Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

lunes, 21 de febrero de 2022

Deudas millonarias: la punta de la soga

 

 
ECONOMÍA
 

Una deuda de más de 100 millones de pesos que llegó a cosechar la Empresa Provincial de Acopio en Ciego de Ávila, comenzó a germinar en otras provincias. Y ahora ella ha tenido que endeudarse con el Banco para mover algunas fichas y parece que, felizmente, “se trancó el dominó”

Del modo en que estaban las cosas, los guajiros parecían prestamistas y fiadores. Le permitían a Acopio engrosar los millones de una deuda al seguirle vendiendo, precisamente, a quien no les pagaba. Se ponían la soga al cuello, aunque desde el surco aplicaran una lógica irrefutable: “mejor que se lo lleven y paguen luego, a que se nos pudra y perdamos más”.

La dependencia casi absoluta en los contratos rubricaba, de paso, una política que volvía más débil al guajiro y más impune al intermediario, porque en el mercado a nadie le “fiaban” las viandas. El dinero sí emprendía el camino de retorno, solo que no llegaba al surco.

Pero, del modo en que están las cosas ahora, “si no pagas lo que compras, no te sigo vendiendo más y me respalda la nueva política de comercialización”, dice Yeisel Vega González, director general de la Empresa Provincial de Acopio, y si un guajiro de La Cuba lo lee, lo primero que pensará es que anda predicando una política a la que tampoco su entidad le ha rendido honores.

Acopio, intermediario al fin, está en el medio. Mercados Habana —la empresa que ha cambiado de nombre, de estructura y de “todo lo que deba ser cambiado” y aun así sigue invariable en sus deudas— le debía, al cierre de enero, más de 24 millones de pesos. Tal suma era, ¡vaya “casualidad”!, la misma que Acopio le debía a su principal proveedor, la Empresa Agropecuaria La Cuba.

placitaAlejandro García¿Hasta cuándo el banco seguirá dando créditos a empresas en descrédito? Esa pregunta inquieta en una placita, un surco, una empresa, una sucursal…y podría, además, romper el círculo o el ciclo.

Entonces Carlos Blanco Sánchez, al frente de los platanales más enjundiosos del país, quiso aplicar también lo establecido en el Decreto 35 De la Comercialización de Productos Agropecuarios, donde se aclara de antemano que “las entidades acopiadoras y comercializadoras solo pueden realizar compras en función de sus capacidades logísticas y financieras”; y luego es aún más tácito en otro de sus artículos: “los productos contratados que no se adquieran por las entidades acopiadoras y comercializadoras por causas imputables a estas, se pueden vender por las cooperativas o productores y las empresas estatales productoras de alimentos, según sea el caso, a otras formas de comercialización existentes en el país”.

Yeisel confiesa que las conversaciones fueron complejas y, tras dos horas, llegaron al acuerdo de ir saldando montos, a cambio de que La Cuba siguiera vendiéndole sus productos. En febrero, por ejemplo, de los más de siete millones de pesos que Acopio desembolsó en la provincia para disminuir su deuda, alrededor de la mitad fueron a parar a cuentas de La Cuba. Sin embargo, con la Agroindustrial Ceballos las conversaciones acabarían en otros términos.

“Hace dos o tres meses nos trancaron, ya no nos venden nada”, afirma Yeisel, antes de ponerle cifras al débito. Más de nueve millones llegaron a deberle a Ceballos, a pesar de que han ido reduciendo el monto.

No obstante, las relaciones comerciales entre uno y otro van camino a los tribunales. La Agroindustrial Ceballos los ha demandado, cumpliendo también lo establecido.

documento bandecKatiaLos documentos muestran que en enero la Empresa Provincial de Acopio desembolsó más de nueve millones para el pago de la deuda, pero todavía no logran desinflar los más de 100 millones que llegaron a deber al cierre de enero

Todos, en igualdad de derechos…, pero no de condiciones, han comenzado a tirar de la soga y parece que, felizmente, no acabará ahorcando a los más débiles (los del surco), que era lo que solía pasar. Y lo que sucede cuando a una política de comercialización que entró en vigor en mayo de 2021 le siguen diciendo “nueva política”, o peor: ni siquiera se nombra, por ignorada.

Eso tiene un costo. Altísimo. La Empresa Provincial de Acopio cerraba enero con más de 130 millones de pesos por cobrar y los efectos se traducían en unos 107 millones por pagar. Las cuentas vencidas venían inflándose desde octubre, sobre todo.

Tejemaneje de billetes

Si Ángela Arias Reynoso, especialista de Finanzas en la Empresa Provincial de Acopio, dice “que ha sido el año más crítico”, hay que aclarar que lleva en ese puesto dos décadas. Su comparación da la medida de lo retorcidas que siguen las relaciones contractuales, cuando se suponía que con tantas medidas, acuerdos, llamados y alertas, las deudas en el campo, que hace casi un año se extendían por 55 municipios de la Isla, no fueran la plaga que sigue amenazando cultivos.

La “buena noticia” es que las amenazas que gravitan hoy sobre el suelo avileño se han extendido a La Habana, Santiago de Cuba, Matanzas, Cienfuegos, Holguín, Camagüey, Las Tunas, Guantánamo…

“Empezamos a demandar también en los tribunales y a presionar, pues media Cuba nos debe”, lamenta Ángela, sin reparar en el hándicap avileño: al ser una provincia muy productora con destinos y encargos hacia otros territorios, lo provechoso para unos se ha vuelto un problema para (nos)otros. Las viandas se van y el dinero no regresa.

Ángela Arias ReynosoKatiaÁngela Arias Reynoso lleva sus cuentas a punta de lápiz y siguen sin darle. Las deudas que otros han contraído con ellos, le impiden saldar sus compromisos

“A La Habana y a Santiago de Cuba les aprobaron un crédito, por ejemplo, y han ido pagando algo, mientras que a Las Tunas y a Camagüey, que juntos nos deben más de 20 millones, no les fue aprobado por la difícil situación que atraviesan, ¿y entonces?”, se pregunta ella, consciente de que “el Tribunal puede, en efecto, dar Con lugar la causa, pero ¿quién dará el dinero?”.

• Lo de Las Tunas con Ciego de Ávila no es de ahora. Pinche aquí

• Y lo del acopio camagüeyano, pasa de crítico. Lea Empresas con pérdidas: las cuentas que nunca dieron

A la pregunta retórica de Ángela, Yeisel responde con su estrategia de “migrar ventas mayoristas del sector estatal al sector privado. Tenemos que hacerlo; si no les pago a los guajiros, no me siguen vendiendo y es comprensible”, justifica.

Ese es el futuro. El pasado y el presente es haberse endeudado ya con el Banco para ir pagando una deuda que contrajeron por culpa de quienes, a su vez, están hoy pidiendo otros créditos para saldar la de ellos con Acopio. Es un “trabalenguas” que destraba el problema a pequeña escala. Un efecto dominó que empuja, felizmente, en sentido contrario: de abajo hacia arriba.

Y está costando. “Solicitamos un crédito al Banco. Primero uno de 50 millones. Luego otro de 60, y ya para acceder a otra línea de financiamiento nos exigen ir saldando esos dos y volúmenes de contrataciones para establecer garantías”, comenta el directivo.

A pesar de que Ismel Sánchez Abreu, gestor de negocios bancarios de la Sucursal 5541, del Banco de Crédito y Comercio, asegura que la Agricultura está insertada en un programa priorizado donde se aplican los intereses mínimos, el servicio cuesta. En este caso, un 4,5 por ciento del monto solicitado. Ese es el precio (unos cinco millones en intereses).

Para colmo, la situación se agudiza al Yeisel sacar otra cuenta. “Acopio vende en un mes más de 20 millones de pesos, el Banco no ha actualizado sus montos y un crédito nos dura tres meses. Si no nos pagan rápido, nos seguimos endeudando y se complejiza el pago en el surco”.

trabajadores agriculturaPastor Batista ValdésLos pagos más atrasados, refiere el directivo de Acopio, datan de octubre y, en el caso de los campesinos, han llegado a sumar más de 35 millones

Encima, la Empresa de Acopio arrastra una pérdida de 28 millones, de 2021, asociada a los altos salarios, que la obligan a un proceso de disponibilidad laboral y al incumplimiento de las ventas, en casi un 20 por ciento. Paradójicamente, de haber cumplido ese indicador, quizás hubiesen contraído más deudas.

¿Perdiendo ganan?

Parece ser esa otra de las tantas incongruencias de un largo y viejo problema que se tuerce, se destraba, se corta, se empata… Y, aunque ahora la soga del impago aprieta, tal vez los del surco no sean los más asfixiados. Al menos, a corto plazo. Porque con los impagos nunca se sabe por dónde ni cuándo reventarán.

Más hoteles ¿más turistas?

Qué es mejor para Cuba y para el sector, seguir expandiendo ad infinitum las capacidades habitacionales o aprovechar estos años que vienen en consolidar y mejorar lo alcanzado?




“¿Y cómo le irán a poner al hotel, hermano, hotel Moscú?“ me dijo alguien allí en el mercado agropecuario de mi pueblo. Luego un amigo con un poco de más años me dijo que si fuera él aprovechaba eso de la historia y lo bautizaría con el nombre de Hotel Montmartre Habana Five Star. Total, como no es una pyme pues no importa el idioma.

Lo cierto es que la noticia de que el edificio donde se encontraban el restaurante Moscú y el cabaret Montmartre se convertiría en hotel me produjo sensaciones encontradas; ¡qué bueno que al fin haremos algo en un pedazo de tierra vedadense que por décadas ha estado desperdiciado como fuente de ingresos para el país y espero que para el territorio también! Pero inmediatamente me pregunté ¿y por qué ahora? ¿y se hará con fondos cubanos? ¿y quién lo va a construir? ¿y cómo recuperarán la inversión?, ¿y en qué tiempo? Aunque se agradece la noticia, faltaron algunas informaciones que hubieran ilustrado al dueño —el pueblo de Cuba— de los elementos decisivos para formarse un criterio fundamentado de la decisión.


Edificio donde se encontraban el restaurante Moscú y el cabaret Montmatre, actualmente en pésimas condiciones será convertido en un hotel. El Vedado, La Habana.

Definitivamente hay cosas que casi caen del cielo. Estar en el sur del hemisferio norte, ser el más extenso de todos los territorios insulares del Caribe, estar protegido de las olas frías por la corriente del Golfo, tener centenares de isletas y cayos rodeando la isla mayor y una diversidad geográfica como ningún otro territorio insular, poseer miles de kilómetros cuadrados de playas de buenas arenas bañadas por un mar que hasta en invierno tiene una temperatura que raramente baja de los veintiséis grados, estar tan cerca de países tan grandes, con niveles de ingresos per cápita elevados donde el frio es dueño y señor desde octubre hasta abril, todas esas ventajas, nos hizo ser, sin proponérnoslo, un territorio destinado al turismo. ¿Hay quien lo dude?

Si hemos aprovechado bien o no esa ventaja es más difícil de explicar. De una parte existe todo un grupo de factores que hablan a favor, como el hecho real de que luego de ser pioneros en esta industria allá por la década del veinte y del treinta del siglo pasado, por razones bien conocidas nos apartamos —y nos apartaron— de la naciente industria global en la que se convirtió el turismo desde mediados de los cincuenta, en buena parte de la mano de la aviación y las comunicaciones y de la elevación del ingreso per cápita de los países capitalistas avanzados. Habernos convertido muy rápido, en los noventa y a pesar del bloqueo estadunidense, en uno de los diez primeros destinos turísticos en la región y también el hecho de que durante algunos años el turismo logró encadenar algunas industrias, incluso a pesar de políticas a veces muy erradas al respecto, habla a su favor.

De otra parte, la persistencia de un grupo de fallas, desde los débiles encadenamientos con la industria y la agricultura, y consecuentemente el alto componente importado de sus costos, por decisiones y políticas que lo rebasaban, la excesiva estatización de la actividad hotelera y extra hotelera durante una buena parte de los años posteriores a su resurgimiento, la apabullante cantidad de “habitaciones fuera de orden”, la persistencia de una baja cultura del servicio, la alta relación precio/calidad de los servicios, la baja repitencia de los turistas, la persistentemente baja ocupación lineal de los hoteles, los alto precios de los autos de renta y otros servicios asociados, la débil red extrahotelera durante más de diez años, la mala calidad de las instalaciones aeroportuarias, si las comparamos con otros destinos de la región, hablan en su contra.

Pero a pesar de todo, de políticas erróneas, de prejuicios heredados y renacidos, de una red extrahotelera que limitó el gasto del turista, de una infraestructura de transporte con altas limitaciones, terrestre y por avión, a pesar de todo eso —en mucho no achacable al sector—, el turismo ha sido una de las primeras fuentes de ingresos por exportación del país. Lo hizo en una competencia desigual con destinos ya establecidos, logró —luego de mucha resistencia— incorporar al sector no estatal dentro de sus fortalezas (resistencias aún permanecen y no admiten que nacionales desarrollen determinadas actividades de forma privada, con la falta que nos haría). El turismo cubano ha fomentado alianzas con importantes cadenas hoteleras y se ha insertado, de forma relativamente exitosa en la cadena global del negocio, aun cuando el lugar dentro de la cadena no sea el que permite una mayor apropiación del valor agregado que el “negocio turístico” genera.

Son esas las razones que permiten afirmar que el turismo es y será, un sector estratégico en los esfuerzos de crecimiento y desarrollo de nuestro país.

La pandemia y otros temas que la rebasan, nos obliga a otras lecturas sobre el sector turístico y sus tendencias a escala mundial. El primer reporte del 2022 del Barómetro de la OMT del Turismo Mundial considera lo siguiente:

“El turismo mundial experimentó un incremento del 4% en 2021, en comparación con 2020 (415 millones frente a 400 millones). Sin embargo, las llegadas de turistas internacionales (visitantes que pernoctan) se mantuvieron un 72% por debajo de las de 2019, el año previo a la pandemia, según las estimaciones preliminares de la OMT. Son cifras que siguen a las de 2020, el peor año en los anales del turismo, cuando se registró un descenso del 73% en las llegadas internacionales.

Europa y las Américas registraron los mejores resultados en 2021 en comparación con 2020 (+19% y +17% respectivamente), pero ambos siguen estando un 63% por debajo de los niveles prepandémicos.

Los ingresos por exportaciones del turismo internacional podrían superar los 700.000 millones de dólares en 2021, una pequeña mejora respecto a 2020 debido al mayor gasto por viaje, pero menos de la mitad de los 1,7 billones de dólares registrados en 2019.“

Parece existir bastante certeza de que si bien la actividad se recupera, aun está muy lejos de los niveles alcanzados en 2019. En Cuba ocurre lo mismo.

La misma fuente considera que: “Los escenarios de la OMT indican que las llegadas de turistas internacionales podrían crecer entre un 30% y un 78% con respecto a 2021. No obstante, son porcentajes que están aún un 50% y un 63% por debajo de los niveles anteriores a la pandemia.“

Volvamos a nuestra tierra. Además de los efectos de la pandemia, Cuba debe enfrentar los efectos de las medidas de la administración norteamericana, que ya había tenido un un impacto negativo sobre los arribos de ciudadanos norteamericanos y también sobre la visitas de ciudadanos cubanos residentes en Estados Unidos.

En el 2018 Cuba alcanzó la mayor cantidad de arribo de turistas con 4 683 655, en el 2019 se redujo a 4 263 115 y en el 2020 solo arribaron 1 084 728. En el 2021, Cuba recibió 573 944 viajeros internacionales, esto es una reducción de casi un 52,9% en relación a los turistas del 2020, y de un 39,8% del total de viajeros. Un comportamiento contrario a lo que fueron las tendencias internacionales del sector.

Saquemos cuentas, suponiendo que en el año 2022 Cuba alcance una proyección de crecimiento entre el rango estimado por la Organización Mundial del Turismo (39% -79% de arribos), por ejemplo 50% respecto lo alcanzado en el 2021, entonces para este año 2022, llegaríamos a 1 021 620 turistas en la Isla.

En el mes de enero habían llegado al país 86 000 visitantes, asumiendo que todos fueran turistas, entonces alcanzaríamos en el año 2022 la cantidad de 1 032 000, asumiendo también que todos los meses se comporten como los meses de mayor arribo, algo que está relativamente lejos del comportamiento típico.

Este año en el plan de la economía nacional que se aprobó por nuestra Asamblea Nacional, se proyecta la terminación de 4 mil 607 habitaciones nuevas, alcanzando las 84 mil 906 habitaciones en el sector estatal. Se aprobó también que 27 443,5 millones de pesos (el 24% de la inversión total del país) se dedicara al turismo. No hay información de cuánto de esa inversión corresponde a dólares u otro tipo de divisas.

En el año 2018, el de mayor arribo de turistas a Cuba, la ocupación media anual de todos los establecimientos hoteleros fue de 49,5%, los hoteles cinco estrellas fue de 56,9% y los cuatro estrellas 51,6% . Con esas tasas de ocupación resulta muy difícil recuperar la inversión en el tiempo planeado.

La pandemia hizo cambiar la dinámica del negocio turístico. Los pronósticos son de una moderada recuperación, en nuestro caso no hemos experimentado tal recuperación en el 2021 y si bien es cierto que el arribo de visitantes de enero del 2022 duplica el del mismo mes del año pasado, a ese ritmo alcanzaremos poco más de un millón de turistas. Si asumiéramos que en los próximos años la dinámica de recuperación del sector alcanzará un valor promedio anual de crecimiento del 50% , solo en el año 2026 nos acercaríamos a los 4 400 mil turistas. En el 2018, con 67 904 habitaciones físicas en hoteles (y unos 84 000 totales) se alojaron 4 683 655 y la ocupación media no rebasó el 70%, entonces ¿Para qué hace falta construir más habitaciones? ¿Cuánto tiempo demorará recuperar esas inversiones? ¿Qué se hará de hoteles casi recién estrenados, que hoy permanecen vacíos o semivacíos expuestos a una intensa corrosión salina?

¿Qué es mejor para Cuba y para el sector, seguir expandiendo ad infinitum las capacidades habitacionales o aprovechar estos años que vienen en consolidar y mejorar lo alcanzado?

Es probable que no tenga toda la información sobre las razones que avalan seguir invirtiendo en un sector que todo indica no se recuperará tan rápido —al menos eso dicen los datos públicos— y cuyos mercados están aun deprimidos, por la pandemia, por la pérdida de empleo provocada por aquella y además amenazados con una mayor depresión por la creciente inflación a escala mundial, que lógicamente hace que las personas de ingresos medios y bajos, que son la mayoría de los turistas que vienen a Cuba, replanteen sus prioridades.

Que el antiguo Moscú, al fin sea convertido en un hotel me ha causado mucha alegría, pero mi alegría sería mayor si esa inversión no se hiciera con dólares del pueblo de Cuba y sí con inversión extranjera.

Сómo el FBI planea luchar contra el aumento de precios en EE.UU. (VIDEO)


"No permitiremos que las empresas confabulen para cobrar más de lo debido a los consumidores, con el pretexto de las interrupciones en la cadena de suministro", aseguran desde la agencia.


Estantes casi vacíos en un supermercado en Teterboro, EE.UU., el 12 de enero de 2022.Seth Wenig / AP


El Departamento de Justicia de EE.UU. ha comunicado sobre lanzamiento de un operativo que tiene como objetivo disuadir, detectar y enjuiciar a quienes se aprovechen de las interrupciones en la cadena de suministro para obtener "ganancias ilícitas".

A raíz de los persistentes aumentos de precios, que inicialmente se derivaron de las interrupciones en la cadena de suministro por la pandemia del covid-19, la División Antimonopolio de dicha cartera y el FBI han decidido "proteger a los consumidores estadounidenses de esquemas colusorios". "No permitiremos que las empresas confabulen para cobrar más de lo debido a los consumidores, con el pretexto" de esta crisis, señaló el fiscal general adjunto Jonathan Kanter.

"El problema persistente" de dichas interrupciones "ha creado una oportunidad para que los delincuentes fijen precios y cobren más a los clientes", socavando la recuperación económica del país, explicó por su parte el subdirector de la División de Investigación Criminal del FBI, Luis Quesada.

"Las economías de todo el mundo se han enfrentado a desafíos importantes causados ​​por las interrupciones en la cadena de suministro como resultado de la pandemia. Las restricciones de transporte, las interrupciones en las operaciones comerciales y la dificultad para obtener materias primas han llevado a mayores costos de producción y envío, lo que a su vez ha resultado en precios más altos para los consumidores. Las interrupciones en la cadena de suministro han tenido un amplio alcance y han afectado a diferentes sectores, desde la agricultura hasta la atención médica", reza el comunicado.
La inflación

Esta crisis de interrupciones ha afectado fuertemente a EE.UU., donde la inflación alcanzó niveles récord en enero, con un aumento del 7,5 % respecto al mismo mes del 2021, mientras la confianza del consumidor se desplomó a un mínimo de once años. Estos factores provocaron duras críticas contra el presidente Joe Biden y su Gobierno. Entretanto, desde la Casa Blanca culpan a la "codicia" de las empresas del incremento de los precios.

Además de las interrupciones en la cadena de suministro, otro de los factores que influyó en la inflación es el aumento de la demanda en medio de la recuperación de la economía tras el golpe de la pandemia. La situación también se agravó por las medidas que las autoridades estadounidenses adoptaron para apoyar a sus ciudadanos, inyectando enormes sumas de dinero en la economía.



domingo, 20 de febrero de 2022

Señor Biden: su buena economía no se venderá sola

Algunos analistas creen que poner de relieve las noticias más positivas sería un error para el presidente

PAUL KRUGMAN
18 FEB 2022 - 20:26 CST

Trece meses después de la administración de Biden, los demócratas se enfrentan a una paradoja preocupante. Según muchas medidas, a la economía le ha ido muy bien, superando con creces las expectativas de crecimiento y creación de empleo. Un número récord de estadounidenses dice que es un buen momento para encontrar un trabajo de calidad. Pero la inflación se ha disparado, la confianza del consumidor se ha desplomado y las encuestas muestran que las percepciones económicas son actualmente una gran responsabilidad para su partido.

¿Cómo debería hablar el presidente Biden sobre esta situación? Obviamente necesita reconocer el problema de la inflación. Pero hay un debate entre los expertos, y presumiblemente dentro de los círculos internos del partido, sobre cuánto debería promocionar sus logros. Algunos comentaristas parecen creer que enfatizar las buenas noticias sería un error, que su mejor movimiento sería demostrar que está en contacto reconociendo que las cosas salieron mal, que debería, en efecto, ratificar las narrativas negativas sobre la economía.

Bueno, recuerdo la década de 1970, y si me preguntas, los expertos que piden a Biden que muestre "humildad" parecen estar sugiriendo que debería dar una versión del infame discurso de "malestar" de Jimmy Carter.

Además, si Biden enfatiza lo positivo, tendrá la realidad de su lado. He estado argumentando durante un tiempo que a la economía le está yendo mucho mejor de lo que sugieren las encuestas de consumidores o las encuestas. Y dos nuevos estudios importantes refuerzan ese caso.

El primer estudio, realizado por investigadores del Banco de la Reserva Federal de Dallas, involucra salarios reales, salarios corregidos por inflación. He visto muchos artículos que simplemente afirman como un hecho que los salarios no han seguido el ritmo de la inflación. ¿Pero es eso cierto?

Puede pensar que esta es una pregunta fácil de responder: simplemente compare los salarios promedio con el nivel de precios. Pero la pandemia ha arruinado tales comparaciones al sesgar la composición de la fuerza laboral. En 2020, los salarios promedio aumentaron mucho, no porque los trabajadores individuales obtuvieran grandes aumentos, sino porque los millones de estadounidenses despedidos estaban desproporcionadamente en ocupaciones mal pagadas como el trabajo en restaurantes.

Esas mismas ocupaciones han liderado la recuperación del empleo durante el último año, por lo que el verdadero crecimiento de los salarios ha sido más alto de lo que podría sugerir el promedio.

El estudio de la Fed de Dallas, que intentó corregir estos efectos, encontró que los salarios reales en realidad aumentaron en 2021, aunque cayeron ligeramente en la segunda mitad del año.

No estoy diciendo que a los trabajadores les esté yendo muy bien, no es así. Tampoco debemos tomar este estudio como la última palabra; tal vez los salarios reales en realidad hayan bajado un poco en lugar de subir un poco. Pero estas estimaciones son inconsistentes con las afirmaciones de que los trabajadores han sufrido grandes disminuciones en su poder adquisitivo.

Y en cuanto a la política, parece que vale la pena señalar una comparación histórica: los salarios reales de los trabajadores de cuello azul disminuyeron de manera bastante consistente durante el transcurso de la presidencia de Ronald Reagan, a pesar de la caída de los precios mundiales del petróleo en 1985-1986 . Sin embargo, los republicanos obtuvieron no una, sino dos victorias aplastantes en las elecciones presidenciales de la década de 1980, en gran parte debido a la fuerza del éxito económico percibido .

Aún así, a la gente no le gusta la inflación incluso cuando sus ingresos se mantienen, tal vez porque la inflación crea la sensación de que las cosas están fuera de control. Esto ayuda a explicar el declive en la confianza del consumidor durante el año pasado, aunque tanto Nate Cohn de The Times como yo descubrimos que el declive en la confianza es mayor de lo que se esperaba, incluso dada la aversión a la inflación.

Pero hay más Los investigadores del Banco de la Reserva Federal de Nueva York señalan que la encuesta de consumidores de su banco, al igual que otras encuestas, dice que los estadounidenses esperan una alta inflación este año, pero no esperan que persista.

Además, las expectativas de inflación a largo plazo se han vuelto menos sensibles a los aumentos de precios actuales que en el pasado, que es lo contrario de lo que esperaría ver si las personas realmente percibieran una economía fuera de control.

Por lo tanto, los estadounidenses no están sufriendo grandes caídas en los salarios reales y ven la inflación como algo temporal, no como un fenómeno descontrolado. ¿Por qué, entonces, las buenas noticias económicas en otros frentes no los han hecho más optimistas?

Tal vez porque, por la razón que sea, no han escuchado esa buena noticia.

Hay muchos indicadores de una gran divergencia entre lo que la gente dice sobre su propia situación, que califica como bastante buena, financieramente y en otros aspectos , y lo que dice sobre lo que le está sucediendo a la nación en su conjunto. Es decir, imaginan que a los demás les va mal aunque a ellos les vaya bien.

Parte de esto representa un partidismo inamovible: nada convencerá a los republicanos de que las cosas no son terribles. Pero como señala Greg Sargent de The Washington Post , una encuesta reciente revela que cuando a los votantes se les presenta información sobre las buenas noticias sobre el empleo, el crecimiento y el desempleo, su evaluación de la economía, y de los demócratas, mejora sustancialmente.

Entonces Biden debería hablar sobre sus éxitos. No debería ignorar los aspectos negativos, aunque históricamente la negación de la incómoda realidad ha funcionado bien para los republicanos. Pero debería promocionar las cosas buenas que han sucedido bajo su mandato. Después de todo, si él no lo hace, ¿quién lo hará? Una buena economía no se vende sola.

Participación del colectivo laboral como expresión de la participación social y política

 Por Rafael Alhama Belamaric

Aunque hayan pasado tres años, sigue siendo más que un tema a debate un tema actual profundamente práctico y teórico-conceptual, No le he cambiado ni un punto ni una coma, aunque habría puntos para abrir, pues a pesar de todo, el tempo trae sus aires renovadores. 

Con el título se subraya la importancia y necesidad de enfocar, analizar, conceptuar y hacer propuestas concretas de implementación práctica, considerando la participación del colectivo laboral, como parte de una filosofía y concepción más amplia de “participación de los trabajadores”, en sus interrelaciones sociales y políticas.

En otras palabras, no se trata de participar como fin en sí mismo, sino participar como condición y base de unas relaciones sociales cualitativamente diferentes y superiores. Se trata de una participación real y efectiva de los trabajadores, y ciudadanos todos, en los procesos de dirección de la sociedad, desde el colectivo laboral, como célula base.

Sólo así es posible concebir una dirección de los procesos al interior de las organizaciones, sean entidades presupuestadas o empresas, empresas estatales, o entidades con formas de gestión no estatal, que sean expresión real de los intereses individuales, colectivos y sociales armonizados. Este planteamiento conceptual inicial es imprescindible, para saber de qué se está hablando. Luego del “para qué”, y el “por qué” que llevaría a un enfoque necesariamente integral, vendría el “cómo” práctico. Sin esta lógica del pensamiento, el cómo práctico tiene corta vida y más corto efecto.

Otra cosa, sería, fragmentar y simplificar la participación del colectivo laboral al marco interno de la entidad laboral, empresa o unidad presupuestada, o cualesquiera de las formas organizativas y de gestión nuevas que pueden adoptar, a elementos solamente técnicos y organizativos, o de métodos, estilos, o propuestas organizacionales desarrollados sobre todo en la segunda mitad del siglo XX que llena una amplia bibliografía, como respuesta a exigencias de socialización de las organizaciones y de dirección de éstas en las sociedades modernas capitalistas desarrolladas.

Por las propias experiencias, pasadas más recientes y más lejanas en el tiempo, por la acumulación de experiencias y de investigaciones realizadas desde principios de la década del 70 del siglo pasado, que muestran un estancamiento cuando no involución en la participación de los trabajadores, sobre todo en la última década, y por las exigencias que plantean los Lineamientos de la Política Económica y Social, en general, pero específicamente con relación a los cambios en el Modelo de Gestión Económica y Esfera Empresarial, pero también las Cooperativas, Sistema Presupuestario y Territorios, es imprescindible enfocar el problema sistémicamente, integralmente, en toda su complejidad.

En un texto fundamental como es “Participación Social en Cuba” del CIPS de 2004, se abarca por un colectivo amplio de autores, en un amplio espectro los diferentes ángulos de la participación, desde variadas disciplinas, teorías y concepciones el problema. Por tanto, ya existe una acumulación importante de conocimientos, y no es necesario entrar a exponer ni desarrollar las ideas y conceptos predominantes en el último siglo en el mundo, o en Cuba.

Sólo citaré algunos pasajes, como cuando Valdés Paz, J. dice: “La participación es un proceso social y político complejo, en el cual es posible distinguir por su contenido, en una secuencia ideal, fases o momentos cada uno de los cuales es una manifestación de cierto grado de participación”. (el subrayado es nuestro).

Estamos hablando de una sociedad concreta y un tiempo histórico determinado. Por lo tanto, un proceso con su propia historicidad, y que muestra diferencias a lo largo de las décadas, y no a favor de la participación, en el sentido con que iniciamos el artículo: en el sentido de socializar cada vez más el proceso de dirección, en general, y en particular, la dirección de la empresa. 

Entonces, una de las preguntas a hacer y problemas a formular es el siguiente: si la participación política es una variante de la participación social, y la participación laboral es una expresión de aquella, en tanto en el socialismo en su etapa de tránsito o construcción, como se quiera, participar debe ser mucho más que elecciones desde la concepción liberal, debe ser participar en el gobierno y la gestión, es participar en el poder político, ¿porqué la participación social y política no se hace efectiva también a través de la participación de los trabajadores en los colectivos laborales? O, pudiera expresarse también así ¿porqué la participación de los colectivos laborales no tiene una expresión más amplia en la participación social y política?

En 1980, se estaba frente a grandes retos, en un momento en que se profundizaba la institucionalización del país, y se planteaban para el quinquenio tareas de perfeccionamiento de la empresa y la introducción del cálculo económico, y Fidel, en el aniversario XXVII del Moncada decía: No lograremos la victoria y los éxitos solo con la aplicación de un sistema, con la aplicación de una experiencia, con la aplicación de la ciencia en la planificación y   la gestión. Detrás de eso tiene que estar el hombre…..”

En los Lineamientos Económicos y Sociales para el Quinquenio 1986-1990 constaba entre los objetivos fundamentales uno que decía: “Elevar sustancialmente la participación de la clase obrera y de todos los trabajadores en los procesos económico- sociales. Impulsar la educación económica y técnica de los trabajadores”. Y más adelante, “El cumplimiento de este objetivo exige el perfeccionamiento de los mecanismos de participación actualmente en vigor”.

La educación económica y técnica, el nivel educacional y técnico profesional se siguieron elevando, hasta alcanzar veinte años después, la llamada tasa de capital humano entre las más altas del mundo. Pero, con baja realización, en lo que desde luego incide directamente la participación del y en el colectivo laboral que abarca, o debe hacerlo, a toda la empresa o entidad laboral cualquiera.

Regresando a una de las cuestiones iniciales, se podría preguntar: ¿qué participación con qué contenido?

Colectivo laboral y participación son dos conceptos, y su origen no puede proyectarse muy atrás en la historia. Surge con el concepto doctrinario de derecho del trabajo en el siglo XIX (el primero que se conoce data de 1862 y la primera Ley de 1909 en Inglaterra), y cobra importancia con el contrato colectivo en el siglo XX sobre todo después de la II Guerra Mundial, y desde luego la figura e importancia creciente del sindicato como representante. Luego, también tienen desarrollos con escuelas y doctrinas, de trabajo colectivo, trabajo en equipo y de trabajo cooperativo.

El énfasis, en la sociedad capitalista, y el sistema de propiedad expresión de este modo de producción, está en la regulación de las relaciones entre el trabajador que realiza una labor y el patrón que paga un salario, entre los que hay intereses contrapuestos. A estos actores, se agregó con el tiempo un tercer sujeto, y entre los tres determinaron las relaciones laborales y el contrato colectivo hasta hoy día, aunque esta práctica, por la pérdida de protagonismo de los sindicatos por una parte, y las políticas neoliberales actuales, está perdiendo terreno.

Este desarrollo histórico, que además no podía ser otro, no supo interpretarse correctamente entre nosotros, ni extrapolar a partir del necesario análisis crítico. Trajo como consecuencia, que Colectivo Laboral y Participación, se considerara por muchos, y durante mucho tiempo, como expresiones y conceptos “capitalistas” (¿?).

Guardando las distancias, en el socialismo existen los sujetos, el trabajador, individuo y colectivo laboral, el Estado y sus instituciones, el empleador que representa a la institución de la empresa estatal, hasta ahora, representante de los intereses de todo el pueblo, en consecuencia representante de la propiedad social expresada a través de la propiedad estatal.

La situación o el escenario hoy día se complica con las nuevas formas de gestión no estatal, que tienen organizados colectivos laborales, como las Cooperativas, que no son empresas, y la forma de Trabajo por Cuenta Propia que va más allá de la Propiedad Individual, y éstos a la corta hay que considerarlos también. Económicamente hablando, cada uno tiene características propias de apropiación, distribución y consumo, por tanto tiene intereses diferentes. Pero, seguimos en sociedad salarial, y con intercambio monetario-mercantil, aunque las relaciones de producción son diferentes, y el salario y los incentivos deben constituirse en una de las motivaciones principales, de lo contrario el valor trabajo sigue perdiendo significado.

Por lo tanto, la participación, sin duda alguna, pasa ante todo por las decisiones del colectivo laboral, sobre el sistema salarial, su organización, su distribución. No es, ni puede serlo, decisión de un nivel superior, ni de un especialista en la materia. Estas experiencias, en mayor o menor medida, ya se han pasado, sin grandes o ningún resultado significativo.

Recordar que en los preceptos constitucionales se declara que “rige el sistema de economía basado en la propiedad socialista de todo el pueblo sobre los medios fundamentales de producción”. Este es un principio fundamental, que pudiera considerarse como la parte teórico-conceptual, sobre todo para aquellos que consideran que la teoría y los conceptos son extraterrestres, y no ideas sistematizadas salidas de la práctica y la necesidad.

Si la empresa estatal es expresión de la Propiedad Social Socialista, y no hay intereses contrapuestos, sino intereses individuales, colectivos y sociales con diferentes intereses incluso que pueden estar en conflicto, pero que es posible armonizar, entonces el colectivo laboral que abarca y representa toda la empresa, incluido el director, debe tener y ejercer funciones de dueño; funciones de dirección, para que disminuyan o se eliminen los conflictos existentes. Esto implicaría Participación con mayúscula, con procesos de dirección socializados, y dirección cooperada que es dirección en igualdad de condiciones y con las mismas facultades, dirección compartida.

El estilo participativo puede tener variadas manifestaciones. Puede estar más próximo al paternalista que al cooperativo; en el primer caso, hay participación con facultad de veto superior, y pueden buscarse metas económicas y productivas con determinado nivel de motivación positiva, haciendo énfasis en la recompensa. Pero este estilo está muy alejado de lo que se necesita hoy en la actualización del modelo económico y de gestión empresarial. Se necesita una dirección cooperada, sin imposiciones de cargo o rango, que trasciende la entidad, empresa u otra forma. 

Por lo tanto, tampoco se trata de separar las funciones estatales de las empresariales, aún cuando éstas pueden ir a favor de las que hoy no tiene la empresa. No se trata de decir, estas funciones de este lado y estas otras del otro lado; o éstas funciones que son de dirección de un lado y estas otras que son operativas del otro. De esta manera, el diseño de estrategias o escenarios, que es un instrumental imprescindible en la empresa de hoy, ¿a quien le corresponde?

Para superar el estado de cosas, es necesario superar también las concepciones largamente establecidas de dirigente-dirigido, niveles jerárquicos, y sistema político jerarquizado y centralizado, que ha potenciado una burocracia vertical y horizontal, administrativa, territorial, excluyente, que conspira también contra una amplia participación a nivel local y del Poder Popular.

Sin embargo, a lo largo de la historia del socialismo, estas funciones se han visto limitadas en mayor o menor medida, pero siempre limitadas, incluso en las experiencias y experimentos más autogestionados, abrogándose el Estado funciones inherentes a él y excluyentes del colectivo laboral, incluso funciones operativas.

Cuando se plantea como parte del modelo de gestión económica, la necesidad de separar las funciones estatales y empresariales, el planteamiento es positivo en tanto se contempla compartir funciones, pero la separación no implica cooperación ni responsabilidad común o colectiva entre todos de todas las funciones, sino responsabilidad delimitada, de una y otra parte. Como la gestión siempre responde y es expresión del tipo y forma de propiedad, es de suponer que las funciones a nivel de empresa- colectivo laboral sean de ejecución, mientras las de dirección sean facultades superiores. Como señala Valdés Paz que “la ejecución sea el de mayor participación y otros como el de toma de decisiones       sea el de menor”.

En consecuencia, la participación del colectivo laboral, se puede ver limitada a la asignación de funciones operativas, lo cual sería un paso de avance, pero sería extremadamente insuficiente en la concepción de una dirección socializada, y en momentos en que se plantea potenciar los instrumentos financieros y gestión financiera a nivel de empresa.

Si fuera así, con ello, se seguiría en el primer nivel o dimensión de lo que Martín (1997) señala en que se expresa la participación: desde “emulación socialista” cuya etapa más gloriosa ha pasado, pasando por “despliegue de la iniciativa y la creatividad”, que está francamente estancada, pasando por el “desarrollo de la democracia laboral”, con las acciones de opinar, proponer y criticar, ejercidas a lo largo de los años, y que hoy se resumen en “informar”, hasta el “ejercicio de dirección como función especializada”, que sería el nivel más complejo, y el más urgido, y posible dado el nivel de desarrollo alcanzado. 

Prácticamente todos los autores concuerdan que Colectivo Laboral es “una comunidad de personas”, que están “unidad por una actividad conjunta” que, en el socialismo, podríamos decir por las “relaciones de producción socialistas”, una “unidad de objetivos e intereses”, por “mutua responsabilidad”, “ayuda mutua”, y que disponen de “órganos de dirección”, con mayor o menor autonomía, o autodirección que sería el caso de mayor autonomía; sería lo más próximo a autogestión, un concepto que todavía causa dudas e incomprensiones.

¿Cómo se expresaría esta dirección?

A partir del contenido funcional del trabajo; contenido socio- económicos y contenido técnico-organizativo. Sin necesidad de entrar a explicar cada uno, es imprescindible recordar que para Marx y Engels, la Propiedad se expresa en: “las relaciones de los individuos entre sí, en lo tocante al material, el instrumento y el producto del trabajo”; más tarde hablarían del “productor asociado”, de la propiedad social como premisa de la “verdadera propiedad individual”. 

De allí que, sin entrar en el contenido funcional, y el contenido técnico-organizativo, que pueden estar más claro, el contenido socio-económico establece el vínculo entre el trabajo del individuo y de toda la sociedad, que pasa por el colectivo laboral, y que refleja las “relaciones sociales de producción”, uno de los conceptos más complejos y profundos desarrollados por Marx y Engels, para las cuales se realiza el proceso laboral.

¿Como entonces separar el proceso laboral y el colectivo laboral, y las funciones del colectivo laboral-empresa y las relaciones sociales del colectivo laboral de las relaciones sociales de producción existentes?

Si se separan, que es probablemente lo que ha venido ocurriendo, primero se hacen disfuncionales las relaciones sociales del colectivo laboral, y en segunda, se separan las relaciones sociales de las relaciones de propiedad. La consecuencia es muy práctica, y es la exclusión de la empresa y entidades en general de las funciones de dueño. 

Recordemos que uno de los principios generales de las Bases Generales del Perfeccionamiento Empresarial (1998) decía:

“PARA PROPICIAR Y DESARROLLAR LA MAS AMPLIA PARTICIPACION DE TODOS LOS TRABAJADORES Y QUE SE CONSTITUYA EN ELEMENTO DE DIRECCION Y ORGANIZACION EMPRESARIAL, EL PROCESO DE LA TOMA DE DECISIONES DEBE UTILIZAR EL ANALISIS Y LA DISCUSION COLECTIVA DE LOS ASUNTOS QUE SE SELECCIONEN, SOBRE LA BASE DE LA MAS AMPLIA INFORMACION Y LA COMUNICACION ADECUADA. DEBEN COMBINARSE ADECUADAMENTE LA RESPONSABILIDAD INDIVIDUAL Y LA COLECTIVA. LOS JEFES RESPONDEN POR SU ACTUACION ANTE UN SOLO JEFE”.

 

Pero, para ello, es preciso diseñar e implementar transformaciones en la gestión interna de los colectivos laborales, a partir de una nueva concepción del colectivo laboral, y de los vínculos con los territorios y la sociedad en su conjunto, sobre la base de nuevas concepciones y regulaciones para su implementación. En particular, se trata de cambiar las concepciones, vías y mecanismos del proceso de dirección.


También, actualizar los derechos y responsabilidades de los trabajadores y directivos que integran el colectivo laboral y sus vínculos reales; lograr efectivos procesos de rendición de cuenta de todos los miembros al interior de los colectivos; cambiar las relaciones colectivo-individuo con el Estado, y una efectiva representación laboral a nivel local y territorial. 

Se trata de proyectar y alcanzar un colectivo laboral con una participación real y efectiva en las decisiones internas y externas, que lleve al desarrollo de un proceso de democratización de toma de decisiones, operativas y estratégicas, desde la propuesta y recopilación de información, hasta la implantación y seguimiento de las decisiones. Sólo así se puede alcanza el máximo de eficiencia económica y productiva y de servicios, sobre la base de todo el potencial del colectivo laboral. 

Alguien como Drucker, uno de los autores más leídos y respetados en la segunda mitad del siglo XX, pionero de los cambios en la empresa y la corporación capitalista, hace más de diez años antes de morir, reconocía que no le había dado la importancia que tiene, y subrayaba que en los próximos años para alcanzar nuevas metas y objetivos económicos en las empresas, sólo sería posible si se atendían correctamente las relaciones sociales de las organizaciones.