mal preparada para enfrentar una crisis distinta a lo habitual si llegara a producirse.

La conclusión es que no hay garantías de que en la próxima crisis global se reduzcan los tipos de interés.

Ninguno de los argumentos precedentes supone negar que hay buenas razones para invertir ahora en proyectos de infraestructura (y educativos) muy rentables que en el largo plazo compensarán con creces los costos. Mientras los gobiernos se atengan a criterios de gestión de deuda razonables, equilibrando el riesgo y el costo al momento de elegir los vencimientos, los bajísimos tipos de interés actuales ofrecen grandes oportunidades.

Pero afirmar que ahora el Estado puede sacar un provecho gratuito emitiendo deuda (similar al que obtiene con la emisión de moneda) es una exageración peligrosa. Si lo que se busca es una política pública de reducción de la desigualdad, la única solución sostenible a largo plazo implica subir los impuestos a los que ganan más; la deuda no es un atajo mágico para darles a los pobres sin quitarles a los ricos.

Es verdad que en muchas economías avanzadas, el tipo de interés real (tras descontar la inflación) de la deuda pública hoy es inferior a la tasa real de crecimiento económico. De modo que es de suponer que los gobiernos pueden endeudarse mucho más sin tener que aumentar los impuestos. Al fin y al cabo, mientras los ingresos crezcan más rápido que el stock de deuda pública, una sencilla aritmética muestra que el cociente entre la deuda y el PIB (ingresos) se reducirá con el tiempo.

Pero las cosas no son tan simples. Que los tipos de interés sean tan bajos se debe en parte a que en todo el mundo los inversores están hambrientos de activos “seguros” que sigan rindiendo incluso si se produce una gran desaceleración o catástrofe económica. Pero ¿pueden realmente los gobiernos proveer esa seguridad en forma gratuita, cuando existe el riesgo de que en la próxima crisis sistémica importante haya una suba de tipos de interés? Un estudio reciente del Fondo Monetario Internacional sobre una muestra de 55 países a lo largo de los últimos 200 años halló que aunque el crecimiento económico fue superior a los intereses de la deuda pública casi la mitad de las veces, ese dato no es un buen predictor de la capacidad de los países estudiados para hacer frente a una escalada de tipos de interés durante una crisis.

Y sobre todo, ¿qué garantía tienen los inversores de que serán los primeros en cobrar en la próxima crisis, como ocurrió en 2008? ¿Volverá el gobierno estadounidense a poner a Wall Street por delante de Main Street y a honrar las deudas con China antes que las obligaciones con los pensionados?

El uso de la deuda es una herramienta importante de las economías modernas, pero nunca es una opción libre de riesgos para los gobiernos; por eso las deudas deben contraerse y gestionarse con prudencia, incluso cuando el costo de endeudamiento predominante es mínimo.

Traducción: Esteban Flamini



KENNETH ROGOFF, Professor of Economics and Public Policy at Harvard University and recipient of the 2011 Deutsche Bank Prize in Financial Economics, was the chief economist of the International Monetary Fund from 2001 to 2003. He is co-author of This Time is Different: Eight Centuries of Financial Folly and author of The Curse of Cash.