Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

sábado, 8 de septiembre de 2018

Los errores cometidos. ( Capítulo del Informe al 1er Congreso del PCC . 1975). Comentario HHC

Por Fidel Castro Ruz

Sin embargo, al llegar a este punto es necesario hablar de los errores. Las revoluciones suelen tener sus periodos de utopía en que sus protagonistas, consagrados a la noble tarea de convertir en realidad sus sueños y llevar a la práctica sus ideales, creen que las metas históricas estén mucho mas próximas y que la voluntad, los deseos y las intenciones de los hombres  por encima de los hechos objetivos lo pueden todo. No es que los revolucionarios deban carecer de sueños ni tampoco de férrea voluntad. Sin un poco de sueño y de utopía no habría revolucionarios. A veces los hombres se detienen, porque consideran insuperables obstáculos que son superables. Nuestra propia historia demuestra que dificultades al parecer invencibles tenían solución. Pero el revolucionario tiene también el deber de ser realista, adecuar su acción a leyes históricas y sociales, y a beber en el manantial inagotable de la ciencia política y la experiencia universal los conocimientos que son indispensables en la conducción de los procesos revolucionarios. Hay que saber aprender también de los hechos y de las realidades.

A veces la actitud utópica va igualmente acompañada de cierto desdén hacia la experiencia de otros procesos.

El germen del chovinismo y de espíritu pequeñoburgués que solemos padecer los que por vía puramente intelectual llegamos a los caminos de la revolución, desarrolla a veces inconscientemente actitudes que pudieran calificarse de autosuficiencia y sobreestimación .

La Revolución Cubana hizo ciertamente importantes aportes al movimiento revolucionario mundial. El hecho de ser la primera Revolución Socialista del hemisferio le confiere una señalada categoría histórica. Estos aportes han sido en el terreno de los hechos, pero también con su práctica, sus iniciativas y su ejemplo ha enriquecido la teoría revolucionaria.

Pero la Revolución Cubana no supo, desde el primer instante, aprovechar en el terreno de la construcción del socialismo la rica experiencia de otros pueblos que mucho antes que nosotros emprendieron ese camino. Si hubiésemos sido más humildes, si no nos hubiésemos sobrestimado, si hubiésemos sido capaces de comprender que la teoría revolucionaria no estaba suficientemente desarrollada en nuestro país y que carecíamos realmente de economistas profundos y científicos del marxismo como para pretender realizar aportes realmente significativos a la teoría y la práctica de la construcción del socialismo, habríamos buscado más, con modestia digna de revolucionarios, todo lo que puede aprenderse y aplicarse en las condiciones concretas de nuestro país de aquellas fuentes.

Ello no implicaba renunciar, ni mucho menos, al análisis sereno de las características peculiares de nuestra situación y nuestra economía para aplicar en cada caso lo que fuera útil y desechar lo que no lo fuera. 


No se trataba de copiar burdamente, sino de aplicar correctamente muchas experiencias útiles en el terreno de la dirección económica.

El marxismo-leninismo en definitiva es una ciencia que se ha enriquecido extraordinariamente con la practica de los pueblos que construyen el socialismo . Los revolucionarios cubanos podemos enriquecer esa herencia, pero no ignorar lo que otros han aportado . Aun cuando nuestras condiciones eran sumamente difíciles, dado el bloqueo económico y el subdesarrollo, el uso inteligente de esas experiencias nos habría ayudado mucho.

 Es indudable que en todos estos años de la Revolución se han logrado extraordinarios avances en el desarrollo. Se han cumplido planes muy ambiciosos . Es mucho lo que se ha avanzado en la elevación del bienestar del pueblo, en la satisfacción de sus necesidades, en la creación de toda una serie de obras de infraestructura económica y , en los ultimas años, ese avance ha alcanzado un alto ritmo. ·

Pero es necesario también reconocer que son muchos los casos en que los recursos no han sido utilizados al máxima. Nuestra gestión económica no ha sido todo lo eficiente que podía haber sido. Los métodos de dirección de la economía que se han aplicado no han sido lo mejores posibles. Nuestros cuadros administrativos no tienen por lo general, la necesaria conciencia económica, la necesaria preocupación por las cuestiones referidas a los costos y en general a la eficiencia de la producción. No es posible medir cuanto nos ha costado y nos cuesta esa falta de conciencia económica en horas excesivas de trabajo y en recursos materiales gastados en exceso.

En la conducción de nuestra economía hemos adolecido indudablemente de errores de idealismo y en ocasione hemos desconocido la realidad de que existen leyes económicas objetivas a las cuales debemos atenernos.

En los primeros años de iniciada la construcción del socialismo coexistieron dos sistemas de dirección económica: el financiamiento presupuestario, que abarcaba la mayor parte de la industria, y el calculo económico, que parcialmente se implantó en la agricultura, el comercio exterior y una parte menor de la industria.

Para hacer la zafra de 1961 se hizo obligada la creación de un fondo centralizado que permitiera el financiamiento de esta actividad. Este fondo constituye el embrión del sistema de financiamiento presupuestario impulsado por el Che, que se aplicó a la industria, el cual constituye un importante esfuerzo por el establecimiento de la planificación centralizada, por la elaboración de un sistema de estadística económica y de contabilidad estructurado hasta la base, por la utilización centralizada del escaso personal calificado y de las técnicas modernas de control y administración. Este sistema hacia énfasis especial en el control de los costos, organizándose en empresas consolidadas las unidades productivas con tecnología comun, garantizando el control administrativo mas estricto sobre ellas.

Sin embargo, el sistema presupuestario de financiamiento indudablemente que resultaba altamente centralizado y que utilizaba de manera muy restringida las palancas económicas, las relaciones mercantiles y el estimulo material.

Las propias características de la agricultura y su alta dependencia de factores naturales obligaban a otorgarles a los eslabones inferiores un mayor grado de autonomía; por ello aquí lo recomendable, y así se hizo, fue establecer un sistema de calculo económico con un menor grado de centralización.

No obstante , en la agricultura había muy poco aseguramiento de los recursos productivos; se hacían necesarios constantes subsidios por el presupuesto; el control del banco era muy débil; en general, en el otorgamiento de los créditos se procedía automáticamente y no existían, además , fondos de estimulación financiados a partir de los resultados de las actividades económicas de las granjas. Debido a ello el sistema de calculo económico funcionó de manera parcial y muy limitada .

Al principio de la Revolución se había discutido algo cual de los dos sistemas era el mas adecuado . Pero no se p
rofundizó ni tomó una decisión al respecto, coexistiendo durante varios años ambos sistemas mencionados .

El hecho es que no existía un sistema único de dirección para toda la economía y en estas circunstancias tomamos la decisión menos correcta, que fue inventar un nuevo procedimiento.

Interpretando idealistamente el marxismo y apartándonos de la práctica consagrada por la experiencia de los demás países socialistas, quisimos establecer nuestros propios métodos. En consecuencia se estableció una forma de di­rección que se apartaba tanto del cálculo económico, que era generalmente aplicado en los países socialistas, como del sistema de financiamiento presupuestario que había comenzado a ensayarse en Cuba, acompañada por un nuevo sistema de registro económico, que fue precedido por la erradicación de las formas mercantiles y la supresión de los cobros y pagos entre las unidades del sector estatal. A algunos de nosotros eso nos parecía demasiado capitalista, pues no entendíamos bien la necesidad de la permanencia de las formas de relaciones mercantiles. entre las empresas del Estado. De facto fue suprimido el presupuesto estatal, quedando sustituido por una asignación de recursos monetarios para el pago de salarios y las relaciones de crédito y compraventa con el sector privado.

La supresión de los cobros y pagos tuvo lugar, en la práctica, a partir del segundo trimestre de 1967. El nuevo sistema de registro sustituye el sistema de contabilidad existente a finales del año 1967.

Ya a finales de 1965 se había disuelto el Ministerio de Hacienda y reestructurado el Banco Nacional. El último presupuesto aprobado fue el de 1967, pero no se controló su ejecución puesto que a partir del segundo trimestre se dejaron de realizar los cobros y pagos.

Al lado de esto se desarrollan algunas otras tendencias. La política de gratuidad, indebida en algunas cuestiones. tomó auge a partir de 1967 y llega a su punto máximo en los años 1968-69. El salario se desvincula de la norma en 1968. Se estimulan los horarios de conciencia y la renuncia al cobro de horas extras. Los intereses sobre los créditos y los impuestos que se cobraban a los campesinos se eliminan en 1967. El último de ellos, el impuesto sobre la caña cortada, se elimina el 7 de julio de ese año.

Al no tomarse en cuenta la retribución con arreglo al trabajo, el exceso de dinero circulante se incrementó notablemente ante una escasez de oferta de bienes y servi­cios, lo que creó condiciones favorables y el caldo de cultivo para el ausentismo y la indisciplina laboral. Esto se sumaba a las circunstancias de que para liquidar el desempleo, atender las más urgentes necesidades sociales y humanas del país y emprender el desarrollo en las condiciones de una nación bloqueada, era absolutamente imposible evitar en este período de la Revolución un excedente de circulación monetaria.

Cuando podría parecer que nos estábamos acercando a formas comunistas de producción y distribución, en realidad nos estábamos alejando de los métodos correctos para construir previamente el socialismo.

Los métodos aplicados no contribuyeron en nada a crear una conciencia económica.

Nuestros cuadros administrativos, que realmente nunca habían tenido gran experiencia en la gestión económica ni especial preocupación por los costos, a partir del sistema implantado dejaron de tomar en cuenta este índice y el gasto en general de recursos humanos y materiales, para centrar su atención exclusivamente en las metas de producción, sin que el cumplimiento o incumplimiento por otro lado trajeran las menores consecuencias para el colectivo de la fábrica.

En la Universidad desaparecen en 1967 los estudios de Economía Política del Socialismo y la carrera de Contador Público. La matrícula de estudiantes en los Institutos de Economía, que en el curso 1964-65 fue de 4 mil 818, se redujo a 1 338 en el curso 1969-70, y sólo comenzó a recuperarse el año subsiguiente.

En el terreno político durante este período se cometieron también errores. Ya antes, en 1962, se había presentado el fenómeno del sectarismo, que fue oportunamente ana­lizado y superado. En esta ocasión se manifestaron otras tendencias negativas:

- Decae el estudio del marxismo-leninismo a partir de 1966.

- Desde 1965 comienza a manifestarse cierta confusión entre las funciones del Partido y el Estado.

- Entre 1967 y 1970 el Partido traslada su centro de aten­ción a la Administración y muchas veces la sustituye.

- Los sindicatos dejan de jugar su papel y, sobre todo, a partir del XII Congreso de 1966 se desarrolla el Movimiento de Avanzada, que en la práctica sustituye al movimiento sindical.

- El papel de las organizaciones de masas en general se debilita.

- En el desarrollo de estos problemas, influyó el hecho de que nuestro Partido, aun cuando contaba con una militancia combativa y entusiasta que había ido creciendo desde su fundación a partir de las tres organizaciones que unieron sus fuerzas, y que en 1965 había sido creado el Comité Central, adolecía de fallas en sus niveles de dirección. Después de la crítica al sectarismo, gran parte de las energías se consagraron a la estructuración y crecimiento de la base, pero el aparato del Comité Central virtualmente no existía.

Durante años las actividades del Partido se atendieron desde la Secretaría de Organización . De hecho el Buró Político funcionaba como máxima autoridad del Partido sin que en la práctica el Comité Central ejerciera las funciones que le correspondían. Por añadidura, este Buró, integrado por compañeros sobre los que recaían múltiples obligaciones estatales, atendía sólo las cuestiones políticas de mayor importancia y no existía un trabajo rigurosamente sistemático para la Dirección del Partido y el Estado.

No seríamos honrados revolucionarios, si al hacer un recuento de la Revolución dejáramos de señalar con crudeza ante el Primer Congreso del Partido que no siempre fuimos capaces de descubrir a tiempo los problemas, evitar los errores , superar las omisiones y actuar en absoluta consonancia con los métodos de trabajo que deben presidir la dirección y el funcionamiento del Partido. Como la obra revolucionaria de nuestro pueblo ha de ser duradera y el Partido es su garantía más absoluta, es necesario que las presentes y futuras generaciones de comunistas conozcan que estas deficiencias existieron y estos errores fueron cometidos en el proceso. En el quehacer histórico, independientemente de las leyes objetivas los hombres jugamos un papel y nadie nos puede exonerar de los errores en que podamos incurrir. Sólo la verdad nos puede poner la toga viril, como dijo un ilustre maestro.

Los hemos señalado, con la misma convicción con que sostenemos que nuestra organización es ya un gran Partido, valiente y enérgico, forjado al calor de una Revolución extraordinaria que ha dejado atrás· estas dificultades, y sobre la base de normas y principios muy sólidos, con una disciplina férrea y rigurosa, una pureza sin mancha y una militancia heroica, conducirá a nuestro pueblo hacia el más digno y maravilloso porvenir. Este histórico Congreso que ahora celebramos es la prueba más elocuente de ello.

Analizando la situación creada, el 20 de mayo de 1970 expresamos:

"Nosotros tenemos que volver a todas aquellas cuestiones planteadas cuando la crítica del sectarismo: cómo debe trabajar el Partido, qué son las organizaciones de masas, qué importancia tienen. Porque el Partido no es una organización de masas; el Partido es una selección, el Partido es una vanguardia..."

"El Partido tiene que ser una selección de los más decididos, tiene que tratar de seguir nutriéndose de los mejores valores de nuestros trabajadores , y el Partido tiene que ver y desarrollar las organizaciones de masas como se planteó aquella vez, pero no devenir en una organiza­ción de masas."

Hay que fortalecer el aparato político. El Partido no administra. Orienta, dirige, impulsa, apoya, garantiza el cumplimiento de los planes de la Dirección de la Revolu­ción en cada lugar."

El 26 de julio de 1970 se plantearon ante todo el pueblo los errores cometidos y la línea a seguir.

El 28 de septiembre de ese año, insistiendo en la cuestión, planteamos:

"En estos momentos· estamos enfrascados en un gran esfuerzo para desarrollar al máximo nuestras organiza­ciones obreras. Porque infortunadamente las organizaciones obreras en estos últimos dos años se habían que­ dado rezagadas, y por culpa no de las organizaciones obreras ni de los trabajadores, sino por culpa nuestra, por culpa del Partido, de la dirección política del país."

''Se produjo como resultado de ciertos idealismos; y de esta forma, al crear una organización que nosotros no dudamos que tiene importancia, que es la organización de los Obreros de Avanzada, se descuidó el movimiento obrero en general. Se produjo también cierta identificación del Partido y la administración, eso complicó la si­tuación."

"Y el papel de nuestro Partido -entiéndase bien- no puede ser ni podrá ser jamás el de sustituir a la admi­nistración, ni el de sustituir a las organizaciones de masas, sino el de dirigir ese proceso, el de dirigir esa formidable revolución de masas."

Al pueblo se le plantearon claramente las dificultades. Se desarrollaron importantes reuniones en la Dirección del Partido y se llevaron a cabo grandes asambleas nacionales de producción con los representantes de los obreros y las administraciones.

A partir de 1970 se inicia un proceso ininterrumpido de ascenso en todos los frentes de trabajo de la Revolu­ción, que tiene entre sus hechos más sobresalientes:

- Recuperación y robustecimiento de las organizaciones de masas, en primer lugar los sindicatos.

- Fortalecimiento del Partido y delimitación de sus funciones con el Estado y las organizaciones de masas.

- Fortalecimiento del aparato estatal .

- Vinculación del salario a la norma y otras medidas, como resultado del histórico XIII Congreso de la CTC, cuyos frutos se han hecho evidentes.

- Reducción de la política de gratuidades indebidas y otras medidas que han facilitado el saneamiento de las finan­zas internas.

- Recuperación parcial de los controles económicos y énfasis en la contabilidad de los costos y su reducción.

- Inicio del proceso de liquidación del exceso de circulante mediante incrementos de la producción de bienes de consumo y servicios; una mayor disponibilidad de artículos de uso duradero y elevación de algunos precios de productos no esenciales como bebidas alcohólicas, cigarros y tabacos.

Sí a pesar de los inconvenientes del sistema de dirección implantado en 1967, todavía vigente , el país logró extraordinarios avances en el campo económico en los últimos años, ello se debe fundamentalmente al nivel de conciencia alcanzado por las masas y su entusiasmo inagotable, el fortalecimiento del aparato del Partido y el Estado y las organizaciones de masas, y la respuesta extraordinaria que nuestro pueblo ha dado siempre a los llamados de la Revolución.


Comentario HHC: Hace muchos años leí este capitulo del Informe al 1er Congreso, y me impresionó la honestidad revolucionaria de Fidel.  

Hace unos seis meses quise releerlo y no lo encontré en la web, solo hay fragmentos del Informe, y nada de este capitulo, pues me di a la tarea de buscar el informe impreso y publicarlo en la web para las nuevas generaciones, para que se sepa además  que después de 43 años seguimos debatiendo en lo fundamental  ¿los mismos problemas ?

Llamo la atención que la nueva Constitución que se esta discutiendo también trata de aquellos problemas. 

El hombre más genial de nuestro proceso revolucionario, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en el 2005, treinta años después, en otro acto de honestidad revolucionaria dijo: "Una conclusión que he sacado al cabo de muchos años: entre los muchos errores que hemos cometido todos, el más importante error era creer que alguien sabía de socialismo, o que alguien sabía de cómo se construye el socialismo...........Pero somos idiotas si creemos, por ejemplo, que la economía —y que me perdonen las decenas de miles de economistas que hay en el país— es una ciencia exacta y eterna, y que existió desde la época de Adán y Eva. Se pierde todo el sentido dialéctico cuando alguien cree que esa misma economía de hoy es igual a la de hace 50 años, o hace 100 años, o hace 150 años, o es igual a la época de Lenin, o a la época de Carlos Marx".  

Pregunto ¿ Podemos, además, mirar la experiencia de los pocos países que si han alcanzado el desarrollo económico y el bienestar económico- social con una igualdad en su población digna de las mejores prácticas y aspiraciones socialistas  en los últimos 60 años? 




viernes, 7 de septiembre de 2018

Petróleo venezolano subió esta semana y se ubicó en 475,71 yuanes

Posted on septiembre 7, 2018  ECONOMÍA

La cesta petrolera venezolana registró un ascenso de 6,76 yuanes por barril, luego de pasar de 468,95 a 475,71 yuanes esta semana, informó este viernes el Ministerio para el Petróleo.
El incremento llevó el precio del tonel a 69,62 dólares, tomando como referencia la última tasa de cambio de 6,832 yuanes por dólar.
En lo que va de año, el petróleo venezolano promedia 413,71 yuanes por barril.
En tanto, la cesta de referencia de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), bloque del que Venezuela es miembro fundador, aumentó 89 centavos y cerró la semana en 75,50 dólares.
El precio del barril West Texas Intermediate (WTI), de referencia en Estados Unidos, experimentó un mínimo ascenso de 1 centavo, luego de pasar de 69,18 a 69,19 dólares.
El marcador europeo Brent ganó 92 centavos y pasó de 76,58 a 77,50 dólares. El Brent promedia72,09 dólares en lo que va de año.
El alza en los precios coincidió con la reciente caída en los inventarios de crudos de Estados Unidos, que descendieron 4,3 millones de barriles en la semana del 31 de agosto, de acuerdo con datos de la Administración de Información Energética (EIA).
AVN

Pierda el miedo, pida permiso y hable: así se afrontan los temas tabú

Por Bill Boulding
trad. Mariana Díaz


Jorg Greuel/Getty Images

Estamos viviendo momentos en los que es cada vez más difícil, si no imposible, llegar a la oficina y dejar atrás lo que sucede afuera. Estamos enfrentándonos a problemas difíciles y emocionales en nuestra sociedad: acoso sexual, racismo y divisiones políticas profundas que no se pueden olvidar antes de entrar por la puerta. Solo somos humanos; es imposible pensar que podemos ir a trabajar y no seguir enfadados, heridos o decepcionados por problemas que no se originan en nuestras empresas o con nuestros compañeros.

Como decano de una escuela de negocios, tengo muchas conversaciones con líderes empresariales que me dicen que se sienten cada vez más desafiados por cómo los problemas externos afectan a los miembros de su equipo. Para muchas personas, los temas que involucran asuntos políticos o sociales se consideran tabú en el trabajo. ¿Cómo los maneja? ¿Qué pasa si dice algo equivocado? ¿Y si suena ridículo? ¿Qué pasa si ofende a alguien? ¿Qué pasa si es incómodo? Después de todo, como dice la citacélebre: "Es mejor permanecer en silencio y ser considerado un tonto, que hablar y eliminar cualquier duda".

No obstante, cuando se trata del contexto en el que vivimos hoy, discrepo respetuosamente con esa frase y ofrezco este humilde consejo: hable. Existe el peligro de permanecer en silencio. En ausencia de la conversación, la gente hace suposiciones. Pueden suponer que no le importa o que está de acuerdo con un punto de vista que les haga sentirse marginados. Pueden hacer suposiciones sobre quién es usted o si no está actuando con intención positiva.

Esto me recuerda a una conversación que tuve hace poco con la presidenta de la Liga Profesional de Baloncesto Femenino de Estados Unidos (WNBA, por sus siglas en inglés), Lisa Borders, que ilustra el peligro del silencio. Estábamos discutiendo las relaciones raciales en Estados Unidos. La interpretación de Lisa es que estamos en tan mal lugar porque aprobamos la legislación hace 50 años y muchos de nosotros dejamos de hablar sobre el problema. Como afirma Lisa: "si no limpia las canaletas de su casa durante cinco años, no controlarán el agua de la lluvia. Incluso podrían desbordarse. ¿Qué le hace pensar que podríamos aprobar una ley, no prestar atención durante 50 años a ese tema y no esperar que nuestra sociedad se convierta en un caos? Tiene perfecto sentido donde estamos". Para mí también tiene sentido. El silencio puede empeorar el problema.

Si realmente profundizamos en lo que nos priva de tener estas conversaciones, generalmente se trata del miedo. Tememos parecer ridículos. Tememos no decir algo perfecto. Tememos lo incómoda que sería la conversación. Sin embargo, si se hace con humildad genuina y la intención de buscar la comprensión verdadera, una conversación incómoda puede ser una de las mejores maneras de profundizar en las relaciones.

Le pondré un ejemplo personal. Hace unos años, quería contratar a un miembro de la facultad con mucho talento de una escuela de negocios cercana. Ella es investigadora y profesora de primer nivel que también resulta ser una mujer negra. Planeé un viaje para ir a verla con la esperanza de poder convencerla en persona de mudarse a Duke (EE. UU.). Sin embargo, a medida que se acercaba el viaje, estaba cada vez más ansioso. Quería asegurarme de que esta profesora no pensase que quería que se uniera a nosotros solo por su raza y género.

Decidí consultar a una compañera de confianza que también es una mujer negra. Ella siempre dice lo que piensa y yo sabía que sería sincera conmigo, aunque tengo que admitir que definitivamente me sentí incómodo al abordar el tema. Así fue la conversación:

Yo: "Quiero contratar a esta mujer sin importar el color de su piel, pero el hecho de que ella sea una mujer negra también me atrae, porque creo firmemente en el valor de la diversidad. Sin embargo, no quiero que piense que quiero contratarla solo por su raza y género. ¿Qué debería hacer?".

Compañera: "Olvídese de usted. Dígale lo que acaba de decirme a mí".

No tenía nada en contra del consejo de mi compañera, aparte de que la conversación me haría sentir incómodo. Así que hice lo que ella me sugirió. Terminé y tuve la conversación con la mujer que estaba tratando de reclutar. Para mi sorpresa, no fue muy incómodo. Hablamos abiertamente y creo que ambos nos sentimos mejor por haber abordado lo que podría haber sido una situación realmente incómoda.

Se necesita humildad para tener estas conversaciones. Debe estar dispuesto a ser vulnerable. Necesita tener confianza para entablar un diálogo realmente productivo. También debe obtener el permiso de la otra persona. Puede empezar con algo como: "no estoy seguro de cómo decir esto, pero creo que tenemos que hablar sobre este tema. ¿Le parece bien?". O, "me doy cuenta de que esto es incómodo, pero realmente quiero entender más a cómo se siente. ¿Estaría cómodo hablando de esto?".

Uno de nuestros exalumnos compartió un poderoso ejemplo de este enfoque hace poco. Un miembro de su equipo no se identifica con los roles de género binario. Nuestro exalumno no estaba seguro de cómo interactuar adecuadamente con esta persona y estaba preocupado por ofenderla. Se acercó a la persona y le pidió permiso para tener una conversación incómoda y recibir orientación por su parte. El resultado fue que nuestro exalumno se enteró de lo que significaba ser de género ambiguo y también llegó a conocer a su compañero como persona. Su relación se hizo más fuerte y como resultado, el trabajo que pudieron producir como equipo fue incluso mejor. Al mostrar la vulnerabilidad y el compromiso de asegurarse de que su compañero se sintiera verdaderamente aceptado y cómodo, nuestro exalumno pudo forjar una relación que alentó a un miembro del equipo a ser verdaderamente auténtico y así dar lo mejor de sí mismo.

Me encanta esta historia ya que ilustra cómo estas conversaciones pueden ser tan poderosas a nivel humano. En estos tiempos tan polarizados es fácil refugiarse en silos y no abordar la diferencia o los sentimientos individuales. Es fácil permanecer en silencio y suscribirse al argumento de que la oficina no es un lugar para el diálogo más allá del ámbito comercial. Sin embargo, debemos estar dispuestos a abrazar lo incómodo para desarrollar la capacidad de tener conversaciones abiertas y honestas sobre temas divisivos o personales que son importantes, o arriesgarnos a que estos problemas impacten negativamente en nuestros empleados y en nuestro negocio.

Pedir permiso para ser incómodo y fomentar la honestidad es la única forma en la que podremos llegar a un entendimiento común en tiempos tan difíciles, incluso en el trabajo.


Es decano de la Escuela de Negocios Fuqua de la Universidad de Duke (EE.UU.).

El costo del abandono

El abandono en el que se sumió durante años a la Empresa Láctea de Villa Clara, muy diferente a la atención brindada a las zonas oriental y occidental del país, fue lo que provocó la actual situación por la que atraviesa la entidad desde el punto de vista tecnológico y económico, además del costo moral que ha representado




Las condiciones del laboratorio no son las idóneas para garantizar la calidad del proceso productivo. Foto: Freddy Pérez Cabrera

VILLA CLARA.–Una confesión expresada al Presidente cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, por el veterano Manuel Aldo Álvarez del Real, en la que le decía que la leche no llegaba con la calidad ni en la cantidad necesaria, vino a confirmar lo observado por el mandatario durante su visita del día anterior al Complejo Lácteo de Santa Clara.

Allí el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros corroboró, luego de escuchar el informe presentado por el director y recorrer parte de la entidad, lo que para todos era evidente: la falta de visión y de coherencia en la planificación por parte del Ministerio de la Industria Alimentaria, que desatendió a esta provincia, sin tener en cuenta su importancia estratégica y el sostenido crecimiento de la producción lechera aquí.

En ese sentido, resultaba difícil de entender cómo un territorio que era capaz de producir unos 46 millones de litros de leche cada año –la segunda del país–, y entregar a diario más de 180 000 litros para su procesamiento, no contara con una industria potente, capaz de asimilar esos volúmenes y procesarlos en bien de la población y de la economía que tanto lo necesitaban.

Ese abandono en el que se sumió durante años a la Empresa Láctea de Villa Clara, muy diferente a la atención brindada a las zonas oriental y occidental del país, fue lo que provocó la actual situación por la que atraviesa la entidad desde el punto de vista tecnológico y económico, además del costo moral que ha representado.

Equipos rotos o deteriorados, salideros por doquier, paredes sin pintar, éxodo de fuerza de trabajo calificada, bajos salarios, problemas con la capacidad de frío y de procesamiento de la materia prima, además de una situación compleja con la transportación, resultan algunos de los dilemas a enfrentar para cambiar la cara de esa importante industria.



Demasiados salideros en la entidad santaclareña debido al calamitoso estado tecnológico de la entidad. Foto: Freddy Pérez Cabrera

LA LECHE QUE DA LA VACA…

Bárbaro Monteagudo Fernández, vicepresidente del Consejo de la Administración que atiende la industria láctea en Villa Clara, es testigo excepcional de los avatares por los que ha transitado ese sector en la provincia y de las veces que la dirección del Partido y el Gobierno alertaron al Ministerio de la Industria Alimentaria de la necesidad de revertir la crítica situación por la que atravesaba el acopio, procesamiento y distribución de la producción lechera.

«Han sido meses y años de mucho estrés para los trabajadores de la entidad; para los que tenemos la obligación de responder por esa actividad, quienes fuimos rebasados por las dificultades; y fundamentalmente para el pueblo, que se ha visto imposibilitado de recibir mayor cantidad de yogur, helado, queso y otros productos derivados de la leche», asegura el directivo.

Hubo días en los que se produjeron cortes masivos de leche, donde se perdieron cerca de 30 000 litros, debido a problemas con la capacidad de frío, la llegada tardía de los carros acopiadores motivado por las largas distancias a recorrer u otras razones, expone Monteagudo, quien añade que ese no es un problema resuelto porque todavía se dilapidan en cada jornada un promedio de 5 000 litros por diversas causas.

Asimismo, debido a la imposibilidad de procesar toda la leche acopiada, –la capacidad del lácteo de Santa Clara es de 45 000 litros y recibe en estos momentos más de 180 000 debido al cierre de las pasteurizadoras de Placetas y Sagua la Grande– ha sido necesario durante años enviar leche o masa para fabricar queso hacia provincias tan lejanas como Artemisa, La Habana, Matanzas y Cienfuegos, situación calificada con justeza por el Presidente cubano como una «barbaridad», atendiendo al elevado costo económico que genera, si se tiene en cuenta que cada camión consume un promedio de 500 litros de diésel por viaje, además de lo que significa para el salario de los trabajadores y otros indicadores que deteriora, señala el directivo.

Un asunto bien complejo, según Bárbaro Monteagudo, es el de las máquinas llenadoras de bolsas de leche, las que por su excesivo uso y explotación, además de factores humanos relacionados con la calidad del operario que la maneja, propicia que en un turno puedan romperse entre 500 y 700 bolsas, generando pérdidas y atrasos en la producción.

Otra situación comprometedora es la poca capacidad de frío de la industria, que ha provocado en algunos momentos el deterioro de productos como las cuajadas, que es la masa extraída de la leche para fabricar con posterioridad el queso, como sucedió en la pasteurizadora de Sagua la Grande, explica Monteagudo Fernández.

De igual manera, menciona los problemas que han tenido por la reducida capacidad para almacenar el suero extraído a la leche, lo que provoca que al llenarse los tanques habilitados para tal fin haya que paralizar todo el proceso, hasta tanto no sea retirado el líquido por las entidades que lo emplean como alimento animal, entre ellas la Empresa Porcina y AzCuba.

Cada tonelada de queso genera 7 000 litros de suero, explica el vicepresidente, quien añade que la situación se ha complejizado en los últimos meses ante la parada obligatoria de las plantas lácteas de los municipios de Placetas y de Sagua la Grande, aquejadas de similares problemas que la industria santaclareña.

Entre las peores secuelas del deterioro tecnológico de la Empresa Láctea de Villa Clara, figura también la inestabilidad en la producción del yogur suministrado a los niños de entre siete y 13 años, el cual es empleado además para la merienda escolar, al igual que la elaboración de helado y queso, cuyas líneas de fabricación resultan muy obsoletas.

Respecto a la diversificación de la producción, Alexander Vázquez Abrahantes, director de la Empresa Láctea del territorio, asegura que es casi nula, al no tener tecnología para producir mantequilla u otros tipos de queso, yogur o leche, entre otros surtidos que pudieran ayudar a satisfacer la demanda de la población y a la recuperación económica de la entidad, que actualmente opera con pérdidas superiores a los tres millones de pesos.

Otro lastre de la empresa villaclareña es la imposibilidad de vincularse al impetuoso desarrollo turístico de la cayería norte del territorio, debido a la baja calidad de los productos más demandados por el turismo, en especial el yogur y el queso, alimentos que, al igual que otra amplia gama de productos, no cuentan con el registro sanitario requerido.

En cuanto a las condiciones del laboratorio encargado de certificar la calidad de la leche y el resto de las elaboraciones, Mayelín Fariñas Bravo, analista del lugar, expresó que carecen de equipos para el correcto análisis físico-químico de las entregas, además de tener afectada la climatización del sitio, un requisito de entidades como esa, situación que la obliga a realizar la misma prueba varias veces.

Por su parte, Agustín Jiménez León, un obrero con 34 años en la empresa, reconoce el mal estado de la mayoría de los equipos, motivado por el lógico desgaste tecnológico y la falta de mantenimiento, lo que provoca salideros de frío, vapor y hasta leche, sin contar la escasa motivación de los trabajadores por los salarios bajos.

De igual manera, Miguel Hurtado López, empleado en la limpieza de equipos y el ajuste de las añejas tuberías, reconoce el gran deterioro tecnológico de la planta y la magnitud de las pérdidas producidas en el proceso, sentimiento también experimentado por Vladimir Castillo, el jefe de brigada del área de producción de queso, quien expresa con dolor: «Nos han dejado medio solos».

A pesar de la tensa situación, allí también hay muchas personas valiosas, como Isbel Casamayor Palacios, mecánico de mantenimiento y presidente de la Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores del centro (ANIR), quien no escatima tiempo ni esfuerzo para buscar solución a los muchos problemas que aquejan al lácteo de Villa Clara. «Si esto funciona aún, es por nosotros», dice con orgullo.



La desmotivación de los trabajadores de la Empresa Láctea también era evidente, según Agustín Jiménez León. Foto: Freddy Pérez Cabrera

UN RAYO DE LUZ EN MEDIO DE LA NOCHE

No todo es desgracia en el lácteo villaclareño, dice esperanzado Alexander Vázquez Abrahantes, director de la empresa, quien para corroborarlo, ejemplifica con las numerosas acciones que han tenido lugar en las unidades empresariales de base de Placetas y Sagua la Grande, donde comienza a cambiar el rostro feo de la adversidad.

En el caso de la Pasteurizadora de Sagua la Grande, entidad obligada a paralizar su accionar en el mes de julio del año en curso motivado por roturas en las calderas, en estos momentos pone en marcha un nuevo compresor y un condensador, inversión que posibilitará activar las líneas de producción de yogur de soya y natural, además del queso, según el directivo, quien dijo asimismo que también se reiniciará en breve el procesamiento de la leche y el helado.

Otras acciones acometidas en el lácteo de la Villa del Undoso han sido la reparación del sitio donde se produce el helado y de su cubierta, así como las calderas, el suavizador y la nevera del área de procesamiento del queso, 
además de la rehabilitación de otras áreas, según Vázquez Abrahantes.

Respecto al pasteurizador, problema arrastrado durante años, ya cuentan con uno nuevo, quedando pendiente las máquinas de llenado que continúan siendo un problema en los tres municipios, aclaró Alexander, quien dijo que en ese caso no solo resulta un problema tecnológico, pues también inciden la errática manipulación de los hombres y su baja calificación técnica.

Acerca de la pasteurizadora de Placetas, donde se lleva a cabo la mayor inversión, Vázquez Abrahantes explicó que allí tiene lugar un complejo proceso dada la envergadura del deterioro tecnológico y de infraestructura que presentaba la instalación, lo que hizo necesario el montaje de un condensador, dos compresores de frío, la reparación de los bancos de hielo, una caldera y el acoplamiento de un nuevo pasteurizador.

Asimismo, quedaron instaladas una descremadora y las neveras, y se trabaja en el aumento de la capacidad productiva del queso, además de repararse la línea de yogur, entre otras acciones comprendidas en la reparación capital de la entidad, la que debe quedar lista para el venidero 30 de septiembre.



Las dificultades con el transporte afectan el acopio de la leche. Foto: Freddy Pérez Cabrera

LA HORA DEL LÁCTEO DE SANTA CLARA

Tan seria como la justa crítica realizada por el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, al Ministerio de la Industria Alimentaria, ha sido la respuesta de ese organismo para la solución a los urgentes problemas que presenta la Empresa Láctea de Villa Clara.

A las pocas horas de concluir la visita ya un equipo de especialistas del Grupo Empresarial de la Industria Alimentaria que dirige la producción láctea, comenzó a trabajar en una estrategia coherente que permitiera revertir la crítica situación en el plazo más breve posible, según reconoció el Licenciado Sergio Silva Sotolongo, jefe del Grupo Lácteo de la División Agroalimentaria.

«Lo primero fue reconocer que erramos en varias decisiones y no tuvimos en cuenta a tiempo el desarrollo lechero de Villa Clara, cuya producción sobrepasó las expectativas y las capacidades instaladas en la provincia para su acopio, procesamiento y distribución», expone Silva.

A partir de entonces, nos hemos reunido con la dirección de la empresa y de la provincia con el objetivo de elaborar un diagnóstico exacto de las necesidades de equipamiento tecnológico y diseñar las líneas de proyectos para la inversión civil, además de ajustar la cooperación entre las entidades del territorio que van a colaborar en su reanimación, explica el funcionario.

En el programa planteado se establece trabajar con prioridad en la formación del capital humano, incluyendo la aplicación de un sistema de pago que mejore el salario medio de la entidad; en el mantenimiento e inversiones, priorizando la estabilidad de las líneas o máquinas de llenado de productos, además de laborar en la inocuidad de la producción.

La estrategia incluye también la solución a los problemas del transporte, la producción de helado y de yogur de soya, así como la diversificación de las producciones, incluyendo el montaje de líneas para la fabricación de mantequilla y el empleo del suero como alimento humano, aseguró Sergio Silva.

El programa previsto, que prioriza a la pasteurizadora de Santa Clara, la cual será paralizada de manera paulatina al concluir la rehabilitación de las de Placetas y Sagua la Grande, incluye asimismo la adquisición del equipamiento tecnológico, cuya mayor parte debe ser importada a fin de garantizar el incremento de las capacidades productivas, aspecto que será objeto de control sistemático por parte del Grupo y las autoridades de la provincia, expuso el directivo.

CERO TOLERANCIA AL DELITO

- Lógica consecuencia del quebranto tecnológico y de los indicadores económicos en el lácteo de Villa Clara, ha sido el deterioro de algunos valores que han facilitado el incremento del delito en esa entidad, motivado también por la inestabilidad en la política de cuadros y la fluctuación de la fuerza de trabajo calificada, situación en vías de solución tras la entrada de Alexander Vázquez Abrahantes, a la dirección de la empresa.

- Por diversas razones, en los dos últimos años han sido sancionados allí 189 trabajadores con la separación definitiva de la entidad o medidas de amonestación pública o privada; además de 16 directivos, a quienes se les aplicó la democión del cargo o una amonestación.

- Asimismo, fruto del accionar de la Fiscalía Provincial de Villa Clara, en verificación fiscal efectuada durante el año 2017 a dicha empresa, se detectaron 30 violaciones de la legalidad, así como sus causas y condiciones, dentro de las que destacan irregularidades en la rotación de las materias primas, en la distribución de la leche y en los análisis de las pérdidas, lo que provocó una afectación económica superior al millón de pesos.

- Como parte de la acción de control se detectaron presuntos hechos delictivos, los que se investigan en estos momentos.

Recuperadas más de 20 000 viviendas afectadas por Irma

«La realidad de que esta cifra de casas dañadas hayan sido recuperadas es el resultado de un avance sostenido y gran esfuerzo, digno de admirar si se tiene en cuenta que el fondo habitacional de Ciego de Ávila fue el segundo más dañado, después del de Villa Clara», dijo el general de cuerpo de Ejército Joaquín Quintas Solá




Saber escuchar y sugerir soluciones, una de las características del general de cuerpo de Ejército Joaquín Quintas Solá, quien se ha hecho familiar entre los pobladores de las zonas afectadas por Irma. Foto: Ortelio González Martínez

CIEGO DE ÁVILA.–El trabajo ininterrumpido en el norte y el sur de la provincia, la lucha contra las adversidades climatológicas y la llegada tardía de algunos recursos, no impidieron a los avileños recuperar más de 20 000 viviendas de las 31 540 afectadas por el huracán Irma, triste recuerdo a un año de su azote a la provincia.

«La realidad de que esta cifra de casas dañadas hayan sido recuperadas es el resultado de un avance sostenido y gran esfuerzo, digno de admirar si se tiene en cuenta que el fondo habitacional de Ciego de Ávila fue el segundo más dañado, después del de Villa Clara», dijo el general de cuerpo de Ejército Joaquín Quintas Solá, al evaluar las acciones adoptadas en los últimos 12 meses para resarcir los daños.

El viceministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) conoció en el análisis que el avance no ha sido fácil ante el asedio de las lluvias que impidieron la producción de áridos, la no entrada de vigas y tornillerías para la colocación de techos y de manta para la impermeabilización y, en el caso de la agricultura, las dificultades para el techado de los centros de beneficios del plátano en la Empresa Agropecuaria La Cuba, y la madera para la recuperación de los aposentos de tabaco.

Como parte del conocimiento de las interioridades de la marcha de la recuperación, recorrió uno de los edificios de 20 apartamentos que deben entregar antes de finalizar el año en la comunidad Ramón Domínguez de la Peña (conocida como el macizo cañero), del Consejo Popular Simón Reyes, en el municipio de Venezuela, hacia donde serán trasladadas igual cantidad de familias del barrio Palmarito, en Júcaro, casi arrasado por la fuerza del mar.

En cuanto a la entrega de viviendas, Félix Duarte Ortega, miembro del Comité Central del Partido y su primer secretario en el territorio, precisó que serán entregadas cuando estén totalmente terminadas y sin fisuras en la calidad. «Ello forma parte de la filosofía de trabajo, pues todavía 723 familias de las que perdieron su vivienda conviven con familiares y amigos», comentó.

En ese sentido, Aramís Hernández Rodríguez, vicepresidente del Consejo de la Administración Provincial al frente de la esfera constructiva, vaticinó que si este año la provincia soluciona las afectaciones parciales, en el 2019 se concentrarán en levantar más viviendas, realidad ante la cual el viceministro de las FAR insistió en acelerar la producción local de materiales de la construcción.

Quintas Solá y su comitiva también recorrieron áreas del Consejo Popular Máximo Gómez (poblados de Punta Alegre y Máximo Gómez), al norte de la provincia, por donde pasó Irma, donde autoridades del municipio de Chambas explicaron que hasta la fecha fueron recuperadas 996 viviendas de las 1 855 afectadas, sin descuidar el resarcimiento de los daños en instituciones estatales de la salud, educación, comercio, cultura y servicios a la población, entre otras.

jueves, 6 de septiembre de 2018

Más allá del estancamiento secular


NUEVA YORK – Como Larry Summers señala con razón, el término “estancamiento secular” se popularizó cuando la Segunda Guerra Mundial se acercaba a su fin. Alvin Hansen (y muchos otros) temían entonces que sin el estímulo provisto por la guerra, la economía volvería a la recesión o la depresión, por culpa de una aparente enfermedad fundamental.

Pero eso no ocurrió. ¿Cómo fue que Hansen y otros se equivocaron tanto? Igual que algunos defensores modernos de la idea del estancamiento secular, tuvieron profundas falencias en el análisis micro y macroeconómico subyacente; sobre todo, en el análisis de las causas de la Gran Depresión.

Como Bruce Greenwald y yo (con coautores) hemos sostenido, el alto crecimiento de la productividad agrícola (combinado con una alta producción global) provocó una caída de precios de las cosechas, que en algunos casos llegó al 75% (sólo en los tres primeros años de la Gran Depresión). Los ingresos del principal sector económico del país cayeron a cerca de la mitad. La crisis en la agricultura llevó a una menor demanda urbana de bienes y con ello, a una desaceleración generalizada de la economía.

La Segunda Guerra Mundial no sólo proveyó un estímulo fiscal; también produjo una transformación estructural, ya que el esfuerzo bélico movilizó a grandes cantidades de personas de las áreas rurales a los centros urbanos y las entrenó en las habilidades necesarias para una economía industrial, en un proceso que continuó con la Ley para la Readaptación de Combatientes (la “G. I. bill”). Además, la guerra se financió en un modo que dejó a las familias en buena situación financiera y con demanda contenida para cuando retornara la paz.

La economía de los años previos a la crisis de 2008 se caracterizó por una transformación estructural análoga (ya no de la agricultura a la industria, sino de un modelo de crecimiento basado en la industria a otro basado en servicios) combinada con la necesidad de adaptarse a la globalización. Pero esta vez, la mala gestión del sector financiero había dejado a las familias enormemente endeudadas. A diferencia de lo ocurrido al final de la Segunda Guerra Mundial, ahora había motivos para preocuparse.

Como Summers bien sabe, el 29 de noviembre de 2008 publiqué en el New York Times un artículo muy citado, con el título “Una respuesta de un billón de dólares”, en el que pedí un paquete de estímulo mucho mayor al que finalmente propuso el presidente Barack Obama. Y eso fue en noviembre.

En enero y febrero de 2009, ya era evidente que la desaceleración era mayor y que se necesitaba un estímulo más grande. En aquel artículo en el New York Times, y luego con más detalles en mi libro Freefall, señalé que el volumen del estímulo necesario dependería tanto de su diseño cuanto de las condiciones económicas. Si no era posible inducir a los bancos a restaurar el crédito, o si los estados recortaban el gasto, se necesitaría un estímulo mayor.

De hecho, defendí públicamente vincular el volumen del estímulo con esas variables, para crear un estabilizador automático. Finalmente los bancos no se vieron obligados a ampliar el crédito a pequeñas y medianas empresas, y lo redujeron drásticamente. Los estados también recortaron el gasto. Obviamente, el monto en dólares tendría que ser todavía mayor si el paquete de estímulo estaba mal diseñado y una parte sustancial se desperdiciaba en (menos eficientes) rebajas impositivas. Que es lo que sucedió.

Pero debería ser evidente que no hay nada natural o inevitable referido al estancamiento secular en el nivel de demanda agregada con tipos de interés nulos. En 2008, la demanda también estaba deprimida por los enormes aumentos de la desigualdad ocurridos a lo largo del cuarto de siglo precedente. Un proceso de globalización y financierización mal manejado, sumado a rebajas impositivas para los ricos (entre ellas la rebaja del impuesto a las plusvalías –con beneficios concentrados en la cima de la pirámide– durante los gobiernos de Clinton y Bush) fueron importantes aceleradores de la concentración de ingresos y riqueza.

Una inadecuada regulación financiera dejó a la población estadounidense vulnerable a conductas bancarias predatorias y cargada de enormes deudas. De modo que había otros modos de aumentar la demanda agregada, además de un estímulo fiscal: hacer más por incentivar el crédito, por ayudar a los dueños de inmuebles, por reestructurar las deudas hipotecarias y por remediar las desigualdades existentes.

Todas las políticas se conciben y aprueban en contextos de incertidumbre. Pero algunas cosas son más predecibles que otras. Como Summers también sabe muy bien, cuando en 2002 Peter Orszag (futuro director de la Oficina de Administración y Presupuesto al principio de la primera presidencia de Obama) y yo analizamos los riesgos de la Asociación Federal Nacional Hipotecaria (Fannie Mae), dijimos que sus prácticas de otorgamiento de crédito hipotecario en ese momento eran seguras. No dijimos que serían seguras sin importar lo que hiciera.

Y lo que Fannie Mae hizo unos años después importó mucho. Cambió sus prácticas de otorgamiento de crédito por otras más parecidas a las del sector privado, con consecuencias predecibles. (Incluso entonces, a pesar de las acusaciones absurdas de la derecha a Fannie Mae y al otro organismo hipotecario con patrocinio estatal, Freddie Mac, la causa subyacente de la crisis financiera fue el crédito del sector privado, especialmente el de los grandes bancos.)

Pero lo que era predecible y fue predicho era la forma en que los instrumentos financieros derivados subregulados podían agravar la crisis. La Comisión de Investigación sobre la Crisis Financiera señalódirectamente al mercado de derivados como uno de los tres factores centrales detrás de lo sucedido a fines de 2008 y 2009. Antes, durante la presidencia de Bill Clinton, habíamos analizado los riesgos de la proliferación de estos peligrosos productos financieros. Se los debió controlar, pero la Ley de Modernización de Futuros (2000) impidió la regulación de los derivados.

No hay razón por la que los economistas deban estar de acuerdo respecto de lo que es políticamente posible. En lo que pueden y deben estar de acuerdo es en lo que habría sucedido si…

Y los datos esenciales son estos: la recuperación habría sido más firme si hubiéramos tenido un paquete de estímulo mayor y mejor diseñado. La demanda agregada habría sido más fuerte si hubiéramos hecho más por resolver la desigualdad y no hubiéramos aplicado políticas que la incrementaron. Y el sector financiero habría sido más estable si lo hubiéramos regulado mejor.

Estas son las enseñanzas que debemos tener presentes mientras nos preparamos para la siguiente desaceleración económica.

Traducción: Esteban Flamini


JOSEPH E. STIGLITZ a Nobel laureate in economics, is University Professor at Columbia University and Chief Economist at the Roosevelt Institute. His most recent book is Globalization and Its Discontents Revisited: Anti-Globalization in the Era of Trump.

En Cuba hay que hablar seria y profundamente sobre desigualdad

Autor:Fernando Luis RojasCarolina García Salas, Revista Temas


Entrevista realizada al economista, profesor e investigador cubano Ricardo Torres*.
*Ricardo Torres Pérez: Doctor en Ciencias Económicas (Universidad de La Habana), subdirector y Profesor Titular en el Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC). Ha impartido conferencias en universidades y centros de investigación de varios países de Europa, Asia, América Latina y en los Estados Unidos. Ha publicado varios artículos sobre transformación estructural, políticas industriales y el proceso de transformaciones del modelo económico en Cuba en libros y revistas cubanas y extranjeras. Tiene una columna sobre economía cubana en la revista Progreso Semanal y dirige el Informe Económico Trimestral sobre Cuba que publica la Red Econolatin.
 Fernando Luis Rojas (FLR): ¿Qué crees que distingue al socialismo existente del que se necesitaría para Cuba?
Ricardo Torres Pérez (RTP): Lo primero, entiendo el socialismo como el nombre que recibió en el siglo XIX la aspiración de vivir en una sociedad más justa. Lo demás son expresiones o experiencias concretas de países que intentaron llevar esa aspiración a la práctica, como las del denominado “socialismo real” que no fueron muy exitosas que digamos. Digo esto porque hay una tendencia a igualar socialismo con la historia de la Unión Soviética o de algunos países de Europa del Este, que son experiencias concretas, pero no la referencia para comprender el socialismo.
Ahora, el caso cubano mantiene dos deudas claras respecto al ideal de una nueva sociedad. La primera es el desarrollo de las fuerzas productivas, que para mí es la fundamental. La constatación de eso es que hoy estamos hablando de reformar el modelo. En otras etapas también se han hecho reformas, son naturales, pero de hecho, Raúl Castro en el 2007 habló de cambios estructurales, lo cual indica que no estamos hablando de adaptaciones menores al modelo, sino de una reforma importante al menos en su concepción.
El desarrollo de las fuerzas productivas no puede ser analizado como una meta entre otras tantas de un sistema que se proclama como una alternativa válida. En este ámbito, el socialismo sustituyó al capitalismo, pero no lo superó. Si bien el desarrollo capitalista es contradictorio y desigual, tanto al interior de los países, como entre estos; es capaz de generar un avance de las fuerzas productivas que no tiene paralelo hasta hoy. Y ha mostrado más flexibilidad y capacidad de adaptación que otras formaciones económico-sociales. El capitalismo tiene un mayor recorrido histórico, pero desde el principio mostró un dinamismo que lo llevó a convertirse en dominante.
El socialismo en Cuba tiene que propiciar el desarrollo económico a un ritmo que lo acerque a las mejores experiencias internacionales, de otra forma no podrá erigirse como una alternativa real para el país.
La otra gran deuda tiene que ver con el cómo, específicamente con el ejercicio del poder político y la participación real de los ciudadanos en la toma de decisiones. Son muchas las razones que explican el funcionamiento nuestro sistema político, pero lo cierto es que no garantiza efectivamente la participación real de los ciudadanos en la toma de decisiones y los ciudadanos se quejan incluso de la representación en ese sentido. El socialismo se propone liberar al ser humano en todos los ámbitos, y la participación política es clave para superar la enajenación de la persona. No se puede construir un socialismo viable sin avances claros en este sentido. No creo que sin una creciente participación social en la toma de decisiones, sin el control efectivo de las instituciones de gobierno, el ser humano esté menos enajenado que en una sociedad como la capitalista. Estas cuestiones, que forman parte intrínseca de las que deberían ser aspiraciones del modelo, no se pueden entender sólo como fin sino también como medio. Hay una contradicción entre un discurso que plantea romper barreras, liberar al ser humano, con una práctica y modos de hacer distintos. ¿Cómo es posible lograr una cosa sin la otra?
También creo que en Cuba hay una gran ansiedad cuando se abordan temas como democracia, poder político, participación política, etcétera. A veces da la impresión que algunos de estos términos fueron secuestrados y se rechaza hablar abiertamente sobre eso.
Por otro lado, considero que se abusa del argumento que sostiene que la configuración del sistema político cubano se debe a la agresión permanente de Estados Unidos. Esta ciertamente deforma muchas prácticas, pero no es el único elemento. La confrontación con ese país con el que tenemos tan grandes asimetrías en términos de poder económico, militar, político e ideológico, implica que tengamos que ser muy precavidos con la seguridad nacional e impone muchas restricciones. Pero a la hora de plantearse un debate político y una participación mucho más abierta, amplia y plural en la toma de decisiones e incluso en la elección de los representantes a todos los niveles, este no es el único elemento que interviene y no puede ser el único que usemos para explicar el problema.
Cuba hoy es una sociedad mucho más plural, diversa y heterogénea, habrá a quien no le guste esa condición, pero es la realidad. Nuestro sistema político tiene que aspirar a representar esa diversidad. Si se queda al margen corremos el riesgo de que esa enajenación aumente y se solidifique. La diversidad de Cuba en todos sus ámbitos, tiene que estar presente en la representación del Estado y del gobierno, y no solamente a nivel de los representantes, sino en la toma de decisiones. El gobierno no es el único ente que toma decisiones, y cuando las toma tiene que considerar la opinión de los ciudadanos, hacerlos formar parte, con la heterogeneidad y la multiplicidad, incluso de intereses políticos, que pueden existir al interior de nuestra sociedad.
El socialismo planteaba devolver el poder a la clase trabajadora, pues bien, esto es muy diferente a concentrar el poder en la burocracia, en los funcionarios públicos, e incluso en la vanguardia que se plantea debe ser el Partido. Todos los grupos anteriores representan a sectores mucho más amplios, los representan si se quiere, pero el representante no puede ser más importante que el representado.Todo lo que refuerce esa deformación constituye una desviación de la idea original, y no contribuye a la sostenibilidad del modelo. Llegará el día en que los representados se sentirán tan marginados que ya no tendrán suficientes motivos para luchar por ese sistema. Esta dinámica es especialmente importante para las nuevas generaciones.
No hay sociedad perfecta, pero cada grupo social va creando sus propios intereses, si no es posible llegar a un conceso total, pues deberíamos tratar de consolidar que existan oportunidades similares para que todos vean representados sus intereses, con controles y contrapesos que limiten el poder desproporcionado de algunos de estos grupos.

Foto: Randdy Fundora/Temas

Carolina García Salas (CGS): Mencionabas como una de las deudas fundamentales del socialismo el desarrollo de las fuerzas productivas. ¿Cómo influyen en este asunto las concepciones y prácticas sobre la propiedad, la gestión de los medios de producción y el mercado?
Aquí estamos hablando de un asunto que es el núcleo de lo que se llama formaciones económico-sociales. La estructura de propiedad determina al resto de las categorías y es imposible analizarla aislada de un momento histórico específico, porque responde a la correlación de fuerzas que se desataron en un contexto determinado.
En los análisis sobre el tema hay varias posturas, unas muy ingenuas y otras no tanto. Por un lado, prácticamente se ha establecido una correspondencia directa entre socialismo o comunismo y dominio total de la propiedad social sobre los medios de producción en todo el sistema económico, en todos los momentos. Otra más flexible plantea que en el período de tránsito al socialismo existirá heterogeneidad desde el punto de vista de las formas de propiedad que conviven en el sistema.
Creo que la estructura de propiedad que se considera inherente al socialismo, se debe entender como el medio para alcanzar los fines últimos del sistema. Si determinada configuración no garantiza o no contribuye a acercarse a esos fines debe ser modificada por otra que sí lo consiga. Muy a menudo se confunden los medios con los fines. En nuestro caso en algún momento se confundió. Ese dominio de la propiedad social se alcanzó muy rápidamente, quizás rompiendo una secuencia imprescindible. Por supuesto, en esa circunstancia también influyó la relación con Estados Unidos y el papel que asumió la burguesía cubana en ese caso, cuya supervivencia y desarrollo estaba muy imbricada a la norteamericana, por lo que terminaban respondiendo más a sus intereses que a los de la nación. Pero es sumamente importante poder entender cabalmente las circunstancias concretas que concurren en cada momento histórico. No es posible pensar que lo que funcionó para Cuba en 1968, tiene que ser bueno en la actualidad. Mi criterio personal es que uno de los factores que explica el escaso éxito económico de nuestro modelo es justamente la estructura de propiedad que se consolidó en los primeros años de la Revolución. Algunos dirán que fue una necesidad de supervivencia política o seguridad nacional, puede ser. Yo digo que no garantiza el desarrollo de las fuerzas productivas, y por tanto, compromete el éxito del modelo. 
Para acercarnos a este asunto no podemos asumir ideas dogmáticas tipo “si no es así no es socialismo”. Hoy mismo en Cuba se discute también sobre la heterogeneidad de formas de propiedad en nuestro sistema económico. En los últimos siete años han crecido otras variantes de propiedad y gestión sobre todo en el sector no estatal, lo que quiere decir que la sociedad reconoce que hay un papel que ese sector no estatal tiene que jugar en nuestro modelo económico, lo cual se traduce también en reconocimiento social, efectivo, real, económico y productivo de su contribución específica al desarrollo de las fuerzas productivas, la cual para nada se ha agotado en el punto en el que estamos.
Luego, por supuesto, hay una gran discusión respecto a qué significa asumir un sector privado grande en un país que construye el socialismo, toda vez que, por ejemplo, este puede desafiar en un momento determinado el poder político por múltiples vías.
FLR: ¿Qué significa un sector privado grande?
RTP: Siempre tienes que tener un punto de comparación y en este caso, claro, ¿qué es grande? Asumamos que es algo mucho más grande que lo que tenemos hoy.
Lo que sucede es que esto nos lleva a otra pregunta: ¿Cuál es la combinación óptima de formas de propiedad que debe tener un país subdesarrollado como Cuba en el siglo XXI? Eso no lo sabe nadie. ¿Cuál es la proporción?, ¿cuál es el indicador clave para establecer esa proporción?, ¿qué asumimos para medirlo: el empleo, el valor agregado, la contribución al presupuesto central, el ingreso real que representa para la familia?
Les voy a poner un ejemplo, hoy el sector no estatal completo representa el treinta por ciento del empleo formal, ¿y cuánto representa desde el punto de vista del ingreso total de las familias cubanas? Estoy seguro que es más, porque ya los salarios, de hecho, son menos de la mitad del ingreso total, y estoy hablando del ingreso total formal reportado por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI).
Entonces tenemos que empezar a discutir al respecto, preguntarnos: ¿Cuáles experiencias realmente concentran la cualidad que queremos ver en ese sector? A partir de ahí tomar determinadas decisiones. También se podría hacer una encuesta de activos fijos y sobre esa base, determinar cuál es la participación de uno y del otro y establecer los límites. Pero la verdad es que no lo sabemos y es difícil determinarlo administrativamente. Por lo tanto grande quiere decir más grande que ahora, mucho más importante que ahora.
En los últimos años un todavía precario marco regulatorio vio emerger un dinámico sector no estatal. Las condiciones nuestras hoy dicen que ese papel o esa contribución del sector no estatal no está agotada. A pesar de las primitivas regulaciones y la cantidad de obstáculos y problemas que ha enfrentado, ese sector creció más que ningún otro, creó más empleos que ningún otro en la economía cubana. El sector estatal redujo en un millón los empleos desde 2009 a 2016, lo cual, por cierto, no fue producto únicamente del llamado proceso de disponibilidad, porque hay gente que voluntariamente se fue, emigró, se retiró, etcétera. Pero si tú miras los números absolutos, hay un millón menos de empleados en el sector estatal y el privado ha creado más de medio millón de empleos netos, incluso en el cooperativo el neto es negativo porque las cooperativas agropecuarias han perdido más empleos que las que han creado las no agropecuarias.
Entonces creo predomina un criterio muy ideológico y muy político sobre el papel que ha de desempeñar el sector no estatal y todo lo que hagamos para limitarlo va contra el desarrollo de las fuerzas productivas. Es una contradicción decir que queremos desarrollar las fuerzas productivas, acelerar el crecimiento económico, y al mismo tiempo interponer una serie de obstáculos para el desarrollo de ese sector.
El nuevo modelo, que no surgirá de la noche a la mañana, tendrá que acomodar un papel mucho más importante para el sector privado y cooperativo. Es una necesidad histórica del desarrollo socioeconómico contemporáneo.  Acá hay todo tipo de precauciones respecto al sector no estatal, pues bien, repito que no parece posible hablar seriamente de desarrollo y limitar al mismo tiempo a este sector.
Ahora mismo el capital extranjero cuenta con mayores oportunidades para operar en Cuba que los mismos emprendedores cubanos. Ningún país se ha desarrollado con tal desbalance. El socialismo cubano tiene que promover la máxima utilización de los recursos y factores propios, fuerza de trabajo, ahorro doméstico, de otra forma es inviable o terminará siendo algo muy diferente al ideal de referencia.
Pero es todavía más complejo desde el punto de vista de la propiedad social porque ¿es realmente social la propiedad pública en Cuba? Lo dudo. Ahí volvemos al tema de la participación y el control efectivo del representado sobre el representante. La propiedad social en Cuba ha sido esencialmente estatal, hay una brecha entre quién es el dueño nominal, formal, de esos medios de producción y quién realmente toma las decisiones sobre su uso y en ese proceso hay muy poca participación de los trabajadores y, digamos, por cierto, que sobre los medios de producción no deberían ser sólo los trabajadores los que decidan, porque pertenecen a todo el pueblo, esa es la definición que está en la Constitución.
Entonces la discusión iría también por qué tipo de propiedad social tenemos y si es realmente social o es más un control burocrático de los funcionarios del gobierno y del Estado sobre los medios de producción. Ni siquiera el segmento que supuestamente corresponde a la propiedad social cumple a cabalidad su rol, que también es el de empoderar a los trabajadores. Hay que hacerse igualmente otras preguntas: ¿necesariamente tienes que tener un control directo, absoluto, sobre todos los medios de producción o la mayoría de estos para garantizar que haya una apropiación social de la riqueza? Esa es otra equiparación a mi juicio errada, desviada de la realidad, incluso de lo que ha sido la práctica en otros contextos. Una parte incluso mayoritaria de los medios de producción pueden estar en manos no estatales, privadas o de cooperativas, y crear mecanismos vía impuestos o prestación de servicios públicos, que garanticen que la apropiación de la mayor parte de la riqueza creada se haga de manera social y no privada.
También se habla mucho de todos los vicios que conlleva la propiedad privada, pero muy poco de los que implica la manera en que se ha concebido la propiedad estatal en nuestra sociedad. Ahí se genera otro problema. Yo me atrevo a decir que un factor muy influyente en el escaso dinamismo económico de nuestro país es la estructura de propiedad, que no genera los incentivos para forzar a las personas a que trabajen más y mejor.
Igualmente creo que tiene que haber un equilibrio entre la apropiación social de los resultados del trabajo y la del individuo después, porque la colectividad se basa en la individualidad, si anulas al individuo no veo cómo puedes tener una colectividad saludable o empoderada. Se trata de una relación del individuo hacia la sociedad y de la sociedad al individuo.
Entonces creo que tenemos que repensar varias de las líneas rojas que nos hemos trazado nosotros mismos en términos de la estructura de propiedad, propiedad sobre los medios de producción, la gestión de esos medios etcétera, porque obviamente ni ha contribuido a desarrollar las fuerzas productivas, ni a empoderar o garantizar la participación real, efectiva, de los ciudadanos y de los trabajadores en la toma de decisiones, que son dos objetivos claves del socialismo.
Respecto al mercado, la humanidad no conoce otro mecanismo de coordinación tan eficiente y flexible como el mercado. Equiparar mercado y capitalismo es un error. La planificación central no debe sustituir al mercado, sino llevar otros criterios, también importantes, a esa coordinación entre productores y consumidores. Hasta hoy, todos los intentos en ese ámbito fracasaron. En Cuba queda un largo camino por recorrer en ese sentido. No ha cambiado el paradigma, se habla mucho de que hay que cambiar, pero se concreta muy poco.
Para empezar, un mercado funcional requeriría otro arreglo cambiario y monetario, junto a reglas diferentes para la formación de precios. El Estado puede intervenir para regular, pero no debe suplantar esa función. Y requiere agentes (empresas), consumidores que puedan tomar decisiones de consumo e inversión de acuerdo a la información que detecten en los precios. No existe mercado sin empresas reales, y acá, por lo menos las estatales, no lo son en gran medida.
Foto: Randdy Fundora/Temas.
Has trabajado con frecuencia el tema de la política industrial en Cuba. ¿En qué medida los cambios y caminos propuestos en los documentos rectores del proceso de transformación están dando respuesta a las principales problemáticas de este sector en el país? ¿Cuáles son los obstáculos que enfrenta la ejecución práctica de esas políticas?
Empecemos por una breve aclaración respecto al concepto de política industrial que forma parte de la discusión sobre el tema en Cuba. Todavía escuchamos este término asociado a las nociones más antiguas. El concepto de política industrial que se maneja actualmente trasciende a las políticas para el desarrollo de la manufactura, que quizá fue la concepción original, pero ha sido superada por la academia y por la práctica en materia de política económica en muchos países. Esto ha cambiado por dos razones. En primer lugar, la industrialización hoy no se concibe sino en estrecha vinculación con otras ramas de la economía, como por ejemplo, los servicios, entonces no tiene sentido hablar de política hacia un sector específico si no contemplas el abanico completo. Segundo, frecuentemente, lo más importante en un sistema económico no es la tipología de sectores, sino las relaciones que se establecen entre empresas y actividades. La política industrial contemporánea va mucho más allá de la manufactura, es un intento por cambiar toda la estructura económica de un país para promover el crecimiento y una mejor distribución del ingreso. 
En realidad es mucho más importante hablar de cómo los sectores se conectan entre sí, o sea, cómo interactúan las empresas en las actividades de una economía. Muchas veces el éxito del sistema económico en su conjunto y el desarrollo de las fuerzas productivas vienen más porque esas interacciones sean densas, profundas, dinámicas y no tanto por las características específicas de un sector u otro.
En los últimos documentos, Conceptualización y sobre todo Plan Nacional de Desarrollo, se observa una mejoría significativa, un salto cualitativo favorable en la concepción sobre política industrial. Hay un cambio metodológico importante que abre caminos más positivos. Lo primero es que se comienza hablando de lo que se quiere lograr como país –la visión- y luego se pasa a los denominados ejes estratégicos. No comienza con los sectores, que ha sido la visión tradicional, que asume que al invertir en determinados sectores que supuestamente son favorecedores del desarrollo, este último llegará automáticamente. Aquí se habla de ejes estratégicos, algunos claramente relacionados con la economía, otros con el desarrollo científico, gobierno eficaz, etcétera. Entonces ese es un cambio que nos pone en mejores condiciones.
También creo que en los documentos se le presta más atención a la inserción de Cuba en el escenario internacional, en un mundo donde ni siquiera hay una representación importante de países con regímenes económico-sociales similares al nuestro. Obviamente, un país pequeño como el nuestro depende extraordinariamente del resto del mundo para su desarrollo, comercio, inversión, finanzas, circulación de personas. Ahí hay otro logro que deberá implementarse en las propuestas concretas de políticas.
Otro cambio positivo es que en uno de los ejes estratégicos se diferenció infraestructura de lo que es la transformación productiva en sí misma. Esto es nuevo en la manera de entender las concepciones del desarrollo en Cuba, es la comprensión de que no necesariamente el desarrollo en un sector u otro te garantiza la existencia de infraestructuras necesarias que soporten esa expansión en el futuro, o sea, básicamente, que el desarrollo de infraestructura tiene una agenda propia y tiene que ser analizado en el conjunto del sistema económico.
Si bien están claros todos esto avances, también hay debilidades, por ejemplo, al final siempre se prefirió terminar hablando de sectores porque no se concibe otra manera de abordar la estructura económica que no sea determinando el sector, ahora con el apellido de estratégico. Lo que sucede con esto es que, en la definición que aparece en los documentos, casi todos son sectores estratégicos y si todos lo son al mismo tiempo, ninguno es realmente prioritario.  Me atrevo a decir que eso pasa porque todo el mundo identifica sector estratégico con asignación de recursos, inversiones, y el que no se ve en la lista asume que no le van a dar o que le va a tocar menos. Tenemos demasiados sectores en esa categoría y todo no puede ser prioritario o estratégico, así eso no va a funcionar.
Hay otros problemas que no son de fácil solución y conspiran en contra de una política industrial más coherente, sólida, estructurada, integrada. En primer lugar, la mayor parte de los desarrollos teóricos contemporáneos sobre política industrial se han elaborado sobre la base de economías de mercado. Esto deja al esfuerzo cubano sin referencia, lo que termina muchas veces empujándonos hacia el paradigma soviético, que no es útil para Cuba (como norma). Lo que sería otra razón para desarrollar mercados funcionales y todo lo demás que los acompaña. 
En segundo lugar, y conectado con lo anterior, no existen suficientes capacidades en nuestros recursos humanos para diseñar e implementar propuestas que responden a un paradigma sobre el que no se cuenta con precedentes.Ninguno de nuestros funcionarios ha vivido en condiciones de economía de mercado, ni ha hecho política económica para una economía de mercado, por lo tanto, ¿cuál es su capacidad técnica para diseñar e implementar una política industrial coherente y que funcione en nuestro caso, más allá del paradigma soviético? Además, nuestro sector público se enfrenta a un drenaje de fuerza de trabajo debido a las bajas retribuciones y a la alta responsabilidad, justamente cuando se necesita a los mejores talentos. 
Tercero, nuestra estructura institucional constituye un obstáculo para llevar adelante este tipo de políticas, que requieren una elevada coordinación y cooperación interministerial, un asunto donde observo una gran debilidad, porque es muy vertical el sistema, desde arriba hacia las diferentes ramas, sin vasos comunicantes, y la política industrial es precisamente sobre coordinación. En muchos países se trató de avanzar en una variante donde las propuestas principales se concebían por un órgano supra-ministerial, usualmente vinculado con la presidencia.  Estos son asuntos a los cuales tenemos que prestarle atención para poder avanzar en ese sentido.
Foto: Randdy Fundora/Temas.
FLRExiste la percepción de que Cuba se ha movido en una dinámica de dependencia coyuntural muy fuerte, a partir de concentrar sus socios comerciales en uno o dos vecinos. Partiendo de esa idea de sostenibilidad que mencionabas, ¿crees que en el contexto actual hay una mayor seguridad económica ante los cambios coyunturales a nivel internacional?
RTP: Sin dudas el deterioro del contexto externo está afectando negativamente nuestro desempeño económico, la situación de Venezuela obviamente, pero también de Brasil, que era un mercado importante para los servicios médicos y farmacéuticos o de Rusia, que atravesó por un momento bastante complejo aunque ahora está mejorando. Lo cierto es que persiste cierta concentración -sin llegar a los niveles de la época de la Unión Soviética-, pero visible en términos comerciales, sobre todo con Venezuela.
Entonces ha habido concentración, pero nuestra situación hoy es mejor respecto a la de los años ochenta. No creo que un hipotético colapso total de Venezuela nos pondría en el mismo escenario que nos puso la desaparición de la Unión Soviética. La economía cubana hoy está más diversificada, depende mucho menos de un producto específico, como lo era antes el azúcar. Tenemos un portafolio todavía insuficiente pero más diverso: ciertos servicios médicos, turismo y un abanico de bienes. Digamos, en general, que es una estructura exportadora menos concentrada, menos vulnerable tanto por productos como con países socios.
China y España son el segundo y tercer socio comercial actualmente, países estables sobre los cuales no se prevé derrumbe total a mediano plazo, con lo cual tenemos contrapesos. Incluso Cuba a lo interno también tiene una estructura mucho más diversificada de ingresos que lo que tenía en los ochenta, donde la inmensa mayoría de los hogares vivían exclusivamente del salario que cobraban en el sector público, lo cual hizo a las familias muy vulnerables cuando el Estado perdió la capacidad de generar una buena parte de estos. Hoy la familia tiene otras fuentes de ingreso y hay un sector de la población con muchas conexiones de diferente tipo con el resto del mundo. O sea, tenemos un portafolio que no está distribuido homogéneamente en la población, pero que es más diverso y nos permitirá enfrentar cualquier efecto temporal, coyuntural, como una caída del ingreso país, que el Estado tenga que recortar algunos servicios, o incluso la distribución de determinados bienes.
Ahora, obviamente, sí hay una exposición –aunque menor- y por lo tanto, hay un riesgo. Esas vulnerabilidades ya las estamos sufriendo, ya estamos sintiendo las consecuencias de esa situación difícil que enfrenta Venezuela. Me atrevo a asegurar que a nivel del gobierno hay conciencia del riesgo que significa para nosotros esa concentración, pero no fuimos suficientemente proactivos para lograr disminuir esa vulnerabilidad en los años en que pudimos. Ya a nivel de política internacional hay otra serie de eventos que también afectan a Cuba, pero ese es el arte de gobernar, hacer política y política económica en todas las circunstancias.
FLRAfortunadamente muchos medios se han preocupado por estrechar los vínculos y las colaboraciones con economistas, tú mismo eres ejemplo de esas prácticas. Si haces una lectura de todos los análisis y trabajos notas diferencias importantes en las posturas y una gran dispersión. ¿Quiénes son los economistas cubanos? ¿A quiénes integra la academia cubana de economistas?
RTP: Vamos a quedarnos con la idea de que los economistas académicos son aquellos que dedican por lo menos una parte sustancial y mayoritaria de su tiempo a investigar sobre los problemas económicos del país. Lo primero es que esa academia de economistas en Cuba es muy pequeña, claro que todo ciudadano o cientista social tiene sus propios criterios sobre economía, pero el grupo de especialistas en el tema es muy pequeño. Lo segundo es que tampoco hay un consenso entre los economistas cubanos sobre el diagnóstico de la situación y cuáles son las vías de solución, y es muy bueno que haya diversidad de opiniones precisamente por eso, porque no hay consenso en todo, ni siquiera dentro de la academia.
La academia cubana de economistas se distingue de la de otros países por la contribución al desarrollo de la Revolución cubana. Tiene una sensibilidad mayor a los problemas sociales que se conectan con el hombre, se esfuerza por no quedarse en la discusión técnica sobre la cuestión económica, con números o estimaciones sino que casi siempre intenta o se atreve a anticipar algún efecto social. Además, muchos economistas cubanos hacen economía política y tratan de superar el diagnóstico para pensar cómo instrumentar soluciones. Pero como te decía anteriormente en la academia nuestra las posturas son muy diversas y heterogéneas, no hay consensos claros ni sobre cómo investigar los problemas ni sobre sus posibles soluciones.
Por eso celebro tanto esta emergencia de medios y de voces de economistas y expertos de otras ciencias. Me parecen oportunidades siempre bienvenidas, tanto para los ciudadanos como para los decisores que tienen a su disposición un abanico más amplio de elementos, de criterios, de datos para poder formarse una opinión al respecto y, al mismo tiempo, se contribuye a un reflejo más plural de Cuba, más diversa en cuanto a formas de pensar, influencias, etc.
CGS: Muchas investigaciones sociales alertan sobre “efectos no deseados” de la actualización del modelo económico y social cubano sobre todo en términos (re) producción de desigualdades ¿Crees que este sea un “mal necesario”?
RTP: Esa pregunta me gusta mucho, me da la posibilidad de compartir reflexiones sobre asuntos que me parecen muy importantes. Vamos a partir de lo que dije al inicio, si estamos hablando de actualización, de reformas, de cambios, o como se le quiera llamar, obviamente es porque se necesitan.
Observo una tendencia a culpar a la “actualización” de todos los males. Es bueno recordar que casi todos los problemas actuales tienen un largo recorrido, y comenzaron mucho antes de la actualización. Me parece que en Cuba hay una necesidad impostergable de hablar seria y profundamente sobre desigualdad. Creo que se suelen difundir aquí concepciones engañosas sobre el tema. Las desigualdades tampoco son únicamente resultado de la actualización, claro que esta generó determinadas dinámicas que las profundizan y visibilizan más, pero no emergieron de la nada. Se trata de un asunto llevado y traído. Creo que ciertos grupos lo usan como punta de lanza con fines políticos e ideológicos. Yo diría, ¿a qué objetivo de igualdad estamos apuntando? ¿Qué es realista para Cuba en estas circunstancias? Si tenemos que elegir entre igualdad y desarrollo económico muy mal andamos, el uno sin el otro es igualmente indeseable e insostenible. Igualar en la pobreza no ha conseguido nada en este mundo. Mucho menos en países subdesarrollados. 
Creo que se habla mucho de desigualdad y no hay datos. Sin datos es poco probable obtener análisis realmente profundos sobre el tema. En primer lugar tienes que hacer comparaciones respecto a tu trayectoria y, en segundo lugar, compararte con tus contemporáneos para saber si la desigualdad es más grande, más pequeña o si está sobre el promedio. Después, viene el análisis de los factores explicativos, muchos de ellos no tienen nada que ver ni con la reforma de los noventa y mucho menos con la actualización. Entonces creo que ante este panorama y sobre todo ante la ausencia de datos e información, las discusiones que tenemos sobre desigualdad son más bien emocionales e ideológicas.
Pareciera que hay una preferencia a hablar de desigualdad de ingresos y tomar los salarios del sector público como referencia. Las conclusiones más comunes giran en torno a que la desigualdad ha crecido desde los noventa, debido a la crisis económica y también la emergencia del sector no estatal, siendo este último el candidato predilecto. Pues bien, qué tal si se considera la desigualdad en la posesión de activos (tierra, casas, autos), que no se originó en los noventa sino que tiene un largo recorrido que no pudo ser torcido completamente entre 1959 y 1989. Antes de 1990 esos activos no producían una renta (dado que no existía un entorno de mercado que lo hiciera posible), por lo tanto, no hacían una contribución significativa a las diferencias de ingresos, aunque probablemente sí a la de riqueza y bienestar. Eso cambió.
Entonces, otra vez, ¿a cuál ideal podemos aspirar? Le escuché decir al economista cubano Juan Triana que la mejor manera de fracasar es proponerse objetivos imposibles. Creo que en este caso está pasando. Pienso que la igualdad sobre la que están hablando muchos es impracticable e inviable en Cuba. La historia se encargó de revertir procesos que fueron frágiles, más nominales o formales. Aquellos parámetros de igualdad que tuvimos respondieron a unas circunstancias tan especiales que no serán replicables otra vez.
También es mucho más fácil y, sobre todo conveniente para determinados grupos, decir que el sector no estatal es la causa de la desigualdad en Cuba. Y la desigualdad, como ustedes saben bien, es también multidimensional, así que habría que hablar de color de la piel, de género, del lugar donde vives en Cuba, de la familia. Creo que hay un debate incompleto, mal informado y a veces mal intencionado sobre la desigualdad, que confunde y genera unas expectativas de igualdad que no van a ser posibles para Cuba.
También hay otros problemas tan o más importantes que deberíamos estar discutiendo. ¿Cuándo se va a hablar sobre informalidad en Cuba?, por ejemplo. Según la ONEI, hoy la proporción de personas trabajando formalmente es de sesenta y cinco por ciento, bajísimo, y ha decrecido más de diez puntos desde el 2009 hacia acá.
FLR: ¿Estamos hablando de la población económicamente activa?
RTP: Sí, las personas en edad laboral, que es diecisiete años a sesenta para las mujeres y sesenta y cuatro para los hombres. Los recursos laborales son los más importantes en cualquier país, no el petróleo. Si a ese porcentaje le restas, por ejemplo, los estudiantes de la educación superior, que es una deducción exagerada porque muchos estudiantes trabajan, ha decrecido en más de un millón doscientas mil personas del 2009 hasta acá. Incluyo también en el análisis el mal conteo de los que emigran, porque como cambiaron la metodología en el 2013 ahora prácticamente nadie emigra. Pasamos de ser de los que más emigración tenían a no tener ninguna, así somos, pendulares. Entonces estamos ante un grave problema: el sistema económico no absorbe fuerza de trabajo. Con el perfil demográfico que tiene Cuba la prioridad tiene que ser emplear a toda persona que pueda trabajar, y emplearlo con productividad creciente, esa es la tarea número uno del sistema económico cubano hoy.
A veces estos nuevos debates sirven para desviar la atención sobre otros problemas que vale la pena discutir, como la informalidad, ¿qué pasa con todas esas personas? ¿Cómo se pudiera atraerlos a la formalidad para que pagaran impuestos? Ahí te encuentras con otros problemas, porque este es el único país sobre la Tierra en el que mientras más trabajadores contratas, más impuestos pagas (en el sector privado). En todo el mundo es exactamente al revés porque hay un incentivo al empleo formal, empleo que paga impuestos y sobre el que puedes crear mecanismos para regular.
Esto no quiere decir que el proceso de actualización no haya tenido problemas. Los ha tenido, de todo tipo, tanto de alcance, como de velocidad, como de diseño e implementación de políticas. A mi juicio, la implementación ha sido lo peor del proceso. De buenas intenciones está hecho el camino del infierno, así tienes que lograr instrumentarlo exitosamente en la práctica.
Yo me pregunto, si en este país se supone que la propiedad social debe ser la dominante, ¿por qué evolucionó más la reforma hacia el trabajo privado y cooperativo y menos hacia la empresa estatal? No encuentro mucha lógica en eso, quizás por ahí tenía que haber empezado la reforma o por lo menos llevarlo simultáneamente.
Nosotros casi siempre hemos pretendido resolver el problema de la igualdad, igualando hacia abajo. O sea, sin desarrollo de las fuerzas productivas, sin progreso. Entonces, es obvio, claro que las personas, las familias, tienen que sentirse insatisfechas con el resultado. No es mirando hacia abajo que vamos a lograr la solución al problema de la igualdad, tenemos que pensarlo hacia arriba. Obviamente surgirán dinámicas negativas, como en todo proceso de transformación, ¿qué país se ha desarrollado sin problemas? El desarrollo no es acerca de lograr hacerlo todo bien. Es hacer bien unas cuantas cosas muy importantes.
Para mí lo más preocupante es que hasta ahora la actualización no ha servido para modificar suficientemente percepciones estereotipadas y dañinas sobre el mercado, la dominancia o no de la propiedad estatal o privada en el proceso de desarrollo, el papel del Estado y el gobierno, la relación representado-representante, las concepciones sobre qué igualdad y cómo se llega. Que no esté contribuyendo a replantearnos estos asuntos es un gran problema.
En muchas ocasiones se presentan dicotomías como economía/política, ciencia/política. ¿En qué situación estamos actualmente para buscar respuestas integrales a los problemas de la economía cubana?
RTP: Para mí la política es un medio para transformar la realidad, es obvio cuando todas las revoluciones aspiran a la toma del poder político. Y si eventualmente no te ayuda a hacerlo, tienes un problema con eso, tiene que transformarse.
La sociedad es un gran ajiaco, todo se presenta mezclado e interrelacionado. La nuestra ha cambiado mucho en casi todos los ámbitos: demográfico, social, económico, cultural, y luego el sistema político no logra reflejar a cabalidad esa transformación, eso constituye un problema. Esa desconexión creciente termina generando un gran problema de legitimidad. Ahí, obviamente, creo que nosotros tenemos que repensar otra vez lo que estamos haciendo.
Por ejemplo, creo que la emergencia de todos estos medios que están alejados del control del Partido y del Gobierno, llamémosle alternativos porque ya son demasiadas las etiquetas, son una especie de respuesta a este problema. Esa sociedad que ya no es paradigma construido quiere también verse ahí. Entonces no creo que ese proceso deba simplificarse a un conjunto de muchachos y muchachas pagados por el Imperio, respondiendo a una agenda del gobierno de Estados Unidos. Eso no contribuye a visualizar los verdaderos problemas, los de nuestro sistema político. Creo que la legitimidad del gobierno cubano es lo que está en juego y no veo que estemos avanzando mucho en ese sentido. El sistema político tiene que reflejar las realidades sociales y económicas de un país.          
Las respuestas a nuestros problemas requieren un debate social, honesto e informado. La participación efectiva de todos los grupos sociales es clave. La opinión de los funcionarios y los llamados “expertos” es válida, pero no sustituyen el debate más amplio. Hoy estamos en una mejor situación respecto a 10 años atrás porque la “actualización” abrió nuevos espacios y legitimó muchos temas.Pero siento que no tenemos plena conciencia de lo limitado del tiempo para tomar decisiones claves.
CGS¿Y específicamente en la relación ciencia-política?
RTP: Voy a hablar de las ciencias sociales y económicas, que es de lo que estoy al tanto. Una de las fortalezas del proceso de actualización es que logró abrir el espacio para discutir una serie de temas que antes eran considerados tabú. Eso ha impactado positivamente en nuestro trabajo. A mi juicio la relación entre ciencia y política nunca es perfecta, en ningún país del mundo. La academia tiene su propia dinámica, incluso sus propios intereses, que no necesariamente están alineados con los del resto de la sociedad, y en su interior suele ser también heterogénea.
Creo que en Cuba esa relación ha mejorado porque se han creado algunas estructuras formales para posibilitar el intercambio de ideas, el debate, la retroalimentación entre academia y tomadores de decisión. También noto mucho más respeto y reconocimiento por parte de los representantes del gobierno y del Estado en relación a la academia, al menos lo siento así entre los economistas, creo que ya no son vistos como “un grupo de liberales locos”.
Luego hay un problema, por supuesto, de mediación, entre la propuesta que logras consensuar y transmitir al gobierno y en el cómo eso termina reflejándose en decisiones concretas. Ahí todavía hay debilidades, que la verdad creo que siempre van a existir, porque nosotros no somos políticos ni funcionarios y los tomadores de decisiones tienen que atender a un conjunto de requerimientos que nosotros no siempre vemos en tanto tienen que actuar para la sociedad en su conjunto. Hay ámbitos en los que noto el reflejo de esa mejoría en el diálogo, como el de la inversión extranjera, pero en otros creo que las propuestas han impactado menos en las decisiones finales.
Esa relación no es perfecta, ha mejorado formal e informalmente, pero siguen existiendo brechas. A mi juicio una buena parte de ellas son insalvables, porque tenemos roles diferentes en la sociedad. En Cuba, por ejemplo, no hay mucho trasvase de academia hacia gobierno y después retorno a la academia. O sea, el camino que usted empieza y consolida es el que termina ocupando durante toda la vida. Eso no es necesariamente bueno, el cambio de roles y el mirar los problemas desde la otra perspectiva te puede abrir el camino a valorar, a sensibilizarte también con el trabajo de los que están ahí y completar tu formación. Aprendes también cuando sales de la presión política que implica tomar una decisión y te dedicas a tiempo completo a investigar más profundamente sobre un tema, que eventualmente puedes llevar otra vez al gobierno. Eso en Cuba prácticamente no se hace y podría ser otro camino que facilite el diálogo. 
¿A qué retos específicos crees que se enfrentará la nueva dirección del país en el 2018, especialmente en materia de articulación de los sistemas político y económico?
RTP: Lo primero es que el nuevo gobierno va a asumir un país con grandes desafíos en todos los órdenes imaginables, domésticos e internacionales. En este último el escenario es mucho más complejo para Cuba que hace cinco años atrás, por el retorno de la derecha al poder en América Latina, entre otras complejidades. Pero ningún gobierno espera a que mejoren las circunstancias para gobernar. Es más, el arte del buen gobierno es que estas mejoren como resultado de sus propias decisiones. La eficacia del gobierno no puede depender de los ciclos de alternancia del poder entre la derecha y la izquierda en la región. Eso hay que contemplarlo como normal, no como extraordinario, y prever sus implicaciones y consecuencias en todos los órdenes. Hay que hacer políticas también en esas circunstancias, no solamente cuando los tiempos son buenos.
Entonces no es necesariamente el mejor escenario que hemos tenido en los últimos veinticinco años, a eso se suma la relación con Estados Unidos. Y por supuesto, este nuevo gobierno no es cualquier nuevo gobierno en Cuba, la legitimidad no vendrá del mérito histórico de hacer la Revolución, sino de la capacidad de interpretar lo que la gente quiere, y conseguir que se logren satisfacer sus legítimas aspiraciones de progreso. Ese es un cambio que no es menor.