Fidel


"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

domingo, 9 de agosto de 2020

El teletrabajo no era esto

Estrés crónico, aislamiento, deterioro físico, jornadas interminables... La covid ha obligado a empresas y trabajadores a desempeñarse a distancia sin estar preparados.



Yimeisgreat


-Trabajas de sol a sol. Es mentira que puedas administrar mejor tus tiempos. Mezclas tu espacio de trabajo con tu espacio privado. No desconectas. Me he encontrado con 20 correos a las diez de la noche. Los fines de semana también [Ana, 61 años, técnica del Estado].

A mediados de marzo, los edificios de oficinas se vaciaron de gente y se llenaron de incertidumbre. Siete de cada diez empresas españolas enviaron a todos o parte de sus trabajadores a casa, según una encuesta reciente. Más de tres millones de personas teletrabajaron durante el confinamiento. Cuatro veces más que el nimio 4,8% de empleados que realizan sus tareas habitualmente en remoto parte de la semana.

La inmersión en el teletrabajo por la crisis sanitaria de la covid-19 tuvo mucho de zambullida temeraria. Los empleados se fueron de un día para otro a abrir el portátil sobre la mesa del comedor mientras los niños se les colaban en el Zoom. Los empresarios tuvieron que buscar en tiempo récord ordenadores con el país cerrado, adecuar plataformas seguras y organizar virtualmente tareas hasta entonces presenciales, expone Rosa Santos, directora de Relaciones Laborales de la patronal CEOE. Casi cinco meses después y con los brotes multiplicándose, la recomendación de priorizar el teletrabajo permanece.

Nos tuvimos que adaptar bruscamente a los nuevos usos laborales, explica la especialista en Medicina del Trabajo Teófila Vicente-Herrero. “No todo el mundo está preparado y no a la misma velocidad”, asegura. La tensión de mantener el nivel de rendimiento ante unas demandas a las que no se está habituado, dice la también experta en teletrabajo, causa “somatizaciones, con alteraciones digestivas, del ciclo del sueño y ansiedad por esa mala adaptación a la nueva situación de estrés”. Se agrava entre quienes nunca habían trabajado a distancia. “Había desinformación, falta de formación y de tecnología. Se han roto los horarios. En muchos casos se hacen jornadas interminables, y eso genera una alteración de los ciclos biológicos y de las relaciones familiares y sociales”.

—Ha sido una de las peores experiencias de mi vida. He tenido tres trabajos. Deberes, por un lado, teletrabajo por otro, las cosas de la casa... He hecho videoconferencias de formación con gente nada interesada, que no sabían cómo hacerlo, o que no tenían datos en el móvil o que se reían. Y mis hijos apareciendo [María Tovar, 36 años, orientadora de empleo en una empresa. Dos hijos de ocho y cinco años].

¿Qué ocurre después de todos estos meses? “No nos hemos adaptado, hemos pensado que teletrabajar es trasladar la oficina a casa y ya está. No tenemos un control de la situación, padecemos estrés crónico. No hay descansos”, dice el profesor de Psicología Social en la facultad de Relaciones Laborales y Recursos Humanos de Granada Francisco Díaz Bretones. “Hemos expandido el tiempo y el espacio. Si el trabajo antes estaba circunscrito a un lugar durante un tiempo, eso ha desaparecido. Trabajando bajo una sombrilla en la playa, en casa, en la oficina, a todas horas. Es lo primero que hacemos al despertarnos y lo último al acostarnos. No disponemos de tiempos de recuperación y de descanso. La recuperación física es mucho más rápida. Pero psicológicamente tardamos mucho más en volver a un estado de relajación”.

—Cuando termino una videoconferencia, me duele el cuello y los hombros. Me siento muy expuesta y a la vez, me falta información. Para alguien introvertido y observador como yo, Zoom tiene todo lo malo de reunirte con gente en la vida real, pero en esos encuentros cara a cara hay muchas cosas que aquí no están [Carly Micó, 42 años traductora y editora].

Zoom, como epítome de todas las plataformas de videoconferencias, se adueñó de los ordenadores durante el confinamiento. Saltó de los 10 millones de participantes diarios de diciembre a los 300 en el grueso de la crisis. Los expertos defienden su enorme utilidad: “Ahorra tiempo, no hay que desplazarse, permite la comunicación no verbal y trabajar bien compartiendo pantalla”, mantiene Jeremy Bailenson, fundador del laboratorio de Interacción Humana Virtual de la Universidad de Stanford. “Sin las videoconferencias, el mundo estaría sufriendo aún más durante la pandemia”. El profesor Díaz Bretones asegura que las reuniones virtuales son más efectivas: “Optimizamos mejor el tiempo, dado que suprimimos parte del contacto social, pues nos centramos más en el desarrollo de la reunión. Y hay otra cosa, en un encuentro presencial, si se alarga o es un rollo, hay que mostrar atención. En Zoom se pueden hacer otras cosas”.

Quien haya mantenido videoconferencias a diario, como los profesores, obligados a dar clases, saben de lo que se conoce como “fatiga de Zoom”. Bialenson acaba de iniciar una ambiciosa investigación sobre el fenómeno y explica lo que ocurre cuando las reuniones son unas cuantas cabezas en la pantalla del ordenador. “En un encuentro presencial con una decena de personas, el tiempo que pasan mirándose mutuamente a los ojos es muy corto. Cuando ocurre, no dura más de unos pocos segundos. Con Zoom, una reunión con el mismo número de participantes transcurre en una retícula de caras y cada uno te mira desde la pantalla todo el tiempo. Eso puede ayudar para la productividad, pero tiene un coste. La gente se siente muy incómoda al ser observada permanentemente. El cerebro se muestra particularmente atento a las caras, y cuando las vemos en grande, interpretamos que están muy cerca. Nuestro reflejo de pelea o huida responde. En un estudio que hicimos en Stanford hallamos que cuando uno se expone a caras virtuales de gran tamaño, se encoge físicamente. Esto puede ser en parte la razón por la que Zoom es tan agotador. Cada minuto que estamos en videoconferencia tenemos caras que nos miran a pocos centímetros de la nuestra”.

Las videoconferencias han entrado en la vida laboral sin visos de marcharse. Hay que replantear las reuniones, como dice Eva Rimbau, profesora de Recursos Humanos y Organización de la Universidad Oberta de Cataluña (UOC) y especialista en teletrabajo, cuando unos están en la oficina y otros no. “Hay que sentarse como si todos estuvieran fuera, porque si no, los que están juntos físicamente toman el poder. La reunión es suya y se olvidan de los ausentes. Ahora es el momento de aprenderlo”. También de potenciar “la comunicación asíncrona, con herramientas que permiten que no estemos todos al mismo tiempo conectados para darnos respuesta, uno deja su información y otro la encuentra después”. Y luego hay trucos para paliar el agotamiento que causan las reuniones virtuales. Uno evidente, muy repetido, es desconectar la cámara para dejar de vernos constantemente. Otros los propone el profesor Bailenson. “Una de mis reuniones semanales dura dos horas. Después de las primeras que hicimos, que nos dejaron exhaustos, decidimos que solo aparecería en pantalla el que hablaba. Ayudó. Que salgan nuestros perros o gatos o nuestro mobiliario constantemente no es crucial para la mayoría de las reuniones. Zoom también permite controlar la posición y el tamaño de las ventanas que muestran la cara de los otros participantes, así que se puede jugar con los ajustes.También se puede instalar una webcam para que tu imagen salga próxima en la pantalla y puedas alejar el ordenador”.

El cansancio de la conexión virtual no es la única consecuencia de estos meses de teletrabajo. El estrés nos ha hecho comer más y peor. Y pasar 10 horas frente al ordenador, rota la rutina de ejercicio si la había, rompe también espaldas y articulaciones. “Ahora que empezamos a hacer analíticas, vemos que todo está alterado, suben los niveles de colesterol, de azúcar, de triglicéridos. En los artrósicos, y en la gente que tenía problemas de tendones, y han tenido que limitar totalmente la actividad, han perdido movilidad. Eso es lo que empezamos a ver ahora. Y yo creo que en un plazo de seis u ocho meses saldrá más a la luz”. La primera causa de absentismo laboral siempre han sido los problemas musculoesqueléticos y este 2020 los está disparando.

—Me he sentido solo. Echo de menos esa conversación con los compañeros que no es de trabajo, en la que surgen ideas. De todos modos, me gustaría poder trabajar algunos días en casa [Arturo, 30 años, periodista].

“Hemos perdido súbitamente el lugar del trabajo, una conquista social, vuelves a una soledad que te aísla de esa cultura del café y de la conversación, que te vincula. A largo plazo, no sabemos cuáles serán las consecuencias. Hace falta cierta forma de ser para llevar ese ensimismamiento del que precisa la escritura o el arte. Puede llegar a ser una amenaza si tu trabajo no es creativo”, dice el psiquiatra Enrique García Bernardo recordando que buena parte de nuestro entorno social nace del laboral. Un riesgo clásico del teletrabajo es el aislamiento y las consecuencias depresivas que pueda acarrear.

¿Teletrabajar era esto? No, dicen los expertos. Eva Rimbau cree que la situación es excepcional: “Nuestros niños dejaron de ir al colegio, nuestra familia o nosotros hemos estado enfermos, no podíamos salir. Han cambiado tantas cosas a peor… No podemos sacar ninguna conclusión más que decir: ¿el teletrabajo en caso de crisis es un horror? Sí. Estamos muy cansados, como ahora nos sintamos no es representativo de cómo podemos sentirnos en un teletrabajo normal”. También Rosa Santos, de la CEOE, cree lo mismo. Aún así, dice, los empleados no quieren regresar a la presencialidad. “Es una mezcla de miedo y de apreciar el poder para conciliar de poder trabajar en casa”.

Y lo que ocurre en la normalidad es que los teletrabajadores “pueden estar más estresados porque entremezclan mucho más el trabajo con la vida personal”, dice Rimbau, citando investigaciones. “Es un poco paradójico porque al tiempo están más satisfechos porque le permite conciliar”, afirma. Hay dos tipos de empleados en remoto: los integradores, que, asegura la experta, “hacen cosas personales en horario laboral y al revés, mientras esperan a que salgan los niños de extraescolares contestan mails. Corren el peligro de estar trabajando a todas horas”. Los llamados separadores —demedian trabajo y vida personal— se enfrentan al mismo riesgo. “Su reto sería aprender a decir ‘bueno, yo antes separaba porque me iba de la oficina. Ahora lo tengo que hacer de otra manera, cerrando la puerta del cuarto del ordenador o algo así”. Tenemos que reaprender, dice el psicólogo, “reaprender que si no contesto un correo a las diez de la noche, por ejemplo, no es que soy un mal trabajador”. El trabajo permanente estaría alentado por jefes que, al no vernos, disparan con el correo electrónico, el WhatsApp y la videoconferencia. Dirigir a distancia es dar confianza, aseguran los expertos.

A la soledad del teletrabajador, se suma otra peculiaridad: si no estás, no te ven. “En empresas en las que unos trabajan a distancia y otros no, los teletrabajadores recibían menos promociones, menos formación, menos feedback sobre su desempeño”, asegura Rimbau, “porque están un poco fuera de la vista. Y eso es un peligro que existe”.

Teletrabajar es ahora una realidad mucho más tangible. Twitter da esa opción a sus empleados para siempre. Facebook planea que la mitad de su plantilla trabaje a distancia en cinco años. Google no tendrá empleados en la oficina hasta mediados de 2021. En España, algunas compañías, como ING, darán opciones para teletrabajar de una forma completamente flexible. Algo menos de la mitad (41%) de las empresas españolas planea seguir con la fórmula de trabajo en remoto. Y un 30% de los trabajadores podría hacerlo, según cálculos del Banco de España. Pero será distinto. El Gobierno ultima un proyecto de ley que ha negociado con los agentes sociales para regularlo, que incluye la voluntariedad y flexibilidad y el derecho a la desconexión.

Pruebas post mortem para la economía de EE. UU.


BERKELEY – El ingreso nacional y el producto de EE. UU. en el primer trimestre de 2020 estuvieron un 1,25 % por debajo de sus valores para el cuarto trimestre de 2019, pero, de todas formas, un 9,5 % por encima de lo que serían en el segundo trimestre de este año. ¿Ahora que el ingreso nacional estadounidense se desplomó al 12 % por debajo de lo que era a principios del año, qué podemos esperar para el tercer trimestre?

Estados Unidos siempre puede tener un golpe de suerte, pero apostar a ello no sería prudente. Según Austan Goolsbee y Chad Syverson, de la Escuela de Negocios Booth de la Universidad de Chicago, fue la autoprotección voluntaria, más que las restricciones legisladas sobre las actividades, lo que impulsó la mayor parte de la caída en el gasto de los consumidores esta primavera. Además, advierten que «si revocar los confinamientos lleva un rápido aumento de los contagios y muertes por COVID-19, y una retracción concomitante de los consumidores en el mercado», eso «podría en última instancia terminar perjudicando a la actividad comercial».

De hecho, vimos este verano que poner fin a los confinamientos o reducirlos a menudo lleva a un rápido aumento de los contagios de COVID-19. Un sólido pronóstico para la economía estadounidense, entonces, debe empezar por predecir el futuro de la pandemia. Sin embargo, la mayor parte de los cuadros, gráficos y tablas relacionados con el virus y su impacto son inútiles a efectos de las predicciones.

Después de todo, las muertes confirmadas por COVID-19 solo nos dicen que ocurría con el virus un mes atrás, mientras que para anticipar su trayectoria es necesario saber qué está ocurriendo ahora. De manera similar, los casos confirmados solo captan a quienes fueron sometidos a análisis de laboratorio y hay que esperar días, o incluso semanas, para recibir los resultados de esos análisis. Para darnos una idea de la situación, la cantidad de pruebas por caso confirmado debiera ser entre cinco y diez veces mayor de lo que es.

¿Cómo hubieran sido los últimos meses si se hubiera contado con una infraestructura eficaz para los análisis? Mi hipótesis es que la cantidad real de nuevos casos semanales (no solo los detectados) aumentó dos veces y media desde mediados de junio hasta mediados de julio. Suponiendo que podemos inferir con precisión la cantidad de casos reales a mediados de junio multiplicando las muertes semanales confirmadas de mediados de julio por 150 (admito que es un supuesto muy fuerte), los casos por semana pasaron de aproximadamente 600,000 a cerca de 1,5 millones con «la segunda ola en la Franja del Sol (los estados del sur)».

Desde entonces, el panorama general es aún más confuso. Como ocurrió a mediados de julio, 1 de cada 12 pruebas aún arroja resultados positivos y hay entre 150 y 200 casos confirmados por millón de personas, pero la cantidad de análisis no ha aumentado y la fecha de los informes para un análisis típico se está retrasando sustancialmente respecto de los datos administrados, en algunos casos hasta tres semanas. 

Si EE. UU. tiene suerte, el temor causado por la segunda ola en la Franja del Sol habrá llevado a un mayor cuidado en cuanto al distanciamiento social y el uso de tapabocas, permitiendo que la cantidad real de casos nuevos en todo el país se estabilice en aproximadamente 1,5 millones por semana. Pero si el país no tiene suerte, ese número habrá continuado creciendo hasta cerca de los 2,5 millones por semana.

Es trágico, pero sencillamente no sabremos dónde estamos parados hasta que podamos hacer al recuento de cadáveres a fines de mes. Solo entonces podremos determinar si las muertes por la COVID-19 «apenas» se duplicaron (pasando de 4500 a 9000 por semana) entre mediados de junio y mediados de julio, o siguieron disparándose muy por encima de ese nivel.

El fracaso estadounidense a la hora de hacer las pruebas generalizadas implica que sigue volando a ciegas. Así, nadie sabe a ciencia cierta qué ocurriría si se reabren las escuelas o se permite nuevamente la apertura de locales de comida en espacios cerrados y los recitales de música coral. El comentarista conservador David Frum pasó la primavera en Nueva York y ahora está en Toronto. «Caminar en una ciudad de 2,8 millones de habitantes con menos de 5 casos al día se siente como el comienzo de la recuperación» tuiteó recientemente.

Tiene razón. Es muy probable que Canadá, la Unión Europea y Japón experimenten una recuperación económica sustancial este otoño. No puede decirse lo mismo de EE. UU. En el mejor de los casos, habrá un rebote mecánico entre el segundo y tercer trimestre, principalmente porque las solicitudes por seguros de desempleo cayeron desde el máximo de 24 millones a 17,5 millones a principios de julio. Pero, considerando que las solicitudes aumentaron en 1 millón entre el 5-11 y el 12-18 de julio, hay muchos motivos para temer que hayan seguido creciendo en las semanas posteriores. Pronto tendremos los números para la primera semana de agosto. Si las solicitudes están nuevamente en el rango de los 20 millones y se mantienen en ese nivel durante la llegada del otoño, gran parte del rebote mecánico se habrá reducido.

Para que EE. UU. tenga alguna chance de una recuperación económica real este año, tendrá que centrarse en dos objetivos generales. El primero es detener el avance del virus para que la gente pierda el miedo a salir y gastar. La segunda tarea es poner a trabajar nuevamente a quienes han perdido sus empleos en el sector hotelero y otras ocupaciones en espacios cerrados y con mucho contacto personal, ya sea proveyendo servicios en línea o trabajando en sectores de bienes de capital que no requieran muchas interacciones en persona.

Eso está dentro de las posibilidades de Estados Unidos, en principio. Tenemos los recursos y, como alguna vez dijo John Maynard Keynes, «Todo lo que podemos hacer, podemos permitírnoslo».

Pero para eso es necesario un gobierno mucho más competente del que hemos visto con el presidente Donald Trump y sus secuaces republicanos. En los próximos meses, al menos, debemos seguir previendo lo peor.

Traducción al español por www.Ant-Translation.com


J. BRADFORD DELONGnis Professor of Economics at the University of California at Berkeley and a research associate at the National Bureau of Economic Research. He was Deputy Assistant US Treasury Secretary during the Clinton Administration, where he was heavily involved in budget and trade negotiations. His role in designing the bailout of Mexico during the 1994 peso crisis placed him at the forefront of Latin America’s transformation into a region of open economies, and cemented his stature as a leading voice in economic-policy debates.

Cuba Covid 19. Pues volveremos a empezar. Gráficos.

Por Humberto Herrera Carlés

Pues el control que teníamos con el Covid-19 hasta hace poco, rápidamente por indisciplinas y al parecer por mala estrategia de pensar que todos los ciudadanos iban adoptar una actitud responsable, hemos retrocedido unos cuatro meses en la lucha contra la pandemia. Esta se encuentra focalizada principalmente en la Habana, Artemisa y Villa Clara. La primera ayer se declaró la fase de transmisión autóctona limitada, algo que en mi criterio se demoraron al menos una semana en hacerlo, según se venían confirmando los casos diariamente.

Entre fiestas, playas, bares, traslados entre provincias, no respetar medidas elementales de higiene, sana distancia, y los vuelos "covid" desde Venezuela han dado al traste con el trabajo realizado durante meses en muchas provincias.

Pareciera que no se sabía que los lugares cerrados estando una hora en el mismo con un contagiado, la probabilidad de contagiarse el resto de los visitantes presentes es del 80 %. La ingenuidad de autorizar la apertura de bares (¿alguien creerá que con alcohol de por medio se respete algo?), para no hablar de fiestas en Bauta y otras mencionadas, multiplico como panes y peces la pandemia.  Por otra parte, la cantidad de infestados provenientes de Venezuela y que evidentemente no respetaron el confinamiento requerido de 14 días como se había dicho, y que al parecer son muy "amistosos" al juzgar por los centenares que están en observación que tuvieron contacto con los mismos, ha propiciado que tengamos casos activos en otras 10 provincias adicional a las arribas mencionadas (tres), y aunque sean de origen exterior los casos, ya empezaron el contagio local.


Como se observa en el gráfico # 1 la pendiente de esta 4ta campana de activos ( azul) es mas pronunciada que la primera. ¿ Cuánto más ? no se sabe aún. A medida que van haciendo pruebas masivas veremos el alcance de este rebrote.

- El número de casos detectado hoy 65, es el segundo mas alto de confirmados en un día desde que empezó la pandemia, solo superado por los 74 del 2 de mayo del 2020 como se observa en el gráfico # 2.


 La linea de tendencia logarítmica en estos momento predice que, de mantenerse la tendencia actual,  alcanzaremos el caso cero en la primera quincena de enero del 2021, por lo cual las medidas de intervención ,y la disciplina son mas necesarias que nunca para "cortar" la misma. 

Si hacemos un corte de finales de abril al presente de los casos diarios, se puede observar en el gráfico 2A  la situación actual de confirmados.



Esta " campana" invertida de la tendencia se viene reflejando hace dos semanas, ahora solo es la continuidad y no se actuó.


El gráfico # 3 es una foto de la situación actual.  A medida que se van incrementando los casos confirmados, se van incrementando los activos  porque hay que esperar además 14 días, para recuperarse o lamentablemente fallecer, por ello la tasa que proclamamos hace menos de un mes del 94 % se recuperaban, hoy ha descendido a 83 %, y hay 7 graves.

Los 412 activos al día de hoy nos sitúa en el 8 de abril del 2020 cuando teníamos 416 casos activos, es decir !! cuatro meses atrás !!.

Las gráficas publicadas por el Ministro de Salud son igualmente elocuentes y describen  la gravedad de la situación.

Los pronósticos de activos pueden pasar  la primera campana de la epidemia en la HABANA, al igual que los hospitalizados como se observa a continuación, en todo el pais.  

La buena noticia es que hay  una percepción clara de la gravedad y se están tomando medidas  de contención, pero hay  contra la indolencia y la ingenuidad tener mano dura, sino será reiterativo el problema. Ni hay "inmunidad de rebaño" y la vacuna  es más una guerra política- económica,  que una realidad en estos momentos.

Les pido a nuestras autoridades que en esta guerra que  se nos hace de al menos a 90 millas, se investigue también la posibilidad del "paciente (s) 41" en nuestro país, ya sea por ingenuidad o intencionalidad. (1).

Espero que no nos pase con esta pandemia , como una canción infantil llena de sabiduría, que por alguna rara razón vino a mi mente.

Había una vez un barquito


Había una vez un barquito chiquitico,
había una vez un barquito chiquitico,
había una vez un barquito chiquitico
que no podía, que no podía, que no podía navegar.
Pasaron una, dos, tres, cuatro,
cinco, seis, siete semanas,
pasaron una, dos, tres, cuatro,
cinco, seis, siete semanas,
pasaron una, dos, tres, cuatro,
cinco, seis, siete semanas
y el barquito que no podía, que no podía,
que no podía navegar.
Y si esta historia no te parece larga,
y si esta historia no te parece larga,
y si esta historia no te parece larga,
la volveremos, la volveremos,
la volveremos a empezar…


Opinión de Fidel Vascos al artículo de Pedro Monreal.

Estimado Humberto:

Muy buena propuesta de Monreal (1) que no se puede rechazar sin análisis. Solo anoto tres observaciones que pudieran ser obstáculos a su iniciativa. 

Una: que se generalizaría la posibilidad de compra para toda la población y no hay suficiente oferta para enfrentarla, lo que posiblemente incrementaría mas caóticamente las colas y el mercado monetario no oficial de divisas. La segmentación de hoy permite concentrar en las tiendas en MLC la reducida oferta existente y se recogen mas divisas que con la propuesta de Monreal y se pueden controlar mejor las colas. 

Dos: se incrementarían las diferentes tasas de cambio del USD con el CUP y se haría mas difícil la ansiada unificación cambiaria.

Tres: se fortalecería la tendencia a una mayor devaluación generalizada del CUP. Estas son mis tres observaciones.

Como conclusión anoto: la propuesta alternativa de Monreal refuerza la idea de que las decisiones gubernamentales deben contar obligatoriamente con una Consulta Previa con organizaciones y ciudadanos especializados en el tema, antes de adoptar la decisión final. Saludos.

Fidel Vascós Gonzalez

(1)  Las tiendas dolarizadas de productos de primera necesidad: ¿No hay alternativas?  Pedro Monreal, El estado como tal

Planificación algorítmica, en busca de la utopía socialista perdida



Como en la época del prisionero de Bari, el presente es un momento de enorme incertidumbre. El pesimismo de la inteligencia nos llevaría a afirmar que salir de la crisis sanitaria más grave del último siglo tendrá como consecuencia directa el aumento de las desigualdades económicas y la perpetuación de las jerarquías sociales heredadas de la recesión de 2008. En cambio, el optimismo de la voluntad nos obliga a entender la experiencia actual de manera similar a un shock1/. Tras más de una década inmersos en una suerte de estado de vigilia, en buena medida inducido gracias a las tecnologías de la información, los sujetos históricos contemplan ahora el capitalismo como catástrofe. Este momento, cargado de dialéctica, requiere una comprensión socialista de la coyuntura que sea sustentada por movimientos políticos encaminados hacia la conquista del medio de producción en su época algorítmica. Para ello, la izquierda necesita imaginar una utopía distinta a la de Silicon Valley y diseñar instituciones democráticas para gobernar su tiempo histórico.

Todo análisis materialista debe partir de la comprensión de un suceso: el acelerado desarrollo de las tecnologías digitales ha tenido como consecuencia atrapar a los sujetos en las dinámicas estructurales de la economía global. En líneas generales, la publicidad microsegmentada, facilitada por los algoritmos de Google y Facebook, cumple la función de encaminar a los usuarios hacia el consumo de productos y servicios, garantizando así la demanda. Por otro lado, las redes logísticas de Amazon no solo han centralizado la distribución y garantizado el libre flujo de mercancías en un momento de crisis sistémica, sino que han sentado las bases digitales para que el mercado se consolide como elemento organizador de la vida social. Y dado que buena parte de las interacciones con las aplicaciones tiene lugar gracias al software de Microsoft o al hardware de Apple, parece no existir alternativa a que la base material de la economía digital se encuentre en propiedad capitalista.

No hace falta recurrir a explicaciones neoclásicas para entender los motivos. La necesidad por sobrevivir a la competencia real del mercado y asegurar las tasas de rentabilidad futuras ha llevado a las firmas tecnológicas a desarrollar una estrategia para mantener su ventaja competitiva: extraer y acumular datos2/. Debemos entender internet como un medio de producción donde imperan las leyes de la propiedad privada y a estas empresas como poderes capaces de expandir la forma de la mercancía hacia más áreas del cuerpo social y monetizar los datos que se producen en cada interacción emocional, acción política o social. Nada que Karl Marx y Friedrich Engels no expresaran: “La burguesía no puede existir si no es revolucionando incesantemente los instrumentos de la producción, que tanto vale decir, el sistema todo de la producción, y con él todo el régimen social”.

Desde luego, ambos pensadores nunca imaginaron que un virus fuera capaz de acelerar dicho proceso. O dicho de una manera un tanto más vulgar, en palabras del director de Telefónica Tech Cloud: “El coronavirus se ha convertido en un magnífico evangelizador que ha logrado lo que una intensa labor comercial hubiera conseguido en varios años. Solo en unas semanas de confinamiento hemos visto que se ha avanzado el equivalente a cinco años en cuanto a crecimiento de mercado, con un incremento inusitado de compra de servicios cloud” (Santos, 2020).

De este modo entendemos que la epidemia provocada por el coronavirus ha consolidado la hegemonía de las dos ideologías imperantes: la neoliberal (poli malo) y la solucionista (poli bueno) (Morozov, 2020). La primera es bien conocida, pues se caracteriza por la expansión de la competencia hacia cualquier aspecto de la vida y el rechazo frontal a la posibilidad de agregar el conocimiento sobre los medios de producción disponibles y las preferencias individuales, es decir, a la planificación central (Hayek, 1945). Según el filósofo austriaco, el proceso evolutivo se encuentra marcado por el individualismo, el cual se torna esencial para que la prosperidad cultural tenga lugar y por ende para que el sistema capitalista sobreviva (Santamaría, 2019). La segunda ideología no es tan conocida, aunque se encuentra estrechamente relacionada con esta última idea. La consecuencia principal del sueño inducido por el aparato técnico radica en cancelar toda imaginación política en torno a la manera en que tiene lugar la coordinación en una sociedad. Entiende que existen sujetos que actúan exclusivamente como consumidores, start-ups o empresas privadas, en su mayoría fundadas por emprendedores (capitalista con buen naming) y mercados que funcionan de manera perfecta mediante el sistema de precios. Esta ideología consolida la resiliencia del sistema en un momento de profunda crisis de productividad, ya sea buscando aliados en los gobiernos autoritarios asiáticos, en los líderes neofascistas que recorren el globo o entre quienes prefieren autodenominarse ejecutivos socialdemócratas.

En lo que respecta al modo de funcionamiento del llamado capitalismo digital, las empresas tecnológicas se han especializado en diseñar soluciones a los problemas que este modelo de producción ha generado (Morozov, 2021). Por otro lado, en el plano político observamos que la tecnología, aquella diseñada de acuerdo a los antropólogos a sueldo de los capitalistas, ha absorbido la movilización social y desbloqueado las energías revolucionarias de los sujetos mediante el acto de hacer click en aplicaciones (Cancela, 2019). Desde una perspectiva filosófica podríamos añadir que el positivismo de Silicon Valley culmina con la objetividad extrema depositada sobre sus modelos algorítmicos. Bajo esta asunción, basta con acumular grandes cantidades de datos sobre las preferencias del usuario, aquello que más clicks genera puede igualarse a la verdad, para programar lo que entendemos como razón. De hecho, esta forma de entender el conocimiento, más cercana al modelo publicitario de Ogilvy que al concepto de verdad en Kant, ha llevado a lo que se ha dado en llamar como posverdad o la era de las fake news desde instancias liberales. Una perspectiva menos idealista afirmaría que la mercantilización absoluta de la esfera pública ha sido el desencadenante de que la ultraderecha afiance su agenda política racista en los imaginarios colectivos de la sociedad.

Estos son los tres frentes a los que la intelligentsia progresista debiera hacer frente para atacar el sistema y decantar la lucha contra el sistema del bando de la clase no poseedora. Por el momento, si bien la pandemia ha debilitado su posición, también ha abierto una brecha para el acto político, un concepto bien distinto a alguna suerte de momento populista. Tanto para dilucidar el escenario de lucha como para dibujar su salida, a continuación se expondrá de manera breve la transformación que está experimentando la economía global.

Más que poner final al capitalismo o al neoliberalismo, dos cosas harto distintas que la izquierda adherida al pensamiento de Ernesto Laclau y Stuart Hall confunde con obscena frecuencia, la epidemia ha acelerado algunas de las tendencias estructurales del primero y llevado a nuevos horizontes las lógicas del segundo.

Digamos que, en plena crisis de consumo y producción, las pocas empresas que cotizan al alza en el mercado de valores y que obtienen beneficios son las firmas tecnológicas3/. Las evidencias son manifiestas. De acuerdo a Bank of America, el quinteto compuesto por Microsoft, Apple, Amazon, Alphabet (Google) y Facebook ocupa el 22% del S&P 500, el índice insignia del mercado de valores estadounidense (Thépot, 2020). Por otro lado, en el primer trimestre del año, los ingresos de Microsoft se elevaron un 15%, hasta más de 35.000 millones de dólares, y el beneficio, por su parte, lo hizo en un 22%, hasta 10.750 millones de dólares. Facebook registró unos ingresos de 17.440 millones de dólares, un 18% más, con un beneficio que se multiplicó por dos hasta los 4.900 millones. Alphabet, matriz de Google, también elevó en un 13% los ingresos en el primer trimestre, hasta 41.200 millones de dólares. La filial en España de Apple triplicó el beneficio en su último ejercicio, declarando unas ganancias de 42,30 millones de euros frente a los 13 millones del ejercicio anterior. Y si bien el gigante del comercio electrónico tan solo facturó 32.185 millones en sus grandes mercados en Europa, incluyendo España, su filial de cloud computing creció un 149%, hasta 4.786 millones, y la fortuna de Jeff Bezos aumentó en 14.000 millones. En buena medida, estas ganancias se deben a la consolidación del mercado de servicios en la nube (Khalid, 2020). Ahora bien, no puede obviarse que en 2017 estas seis empresas pagaron 31,7 millones por el impuesto de sociedades en España, un 8% menos que el año anterior.

Un keynesiano o marxista vulgar, aunque también un miembro del movimiento terraplanista, emplearía estos datos para enarbolar la novela 1984 de Orwell y reivindicar la teoría de los monopolios, equivalente al pensamiento conspiranoico en la teoría económica. Ambos parten de una premisa por la cual una serie de empresas vigilan a los ciudadanos, lo cual acaba en demandas políticas que buscan asegurar derechos individuales garantizados por el Estado, como la privacidad o el anonimato en la red, y en aspavientos ricardianos que entienden el exceso de rentabilidad como renta económica; una incomprensión que acaba fortaleciendo posiciones como la de Elizabeth Warren o Margrethe Vestager, asentadas ambas sobre la necesidad de garantizar la competencia en mercados libres.

Ciertamente, el coronavirus no ha hecho más que incrementar la competencia capitalista, característica principal de este sistema, y recrudecido la guerra entre firmas e incluso entre industrias. Lejos de asistir a alguna suerte de extracción pasiva de valor, las firmas tecnológicas de Asia y Occidente han ampliado sus inversiones en aquello que Marx denominara capital fijo, es decir, la maquinaria necesaria para navegar en la economía digital4/. Por este motivo, más que como monopolios, debemos entender a estas corporaciones como capitales reguladores. Dado que la competencia en el mercado es un proceso darwinista de selección por el cual quienes tienen menores costes de producción sobreviven y crecen, la tecnología de estas empresas se convierte en un activo fundamental para buena parte de las empresas, especialmente aquellas que quieren reducir los tiempos de trabajo o aumentar su intensidad (Shaik, 2018: 508). Esto es, aquello que los profetas de Davos como Klaus Schwab han dado en llamar la Cuarta Revolución Industrial no ha ocurrido de manera mágica, sino como consecuencia de los cambios en la producción. Por ende, la única conclusión que podemos extraer de la epidemia es que el poder de los capitalistas se ha consolidado.

Refirámonos ahora a la manera en que la ideología neoliberal y las tecnologías de la información han convergido durante la epidemia para consolidar su agenda, asentada sobre los siguientes ejes: reversión de los servicios públicos, flexibilización del mercado de trabajo, emancipación del ciudadano a través del consumo y, de manera aún más notoria tras la crisis de 2008, la sustitución del ahorro por el endeudamiento.

A fin de ejemplificar el primer suceso podemos fijarnos en la iniciativa reciente de un grupo de ONG encabezadas por la Fundación Bill y Melinda Gates junto a Google para expandir los pagos digitales en países africanos (Morris, 2020). No es algo novedoso que durante las últimas décadas los modelos de negocio en el campo de la salud pública global hayan proliferado gracias a los esfuerzos del filantrocapitalista y fundador de Microsoft (Birn, 2014). Ahora se trata de apoyarse en la buena reputación de organizaciones benéficas para consolidar el fenómeno que se ha dado en llamar financiarización digital, la fusión entre las interacciones digitales y las transacciones financieras para mercantilizar los servicios públicos (Jain y Gabor, 2020). Aunque este suceso, la privatización mediante la apología a la digitalización, también puede observarse en Occidente. Google y Microsoft, con la ayuda de Palantir, han diseñado la aplicación que el servicio público de Reino Unido (NHS, por sus siglas en inglés) está utilizando para gestionar la epidemia de acuerdo a los dogmas neoliberales de eficiencia (Ghosh y Hamilton, 2020). De hecho, el Departamento de Educación del país que alumbró a Margaret Thatcher también ha firmado un acuerdo con Google y Microsoft para emplear sus plataformas con fines educativos. Cuando los servicios públicos sean dependientes de infraestructuras digitales privadas para recolectar datos que los hagan funcionar, la ideología neoliberal se habrá culminado con éxito (Magalhaes, 2020).

Por otro lado, la epidemia también ha impulsado la digitalización del puesto de trabajo y la automatización de los procesos productivos debido a la necesidad de las firmas de reducir los costes. En una encuesta de la firma de auditoría EY a más de 2.900 altos ejecutivos de compañías globales, alrededor del 36% de los encuestados afirmó que ya están acelerando sus inversiones en automatización como respuesta a la pandemia de coronavirus (Graham, 2020). Al mismo tiempo, los capitalistas requieren aumentar la presión sobre la fuerza de trabajo para disponer de una mano de obra precaria mucho más amplia y controlar de manera más precisa las tareas de los trabajadores. Ambas lógicas se encuentran presentes detrás de aquello que los profetas de Silicon Valley denominan “impulsar el teletrabajo”, es decir, “la revolución en el puesto de trabajo” (Cole, 2020). Eso explica por qué los usuarios de Microsoft Teams aumentaron de 32 a 44 millones (eran 20 millones en noviembre) durante las semanas posteriores a las medidas de confinamiento, o la empresa china AliExpress (en propiedad de Alibaba) haya instalado un sistema en los ordenadores de sus empleados en España para penalizar a los trabajadores que tarden más de 30 segundos en mover el ratón durante su jornada de trabajo. ¡Larga vida a la clase gerencial 4.0!

Al respecto de cómo convergen ambos procesos descritos, la privatización de la gestión sanitaria y la explotación laboral, Dara Khosrowshahi es llamado a comparecer (Feiner, 2020). Ante la presión cada vez mayor para proporcionar atención médica y otras protecciones a sus trabajadores, el CEO de Uber ha defendido una visión para proporcionar beneficios de atención médica a los trabajadores en función de las horas a tiempo completo que hayan trabajado. Esta compañía ha integrado la vida financiera de sus trabajadores en una aplicación desarrollada con la ayuda del BBVA. Una idea que se acerca a una suerte de darwinismo social guiado por los intereses de rentabilidad del capital. El trabajador emplea la mayor parte de su vida ocupada en el trabajo para tener acceso al sistema sanitario y así mantenerse a salvo para poder seguir desarrollando el proceso productivo. Al mismo tiempo, el escaso dinero que obtiene a cambio de vender su fuerza de trabajo se encuentra disponible al instante, pero para desaparecer inmediatamente después a fin de sobrevivir a la montaña de deudas necesarias para afrontar el mes. En este contexto, el gran sueño de la nueva clase media aspiracional es tener un poco de tiempo libre para comprar la suscripción a una plataforma en streaming y consumir series o películas en bucle.

De nuevo, la epidemia no ha hecho más que desarmar a los trabajadores, tanto ideológicamente como materialmente, así como a la sociedad civil en general. Ha derribado buena parte de los obstáculos con los que se encontraba el capital para expandir las lógicas mercantiles sobre los últimos reductos de la vida humana. En este momento, la posición de la clase no poseedora en la lucha por los medios de producción no puede ser más precaria, pero aún cabe la posibilidad de diseñar alternativas e imaginar una utopía distinta a la capitalista. Las mismas tecnologías que permiten a los capitalistas consolidar su dominio son las que pueden sellar su ataúd. De hecho, este era el leitmotiv de los experimentos de planificación central utilizando las tecnologías de la información que se podía escuchar en el 22º Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética en 1961, cuando Nikita Jruschov declaró que era un imperativo acelerar la aplicación de tecnologías digitales a la economía planificada. En un momento en que se celebraban los éxitos en el espacio exterior del Sputnik y por ende el predominio de la URSS sobre Occidente, la gestión cibernética de la economía se atisbó por vez primera como una alternativa real al sistema capitalista bajo el lema de máquinas para el comunismo.

Desde instancias bien conocidas en España se ha asociado la crisis tecnológica de la Unión Soviética a la lógica del sistema estatista: prioridad del poder militar; control político-ideológico de la información por parte del Estado; los principios burocráticos de la economía centralmente planificada; el aislamiento del resto del mundo y la incapacidad de modernizar tecnológicamente algunos segmentos de la economía y la sociedad sin modificar todo el sistema en el que dichos elementos interactúan entre sí (Castells, 2001). Pero también, como ha explicado Kees van der Pijl (2020), fue más allá de la industrialización como motor de recuperación y la planificación con la ayuda de las computadoras, pues persiguió el proceso de descubrir resultados mediante la inyección de información en sistemas informáticos para después organizar la producción.

El otro experimento con métodos de planificación digitales fue el proyecto Cybersyn, que tuvo lugar de la mano del gobierno de Unidad Popular de Salvador Allende. Stafford Beer (1978), quien lo liderara, entendía la sociedad como un sistema basado en la adaptación y el aprendizaje. De este modo, gracias a los avances en cibernética y computación trató de diseñar fábricas que, dentro de un sector nacionalizado, dieran respuesta a los problemas de las cadenas de suministro, pero también al conflicto interno que se produce con los trabajadores. Esto ocurrió mediante redes de transmisión de datos que comunicaban al gobierno con los distintos niveles de gerencia y producción en que estaba organizada la empresa (Medina, 2006). Si bien debe señalarse el presupuesto reducido del país y reconocerse el potencial para administrar una economía nacional de manera descentralizada (durante la crisis de Octubre fueron los trabajadores quienes escogieron reabrir las fábricas y el sistema permitió que el gobierno de Allende coordinara los esfuerzos de los trabajadores), el golpe de Estado militar iniciado por Augusto Pinochet puso fin a todo atisbo de utopía socialista.

Desde entonces, la imaginación política de las fuerzas izquierdistas ha estado en cuarentena y no ha emergido una ofensiva estructurada contra los voceros de Hayek. En general, las propuestas se han movido entre afirmar que de una vez por todas los desarrollos en las tecnologías digitales darán lugar a un orden económico basado en la planificación más eficiente que el basado en la propiedad individual, el contrato y el intercambio hasta proclamas vacías sobre la planificación democrática que beben de comparaciones erróneas sobre el poder central de Amazon y la capacidad del Estado (Phillips y Rozworski, 2019; Palka, 2020). Esto es, la intelligentsia socialista no ha sabido superar el debate sobre el Cálculo Social iniciado en la Guerra Fría, cuando el contexto performativo de la sociedad era muy distinto al actual.

Argumentamos que urge superar la dicotomía exclusivamente ideológica entre planificadores socialistas y tecnócratas encargados de gestionar el mercado. En esta dirección merece la pena detenerse en tres propuestas para diseñar instituciones ajenas a las lógicas de competencia que aprovechen las nuevas formas de coordinación social e innovación ofrecidas por las tecnologías digitales. La primera, partiendo de una versión progresista de la infraestructura de feedback de Hayek, se denominaría solidaridad como un proceso de descubrimiento. Esta se asienta en la máxima de que a cada cual según sus necesidades mediante mecanismos ajenos al mercado y criterios asentados sobre el altruismo. En segundo lugar se encuentra el diseño no comercial, es decir, métodos de coordinación social en asuntos no relacionados con la producción y el consumo. El tercero, la planificación automatizada, se centra en la coordinación descentralizada del ámbito económico (Morozov, 2019). ¿Cómo podría implementarse en la práctica?

Partamos de que la izquierda, y concretamente la española, comprende la necesidad de enfrentarse a la lógica de competencia en lo que a la creación de conocimiento se refiere y además trata de repensar las instituciones asociadas a ella, como los medios de comunicación. Por ejemplo, en lugar de impulsar digitales regidos por las lógicas de clickbait para encandilar al electorado con los mismos métodos que los seudoperiódicos de la derecha, fomentaría espacios donde no imperara dinámica de mercado alguno. Imaginemos la creación de bibliotecas o archivos digitales (conjuntos enormes de datos) organizados mediante temas relevantes para comprender la historia española, como la Guerra Civil. En lugar de centralizar en la burocracia que actualmente ocupa el gobierno la decisión en torno a los temas culturales, los usuarios tendrían herramientas digitales para crear sus archivos personalizados, segmentados en base a fuentes, palabras claves, etc.

Por no hablar de las facilidades que supondrían para las universidades exportar este modelo al conocimiento académico. Para ello, no permitiría que dichas instituciones (¡públicas!) iniciaran el proceso de digitalización de manera individual, con un apoyo mínimo del Ministerio, dependiendo así de las infraestructuras de los gigantes tecnológicos, como esconden las propuestas de Manuel Castells5/. En su lugar, el gobierno debiera encabezar el diseño de una infraestructura pública de comunicación, indexando la producción de las distintas universidades y medios de comunicación patrios, entre otras fuentes (las cuales podrían incluirse o excluirse mediante deliberación pública), o apoyaría las infraestructuras existentes, hablamos de Red Iris, para expulsar al Banco Santander o a Google de la gestión de correos.

La única manera de que funcione alguna suerte de planificación algorítmica requiere alterar y repensar algunas de las instituciones, especialmente aquellas que dan respuestas a los problemas sociales existentes. Una cosa es entender la tecnología de acuerdo a la ideología solucionista, la cual entiende a los sujetos que deben buscar soluciones a sus problemas a través del mercado, y otra muy distinta es facilitar que los ciudadanos empleen los datos para encontrar soluciones conjuntas y de este modo impulsar métodos de coordinación social empleando, por ejemplo, los avances en machine learning y lenguaje natural. Para ello se torna fundamental pasar de la asamblea al hackathon, al menos una versión que permita liberar toda la potencialidad del conocimiento social general descrito en los pasajes del Grundrisse.

Partamos de que existe una serie de necesidades en los centros de salud pública, o incluso de energía en determinados barrios. Podrían utilizarse las tecnologías de aprendizaje automático para alimentar máquinas capaces de entender la complejidad de cada situación a fin de realizar, o sugerir, predicciones que permitan la distribución óptima de los recursos. Por supuesto, para que un algoritmo bien entrenado pueda asignar a cada ciudadano una renta o determinados recursos en base a su localización geográfica o posición social es necesaria la creación de distintos rankings. Al contrario que las propuestas de gobernanza neoliberal, a saber, vigilar y cuantificar a los sujetos para reproducir los sesgos de clase, género y raza, el diseño de cualquier tecnología debiera respetar los criterios de privacidad por diseño, mostrar los códigos que utiliza y abrirse al escrutinio de las decisiones propuestas.

Precisamente porque nada de esto puede ocurrir sin una infraestructura de feedback que se establezca en lo alto de buena parte de las infraestructuras existentes, se torna necesario cuestionar las distintas privatizaciones acaecidas en los últimos años y exigir la nacionalización de las empresas que además recolectan enormes datos sobre las actividades que realizan: Telefónica, desde lo relativo al consumo de servicios culturales hasta comunicaciones y movimientos; BBVA, si hablamos del gasto de los ciudadanos, o Endesa, refiriéndonos al consumo energético. Imaginen que las plataformas de estas empresas ofrecen un servicio similar al que ofrecen ahora, aunque sustituyendo la presión del sistema de precios por incentivos acordados de manera democrática para emplear el feedback que producimos para fines distintos a los que los emplea una empresa como Facebook. Si este último crea perfiles digitales para impulsar las formas de consumismo que el capitalismo necesita para existir, sin atender a ninguna otra consideración que no sea la de aumentar la rentabilidad, una propuesta alternativa implantaría sensores que favorezcan la reducción del gasto de la luz, la contaminación o el reciclaje. Y que lo hicieran mediante plataformas descentralizadas y anonimizadas. Sin duda, para eliminar las barreras burocráticas a determinadas ayudas públicas no es necesario un banco, sino tecnologías financieras que creen perfiles precisos de los ciudadanos, respeten la privacidad y permitan crear catálogos donde inscribir las carencias materiales. Y, por supuesto, en lugar de cobrar intereses entregar un salario mínimo. Podría mencionarse también la manera en que una plataforma como Telefónica, una vez de propiedad pública, podría favorecer las pequeñas producciones de documentales o series sobre ciencias y humanidades en base a los inputs de los ciudadanos, las cuales podrían financiarse mediante una mezcla entre crowdfundings solidarios y presupuestos públicos en lugar de pagar una suscripción o publicidad. Desde luego, para culminar esta utopía socialista de planificación algorítmica, la noción del burócrata o conceptos como ley y democracia deben llevarse hasta nuevos límites.

Establecer un método para emplear el Big Data a fin de que los ciudadanos, no solo las clases menos pudientes, expresen sus necesidades de consumo es fundamental para organizar la producción de manera que no sea necesario un papel fuerte del Estado y mucho menos el organismo de planificación central. Si los productores pueden tener acceso a la información sobre los patrones de consumo, y al mismo tiempo clasifican sus productos en una plataforma que sirva a modo de enorme lista de la compra, entonces no son necesarios planes quinquenales. Más bien, capacidades computacionales para extraer, procesar y almacenar cantidades enormes de datos. Sin embargo, para llevar a cabo dicho proceso no se requieren enormes gastos en inteligencia artificial (solo la inversión anual de Amazon en Investigación y Desarrollo asciende a 18.000 millones de dólares) y mucho menos permitir que esta empresa instale centros de datos en España. Más bien, impulsar la producción de manufactura a través de imprentas en 3D o iniciativas públicas para automatizar los procesos productivos mediante tecnologías flexibles, de bajo coste, código abierto y mucho más respetuosas con la huella ecológica. En este contexto dejan de tener sentido las aproximaciones individualistas sobre el teletrabajo o el emprendimiento, pues los espacios de trabajo dejan de ser fábricas que emplean métodos de taylorismo digital y se convierten en ecosistemas de innovación guiados por imperativos como el cuidado de la comunidad o la colaboración entre pueblos.

No queda mucho tiempo para asumir que el mundo ha cambiado más en la última década que en el último siglo. En una coyuntura caracterizada por una crisis sanitaria sin precedente histórico, la única manera de imaginar nuevas utopías socialistas y ganar la lucha contra los capitalistas implica que las fuerzas de izquierda reorganicen su alianza con los movimientos sociales para la creación de infraestructuras digitales soberanas.

Ekaitz Cancela es periodista e investigador de las transformaciones estructurales del capitalismo y sus expresiones culturales

Notas

1/ No nos referimos a la definición vulgar que se encuentra en la mayoría de análisis actuales, basados en Naomi Klein (2007). Debemos alejarnos de quienes, desplazando su mirada hacia el trabajo de Milton Friedman, presentan la teoría keynesiana como única utopía posible. Por eso, con shock nos referimos a la connotación filosófica presente en la obra de Walter Benjamin. Se trataría de una experiencia sobre el tiempo moderno que antecede al acto revolucionario de “echar el freno de emergencia”.

2/ El concepto de competencia real en detrimento de la versión keynesiana de competencia perfecta es desarrollado por Anwar Shaik (2016: 259-322).

3/ Nos referimos a GAFAM (Google, Amazon, Facebook, Apple y Microsoft), en detrimento de lo que podríamos definir como start-ups que recientemente han comenzado a cotizar en bolsa, a saber, Uber y Airbnb. Estas empresas han despedido al 14% (3.700 personas) y al 25% de su fuerza de trabajo (1.900) respectivamente. Como se afirmaba hace unos meses, “el capitalismo de plataforma está comenzando a parecerse más a un arriesgado experimento especulativo realizado por plutócratas ricos que a una sólida propuesta comercial con un futuro duradero” (Peter Fleming, Carl Rhodes, Kyoung-Hee Yu, 2019).

4/ Tras la epidemia desatada por el coronavirus, Alibaba anunció que duplicará los gastos en computación en la nube hasta 28.000 millones durante los próximos tres años. Una cantidad menor a los 34.600 millones que invirtió Amazon o los 18.100 millones de Microsoft en 2019, quienes entre ambos controlan casi el 50% de la inversión en esta infraestructura.

5/ Beatriz Asuar, Castells: “Hay que estar listos para establecer la enseñanza y evaluaciones online por completo”, Público, 11/05/2020.

Referencias

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sábado, 8 de agosto de 2020

Gobierno de La Habana informa sobre medidas para enfrentar nuevo brote de COVID-19 (+ Video)

8 agosto 2020 , Cubadebate

Por: Randy Alonso Falcón, Dianet Doimeadios Guerrero, Lissett Izquierdo Ferrer, Edilberto Carmona Tamayo, Dinella García Acosta, Lisandra Fariñas Acosta, Deny Extremera San Martín, Ania Terrero, Andy Jorge Blanco


Calles de La Habana, en tiempos de COVID-19. Foto: EFE/ Archivo.
La Habana retrocedió a la fase de transmisión autóctona limitada, luego de un mes en la fase 1 de la etapa de recuperación, informó este viernes el Grupo Temporal de Trabajo que encabezan el presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, y el primer ministro, Manuel Marrero Cruz.
Ante la compleja situación epidemiológica en la capital del país, el Consejo de Defensa provincial decidió retomar las medidas correspondientes a esta etapa para reforzar el enfrentamiento a la COVID-19. Este sábado, en la Mesa Redonda, el gobernador de La Habana y otras autoridades ofrecen detalles de cómo serán implementadas las principales acciones.

Siete eventos de transmisión local y 31 focos en 10 municipios de La Habana

Al intervenir en el espacio radiotelevisivo, Reinaldo García Zapata, gobernador de La Habana, reiteró que la capital retorna a la fase de transmisión autóctona limitada a partir del incremento del número de casos positivos, con siete eventos de transmisión local y 31 focos en 10 municipios.
Ante esta situación epidemiológica fueron tomadas 28 medidas, pero no fueron suficientes a partir del aumento de los contagios y del reclamo popular. Por eso –dijo–, las nuevas decisiones son las más oportunas para evitar que la situación se extienda al resto de las provincias.
“Sobre todo, por lo que significa la capital para el país, social y económicamente”, recalcó el gobernador, quien precisó que se retoman varias medidas de la etapa epidémica para lograr el distanciamiento físico y el aislamiento social. “Se necesita de mucha responsabilidad y disciplina institucional y ciudadana”.
Cuatro de los eventos con seguimiento actualmente en la capital son institucionales; de ahí que se necesite de la responsabilidad de los cuadros, directivos y trabajadores en cada centro de trabajo, insistió García Zapata.
“Hay que desterrar las actitudes irresponsables y negligentes de algunas personas, y actuar consciente y consecuentemente con el llamado que se nos hace”, enfatizó.
El gobernador llamó a un mayor control de la epidemia y al rigor en las medidas que se apliquen, y subrayó que los organismos involucrados tienen que ser más drásticos en la aplicación de las medidas. “Muchas personas están pagando por la irresponsabilidad de pocos”.
Otro requerimiento indispensable es elevar la percepción de riesgo, teniendo en cuenta el peligro que representa esta enfermedad. “La gente tiene que conocer que esta enfermedad mata. La transmisión es muy rápida. Pone en peligro la economía del país y deja secuelas en los recuperados”.
García Zapata insistió en el apoyo y la comprensión populares e institucionales. “El apoyo de todos en estos momentos es decisivo. Esto solo lo podemos resolver nosotros, en la medida en que seamos capaces de adoptar las medidas que corresponden a esta etapa”.
El gobernador capitalino recordó la importancia del uso obligatorio del nasobuco en cualquier espacio, y puntualizó que se adoptarán medidas de control para promoverlo.
Asimismo, insistió en la necesidad de emplear medios de desinfección y mantener el lavado de las manos y el control de la temperatura en lugares públicos y de trabajo.
“No asistir a trabajar ante cualquier síntoma. Es una irresponsabilidad de un trabajador ir al trabajo sabiendo que tiene un síntoma. Hay que ir al médico”, afirmó, y recordó el llamado que han hecho el presidente Miguel Díaz-Canel y todas las autoridades a actuar con mucha responsabilidad.

Medidas a implementar de inmediato en la capital

El gobernador de La Habana, Reinaldo García Zapata, dijo que el incremento de eventos y focos han originado un número significativo de casos. Foto: PresidenciaCuba/ Telegram.
Hay medidas que se ha decidido implementar de inmediato, como el cierre total de las playas del este de la ciudad, bares, piscinas, parques recreativos y las áreas de concentración de trabajadores por cuenta propia, en tanto los restaurantes y cafeterías solo ofertarán comida para llevar.
Como consecuencia de los eventos reportados en Guanabo, se reforzarán las medidas en esa zona para evitar que haya transmisión a otros municipios de la capital.
Reinaldo García Zapata informó que también comenzó la desinfección de las calles, como se hizo en la etapa anterior. En el caso del transporte, la decisión fue limitar el traslado de pasajeros desde La Habana hacia el resto de las provincias.
Se habilitan 14 puntos de control en la entrada y salida de la ciudad, con autorizaciones excepcionales.
Se suspende el servicio de ómnibus urbanos, taxis y servicios que brindan los trabajadores por cuenta propia a partir de la próxima semana. Este sábado y domingo estará limitado hasta las 8:00 p.m.
De igual modo, especificó que se organiza el transporte para aquellos sectores imprescindibles de la producción, salud y servicios que continúan trabajando.
En el sector del comercio –prosiguió– se mantendrá el servicio en cadenas de tiendas y comercio. “En la etapa anterior se cerraron, ahora hemos decidido dejarlos abiertos para evitar las concentraciones en un solo lugar”.
También se habilitarán otros puntos de venta en lugares que estén desprovistos de este tipo de servicios para acercar los productos a la comunidad, añadió García Zapata, quien también mencionó la venta de comida para llevar y la reactivación de la figura del mensajero con el objetivo de proteger a los sectores vulnerables de la población.
En el sector del turismo, seguirán las reservaciones que tienen los habaneros en instalaciones de otras provincias, con el control a la salida y entrada de los territorios y la realización de test rápidos 48 horas antes de la salida hacia los lugares de destino.
En el caso de La Habana, no se harán más reservaciones en las instalaciones de la capital ni se venderán opciones de excursiones y pasadías, con la posibilidad de reintegrar el dinero o posponer la fecha de la reservación.
El gobernador destacó la necesidad de continuar la producción de alimentos y precisó que se mantienen los puntos de venta de la agricultura urbana e incluso abrirán otros nuevos, mientras que se asegura el envío desde otras provincias para promediar las 500 toneladas.
“Tenemos un nivel de recursos superior que en la etapa anterior, lo cual es una condición favorable”, aseguró.
Igualmente es prioritario continuar produciendo en la industria alimentaria y obtener variedad de surtidos, así como garantizar las entregas a los centros de aislamiento, instituciones de salud y centros de comercio y gastronomía.

Por otro lado, Zapata García adelantó que se seguirá trabajando en la etapa de continuación del curso escolar. “Si nosotros somos consecuentes, si hacemos las cosas como tenemos que hacerlas, si somos disciplinados, todavía podemos retomar el curso escolar”.
Entre las nuevas medidas, comentó que se protegerá a las madres trabajadoras que tengan niños en los círculos infantiles y “si hay que habilitar alguna escuela primaria, también se hará”.
Se mantienen todas las medidas en materia de trabajo y seguridad social. “Hay que aprovechar las condiciones que nos ofrece el teletrabajo. Hoy en La Habana solo el 19% de los trabajadores están incorporados a esa modalidad de empleo”.
El gobernador llamó a dar empleo a todo el personal declarado interrupto, que puede ocuparse en los propios centros de salud, de aislamiento, de la producción y los servicios.
La atención a los 59 000 núcleos declarados como vulnerables en la ciudad es una responsabilidad que tenemos como Estado, dijo.
A la par, resulta imprescindible la racionalidad en el uso del presupuesto, priorizando el sector de la salud y el de la educación, y previendo el inicio del curso escolar.
“Es importante lograr los niveles de ingreso que teníamos planificados, para lo cual urge ahora no paralizar la producción, pero creando todas las condiciones en los centros laborales para evitar que la gente se enferme”.
Los agentes del orden interior hoy tienen incluso mejores condiciones de preparación y de medios, agregó, y señaló que otra prioridad de esta etapa es continuar combatiendo a los coleros, acaparadores y revendores, con el apoyo de la población y de las fuerzas del orden.
“Se continuará actuando con rigor y exigencia, para lo cual necesitamos de mucha comprensión y participación de nuestro pueblo, así como de la responsabilidad de las instituciones sociales para resolver este problema en el menor tiempo posible”, concluyó.

La situación epidemiológica de La Habana, un desafío para el sistema de salud

El doctor Carlos Alberto Martínez, director provincial de Salud de La Habana. Foto: PresidenciaCuba/ Telegram.
El momento actual representa un desafío para el sistema de salud, subrayó el doctor Carlos Alberto Martínez Blanco, director provincial de Salud. “En pocas ocasiones hemos tenido retos tan grandes como el que la capital enfrenta ahora, luego de haber logrado cierta estabilidad epidemiológica”.
A partir del esfuerzo del pueblo, los organismos y las instituciones –dijo–, se pudo estabilizar la situación epidemiológica de la provincia, en lo cual jugaron un papel esencial en el acompañamiento al sistema de salud los ministerios del Interior, Educación, Transporte y Turismo, así como las universidades, estudiantes y las organizaciones de masas.
“Hasta el 24 de julio, los indicadores llegaron incluso a ser de segunda fase”, recordó. Durante ocho días se mantuvo el cumplimiento estable de los indicadores, y en 12 de los 15 días de la etapa anterior fueron reportados solo cinco casos.
Se hicieron los cálculos de las acciones a desarrollar para mantener esta tendencia, y “tuvimos seis días con menos de tres casos y cero casos durante tres días, así como las unidades de cuidado intensivo sin pacientes”.
Ello habla de que las medidas adoptadas en su momento por el Consejo de Defensa provincial, y que fueron cumplidas por organismos, trabajadores de la salud y el pueblo, dieron resultado, destacó el director provincial de Salud.
Pero a partir del 24 de julio comenzó a apreciarse un incremento de los casos confirmados, con evidencia de que existía una transmisión local demostrada.
Cuatro controles de foco, dos en el municipio de La Lisa, uno en Habana del Este y otro en Marianao, “evolucionaron a eventos de transmisión por no adoptarse todas las medidas”, lo cual demandó una intensificación de las acciones en esos sitios.
Estos se sumaron a los eventos que ya tenía la provincia (dos en Centro Habana e igual número en el Cerro), los cuales, pese a su complejidad, no registraron más casos. Ha habido eventos como los de Amistad y el de Pilar-Atarés, que involucraron gran número de personas.
La situación de los últimos 15 días dio como resultado 181 contagios, frente a 83 en los 15 días anteriores.

¿Qué elementos propiciaron el nuevo brote epidémico? 

“Alertamos que el hecho de entrar en la primera fase de recuperación no implicaba que las cosas serían más fáciles; por el contrario, pueden ser más complejas, por la baja percepción de riesgo que nos puede amenazar con nuevos brotes”, sostuvo el director provincial de Salud.
“El exceso de confianza de la población a partir de la disminución del número de casos pudo haber llevado a considerar que el problema estaba resuelto”, a lo cual se unió la disminución de la percepción de riesgo, “no solo en la población sino hasta en los propios profesionales de la salud, por la estabilidad que se venía alcanzando”.
Martínez Blanco señaló deficiencias en la conducción del paciente por el sistema de salud, desde la detección temprana a partir de la búsqueda activa de sospechosos con la pesquisa, hasta la evaluación precisa de cada caso en las consultas médicas, con el apego estricto a los protocolos.
“Ante cualquier síntoma, está indicado que lo primero es pensar en la enfermedad. Y han existido fisuras”, dijo.
Asimismo, en la situación ha impactado negativamente la actitud irresponsable de personas, profesionales, instituciones del sector estatal y privado que han incumplido las medidas higiénico-epidemiológicas establecidas para la primera fase.
“Ante cualquier síntoma, el afectado debe buscar atención médica; cualquier otro comportamiento es irresponsable consigo mismo, pero también con los familiares y la comunidad, donde pueden existir personas vulnerables con patologías que les colocan en un mayor riesgo ante el virus”.
Igual de irresponsable ha sido la actitud de algunos directivos en varias instituciones, que han permitido que algunos trabajadores acudan al centro laboral teniendo síntomas. “Eso no se puede permitir, porque es atentar contra la salud de un colectivo, y del pueblo”.
El director provincial de Salud aseguró que la actual es una situación compleja, “pero tenemos todas las condiciones para revertirla”.
Varios indicadores se desestabilizaron, fundamentalmente la tasa de incidencia de la COVID-19, que llegó a estar en 2.8 y hoy asciende a 8.48 por 100 000 habitantes. El índice reproductivo básico, que debe estar por debajo de 1 y expresa la capacidad que tiene una persona enferma de enfermar a otras, aún se mantiene por debajo de uno, en 0.89.
Los casos activos (el propósito es mantenerlos en 5% o menos) se sitúan hoy en 11.3%, al tener 176 frente a los solo 21 que se llegó a tener.
Por otro lado, el objetivo es que en el 90% de los pacientes, la fuente de contagio esté identificada. Ese indicador se coloca hoy en 93.4%. “Existen 169 casos con fuente de infección demostrada, de 181 que hemos tenido en los últimos 15 días, y se trabaja intensamente para encontrar esas fuentes de infección”, precisó Martínez Blanco.
Al referirse a los eventos de transmisión local, comentó que en la actualidad suman siete: tres en Habana del Este, dos en La Lisa, uno en Marianao y otro en Playa. “Los eventos institucionales son los que nos han creado una situación epidemiológica más compleja”.
Otros lugares que favorecen el contagio son los bares y espacios cerrados, “porque se convierten en epicentro de confluencia de personas, que no siempre adoptan actitudes responsables y violan las medidas de protección como el uso del nasobuco, el distanciamiento social, el lavado de manos y los baños podálicos”.
“Una persona puede estar expuesta al virus, pero si cuenta con todos los medios de protección necesarios, en correspondencia con el lugar donde se encuentre, no tiene por qué infectarse”.
Los profesionales de la salud han estado constantemente expuestos, pero, justamente por el cumplimiento estricto de las medidas higiénico-sanitarias, “ha enfermado solo un número reducido de ellos”, destacó el funcionario.

El control definitivo de la enfermedad demanda acciones integrales, intersectoriales y participativas

Martínez Blanco enfatizó que las medidas de incremento aprobadas para La Habana están destinadas a lograr un control definitivo de la enfermedad, tratándose de acciones integrales, intersectoriales y participativas.
Si bien la capital funciona como un solo municipio, se evaluó la estratificación del riesgo en la provincia, atendiendo, por ejemplo, a la movilidad de la población.
Se identificaron municipios de muy alto riesgo (La Lisa, Habana del Este, Centro Habana, Marianao, Diez de Octubre y el Cerro); de alto riesgo (Arroyo Naranjo, San Miguel del Padrón, Playa, Plaza de la Revolución, Regla y Cotorro), y de mediano riesgo (La Habana Vieja, Boyeros y Guanabacoa).
“Todos implican riesgos y así se aborda”, subrayó el funcionario, quien subrayó la importancia de la pesquisa en la búsqueda activa de casos –en ella radica el éxito de esta batalla para lograr cortar la transmisión–, acompañada de la pesquisa clínica, con la participación de trabajadores de salud y miembros y autoridades de la comunidad.
También resulta importante la pesquisa de laboratorios mediante la aplicación de test rápidos a la población de riesgo, sobre todo la más vulnerable, como los ancianos que viven solos, los mayores de 65 años y personas en instituciones sociales.
Se ha dispuesto de una capacidad inicial de 2 400 PCR para la capital, y en las últimas horas se hacen análisis para incrementar a 5 000 esa cifra, con el propósito de poder estudiar a poblaciones de alto riesgo en los diferentes laboratorios de biología molecular del territorio.
Se han reorganizado los servicios asistenciales en correspondencia con la disposición de los recursos humanos, pues un grupo de trabajadores pasan a la pesquisa y a apoyar la búsqueda activa de sospechosos en la primera línea.
Martínez Blanco hizo alusión a la búsqueda de activistas sanitarios en la comunidad procedentes de las organizaciones de masas, que permitan ampliar el pesquisaje organizado a nivel de consultorio, dirigido a la población estratificada de riesgo, con énfasis en los más vulnerables.
Se trata –explicó– de lograr una pesquisa de calidad, donde se detecte a los sospechosos y sean aislados inmediatamente.
Como otra de las acciones a implementar, el director provincial de Salud citó el incremento de las intervenciones en la población de riesgo y trabajadores con el uso de medicamentos de la industria cubana. Entre ellos, el Prevengo-Vir, los inmunomoduladores como la Biomodulina T, anticuerpos monoclonales, el Nasalferón y otros para trabajadores de la salud y choferes de ómnibus; también en unidades militares y municipios de riesgo.
Aumentarán el control y la fiscalización del cumplimiento de las medidas epidemiológicas, y el uso de los medios de protección. Se mantiene la prohibición y se incrementa la observación sobre la entrada a centros laborales de trabajadores con síntomas respiratorios, o considerados como vulnerables y de riesgo a partir de su estado de salud.
El cumplimiento de las medidas adoptadas se evaluará diariamente en los Consejos de Defensa de los territorios y en las reuniones técnicas de los municipios y la provincia.
Martínez Blanco recordó que el clínico-epidemiológico es el método científico más ancestral y el que distingue a nuestros profesionales del resto de los profesionales del mundo, basado en un exhaustivo interrogatorio y un examen físico minucioso, por lo cual es una herramienta indispensable que deben usar los trabajadores de la salud en medio de esta pandemia.
Al pueblo, le transmitió el mensaje de que la cultura médica alcanzada como parte de las conquistas de la Revolución debe servirnos para adoptar en cada momento una actitud consecuente, prudente y responsable hacia la salud. Ante la aparición del mínimo síntoma, acudir ante el profesional médico que es el guardián de la salud, concluyó Martínez Blanco.

A partir del lunes se suspende la transportación pública en La Habana

José Conesa González, coordinador del Programa de Industria y Transporte de La Habana. Foto: PresidenciaCuba/ Telegram.
A partir de las 00 horas del día 10, madrugada del próximo lunes, quedará suspendida toda la transportación pública en La Habana, informó en la Mesa Redonda, José Conesa González, coordinador del programa de Industria y Transporte del Gobierno de la capital.
El funcionario anunció que desde este sábado se suspendieron los movimientos del tren que apoyaba el traslado hacia las playas del este, y a partir de las ocho de la noche cesará toda la transportación pública, que funcionará mañana domingo “con una programación incluso menor que la habitual en este día de la semana”.
Entre los servicios que se paralizan, Conesa González enumeró el de la lancha de Regla, el ciclobus que transita por el túnel de la bahía, los taxis ruteros y las llamadas “gacelas”. Además, los servicios prestados por cooperativas del transporte, tanto en autos como en ómnibus.
Además, cesa el apoyo al corredor que hoy existe en la ciudad Alamar y el ofrecido por las empresas Transmetro y de transporte escolar a la transportación en la capital.
A partir del lunes, se suspenden de oficio todas las licencias de operación del transporte en manos de los trabajadores por cuenta propia: actividades de transportación, instructor de automovilismo, gestor de pasaje en piquera y los trabajadores contratados que tienen esos servicios.
En el caso de los transportistas, también se inhabilita la tarjeta de combustible que poseen para la prestación del servicio. Se exceptúan aquellos que, por decisión del Consejo de Defensa provincial, quedarán vinculados a alguna actividad, para lo cual tendrán su identificación.
Conesa González dijo que en el resto de los servicios asociados al trabajo por cuenta propia, como chapistería y ponchera, queda a consideración del titular suspender o no la actividad. “En caso de que decida suspender por falta de beneficios, se garantizan todas las medidas establecidas por los ministerios de Trabajo y Seguridad Social y de Finanzas”.
Como concepto general, toda la transportación pública, así como los servicios de apoyo, quedan suspendidos a partir del lunes.
Dado ese paso, “estamos obligados a recuperar un grupo de mecanismos ya creados en la fase anterior para asegurar la transportación de aquellos organismos y empresas, asociados al comercio y a tareas de enfrentamiento a la COVID-19, que continuarán laborando”.
Para ello, “se convocó a todos los clientes y transportistas que nos prestaron servicios en la etapa anterior. El ministro está al tanto de esto, y ha sido prácticamente el líder de estas tareas”, señaló.
En cuanto a la transportación de los trabajadores de centros laborales, aclaró que solo se utilizarán las capacidades de pasajeros sentados. “No se permitirá ningún trabajador de pie en estos medios de transporte”, y deberán cumplirse todas las medidas higiénico-sanitarias ya orientadas, sin excepción.
Entre estas, citó el uso del nasobuco, la desinfección obligatoria del personal al subir al ómnibus y, al finalizar el servicio, la desinfección del vehículo.
Como parte del esquema previsto a partir del lunes 10, se reforzarán actividades de aseguramiento que ya se venían realizando, como los servicios de apoyo a policlínicos y direcciones municipales de salud y al SIUM, con “gacelas” y otros medios, en dependencia de la demanda en cada momento.
A la par, se mantiene el traslado de pasajeros que arriban al país hacia centros de aislamientos y luego a sus casas, cuando cumplan el periodo de cuarentena.
En el caso de los hospitales, seguirán las piqueras para servicios de altas médicas, iniciativa que, como ha explicado el ministro de Salud, “llegó para quedarse más allá del enfrentamiento a la COVID-19”.
También se asegurará el traslado de pacientes con consultas y tratamientos especializados hacia hospitales en otros municipios. “Así sucederá en el caso de quienes deban recibir hemodiálisis, tratamientos oncológicos y otros”.
Con el regreso a la etapa de transmisión autóctona, se mantendrá el apoyo a la campaña antivectorial y a los servicios de fumigación.
En el caso de los movimientos interprovinciales, Conesa González informó que se intensificarán el pesquisaje y el control en las fronteras de la provincia. Para ello se habilitan 12 puntos de control en las salidas de La Habana, con la Policía Nacional Revolucionaria y los ministerios de Salud y Transporte.
Todos los viajes hacia otras provincias deben ser aprobados por el Consejo de Defensa provincial. Se otorgarán permisos permanentes a aquellos que trabajan en La Habana y viven en Artemisa y Mayabeque; a los transportistas que ofrecen servicios de empresas nacionales que están en La Habana, y a otros viajeros habituales “cuyos casos se analizarán y se conferirá los permisos necesarios”.
Las transportaciones de carga también se mantendrán, y en el caso de los particulares quedan suspendidos totalmente los traslados. Además, se paralizarán los servicios de transportación interprovincial en ómnibus, tren y avión, manteniéndose cerrada la lista de espera.
El traslado de las altas médicas en los hospitales se mantiene, para lo que se habilitará un protocolo entre los Consejos de Defensa provinciales, y se exigirá la evaluación médica del paciente antes de la salida.
También se suspenden los servicios de revisión técnica, los de la escuela de automovilismo y los de despacho de carga a personas de otras provincias. En el caso de La Habana, se mantiene, pero a través de un sistema de turnos.
Se cierra la agencia de venta de pasajes. “Cuando superemos esta fase, se reembolsará a aquellos que no deseen viajar”.
El uso de autorización especial continúa en todos los carros estatales y se aplica la suspensión del apoyo de los vehículos estatales y de los inspectores que se encontraban en las paradas.

La red de comercio y gastronomía mantendrá la vitalidad

Julio Martínez, coordinador del Programa de Gastronomía y Alimentación del Gobierno de La Habana. Foto: PresidenciaCuba/ Telegram.
Julio Antonio Martínez Roque, coordinador del Programa de Gastronomía y Alimentación del Gobierno de La Habana, destacó que se mantiene la vitalidad de la red de comercio y gastronomía, cumpliendo con las medidas de seguridad para evitar contagios.
Continuarán abiertas todas las unidades (Cimex, Caribe y Caracol), y “se trabaja para alcanzar niveles productivos para satisfacer las necesidades de la población”.
En el caso de la venta de mercancía, Martínez Roque dijo que es necesario “lograr establecer y asegurar un reaprovisionamiento de estos productos en la red, para evitar concentración de productos y el movimiento de personas de un lugar a otro”.
El coordinador del Programa de Gastronomía y Alimentación del Gobierno capitalino explicó que se continuarán asegurando las ventas móviles en barrios donde existen pocas unidades comerciales, así como la reducción de la concurrencia de trabajadores por cuenta propia en lugares de grandes concentraciones. “En lugares de poca afluencia se buscarán alternativas para asegurar esos servicios”.
Está asegurada la venta de productos de alta demanda en zonas con medidas de reforzamiento, según indicaciones del CDP, “para que las personas no tengan que salir a buscarlos, al igual que en los centros de aislamiento”.
El directivo señaló que queda suspendida la venta de ron a granel en las bodegas, con el fin de evitar aglomeraciones, y se priorizan productos agropecuarios mediante la red minorista.
Los Cupet siguen prestando servicios las 24 horas del día, así como los puntos de venta desde las 9:00 a.m. hasta las 6:00 p.m.
En el caso de la gastronomía, se suspende el servicio dentro de restaurantes y cafeterías, pero se aseguran las ofertas para llevar y la venta a domicilio hasta las 8:00 p.m.
En ese sentido, destacó que también queda suspendida la venta de bebidas alcohólicas dentro de las instalaciones, aunque sí podrá consumirse fuera del lugar.
Otro de los servicios que se paralizan es el consumo de helado dentro de Coppelia, aunque se abrirán alrededor de seis puntos de venta en la instalación “para que las personas puedan disfrutar del helado en sus casas”.
También se cancelan actividades recreativas en parques, acuarios, zoológicos, jardín botánico y círculos sociales, cuyas administraciones prestarán el servicio de comida para llevar en la comunidad.
En cuanto al comercio mayorista, el coordinador del Programa de Gastronomía y Alimentación del Gobierno en La Habana informó que se suspenderá, de manera temporal, la firma de nuevos contratos a trabajadores por cuenta propia y se establecerá la entrega escalonada a los ya existentes.
Martínez Roque afirmó que en la fase autóctona limitada a la que retorna La Habana, se garantiza la entrada de productos agrícolas desde Artemisa y Mayabeque, así como desde Ciego de Ávila hasta Pinar del Río, al igual que las propias producciones de la agricultura de la capital.
“Se mantiene la producción de huevo para la venta a la población de manera regulada y controlada, como se ha venido haciendo”, agregó.
El directivo recordó que la capital cuenta con más de 23 000 personas asistenciadas y afirmó que “a los más vulnerables continuará llevándose la comida y el almuerzo a domicilio”.

Gobernador de La Habana: “Actuaremos con fuerza sobre los negligentes”

En la medida en que el Consejo de Defensa provincial vaya adoptando estas medidas, se continuarán implementando otras para proteger a la población, que es lo más importante, dijo el gobernador de La Habana casi al finalizar la Mesa Redonda.
García Zapata solicitó al pueblo mucha compresión y disciplina para lograr el cumplimiento de todas las medidas, “recordando que estamos poniendo en riesgo la vida de todas las personas a partir de la negligencia de otras”.
“Actuaremos con fuerza sobre los negligentes y responsables como corresponde a este momento. Solicitamos actuar con responsabilidad, eficiencia y ser consecuentes con todo el que se ha sacrificado durante estos meses. Con el trabajo mancomunado de todos, podremos lograrlo”.

En video, la Mesa Redonda