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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

lunes, 17 de diciembre de 2018

La economía cubana en 2018: otro año sin colapso y sin progreso


Por: Pavel Vidal Alejandro. Cuba Posible


El texto del economista Pavel Vidal Alejandro puede ser descargado en formato PDF aquí…

Este año el crecimiento económico nuevamente quedará por debajo del plan oficial. Desde el tercer trimestre el gobierno cubano ajustó la meta de 2 por ciento a 1 por ciento, después de obtenerse un crecimiento de 1,1 por ciento en el primer semestre. Se sabía que este iba a ser un año complicado para sectores claves como el turismo y la industria azucarera, y para el sector exportador en general. Se sabía que este año el entorno económico iba a ser desfavorable y que iba a ser difícil encontrar impulsos al crecimiento debido a las secuelas que dejó el huracán Irma en la agricultura, a los problemas por los que sigue atravesando Venezuela (a pesar del aumento en el precio del petróleo), y debido al efecto de las medidas de la Administración Trump sobre el arribo de visitantes. A ello se le une una situación financiera nacional que todavía no se recompone y que obliga a mantener contraídas las importaciones.

Los últimos datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) confirman la complicada situación por la que atraviesa el comercio exterior cubano, evidenciando que los shocks internacionales (la crisis venezolana y las nuevas restricciones en la política de Estados Unidos) y los atrasos en las deudas comerciales, tienen una alta responsabilidad en lo que sucede con el PIB. Las exportaciones de bienes y servicios presentaron un crecimiento nulo en 2017 (medidas a precios contantes), lo que lleva a acumular cuatro años sin aumento real de los ingresos externos. Ello exige ajustar las importaciones y limita la disponibilidad de insumos para el sector productivo. Las importaciones reales cayeron un 1,6 por ciento en 2017, en 2016 también habían caído (-10,6 por ciento) y en 2014 (-1,5 por ciento).

Probablemente a finales de diciembre se anuncie un dato oficial de crecimiento del PIB algo mayor que cero, que otra vez contrastará con una realidad que se sigue pareciendo más a una recesión. Los enormes problemas para cumplir los compromisos financieros con proveedores e inversionistas, la escasez de productos básicos, y la dinámica de los precios de los bienes de consumo, cada vez coinciden menos con las estadísticas oficiales del PIB y del Índice de Precios al Consumidor.

El crecimiento económico cubano se mantiene en una media de 1,7 por ciento en los últimos cinco años, según unos registros oficiales (que probablemente esconden una ligera recesión). Pero, así y todo, es meritorio ver cómo las autoridades cubanas han logrado mantener a flote una parte de la actividad productiva mientras el principal socio comercial (Venezuela) ya ha perdido la mitad de su PIB. Con la dependencia que aún mantiene Cuba de Venezuela para la exportación de servicios profesionales (médicos, principalmente) y para la importación de petróleo, sigue pareciendo increíble el resultado.

Ciertamente, esta es una capacidad que han desarrollado las autoridades económicas después de tres décadas de funcionamiento bajo restricciones financieras casi constantes. Las estructuras económicas monopólicas y controladas centralmente, las cadenas de suministros administradas por el Estado, los mercados racionados, y las regulaciones financieras y cambiarias se activan al máximo bajo el mando político en épocas de crisis, y se ponen en función de distribuir y en tratar de repartir prioritariamente los escasos ingresos.

Se debe reconocer que es un sistema que ha mostrado ser efectivo para manejar las crisis y evitar el colapso económico, como también ha sido “efectivo” en limitar la iniciativa privada, la innovación y el despegue de la productividad. Es un sistema que tiene el récord de mantener al país con las menores tasas de inversión de América Latina. Y así lleva casi 30 años ya el aparato productivo cubano: no colapsa del todo, pero tampoco hay progreso económico.

Dos amortiguadores del shock venezolano

En estos últimos años la economía cubana ha logrado, además, encontrar otras dos vías para amortiguar el shockvenezolano. En primer lugar, el impulso que alcanzó desde 2015 el arribo de turistas. Un crecimiento promedio de 16 por ciento por tres años ayudó a obtener otras fuentes de ingresos externos (aunque no alcanzó para hacer crecer el total de las exportaciones), y dinamizó al sector privado y a la inversión extranjera directa.

Por eso ha sido tan preocupante que en 2018 el sector turístico se haya desacelerado. Las restricciones de viaje para los ciudadanos estadounidenses y la mala publicidad que generan los supuestos “ataques sónicos”, han tenido un efecto prolongado en el mercado turístico cubano. Desde 2015 hasta 2017, el arribo de visitantes desde Estados Unidos (incluyendo cubanoamericanos) había venido creciendo a una tasa promedio anual de 44 por ciento y había duplicado su participación en el total de visitantes a la Isla (en 2017 llegó a representar un 22 por ciento del total de la demanda). Sin embargo, en el primer semestre de 2018 los visitantes desde Estados Unidos acumulaban una caída del 24 por ciento en comparación con igual período de 2017.

Se puede estimar que, de no ser por la nueva política estadounidense, Cuba podía haber llegado a la cifra de los 5,7 millones de visitantes en 2018, bastante por arriba de los 4,9 a los que se debe llegar este año. Así, el empeoramiento de las relaciones con Estados Unidos, ha implicado recibir alrededor de 785,000 turistas menos en 2018, lo que tiene un costo para la economía cubana de alrededor de US$557 millones, por concepto de ingresos no recibidos (ver Cuba Standard Economic Trend Report, 2018 tercer trimestre). Este es un impacto incluso mayor que el estimado de US$300 millones que se dejarían de recibir por la cancelación del programa médico cubano en Brasil.

Afortunadamente, la tendencia de los últimos datos mensuales de arribo de visitantes internacionales evidencia una significativa recuperación en la demanda por el mercado turístico cubano. Gracias a esta tendencia positiva, ya en el tercer trimestre de 2018 la cantidad de visitantes fue un 5 por ciento mayor que los recibidos en igual período de 2017. Tal resiliencia de la demanda por el mercado cubano es un excelente dato para la economía de la Isla, dado que el turismo será clave para la dinámica de 2019.

En segundo lugar, ha funcionado también como amortiguador la política fiscal expansiva. En 2017 el gasto de gobierno fue el componente de la demanda agregada que más creció a precios constantes: un 2,2 por ciento. Desde 2015 viene aumentando el gasto del presupuesto del Estado y el déficit fiscal como proporción del PIB. Después de años de austeridad fiscal, el gobierno echó manos del gasto fiscal para amortiguar los efectos de la crisis venezolana.

Para reducir los efectos inflacionarios de esta política fiscal expansiva, el Ministerio de Finanzas y Precios ha venido estrenando en grande los bonos públicos. Es decir, ya no se imprime dinero nuevo para financiar el gasto fiscal que no tiene respaldo en ingresos, sino que lo financian los bancos comerciales estatales al comprar los bonos públicos.

Tal política fiscal anticíclica ha amortiguado la caída del PIB, pero lo preocupante es que ha generado un hueco fiscal por encima de 8,000 millones de pesos en 2017 (8,6 por ciento del PIB) y de cerca de 12,000 millones de pesos para 2018 (alrededor de un 12 por ciento del PIB). El déficit fiscal en pesos corrientes es el histórico más alto y, en relación al PIB, es una proporción que no se veía desde la crisis de inicios de los años 90. No cabe duda de que la expansión fiscal ayuda al crecimiento del PIB en el corto plazo, pero sobre una burbuja financiera que se está acumulando en la forma de bonos públicos en manos de los bancos comerciales estatales.

Los cambios irrelevantes en el margen

Y no se puede obviar la pérdida de dinamismo en las reformas estructurales, lo cual mantiene estancado el potencial de crecimiento de la economía. Es decir, hay factores cíclicos y coyunturales, pero también siguen lastrando el potencial de crecimiento tanto la dualidad monetaria y las ineficiencias del sector empresarial estatal, como las restricciones sobre la agricultura y al sector privado, todo lo que impide acumular más capital físico y hacer un uso intensivo de la tecnología y el capital humano.

El presidente Díaz-Canel, por el momento, se mantiene en la senda de las transformaciones graduales que no tocan la columna vertebral del sistema centralizado y el monopolio de la empresa estatal. Ello coincide con las expectativas de un Presidente que no llega al poder presentando una agenda propia, sino que fue seleccionado por la generación de los “históricos” para darle continuidad al programa definido durante el período de Raúl Castro.

Una manera simple de ilustrar la manera en que se vienen aplicando las reformas es la siguiente. Si hay que cambiar diez cosas para que funcione eficientemente un sector productivo, un mercado o un mecanismo económico, el gobierno cubano va a cambiar solo dos, y estas dos nunca van a ser las más importantes. Con ello, mantienen la imagen de reforma, minimizan los conflictos y divisiones políticas al interior del gobierno y el Partido, pero gastan tiempo y energía en producir transformaciones que no tienen la posibilidad de ofrecer resultados significativos, dado que no se han cambiado las otras ocho cosas que impiden el funcionamiento eficiente. Tal dinámica de cambios no relevantes en el margen es la receta perfecta para el fracaso.

Lo acabamos de ver este año cuando se deciden realizar modificaciones a la Ley 118 de la Inversión Extranjera con vistas a acelerar la llegada de capital extranjero, y para ello se establece que, en las propuestas de inversión, hay dos documentos que ya no son necesarios presentar al Ministerio de Comercio Exterior (MINCEX), y que ya no hay necesidad de presentar un estudio completo de factibilidad de la inversión, sino un estudio más sencillo de pre-factibilidad. Sin embargo, las modificaciones no tocan, por ejemplo, el sistema de contratación de la fuerza de trabajo a través de empresas empleadoras estatales que operan con objetivos rentistas y dañan la competitividad, ni van dirigidas a potenciar la inversión con capital de los cubanos residentes en el exterior.

También se evidencia en las recientes medidas para evitar la evasión fiscal del sector privado, en las cuales se considera la obligación de tener una cuenta bancaria por parte de los negocios de mayores ingresos, pero no se atacan las principales fuentes de informalidad y del uso del efectivo, tales como la ausencia de un mercado mayorista, la no autorización para importar insumos, el poco uso de medios de pagos electrónicos y que los negocios no cuentan con personalidad jurídica.

En la agricultura también vimos este año otro ejemplo de medidas en el margen que no van a producir resultados significativos. Se decide ampliar los tiempos del usufructo y las extensiones máximas de tierra asignadas a los privados, pero no se desmonta el sistema centralizado de Acopio estatal, y los campesinos siguen sin contar con un mercado donde obtener los bienes de capital, la tecnología y los insumos suficientes.

El año 2019 tendrá como elementos positivos la recuperación del turismo, la reanudación de entrega de licencias a los privados, el aumento de la inversión extranjera a partir de los proyectos ya aprobados, y las múltiples oportunidades que se abren para generar nuevos servicios a partir de la conexión 3G a los teléfonos celulares.

Una de las mayores ilógicas de la reforma cubana es que solo abrió el sector privado a actividades de bajo valor agregado, teniendo Cuba un capital humano de calidad. Tal vez la conexión 3G sea un punto de inflexión para que esto cambie, y el sector privado pueda aportar más al progreso económico desde el conocimiento y la innovación. Pero para ello se requiere que la política pública se salga del margen y cree un marco regulatorio adecuado, no para restringir, sino para promover la expansión de una de las áreas de la llamada economía naranja de mayor dinamismo a nivel internacional.

Tres de cada 10 estadounidenses retrasaron atención médica por costos

Posted on diciembre 17, 2018 

Casi tres de cada 10 estadounidenses retrasaron la búsqueda de tratamiento médico en el último año, en muchos casos para enfermedades graves, debido a los altos costos, señaló hoy un sondeo de Gallup.
La encuesta anual de salud y cuidados médicos de la firma indicó que un 29 por ciento de los entrevistados dijo estar en esa situación, una cifra muy similar a la registrada cada año desde 2005, pero superior al promedio del 24 por ciento que se reportó de 2001 a 2004.
De acuerdo con Gallup, más de la mitad de quienes pospusieron el tratamiento médico en el último año, equivalente al 19 por ciento de todos los adultos de la nación, indicaron que procedieron de ese modo cuando padecían una afección o enfermedad muy grave o algo grave.
Las personas sin seguro médico son las que tienen más probabilidades de renunciar a un tratamiento como resultado del monto que tendrían que desembolsar, seguidas las que poseen un seguro privado, en tanto los inscritos en programas gubernamentales como Medicare o Medicaid enfrentan esos problemas en menor medida.
Asimismo, la tasa de norteamericanos que deben posponer un tratamiento médico aumentó más entre quienes cuentan con un seguro privado, al pasar de un promedio del 21 por ciento de 2001 a 2004, a un 30 por ciento a partir de 2005.
Mientras tanto, entre quienes emplean los programas del Gobierno, el incremento fue de cuatro puntos porcentuales (del 18 al 22 por ciento), y entre las personas sin seguro se mantuvo casi igual, al pasar del 53 al 54 por ciento.
El sondeo realizado telefónicamente del 1 al 11 de noviembre entre mil 37 adultos arrojó que los estadounidenses en tres grupos de ingresos familiares (menos de 30 mil dólares anuales, de 30 mil a 75 mil, y más de 75 mil) se han visto afectados por el aumento de los costos de la atención de salud.
Después de pagar las altas primas de los seguros, o en algunos casos financiar sus propias cuentas de gastos médicos, los que poseen cobertura a menudo siguen siendo responsables de grandes deducibles y copagos que les impiden visitar a un médico por cada síntoma, sostuvo Gallup.
Según la encuestadora, ese puede ser un control apropiado de la demanda pública de servicios de atención médica, pero también impide que algunos estadounidenses busquen tratamiento para afecciones médicas más graves.
PL

Plan de la economía del 2019: objetivo y realista






Foto: Estudios Revolución
Al cierre del 2018 la economía cubana tendrá un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) ligeramente superior al 1 %, «pero ese crecimiento, aunque es discreto y todavía no impacta en la población como necesitamos, resulta meritorio por las condiciones en que se ha logrado, sin déficit en la cuenta corriente, a partir de las medidas tomadas, sobre todo, en el segundo semestre del año».
Así lo valoró el Presidente cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, al intervenir, este domingo, en la comisión de Asuntos Económicos, durante las jornadas de trabajo del Segundo Periodo Ordinario de Sesiones de la IX Legislatura.
Sobre las deficiencias presentes en el cumplimiento del Plan 2018, aseguró que se deben a la compleja situación económica que enfrentamos, la cual está relacionada con problemas acumulados en el orden estructural, de funcionamiento, así como de insuficiencias propias que tenemos que resolver. Y tampoco puede subestimarse el impacto del bloqueo, el cual se ha recrudecido con la administración Trump, sobre todo la persecución financiera.
Ante ese escenario, insistió, tenemos que ir superando pedacitos de cada problema todos los días.
Y agregó que los desafíos los debemos enfrentar con la capacidad de los directivos, pues la batalla económica sigue siendo la tarea fundamental y también la más compleja, porque es la que más aguarda la gente. «El pueblo espera una respuesta económica que impacte en su día a día, por eso la mayor parte del tiempo de todos nosotros tiene que estar dirigida a esa batalla, a cómo le quitamos hojarascas al camino que conduce a la solución de los problemas económicos».
En palabras del Presidente cubano, es preciso una planificación que sea movilizadora y que no permita que, junto a la burocracia, se inmovilice todo lo previsto.
El Plan 2019, dijo, es realista, «pero es lo mínimo que podemos hacer. Y de realizarlo bien, tendremos potencialidades para hacer más. Pero si hay burócratas, si hay gente que se demora en tomar decisiones, en exportar, en cobrar; si hay personas que no tienen la sensibilidad que exigen las circunstancias, entonces lo planificado se inmoviliza».
Se trata, subrayó, de revisar los sistemas de trabajo para que no haya espacio a la burocracia y que todo lo necesario para trabajar se haga de inmediato.
Para ello, a su juicio, urge reforzar las estructuras de dirección y de gestión económica. Hay que buscar a las personas más preparadas para esa actividad y capacitarlas. Además, resulta necesario aprovechar el talento de economistas, científicos, especialistas, académicos, de modo que se involucren en las soluciones.
También hay que ser más coherentes, en su opinión, con lo proyectado en la Conceptualización del Modelo Económico, documento teórico de la construcción del socialismo en las condiciones de Cuba, con un alto carácter ideológico. De igual forma, llamó la atención respecto a la sistematicidad en la implementación de los Lineamientos, sin dogmas y con realismo.
Sobre la importancia de fortalecer la empresa estatal también puntualizó Díaz-Canel. Se han tomado medidas, reconoció, pero todavía está limitada su autonomía. Asimismo, hay que encadenar y conectarla con las empresas mixtas, el sector no estatal y la inversión extranjera. «Hay que armonizar e integrar todos los actores económicos y formas de gestión que operan en el país».
A juzgar por su intervención, otros temas que no deben soslayarse son: impulsar la inversión extranjera, cerrar el ciclo de las exportaciones, rescatar antiguos rubros e identificar nuevos productos, perfeccionar el uso de los créditos, potenciar la industria nacional y hacer más eficiente el proceso inversionista.
Díaz-Canel resaltó, además, la importancia de la producción azucarera, pues esta genera ingresos líquidos, garantiza exportaciones, alimento animal y energía, así como varios derivados.
De igual modo, comentó sobre el seguimiento que precisa el tema de la generación de empleo y el uso de la Contribución Territorial en función del desarrollo local, de forma que permita, además de fomentar obras sociales, generar ingresos a través de procesos productivos y de servicios.
El ordenamiento del sector no estatal, sin prejuicios, fue otro de los tópicos abordados. Hay que perfeccionar, sentenció, y eliminar las ilegalidades, pero con tacto. Como también hay que combatir la ineficiencia y la ilegalidad en el sector estatal, sobre todo el desvío de combustible.
Miguel Díaz-Canel reiteró que, a decir del General de Ejército, «no podemos gastar más de lo que ingresemos y no podemos asumir compromisos que no seamos capaces de cumplir. Esas dos ideas se manifiestan en el Plan 2019, el cual tiene un profundo sentido objetivo y realista».
Estamos ante un Plan, enfatizó, que se enmarca en lo que somos capaces de ingresar y de pagar; no obstante, garantiza crecimientos y asegura inversiones asociadas a programas priorizados para el país. Si trabajamos de esa manera, podemos estar creando las bases para que nuestra economía, paulatinamente, pase a un funcionamiento más natural, donde los mecanismos administrativos den paso a mecanismos económicos.
No hay otra manera, apuntó, de hacer el Plan 2019, en un año de ordenamiento y de ajustes, sin renunciar al crecimiento.
PLAN 2019
Objetivos fundamentales:
Necesidad de asegurar un proceso inversionista eficiente, que respalde los programas priorizados y sea capaz de cubrir con su rendimiento los financiamientos otorgados.
Incrementar los ingresos por exportaciones y garantizar su cobro desde los contratos.


Seis líneas de trabajo:
Incremento y diversificación de las exportaciones.
Eficiencia del proceso inversionista  y participación de la inversión extranjera.
Análisis integral de las operaciones de importación.
Análisis integral de los créditos.
Sustitución de importaciones con mayor participación de la industria nacional.
Prestar particular atención a la gestión de las cuentas por cobrar en el exterior y los inventarios, que hoy representan el 25 % del pib a precios corrientes.


Crecimiento del PIB: 
Se estima en una tasa ligeramente superior al 1 %.

Se prevé crecer en:
Agricultura
Ganadería
Industria azucarera
Silvicultura
Construcción
Comercio
Transporte
Comunicaciones

Fuente: Ministro de Economía y Planificación

Cómo va el mundo al 2018

Por Oscar Ugarteche, Armando Negrete

Opinión

17/12/2018


Al inicio del 2018 las perspectivas de crecimiento de la economía mundial estaban marcadas por la posibilidad de una confrontación comercial, generada por las políticas proteccionistas de EEUU; por crecientes riesgos de movimientos de capitales hacia EEUU resultado de las sucesivas alzas de la tasa de interés de la Reserva Federal estadounidense (FED); por la incertidumbre generada por el BREXIT y la reconfiguración del mercado europeo; por el creciente nivel de endeudamiento de las economías centrales; por el poder de la gran banca internacional para trasferir sus problemas a los fiscos de las economía centrales; y por la permanencia de China e India como las economías más dinámicas frente al estancamiento de las economías centrales.

En marzo, se inició la escalada de agresiones comerciales entre EEUU y China, con la imposición americana de aranceles a las importaciones de paneles solares y lavadoras chinas. Esto inició un conflicto con retaliaciones de aranceles. Para el cierre del año, dicha guerra acumula un saldo con un valor estimado de $363 mil millones de dólares, con aranceles a más de 13 mil productos. En el marco del G20 en Buenos Aires, Argentina, los mandatarios declararon una tregua arancelaria por 90 días desde el 3 de diciembre, que frenará que los aranceles pasen de 10% a 25% en enero. Las agresiones se han trasladado a la esfera corporativa, con la detención cruzada de representantes corporativos tecnológicos. Canadá detuvo a la CFO de Huawei acusada de fraude por EEUU, mientras China detuvo a un ciudadano canadiense acusándolo de amenazar su seguridad nacional y a un diplomático canadiense del International Crisis Group también acusándolo de amenazar la seguridad nacional del país. El problema de fondo es que Huawei de China ha logrado sacar al mercado la tecnología 5G de internet y lo está vendiendo, desde agosto, mientras AT&T aun no saca el suyo a diciembre de 2018. La respuesta americana fue acusar a China de tratar de espiar con el 5G a occidente y ha convencido a Australia, Nueva Zelanda de no comprarlo y está influenciando a Canadá y la Unión Europea de no hacerlo. Eso partiría el mercado de 5G en dos, occidente para AT&T, y el resto del mundo para Huawei. China ya ganó la carrera tecnológica, a pesar de todo. El 5G es la red que se requiere para el internet de las cosas por su velocidad y complejidad.


La tendencia al alza de la tasa de interés de la FED, que se anunció desde mayo del 2013 y comenzó realmente desde diciembre de 2016, continuó con aumentos de 0.25% en marzo, junio y setiembre. Actualmente se encuentra en un nivel de 2.25% y, de acuerdo a los anuncios, se mantendrán los aumentos trimestrales hasta alcanzar el 4% en el 2020, o alrededor de 2% real. Las consecuencias sobre las tasas de interés en el resto del mundo, especialmente en las economías periféricas ancladas en la economía estadounidense, aún no han sucedido. En América Latina, sólo México acompañó el compás de los aumentos, con un alza acumulada de 2.25 puntos durante 2018, hasta una tasa del 8%. El resto de las economías han ajustado sus tasas de interés sobre objetivos internos de inflación, salvo Argentina y Venezuela, que atraviesan procesos de alta e hiper inflación. Los otros efectos si ocurrieron; se depreciaron los tipos de cambio y bajaron los precios de las materias primas.

Durante el año, se llevó a cabo una extraña negociación para renovar el TLC de América del Norte (1994), en el marco de la guerra comercial entre EEUU y China que inició con aranceles unilaterales puestos sobre el acero y el aluminio por EEUU sin retaliaciones. De manera antitética, la economía estadounidense avanzó sobre un acuerdo regional “trilateral” que en realidad es la suma de dos acuerdos bilaterales; y, por otro lado como ha hecho antes, sobre un bloqueo comercial y la protección a su mercado interno.



La firma del nuevo T-MEC no significó la cancelación de las políticas proteccionistas. Al contrario, incluye la prohibición de firma de nuevos acuerdos de libre comercio con China y Cuba a México y Canadá, al mismo tiempo que un aumento del contenido regional en la industria automotriz. Otro elemento es la prolongación de los derechos de autor a 70 años, fatal para la industria de fármacos genéricos. El nuevo Acuerdo incorporó la ampliación del proteccionismo americano al bloque en su conjunto. Por lo pronto, las consecuencias de todo lo anterior, más las barreras arancelarias de las economías importadores más grandes, se han asimilado vía el encarecimiento de las importaciones y el alza de precios de los bienes finales, que ha reducido el volumen de comercio y lo ha dejado en un nuevo piso de crecimiento moderado de 4% (ver gráfico). Las exportaciones de China se vieron afectadas en marzo del 2018 pero recuperaron su nivel y sendero; y mientras que las importaciones americanas siguen creciendo, las de China se han estancado en lo que bien puede convertirse en una política de industrialización de bienes de consumo, que es lo que China importa de EEUU.

La situación de la guerra comercial es que, mientras EEUU ya cubrió con aranceles el íntegro del universo de su comercio importador de China, lo único que le queda es aumentar los aranceles. China tiene, de su lado, mucho más espacio para gravar nuevos productos y además aumentar aranceles. La diferencia es que mientras EEUU importa bienes intermedios y de capital de China, a la inversa, China le importa bienes de consumo y alimentos. En el corto plazo, para China sustituir el mercado de bienes de consumo es fácil; en cambio para EEUU, sustituir la provisión de bienes de capital e intermedios hechos a la medida puede ser imposible. Europa es el cambio natural de proveedores de bienes de consumo. Hay que recordar que el outsourcing fue un invento estadounidense para mejorar la productividad de sus empresas y que las zonas económicas especiales de China fueron diseñadas para acomodar este outsourcing.

El mercado financiero internacional registró un desempeño mediocre durante el año. Sin embargo, hay que recordar que está sostenido sobre una lógica de protección por los Estados nacionales y ausencia de normas internacionales, lo cual ha permitido la construcción de gigantescas burbujas y niveles de endeudamiento imposibles de saldar, dado el bajo desempeño de las economías maduras. Poco se avanzó en 2018 hacia al establecimiento de un mayor marco regulatorio a la actividad financiera y los Acuerdos de Basilea IV, definidos para evitar una colapso como el sucedido en 2008. El escenario, en el corto plazo, de alto riesgo financiero por el colapso de mercados especulativos se mantiene. Los índices principales del mundo están en declive desde octubre y el año cierra con el índice Dow Jones debajo del nivel de enero.

En términos generales, el escenario para el 2019 es el acumulado de los problemas no resueltos en el 2018. Mientras se mantengan las economías centrales estancadas y con una tendencia a la baja de su productividad, no se detenga el aumento de aranceles y políticas de proteccionismo estadounidenses y las alzas de su tasa de interés, el escenario para la economía mundial (salvo las economías emergentes asiáticas) en el 2019 será aún más difícil. América Latina, que exporta mano de obra barata desde la Cuenca del Caribe hacia EEUU y materias primas desde América del Sur a la China, mantendrá crecimiento bajo. La región no crece por exportaciones sino por inversiones y por consumo. Europa no crecerá gran cosa por el efecto de la incertidumbre sobre si habrá o no BREXIT. A todo esto se le agrega el creciente riesgo de una nueva crisis financiera americana contagiada, producto de la falta de regulación internacional. A esto hay que sumar el costo del cambio climático sobre la economía mundial en cuánto destrucción material.

Oscar Ugarteche, Investigador titular, IIEc-UNAM, Conacyt/ SNI, Coordinador del OBELA

Armando Negrete, Técnico Académico, IIEc-UNAM, Miembro del OBELA

https://www.alainet.org/es/articulo/197167