Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

martes, 30 de julio de 2019

¿El economista más aterrador del mundo?

Por Michael Roberts

Mariana Mazzucato es una de las economistas más influyentes del mundo, según la revista Quartz . Ella ha ganado muchos premios por su trabajo. Es asesora del Partido Laborista del Reino Unido sobre política económica; ella "tiene el oído" de la representante radical del Congreso Alexandria Ocasio-Cortez, aconseja a la aspirante presidencial demócrata, a la senadora Elizabeth Warren y también al líder nacionalista escocés Nicola Sturgeon. Y ha escrito dos libros clave: El estado emprendedor (2013) y El valor de todo (2018).

Mazzucato es considerada radical, incluso 'aterradora', por muchos economistas convencionales y políticos conservadores. Esto se debe a que ella ha resaltado el importante papel que el estado y los gobiernos han jugado en la entrega de innovación en tecnología y en el avance de la inversión productiva. La idea de que el estado puede ser una fuerza líder en innovación e inversión en actividades útiles es un anatema para las opiniones neoliberales de "libre mercado" de la mayoría de los economistas y políticos convencionales.

En publicaciones anteriores , destaqué sus importantes ideas sobre cómo la inversión y la dirección del gobierno eran esenciales para el desarrollo de las nuevas tecnologías de internet, la web mundial, microsoft, apple, iphone, etc. El iPhone, por ejemplo, se desarrolló utilizando fondos públicos y Proyectos de adquisiciones militares para microprocesadores. Los innovadores eran universidades e institutos de investigación financiados con fondos públicos, no capitalistas emprendedores inteligentes. De hecho, no hay nada nuevo sobre el financiamiento estatal para las innovaciones más importantes en la acumulación capitalista. Los avances tecnológicos realizados durante la primera y segunda guerras mundiales utilizando fondos de 'defensa' del gobierno fueron enormes: aviones a reacción, radares, telecomunicaciones, construcción de vehículos, etc.

Por lo tanto, no es casualidad que la fuerte caída de la inversión pública en el PIB en la mayoría de las economías capitalistas avanzadas en el llamado período neoloiberal desde principios de la década de 1980 haya estado acompañada por una desaceleración del crecimiento de la productividad.
La inversión del sector capitalista no ha logrado ofrecer una productividad por persona más rápida desde la década de 1980 que en el período de mayor inversión gubernamental anterior. La caída de la rentabilidad en la década de 1970 en todas las principales economías llevó a recortar la inversión del sector estatal en tecnología y 'capital humano' para reducir los impuestos sobre el capital y mantener bajos los salarios. De hecho, la privatización estaba a la orden del día. Eso ayudó un poco a la rentabilidad en el sector capitalista (junto con sucesivas caídas), pero a expensas del crecimiento de la productividad.

Como Mazzucato deja claro en su segundo libro, El valor de todo, la inversión y la producción del gobierno crean valor, es decir, cosas o servicios que necesitamos y no es solo un costo (necesario). Pero como comenté en una reseña de ese libro, en términos marxistas, Mazzucato combina valor con valor de uso. Sí, la inversión gubernamental en escuelas, hospitales, transporte, infraestructura y tecnología crea cosas útiles, pero bajo el modo de producción capitalista con fines de lucro, no crea valor (plusvalía o beneficio). Por el contrario, puede reducir la rentabilidad general del sector capitalista. Por lo tanto, existe una contradicción inherente en el capitalismo entre más valor de uso y valor.

Desafortunadamente, esto no se reconoce en el trabajo de Mazzucato. Como resultado, ella ve su tarea como economista para mostrar cómo el gobierno puede ayudar a que el capitalismo funcione haciendo que los gobiernos creen más 'valor'. Para Mazzucato, los gobiernos pueden hacer más "que desempeñar un papel pasivo en la reparación de fallas del mercado" (dudo que incluso pueda hacer eso, MR), sino que "se les permita adoptar el espíritu emprendedor para dirigir la dirección de la innovación y el crecimiento económico". Ella quiere que los gobiernos tengan misiones "para hacer una basura" . Ahora esto suena aterrador para la corriente principal, pero no necesitan preocuparse. Mazzucato no aboga por reemplazar el capitalismo con el socialismo, ya que dice "No creo que estas palabras sean útiles ... hay todo tipo de formas diferentes de hacer capitalismo ... eso es lo que creo que necesita reiniciar por completo en lugar de comenzar a llamar a las cosas socialismo" . Aquí se hace eco del enfoque de Elizabeth Warren.

Capitalismo, socialismo; ¿lo que hay en un nombre? Bueno, detrás de un nombre se encuentra una categorización de la estructura de un modo de producción y relaciones sociales. Mazzucato quiere que el capitalismo brinde más y mejores cosas y servicios para las personas, pero sin tocar la propiedad privada de los medios de producción. Y hablar de reemplazar las empresas capitalistas con propiedad común, planificación y democracia obrera sería un error. "Si comienzas a hablar sobre socialismo, no va a hacer que las empresas hagan algo diferente de lo que están haciendo ahora". ¿ Pero sugerirá que las grandes empresas inviertan de manera productiva sin tener en cuenta el trabajo de "valor para los accionistas"?

Para Mazzucato, el socialismo es una buena idea pero no práctica. Independientemente de lo que me gustaría ver en un mundo ideal, creo que de manera realista tendremos capitalismo". ¡El problema que tengo con esa conclusión es que ser 'realista' y aceptar que el capitalismo estará aquí en el futuro previsible y que intentar que funcione mejor es lo que no es realista! Bajo el capitalismo, ¿se pueden evitar las recesiones económicas regulares y recurrentes que cuestan a muchos millones sus empleos, hogares y medios de vida en cada generación? ¿Se pueden evitar las aventuras y explotaciones imperialistas? ¿Se puede revertir la desigualdad extrema de riqueza e ingresos? ¿Se puede detener el cambio climático y el calentamiento global?

¿Puede uno de estos horrores ser eliminado de manera realista haciendo que los gobiernos y las multinacionales tengan 'misiones' para 'hacer una basura' mientras preservan el sistema capitalista de producción e inversión para beneficio privado? Eso es lo que no es realista. Pero es más seguro hablar sobre salvar al capitalismo de sí mismo o hacerlo funcionar mejor con la ayuda del gobierno que reemplazar el capitalismo. Esto último realmente daría miedo para el orden existente.

Misterios de la política monetaria


CAMBRIDGE – Uno de los hechos notables de la historia económica de la posguerra es la domesticación de la inflación en Estados Unidos y muchos otros países lograda desde mediados de los ochenta. Antes de eso, la tasa de inflación en Estados Unidos (según el deflactor de gastos de consumo personal) fue del 6,6% anual en promedio durante los setenta, y superó el 10% en 1979‑1980.

A principios y mediados de los setenta, los presidentes Richard Nixon y Gerald Ford intentaron contener la inflación con una desacertada combinación de controles de precios y exhortaciones, sumados a una moderada restricción monetaria. Pero entonces llegó el presidente Jimmy Carter, quien tras mantener por algún tiempo esta estrategia, en agosto de 1979 designó a Paul Volcker como presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos. Con Volcker, la Fed empezó poco después una política de subir el tipo de interés nominal a corto plazo a cualquier nivel que fuera necesario para bajar la inflación.

Volcker, con respaldo del presidente Ronald Reagan después de enero de 1981, se aferró a esta estrategia, pese a una intensa oposición política, y en julio de ese año la tasa de política monetaria llegó a un máximo de 22%. La política funcionó: la inflación anual se redujo marcadamente a un promedio de apenas 3,4% entre 1983 y 1989. La Fed había cumplido con creces lo que más tarde se conocería como principio de Taylor (o, más correctamente, principio de Volcker), según el cual los aumentos de la tasa de política monetaria superan a los aumentos de la tasa de inflación.

Desde entonces, el principal instrumento de política monetaria de la Fed ha sido el control del tipo de interés nominal a corto plazo, en particular la tasa de fondos federales. Cuando después de la crisis financiera de 2008 el poder de la Fed sobre el tipo de interés a corto plazo se vio disminuido (porque la tasa de fondos federales se acercó al límite inferior aproximado de cero), la Fed agregó a aquel instrumento la transmisión de señales de trayectoria futura (forward guidance) y la flexibilización cuantitativa (FC).

A juzgar por la tasa de inflación en Estados Unidos durante las últimas décadas, la política monetaria de la Fed funcionó de maravillas. La inflación ha sido 1,5% anual en promedio desde 2010, ligeramente por debajo de la meta explícita de la Fed (2%), y sorprendentemente estable. Y sin embargo, la pregunta es cómo se logró. ¿Estuvo la inflación contenida porque todos pensaban que si subía muy por encima de la franja del 1,5 al 2%, la Fed respondería con una suba de tasas mucho mayor?

La influencia de variaciones de la tasa de política monetaria sobre la economía ha sido objeto de numerosas investigaciones. Por ejemplo, en un trabajo publicado en 2018 por Emi Nakamura y Jón Steinsson en el Quarterly Journal of Economics, se halló que un shock monetario contractivo (una suba imprevista de la tasa de fondos federales) aumenta los rendimientos de los títulos del Tesoro durante unos tres a cinco años, con un efecto máximo a los dos años. (Los resultados para shocksexpansivos son simétricos.) La mayoría de estos efectos se aplican al tipo de interés real (ajustado por inflación), y se manifiestan tanto en los bonos indexados como en los convencionales. El efecto de un shock contractivo sobre la inflación prevista es negativo, pero de magnitud moderada, y sólo se siente después de tres a cinco años.

Si bien por convención los aumentos inesperados de la tasa de política monetaria suelen catalogarse como contractivos, Nakamura y Steinsson hallaron que la previsión de crecimiento económico para el año posterior a una suba de tasas inesperada en realidad es mayor. Es decir, un aumento de tasas pronostica más crecimiento, y una disminución, menos crecimiento. La causa probable de esta pauta es que la Fed suele aumentar las tasas cuando recibe información de que la economía está mejor de lo esperado, y las rebaja cuando sospecha que está peor de lo que se pensaba.

En el mismo trabajo también se halló que un aumento imprevisto de la tasa de política monetaria es malo para el mercado de acciones (y viceversa), lo cual se condice con ideas arraigadas de muchos comentaristas financieros, por no hablar del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. Los autores calculan que una rebaja imprevista de 50 puntos básicos a la tasa aumenta el índice bursátil S&P 500 más o menos un 5%, aun cuando la previsión de crecimiento del PIB real disminuya. La razón probable es la disminución del rendimiento real esperado de instrumentos financieros alternativos, como los bonos del Tesoro, en los 3 a 5 años siguientes. Este efecto tasa de descuento supera la incidencia negativa de la disminución prevista de las ganancias futuras reales sobre la cotización de las acciones.

Pero una vez más, el enigma es cómo puede la Fed mantener una inflación estable del orden del 1,5 al 2% anual usando una herramienta de política cuyo efecto al parecer es débil y opera con retardo. La suposición sería que si la inflación superara considerablemente la franja de 1,5 a 2%, la Fed iniciaría aumentos drásticos del tipo de interés nominal a corto plazo como los que aplicó Volcker a principios de los ochenta, y esos cambios tendrían un efecto negativo importante y acelerado sobre la inflación. Asimismo, si la inflación cayera muy por debajo de la meta, tal vez hasta territorio negativo, la Fed aplicaría una baja marcada de tasas (o, si ya hubiera llegado al límite inferior de cero, usaría políticas expansivas alternativas) y esto tendría un efecto positivo importante y acelerado sobre la inflación.

Según esta idea, la amenaza creíble de que la Fed responda con medidas extremas le habría evitado en la práctica repetir las políticas de la era Volcker, y desde entonces, la asociación entre variaciones de la tasa y la inflación fue moderada, pero la posibilidad hipotética de cambios drásticos fue más potente.

Francamente, esta explicación no me convence. Es como decir que la inflación está contenida porque sí. Y no hay duda de que un factor clave es que la inflación real y la esperada hayan sido simultáneamente bajas: son gemelas íntimamente relacionadas. Pero esto es sugerir que la política monetaria detrás del actual nivel bajo y estable de la inflación real y de la esperada seguirá funcionando hasta que, de pronto, ya no funcionará más.

Esto me deja con el deseo de tener una mejor comprensión de la relación entre política monetaria e inflación. También con el deseo de que los responsables de la política monetaria la comprendan mejor que yo. Habrá sin duda muchos lectores que digan que el segundo deseo ya fue concedido. Esperemos que tengan razón.

Traducción: Esteban Flamini
FEATURED


Jul 30, 2019 YANIS VAROUFAKIS


Jul 29, 2019 ANNE O. KRUEGER


Jul 29, 2019 ANDREW SHENG & XIAO GENG


Jul 23, 2019 ROBERT J. BARRO



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Robert J. Barro is Professor of Economics at Harvard University and a visiting scholar at the American Enterprise Institute. He is co-author (with Rachel M. McCleary) of The Wealth of Religions: The Political Economy of Believing and Belonging

LOS SANCIONADORES Y LA HISTORIA


Al tomar posesión como presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, el 20 de enero de 2017, comienza una extraña y chocante MANÍA del mandatario al dispararle una SANCIÓN a cualquiera que tuviera el atrevimiento de no pensar como él.

Como todo el mundo conoce, en cualquier diccionario SANCIÓN se define como un castigo, pena, prohibición, expulsión; y SANCIONAR es aplicar estos castigos.
Pero no satisfecho con esas definiciones, me apresuré a consultar un excelente diccionario en idioma inglés: Longman Dictionary of “AMERICAN ENGLISH”. O sea algo  increíble por lo menos para mí, INGLÉS AMERICANO.

Y me sorprendió una definición ADICIONAL a las normales antes mencionadas, con la palabra SANCTIONS (con S final), como sigue:

·       Official orders or laws stopping trade, communications, etc, with another country, as a way of forcing its leaders to make political changes.

O sea, en un léxico excelente de AMERICAN ENGLISH, ya se incluye una explicación de lo que son las famosas SANCIONES (SANCTIONS),  las cuales no solo se han cansado de pregonar, sino de EJECUTAR con estricto rigor y crueldad durante sus dos siglos y medio de ser independientes.

Por otro lado, además de los peligros que está representando las decisiones tan controvertidas, desmesuradas, absurdas e ilegales del actual gobierno de los Estados Unidos, nos encontramos en pleno siglo XXI, repleto de un desarrollo incontenible en todas las ramas del saber, y un avance destacado en progreso intelectual, espiritual y material de los seres humanos.

Y a la  vez, un siglo XXI en que también fuerzas oscuras por tiempo agazapadas, están siendo alentadas con cierto éxito, por una élite de nuevo signo, con poderes omnímodos; surgiendo peligrosamente lo que estamos observando a partir del 20 de enero de 2017, inicio de la presidencia del imprevisto multimillonario Donald Trump y su séquito de neofascistas, racistas, xenófobos, guerreristas y mentirosos psicópatas, en que el Presidente ocupa el primer lugar.

Entonces, como es natural, a muchos pudiera haberles llamado la atención el viraje tan drástico de ese gobierno de turno, en una nación tan poderosa, como si estuviéramos ante un caso insólito, que necesitara de un seguimiento que nos indicara su posible derrotero.

PERO NO ES ASÍ. Si revisamos la historia de nuestra Patria, a  veces olvidada y postergada por los imperativos de la dura vida diaria, nos daríamos cuenta con simplicidad, en un primer intento, el por qué el presidente Barack Obama, con insistencia nos ACONSEJABA OLVIDARLA.

Y es que, sustancialmente, en todo el largo trayecto de la independencia de esa nación, han existido persistentemente, los TRUMPS, LOS POMPEOS, LOS BOLTONS, LOS PENCES, LOS ADAMS, ETC., con los mismos atavíos, las mismas apetencias, los mismos vicios, desvaríos y locuras, como si fueran seres clonados. En fin, no es nada extraño ni extraordinario encontrarnos en este siglo XXI con esta pandilla de facinerosos.

Si no veamos a continuación algunos ejemplos escogidos en distintas épocas, de los criterios y las conductas de estos señores, reafirmando la tesis de la relación entre el genoma de estos últimos con el fenotipo de los fascistas que gobiernan actualmente a los Estados Unidos:
  •        En el contexto de los acuerdos con Inglaterra y España (…) el presidente de los Estados Unidos, Zachary Taylor, publicó una proclama en que calificó como “CRIMINALES EN ALTO GRADO”, a todos los que apoyaran las luchas por la independencia de Cuba frente al colonialismo español. (1849)
  • ·       El senador por Michigan, Zachariah Chandler, el 17 feb. 1859, expresó a sus colegas: “de mi convencimiento personal, pasé un invierno en  Cuba. Son un millón de residuos de la tierra. Son ignorantes, viciosos e infestados de sacerdotes. La gente es supersticiosa y son también intolerantes. Están ansiosos por saquear. El verdadero patriotismo no existe en la Isla.
  • ·       El presidente Grant en 1891, dictó una proclama en la que calificaba a los revolucionarios cubanos de la guerra de independencia, y a cuantos los auxiliaran en su empresa de independizar a Cuba, como “delincuentes y distorsionadores de la verdad.
  • ·       El senador de Dakota del Sur, Richard Pattigrew, en 1888, ofreció una solución: “la Isla no tendrá un valor para nosotros, a menos que sea hundida por 24 horas para librarla de su actual población.
  • ·       El presidente de los Estados Unidos, Grover Cleveland en 1895, reiteró su aversión a una Cuba independiente. Dispuso la incautación de todo lo ocupado en el Plan Fernandina que organizó José Martí (…) y calificó a los cubanos “como los más inhumanos cortadores de cabeza del mundo”.
  • ·       El 7 de diciembre de 1896, el presidente Grover Cleveland lanzó su último mensaje, y sobre Cuba expuso: “El reconocimiento de la independencia de Cuba lo juzga imposible por no convenir a los intereses de los Estados Unidos”.
  • ·       Durante el gobierno de William Mc-Kingley en 1896, este declaró que no sería reconocido el derecho de beligerancia ni la independencia de Cuba, dado que el “llamado gobierno de Cuba” carecía de los requisitos suficientes”.
  • ·       El subsecretario del Dpto.de la Guerra de los Estados Unidos, J.C. Breckenridge, instruyó al General en Jefe del Ejército N.A. Miles en 1897, la siguiente política a seguir, entre otras: “En cuanto a Cuba se le incitaba al sistemático exterminio de la población civil cubana, y en especial a las Fuerzas del Ejército Libertador, al cual debían encomendarle todas las empresas peligrosas y desesperadas.
  • ·       Las bases de nuestra autoridad en Cuba, proclamaba el presidente Mc.Kingley, en diciembre 1898, es la ley del derecho del beligerante sobre los territorios conquistados.     
  • El General norteamericano Young calificó a los combatientes cubanos que peleaban por la independencia de Cuba en 1898, como un montón de degenerados carentes de absoluto honor y gratitud; salvajes incapaces de auto-gobernarse.
  • ·       El disgusto del presidente Theodoro Roosevelt provocó que despotricara el 13 de septiembre de 1906: “Estoy tan enojado con esa infernal pequeña república cubana, que me gustaría borrar a su pueblo de la faz de la tierra”.

La Habana, 29 de julio de 2019, Año 61 de la Revolución.
Julio S. Alcorta Fernández

Precios y tarifas no pueden ser incrementados

Tres nuevas Resoluciones emitidas por el Ministerio de Finanzas y Precios (MFP) fueron publicadas ayer en la Gaceta Oficial Extraordinaria No. 16, las cuales se relacionan con el proceso de incremento salarial y de pensiones, referidas a la Contribución Especial a la Seguridad Social y el Impuesto sobre los Ingresos Personales, así como a la aprobación de Precios y Tarifas


30 de julio de 2019 00:07:03

Tres nuevas Resoluciones emitidas por el Ministerio de Finanzas y Precios (MFP) fueron publicadas ayer en la Gaceta Oficial Extraordinaria No. 16, las cuales se relacionan con el proceso de incremento salarial y de pensiones, referidas a la Contribución Especial a la Seguridad Social y el Impuesto sobre los Ingresos Personales, así como a la aprobación de Precios y Tarifas.

La Resolución 301/2019 dispone que los precios mayoristas, las tarifas técnico-productivas y los precios de acopio, independientemente de cual sea su instancia de aprobación, no pueden ser incrementados, una decisión en correspondencia con lo anunciado por la dirección del país al dar a conocer la decisión del Gobierno sobre el incremento salarial al sector presupuestado y el aumento de las pensiones menores de 500 CUP.

Según queda expuesto en la Resolución, las empresas comercializadoras tampoco pueden aumentar las tasas de margen comercial con las que actualmente operan, mientras que los precios mayoristas de exportación e importación se mantienen según las regulaciones vigentes y se limita la aplicación de las tasas de margen comercial a las actuales.

Otro aspecto que recoge la normativa es que se ratifican los precios máximos de los productos agropecuarios que se comercializan a la población en los mercados agropecuarios estatales y sus respectivos puntos de venta, los cuales ya habían sido establecidos con anterioridad por el MFP, los consejos de la Administración provinciales y del municipio especial Isla de la Juventud, así como los jefes de las administraciones locales en el caso de Artemisa y Mayabeque.

Cualquier modificación o incrementos con carácter excepcional deben ser presentados en todos los casos al Ministerio de Finanzas y Precios para su evaluación, el cual está encargado, además, con su sistema de inspección, de revisar los precios establecidos y aplican las medidas que correspondan, cuando se detecten irregularidades que violen lo dispuesto.

La Resolución 302/2019, por su parte, establece las regulaciones para los precios de venta de los trabajadores por cuenta propia, las cooperativas no agropecuarias, cooperativas agropecuarias, de créditos y servicios, unidades básicas de producción cooperativas, y otras formas de gestión no estatal. Dichos actores no pueden incrementar los actuales precios y tarifas de sus productos y servicios, con destino a las entidades estatales y a la población.

El documento ratifica la facultad de los presidentes de los consejos de la Administración provinciales del Poder Popular y del municipio especial Isla de la Juventud, así como de los jefes de las administraciones locales de Artemisa y Mayabeque, para establecer los precios y tarifas máximos a aplicar por todas estas figuras mencionadas anteriormente en sus respectivos territorios. A la vez, son responsables de crear los mecanismos de control pertinentes.

Acerca de la Contribución Especial a la Seguridad Social y el Impuesto sobre los Ingresos Personales se refiere la Resolución 300/2019. Dicho documento deroga la Resolución No. 134 de 2014, a los efectos de realizar las adecuaciones para instrumentar el pago de esta Contribución y del Impuesto sobre los Ingresos Personales.

El procedimiento se realizará acorde con el total de las remuneraciones que se obtienen por concepto de salario y se precisa que las personas que cobren menos de 500 CUP aportarán el 2,5 %, y quienes reciban más de 500 CUP lo harán con un 5 %.

Este impuesto se paga mediante el sistema de retenciones que realizan las entidades dentro de los primeros diez días hábiles de cada mes, por la totalidad de ingresos gravados correspondientes al mes anterior, según consta en el registro de nóminas.

Igualmente, se aplica el pago del Impuesto sobre los Ingresos Personales a los trabajadores del sector presupuestado por el total de las remuneraciones que obtienen, a partir de 2 500 CUP mensuales, por concepto de salario escala. Para el cálculo de este impuesto se aplica un tipo impositivo del 3 % y se realiza también mediante el sistema de retención que llevan a cabo las entidades.

lunes, 29 de julio de 2019

En el margen


Foto: Henry Co./ Pexels.
CUBA


Por Rachel D. Rojas

LA HABANA. En el margen está el absurdo. Es la dirección de cientos de profesionales cubanos que persisten en ejercer la carrera que estudiaron, que aman, a pesar de todo. Todo, en este caso, es el sinsentido, la indolencia de quienes los empujan hacia fuera, el dolor de saber que pueden cansarse, y finalmente irse porque, hasta donde se conoce, hay una sola vida. Y mucho mundo.

La primera locura es que este espacio y tiempo después del cual solo queda el horizonte, pegado a los bordes externos del país, este margen, exista. Y que esté habitado, en su mayoría, por personas que no se han largado de una isla que durante más de 40 años ha tenido como norma un saldo migratorio negativo (-21564 personas en 2018), que han elegido vivir aquí, con todos los desgastes que implica el día a día en medio de una profunda crisis económica. Sin embargo, ese margen existe.

Allí, en ese margen, ejercer la profesión que se estudió —la elegida, amada— fuera de las instituciones del Estado será también al margen de la ley. Eso vale para casi todos los casos. Fueron en su mayoría oficios los bendecidos con la posibilidad del cuentapropismo. Podrá sacar una licencia que le permita pagar impuestos y ser socialmente reconocido un contador, un programador, un artista y hasta un zapatero, cerrajero o artesano. Pero no un arquitecto, diseñador, periodista, comunicador, abogado…

Estos jóvenes han sido empujados a la ausencia crónica de legitimidad, atrapados en esa circunstancia en la que las viejas normas vigentes no evolucionaron al mismo ritmo que este nuevo tiempo de Cuba. Esquivando los aun bajos salarios del sector estatal y con la aspiración de involucrarse en proyectos más atractivos, muchos han llegado a este margen, donde se subestima peligrosamente el derecho a vivir con decencia ejerciendo lo que se estudió.

El absurdo es el lugar en el que la realización profesional es utópica para no pocos.

Es también muchas de estas personas deseando pagar impuestos, declarar ingresos sin tener forma de hacerlo porque ninguna autoridad ha autorizado su desempeño laboral. Es, por ejemplo, ir a abrir una cuenta de ahorros en un banco cubano y tener que decir que el efectivo que se deposita es producto de remesas o el regalo de algún familiar porque no hay forma de justificarlo como ingresos personales.

En el margen de un país, el absurdo es la desprotección de vivir sin derecho a la seguridad social, dispuesta en Cuba a partir del empleo formal o de la actividad cuentapropista legislada. No se trata solamente de unos pocos pesos cubanos cada mes, sino del reconocimiento social a toda una vida de trabajo. Las pensiones por vejez, aunque aumentadas recientemente, no le cubren la vida a ningún adulto mayor ahora mismo, pero al menos la tienen. Muchos jóvenes profesionales cubanos, de permanecer en la Isla, no tendrán ni siquiera eso.

Al no estar reconocidos estos profesionales, la contratación por parte de entidades y/o personas naturales es otro hueco negro. Pero la falta de contratos no es solo eso. Significa además sobrevivir a expensas de la ley del más fuerte, o en este caso del que más dinero tiene. Cobrar con atrasos por el trabajo realizado, o sencillamente no cobrar, y no tener forma legal de exigir el pago pactado —de palabra, siempre de palabra—.

Estos jóvenes creyeron entrever nuevas opciones de vida en el país cuando en 2011 se permitió nuevamente el trabajo por cuenta propia. Y ahora esos nuevos caminos redundan en la falta de opciones.

El absurdo es ver a jóvenes amigos y colegas buscando un puesto en el sector estatal donde no haya que trabajar mucho “pero que tenga internet”, para poder compartir el tiempo con actividades más lucrativas con las que poder, digamos, pagarse un alquiler. O sencillamente que les interesen más en lo profesional. Comer es otra historia, probablemente otro trabajo. Es demente: buscar un trabajo en el que en realidad no se quiere estar porque no hay cómo pagar del bolsillo propio el precio irracional del acceso a internet —sean datos móviles o la wifi en los parques, devenidos muchas veces oficinas—, o porque no es descabellado contar con al menos 400 pesos cubanos cada mes en un mercado laboral por cuenta propia inseguro, inestable, desregulado y cruel.

El sinsentido integral es que una institución del estado que carece de impulso, de nuevas ideas, y de fuerza de trabajo se dé el lujo de rechazar a profesionales jóvenes porque alguna vez participaron en un evento internacional que no fue bien visto por las autoridades del país. O que los expulse porque hayan decidido auto gestionar su superación en el extranjero, como si, en el colmo de la desconfianza, “allá afuera” pudieran “lavarles el cerebro” en ¿una semana? Que cuando esas instituciones deberían abrirles las puertas, los pongan a elegir, sin una mejor propuesta que un salario que no alcanza, condiciones de trabajo paupérrimas y burocracias desgastantes. Y que esas expulsiones se concreten frente a un funcionario que dice entender, “sé que no es justo”, pero que no puede ni se atreve a hacer otra cosa, viendo cómo estos jóvenes viran la espalda a buscar trabajo en otro lugar.

Es saber que todo eso puede volver a pasar cuando toquen otra puerta. Que habrá otra verificación, como un loop infinito y triste.

En el margen está también el fuego cruzado. Cuando cualquier paso en falso, cualquier audacia o actuar coherente puede convertir a estos profesionales en aliados del imperio, mercenarios de Miami (o de Matanzas). En ese lugar inaudito hay muy poco espacio para el disenso, el diálogo y la transparencia. Y terminan en territorio comanche, porque para los de afuera no son más que adocenados del “régimen comunista” y para los de dentro son desafectos a las órdenes del dinero que intenta desestabilizar a Cuba. Pero siempre adocenados, porque es también lo más fácil de asumir, como si la patria no fuera también un espacio personal.

A algunos de estos jóvenes, también, les han prohibido la salida del país. Descubren que existe un expediente de seguimiento del cual no tenían idea. O vemos todos, porque lo vemos, cómo algunos son citados por la policía para analizar lo que han estado compartiendo y las opiniones expresadas en perfiles personales de redes sociales. Esa desprotección absurda, verdaderamente anticubana.

Entonces comienzan a pensar que, después de todo, no es tan mala idea salir a oxigenarse, quizás a estudiar o a trabajar un tiempo en otro país, y ya luego regresan. Tienen esa idea, ingenua, que desde luego regresan. Incluso cuando saben que, una vez en otra fotografía, todos los absurdos se magnifican, se solidifican porque se enfrían, y se hace también más difícil regresar.

Y así, en ese loop infinito y triste.

El absurdo, en definitiva, es que el margen de un país se engrose tanto, muela tanta fibra humana, que las excepciones terminen siendo la regla. Que vivamos al revés.

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Fomentar, promover, facilitar

Desarrollar una “voluntad exportadora real” no es igual que intentar exportar de forma voluntarista.


Foto: Kaloian.


No, para nada estoy promoviendo la idea de crear otro ministerio en Cuba, el Ministerio de Fomento o la agencia de fomento del desarrollo. Ya hay demasiados, a mi juicio.

Pero todavía la palabra control precede cualquier debate en torno a la economía nacional. Cierto que no es por gusto. El trabajo de la Contraloría General de la República ha demostrado cuán inefectivos son muchos de nuestros llamados sistemas de control.

También es cierto que cuando el costo del control excede el costo de lo contralado entonces deja de tener sentido, al menos desde el punto de vista económico y nos está señalando la necesidad de revisar esos “incentivos”.

Es por eso que creo que las palabras de orden hoy son las que están incluidas en el título de este artículo.

Exportar, atraer inversión extranjera, sustituir importaciones, hacer eficiente el proceso inversionista, lograr un buen rendimiento de los fondos de inversión, producir alimentos, son todas estas las palabras o frases que cotidianamente escuchamos, desde los discursos de los principales dirigentes del país, hasta en cualquier reportaje de la prensa nacional.

Todos son grandes propósitos, impostergables todos, si deseamos en algún momento, más temprano que tarde salir de la tan comprometida situación que hoy enfrenta el país. Todos tienen como correlato estar palabras: fomentar, promover, facilitar y todo al final se resume en incentivos adecuados a los propósitos trazados.

Crear una “mentalidad exportadora” en un país que durante mucho tiempo de su historia ha estado relativamente desvinculado del “mundo exterior” y de las reglas de juego del mercado internacional en el ámbito de las exportaciones no será una tarea de corto plazo. Recordemos que casi el 80 por ciento de nuestras exportaciones se concentra hoy en no más de ocho productos y probablemente en unas diez o doce empresas exportadoras.

De esos productos, el níquel y el cobalto, o una parte significativa de ambos, es exportado por una empresa mixta, en el caso de los rones y los habanos también. Quedarían el azúcar y los productos biotecnológicos, ambas en manos de empresas nacionales si no estoy mal informado.

Crear una mentalidad exportadora requiere también crear una mentalidad innovadora a nivel de la “industria nacional” entendida esta no como la actividad estrictamente industrial, sino como todas aquellas actividades productivas –incluyendo al sector agrícola– y de servicios que de una u otra manera contribuyen a la producción y a la oferta.

Desde esta perspectiva, la “industria nacional” no solo está compuesta por las empresas estatales, sino también por todas esas otras empresas que llamamos “sector no estatal” y que incluiría también a las cooperativas agropecuarias y las de créditos y servicios, pues sin estas últimas estaríamos dejando la producción primaria de alimentos fuera de la “industria nacional”.

Exportar requiere “competir” con otras empresas fuera de Cuba. ¿Es posible competir externamente y reducir a la mínima expresión la competencia en el mercado interno?

Mi hipótesis es que, sin un ambiente de competencia interna adecuado, el “trabajo” de exportar será mucho más difícil. La “competencia” es vital para promover la calidad de nuestros productos y de nuestros servicios y también para impulsar la innovación. Ello no quiere decir renunciar a facilitarle a la empresa nacional determinadas condiciones para que puedan alcanzar nuevos mercados o introducir un nuevo producto, todo lo contrario.

Desarrollar una “voluntad exportadora real” no es igual que intentar exportar de forma voluntarista.

Exportar requiere además un marco regulatorio que facilite la exportación y la promueva. A veces cuesta trabajo lograr ese equilibrio. Por ejemplo, al leer la resolución que norma los requisitos tecnológicos a cumplir en la producción con destino a la exportación y al mercado nacional de rones cubanos –Resolución No. 12/2019, GOC-2019-248-O16–, en su apartado cuarto establece que: “No es obligatorio declarar la edad en las etiquetas; no obstante, cuando se declare se hará en correspondencia con la edad del componente alcohólico más joven de la mezcla”.

Declarar la edad de un ron es parte de su “marketing natural”. Si los añejos se producen mezclando rones más jóvenes con rones más viejos, entonces en las etiquetas de algunos de nuestros añejos tendrá que aparecer la edad del más joven de sus componentes ¿afectará esto a nuestro añejos emblemáticos, por ejemplo, un añejo Santiago 11 años, frente a otros rones extranjeros que no están obligados a esta regulación en sus respectivos países? ¿Acaso no se la estaremos poniendo muy fácil a Bacardí? Reitero que es una duda, pero me preocupa que siendo el ron una de nuestras exportaciones líderes pueda verse afectado en su “competencia” frente a otros productos parecidos por una regulación que, reconociendo sus buenos propósitos, nos pone en una situación desventajosa frente a los competidores. Vuelvo a reiterar, que este asunto es más que todo una sospecha.

Pensemos en el turismo, sector que todos los días repetimos debe ser una de las locomotoras de la economía nacional; sector que demostró ya, hace algún tiempo, que podía desempeñar ese papel. Hoy tiene que enfrentar de manera directa un entorno muy competitivo y además de eso con el agravante de la hostilidad directa de Mr. Trump.

Promover Cuba como destino de inversión en el negocio turístico pasa por una gran cantidad de aspectos. Desde la infraestructura aeroportuaria, hasta las facilidades migratorias y aduanales y, sobre todo, por la relación precio-calidad en los servicios y productos del turismo en comparación con sus competidores más cercanos del Caribe.

En la construcción hotelera el suelo es fundamental. El precio del suelo es un factor que incentiva o desincentiva a los inversionistas. La tierra en Cuba no se vende, se cede el derecho de usufructo por un determinado período de tiempo. Los precios a los cuales los futuros inversionistas deben adquirir ese derecho están regulados por la Resolución No. 1095/2017 (1). En ella se fija el valor del suelo en los polos turísticos y se establece un coeficiente de cálculo en función del tiempo (años de duración) de la explotación prevista.

Es cierto también que hay diferencias sustanciales entre unas y otras locaciones, desde los 1 200 CUC por metro cuadrado de la Habana, hasta los 50 CUC por metro cuadrado de Santa Lucía en Camagüey o Rancho Luna en Cienfuegos, menos demandados por los inversionistas y menos conocidos mundialmente.

Hoy Cuba necesita más inversionistas en el turismo. Una forma de promover la inversión pudiera ser revisando esas tarifas de derecho de usufructo, que pueden ser un factor que vaya contra nuestra competitividad. Para que se tenga una idea reproduzco más abajo los precios del metro cuadrado de terreno urbano en algunas regiones de España. Atención, porque en este caso se trata de “venta”, no de cesión del derecho de usufructo:

*En el caso de España es suelo urbano, con todas las condiciones de infraestructura necesarias para la construcción. Es precio de venta del suelo.

Cierto que el valor de la tierra es, en ocasiones, el componente fundamental del aporte de la parte cubana a la empresa mixta y que con eso asegura una determinada participación en las acciones de la nueva empresa. Pero la situación actual del país es algo distinta a la del año en que se dictó la Resolución 1095.

Hoy necesitamos más inversionistas. Reconsiderar el precio del derecho de uso sobre el suelo pudiera ser algo que contribuyera a atraer nuevos negocios para el sector. Modificarla no es una decisión del Ministerio de Turismo, rebasa sus competencias. Pero si bajo las circunstancias actuales queremos tener más inversionistas en este sector, o en otros, debemos buscar mejores incentivos.

Algo parecido ocurre con aquella otra parte de la industria nacional que no es estatal y que en buena medida es pequeña y mediana industria. Su capacidad para generar empleo es indiscutible, su impacto a escala de los territorios también lo es. Hoy que se convoca a todos los cubanos a producir, a exportar, a sustituir importaciones.

Creo que resulta más necesario que nunca lograr una legislación sobre la pequeña y mediana empresa que le confiera a muchas cubanas y cubanos que hoy producen y brindan servicios en el país una mayor seguridad legal y reduzca sustancialmente la incertidumbre en la que desarrollan sus actividades.

En más de una ocasión el presidente Díaz-Canel ha insistido en la necesidad de lograr encadenamientos entre la empresa estatal, la empresa extranjera y el sector no estatal. Hace falta crear los incentivos para ello, de la misma forma que es imprescindible abandonar los que durante años han sido obstáculos para lograr el tejido empresarial que necesitamos. Apoyar a esas pequeñas industrias, que pueden ser un eslabón decisivo en el tejido empresarial cubano, es también parte del esfuerzo por ser más independientes.

Fomentar, promover, facilitar debieran ser las palabras de orden. Hoy tenemos “cuentapropistas” que exportan sus productos en maletas e importan sus insumos de la misma forma e incluso venden allí, fuera de Cuba, en lugares donde, en virtud de una ley sin sustento alguno tenemos prohibidos vender cualquier producto.

Esa otra fuerza que son los más de 600 000 trabajadores por cuenta propia, parte de los cuales se convertirían en pequeños y medianos empresarios y una buena parte de las cooperativas no agrícolas necesitan también mejores incentivos para integrarse a la producción grande, la de las empresas estatales. Incentivos adecuados para el propósito de tener un país menos dependiente, de eso se trata.

Exportar, atraer inversión extranjera, sustituir importaciones, hacer eficiente el proceso inversionista, lograr un buen rendimiento de los fondos de inversión, producir alimentos, son todos propósitos que necesitan no solo la exhortación y el compromiso de todos los cubanos. Necesitan también, incentivos adecuados y coherentes con ese propósito.



Nota:

(1) Por cierto, no aparecen en esa resolución los precios del uso del suelo en varias ciudades del país, Matanzas, Santa Clara, Camagüey, Holguín (municipio), Baracoa, Guantánamo, etc. Sin embargo, es reconocido la necesidad de desarrollar y expandir el turismo de ciudad.

Ostión desde la semilla


Por: Juan Pablo CarrerasEn este artículo: Alimentación, Economía, Holguín, mar, Pesca, Tradición
29 julio 2019 

El cultivo del ostión, molusco rico en proteínas al que se le atribuyen propiedades afrodisíacas, constituye fuente de empleo para quienes desde la granja ostrícola Cayo Bariay. Foto: Juan Pablo Carreras/ACN.
El cultivo del ostión, molusco rico en proteínas al que se le atribuyen propiedades afrodisíacas, constituye fuente de empleo para quienes desde la granja ostrícola Cayo Bariay hacen de esta faena una de las actividades económicas del municipio de Rafael Freyre en la provincia de Holguín.
Enclavada en un sitio de abundantes manglares en la bahía de Jururú, este paraje en el norte del territorio holguinero es hábitat idóneo que permite el crecimiento del ostión, muy próximo al sitio por donde el Gran Almirante Cristóbal Colón desembarcó en las costas de Cuba, en octubre de 1492.
Enrique Joaquín Rodrigo, trabajador de la entidad, comentó a la ACN que los colectores son situados muy próximos al manglar durante 45 días, tiempo necesario para que se fijen a ellos las larvas del ostión.
Pasado ese tiempo, explicó, se sacan a las líneas o tendales que se ubican de forma longitudinal, entre ocho y 10 metros del manglar, proporcionando el volumen de agua necesario que requiere cada colector para el crecimiento y desarrollo del molusco de forma acelerada.
A los tres meses, dijo, el ostión alcanza la talla de comercialización y partir de ese período se le hace a cada colector la primera cosecha de las cuatro que tolera cada aditamento.
El ostión, según Rodrigo se recomienda crudo con un poquito de limón y puré de tomate, al gusto y un toque de sal, aunque también, asegura, es muy rico en sopa, arroz y enchilado por ser un buen alimento, además de sus poderes afrodisíacos.
Es un tipo de molusco, significó, de amplia demanda por la gastronomía está estrechamente emparentados con las ostras, pero se diferencia de éstas por presentar una concha de forma irregular y asimétrica, cuya cara exterior es áspera y oscura, contrastando con la interior, que presenta una superficie lisa.
Este marisco permanece seis horas sumergido en el agua salada junto a las fluctuaciones de las mareas, tiempo utilizado para realizar todo intercambio metabólico y alimenticio necesario para mantenerse, desarrollarse y crecer como un organismo vivo.
Este paraje en el norte holguinero es hábitat idóneo que permite el crecimiento del ostión. Foto: Juan Pablo Carreras/ACN.
La bahía de Jururú. Foto: Juan Pablo Carreras/ACN.
El cultivo del ostión es una de las actividades económicas del municipio de Rafael Freyre, en la provincia de Holguín. Foto: Juan Pablo Carreras/ACN.
Los abundantes manglares en la bahía de Jururú, hábitat idóneo que permite el crecimiento del ostión. Foto: Juan Pablo Carreras/ACN.
El cultivo del ostión, molusco rico en proteínas al que se le atribuyen propiedades afrodisíacas, constituye fuente de empleo para quienes desde la granja ostrícola Cayo Bariay, hacen de esta faena una de las actividades económicas del municipio de Rafael Freyre, en la provincia de Holguín. Foto: Juan Pablo Carreras/ACN.
los colectores son situados muy próximos al manglar durante 45 días, tiempo necesario para que se fijen a ellos las larvas del ostión. Foto: Juan Pablo Carreras/ACN.
Enrique Joaquín Rodrigo, recolector de ostiones. Foto: Juan Pablo Carreras/ACN.
Las líneas o tendales que se ubican de forma longitudinal, entre ocho y 10 metros del manglar. Foto: Juan Pablo Carreras/ACN.
Al ostión se le atribuyen propiedades afrodisíacas. Foto: Juan Pablo Carreras/ACN.
Este marisco permanece seis horas sumergido en el agua salada junto a las fluctuaciones de las mareas, tiempo utilizado para realizar todo intercambio metabólico y alimenticio necesario para mantenerse, desarrollarse y crecer como un organismo vivo. Foto: Juan Pablo Carreras/ACN.
A los tres meses, el ostión alcanza la talla de comercialización y partir de ese período se le hace a cada colector la primera cosecha de las cuatro que tolera cada aditamento. Foto: Juan Pablo Carreras/ACN.

En video, el cultivo del ostión