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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

lunes, 2 de octubre de 2017

Alistan más tierras para siembra de papa en Ciego de Ávila

DetallesEscrito por Julio Juan Leandro (ACN) Foto: Nohema Díaz Categoría: Economia Publicado: 02 Octubre 2017 

Empresas de cultivos varios y cooperativas de producción agropecuaria de la provincia de Ciego de Ávila alistan las tierras para comenzar, en los próximos días, la siembra de papa, principal cultivo de la campaña de frío.

Se realiza con anticipación a otras etapas el impulso a la roturación, pase de gradas y surquería de los campos , con vistas a fomentar la producción de alimentos tras el destrozo que ocasionó el huracán Irma a su paso por la costa norte del país.

Se prevé sembrar, como mínimo, unas 852 hectáreas del tubérculo en las entidades de cultivos varios La Cuba, Arnaldo Ramírez y El Mambí, además de las bases productivas Paquito González, Revolución de Octubre y 26 de Julio, todas especializadas en este tipo de labranza.

El ingeniero Yeisel Vega, subdelegado de la Agricultura en la provincia, informó a la ACN que el objetivo es lograr las primeras cosechas de papa en enero, con semilla nacional y, luego, utilizar la de importación, que aporta mayores rendimientos.

Indicó que los hombres responsabilizados con la preparación de los equipos de riego ya tienen dispuestos 157 de los 185 que posee este territorio, incluidas las máquinas de pivote central, la mejor técnica para la irrigación a la papa y otros cultivos.

A la par de la campaña papera avanzan las siembras de ciclo corto como habichuela, rábano, lechuga, espinacas, pepinos y otros que puedan cosecharse en menos de 60 días, informó Osmany Fleitas, director de la Agricultura Urbana y Suburbana.

Esta iniciativa se enfila a rescatar labores tradicionales, pues la furia de Irma devastó aquí unas 4 000 hectáreas de plátanos y derribó unas 84 000 toneladas del fruto, aunque la mayoría de los bananos fue recogida y suministrada a los mercados locales.

Las casas de cultivos protegidos, los organopónicos y unidades empresariales de base de la Empresa Azucarera de la provincia, también, forman parte del programa emergente de hortalizas.

Trabajadores de las agrupaciones porcina y avícola luchan por restablecer el funcionamiento de todas las naves destruidas por el meteoro, que ocasionó la muerte de 80 000 gallinas ponedoras.

Cuba prioriza producción y entrega de materiales de construcción a damnificados por el huracán Irma

En este artículo: Ciclón, Cuba, Desastres Naturales, Huracán, Huracán Irma, Recuperación, Sociedad
2 octubre 2017 | + |

tejas-damnificados
El paso del huracán Irma por Cuba afectó diversos sectores de la economía, pero la producción y entrega de materiales de la construcción es hoy una de las prioridades para la etapa de recuperación.

La tormenta dejó en la mayor de las Antillas daños en la agricultura, redes eléctricas y telefónicas, penetraciones del mar, en el turismo, y además, en infraestructuras y viviendas, es por ello, que la Organización Superior de Dirección Empresarial (OSDE) de Materiales de la Construcción tiene vital importancia para recuperar las pérdidas padecidas.
El director comercial de esa OSDE, Ruben Gómez, en entrevista con Prensa Latina explicó que la entidad es un grupo integrado por 42 empresas de la industria de materiales de la construcción donde se incluyen la producción de cemento, tejas de asbesto y fibroasfalto, áridos, arena, piedra en sus distintos surtidos, bloques y ladrillos, entre otras.
El grupo empresarial ante un evento meteorológico inminente, aseguró, paraliza la venta, se protegen los inventarios, y se empieza a evaluar en dependencia de los probables lugares que vaya a afectar, para determinar las vías y accesos para hacer llegar los recursos con mayor rapidez.
Gomez destacó que una de las urgencias de la Organización tras el paso del meteoro es la elaboración de tejas, y añadió que hasta el momento en esta fase recuperativa se entregaron a los Consejos de Defensa provinciales desde de Artemisa hasta Guantánamo -sin incluir Santiago y Granma-, unas 160 mil 860 cubiertas de asbesto.
Según datos preliminares, el director comercial explicó que se produjeron en septiembre unas 101 mil 800 tejas de asbesto, lo que representa 201 mil metros cuadrados de cubiertas de ese material destinadas a la población y para solucionar otras exigencias locales.
Esclareció que hasta la fecha se entregaron 160 mil tejas pese a una producción inferior porque se liberó de los inventarios unas 60 mil para agilizar la entrega a los damnificados, pero con un compromiso de la OSDE de pronta devolución.
Otra de las producciones importantes del grupo empresarial es la teja de fibroasfalto o infinita, señaló Gómez y destacó, que en estos momentos se encuentran en proceso de entrega unas 180 mil, de ellas, las 20 mil en existencia se tramitaron de inmediato, y luego las 160 mil restantes, todas ellas destinadas para la facilidad temporal.
Sobre la transportación de las cubiertas, dijo que se realiza mediante camiones y ferrocarriles, pero que actualmente se analiza extenderla a la vía marítima, ya sea por cabotaje o patana, para apresurar las entregas.
Con respecto a las producciones restantes de la OSDE, Gómez destacó que se iniciaron en la medida que lo permitieron las condiciones de los territorios y los equipos de producción.
Recordó que las empresas provinciales no estuvieron exentas de afectaciones tras un fenómeno meteorológico de tal magnitud, y agregó que en el conjunto de las provincias Matanzas, Villa Clara, Cienfuegos, Sancti Spiritus, Ciego de Avila y Camagüey, hubo pérdidas valoradas en unas 50 mil tejas.
Significó Gomez que la OSDE apoyó las tareas recuperativas con equipamiento para apoyar la limpieza, recogida de escombros y árboles, y para ello utilizó sus equipos, camiones y cargadores.
En la OSDE de Materiales de la Construcción trabajan unos 118 mil trabajadores, tiene empresas de producción en todas las provincias, en ellas se elaboran bloques, baldosas, mosaicos, áridos y otros elementos de hormigón, además de abastecer su territorio pueden extenderse a otras regiones en dependencia de las necesidades.
A partir de los datos iniciales ofrecidos por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información en el territorio nacional se reportan 158 mil 554 viviendas afectadas: 14 mil 657 son derrumbes totales y 16 mil 646 parciales; además 23 mil 560 sufrieron pérdidas totales del techo y 103 mil 691 presentan daños parciales en la cubierta.
Además, se inmovilizaron los inventarios de estos recursos y de materiales de la construcción en la red del comercio y se han puesto a disposición de los consejos de defensa provinciales para la atención priorizada a los damnificados.
(Con información de Prensa Latina)

Discusiones sobre el fin del capitalismo y lo que vendrá

Claudia Cinatti, La izquierda diario

El capitalismo como modo de producción histórico es un sistema que va a terminar y su fin no está demasiado lejos, incluso quizás ya estamos viviendo el comienzo de este final anunciado. Su muerte no será un acontecimiento violento precipitado por una revuelta de los explotados sino un proceso prolongado y la causa de defunción, una sobredosis de sí mismo. Lo que hay por delante son décadas de decadencia económica, política, social y moral. Palabras más o menos, esta es la principal tesis del sociólogo alemán Wolfgang Streeck sobre la situación actual y su dinámica más probable.

La radicalidad de su análisis y lo sombrío de su pronóstico son una muestra más de la profundidad de la crisis económica, política, social, estatal –orgánica– que ha abierto la Gran Recesión de 2008. Sobre todo viniendo de un intelectual que antes de formular esta versión sui generisde la teoría del derrumbe capitalista, militaba en las filas del mainstreamsocialdemócrata.

Los ensayos de Streeck, centrados fundamentalmente en la crisis de la Unión Europea y el capitalismo occidental, abrieron un intenso debate y provocaron la repuesta tanto de defensores del neoliberalismo, como Martin Wolf, como también de representantes de la intelectualidad socialdemócrata bien pensante, entre ellos Jürgen Habermas, con quien ha sostenido una dura polémica sobre el futuro de la Unión Europea. Su lectura adquirió un renovado interés a la luz de los nuevos fenómenos políticos, en particular, con el ascenso de populismos de signos políticos opuestos, y otros eventos relativamente sorpresivos como el Brexit y la presidencia de Trump.

Sin embargo, la agudeza de su análisis contrasta con sus conclusiones políticas. Streeck sostiene una visión fatalista según la cual el capitalismo va camino a implosionar por sus propias contradicciones, lo que abrirá inexorablemente una nueva etapa de barbarie. Descartada la perspectiva de la revolución social, la única alternativa supuestamente realista sería “desglobalizar” al capitalismo y restaurar la soberanía del Estado-nación frente a los “mercados”. En síntesis se trataría de sustituir el viejo reformismo socialdemócrata (incluyendo sus variantes “neo” como Syriza) con un igualmente ajado soberanismo que aunque se anuncie por izquierda, entraña los peligros del nacionalismo y recrea ilusiones en la colaboración de clases.

El agotamiento de la “gran transformación” neoliberal y la victoria pírrica del capital

A riesgo de simplificar, podría decirse que la premisa fundamental que subyace a las elaboraciones de Streeck(1) es que la historia del capitalismo es la de sus crisis y no la de su equilibrio, como sostienen los teóricos funcionalistas y racionalistas. La cuestión es por qué y cómo ha sobrevivido hasta ahora y si podrá resurgir de la Gran Recesión de 2008.

Según Streeck la resiliencia del capitalismo, que la ideología predominante confunde con inmortalidad, tiene una explicación política concreta: el salvataje ha venido de las fuerzas antagónicas a la expansión ilimitada de los “mercados”. Es decir, el sistema capitalista es frágil e históricamente ha dependido de reparaciones extraeconómicas. Se podría decir que hay una “lógica” de la crisis en la que confluyen economía y política, o para usar sus términos, “capitalismo” y “democracia”, que se ha expresado históricamente en el ascenso y caída del llamado “capitalismo democrático” de la segunda posguerra –que Streeck considera como un período excepcional de crecimiento económico de Occidente–. Según esta “lógica”, el capitalismo fue rescatado de sus tendencias predatorias por la “democracia”, que funciona en su esquema teórico como un cierto significante de la política estatal en general y del reformismo en particular. En los términos del análisis de clase de la sociedad, al que Streeck retorna parcialmente en una suerte de “neomarxismo”, el movimiento obrero había logrado el suficiente volumen de fuerza para imponer un compromiso al capital y lo ejercía a través de instituciones –sindicatos fuertes, socialdemocracia, y variantes del keynesianismo como el New Deal– lo que en última instancia contribuía a mantener cierta “soberanía” del Estado-nación sobre los “mercados”, aunque este siempre cristaliza alguna relación entre “soberanía y dependencia”(2). En esta definición se transparenta la deuda teórica de Streeck con el “doble movimiento” de Karl Polanyi(3) entre la tendencia a la expansión de la economía de mercado más allá de sus dominios y las demandas sociales, y el rol del Estado como árbitro y a la vez corrector.

Streeck critica las teorías de la crisis de la Escuela de Frankfurt, en particular a Habermas y Claus Offe, que creían que el capitalismo siempre iba a funcionar en “modo keynesiano” y por lo tanto habían desplazado las contradicciones de la esfera de la economía (y la lucha de clases) a la de la cultura, afirmando que el capitalismo enfrentaba una crisis de legitimación. Para su sorpresa, fueron los capitalistas, y no el movimiento obrero, los que pusieron a este “capitalismo democrático” ante las primeras señales de la crisis a principios de la década de 1970.

Según Streeck, la restauración neoliberal significó una victoria pírrica para el capitalismo, porque en su vorágine terminó devorándose las instituciones que vistas dialécticamente lo habían protegido de sí mismo. Barridas las barreras a la lógica del “mercado” –léase sindicatos fuertes, (social)democracia, intervención estatal para la redistribución– el desenfreno capitalista solo pospuso la crisis durante cuatro décadas, literalmente comprando tiempo con dinero mediante la financierización, la globalización y el endeudamiento(4). La crisis de 2008 es el punto culminante de esta “transformación neoliberal” que según Streeck llevará a su implosión porque se han agotado los mecanismos (y el dinero) para “comprar tiempo”.

Los tres jinetes del apocalipsis son el estancamiento económico, la deuda pública (en particular la conversión del Estado deudor del neoliberalismo al Estado de consolidación de los años de la austeridad) y la desigualdad socio-económica. Estas tres crisis –tanto en su dimensión económica como política– se retroalimentan y profundizan las tendencias al colapso que se preanuncia en cinco síntomas mórbidos: estancamiento, redistribución oligárquica, saqueo del dominio público, corrupción y anarquía global producto de la crisis de hegemonía norteamericana, que agrega el dramatismo de la posibilidad de accidentes que escalen conflictos internacionales y emparente la situación con la de 1930, aunque aún no está planteado un enfrentamiento entre grandes potencias.

De esta fenomenología y lógica de la crisis de 2008 (o más precisamente de la disolución postergada del “capitalismo democrático”) surgen dos conclusiones interrelacionadas que alimentan la perspectiva de barbarie que sostiene Streeck.

La primera es que el capitalismo está muriendo a causa de su éxito, por una sobredosis de sí mismo. Y esta es una muerte lenta, por “miles de cortes”, es decir, por una acumulación de contradicciones que están llevando a una decadencia prolongada.

La segunda es que producto de su éxito, el capitalismo habría liquidado a su “sepulturero”: son los capitalistas y no el proletariado los que están cavando su propia fosa.

¿Staatsvolk vs. Markvolk?

La transformación “hayekiana” que implicó el neoliberalismo significó según Streeck el fin del matrimonio por conveniencia entre “capitalismo” y “democracia”, que solo fue posible en el período excepcional de la segunda posguerra. Aunque la ofensiva neoliberal extendió la democracia formal, lo hizo separándola completamente de la economía, en sus palabras, “deseconomizó la democracia” y “desdemocratizó el capitalismo” a través de sustraer sus instituciones de la presión democrático-electoral, lo que tiene su máxima expresión en la independencia de los bancos centrales. Junto con la globalización implicó una doble pérdida de soberanía del Estado-nación, por lo tanto de la “democracia” que solo puede ejercerse en el ámbito nacional.

Según Streeck estas condiciones configuran el modelo de lo que llama el “Estado deudor” (y posteriormente de consolidación o austeridad), cuya principal misión es recortar el gasto público y repagar la deuda a instituciones internacionales. Este Estado estaría entre “dos pueblos”: el llamado Staatsvolk, es decir, la ciudadanía del Estado-nación; y el Markvolk, literalmente el “pueblo del mercado” que sería internacional(5). El resultado de este proceso es la transformación del sistema político en un espectáculo, en una “post democracia”(6), no porque haya habido un putsch o golpe; de hecho se siguen realizando elecciones periódicas, pero la soberanía se ha desplazado de instituciones electas (gobiernos y parlamentos) a instituciones no electas trasnacionales. Son los “mercados”, no los electores, los que imponen la política a través de mecanismos extrapolíticos y antidemocráticos. Una vez más, la muestra acabada de este proceso es la Unión Europea y la troika (rememberGrecia), tras el cual asoma el liderazgo hegemónico del imperialismo alemán. Pero la formulación del esquema de los “dos pueblos” resulta una simplificación insostenible, y quizás sea el aspecto más débil de la elaboración de Streeck.

Se trata de dos abstracciones: no solo el “mercado” no constituye un “pueblo” siquiera en sentido metafórico, sino que el Staatsvolk neutro que postula Streeck tampoco existe: existen las clases y fracciones de clase. Si bien Streeck reconoce que en última instancia el “mercado” también está en el “Estado”, es decir, que la burguesía existe como clase en las fronteras del Estado-nación, en su esquema los antagonismos y la lucha de clases no tienen ninguna centralidad y la contradicción principal es entre el Estado nacional y la globalización. De hecho plantea que esta nueva estructuración de la economía y la geopolítica internacional divide a los Estados en acreedores y deudores y los hace homogéneos en su estructura interna, difuminando los intereses antagónicos de explotados y explotadores. En última instancia, y ante la crisis de los partidos del “extremo centro”, esta es la sustancia sobre la cual se erigen los neopopulismos de extrema derecha y de izquierda que le han dado una voz de colaboración de clases a los perdedores de la globalización.

Interregnum, socialismo y barbarie

Entre la muerte no definitiva del “capitalismo globalizado” y la ausencia de una alternativa superadora, Streeck ve por delante un prolongado Interregnum plagado de fenómenos aberrantes, usando la célebre afirmación de Antonio Gramsci. Sin un proletariado que pueda llevar al socialismo el capitalismo colapsará por el peso de sus propias contradicciones, ni vivo ni muerto. En este Interregnum equivalente a la Edad oscura y caracterizado por la entropía social, un puñado de ricos se aislarán (incluso físicamente) de las mayorías empobrecidas, y en el marco de la ingobernabilidad harán su agosto señores de la guerra y dictadores... Más allá de la “poesía” Streeck no logra demostrar que el proletariado en todo el mundo ha sido barrido y reducido a “polvo social”, sencillamente porque no se corresponde con la realidad. Las huelgas con que la clase obrera griega intentó frenar el ajuste de la troika, las luchas y movilizaciones sindicales contra la reforma laboral en Francia, la existencia de sindicatos fuertes en varios países a pesar de la ofensiva neoliberal, desmienten la tesis sociológica y política fundamental de Streeck. Eso no quiere decir que no haya derrotas, pero si las hay es porque hay lucha de clases.

La tendencia al cesarismo y a la dominación más abiertamente despótica del capital no está en discusión. Fue lo que se puso de manifiesto con la crisis y es lo que muestra sin ir más lejos el gobierno de Trump, un bonapartismo débil surgido de la polarización social y las profundas divisiones del aparato estatal.

La utilización de las categorías de Gramsci es oportuna para definir la situación: efectivamente la crisis de 2008 ha abierto elementos de crisis orgánicas en los países centrales, expresados en la crisis de los partidos tradicionales. Pero esto no solo ha dado populismos burgueses que buscan capitalizar el descontento con demagogia nacionalista y xenófoba. Los nuevos fenómenos políticos como las decenas de miles de jóvenes que se sumaron a la campaña de Jeremy Corbyn en Gran Bretaña o a la campaña de Sanders en Estados Unidos, son muestras de que lo que prima es la polarización social y política. Streeck tiene razón cuando plantea su escepticismo no solo con respecto al reformismo socialdemócrata tradicional sino también de sus variantes neoreformistas, como Syriza y, nosotros agregaríamos, de los recambios como los de Corbyn o Sanders. Pero frente a estos nuevos gestionadores del capital, apenas propone “desglobalizar” el capitalismo y restaurar la soberanía del Estado-nación, un coqueteo peligroso con el nacionalismo que incluso ya le costó una polémica por sus posiciones cuestionables sobre la crisis de los refugiados en la Unión Europea(7).

Por último, Streeck plantea que el fin del capitalismo no puede ser “decretado” por algún “comité central leninista” y descarta la perspectiva socialista como una utopía, surgida de un supuesto “prejuicio marxista” (o más en general, moderno) según el cual el capitalismo solo terminará cuando haya listo un modelo superador, repitiendo sin mucha problematización la caricatura determinista del marxismo. Supuestamente para escapar de este determinismo, anuncia el fin del capitalismo sin asumir la responsabilidad política de qué lo reemplazará. Al final del día, en el esquema teórico-político de Streeck la barbarie actúa como “idea reguladora” a la manera que lo hacía el “socialismo” para el reformismo socialdemócrata, para sostener la nada novedosa política de la colaboración de clases dentro de las fronteras nacionales.
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Notas:
(1) Los conceptos aquí discutidos se encuentran desarrollados fundamentalmente en: W. Streeck, Comprando tiempo. La crisis pospuesta del capitalismo democrático, Buenos Aires, Katz Editores, 2016; How Will Capitalism End? Essays on a Failing System, Londres, Verso, 2016, y “El retorno de lo reprimido”, New Left Review (en español) N.° 104, mayo-junio de 2017.
(2) Gastón Gutiérrez y Paula Varela, “La democracia y su secreto. Reseña de Naturaleza y forma del Estado capitalista”, IdZ 33.
(3) Wolfgang Streeck, “How will capitalism end?”, New Left Review N.° 87, mayo-junio de 2014.
(4) Streeck sostiene que la Gran Recesión de 2008 es la última etapa de la crisis iniciada en la década de 1970, las tres anteriores son: la inflación de 1970, la deuda estatal de 1980 y la deuda privada de 1990-2000 que derivó en la crisis de las hipotecas subprime. Estas crisis fueron acompañadas por sucesivas transformaciones del Estado, que pasó de “Estado fiscal” a “Estado deudor” y finalmente a “Estado de consolidación”. Estos movimientos marcan el giro de la “soberanía nacional” hacia la “dependencia de los mercados internacionales”.
(5) El Staatsvolk abarca los siguiente términos: ciudadanos, nacional, derechos civiles, votantes, elecciones, opinión pública, lealtad, servicios de interés general. El Markvolk se emparenta con: internacional, inversores, demandas, acreedores, subastas, tasas de interés, “confianza”, servicio de la deuda. Ver: Wolfgang Streeck, “La reforma neoliberal: del Estado fiscal al Estado deudor”, en Comprando tiempo, ob. cit., pág. 85.
(6) La situación “postdemocrática” se corresponde a la famosa frase de Margaret Thatcher de que no hay alternativa al neoliberalismo (TINA, como se conoció por su sigla en inglés). Es similar al concepto de “postpolítica” de Chantal Mouffe, al de “extremo centro” de Tariq Ali y al “partido del cártel” de Peter Mair.
(7) Streeck denuncia correctamente que detrás de la política de Merkel durante la crisis de refugiados de la UE estaba el interés nacional alemán, pero llega a sugerir que sería democrático que los países de la UE discutieran la cuota de inmigrantes que estarían dispuestos a aceptar. Ver: Wolfgang Streeck, “Scenario for a Wonderful Tomorrow”, London Review of Books vol. 38, N.° 7, 31 de marzo de 2016.

( Jaque al Neoliberalismo)

Entrevista al Director General de DESOFT en FELTI 2017

Por Diana Rosa Riesco 

DESOFT como uno de los fundadores de FELTI participa activamente en este foro de intercambio entre empresarios cubanos y extranjeros.-comenta en exclusiva para Excelencias Cuba, su Director General Luis Guillermo Fernández. 

“En esta ocasión pretendemos tratar algunos temas con empresarios españoles para crear grupos de servicios de tecnologías de información embebidos en las cadenas de valores de esas empresas en áreas del mantenimiento y desarrollo de componentes de aplicaciones que hoy tienen funcionando. 


También estamos abordando un nuevo enfoque con empresarios italianos con vistas a incorporar una Tecnología de Identificación por Radiofrecuencia (RFID) para unirlo a nuestras soluciones de gestión empresarial, sobre todo en lo relacionado con el etiquetado de mercancías y paquetes, lo que facilita su manejo y seguimiento. 

Sabemos que esto se utiliza con frecuencia en muchos países, además de tener aplicaciones en otros sectores de la economía y los servicios. 

Así mismo, estamos viendo los resultados de nuestros programas I+D de simulación para gestión de recursos empresariales de código abierto que hemos ido adecuando a las necesidades cubanas en el proceso de introducción en el mercado nacional y constatando cómo el dominio de esta tecnología nos puede servir para crear exportaciones al brindar algunos servicios a empresas latinoamericanas que la utilizan. 

Por otra parte estamos en conversaciones con empresarios de otros países para la asimilación de algunas tecnologías que nos reporten una ayuda para cumplir nuestro reto de insertarnos cada vez en la informatización de la sociedad cubana y llegar a satisfacer a los usuarios y para eso necesitamos involucrarnos en la vida económica y social del país. Se incluyen las aplicaciones móviles y otras soluciones de gestión que llegaría al cliente, entre otras formas, a través de los móviles. 

Durante FIHAV 2017 continuaríamos este trabajo y vamos a presentarnos como una empresa cubana de soluciones tecnológicas, junto a muchos de nuestros clientes que también participan en ese evento comercial, de ahí que sea el contexto ideal para firmar nuevas alianzas y acometer nuevos proyectos. 

Tenemos un centro de formación orientado a las tecnologías de la información y estamos haciendo una serie de transformaciones para que este no sea sólo para enseñar a programar o diseñar aplicaciones, sino en un lugar donde se puedan adquirir conocimientos y habilidades necesarios para hacer sostenible y escalable los proyectos de tecnología de la información; dígase la gestión de requisitos, la usabilidad de los sistemas, aspectos de la calidad para el desarrollo y mantenimiento de las aplicaciones informáticas, en concreto, los test de distintos tipos y gestión de proyectos, de riesgos, … que definen el éxito de los mismos. 

Aunque mantenemos cursos específicos de Base de Datos,… dirigidos al mercado cubano y a algunas empresas; pretendemos convertirnos en el soporte de formación de toda nuestra comunidad que incluye los clientes y terceros que participan en esa cadena de valores para dar diferentes servicios.”- concluyó. 

http://www.excelenciascuba.com/noticia/entrevista-al-director-general-de-desoft-en-felti-2017

domingo, 1 de octubre de 2017

Temas: Actualizando el modelo: economía política y cultura*

* Panel efectuado en el Centro Cultural Cinematográfico ICAIC, el 29 de julio de 2010. Publicado en Temas, n. 73, enero-marzo de 2013, pp. 70-80.

Narciso Cobo Roura

Jurista. Juez del Tribunal Supremo Popular y profesor de la Universidad de La Habana.

Emilio Duharte

Doctor en Ciencias Filosóficas. Profesor titular e investigador de ciencias políticas.

Jefe del Departamento de Filosofía y Teoría política para las ciencias sociales y económicas, Facultad de Filosofía e Historia, Universidad de La Habana.

Armando Nova

Doctor en Ciencias Económicas. Profesor e investigador titular del Centro de Estudios de la Economía Cubana, Universidad de La Habana.

Tania García Lorenzo

Doctora en Ciencias Económicas. Investigadora del Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello.

Tania García Lorenzo (moderadora): ¿Cómo caracterizar el nuevo modelo y en particular las relaciones de propiedad? Tenemos distintos regímenes de propiedad operando en este momento en el país, ¿cómo se corresponde eso con los cambios? Hay un sistema regulatorio que se está estableciendo, ¿quedan espacios por regular en torno a la propiedad?

Narciso Cobo Roura: No sé si cuando se habla de «actualizar» el modelo económico, se piensa en el orden estrictamente funcional, o, con otra amplitud en cuanto a la estructura y naturaleza de las relaciones que parece llamado a transformar. Hoy, aunque normalmente nos referimos a la «actualización» del modelo económico, en realidad estamos encarando la necesidad de rediseñarlo con un alcance mayor. Hay cambios en el plano institucional, en el papel del Estado, en los acto-res, en los espacios, en las relaciones de propiedad. Estamos, aunque quizás no nos guste la palabra, ante una reforma, que pasa, centralmente, en mi opinión, por el aparente dilema de restringir y fortalecer —sin que ello sea contradictorio— la intervención del Estado en la economía, tanto en su función rectora como en su condición de actor.

Una cosa es el Estado regulador y otra el Estado empresario, aun-que ambos «participen» del modelo económico y sociopolítico. A mi juicio, tanto uno como otro han estado sobredimensionados; aún lo están. Y esos excesos anulan su desempeño. De cara al nuevo modelo deben cambiar el grado de centralización y la verticalidad que han estado presentes en todos estos años en la conducción de la economía.

Esta centralización más que pautar ha condicionado la conducta de los diferentes actores que integran el sistema empresarial cubano, comprendido el cooperativo, y en particular la empresa estatal. Por lo tanto, la descentralización debe ser una de las claves por las que pase el nuevo modelo.

La autonomía de la empresa estatal, o la de las nuevas formas de gestión de la propiedad no estatal, no puede ser una cuestión pura-mente declarativa. Si examinamos el marco legal, encontramos que la autonomía de la empresa estatal fue declarada en 1979, cuando se adoptó el primer reglamento de empresas, y se recalcó en las normas sobre la unión y la empresa estatal, en aquella reforma que se intentó a finales de los 80; luego la veremos en el sistema de perfecciona-miento empresarial en los 90, y en todas las normativas adoptadas con posterioridad; sin embargo, seguimos sin contar con una empresa verdaderamente autónoma. Sus espacios para tomar decisiones son restringidos, esto anula sus derechos. Y si nos desplazamos al sector cooperativo, constatamos otro tanto. Se ve restringida la capacidad para decidir sobre proveedores, insumos, estructura productiva, plantilla, inversiones; en esencia, en todo aquello consustancial a la gestión empresarial.

Esa pasividad que genera la consulta obligada, el condicionamiento de cualquier iniciativa a la decisión de la instancia superior, va frustrando la capacidad innovadora del empresario y hace que este deba mirar permanentemente hacia «arriba», y no hacia los problemas, ello lastra su capacidad de dirección: hay alguien, en esa otra instancia, que lo está suplantando en su esfera de decisión. A la larga, muchas veces eso trae aparejado que existan quienes encuentren acomodo en asegurar un nivel de complacencia como forma de subsistir.

El nuevo modelo, al que apuntamos, le debe hacer un espacio diferente a la capacidad innovadora de nuestras empresas, uno de los planos que más hemos relegado. Eficiencia y calidad dependerán de ello. Estamos obligados a conceder un mayor protagonismo a la horizontalidad.

Hay una circunstancia que viene a reforzar este tipo de comportamiento, de mentalidad: el diseño de relaciones que tenemos. Hay estructuras de monopolio: una única entidad suministra o presta un determinado servicio. Esto anula la capacidad de elección de los actores económicos, les resta voz y refuerza su sentido de dependencia.

Por otra parte, como es la única entidad con la cual se les permite establecer contratos, tampoco pueden en realidad actuar sobre ella, dada su posición dominante; lo que da lugar a cierto conformismo o resignación que refuerza esa otra mentalidad de la que he hablado, e impide, de alguna manera, las verdaderas relaciones de cooperación en el sistema productivo. Corregir esto contribuiría a conformar una cultura empresarial competitiva, en la que el empresario se perciba en su condición de creador de la riqueza, comprometido con los clientes a los cuales destina su producción o sus servicios, y adquiera verdadero sentido de su responsabilidad social.

Armando Nova: Posiblemente, Cuba haya alcanzado, hasta muy recientemente, el más alto grado de concentración de la propiedad estatal, en comparación con los modelos de los países socialistas de Europa. Se estableció una identidad entre propiedad estatal y propiedad social, lo cual en modo alguno fue propuesto por los fundadores del marxismo. Y eso ha condicionado todo un proceso que hace compleja la estructuración del cambio.

Solo hemos dado los pasos iniciales en la transformación. Como economista, parto de que la propiedad es la base económica para cualquier sistema o modo de producción, por lo tanto, las formas de propiedad condicionan todo lo demás, en mayor o menor grado, incluyendo las distintas formas de la superestructura. Es de suponer que las transformaciones que se realicen en la conformación y estructuración de las formas de propiedad van a provocar cambios en la superestructura y en todo lo que de ella se deriva.

Considero muy importante el proceso iniciado, porque reconoce
lo planteado por los fundadores del marxismo: en el Estado solo debe estar concentrada la propiedad de los medios fundamentales de producción. En ese sentido vamos encaminados, según lo planteado en los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, que abren otros espacios en las formas de propiedad. Aunque personalmente me inclino hacia la colectiva, también creo que una etapa inicial entre un modelo de producción y otro, requiere un período de tránsito, y aún estamos en él, donde conviven diversas formas de propiedad.

Necesariamente no tiene que existir un único tipo de cooperativa, puede haber otros, con mayor o menor grado de socialización, además del productor privado, y la pequeña producción mercantil don-de se contrate fuerza laboral, como ya lo estamos viendo. Esas formas que comienzan a desarrollarse en modo alguno están en contra de los principios establecidos por los fundadores del marxismo y por el socialismo. Es una realidad que debemos afrontar y apoyar.

Claro que hay tensiones; siempre existe oposición o rechazo al cambio, a lo nuevo. No va a ser un proceso fácil, e indiscutiblemente se beneficiarán unos más que otros. El Estado tendrá que buscar un equilibrio entre todos estos factores; encontrar soluciones con las menores afectaciones posibles, pero las va a haber con seguridad. Es una fase muy interesante y existen grandes aspiraciones de lograr resultados favorables, aunque los más inmediatos no sean los esperados o haya necesidad de ir despacio.

Emilio Duharte: El nuevo modelo para Cuba tiene que ser más democrático y participativo. Esto define todo lo demás, pues garantiza el fortalecimiento de su legitimidad. En la medida en que se pueda fortalecer el consenso político nacional alrededor de ese modelo, resultará más difícil para cualquier fuerza interna o externa el desmantelamiento del régimen socialista.

Ese carácter democrático-participativo implica darles continuidad, sin «baches» y sin demoras a las reformas económicas recogidas en los Lineamientos aprobados en el VI Congreso del Partido. El término reforma, que ya ha sido utilizado por los colegas en este debate, se ha entendido por mucho tiempo en determinados medios académicos y políticos como antítesis de revolución —su interpretación más antigua—, y todavía algunos le siguen temiendo. Esa es una de sus acepciones, pero no la única. Las reformas hay que verlas hoy como necesarias y consustanciales al socialismo, no como oposición ni un mal necesario. Justamente en su carácter rectificador y corrector las concibieron los clásicos del marxismo. Lo que se hizo en los años 90 en Cuba en economía, cultura, ideología y sistema político, lo que se está haciendo ahora, y otras transformaciones futuras necesarias, debemos denominarlo así: reformas. No me opongo a quien prefiera emplear eufemismos para nombrarlas, pero el enfoque académico es este.

Tampoco me parece válida la explicación de que no debemos darle esa denominación porque el enemigo la usa para atacarnos, pues él emplea también los términos democracia, derechos humanos, participación política, legitimidad, consenso, cultura política, y no por ello vamos a dejar de utilizarlos desde una perspectiva socialista humanista y democrática. Las reformas económicas y sociales de hoy, a contrapelo de la propaganda que se emprende desde el exterior, constituyen cambios de mucha importancia para el país; no son simple cosmética, y están llamadas a fortalecer la legitimidad del sistema. 

Resulta fundamental apuntar que ese carácter democrático-participativo deseable implica también, como recomendó el VI Congreso utilizando otro lenguaje, emprender nuevas e imprescindibles reformas políticas, que tienen que abarcar, entre otros, la Constitución como ley fundamental —que debe ser modificada en varios de sus artículos—; o la ley electoral —pues es imprescindible discutir y promulgar una nueva, de acuerdo con la experiencia de más de veinte años transcurridos desde que se aprobó la anterior y de las prácticas de cinco elecciones generales—; y también precisan abarcar al propio Partido.

Tania García Lorenzo: El fortalecimiento de la propiedad no estatal en la economía no es solo un problema de recursos laborales o de salida al exceso de empleados en los centros estatales; en realidad, desde la economía política, implica considerarla un espacio económico con carácter propio. Nova comentaba que en la primera etapa hay beneficios diferentes, en relación con los distintos espacios económicos; entonces, ¿qué impacto genera esta nueva estructura de actores en las relaciones sociales del país y en la jerarquía social?, ¿qué papel pueden desempeñar las formas cooperativas, más sociales que el trabajo por cuenta propia?

Narciso Cobo Roura: La manera en que se organice la gestión de los diferentes tipos de propiedad será lo que determinará la forma de apropiación del resultado económico. Eso nos obliga a ser transparentes en el modo de emplear fuerza de trabajo por las formas no estatales de producción. Por ejemplo, si contrata a otra persona, supone una forma de explotación; entonces debemos regular esa práctica, y no permitir que se enmascare.
Por otra parte, ¿quién dice que la empresa estatal tiene que ser in-eficiente o incapaz de ofrecer una respuesta diferente a la que viene dando? La empresa estatal o pública puede adoptar diversidad de formas. En los años 80 y 90 ensayamos formas societarias de propiedad estatal que, aisladas de determinados marcos regulatorios, demostraron mayor flexibilidad y eficiencia. Por lo tanto, no hay que descuidarla, por importantes que puedan ser las nuevas formas de gestión no estatal. Tengamos presente que los grados de complementación o de subsidiaridad que puedan existir, deben partir de la existencia de un sector empresarial estatal eficiente.

En cuanto a las cooperativas, puedo compartir las expectativas de Armando, pero ¿no tienen que pasar primero, de alguna manera, por la formación de un productor individual?, ¿las formamos de arriba a abajo, o deben gestarse a partir de la capacidad de asociación que poseen determinados productores? Las experiencias que hemos tenido no han sido las mejores.

El actual trabajo por cuenta propia (TCP) es muy diferente al de los años 90; aunque está bajo la misma ley, los escenarios son distintos, su capacidad de reacción ha sido otra, se ha colocado con otro vigor, pero seguimos tratándolo igual. Una cosa es el autoempleo y otra la pequeña o mediana empresa. Cuando hay relaciones de contratación de fuerza de trabajo, por lo general tenemos delante una pequeña empresa, y debemos tratarla como un pequeño negocio. No obstante, nuestro marco regulatorio no se adapta todavía a esta nueva realidad, no le hace espacio. Coincido con Duharte en la necesidad de modificar nuestro sistema legal. Hoy se trabaja en la revisión y actualización de toda la base normativa del país para adecuarla a las transformaciones en curso.

Armando Nova: Indiscutiblemente, de cómo esté distribuida la propiedad va a depender la distribución de la riqueza y los niveles de ingreso de los productores y sus familias. Por tanto, es muy importante comenzar por ahí.

Refiriéndome en particular a las cooperativas, la mayor experiencia que tenemos en los últimos cincuenta años en la economía cubana es en el sector agropecuario. Hay al menos tres formas de cooperativas que han dado resultados, en algunas no muy favorables, en otras más, y en otras mucho más favorables. Hago referencia a las transformaciones que se iniciaron en los 90 y que lamentablemente no se continuaron.

En ese decenio, hubo medidas muy importantes en ese sector, como la división de la empresa estatal en pequeñas unidades que se conocen por Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC), pero no se modificó nada más. Se mantuvo toda la estructura, y esa forma de producción no dio los resultados esperados. Las UBPC derivaron en la forma transfigurada de una empresa estatal.

Durante más de veinte años, las Cooperativas de Producción Agro-pecuarias (CPA) y las de Créditos y Servicios (CCS) han sido más eficien-tes. Las segundas son las que mejores resultados han brindado hasta el presente, en todos los sentidos (económicos, niveles de producción, etc.); en ellas los productores mantienen su condición de propietarios.

A las CCS siempre se las ha catalogado como las de menor grado de socialización, pero de mejores resultados productivos; conjuntamente con un sector privado, que tiene solo 24% de la tierra cultivable del país, producen en este momento más de 57% de los alimentos.

Me inclino por la cooperativa, por su carácter social, pero tampoco
es una forma idílica: debe ser eficiente económicamente para obtener los logros sociales que se esperan.

Algo me preocupa: en todo este proceso de transformaciones que se están llevando a cabo con la entrega de tierras en usufructo, el Decreto Ley 259 dice que ese nuevo beneficiario debe estar asociado a una CCS, y nos pudiéramos preguntar por qué la ley no vinculó a las UBPC o a las CPA. Hay otros aspectos de la ley con los que discrepo, o considero que hay carencias; no obstante, en general, ha sido muy objetiva.

Emilio Duharte: El nuevo modelo socialista cubano está obligado, por su naturaleza, necesidad histórica y ética política, a ser consecuente con las expectativas de la población e incluir los diferentes actores sociales surgidos como resultado de las reformas. Constituye un gran reto la aparición de actores representantes de la pequeña propiedad privada, incluso de la mediana, que considero viable en Cuba.
En el país se va creando un fuerte sector de pequeños propietarios. Habría que preguntarse: ¿eso es malo? ¿Qué considerar como ideología pequeñoburguesa en las condiciones actuales? ¿Hasta qué punto ella puede ser perniciosa para el régimen político y para este nuevo modelo? ¿Cuáles serían los niveles de propiedad privada permisibles en las reformas cubanas, de acuerdo con las condiciones específicas del país, sus necesidades y particularidades? Alrededor de este tema se olvida a veces que algunos destacados representantes del sistema socialista cubano defendieron la idea de que el socialismo no está reñido con la pequeña propiedad. Por ejemplo, hay que recordar las rigurosas intervenciones de Carlos Rafael Rodríguez en las últimas sesiones del Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME) en los momentos críticos previos a la desaparición de este organismo de la comunidad socialista mundial.

Por otra parte, los nuevos actores económicos y sociales, en la medida en que crecen y se fortalecen, pueden demandar mayor acceso al poder político. ¿Cómo responder a ello en las condiciones cubanas? ¿Será acaso con la fórmula de liberalización económica con férreo control, desde el Partido y el Estado, de las palancas del poder político, como es el caso de China? Cuba tiene que crear sus propios mecanismos para enfrentar estos desafíos. Habrá que enfrentarlos con más democracia, pero privilegiando a los actores de carácter socialista, como partícipes activos y rectores de estas transformaciones.

Además, el Partido Comunista de Cuba tendrá que definir el estatus de los nuevos actores, en el sentido de lo que significa el propio Partido como organización política a partir de la definición que se da en nuestra Constitución y como lo enunció el IV Congreso de esta organización. Si tenemos un único partido de la nación cubana, este tiene que ser necesariamente más inclusivo, más democrático, más plural.

Tania García Lorenzo: Cuando se dice que hay que cambiar la mentaliad y enfrentar la situación con criterios nuevos, en esencia estamos hablando de cambios de carácter y naturaleza culturales. Como insistía el profesor Duharte, un socialismo renovado, fortalecido, implica una mayor participación social; ¿cómo combinar los intereses individuales y sociales?, ¿hay un mercado preocupado por el desarrollo social o es la función equilibradora del Estado, y la participación —no solo de carácter político— las que están llamadas a preservar el desarrollo social de la nación?, ¿qué mecanismos de participación y control social son necesarios para poder continuar con este proceso?

Narciso Cobo Roura: Hay un elemento clave, y es la relación plan-mercado, que subyace de cierta manera en las entretelas de esta temática de los cambios, porque están asociados a esos dos grandes ejes.

Desde el punto de vista de la asignación de recursos es incuestionable la importancia del mercado y nuestro modelo económico debe hacerle el espacio necesario. Sin embargo, en cuanto al desarrollo el papel preponderante, por su capacidad ordenadora y de direccionamiento, le debe corresponder a la planificación. Esto no releva al mercado en su función movilizativa, pero estimo que este puede contribuir al desarrollo solo en la medida en que promueva la innovación, y ello depende de cuán competitivos sean los actores.

El concepto de desarrollo ha sido muy debatido históricamente. Para la región, está asociado al cambio social y a la igualación de oportunidades, y supone transformaciones, fundamentalmente de tipo estructural que escapan a las posibilidades del mercado. Según la doctrina de la Iglesia católica, supone «promover a todos los hombres y a todo el hombre», como dice la Populorum Progressio, del Papa Pablo VI, que luego retoma la Centesimus Annus, de Juan Pablo II.

La Comisión Sur, en la que participó Carlos Rafael Rodríguez por nuestro país, apuntaba: «El verdadero desarrollo tiene que centrarse en la gente, estar encaminado a la realización del potencial humano y a la mejora del bienestar social y económico de las personas, y tener por finalidad el logro de lo que ellas mismas consideran que son sus intereses sociales y económicos». En ello también algún papel debe corresponder al mercado.

Tania nos llama a reflexionar sobre los cambios culturales que deben producirse. Tenemos que rehacer o recomponer, por su centralidad, la cultura del trabajo, el propio concepto del trabajo. Ahí hay una fisura, una ruptura que hay que reparar.

Por otra parte, en estos nuevos escenarios y actores, se van a producir nuevas desigualdades —porque antes las hemos tenido—, y corremos el riesgo de que, frente a ellas, seamos más egoístas, menos solidarios, más indiferentes; el valor justicia social puede verse mermado y puede incluso que no reaccionemos adecuadamente frente a determinadas manifestaciones de pobreza, que las hay. ¿Cómo vamos a enfrentar sus riesgos? Tradicionalmente se acude a la familia, a la escuela; la primera está en un estado de recomposición, o de transformación, que no creo le permita asumir este papel. Tampoco la escuela puede asumirlo, pues no es la que quisiéramos que fuera. Está, por supuesto, el pensamiento crítico, que es un elemento de activación y tiene como espacio, o medio potenciador, a las redes sociales en los marcos de la sociedad civil y de la propia institucionalidad estatal. No obstante, ese es un ensamblaje que, en mi opinión, aunque parece tener la capacidad de identificar y diagnosticar los problemas, no parece poseerla aún para generar transformaciones.

Armando Nova: Posiblemente lo más complicado de cambiar es la forma de pensar y de asimilar las transformaciones. Hasta el momento confundimos la gestión del Estado y la de la empresa; eso hay que delimitarlo.

Otra cuestión es el papel, dentro del contexto empresarial, de las pequeñas y medianas empresas (pymes). El espacio creado para los cuentapropistas o, digamos mejor, para el comercio individual o privado, era necesario, pero en modo alguno es la solución del problema. El desarrollo radica en el desenvolvimiento empresarial y, dentro de ello, las pymes, para crear bienes materiales y ofrecer servicios a la población. Es un aspecto que tenemos que tener muy presente, si se aspira a que, alrededor del año 2020, más de 40% del PIB cubano esté en manos de este sector.

El productor debe poder tomar sus decisiones, en qué lugar comprar, dónde vender, cómo combinar más eficientemente sus factores productivos, sin dejar de tomar en cuenta los factores sociales.

El mercado es un problema aún no resuelto en nuestra sociedad. No acabamos de comprender su papel y su desempeño en la nueva etapa que se avecina. Casi todos hemos leído algunos documentos y reflexiones que aunque llaman al cambio de mentalidad, en numerosos aspectos son absolutos y mantienen una posición muy rígida con respecto al mercado; en ellos se plantea: «primará la planificación y no el mercado». Yo considero que la solución está en la complementariedad que tiene que haber entre estos dos factores. No se puede dejar actuar al mercado de forma libre, espontánea; debe tener mecanismos regulatorios que garanticen su desempeño lógico y racional dentro del contexto económico.

Emilio Duharte: Si de cambios culturales se trata, el nuevo modelo socialista debe tener un carácter ideológico-cultural. En un determinado período, muchos consideraban la ideología como intocable; aunque aceptaban que el sistema económico se podía cambiar, así como aspectos del sistema político. En encuentros con estudiantes y dirigentes he sostenido debates relacionados con los documentos y acuerdos del IV Congreso del Partido. Cuando les he preguntado si algunas de las reformas que se realizaron en los años 90, a propuesta de ese Congreso, tienen carácter ideológico, casi unánimemente la respuesta es: «No, ninguna lo tiene». Sin embargo, dos ideas planteadas allí —la del Partido de la nación cubana y el acuerdo de aceptar en el Partido Comunista a personas religiosas—, ambas tienen un profundo contenido político e ideológico; otras también lo tienen.

La ideología fue un tema también complicado cuando se discutieron los dos artículos que se agregaron a la Constitución en la reforma de 2002; se manejó por muchos incluir aquel articulado donde se decía que el sistema político socialista era intocable. Si somos consecuentes con la idea de que el sistema no es estático ni inamovible y que tiene que reformarse, transformarse, para reforzar su legitimidad, ¿cómo puede ser intocable? Por fin se llegó a aquella fórmula de la irrevocabilidad del socialismo.

Ante el nuevo modelo es indispensable un cambio de mentalidad, lo que supone también la aceptación de la pequeña y la mediana propiedad privada en el país. La psicología social y la ideología van a pesar mucho más que cualquier otro factor, en cuanto a las nuevas desigualdades sociales que van apareciendo, aunque se trabaje fuerte para que estas sean de la menor magnitud posible.

Acostumbrados durante tanto tiempo a la aplicación de fórmulas igualitaristas, tan perniciosas para el sistema económico y político, y para la psicología y la ideología de las personas, también resultará bien complejo convencer de que el igualitarismo no es sinónimo de igualdad ni de justicia social, y que hay que acabar con ese fenómeno. 

Este también es un asunto económico, sociológico, político, e ideológico-cultural, de mucha fuerza.

Asimismo, es necesario desarrollar una cultura democrática, de la polémica, del debate, de la deliberación. Aunque se ha avanzado mucho en el campo de las ciencias sociales y en los nuevos espacios de debate abiertos en el país, esa cultura no se ha generalizado en la población, ni siquiera dentro del campo de la investigación social.

Quiero retomar una idea que algunos destacados científicos sociales defienden hoy con mucha fuerza y que, a mi juicio, conserva su valor: las necesarias correcciones en la aplicación de la fórmula leninista del centralismo democrático; no en el sentido de consagrar la vertiente centralista para decidir y la democrática para apoyar, sino desde la óptica de que toda acción centralizada esté sujeta a lo que democráticamente se decida, a través del necesario proceso deliberativo, un componente clave por incorporar a esta cultura.

Tania García Lorenzo: Este es un debate sobre un contenido que tiene una amplísima agenda; no todos los temas pueden ser culminados en un primer intercambio, con un tiempo limitado. Es decir, seguramente tendremos necesitad de abordar, en otras ocasiones, aquí o en otros espacios, diferentes aristas de estos temas. Ello nos obliga a que las intervenciones de los asistentes, a quienes voy a dar la palabra ahora, deban ser breves.

Ovidio D´Angelo: El tema planteado por este Último Jueves es esencial en este momento. Uno de los aspectos señalados, y que en muchas de las asambleas donde se discutieron los Lineamientos fue apuntado como un déficit, es precisamente la concentración en el aspecto económico, a veces de manera un poco pragmática, porque estábamos abocados a una situación de crisis tan violenta que había que resolver algunas cuestiones económicas.

La carencia del aspecto más propiamente político-ideológico, en los Lineamientos económicos, nos sitúa ante un reto importante, consistente en que la propia proyección de estos puede estar teniendo una orientación no fundamentada desde el punto de vista de la teoría política; y a nosotros nos hace falta trabajar muy fuertemente en tal teoría.

Una de las novedades y de los aciertos de los Lineamientos es haber abordado el problema de la descentralización y la autonomía; pero, ¿hacia dónde vamos?, ¿cuál es la visión de país, de sociedad que estamos proponiendo? Lo que se está planteando es una mayor autonomía empresarial, léase gerencial; en el documento no se menciona el tema de la participación de los trabajadores y de la población. Estoy totalmente de acuerdo con Emilio en que, además de la económica, se requiere una reforma política amplia, profunda.

El cuentapropismo resuelve un problema inmediato de empleo, ¿pero dónde está el factor, que podemos explotar incluso en el cuentapropismo, de socialización de los actores con vistas a una mayor ar-ticulación de la sociedad? También la empresa estatal, que se presenta como casi la única forma de producción, requiere una socialización desde los productores mismos, desde los trabajadores.
 Alexander González Seijo: En la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, específicamente en los departamentos de Comunicación Social y Economía, estamos trabajando el tema de las pequeñas y medianas empresas en centros de educación superior. Para enriquecer nuestro trabajo, me gustaría que me aclararan ¿dónde está concentrada la batalla en la actualidad, en la macroeconomía o en la microeconomía? ¿Qué creen sobre el balance de las prioridades que el Estado le está dando a estos dos niveles en el proceso de cambio? Y por último, ¿qué derroteros debe seguir la microeconomía en particular, considerando el marco de la economía basada en el conocimiento, que algunos autores cubanos sugieren como el futuro de nuestro modelo económico socialista?

Aurelio Alonso: Nova dijo, y lo comparto, que las Cooperativas de Créditos y Servicios han mostrado ser las más eficientes; pero las caracterizó como las menos socializadas. ¿Es que seguimos con el criterio de que lo más socialista es lo más cercano al control estatal, más socialismo es más centralización? No entremos en estas reformas con ese lastre cultural.

Necesitamos poder del pueblo y no solo propiedad de todo el pueblo, porque esto último ¿qué es? ¿Hemos tenido propiedad estatal o propiedad de todo el pueblo? Y sobre el salario: hemos pensado en su superación a partir de una mayor participación real de los trabajadores en las decisiones; como dijo el Che, «las masas tendrán que llegar a decidir algún día qué parte del producto social va a la acumulación y qué parte va al consumo». Pero eso es algo que no se ha resuelto. Es un problema que debieran tener en mente los que están trabajando en las reformas.

Magda González: Me preocupa que no hayamos discutido suficientemente en la sociedad la relación entre el arte y el mercado. En un Estado socialista esta relación no puede dejar de reflejarse en las políticas culturales, que no deben responder tanto a las leyes económicas de oferta y demanda, como a beneficiar a la población desde el punto de vista espiritual. A veces hay una mirada demasiado pragmática y economicista hacia la creación cultural; tenemos que discutir esto hasta la saciedad y hasta el consenso, para que las medidas que se tomen en el presente y en el futuro cercano logren el equilibrio.

Alberto Romay: Mi interrogante parte de un estado de opinión acerca de la función tributaria. En el presente año, el TPC se incrementó con otros oficios; pero, en general hay el criterio de que los impuestos son una carga bastante grande. Incluso algunas de las pequeñas empresas, porque no se trata solo del autoempleo, han tenido que desaparecer por esa carga tributaria excesiva. Entonces, ¿cumple la ONAT una función equilibradora del Estado o una que solo afecta el bolsillo de los contribuyentes?

Manuel Alonso: Se habla mucho sobre la Actualización del modelo cubano, pero en esencia este padece del secretismo que tenemos colado en todas partes. ¿Cuándo van a hacerse los cambios? ¿Hay algún plan? Debe existir, pero no lo sabemos. Pienso que falta bastante debate público, y pudiera utilizarse alguna que otra Mesa Redonda para ganar en claridad. En julio y agosto hubo ocho emisiones de un programa llamado Ángulo Ancho, y luego desapareció. Fue un escenario interesante auspiciado por la revista Temas, en el cual se abordaban asuntos muy sensibles para la población.

Soy asesor económico y considero que mientras las empresas estén subordinadas a y no puedan comercializar con terceros, no hay tal autonomía, siempre van a estar coartadas, porque los directivos van a estar mirando hacia arriba para ver cuál es la seña del jefe. Eso las lleva a verdaderos derroches, a acumulación de bienes innecesarios u obsoletos, a la falta de incentivo de la fuerza de trabajo, ya mencionada aquí.

Por otra parte, ¿el cuentapropismo va a resolver el problema de nuestra economía? Agricultores, artesanos y una serie larguísima de pequeñas formas de empleo no es desarrollo, no hace avanzar la economía.

Otra pregunta: ¿esos llamados «intereses sociales» cuáles son? Porque esta es una herramienta que se utiliza muchas veces para aplastar aquellos gérmenes dinamizadores de la economía.

Ramón García Guerra: Me siento obligado a precisar la palabra actualización, porque el primero que la trajo al debate en Cuba, en 2007 o 2008, fui yo, un año y medio después la asumió el Partido. Yo entendía ese concepto como puesta en actualidad; o sea, hay una obsolescencia y una nueva sensibilidad de época, entonces es necesario poner en actualidad algo. Luego se entendió de otra manera.

Existe cierta presión que exige restablecer un equilibrio que disipe el estado de incertidumbre, generador de angustia en la población. La gente trata afanosamente de que se restablezca el equilibrio necesario para apostar por un proyecto de vida personal. Segundo aspecto: entiendo el socialismo como un cambio civilizatorio radical que lo convierte en alternativa al capitalismo; sin embargo, durante las transiciones al socialismo se ha maniobrado a partir de buscar un equilibrio entre un fondo mercantil escaso y una creciente demanda solvente, ¿y dónde quedan los patrones culturales que significan ese cambio civilizatorio? O sea, si no hay cambios civilizatorios sociales, no nos convertimos en una alternativa al capitalismo.

Rafael Betancourt: ¿Transita el nuevo modelo hacia el socialismo? Con-sidero que las formas de propiedad no son, por definición, sociales o individuales, dependen, en primer lugar, de su vínculo territorial, comunitario y ambiental. Si una empresa se desentiende de su impacto ambiental, no tiene una relación adecuada con su medio. Cuando una cooperativa se vuelve un vehículo de desarrollo regional, está desempeñando un papel socialista. Depende también del grado de democracia interna: una empresa socialista que es dirigida con la verticalidad y la jerarquía de cualquier empresa capitalista no fomenta relaciones de producción socialistas, no tiene absolutamente nada de socialista; su dueño es el Estado, esa es la diferencia. El fomento de las relaciones de democracia interna puede caracterizar tanto a la empresa, como a las cooperativas. Estas últimas tienen eso como definición, sin embargo, hay muchas donde la presidencia ejerce un poder vertical y autoritario.

Otro aspecto de la definición social o individual, es cómo el actor económico reparte y distribuye el excedente; por ejemplo, una paladar que, por su propio interés, se preocupa por rellenar los baches de la calle donde se ubica, está haciendo una labor social, comunitaria; una cooperativa que remoza la funeraria porque nadie se ocupa de ella está desempeñando un papel socialista, pero no lo asumimos así.

¿Cómo pueden el Estado y el Partido fomentar esas relaciones socialistas de producción y dónde se contempla eso en los Lineamientos? Para mí, está ausente el compromiso con establecer relaciones que verdaderamente vinculen la propiedad con su entorno social y ambiental.

Enrique López Oliva: Los debates no se extienden a toda la sociedad, no los vemos en la televisión cubana; hay poca información sobre lo que está sucediendo en el país. Tampoco, por supuesto, se divulgan los que se realizan en los espacios religiosos, por ejemplo en el Centro Cultural Félix Varela, donde se han dado cursos sobre cooperativismo, encuentros convocados por la revista Espacio Laical y en los que intervienen especialistas de distintas ramas.

He sido profesor de la Universidad de La Habana por más de veintisiete años y muchos de estos temas no se abordan allí, faltan posgrados sobre temas de actualidad, aunque los alumnos los demandan.

Luis Emilio Aybar: Soy estudiante de Sociología de la Universidad de La Habana y me preocupa un problema que afecta la forma en que este modelo puede ser exitoso o no, y es qué se está entendiendo por democracia y participación y cómo se practican. La participación y la democracia socialistas implicarían que diferentes modelos y proyectos, otras maneras de entender los problemas y las soluciones del país, se socialicen libremente. Hay un momento importante antes de la consulta o de la toma de decisiones, es el de la disputa de sentidos, o sea, cómo se van a manejar todas esas opciones y cómo la gente va a acceder, en igualdad de condiciones, a todas ellas, y a partir de ahí que se tomen las decisiones mediante un proceso que se construya desde abajo. 

Esto no ha ocurrido así. El nuevo modelo se pensó desde la dirección del país y luego empezó a ser socializado por los medios de comunicación y a buscar apoyo en la población. Pero hay otras formas de entender el socialismo —muchas de ellas se han visto aquí— que la mayor parte de la población cubana no conoce, y nadie puede optar por algo si no lo conoce.

En el debate de los Lineamientos —por lo menos eso fue lo que me sucedió a mí—, no había tiempo para argumentar, para profundizar en lo que uno planteaba, lo cual hubiera contribuido a que el resto de los miembros de mi aula, por ejemplo, se enteraran de por qué propuse adicionar un lineamiento donde se hablara de que en esa descentralización se iba a poner énfasis también en la socialización del poder dentro de las diferentes unidades descentralizadas, pues se puede descentralizar y no darle más poder al trabajador; descentralizar el sistema político y no darles más poder a las comunidades; crear cooperativas y que estas no respondan a la tradición solidaria y democrática de las cooperativas más radicales, que vienen desde el siglo xix.

Tania García Lorenzo: Los panelistas tienen un serio problema: dar res-puestas, en breve tiempo, a la amplísima gama de temas abordados. Les ofrezco la palabra.

Narciso Cobo Roura: Aurelio colocó un asunto esencial referido a la socialización, estatización, desestatización; ese problema recorre la vida toda de la sociedad y requiere de una reflexión diferenciada. Yo comparto esa preocupación, pero considero que no hay recetas. En lo que hacemos hay discontinuidades, obligatoriamente, y no nos podemos poner bravos con ellas. A la juventud le estamos «entregando» un modelo; su visión de este, su conformidad con él, no tiene por qué ser la que nosotros estamos asumiendo, por lo tanto, los criterios de ruptura van a permanecer, y quizás a profundizarse, y tenemos que ser capa-ces de anticiparlos.

La intervención de Rafael Betancourt me permite abordar algo que ha estado ausente aquí: el desarrollo local. Tal desarrollo incide de manera determinante en el bienestar de toda la población y en la realización misma del sistema político. El socialismo se concreta, se materializa en la localidad.

Quiero referirme también al sistema tributario, a los problemas que se plantearon en torno a la carga impositiva de que pueden ser objeto actualmente los cuentapropistas o estas nuevas formas de gestión productiva. La obligación de contribuir al Estado mediante impuestos es de todos; debe estar en la Constitución. El segundo elemento es que el impuesto tiene una fuente legal, está llamado a fijarse por ley; por una razón muy importante que justifica la preocupación del compañero que intervino: es el propio pueblo, a través de sus representantes, los diputados a la Asamblea Nacional, el que se fija esa carga, el que acuerda los términos en que puede ser gravada la sociedad.

Hemos transitado por dificultades porque carecíamos de una cultura tributaria, que recién comenzó en los años 90; estamos en un momento de cambio y conformar esa cultura es uno de los principales retos y proyecciones que tenemos.

Armando Nova: La macro y la microeconomía en realidad van unidas. En Cuba, la empresa es la célula económica básica y está situada en la microeconomía, pero eso no significa que la macroeconomía no esté presente y no desempeñe el papel que le corresponde.

Otro aspecto que se señalaba es la economía del conocimiento; es un término bastante amplio y en ocasiones se ha optimizado respecto a las tecnologías que se suelen identificar como de punta; pero para sembrar, obtener variedades y buenos resultados productivos, se necesita una acumulación de conocimientos de generación en generación. El campesino cubano puede no ser doctor ni máster, quizás no sea ingeniero, pero tiene una sabiduría increíble, y ahí radica una base importante del conocimiento, más cuando nuestra estructura económica en lo fundamental es de base agraria.

Emilio Duharte: Hay una cuestión en las ciencias políticas relacionada directamente con el secretismo y que debe oponérsele: la transparencia gubernamental y la rendición de cuentas. La primera, hasta donde conozco, no se investiga en Cuba; y no estoy hablando de la glásnost, aquella famosa transparencia informativa, «hermana gemela» de la perestroika y uno de los factores del derrumbe del socialismo en la URSS, sino de la transparencia gubernamental como un atributo del socialismo, y que tendrá que ser cualidad de este modelo que estamos creando. Y la segunda, la rendición de cuentas, si lo consideramos un proceso necesariamente sistemático, directo, activo, real y efectivo, estamos claros de que en nuestro país prácticamente se reduce a los delegados de circunscripción, y se sabe con cuántas limitaciones. Sin olvidar que son dos procesos estrechamente relacionados, visto el pri-mero como primera fase del segundo.

Por otra parte, ¿el nuevo modelo transita verdaderamente hacia el socialismo? Habría que preguntar primero qué es el socialismo, que yo creo que es una gran interrogante para todos. Es un término utilizado por diferentes teorías políticas, incluso contrapuestas, por lo tanto hay distintos tipos y modelos de socialismo. Parece ser que nuestro modelo va justamente hacia un tipo de socialismo propio de Cuba, que hoy no tiene referentes y debe definir preceptos más claros, aunque considere, por supuesto, las experiencias pasadas y las actuales.

Sobre los temas de actualidad de los cursos ofrecidos en la Universidad de La Habana, y en el área concreta donde trabajo, se ha ido avanzando considerablemente, tanto en el pregrado como en el pos-grado; no para ser apologéticos en el análisis, sino lo contrario, profundamente críticos, en cuanto a discutir temas álgidos, actuales, de la realidad cubana, desde la filosofía, la sociología, las ciencias políticas, la historia; temas relacionados con el sistema político en Cuba, sus limitaciones democráticas y las necesarias reformas al sistema; la política cultural de la Revolución y el famoso Quinquenio gris —década, para algunos—; asuntos que tienen que ver con la renovación-reelaboración del marxismo, visto este como una teoría no dogmática ni doctrinaria, sino renovada y creadora, ajustada a los nuevos tiempos; de igual modo se han promovido muchos cursos libres, opcionales, de verano, de invierno, etc., que abordan un grupo importante de estas y otras temáticas controvertidas, de máxima actualidad y complejidad. ¿Es suficiente?, claro que no; hay que continuar trabajando y profundizando. Entre los años 2000 y 2012, especialistas de las ciencias políticas han escrito varios textos y numerosos artículos sobre temas teórico-políticos que están en el centro del debate internacional; acerca del sistema político cubano, sus particularidades, logros y deficiencias democráticas, las reformas actuales, las posibles tendencias de desarrollo. A quien le interese le podemos sugerir algunos de esos materiales para que debata junto con nosotros, nos ayude a reflexionar y a perfeccionar las nuevas producciones científicas proyectadas.

Tania García Lorenzo: El país enfrenta un proceso de introspección que será más enriquecedor si lo concebimos permanente y continuo. El socialismo a la cubana será nuestro propósito siempre, porque será el medio que nos lleve al bienestar de toda la sociedad. Ese tendrá que ser su sentido, basado en nuestra historia, en nuestra identidad, en nuestra cultura.
Quiero agradecer profundamente a los panelistas y a los participantes, a los que intervinieron y a los que tuvieron un silencio activo, porque esta sala ha estado pendiente del debate todo el tiempo y de una manera enriquecedora.