Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

viernes, 15 de mayo de 2020

Gobierno evalúa con autoridades provinciales temas económicos y sociales vitales

En la mañana de este jueves el Presidente Díaz-Canel y el Primer Ministro sostuvieron un nuevo un nuevo encuentro de trabajo con las principales autoridades de las 15 provincias del país y el municipio especial Isla de la Juventud, donde se evaluaron temas vitales para el desarrollo económico y social del país.
Gobierno traza estrategias. Foto: Estudios Revolución
Lejos de propiciar la desatención de los más diversos aspectos de la cotidianidad de la nación, el enfrentamiento a la COVID-19 ha ratificado la importancia de mantener como principios de trabajo aspectos determinantes para el futuro del país, como la planificación, el ahorro, el enfrentamiento a la corrupción y las ilegalidades, así como la búsqueda constante de alternativas para sustituir importaciones y potenciar las producciones nacionales.
De tal manera, el Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, y el Primer Ministro, Manuel Marrero Cruz, dirigieron en la mañana de este jueves un nuevo encuentro de trabajo con las principales autoridades de las 15 provincias del país y el municipio especial Isla de la Juventud, donde el Jefe de Estado insistió en el enfoque integrador con que se debe proyectar el desarrollo económico y social de la Isla.
La extensa agenda de la reunión, donde también participaron el vicepresidente de la República, Salvador Valdés Mesa, y todos los viceprimeros ministros, tuvo como primer punto de análisis la presentación por parte del titular de Economía y Planificación, Alejandro Gil Fernández, de los elementos fundamentales que se han definido para llevar a cabo el ajuste del Plan de la Economía del presente año; las indicaciones para elaborar el Plan 2021; y los principales elementos que definen la estrategia económica que seguirá Cuba para enfrentar la situación provocada por la pandemia.
Estos asuntos, que ya habían sido aprobados con anterioridad en reuniones del Consejo de Ministros, revisten una importancia crucial en el actual escenario, de ahí la insistencia de Gil Fernández en destacar que no se trata de acomodarnos a la situación actual, sino de anticiparnos y hacer todo lo posible para minimizar las afectaciones que podamos tener, e incluso incrementar las actividades productivas.
Es el momento –consideró- de poner encima de la mesa las reservas y trabajar con ellas. Asimismo, ratificó la premisa de ahorrar tanto como sea posible, no solo portadores energéticos; ahorro es no dejar de hacer, es alcanzar los niveles que están previstos en los planes con menos recursos.
En el actual contexto —valoró— se trata de aprovechar las experiencias que nos ha ido dejando esta situación, en todos los escenarios, aplicarlas bien y definir entonces qué medidas se pueden mantener y cuáles perfeccionar para hacer más eficiente la economía.
Asociado a ello, el Primer Ministro convocó a los dirigentes a analizar las medidas específicas que han ido adoptando en sus territorios, las cuales en algunos casos también podrían ser de utilidad en otros.
El regreso a la normalidad —apuntó— tiene que ser sin confiarnos, sin retroceder... y tenemos que lograr que las medidas que vayamos aplicando se acompañen del correspondiente control, para no retroceder en los avances que hemos alcanzado en la contención de la enfermedad.
Durante el encuentro se presentó además una evaluación sobre el comportamiento de las indisciplinas, ilegalidades y manifestaciones de corrupción administrativa en el año 2019, aspecto que el Primer Ministro consideró, nos invita a reflexionar sobre la necesidad de hacer las cosas de manera diferente, ponerles pensamiento y acción para buscar más efectividad.
En la reunión se conoció también acerca del enfrentamiento a las ilegalidades vinculadas con el ordenamiento territorial y urbanístico, aspecto en el que las mayores cifras continúan estando en la provincia de La Habana.
Especial atención se brindó a la estrategia que se ha propuesto el país para potenciar la producción de alimento animal con recursos propios, donde sobresale el uso de diferentes plantas proteicas cuyo cultivo se potencia en el territorio nacional. Igualmente, se destacó el importante reto que tienen por delante la Industria Alimentaria y la Agricultura para incrementar, desde el ámbito local, la producción de alimentos para nuestro pueblo.
Más adelante se conoció sobre diferentes medidas que han comenzado a adoptarse en los territorios por las organizaciones de masas y los gobiernos para propiciar el ahorro de electricidad. Dichas decisiones, se aseguró, han demostrado su eficacia, tanto en el sector estatal como en el residencial, al observarse en las últimas semanas una disminución en el consumo de energía eléctrica.
Al comportamiento del Programa Materno Infantil al cierre del cuarto mes del año se dedicó también espacio durante la videoconferencia de este lunes, dada la importancia que reviste su comportamiento para el futuro del país. Es este un tema de seguimiento constante por parte del Gobierno cubano y en el cual se trabaja para solucionar problemas que persisten en lo referido a la organización y calidad de los servicios en la atención primaria y en los hospitales.
Por otra parte, se realizó una breve actualización acerca del cumplimiento del Plan de Estado para el enfrentamiento al cambio climático, conocido como Tarea Vida, como parte del cual se deben continuar adoptado medidas que respalden la protección del medio ambiente en todo el territorio nacional.

Díaz-Canel: El trabajo futuro debe caracterizarse por un enfoque integral

Todo lo que hagamos en estos momentos —insistió el Presidente de la República al realizar las conclusiones de la reunión— necesariamente lo tenemos que relacionar con el objetivo fundamental en que estamos inmersos, que es nuestra estrategia de desarrollo económico y social para enfrentar los momentos actuales y también crear las bases del desarrollo futuro del país.
Que todos nos preparemos bien y apoyemos el desarrollo de estas tareas, consideró, al valorar la trascendencia de los temas analizados durante la jornada.
En particular sobre los aspectos relacionados directamente con la economía, señaló que son aspectos que van a ocupar mucho tiempo en las próximas semanas y meses y deben caracterizarse por un enfoque integral, capaz de proyectarse en función del desarrollo económico y social de la nación.
Insistió en que se comprenda a todos los niveles cuál será el hilo conductor de las acciones de carácter económico que se ha propuesto llevar adelante Cuba en medio del complejo escenario que ha impuesto la COVID-19, agravado además por el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el Gobierno de los Estados Unidos y la aplicación del capítulo tercero de la Ley Helms-Burton, con sus consecuencias negativas para el desarrollo de la Mayor de las Antillas.
En la etapa de recuperación del nuevo coronavirus —subrayó— tenemos que estar conscientes de que el país pasará paulatinamente a una normalidad diferente a la que estábamos acostumbrados y eso lógicamente requiere definir bien cómo lo haremos. La vida no va a ser igual, el comportamiento de las personas tampoco lo será —acotó— habrá que seguir manteniendo el distanciamiento físico y analizar con mucha inteligencia qué actividades se van abriendo y en qué momento.
Después de lo que hemos vivido —valoró— tendremos que actualizar nuestros planes de enfrentamiento ante este tipo de situaciones y extraer los mejores aprendizajes, que nos permitan superar las insuficiencias que hemos detectado.
Díaz-Canel manifestó, además, su certeza de que podemos salir fortalecidos de este complejo escenario y poner al país en mejores condiciones para enfrentar la difícil crisis que se vivirá a nivel mundial. Es muy alta la responsabilidad de todas las estructuras de Gobierno para lograr esos propósitos, enfatizó.
De igual manera, reconoció el trabajo realizado por las estructuras del Partido y el Gobierno en todos los niveles durante estos meses de enfrentamiento a la COVID-19, un esfuerzo que cuenta además con el reconocimiento del pueblo, que ha podido apreciar los resultados. “Cuba ha pasado la epidemia sin crisis, sin abarrotamiento de sus salas de terapia intensiva”, refirió.
Más adelante, el Jefe de Estado insistió en la necesidad de enfrentar un grupo de ilegalidades y hechos de corrupción que se han acumulado a nivel local, lo cual tiene que hacerse con rigor y sistematicidad por parte de las administraciones territoriales.
Hay que hacer un enfrentamiento tan efectivo que elimine la impunidad, porque para fracturar y aplastar este tipo de hechos se requiere de sistematicidad y rigurosidad en las acciones.
Al referirse a la producción de alimento en el país, subrayó la urgencia de aprovechar todas las alternativas posibles, en todos los escenarios. “Vamos a pensar en el desarrollo desde nuestras potencialidades, desde nuestras raíces, desde lo que está en nuestros recursos naturales”, valoró.
Asociado a ello comentó la importancia que reviste la innovación. No solo es investigar —dijo— sino también aplicar lo que ha sido fruto de las investigaciones científicas e incorporarlo a nuestras maneras de hacer, como debe suceder con las experiencias del Programa Sierra Maestra, ejemplificó.
En particular sobre el ahorro en el consumo de electricidad valoró que lo sucedido demuestra una vez más que cuando somos poco sistemáticos en las medidas que adoptamos, las cosas se nos van de la mano. Habíamos avanzado mucho cuando aplicamos las medidas para hacer frente al desabastecimiento de combustible —reconoció— y al más mínimo descuido tuvimos un incremento en el consumo energético. El ahorro tiene que ser un elemento permanente en nuestra conducta, señaló, y es responsabilidad de todos llevarlo a cabo.
Respecto al sensible tema del Programa Materno Infantil, acentuó que los resultados que en todos estos años se han obtenido y consolidado son una conquista de la Revolución que tenemos que seguir perfeccionando en todos los escenarios.
En tal sentido, enfatizó en la prioridad que se debe dar al seguimiento de este asunto; este es un programa sólido y con resultados que tiene que ser atendido en cada lugar, en dependencia de sus particularidades.
Finalmente, consideró que a la Tarea Vida como una de las premisas esenciales que debe tener en cuenta el país para alcanzar un desarrollo sostenible. “Si no preservamos el medio ambiente no tenemos desarrollo sostenible y esto también está encadenado con el desarrollo económico y social.”

El marxismo en Cuba hoy



Ya no se puede esperar más… [1]
Hace mucho tiempo, la comunidad académica y científica cubana se debe a sí misma una reflexión extraordinaria sobre el marxismo. Esa deuda se remonta a la época en que tuvimos conocimiento y conciencia para hacerlo (no siempre fue así); actitud (no estoy segura de que esta condición se mantenga hoy); y no lo hicimos. Ni la caída del socialismo en la URSS y Europa -que dejó muy comprometido al marxismo-, tuvo fuerza suficiente para convocar a dicha discusión.
La ausencia de debates fundamentales y las características que el marxismo tiene en Cuba, poseen causas que exceden el campo intelectual. Guardan relación con la historia del socialismo y del marxismo, también en nuestro país [2]. La inexistencia de una cultura marxista que permitiera sostener un criterio de selección informado [3]; la familiarización unilateral con la teoría de personas encargadas de su instrumentación educativa desde los 60 [4]; y hasta la urgencia revolucionaria (acompañada de auténtica avidez, entusiasmo, e interés por la teoría), terminaron facilitando la imposición progresiva de la específica versión soviética denominada «marxismo-leninismo» [5], que apaga los espíritus teóricos, y sobre la cual se acumula casi un siglo de críticas (para 1960, esa valoraciones negativas databan de tres décadas y más). No obstante, puede aceptarse que en los inicios, se hizo lo que se pudo…
En la actualidad, reconsiderar el marxismo -su enseñanza, edición, investigación-, no ha de ser un acto coyuntural sino estratégico. Este ejercicio reflexivo, crítico, y proactivo no puede ser postergado más [6]. Paradójicamente, después de los años 90 pareciera que existen actitudes de nihilismo y escepticismo hacia todo el marxismo.
El objetivo no puede consistir en engañarnos: efectuando una exégesis más; sustituyendo aleatoriamente el discurso teórico que se repite por uno «nuevo» o «actualizado» (que cambia el orden de los asuntos o reincorpora los que se pusieron en reposo, empleando el mismo criterio voluntarista); o injertando contenidos ajenos a la preocupación marxista utilizando de manera instrumental su nombre. ¡Y pretender hacer todo esto, sin que medie un verdadero ejercicio intelectual o desde fuera de la ciencia! No. Se trata de preguntarnos: ¿el marxismo corriente es marxismo? Eso obliga a estudios y debates, que no son de un día, lógicamente.
Las premisas de un eventual debate no pueden seguir siendo apriorísticas. Las de siempre: tradición; emoción; facilismo (lo sabido o lo que se cree saber); el discurso vacío (pero que, desde el desconocimiento, se considera correcto); las empatías personales (el llamado aleatorio a especialistas, cuyos criterios o silencios son conocidos y predecibles, y no van a disentir, sino a confirmar); los dogmas; y la norma. Todas estas constituyen actitudes tan interiorizadas, que no las reconocemos como tales y las continuamos reproduciendo. Esas, las confortables premisas de siempre, han negado las condiciones de posibilidad para la vida -no reductible a la condición de existencia- de una auténtica intelectualidad marxista.
La reflexión que corresponde debe ser extraordinaria (en su sentido literal); abierta (por los alcances sociales de este asunto); radical; y fundarse realmente en el conocimiento y la investigación, con teorías y estudios históricos primarios. No es momento de doxa, catarsis, indiferencia, negligencia, enamoramiento facilista que ciega (y convierte a X interpretación de segunda mano, en «piedra filosofal»), o saber vulgar y ordinario. Tampoco puede reducirse a la confirmación del pasado/presente por medio de consultas a los considerados a priori «expertos», sino de un debate que involucre a especialistas con capacidad y disposición para avanzar (las dos dimensiones, son imprescindibles). El resultado de tales debates ha de expresarse en una transformación efectiva (en sentido marxiano) y no aparente.
Entretanto, el marxismo común continúa siendo el «marxismo-leninismo», de efectos nocivos para la teoría y la política socialistas, y que se diferencia y opone a la naturaleza crítico-revolucionaria del marxismo y leninismo originarios, y a su más legítima tradición. Una vez más, no por denominarse comúnmente «soviético» (¡y ese no es todo el marxismo soviético! [7]), representa la dignidad de la Revolución bolchevique y sus líderes; no por denominarse «marxismo-leninismo» expresa la teoría y la praxis de Marx, Engels, y Lenin; es más bien todo lo contrario. No por haber autolegitimado el monopolio de los nombres (en época de intrigas, purgas, y pugnas por el poder inmediatamente después de la muerte de Lenin, durante el resto de la década del 20 y los años siguientes), es el único marxismo. Es, una tendencia bien definida -e identificada casi siempre a través de sus errores teóricos y políticos-, al interior de la plural tradición que inicia en Marx. Este es un asunto que el universo marxista diagnosticó, debatió, describió, y superó hace décadas. Hay que ponernos al día. ¿Cómo ser marxista, sin conocer críticamente su teoría e historia, o su presente diverso?
Sin embargo, aún no existe consciencia del carácter necesariamente múltiple, y por tanto, heterogéneo y contradictorio de la tradición marxista, o de que nuestro marxismo intelectual no es El marxismo (porque tal cosa no existe).
Las investigaciones genealógicas recientes -iniciadas en los años 90- sobre la trayectoria del marxismo en Cuba y sus conflictos en los 60, no han logrado un replanteo fundamental de la teoría, una reconstrucción personal y colectiva de los conceptos y su historia, o una consciencia crítica generalizada sobre el marxismo corriente. No han promovido la pasión por volver con ojos propios a Marx y a todo el marxismo clásico de fines del XIX e inicios del XX que ha sido omitido -Luxemburgo, Trotski, Pannekoek, Korsch, Lukacs, y tantos otros-; a las especificidades teóricas de Engels y Lenin; e ir al encuentro de Adorno, Horkheimer, Marcuse, Benjamin, Sartre, Habermas, Althusser (Gramsci está tan de moda que ha entrado en la norma), y a los más contemporáneos aún, que integran el marxismo a políticas de izquierda en Cuba, Latinoamérica y el mundo. En el contexto cubano, las lecturas extemporáneas de algunos de los nombres citados y de otros, pueden resultar inmensamente reveladoras en pleno siglo XXI.
Si lo sugerido pudiera parecer simple «historia» -de la que se puede prescindir-, hay que recordar que el marxismo es su historia. A diferencia de otros discursos, en el marxismo cada concepto, cada praxis, cada libro, solo tiene sentido en relación con su contexto. Además, los nombres citados y otros tantos, no son personajes de reparto (prescindibles) del «verdadero» y «exitoso» marxismo; tampoco fueron siempre, por siempre y para siempre la negación (criticada, «equivocada», «tergiversada») del pensamiento de Marx o Lenin; ni su repetición, pues tienen su propia obra; ni siquiera constituyen precisamente su continuidad.
Las contradicciones y polémicas de la historia y el presente del marxismo, no pueden seguirse interpretando según la lógica aristotélica: si un enunciado es verdadero -históricamente «exitoso»-, el otro es falso. La voluntad polémica de ayer y hoy, no obedece a la erudición ni a las características personales de los líderes marxistas. Obedece a la necesidad de definir estrategias políticas, que no pueden contrastarse con ninguna verdad prescrita. En ese sentido, puede decirse que cada uno de esos teóricos y revolucionarios, daba constantemente un salto al vacío. Formados en culturas marxistas (¡no solo!) distintas y con urgencias propias de sus naciones y Partidos, se sentían en igualdad para contender ante la praxis política. Precisando: la capacidad de reflexión personal de la inteligencia militante -entendida como cualidad política-, y la voluntad crítico-polémica, constituyó siempre -ayer y hoy- un signo de vitalidad y no de vergüenza para la tradición marxista.
El marxismo es crítico y contradictorio. Ni lineal, ni positivo, ni siempre y únicamente exitoso. No solo son Marx, Engels y Lenin. Desde los años 90 es de buen gusto incluir a Gramsci, y en época más reciente se menciona a Luxemburgo, sin especificar que la dimensión de su obra solo es comparable a la de Lenin (su coetáneo). Sin embargo, siempre se les sitúa a uno detrás de otro, como «desarrollo» de las tesis del anterior en las «nuevas condiciones». Pero, No. Es también: Engels distinto a Marx; Lenin diferente de Marx; Lenin igual a Engels y ambos diferentes de Marx. Incluso es Marx versus Marx, hasta resultar difícil de comprender. Al marxismo originario no se le puede adjudicar una razón teórica a priori, porque no se escribió de una vez, tiene inconsecuencias, búsquedas, reconstrucciones, vacíos y problemáticas coyunturales.
De manera que no existe una teoría marxista sobre la organización política, la institucionalidad, la estrategia, el imperialismo, la Revolución, o el materialismo. Debemos considerar la feliz oportunidad de contar con soluciones teóricas diversas a un mismo asunto. Esto no significa que se asuma el marxismo de manera relativista, sino que hay que estudiarlo todo (¡si de estudiar se trata!).
Descuidar, excluir, omitir, o desconocer sistemáticamente una parte significativa de esa producción política, no es un simple error cometido en nombre de la «didáctica» o de que el auditorio no es «especialista». Eso es falsear el marxismo y su historia. El relato de un marxismo sin vida real solo puede alejar a los potenciales interesados. ¿Será que eso nos ha pasado?
Un obstáculo que no puede ser subestimado, radica en nosotros mismos. Las personas comprometidas con el marxismo en Cuba, hemos sido formadas en el paradigma de ese marxismo de manual que prolonga hasta la actualidad su estatus hegemónico (aunque hoy reciba otros nombres y tenga otro sumario). De manera que cualquier acción de juicio tiene implicaciones epistémicas, existenciales y sociales que se resisten, por definición, al autoexamen crítico. Además, ese tipo específico de marxismo ha generado una actitud de fidelidad, que hace parecer el interés por otras interpretaciones -legítimo y necesario, si se pretende ser intelectual orgánico-, como herejía.
Por otra parte, la práctica teórica mantiene divisiones disciplinares. Aquello que recordaran Lukacs, Korsch, y Gramsci, sobre la esencia originaria del marxismo como teoría unitaria de la revolución, ha quedado fuera de consideración, en favor de una desmembración de contenidos positivos que se expresa por excelencia en la docencia y en nuestras propias formaciones perimetrales [8]. Los «filósofos» no dominamos la «economía política» (¡no se trata de sacar cinco puntos en la Asignatura!) y viceversa. ¿Cómo afirmar entonces que somos marxistas o somos «especialistas» en marxismo, si no poseemos la capacidad sintética -en su sentido teorético- para comprender los fundamentos totalizadores de la obra de Marx?
Una consecuencia de ese marxismo vulgar consiste en la interpretación determinista. Esa tesis en su carácter absoluto y estructural, simplemente no se corresponde con la experiencia histórica de las revoluciones ni del socialismo. También se relegan contenidos histórico-sociales a status de segmento particular de una «concepción del mundo» especulativa, expresada en leyes y categorías en abstracto, que supuestamente sirven para efectuar cualquier análisis y garantizan corrección política. Esta conversión traiciona el legítimo objeto de investigación marxiano: clases, plusvalía, enajenación, Estado, política, capitalismo, modo de producción, praxis, mercancía, ideología, revolución… Estas son las auténticas categorías de Marx.
Otro problema consiste en la presencia de actitudes excluyentes que discriminan sin criterio fundado todo marxismo de autor, porque el «marxismo-leninismo» en particular -por su esencia y génesis- es estandarizado, y desconoció siempre lo que se produjo más allá de sus fronteras intelectuales (también con carácter retroactivo, es decir, antes de abril/mayo de 1924).
Muchos de los nombres omitidos o a los que nos referimos con negligencia, vivieron solo para la idea (¡aunque fuera solo para la idea!) de la Revolución. Resulta necesaria, entonces, una deconstrucción lógica e histórica a la vez, para concretar una definitiva y demorada ruptura con el marxismo sistémico que confunde todo en un solo pensamiento -supuestamente verdadero y siempre exitoso- fundido en monolito falso.
La inconsistente voluntad de saber en que nos encontramos obedece, por ejemplo, a la imposibilidad de disponer de una voluminosa información que se ha generado internacionalmente al interior del marxismo (¡no solo!), y que ha estado por décadas a disposición de las viejas y nuevas izquierdas. En consecuencia, profesores, especialistas y ciudadanos no han podido ir asimilando esos contenidos en tiempo real. La deuda de lecturas es extensa y se sigue acumulando.
Este panorama se hace visible en los escasos foros donde caben los estudios de marxismo en sí. En estos «eventos científicos» se multiplican las presentaciones formales que repiten lo de siempre y lo de casi todos. Falta debate informado y actualizado. A penas se perciben evidencias de investigaciones seguidas y sustentadas con criterio personal.
Además, resulta insuficiente la capacidad integrativa de saberes (dialéctica de historia, política (también a nivel noticioso), economía, filosofía, arte, situación ambiental, avances científicos). Y esa carencia de capital cultural -como decía Pierre Bourdieu- resulta, por definición, incapaz de reconocer su propia condición.
Por otra parte, todavía se reservan espacios de gran convocatoria y amplificación a voces que han probado no tener disposición hacia la reflexión, la crítica y la superación de su propio discurso, construido a la medida de la norma. Cuando se niegan sistemáticamente a incorporar variedad de fuentes históricas y teóricas, y al empleo de recursos hermenéuticos que expongan las posibilidades analíticas y políticas del marxismo -proponiendo, en cambio, tesis de sentido único, simplificado y muy reiterado-, continúan contribuyendo a alejar a otros y a la opinión pública del interés por esa teoría.
Otra fuente de problemas proviene del ejercicio laboral de personas de profesión marxista y no de vocación (y formación) marxista, que se pronuncian desde fuera de la ciencia. Esta zona externa, ajena totalmente a los parámetros de rigor (y de imaginación) de estudio e investigación, se ha legitimado a través de habilitaciones masivas con fines docentes; y además, por medio de la percepción de que ser políticamente correcto califica automáticamente para hablar de marxismo. El marxismo no es tratado como ciencia [9].
Las interrogantes, proposiciones, tendencias, y diversidad histórica y teórica que el marxismo ha generado… lo que constituye esta tradición teórico-política, puede comprenderse únicamente por medio de conocimientos sistematizados y presupuestos intelectuales (me refiero al deber ser de la dimensión científica y académica). Solo una operación de reducción instrumental sucesiva y reiterada en el tiempo, puede sugerir otra cosa.
Y, si de la formación de sujetos políticos se trata, no está de más recordar que desde la propia plataforma marxista (para no ir a Aristóteles), se entiende que la política coincide con el espacio existencial humano. De manera que hacer ciencia o literatura y enseñarla -biología, matemática, arte, comunicación, diseño-, es también hacer política. La educación ideológica -para referirme solo a lo institucional- ocupa todo el espacio escolar. ¿Por qué confinarla a la hora de «marxismo»? Conviene recordar entonces el sentido fundamental -¡y no otro!- de una de las tesis antológicas de la ejemplar Rosa Luxemburgo, relativa a que la Revolución no se aprende en las Escuelas, sino en la vida política activa [10].
En contraste con la prosperidad que exhiben otras áreas del conocimiento en Cuba, casi no parece producirse marxismo en sí. Incluso, prometedoras inteligencias han reencauzado su talento hacia temas y campos más provechosos -en varios sentidos- y prestigiosos -desde la percepción social-, a la vez que resultan ¡menos problemáticos! No obstante, es cierto que puede admitirse la existencia de un trabajo científico desde presupuestos metodológicos, conceptuales, políticos y utópicos marxistas. Sin embargo, más allá de las individualidades, el dominio hegemónico del marxismo vulgar una generación tras otra -con su libro de certezas, omisiones y demarcación de legitimidad- ha terminado por apagar la preocupación teórica. Esa situación no se instaló durante los 90, más bien se prolonga ya por largas décadas.
Generaciones de cubanos viven creyendo que solo hubo tres marxistas. En el mejor de los casos, ciertas nociones de marxismo permanecen en el sentido común en calidad de conocimiento positivo que se da por aprendido después de haber aprobado un examen escolar, o se retienen en el pensamiento como sello de identidad política. Hemos llegado a un punto donde nuestro «problema fundamental» hoy en los ámbitos de la enseñanza, la investigación, la divulgación, y las ediciones -esta última resulta de primerísimo orden-, consistiría en emprender una verdadera arqueología crítica del marxismo corriente.
Pero todo esto era ya sabido en Cuba a fines de los 60, e internacionalmente al término de la década del 20 del siglo XX.
No pretendo ser original…
Notas:
1. El presente texto refiere ciertas cuestiones de naturaleza crítica, especialmente relativas a la enseñanza y a la esfera académica. Se ha seleccionado este enfoque (y no otro, que pudiera resultar más balanceado y posible también de concebir), en el entendido de que solo identificando los problemas, pueden ser superados. Decidí emplear estos minutos y espacio, para pensar, escribir, y hablar, sobre lo que considero que dejamos de hacer y sí se puede hacer. Por otra parte, las intervenciones de otros compañeros en «Dialogar, dialogar», me motivaron a (re)considerar y precisar algunos asuntos.
2. Ver Bibliografía de la autora sobre el tema, por ejemplo: 2017, «Edición Revolucionaria (R): memoria y nostalgia del saber en Cuba. Entrevista a Rolando Rodríguez, fundador y director de Edición Revolucionaria (4 de febrero de 2016). Revista Estudios de desarrollo social: Cuba y América Latina, FLACSO, Vol. 5, No. 1; 2015-2016, «El marxismo: su difusión y enseñanza darwinista» http://www.filosofía.cu, No. 28, set-junio; 2016, «Marxismo GUIÓN Leninismo», conferencia para profesores de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana (inédito); 2014, «Definiendo el Pensamiento Crítico». Revista Temas, La Habana, No. 80; 2006, «La divulgación del marxismo en la revista Pensamiento Crítico», Marxismo y Revolución, Ciencias Sociales, La Habana; y 2001, «La difusión del marxismo en las publicaciones periódicas cubanas: 1959-1970», Tesis de Doctorado, Inédita, Universidad de La Habana.
3. Por una parte, antes de 1959 Cuba había estado sometida a propaganda anticomunista, y por otra, el marxismo que llegó a sectores políticos muy localizados, era el que se consideró oficial dentro de la Tercera Internacional, institución definitivamente desfigurada -en sus objetivos, funcionamiento, organización, estrategia y teoría políticas- después de la muerte de Lenin.
4. La masificación de la enseñanza del marxismo por vías institucionales, se inició en diciembre de 1960 con la inauguración de las Escuelas de Instrucción Revolucionaria (EIR), y un poco más tarde, con la Reforma Universitaria de 1962.
5. Cuestión referida también por el Diputado Dr. en Ciencias Filosóficas Miguel Limia David, en la Sesión Plenaria de la Asamblea Nacional (diciembre de 2015, presentado en la Televisión Nacional).
6. El proceso de «perfeccionamiento de la enseñanza del marxismo» en las Universidades cubanas (2015-17), impulsado por el Ministerio de Educación Superior (MES), puede ser una oportunidad para adoptar criterios pedagógicos, fundados en investigaciones y consensuados por medio de debates científicos.
7. Además, la URSS proporcionó a la Revolución Cubana, por décadas, una extraordinaria ayuda de todo tipo que ha de reconocerse y agradecerse. En este sentido, puede recordarse «lo que ha hecho la Unión Soviética por nosotros». Palabras dichas por Fidel en la circunstancia contradictoria de la crisis de octubre, cuando «surgieron algunas discrepancias». Informe del Comandante en Jefe Fidel Castro al pueblo de Cuba. Posición de Cuba ante la crisis del Caribe. (Discursos, Declaraciones, Comunicaciones, Cartas y Documentos publicados durante la Crisis). COR, 1962. págs. 71; 73.
8. Me refiero a los graduados de «Filosofía marxista-leninista» (Universidades de La Habana, Santiago de Cuba, y Las Villas); «Economía Política» (esta última especialidad cerró hace muchos años, pero como saber e investigación sólida -no necesariamente como carrera universitaria- ¡cuánta falta nos hace en su proyección educativa y de estrategia social!); y de «Marxismo-leninismo e Historia» en las Escuelas Pedagógicas (perfil que -según se ha dicho en los medios de comunicación nacionales- apenas tiene matrícula). El resto de las personas dedicadas hoy al marxismo fundamentalmente dentro del sistema educativo, y que la sociedad inviste de autoridad para su ejercicio -cuyo número crece, por distintas razones prácticas-, no son graduados de estas carreras.
9. Lenin recuerda y confirma la tesis de Engels: «el socialismo, desde que se ha hecho ciencia, exige que se le trate como tal, es decir, que se le estudie». En ¿Qué hacer? dedica amplio espacio a destacar la importancia del conocimiento teórico del marxismo frente a las «formas más estrechas de actividad práctica», y argumenta: la «amplia difusión del marxismo ha ido acompañada de cierto rebajamiento del nivel teórico. Mucha gente, muy poco preparada e incluso sin preparación teórica alguna, se ha adherido al movimiento por su significación práctica y sus éxitos prácticos». Lenin, 1960, ¿Qué hacer? Obras Escogidas en 3 tomos, Ediciones en Lenguas Extranjeras, Moscú, pp. 143-146.
10. Algunos de los compañeros presentes en el espacio «Dialogar, dialogar», señalaron que el marxismo es una teoría política obrera, extensible en las condiciones de nuestro país, a los trabajadores y la ciudadanía. Hicieron notar, sin embargo, que el trabajo dialogado de preparación marxista (por tanto, política) con el pueblo, resulta insuficiente. Personalmente, suscribo la idea de que el marxismo tiene que encarnar en las masas (forma parte de su ideología, junto con el pensamiento nacional y latinoamericano, que conforma nuestra plataforma revolucionaria) y que debemos dirigirnos también hacia ese propósito. Hago constar que no por referirme en este texto a la esfera académica, dejo de comprender o compartir ese criterio. Más bien, lo confirmo.

jueves, 14 de mayo de 2020

COVID-19 en el mundo: 36 millones de desempleados en Estados Unidos durante la pandemia

En este artículo: Coronavirus, COVID-19, Desempleo, Economía, Estados Unidos, Salud, SARS-CoV-2, Virus

 | + |  
La nación norteamericana es el país más afectado por el coronavirus tanto en términos de casos confirmados como de fallecimientos.
Casi 3 millones de trabajadores en Estados Unidos solicitaron ayuda por desempleo la pasada semana, con lo que asciende a 36 millones el total de personas que han solicitado el seguro en los dos meses transcurridos desde que el COVID-19 obligara a no pocas empresas a cerrar sus puertas.
El ritmo de nuevas solicitudes de ayuda de la semana pasada sigue siendo cuatro veces el récord que prevaleció, antes de que la crisis del coronavirus golpeara con fuerza en marzo.
Según los estándares históricos, la cifra semanal más reciente muestra que el número de solicitudes sigue siendo enorme, lo que refleja una economía que se está hundiendo en una recesión grave.
Los trabajadores desempleados en algunos estados aún reportan dificultades para solicitar o recibir prestaciones del gobierno. Estos incluyen trabajadores independientes o por cuenta propia —como los que usan Airbnb y Uber para generar ingresos—, que apenas este año se volvieron elegibles para recibir ayuda por desempleo.
De acuerdo con un informe del mercado laboral de Estados Unidos de la semana pasada, el desempleo se elevó a 14,7% en abril, la tasa más alta desde la Gran Depresión de los años de 1930, y que los empleadores eliminaron 20,5 millones de empleos. El crecimiento laboral de una década se eliminó en apenas un mes.

Recuperación de viajes aéreos en América Latina será más lenta que en el resto del mundo

Foto ilustrativa. Foto: AP.
La recuperación de los niveles de viajes aéreos previos al coronavirus tardará más en América Latina que en el resto del mundo, de acuerdo con un estudio de la consultora ICF.
El análisis de ICF predijo que América Latina demorará seis años en recuperarse, lo cual será un durísimo golpe para esta industria en la región; mientras que en Estados Unidos, Canadá y Asia-Pacífico la recuperación no tomará más de cuatro. Europa necesitaría cinco años y medio.
La proyección advierte que la crisis de los viajes durará mucho más que el coronavirus en sí. “Nunca hemos estado en un hoyo así de profundo”, dijo Carlos Ozores, consultor de ICF que trabaja con equipos de dirección de aerolíneas.
En comparación, un sondeo de la correduría Cowen sobre viajes de ejecutivos y analistas bursátiles mostró que un 62% de los consultados espera que el transporte aéreo regrese a los niveles de 2019 en no más de tres años. Sólo un 12% espera que tome más de cuatro.
ICF, sin embargo, vaticina que lo peor esté por venir y que el próximo año sea el fondo de la crisis, con una demanda de pasajes que se hundirá en un 62%. Esto obligará a las aerolíneas a reducir sus flotas y a causar un efecto dominó en la economía.
“Esta es una caída en el tráfico y los ingresos que podría llevar a muchas aerolíneas a la bancarrota”, dijo Ozores. “Si tienes menos aviones, tienes menos pilotos, menos personal de cabina, y esos despidos serán permanentes”, agregó.
Por su parte, los viajes domésticos se recuperarán más rápido en todo el mundo, proyectó ICF. Eso podría ser una buena noticia para Embraer SA, cuyos aviones de tamaño mediano han sido elogiados por su eficiencia en el consumo de combustible, pero sus ventas han sido bajas.
Asimismo, la demanda por los aviones grandes para largas distancias de Boeing Co o Airbus se desvanecería por un tiempo más largo, ya que ICF estima que los viajes internacionales tomarán al menos un año más en recuperarse. Airbus y Boeing ya han anunciado decenas de miles de despidos.

Realizan con éxito pruebas preclínicas de una vacuna contra el coronavirus en Alemania

Un empleado de CureVac trabaja en la vacuna contra la COVID-19 en un laboratorio en Tuebingen (Alemania). Foto: Andreas Gebert / Reuters
La empresa biotecnológica alemana CureVac anunció este jueves que su proyecto de vacuna contra la COVID-19 ha producido una respuesta inmune en animales tratados con una dosis pequeña del fármaco.
"La vacuna candidata tiene el potencial de inducir una fuerte respuesta inmunológica para neutralizar el SARS-CoV-2", comunicó la compañía.
La vacuna en desarrollo fue objeto de polémica en Alemania en marzo pasado, luego de que se reportara que el presidente de EE.UU., Donald Trump, había ofrecido comprarla con derechos exclusivos por 1.000 millones de dólares.
El Gobierno de Angela Merkel acusó entonces a Washington de tratar de apropiarse del proyecto y dejó en claro que haría todo lo posible para que fuera desarrollado en Europa. CureVac, por su parte, desmintió que se produjera tal oferta.
Mientras, la jefa de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, sugirió unos días más tarde que la vacuna llegaría a los mercados "antes del otoño".
Actualmente, expertos están trabajando en más de 100 vacunas potenciales para la COVID-19 en difentes países del mundo, y se están realizando ensayos clínicos para varias de ellas. Por ejemplo, en China tres vacunas ya tienen completada la primera fase de ensayos clínicos y se espera que una de ellas esté lista para el uso en septiembre.
En el Reino Unido, una vacuna desarrollada por el Instituto Jenner de la Universidad de Oxford ya ha sido probada exitosamente en monos, y en junio o julio se sabrá si es eficaz en humanos; mientras que en EE.UU. se probarán en las próximas semanas 14 potenciales vacunas contra la infección.

(Con información de AP, Reuters y Rusia Today)

Sector privado y turismo cubano en etapa post covid-19

Luces y sombras del modelo extensivo para la industria del ocio liderado por el Estado. Perspectivas de su relación con emprendimientos autónomos de Cuba.

sector privado y turismo cubano
En Cuba, un control efectivo de la covid-19 y estadísticas de contagio y mortalidad por debajo de la media global pudieran atraer a los primeros viajeros.
Foto: Jorge Luis Baños_IPS
La expansión del turismo en Cuba como industria puntera en la generación de ingresos y encadenamientos económicos, incluídos los del sector privado, se produjo como resultado de un proceso de “selección de ganadores” a inicios de los 90’s. Los resultados justificaron y respaldaron su crecimiento en los años siguientes.
El acercamiento entre Cuba y Estados Unidos, revelado al público el 17 de diciembre de 2014 y profundizado durante los años de la administración de Barack Obama (2009-2017), supuso un impulso adicional para el turismo. El sector experimentó un aumento en los flujos de visitantes producto de la autorización de licencias para viajes legales a la isla de ciudadanos norteamericanos, nuevas modalidades de arribo, incrementos de las visitas de miembros de la comunidad cubana en el exterior, y de la contribución (variable) de otros mercados.
Las carteras de oportunidades para promover la IED (inversión extranjera directa) publicadas por el Ministerio de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera desde 2014, incluyeron de manera creciente proyectos asociados al turismo, concentrando este el mayor número de propuestas. Crecieron efectivamente las capacidades en el sector de alojamientos estatal, mixto y de participación de empresas extranjeras mediante contratos de administración, contándose 84 218 habitaciones en 2018, un total de 18 272 más que en 2010.
Se expandió notablemente el crucerismo y los vuelos comerciales regulares procedentes de Estado Unidos se hicieron realidad. Ya desde el 2008, con justicia y pragmatismo, el gobierno cubano restituyó a los cubanos y cubanas el derecho a hospedarse en hoteles, y los efectos combinados del incremento de ingresos para determinadas capas sociales tras 2010, junto a la demanda de la comunidad cubana en el exterior, impulsaron también este mercado.
En el año 2010, signado por notables reformas económicas a lo interno, Cuba recibió 2 531 745 visitantes internacionales. En 2014 la cifra superó por primera vez los 3 millones, en 2018 se alcanzaron 4 711 910 (máximo histórico), y 2019 cerró con 4 275 558, mostrando el primer decrecimiento de la demanda turística en 12 años.
Los visitantes provenientes de Estados Unidos, poco más de 90 000 en 2014, comenzaron a incrementarse vertiginosamente hasta un máximo de 637 907 en 2018 y contabilizaron 498 067 en 2019 (eso sí, en un contexto de acumulación de restricciones promulgadas por la administración de Donald Trump, contándose ese año la prohibición de los viajes en crucero como uno de los colofones).
Los viajes de la comunidad cubana en el exterior a la isla superaron en 2016 los 400.000 y en 2019 acumularon 623 972. Canadá se ha mantenido como el principal emisor hacia Cuba, superando los 1 119 000 visitantes en 2019… más nótese que la suma de viajeros estadounidenses y de la comunidad cubana en el exterior le sigue de cerca con 1 050 962.
turismo cubano
Los ingresos derivados del turismo durante años constituyeron la primera fuente de ingresos por exportaciones de Cuba, y pasaron al segundo lugar a partir de 2005 cuando los servicios médicos ocuparon la posición cimera. Para 2018, la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) reportó ingresos asociados al turismo internacional por 2 968.800 millones de pesos convertibles (1 CUC = 1 USD en el sector empresarial estatal), pero en 2016 y 2017 se superó el umbral de los 3 mil millones. En 2018, el aporte del turismo representó el 10 por ciento del PIB, y el 20 por ciento de las exportaciones totales.
A pesar de su indiscutible importancia sostenida en el tiempo, el sector turístico cubano no ha estado exento de cuestionamientos, tales como el énfasis en el producto de sol y playa y su extensión a través de resorts en variante todo incluido, limitada oferta extra hotelera, capacidad de generación de encadenamientos (que conoció mejores momentos hace algo más de una década) restringida por marco regulatorio e incentivos espurios como los derivados de las distorsiones cambiarias, y subutilización de alianzas con el sector privado.
Considerando agregados de interés, salta la alarma al observarse que en 2018 los ingresos promedio dejados por cada visitante ascendieron unos 630 CUC, un 30 por ciento menos que los 921.50 CUC alcanzados en 2011, año desde el que comenzaron a menguar inexorablemente.
A lo anterior, más recientemente se sumaron voces señalando la presencia de un excesivo esfuerzo inversionista hacia el sector[1]. Los argumentos giran en torno a la creación de nuevas capacidades hoteleras a la par que se deterioran las existentes en explotación por insuficiente mantenimiento, mientras la tasa de ocupación media anual se mantiene en la última década generalmente por debajo del 60 por ciento, exhibiendo en 2018 una caída al 49.5 por ciento. Todo ello, contrastando con acuciantes demandas de canalizar inversiones hacia la agricultura e industria, de un país que importa anualmente casi 2000 millones de dólares anuales en alimentos, mientras que aproximadamente el 75 por ciento de su PIB y el 78 por ciento de sus exportaciones corresponden a los servicios.
turismo cubano
Todo ello, en un contexto en que decrecen los principales mercados europeos y aumenta la incertidumbre relativa al mercado norteamericano, uno de los determinantes de las más agresivas apuestas por el sector. A inicios de 2020, era ya notable la acumulación de medidas negativas impulsadas por el actual gobierno de Estados Unidos, como eliminación de los cruceros, supresión de categorías de viaje, limitación de destinos para los vuelos regulares, retirada de parte del personal de la embajada en La Habana, manejo malintencionado de expectativas asociadas al riesgo de viajar a Cuba, entre otras.

La covid-19 y su efecto disruptivo

El debate respecto al crecimiento extensivo del turismo en Cuba, debería quedar zanjado por la cruda realidad. La covid-19 ha cobrado su precio en vidas y se mantiene en expansión, generando a la par un desastre económico de vastas proporciones, que el FMI sitúa ya en el orden de un decrecimiento de un 3 por ciento del producto global. La industria del ocio queda irremediablemente golpeada, producto de las restricciones autoimpuestas por el temor a viajar, y por las medidas de aislamiento forzoso y cierre de fronteras que imponen los gobiernos en aras de contener los niveles de contagio.
La CEPAL indica que de mantenerse estos efectos en el segundo trimestre de 2020, la región latinoamericana y caribeña sufrirá una contracción del 25 por ciento en la actividad turística. Para Cuba, donde ya se preveía para el primer semestre de 2020 una contracción de un 12 por ciento a 18 por ciento en los flujos de viajeros en cada mes con respecto a los de 2019[2], el cierre de fronteras de marzo terminará desplomando los números.
No obstante, el mensaje de las autoridades con respecto a las inversiones en el ámbito del turismo, ha sido un tanto ambiguo. En diversas comparecencias ante los medios se ha reconocido la urgencia de garantizar la alimentación del pueblo cubano, así como un conjunto de productos básicos de aseo e higiene y servicios públicos elementales.
El ministro de economía y planificación, Alejandro Gil, ha indicado un ajuste en el plan de inversiones del país, anunciando la ralentización o paralización de aquellas no comenzadas o en fase inicial, énfasis en las que pueden terminarse en este año o el próximo, y señalando como prioridades la continuidad del esfuerzo inversionista en el sector hidráulico así como la culminación de “algunas inversiones estratégicas en ejecución” en las áreas de energías renovables, la alimentación, y producción de cemento, y el desarrollo del turismo.
La inclusión de la industria del ocio entre las prioridades puede deberse a lo avanzado de determinadas inversiones, más las circunstancias ameritarían una reflexión pública más extensa de las autoridades en torno a un replanteo estratégico del modelo de crecimiento de este sector en Cuba.
La sensatez indica que la discontinuidad de la expansión hotelera debe convertirse en una firme decisión, y los esfuerzos deberían orientarse a negociar la reorientación de los limitados flujos de capitales locales y foráneos hacia otros sectores que permitan no solo sobrevivir en lo inmediato, sino modificar en la perspectiva estratégica las facturas de importación y la estructura productiva.
Ahora bien, lo anterior no significa desdeñar el aporte que el sector estará en capacidad de ofrecer una vez que pueda reactivar sus operaciones, sino utilizar activos y capitales con la sensatez que la realidad demanda.
turismo cubano
En 2018, el aporte del turismo representó el 10 por ciento del Producto Interno Bruto.
Foto: Jorge Luis Baños_IPS
Es difícil de pronosticar con seguridad cuando ocurrirá un repunte turístico. Un difundido reporte de la consultora internacional Deloitte augura la reanudación de viajes de primera necesidad en junio de este año, posteriormente viajes nacionales, luego corporativos y hacia diciembre y poco a poco el turismo internacional, lográndose una determinada recuperación ya avanzado 2021.
Estos plazos se ralentizarán o acelerarán en función de la aparición de tratamientos certeros contra la covid-19, o la ansiada vacuna que garantice inmunización.
También, serán modulados por la eficacia de las medidas de contención en países emisores, lo cual permitirá posteriormente una gradual eliminación de restricciones al movimiento, apertura de fronteras, reactivación de la actividad económica y por ende fuentes de ingreso, y paulatino retorno de la voluntad de viajar.
En medio de la crisis de salud y económica en la que estamos inmersos, pensar en el retorno masivo de viajeros a Cuba puede parecer demasiado optimista. Pero va a suceder y es mejor que estemos preparados para atraer a los primeros flujos de viajeros que decidan hacer turismo más allá de sus fronteras nacionales.
Probablemente, los primeros que recibiremos serán del hemisferio occidental, con Canadá, Estados Unidos y México a ser tomados muy en cuenta.
En Cuba, un control efectivo de la covid-19 y estadísticas de contagio y mortalidad por debajo de la media global pudieran contribuir a la percepción de destino seguro y atraer a los primeros viajeros. Se encuentran alineados el objetivo supremo de preservar vidas, con el de garantizar un ambiente propicio para que el turismo vuelva a florecer.
Considerando el panorama interno y externo, será necesario además valorar una apertura de fronteras inteligente y selectiva, la activación de productos de “escapismo” que permitan atractivas “cuarentenas turísticas”, vinculación con la provisión de servicios médicos de ser necesario (tema particular, que merece un texto aparte), y el desarrollo de políticas que garanticen la utilización eficiente del capital físico y humano del que dispone el país.
 Condiciones post covid-19 para el sector privado
sector privado y turismo cubano
El sector privado debería ser considerado un aliado, más que como un competidor.
Foto: Jorge Luis Baños_IPS
Para el contexto que se avecina, las autoridades deberán evaluar en toda su complejidad y magnitud el potencial del sector privado doméstico involucrado en el turismo, y contribuir a reforzar su rol y creciente integración con el ámbito estatal y el resto de la economía en general. Desde los años 90’s, los privados aprovecharon los estrechos espacios para proveer servicios fundamentalmente en términos de alojamiento, gastronomía y transporte.
Las reformas de 2010, con la expansión (aunque tímida) de las actividades autorizadas a ejercer, la posibilidad de contratar fuerza de trabajo, y la posterior evolución de la demanda turística, fomentaron una oleada de participantes e inversiones, algunas de ellas procedentes desde el exterior, posibilitaron el despliegue de dinámicas de competencia, y consolidaron a un muy heterogéneo conjunto de actores.
De acuerdo con la ONEI, el sector privado obtuvo ingresos derivados del turismo internacional, ascendentes a 473.9 millones de pesos convertibles, casi el 16 por ciento del total. Probablemente, la cifra contenga un notable sesgo a la baja, debido a las carencias en las fuentes de información. En primer lugar, por las estrecheces de la lista de actividades autorizadas a ejercer, que por omisión informaliza/ilegaliza e invisibiliza en las estadísticas un conjunto de labores que en la práctica se  ejecutan, y que fuerza la utilización de licencias fachada para ejercer (ha sido el caso de las de fotógrafo, profesor de idiomas, u organizador de servicios integrales para fiestas, por solo mencionar algunas obvias) para aquellos que han luchado por mantenerse dentro de los márgenes de la legalidad.
En segundo lugar, la inexistencia de personalidad jurídica y un marco regulatorio que desconoce la heterogenidad y complejidades al interior de determinadas actividades, lanza hacia el régimen simplificado arbitrariamente a un conjunto de ellas (eliminando la necesidad de declaración jurada y por tanto perdiendo de vista ingresos generados) e impone a otras cargas leoninas que inducen comportamientos sub-declarantes.
 ¿Quiénes son los privados orientados a satisfacer la demanda del turismo?
sector privado y turismo cubano
Los emprendedores cubanos en el sector turístico han demostrado ser resilientes, innovadores y competitivos, involucrando a un creciente número de profesionales de las más diversas áreas que han abierto a los visitantes todo un universo de actividades únicas en las cuales participar y obtener una rica perspectiva de la sociedad cubana actual.
Foto: Jorge Luis Baños_IPS
Es difícil ofrecer una respuesta completa en términos cuantitativos y cualitativos. Quizás los más fáciles de identificar sean los arrendadores a extranjeros, quienes en la segunda mitad de 2019 eran algo más de 17 800 y controlaban 26 224 habitaciones (casi un 24 por ciento del total!), unas 12 200 más que las presentes en 2016.
A ellos pueden sumarse un número determinado de  transportistas (a tiempo completo o parcial), de cafeterías, restaurantes y otros elaboradores de alimentos, gestores de transporte y de alojamientos, artistas, propietarios de fincas y talleres que han creado condiciones para recibir huéspedes en sus instalaciones, y guías.
Estos últimos, incluyen servicios estandarizados para facilitar la estancia y un mínimo de comprensión del contexto local durante las visitas, más también han involucrado a un creciente número de profesionales de las más diversas áreas que han abierto a los visitantes todo un universo de actividades únicas en las cuales participar y obtener una rica perspectiva de la sociedad cubana actual. Si bien rebasa esos marcos, la pujante oferta de Experiencias[3] en Airbnb es una muestra de ello y de la contribución a la ansiada diversificación del esquema de sol y playa.
Tan complejo grupo, es además engrosado por un importante número de trabajadores a los cuales brinda empleo, formal e informalmente. A su vez, propicia constantes encadenamientos con otras actividades (construcción, servicios varios de mantenimiento, gestión de compraventa de inmuebles y medios de transporte, provisión de insumos del más variado tipo), generando efectos  multiplicadores hacia el propio sector privado y al estatal (desafortunadamente, limitados en este último por la segmentación que impone el marco regulatorio vigente).
El crecimiento cuantitativo y cualitativo experimentado por el sector privado doméstico en el ámbito del turismo es sumamente notable, considerando que la ayuda más importante recibida por parte de las autoridades desde 2010, ha sido la autorización a desempeñarse y contratar fuerza de trabajo.
Inmersos en un contexto sumamente restrictivo e incierto, pero animados por la posibilidad de desarrollar proyectos personales y la generación de ganancias, los emprendedores han utilizado de manera innovadora los estrechos espacios disponibles en la lista de actividades autorizadas, desarrollando proyectos, integrándose en complejas estructuras de corte empresarial, participando en cadenas de valor que trascienden las fronteras nacionales, y atrayendo capital extranjero mediante la confianza como principal garante de los derechos de propiedad.
El florecimiento de estas iniciativas ha permitido la canalización de recursos endógenos, y capitales foráneos cuyos montos e intereses han permanecido fuera del espectro de interés oficial de las autoridades, hacia el rescate de estructuras habitacionales y activos, dinámicas de generación de empleo, y el desarrollo de una oferta turística de creciente diversificación.
Ha posibilitado también una comunidad de intereses entre cubanos que viven en Cuba, y sus amigos y familiares en el extranjero, motivando a todos con proyectos que aportan al crecimiento personal, y también desarrollo de sus entornos locales y del país. Para muchos ciudadanos, esta ha sido una vía que les ha permitido permanecer en la isla, muchas veces manteniendo un empleo en el sector estatal y realizando su contribución al fisco.
Lamentablemente, los emprendedores de Cuba han tenido que bregar con multiplicidad de obstáculos, algunos deformaciones que acompañaron el positivo paquete de reformas de 2010, y otros surgidos por vaivenes aparentemente ideológicos que pausaron el ritmo de la apertura, y de hecho la han hecho retroceder en variados aspectos.
En la segunda mitad de 2019, los arrendadores a extranjeros eran algo más de 17 800 y controlaban 26 224 habitaciones, casi un 24 por ciento del total.
Foto: Jorge Luis Baños_IPS
Un notable golpe lo constituyó la resolución que en agosto de 2017 pausó por un tiempo la entrega de 27 licencias, incluyendo algunas directa o potencialmente vinculadas al turismo como el arrendamiento de habitaciones y viviendas, gestión de alojamientos, servicios gastronómicos en formato variado, y otras utilizadas de manera innovadora para poder ofrecer determinados servicios, como las de profesor de idiomas o la de organizador de servicios integrales para fiestas.
El impass destrozó muchos proyectos y extendió los períodos de recuperación de muchas inversiones en curso. La vuelta de algunas licencias en diciembre de 2018, vino acompañada de nuevas restricciones, procedimientos burocráticos, e interpretaciones sesgadas.

Algunas sugerencias que facilitarían el camino

A continuación, se sugieren algunos temas esenciales/acciones que demandan ser evaluados e implementados por las autoridades en aras de facilitar desempeño de los privados y su articulación con el sector estatal turístico y otras esferas de la economía. Varios de los puntos a considerar, son por supuesto comunes al sector privado cubano en general, más adquieren su relevancia específica en el ámbito del turismo:
  • Revisión de la lista de actividades aprobadas, que tiende a minimizar el espacio formal de aporte para emprendedores en el área del turismo. Si bien el caso ideal implicaría transitar hacia una lista “negativa” que facilite una solución legal inmediata a la multiplicidad de proyectos que pueden concebirse, al menos en el cortísimo plazo sería necesario evaluar la incorporación a la lista actual, actividades que de facto se realizan y utilizan licencias de “cobertura” o que ni siquiera logran formalizarse. A su vez, será necesario revisar el alcance descrito para cada actividad, y trasmitir a las autoridades regulatorias y fiscalizadoras de diferentes niveles (Direcciones de Trabajo, ONAT, inspectores, policía, etc.) una interpretación de los contenidos tendientes a la flexibilidad y no hacia la restricción. Ello permitiría la creciente generación de innovaciones, que de ser necesario podrán ser posteriormente incorporadas como nuevas actividades, precisando alcance y régimen impositivo.
  • Necesidad de disminuir los tiempos de entrega de licencias y disminuir la burocracia asociada. Para el caso de los arrendadores de vivienda y habitaciones, la sobrecarga de trabajo de las entidades a cargo de las visitas de inspección y aprobación de las solicitudes dilata innecesariamente su obtención y genera incentivos a la corrupción. Este pudiera constituir un caso ideal para instaurar entregas de autorizaciones inmediatas, e inspecciones posteriores. Otro ejemplo de trámites burocráticos desconectados de la realidad, y que deberían desaparecer, es el requisito para obtener la licencia de Gestor de Alojamientos: requiere la presencia del arrendador o arrendadores con los que este ejercerá la actividad. Este es un requisito excluyente, considerando la extensión de las redes, su dislocación geográfica, y los muy variables niveles de interrelación que pueden existir entre los gestores y arrendadores.
  • Permitir la capacidad de asociación en términos de cooperativas. Ello garantizaría la personalidad jurídica y sus ventajas, además de propiciar dinámicas de colaboración en ambientes cooperativos nacidas de la espontaneidad y no impuestas como resultado del desprendimiento de antiguas e ineficientes estructuras estatales. La formalización de estructuras empresariales, mediante cooperativas o a partir del ensanchamiento del marco regulatorio que hoy restringe a “cuentapropismo” el accionar de los privados, pudiera conllevar al desarrollo de dinámicas de productividad incrementada en el sector.
  • Garantizar al sector privado doméstico un acceso confiable y en igualdad de condiciones a los mecanismos formales de comercio exterior, insumos a precios mayoristas, y a créditos en términos de creciente inclusión.
  • Desarrollar mecanismos de pago flexibles, que permitan la recepción de transferencias en divisa procedentes del exterior, respetando plazos temporales establecidos para el acceso a los fondos, y permitiendo su utilización flexible como medio de pago en tiendas en divisa y otras del sistema de comercio, así como para extracción en cajeros y en bancos (en la divisa originalmente recibida o en moneda doméstica, a preferencia del cliente). Un mecanismo efectivo y confiable de este corte, atraerá de manera creciente nuevos usuarios que abandonarán mecanismos de cash o de cierta informalidad, lo cual contribuirá a transparentar sus ingresos y a la demandada disponibilidad de divisas por parte del Estado.
  • Formalizar mecanismos que permitan la asociación del sector privado doméstico con el capital foráneo, y garanticen los derechos de propiedad. El reconocimiento de este tipos de inversiones ofrecerá mayor confianza a los inversionistas, permitirá canalizar capitales por canales formales en lugar del frecuente y riesgoso “efectivo en bolsillo”, puede abrir puertas a la participación del sector estatal en estas joint ventures (de interesarle), y contribuirá a su vez una estimación más certera de la recaudación fiscal en función de los flujos de caja necesarios para hacer rentables los montos de inversión inicial. Por otra parte, abrir legalmente la posibilidad de que los cubanos puedan convertirse en propietarios “iguales” a sus contrapartes extranjeras, sería un hecho trascendental que superaría las regulaciones actuales de la IED donde el cubano es a priori condenado a ejercer siempre el rol subordinado de empleado en las empresas que involucran capital extranjero.

Comentarios finales

Los emprendedores cubanos en el sector turístico, ante la ausencia de apoyos más allá de las exiguas autorizaciones a ejercer, y de las restricciones llegadas con el tiempo, han demostrado ser resilientes, innovadores y competitivos. Han sido capaces de crecer no solamente en número, sino en una oferta diversificada y de calidad.
Un simple vistazo a los contenidos de TripAdvisor y Airbnb, revela la existencia de complejas redes de administración de alojamientos y de organización de paquetes turísticos, gestionadas por profesionales, y variadas en términos de tamaño y especialización. Las evaluaciones dejadas por los huéspedes, constituyen un honesto testimonio del valor generado por el sector privado doméstico.
La generación de condiciones más propicias para potenciar la contribución del sector privado en el sector turístico, dependerá de un cambio de concepción por parte de las autoridades hacia el sector privado en general, y hacia los implicados en la industria del ocio en particular.
Deben dejar de ser considerados como competidores, y comprendidos como aliados. Son efectivamente competidores, en ocasiones para las administraciones de hoteles y agencias de viajes que gestionan alojamiento, transporte y paquetes de entretenimiento. Pero dicha competencia puede generar dinámicas beneficiosas en términos de precio, calidad y diversificación de la oferta, más allá de los obvios ingresos fiscales.
Está en manos de las autoridades desarrollar un ambiente de cooperación donde todas las partes (privados, estado, compañías estatales y actores foráneos) puedan obtener beneficios y hacer una contribución al sector turístico, al crecimiento y desarrollo del país en general.
Mirando el presente de manera optimista, el tratamiento dado al sector privado por las autoridades ante la llegada de la covid-19 y la toma de complejas medidas iniciales como el cierre de fronteras, reveló un tratamiento “parejo” ante el establecimiento de restricciones en diversas actividades con exponentes en el sector privado y estatal.
En comparecencias públicas, el primer ministro Manuel Marrero (antiguo ministro de turismo, se expresó en términos inclusivos, resaltando la contribución de privados en ámbitos como la elaboración de alimentos y el transporte. Fue además notable, su reconocimiento a la existencia de facto de servicios ofrecidos por privados al turismo y que no se encuentran contemplados en la legislación vigente. En los días y semanas posteriores, se ha respetado la estancia en alojamientos privados de extranjeros que han permanecido en el país, y se han ofrecido a los privados determinadas facilidades para posponer el pago de sus impuestos o solicitar por vía electrónica el cese temporal de su actividad.
Cuando comiencen a restablecerse los flujos de turismo, el sector privado tendrá listos sus activos físicos, conocimientos y recursos humanos para dar la bienvenida a los visitantes. Está en manos de las autoridades, hacer que su desempeño no sea una incierta carrera de obstáculos, sino que transcurra en un ambiente de cooperación donde todas las partes (privados, estado, compañías estatales y actores foráneos) puedan obtener beneficios y hacer una contribución al sector turístico, al crecimiento y desarrollo del país en general. (2020).
—
BIBLIOGRAFÍA
  • CEPAL. (2020). Dimensionar los efectos del COVID-19 para pensar en la reactivación. Informe Especial COVID-19 No.2.
  • Cubastandard. (2020). Economic trend report. Forth quarter 2019.
  • Monreal, P. (30 de abril de 2019). Gestión macroeconómica anti- crisis en Cuba: dos elefantes en la habitación. El Estado como tal.
  • ONEI. (2019). Anuario Estadístico de Cuba 2018.
  • ONEI. (2020). Series estadísticas turismo 1985-2018.
  • ONEI. (2020). Turismo internacional. Indicadores seleccionados. Enero-Diciembre 2019.
  • Triana, J. (26 de agosto de 2019). Menos turistas vs más ingresos por turista. OnCuba.
—
Notas:
[1] Véase (Monreal, 2019) y (Triana, 2019).
[2] Véase (Cubastandard, 2020).
[3] Las Experiencias son un producto relativamente nuevo, que propicia el encuentro de los viajeros con personas del país que visitan, para participar en actividades u ofrecer perspectivas únicas. De forma general, transcurren fuera de los canales estandarizados para el turismo de grandes grupos.