Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

lunes, 23 de marzo de 2020

Desde agosto: pago exclusivo por tarjetas magnéticas en los servicentros

| FOTO: CUBADEBATE 23 MARZO 2020




La Habana, 23 mar (ACN) La corporación CIMEX dio a conocer que, como parte del proceso de informatización y con el objetivo de extender el uso de las tarjetas magnéticas en el comercio minorista, a partir del primero de abril en todos los servicentros de Cuba se adquirirá el combustible a través de ese soporte electrónico.

El uso exclusivo de este medio de pago será obligatorio en un plazo de 120 días luego de la implementación de la medida, informa el sitio web Cubadebate.

"Desde esa fecha todas las personas podrán obtener el combustible mediante este medio de pago, no obstante, se mantendrá durante 120 días la posibilidad de la compra en efectivo, entre tanto los clientes habilitan su tarjeta en los bancos", comentó Yamil Hernández González, gerente general de FINCIMEX.

Según explicó el directivo, desde principios de años se comenzó a modernizar toda la red de POS colocados en estos lugares, lo que facilitará el uso de cualquier tipo de tarjeta, prepagadas o de bandas nacionales, para la compra de los carburantes.

Hasta ahora en la mayoría de nuestros establecimientos solo se facturaba a través de tarjetas SHIP -sector estatal y transportistas privados- o con el uso del pago en efectivo; ahora hemos colocado en la mayoría de los servicentros POS IP, con una velocidad superior y alta eficiencia, detalló.

Hernández González dijo que en aquellos lugares donde se mantienen los POS conectados a través de la vía telefónica es porque lo permite el flujo de transacciones que allí se realiza.

El directivo aclaró que podrán ser utilizadas todas las tarjetas que emite el sistema bancario cubano (BANDEC, BPA o BANMET), empleadas hoy para el salario o como cuentas de ahorro en ambas monedas; "las tarjetas de FINCIMEX también podrán ser solicitadas por la población", acotó.

Asimismo, adelantó que en el transcurso del año se incorporarán otras opciones para el pago, como son el uso de tarjetas scratch (similares a la que se utilizan para el proceso de recarga en la telefonía celular) con un monto de uno a 20 CUC, pesos convertibles.

Igualmente incorporaremos tarjetas SHIP recargables, las que se ofertarán en los establecimientos comerciales, excepto en los servicentros, y los servicios de renta de vehículos en el sector del turismo podrán realizar las compras de las tarjetas scratch en las propias agencias especializadas, detalló el Gerente general de FINCIMEX.

Al decir de Lázaro Ayala Ramos, director de servicentros de CIMEX, se trata de un paso importante para eliminar el uso de efectivo en esas unidades.

El empleo de tarjetas magnéticas para la adquisición de combustibles es sumamente bajo en la población; con esta decisión llevamos los terminales de punto de venta hasta las pistas y facilitamos las ventas, agregó.

Por su parte, Hernández González advirtió que hasta que no concluya el proceso de cambio de PIN desarrollado por el sistema bancario, si el cliente paga con su tarjeta debe presentar el carnet de identidad como está establecido en la red de comercio en CUC, un paso de seguridad que debe ser eliminado en cuento se implemente el pago mediante PIN, dijo.

Unas seis millones 217 mil tarjetas bancarias han sido emitidas en el país al cierre de 2019 y cerca del 90 por ciento de los transportistas privados ya hacen uso de este medio de pago para la compra de combustibles.

China en un bloqueo híbrido con EEUU por coronavirus

Las consecuencias del brote de Covid-19 ponen a Beijing y Washington en curso de colisión

Pepe Escobar, Asia Times

Entre los innumerables efectos geopolíticos y tectónicos del coronavirus, que son impresionantes, uno ya es claramente evidente. China se ha reposicionado. Por primera vez desde que las reformas de Deng Xiaoping comenzaron en 1978, Beijing considera abiertamente a los EEUU como una amenaza; lo declaró el ministro de relaciones exteriores Wang Yi hace un mes en la Conferencia de Seguridad de Múnich en el pico de la lucha contra el coronavirus.

Pekín está dando forma, paso a paso, con gran cuidado, a la narración según la cual, desde los primeros casos de pacientes infectados con coronavirus, los dirigentes ya sabían que se estaba bajo una guerra híbrida. La terminología utilizada por el presidente chino es elocuente. Xi dijo abiertamente que era una guerra. Y que era necesario iniciar una "guerra popular" como contraataque. Y describió el virus como "un diablo".

Xi, por su formación, es confuciano. Y a diferencia de otros antiguos pensadores chinos, Confucio no admitía discusiones sobre fuerzas sobrenaturales y juicios post-mortem. Sin embargo, en el contexto cultural chino, "diablo" se refiere a "diablos blancos" o "diablos extranjeros": guailo en mandarín, gweilo en cantonés. Xi, allí, hizo una fuerte denuncia, en código.

Cuando Zhao Lijian, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, expresó en un tweet incandescente que "es posible que el Ejército de los Estados Unidos haya traído la epidemia a Wuhan" –el primer disparo en esta dirección, proveniente de un funcionario de alto rango– Beijing lanzó un globo de ensayo, señalando que el guante había sido lanzado. Zhao Lijian hizo la conexión directa con los Juegos Militares de Wuhan en octubre de 2019, que incluyó una delegación de 300 militares estadounidenses.

Lijian citó directamente al director de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC), Robert Redfield, quien, cuando se le preguntó el 10 de marzo si se habían descubierto muertes por coronavirus de forma póstuma en los Estados Unidos, respondió que "hoy algunos casos han sido realmente diagnosticados de esta forma en los Estados Unidos".

La conclusión explosiva de Zhao es que el Covid-19 ya estaba activo en los EEUU antes de que fuera identificado en Wuhan – debido a la ya completamente documentada incapacidad de los EEUU para probar y verificar las diferencias con la gripe.

Sumando todo esto al hecho de que los genomas de coronavirus recogidos en Irán e Italia ya han sido secuenciados, y ya se sabe que no son la misma cepa de virus que infectó a Wuhan, los medios de comunicación chinos ya han hecho y están preguntando abiertamente sobre la conexión con el cierre en agosto del año pasado del laboratorio militar de armas biológicas de Fort Detrick, clausurado en agosto y declarado "inseguro", con los Juegos Militares y la epidemia de Wuhan. Algunas de estas preguntas se han hecho – y permanecen sin respuesta– dentro de los propios EEUU.

Quedan preguntas adicionales sobre el no transparente Evento 201 en la ciudad de Nueva York el 18 de octubre de 2019: un ensayo de simulación de una pandemia mundial causada por un virus mortal, precisamente el coronavirus. Esta magnífica coincidencia ocurrió un mes antes del brote en Wuhan.

El evento 201 fue patrocinado por la Fundación Bill & Melinda Gates, el Foro Económico Mundial (FEM), la CIA, Bloomberg, la Fundación John Hopkins y la ONU. Los Juegos Militares Mundiales, Military World Games, comenzaron en Wuhan el mismo día.

Independientemente de su origen, que aún no está establecido de manera concluyente, tanto como los Tweets de Trump sobre el "virus chino", Covid-19 ya impone interrogantes inmensamente serios sobre la biopolítica (¿dónde está Foucault cuando se le necesita?) y al bioterrorismo.

La hipótesis de trabajo de que el coronavirus es un arma biológica muy poderosa, si bien no provocará el Armagedón, revela que esta arma es el vehículo perfecto para un control social generalizado – a escala mundial.

Cuba se alza como una potencia biotecnológica

Xi con su cara cubierta con una máscara quirúrgica, visitando el frente de Wuhan la semana pasada, fue una demostración gráfica para todo el planeta de que China, con un inmenso sacrificio, está ganando la "guerra popular" contra Covid-19. Así también, la movida de los rusos, estilo Sun Tzu, contra Riad, cuyo resultado final fue el barril de petróleo mucho más barato, ayudó, a todos efectos prácticos, a iniciar la inevitable recuperación de la economía china. Así es como funciona una buena asociación estratégica.

El tablero de ajedrez cambia a una velocidad vertiginosa. Después de que Pekín identificara el coronavirus como un ataque de armas biológicas, la "guerra del pueblo" estalló, con todo el poder del estado. Metódicamente. Sobre la base de "todo lo que sea necesario". Estamos entrando en una nueva fase, que será utilizada por Beijing para recalibrar sustancialmente la interacción con Occidente, y bajo normas muy diferentes en lo que respecta a los EEUU y la Unión Europea.

El poder blando (soft power) es esencial. Pekín envió a Italia un avión de Air China con 2.300 cajas grandes de mascarillas quirúrgicas. Las cajas dicen: "Somos olas del mismo mar, hojas del mismo árbol, flores del mismo jardín". China también envió un gran paquete humanitario a Irán a bordo de ocho aviones de Mahan Air, una aerolínea que está bajo sanciones ilegales y unilaterales del gobierno de Trump.

El presidente serbio Aleksandar Vucic no pudo ser más explícito: "El único país que puede ayudarnos es China. Hasta ahora, todos ustedes han entendido que la solidaridad europea no existe. Nunca ha sido más que un cuento de hadas en papel".



Bajo duras sanciones y demonizada desde siempre, Cuba sigue siendo capaz de hacer avances gigantescos, incluso en biotecnología. El antiviral Heberon –o Interferón Alfa 2b– un medicamento, no una vacuna, se ha utilizado con gran éxito en el tratamiento de pacientes contaminados por el coronavirus. Una empresa conjunta en China está produciendo una versión inhalable del medicamento y al menos 15 naciones ya están interesadas en importarla.

Ahora comparen todo eso con el gobierno de Trump, que ofrece mil millones de dólares para sobornar a los científicos alemanes que trabajan en la empresa de biotecnología Curevac, con sede en Turingia, en una vacuna experimental contra Covid-19, contando con "reservar" la vacuna para ser utilizada "sólo en los Estados Unidos".

¿Operación psicológica (psy-op) para la ingeniería social?

Sandro Mezzadra, co-autor, con Brett Neilson, de The Politics of Operations: Excavating Contemporary Capitalism, ya está tratando de determinar conceptualmente en qué punto está actualmente la lucha contra Covid-19.

Nos enfrentamos a tener que elegir entre una vertiente maltusiana –inspirada en el darwinismo social– "liderada por el eje Johnson-Trump-Bolsonaro" y, por otro lado, una vertiente que apunta a la "recalificación de la salud pública como herramienta fundamental", ejemplificado por lo que hacen China, Corea del Sur e Italia. Hay importantes lecciones que aprender de Corea del Sur, Taiwán y Singapur.

La opción fuerte, observa Mezzadra, está entre admitir una "selección natural de la población", con miles de muertes, o "defender la sociedad", empleando "diversos grados de autoritarismo y control social". Es fácil imaginar quién se puede beneficiar de esta reingeniería social, una remezcla, para el siglo XXI, de "La máscara de la muerte roja", de Allan Poe, 1842 (Consortium News).

En medio de tanta desgracia y tristeza, cuenten con Italia para que nos ofrezca tonos de luz, a la Tiepolo. Italia ha elegido la opción de Wuhan, con consecuencias inmensamente graves para su ya frágil economía. Los italianos en cuarentena reaccionaron notablemente cantando desde sus balcones: un verdadero acto de revuelta metafísica.

Sin mencionar la justicia poética de la verdadera Santa Corona ("coroa" en latín) que está enterrada en la ciudad de Anzu desde el siglo IX. Santa Corona fue asesinada en el gobierno de Marco Aurelio en 165 d.C., y ha sido una de las santas patronas de las víctimas de las pandemias durante siglos.

Ni siquiera trillones de dólares que llovieron del cielo por un acto de misericordia divina de la Reserva Federal pudieron curar a los enfermos de Covid-19. Los "líderes" del G-7 tuvieron que recurrir a una videoconferencia para darse cuenta que no tienen ni idea de qué hacer, incluso cuando la lucha de China contra el coronavirus le dio a Occidente una ventaja inicial de varias semanas.

El Dr. Zhang Wenhong, que trabaja en Shanghái, uno de los principales expertos en enfermedades infecciosas de China, cuyos análisis han sido hasta ahora precisos, dice que China ya salió de los días más oscuros de la "guerra popular" contra el Covid-19. Pero el Dr. Wenhong no cree que termine en el verano. Ahora, la misma idea, para el mundo occidental.

Aún no es primavera, y ya sabemos que un virus es suficiente para destruir sin piedad a la Diosa del Mercado. El viernes pasado, Goldman Sachs dijo a no menos de 1.500 empresas que no había riesgo sistémico. Falso.

Fuentes del banco en Nueva York me dijeron la verdad: el riesgo sistémico se volvió mucho más serio en 2020 que en 1979, 1987 o 2008, debido al mayor riesgo de colapso del mercado de derivados de 1.500 millones de dólares.

Como dicen las fuentes, en la historia, nunca se ha visto nada parecido a la intervención de la Reserva Federal mediante la todavía poco comprendida eliminación de los requisitos de reserva bancaria en los bancos comerciales, lo que desencadenó una expansión potencialmente ilimitada del crédito, para evitar una implosión de los derivados resultante de un colapso total de las bolsas de productos básicos y de valores en todo el mundo.

Esos banqueros pensaron que funcionaría, pero, como ahora sabemos, todo ese ruido y furia nunca significó nada. Y queda el fantasma de una implosión de derivados – en este caso no causada por lo que se temía antes (que el Estrecho de Ormuz se cerrara).

Comenzamos apenas a entender las consecuencias del Covid-19 para el futuro del turbo-capitalismo neoliberal. Es cierto que toda la economía global fue golpeada por un insidioso, literalmente invisible, interruptor de circuito. Puede ser sólo "coincidencia". O puede ser, como algunos argumentan valientemente, parte de una operación psicológica masiva que crea el entorno geopolítico y de ingeniería social perfecto para la dominación del espectro completo.

Además, a lo largo del arduo camino, con inmensos sacrificios humanos y económicos, con o sin un reinicio del sistema mundial, una pregunta más apremiante sigue siendo: ¿las élites imperiales seguirán insistiendo en la guerra híbrida contra China para la dominación de todo el espectro?
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domingo, 22 de marzo de 2020

Plagados de trumpismo


NUEVA YORK – Como educador, siempre estoy buscando “momentos enseñables” –episodios actuales que ilustren y reafirmen los principios sobre los que he venido enseñando-. Y no hay nada como una pandemia para centrar la atención en lo que realmente importa.

La crisis del COVID-19 es rica en lecciones, especialmente para Estados Unidos. Una moraleja es que los virus no andan con pasaportes; de hecho, no respetan en absoluto las fronteras nacionales –o la retórica nacionalista-. En nuestro mundo estrechamente integrado, una enfermedad contagiosa que se origina en un país puede volverse global, y lo hará.

La propagación de las enfermedades es un efecto colateral negativo de la globalización. Cuando surgen crisis transfronterizas como ésta, exigen una respuesta global y cooperativa, como en el caso del cambio climático. Al igual que los virus, las emisiones de gases de efecto invernadero están causando estragos e imponiendo enormes costos a los países en todo el mundo a través del daño causado por el calentamiento global y los episodios de clima extremo asociados.

Ninguna administración presidencial norteamericana ha hecho más para minar la cooperación global y el papel del gobierno que la de Donald Trump. Sin embargo, cuando enfrentamos una crisis como una epidemia o un huracán, recurrimos al gobierno, porque sabemos que esos acontecimientos exigen una acción colectiva. No podemos hacerles frente por cuenta propia; tampoco podemos depender del sector privado. Muy a menudo, las empresas que maximizan las ganancias verán en las crisis oportunidades para hacer subir los precios, como ya se evidencia en el alza de los precios de las mascarillas faciales.

Desafortunadamente, desde la administración del presidente norteamericano Ronald Reagan, el mantra en Estados Unidos ha sido que “el gobierno no es la solución a nuestros problemas, el gobierno es el problema”. Tomarse ese mantra en serio es un callejón sin salida, pero Trump ha avanzado por ese camino más que cualquier otro líder político norteamericano que se recuerde.

En el centro de la respuesta estadounidense a la crisis del COVID-19 está una de las instituciones científicas más venerables del país, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), donde tradicionalmente han trabajado profesionales comprometidos, experimentados y altamente entrenados. Para Trump, el político más ignorante de todos, estos expertos plantean un serio problema, porque lo contradirán cada vez que intente inventar hechos para satisfacer sus propios intereses.

La fe puede ayudarnos a lidiar con las muertes causadas por una epidemia, pero no es un sustituto del conocimiento médico y científico. La fuerza de voluntad y las oraciones no sirvieron de nada para contener la Peste Negra en la Edad Media. Afortunadamente, la humanidad ha hecho enormes progresos científicos desde entonces. Cuando apareció la cepa del COVID-19, los científicos rápidamente pudieron analizarla, someterla a pruebas, rastrear sus mutaciones y empezar a trabajar en una vacuna. Si bien todavía hay mucho que aprender sobre el nuevo coronavirus y sus efectos en los seres humanos, sin la ciencia, estaríamos completamente a su merced, y ya habría cundido el pánico. 

La investigación científica exige recursos. Pero la mayoría de los mayores progresos científicos en los últimos años han costado monedas en comparación con la generosidad impartida por Trump a nuestras corporaciones más ricas y los recortes impositivos de 2017 de los congresistas republicanos. Por cierto, nuestras inversiones en ciencia también languidecen en comparación con los posibles costos de la última epidemia para la economía, para no mencionar las pérdidas de las bolsas.

De todos modos, como señala Linda Bilmes de la Escuela Kennedy de Harvard, la administración Trump ha propuesto recortes al financiamiento de los CDC año tras año (10% en 2018, 19% en 2019). A comienzos de este año, Trump, dando muestras del peor sentido de la oportunidad imaginable, exigió un recorte del 20% del gasto en programas para combatir enfermedades infecciosas y zoonóticas (es decir, patógenos como los coronavirus, que se originan en animales y saltan a los seres humanos). Y en 2018, eliminó la junta directiva de seguridad sanitaria y biodefensa global del Consejo Nacional de Seguridad.

No sorprende que la administración haya demostrado estar mal preparada para lidiar con el brote. Si bien el COVID-19 alcanzó proporciones epidémicas hace unas semanas, Estados Unidos ha dado muestras de una capacidad de diagnóstico insuficiente (inclusive comparado con un país mucho más pobre como Corea del Sur) y de procedimientos y protocolos inadecuados para tratar a los viajeros potencialmente expuestos que regresaban del exterior.

Esta respuesta mediocre debería servir como otro recordatorio de que más vale prevenir que curar. Pero la panacea universal de Trump para cualquier amenaza económica consiste simplemente en exigir más flexibilización de la política monetaria y recortes impositivos (normalmente para los ricos), como si recortar las tasas de interés fuera todo lo que se necesita para generar otro auge del mercado bursátil.

Hoy es mucho menos probable que este tratamiento de curandero funcione como lo hizo en 2017, cuando los recortes impositivos crearon un estímulo económico de corto plazo que ya se había desvanecido cuando entramos en 2020. Con tantas empresas norteamericanas que enfrentan alteraciones de las cadenas de suministro, es difícil imaginar que de pronto decidieran hacer inversiones importantes sólo porque las tasas de interés fueron recortadas 50 puntos básicos (suponiendo, por empezar, que los bancos comerciales trasladaran los recortes).

Peor aún, los costos totales de la epidemia para Estados Unidos todavía se desconocen, particularmente si no se contiene el virus. A falta de una licencia paga por enfermedad, muchos trabajadores infectados a los que ya les cuesta llegar a fin de mes van a presentarse a trabajar de cualquier manera. Y a falta de un seguro de salud adecuado, se mostrarán reacios a realizarse estudios y solicitar tratamiento, para que no les lleguen facturas médicas gigantescas. No debería subestimarse la cantidad de norteamericanos vulnerables. En la administración Trump, las tasas de morbilidad y de mortalidad están en aumento, y unos 37 millones de personas regularmente padecen hambre.

Todos estos riesgos aumentarán si cunde el pánico. Para impedir que esto suceda hace falta confianza, particularmente en quienes tienen la tarea de informar a la población y responder a la crisis. Pero Trump y el Partido Republicano han venido sembrando desconfianza hacia el gobierno, la ciencia y los medios durante años, mientras que les dieron rienda suelta a gigantes de las redes sociales ávidos de ganancias como Facebook, que a sabiendas permite que su plataforma sea utilizada para propagar desinformación. La ironía perversa es que la respuesta torpe de la administración Trump minará la confianza en el gobierno aún más.

Estados Unidos debería haber empezado a prepararse para los riesgos de la pandemia y del cambio climático hace años. Solo una gobernanza basada en ciencia sólida puede protegernos de estas crisis. Ahora que ambas amenazas penden sobre nosotros, es de esperar que en el gobierno todavía queden suficientes burócratas y científicos dedicados que nos protejan de Trump y de sus secuaces incompetentes.

Joseph E. Stiglitz, a Nobel laureate in economics, is University Professor at Columbia University and Chief Economist at the Roosevelt Institute. His most recent book is People, Power, and Profits: Progressive Capitalism for an Age of Discontent.

El tiempo de la bioeléctrica y la energía que necesitamos ( Premio Periodismo Económico 2019)

Así quedará la bioeléctrica del central Ciro Redondo, primera de su tipo que entrará en funcionamiento en el país.
CIRO REDONDO, Ciego de Ávila.–Cuando en abril de 2017 los embajadores del Reino Unido y la República Popular China asistieron a la colocación simbólica de la roca que marcó el inicio de la era de las bioeléctricas en Cuba, imaginé a Sísifo empujando la gran piedra redondeada desde la base hasta la cima de la montaña.
La afirmación no es exagerada. La inversión, incluido el equipamiento tecnológico empleado en el corte del marabú, costará más de 185 millones de dólares y es una de las mayores obras del país en ejecución, entre las vinculadas al uso de fuentes renovables de energía.
Nadie duda de que será útil, muy útil, cuando comience a generar los 60 megawats definidos en el proyecto, que desarrolla la empresa mixta Biopower S.A., cuyos accionistas son la británica Havana Energy y Zerus, esta última organización subordinada al Grupo Azucarero Azcuba.
La contribución por la parte china es en tecnologías y lleva la firma del Instituto de Diseño Mecánico y Eléctrico (Simee), de Shanghai, como contratista.
Desde junio de 2017, Andrew Macdonald, presidente de la empresa Biopower S.A., hablaba de ella con beneplácito ante 200 expertos y empresarios de unos 20 países que asistían a la IX Conferencia Internacional de Energía Renovable, Ahorro de Energía y Educación Energética, en La Habana.
En aquella oportunidad, Macdonald agregaba que existía suficiente materia prima –bagazo de caña y marabú– para el funcionamiento de la planta, que aportaría energía eléctrica de forma compatible con el medioambiente y ahorraría miles de toneladas de petróleo al año.
El 17 de agosto de 2017, José Ramón Machado Ventura, Segundo Secretario del Comité Central del Partido, en diálogo con Vidal Martín Sarduy, director de la unidad empresarial de base central Ciro Redondo, se interesó por la puesta en marcha del proceso de reparaciones del ingenio y la disponibilidad de caña, a la vez que insistió en sembrar bosques energéticos porque, presumiblemente, el bagazo no sería suficiente y, a la larga, el marabú tampoco, en clara alusión a la bioeléctrica en construcción.
Ocho meses después, el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez visitó el lugar, con el interés de valorar el estado y perspectiva de la ejecución de la obra, en compañía de Alfredo López Valdés, entonces ministro de Energía y Minas; René Mesa Villafaña, titular de la Construcción, y Salvador Pardo Cruz, al frente en aquel momento del Ministerio de Industrias, además de otros dirigentes, entre los que no faltaron Félix Duarte Ortega, miembro del Comité Central y primer secretario del Partido en Ciego de Ávila, y Raúl Pérez Carmenate, presidente de la Asamblea del Poder Popular a igual nivel. Nadie quedó al margen de los análisis.


GRÚAS LEVANTAN ATRASOS Y… EXPECTATIVAS
Las grúas, casi tan altas como las torres del central, se empinan con la carga pesada del atraso de la inversión, que de unos meses acá va camino de la recuperación; pero, como en todo atraso, el tiempo perdido será imposible de recuperar.
La ingeniera Carmen Taboada Hernández, vicepresidenta de Biopower S.A., solícita explica que el atraso aumentó con la embestida del ciclón Irma, acentuado con el bloqueo yanqui contra la Isla.
«Cuando nuestra entidad, creada en el año 2012, licitó el proyecto, explica Taboada, se presentaron alrededor de 32 empresas extranjeras y quedaron ocho o diez. Por causa del bloqueo esta inversión se retardó dos años», recuerda mientras levanta la mirada hacia una de las grúas.
–La obra comenzaron a construirla oficialmente en marzo de 2018, pero la primera piedra la colocaron casi un año antes.
–Fue una piedra simbólica, especifica Carmen, pero necesaria por lo que significa para el país el desarrollo de los programas de uso de fuentes renovables de energía. De aquella piedra a lo que ves hoy hemos adelantado bastante.
«Nos hemos trazado un plan de aceleración con los constructores chinos y cubanos, con la empresa china Simee, y actualmente nos encontramos a un 30 % de ejecución de la bioeléctrica, no del proyecto. El proyecto está más adelantado. En noviembre estaremos en condiciones de iniciar las pruebas a plena carga», refiere.

Detalla la especialista que el ritmo inicial de crecimiento en cuanto a construcción y montaje no es el mismo a medida que avanza la obra. La parte civil marcha más lentamente que el montaje. Y puso de ejemplo las fundiciones de la base de las turbinas y el turbogenerador: «para continuar los trabajos, primero debemos cerciorarnos de que las fundiciones alcanzaron las resistencias del diseño. Así es con cada paso, incluso, somos celosos con la calidad de las soldaduras de alta precisión, que certifica la Empresa de Servicios Técnicos de Defectoscopía y Soldadura (Cenex), de Cienfuegos. Mientras no queden certificadas, no procedemos al montaje de los equipos».
Carmen Taboada, quien cada noche tarda en conciliar el sueño desde que está involucrada en el megaproyecto, habla de interioridades, de lo útil que será la planta, «si todo funciona bien, como esperamos», mientras se adentra en parámetros que domina como las palmas de sus manos: «La bioeléctrica consumirá 2 100 toneladas de bagazo en 24 horas en tiempo de zafra, y de 1 200 a 1 500 de marabú en el periodo de inactividad del ingenio.  
«El central entregará el bagazo y el agua condensada, y ella, que aportará 60 megawatt al Sistema Electroenergético Nacional, le concederá electricidad y energía térmica (vapor) para que pueda seguir el proceso, según el contrato firmado entre ambas partes.
«Tenemos gran responsabilidad en el aseguramiento de la logística, sobre todo cuando el central se paralice por mantenimiento, rotura o porque no haya materia prima. Para esas contingencias debemos de estar preparados, en aras de suplir la falta de bagazo de caña con biomasa de marabú, transportación que asumirá Biopower S.A.
«Además, es la primera planta de este tipo que construye Cuba en la modalidad de inversión extranjera y pionera en el empleo de marabú como combustible, para lo cual se han adquirido las máquinas más modernas y eficientes. Todo ello constituye un reto».
Cuando Granma fue al encuentro con los directivos de Biopower S.A., ya había investigado y corroborado lo más peligroso, la verdad de un atraso que va más allá de la propia bioeléctrica porque, al parecer, ese monstruo generador estará en condiciones de realizar la prueba de rendimiento a plena carga en noviembre próximo, pero…
¿Marcharán bien las obras inducidas del central Ciro Redondo para el aumento de su capacidad industrial de 6 000 a 7 000 toneladas diarias para aportar todo lo que necesita su vecina? ¿Estarán los rendimientos agrícolas en condiciones de sostener molidas altas y estables en el ingenio? ¿Habrá suficiente materia prima (marabú, bagazo) para garantizar la generación de energía una vez concluida la zafra? ¿Existirá un sistema de transporte que mantendrá estable el flujo de la biomasa? ¿Ayudarán los restantes tres ingenios de la provincia si el Ciro Redondo no es capaz de ponerle el bagazo que demanda la planta generadora? ¿Dispondrá la provincia de los bosques energéticos?
Interrogantes en tiempo futuro. Las respuestas están por ver y habrá que esperar a que la planta comience a mover su andamiaje y a engullir bagazo y marabú.

PULGARCITO NO DA EL BRAZO A TORCER

Si el central Ciro Redondo pretende sincronizarse en tiempo con la bioeléctrica en construcción deberá calzar botas de siete leguas, como Pulgarcito, para saciar las ansias de biomasa de su joven vecina, que pedirá al longevo más y más bagazo cuando abra las turbinas generadoras.
El centenario ingenio está envuelto en una de esas zafras para olvidar y ya hubiera paralizado su maquinaria si no fuera por la falta que le hace al país cada grano de azúcar, y porque a pie de obra faltan muchos recursos para acometer la modernización.
En 107 días de zafra –hasta el pasado 25 de marzo pasado– cumple la norma potencial de molida solo al 50,67 %, de un plan de 68 %, y en reiteradas ocasiones paralizó su maquinaria por falta de caña y problemas industriales, realidad obligada a cambiar con la inversión, si se pretende que no entre en contrapunteo con la bioeléctrica.
Julio García Pérez, presidente del Grupo Azucarero Azcuba, a inicios de este mes, en una de las reuniones de chequeo, habló sin medias tintas: «Las inversiones del central tienen que salir sincronizadas con las de la bioeléctrica. No es un problema de “vamos a ver”. Tienen que salir», repetía.
Aunque la duda esté en el ambiente, no es pecado creer en el milagro de que el Ciro Redondo cumpla con el compromiso de iniciar las entregas de una parte de lo que necesita la bioeléctrica, solo una parte, porque ella abrirá capacidades de manera paulatina y aventurarse desde ahora con cualquier conjetura cae en el terreno de las especulaciones.
Como atletas al darle la vuelta al óvalo una y otra vez, en el ánimo de los directivos y trabajadores está presente izar la bandera del triunfo. Y es bueno que así sea, aunque en cuanto a fechas para concluir determinadas inversiones, los cálculos no dan exactos para Granma luego de haber investigado acerca de las obras para elevar la molida del central de 6 000 a 7 000 toneladas en 24 horas, una de las condiciones esenciales para que la bioeléctrica funcione a sus anchas.
Sin ápice de pesimismo, Jorge Félix Martín Iglesias, director de inversiones en la empresa azucarera de Ciego de Ávila, aclara dudas: «Para asegurar la entrega del bagazo y lograr eficiencia, el Central debe ser sometido a inversiones que eleven su norma potencial para estabilizar molidas del 85 %. De lo contrario, el bagazo no será suficiente para cubrir lo que se requiere.
«La inversión también necesita del alistamiento de componentes que serán fabricados en la planta mecánica Fabric Aguilar Noriega, de Villa Clara, y la UEB Cubana de Bronce, que trabaja en función de garantizar la producción de piezas destinadas a la industria azucarera, a los que se suman proyectos por concluir y otros recursos por contratar».
Martín Sarduy especifica que en total son más de 30 inversiones asociadas al megaproyecto de ampliación de capacidades, entre las que se encuentran el montaje de un nuevo tándem en un área libre, la grúa viajera, el clarificador, la báscula de ferrocarril y el tanque de miel, este último paralizado en disímiles ocasiones por falta de laminado.
Al cúmulo de «cosas por hacer», se suman dos vasos de 22 000 pies cúbicos (previamente hay que desmantelar cuatro al término de la actual zafra), la puesta a punto de dos filtros de cachaza en el área de purificación, que obligará a elevar la altura de las naves, además del  alargamiento de la estera del basculador para asimilar las 7 000 toneladas. También será necesario alistar otros dos viradores de camiones y montar un virador lateral de carros-jaulas, además del reordenamiento eléctrico del ingenio.
A ello se agrega el montaje de una bomba al vacío de 5 000 pies cúbicos, dos centrífugas que procesarán entre ambas 48 toneladas de masa cocida, y un banco de calentadores, con el objetivo de que pueda moler sostenidamente al 85 % o más.
El tiempo no admite complacencias. Hasta el pasado 25 de marzo, de un total de 52 proyectos previstos en la inversión, habían concluido 42, y otros diez están en proceso, a lo que se suma la gran cantidad de elementos, partes, piezas y equipos que faltan por construir o no han llegado a la obra.


OTROS DESAFÍOS
Tras las ansias de ver una obra hecha realidad corren los rumores, sobre todo, entre los propios trabajadores azucareros: «al central le hace falta una reparación capital», «requiere de una inversión gigantesca», «no hay caña», «tienen que elevarle la norma potencial...».
En reiteradas ocasiones, José Ramón Machado Ventura ha hablado de la necesidad de acometer una ofensiva para sembrar caña hasta llegar a una cobertura de 150 días de zafra, propósito que se logrará con la ampliación de las áreas de riego, la calidad en la preparación de tierras, la correcta selección de semillas, la siembra y las atenciones a las plantaciones.
René Olivera Escajadillo, jefe de riego del central Ciro Redondo; Yudiaski Espinosa Hera, jefe del grupo de caña, y Raudel de la Torre Rodríguez, director de la unidad de Atención a Productores Agrícolas, más conocida como APA, fueron entrevistados por Granma para profundizar en este tema.
«Hoy tenemos 32 máquinas de pivote central, seis goteos, siete enrolladores y diez sistemas por gravedad. En total existen bajo riego 4 027 hectáreas (ha), con un rendimiento agrícola de unas 60 toneladas por hectárea (t/ha). Para el presente año las inversiones contemplan el montaje de 16 máquinas de pivote central, cinco goteos y tres enrolladores», comenta Olivera Escajadilla.
«Se trabaja sobre un marcado atraso, comenta Yudiaski. De las 16 máquinas de pivote previstas, falta el completamiento de algunas de ellas, aunque con marcado atraso en las obras civiles de estas inversiones.
«En el caso de los sistemas por goteo, ya deberían tener caña sembrada, si se quiere que las plantaciones estén listas para la zafra 2021-2022. De acuerdo con el programa de desarrollo vinculado con la bioeléctrica, este central debería tener bajo riego 14 792,2 ha, y hoy disponen de esa facilidad solo 4 027», amplía Yudiaski Espinosa.
El fondo de tierra del Ciro Redondo es de 22 819 ha y de ella bajo riego está el 18 %, cifra que aumentará al 65 % para el año 2023, fecha en que deberán funcionar 70 máquinas de riego, 52 goteos y 50 enrolladores; es decir, unos 172 equipos y hoy existen 45. Se habla de una inversión superior a los 30 millones de pesos, solo para la rama del riego.
Para lograr tales fines se requiere crear una brigada de mantenimiento y atención al riego, con grúas, personal calificado, ingenieros, como parte de una logística muy diferente a la que hoy disponen. Si todo ese entramado se resuelve, habrá caña para el 2023, si la naturaleza ayuda y sin el azote de ciclones tropicales ni sequías.
Los cálculos, más o menos exactos, ponen sobre el tapete una realidad: cuando estén las 14 792 hectáreas bajo riego, a 70 t/ha como promedio en el rendimiento agrícola, entonces se podrá hablar de abastecimiento estable para la bioeléctrica.
Para extender las zafras en el Ciro Redondo hasta los 150 días, deben ir al balance de corte más de un millón de toneladas de caña y hoy apenas dispone de unas 435 000 toneladas en los campos.
Las cifras arrojan análisis que no permiten demoras para la realización de un programa integral, de cara a las unidades productoras, donde se incluya la modernización del parque de equipos, aparejado a la entrega del paquete tecnológico disponible: fertilizantes, herbicidas, hormonales…
Si la producción cañera no aumenta con celeridad en las áreas del Ciro Redondo, no quedará otra alternativa que vincularle la gramínea de otros ingenios de la provincia, a despecho de que el Primero de Enero tenga en sus narices una fábrica de tableros de bagazo, el Ecuador disponga de la única fábrica de refino del territorio y el Enrique Varona cuente con una destilería.
Y si un día la bioeléctrica entrara en «shock» por la falta de biomasa cañera, imagino que otra de las alternativas para cubrir la demanda esté en la incorporación de los vecinos Uruguay, de Sancti Spíritus; y Brasil, de Camagüey.
La construcción de los siete kilómetros de la línea de transmisión de 110 000 voltios, para el enlace de la bioeléctrica con el Sistema Electroenergético Nacional, también se inscribe en este proceso, sobre el cual directivos de la empresa eléctrica de Ciego de Ávila afirman que cumplirán con el compromiso en el tiempo previsto.
Según información brindada al Comandante de la Revolución Ramiro Valdés, en reunión de análisis celebrada el pasado 21 de marzo, la primera energización debe ocurrir a finales de julio próximo, para el 29 de agosto sincronizarla en su etapa inicial y, sobre el 10 de noviembre, realizar las pruebas de rendimiento a plena carga.
A los anteriores razonamientos se suma que la provincia debe aumentar su índice boscoso. «Todavía no hemos comenzado a sembrar los bosques energéticos, ni tenemos planificado hacerlo en 2019.  Ellos tardan de seis a ocho años en hacerse productivos», afirma el ingeniero Eusebio Rosales Ordóñez, director técnico-productivo de la Empresa Agroforestal de Ciego de Ávila.
Para que una inversión de tal envergadura e importancia para el país rinda sus frutos hay varios desafíos, todos ellos planteados: concretar a tiempo las inversiones en el central, aumentar la producción cañera y que fructifiquen los bosques energéticos. Del buen ritmo de esos empeños dependerá que la bioeléctrica funcione efectivamente y se convierta esta experiencia en un referente para otros esfuerzos similares que se prevén.

Resaltan importancia de la prensa cubana para la economía del país

 La Habana, 22 marzo (RHC) Construir una nueva economía con el apoyo de los medios de prensa es hoy una necesidad del país, afirmó el presidente de la Unión de Periodistas de Cuba, UPEC, Ricardo Ronquillo al intervenir este fin de semana en la ceremonia de entrega del Premio Anual de Periodismo Económico que tuvo lugar en la sede de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba, ANEC.

De los mejores trabajos publicados en 2019, recibió premio El tiempo de la bioeléctrica y la energía que necesitamos, de Ortelio González, corresponsal del periódico Granma en la provincia de Ciego de Ávila, al este de La Habana.

Merecieron menciones, Cuando el descontrol comienza desde adentro, de los periodistas Lisandra Pérez, Jessica Acevedo y Adrialis Rosari, investigación sólida acerca de un tema que desde la problemática de una provincia, Matanzas, toca el nervio crucial de la nación; Greta Espinosa, de Radio Ciudad del Mar, por su artículo Río revuelto- ganancias de transportistas y Abdiel Bermúdez, por su trabajo La batalla de cuatro caminos

También fue galardonado Freddy Espinosa, de Radio Caibarién, en Villa Clara, en la zona central , por su artículo sobre el pensamiento económico de Ernesto Che Guevara.

Se reconoció además el periódico Invasor, de Ciego de Ávila, como el órganos de prensa que mejor reflejó el tema económico.

El presidente de la ANEC, Oscar Luis Hung, informó que la Asociación ha sido convocada por el Gobierno a trabajar como apoyo al perfeccionamiento de la empresa estatal socialista y sobre los obstáculos que frenan su desarrollo.

Hung destacó la importancia de los medios de comunicación para el conocimiento por la población del quehacer económico nacional, así como el respaldo de estos a las instituciones responsabilizadas con preservar la salud de la población, frente a la Covid-19, así como a las medidas orientadas. (PL)

Así evoluciona la curva del coronavirus en Colombia, México, Chile, Brasil y el resto de Latinoamérica



El coronavirus está en fase de crecimiento exponencial en muchos países. En Chile los casos se han doblado en dos días, igual que Brasil, Perú y Colombia. La clave ahora es ver cómo evoluciona la curva de confirmados y de muertos: ¿crecerán de forma acelerada o se frenarán?

Aquí puedes ver la evolución de casos confirmados en los países que han registrado al menos 20 casos en un día:

El gráfico compara el ritmo de la epidemia en todos los países de Latinoamérica que han registrado al menos 20 confirmados desde el inicio de cada brote. La escala puede elegirse natural o logarítmica (donde la distancia de 1 a 10 es igual que de 10 a 100). Pero la segunda captura mejor la naturaleza de una epidemia: se multiplica.

En España y Corea del Sur crecieron con ritmo parecido al principio. Pero su evolución después demuestra que el futuro de cada país puede ser diferente: mientras que en España las infecciones siguen acelerándose, en el país asiático se están frenando. Si la curva de un país sigue una línea recta en el gráfico logarítmico, sabemos que los enfermos se duplican periódicamente. En el caso de España, por ejemplo, donde las medidas de confinamiento todavía no se aprecian. En el de Corea, en cambio, la pendiente es cada vez menor y las infecciones se ha ralentizado.

Es importante entender que hablamos de casos confirmados. Estamos midiendo dos fenómenos al mismo tiempo: el aumento real de infectados en cada país y la capacidad de detectarlos por parte de sus autoridades. Al principio de un brote ha sido habitual que se produjese un pico temporal en los casos confirmados al acelerarse el ritmo de los test.
Los brotes en cada país

Brasil es el país de Latinoamérica que registra más infecciones por coronavirus. Pero el ritmo al que crecen los casos es, de momento, similar en muchos países: las curvas son una línea recta en escala logarítmica.


Casos confirmados. En España y resto de países (escala logarítmica)
Los tiempos de duplicación

El gráfico siguiente mide el ritmo de los brotes en cada país. Para hacerlo usamos lo que se conoce como "tiempo de duplicación". Es decir, cada cuántos días se está duplicando el número de casos confirmados. Es un dato que puede oscilar al principio, pero que parece ir convergiendo a una cifra alrededor de los tres días. Mientras la epidemia crezca a esa velocidad, eso significa que si un sábado hay 4.000 casos, debemos esperar unos 8.000 para el martes y 16.000 el próximo fin de semana.

Tiempo de duplicación. Cuántos días tardan los casos confirmados en duplicarse en cada país


Reducir la transmisión del virus

El tiempo de duplicación no es inamovible. Un virus tiene un potencial contagioso que depende de su naturaleza y del hospedador —las personas—. Pero una epidemia es al mismo tiempo un fenómeno social: su éxito depende de cómo nos comportemos. Por eso existen las cuarentenas, los cierres de colegios o el teletrabajo. Son medidas de distanciamiento social que reducen los contactos entre personas y limitan la transmisión del virus. [👉 Más detalles]

El pasado 7 de marzo, la OMS llamó a todos los países “a continuar los esfuerzos que han sido efectivos en limitar el número de casos y frenar la extensión del virus”. Días después se han multiplicado las intervenciones en Europa y todo el mundo. Si esas medidas tienen éxito, veremos aumentar el tiempo que necesita la epidemia para que los casos se dupliquen.

Eso es lo que ha ocurrido en China o Corea del Sur. Allí los casos comenzaron duplicándose cada dos o tres días durante la primera semana del brote, pero pasadas dos semanas ya habían bajado su tiempo de duplicación a más de diez días.[👉 Más detalles]

¿Qué puedes hacer para ayudar?

Las medidas como cancelar eventos y cerrar colegios son útiles para limitar la transmisión del virus, “pero los cambios individuales son aún más importantes”, explica Caitlin Rivers, de la Universidad Johns Hopkins. “El objetivo es reducir las oportunidades de transmisión: al tocar, toser, estornudar. Nuestras herramientas son la distancia social, quedarte en casa si estás enfermo, lavarte las manos cuando llegas a casa o al trabajo; después de tocar una superficie que toca mucha gente, antes de comer o antes de ver a una persona vulnerable.”

La letalidad del virus

La letalidad del virus parece considerable. Han muerto el 3% o 4% de las personas que sabemos que han contraído la enfermedad, según la OMS. En el siguiente gráfico se muestran esas tasas para cada país, aunque sabemos que son una métrica imprecisa.

La letalidad real podría ser superior. Como las muertes vienen con retraso, la verdadera letalidad habría que calcularla no sobre el total de infectados actual, sino sobre el que había hace dos o tres semanas, Esto explica seguramente que la mortalidad en China creciese del 2,1 en enero al 3,7 en febrero.

Pero es más probable que sea inferior. El motivo es la indetección: hay personas que enferman de Covid-19 con síntomas leves y que si se contabilizasen bajarían la letalidad. Es lo que sugieren las cifras de Corea del Sur, que está haciendo más pruebas y reporta una mortalidad más baja.

Por eso, para juzgar los datos de casos confirmados es importante saber qué esfuerzo está haciendo cada país por detectar todas las infecciones. Las diferencias son grandes: Corea ha hecho 5.000 de test por cada millón de habitantes,mientras que España ronda los 600.

No es una gripe. Los datos actuales dicen que el coronavirus es más contagioso y más letal que la gripe, que se estima que mata al 0,13% o 0,16% de los enfermos (I, II). Además el nuevo virus añade otro problema: la falta de inmunidad. Nos lo explicó García-Sastre: “Nadie la tiene contra este virus, así que va a infectar mucha más gente que la gripe estacional, lo cual hace que incluso si tiene la misma letalidad que la gripe, los casos absolutos serán mucho mayores, y eso va a suponer un reto al sistema hospitalario.” [👉 Más detalles].

METODOLOGÍA Y FUENTES

Los datos nacionales son del Center for Systems Science and Engineering (CSSE) del a Universidad Johns Hopkins. Recogemos los últimos datos continuamente y los procesamos para calcular los brotes de cada país y los tiempos de duplicaciones. Los gráficos se actualizan cada día, a veces varias veces.
Inicio del brote. Para fijar la fecha del inicio del brote de cada país hemos tomado el primer día que se registraron 20 casos nuevos. Para los brotes de las comunidades hemos tomado el primer día con 10 casos nuevos.
Tiempos duplicación. Hemos estimado el tiempo de duplicación de cada país (y cada comunidad autónoma) para cada día. Para hacerlo tomamos una ventana de nueve días alrededor de cada fecha y ajustamos una curva exponencial, de la que tomamos el valor de tiempo de duplicación correspondiente. Nuestro cálculo es similar al de este trabajo de la London School of Hygiene & Tropical Medicine.
Luís Sevillano ha colaborado en la elaboración de esta información.

Homenaje a Alejandro Nadal: Publicado Sin Permiso y La Jornada. Comentario HHC


Alejandro Nadal murió el pasado 17 de marzo. Hacía pocos meses que se le había detectado un cáncer terminal. Lo afrontó con un ánimo poco común, pero ya nada se podía hacer. Alejandro, miembro del consejo editorial de Sin Permiso, es el autor con más artículos publicados en nuestra revista, 432. La gran mayoría eran las columnas, algunas revisadas, que semanalmente publicaba en el periódico mexicano La Jornada. La última, que reproducimos también en esta selección, la publicó poquísimos días antes de su muerte. Había tenido que viajar por muchísimos lugares del mundo. Y ello motivaba que poder hacer llegar a su destino estas columnas no era siempre fácil. Alejandro nos explicaba que había enviado por correo electrónico sus columnas desde los lugares más inverosímiles. Alguno de nosotros recuerda más de uno de estos lugares inverosímiles. Por ejemplo, desde un lavabo de un bar tailandés porque era el “único sitio que tenía una conexión con Internet”.

Alguno de nosotros también recordamos cuando desde casa preparaba sus inmejorables sesiones del posgrado de Sin Permiso que desde hace dos cursos ya es el nuevo posgrado unificado de la UAB-UB. Muchos alumnos que pasaron por este posgrado y por sus clases recuerdan su increíble capacidad para explicar de forma comprensible para no economistas aspectos muy técnicos de la teoría económica como el teorema de Sonnenscheim-Mantel-Debreu. Era su especialidad, mostrar las debilidades de los pilares fundamentales de la teoría económica estándar: el supuesto equilibrio de los mercados. Al fin y al cabo era uno de sus máximos especialistas mundiales. Pero también la incompetencia de la teoría económica estándar para explicar y comprender las crisis económicas.

Su actividad académica y publicística no se limitaba ni mucho menos a estos aspectos tan teóricos. Por destacar solamente otro, cabe nombrar su incansable lucha contra la liberalización del mercado del marfil y los cuernos de rinoceronte, que amenaza la supervivencia de los grandes mamíferos. Asesoró a algunas comisiones de la ONU al respecto como experto.

Los que pudimos conocerlo y trabajar con él, tuvimos un privilegio envidiable.

Esta selección, una de las muchas que podíamos hacer, simplemente recoge algunos pocos artículos de distintos temas de un período bastante largo de tiempo. Están incluidos el primero y el último que publicó Sin Permiso.

Descanse en paz.

Comité de redacción de Sin Permiso

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Muere Alejandro Nadal, colaborador de este diario
Foto
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La crisis se anunciaba antes del coronavirus, fue el título del último artículo de Alejandro Nadal.Foto Luis Humberto González
Periódico La Jornada
Miércoles 18 de marzo de 2020, p. 15
Alejandro Nadal Egea, profesor-investigador del Centro de Estudios Económicos (CEE) de El Colegio de México, abogado, economista y articulista de La Jornada desde hace más de dos décadas, falleció ayer, informó la institución educativa.
Estudió derecho en México y el doctorado en economía en la Universidad de París X Nanterre. También fue coordinador del Programa sobre Ciencia, Tecnología y Desarrollo y miembro del Sistema Nacional de Investigadores, nivel III.
En años recientes, ya jubilado como profesor de El Colegio de México, encabezó el grupo de trabajo sobre economía y medio ambiente de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, con un enfoque en la prohibición del comercio internacional de marfil y su relación con la pérdida de biodiversidad, un tema que abordó en varias ocasiones en La Jornada. (https://bit.ly/2WqGFgf y https://bit.ly/2Wo8S7A)
Cuando conocí a Alejandro Nadal, en la primera parte de la década de los 70, trabajaba como abogado (estudió licenciatura en leyes) que se estaba especializando en los temas de patentes y marcas y de transferencia de tecnología y formaba parte de un proyecto de investigación en estos temas. Compartimos nuestra participación en un grupo que sesionaba periódicamente en el Conacyt y que, poco después, se constituyó como el grupo de Instrumentos de Política Científica y Tecnológica que redactó el Capítulo X (y último) del Plan Nacional Indicativo de Ciencia y Tecnología, denominado Instrumentos de Política Tecnológica, recordó ayer Julio Boltvinik, también miembro de El Colegio de México y articulista de La Jornada.
Alejandro Nadal, buen conversador, entusiasta, practicante del deporte, escribió su último artículo para este diario la semana pasada, ya desde la cama de un hospital, el cual tituló La crisis se anunciaba antes del coronavirus (https://bit.ly/38Y3UAU).
Varios analistas predicen caídas de 2 y hasta 3 por ciento en el PIB mundial si la recesión se declara y se extiende más tiempo. Pero que nadie se deje engañar en este contexto. Los temblores que se vienen pronosticando están presentes desde hace meses y los remedios que supuestamente estaban diseñados para aplacar el dolor los han intensificado, escribió.
Después de participar en la redacción del Plan Nacional Indicativo de Ciencia y Tecnología, Alejandro estudió economía en París. De allá regresó con el doctorado y con habilidades matemáticas que, recuerda Boltvinik, no me imaginaba tuviera. Nunca abandonó su interés por la tecnología. Sabía mucho de tecnologías para la guerra, de medio ambiente y de diversidad ecológica.
Su área más notable como economista teórico fueron las teorías del equilibrio general, a las que criticó severamente, demostrando que eran matemáticamente inconsistentes y que, por tanto, el neoliberalismo carecía de base científica, dijo Boltvinik. En 2019, a invitación del propio Boltvinik, escribió y publicó en El Trimestre Económico #343, el artículo Crítica de la teoría económica neoclásica, en el que concluye:
La realidad es que la política macroeconómica que se ha aplicado bajo el neoliberalismo ha sido justificada en términos de desarrollos teóricos que no han sido objeto de un debate más cuidadoso y, por lo tanto, tampoco fueron cuestionados con la fuerza que merecen. El debate teórico es hoy más urgente que nunca. Pensar en opciones alternativas al neoliberalismo pasa por contar con enfoques teóricos rigurosos que permitan dejar atrás los malos resultados de la teoría neoclásica.
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Comentario HHC: La vida es así, nos da un giro inesperado en cualquier momento. Justo el viernes pasado le comentaba a un colega mexicano cuando hablábamos de la situación de la economía mexicana y del mundo que si no leía a Alejandro Nadal. 

Me impresionaba la capacidad  de producir  artículos cortos y contundentes de diferentes temas económicos, al punto que pensé que era autor de algún libro de Macroeconomía y tendría varios colaboradores, algo que no era así, aunque si tenía otros libros.

Lo descubrí algo tarde , pero buscaba en La Jornada sus artículos,y en este Blog de Cuba y la Economía he publicado 64 de esos escritos, hoy justo cuando estaba buscando de rutina su columna semanal me encuentro con la noticia de su muerte. Lo voy, lo vamos a extrañar, era, es un economista genial, titulo que solo les toca a los que pueden explicar problemas complejos de manera  simple y comprensible para todos. QEPD