Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

viernes, 6 de enero de 2023

Los precios y yo nos decimos

Por Carlos Manuel Balán Carballo, economista

Me ha motivado a escribir este comentario, el que en la mañana de hoy compré un pan de corteza dura, en un estanquillo privado y su precio  es cien pesos, si, de los que denominamos CUP. En el comentario no habrá ni quejas, ni cuestionamientos al vendedor, su patrón, ni a nadie.

La economía cubana está sumida en una recia inflación, donde se da una combinación de factores, estando presente entre ellos, problemas de demanda y a la vez problemas de oferta, se camuflan una con otra y sin miramiento alguno actúa como el más aguzado  de los carteristas, va a tu bolsillo, te extrae la billetera, saca tu dinero, magro o abultado, te sonríe pícaramente y te dice como Lionel Messi le espetó al neerlandés Wout Weghors, tras el disputado partido entre Argentina y Países Bajos, por los cuartos de final del Mundial de Qatar, ¡qué miras bobo!

La inflación es algo así como el aumento generalizado y sostenido de los precios de los bienes y servicios más representativos del consumo de los hogares de un país. En este enrevesado mundo de la economía y su enjundia, se necesita un elemental conocimiento de algo, de lo que hablamos mucho y entendemos poco; Bertrand Russell, filósofo y matemático británico, ya nos alertó al respecto cuando expresó: “gran parte de las dificultades que atraviesa el mundo se deben a que los ignorantes están completamente seguros y los inteligentes llenos de dudas”

Se necesita saber ese algo, que es la oferta y que es la demanda. La demanda se refiere a la cantidad de un bien o un servicio que un comprador está dispuesto a adquirir a un precio determinado, mientras que la oferta es la cantidad de bienes y servicios que los productores están dispuestos a vender a un precio específico. Elemental Watson, diría el circunspecto Sherlock Holmes.

En el escenario actual de la economía cubana para frenar la inflación, más allá de llamados, exhortos y coerción, lo que se necesita es producción de bienes y servicios básicos, incrementar la capacidad para exportar, que la ciencia y la innovación avance más lejos que tesis y actos académicos, salgan muchas de cajones guardados, por ignorantes convertidos en archiveros de las buenas ideas y se materialicen en resultados.

Sobre la ciencia y la innovación se puede escribir un best seller, de propuestas ingeniosas que recibieron un no se puede por respuesta y hoy se han patentizado en terceros países y para acceder a ellas hay que comprar, gastar, en esta viña del señor, tenemos de todo.

La historia es la maestra de la vida, ya que me he metido en el tema de la innovación y la tecnología y la necesidad de producir bienes, si, de esos que se comen, untan o se ponen sobre el cuerpo, incluso los que salen en formas de medios de producción y me disgrego un poco, disculpen, porque la economía es política y tiene leyes y una de esas leyes es la de “desarrollo preferente de la producción de medios de producción”. Regreso al enunciado la historia maestra de la vida. En un tiempo tan lejano ya, como es 1961, un precursor, un hombre que como dijo Fidel, un hombre que pertenece a otros tiempos, me refiero al Che, en una reunión nacional de producción expresó; “En este momento estamos estudiando una segunda campaña de emulación, basada en parecidas características, y que tendrá por nombre «Construya su propia máquina». Es decir, tomar a los obreros, a los técnicos de mayor categoría y de más empuje revolucionario, porque también hay que tener empuje revolucionario para esto, y crear equipos de trabajo que vayan copiando todas las máquinas que hay en el país, reproduciéndolas y aumentando nuestro equipamiento industrial con los materiales que existan en el país, cuando no se pueda otra cosa comprando algunos para completar maquinarias nuevas. Es ya la tarea que va a separar nuestra lucha pasiva por mantener la máquina andando con la pieza de repuesto, y nuestra lucha activa correspondiente a un nuevo escalón en el desarrollo de la producción, con los obreros y técnicos cubanos construyendo las máquinas para producir más en el país”

La inflación no la vamos a derrotar con consignas, llamados, ni ejércitos de inspectores, la vamos a derrotar produciendo, porque sé que todos queremos precios de cuando éramos ricos y no lo sabíamos, pero no todos estamos dispuestos a hacer que la tierra produzca, a incentivar que la ciencia, la investigación y la innovación salga de los salones académicos y se mezcle en el surco, el torno, la fresadora, se embarre de sudor.

Los precios no son causas de nada, los precios díscolos de hoy son un efecto de una causa superior, que no siempre presentamos en todos sus matices como nos dice el conductor del Programa con filo. 

Pienso, luego existo, nos dijo René Descartes, filósofo y matemático francés, la frase no está colocada para dar alarde de algo que para nada tengo, erudición, tiene la intencionalidad de expresar que existen herramientas de administración pública que con pensamiento creativo pueden contribuir a desarrollar necesidades de producir, me refiero a los impuestos, ¿por qué tiene que ser el mismo esquema para el que produce, que para el comerciante? Es un grito a voces que necesitamos producir bienes materiales y ¿cuál es el “incentivo fiscal” para ello, dónde están las bonificaciones, las recompensas, dónde?

Deseo continuar escribiendo, pero por el bien de los que osen leer esta catarsis y también por el pobre pan de corteza dura, que me está mirando con deseos de que me lo acabe de comer.

Hasta la próxima

Entre apremios y penurias

 


Foto. / perlavision.cu

Sobre dificultades que achican el paso a la producción de alimentos, nuevas maneras de hacer la contratación, causas de impagos en divisas a los ganaderos, entre otros temas, BOHEMIA dialogó en exclusiva con Manuel Santiago Sobrino Martínez, titular de la Industria Alimentaria.

Como suele ocurrir en la economía nacional, la planificación anda por un lado y la realidad por el otro. La gestión del Grupo Empresarial Agroalimentario (GEA) de la Industria Alimentaria se concibió sin pérdidas en 2022. Sin embargo, 11 entidades, fundamentalmente de la Industria Láctea, acumularon valores negativos ascendentes a más de 500 000 000 de pesos.

Precios centralizados de productos de la canasta familiar normada, como leche fluida, yogurt de soya y mezcla de batido, no cubren los gastos directos; bajos niveles productivos y falta de materias primas dieron al traste con los resultados previstos. Asimismo, persistieron errores a la hora de calcular los costos de producción, entre otras razones, por el arrastre de normas de consumo caducas y plantillas abultadas.

Igual fueron recurrentes los impagos a los productores en moneda nacional, mientras las empresas lácteas de Matanzas, Camagüey y Las Tunas reportaron deudas en moneda libremente convertible (MLC).

Las dificultades con la contratación es un mal de fondo que limita los encadenamientos entre el sector estatal y el privado, con marcada incidencia en la eficiencia empresarial y las urgencias de producir para satisfacer el mercado interno, sin importar materias primas que pueden obtenerse en los campos de Cuba.

Para Manuel Santiago Sobrino Martínez, titular del Minal, este 2023 será un año de grandes retos y oportunidades para el sector. / Yasset Llerena Alfonso.

Sobre algunos de estos temas, y otros de importancia estratégica para Cuba, BOHEMIA dialogó en exclusiva con Manuel Santiago Sobrino Martínez, titular del Ministerio de la Industria Alimentaria (Minal).

–¿Por qué las medidas implantadas en la agricultura no han tenido el impacto esperado en la producción?

–Sin lugar a dudas, las 63 medidas aprobadas por el Gobierno para impulsar el sector agropecuario realmente son innovadoras, diferentes. Significan un reto importante para la Industria Alimentaria y, a la vez, se convierten en una oportunidad para obtener a futuro, mayor cantidad de materias primas nacionales y depender menos de las importaciones.

“Uno de los aspectos trascendentales de esas medidas es que el contrato se establezca directamente con el productor. Pero eso tiene varias complejidades. En años anteriores, la industria solo firmaba 5 000 contratos a través de las cooperativas y las UBPC. Las juntas directivas de esas organizaciones eran las que los representaban en la contratación e incluían a productores que aportarían a la industria; y, sin embargo, ellos nunca se enteraban.

“Esa situación cambia radicalmente. Ahora el contrato con la industria es de productor a productor. Por tanto, hay que pasar de 5 000 a 150 000. Entonces el Lácteo se tiene que preparar para sentarse, negociar, convencer y pactar con esa mayor cantidad de campesinos que tampoco tienen experiencia jurídica, nunca asumieron compromisos de ese tipo. Es un reto tanto para la industria alimentaria como para las bases productivas.

“La industria estaba acostumbrada a negociar el contrato con la dirección de las bases productivas. Recibía la leche, luego la procesaba. Ahora, al tener que firmar contrato directo y atender a 150 000 productores, ha tenido que cambiar su estructura y plantilla. Hay un promedio de 1 200 trabajadores industriales vinculados directamente con los productores, cada uno atiende un promedio de 80 campesinos. Ese especialista debe convertirse en un excelente aliado del campesino, tiene que hacerle ver en las entregas al Estado la mejor vía para propiciar su desarrollo individual, familiar y el de la finca”.

—¿Qué ha sucedido con los impagos en divisas a los ganaderos?

—Como parte de las medidas para la ganadería se fijó un plan anual de 520 litros para los productores que tienen menos de 10 vacas y 550 litros para quienes sobrepasan esa cantidad de animales. En buena lid, ese es el único compromiso con el Estado y exigimos con mucho rigor el cumplimiento de esas cifras.

“Todo lo que el ganadero obtenga por encima puede venderlo a precios por acuerdo. La leche contratada se le paga a 20 pesos por litro y al venderle a la industria el excedente recibe además 0.10 centavos en Moneda Libremente Convertible (MLC). Algunos aceptaron recibir 10 pesos más, en lugar de la divisa.

“Pero, durante el 2022 la situación económica del país fue muy compleja y la importación de leche no se pudo cumplir. Por eso, muchas industrias, después de haber comprado ese litro de leche en MLC al productor, con miras a comercializarlo después también en divisas, tuvieron que entregarla para la canasta familiar y asegurar la leche de los niños menores de siete años.

“Eso ha generado impagos a los productores. Con un esfuerzo realizado dentro del ministerio, antes de terminar diciembre de 2022, se les pagará todo el MLC que se les debe porque verdaderamente son buenos productores y no podemos perderlos.

“Otra situación que afectó a la entrada de materia prima a la industria fue la falta de energía eléctrica. No fue culpa del productor que se le echara a perder la leche. La mayoría de las veces la tenía que convertir en alimento animal”.

Otro escenario

Si en su momento el incremento del litro de leche a 20 pesos pudo resultar beneficioso para los productores, la situación hoy es diferente. Al comercializarla por oferta y demanda ese mismo litro se vende a 100. Cuando comenzaron a gatear las 63 medidas para estimular la producción agropecuaria no existía en el país mercado cambiario. Hoy es una realidad, aunque todavía ande lejos de satisfacer la demanda.

Atendiendo a las potencialidades que brinda el mercado cambiario, Sobrino Martínez considera que “debe negociarse la contratación. A lo mejor a un grupo de productores ahora le conviene más recibir por el excedente un pago en moneda nacional, en lugar de los 0.10 en MLC. Porque ya vieron cuanto demoró pagárselos en divisa y con los pesos pueden acceder directamente al mercado cambiario.

“Por eso estamos reiterando que la contratación de los productos agropecuarios con la industria es por acuerdo entre las partes, sentados, preferentemente debajo de una mata: el especialista de la industria y el productor. Finca por finca. Un contrato es para ganar-ganar. Si la industria no puede convertir la leche en MLC, pues no es justo que compre en divisa. Al final tendrá impagos al productor. Necesitamos comprensión de los ganaderos. Y ese es uno de los retos de la Alimentaria para 2023.

—Las leyes de Soberanía Alimentaria y de la Pesca siguen sin multiplicar “panes y peces”. El presidente Díaz-Canel fue muy crítico con eso. ¿Cuál será la respuesta del Minal?

—Coincidimos con lo dicho por nuestro Presidente. El Parlamento y la dirección del país han prestado mucha atención a la organización y promulgación de leyes que institucionalicen y jerarquicen un grupo de actividades vitales para Cuba. Entonces, en eso tenemos que seguir trabajando.

“La Ley de Soberanía Alimentaria es una muestra de la voluntad política de la dirección del Gobierno. Pero, para ser soberanos tenemos que incrementar producciones con nuestros propios recursos.

“En el caso de la Ley de Pesca, previendo los efectos del cambio climático y la sobre explotación marina, no tiene concebida incrementar a futuro los niveles de captura en los mares aledaños a Cuba. Y, como concepto de trabajo, hay que desarrollar la acuicultura, la actividad pesquera que se puede realizar en agua dulce. “No obstante, ciertamente, no en el cuerpo de la Ley de Pesca, pero sí en los Reglamentos de esa norma, hay un grupo de limitaciones necesarias de cambiar. Aunque siempre garantizando, como alertara el Presidente, la sostenibilidad, que es un compromiso del Estado cubano.

Va siendo mejor zafra, pero no se produce todo el azúcar previsto. Comentario HHC

 En la zafra chica se logró un rendimiento superior en un 1,14 % con respecto a la campaña anterior

Foto: Jorge Pérez

Aunque solo se ha producido el 69 % del azúcar previsto hasta la fecha, a causa del atraso en la arrancada de cinco centrales, los resultados de la denominada zafra chica, que concluyó el 31 de diciembre, dan cuenta de un crecimiento de 2,3 veces con respecto a igual periodo de la campaña anterior.

Así lo informó a Granma Dionnis Pérez Pérez, director de Informática, Comunicaciones y Análisis del Grupo Empresarial Azcuba, quien subrayó las complejidades asociadas a la falta de financiamiento para la adquisición de recursos, y a la crisis energética en el momento de las reparaciones. Sin embargo, destacó la recuperación de unas 7 000 toneladas de azúcar por concepto de eficiencia industrial, al lograrse un rendimiento superior en un 1,14 %.

Detalló que los centrales retrasados son el Boris Luis Santa Coloma (15 días), el Mario Muñoz y el Enidio Díaz (cuatro días), así como el Ciro Redondo y el Carlos Manuel de Céspedes (dos días), aunque también mencionó como causas del incumplimiento las roturas y problemas con el abastecimiento de caña.

Entre los equipos que más han afectado la molida, señaló los turbogeneradores de los centrales Urbano Noris, Mario Muñoz y 30 de Noviembre; los compresores de aire en el Dos Ríos, y las centrífugas en el Carlos Manuel de Céspedes.

Siete centrales –significó– cumplieron el plan de zafra chica, con destaque para el 14 de Julio, el Melanio Hernández, el Ciudad Caracas, el Fernando de Dios y el Héctor Rodríguez.

Pérez Pérez manifestó que, en función del comportamiento de esta campaña azucarera, Azcuba prevé incorporar y asegurar el balance de corte y tiro en el central 1ro. de Enero, y garantizar la arrancada adelantada del Ecuador, el Antonio Sánchez y el Majibacoa.

A tenor de las dificultades para garantizar las condiciones de molienda de toda la infraestructura del sector, y en pro de lograr una mayor eficiencia en los centrales que pudieron alistarse, se tomó la decisión de que solo 23 ingenios intervinieran en la zafra actual, a fin de asegurar el azúcar del consumo nacional y otros destinos priorizados. HHC: Negritas y subrayados nuestros.

Comentario HHC: Se toman todas las medidas, hubo no  cuántos chequeos, y los resultados, que son lo que importa, hasta la fecha, se cumple el plan de azúcar al 69 %.  

Ni la periodista, ni el informático- analista que han puesto de vocero de AZCUBA, dicen lo esencial ¿Van a cumplir el plan de producción de azúcar en esta zafra o no ?

jueves, 5 de enero de 2023

Economía cubana en tiempos de crisis. Indicadores de su magnitud. Parte 2. Comentario HHC

Es 5 enero 2023. La Joven Cuba

Economía cubana

Las más recientes estadísticas oficiales disponibles de Cuba son las del Anuario Estadístico de 2021 (ONEI, 2022); las cifras macroeconómicas y del sector externo de 2022 no se colgarán en Internet hasta octubre o noviembre de 2023, aunque se dispone de ciertas cifras  ofrecidas por autoridades o expertos cubanos. Para 2023 solo existen algunas metas y proyecciones. Las fuentes de las estadísticas en este ensayo, a menos que se especifique, son los referidos anuarios estadísticos de la ONEI.

Indicadores macroeconómicos

El producto interno bruto (PIB) a precios constantes, que estaba virtualmente estancado desde 2016,1 disminuyó en 0,2% en 2019 y cayó en 10,9% en 2020; el promedio anual del período 2019-2021 fue de -3.3% (Gráfico 1). La caída de 10,9% en 2020 es la mayor después de -14,9% en 1993, el peor año de la crisis de los 90, llamada el Período Especial (Marrero, 2021).

Según la CEPAL (2021a), el descenso cubano de 2020 fue el más fuerte después del venezolano (-30%) y superior al promedio regional de -6,8%. Para 2021, el gobierno cubano fijó una meta de 6%; primero dio un crecimiento de 2% y después lo redujo a 1,3%, mientras que la CEPAL (2021b) estimó 0,5%. La meta oficial para 2022 era de 4%; el Ministerio de Economía y Planificación (MEP, 2022) estimó un aumento del 10,3% en el primer trimestre y de 1,7% en el segundo trimestre, pero la cifra anual fue de 2%, y algunos la juzgan optimista o predicen una caída (Frank, 2022d).2 

Economía cubana

(Fuente: Elaboración del autor basada en ONEI, 2010, 2016, 2022.)

La formación bruta de capital, a precios constantes, declinó de 25% del PIB en 1989 a 16,5% en 2020 y 16,3% en 2021;3 la meta oficial de la formación bruta de capital para mantener un crecimiento adecuado se ha fijado en 25%, pero no se ha alcanzado desde 1989. La inversión a precios constantes declinó -1% en 2019 y -5,9% en 2020 (Cuba Standard, 2022). El déficit fiscal en 2021 fue de 17,7% del PIB, el mayor desde los años 90, pero descendió a 12% en 2021, aunque está afectado por la inflación.

Hay varias cifras sobre la inflación en 2021: el gobierno dio inicialmente una inflación de 60% para el comercio minorista, pero Murillo (2021) afirma que «ese 60% no pega con lo que la gente está viviendo [con] precios siete, diez veces más grandes». Por otra parte, el deflactor del PIB es de 401% (ONEI, 2022, cuadro 5.6). Un experto  estima la inflación entre 270% y 470% (Luis, 2021) y un informe británico la calcula en 740% (EIR, 2022), las tres últimas mayores que la de los años 90s.

Según Gil (2023c), entre enero y octubre de 2022 la inflación «ronda el 29%», una reducción substancial aunque el ministro afirma que no han funcionado las medidas tomadas para «detener el crecimiento desmedido e irracional de los precios». La liquidez monetaria en manos de la población (M-2) superaba al valor del PIB en 2019 y en 2020 creció a 120,4% del PIB, algo que no ocurría desde los años 90; según Murillo, el Estado tiene que recoger un 92% del excedente por medio de ventas, pero solo recoge 67% y eso alimenta la inflación (citado por Figueredo y otros, 2021); el año 2021 está distorsionado por la inflación.

Con dicho excedente medido en pesos nacionales (CUP)4 virtualmente no hay nada que comprar, para ello se necesitan dólares siempre que estén depositados en bancos que emiten una tarjeta magnética para comprar en las tiendas en divisas, o se tengan euros u otra moneda dura; la gran mayoría de los cubanos no tiene acceso a dichas divisas.

En 10 de junio de 2021, el gobierno prohibió el depósito en dólares en los bancos, dando un plazo de once días para hacerlo con los dólares atesorados por la población (Mesa-Lago, 2021b). El valor del dólar en el mercado informal se ha depreciado: en 2021 el oficial de 24 a 100; en 2022 el gobierno aumentó el cambio de 24 a 110 y en el mercado informal subió a 175 el 8 de diciembre (El Toque, 2022a).

Producción física

El índice de producción industrial, que se recuperó parcialmente entre  2013 y 2018, disminuyó a 54,8% en 2021, 45,2% menor al nivel de 1989 (Gráfico 2). En 1989-2021, la elaboración de productos alimenticios menguó a la mitad, la industria azucarera cayó en 89%, la producción textil en 96% y los fertilizantes en 98%.

Economía cubana

(Fuente: Elaboración propia basado en CCE, 1991; ONEI 1995 a 2022)

Las tasas del PIB por clase de actividad económica (agropecuaria, azúcar y pesca) en 2016-2021 se muestran en el Cuadro 1: la tasa promedio anual de crecimiento del  sector agropecuario descendió en -7,7%, la del sector azucarero en – 9,1% y la de  pesca y mariscos en -5,4%.

De un total de trece productos claves agropecuarios y pescados/mariscos en 2021, ocho estaban bajo el nivel de 1989 y todos eran inferiores a cimas de producción previas (Cuadro 2). En 2022 no se cumplió el plan de producción de alimentos, como arroz, frijoles, viandas, carne y huevos (Gil, 2022c).

En 2021-2022, la zafra azucarera fue  de apenas 474.000 toneladas (comparada con alrededor de 8 millones en los años 80), la más baja en la historia (Álvarez Quiñones, 2022). De esa suma, 600.000 toneladas deben ir al consumo interno y 400.000 han de ser exportadas a China, por lo que Cuba tuvo que importar azúcar de Brasil para cumplir con China y cubrir el consumo nacional.

La meta para la zafra de 2022-2023 es de 455.200 toneladas, 4% menor a la anterior debido al cierre de ingenios, escasez de petróleo y falta de insumos y personal, por lo cual se dedicará únicamente al consumo (Frank, 2022c); se planean exportaciones de solo 90.000 toneladas, de modo que tampoco se cumpliría la obligación con China (Gil, 2022b)

Nota: La cima de producción marcada en negrita.  a Nivel en 2021 por debajo del nivel de 1989. Miles de millones. Miles de cabezas, la cima fue de 6,8 millones en 1967. La cima fue de 55.000 toneladas en 1981.  La cima fue de 244.000 toneladas en 1986.

De un total de once productos manufacturados clave en 2020-2021, cuatro estaban bajo el nivel de 1989 y los niveles de todos eran inferiores a las cimas de producción previas (Cuadro 3). La extracción de petróleo mermó en 23% entre 2010 y 2020, y la de gas natural declinó en 47%  durante la etapa 2015-2021. El enorme  incendio en la planta de almacenamiento de combustible en Matanzas en 2022 destruyó 40% del principal tanque de almacenamiento, dañó el único puerto para súper-tanqueros y quemó 75,000 m2 de gas, una pérdida de US$10.000 millones; lo cual aumentó la dependencia cubana  a la energía importada (60% de sus necesidades, antes era 50%).

Las importaciones venezolanas de combustible, que alcanzaron una cima de 115.000 barriles diarios en 2015, mermaron a 56.610 barriles en el primer semestre de 20225 (Rodríguez, 2022b), mientras que el precio del petróleo se disparó a una cima de US$110 por barril en marzo de 2022 (Statista, 2022).

La generación de electricidad disminuyó en 16,4% en 2016-2021, lo cual obligó a contratar cinco plantas flotantes turcas, ancladas en las bahías de La Habana, Mariel y Santiago para aumentar la capacidad de generación eléctrica. Además, averías y paralizaciones de las principales plantas generadoras (Rodríguez, 2022b) provocaron que la producción de energía eléctrica en 2022 fuese de solo 2.420 GWh, 86% inferior a la de 2021 y 12% del plan de 20.168 GWH (Gil, 2022a). Estos factores han suscitado el retorno de los «apagones» eléctricos de siete a dieciocho horas diarias (Frank, 2022b), como ocurrió en la crisis de los 90.

La planta termoeléctrica más moderna, en Cienfuegos, que consiste en un grupo de aparatos generadores coordinados con apenas cuatro años de operación, trabaja a menos de la mitad de su capacidad instalada, y para llegar al 50% se han enviado  sus motores a Alemania para recibir mantenimiento; también se necesitan piezas de repuesto en otras plantas, pero aun en el escenario más favorable, la recuperación del Sistema Eléctrico Nacional será limitada y paulatina (Martínez Molina, 2022). Según estimados de Piñón (2022), el costo de reconstruir la capacidad de generación de electricidad costará US$1.748 millones.


Cuadro 3: Producción minera y manufacturera en Cuba, 1989 y 2007-2021 (miles de toneladas métricas). (Fuente: Elaboración del autor basada en CCE, 1991; ONEI, 2008, 2012, 2017, 2022)

NOTA: Las cifras en negrita indican la cima en la producción. a Millones de metros cúbicos.  b Miles de giga vatios horas. c Millones de metros cuadrados. d Millones de unidades. Miles de millones de pesos. Nivel de producción inferior al de 1989

Entre 1989 y 2020-2021 la producción manufacturera declinó como sigue: la de fertilizantes -99%, la de acero -87%, la de azúcar cruda y la de textiles -86%, y la de cemento -77%. La producción de níquel  alcanzó su cima en 2007 y había mermado 32% en 2020 (no se han publicado las cifras de 2021). Las producciones de electricidad, puros y medicamentos también crecieron hasta una cúspide y después declinaron respectivamente en 14%, 22% y 17%. ONEI (2022) interrumpió las cifras de producción de medicamentos en 2019 (ese año, la exportación de dichos productos cayó en 35%) y dejó de publicarlos en 2021, lo cual probablemente implica descensos mayores. Las mermas en azúcar y níquel impidieron tomar ventaja de las considerables alzas de sus precios en el mercado mundial.

Un punto importante es que la producción agropecuaria y manufacturera cayó virtualmente en todos los productos al menos desde 2016 (en alrededor de la mitad desde 1989 o antes de 2016), por lo que esto no puede achacarse al endurecimiento del embargo ni a Covid-19, se ha debido a factores estructurales, principalmente el ineficiente sistema económico.

Comercio exterior 

El valor de las exportaciones en 2021  fue 67% menor que en 1989 y 63% inferior a 2013,  por su parte, las importaciones eran 5% más que en 1989 pero 43% menores que en 2013; por ello, el déficit en la balanza comercial de bienes creció 218% entre 1989 y 2021. Debido al declive de la producción agropecuaria, la proporción de las importaciones de alimentos creció de 17% de la importación total en 2018 a 23% en 2021, un evidente aumento de la dependencia alimentaria externa (Nova, 2022). Lo anterior ratifica la afirmación que hice al enunciar las causas de la crisis, de que Cuba ha sido incapaz de financiar sus importaciones de bienes con sus propias exportaciones.

El intercambio comercial de bienes con Venezuela se contrajo en 84% entre 2012 y 2021 (de US$8.563  a US$1.349 millones): las exportaciones cubanas menguaron 96%, mientras  las importaciones de Venezuela (mayormente petróleo) mermaron 80%. En todo el período ocurrió un déficit en el comercio con  esa nación, porque las exportaciones de la Isla fueron un fragmento mínimo de las importaciones venezolanas (Spadoni, 2022; ONEI, 2013 y 2022).

Economía cubana

El intercambio comercial de bienes con Venezuela se contrajo en 84% entre 2012 y 2021. (Foto: Notimex)

Por su parte, el intercambio comercial de bienes con Rusia aumentó 14% entre 2019 y 2021 (con una caída en 2020), pero arrojó un déficit desfavorable para la Isla (las importaciones de Rusia fueron 99,2% del intercambio total y las exportaciones de Cuba solo el 0,8%). Entre 2016 y 2021 Rusia ascendió del decimocuarto6 al quinto socio comercial de Cuba, pero principalmente por la caída en el intercambio comercial de Cuba con otros países (ONEI, 2022).  

El Cuadro 4 es una estimación del balance del comercio de bienes y servicios de Cuba en 2007-2021, basado en estadísticas de ONEI procedentes de varios cuadros; en dos casos, las cifras del saldo de bienes y servicios no concuerdan (aunque es una suma pequeña) lo que se debe al uso de diversas fuentes.

Nótese que en 2021 todas las cifras se incrementan de manera notable, por causa de la gran inflación mundial en ese año. El cuadro muestra que hubo un saldo negativo de bienes en todo el período, mientras que ocurrió un excedente del saldo positivo de servicios, que no solo compensó el déficit de bienes sino que lo excedió, pero con una tendencia decreciente a partir de 2014 (caída a un quinto entre 2014 y 2020).

En 2021, el antiguo excedente se convirtió en un déficit substancial (54.176 millones de pesos equivalentes a US$2.257 millones al cambio oficial), por vez primera en todo el período. Esto se debió a la caída en la compra de servicios profesionales cubanos, y asimismo respecto a los ingresos por el turismo y las remesas. El referido déficit explica por qué Cuba tuvo que suspender el pago de la deuda externa a fines de 2020 y las dificultades para pagar a acreedores, suministradores y  bancos.

Economía cubana

Cuadro 4: Balance de bienes y servicios en Cuba, 2007 a 2021 (millones de pesos a precios corrientes). (Fuente: Elaboración propia basada en ONEI, 2008 a 2022)

Exportaciones de servicios cubanos

Este rubro constituye el primer ingreso en divisas del país y ONEI publicó por primera vez las estadísticas en el Anuario de 2018. El total, en miles de millones de US dólares, fue como sigue: 11.355 en 2018; 9.867 en 2019; 6.880 en 2020 y 5.845 en 2021. Puede verse que disminuyeron  49% en el período, lo que concuerda con el déficit ya explicado en el balance comercial de bienes y servicios (Cuadro 4).

Del total de servicios, se desglosan dos componentes: servicios de salud y educación (ellos representan 77% del total en 2021); la combinación de ambos decreció  32% en el período. El autor ha hecho cálculos que indican una caída en la venta de estos servicios profesionales en un 43% entre 2013 y 2020 (Mesa-Lago y Vidal, 2019, actualizado con ONEI, 2020 a 2022). La causa fue el recorte en la compra de servicios por Venezuela, así como la salida de médicos de Bolivia, Brasil, Ecuador y El Salvador por cambios en sus gobiernos.

Remesas externas

Las remesas externas en efectivo (segundo ingreso en divisas), alcanzaron su cima en 2019, pero decrecieron  37% en 2020 y un 54% adicional en 2021, para una caída combinada de 71% (Gráfico 3). Las causas de tal descenso fueron: la pandemia, que redujo los vuelos y viajes de mulas que llevaban dinero a familiares, o para su venta en el mercado informal; las sanciones de Trump ya explicadas, y la crisis económica de 2020 que mermó el poder adquisitivo de los remitentes, especialmente cubano-americanos.

Las medidas de Biden para restablecer los vuelos, con el consiguiente regreso de las mulas, así como permitir envíos de remesas por plataformas digitales (lo cual parece haber aumentado la independencia de los remitentes respecto a Fincimex), ha resultado en un incremento de las remesas: para 2022 se habían recibido US$1.200 millones, 11% más que en todo 2021, y se proyecta que el total será de US$2.000 millones, aun así por debajo del nivel de 2020 (Morales, 2022a).

Economía cubana

(Fuente: Elaboración del autor basada en Morales, 2020, 2022a)

Turismo

Este era la tercera fuente de divisas hasta 2019. El Cuadro 5 muestra que el número de turistas se expandió diecisiete veces entre 1989 y 2018. La apertura bajo Obama impulsó el número de visitantes en 2015 (Mesa-Lago, 2020) y dicho boom continuó con Trump en 2016-2019, pero mermó 75% en 2020 y otro 67% en 2021 (un total combinado de -92% en 1918-2021) de manera que en 2021 era solo 31% superior a 1989 (ONEI, 2021). Las causas de este declive han sido varias, entre ellas la pandemia, las medidas de Trump y la baja calidad de los servicios (Mesa-Lago y Svejnar, 2020).

La distribución de los turistas por nación emisora en 2017-2020 fue aproximadamente: Canadá, cubanos en el exterior, EE.UU., Francia, Alemania, Italia y España. Sin embargo, Rusia que ocupaba el décimo lugar en 2017, ascendió al primero  en 2021 y llegó a constituir el 41% del total, principalmente por el descenso en los otros países emisores.

Había grandes esperanzas de que aumentase el turismo ruso, pero la guerra en Ucrania provocó una disminución de su participación a 3,5% en 2022. La meta  de turistas a que se aspiraba en 2022 era de 2,5 millones, pero a fines de noviembre solo habían arribado 1.377.191, y se ha reconocido que no se logrará dicha  cifra (MINTUR, 2022; Perelló, 2022).

La cima del ingreso bruto por turismo fue de US$3.186 millones en 2017, pero descendió un 87%, a US$404 millones, en 2021. En 2019 se informó que por cada dólar de ingreso generado por el turismo, se requerían 60 centavos de importaciones (Gil, 2019), o sea,  el ingreso neto era solo  40% del ingreso bruto. En 2018 el ingreso fue de US$1.081 millones (alrededor del 1% del PIB), similar al valor combinado de las exportaciones de níquel y azúcar en ese año. Si se asume que el número de turistas en 2022 será de 1,6 millones y que gastarán un promedio similar a 2021, el ingreso bruto sería de US$1.816 millones y el neto de US$726 millones.

El número de habitaciones hoteleras casi se duplicó en 2007-2021, pero la tasa de ocupación cayó de 61% a 12% en el período; sin embargo, se planean para 2023 diez hoteles con 3.147 nuevas habitaciones (Gil, 2022c). Lo anterior cuestiona la inversión de 24% del total en turismo en 2022 (principalmente en construcción de hoteles), cuando hay sectores como la agricultura y la energética, esenciales para el bienestar del pueblo, que demandan grandes inversiones (Rodríguez, 2022b)

Cuadro 5: Indicadores del Turismo Internacional, 1989 y 2007-2021. (Fuente: Elaboración del autor basado en 1989 de CCE, 1991; 2007 a 2021 de ONEI, 2008, 2019, 2022)

Sin substraer el valor de las importaciones para el sector; el ingreso neto (substrayendo dichas importaciones) se estimó en 2018 como 40% del ingreso bruto, basado en la cifra oficial de 60% de importaciones para el turismo.

Inversión Extranjera Directa (IED)

A pesar de su importancia, la ONEI no publica una serie estadística de la IED que muestre su monto y contribución a la economía, un vacío notable que no ayuda a los inversores extranjeros. Solo se informa de manera esporádica por las autoridades sobre los nuevos negocios  creados, pero las cifras se refieren a cosas diversas y no son siempre comparables. Así, pueden ser en general (el total en la Isla) o en la Zona de Desarrollo Económico del Mariel (ZDEM) en particular. También hay tres conceptos con diferentes grados de realismo: intenciones de inversióncompromisos firmados en negociación e inversión materializada (la última es la más realista).

La meta oficial de una IED anual de US$2.500 millones para lograr un crecimiento del PIB de 5% nunca se ha cumplido. Para el período 2014-2017, el autor estimó que la inversión materializada promedió anualmente US$500 millones, o sea, un quinto de la meta (Mesa-Lago y Svejnar, 2020). Se cree que la IED sufrió fuertemente debido al recrudecimiento del embargo y la implementación por Trump del Título III ya explicado, pero no hay estadísticas.

Un nuevo estimado de la IED (no está claro cuál de los tres conceptos referidos) en 2014-2021, muestra un aumento hasta 2018 y después un declive, para un promedio anual de US$680 millones o 27% de la meta (EIU, 2022; Spadoni, 2022). Entre 2020 y 2021 se aprobaron  cuarenta y siete nuevos negocios, pero solo se habían constituido veinticinco (Rodríguez, 2022b).7 

En una visita a la ZDEM en julio de 2022, Raúl Castro y otros funcionarios anunciaron que de sesenta y dos negocios aprobados entre 2013 y 2022, cincuenta y seis estaban operando con US$3.000 millones comprometidos pero solo US$1.000 millones materializados, o sea, un promedio anual de US$100 en el período («Cuba has approved…», 2022). En agosto de 2022 se aprobaron medidas para estimular la IED: capital extranjero en las microempresas, en comercio al por mayor (parcial o totalmente de propiedad foránea) y en el comercio minorista.

Economía cubana

Zona Especial de Desarrollo Mariel.

En la visita de Díaz-Canel a China en noviembre de 2022, aquel firmó doce acuerdos con Xi Jinping, pero ninguno es de financiamiento de inversión. Dos de los acuerdos son políticos: consultas entre los ministerios de relaciones exteriores de ambos países, y coordinación entre sus partidos comunistas. Tres acuerdos son económicos pero sin concretar en qué consisten: cooperación para la implementación de la Iniciativa China de la Franja y la Ruta de la Seda; fortalecimiento de la cooperación económica y comercial; y cooperación entre el Ministerio de Comercio Exterior e Inversión Extranjera de Cuba y su homólogo chino.

Por último, hay siete «donativos» pero no se dice su cuantía: uno es en efectivo de emergencia y otro es el envío de medicamentos, insumos médicos y alimentos (en ese orden). Los restantes cinco son para proyectos de poca monta, tales como: materias primas para uniformes escolares y ropa de trabajo; sistema de telepresencia en la nube de Biocubafarma; utensilios de cocina; sistema de identidad nacional de personas naturales y supervisión de redes inalámbricas; y laboratorio forense de datos (Martínez, 2022). El hecho que no se haya revelado el monto total de estos donativos sugiere que la suma no es  substancial.

Deuda externa y reservas internacionales 

La ONEI no publica la deuda externa total de Cuba, solo la «deuda corriente» («activa» o negociada) que aumentó 69% entre 2008 y 2019 — último año publicado—, de US$11.600 millones a US$19.618 millones, a pesar de una condonación de 81% de la deuda (Spadoni, 2022; Cuadro 6). Del total, US$10.000 millones es la deuda renegociada, y además hay $1.462 millones de deuda bancaria y US$7.402 millones adeudados a proveedores, los dos principales son empresas chinas y españolas (primer y tercer socios comerciales de Cuba).

China era el principal suministrador de insumos para la industria farmacéutica  insular y suspendió esas exportaciones, lo que provocó la caída ya explicada de la producción y exportación de medicamentos cubanos. Esto repercute adversamente en la población-

Cuadro 6: Estimados gruesos de la Deuda Externa Total de Cuba, 2019-2020 (millones U.S. dólares). (Fuente: Elaboración del autor basada en Frank, 2013, 2015; Rapoza, 2019; Mesa-Lago y Svejnar, 2020; Morales, 2022b; Spadoni, 2022.)

Catorce países. Dependiendo de la tasa de cambio que se use, el rango va de US$ 25.000 a US$ 35.000 millones, se ha usado el punto medio. Esta suma es muy similar a la cifra de la deuda negociada de US$10.754 millones publicada por ONEI para 2019; la diferencia puede surgir de una sobreestimación de la deuda condonada, o de deudas reestructuradas de las que se carece de información.

En 2015 Cuba firmó un acuerdo con catorce de los veinte miembros del Club de París para reestructurar la deuda acumulada de US$11.100 millones, y se le condonó el 76.5%. El resto,  US$2.611 millones, debe pagarse en dieciocho años (hasta 2033), con una tasa de interés creciente (los catorce países han renegociado su deuda con Cuba de forma bilateral).

La Isla hizo los pagos en 2016-2018, pero falló en el de US$80 millones en octubre de 2019, por lo que incurrió en una sanción de 9% de interés sobre el saldo. El gobierno cubano solicitó postergar los pagos en 2021 para reiniciarlos en 2022, pero solo logró posponer los pagos de 2020. También incumplió el pago de la deuda renegociada con Rusia y China y ambos  difirieron su pago hasta 2027, pero cargando intereses (Rodríguez, 2022b). China redujo sus exportaciones totales a Cuba en 58% en 2015-2021, mientras que Rusia suspendió cincuenta proyectos de inversión; además, la guerra en Ucrania ha reducido la capacidad rusa para ayudar a Cuba.8

Economía cubana

La deuda con Venezuela, similar a la tenida con el Club de París, no se está cobrando por el gobierno de Maduro. La contraída con Argentina se originó  a partir de dos préstamos, en 1973 y 1985, por un total de US$2.400 millones y se estima que, considerando intereses y sanciones, el total debe ser  US$8.000, y los gobiernos de izquierda no han exigido su pago. La deuda original con Brasil era de US$682 millones, sin embargo, ha crecido con los intereses; en 2018 Cuba no  efectuó el pago de US$17 millones y solicitó una restructuración, pero el gobierno de derecha de Bolsonaro la rechazó. Se supone que Lula estará en mejor disposición. Según se informa,  el incumplimiento de pagos se ha recrudecido en 2021 y 2022 (Rodríguez, 2022b).

Las reservas internacionales, aunque no se publican, deben estar a muy bajo nivel o virtualmente exhaustas debido a la crisis económica. Por ello prácticamente no hay recursos para enfrentar el aumento de los costos de importación, y esta escasez limita el espacio de las políticas fiscales. Por último, Cuba carece de un prestamista de último recurso que pudiese ayudarla financieramente en la unificación, al no pertenecer al Fondo Monetario Internacional, al Banco Mundial y al Banco Inter-Americano de Desarrollo.

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1: Nótese también que el promedio anual de crecimiento del PIB en 2009-2018 (bajo Raúl Castro), fue de 2,1%, lo que dejó una economía maltrecha a Díaz-Canel.

2: La CEPAL (2022b) ha reproducido el estimado oficial de Cuba de 2% de crecimiento en 2022; esta cifra coloca a la isla en el tercer lugar inferior entre 33 países de América Latina y el Caribe y también por debajo del promedio regional de 3,7%.

3: A precios corrientes las cifras respectivas fueron de 9,9% en 2020 y 23,8% en 2021, la última refleja el impacto inflacionario.

4: Antes de la unificación monetaria en enero de 2021 había dos monedas: el CUP y el CUC (“peso convertible”, pero que no se tranzaba en el mercado internacional); un CUC equivalía a 24 CUP y era similar al dólar estadounidense. La unificación eliminó el CUC y devaluó el CUP en 2.300% (Vidal, 2021).

5: En octubre de  de 2022 se reportó una exportación de 57.000 barriles, cifra similar al promedio (Piñón, 2022).

6: En 2016 el intercambio comercial de Cuba con los EE.UU. fue mayor que el intercambio con Rusia.

7: En 2022 solo hubo seis intenciones de inversión, de las que apenas cinco proyectos se encuentran en fase de negociación (Gil, 2022c).

8: Rusia ha enviado a Cuba alimentos y ayuda humanitaria, el último en 2021; en una conversación telefónica entre Díaz-Canel y Putin en enero de 2022, Putin prometió reforzar la cooperación estratégica con Cuba, pero las promesas en el pasado de inversión rusa han tomado mucho en materializarse. Además, las fuerzas armadas cubanas dependen fuertemente del envejecido equipo soviético y del mantenimiento y apoyo técnico de Rusia, pero la guerra en Ucrania ha demostrado la baja calidad de estos, a la par que ha debilitado a Rusia (Frank, 2022a).

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Referencias bibliográficas

Comentario HHC: Mantengo los criterios de la primera parte (1).  Las tercas cifras están ahí,  reflejo de nuestra gestión como país, en condiciones de bloqueo económico, financiero y comercial de parte del gobierno de EEUU ( que impactan muy negativamente en la vida económica y social), y en un entorno internacional más  o menos favorable, según los años. Eso es lo que nos toca, la explicación de estas es lo que marca la diferencia.   

No es lo mismo la época de Obama en su segundo mandato, que el de Trump con Pandemia COVID y bloqueo arreciado con intencionalidad manifiesta de afectar las principales fuentes de ingresos en divisas de Cuba, siendo afectadas sustancialmente: servicios médicos (campañas de descrédito y amenazas a países receptores para suspenderlas), turismo ( suspensión de cruceros, disminución de vuelos y limitar el intercambio cultural), remesas ( limitadas con una campaña feroz previa en Miami), todas con excusas inventadas como pretextos, al estilo de los inexistentes ataques sónicos a sus funcionarios en la embajada de Cuba, y llegar al extremo de activar el capítulo III de la Helms Burton que ningún presidente de EEUU lo había hecho.  

Lo anterior, es lo que no dice el Profesor claramente. A pesar de nuestro informe anual a la ONU sobre el bloqueo donde hay detalladas 242 medidas tomadas por Trump (2), que son ilegales, unilaterales y arbitrarias. Que de calcularse exactamente quedaría nuestra " gestión neta" al menos sin bloqueo " directo". De todas formas, nuestro reto es vencer el bloqueo con nuestras reservas internas, que si las tenemos y bastantes. 

Por ejemplo: ¿Si en la zafra azucarera no hay combustible para trasladar la caña a los centrales, es por falta de previsión nuestra, o por las sanciones a los buques de petróleo que debieron traerlo y por las medidas de bloqueo no llegaron o no lo hicieron a tiempo? . Y así una cadena interminable de relaciones concatenadas que existen en la economía, que parte de la burocracia nuestra se justifica con ellas, porque son  objetivas. ¿Pero quién determina hasta dónde? ¿Si fue exactamente así y que no hubo alternativas viables? 

Hay abundantes cifras, que se deben analizar con calma, acorde a la laboriosidad de este trabajo, así como se comparten afirmaciones del mismo. Por otra parte, las cifras de la ONEI  sin objeción, son las del país. Las estimadas por "expertos" hay que tener una reserva prudencial con las mismas. Se dice por ej: " Un experto estima la inflación entre 270% y 470% (Luis, 2021) y un informe británico la calcula en 740% (EIR, 2022), las tres últimas mayores que la de los años 90s.". La ONEI empezó a publicar su informe de IPC en agosto del 2021, y no reflejan esas cifras, aun cuando podamos tener observaciones a las mismas. Y en diferentes sitios web, lo mismo nos sitúan en 2do lugar a nivel mundial que en el 16 de más inflación. La realidad es que la inflación provocada por la Tarea Ordenamiento fue en los primeros tiempos según la prevista, y  siguió más allá, pero no a los niveles que se plantean por los "expertos". 

En los estimados, se observa que según el economista es la cifra, y hay citados hasta periodistas del libelo Diario de Cuba, según pude leer, que de nuestra Patria todo es malo por definición para ellos, porque para eso lo financia la NED. Hay otro de Reuters, que no hay que cuestionarla a ultranza, pero ya el Dr Jose Luis Rodriguez hizo una reseña de su último libro, y alerto que muchas de las cifras no son las oficiales (3). Pero el autor del ensayo los toma de referente a ambos. 

Presentar unas cada vez mejores estadísticas, en ello radica nuestra responsabilidad,   porque sino las publicamos, pues las " estiman" y esos son los riesgos, y como tienen mejor cobertura de prensa que nosotros, pues terminan imponiéndose como matriz de opinión. 

La radiografía de los números nos dice todo lo que debemos remontar en los próximos años, es con prisa y sin pausa, y con determinación.