22 NOVIEMBRE 2022/ LA HABANA, CUBA/ EDICION 1506 ISSN en proceso
EDITOR: ABELARDO G. MENA CHICURI CONTACTO: MENAABELARDO@GMAIL.COM
POR UNA NACIÓN SOBERANA E INDEPENDIENTE, SOCIALISTA Y DEMOCRÁTICA, PRÓSPERA Y SOSTENIBLE.
"La edificación de la nueva sociedad en el orden económico es también un trayecto hacia lo ignoto". RCR
Por: Yaima Puig Meneses, Alina Perera Robbio
Díaz-Canel ofrece declaraciones durante el vuelo Moscú-Ankara. Foto: Sitio web de la Presidencia.
“El mundo de hoy no es el mundo que necesita la humanidad; no es el mundo que se necesita para que haya igualdad, para que haya inclusión, para que exista emancipación, para que todos tengan derechos”. Hasta esas reflexiones que conciernen a la civilización en su conjunto llegaron las ideas compartidas por el primer secretario del Comité Central del Partido Comunista y presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, con los periodistas que le acompañan en la gira internacional de estos días.
Aprovechando el paréntesis del viaje aéreo entre Moscú y Ankara –punto perteneciente a Türkiye (antes conocida como Turquía)–, el dignatario respondió algunas interrogantes que los reporteros le hicieron, y que apuntaban, sobre todo, a buscar una valoración de la recién concluida visita a la Federación de Rusia, y también a valorar intercambios como el sostenido con el presidente Vladimir Putin.
Sobre ese encuentro que sin dudas tiene una connotación muy especial, el dignatario caribeño dijo que se trató de “una conversación entre amigos, y entre presidentes de países que están hoy sometidos a presiones, a sanciones”. Son países –dijo sobre la Isla y Rusia- que deben moverse en medio de muchas complejidades, y que están emparentados por la historia.
Al diálogo entre ambos mandatarios, según detalló Díaz-Canel, se llegó con una fuerte carga emocional, sentimental, toda vez que entrañó gran trascendencia develar un monumento dedicado al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en un lugar de Moscú. Se trató de “un gesto de amigos de Cuba, de gente de pueblo, de gente muy humilde” que contaron con el apoyo de Putin: “fue un proyecto que se fue gestando, y precisamente por la posibilidad de la realización que tuvo, fue que él (el homólogo ruso) nos invitó para que estuviéramos en esta ocasión en Rusia”. Según valoró Díaz-Canel Bermúdez, entre ambos países existe “un nivel de coincidencias tremendo acerca de los problemas que afectan al mundo”.
El mandatario destacó el alto nivel de relaciones que siempre ha existido entre la Isla y el país euroasiático. Se refirió a un diálogo que nunca se cortó; e hizo referencia a proyectos como la reactivación de la actividad de la acería -algo que marcha y que incluye la participación de especialistas rusos.
De igual modo, mencionó a un centro de diagnóstico y de servicios para la tecnología Kamaz que hay en Cuba; y sumó a la lista los generosos programas de becas para la superación de numerosos jóvenes cubanos; la prospección petrolera; el intercambio cultural; el tema de la generación eléctrica, o de la industria sideromecánica, o la voluntad de mejorar la infraestructura bancaria financiera, o del transporte. En ellos, y en otros más, se va expresando día a día cómo dos países están unidos por un camino de doble día: el de la amistad más profunda, esa que es terrenal, y que también tiene mucho que ver con la dimensión espiritual de las relaciones bilaterales.
Fidel –un amigo cuya voluntad todavía gravita sobre la voluntad de ambos pueblos-; Raúl como otro artífice de la amistad que no cesa motivaron varias reflexiones del mandatario: “Creo, afirmó, que una de las cosas que nosotros tenemos que reconocer es que, en medio de nuestras dificultades, y en medio de las adversidades que los amigos también enfrentan, hemos siempre encontrado una sensibilidad, de parte de ellos (los amigos rusos), para atender de manera diferenciada los problemas de Cuba”. Y eso sucede justamente en un momento, como razonó Díaz-Canel, en que la humanidad vive uno de sus momentos más tensos y complejos.
En una de sus reflexiones comentó que existe una voluntad de proyección internacional en pos del multilateralismo, posición que emparenta a Rusia y a Cuba. “Creo que sobre eso hay también un sentido de responsabilidad: ¿Qué podemos aportar?: Ellos, desde una gran nación; nosotros, desde una pequeña nación, pero con el ejemplo que damos de resistir creativamente”, a pesar del enemigo que tenemos tan cerca y que “nos ha querido estrangular”.
De esa amistad entre rusos y cubanos que trasciende el tiempo habló detenidamente el Jefe de Estado con su equipo de prensa. Una amistad que, como había dicho el presidente Putin durante la inauguración del Monumento al Comandante en Jefe, es la riqueza común de ambos pueblos.
¿Cómo hacer entonces para mantener viva esa llama y que las nuevas generaciones comprendan las verdaderas explicaciones de la historia?: “Porque las relaciones entre Cuba y Rusia, y antes con la Unión Soviética, han pasado también por momentos difíciles”, recordó el mandatario y refirió cómo, con el paso de los años, se han ido reconstituyendo, actualizando y reactivando.
Compartió entonces su convicción de que, si no “hay una buena explicación histórica, un análisis riguroso de la historia, corremos el riesgo de que el oportunismo, el esquematismo y el revisionismo hagan de esas relaciones un dibujo que no refleja para nada sus verdaderas esencias”.
Por eso es importante entender siempre “cómo se forjaron esas relaciones, que pueden haber pasado por momentos de no comprensión y que sin embargo superaron todas las adversidades”, dijo el mandatario.
De esa “historia tan bella de relaciones” comentó también el mandatario, de la manera en que se han fortalecido esos vínculos que llegaron a los más diversos ámbitos y que “han pasado por las relaciones políticas y económico-comerciales, pero que también llegaron hasta las relaciones familiares, de amistad, de hermandad, de solidaridad y cooperación” . Y cuando uno se detiene en esa historia, es tan hermosa, dijo, que puede cautivar a los jóvenes; y qué mejor que cautivar a los jóvenes, para que se sientan responsables de hacer crecer y dar continuidad a estas relaciones.
Con desenfado conversó el presidente. Habló de resultados, objetivos comunes y puentes de cooperación que se entrelazan en varias direcciones, y habló también de felicidad, porque esta es una gira que, como se diría en buen cubano, “comenzó con buen pie”.
“Me siento feliz porque creo que la gira empezó muy bien con la visita a Argelia y ha continuado muy bien con esta visita a la Federación de Rusia”, aseguró.
Esta gira va demostrando lo que muchos quisieron ignorar hace poco menos de una semana atrás: Cuba no está sola y tampoco va de “pedigüeña por el mundo”; mucho tiene para ofrecer y compartir con sus amigos y aliados y así también se consolidan los vínculos.
“Hay razones suficientes para estar feliz y eso lo hemos compartido, no soy yo solo, es que está feliz toda la delegación que me acompaña”, señaló.
Vamos a enfrentar la adversidad y los momentos duros, compartió con certeza el mandatario, con la “convicción de que nosotros podemos avanzar, de que nosotros podemos salir adelante, que con amigos así nosotros podemos superar también nuestras limitaciones. Eso no se puede asumir de manera pesimista, ese reto de creatividad, ese reto de superar lo difícil tiene un encanto y hay asumirlo también con felicidad, con alegría, con deseos, con empuje”.
Yo creo, dijo, que en las jornadas que se avecinan se podrán vivir también emociones a la altura de estos intensos días. La insistencia de los máximos líderes de los países que forman parte de la gira para visitarlos “demuestra que Cuba no está aislada”.
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Por: Arleen Rodríguez Derivet, Alejandro Azcuy Domínguez
El invierno y sus nevadas. Foto: Alejandro Azcuy Domínguez.
Dicen que los rusos adoran el invierno y esperan con ansiedad las primeras nevadas. Para los cubanos es un auténtico desafío. Casi todos quieren su foto en la nieve, aunque casi nadie tiene el abrigo adecuado para la fina llovizna que ha vestido de blanco a Moscú ni zapato que aguante mucho tiempo el paso ligero sobre el asfalto helado.
Aún así, la bella capital de Rusia, resulta fascinante para quienes venimos del eterno verano caribeño y no sólo por la intensidad del tiempo.
Como suele decir una amiga que vive en La Habana soñando con Moscú, cuesta ganarse el corazón del pueblo ruso, pero una vez que lo entrega, es para siempre.
Las pruebas están a la mano en cada encuentro, público o privado, del Presidente cubano con amigos y funcionarios rusos que han venido a verlo al céntrico hotel Presidente, donde se aloja la delegación oficial, o lo han recibido en sus lugares de residencia o trabajo.

La diplomacia. Foto: Alejandro Azcuy Domínguez.
Unos tras otros, varios dirigentes políticos y legisladores de primer nivel, empresarios y finalmente el Gran Patriarca Kiril, han dejado un claro mensaje con sus declaraciones de apoyo a Cuba: el especial afecto que un día distinguió las relaciones entre nuestro país y los pueblos de la URSS, sólo necesita un motivo para manifestarse. Permanece intacto, como la memoria de quienes lo llevaron a su momento más alto. Rusia sabe calentar el corazón de los amigos.
Encuentros. Foto: Alejandro Azcuy Domínguez.
De algún modo lo resumió el propio Díaz Canel, al hablar por invitación del Presidente de la Duma Estatal, Viacheslav Volodin, ante ese órgano legislativo (Cámara baja del Parlamento), en el día culminante de la etapa rusa de la gira.
Visiblemente emocionado, el Presidente cubano recordó, ante el pleno de los diputados, que la generosa mano rusa ha estado siempre entre las primeras que se extendieron para apoyarnos en momentos cruciales, como el pico pandémico, la explosión en el Saratoga, el incendio en la Base de Supertanqueros y el ciclón Ian, por sólo citar los más recientes.
Y, a manera de ejemplo, narró un episodio relacionado con el más vital de los auxilios: el avión enviado por el gobierno de la Federación de Rusia, con dos pequeñas plantas destinadas a paliar la crisis de oxígeno cuando se agotaron las reservas del país durante el peor momento de la COVID 19.
Después de entregar su valiosa carga, la aeronave se puso a disposición de las autoridades cubanas para el traslado de otras adquicisiones del vital recurso dentro del país y en la región.
Díaz Canel, al hablar por invitación del Presidente de la Duma Estatal. Foto: Alejandro Azcuy Domínguez.
“Es algo que no olvidaremos jamás. Ahí es cuando se reconoce a los verdaderos amigos”, dijo Díaz Canel antes de recibir el aplauso cerrado de todo el auditorio.
Es la primera vez que un presidente interviene en la Duma Estatal de la Asamblea Federal de la Federación de Rusia. Foto: Alejandro Azcuy Domínguez.
Minutos después, Díaz Canel era recibido por la Presidenta del Consejo de la Federación (Cámara alta), Valentina Matvienko, para inaugurar juntos la exposición itinerante ¡Oh, Habana! Tránsito, con obras de artistas de la plástica de Rusia, con motivos cubanos. Dos hermosos bustos de Fidel coronan la exposición que ha recorrido 18 ciudades del país y ha sido visitada por 1,5 millones de personas.
Llovía casi imperceptiblemente y a intervalos, cuando la delegación arribó a los predios del Monasterio Danilovskay, residencia del Patriarca Kiril, cuyas primeras palabras fueron para elogiar que se mantengan estos contactos entre la más alta dirección política cubana y la Iglesia Ortodoxa Rusa, que comenzaron hace tantos años él y Fidel.
De excelentes calificó Kiril los recuerdos de sus encuentros con el líder histórico, cuyo coraje y fuerzas para combatir contra el estado capitalista por el bien de su pueblo, calificó de ejemplo de que la fuerza, sea “política militar o física, no puede vencer a la verdad”.
Por más relaciones de solidaridad y respeto. Foto: Alejandro Azcuy Domínguez.
“Nosotros sabemos que la victoria está en la verdad. Cuba lo confirma”, dijo la más alta autoridad religiosa de Rusia, quien comparó la situación que ahora enfrenta su país frente a las injustas sanciones de Occidente, con las que ha estado soportando Cuba por más de 60 años.
“Conocen muy mal la historia de Rusia”, precisó Kiril, refiriéndose a quienes creen que la debilitarán y harán caer al gobierno con sanciones.
Entonces recordó que para destruir su independencia, fue desatada la II Guerra Mundial. Y agregó una dura reflexión al advertir que: “Cuando los fascistas cruzaron la frontera de la URSS, no podían suponer cómo acabaría. Estaban convencidos de su victoria. La historia los devolvió derrotados.
Los amigos y el respeto. Foto: Alejandro Azcuy Domínguez.
“Es muy buena lección para todos quienes piensan que con sanciones podrán debilitar a Rusia y así alcanzar sus metas.
“Hablo con el mandatario de un país que conoce lo que significa la política de sanciones. Cuba es otra prueba de cómo la verdad puede ganar a la fuerza”.
Del Monasterio Danilovskay, la delegación partió hacia la Plaza Fidel Castro, en el Distrito Sokol de Moscú. Allí se encontraron Díaz Canel y Putin, para inaugurar el monumento al Comandante en Jefe.
Los presidentes de Cuba y Rusia se reúnen frente a monumento dedicado al Comandante en Jefe Fidel Castro. Foto: Alejandro Azcuy Domínguez.
Mientras ambos estadistas se saludaban, la nevada moscovita se hacía más intensa, pero apenas se sentía el rigor del hielo. Todos queríamos la foto del momento en que la vieja amistad de tantos años volvió a alzar vuelo, en el corazón de Moscú, con Fidel al centro.
El saludo de los presidentes. Foto: Alejandro Azcuy Domínguez.
Los presidentes rinden honores al Comandante en Jefe. Foto: Alejandro Azcuy Domínguez.