
"La edificación de la nueva sociedad en el orden económico es también un trayecto hacia lo ignoto". RCR

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Hoy, por primera vez desde 1945, existe una masa crítica de países dispuestos a establecer nuevas instituciones para proteger su autonomía y soberanía.Por Michael Hudson, economista estadounidense
La Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos para 2025 contempla el control del comercio mundial de petróleo. Con este fin, la guerra petrolera de Donald Trump busca privar a Irán, Irak y sus vecinos países miembros de la OPEP de su soberanía sobre a quién pueden vender su petróleo, tal como lo ha hecho con Venezuela. No muestra ningún remordimiento por el daño colateral causado por la interrupción del comercio energético, que está sumiendo a la mayoría de las economías mundiales en la depresión.
Semejante comportamiento temerario (y destructivo) se ajusta a la perfección a lo que los psicólogos denominan sociópata. La Clínica Mayo aplica este término a «una persona que muestra sistemáticamente una total falta de respeto por el bien y el mal, e ignora los derechos y sentimientos de los demás".
Las personas con trastorno de personalidad antisocial tienden a provocar deliberadamente la ira o el malestar ajeno, manipulando o tratando a los demás con dureza o cruel indiferencia. Carecen de remordimiento o no se arrepienten de su comportamiento». Además, «las personas con trastorno de personalidad antisocial suelen infringir la ley, convirtiéndose en delincuentes. Pueden mentir, comportarse de forma violenta o impulsiva…». Este diagnóstico puede aplicarse fácilmente a cualquier nación que aspire a la conquista de un imperio. Sin embargo, la política exterior estadounidense lo ha llevado a extremos insospechados.
Así como los sociópatas carecen de sentido del bien y del mal (y luchan contra cualquier valor moral que limite su comportamiento abusivo), los diplomáticos estadounidenses han rechazado el conjunto de leyes internacionales de la guerra de la Carta de las Naciones Unidas que prohíben los ataques contra civiles.
El armamento y los sistemas de guiado de misiles estadounidenses están al servicio del genocidio religioso y étnico desde Ucrania hasta Oriente Medio, ya que se ha reclutado a ejércitos ucranianos, israelíes y de diversos grupos wahabíes aliados de Al Qaeda para que sirvan como legiones extranjeras de Estados Unidos.
Las exigencias impulsivas, agresivas y manipuladoras de Trump, acompañadas de violencia intimidatoria, violan las leyes más fundamentales del comportamiento internacional, consideradas antaño la esencia de la civilización. La norma de la Carta de las Naciones Unidas que prohíbe la injerencia en la soberanía de otros países es legado del Tratado de Westfalia de 1648, que puso fin a la Guerra de los Treinta Años en Europa.
Estados Unidos ha derrocado gobiernos extranjeros e intentado provocar cambios de régimen, desde Rusia hasta Irán, bombardeando a civiles, especialmente a jóvenes estudiantes y médicos, escuelas y hospitales, con la esperanza de que este terrorismo lleve a la población a sustituir sus gobiernos por oligarquías afines a Estados Unidos para detener los bombardeos, que se han convertido en el sello distintivo de la política estadounidense.
La diplomacia estadounidense también viola el derecho marítimo internacional, bombardeando barcos pesqueros de Venezuela y Colombia en América Latina, en el estrecho de Ormuz y el golfo Pérsico, sin previo aviso ni causa probable, simplemente para demostrar su inmunidad ante las restricciones del derecho internacional y la incapacidad de las Naciones Unidas o cualquier otro organismo internacional para prevenir la piratería y los asesinatos en los mares.
Al insistir en que otros países acaten sus propias sanciones contra la producción petrolera rusa aislada, Estados Unidos ha devastado Libia y se ha apoderado de la producción petrolera de Irak, controlando sus ingresos y negándose a las exigencias del gobierno iraquí de que Estados Unidos se retire. Asimismo, se ha hecho con el control de Venezuela y ha destinado todos sus ingresos por exportaciones de petróleo a cuentas estadounidenses en Miami, bajo el control directo de la administración Trump.
El comportamiento de Trump se ha trasladado sin problemas a la presidencia de Estados Unidos, desde su pasado como promotor inmobiliario notoriamente deshonesto, mintiendo e incumpliendo contratos con sus proveedores, banqueros y sindicatos, y tratando las multas y sanciones simplemente como un costo más de hacer negocios, sin mencionar su comportamiento depredador hacia las mujeres. Existe una afinidad casi natural entre su vida anterior y su actual papel político.
Así como la política exterior estadounidense busca impedir que los países tengan su propia soberanía y autosuficiencia, los magnates financieros e inmobiliarios de hoy en día, pertenecientes a la élite del 1%, junto con los ambiciosos políticos que reclutan para controlar la política estadounidense, están reduciendo a una creciente franja de la población estadounidense a la dependencia de la deuda y la inseguridad de vivir al día.
Los estrategas estadounidenses temen (y los matones son cobardes) que la independencia de otros países, libre del control estadounidense del comercio de petróleo, tecnología de la información e inteligencia artificial, les permita resistir las exigencias del poder imperial abusivo de Estados Unidos. La clase acreedora, los monopolistas y otros miembros del 1% rentista comparten un temor similar: que el gobierno estadounidense promulgue y aplique leyes que limiten su concentración de poder financiero y la monopolización de la riqueza a expensas del 99%, cada vez más endeudado, lo que los obligaría a endeudarse aún más (y a acumular atrasos en los pagos) simplemente para llegar a fin de mes.
Una ambición similar por el poder caracteriza a los directores ejecutivos y financieros de las mayores corporaciones actuales, así como a gánsteres, líderes de sectas religiosas y muchos políticos que persiguen sus respectivas ambiciones. La autocomplacencia sociopática se celebra como la fuerza motriz del progreso, «libre» de controles y equilibrios públicos para permitir la polarización económica y el tipo de decadencia autodestructiva que provocó la caída del Imperio Romano.
Un vocabulario para describir la fractura global actual y su guerra civilizacional.
Necesitamos un vocabulario apropiado para describir estos fenómenos y también para caracterizar su intento de autojustificación mediante la promoción de la ideología neoliberal actual. Sugiero las siguientes dos palabras:
Geopatología : la conducta abusiva en las relaciones internacionales, de carácter explotador, que perjudica y victimiza a otros países mediante la imposición unilateral de un doble rasero. Todo imperialismo que aspire a la construcción de un imperio se caracteriza por dicha geopatología.
Econopatología : la doctrina que defiende la ausencia de empatía social. Su esencia radica en el individualismo libertario actual que promueve el interés propio ilimitado y rechaza cualquier restricción o regulación gubernamental para proteger el principio social básico de reciprocidad y ayuda mutua que sentó las bases del desarrollo de la civilización.
La civilización primitiva no habría podido evolucionar si Margaret Thatcher, Milton Friedman, Frederick Hayek y Alan Greenspan hubieran viajado en el tiempo y llegado como dioses del futuro, ofreciéndose a iluminar a los jefes, sacerdotes y reyes de Mesopotamia, Egipto y China. La civilización jamás habría despegado si hubiera seguido sus consejos. No habría habido protección para sus súbditos contra la servidumbre por deudas y la pérdida de sus tierras. Un despegue de este tipo habría conducido directamente de una civilización incipiente a una polarización económica y a la subyugación de una oligarquía estrecha que dominaría a la población y lucharía por impedir cualquier intento alternativo de desarrollo, protegiendo la libertad individual y la autosuficiencia generalizada como condición previa para el progreso.
Solo un sistema de ayuda mutua y protección de la autosuficiencia individual de la ciudadanía pudo haber permitido la supervivencia de las arcaicas economías de bajo excedente. No podían permitirse el lujo de la desigualdad ni la privación de la libertad y los derechos de tenencia de la tierra de la población. Del mismo modo, las economías actuales requieren una autoridad pública facultada para impedir que la agresión económica y física dé lugar a oligarquías depredadoras. La mayoría han tenido un carácter financiero y han buscado monopolizar la tierra.
La filosofía griega comprendió la necesidad de proteger a la sociedad contra el comportamiento patológico inherente a la adicción al dinero. Toda riqueza, especialmente la monetaria, se consideraba adictiva, capaz de generar conductas perjudiciales para los demás, y por consiguiente, se la veía como asocial y mal vista. Los acreedores usureros asignaban estas actividades «sucias» a sus esclavos o libertos para evitar ser marginados en sociedad.
Las normas de reciprocidad básica y el respeto a los derechos humanos contribuían a limitar el tipo de comportamiento que las sociedades occidentales actuales, financiarizadas y neoliberales, han perdido. La adicción al dinero no tiene cabida en la teoría económica utilitarista actual, ni en los principios del derecho o la filosofía política.
A los estudiantes de administración de empresas se les enseña que su tarea como directivos corporativos debe ser maximizar las ganancias de capital para sus accionistas y obtener beneficios para pagar dividendos, reduciendo costes y conquistando mercados sin escrúpulos, como si toda la explotación y destrucción resultantes fueran creativas.
El denominador común entre la geopatología y la econopatología es su negación de la libertad y la autodeterminación de otros países y pueblos. Al considerar que la soberanía y la autosuficiencia extranjeras permiten a otros países resistir la diplomacia estadounidense, ven dicha soberanía como una amenaza para la seguridad de Estados Unidos y el mantenimiento de su imperio tributario. Y al igual que la geopatología, la econopatología busca reducir a otros individuos a la condición de dependientes, clientes, deudores, arrendatarios y, en última instancia, a la servidumbre.
La adicción a la riqueza y al poder son impulsos naturales, pero las sociedades a lo largo de la historia han buscado socializarlos. Sócrates consideraba que el ideal era una autoridad central sabia que mantuviera este impulso bajo control. Esta protección social contra la oligarquía se veía como una condición igualmente natural para que las sociedades evitaran la polarización y el estancamiento.
Pero, como observó Aristóteles, las democracias tienden a evolucionar hacia oligarquías, que luego se convierten en aristocracias rentistas hereditarias . Y tales naciones buscan «liberar» a oligarquías afines de las restricciones de la regulación pública ( por ejemplo , como Trump apoya al libertario Javier Milei en Argentina), e impedir que tales regulaciones se apliquen a escala internacional.
¿Cómo pueden las economías actuales hacer frente a la geopatología y su econopatología?
La sociopatología no se cura sola. Tampoco lo hacen la econopatología ni la geopatología. Las sociedades antiguas contaban con ciudades de refugio a las que se exiliaba a estos sociópatas y otros infractores de la ley, al menos temporalmente, hasta que se socializaban y aprendían a arrepentirse y sentir remordimiento por su comportamiento.
La política exterior estadounidense actual, desde 1945, se ha dedicado durante los últimos ochenta años a consolidar una doctrina neoliberal antigubernamental y su retórica antisocialista, rechazando toda idea de reforma diplomática y económica interna. El reto que enfrenta la Mayoría Global actual es crear un sistema multipolar alternativo de instituciones y alianzas internacionales basado en los principios de ayuda mutua y tolerancia hacia la autonomía de cada país, que siempre ha sido el ideal aparente.
La creación de una alternativa de este tipo requiere una doctrina distinta a la del neoliberalismo, así como la reformulación de las leyes fundamentales que rigen las relaciones internacionales. Lo que lo hace posible hoy es que, por primera vez desde 1945, existe una masa crítica de países dispuestos a establecer nuevas instituciones para proteger su autonomía y soberanía.
Por Dr Julio Carranza
«En los tiempos complejos no se puede prescindir de la pasión por el desarrollo». Es ese un concepto fidelista que encierra la voluntad de no dejarse vencer y que compartió el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, con el equipo de prensa de la Presidencia de la República.
Tomando como punto de partida una interrogante alusiva a los difíciles momentos que vive el país y lo que podría hacerse desde la Isla para seguir adelante, e incluso crecer, el dignatario compartió reflexiones sobre varias medidas diseñadas para superar la situación actual. Primeramente, habló sobre la «agresión multidimensional como parte de una política totalmente agresiva del gobierno de los Estados Unidos hacia Cuba, con un desprecio total, con un carácter injerencista».
El Jefe de Estado enunció que esa política «va teniendo un impacto que complejiza la vida cotidiana de los cubanos». E hizo hincapié:
«En cada detalle de la vida de las cubanas y los cubanos, en cada detalle familiar, en cada detalle de nuestra economía, hay situaciones sumamente complejas, que solo un pueblo tan heroico como el nuestro puede enfrentar», y ante las cuales «puede sobrevivir y puede tener la disposición para superarlas».
El mandatario expresó que precisamente sobre eso «tenemos que hablar»: sobre cómo los cubanos «las vamos a superar»; sobre «cómo las estamos superando». Recalcó, seguidamente, que «Estados Unidos no se perdona que, a estas alturas, con toda la máxima presión que han ejercido, la Revolución sigue existiendo y el país sigue funcionando. Y ni ellos mismos se creen eso que tanto hablan y repiten de Estado fallido».
El Presidente de la República reflexionó que un Estado fallido no hubiera podido sobrevivir, ni siquiera semanas, a una situación como la actual; y recordó que, como «nos enseñó Fidel», en tiempos complejos no se puede prescindir de la pasión por la creatividad, esa que, «junto a la unidad de nuestro pueblo y junto a la voluntad, nos puede hacer llegar y hacer superar todos estos desafíos». El dignatario recordó la idea fidelista de que «cada oportunidad en medio de una crisis hay que aprovecharla como un momento de despegue, como un momento de crecimiento. Entonces, nosotros hemos establecido un grupo de prioridades para enfrentar toda esta situación».
La primera, dijo, «es la preparación para la defensa. Y todos ustedes conocen la intensidad con que se está preparando cada elemento del sistema defensivo territorial; cómo se están aprovechando los días semanales de la Defensa y todo lo que se está haciendo en la puntualización de los planes -la adaptación de los planes a las experiencias que hemos obtenido; pero también buscando todo lo que podamos optimizar en materia de protección de la población, de participación de la población, en una estrategia de Guerra de Todo el Pueblo».
LO ECONÓMICO Y LO SOCIAL EN PRIMER PLANO
La otra gran prioridad, expresó el mandatario, «es el Programa Económico y Social para el 2026». Díaz-Canel recordó que el mismo se llevó a debate popular a finales del pasado año, y que de esa reflexión colectiva «salieron muchas propuestas, sobre todo de elementos de transformación en el modelo económico y social».
«Ese debate popular amplió, fortaleció, robusteció las proyecciones que traía el documento inicial. Y respetando esa opinión de nuestro pueblo, en estos meses se ha trabajado intensamente con expertos, consultando criterios, incluso consultando criterios internacionales, usando plataformas de Inteligencia Artificial», comparando, dijo, la experiencia de la Isla con «las particularidades de países como China y Vietnam, que están en procesos también de construcción socialista y que, en determinado momento, no tan prolongado como el nuestro, tuvieron bloqueos».
El Jefe de Estado afirmó: «Creo que hay una madurez de una parte importante de esas ideas, de esas propuestas»; y detalló que a las mismas «se les están dando los últimos detalles para la aprobación en el Buró Político, en la Asamblea Nacional; y de inmediato comenzar un proceso de información, de explicación a la población, porque lo más importante sería que se entiendan esas transformaciones que hay que realizar, que se compartan, se defiendan, y que salgamos a implementarlas con toda eficiencia».
Se ha trabajado, comentó el mandatario, en más de una veintena de temas «en materia de transformación».
El primero de ellos, especificó, «tiene que ver con el sistema de dirección de la economía. Hay todo un grupo de medidas o de acciones que se proponen que van a permitir resolver viejas contradicciones que tenemos entre el Plan, entre la planificación central y los estímulos, los incentivos». Díaz-Canel habló sobre la importancia de romper trabas para estimular la producción nacional, tanto «para ofertar más bienes y más servicios a nuestra población», como para la exportación que haga posible los ingresos.
«O sea, que la perspectiva de todo lo que proponemos es que entre todos podamos impulsar productivamente el país, crear riqueza, y distribuir esa riqueza con justicia social». El dignatario alertó que, «si no tenemos riqueza, es muy difícil poder avanzar», sobre todo en programas sociales y en el camino de «poder atender las desigualdades que se nos han creado, poder atender las vulnerabilidades en personas, en familias o en comunidades».
En la misma línea de pensamiento expresó que hay un grupo de medidas diseñadas para resolver «la contradicción que hay entre la centralización y la descentralización». Y extendió más de una interrogante: «¿A qué se tiene que dedicar la planificación central del país? ¿Qué tiene que impulsar? ¿Qué es lo que estratégicamente tiene que atender?». Poniendo a salvo esas esencialidades, hizo hincapié en quitar trabas y en conferir facultades «a otros niveles, para que ellos ejerzan una actividad propia que también impulse potencialidades endógenas que hay en esos lugares».
EL MUNICIPIO Y LA EMPRESA ESTATAL, PIEZAS CLAVES DEL ENGRANAJE-PAÍS
La autonomía municipal, y la autonomía empresarial, fueron otras prioridades de trabajo sobre las cuales reflexionó el Presidente cubano. Sobre las facultades que pueden conferirse a los municipios, hizo referencia a crear las condiciones para que esos escenarios tengan «todas las posibilidades de decidir cuáles son sus empresas, cuáles son sus actores económicos, cuáles son las matrices de interrelación de estos actores económicos, cómo se conciben, cómo se construyen los sistemas productivos locales, cómo se aprovechan las fortalezas endógenas».
Que el municipio -dijo- tenga facultades de importar, de exportar, y que no dependa de planes centrales; que el municipio pueda gestionar ingresos en divisas sobre la base de que pueda estimular y gestionar la inversión extranjera directa con intereses propios; que pueda gestionar la inversión o los proyectos con los cubanos residentes en el exterior, que pueda aprobar las inversiones de cubanos residentes en Cuba, que pueda facilitar todas las interconexiones y todas las asociaciones entre todos los actores económicos.
Acerca de ese espacio de gran importancia para la sociedad, el Jefe de Estado habló sobre que pueda «tener facultades para exportar, para importar a partir de lo que el propio municipio genera, y que todo eso le permita al municipio, entonces, defender su desarrollo». Él resaltó que, para nada, esa idea «se contradice con las prioridades nacionales; al contrario: se refuerza». Y razonó:
«Creo que el país siempre va a ser más fuerte y va a tener más capacidades de respuesta en la misma medida en que los municipios también sean más fuertes». Y en ese mismo orden de razonamiento, hizo referencia a la autonomía de la Empresa Estatal: «Que funcione sin intermediarios, funcione sin manos metidas en su gestión. Y sobre todo con mucha participación de los trabajadores de la Empresa -que son dueños, representan al Estado, representan la propiedad social del pueblo en esas empresas».
Según lo que está diseñado, y así lo explicó el Jefe de Estado a los reporteros, a partir de la participación de los trabajadores en la toma de las decisiones, «las empresas van a diseñar sus dimensiones, van a diseñar sus sistemas de salario, van a tener las facultades sin límites, sin trabas, para dar uso a sus utilidades en las cosas que ellos entiendan, en las cosas que aprueben».
«Colectivamente, van a tener facultades exportadoras e importadoras; van a tener contrataciones que les van a permitir ingresar en divisas y, además de los aportes que hagan al país, tener una parte de esas divisas para reproducir de manera ampliada sus producciones y sus servicios».
«Van a poder hacer asociaciones económicas con cualquier tipo de actor económico; van a decidir quiénes son sus clientes y quiénes son sus suministradores. Van a desarrollar sus planes - algunos responderán a encargos estatales, pero otros planes tienen que facilitar producciones, servicios, para la exportación y para la población-».
El dignatario enunció que «las empresas van a tener un objeto amplio; o sea, las empresas van a poder producir y dar servicios de todo lo que sean capaces, aprovechando todas sus potencialidades sin ningún límite. Yo creo que eso va a poner a la Empresa Estatal en condiciones similares al resto de los actores económicos, que es algo que se ha demandado mucho».
Hay maneras, explicó el Presidente, en que «la Empresa Estatal va a poder participar directamente del mercado cambiario. Y, por lo tanto, el mercado cambiario va a ser también un espacio donde va a haber una presencia de la Empresa Estatal».
Díaz-Canel Bermúdez comentó que también habrá una reestructuración del aparato del Estado, el Gobierno, el aparato empresarial, el Partido, las organizaciones políticas, las organizaciones de masas en todo el país: «Ya hay un Proyecto de Ley que se hizo público en el sitio de la Asamblea Nacional para que la población, antes de que esto vaya a la Asamblea Nacional, dé opiniones; pero hay una reducción importante, no solo de ministerios, sino que hay una reducción importante también de cargos».
Lo anterior va a propiciar, argumentó, «un ahorro de gastos del Presupuesto, que van a quedar disponibles para apoyar programas sociales o para apoyar la reforma salarial, a la cual, en el menor tiempo posible, tenemos que ir sobre todo en el sector presupuestario, porque en el sector empresarial no hay límites -o sea, cada empresa diseña su sistema salarial y paga su salario a partir de los ingresos que sea capaz de generar-».
El dignatario recalcó: «Creo que vamos a lograr entonces que tengamos un Estado, un Gobierno, organizaciones que tengan menos burocracia, que sean más dinámicas, con más capacidad de adaptación a las propias exigencias que tienen los tiempos actuales».
En otro concepto hizo énfasis el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba: «Que todo lo que hagamos tenga un aporte para la atención a las desigualdades sociales, para la atención a las vulnerabilidades».
MÁS FACULTADES PARA EL BUEN EMPLEO DE LA TIERRA
La amplitud de facultades -reflexionó el Jefe de Estado- está muy orientada a estimular y a recuperar la producción agrícola, la producción de alimentos. Hizo referencia a «las facultades que se van a dar para el uso de la tierra; para dar tierra a los que de verdad puedan producirla; para que haya el menor nivel de tierras ociosas; para que haya los mayores niveles de productividad; para que el productor también tenga acceso a mercados de insumo, tanto en divisa como en moneda nacional; para que el productor también tenga acceso al mercado cambiario; para que los productores de cualquiera de los sectores -del estatal, del cooperativo, del privado, del de la inversión extranjera, que podrá estar también en la producción de alimentos-, puedan interrelacionarse, puedan hacer asociaciones entre ellos».
El Jefe de Estado hizo referencia a la posibilidad, lo mismo para la Empresa Estatal Socialista que para todos los sectores, «de abrir cuentas reales en divisas en los bancos». Igualmente, compartió la idea de que «todos los trámites de creación de las empresas, que todos los trámites para el fomento de las producciones agropecuarias sean lo más ligeros posible y tengan la menor demora posible y el menor papeleo y la menor burocracia posibles; y que se puedan desarrollar todo un grupo de modalidades de negocio entre diferentes actores que permitan, en poco tiempo, llegar a la soberanía alimentaria, ser autosuficientes en la producción de alimentos».
UN COMERCIO EXTERIOR MÁS DINÁMICO
El mandatario comentó sobre «un grupo de medidas orientadas al comercio exterior, a las exportaciones, a las cadenas de valor y a la logística», todas encaminadas a que ese ámbito del entramado nacional sea cada vez «más dinámico». En tal sentido, habló de que «no sea obligatorio exportar e importar desde cualquiera de los actores económicos con intermediarios»; y añadió: «Se van a beneficiar con los aranceles de importación aquellos que importen insumos o materias primas para procesos productivos y de servicios en Cuba, por encima de aquellos que lo que importen sean productos acabados que se pueden realizar en el país».
En la enumeración de premisas para la dinamización, el dignatario resaltó «que se puedan respetar los depósitos en cuentas reales. Incluso, se está evaluando la posibilidad de que haya un grupo de entidades que realizan comercio exterior, y de que puedan tener cuentas en otros países».
En cuanto a las formas de gestión no estatal, Díaz-Canel enunció que «se van a limitar las actividades prohibidas», con vistas a que el objeto de cada una «sea lo más amplio posible» y eso permita «desarrollar la mayor cantidad de actividades, todo con reglas claras y dentro de la legalidad». Igualmente, dijo, serán «más amplias las posibilidades para la participación accionaria».
Actualmente -afirmó el dignatario- se está haciendo con toda intención un proceso para, en el menor tiempo posible, aprobar Mipymes, tanto estatales como no estatales, que habían presentado sus proyectos, sus objetos, y no habían sido aprobadas: «Y todas esas facultades también van a ir hacia los municipios; por lo tanto, el proceso va a ser más sencillo».
El mandatario hizo referencia a la importancia de «agilizar e incentivar las relaciones de asociación económica especial que ya hemos aprobado entre las formas estatales y las formas no estatales, que es algo que ya está aprobado y sin embargo no se ha aprovechado en su potencialidad».
«Hay también un grupo de disposiciones para incentivar la inversión extranjera directa. Tiene que ver con derechos de superficie, con quitar trabas; tiene que ver también con el uso de las cuentas bancarias, con los plazos de aprobación de la inversión extranjera directa, con la manera ágil en que se deben dar las respuestas».
«Y entre toda esa inversión extranjera directa, también se han tratado dos formas particulares de inversión de cubanos: la de los cubanos residentes en el exterior y la de los cubanos en Cuba; y que en igualdad de condiciones puedan participar como actores económicos junto a la inversión extranjera directa, junto a las empresas estatales, junto a las formas no estatales y a las formas cooperativas en el entramado económico y productivo del país».
El Presidente cubano pidió ver tales transformaciones «con un marco estable, legal, que garantice seguridad para los negocios en el tiempo; que sea respetuoso, que sea seguro y que sobre todo incentive y estimule a la participación de esos actores».
LA ENERGÍA QUE CUBA DEMANDA, LA PROYECCIÓN SOCIAL, Y OTRAS METAS
Otra de las prioridades que se han estado tratando e incentivando tiene que ver -según explicó el mandatario- con el uso, en todos los ámbitos, de las Fuentes Renovables de Energía, con cómo somos «cada vez menos dependientes de la generación eléctrica con el uso de combustibles fósiles -y sobre todo con el uso de combustibles fósiles importados-, teniendo en cuenta todo el impacto que tiene este criminal bloqueo energético en nuestro país, que en los últimos cinco meses nada más ha entrado un barco de petróleo a Cuba».
En el tema de la energía, dijo, «estamos apostando a incrementar la movilidad eléctrica, tanto por la importación de equipos eléctricos como por el ensamblaje y la fabricación, en Cuba, de diferentes modalidades de equipos».
Al abordar otra tarea que reviste alta prioridad para Cuba, Díaz-Canel enunció: «Vamos a avanzar gradualmente eliminando los subsidios a productos, para ir implementando el subsidio a personas, con una atención diferenciada a los que más lo necesitan». Habló, además, «de tomar en cuenta la responsabilidad social de todos los actores económicos que están en nuestro mapa de actores», en los ámbitos municipal, provincial y nacional.
El Jefe de Estado declaró a los periodistas que «hay planteamientos en cuanto a la política fiscal», alusivos a «una relación distinta del presupuesto con la Empresa Estatal, para que no sea el presupuesto el que tenga que financiar la ineficiencia de esa Empresa Estatal
En otro momento de sus reflexiones Díaz-Canel Bermúdez dijo: «Hay también una visión hacia la política monetaria y sobre todo hacia un redimensionamiento y a un funcionamiento distinto con participación de todos los actores en el mercado cambiario. Y aquí caigo, entonces, en la necesidad de fortalecer nuestro sistema financiero y bancario».
DEL TURISMO, EL COMBUSTIBLE, EL COMERCIO, Y EL CAPITAL HUMANO
Sobre la actividad del turismo, duramente golpeada por el cerco imperial, el mandatario hizo alusión al valor de ir rumbo a «nuevas modalidades, con nuevos actores» que permitan la explotación de «toda esa infraestructura que tenemos».
«No podemos pensar, en estos momentos, sólo en las grandes cadenas cuando muchas de ellas, por la presión del gobierno de los Estados Unidos, se han retirado del país». Y en ese mismo orden de ideas, el Jefe de Estado hizo referencia cómo «gestionamos negocios en el ámbito inmobiliario y en el turismo, con nuevas modalidades y con otros actores que no son los que han estado tradicionalmente en estos espacios».
Además, «vamos a quitar en todo lo posible, dijo el mandatario, las limitaciones que hay para la importación de vehículos. Siempre priorizando en materia arancelaria, en materia de precios, la importación de vehículos eléctricos, de vehículos eléctricos que se carguen con energía solar».
En lo relacionado con el comercio interior, Díaz-Canel Bermúdez hizo referencia al valor de «aprovechar toda esa red que tenemos de infraestructura de locales; y que se pueda gestionar de una manera más eficiente, de una manera más rápida», para que «el comercio interior se convierta en un incentivo para la producción nacional y que fomente también el desarrollo».
«Se está planteando, apuntó, establecer en el país la facturación electrónica y que también el país, en la medida de sus posibilidades, vaya avanzando en un mayor uso de las plataformas digitales para el desarrollo del comercio interior».
«Hay acciones y medidas también orientadas hacia el capital humano, sobre todo hacia la protección de ese potencial de fuerza de trabajo calificada joven». En tal sentido, el mandatario habló sobre «cómo lo protegemos salarialmente, cómo lo protegemos con incentivos, para que esos jóvenes no tengan que hacer proyectos fuera del país y tengan las condiciones y las posibilidades para aquí aportarle al desarrollo de su país».
CUBA NO SE HA DETENIDO
Hacia el final de sus declaraciones el Jefe de Estado habló sobre «tener confianza», porque «el país no está detenido. El país está enfrentando con inteligencia toda esta situación. No todo lo podemos decir tan claramente porque el enemigo está acechando en todo lo que hacemos».
El Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista subrayó: «Creo que nuestra respuesta tiene que ser la de la unidad. Se discutirán abiertamente estas cosas; y todo el que tenga una idea mejor y tenga una propuesta mejor, que la diga, y siempre se estará valorando».
Sobre la resistencia heroica del pueblo cubano, expresó: «Nos quieren condenar todos los días con una medida». El dignatario hizo denuncia de una retórica que habla de una escalada cada vez más agresiva por parte el imperio; habló sobre la «guerra psicológica para amedrentarnos, para que tengamos miedo, para que claudiquemos». Pero también tuvo en cuenta un detalle decisorio en estos días históricos: «No se dan cuenta de que hay un pueblo dispuesto en su mayoría a no rendirse y a no dejarse humillar, y a no perder lo que es perfectible».
El Presidente cubano se refirió a una perfección que «tenemos que lograr entre nosotros, con el esfuerzo y con el talento de nosotros, no con el injerencismo externo que no quiere, para nada, lo que ha soñado la Revolución para el pueblo de Cuba».
Comentario HHC: Muy esperanzador.
Resumen
1. Contexto y Filosofía de Resistencia
Idea rectora: En tiempos complejos, no se puede prescindir de la "pasión por el desarrollo" (concepto fidelista).
Realidad actual: El país vive una "agresión multidimensional" por parte de EE. UU., que impacta todos los detalles de la vida cotidiana.
Resistencia: A pesar de la máxima presión, la Revolución y el país siguen funcionando, demostrando que no es un "Estado fallido". La clave está en la creatividad, la unidad y la voluntad popular para superar los desafíos.
2. Prioridades Estratégicas del Gobierno
Preparación para la Defensa: Se intensifica la preparación del sistema defensivo territorial, adaptando planes y optimizando la protección y participación popular en una "Guerra de Todo el Pueblo".
Programa Económico y Social 2026: Es la otra gran prioridad, enriquecido con el debate popular y la consulta a expertos (incluyendo experiencias de China y Vietnam).
3. Transformaciones Económicas Clave
Sistema de Dirección de la Economía:
Resolver contradicciones entre planificación central e incentivos.
Romper trabas para estimular la producción nacional y la exportación.
Objetivo final: Impulsar la creación de riqueza para distribuirla con justicia social.
Descentralización (Municipios y Empresas):
Municipios: Se les otorgarán facultades para importar, exportar, gestionar inversión extranjera y desarrollar sistemas productivos locales, fortaleciendo así al país desde la base.
Empresa Estatal: Busca su autonomía real (sin intermediarios), con gestión participativa de los trabajadores, facultades para usar utilidades, exportar, importar, asociarse con otros actores y participar en el mercado cambiario.
Reestructuración del Estado: Reducción de ministerios y cargos para disminuir la burocracia, ahorrar gastos presupuestarios y crear un Estado más dinámico. Los ahorros se destinarán a programas sociales y reforma salarial.
Producción de Alimentos: Se amplían facultades para el uso de la tierra, se reducen tierras ociosas, se da acceso a insumos y al mercado cambiario a los productores (estatales, cooperativos, privados), y se agilizan los trámites para alcanzar la soberanía alimentaria.
Comercio Exterior y Finanzas:
Se dinamiza eliminando intermediarios obligatorios.
Se beneficia con aranceles la importación de insumos productivos.
Se permitirán cuentas reales en divisas y cuentas en el exterior para ciertas entidades.
Se fortalecerá el sistema financiero y bancario.
Actores No Estatales y Mipymes:
Se amplían los objetos sociales (menos actividades prohibidas).
Se agiliza la aprobación de Mipymes (estatales y no estatales), transfiriendo estas facultades a los municipios.
Se incentivan las asociaciones económico-especiales entre formas estatales y no estatales.
Inversión Extranjera y Cubanos en el Exterior:
Se eliminan trabas, se agilizan plazos y se regulan derechos de superficie.
Se posibilita la participación en igualdad de condiciones a cubanos residentes en el exterior y en la Isla.
4. Políticas Sectoriales y Sociales Específicas
Energía: Se apuesta por las Fuentes Renovables de Energía (FRE) para reducir dependencia de combustibles fósiles importados (afectados por el bloqueo energético). Se impulsa la movilidad eléctrica.
Política Social: Eliminación gradual de subsidios a productos, para implementar subsidios directos a personas (con enfoque diferenciado a los más necesitados). Se enfatiza la responsabilidad social de todos los actores económicos.
Turismo: Se buscan nuevas modalidades y actores (no solo grandes cadenas) para explotar la infraestructura existente, ante la presión de EE. UU. que ha retirado a algunas cadenas.
Comercio Interior: Se busca gestionar eficientemente la red de locales para incentivar la producción nacional, junto con la facturación electrónica y el uso de plataformas digitales.
Capital Humano: Proteger a los jóvenes talentos y fuerza de trabajo calificada mediante incentivos salariales y condiciones para que desarrollen sus proyectos en el país.
5. Mensaje Final de Unidad y Confianza
El país no está detenido; enfrenta la crisis con inteligencia.
La respuesta es la unidad y el debate abierto de ideas.
Se rechaza la guerra psicológica del imperio para amedrentar.
El pueblo cubano, en su mayoría, está dispuesto a no rendirse, a no humillarse y a perfeccionar su proyecto revolucionario sin injerencia externa.