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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

jueves, 1 de agosto de 2024

¿Cómo afecta la inflación al sector privado cubano?

 Por Pavel Vidal y Carlos Martínez

Un tema soslayado en el debate económico actual en Cuba es el efecto de la inflación sobre el funcionamiento del sector privado. Las mipymes a menudo son señaladas como las causantes de los altos precios —y su persistente incremento— en las narrativas oficiales y en parte de las opiniones del público. Ello ha ocurrido a pesar de que los análisis de los economistas cubanos subrayen la responsabilidad primaria que tiene el elevado desbalance en el presupuesto del Gobierno (que se financia con emisión de dinero) y la crisis del sector productivo estatal.

En este boletín especial del OMFi miramos desde otra perspectiva la relación entre el sector privado y la inflación y nos enfocamos en cómo esta última afecta al primero. Explicamos los costos de la inflación utilizando los principales mecanismos documentados en la teoría económica y en experiencias internacionales. Se seleccionaron las consecuencias de la inflación que podrían ser más relevantes para el entorno específico en el que opera el sector privado cubano. La inestabilidad monetaria y cambiaria es otro de los tantos obstáculos que debe enfrentar el sector privado cubano, lo cual entorpece su capacidad para operar eficientemente y planificar a largo plazo.

Nuestro análisis se centra, sobre todo, en los llamados «costos de suela de zapato», los «costos de menú» y los efectos de la inflación en la distribución de ingresos.

Los «costos de suela de zapato»

Los «costos de suela de zapato» son los costos de transacción extraordinarios que asumen los empresarios para mantener los niveles líquidos de dinero necesarios para operar sus negocios en una economía inflacionaria. En un contexto de inestabilidad monetaria y cambiaria, los niveles cambian de manera constante debido a la pérdida de valor del dinero. En economías con sistemas financieros modernos y con menores tasas de inflación, los costos son mínimos; pero en Cuba —debido a las deficiencias bancarias— los retrasos tecnológicos y la falta de efectivo se vuelven considerablemente altos.

En la teoría económica, el término «costo de suela de zapato» proviene de la idea de que, durante períodos de alta inflación, las personas necesitan hacer viajes frecuentes al banco para retirar dinero en efectivo. Se produce así un mayor «desgaste de las suelas de los zapatos» debido a los viajes adicionales a los bancos; de ahí el origen del término. Cuanto más generalizado es el uso de efectivo y mayor es la inflación, mayor será el «costo de suela de zapato». La informalidad es una característica estructural de la mayoría de las economías en desarrollo (muy presente en el sector privado cubano) que siempre va acompañada de un mayor uso del dinero físico.

El costo de suela de zapato considera el tiempo y el esfuerzo que las personas y empresas deben emplear para gestionar su efectivo en un entorno de alta inestabilidad en los precios y en la tasa de cambio. En el caso del sector privado cubano, gran parte de la demanda de efectivo está relacionada con la necesidad de comprar divisas en el mercado informal, dado que el mercado cambiario formal no es funcional, debido a la sobrevaloración de la tasa de cambio oficial y a la crisis de liquidez en divisas del sistema financiero.

En una economía con alta inflación aumenta la necesidad de hacer transacciones en efectivo debido a dos factores opuestos. Por un lado, aumenta la demanda de efectivo para poder comprar insumos y divisas que cada vez son más caros. Por otro lado, dado que el valor real del dinero disminuye rápidamente, ello incentiva a los individuos y las empresas a reducir al mínimo sus tenencias de efectivo para evitar la pérdida de valor.

El segundo efecto promueve inversiones en activos alternativos al peso cubano por motivos financieros —sea divisas, criptomonedas, depósitos bancarios en el exterior o inventarios de bienes no perecederos—. El hecho, además, se amplifica porque los bancos comerciales cubanos han permanecido con tasas de interés nominales en extremo bajas que no cubren la inflación. Los ahorradores pierden dinero si lo depositan en los bancos cubanos debido a las tasas de interés reales negativas (la inflación es mucho mayor que la tasa de interés que paga el banco sobre los depósitos bancarios).

En Cuba, la inflación y sus efectos colaterales tienen otras particularidades. El Gobierno cubano, al intentar financiar su abultado déficit fiscal, se ha visto en la necesidad de emitir una cantidad considerable de dinero. Sin embargo, enfrenta problemas logísticos significativos y escasez de insumos para imprimir el dinero que demanda la economía y, en especial, el sector privado. En respuesta a los desbalances, ha forzado la bancarización como estrategia para compensar el déficit de billetes, pero las autoridades cubanas han reconocido que la bancarización no ha avanzado como esperaban.

Los bancos comerciales impusieron límites para la extracción de efectivo —lo cual incrementó directamente los costos de suela de zapato— como parte de las medidas para lidiar con la falta de efectivo y apresurar la bancarización. Conseguir el efectivo que requieren para la operatoria diaria se ha convertido en un dolor de cabeza para los empresarios y consume tiempo y recursos humanos que pudieran dedicar a otras actividades de la empresa.

Los costos de suela de zapato se ven exacerbados por las deficiencias en los servicios bancarios, por la escasez de sucursales y cajeros automáticos y por los procedimientos y las tecnologías obsoletas. Con las características actuales del sistema de pagos, no solamente aumenta el tiempo y el esfuerzo que los empresarios deben dedicar a la gestión de su dinero, también lo hace la vulnerabilidad de la erosión del valor de su dinero. No existen instrumentos en el sistema financiero cubano para que los empresarios puedan contar con una cobertura frente a la variabilidad de los precios y la tasa de cambio informal.

Adicionalmente, los cortes de electricidad, la velocidad de las comunicaciones a través de Internet y el déficit de combustible son otros factores que incrementan los costos de suela de zapato. Las interrupciones y las escaseces afectan de manera directa la capacidad de los bancos para operar de manera eficiente y de los ciudadanos para realizar transacciones financieras sin contratiempos. La falta de electricidad y la inestabilidad en las telecomunicaciones paraliza los cajeros automáticos y los sistemas de pago electrónico, lo cual obliga a las personas a desplazarse físicamente con mayor frecuencia e invertir mucho más tiempo para retirar y depositar dinero.

Los «costos de menú»

«Costos de menú» es otro concepto económico relacionado con los efectos de la inflación en las empresas. El término se refiere a los costos asociados con la actualización frecuente de los precios de bienes y servicios debido a la alta inflación. En una economía inflacionaria, los precios deben corregirse de manera constante para reflejar el aumento generalizado y sostenido en los costos, lo que genera diversos tipos de gastos adicionales e incertidumbre.

El término «costos de menú» se originó en el sector de comercio —en el que los restaurantes deben reimprimir sus menús cada vez que hay un cambio significativo en los precios—, pero se extiende a las empresas que deben actualizar sus listas de precios, etiquetas de productos, catálogos y cualquier otro medio de comunicación de precios a sus clientes.

La inflación obliga a las empresas a revisar sus precios con mayor frecuencia para evitar pérdidas. Sin embargo, cada ajuste de precios conlleva costos administrativos y operativos, el rediseño e impresión de nuevas etiquetas de precios, la actualización de sistemas de punto de venta, la capacitación del personal y la comunicación de los nuevos precios a los clientes.

Hoy en día, el concepto de costos de menú sigue siendo relevante, aunque ha evolucionado debido al aumento de las tiendas en línea y a las tecnologías digitales. En el mundo digital, actualizar precios puede ser más sencillo y menos costoso en comparación con los métodos tradicionales. Las plataformas de comercio electrónico y los sistemas de gestión de inventarios permiten realizar ajustes de precios de forma rápida y eficiente, lo que reduce de manera significativa los costos asociados con los cambios frecuentes de precios.

En Cuba, se han desarrollado plataformas digitales que permiten a los cubanos emigrados comprar bienes y servicios desde el exterior para sus familias. Sin embargo, los cubanos en la isla todavía dependen en gran medida de las compras en tiendas físicas, aunque ha crecido el uso de redes sociales para la compraventa de bienes y servicios en la economía informal. Las plataformas digitales pueden ayudar a reducir algunos costos de menú, pero las barreras tecnológicas y logísticas aún presentan desafíos significativos.

La actualización constante de los precios no solo lleva a reimprimir materiales, sino también tiempo y esfuerzo necesarios para gestionar los cambios. En la isla, donde los recursos tecnológicos y materiales son limitados, los costos pueden ser considerablemente altos. El retraso o la inadecuada gestión de los cambios en los precios puede generar tanto confusión y desconfianza entre los consumidores como número rojos en los balances empresariales si no se logra predecir con cierta certeza la tendencia de los costos y precios del mercado.

La inflación de tres dígitos y la depreciación acelerada del peso cubano genera gran incertidumbre e impone desafíos para los empresarios en la formación de precios y fichas de costos. Desde mayo de 2024, la volatilidad de la tasa de cambio informal ha crecido, lo que complica los mecanismos de formación de precios de las micro, pequeñas y medianas empresas que dependen de insumos y bienes importados para su operatoria.

Otro factor más reciente para considerar en el contexto de la formación de precios es que el Gobierno cubano ha recurrido nuevamente a los topes de precios, a pesar de haber reconocido previamente el fracaso de la política. El tope aumenta la incertidumbre y la complejidad del proceso de formación de precios, obliga a muchos empresarios a manejar dualidades contables y fomenta la economía informal.

Efectos en la distribución de los ingresos

En un entorno de inflación variable y que resulta difícil de anticipar, las señales de precios se ven distorsionadas, lo que impide a los empresarios tomar decisiones informadas. Los cambios en los precios pierden su poder explicativo y no transmiten las señales adecuadas para tomar decisiones eficientes sobre la operatoria de las empresas y sobre las futuras inversiones. Ello ocurre porque es difícil discernir si las variaciones de los precios son resultado de cambios en el mercado o en la industria en la que se desarrolla el negocio o se deben a aumentos generales de precios en la economía.

La inflación no anticipada, además, genera redistribución de recursos entre prestamistas (acreedores) y deudores. Cuando las tasas de interés de los préstamos no se ajustan adecuadamente a la inflación, los prestamistas están en desventaja frente a los deudores. Los deudores ven cómo sus deudas se reducen con la inflación y tienen un beneficio extraordinario. Los prestamistas sufren una reducción en la tasa de interés real y del valor real del capital que prestaron, lo que puede ocasionarles pérdidas. Dentro de los acreedores que resultan perdedores de la inflación podemos considerar a las personas que tenían cuentas bancarias en pesos cubanos o en CUC en el momento de aplicarse el «ordenamiento monetario» en 2021. Como los bancos estatales no ajustaron las tasas de interés, el valor de sus ahorros se licuó en cuestión de semanas.

En general, los mecanismos de crédito se ven afectados dentro del tejido empresarial y dentro de las cadenas de suministro. En una economía estable, las empresas pueden otorgar créditos a corto plazo a otras empresas de su cadena de suministros a 30, 60 o más días. Sin embargo, debido a la poca previsibilidad del nivel de precios y de la tasa de cambio informal, los potenciales créditos comerciales entre las empresas privadas cubanas se ven desincentivados. Cualquier negocio que decida otorgar un crédito comercial a sus contrapartes está sujeto a un alto riesgo financiero y a tener que enfrentar pérdidas para recuperar el dinero prestado. La inestabilidad monetaria y cambiaria desalienta el desarrollo de estructuras financieras eficientes en el sector empresarial privado.

Regresando a los efectos distributivos de la inflación, no podemos pasar por alto las implicaciones de los desbalances en el presupuesto del Estado. El déficit fiscal —equivalente al 22 % del PIB, según la cifra que mencionó el presidente Díaz-Canel en la Asamblea Nacional en julio de 2024— no solo es la causa principal de la inflación, sino que implica una redistribución significativa de riquezas y un mecanismo de extracción de rentas. La monetización del déficit fiscal beneficia al Estado y a las empresas cercanas a él que reciben primero el dinero recién emitido en detrimento de quienes lo reciben más tarde cuando ha perdido valor (los negocios más dependientes del mercado informal y los consumidores). El fenómeno se nombra «mecanismo impositivo no legislado» y permite que temporalmente el Gobierno se beneficie a costa de afectar de forma negativa la economía y de aumentar la inequidad de ingresos.

El también llamado «impuesto inflacionario» se ha convertido en el nuevo y principal mecanismo de extracción de rentas que emplea el Gobierno cubano. Lo anterior, debido a la quiebra de facto de gran parte del sistema empresarial estatal y a la ausencia de un nuevo aliado internacional al estilo de la URSS y Venezuela que facilite relaciones internacionales especiales y subsidios.

Es importante destacar que no todos los grupos en la sociedad pueden protegerse igual frente a la inflación, lo cual explica otros efectos distributivos. Las familias que dependen de ingresos fijos en pesos (asalariados y pensionados del Estado) son las más vulnerables a la inflación y han sido las mayores perdedoras en el proceso. La ausencia de mecanismos de indexación de sus ingresos a la tasa de inflación ha pulverizado su poder adquisitivo. En cambio, otros grupos sociales con acceso a remesas, divisas y con capacidad para invertir en proyectos privados tienen mayor protección y margen de maniobra frente a la inflación. Lo anterior conlleva a que la inflación no solamente expanda la pobreza, sino también la desigualdad.

Otro efecto pernicioso que puede generar la inflación es el desplazamiento de parte de la actividad emprendedora desde el sector productivo hacia el sector financiero. Al existir una alta volatilidad en las señales de los precios relativos, en algunos casos se vuelve inmanejable desarrollar un proyecto productivo a largo plazo, mientras que en paralelo crecen las oportunidades de ganancias especulativas con el empleo de operaciones puramente financieras. Los empresarios que podrían haber sido exitosos en el sector productivo se ven frenados por la inflación. Algunos prefieren dedicar su energía y creatividad a anticipar los movimientos de la tasa de cambio y priorizar transacciones financieras especulativas en vez de invertir recursos en crear nuevos emprendimientos y proyectos para ofrecer bienes y servicios que necesita el consumidor cubano.

En este boletín del OMFi hemos examinado los efectos de la inflación en el sector privado cubano, enfocándonos en los «costos de suela de zapato», en los «costos de menú» y en la distribución de ingresos. Los costos parecen ser especialmente altos en el contexto cubano, no solo por los elevados niveles de inflación, sino también por las dificultades que existen para minimizar los costos en una economía con importantes limitaciones bancarias y atrasos tecnológicos. La escasez de efectivo complica el funcionamiento de un sistema de pagos que todavía depende en gran medida del dinero físico. Las altas tasas de inflación y de depreciación de la tasa de cambio distorsiona las señales de precios y la operatoria de las empresas privadas, perjudica a las familias con ingresos fijos en pesos y agrava las desigualdades.

El Imperio en colapso: el día que murieron las sanciones. Comentario HHC

Al sancionar tan fácilmente a tantos países, el Imperio se ha sancionado a sí mismo y ha convencido a un número cada vez mayor de estados a buscar estructuras económicas y financieras alternativas.


Kit Klarenberg, Al Mayadeen

El 25 de julio, el Washington Post publicó una reveladora investigación sobre el uso excesivo y el abuso de las sanciones económicas por parte del gobierno estadounidense en los últimos años. Expone con todo lujo de detalles cómo estas medidas "se han convertido en un arma casi reflexiva en la guerra económica perpetua" contra estados, individuos, organizaciones y empresas "enemigas" en todo el mundo. Sin embargo, al mismo tiempo, la dependencia cada vez mayor de las sanciones ha comenzado a tener efectos catastróficos contraproducentes. El reconocimiento generalizado de esta verdad incómoda es sólo el último presagio de la desaparición inminente del Imperio.

"Hoy, Washington "impone tres veces más sanciones que cualquier otro país u organismo internacional, y apunta a un tercio de todas las naciones con algún tipo de sanción financiera", señala el Washington Post. Estados Unidos está "imponiendo sanciones a un ritmo récord nuevamente este año, con más del 60 por ciento de todos los países de bajos ingresos bajo algún tipo de sanción financiera". Tanto los gobiernos demócratas como los republicanos consideran que las sanciones son “cada vez más irresistibles” y, al mismo tiempo, sus aliados internacionales se han embriagado igualmente con la supuesta potencia de las sanciones.

"La mentalidad, casi un reflejo extraño, en Washington se ha convertido en: si algo malo sucede, en cualquier parte del mundo, Estados Unidos va a sancionar a algunas personas", dijo Ben Rhodes, asesor adjunto de seguridad nacional de Barack Obama, al Washington Post. "Es lo único que se interpone entre la diplomacia y la guerra y, como tal, se ha convertido en la herramienta de política exterior más importante del arsenal estadounidense", se hizo eco de un miembro del aparato de un grupo de expertos con sede en Washington. Pero, agregó, "nadie en el gobierno está seguro de que toda esta estrategia esté funcionando".

En consecuencia, el Washington Post informa que el "uso excesivo" perjudicial de las sanciones "es reconocido en los niveles más altos" del gobierno estadounidense, y "la preocupación por su impacto ha crecido" en línea con su uso. "Algunos altos funcionarios de la administración le han dicho directamente al presidente Biden que el uso excesivo de las sanciones corre el riesgo de hacer que la herramienta sea menos valiosa". Sin embargo, los funcionarios estadounidenses todavía no parecen poder deshacerse de su hábito de las sanciones, "tendiendo a ver cada acción individual como justificada, lo que hace que sea difícil detener la tendencia".

Como un drogadicto de larga data que persigue sin cesar al dragón, el Imperio está evidentemente atrapado en un ciclo tóxico, del que no puede escapar. Como señala el Washington Post, "al aislar a sus objetivos del sistema financiero occidental", durante décadas las sanciones podían "aplastar las industrias nacionales, borrar fortunas personales y alterar el equilibrio del poder político en regímenes problemáticos, todo ello sin poner en peligro a un solo soldado estadounidense". Ahora esa superpotencia está totalmente agotada y nunca volverá.

El "partido sancionado"

Si bien los líderes estadounidenses han estado sancionando a sus adversarios desde la fundación del país en 1776, la invasión de Kuwait por parte de Irak en 1990 "dio lugar a una nueva forma de arma". Bagdad fue sometida inmediatamente a un bloqueo internacional total, lo que hizo casi imposible la exportación de petróleo -su principal fuente de ingresos- e incluso la importación de suministros básicos. Después de la Guerra del Golfo, cuando la infraestructura del país quedó diezmada e incapaz de ser reconstruida, el hambre y las enfermedades evitables se extendieron como un reguero de pólvora. Un informe de la ONU de 1991 describió las condiciones locales como "casi apocalípticas" y "preindustriales".

Esas sanciones se mantuvieron en vigor contra Bagdad hasta la invasión angloamericana ilegal de 2003. Cuando en 1996 se le preguntó si el estimado de medio millón de niños iraquíes muertos por las sanciones "valía la pena", la entonces Secretaria de Estado Madeleine Albright respondió afirmativamente. Fue ese año que se levantaron las sanciones impuestas a Yugoslavia en mayo de 1992. En un momento dado, se produjo una inflación del 5,578 quintillones por ciento, la adicción a las drogas, el alcoholismo y los suicidios se dispararon, la escasez de todo era constante, civiles inocentes morían innecesariamente y la industria independiente de Belgrado, otrora próspera, quedó paralizada.

Como registra el Washington Post, tras el colapso de la Unión Soviética en 1991, Estados Unidos se convirtió en la "superpotencia sin rival" del mundo. Los gobiernos y los bancos de todo el mundo dependían del dólar estadounidense, que sigue siendo la moneda dominante del mundo. El dólar "es el pilar del comercio internacional, incluso cuando no existe ninguna conexión con un banco o empresa estadounidense". Hoy en día, la mayoría de las principales materias primas, como el petróleo, siguen cotizando en dólares a nivel mundial. Los países que comercian en sus propias monedas dependen de los dólares para completar las transacciones internacionales.

Esto convierte al Tesoro de Estados Unidos en "el guardián de las operaciones bancarias del mundo", "y las sanciones son la puerta". Los funcionarios del Tesoro "pueden imponer sanciones a cualquier persona, empresa o gobierno extranjero que consideren una amenaza para la economía, la política exterior o la seguridad nacional de Estados Unidos". No es necesario acusar y mucho menos condenar a los objetivos "de un delito específico". Una vez que se aplican las sanciones, inmediatamente se convierte en "un delito realizar transacciones con la parte sancionada". El crecimiento de las sanciones ha sido exponencial en las últimas tres décadas y media. El Washington Post informa:

"En los años 90, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro era responsable de implementar apenas un puñado de programas de sanciones. Su personal cabía cómodamente en una sola sala de conferencias. Una de sus principales responsabilidades era bloquear las ventas estadounidenses de puros cubanos".Después del 11 de septiembre, la inclinación del Imperio por las sanciones se convirtió en una adicción en toda regla. Una década después, revela el Washington Post, el negocio de las sanciones estadounidenses estaba en auge hasta tal punto que el entonces director de la OFAC, Adam Szubin, interpretó una melodía entusiasta, "Every Little Thing We Do Is Sanctions", con la melodía de "Every Little Thing She Does Is Magic" de The Police, en una fiesta del personal en un hotel de Washington DC. Alucinatorio y distópico apenas lo describen.

Mientras era presidente, Donald Trump "utilizó las sanciones como represalia de maneras nunca concebidas". Esto incluyó, por ejemplo, sancionar a "funcionarios de la Corte Penal Internacional después de que esta abriera una investigación sobre crímenes de guerra en torno al comportamiento de las tropas estadounidenses en Afganistán". Tal fue la inexorable campaña de sanciones que Caleb McCarry, responsable de la política hacia Cuba en el Departamento de Estado durante la administración de George W. Bush, testifica que incluso el personal del Tesoro empezó a anhelar:

"Un alivio de este sistema implacable, interminable, en el que a veces literalmente hay que sancionar a todo el mundo".McCarry cree que las sanciones son "muy, muy utilizadas, y se han salido de control". Esta opinión está, según el Washington Post, muy extendida en los pasillos del poder imperial estadounidense. El medio informa de que "en el momento de la investidura de Biden, había surgido un consenso entre su equipo de transición de que algo tenía que cambiar". Así fue como en el verano de 2021 "cinco miembros del personal del Tesoro elaboraron un borrador interno en el que proponían reestructurar el sistema de sanciones". El documento tenía "unas 40 páginas" y "representaba la renovación más sustancial de la política de sanciones en décadas".

Sin embargo, al igual que las administraciones de Bush, Obama y Trump, "al equipo de Biden le resultó difícil renunciar al poder". Fuentes conocedoras del Tesoro le dijeron al Washington Post que fueron testigos de cómo "sus jefes eliminaban partes clave de su plan". El producto final -"Revisión de las sanciones de 2021"- se publicó en octubre de ese año. Reducido a sólo ocho páginas, "contenía las recomendaciones más ineficaces del documento anterior". A partir de entonces, la administración Biden se lanzó a una ola de sanciones, penalizando a objetivos como: "colonos israelíes en Cisjordania, ex funcionarios del gobierno en Afganistán, presuntos traficantes de fentanilo en México y una empresa de software espía de Macedonia del Norte".Mientras tanto, las sanciones que Biden prometió activamente aliviar, como las medidas punitivas aplicadas a Cuba por Trump, "se mantuvieron en gran medida bajo la presión del Capitolio, a pesar de la opinión entre los altos funcionarios de la administración de que el embargo es contraproducente y un fracaso".

‘Alianza más estrecha’

Tras el inicio de la guerra en Ucrania en febrero de 2022, altos funcionarios gubernamentales de todo Occidente hablaron con grandilocuencia sobre el impacto futuro de las sanciones que estaban preparando como respuesta. El ministro de Finanzas francés, Bruno Le Maire, se jactó: “Estamos librando una guerra económica y financiera total contra Rusia… Provocaremos el colapso de la economía rusa”. El canciller alemán, Olaf Scholz, habló de un Zeitenwende (punto de inflexión) trascendental que erigiría una Cortina de Hierro cultural, financiera y política internacional permanente alrededor del Estado paria de Vladimir Putin.

Por decir lo menos, esta fanfarronería no ha envejecido bien. Como los medios de comunicación dominantes se ven obligados a admitir con frecuencia, las sanciones occidentales a Moscú no solo no produjeron la devastación económica universalmente prevista, sino que revitalizaron la industria nacional y aumentaron los salarios de los ciudadanos medios. En mayo, The Spectator observó a regañadientes: “Los rusos están gastando más en restaurantes, electrodomésticos e incluso propiedades; nunca lo han tenido tan bien”. Mientras tanto, Europa, aislada voluntariamente de los suministros de energía barata del país debido a esas sanciones, se está desindustrializando a una velocidad rapaz.

El Washington Post pasa por alto este bochornoso bumerán al afirmar que "dos años de sanciones a Rusia por su invasión de Ucrania han degradado las perspectivas económicas a largo plazo de Moscú y han aumentado los costos de la producción militar". Aun así, el medio admite que estas medidas han llevado "al Kremlin a una alianza más estrecha con Pekín", compensando las consecuencias negativas. Cabe destacar que un gráfico adjunto que clasifica las "sanciones globales de Estados Unidos por impacto" de "bajo" a "alto", en función de la "severidad de las sanciones por país y año en que comenzaron las sanciones", no menciona en absoluto las sanciones antirrusas de 2022.

Además, el Washington Post admite que “Corea del Norte ha sido sancionada durante más de medio siglo sin que Pyongyang haya detenido sus esfuerzos por adquirir armas nucleares y misiles balísticos intercontinentales”. De manera similar, “las sanciones a Nicaragua han hecho poco para disuadir” al gobierno antioccidental del presidente Daniel Ortega. Lo más importante de todo, lamenta el Washington Post, es que “surgió un desafío más existencial”. Originalmente, el “poder de las sanciones residía en negar a los actores extranjeros el acceso al dólar”, “pero si las sanciones hacen que sea arriesgado depender de los dólares, las naciones pueden encontrar otras formas de comerciar”.

Y aquí nos enteramos del propósito propagandístico de la investigación del Washington Post. Al sancionar a tantos países con tanta facilidad, el Imperio se ha sancionado a sí mismo en la práctica y ha convencido a un número cada vez mayor de estados de buscar estructuras económicas y financieras alternativas. Desde febrero de 2022, China y Rusia han estado trabajando arduamente para construir esas alternativas. Los efectos han sido tan revolucionarios que el Wall Street Journal ha hablado de un “Eje de Evasión”. Se trata de una estructura comercial internacional de la que Estados Unidos está excluido, pero los aliados cercanos de ambos países (en particular los miembros de la alianza BRICS) quieren participar de inmediato.

Comentario HHC: Menos mal que EEUU promulga el "libre mercado" en materia económica. 

Porque en materia politica  como dice Paco Arnau. " Democracia" es cuando gana el candidato que apoya EEUU. " Dictadura" es cuando pierde el candidato que apoya EE.UU. Asi en Venezuela y en todo el mundo. 

miércoles, 31 de julio de 2024

Laritza Brizuela, el arroz y la piscicultura en la producción de alimentos

 31 de julio de 2024 - por Yailín Madrigal Silvera, Radio Agramonte


Recientemente Laritza Brizuela López, única productora de arroz en la provincia de Santiago de Cuba y residente en el municipio de Contramaestre dio a conocer el proyecto que implementa hoy en su finca.

La combinación del cultivo del arroz con la piscicultura específicamente con la tilapia roja o tilapia criolla, le permiten a esta campesina de la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Ruta Invasora, compartir sus experiencias.

La variedad de arroz que siembro es la reforma, que es tres meses y veinte días por eso no se puede poner en la terraza como alevín, hay que echar ya el pescado desarrollado, es decir de dos o tres centímetros para que en el tiempo que ellos van a desarrollarse, que son más o menos de cinco meses, tengan tiempo a crecer y uno obtenga el rendimiento que queremos(…). El terreno seleccionado debe ser llano donde tenga una buena entrada de agua y buena salida. ¿Por qué motivo? primeramente vamos a hablar del arroz, porque el arroz después que se siembra es decir que se motee, hay que esperar 15 días que el grano empiece ahijar y que tenga poca agua para primero desarrollar el arroz y que tenga tiempo cuando se eche esa tilapia el arroz de desarrollarse y que ambas producciones alcance los resultados esperados (….)

De su atención Brizuela López argumentó, no es tan trabajoso pero tampoco es fácil porque hay que ponerle condiciones a esa terraza, hay que prepararle una buena alimentación del mismo arroz. La alimentación que le doy es el mismo polvo de arroz, también se le puede echar la gallinaza.

A la hora de preparar el terreno hay que hacerlo de forma tal que adentro de la terraza del dique haya un espacio más menos de dos metros que debe ser más profundo que donde está el arroz porque en ese canalito que hacemos adentro ellas deben adaptarse a comer, adelante ahí debe ponerse una malla porque como son tantos a la hora de ellos ir a alimentarse en ese canal brincan mucho y entonces hay que ponerle una malla para que no se salgan de lo que es el terreno del agua donde están.

Acerca del resultado final de esta combinación la productora dijo, a los tres meses se le echa su comida, ellos vienen y en ese momento se le tira la atarraya y se pesca. De ahí se le saca el agua y a los 20 días de cosechado el pescado entonces se cosecha el arroz.

Laritza Brizuela López, es una de las tantas campesinas en nuestro país que aporta a la producción de alimentos. Proyecto que tiene como objetivo darle estas producciones al pueblo, a mi localidad, mi municipio y provincia. Se están sumando muchos productores de arroz que por eso es la alternativa de estas dos producciones en una, porque como se están aumentando los productores de arroz en el municipio de Contramaestre ya tienen una buena alternativa para recoger dos producciones en una.

Cuba denuncia los intentos irresponsables de recurrir a la violencia y la desestabilización, con el objetivo de producir un golpe en Venezuela

 Declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores




Declaración del Minrex Foto: Granma

El domingo 28 de julio de 2024, el pueblo venezolano expresó su voluntad de que el compañero Nicolás Maduro Moros continúe siendo su Presidente y decidió a favor de la defensa de la paz, la independencia y la libre determinación de su Patria.

Frente al acoso imperialista, la intromisión externa, la manipulación mediática, política y la arremetida oportunista de las oligarquías y sus representantes, el pueblo venezolano decidió mantener su apoyo mayoritario a la opción que fundó el Comandante Hugo Chávez Frías y que se ha sostenido frente a amenazas y la agresión externa, bajo el liderazgo del Presidente Nicolás Maduro Moros, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y sus partidos aliados.  

El pueblo bolivariano y chavista derrotó en períodos recientes la violencia de grupos paramilitares alimentados desde el exterior que enlutaron a muchas familias venezolanas, los intentos de magnicidio, las incursiones armadas de mercenarios y la imposición de un supuesto presidente sin autoridad ni legitimidad alguna. Resistió las medidas coercitivas unilaterales, el sabotaje económico, entre otras acciones dirigidas a subvertir el orden interno constituido.

Denunciamos que, con el pretexto de no reconocer los resultados oficiales del proceso electoral, en concertación de actores internacionales con sectores de la oposición interna y en desconocimiento de los poderes del Estado venezolano, se estimule irresponsablemente el regreso a la etapa del uso de la violencia y la desestabilización para propiciar un golpe contra los poderes del Estado que derroque al gobierno legítimo de la República Bolivariana de Venezuela.

Con ese propósito se reunió el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) para analizar las elecciones presidenciales de Venezuela, cuando esa organización carece de autoridad moral o legal para dirimir asuntos que solo atañen a los venezolanos.

Considerando el largo historial de la OEA al servicio del imperialismo estadounidense, de intromisión en los asuntos internos de Estados soberanos en nuestra región, el apoyo y promoción de golpes de Estado, dictaduras militares, represión y tortura ejercidas por gobiernos apoyados plenamente por Estados Unidos, no tiene fundamento que se analice allí un proceso interno como las elecciones realizadas en Venezuela.

El doble rasero con un claro sesgo ideológico del desprestigiado Secretario General, activamente involucrado en los hechos de violencia en Venezuela en el 2019, en el apoyo de un presidente autoproclamado sin ser electo por el pueblo y en la promoción del golpe de Estado en Bolivia en ese mismo año, por solo citar los acontecimientos más recientes, serían suficientes para descalificar la maniobra celebrada hoy en Washington.

De manera insólita y sin apego al ordenamiento interno de la República Bolivariana de Venezuela ni de otra nación, Estados Unidos y algunos miembros de la OEA trataron de imponer en su Consejo Permanente, una resolución que instaba a la autoridad electoral venezolana a recontar los votos ejercidos el domingo 28 de julio, con la observación de organizaciones internacionales, demanda que no se le hace a ningún país.

Sin embargo, la actitud digna de un grupo de países impidió que se aprobara el documento injerencista.

Un conflicto de envergadura en Venezuela, como algunos parecieran estimular en contraposición a la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, tendría consecuencias impredecibles muy negativas para toda la región. El 14 de julio de 2017, el General de Ejército Raúl Castro Ruz advirtió: “quienes pretenden derrocar por vías inconstitucionales, violentas y golpistas a la Revolución Bolivariana y Chavista asumirán una seria responsabilidad ante la historia”.

Reiteramos el firme apoyo y solidaridad de Cuba con el Gobierno bolivariano que lidera el compañero Nicolás Maduro Moros y la unión cívico-militar del heroico pueblo venezolano.

La Habana, 31 de julio de 2024

martes, 30 de julio de 2024

Enfrentando los retos de la inserción externa de la economía cubana

Lázaro Peña Castellanos1  * 

1 Centro de Investigación de Economía Internacional. Cuba.

RESUMEN

El siguiente artículo es el tercero elaborado por el autor en el marco del proyecto del Centro de Investigaciones de Economía Internacional de La Universidad de La Habana referenciado como «Las relaciones económicas internacionales en la actualidad. Implicaciones para la inserción externa de Cuba». Los objetivos del presente artículo son tres: seleccionar una metodología para la práctica, tratar de medir la significación del sector externo para la economía del país y presentar propuestas guiadas a perfeccionar la inserción de la economía cubana en la economía global.

INTRODUCCIÓN

El presente artículo está dedicado a la problemática de la inserción externa de la economía cubana en la economía global, lo cual supone discutir una metodología para la práctica, tratar de medir la significación del sector externo para la economía del país y presentar propuestas para el perfeccionamiento de su gestión. Se compone de cuatro epígrafes:

  1. Introducción: se dedica a colocar al lector en el ambiente geopolítico oclusivo en el que la economía cubana debe diseñar e implementar una estrategia de inserción externa.

  2. El debate de la dinámica competitiva de la estructura empresarial local y la inserción externa en la economía global: buscando una metodología para la práctica cubana: es una crítica explícita al abordaje metodológico reduccionista que hasta el presente ha caracterizado el diseño de estrategias de inserción externa en Cuba.

  3. La dependencia del crecimiento del PIB de Cuba respecto a las importaciones de bienes: evidencia la importancia del sector externo de la economía cubana y su significación para el crecimiento del producto.

  4. Enfrentando los retos: puntualiza un conjunto de propuestas para el perfeccionamiento de la estrategia de inserción externa de la economía cubana.

El estudio de la inserción externa de un territorio se enfrenta en la práctica a problemáticas diversas. Para el caso de Cuba hay tres asuntos básicos a tener en cuenta: las serias dificultades que para toda la vida económica y social de Cuba significa el bloqueo económico comercial y financiera impuesto y aplicado por Estados Unidos contra el pueblo cubano por más de medio siglo; los problemas estructurales de la economía cubana que objetivamente limitan su dinámica de inserción en el contexto económico global hoy vigente; y las insuficiencias que caracterizan los procesos estratégicos de planificación y gestión presentes, prácticamente, en todas las áreas económicas, incluido su sector externo, y que afectan a toda la sociedad y sus instituciones.

El bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos contra Cuba desde hace más de 60 años es la expresión genuina de una política agresiva imperialista, carente de legalidad y legitimidad y deliberadamente diseñada para provocar hambre, enfermedades y desesperación en la población cubana. Según cálculos muy conservadores, el daño directo que ha recibido Cuba como resultado del bloqueo se evaluaba monetariamente hasta octubre de 2022 en más de 154 mil millones de dólares (Ministerio de Relaciones Exteriores, 2022).

El bloque es el obstáculo principal para la inserción competitiva externa de la economía cubana, cualquier estrategia que se diseñe siempre estará limitada y, en ciertos casos, totalmente obstruida, por el bloqueo, por lo que en ningún sentido se puede desconocer su presencia oclusiva en el diseño e implementación de estrategias y políticas guiadas a perfeccionar la inserción externa de la economía cubana en la economía global. Sin embargo, la inserción competitiva es una condición imprescindible para impulsar el crecimiento y el desarrollo de la sociedad cubana, por lo que se impone, sin alternativa ni rezago, llevar adelante la tarea en toda su complejidad y connotación, y para ello, lo primero es poder definir una metodología para la práctica.

EL DEBATE DE LA DINÁMICA COMPETITIVA DE LA ESTRUCTURA EMPRESARIAL LOCAL Y LA INSERCIÓN EXTERNA EN LA ECONOMÍA GLOBAL: BUSCANDO UNA METODOLOGÍA PARA LA PRÁCTICA CUBANA

Cuando se quiere avanzar en el enfrentamiento a los retos de la inserción externa dos estrategias metodológicas se proyectan: la primera, que algunos denominan «endógena», acentúa «lo interno» y parte de considerar que, hasta tanto no se resuelvan los problemas estructurales de la economía cubana y se solucionen los asuntos de planificación y gestión a ellos asociados, no se logrará avanzar en una inserción externa competitiva; la segunda, por el contrario, rechaza la secuencialidad de lo interno y lo externo, y considera la realidad de la estructura presente de la economía cubana y las percepciones políticas asociadas a ella, todas interactuantes, como retos también a enfrentar.

La elección de una u otra metodología no es un asunto menor y, de hecho, se trata de una problemática íntimamente vinculada a un debate teórico enjundioso: el impacto de la dinámica competitiva del sistema en los procesos de upgrading1 de las empresas locales y, por extensión, en las perspectivas de crecimiento y el desarrollo de localidades y territorios específicos, donde estas empresas se asientan. Se trata de un debate multidisciplinario surgido como respuesta a las insuficiencias de los criterios que asumen al mercado como asignador óptimo de recursos y promotor espontáneo del crecimiento, algo en lo que casi nadie en la actualidad cree, 2 y aunque se trata de un debate teórico, se califica de trascendente, porque ha tenido relevantes implicaciones para la elaboración y práctica de propuestas de estrategias y de políticas de desarrollo territorial.

Se sabe que el desarrollo territorial tiene antecedentes teóricos en los distritos de Marshall (1920), sobresaliente precursor de la teoría neoclásica de finales del siglo XIX y comienzos del XX, que luego de un amplio estudio de la denominada Teoría de la Utilidad, vislumbró la posibilidad, más o menos excepcional, de la existencia de espacios geográficos territoriales, a los que denominó distritos industriales. En estos territorios los procesos de la conformación de precios, competencia y distribución de la renta podían sufrir modificaciones por la acción favorable de factores y actores, muy peculiares, presentes en dichos espacios geográficos; tales modificaciones hoy se conocen como «externalidades positivas» (Krugman y Obstfeld, 1999).

Los vapores de las externalidades positivas encontraron cabida y aceptación en la denominada Escuela económica evolucionista (Nelson & Winter, 1982), en la que se inscriben, explícitamente, casi todos los autores que tratan los asuntos del desarrollo territorial y de los sistemas de innovación y ello hizo, entonces, que algunos de sus adeptos comenzaran a entender y defender el desarrollo territorial como una alternativa evolucionista endógena, opuesta a los mecanismos y leyes de regulación del sistema económico imperante; tales fueron los casos, por ejemplo, de Scott & Storper (2003), y Lagendijk (2006) entre otros.

No es el objetivo del presente artículo extenderse en los áridos temas del debate academicista; sino constatar lo que ha sido el devenir, en la práctica, de los esquemas de desarrollo territorial en el contexto del modelo global de acumulación.

En el caso de los distritos industriales europeos (italianos, españoles y alemanes en lo fundamental), altamente referenciados como ejemplos exitosos durante los años 1980-1995, sus declives y transformaciones desde comienzos del presente siglo, han sido muy acuciantes (Di Maria, De Marchi & Gereffi, 2019).

Existe un creciente consenso entre los estudiosos del tema (Fornahl, Hassink & Menzel, 2015), en cuanto a que ya no es posible aglutinar bajo un concepto como «clúster» o distrito, esquemas de desarrollo territoriales cerrados, dada la heterogeneidad, muy amplia en el presente, de formas y características de tales esquemas territoriales; incluso la originaria definición de «clúster», como espacios económicos dinámicos conformados por la interacción de pequeñas y medianas empresas (Di Maria, De Marchi & Gereffi, 2019), prácticamente, ha quedado en desuso y los criterios de clasificación se han desplazado para reflejar otros aspectos que en la actualidad resultan mucho más relevantes. En tal sentido, Di Maria, De Marchi & Gereffi (2019) señalan: «emerge el consenso de que no deberíamos hablar de un único arquetipo de “clúster”, sino, más bien, adoptar una perspectiva más amplia sobre las formas de los “clúster”. Tal heterogeneidad, pudiera ser caracterizada en términos de la posición de los “clúster” en la cadena global de valor […]» (p. 409).

En el caso de los distritos industriales italianos -ejemplos de referencia en la década de los ochenta y noventa de esquemas exitosos de desarrollo territorial- las trayectorias observadas en las dos últimas décadas han sido las siguientes (Di Maria, De Marchi & Gereffi, 2019):

  1. Trayectoria de declive: se trata, obviamente, del deterioro acelerado del esquema territorial de desarrollo. Su característica principal es la desaparición de un gran número de empresas locales que no pudieron hacer frente a la competencia externa y que perdieron el acceso al mercado externo al no lograr insertarse en ningún eslabón de ninguna de las cadenas predominantes globales en las industrias.

  2. Trayectoria de centralización: la literatura la recoge como trayectoria de jerarquización, «hierachization», y refiere a la trayectoria observada en los «clúster» donde un actor global se ubicó en el espacio geográfico dado y absorbió la actividad de las pequeñas empresas y medianas, o bien la de «clúster» donde una empresa mediana local centralizó la actividad económica tornándose en un actor competitivo global.

  3. Resiliencia: tercera trayectoria seguida por un cierto número de «clúster» italianos, desde inicios del presente siglo y que, en esencia, han sido la inserción de las empresas medianas y pequeñas locales en las cadenas globales de valor, en algunos casos asumiendo procesos de upgrading, y en otros procesos de downgradin.3 Es la única trayectoria observada en los distritos industriales italianos que ha hecho sostenible en los últimos veinte años un cierto número de esquemas de desarrollo territoriales en el marco competitivo global. El ejemplo más referido de esta trayectoria, para el caso de los distritos industriales italianos, es el de la producción de implementos deportivos ubicada en el distrito Montebelluna (Di Maria, De Marchi & Gereffi, 2019).

Otra vertiente muy importante del debate del desarrollo territorial en las últimas cuatro décadas, estrechamente vinculada a los asuntos del entramado empresarial y las externalidades positivas, ha sido el que atañe a los impactos de la innovación en los procesos de desarrollo territorial. En el presente, los enfoques de sistema de innovación tienen muchos adeptos y de hecho constituyen un instrumental fundamental para el estudio de la dinámica competitiva a nivel nacional y regional. Sustentados, teóricamente, en los preceptos de la escuela económica conocida como Evolutionary economics (Nelson & Winter, 1982), la innovación se define como la integración del conjunto de mecanismos, actores e instituciones que fomentan la creación, transferencia, adaptación, adopción, y difusión del conocimiento mediante procesos de aprendizaje individual, colectivo y organizacional (Jurowetzki, Lema & Lundvall, 2017Lundvall, 2010).

La aplicación de los enfoques de sistema de innovación para países subdesarrollados tiene un pilar fundamental en los trabajos de Lundvall (2010), y aquí tres asuntos han sido señalados por la literatura que aborda el tema, como esenciales. En primer lugar, la imposibilidad de extender al mundo subdesarrollado de manera mecánica y directa los enfoques teóricos que fueron diseñados para países desarrollados, de ahí la repetida frase: «encuentra tu propio camino» (Lundvall & Lema, 2016). En segundo lugar, la necesidad de partir de una visión abarcadora, que no se centre solo en las actividades de media alta tecnología, sino que se extienda a toda la tecnología como tal, e incluso que no se circunscriba solo a la actividad científica formal, sino que dé cabida a la evaluación de los saberes tradicionales y empíricos (Lundvall, 2010). En tercer asunto es el asentamiento de los pilares, algunos autores sugieren, al menos para sus primeras etapas, que en los países subdesarrollados los sistemas de innovación deben asentarse tanto en actores e instituciones internos como en externos (Ernst & Kim, 2002Lundvall, 2010); mientras que otros, más proclives a fundamentar las problemáticas competitivas y las recomendaciones de estrategias, en la estructuración de cadenas de producción y servicio territoriales y en el capital local nacional; abogan por incrementar la densidad del tejido local empresarial (Arocena & Sutz, 2000).

La tendencia fundamental parecería ser la elaboración de estrategias territoriales integrales de desarrollo, que valoren el impacto que tenga la inserción de las firmas locales en la cadena global en los sistemas locales de innovación y la dinámica del territorio. En tal sentido, Lema, Rabellotti & Gehl Sampath (2018) documentan cuatro trayectorias posibles partiendo, sobre todo, de las experiencias de países del sur y sudeste de Asia:

  1. Gradually increasing: se observa en los casos donde existe complementariedad y un efecto positivo entre la cadena global, en la que se inserta la firma local, y la dinámica del sistema de innovación local, lo cual, obviamente, influye favorablemente en el desarrollo del territorio.

  2. Leap-wise increasing or in-out-in: refiere casos donde la firma local primero se inserta en la cadena, luego se desconecta durante un tiempo de la cadena para, finalmente, volverse a insertar en ella; la trayectoria refleja la puja redistributiva, en efecto, la firma local, una vez que adquiere un cierto nivel de competitividad, procura acceder directamente a los mercados finales globales en busca de una mayor captación de ingreso externos; las variantes pueden ser muchas pero, en general, el resultado más repetido es la reinserción de la firma local en otra cadena global o la renegociación de las condiciones de inserción de la firma local en la cadena original.

  3. Stagnating trajectory: ocurre cuando los sistemas de innovación local son débiles y fragmentados o la cadena no muestra disposición a transferir a la firma local la tecnología y el conocimiento necesario para propiciar una dinámica de desarrollo territorial.

  4. Declining trajectory: abarca los casos donde la inserción de la firma local en la cadena conlleva a un declive del nivel tecnológico y en general del sistema de innovación que caracterizaba el territorio previo a que la firma se adhiriera a la cadena; aparece cuando las instituciones locales son débiles o las posibilidades de las firmas locales para captar ingresos externos imprescindibles son muy limitadas. En tales casos, la práctica comprueba que la empresa local, y por extensión el territorio, está obligada a implementar estrategias de downgrading.

En síntesis, la exposición de los esquemas de desarrollo territorial a los factores externos, en realidad a la cadena global de valor, ha redefinido la competitividad del sistema empresarial local, el rol de las pequeñas y medianas empresas en ese sistema y las características de los esquemas de desarrollo territorial (Jurowetzki, Lema & Lundvall, 2017Lundvall, 2010). Asimismo, la novedad del debate es, precisamente, el acercamiento de las escuelas que abordan los problemas del desarrollo territorial y las que siguen los asuntos de la dinámica de acumulación global.

Todo lo expuesto demuestra, no solo a nivel teórico, sino en la experiencia concreta de países, que los asuntos de la competitividad no se agotan en los ámbitos organizacionales ni tampoco tecnológicos; de hecho, no son aprehensibles al margen del sistema de acumulación prevaleciente ni de sus patrones de control distributivos. Parecería, entonces, que pretender determinar a priori la estructura empresarial dinámica competitiva de la economía cubana, «endógenamente», no es lo más recomendable. Otra perspectiva, no muy alejada de la anterior y que se discute en el patio cubano, es retomar la vieja estrategia de sustitución de importaciones y tratar, de esa manera, de evadir las condicionantes de las dinámicas de competitividad contemporáneas.

Como estrategia, la sustitución de importaciones tiene un expediente histórico abultado, se comenzó a aplicar en América Latina desde las primeras décadas del siglo pasado, se desarrolló en el período crítico de los años de la Gran Depresión, se reinventó en el período de la postguerra y luego medró por varias décadas más, hasta que con el advenimiento de los preceptos neoliberales de inicios de los setenta, fuera prácticamente excomulgada de la teoría económica y tildada como una práctica errada de política económica (Bulmer- Tomas, 2003).

En realidad, la sustitución de importaciones fue una estrategia de crecimiento nacida en el Sur en respuesta a las relaciones verticales monopólicas que prevalecieron por más de un siglo en el modelo de acumulación. Como es común para todas las estrategias de desarrollo que han sido ensayadas en el Sur, existen experiencias concretas fallidas y experiencias relativamente exitosas, por lo que el agotamiento de ninguna de ellas lo evidencia su supuesto fracaso. En el caso de la denominada estrategia de sustitución de importaciones su agotamiento lo enmarca, precisamente, el devenir del modelo de acumulación que le dio origen. Al cambiar la manera en que se canalizan los flujos tecnológicos, comerciales y financieros y la manera en que se estructura la producción competitivamente, cambiaron los criterios de inserción competitiva de los países de la periferia en el modelo de acumulación, ahora, global y, junto con ello, las expectativas gananciales y el comprometimiento de los actores locales que, como se sabe, no son nunca actores pasivos sino activos en la regulación del sistema (Peña, 2021).

Desde tal perspectiva, para el caso cubano, encauzar un proceso de sustitución de importaciones eficiente solo puede ser comprendido, como lograr avanzar en la construcción de la eficiencia colectiva (tecnológicas e institucionales) y en la reducción de las vulnerabilidades estructurales del país; en primer lugar, en la reducción de la vulnerabilidad que proviene de la elevada dependencia del crecimiento del producto de los flujos de importación.

La segregación de lo «interno» y lo «externo» en las condiciones que rige un modelo global de acumulación, parecería, por todo lo expuesto, que se trata de una abstracción reduccionista; ello no significa, obviamente, que plantearse la superación de las debilidades de los procesos de planificación y gestión, intrínsecamente asociados a los problemas estructurales de la economía, cuando así se comprende lo «interno», no sea algo muy recomendable.

En todo caso, y como generalidad, las propuestas que parten de la superación a priori de las insuficiencias presentes en el diseño de estrategias de planificación y gestión, asumiendo, como es el caso de Cuba, que se trata de una dirección comprometida con el desarrollo y el bienestar de la sociedad, a lo que se enfrentan es al magno problema de lo que el autor del presente artículo, denomina «la triada letal», que entrelaza los siguientes males:

  1. El subjetivismo: para lo que aquí se aborda significa subestimar el contexto competitivo como relación objetiva, significa abstraerse, disminuir o negar, voluntariamente, la existencia de la cadena global de valor y de sus patrones de control.

  2. El desconocimiento: la no comprensión, propiamente, del modelo global de acumulación y de su dinámica, y el desconocimiento de la multiplicidad de procesos que abarca la inserción externa y su complejidad práctica, acorde a empresas, nivel tecnológico, sectores y cadenas globales específicas, y demás.

  3. La corrupción: paradójicamente, puede ser justificada, o mejor, resignificada desde el subjetivismo y la ignorancia y, también, desde el entorno oclusivo en que se encuentra inmersa la economía cubana (bloqueo), por lo que no siempre, jurídicamente, se puede catalogar como ilegal, se trata de un asunto muy difícil de aprehender y explicitar, pero, sobre todo, de combatir.

LA DEPENDENCIA DEL CRECIMIENTO DEL PIB DE CUBA RESPECTO A LAS IMPORTACIONES DE BIENES

A partir de lo señalado, los criterios metodológicos a los que se atiene el presente artículo son los siguientes: los diseños de estrategias y políticas de desarrollo viables deben tener muy en cuenta el contexto competitivo global y su dinámica. En tal sentido, la transformación de la estructura de la economía cubana no es únicamente un asunto de estrategias de planificación y gestión internas, sino que es altamente dependiente de la capacidad de inserción externa competitiva del país en un entorno en continua dinámica, por lo que no pueden ser definibles ni alcanzables a priori, integralmente, excepto en lo que atañe a la permanencia de los objetivos de desarrollo socialistas de la sociedad cubana y al aseguramiento de su plena soberanía.

Además, se parte del criterio de que la transformación de la estructura de la economía cubana, imbrica un cúmulo de factores de índole diversa, tanto en lo económico como social, incluyendo, entre estos últimos, las dinámicas demográficas y migratorias. Por último, se asume «la triada letal» como una limitante objetiva, que no se soluciona en los ámbitos discursivos y de análisis críticos colectivos por importantes y trascendentes que estos sean, se aboga, encarecidamente, por que tales ámbitos sean cada vez más eficaces y dialécticos, pero se considera que su destrucción será gradual, bajo el potente filo del cincel de la práctica concreta.

En el presente, la economía cubana tiene cuatro retos principales en lo referido a su inserción externa: hacer frente a los elevados niveles de deuda, la necesidad de incrementar los ingresos por exportaciones de bienes y servicios, la necesidad de captar mayores flujos de inversión extranjera directa y la necesidad de sustituir eficientemente los montos de sus importaciones (Partido Comunista de Cuba, 2021). El primer paso es, entonces, tratar de medir la dependencia que estructuralmente tiene el crecimiento de la economía cubana del comportamiento de su sector externo. Para ello, se acudió a una modelación econométrica empírica, según la metodología LSE-Oxford University, cuya premisa es considerar «la estructura», como la correspondencia entre el modelo y la realidad (Castle & Hendry, 2019). De hecho, para la modelación estocástica a que se alude, el objetivo principal es reflejar la estructura del sistema económico a partir del comportamiento conjunto de las variables económicas en un horizonte temporal, algo muy diferente, obviamente, de los objetivos de la econometría tradicional.

La modelación estocástica (empírica) asume siempre que existe una interrelación conjunta de todas las variables económicas, y que es tal interrelación la que propiamente caracteriza al sistema. En la Figura 1 se muestra la dinámica de la estructura de la economía cubana a lo largo de los últimos treinta años.



Fuente: elaboración propia a partir de datos de Oficina Nacional de Estadística e Información (2022).

Figura1. Dinámica de la estructura de la economía cubana 

La línea azul refleja los cambios estructurales ocurridos en la economía cubana mientras que la roja la dinámica del PIB en términos reales, ambos expresados en logaritmos, acorde a los datos oficiales del Anuario Estadístico de Cuba ( Oficina Nacional de Estadística e Información, 2022). Se observa, claramente, la caída inmediata de la dinámica media de crecimiento del PIB real del país, en el año 1992, como consecuencia de la desaparición del mundo socialista europeo y sobre todo de la Unión Soviética, y la permanencia deprimida de tal indicador a lo largo de casi una década.

Desde la perspectiva económica se trató de un largo período, en el cual la economía cubana sufrió los efectos negativos de mantener una estructura económica incongruente con la drástica transformación de su tradicional entorno de inserción (Marquetti, 2021). En la siguiente década se observa una relativamente lenta transformación de la estructura económica del país, con períodos de estancamiento o caídas coyunturales, y ascensos de igual connotación. Una nueva estructura de la economía cubana de relativa estabilidad se detecta solo a partir del 2010.

Son muchos los factores que intervienen en la transformación y dinámica de la estructura económica de cualquier país, por lo que el modelo econométrico que se proponga, desde la metodología empírica señalada, lo único que hace es reflejar tal dinámica y transformación, no determinar sus causales, para lo cual, obviamente, se necesitaría de estudios multidisciplinarios diversos, asentados todos en una metodología integradora correcta, algo que trasciende en mucho los objetivos del presente artículo.

Retornando a la dinámica de la transformación de la estructural de la economía cubana en el período 1998-2010, se sabe que el desarrollo de nuevas actividades económicas como el turismo internacional, la exportación de servicios profesionales y el desarrollo de la industria biotecnológica y farmacéutica fueron estrategias centrales que repercutieron favorablemente en la base productiva y de servicio y en la transformación de la estructura económica del país; otros tres factores relevantes en el período, en lo que al contexto externo refiere, fueron el desarrollo de las relaciones económicas y políticas Cuba-Venezuela, los avances del proceso integracionista en América Latina y el fomento de los vínculos comerciales con China.

Por supuesto, que las políticas y estrategias implementadas en el país tuvieron mucha importancia en la dinámica transformativa de la economía cubana, entre estas: la flexibilización del sistema de gestión, apertura relativa de la economía nacional a la inversión extranjera directa y a flujos financieros externos, modernización y adecuación del sistema institucional cubano al entorno global, y diversificación de los actores actuantes en la economía del país.

El gran ausente en los diseños de política fue, sin embargo, la política industrial (Marquetti, 2021), lo que mucho afectó a la que otrora fuera la columna vertebral de la estructura económica del país, la agroindustria azucarera.

Como se ha visto, la transformación de la estructura económica es un proceso gradual y multidimensional y, evidentemente, siempre será tema de polémicas y análisis críticos; pero lo que aquí interesa es medir estructuralmente la dependencia del crecimiento del producto, PIB, respecto a las importaciones y eso es lo que representa la Figura 2 del modelo empírico elaborado.




Fuente: elaboración propia a partir de Oficina Nacional de Estadística e Información (2022).

Figura 2. Dependencia del crecimiento de las importaciones.  

El modelo expresa que la variación en 1 porcentual del crecimiento anual del producto, PIB, a precios constantes, dada la interrelación de variables del sistema que le es propio a la economía cubana en el presente, supone un incremento entre el 8 % y el 10 % del de las importaciones de bienes en el año, medidas estas a precios corrientes, las cuales, obviamente, deben ser financiadas, bien mediante ingresos por exportaciones de bienes y servicios o mediante el crecimiento de los montos de deuda.

El modelo presentado refleja a cabalidad el impacto que tienen los flujos de importaciones de bienes en el sistema económico y su impronta en el crecimiento del producto, de hecho, para el período 1991-2019, apenas si las diferencias entre lo estimado por el modelo y las cifras efectivas ofrecidas por las fuentes oficiales, sobrepasaron el 1 %. Además, el modelo mostró una capacidad de pronóstico muy relevante: las cifras entre 2015-2019 fueron estimadas a priori y los errores fueron despreciables; lo cual no debería de extrañar, si se tiene en cuenta que el sistema económico cubano logró su estabilidad alrededor del año 2010.

Con el objetivo de medir el impacto en el crecimiento del producto de las exportaciones de bienes y servicios se elaboró un segundo modelo que se expone en la Figura 3; tal modelo permite medir, de manera indirecta, la capacidad del sistema económico de financiar las importaciones de bienes, bien sea por la vía de las exportaciones o por la del incremento de la deuda externa. Pero antes, respecto a la variación de los montos de deuda que aparecen en el modelo, se debe aclarar que no se trata, propiamente, de los cambios efectivos de los montos de deuda externa que, como es sabido, pueden obedecer a disímiles factores que abarcan desde los impactos de las tasas de interés y las cambiarias, hasta los resultados de renegociaciones y condonaciones de deuda. En el modelo aparecen, en el acápite de deuda, los impactos en los montos estimados de deuda causados por el crecimiento (o decrecimiento) del producto, cuando las importaciones de bienes no son cubiertas por las exportaciones de bienes y servicios.

Fuente: elaboración propia a partir de Oficina Nacional de Estadística e Información (2022).
Figura 3.  Financiamiento de las importaciones de bienes.  

La confluencia de ambos modelos permite observar la interrelación de las variables externas e internas de la economía cubana, aprehender el denominado proceso de generación de datos, 4 simular los ritmos de crecimiento del PIB real de la economía a partir de los crecimientos posibles de las importaciones de bienes y de la capacidad de financiarlos y, por último, analizar escenarios alternativos viables.

Por ejemplo, acorde a la simulación, para logar una secuencia en los crecimientos del producto para los años 2021-2023 de 1,3 %; 2,0 % y 3,0 % (observar que se trata de las cifras oficiales que se han ofrecido o se planifican para el crecimiento del producto), sin crecimiento deudor, los montos de exportaciones de bienes y servicios en millones, debieron ser 11 591; 12 914; 15 101; y los flujos de importaciones de bienes, también en millones, los siguientes: 9 680; 10 363; 11 427, algo que resulta prácticamente imposible para la economía cubana en los años que se refieren.

La experiencia de la utilización de la simulación resultó ser altamente satisfactoria para los años 2015-2019, como ya se señaló los errores son menores del 1 %, pero para los siguientes años 2020-2023, el modelo detecta relevantes inconsistencias de las cifras oficiales respecto al proceso de generación de datos que le ha sido propio a la economía cubana en los últimos veinte y cinco años; la alternativa sería que el modelo ha quedado obsoleto, o lo que es lo mismo, que se está dispuesto a aceptar que en solo dos años la estructura de la economía cubana cambió drásticamente las condicionantes de su crecimiento efectivo, lo cual, en realidad, no parece factible, ni mucho menos se proyecta en la práctica; de hecho, el crecimiento del producto de la economía cubana, históricamente, ha demostrado padecer de una elevada «histéresis», o sea, a su decurso presente y futuro le pesa mucho su historia pasada, por lo cual no le son propios giros muy violentos, ni transformaciones radicales de corto plazo, ni saltos coyunturales muy acentuados, algo que quedó nítidamente evidenciado en la lenta y gradual transformación de la estructura del sistema ocurrida entre los años 1998-2010.

A continuación, se muestran las tasas de crecimiento (TC) y el monto en millones de pesos (MM) del PBI de la economía cubana, a través de las Figuras 4 y 5, elaboradas en base a las cifras contenidas en la simulación. En ambas, las líneas de color azul refieren los datos oficiales y las líneas naranjas expresan los resultados de la simulación.



Figura 4 Tasas de crecimiento del PBI (%). 



Figura 5 Divergencias en el crecimiento del PBI en millones de pesos (MM). 

En ambas figuras se observa que las divergencias de las series -la conformada con cifras oficiales y la que proviene de la simulación- hasta el 2019 son prácticamente despreciables, sin embargo, se hacen muy relevantes para los años 2020-2023. Sobra decir que para los procesos de elaboración de pronósticos y de propuestas de metas planificadas de corto, mediano y largo plazo, la consistencia de las cifras con respecto a la estructura de la economía y las condicionantes del crecimiento son asuntos principales.

ENFRENTANDO LOS RETOS

Es evidente la alta dependencia del crecimiento del producto de la economía cubana con respecto a sus importaciones de bienes y, también, el impacto que ello tiene en sus indicadores de deuda externa cuando las exportaciones de bienes y servicios no cubren el financiamiento de esas importaciones. A partir de tal criterio y para enfrentar el reto que ello supone, los investigadores del Centro de Investigaciones de Economía Internacional de la Universidad de La Habana en el año 2016 expusieron más de 30 propuestas. De estas se seleccionaron las siguientes que se actualizan acorde a los objetivos del presente artículo (Centro de Investigaciones de Economía Internacional, 2017):

  1. Propiciar la inserción competitiva de empresas cubanas en las cadenas globales de valor, para lo cual es necesario abrir oportunidades a las empresas de todos los sectores de la economía, de características tecnológicas distintas y de formas de gestión y escala de producción diferentes, teniendo en cuenta la relevancia alcanzada por los global supply en la cadena global de valor en el presente (Peña, 2021).

  2. Elaborar estrategias viables y efectivas para la inserción en los eslabones de ventas finales, tanto mayoristas como minoristas, de las cadenas globales de valor.

  3. Ampliar las formas de exportación del país, teniendo en cuenta la existencia y dinámica de los patrones de control de la cadena global de valor. Estimular, además de la exportación por producto y servicios finales, la exportación por procesos y actividades en la cadena global de producción y servicios (Peña, 2021).

  4. Incrementar la participación de la inversión extranjera directa en los esquemas de desarrollo territorial que sean sustentables y sostenibles, lo que significa otorgar preferencia, o propiciar procesos de exportación, desde la localidad, vinculados a la inversión extranjera directa.

  5. Abordar los asuntos de planificación macroeconómica, comercio exterior, y tratamiento de la deuda externa en estrecho vínculo con la inserción externa en cadenas globales de valor, para lo cual se impone, o bien la creación de una nueva institución económica, o la modificación de la institucionalidad económica que hoy le es propia al país.

CONSIDERACIONES FINALES

De todo lo señalado queda claro que los asuntos de la inserción externa de la economía cubana en la economía internacional no refieren solo al sector externo de la economía sino a toda la economía en su conjunto, por lo que su implementación y gestión debe asumirse de manera integral y coordinada. Hoy en Cuba, sin embargo, no existe una institución capacitada y habilitada para acometer tal misión. Muchos factores pueden estar presentes en la explicación de tal carencia, pero, desde la perspectiva del autor, «la triada letal», está en la génesis de todos ellos; por lo que su nacimiento, de producirse, no parece que será ni cercano ni deseado, sino; más bien, forzado, por la urgencia de la práctica, y ya casi al límite de término.

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Notas aclaratorias

11 Upgrading se refiere a la dinámica competitiva de la empresa en la cadena global de valor y a su ubicación en la distribución de los ingresos generados en la cadena acorde a los patrones de control de las firmas líderes de la cadena (Gereffi, 1994).

22 El equilibrio óptimo tiene muchos correlatos fallidos, por ejemplo, el criterio de que el «ajuste estructural interno» asegura, por sí mismo, la disminución de las importaciones y el crecimiento de las exportaciones, no tiene comprobación empírica, al menos, en las condiciones en que rige un modelo global de acumulación.

33 Actividades de producción o servicios de menor nivel tecnológico, lo cual, no necesariamente le significa a la empresa la captación de menores ingresos en términos absolutos.

44 En esencia, explicitar la proporcionalidad que ha caracterizado en los últimos veinticinco años el comportamiento de las variables imbricadas en el modelo estructural empírico de la economía y constatar la consistencia de los datos que se ofrezcan del sector externo e interno de la economía.

Recibido: 31 de Julio de 2023; Aprobado: 30 de Agosto de 2023

* Autor para la correspondencia: lazaro@ciei.uh.cu