▲ Las Mipymes deben ser apoyadas porque es fundamental que estén en condiciones de generar los puestos de trabajo que demanda México, manifestó Raúl Beyruti Sánchez, Presidente de GINgroup.Foto Jesús Villaseca
Por determinación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), desde 2017, cada 27 de junio se celebra el Día de las Microempresas y de las Pequeñas y Medianas Empresas, como una manera de reflexionar sobre la relevancia de estas unidades económicas.
De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Productividad y Competitividad de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas, en México existen poco más de 4 millones de Mipymes, destacan las micro que son 97.6 por ciento del total, seguidas con 2 por ciento por las pequeñas y las medianas representan 0.4 por ciento.
Las micro empresas son aquellas con hasta 10 personas empleadas, las pequeñas con hasta 50 y la medianas las que emplean hasta 250 personas, precisa el Instituto Nacional de Estadística y Geografía.
A escala mundial, de acuerdo con cifras del Consejo Internacional para la Pequeña Empresa, las Mipymes representan más de 90 por ciento del total y generan entre 60 y 70 por ciento del empleo, a la vez que aportan 50 por ciento del producto interno bruto mundial.
Sin embargo, las Pymes enfrentan retos: las brechas de productividad respecto de las empresas más grandes y el rezago en digitalización, así lo apunta la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.
Después de todos estos años, Hertz vuelve a ser el número 1. No en cuota de mercado: la empresa de alquiler de automóviles ocupa un segundo lugar distante de Enterprise. Pero Hertz se ha convertido en el Anexo # 1 de la locura que ha estado arrasando el mercado de valores en estos tiempos de Covid-19, una locura que puede causar un daño considerable, no porque los precios de las acciones en sí importen demasiado, sino porque Donald Trump y sus secuaces tratar el mercado de valores como una medida de su éxito.
Acerca de Hertz: El mes pasado, la compañía, que está profundamente endeudada y ha visto caer su negocio en medio de la pandemia, solicitó la protección del Capítulo 11. Esta es una forma de bancarrota que mantiene a una compañía operando reestructurando sus deudas.
Pero aunque las empresas que ingresan al Capítulo 11 a menudo sobreviven, sus accionistas normalmente quedan anulados. Por lo tanto, las acciones de Hertz deberían haberse vuelto más o menos inútiles.
Efectivamente, el precio de las acciones de Hertz cayó de más de $ 20 en febrero a menos de $ 1 a principios de junio. Pero luego sucedió algo curioso: los inversores se apilaron repentinamente en la bolsa, aumentando en más del 500 por ciento. Y Hertz, ¡en bancarrota! - anunció planes para recaudar dinero vendiendo más acciones.
La historia de Hertz fue solo un ejemplo de un fenómeno más amplio. La aceleración de los precios de las acciones que tuvo lugar entre mediados de mayo y la caída repentina del jueves fue impulsada, en gran medida, por los inversores que se apresuraron a entrar en compañías muy dudosas, lo que un observador llamó un "vuelo a la basura".
Los mercados de valores nunca tienen mucha relación con la economía real, pero en estos días no parecen tener mucho que ver con la realidad en general. Entonces, ¿qué está pasando en el mercado? Piense en ello como una obra de teatro en tres actos (hasta ahora). El primer acto fue la gran disminución que experimentaron los mercados cuando la amenaza de Covid-19 se hizo evidente.
Esta disminución reflejó preocupaciones justificadas sobre las ganancias futuras, pero también reflejó una crisis financiera en desarrollo: durante algunas semanas, los mercados crediticios se estaban recuperando de la misma manera que lo hicieron en 2008. La Reserva Federal, sin embargo, ha estado allí y lo ha hecho. Se movió rápidamente, comprando bonos, estableciendo servicios especiales de préstamo y esencialmente haciendo lo que fuera necesario para lubricar los mercados y mantener el dinero fluyendo libremente.
El resultado fue el segundo acto de la jugada, un rebote de acciones que representó aproximadamente la mitad de las pérdidas de la caída inicial. Hasta ese momento, el comportamiento de los precios de las acciones generalmente tenía sentido. Pero luego vino el tercer acto, un aumento en los precios que eliminó la mayoría de las pérdidas anteriores y llevó al Nasdaq a un nuevo máximo. Y esta oleada tenía todos los signos habituales de una burbuja. Robert Shiller, el principal experto mundial en este tipo de cosas, ha señalado que las burbujas de activos son, en efecto, esquemas Ponzi naturales.
Los primeros inversores ven grandes ganancias porque los inversores posteriores aumentan los precios, induciendo a más personas a comprar, y así sucesivamente; la fiesta continúa hasta que algo interrumpe el flujo de dinero nuevo, y de repente todo se bloquea. Así fue con el reciente aumento de existencias. Alentados por la recuperación de las acciones inducida por la Fed de sus mínimos de marzo, algunos inversores comenzaron a comprar. Su optimismo se convirtió en una profecía autocumplida, ya que las ganancias iniciales llevaron a inversores más cautelosos a unirse, impulsados por FOMO, por temor a perderse. Se parecía mucho a la burbuja puntocom de la década de 1990, excepto en un calendario muy acelerado.
Aunque existe cierta disputa sobre cuán importantes fueron, la mayor parte de la evidencia sugiere que los pequeños inversionistas (“bros minoristas”) desempeñaron un papel importante en esta burbuja aparente, persiguiendo sueños de hacerse rico rápidamente. Algunos de estos inversores exuberantes eran personas que normalmente apostaban por los deportes y buscaban una fuente alternativa de emoción. Y como muestra el ejemplo de Hertz, no les importaba mucho la calidad.
¿Por qué los grandes inversores no compensaron esta aparente exuberancia irracional vendiendo acciones? Como John Maynard Keynes argumentó hace mucho tiempo, los inversores estables que generalmente estabilizan el mercado tienden a abdicar del juicio en "tiempos anormales". Estamos, se podría decir, en un momento en que el dinero inteligente carece de toda convicción, mientras que el dinero tonto está lleno de una intensidad apasionada.
Y ahora la burbuja puede, puede, estallar. ¿Pero algo de esto importa?
En un sentido directo, no mucho. Los precios de las acciones seguramente tienen algún impacto en la inversión empresarial y el gasto del consumidor, pero estos efectos son probablemente pequeños.
Pero el equipo de Trump ve los precios de las acciones como la última medida del éxito de la política. En 2007, en vísperas de la Gran Recesión, Larry Kudlow, quien ahora es el principal economista de Trump, declaró que las cosas iban bien, porque el mercado subió y los precios de las acciones son "el mejor barómetro de la salud, la riqueza y la seguridad". de una nación ".
Entonces, los Trumpistas tomaron el mercado en ascenso como una validación de todo lo que estaban haciendo: su impulso para una reapertura temprana a pesar de que el coronavirus no estaba contenido, su oposición a un mayor alivio para los trabajadores desempleados. En otras palabras, la exuberancia irracional de los bros minoristas puede haber permitido la irresponsabilidad de una administración que no quería lidiar con la realidad en primer lugar.
Y aunque la caída de las existencias puede provocar una reconsideración, ya se ha hecho mucho daño.
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Paul Krugman has been an Opinion columnist since 2000 and is also a Distinguished Professor at the City University of New York Graduate Center. He won the 2008 Nobel Memorial Prize in Economic Sciences for his work on international trade and economic geography. @PaulKrugman
La primera de las tres fases concebidas en Cuba de regreso a la nueva normalidad inició el 18 de junio.
Una de las vulnerabilidades de la economía cubana es la insuficiente producción local de alimentos.
Foto: Jorge Luis Baños/IPS
La Habana, 19 jun.- Además de por indicadores epidemiológicos, la recuperación poscovid está condicionada en Cuba por factores relacionados con la deprimida economía: un contexto externo adverso y poca disponibilidad de moneda dura y combustible.
Altamente dependiente del exterior para el funcionamiento de la economía, tendrá impactos negativos la reducida actividad de varios de los principales socios comerciales, la caída en la demanda de servicios de turismo y la interrupción de las cadenas globales de valor.
El 18 de junio comenzó la primera fase de la desescalada en todo el país, a excepción de las provincias de La Habana y Matanzas.
Planes de inversiones extranjeras en Cuba
Para darle un empujón a los ingresos, las autoridades dijeron que potenciarán las exportaciones y la inversión extranjera, mediante incentivos y flexibilización.
El ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera expuso algunas novedades que podrían contribuir a ello:
-aprovechar el potencial de los territorios para diversificar bienes y servicios de exportación.
-se dispone de un mapa territorial con rubros exportables en tres categorías: consolidados, en desarrollo y en fomento.
-crear facilidades para la exportación por parte de las formas no estatales.
-flexibilizar los objetos sociales de las empresas con capital extranjero que les permitan, además, de su tarea fundamental, prestar servicios.
-continuar facilitando que cubanos residentes en el exterior inviertan en Cuba.
-posibilitar inversiones extranjeras provenientes de empresas pequeñas para proyectos que solucionen problemas territoriales.
“Cuba es un país de economía muy abierta, muy relacionada con el comercio exterior y con sus relaciones internacionales y en ese sentido tendremos que enfrentar esta compleja situación por la covid-19”, dijo la víspera en el programa televisivo Mesa Redonda el ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca.
Indicó que a eso se suma la situación compleja que tenemos que enfrentar en relación con el bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra nuestro país que, incluso en esta etapa de covid-19, se ha recrudecido y reforzado.
La recuperación en la isla caribeña estará estrechamente relacionada con las propias vulnerabilidades de la economía: endeudamiento externo, insuficiente producción local de alimentos e importaciones millonarias para cubrir el déficit, y la dependencia de materias primas de importación.
Declive del turismo
Desde la primera fase arrancará el turismo, pero solo para el mercado interno, mientras se mantienen las restricciones de entrada y salida del país, lo que significa que no podrá contar hasta después de julio con los ingresos en moneda libremente convertible.
Incluso cuando comience a operar el turismo internacional, la cantidad de viajeros podría ser muy insuficiente, tanto por el miedo a viajar que podría producirse en los mercados emisores como por la baja explotación que se aconseja tengan los hoteles, entre otras restricciones.
De acuerdo con el ministro de turismo, Juan Carlos García, en la segunda fase se reiniciarán las operaciones internacionales en los hoteles de los cayos Largo del Sur, Coco, Guillermo, Cruz y Santa María.
Hasta ahora trascendió que los hoteles no abrirán al ciento por ciento de ocupación: algunos lo harán al 50 por ciento y otros al 60 por ciento para facilitar el distanciamiento entre las personas, especialmente, en los servicios gastronómicos y recreativos.
Para algunos segmentos de mercado, la circulación de los vacacionistas solo al interior de los cayos donde tengan sus reservaciones podría resultar algo negativo a la hora de decidir los viajes, toda vez que generalmente son de interés las visitas a otros destinos, entre ellos La Habana y Varadero, hacia donde no podrán desplazarse.
En la tercera fase, cuando se active la comercialización de todo el destino con turoperadores y agencias y se restablezcan las operaciones de circuitos, estas estarán sujetas a un limitado volumen máximo de clientes.
Sector del transporte
Ejemplos del sector del transporte también ilustran cuánto pesan elementos ajenos a la salud.
El ministro del ramo, Eduardo Rodríguez, dijo en la emisión de la Mesa Redonda del 17 de junio, que en la segunda fase del plan se mantiene y amplía la transportación pública provincial, estatal y no estatal, urbana, intermunicipal y rural, según las prioridades territoriales y el acceso a combustibles.
Igualmente, señaló, se restablecerá el refuerzo al transporte urbano de las empresas de ómnibus, “según la demanda y prioridades de los consejos de Defensa provinciales y en correspondencia con la disponibilidad de combustible”.
Aunque no se trata solo del combustible, que resulta deficitario desde septiembre de 2019.
En la tercera fase, destacó Rodríguez, cuando el transporte debe quedar restituido en su totalidad, “el restablecimiento de los vuelos nacionales estará en dependencia de la disponibilidad de aeronaves”, justo como sucedía antes de la epidemia y las cancelaciones. (2020)
La mayoría de las estatuas instaladas, algunas hace siglos, en espacios públicos urbanos de todo el mundo son obras de arte con significados casi exclusivamente decorativos e influencia política prácticamente nula. Atribuir a las piedras, poder para generar convicciones y motivar los comportamientos, es fetichismo y castigar la representación en mármol o bronce de una persona es tan enajenado como pretender atrapar una sombra.
Descontando a quienes lo son por razones religiosas, el humano más reverenciado en el mundo es George Washington y en América Latina, Simón Bolívar. En Europa es difícil competir con Cervantes, Julio Cesar y Alejandro Magno, en Asia con Confucio y Mahatma Gandhi y en Africa con Nelson Mandela. Según diversos, el punto de vista predominante entre quienes pregunté, entre los más antipáticos figuran Judas y Adolf Hitler.
En 2019 existían en el mundo 142 estatuas que superaban los 30 metros (altura probable del Coloso de Rodas). La más alta está dedicada a Sardar Vallabhbhai Patel, uno de los fundadores de la India moderna, su altura es de 182 metros, sumando la base alcanza 240. Entre las más pequeñas figuran las nano esculturas creadas por Jonty Hurtwitz. Una de ellas, “Trust” (2014) representa a una mujer de 80x100x20 micrones, cabe por el ojo de una aguja en miniatura, se sostiene sobre el cabello de un bebe y es más pequeña que un espermatozoide, cuyas minúsculas dimensiones no le impiden ser vector del milagro de la vida.
En cualquier ranking entre las más famosas figurarían: David, La Piedad y el Moisés de Miguel Ángel, La Estatua de la libertad, Venus de Milo, Cristo Redentor o del Corcovado. La Gran Esfinge de Guiza en Egipto, El Pensador de Auguste Rodin, El Discóbolo y MOÁI, conjunto de unas 600 estatuas de piedra monolítica en la Isla de Pascua.
Entre las realizadas con técnicas de art decó la más alta y famosa es el “Cristo de Corcovado” y como arte moderno, “Hombre que camina” (1961) imagen de una figura anoréxica, esculpida por Alberto Giacometti mide 1.80x27x97cm que, según Jean Paul-Sartre: “Transitan entre el ser y la nada”. La obra más famosa donde aparece un animal es la Loba capitolina que amamantó a Rómulo y Remo.
En Europa, la más alta es la Estatua de Pedro el Grande ubicada en Moscú con 98 metros de altura y unas 1000 toneladas de peso que, según la revista Foreign Policy, figura entre las más feas del mundo.
Como en otras esferas de la vida social, en materia de estatuas y monumentos, la mujer resulta desfavorecida. En 2018 el periódico “La Vanguardia” al indagar en varias urbes, descubrió que Barcelona tenía 168 estatuas de hombres y sólo 14 de mujeres. En el Reino Unido, existían 925 piezas de las cuales solo 158 se dedicaban a mujeres, la mayoría miembros de la familia real. A la reina Victoria correspondían 19 y a la virgen María 14.
De las aproximadamente 5.193 estatuas públicas que en Estados Unidos representan figuras históricas, solo 394 son de mujeres. La más famosa de todas es la Estatua de la Libertad, ubicada en Nueva York, donde hay solo cinco dedicadas a personajes reales, ellas son: Juana de Arco, Golda Meir, Gertrude Stein, Eleanor Roosevelt y Harriet Tubman.
La agresión contra estatuas y la profanación de tumbas es de las prácticas vandálicas más antiguas del mundo, las victimas preferidas han sido los símbolos religiosos y los de naturaleza política, en ambos casos las motivaciones se relacionan con la intolerancia, los métodos son violentos y usualmente vandálicos.
Obviamente, las estatuas, esculturas y conjuntos escultóricos han sido concebidos para rendir homenaje a personas o recordar efemérides. No discuto si hubo quienes no lo merecían, incluso si alguna debe ser removida o reubicada, cosa que en todos los casos corresponde a las autoridades que deberán escuchar el parecer de las poblaciones concernidas. La destrucción de monumentos por turbas indignadas es una práctica repudiable.
En este orden de cosas, los límites entre la justicia extemporánea y el canibalismo cultural no son sutiles. Luego les contaré más sobre el tema. Allá nos vemos.
19/06/2020
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El presente artículo fue publicado por el diario ¡Por esto! Al reproducirlo indicar la fuente
El tema de los salarios en Cuba suscita muchas opiniones, sin embargo, carece de amplios debates económicos y políticos con rigor teórico.
Los salarios y las pensiones por jubilación suelen cubrir requerimientos mínimos para la mayoría de los ciudadanos, no obstante el reciente incremento de salario en el sector presupuestado y de pensiones.
Foto: Archivo IPS
Un tema sobre el cual casi toda la población cubana tiene una opinión es el concerniente a los salarios. Paradójicamente, no existen en Cuba amplios debates económicos o políticos con rigor teórico sobre este asunto. Esto se debe en parte a que puede suscitar malestares o herir sensibilidades provocadas por concepciones sobre justicia social.
Pero, por otro lado, el tema salarial está estrechamente vinculado a la teoría marxista-leninista y siempre puede resultar compleja la aplicación de la teoría en cada momento histórico.
Se pudiera decir que todo el mundo está de acuerdo en que los sueldos nunca alcanzan porque las necesidades suelen ser infinitas, y las remuneraciones no. Por ello siempre serán percibidas como insuficientes para la mayoría, aun cuando fuesen elevadas.
El debate sobre los ingresos por trabajo se ha centrado en el dilema de que no se pueden incrementar sin existir un aumento de la producción, porque eso traería consigo inflación, o si hace falta elevarlos para estimular a los trabajadores y como resultado lograr el incremento de la producción. O si este tema hay que aparcarlo hasta tanto no se produzca la unificación monetaria, para adecuar los salarios a los nuevos precios de los productos, o las nuevas mediciones económicas resultantes de la unificación.
También es interesante conocer si los nuevos salarios después de la unificación monetaria, que aún se desconoce cuándo pudiera suceder, serán suficientes para cubrir las necesidades de la población. En definitiva, antes de 1993 se tenía una sola moneda y siempre existían y existirán quejas sobre la insuficiencia de las remuneraciones y sobre los precios, como en cualquier país.
El tema a debate no es sobre la magnitud de los salarios o los ingresos de los trabajadores, sino sobre su forma de establecerse. Al cierre del 2018, el salario medio del país era de 777 pesos cubanos (equivalentes a 32 dólares), pero la capacidad adquisitiva estaba muy lejos de llegar a niveles de otros períodos por la inflación existente.
En el 2019 se produjo un aumento del salario al sector presupuestado pero insuficiente frente a los precios existentes, incluso los topados, como por ejemplo la libra de carne de cerdo a 45 pesos cubanos (equivalentes a cerca de dos dólares). Pero fue un paso necesario, dado que los trabajadores públicos estaban muy desmotivados, y se estaba produciendo una salida en masa del sector educacional y otros.
La teoría es importante para reflexionar
En Cuba, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social ha sido el encargado de aprobar los salarios a nivel de país centralmente. Esto no solo incumple con el principio de “a cada cual según su trabajo”, sino que no coincide con lo que mencionaba Karl Marx.
Foto: Jorge Luis Baños/IPS
La teoría marxista plantea que en el capitalismo la fuerza laboral es una mercancía más, y la entiende como un conjunto de las capacidades físicas y mentales, inherentes a todo ser humano, susceptibles de ser utilizadas para la producción de un valor de uso. El valor de la fuerza de trabajo, como el de cualquier otra mercancía, está determinado por el tiempo de trabajo socialmente necesario para producirla.
Lo que el obrero vende al capitalista no es su trabajo, sino su fuerza de trabajo, o sea, el obrero se compromete mediante un contrato a realizar un trabajo a cambio de un salario equivalente al valor de la fuerza de trabajo. La cantidad de trabajo que realiza el obrero en la jornada laboral es superior a la cantidad de trabajo necesaria para reproducir el valor de su fuerza de trabajo. Es decir, el trabajador recibe por su fuerza de trabajo una cantidad inferior al valor de las mercancías producidas. Esto permite explicar cómo se produce la plusvalía, la cual es la expresión monetaria del valor que el trabajadorasalariado crea por encima del valor de su fuerza de trabajo.
¿Pero, según Karl Marx (1818-1883), qué tratamiento darle a la fuerza laboral en el socialismo y cómo pagarla?
En la obra Crítica del Programa de Gotha (1875), el filósofo y economista alemán reconoce que la sociedad comunista no puede surgir de ahora para luego “sobre su propia base”. Indica que esa sociedad en tránsito, salida precisamente de la sociedad capitalista, “presenta todavía en todos sus aspectos, en el económico, en el moral y en el intelectual, el sello de la vieja sociedad de cuya entraña procede”.
Marx describe las deducciones a hacer del fruto del trabajo colectivo en esta etapa transitoria, que es el socialismo:
Una parte para reponer los medios de producción consumidos.
Otra parte “para ampliar la producción”.
Una deducción para “el fondo de reserva o de seguro contra accidentes, trastornos debidos a fenómenos naturales, etc”.
Los gastos generales de administración, no concernientes a la producción, o sea el mantenimiento de la estructura del Estado.
La parte que se destina a satisfacer necesidades colectivas, tales como escuelas, instituciones sanitarias.
Los fondos de sostenimiento de las personas no capacitadas para el trabajo, que es lo que hoy compete a la llamada asistencia social.
Después de las mencionadas deducciones, quedaría “la parte de los medios de consumo que se reparte entre los productores individuales de la colectividad”.
El propio Marx preveía que las primeras tres deducciones “constituyen una necesidad económica, y su magnitud se determinará según los medios y fuerzas existentes, y en parte, por medio del cálculo de probabilidades, pero de ningún modo puede calcularse partiendo de la equidad”. Como también que la parte destinada a satisfacer necesidades colectivas (escuelas, hospitales) aumentaría “considerablemente desde el primer momento, en comparación con la sociedad actual (la capitalista), y seguirá aumentando en la medida en que la nueva sociedad se desarrolle”.
Con todas estas explicaciones, quedaba delineado el principio a regir en el socialismo: “de cada cual, según su capacidad, a cada cual según su trabajo”.
Marxismo a la cubana
¿Cómo es posible llegar a una situación donde todos reconocemos que durante muchos años ya transcurridos, los salarios no alcanzan para satisfacer muchas de las necesidades básicas de la población?
Analicemos lo descrito por Marx y la realidad de lo que sucede con los salarios en la actualidad en Cuba.
Si el valor de la fuerza de trabajo se determina por el tiempo de trabajo socialmente necesario para producir los medios de existencia y reproducción del trabajador, y así poder volver al trabajo cada nuevo día: ¿cómo es posible llegar a una situación donde todos reconocemos que durante muchos años ya transcurridos, los salarios no alcanzan para satisfacer muchas de las necesidades básicas de la población?
Se dice que en el socialismo la fuerza de trabajo no es una mercancía, pero ¿acaso los trabajadores ya ni pueden aspirar a obtener una cantidad suficiente para satisfacer sus necesidades? Recordemos que a medida que la sociedad y sus componentes son más desarrollados, ese costo de reproducción de la fuerza de trabajo aumenta, no debiendo abarcar sólo lo imprescindible para alimentar y vestir a los trabajadores y sus familias, sino que también incluye un mayor tiempo de ocio, una salud más garantizada, el pago que permita disfrutar de unas merecidas vacaciones, ir al teatro, cine, comprar libros, electrodomésticos, entre otros.
¿Será que en Cuba se ha limitado el valor de los salarios de forma consciente, para ampliar el valor del plus trabajo, que en definitiva después se revertirá en bien de todos? Si es así, de todas formas, esto bien pudiera ser un aspecto a debatir por la sociedad en su conjunto, porque puede que la mayoría prefiera primeramente recibir un salario superior y decidir personalmente la forma de emplearlo, aun cuando después se viera afectada la parte a distribuir entre todos.
Se sabe que los trabajadores van a entregar una cantidad superior a la cantidad de trabajo necesaria para reproducir el valor de su fuerza de trabajo, pero no puede ser que lo recibido no alcance ni para reproducir su fuerza de trabajo; que quiere decir reproducirlo a él mismo y su familia. En el socialismo, puede que la Tasa de Plusvalía (TP) no pudiéramos llamarla Tasa de Explotación, por cuanto esa ganancia no va a parar a manos de unos pocos capitalistas, sino que se revierte en toda la sociedad; pero de todas formas el valor de esa TP debe ser debatido por toda la sociedad, y en primer lugar por los sindicatos. ¿Deben los que trabajan y aportan a la sociedad recibir casi lo mismo vía gratuidades y productos subsidiados, entre otros, que los que no trabajan y no aportan a la sociedad?
Las deducciones descritas por Marx apuntan a que en el socialismo ese plus trabajo va a parar íntegramente al Estado. Si la primera deducción es para reponer los medios de producción consumidos, ¿cómo es posible que hayamos dejado a nuestras industrias y fábricas caer en un estado de abandono, o las maquinarias sin reparaciones periódicas u obsoletas, o las producciones detenidas por falta de materias primas e insumos?
En Cuba, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social ha sido el encargado de aprobar los salarios a nivel de país, de forma minuciosa, con categorías, escalas, según la formación profesional de los trabajadores, descripción del contenido de trabajo y otros parámetros.
La fijación de unos salarios aprobados centralmente por un ministerio dado, no solo incumple con el principio de “a cada cual según su trabajo”, sino que no coincide con lo que mencionaba Karl Marx.
Nueva Constitución y salario
Limitar que los centros de trabajo mejoren los pagos y otros estímulos a sus trabajadores debido a la fuerza del criterio establecido sobre el igualitarismo ha provocado el éxodo de la fuerza laboral mejor calificada, que no se siente suficientemente estimulada.
Foto: Archivo IPS
El artículo 65 de la Constitución de la República de Cuba establece que “toda persona tiene derecho a que su trabajo se remunere en función de la calidad y cantidad…”. La calidad del trabajo no es la calidad del producto del trabajo sino la calidad del propio trabajo, la cual se expresa por el conjunto de cualidades, características o particularidades estructurales de una forma integral y específica, que le son inherentes a un trabajo concreto, y por las cuales se distingue esencialmente de otros. Por cantidad de trabajo se expresa el volumen de energía física y mentales (trabajo vivo) invertido por hombres y mujeres en el proceso de su actividad laboral y que pueden medirse por la duración del tiempo de trabajo (magnitud extensiva) y por el volumen de los gastos de trabajo en la unidad de tiempo (magnitud intensiva)”, como explica el economista Lázaro González en un texto para el blog El estado como tal.
Muchas veces el rendimiento bajo no es culpa de los trabajadores ni depende de ellos, como por ejemplo, las bajas producciones por falta de materias primas o decisiones ministeriales, entre otras causas. Pero para ello están los salarios mínimos que se establezcan, por debajo de los cuales no pudieran afectarse los trabajadores. Mínimos a estudiar y aprobar por la cartera de trabajo y seguridad social, que debieran responder al costo de vida, o al costo de la canasta básica, u a otros indicadores, sin importar si la empresa cae en pérdidas por asegurar esos salarios mínimos. Si hay que reestructurar la empresa en pérdida, o cerrarla, o aprobarle otro objeto social, subsidiarla u otra medida, sería otro tema, pero los trabajadores que allí laboran deben tener garantizado un mínimo de ingresos por su trabajo.
Entiéndase que ingresos es ingresos totales, o sea salarios más pago por resultados, ya que es cierto que los salarios no pueden estar modificándose constantemente. Pero a los trabajadores lo que les importa es el ingreso real final, da igual que sea en un único salario, que en salarios más estímulos. Aunque el salario básico es importante para determinar el monto de la jubilación. Es igual que cuando los cooperativistas reciben un adelanto contra resultados y al final una redistribución de las utilidades. Como también es casi igual recibir un ingreso bajo y que después al trabajador le vendan productos y servicios a precios bajos o subsidiados. Hablamos de ingresos reales.
Se entrega fuerza laboral para obtener a cambio un equivalente que permita reponer las fuerzas propias y las de la familia. ¿Cómo, entonces, vamos a concentrar recursos financieros para adquirir una tecnología moderna, así como para otros fines, y el aspecto de la fuerza laboral no lo vamos a priorizar, si es el activo principal de la empresa?¿No estaremos así dilapidando los recursos monetarios destinados a la inversión, por desatender uno de los aspectos más importantes para que la inversión y/o la empresa den resultados?
En muchos países lo que fija el Estado es el salario mínimo que debe pagarle los empresarios o los empleadores a sus trabajadores. Paradójicamente, en algunas ocasiones lo que ha hecho el Ministerio del Trabajo y Seguridad Social es limitar que los centros de trabajo mejoren los pagos y otros estímulos a sus trabajadores, y no precisamente porque la empresa esté en pérdidas, o con bajos rendimientos sobre la inversión estatal, sino debido a la fuerza del criterio establecido sobre el igualitarismo. Muchas veces eso es lo que ha provocado ese éxodo de la fuerza laboral mejor calificada, que no se siente suficientemente estimulada. Esto a la larga compromete la productividad del trabajo y los resultados que espera la economía. ¿Es beneficioso para el país continuar por ese camino del igualitarismo?
Una reforma de salarios, al estilo de las que conocemos del ministerio del trabajo, sin incremento de la productividad, solo traería consigo el aumento de la inflación, para al cabo del tiempo tener a los salarios con la misma capacidad adquisitiva anterior a la reforma. Sin embargo, más salario, que puede ser un estímulo a incrementar la producción, no es equivalente automático a inflación, si logras que el estímulo de más salario actué antes, con más producción, llevando la oferta producida al mercado, antes de que la demanda salarial llegue al mercado a reclamar sus mercancías.
No se puede olvidar que oferta y demanda son dos funciones diferenciales en el tiempo. Que solo se equilibran en un mismo periodo “t” teóricamente. Hasta ahora en Cuba las autoridades solo pusieron topes de precios para intentar contener esa supuesta inflación posterior al incremento salarial del 2019 al sector presupuestado, pero esto es algo que funciona en un corto plazo.
De lo que se trata es de tener salarios que puedan ser establecidos por las Juntas de Gobierno, u Organización Superior de Dirección de la Economía, u otros órganos de dirección superior de las empresas, de acuerdo a parámetros que el ministerio pudiera establecer, pero donde las empresas puedan tener cierta autonomía, de acuerdo a los Lineamientos aprobados y los documentos rectores del Partido Comunista de Cuba, y donde los criterios fundamentales sean los rendimientos del trabajo y de la inversión estatal. O sea, la creación de valor agregado bruto y la justa repartición de ese valor agregado bruto.
La distribución de la fuerza laboral en Cuba
El único sector que ha incrementado el empleo en Cuba desde 2008 es el sector privado.
Foto: Jorge Luis Baños_IPS
Supongamos que se tiene dificultades en la interpretación de la teoría marxista y que lo planteado hasta aquí no es correcto. Pero hay un tercer aspecto, más importante, que hace que se olvide todo el análisis teórico anterior. Y ese es la distribución actual de la fuerza laboral del país y la que se espera en los próximos años.
A pesar de las restricciones que existen para desarrollar el trabajo por cuenta propia, el único sector que ha incrementado el empleo en Cuba desde 2008 es el sector privado.
Este sector llegó a emplear en 2019 el 31,8 por ciento del empleo nacional, con 1 435 700 trabajadores, casi la tercera parte del total de trabajadores en ese año (4 515 200 trabajadores). Todavía no es la fuerza más representativa en el país, pero desde 2008 el sector no estatal incrementó el empleo neto a razón de 4,9 por ciento anual (835 900 trabajadores en 2008). Mientras, en ese mismo período, el sector estatal “destruyó” empleo con un promedio anual de 2,6 por ciento, pues en 2008 tenía un total de 4 112 300 trabajadores y cerró 2019 con 3 079 500 trabajadores.
En un artículo para su blog, el economista Pedro Monreal planteó que “el establecimiento de PYMES en Cuba pudiera aumentar el PIB entre 1,5 y 1,7 por ciento”. Todo hace indicar que en los próximos años se mantendrá la tendencia de creación de más cantidad de empleos en el sector privado que en el estatal.
Si ya el sector privado ocupa casi un tercio de la fuerza laboral, donde no se aplican las mismas limitaciones e indicaciones restrictivas para el pago de la fuerza laboral, según los resultados reales de cada centro laboral, ¿qué sentido tienen algunas normativas salariales de corte “igualitaristas” en la empresa estatal?
Bajo la realidad actual, lo que se podría seguir observando es un éxodo de fuerza laboral del sector estatal hacia el privado y también hacia el exterior la más calificada que, si fuese experimentado solo en empresas con pérdidas, o sobredimensionadas o en proceso de reestructuración, bienvenido fuese ese éxodo natural y esperado, pero no sucede así.
En la sociedad se observan manifestaciones de preocupación sobre la migración de la fuerza de trabajo preparada y calificada hacia el sector privado, supuestamente porque esta última desarrolla una competencia desleal. No hay tal competencia desleal en el sentido que expresan muchas personas, lo que hay son restricciones que no favorecen a los trabajadores de las empresas estatales rentables y eficientes, que hacen que estos no se sientan debidamente compensados por su fuerza laboral.
Ojalá esas “preocupaciones” no se traduzcan en prohibiciones y limitaciones para que los trabajadores encuentren un puesto de trabajo con ingresos más acorde a sus necesidades y expectativas. Ojalá que los decisores de la política económica del país se den cuenta que los ingresos de los trabajadores deben corresponder con el valor agregado que estos últimos han creado con su esfuerzo y dedicación, de manera que los trabajadores deseen permanecer en la empresa estatal. Y más que ello, que puedan liderar el resto de los otros tipos de propiedad.
Poder pagar por resultados podría ser insuficiente, si las empresas no siempre pueden decidir qué hacer para incrementar sus resultados o dependen sus insumos del gobierno central.
Y los salarios, como las inversiones, o el rendimiento para el accionista (en nuestro caso, el Estado), no podrán variar si también continuamos con las mismas concepciones sobre la utilidad de las empresas y los precios de las producciones para alcanzar esa utilidad.
En conclusión, si al salario no se le da el papel que tiene que tener en una sociedad que pretende avanzar hacia el desarrollo, seguirán existiendo muros que no permitan el despliegue de todo el potencial existente en el país. Ahora que se ha expresado la voluntad de eliminar trabas existentes, este tema debe ser discutido con rigor.
Hay variados estudios académicos existentes que demuestran el costo actual de la canasta básica en Cuba, por ende, el salario mínimo al que debe aspirarse si tiene la categoría marxista implícita, no podría estar por debajo del mismo, si no estaríamos aun con el nudo que nos aprieta fuertemente la garganta. A modo de ejemplo de un costo promedio de una canasta en Cuba se pudieran consultar el artículo de Betsy Anaya y Anicia García Gastos Básicos de las familias cubanas urbanas dependientes de salarios y pensiones: Dinámica reciente (parte I y II), donde en todos los casos se verifica el déficit salarial para complementar dicha canasta.
Incluso, de manera clara, el actual primer secretario del PCC, Raúl Castro, expresó al respecto: «constituye hoy un objetivo estratégico avanzar de manera coherente, sólida y bien pensada, hasta lograr que el salario recupere su papel y el nivel de vida de cada cual esté en relación directa con los ingresos que recibe legalmente, es decir, con la importancia y cantidad del trabajo que aporte a la sociedad». (2020)
Como todos conocemos, solamente faltan 4 meses para que se celebren las elecciones presidenciales en los Estados Unidos, el primer martes del mes de noviembre de 2020.
Los contendientes son, por el Partido Republicano, que espera reelegirse por otros 4 años, Donald Trump; y por el Partido Demócrata eL ex-vicepresidente de Barack Obama, Joe Biden.
En el transcurso de esos casi 4 años de haberse elegido ese troglodita personaje multimillonario, ha conducido a ese poderoso imperio a cometer los actos más increíbles y absurdos que hayan podido imaginarse en este colosal Siglo XXI.
Por otro lado, en esos últimos meses, Trump ha cometido errores garrafales relacionados con la no atención priorizada desde sus inicios, a los brotes de la pandemia del coronavirus, lo que ha constituido que su país se encuentre en el primer plano de los que más infestados y muertes ha sufrido.
Y más recientemente, el asesinato alevoso por un policía de un afro-norteamericano, que originó las interminables protestas en casi toda la nación, y también en otras partes del mundo.
Motivado por estos sucesos repulsivos y negligentes, se han manifestado y publicado protestas y criterios por diversos personajes, activos y retirados, de la política, las fuerzas armadas, la cultura, la prensa y otros, incluyendo algunos miembros del Congreso.
Sobre este caso específico, pienso que ha sido bien utilizado por sus detractores, creándose un ambiente desfavorable que se adiciona a los demás desatinos cometidos, aunque si se escudriña bien, también salen a relucir algunos personajes de la misma calaña, a saber:
· George W. Bush, el hijo. ex-presidente y culpable del holocausto causado en la guerra de Irak.
· Colin Powell, ex-secretario de Estado, que fue capaz de plantear descaradamente en la ONU, que era cierto que en Irak había armas de destrucción masiva.
· El general James N. Mattis, al que se le llama “perro rabioso”, coautor con el general Petraeus del Manual de Contrainsurgencia.
De todos modos, ¿Quiere esto decir que ya este magnate presidente tiene las horas contadas, y en las elecciones del primer martes de noviembre de este año, tendrá que ir preparando sus bártulos para entregar el poder a principios de enero de 2021, a su contrincante del Partido Demócrata?
Considero seriamente que sería un error craso bajar la guardia y dar por seguro que debido a estos contratiempos, deslices, tropezones e imbecilidades, el taimado de Trump ya tiene perdida su reelección.
En primer lugar, personalmente considero que las características de su oponente, que está en su tercera campaña presidencial, ajustándome a una serie de informaciones recibidas y en la que también puntualiza sus virtudes, padece de una serie de deficiencias de tal índole, que el astuto y mentiroso de Trump lo va a ser quedar mal desde su primera confrontación personal en público.
En este sentido, se está observando un remanso, un entretenimiento, de las principales fuerzas demócratas, como si hubieran acordado afianzarse solamente en las crecientes protestas en su país, y así facilitar el debilitamiento extremo del contrario.
Por lo menos, esto es lo que se está percibiendo cuando se analizan las noticias que se reciben de esa nación.
Pero, a la vez, se presiente que Trump y sus asesores, que no tienen nada de tontos, independientemente de los graves problemas que están confrontando, tienen definida su estrategia, que seguramente se asemeje a la de su elección de noviembre de 2016, dirigida con habilidad, marrullería y astucia por Steve Bannon, especialista renombrado en estos quehaceres, en la que su contendiente Hillary Clinton, a pesar de obtener 3 millones de votos populares más, no pudo alcanzar los votos electorales necesarios.
Además, como son fanáticos a utilizar como herramienta fundamental EL MIEDO, como buenos fascistas que son, seguramente emplearán los elementos más sofisticados que conocen y practican, como el ”ALGORISTMO DEL MIEDO”.
O sea, emplearán, entre otros medios, variantes del MIEDO en los Estados claves que precisen sean esenciales para obtener los 270 votos electorales necesarios.
Definitivamente, si los demócratas continúan inertes en sus trincheras de invierno, esperando a un milagro salvador que los lleve a la presidencia; o a que los trumpistas se auto-flagelen, debilitándose peligrosamente, veremos lamentablemente como en noviembre de este año, la historia pudiera repetirse, y tendemos al FASCISMO IMPERANDO EN NUESTRO COMPLICADO MUNDO.
La Habana, Cuba, 18 de junio de 2020. “Año 62 de la Revolución”
Se cuenta que Sísifo, un rey griego de Corinto, tenía un comportamiento inadecuado y era merecedor de castigo por parte de Zeus, el dios de dioses. El que le aplicaron consistía en que eternamente debía empujar una enorme piedra a lo alto de una empinada colina para que cuando estuviera llegando al final, la piedra rodara de nuevo cuesta abajo al valle y tuviera que empezar de nuevo. Esta leyenda se ha usado muchas veces en la cultura occidental para ejemplificar trabajos arduos que no conducen al objetivo deseado, obligando a hacerlo todo desde el principio muchas veces y de la misma manera, siempre sin lograr lo que se quiere. Se dice que es un “trabajo de Sísifo”.
Desde hace cientos de años, quizás miles, la tierra de esta isla ha sido capaz de proporcionar la riqueza necesaria a los cubanos para subsistir. Convenientes e inconvenientes naturales fueron conformando nuestra agricultura y se supo aprovechar en todo momento lo mejor y minimizar lo peor. La base natural es feraz, con un clima esencialmente beneficioso para producciones colosales durante todo el año, a pesar de los vaivenes de sequías y excesos de lluvia. El sol subtropical y la humedad garantizada por ser una isla larga y estrecha, con mucho mar tibio y cercano en todas partes, resultan buenos para estos fines. Los huracanes rara vez afectan todo el país. Pueden devastar una región, quedando la mayoría de la isla intacta y hasta beneficiada con las lluvias para ayudar a la parte dañada.
Esa riqueza agrícola natural siempre se logró con un alto costo humano. Paradójicamente, nuestras ventajas para la vida vegetal pueden ser muy inconvenientes para el trabajo directo del ser humano en el campo, sobre todo en verano. Esto se resolvió en cada época histórica según los procederes del sistema social imperante. Explotando aborígenes primero bajo el manto de la reconversión de sus creencias. Pero estos no resistieron. Muy pocos habían llegado a cultivar la tierra antes de llegar los europeos pues parece que la mayoría eran solo cazadores – recolectores. Después importando seres humanos seleccionados por sus cualidades físicas para trabajar como esclavos. Así se trajo durante siglos a cientos de miles de víctimas de una trata que ya para entonces era inmoral en la Europa cristiana. Pero esto no fue obstáculo para el beneficio de las clases dominantes en África, que seleccionaban y proporcionaban la “materia prima”, ni para los traficantes europeos que los traían y vendían, ni para los consumidores de las élites locales. Con una economía capitalista moderna de mercado más tarde en el siglo XX se aprovechó la necesidad de trabajar de una población creciente en el país y en las islas circundantes, que se creían libres, para lograr resultados mucho más eficientes y baratos que con los esclavos.
La caña de azúcar fue predominante por muchas razones. Se disponía de un mercado rico, creciente y cercano en los Estados Unidos para un dulce producto que fue “de alta tecnología” durante siglos. La planta como especie vegetal es la reina de eficiencia con la energía solar. Aprovecha lo mejor y lo peor del clima y requiere relativamente poco trabajo cultural, si se hace bien. Se siembra para un lustro, en el peor de los casos, y produce valor todos los años. Su cultivo extensivo, y también el intensivo, era rentable siempre en Cuba. La mano de obra era barata y solo requerida en cantidades apreciables durante la cosecha. Los que trabajaban directamente la tierra provenían de las capas de la sociedad cubana de más bajos niveles educativos y económicos. Por otra parte, las cuantiosas exportaciones de azúcar a mercados seguros en el norte permitían importaciones de cualquier tipo de alimento que en el país no se pudiera producir o que fuera más caro hacerlo.
La Revolución Cubana nació programada para transformar el estado de cosas del sufrimiento y la explotación humana y resolver para siempre una injusticia agraria que se basaba solo en el sacrificio de los que trabajaban la tierra, en su ignorancia y en su vida precaria. Y así lo ha hecho en este aspecto de principios, y desde el principio: “Tengo, vamos a ver, lo que tenía que tener”, dijo el Poeta.
Lo que no se ha resuelto es que todos tengamos siempre a nuestra disposición el alimento que deseemos, con la calidad y diversidad que merecemos y a los precios que corresponden, alcanzables por todos de forma proporcional. No tenemos hambre, pero la justicia social ineludible alcanzada se ha logrado sin satisfacer nunca, con la debida calidad y variedad deseadas, la demanda de alimentos de la población. Increíblemente, ahora importamos 2000 millones de dólares al año para comer, los que no se cubren con las exportaciones del sector. Mucho se ha trabajado, invertido, planeado, pensado, con las mejores intenciones durante décadas para lograrlo preservando el principio ineludible de la justicia social. Pero ha sido “trabajo de Sísifo”.
La conclusión evidente fue expresada por el Presidente Díaz – Canel recientemente: “Hay que tener valentía y tenemos que hacer cosas diferentes, haciendo lo mismo no vamos a resolverlo, ni vamos a avanzar más”[i]. Si la piedra de Sísifo era redondeada, es preciso buscar soluciones para que no vuelva a rodar hacia el valle, y quizás hacerla cúbica. Llevarla a lo alto puede costar más, pero se logrará el objetivo de que se mantenga en las alturas y no perder así todo el trabajo sin lograrlo.
Baltimore y Estación Experimental del Pastos y Forrajes “Indio Hatuey”, 13 de junio de 2020