
"La edificación de la nueva sociedad en el orden económico es también un trayecto hacia lo ignoto". RCR
Fidel
jueves, 7 de julio de 2022
Alemania registró en mayo un déficit inédito de balanza comercial

Quedar disponible, quedar en la calle
Sin que pudiera hablarse de una situación de crisis, los procesos de disponibilidad laboral en Sancti Spíritus revelan fisuras y se han convertido en una salida en busca de la ansiada eficiencia económica en ciertas entidades
Solo un kamikaze quisiera verse hoy en los zapatos de los más de 2 300 trabajadores espirituanos que enfrentan el proceso de disponibilidad laboral; que significa, en la concreta, la posibilidad real de perder el empleo con el consiguiente trauma personal y familiar, agravado por la inflación minorista, que ha picado y se ha extendido hasta las gradas del jardín central.
Ante todo, pongamos este proceso en su lugar: aunque no constituye una novedad en materia laboral, hoy está más asociado a la implementación del paquete de medidas aprobadas para el fortalecimiento de la empresa estatal socialista, con un punto fijo en el horizonte: el logro de la eficiencia económica, que debe redundar en un alza productiva y de servicios.
Sin embargo, habría que preguntarse si cortar el vínculo laboral acaso no es el camino más fácil encontrado por algunas administraciones en la búsqueda a ultranza de ese objetivo, que presupone la obtención de utilidades y su reparto en los colectivos.
Donde se pensó y obró así resulta cuestionable, como sucedió en la Empresa Provincial de Acueducto y Alcantarillado; anomalía constatada por Rodolfo Gallego Soriano, miembro del Secretariado de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) en la provincia.
Obviamente, la eficiencia no cae del cielo, como tampoco las fuentes alternativas de ingreso, que están sujetas a destrabar todo el pensamiento innovador y poner este en función de ello, como si se tratara de la economía hogareña.
El sentido común indica, asimismo, que el proceso de disponibilidad nazca de conjunto con la conformación del plan anual de la economía de cada entidad, cuyo diseño supone tanto el pronóstico de los niveles productivos como de los recursos humanos a emplear, entre otras variables.
Lo anterior no niega otro razonamiento: el proceso de disponibilidad es pariente cercano del fenómeno de las plantillas infladas, diana del líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, en varias de sus intervenciones, y criticado, además, por el Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, quien ha calificado de empresas “cabezonas” a aquellas entidades con una cifra desmedida de cuadros, funcionarios y trabajadores en el área administrativa, en detrimento de los vinculados directamente a la producción y a la prestación de servicios.
No obstante, paradójicamente es usual encontrar que la disponibilidad afecte al personal directo, en lugar del indirecto o de apoyo; realidad solo explicable si augura, como razón esencial, un desplome de la actividad productiva, debido a una baja en la entrada de materias primas y otros insumos.
En ese contexto y sin dejarnos seducir por el paternalismo, tan pernicioso, hay estadísticas que deben leerse con toda la sensibilidad del mundo. De acuerdo con la Subdirección de Empleo de la Dirección Provincial de Trabajo y Seguridad Social, entre las entidades con números nada desestimables de procesos de disponibilidad concebidos para este año se encuentran la Empresa Integral Agropecuaria con 350 trabajadores; la Porcina, 281; Provincial de la Industria Alimentaria; 200; Provincial de Transporte, 192, y Provincial de Acopio, 179. No menos relevantes son las sumas previstas en la Agroindustrial de Granos Sur del Jíbaro (123), Agropecuaria Obdulio Morales (122) y en la de Tabaco Torcido (100).
Que el Consejo de Ministros le levara ancla a la autonomía de las empresas, a tenor de un mandato constitucional, no equivale a desmarcarse de lo legislado, en lo fundamental del Código de Trabajo y su reglamento correspondiente, entre otras normativas.
Aun cuando las empresas pueden decidir su plantilla laboral, no le deben echar tierra y darle pisón a lo dispuesto: en el sector estatal los trabajadores pueden ser declarados disponibles debido a procesos de reorganización de los órganos, organismos, entidades nacionales, consejos de la administración y organizaciones superiores de dirección empresarial.
También se justifica al suceder cambios técnicos o tecnológicos, al disminuir el nivel de actividad, al estudiarse la organización del trabajo u otras medidas que permitan un uso más racional de la fuerza de trabajo, y al fusionarse o extinguirse entidades, como fueron CubaTaxi y Taxis Cuba en la provincia, donde, por motivos obvios, los disponibles se concentran en el personal de las áreas administrativas de esas entidades.
En cualquiera de las circunstancias, el principio de la idoneidad demostrada regirá el proceso de determinación de los trabajadores que permanecen en la entidad y de los disponibles; análisis que debe estar apuntalado por las evaluaciones periódicas del desempeño individual.
Decimos “debe” por cuanto estas últimas muchas veces no se realizan e, incluso, cuando se efectúan, la superficialidad, en no pocas empresas y unidades presupuestadas, campea por su respeto; es decir, no valen ni un comino en el momento de decidir con justedad quién se queda y quién se va.
En dicho proceso y por ley, la organización sindical no puede ser un cero a la izquierda. Alertar, asesorar, velar por el cumplimiento de lo instituido y el apego a los derechos de los trabajadores son obligaciones que van a la cuenta del sindicato, el cual, en algunos centros, ha dado indicios de parcialidad y favoritismo.
No es presunción; lo admite con toda honestidad Oslidia López Martín, integrante del Secretariado de la CTC en la provincia, órgano que ha encerrado en círculo rojo el objetivo 8 del XXI Congreso, dirigido a prestarle especial atención al tratamiento de las interrupciones laborales —condición previa a quedar disponible— y a exigir la reubicación de los trabajadores afectados.
Inquieta sobremanera que el sistema empresarial no esté precisado por norma en informar las plazas vacantes a los burós municipales de empleo, lo cual se la pone más difícil a los trabajadores disponibles, quienes pudieran ser reubicados en esos puestos, de por sí escasos, sobre todo en Trinidad, Fomento y Yaguajay.
Preocupa en demasía que en entidades como en la Empresa Provincial de Acopio y en la de Farmacias y Ópticas, ante la cercanía de los procesos de disponibilidad las administraciones adopten medidas como el cierre de contratos por tiempo determinado, en quebranto de los derechos de los trabajadores.
Sobre ello podría redactar un tratado el área de Asuntos Laborales y Sociales de la CTC en el territorio, que notifica 15 reclamaciones en el 2022 por este motivo; ejemplo palmario, igualmente, de debilidades en el funcionamiento y proyección de las organizaciones sindicales implicadas, urgidas de asumir, en tales casos, sus funciones con responsabilidad, en primera y última instancia, por una cuestión de sensibilidad. Se trata de ponerse en los zapatos de la persona perjudicada, a quien al ser declarada disponible, la amparan ciertas garantías salariales.
Alguien pudiera cuestionar qué representan unos 2 300 trabajadores a punto de quedar sin plaza, en relación con los más de 110 000 espirituanos vinculados al sector estatal. Matemáticamente, casi nada; humanamente, muchísimo, porque dígase sin rodeo, quedar disponible es quedar en la calle.
Sin ingenuidades: No es solo sobre la economía, es sobre la existencia de Cuba.Comentario HHC
Por: Agustín Lage Dávila
La polémica sobre si las dificultades de la economía cubana son (1) un efecto directo de la agresión económica de los Estados Unidos (facilitada ahora por la pérdida de los aliados que teníamos en Europa socialista), o si son consecuencia de (2) la inviabilidad del modelo económico socialista de propiedad estatal y planificación central, o (3) de errores internos en la implementación del modelo económico; o (4) de una combinación de las tres causas precedentes (y en qué proporción?), es una polémica que dura ya más de 60 años.
Y no se trata de un debate local cubano: se relaciona con disyuntivas universales de la sociedad humana. Polémicas análogas (nunca exactamente iguales, por supuesto) ocurrieron en la antigua URSS donde condujeron a la desaparición, esencialmente catastrófica, de ese país en 1991, y también en China, donde condujeron primero a la “Gran Revolución Cultural” de 1966, también catastrófica, y luego a las reformas, esencialmente exitosas, del modelo económico iniciadas en 1978.
Pero el caso de Cuba, nuestra amada Patria, queramos o no, es diferente y más complejo. Lo que está en juego no es solamente la funcionalidad de uno u otro modelo económico: es la existencia misma de la nación. Nadie en el mundo se cuestiona si debe existir China, sea con revolución cultural o con “economía socialista de mercado”, o si debe existir Rusia, sea con planificación central o con oligarquías delictivas; pero la existencia de Cuba siempre ha estado en peligro.
En abril de 1823, el entonces secretario de Estado norteamericano John Quincy Adams, luego presidente de los Estados Unidos, formuló su doctrina de la “fruta madura” en estos términos: "Hay leyes de gravitación política como las hay de gravitación física y así como una fruta separada de su árbol por la fuerza del viento no puede, aunque quiera, dejar de caer en el suelo, así Cuba, una vez separada de España y rota la conexión artificial que la liga con ella, e incapaz de sostenerse por sí sola, tiene que gravitar necesariamente hacia la Unión Norteamericana y hacia ella exclusivamente…".
La política exterior de los Estados Unidos hacia Cuba ha sido durante 200 años coherente con esa visión. La resistencia del pueblo cubano, que tiene una visión diferente de su propio futuro, también ha sido coherente, esos mismos 200 años. Es la imagen que Silvio nos dibujó en su bella canción de 1983 “Me acosa el carapálida…”
La predicción de eventos futuros, consecuencia de nuestras decisiones de hoy, es una de las capacidades fundamentales del pensamiento humano. Sin ella no tendríamos “pensamiento” sino solamente “reflejos”, reacciones automáticas ante riesgos o beneficios inmediatos.
¿Dejará “el carapálida” de acosarnos si hacemos unas u otras reformas en la economía?
No lo hará: vio una vez que no permitimos durante un tiempo el trabajo por cuenta propia y dijo “no hay libertad”; vio que limitamos las cooperativas al sector agropecuario cuando pensábamos que no estábamos maduros para cooperativas industriales y dijo “no hay libertad”, vio que durante un tiempo no abrimos espacio a empresas privadas y dijo “no hay libertad”, vio que no facilitamos inversión extranjera o no le dimos suficientes prerrogativas, y dijo “no hay libertad”.
En todo lo anterior ya Cuba ha introducido cambios sustanciales, sin perder la esencia socialista de la economía. Y ¿qué podría venir después? Querrán consorcios grandes de empresas privadas, querrán contratación directa e influencia en las políticas salariales internas, querrán participación en la propiedad de nuestras principales empresas estatales, querrán propiedad latifundista de la tierra, querrán participación en el comercio exterior, querrán limitaciones al papel de los sindicatos, querrán reducciones en la participación de los trabajadores en la gestión empresarial, querrán políticas flexibles de despidos, querrán limitaciones en la seguridad social, querrán inversión extranjera en salud y educación, querrán medios masivos de comunicación privados, etc, etc, etc; y así sucesivamente, y si ponemos controles soberanos en todo eso dirán otra vez “no hay libertad”.
Es que su problema no es una u otra regulación de la economía: su problema es la existencia de Cuba, su problema es el pueblo en el poder, su problema es la distribución de la riqueza. Y eso no lo vamos a cambiar.
No se trata con estos argumentos de defender el inmovilismo, ni la suspicacia ante el más mínimo cambio, ni de justificar acomodamientos burocráticos y lentitudes en el diseño e implementación de los cambios necesarios. Eso sería ir al desastre por otro camino, pero desastre al fin.
Hay que cambiar porque la economía mundial ha cambiado. El primero que lo dijo fue Fidel: “Revolución es sentido del momento histórico, es cambiar todo lo que debe ser cambiado”, dijo en mayo del año 2000.
La economía del siglo XXI requiere un nivel de inserción internacional (globalización) muy superior al de los años 60. La economía del siglo XXI demanda una mayor dinámica de creación y extinción de empresas. La economía del siglo XXI funciona por redes y encadenamientos empresariales, nacionales y transnacionales. La economía del siglo XXI demanda empresas que cambien permanentemente sus productos y servicios, muchas veces de manera “no planificable”, y asumiendo los riesgos que eso conlleva. La economía del siglo XXI contiene sectores en los que el conocimiento es el principal componente del costo y del precio de los productos y servicios, donde la creatividad de los trabajadores es el principal determinante de la productividad.
La economía del siglo XXI conecta directamente la ciencia con la producción y borra las fronteras operacionales entre el sector empresarial y el sector presupuestado. La economía del siglo XXI separa aún más (ya esto había empezado mucho antes) las formas de propiedad, de las formas de gestión, y demanda mucha innovación gerencial.
Todo esto hay que entenderlo a profundidad para saber que tenemos que hacer muchos cambios, y tenemos que hacerlos rápido; pero en la redacción de esta frase la primera persona del plural (“tenemos”) significa que tenemos que hacerlos nosotros, los cubanos que “hacemos Cuba”.
Y ese accionar no puede contener ingenuidades, pues también tenemos limitaciones geopolíticas. Beijing está a 11146 Km de Washington, la Habana está a 370 Km de Miami (30 veces menos); China tiene 1402 millones de habitantes, Cuba tiene 11 (127 veces menos).
Esas limitaciones nos obligan a no quitarle la vista a las consecuencias posibles de lo que hagamos hoy, no solo a las consecuencias inmediatas, sino también a las consecuencias en un horizonte mayor, y no solo en la economía, sino en la “economía política” que es lo que realmente existe.
Y esas realidades nos demandan estar dispuestos siempre a volver a la canción del “carapálida”, y a repetir cuantas veces sea necesario: “La tierra me quiere arrebatar, el agua me quiere arrebatar, el aire me quiere arrebatar, y solo fuego voy a dar”.
Comentario HHC: Hay que decir en verdad que lo que se pide, es lo que estamos haciendo hace 62 años. ¿ Cuantas marchas y contra marchas hemos dado en nuestro modelo económico socialista?.
Hemos perdido el rumbo en algo esencial,. como isla que somos debemos ser autosustentable y autosuficientes en la producción de alimentos y energía como mínimo. Tenemos una fuerza calificada, fruto de la obra de la revolución, subutilizada y por tanto mal pagada. Lo racional en economía es que las inversiones multipliquen la productividad del trabajo y eso no ocurre con nosotros, como regla general. He conocido por ejemplo, hoteleros en otros países donde plantean como punto débil el nivel educacional de sus trabajadores, incluso que sepan leer y escribir, y manejan no obstante hoteles con resultados importantes. Han creado aulas en los hoteles para ello. ¿ Nuestra fuerza de trabajo tiene 11 grados como promedio? ¿ Por qué producimos casi todo con baja productividad?
Hay muchos indicadores económicos y financieros que nos permiten corregir el rumbo a lo interno, y si nos comparamos con el resto del mundo podemos saber cuál es nuestro atraso relativo. ¿ Lo hacemos?.¿ Actuamos? ¿ Descentralizamos la decisión de hacer y corregir?
Para competir y ser un país atractivo en lo económico, debemos equipararnos a la forma de hacer negocio de nuestros similares. Mientras no entendamos que los inversionistas y los proveedores extranjeros se acercan a Cuba o los buscamos y aceptan, en todos los casos y en primera instancia, por negocio, para ganar -ganar, y no porque somos un país que pretende construir el socialismo, que los hay, no despegaremos significativamente.
¿ Por qué China tiene presencia importante en toda América Latina y el Caribe ,y en Cuba su presencia es relativamente modesta?- Dominicana en 5 años a cuatriplicado el volumen de comercio con China y ha sobrepasado a Cuba que tenemos decenas de años de relaciones. ¿ Ya nos preguntamos por qué?.
Los EEUU evidentemente tiene un PLAN, que hasta el " bueno" de Obama lo compartía , y es desmontar la revolución por otras vías. El reconoció que la política no funcionaba e intento cambiarla, pero para obtener los mismos resultados que sus antecesores.
No aplicamos la máxima de Marti ""A un plan obedece nuestro enemigo: de enconarnos, dispensarnos, dividirnos, ahogarnos. Por eso obedecemos nosotros a otro plan: enseñarnos en toda nuestra altura, apretarnos, juntarnos, burlarlo, hacer por fin a nuestra patria libre. Plan contra plan."
miércoles, 6 de julio de 2022
Destacan condiciones para el turismo en cayo Largo del Sur (+Fotos)
La Habana, 6 jul (ACN) Manuel Marrero Cruz, primer ministro de Cuba, destacó hoy que existen condiciones favorables para la entrada del turismo a cayo Largo del Sur, tras recorrer sus áreas turísticas como parte de una visita gubernamental al municipio especial Isla de la Juventud.
El primer ministro cubano señaló que es muy novedoso lo que se ha realizado allí, y celebró el cumplimiento de la reparación del aeropuerto y la existencia de condiciones que propician la entrada del turismo, para hacer del sitio un destino memorable.
"Es muy novedoso lo que se ha hecho aquí. La reparación del aeropuerto se cumplió con creces. Existen condiciones muy favorables para la entrada del #Turismo, y hacer de #CayoLargo del Sur, un #DestinoMemorable.#Cuba".
Marrero Cruz constató esta mañana las obras realizadas en la terminal aérea Vilo Acuña, donde se ampliaron los salones, las áreas de servicio y la pista de aterrizaje, inaugurada este martes por el ministro cubano de Turismo, Juan Carlos García Granda.
Las acciones constructivas y de mantenimiento incluyeron una nueva torre de control y los sistemas de reaprovisionamiento de combustible de aeronaves.
Gracias a la reparación capital, el Aeropuerto Internacional Vilo Acuña podrá recibir aviones de mayor porte, lo cual forma parte de un grupo importante de inversiones en esa locación para relanzarla como destino turístico.
El primer ministro también recorrió varios de los sitios remozados como el puerto y la Taberna El Pirata y llegó a la Universidad Jesús Montané Oropesa, donde intercambió con estudiantes y profesores sobre el vínculo imprescindible Gobierno-Universidad-empresa-comunidad.
Los Bancos y las mipyme
Funciona de forma estable bioeléctrica en Ciego de Ávila. Comentario HHC
Carmen Taboada Hernández, vicepresidenta de la Empresa mixta Biopower S.A., precisó a la Agencia Cubana de Noticias que emplean el marabú acumulado en el tiempo de inactividad de la planta, y según cálculos asegura generación para 30 o 35 días.
Explicó que antes de la arrancada se hicieron pruebas y todo resultó positivo.
De tecnología china, la inversión de la bioeléctrica costó unos 140 millones de dólares y es una de las obras más importantes en el país, pues se incluye en la estrategia nacional para ampliar el uso de las fuentes renovables de energía.
Durante su puesta en marcha en enero último presentó dificultades la interconexión con el central azucarero, por lo que detuvo su funcionamiento al no lograr la combustión en sus calderas con el ciento por ciento del bagazo entregado, cuyas características difieren a las empleadas en el diseño, amplió Taboada Hernández.
Puntualizó que la cosecha de marabú se afectó debido a la falta de liquidez para adquirir las piezas de repuesto con el proveedor extranjero.
Agregó que se trabaja con un grupo de especialistas chinos en modificaciones, pruebas y ajustes que permitan estabilidad a la planta.
Para generar energía durante el tiempo de zafra está previsto que consuma una mezcla de marabú y bagazo, este último entregado por el ingenio Ciro Redondo, el cual también le aportará agua condensada para recibir electricidad y energía térmica necesarias en su proceso de molida de caña.
La bioeléctrica avileña es la primera de este tipo en Cuba en la modalidad de inversión extranjera y pionera en el empleo de marabú como combustible, para lo cual se cuenta con máquinas modernas y eficientes.
Comentario HHC: Buena noticia, al final el marabú ha resultado mas rentable que otras plantas, se exporta como carbón y se utiliza como " combustible".
El marabú que se extendió en nuestros campos por el abandono de los mismos, ha terminado siendo algo importante.
martes, 5 de julio de 2022
Defender la Revolución es también criticar nuestros propios errores; pero, el Bloqueo es lo que más nos daña…Comentario HHC
De cómo investigábamos en el Departamento de Filosofía y en la revista Pensamiento Crítico
TEMAS - MARTA NÚÑEZ SARMIENTO - Catalejo - julio 4, 2022
MARTA NÚÑEZ SARMIENTO
Este artículo –escrito especialmente para Temas– forma parte del dossier dedicado al Departamento de Filosofía y la revista Pensamiento Crítico (1963-1971), que dio inicio a la serie titulada La historia no siempre bien contada, dedicada a temas y problemas en el curso de la Revolución cubana. Su objetivo es contribuir a dar luz sobre acontecimientos que, por su carácter o desenlace, han dado lugar a polémica, y que resultan relevantes para entender etapas del proceso.
*Todos los textos que aparecen en esta serie han sido escritos especialmente para Temas.
Comentaré aquí cómo los miembros del Departamento de Filosofía y de la revista Pensamiento Crítico emprendimos investigaciones sociales concretas sobre la contemporaneidad cubana que vivíamos entre 1967 y 1971, imbuidos de la filosofía marxista “viva” que aprendimos. Esta experiencia nos sirvió para entender las transformaciones de la población en la transición socialista cubana, identificar ciertos problemas y comprenderlos, así como sugerir soluciones y participar en su implementación.
En sus artículos para esta serie, Marta Pérez Rolo y Elena Díaz explicaron los contenidos de los programas de estudio que nos permitieron aprender sobre los textos originales de los clásicos del marxismo y sus continuadores en el siglo XX, a partir de los momentos históricos concretos que vivieron. Solo así comprendimos lo importante que fue para ellos reflexionar sobre los hechos contemporáneos, así como sus historias, para no solo limitarse a entender el origen de las injusticias, sino a enfrentarlas.
Más de medio siglo después del Departamento, recapacito sobre cuánto nos sirvieron aquellos aprendizajes para realizar los estudios sobre Cuba que nos solicitaba la dirección del país, a través del entonces rector de la Universidad de La Habana (UH), Dr. José Miguel Miyar Barruecos (“Chomi”). Fue la época en que la UH salió de sus murallas para adentrarse en la entrañas de un país en Revolución con mayúscula. Desde entonces se sembraría la semilla del Estudio-Trabajo, que reorganizó la docencia para dedicar semanalmente la mitad del tiempo a las asignaturas impartidas en las aulas y la otra mitad a labores prácticas vinculadas a conocimientos relacionados con ellas.
Aquella práctica generó que profesores y estudiantes indagáramos cuestiones de interés local y nacional. Nos lanzamos a estas pesquisas sin los entrenamientos metodológicos y de procedimientos de las ciencias sociales, inmersos como estábamos en los dilemas que investigábamos, y en las urgencias que requerían sus soluciones.
En el estudio de caso realizado en 1998 sobre la apropiación de Antonio Gramsci por los miembros del Departamento y de Pensamiento Crítico,[1] entre ellos yo misma, les pregunté a algunos de ellos cuánto les había servido el filósofo italiano para entender la sociedad cubana. A continuación, reproduzco varias respuestas.
“La Filosofía marxista debe servir para entender la filosofía común de las personas», “Gramsci entendió el marxismo como ideología y la ideología como una forma de conocer la realidad”, “Gramsci ayudaba a comprender las cuestiones de la cotidianidad que pasaban en Cuba y en América Latina y que no explicaban las versiones dogmáticas el marxismo. Por ejemplo, ¿por qué hay personas que son humildes y no están con la revolución de los humildes, e incluso llegan a luchar contra ella? En aquellos años recién pasábamos la lucha contra bandidos en Cuba. ¿Por qué la mayor parte de la gente no se subleva contra la opresión a que son sometidos?”
Todos los entrevistados mencionaron la función del intelectual orgánico gramsciano “como aquel que contribuye a las acciones del partido revolucionario con sus reflexiones, aunque los resultados de sus razonamientos no se tradujeran en políticas del partido”.
“Gramsci retoma al marxismo como una filosofía que forma parte de la cultura y de la historia”. Aplicado al caso de Cuba se entendía el papel del filósofo dialogando con su cultura, con el partido, con el gobierno.
“En Gramsci hay una enorme riqueza de hechos concretos, sobre todo en Italia. La ingeniosidad de su pensamiento para tratar problemas pequeños sirvió para el quehacer sociológico”.
Metodológicamente, Gramsci permitió pensar las categorías sin anquilosamientos, y ayudó a unir lo teórico y lo práctico.
Este “giro filosófico” permitió realizar muchas investigaciones concretas, en las que habíamos estado implicados todos los entrevistados.[2]
Los de la calle K y su contexto en la UH
¿Quiénes éramos y cuál era el contexto histórico y social concreto de la UH entre 1967 y 1971? Tomando como muestra a los veintitrés miembros del Departamento y de la revista que respondieron mis preguntas en 1998 y en 2013, sus datos sociodemográficos eran los siguientes:
Catorce eran hombres y nueve, mujeres. Nacieron entre 1939 y 1949, excepto una compañera que había nacido antes. Por tanto, al triunfar la Revolución tenían entre 10 y 20 años, mientras que cuando ingresaron al Departamento contaban entre 20 y 31 años. De manera que tenían cercanas las vivencias del capitalismo, un referente empírico importante para interpretar los cambios en los modos de vida de los cubanos, así como para enriquecer y actualizar nuestros debates intelectuales.
La mayoría absoluta era oriunda de La Habana, dos de Las Villas, uno de Holguín y otro de Santiago de Cuba.
Trece de ellos procedían de la pequeña burguesía y dos de la burguesía media alta. El resto venía de familias obreras urbanas. Dieciséis eran blancos; siete, mestizos.
Al entrar al Departamento, catorce no habían concluido sus estudios universitarios; nueve, sí. Procedían de todas las carreras de las entonces facultades de Humanidades, Economía y Ciencias de la UH.
El contexto histórico y social de la UH en aquellos años estaba marcado por la Reforma universitaria de 1962, recién aplicada. Los bisoños docentes del Departamento habían sustituido a los profesores emigrados en los primeros años de la Revolución. Podría afirmar que fuimos los “maestros emergentes” de entonces. El Dr. Miyar Barruecos había asumido como rector en 1966; e inmediatamente vinculó a la UH a la vida del país.
La Universidad experimentó un evento único cuando la institución académica y el Partido Comunista de Cuba (PCC) se unieron en la figura del rector. Así se llevó a cabo la construcción de esta organización en la UH entre 1967 y 1969. En el Departamento y en Pensamiento Crítico nos organizamos por grupos para celebrar las asambleas de balance los fines de semana. Durante decenas de horas, cada quien contó su vida, en un ejercicio de reflexión autocrítica que nos ayudó a conocernos más.
Siendo profesores “emergentes”, teníamos prácticamente las mismas edades de los alumnos de los cursos diurnos. Cuando impartíamos docencia nocturna, los alumnos eran mayores que nosotros y muchos tenían cargos en la dirección del país. Fue una verdadera formación pedagógica “con carburo”.
Convivíamos permanentemente con los alumnos en los trabajos voluntarios de la agricultura, en las escuelas militares y en las investigaciones.
El director del Departamento creó y dirigió la Edición Revolucionaria, donde se publicaron textos de los marxistas clásicos y contemporáneos que utilizamos en la docencia. Los del Departamento publicamos en las antologías preparadas por esa editorial. Además, ayudábamos a preparar los números de la revista Pensamiento Crítico, escribiendo artículos, sirviendo de traductores o enmendando las pruebas de galera que salían de la imprenta.
Era la época en que Fidel visitaba regularmente la entonces Plaza Cadenas, bien entrada la noche, para no interrumpir los cursos nocturnos.
Los estudios sobre Cuba
Luego de este preámbulo para contextualizar nuestras pesquisas de entonces, las explicaré. He preferido no mencionar los nombres de quienes trabajaron en ellas, para no correr el riesgo de omitir a ninguno.
Aquellas fueron las primeras experiencias investigativas para todos, como ya señalé, sin dominar todavía los procedimientos de indagación de las ciencias sociales. Todos los temas fueron solicitados por las máximas instancias de la dirección del país, en su afán por conocer mejor a una Cuba que se transformaba.
Contábamos con diferentes niveles de conocimiento sobre las teorías marxistas de la sociedad. Me refiero a los textos originales fundamentales de los clásicos, y de sus seguidores en el siglo XX, entre quienes estaban Lenin y los pensadores que lo acompañaron en la Revolución de Octubre; así como los que promovieron las revoluciones en Europa occidental entre 1918 y 1919. Leímos a Antonio Gramsci y a José Carlos Mariátegui. También a los filósofos y politólogos de los 60, como Georgy Lukacs, Louis Althusser, Umbert Eco, Michel Foucault, Amílcar Cabral, Franz Fanon, entre otros. Y, por supuesto, bebimos de Julio Antonio Mella y Antonio Guiteras, así como de Fidel, Che y Osvaldo Dorticós.
Todas las investigaciones las hicimos en medio de tormentas provocadas por la Revolución, con la que estábamos comprometidos hasta la médula, y que vivíamos en carne propia. Esto dificultó que nos pudiéramos distanciar de los problemas que estudiábamos para hacer ciencia; un pecado que cargo hasta ahora, al menos yo, a pesar de mis exorcismos con el compromiso y el distanciamiento.
Comprendimos que los manuales soviéticos de filosofía marxista no servían para entender las realidades cubanas ni las que existían en otros países en revolución. De ahí la urgencia que teníamos de pensar con cabeza propia y de leer mucho, a la vez que criticábamos las ideas dogmáticas.
Los estudios concluían en informes internos para consumo de quienes los solicitaban, en ponencias para presentar en eventos, en artículos publicados o no, y en fuentes de apoyo a la docencia de la Filosofía marxista.
Todos los resultados los discutíamos en el Departamento, que se convirtió en una suerte de “tanque pensante”. En esos debates perdimos el miedo a que nos criticaran lo que habíamos escrito y, así, aprendimos a reescribir varias veces las versiones originales. El ambiente era casi interdisciplinar, porque todos procedíamos de carreras distintas.
En los trabajos de campo, tratábamos de “hacer hablar” a las personas sobre las situaciones que vivían. Evitábamos imponerles nuestras ideas preconcebidas.
Estas indagaciones nos hicieron valorar la relevancia de participar como “intelectuales orgánicos” inspirados en nuestras posiciones ideológicas. Reconocimos los beneficios de comparar lo que sucedía en Cuba con las realidades de otros países.
¿Cuáles fueron algunos de los temas que desarrollamos en estas investigaciones?
En 1967, el Ministerio del Interior solicitó a la UH que analizara las percepciones que sobre la Revolución tenían los presos contrarrevolucionarios internados en la penitenciaría de Ciudad Sandino, en Pinar del Río. Para las entrevistas, colaboramos con la escuela de Ciencias Políticas, que elaboró las guías. Resumo los resultados más relevantes.
Entre los alzados y colaboradores había personas que no provenían de la burguesía, sino eran trabajadores y pequeños propietarios agrícolas del Escambray, que se enfrentaron a las fuerzas de la Lucha contra bandidos. Sus comportamientos estaban enraizados en el odio al comunismo; estimaban que la Revolución no podía “ganarle” a los Estados Unidos; y creían que Fidel les había tronchado sus caminos para hacer dinero. Desgraciadamente para ellos, no iban a ver el fin de la Revolución.
Aunque fue el primer trabajo de campo que hicimos, nos ratificó lo que habíamos aprendido de la Filosofía marxista no dogmática: pertenecer a una clase sojuzgada no genera espontáneamente que los oprimidos piensen y actúen contra sus reales opresores. Estos, al contrario, se habían unido a ellos para combatir con las armas una Revolución que les había dado o les aseguraba en el futuro gozar de una vida digna.
A fines de ese mismo 1967, la dirección revolucionaria solicitó al rector Miyar que enviara a profesores de diferentes facultades para investigar las situaciones sociales, económicas y políticas existentes en Santiago de Cuba, Bayamo y Guantánamo, después de sustituir al Primer Secretario del PCC en la entonces provincia de Oriente.
Estudiamos todas las opiniones sobre las distintas esferas de las vidas de las personas, especialmente los daños que les ocasionó la destituida dirección política provincial. Los entrevistados hablaron sin tapujos sobre las maneras autoritarias de dirigir, alejadas de los intereses de la población y de la Revolución.
Aunque el informe de la investigación no se publicó, sino que se envió a quienes la encargaron, sirvió para redactar artículos, presentar ponencias en el Congreso Cultural de La Habana (enero, 1968) y ante los jóvenes europeos y norteamericanos que trabajaron en el campamento “5 de Mayo” (1969), y se utilizó para enriquecer la docencia.
En la segunda mitad de 1967, un grupo de nuestros profesores se unió a otros de la Facultad de Humanidades para indagar sobre la situación social en las montañas del Escambray.
En 1968 elaboramos una propuesta sobre lo que podría ser el sistema de dirección económica en la transición al comunismo en Cuba. La solicitó el presidente Osvaldo Dorticós, y dirigieron su elaboración Luis Álvarez Rom (ministro de Hacienda) y Miguel Cossío Woodward (director en JUCEPLAN). Los participantes, miembros del Departamento de Filosofía y de la Facultad de Economía de la UH, analizamos críticamente las experiencias históricas y contemporáneas de la transición socialista en la URSS y en los países socialistas de Europa del Este, incluida la de Yugoslavia. Hicimos énfasis en la Nueva Política Económica (NEP) soviética, en los sistemas de cuentas nacionales de la URSS y otros países europeos miembros del CAME, y en la autogestión yugoslava.
Conocimos los debates sobre el socialismo que sostenían los líderes de los partidos comunistas de Europa occidental, especialmente de Francia y de Italia. Consultamos los textos sobre el tema de Louis Althusser, Erich Fromm y los publicados en la revista inglesa New Left Review. Analizamos los trabajos de Paul Baran y Paul M. Sweezy, además de su revista Monthly Review. Leímos sobre la Revolución cultural en China, en particular, los libros de K. S. Karol.
Finalmente, estudiamos los debates cubanos sobre las propuestas para el sistema de dirección de la economía en transición, contenidos en los discursos y trabajos de Fidel, Osvaldo Dorticós, Che, Carlos Rafael Rodríguez, Alberto Mora y otros, muchos de ellos reproducidos en la revista Nuestra Industria Económica del Ministerio de Industria de Cuba.
También consultamos textos sobre las experiencias cubanas en la transición del capitalismo al socialismo, no solo en la economía, sino en el Estado, la ideología y las políticas sociales.
En todo este proceso, los debates fueron los que aportaron más conocimientos para elaborar las propuestas finales. En ellos llevamos nuestras vivencias personales de los cambios ocurridos entre 1959 y 1968. Mencionaré algunas de ellas.
Era imposible trasladar acríticamente a Cuba las experiencias de la URSS y del resto de los países miembros del CAME. La transición no podía limitarse solo a la economía, sino tenía que trascenderla, para tratar la política, la sociedad y la ideología. Siempre se resaltó la necesidad de promover la participación popular para asegurar la identidad entre el gobierno y el pueblo. La transición socialista sería un camino largo, bajo las condiciones del bloqueo de los Estados Unidos.
Los resultados finales se presentaron a la dirección del país y sirvieron de base para varios artículos publicados luego en Lecturas de Filosofía (tomo II).
Desde fines de 1969 hasta mediados de 1970, el Estado mayor de la Zafra de los Diez Millones en Oriente solicitó a los miembros de varias facultades de la UH que laboraran en los centrales azucareros, que indagaran varios asuntos, mientras trabajaban en los cortes de caña. Parte de este grupo fueron los profesores del Departamento. Entre otros aspectos, evaluaron las líneas de dirección y de participación en el central Antonio Guiteras; analizaron las ineficiencias de la zafra y comprobaron cómo cambiaba la vida cotidiana de las familias campesinas y de los obreros en siete centrales del norte de la provincia de Oriente. Como consecuencia, el INRA pidió investigar el funcionamiento de la agricultura cañera y no cañera en esa zona del país.
En el ámbito de la cultura, el Departamento colaboró con el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) y el Instituto Cubano de Radiodifusión (ICR, hoy ICRT), sin abandonar su docencia en las aulas universitarias. Igualmente, varios de sus integrantes fueron ponentes en el Congreso Cultural de La Habana de 1968.
En el caso de la primera institución, prácticamente todos participamos en los debates ideológicos en torno a las películas seleccionadas, realizados en las salitas del ICAIC, para después mostrarlas a los estudiantes que cursaban Filosofía Marxista y así apoyar los temas que les impartíamos. Dos profesoras colaboraron en la creación del programa televisivo 24 por Segundo.
A solicitud del comandante Jorge Serguera, presidente del ICR, varios profesores del Departamento colaboraron con la institución. Junto a especialistas de la TV, les tocó analizar los contenidos de varios programas y su grado de aceptación por la teleaudiencia, para sugerir cambios en la programación; así como asesorar programas televisivos.
Un evento trascendental de la época fue el Congreso Cultural de La Habana, celebrado en enero de 1968, a escasos meses del asesinato de Che, con la presencia de intelectuales relevantes de todo el mundo, solidarios con Cuba, aislada diplomáticamente entonces del resto del continente americano, con la excepción de México y Canadá. Profesores del Departamento expusieron sus trabajos sobre juventudes, ideología y mujer, en distintas comisiones, intercambiaron con intelectuales extranjeros y participaron con jóvenes representantes de los Estados Unidos en la creación de la brigada Venceremos.
En todos estos espacios incursionaron miembros de la calle K, mediante estudios sobre la cultura cubana y sus medios, en un intercambio de conocimientos para mejorar las funciones educativas del cine, la TV y las universidades cubanas.
Pero hubo más…
Participantes en el grupo de estudios sobre “Pensamiento revolucionario cubano” aportaron indagaciones sobre documentos y debates acerca de las obras de Martí, Mella, Villena, Guiteras, Che y Fidel. Los resultados culminaron en textos para la docencia y en artículos, publicados o no. Además de recopilar estudios, reflexionaron sobre los momentos históricos concretos en los que vivieron estas figuras, y sus aportes al pensamiento y la cultura nacionales.
Otro miembro del Departamento fue nombrado director de la Biblioteca Nacional José Martí y copresidió el programa de actividades para conmemorar el centenario del inicio de la revolución cubana, el 10 de octubre de 1868.
Otros se dedicaron a indagar sobre la juventud cubana. Además de la ponencia presentada en el Congreso Cultural de La Habana, un profesor publicó “Generaciones y Revolución”, en El Caimán Barbudo, artículo ampliamente debatido en las clases.
Otras dos acciones requirieron cierto grado de investigación sobre la juventud. La primera fue la contribución de profesores que colaboraron con la recién creada Columna Juvenil del Centenario, mediante sus testimonios en el informe “Camagüey Año I”. La segunda fue el “Material de estudio para los círculos políticos de la UJC de la UH”, a petición del Comité de dirección de esta organización.
Por último, a solicitud del Dr. Miyar Barruecos, cuatro jóvenes de la calle K que cursaban postgrados en Santiago de Chile analizaron la imagen de Cuba en la prensa opuesta al presidente Salvador Allende durante su primer año de mandato, en noviembre-diciembre de 1971. Además de su interés académico, este análisis contribuyó a que Fidel, de visita en ese país, tuviera una visión sintética sobre esta oposición.
Experiencias como estas favorecieron, posteriormente, que enrumbáramos nuestros caminos como sociólogos, politólogos, historiadores, economistas y otras ramas de las ciencias. Muchos permanecimos en la UH, mientras otros trabajaron en centros de investigación del Comité Central del PCC, del CITMA y del Ministerio de Cultura.
Esa gran prueba que es la vida demostró cuánto sirvieron nuestras primeras experiencias investigativas para mantenernos como intelectuales orgánicos al estilo cubano.
La Habana, 27 de junio de 2022
[1] “La apropiación de Gramsci en Cuba en los años sesenta: un estudio de caso,” presentada en el Primer Taller cubano-mexicano sobre la vida y obra de Antonio Gramsci, organizado por el Centro Juan Marinello en 1998, y publicada en Hablar de Gramsci (CJM, 2003). Y la ponencia con Ángel Hernández en “Coloquio científico 50 aniversario del Departamento de Filosofía de la Universidad de La Habana,” en septiembre de 2013.
[2] Solo resumiré lo que hoy llamaríamos estudios de caso sobre Cuba. Ya Marta Pérez-Rolo y Elena Díaz, en los textos referidos antes, comentaron las indagaciones sobre América Latina llevadas a cabo en esos años, que contribuyeron a entender la historia y la contemporaneidad de la región a la que pertenece Cuba.


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