Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

miércoles, 13 de julio de 2016

Estos 5 países dominarán la economía global

RT Publicado: 12 jul 2016 09:39 GMT

El póquer de economías líderes mundiales puede experimentar soprendentes cambios en los próximos tres lustros.

pixabay.com

China, EE.UU, la India, Japón y Alemania son cinco de los líderes económicos mundiales. ¿Mantendrán su posición dominante en los próximos tres lustros o la perderán en beneficio de otros? El diagnóstico lo hace el economista Samuel Rinesen un artículo para 'The National Interest'.

El gigante asiático ya ha adelantado a EE.UU. por PIB en términos de paridad de poder adquisitivo. En cambio, en términos de PIB nominal, EE.UU. sigue siendo la mayor economía global y es muy probable que mantenga este dominio debido a varios factores.


A diferencia de China, EE.UU. ya ha reorientado su economía de la producción hacia los servicios, reduciendo así la dependencia de las exportaciones. Además , la fracturación hidráulica está reduciendo la dependencia estadounidense de los mercados energéticos de Oriente Medio.

Por su parte, China seguirá en el 'top 5' de las economías globales, pero no superará a EE.UU. en PIB per cápita. Los dos mayores obstáculos para China son la necesidad de reformar la banca y reorientar la economía hacia los consumidores.

Según Rinesen habrá una verdadera lucha desde el tercero hasta el quinto lugar dentro de este póquer de privilegiados, concretamente en las posiciones actualmente ocupadas por la India, Japón y Alemania.

¿Que economías tienen mejores perspectivas y qué otras peores?

India

Mukesh GuptaReuters

Aunque tanto EE.UU. como China tienen un PIB en términos de paridad de poder adquisitivo dos veces mayor que el de la India, esta les acompañará en las posiciones privilegiadas del 'ranking'.

La India goza de una posición favorable: con un ratio de deuda pública al PIB por debajo del 70%, la India tiene bastante espacio para implementar medidas fiscales que estimulen el crecimiento. "La India es una gran economía que necesita solo ajustes simples para seguir creciendo", afirma el economista.

Japón

Kim Kyung HoonReuters

Japón está sufriendo todas las enfermedades económicas posibles. La población está envejeciendo, el Gobierno está altamente endeudado y la política monetaria ha estado suavizándose la mayor parte de las últimas dos décadas.

"Pero incluso con una estagnación sin final a la vista, es poco probable que sea sustituida en el 'top 5' de las economías", asevera Rinesen.

Alemania

Kai Pfaffenbach Reuters

El factor determinante para Alemania será el grado de la integración económica que experimente la Unión Europea. El economista cree que la UE se conservará en una u otra forma y que Alemania permanecerá su fuerza dominante pero es poco probable que el bloque comunitario alcance para 2030 un nivel de integración suficiente para ser considerado como una entidad económica cohesionada y única. En cambio, la UE seguirá siendo, estima el autor, una amalgama de Estados en una forma semejante a los integrantes del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) con más control mutuo.

Esto pone a Alemania en riesgo de ser desplazada de su posición. Con un crecimiento del PIB que apenas superará el 2% será difícil que predomine sobre las economías que rápidamente se le acercan.

Uno de los problemas que afrontará Berlín será mantener un superávit por cuenta corriente con el resto de Europa. Sin no es así, Alemania se verá obligada a emprender un doloroso reequilibrio de su economía.

Indonesia

pixabay.com

Es muy probable que el país asiático supere tanto a Rusia como a Brasil y se acerque a Alemania en 2030. Al igual que la India, Indonesia cuenta a su favor con una serie de factores favorables, incluida la juventud de su población y su ubicación entre China, Australia y la propia India, algo que le permite beneficiarse del crecimiento de estos o, al menos, orientarse hacia ellos.

México 

Daniel Aguilar Reuters

México es actualmente la undécima economía mundial y goza de la ventaja su proximidad al mercado estadounidense, además del TLCAN y, potencialmente, del Acuerdo Trans-Pacífico. Para el economista, "Indonesia y, probablemente, México se impondrán a Alemania en 2030".

"Las principales economías verán poca agitación, pero justo debajo de ellas habrá muchas perturbaciones. El descenso de los precios de las materias primas llevará a que muchas de las economías que previamente crecían rápidamente tengan que emplearse a fondo mientras sus rivales salen beneficiadas. Esto significa que cuatro de las cinco mayores economías se ubicarán en Asia", concluye.

martes, 12 de julio de 2016

Cuba e Italia firman en La Habana acuerdos para reestructurar la deuda

Cuba e Italia firmaron hoy en La Habana cuatro acuerdos para regularizar sus adeudos bilaterales, en el contexto del convenio multilateral alcanzado entre la isla y sus países acreedores en el Club de París, según informaron medios oficiales.


La Habana, 12 jul (EFE).- Cuba e Italia firmaron hoy en La Habana cuatro acuerdos para regularizar sus adeudos bilaterales, en el contexto del convenio multilateral alcanzado entre la isla y sus países acreedores en el Club de París, según informaron medios oficiales.

Los acuerdos fueron suscritos durante un encuentro entre el vicepresidente del Consejo de Ministros de Cuba, Ricardo Cabrisas, con el viceministro de Asuntos Exteriores y Cooperación Internacional y subsecretario de Desarrollo Económico de Italia, Mario Giro, y el subsecretario del ministerio de Desarrollo Económico del país europeo, Ivan Scalfarotto.

La estatal Agencia Cubana de Noticias (ACN) detalló que los nuevos tratos se refieren a la deuda asociada a la ayuda oficial al desarrollo; la deuda contraída con la agencia italiana de Seguros al Crédito del Exportador (SACE); a la creación de un Comité Binacional Cuba-Italia, y uno general relativo a la reestructuración de la deuda a mediano y largo plazos entre ambas naciones.

En el intercambio, ambas partes destacaron el "positivo" estado de las relaciones bilaterales, que han continuado su desarrollo tras la visita oficial a la isla del primer ministro italiano, Matteo Renzi, en octubre pasado, y subrayaron las "potencialidades" que existen para intensificarlas en las áreas económico-comercial, de inversiones y cooperación, indicó el reporte.

También participaron en la reunión otros funcionarios italianos y por la parte cubana representantes de los Ministerios de Economía y Planificación; Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Relaciones Exteriores, y el Banco Nacional.

El Gobierno de Cuba alcanzó el 12 de diciembre de 2015 un acuerdo con los 15 países acreedores del Club de París para reestructurar su deuda de 11.100 millones de dólares en cesación de pagos desde 1986.

Los acreedores decidieron condonar a Cuba 8.500 millones de dólares correspondientes a intereses y la isla se comprometió a pagar los 2.600 millones de dólares adeudados en un periodo de 18 años.

Hasta ahora, la isla ha acordado regularizar completamente la deuda a mediano y largo plazos con 12 de los países miembros del Grupo Ad-Hoc del Club de París, lo que se considera abre nuevas oportunidades de financiación a proyectos vinculados con los planes de desarrollo económico y social en Cuba.

Las naciones del Club de París que han llegado al acuerdo para regularizar sus deudas con Cuba son Austria, Australia, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Holanda, Italia, Reino Unido, Suecia, Suiza y Bélgica. EFE

Del Brexit al futuro

By Joseph E. Stiglitz, Project Syndicate

NUEVA YORK – Pasará mucho tiempo antes de que Gran Bretaña y Europa asimilen, en su plenitud, las implicaciones del referéndum “Brexit” del Reino Unido. Las consecuencias más profundas, por supuesto, dependerán de la respuesta de la Unión Europea a la retirada del Reino Unido. En un principio, la mayoría de las personas asumieron que la UE no “se patearía a sí misma, autocastigándose”, al fin y al cabo, un divorcio amigable parece ser lo mejor para todos. Sin embargo, el divorcio – como pasa en muchos casos – podría llegar a ser problemático.

Los beneficios del comercio y la integración económica entre el Reino Unido y la EU son mutuos y si la UE tomó en serio su convicción de que una mayor integración económica es la mejor alternativa, sus líderes deberían buscar garantizar los vínculos más cercanos posibles teniendo en consideración las circunstancias. Sin embargo, Jean-Claude Juncker, el arquitecto de los mecanismos de evasión de impuestos corporativos masivos de Luxemburgo y en la actualidad Presidente de la Comisión Europea, está tomando una línea dura: “fuera significa fuera”, dice él.

Es posible que esta reacción precipitada sea comprensible, si se tiene en cuenta que Juncker puede llegar a ser recordado como la persona que presidió la etapa inicial de disolución de la UE. Él argumenta que para disuadir a otros países que pudiesen querer salir de la UE, se debe actuar de manera inflexible; y, se debe ofrecer al Reino Unido solamente un poco más de lo que ya está garantizado mediante los acuerdos de la Organización Mundial del Comercio.

En otras palabras, no se debe mantener unida a Europa por los beneficios que brinda, mismos que superan con creces los costos. La prosperidad económica, el sentido de la solidaridad y el orgullo de ser un europeo no son suficientes, según Juncker. Se debe mantener unida a Europa mediante amenazas, intimidación y miedo.

Esa posición ignora una lección enseñada tanto por el voto Brexit como por las elecciones primarias del Partido Republicano de Estados Unidos: grandes porciones de la población no tienen una vida próspera. La agenda neoliberal de las últimas cuatro décadas puede haber sido buena para el 1% en la cúspide de la pirámide, pero no lo fue para el resto. Yo predije tiempo atrás que, con el pasar del tiempo, llegaría el día en el que este estancamiento tendría consecuencias políticas. Ese día ya ha llegado.

A ambos lados del Atlántico, los ciudadanos culpabilizan a los acuerdos comerciales, señalándolos como una de las fuentes de sus males. Si bien esa es una simplificación excesiva, es comprensible. Los tratados comerciales de hoy en día se negocian en secreto, en estos tratados los intereses corporativos están muy bien representados, pero los ciudadanos o trabajadores de a pie están completamente excluidos. Como era de esperar, los resultados han sido parcializados: la posición de negociación de los trabajadores se ha debilitado aún más, agravando los efectos que tienen las leyes que socaban los derechos de sindicatos y empleados.

Si bien los tratados comerciales desempeñaron un papel en la creación de esta desigualdad, hubo mucho más que contribuyó a inclinar la balanza política en dirección al capital. Las normas de propiedad intelectual, por ejemplo, han aumentado el poder que tienen las compañías farmacéuticas para elevar los precios. Sin embargo, cualquier aumento en el poder de mercado de las corporaciones de hecho se traduce en una reducción de los salarios reales – hoy en día, el aumento de la desigualdad se ha convertido en una característica principal de la mayoría de los países avanzados.

A lo largo y ancho de muchos sectores, la concentración industrial es cada vez mayor – así como también lo es el poder del mercado. Los efectos de los salarios reales estancados y en descenso se han combinado con los efectos de la austeridad, lo que hace que se ciernan amenazas de recortes de los servicios públicos, de cuyas prestaciones sociales dependen grandes cantidades de trabajadores de medianos y bajos ingresos.

La incertidumbre económica resultante para los trabajadores, al combinarse con la migración, fermentó una pócima tóxica. El Occidente contribuyo a muchas de las guerras y opresiones de las que hoy son víctimas los refugiados. Proporcionar ayuda es una responsabilidad moral de todos, pero especialmente de las Potencias que en el pasado fueron colonizadoras. 

Y, sin embargo, a pesar de que muchos podrían negarlo, un aumento en la oferta de mano de obra poco cualificada conduce – siempre y cuando se tengan curvas de demanda normales con pendientes negativas – a salarios de equilibrio más bajos. Y, cuando los salarios no se pueden bajar, o directamente no se los baja, el desempleo aumenta. Esto es más preocupante en los países donde la mala gestión económica ya ha dado lugar a un nivel alto de desempleo generalizado. Europa, especialmente en la eurozona, ha sido mal administrada durante las últimas décadas, hasta llegar al punto de que su desempleo promedio es de dos dígitos. 

La migración libre dentro de Europa, de manera predecible, se traduce en que los países que han tenido un mejor desempeño en cuanto a la reducción del desempleo van a ser los países que terminen con una proporción de refugiados superior a la que se consideraría como equitativa. Los trabajadores de estos países asumen el costo de los salarios disminuidos y el aumento del desempleo, mientras que los empleadores se benefician de tener a disposición mano de obra barata. No es de extrañar que la carga de los refugiados recaiga sobre quienes tienen menor capacidad para llevar su peso.

Por supuesto, se habla mucho acerca de los beneficios netos de la migración de lugares menos poblados a lugares más poblados. En el caso de un país que proporciona a todos sus ciudadanos un bajo nivel de prestaciones garantizadas – es decir, niveles bajos de protección social, educación, salud y otros – eso sí puede ser cierto. Sin embargo, en países que proporcionan una red de seguridad social bastante decente es todo lo contrario.

El resultado de toda esta presión a la baja que se ejerce sobre los salarios y para incrementar los recortes en los servicios públicos ha aniquilado a la clase media, extrayendo sus entrañas; y ha tenido consecuencias similares en ambos lados del Atlántico. Los hogares de clase media y trabajadora no han recibido los beneficios del crecimiento económico. Ellos están conscientes de que los bancos son los causantes de la crisis del año 2008; sin embargo, acto seguido vieron que se destinaron miles de millones para salvarlos y montos triviales para salvar sus hogares y puestos de trabajo. Si se considera que el ingreso promedio real (ajustado por la inflación) de un trabajador a tiempo completo en EE.UU. está en un nivel más bajo del que estuvo hace cuatro décadas, la presencia de un electorado enojado no debería causar ninguna sorpresa.

Para añadir a todo esto, los políticos que prometieron el cambio no cumplieron con lo esperado. Los ciudadanos de a pie sabían que el sistema no era justo, pero se tuvieron que enfrentarse a la realidad de que el sistema es incluso más amañado de lo que habían imaginado, y perdieron la poca confianza que aún tenían en la capacidad o la buena voluntad de los políticos tradicionales para corregir dicha situación. Eso, también, es comprensible: los nuevos políticos compartían la visión de futuro de aquellos quienes habían prometido que la globalización beneficiaría a todos.

Sin embargo, emitir un voto iracundo no resuelve los problemas, y puede hacer que una situación política y económica pase del sartén a las brasas. Esta apreciación también es válida con respecto a la respuesta que se da frente a dicho voto iracundo.

El pasado pisado es un principio básico en economía. A ambos lados del Canal de la Mancha, el ámbito político ahora debería dirigir sus esfuerzos a comprender cómo, dentro de una democracia, la clase política pudo hacer tan poco por abordar las preocupaciones de tantos ciudadanos. Todos y cada uno de los gobiernos de la UE deben ahora considerar la mejora del bienestar de los ciudadanos de a pie como su objetivo principal. Una mayor cantidad de ideología neoliberal no ayudará en lo absoluto. Y, debemos dejar de confundir los fines con los medios: por ejemplo, el libre comercio, en el caso de ser bien administrado, podría traer mayor prosperidad compartida; pero, si es mal administrado, sin lugar a dudas reducirá el nivel de vida de muchos ciudadanos – posiblemente de la mayoría. 

Existen alternativas al actual régimen neoliberal, son alternativas que pueden crear prosperidad compartida, al igual que también hay alternativas – como por ejemplo la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión con la UE que propone el presidente estadounidense Barack Obama – que podrían causar muchísimo más daño. Hoy en día el desafío es aprender del pasado, con el fin de abrazar las alternativas mencionadas primero y evitar las segundas.

Traducción de Rocío L. Barrientos.

Especialistas piden más rigor en estadísticas sobre migración cubana

El reclamo tuvo lugar en un espacio de debate convocado para celebrar el Día Mundial de Población, que se festeja cada 11 de julio desde 1989.

La mayoría de las personas que migran en Cuba y Latinoamérica son jóvenes.
La mayoría de las personas que migran en Cuba y Latinoamérica son jóvenes.
Foto: Jorge Luis Baños_IPS
La Habana, 12 jul.- Más allá de cifras, la migración cubana está relacionada con conflictos individuales, familiares y políticos que tienen a la juventud como protagonista, aseguraron especialistas participantes en un taller por el Día Mundial de la Población.
En lo que va de siglo XXI, la nación caribeña “se ha fortalecido como un país de migrantes con saldo negativo, porque marcan una pérdida de población anual cercana a entre 35.000 y 40.000 personas”, afirmó Antonio Aja, director del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana (Cedem).
“Esa es una migración esencialmente legal, no es indocumentada, aunque quizás está última sea la más llevada a los medios de comunicación”, precisó el investigador durante su intervención en el panel Sexualidad y ciclos de vida familiar, desarrollado el 8 de julio.
Realizado en los salones del Cedem, el espacio propició el debate sobre familia, envejecimiento, fecundidad, mortalidad, recursos laborales, violencia, personas trans y otros tópicos, todos mirados bajo el prisma de la migración.
Invertir en las adolescentes
  • En 1989 el Consejo de Gobierno del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo recomendó que la comunidad internacional conmemorase cada 11 de julio el Día Mundial de la Población
  • En 2016 la fecha y las acciones de todo el año están dedicadas a “invertir en las adolescentes por un mundo más justo, estable y pacífico”.
  • El Dr. Babatunde Osotimehin, director ejecutivo de Fondo Mundial de las Naciones Unidas para la Población expresó que “los años de la adolescencia son para algunas niñas una época de exploración, aprendizaje y cada vez mayor autonomía. Pero para muchas otras es una época de vulnerabilidad cada vez mayor y de exclusión de derechos y oportunidades, o de discriminación clara y simple”.
Aja reflexionó sobre la reforma migratoria del país realizada en 2012, con la salida del Decreto Ley 302, que introdujo cambios importantes como la disposición que permite a las personas permanecer dos años fuera de la isla sin perder sus derechos como ciudadanos cubanos.
No obstante, subrayó que “Naciones Unidas, y así lo aceptan en la mayoría de las naciones, consideran migrante a la persona que establece una nueva residencia en otro lugar por más de un año”
Por tanto, aun cuando regresen a Cuba antes de los dos años permitidos por la ley, quienes estén más de 12 meses fuera de la nación caribeña “ya forman parte de la estadística de migrantes, aunque se clasifiquen como temporales”.
El especialista remarcó la condición de país emisor de migrantes, porque “el censo de Estados Unidos refleja la existencia de aproximadamente un millón 200.000 cubanos, de los cuales un millón nacieron en Cuba”.
Al respecto, agregó que la cifra comprueba “un crecimiento asociado a las personas que se mueven hacia allá y no por los nacimientos en suelo norteño”.
Sin embargo, alertó que “los censos incluyen a la población asentada en determinado lugar, que se dejan censar y poseen estatus legal, pero siempre hay un número de personas fuera de las estadísticas, entre ellas las indocumentadas, quienes realizan estancias temporales o entradas y salidas reiteras”.
Aclaró que una situación similar ocurre cuando se afirma que hay alrededor de dos millones 500.000 cubanas y cubanos en todo el mundo, sobre todo en Canadá, España, México y otros países de Centroamérica.
Pocas estadísticas y politización del tema
La migración amerita análisis profundos por su influencia en los proyectos individuales, de pareja y de familia, aseguró la psicóloga Beatriz Torres.
La migración amerita análisis profundos por su influencia en los proyectos individuales, de pareja y de familia, aseguró la psicóloga Beatriz Torres.
Foto: Jorge Luis Baños_IPS
Para el catedrático, los últimos cambios migratorios no han estado acompañados por un perfeccionamiento de los mecanismos de levantamiento estadístico”.
A su juicio, “no estamos estudiando el fenómeno del retorno, pues aunque se cuenta con las cifras de cubanos y cubanas que se mueven en el año y se hace público, no se recoge en datos si esas personas estuvieron fuera seis meses, un año o se asentaron definitivamente en otra nación”.
De igual modo, señaló como aspecto “indispensable la existencia de voluntad política para estudiar la migración, porque no podemos vivir de espaldas a un fenómeno tan importante en nuestra sociedad”.
El investigador resaltó además que, desde hace una década, “no se realiza ningún acercamiento integral a los tema de migración y familia en Cuba”.
La referencia más reciente es de 2006, “cuando se trabajó en una investigación no publicada sobre los devueltos a Cuba por los acuerdos migratorios, las personas que salían o querían salir”, precisó.
A su juicio, la ausencia de investigaciones y el recelo con que se ha tratado la relación entre familia y migración se debe a que “existen heridas profundas desde el año 1959 hasta la actualidad, debido a la politización del tema”.
Refirió también que el asunto “comenzó a tratarse por primera vez con los diálogos de 1978 y se retomó en los años noventa (del siglo XX) cuando aparecieron las remesas, las familias se reencontraron y de pronto se retomaron vínculos familiares aparentemente inexistentes”.
Rolando García, representante auxiliar del Fondo de Población de Naciones Unidas en Cuba, comentó que se debe “exigir a las instituciones y organizaciones la publicación de las estadísticas, porque son esenciales para tener una idea clara de la realidad cubana en tema de migración y cualquier otro”.
“Esa información es vital para la investigación, la formulación de políticas públicas y para solicitar apoyos o acompañamiento de la cooperación internacional”, acotó.
Familias por dentro
Más allá de las investigaciones, los efectos de la migración se perciben en las consultas clínicas, resaltó la doctora Beatriz Torres, presidenta de la Sociedad Cubana Multidisciplinaria para el Estudio de la Sexualidad.
“Cada mirada a un fenómeno tan complejo debe entender cómo este afecta los proyectos individuales, de pareja y de familia”, aseveró.
Ejemplos concretos se aprecian en “padres que al mantener el rol de proveedores desde otras naciones consideran que ejercen una paternidad activa y comprometida”, dijo.
Además, expresó que “muchos hombres están criando hijos e hijas de matrimonios anteriores, en familias reconstituidas, lo que amerita más análisis”.
Asimismo, la psicóloga puntualizó que “el envejecimiento también está vinculado a la migración, porque al irse los jóvenes del país, no hay quien cuide a las personas mayores, que aumentan cada día”.
Torres aseveró que la violencia es otra dimensión asociada a la migración, porque “quien envía dinero manda” y en ocasiones exige desde posiciones impositivas, “como si olvidara las peculiaridades y lo difícil que es acceder a determinados recursos en el país”.
“Desde el exterior ejercen poder y, en muchos casos, quieren controlar todo el funcionamiento de la familia”, puntualizó. (2016)

lunes, 11 de julio de 2016

Lagarde: Trump y el 'Brexit' son peligrosos para la economía global


Publicado: 10 jul 2016 03:59 GMT

La directora del FMI sostiene que las políticas proteccionistas como las que defiende el precandidato republicano en el pasado provocaron "muchas guerras".

Yuri GripasReuters

Las políticas dirigidas contra el comercio internacional, que defiende el precandidato republicano a la Presidencia de EE.UU., Donald Trump, amenazan con crear un peligroso movimiento proteccionista que afectaría aún más a la economía global, sostuvo la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, en una entrevista con el diario 'Financial Times'. 

La decisión del Reino Unido de abandonar la Unión Europea ya ha ensombrecido el crecimiento económico global, señaló Lagarde agregando que la imposición de nuevas barreras comerciales en cualquier gran economía del mundo puede tener efectos "desastrosos". 

Trump, sobre quien la directora del FMI evitó referirse directamente en la entrevista, propuso introducir aranceles punitivos sobre los productos de China y México, además de romper los pactos comerciales de Washington como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte. 


¿El proteccionismo "daña a las personas"? 

El FMI, cuyo mayor miembro accionista es EE.UU., apoyó las iniciativas del actual Gobierno estadounidense para que se concretara el nuevo tratado de libre comercio, conocido como 'Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica' (TPP). A su vez, el precandidato republicano dijo que el TPP es "un desastre". 

Lagarde en esta ocasión ha señalado que las "olas de proteccionismo" en el pasado "precedieron a muchas guerras", y ha añadido que este tipo de políticas "dañan el crecimiento, la integración y a las personas". "Esperamos que el nuevo gobierno que llegue al poder en EE.UU., y la persona que sea electa como presidente pueda ver el acuerdo en términos positivos", agregó. 

Asimismo la gerente instó al Reino Unido a resolver lo antes posible la incertidumbre provocada en junio pasado por el 'Brexit', que ya ha tenido un gran impacto en la economía global y en los pronósticos de crecimiento del propio FMI. 

"Queremos ver claridad más pronto que tarde, porque creemos que la falta de claridad alimenta la incertidumbre, lo que socava el apetito de inversión y la toma de decisiones", concluyó Lagarde.

¿Alimentación y lucha de clases en Cuba?




Por Reinier Borrego Moreno , Cuba Posible

I

Mi padre ha vivido obsesionado con las papas. Su gusto por ellas, según me ha dicho, le vino de mi abuelo. Hervidas o fritas, como guarnición o plato fuerte, ese género acompañó regularmente sus comidas desde la infancia. Entonces era mi abuelo el que libraba por las calles de una Habana revuelta su particular pelea por el codiciado alimento. Cuando en 1959 la Revolución se hizo poder, las papas no se fueron al exilio, tampoco mi padre se fue al exilio, y pasaron años, varios años, de gustosa complicidad. A pesar de la obsesión de mi padre, a mí las papas me gustan menos. Mi proximidad con ellas no es culinaria, sino más bien laboral. Durante seis años, como muchos jóvenes de mi generación, tuve cada mañana un puntual encuentro con ellas en los ferralíticos campos de Batabanó. Fue en el 2008, precisamente el “Año Internacional de la Papa”, cuando fui por última vez a esa tierra que he considerado siempre mi segunda ciudad. Allí dejé, en abundancia, nostálgicos recuerdos y nutritivos tubérculos que, no pocas veces, me acompañaron de vuelta a casa cada fin de semana de “la campaña de frío”. Aquellos campos rojizos de Batabanó, como otros de la entonces llanura habanera, siguen siendo fértiles, ricos en hierro y aluminio, aunque con mucho menos júbilo desde que no van los becarios, y menos papas. ¿Qué ha pasado?

La Revolución llegó al poder con una producción nacional de patatas estimada en 243,000 toneladas; producción significativa si tenemos en cuenta que la población del país rondaba entonces los 6 millones de habitantes. Luego de una caída en picada en el primer lustro de la década de 1960, producto de los reajustes estructurales del agro cubano y de la concentración de esfuerzos en lo que se conoció como “la industrialización acelerada del país”, se inicia en 1965 una recuperación progresiva que llegó a 300,000 toneladas en 1985, cifra solo superada en los años 2000 y 2005. Esa última fecha marcó el inicio del aparatoso descenso en la producción de un alimento habitual en el menguado menú de un “Período Especial” que devoró nuestra economía y gran parte de la “superestructura” afincada en ella.(1)

Curiosamente, ese mismo año la producción mundial de papas cambió de líderes, ya que los países en desarrollo, por primera vez, superaron a las naciones desarrolladas. De este modo, el desplazamiento de la Isla se produjo en dirección opuesta a la tendencia mundial. Según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), la producción de papas en Cuba, entre 2009 y 2014, se redujo de forma acelerada. De las 278,600 toneladas cosechadas en 2009, pasamos a solo 53,308 en 2014. Hecho que en una gráfica representa una caída libre, la más suicida de las ocurridas en ese lustro por los cultivos más prominentes del agro cubano. Tal fenómeno supuso la salida de la Isla del mercado mundial como exportadora, ya que su producción apenas cubría la demanda interna de la población y las necesidades del pujante sector turístico.

Si reducimos la escala, y bajamos a la esfera familiar para evaluar el impacto del fenómeno registrado, podemos advertir la tragedia de una población desesperada durante “la campaña de frío”. Aquí vemos a mi padre, puede que también al tuyo, librando su fatigosa cruzada en busca de un bien escaso. En el año 2014 unas periodistas dieron cuenta del “espejismo de la papa” en los siguientes términos: “Los capitalinos, al igual que los residentes en las propias provincias productoras, a duras penas pueden acceder al producto. Se ven policías organizando las colas en los puntos de ventas seleccionados. Se dice que más de un cliente ha perdido los estribos. Y, por si fuera poco, los revendedores se aprovechan de la escasez: venden una pequeña jaba de papas (entre 4 y 5 libras) por el “módico” precio de 1 CUC.”(2) En determinadas zonas de la ciudad de La Habana, el valor de esa pequeña jaba puede ascender a 3 CUC, o sea, más de diez veces el precio fijado para la venta de ese producto en los mercados estatales.

En 2016 la situación no ha sido diferente. De hecho, las precipitaciones de noviembre, diciembre y enero pasados en gran parte del territorio nacional, acabaron con la voluntad de unos agricultores que pretendían realizar una cosecha similar a la del año 2015, en el cual se acopiaron 120,000 toneladas.(3) Cifra que representa la mitad de la producción de 1959, mientras la población nacional se ha multiplicado casi por dos desde igual fecha. De modo que, un año más, los cubanos nos quedamos con un sinsabor preocupante. Luego de este introito con papa, me interesa fijar la preocupación fundamental de este escrito, cosa que formularé en forma de pregunta: ¿es posible hablar hoy de alimentación y lucha de clases en Cuba?

II

El 2016, para mi padre, comenzó con una gran preocupación por la alimentación en Cuba. Digo “en Cuba”, porque los problemas de mi padre no son solo de él, de hecho, muy pocas veces tiene problemas, y se irrita fundamentalmente por los problemas de la gente que le rodea, pero que aprecia sobremanera. “¡Has visto como están las cosas en los agros!”, me decía, mientras degustábamos en la terraza un café venido a menos pero que, en su compañía, se disfruta como el más puro. A veces me pregunto si lo que ha sucedido en los últimos años con el café y el baseball en la Isla, por citar dos ejemplos manidos, no es la expresión más elocuente de una “cubanidad disminuida”. Es cierto que lo esencial es invisible a los ojos, pero hay cosas que para poder apreciarlas han de tomar formas. “¿Dime algo “mijo” de lo que vale una libra de cualquier cosa en el mercado?”, insiste mi padre, y luego me habla de un tiempo -del que también he escuchado hablar a otros- en el que el valor de las cosas se dicen muy bajos. Por cierto, vale recordar que las libras también han venido a mucho menos en los últimos años.

Por algún momento quise hacer una lectura generacional del problema, creyendo que tal vez “la seguridad alimentaria” estaba fallando solo para una parte de la nación. O sea, intenté explicarme el fenómeno desde una relación de escalas, en la cual, mi padre, la escala micro del problema, más viejo y con menos fuerzas para luchar, se había venido a menos en mayor proporción que los elementos macros del fenómeno, o sea, la agricultura cubana y su cadena de comercialización. Mi esquemático enfoque, producto de una imaginación “desviada” dentro del proyecto socialista, tenía que ver también con mi acrecentada responsabilidad en la alimentación familiar. Pero una lectura generacional del problema, aunque en cierta medida lógica, era también limitada e irresponsable. La preocupación de mi padre era también la preocupación de sus vecinos, y la de los conocidos de estos, que no son ya vecinos de mi padre. La preocupación de mi padre fue también mi preocupación, y la de muchos jóvenes que tienen que “inventar” para comer, cuando la libreta de abastecimiento, esa reliquia del folclore revolucionario, nos abandona en las primeras semanas del mes. 

Me tragué entonces mis argumentos generacionales y tendí hacia una lectura clasista y nacional del problema. Era claro que si la “seguridad alimentaria” estaba fallando para mi padre y sus vecinos más jóvenes, para mí y mis conocidos más viejos, no era la edad la clave del problema. Me quedó más claro, cuando de pasada por el agro de 19 y 42, en Miramar, una mujer de avanzada edad (tal vez con los años de mi padre, que bien podría ser mi abuela) gastaba sin miramientos sus CUCs en vegetales “fuera de temporada” y otros manjares prohibidos para quienes el trabajo de un mes, no importa si es diciembre o agosto, equivale en especies a no mucho más que unas cuantas libras de cualquier alimento corriente. Me quedó más claro aún, cuando lo que era rumor general, tema corriente en toda La Habana, más corriente en Arroyo que en Playa, adquirió forma de “llamamiento del Buró Nacional de la ANAP”. El día 11 de enero de 2016, el periódico Granma daba a su pueblo los buenos días con la siguiente confesión:

“Estamos en el deber de combatir y eliminar toda manifestación que atente contra el desa¬rrollo y puesta en práctica de las políticas aprobadas para garantizar la presencia de productos agropecuarios en los mercados que prestan este servicio al pueblo. Los campesinos cubanos no le fallarán jamás a la Revolución”.(4)

La última Navidad disparó el precio de muchos alimentos y no pocas familias tuvieron que escoger entre tomate o lechuga, yuca o tostones. Puede, al menos fue mi impresión, que esta bien pudo ser una de las cenas de fin de año más exigentes de los últimos tiempos. En el centro de todas las miradas, de toda la indignación, están los “intermediarios”, esa vieja y siempre maldecida figura social de un país en el que todo tiene un segundo, un tercer precio, sin que nadie llegue a explicarnos por qué. Como en el juego de la papa caliente, todos los “factores” involucrados pasan la bola con una habilidad sorprendente, aunque no convincente. Es bueno decir que la Revolución no “forjó” al intermediario, que tampoco es una de esas invenciones surrealistas del “Período Especial”. En 1909 el doctor Gastón A. Cuadrado nos decía lo siguiente sobre el problema de la alimentación en Cuba en un artículo que título “Un problema sin resolver” y que por su claridad reproduzco en extenso:

“Los fruteros cubanos operan por su propia cuenta, aislados, como si cada uno perteneciera a una tribu distinta, sin tener los rudimentos de la selección, ni remotas esperanzas de mejora, como si el inmenso progreso realizado en otras naciones les hubiese llegado por generación espontánea, como si estuviesen condenados a la miseria perpetua. En lo único que operan como un solo hombre es en traer sus frutas al mercado y ponerse en manos de los encomenderos, que los explotan, haciendo a los encomenderos cada vez más ricos, mientras ellos quedan cada vez más pobres.

En este asunto de la producción de frutas el pueblo cubano se halla peor que en las islas más remotas del océano Pacífico. 

Un ejemplo tomado de la vida real diaria nos demostrará el estado actual de la parte económica de la producción. De una finca a ocho millas de La Habana, con magnifica carretera y abundante tráfico, un agricultor corta 300 aguacates, los embala, aunque mal, y los envía al mercado de esta ciudad, siguiendo los trámites ordinarios. A los tres días, deducidos los gastos de conducción y venta, el agricultor recibe como valor neto de su producto cuarenta centavos. Por esos mismos días el ciudadano de La Habana que deseaba comprar un aguacate le costaba diez centavos. Será muy dudoso que haya quien nos pruebe que esta enorme desproporción sea exagerada en el mercado de frutas de la República.

Tal es la situación media en que se encuentran el productor y el consumidor cubano.

En realidad, la familia de la clase media cubana no puede satisfacer su apetito tomando la sabrosa fruta del país, con excepción de los mangos; y para eso en una época del año que en cada ciudad no pasa de quince días. De las demás frutas no puede gustar, sino al modo de los discípulos de Jesús que le siguieron para escuchar el sermón de la montaña.

Y es que aquí, hasta los políticos que se llaman liberales, y aún radicales, todavía se hallan apegados al régimen colonial, y todavía está esculpido en las costumbres el sistema esclavista: arriba, imposición y arbitrariedad; y abajo, servidumbre y servilismo.

La producción y consumo de frutas en la República no ha de ocupar el puesto que le corresponde, mientras los funcionarios públicos no se compenetren de que ellos son los dependientes y servidores del pueblo, y entonces lo primero que han de hacer es establecer en cada ciudad una plaza de mercados de frutas donde los productores puedan exponer directamente a la venta su mercancía y conservarla sin gasto ni contribución alguna y donde se prohíban los intermediarios.

La protección a la Agricultura no se hace con palabras ni promesas ni leyes insulsas, sino con medidas de gobierno que contribuyan a abaratar la vida, faciliten los medios de producción y coloquen al mercado en condiciones ventajosas para el productor y el consumidor”.(5)

Como se ve, el desafío no es nuevo, y es precisamente eso lo que hace más lamentable la situación. En 1909 el problema de la alimentación en Cuba era ya un “problema sin resolver”, y más de un siglo después, los cubanos seguimos sin encontrar la fórmula que nos permita realizar esa extemporal promesa martiana de “con todos y para el bien de todos”. 


III

Las fallas contemporáneas en la seguridad alimentaria del país se inscriben dentro de un marco histórico en el que “la producción sostenible de alimentos, semillas y alimento animal constituye la más elemental de las prioridades establecidas por el gobierno de Cuba y la FAO”, de acuerdo con el programa de trabajo implementado por ambos organismos para el período 2013-2018. Acuerdo que busca garantizar la disponibilidad alimentaria suficiente para cubrir las necesidades básicas de la población cubana.6 El logro de este primordial objetivo supone cambios estratégicos en los esquemas de producción dominantes en el país. Según estadísticas oficiales, en 2013 la producción de alimentos disminuyó en un 20 por ciento, en la misma medida que se encarecieron los alimentos que el país importa para sostener la balanza nutricional. Aunque la situación del país dista de ser comparable con la de muchas regiones del mundo en las que la malnutrición y el hambre es endémica, importa no solo monitorear los problemas que existen en nuestra cadena de producción y distribución de alimentos, desterrar de una vez la incompetencia y la corrupción al por mayor entre otros problemas, sino además vigilar el desarrollo de condiciones que reflejan un aumento de las desigualdades sociales en el acceso a los recursos de subsistencia.

El Informe Central al VII Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) reconoce algo que los cubanos conocemos de sobra, que “los salarios y pensiones siguen siendo insuficientes para satisfacer las necesidades básicas de la familia cubana”,(7) y que la solución a esa realidad pasa por un aumento de la productividad y la eficiencia de la economía nacional. La reducción de los precios en el entorno de un 20 por ciento en las cadenas de Tiendas Recaudadoras de Divisas (TRD) y el mercado paralelo del MINCIN para un grupo de productos seleccionados, sobre todo alimentos, constituye una medida discreta e insuficiente. Sobre todo si tenemos en cuenta que los ingresos familiares promedios se han mantenido congelados en los últimos años y en igual fecha el valor de no pocos alimentos ha subido considerablemente. 

Ahora bien, la seguridad alimentaria no es solo cuestión de multiplicar los panes y los peces. El crecimiento macroeconómico de una nación no garantiza por sí mismo una dieta adecuada a cada uno de sus habitantes. Si algo enseña la historia moderna del hambre y la malnutrición, es que ha estado ligada a la persistencia de profundas desigualdades sociales. Incluso en los países con un PIB alto, la desigualdad social ha crecido de manera espectacular en las últimas décadas, hecho que una parte de su población paga con restricciones importantes en materia de alimentación. Nos encontramos así en un planeta con grandes vertederos de alimentos y una parte de su población padeciendo enfermedades producidas por la sobrealimentación, situación que contrasta con otra: la de millones de cuerpos víctimas de una infranutrición endémica. En el umbral del XXI el distópico mundo de The Hunger Games no está muy lejos de la realidad que vivimos. De hecho, podemos hilvanar con precisión un relato moderno de muertes prematuras entre la famélica existencia de Oliver Twist y la espectacular rebelión liderada por la no menos hambrienta adolescente Katniss Everdeen contra los poderes de la futurista Panem. 

Ninguna conquista está a salvo de su pasado, ninguna revolución es irreversible. La historia no es lineal y progresiva, y la persistencia parece ser más fuerte que los cambios en el decurso de las sociedades. El problema de la alimentación en Cuba todavía no es pan comido. Es por ello que, de cara a las transformaciones en curso, generar condiciones de igualdad para el consumo de alimentos saludables se nos revela como uno de los más importantes desafíos. Máxime, cuando las brechas sociales abiertas en el contexto de la crisis subsiguiente a esa singular etapa de nuestra historia (que se ha dado en llamar “Período Especial”), amenazan con normalizarse y abrirse paso dentro de las transformaciones socioeconómicas que vive el país. 


Notas:
1. Oficina Nacional de Estadísticas, Anuario Estadístico de Cuba 2014, La Habana, 2015. 

2. Lisandra Díaz Padrón y Rachel D. Rojas, “Agricultura en Cuba: ¿Dónde está la papa?”, Cubadebate, consultado enhttp://www.cubadebate.cu/opinion/2014/03/10/agricultura-encuba-donde-esta-la-papa/#.Vw6G6vmLS1s, 10 de marzo de 2014.

3. “Las lluvias dañan las papas en Cuba”, FreshPlaza. Noticias del sector de frutas y verduras, consultado en:http://www.freshplaza.es/article/95227/Las-lluvias-da%C3%B1an-las-papas-en-Cuba, 13 de abril de 2016.

4. “Llamamiento del Buró Nacional de la ANAP a cooperativistas, campesinos, familiares, trabajadores y cuadros de la organización”, Granma, 11 de enero de 2016.

5. Gastón A. Cuadrado, “Un problema sin resolver”, Vida Nueva. Revista mensual de Higiene y Ciencias Sociales, La Habana, Año. 1, No. 7, agosto, 1909, p. 113-114.

6. Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, Panorama de la Inseguridad Alimentaria en América Latina y el Caribe. La región alcanza las metas internacionales del hambre, FAO, 2015, p. 44.

7. “Rebajan precios de alimentos para incrementar capacidad de compra del peso cubano”, Cubadebate, 21 de abril de 2016.