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"Peor que los peligros del error son los peligros del silencio." ""Creo que mientras más critica exista dentro del socialismo,eso es lo mejor" Fidel Castro Ruz

sábado, 6 de febrero de 2021

Consejo de Ministros: En la senda de perfeccionar el proyecto social y económico cubano

 Hay que trabajar con inteligencia, no es momento de estar apesadumbrados ni agobiados, valoró el Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en reunión del Consejo de Ministros, donde se aprobaron y analizaron temas de vital importancia en medio del actual contexto que vive el país

Sobre la producción de alimentos, otro tema priorizado, el Presidente Díaz-Canel reiteró la necesidad de buscar soluciones ante la disminución de recursos importados. Foto: Ricardo López Hevia

Hay que trabajar con inteligencia, no es momento de estar apesadumbrados ni agobiados, valoró el Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en reunión del Consejo de Ministros, donde se aprobaron y analizaron temas de vital importancia en medio del actual contexto que vive el país.

«Sí, hay complejidades», reconoció el Jefe de Estado, al realizar las conclusiones del encuentro que estuvo dirigido por el primer ministro Manuel Marrero Cruz. Y esas complejidades –comentó– a los revolucionarios nos impulsan a crecernos y a superar los problemas como nos ha enseñado la Revolución en su historia, con dedicación, inteligencia y trabajo intenso, quitándole todos los días un pedacito a los grandes problemas, sin pasividad, sin demora y con agilidad.

En tres asuntos descansan, fundamentalmente, esas complejidades: la implementación de la Tarea Ordenamiento, el enfrentamiento a la COVID-19, y la producción de alimentos, refirió el mandatario.

De ahí su énfasis en priorizar, a corto plazo, las acciones que conduzcan a lograr estabilidad en el ordenamiento monetario, para que tenga el impacto positivo previsto en las personas y en la economía; regresar a la nueva normalidad en el menor tiempo posible tras el control de la epidemia de la COVID-19; y que se desate, con eficiencia, la producción de alimentos, a partir de nuestros propios esfuerzos y recursos.

Para ello se requiere –puntualizó– de una adecuada conducción por parte de los cuadros, seguir despojándonos de la burocracia, mostrar sensibilidad con los problemas de la población, y que el sector empresarial sea más proactivo e innovador.

Al referirse a los inevitables ajustes que han sucedido en la implementación de la Tarea Ordenamiento, un proceso complejo, que llega a todos los ámbitos y las personas, Díaz-Canel reconoció que varias entidades no se prepararon adecuadamente para su inicio, lo cual provocó incomprensiones e insatisfacciones en algunos aspectos.

Cosas que se previeron aplicar de una manera se hicieron de otra –enfatizó–, empezando por un grupo de precios y tarifas, sin tener en cuenta lo dispuesto en las normas que se habían concebido.

Cada vez que implementamos algo mal –señaló– generamos incomprensiones e inconformidades, y tenemos que dedicar tiempo a rectificar para poder avanzar; entonces nos ponemos freno nosotros mismos.

En medio de ese contexto, el Jefe de Estado insistió en la manera en que se debe continuar el enfrentamiento a la COVID-19, otro asunto de gran complejidad, agravado desde finales del pasado año, producto a las indisciplinas cometidas por viajeros y sus familiares, que no cumplieron las orientaciones para el aislamiento domiciliario, así como el exceso de confianza que se suscitó en las instituciones y en la población de manera general.

«Esto hay que trabajarlo con más precisión; sabemos qué hay que hacer para solucionar el problema», acotó el mandatario, y enfatizó en un grupo de acciones que se han realizado en todos estos meses, y que corresponde fortalecer en el actual escenario epidemiológico, sobre todo relacionadas con las instituciones públicas y, en particular, las de Salud. Cortar la transmisión requiere trabajar con más precisión en las instituciones y con el apoyo de las organizaciones de masas.

Sobre la producción de alimentos, otro tema priorizado, el Presidente Díaz-Canel reiteró la necesidad de buscar soluciones ante la disminución de recursos importados. «Hay que producir más alimentos, y la única manera de conseguirlo es haciendo más eficiente nuestra producción», reflexionó.

PERFECCIONAR PARA TAMBIÉN AVANZAR

Como parte de la amplia agenda de trabajo que definió este encuentro del máximo órgano de Gobierno cubano, fueron aprobadas tres normativas que complementan el desarrollo económico y social de la nación.

La primera de ellas, expuesta por la ministra de Trabajo y Seguridad Social, Marta Elena Feitó Cabrera, se corresponde con el perfeccionamiento del trabajo por cuenta propia, a partir del cual, entre otros asuntos, se elimina el anterior listado donde se recogían las 127 actividades aprobadas.

Según detalló la titular, de las más de 2 000 actividades en las cuales se permite el ejercicio del trabajo por cuenta propia, de acuerdo con el Clasificador Nacional de Actividades Económicas, solo se limitan, total o parcialmente, 124 de ellas.

La lista no incluye actividades consideradas ilícitas para todos los actores económicos o prohibidas expresamente por ley, como la caza y pesca de especies prohibidas y en peligro de extinción, la explotación de las plantas endémicas, el empleo infantil y el trabajo forzado, entre otras.

El trabajo por cuenta propia, como opción de empleo, especificó Feitó Cabrera, actualmente tiene más de 600 000 trabajadores, lo cual representa el 13 % de la ocupación en el país. Este es un sector –recordó– que ha sido duramente impactado por el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el Gobierno de Estados Unidos a Cuba, y también por los efectos de la pandemia.

Que el trabajo por cuenta propia continúe desarrollándose es el propósito de este perfeccionamiento, aseguró, de ahí que, entre los principios aprobados por el Consejo de Ministros, se destaca que el alcance de la actividad se determina a partir del proyecto de trabajo que presente el interesado, eliminándose así los alcances específicos y homogéneos que tenían las anteriores normas, lo cual va a posibilitar desatar las fuerzas productivas en este sector.

De acuerdo con la explicación de la Ministra, se ha previsto que los trámites se realicen a través de una ventanilla única, lo cual permitirá que en un solo lugar se pueda, a la vez, brindar información y asesoría en esta materia, así como tramitar las solicitudes, suspensiones, cancelaciones, permisos y consultas, en correspondencia con el proyecto de trabajo a desarrollar.

De esencial calificó la responsabilidad de los gobiernos provinciales y los consejos de la administración municipales con la atención, el control y la evaluación del desempeño de este sector, así como en los resultados de la inspección y el enfrentamiento a las ilegalidades.

Al comentar sobre este asunto, el vice primer ministro y titular de Economía y Planificación, Alejandro Gil Fernández, lo consideró como un paso muy importante en función de ampliar las posibilidades de empleo en el trabajo por cuenta propia, para dar una respuesta oportuna y positiva a la implementación del ordenamiento monetario en el país.

En tanto, el primer ministro Manuel Marrero Cruz consideró vital garantizar la preparación de todas las personas a quienes corresponde la implementación de estas decisiones. Es importante que esto nazca bien desde el momento en que se recepciona una propuesta, al tiempo que consideró esencial la evaluación que tienen que hacer todas las instituciones, y organismos relacionados con ella, para después aprobarla, así como el seguimiento que se debe dar a su puesta en práctica.

Otro de los temas aprobados durante la jornada fue el referido a las modificaciones al Decreto que establece las contravenciones, multas y demás medidas a aplicar por la violación de las normas que rigen la política de precios y tarifas minoristas.

Teniendo en cuenta el actual escenario que vive el país, la ministra de Finanzas y Precios, Meisi Bolaños Weiss, explicó que resulta imprescindible actualizar la cuantía de las multas, para que realmente cumplan un efecto sancionador, y ayuden al enfrentamiento de las violaciones de precios, en especial la lucha contra aquellos que se consideran abusivos y especulativos.

Entre las principales modificaciones que se pondrán en práctica, detalló el aumento de la cuantía de las multas, que ahora estará comprendida entre 2 500 y 15 000 pesos; incluir como sanción el decomiso y la venta forzosa de los bienes; así como añadir dos nuevas contravenciones de precios minoristas: la retención o no comercialización de mercancías destinadas a la venta a la población y la aplicación de precios abusivos y especulativos.

Igualmente, se aprobó el Decreto «De las infracciones de las medidas sanitarias para la prevención y enfrentamiento de la COVID-19», presentado por Rosabel Gamón Verde, vice ministra primera de Justicia.

Este instrumento, de aplicación en todo el territorio nacional, tiene entre sus objetivos no solo disponer las regulaciones en materia de contravenciones, sino, además, incrementar la responsabilidad individual, familiar y social, la exigencia, el rigor y el enfrentamiento a conductas de indisciplina y descontrol.

Sobre este asunto, el Primer Ministro refirió que dicho Decreto responde a un reclamo hecho por la mayoría de los territorios del país, de contar con un instrumento jurídico que respalde aplicar multas superiores ante las diferentes violaciones que se presentan a diario, asociadas al enfrentamiento a la COVID-19 y el incumplimiento de las medidas sanitarias establecidas en el actual escenario epidemiológico. Recordó que, en La Habana, desde hace algunos meses ya se aplicaba el Decreto 14, el cual demostró su efectividad en el enfrentamiento a las infracciones.

OTROS TEMAS EN LA AGENDA

Durante el encuentro, donde también participaron el Segundo Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, José Ramón Machado Ventura; el presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Esteban Lazo Hernández, y el vicepresidente de la República, Salvador Valdés Mesa, se presentó un informe acerca de la actualización e inscripción del patrimonio inmobiliario estatal en los registros de la propiedad, un tema en el que, según resaltó el Primer Ministro, se ha avanzado en los últimos años.

Hasta la fecha, se conoció, ha sido inscrito el 91,8 % de los inmuebles estatales que se encontraban pendientes. No obstante los indiscutibles progresos que se han conseguido en este sentido, la vice ministra primera de Justicia, Rosabel Gamón Verde, reconoció que, en ocasiones, ha faltado sistematicidad en el accionar de los grupos responsabilizados con esta actividad.

Asimismo, se aprobaron los planes de continuidad de estudio de los graduados de noveno grado hacia la Enseñanza Técnico Profesional y el preuniversitario, así como de ingreso a la Educación Superior y el técnico-profesional de nivel medio para los graduados de preuniversitario y otras fuentes priorizadas, correspondientes al curso 2021-2022.

De igual manera, el presidente del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, Antonio Rodríguez Rodríguez, informó acerca de la solución de los sistemas de abasto de agua y saneamiento de la ciudad de Santa Clara, en la provincia de Villa Clara.

Todo ello, enfatizó, se inscribe en el plan de Desarrollo Hidráulico hasta el año 2030, da respuesta a acciones de adaptación al cambio climático incorporadas en la Tarea Vida, y está en total correspondencia con el Plan de Ordenamiento territorial para ese municipio cabecera.

Las soluciones que se han buscado –dijo– parten de la infraestructura ya construida, y en el caso de las redes internas, tienen como premisa realizar las acciones constructivas interviniendo una sola vez en los diferentes sectores hidráulicos de la ciudad.

Si bien las mejoras en el abasto de agua en la urbe han sido evidentes, aún resta mucho trabajo por realizar, el cual demanda de recursos y no poco financiamiento que no se dispone totalmente en estos momentos.

A través de videoconferencia, Alberto López Díaz, gobernador de Villa Clara, comentó que las acciones realizadas darán solución a uno de los principales problemas de la población de Santa Clara. No solo va a tener un impacto en la satisfacción del pueblo –dijo– sino, a su vez, en el ahorro de combustibles, pues más de 25 000 personas se abastecen de agua mensualmente con el uso de pipas.

Tras concluir la amplia agenda de temas evaluada en este encuentro, el primer ministro Manuel Marrero Cruz, reflexionó que, ante los complejos momentos que vivimos, se requiere de cuadros capaces, no solo por los años en el cargo, sino también por la capacidad real demostrada.

Tenemos la máxima responsabilidad como Gobierno –subrayó– de contribuir en la identificación oportuna de los cuadros, para enfrentar el nada fácil escenario que tenemos por delante y, dentro de todo ello, la prioridad que requiere la solución de los problemas todavía pendientes, asociados al ordenamiento.

Libro "Economía para no dejarse engañar por los Economistas" (XIII)

 Por Juan Torres

¿Qué es el sistema financiero, qué funciones tiene y qué problemas genera si no actúa adecuadamente?


Como ya sabemos, los sujetos económicos tienen ingresos y gastos, y pueden ahorrar o necesitar endeudarse. Cuando gastan menos de lo que ingresan y ahorran, decimos que tienen capacidad de financiación. Cuando gastan más de lo que ingresan, han de endeudarse, y decimos entonces que tienen necesidad de financiación.

El sistema financiero es el conjunto de medios e instituciones que, por un lado, absorben el ahorro y, por otro, lo canalizan hacia los sujetos que necesitan financiación ajena. Es un ámbito económico fundamental e incluso imprescindible. Ninguna economía puede funcionar sin mecanismos que aseguren la financiación a los sujetos económicos, pues lo habitual es que éstos no siempre puedan financiar con recursos propios todos los bienes o servicios que necesitan, bien porque sean muy costosos o porque se vayan a utilizar durante un plazo de tiempo y no resulte eficiente pagarlos en el primer momento. Podría decirse que la financiación es como la savia o la sangre  de  la  economía,  y  por  eso  es  esencial  que  el  sistema  financiero funcione lo mejor posible.

En cualquier sistema financiero hay cuatro componentes fundamentales que garantizan que la financiación fluya entre los sujetos económicos: los sujetos que generan o demandan financiación, los productos financieros, el mercado financiero y las instituciones de control.

Los sujetos son tanto los ahorradores que disponen de recursos para financiar y los ofertan como los prestatarios que necesitan financiación y la demandan.

Los productos financieros son los títulos en los que se transforma el ahorro y con los que se satisface la demanda de financiación. Pueden ser activos o pasivos. Un activo es un título que refleja un bien o un derecho sobre otra persona en posesión de su titular. Un pasivo es un título que refleja una obligación para quien lo posee. De alguien que da un préstamo a otra persona o que es titular de una vivienda decimos que tiene esos activos. Si, por el contrario, esa persona debe un préstamo, decimos que tiene un pasivo.


Lógicamente, un mismo título (un contrato de préstamo) puede ser al mismo tiempo un pasivo para un sujeto (para el prestatario que lo recibe) y un activo para otro (el prestamista que lo concede).

Los  principales  productos  financieros,  entre  otros  muchos  que  la inmensa mayoría de la gente o incluso de las empresas no tendrá nunca en sus manos, son, por ejemplo:

• el dinero en efectivo, que es un pasivo para el banco que lo emite y un activo para quien lo posee;

• los depósitos bancarios: pasivo para el banco y activo para sus clientes;

• los préstamos y créditos, que pueden ser de distintas modalidades, como al consumo, hipotecarios, etc.: son activos para el banco y pasivos para quien los recibe;

• las acciones, las obligaciones y los fondos públicos: pasivos para quien las emite y activos para el inversor que las adquiere;

• y una gran variedad de los llamados derivados financieros, que, como veremos, son títulos que nacen de transformar otros activos o pasivos anteriores en uno nuevo.

Cualquiera de esos productos cumple dos funciones muy importantes en la economía. Por un lado, transfiere recursos de quien los tiene a quien los necesita. Y, por otro, traslada también el riesgo de un sujeto a otro, aunque, lógicamente, no de forma gratuita, sino a cambio de un determinado interés.

Y todos los productos financieros (los activos y pasivos) tienen tres características de las que pueden gozar en grado diferente: liquidez, riesgo y rentabilidad.

En el sistema financiero actual hay una gran variedad de activos financieros, es decir, de productos en donde colocar el ahorro o con los que encontrar la financiación que se necesita. Según su naturaleza, se suelen distinguir en diferentes categorías.

Los  activos  primarios  son  los  que  adquieren  los  prestatarios directamente de los ahorradores y sin que se hayan modificado. Los secundarios son los que alguien (un mediador o intermediario) ha modificado y transformado en otro producto financiero para que resulte más atractivo o rentable a los prestatarios.


También se suele distinguir entre activos ya negociados o activos abiertos.   Los   primeros   son   los   que   tienen   condiciones   fijadas   con anterioridad, como los depósitos, los créditos y los préstamos. Los abiertos, por el contrario, son los que tienen condiciones menos estrictas, como las acciones u obligaciones que emiten algunas empresas.

Los activos de renta fija son los que reciben un interés previamente pactado con independencia de la situación de quien los haya emitido, y los de renta variable (típicamente, las acciones de las sociedades anónimas) son los que reciben una remuneración que cambia en función de la situación del emisor.

Pues bien, el mercado financiero es el ámbito en el que interactúan los oferentes de financiación (ahorradores) y los demandantes (prestatarios) y en donde se determina el precio de todos esos productos financieros.

Pero la variedad de productos financieros es hoy día tan grande que sería mejor hablar de mercados financieros en plural, pues en cada uno de ellos se pueden encontrar condiciones y formas de actuación muy diferentes. En general, se pueden destacar algunos como:

• Los mercados monetarios o de capitales, que son aquellos en los que se mueven los activos de alta liquidez y con un vencimiento no superior a las veinticuatro horas. Entre ellos se encuentran los interbancarios (en los que unos bancos financian rápidamente a otros), los de deuda pública (gestionado directamente por los bancos centrales) o el de los pagarés de empresa (títulos que las empresas emiten para financiarse lo más rápidamente posible sin recurrir a préstamos bancarios).

• Los mercados financieros primarios, que son aquellos en los que se compran y venden los activos financieros directamente entre emisores y compradores. Y los mercados secundarios, en donde los poseedores de activos que no desean esperar a su vencimiento los venden a terceros, que los adquieren a mejor precio porque pueden esperar a que venzan.

• Los mercados financieros regulados u oficiales tienen un funcionamiento que está perfectamente controlado y protocolizado, mientras que en los llamados mercados OTC (over the counter) los participantes pueden establecer las condiciones de compra y venta con plena libertad y sin necesidad de someterse a ningún tipo de cláusula general.


Posiblemente, las bolsas de valores sean los mercados financieros por antonomasia, o al menos los más conocidos, pues en ellos se llevan a cabo las grandes operaciones de compra y venta de títulos de todo tipo. Pero no son los únicos. Además de los no oficiales y OTC, funcionan otros, como el Mercado Oficial de Opciones y Futuros Financieros de España (MEFF), en el que básicamente se compran y venden los llamados «derivados financieros», que son, como hemos dicho, los productos que nacen de uno anterior que se transforma para hacerlo más atractivo o rentable (aunque, generalmente, más inseguro o arriesgado).

La magnitud de todos estos mercados financieros es hoy día ingente. A inicios de 2016, según el Banco de Pagos Internacionales (BPI), sólo el mercado de divisas (conocido como Forex, abreviatura de Foreign Exchange) movía 5,08 billones68 de dólares diarios. Y la totalidad de las transacciones que se llevan a cabo en los mercados financieros alcanzaron en 2015 la impresionante cantidad de 9.765 billones de dólares, también según los datos de ese mismo banco.

En definitiva, los mercados financieros son muy variados, complejos e incluso, últimamente, opacos. Manejan cantidades estratosféricas de dinero, y en ellos operan millones de personas (aunque lógicamente no todas con igual capacidad para influir en su funcionamiento), con intereses y actitudes hacia el riesgo muy diferente. Los productos que movilizan son muy arriesgados en la mayoría de los casos, y eso hace que estos mercados sean muy volátiles y peligrosos, y no sólo para quienes intervienen en ellos, sino para el conjunto de  la  economía,  cuya  financiación  depende  de  los  recursos  que  allí  se mueven.

Por eso ha sido siempre esencial que haya instituciones que tutelen y controlen su funcionamiento y que impongan normas de responsabilidad y transparencia. La historia ha demostrado en numerosas ocasiones que, cuando eso no ocurre o cuando los vigilantes no desempeñan bien su función, se producen gravísimos problemas que terminan por afectar al conjunto de la economía.

La  interrelación  que  se  da  entre  todos  estos  componentes  de  los mercados financieros es igualmente complicada.


Como ya hemos señalado, es posible que los ahorradores ofrezcan directamente sus recursos a los prestatarios que necesitan financiación, pero eso no es lo normal. Lo que habitualmente ocurre es que el ahorro llegue a quien lo necesita a través de sujetos que interactúan entre unos y otros. Pueden hacerlo a través de diferentes tipos de intermediarios entre los que cabe destacar como más importantes a los siguientes:

• Comisionistas, o brókeres, que intervienen en las operaciones asesorando o proporcionando información para facilitar el acuerdo y comprando y vendiendo para sus clientes, a cambio de una comisión.

• Mediadores, o dealers, que compran por cuenta propia y luego venden a sus clientes.

• Intermediarios financieros en sentido estricto que se distinguen de estos dos anteriores porque en el proceso de mediación modifican el recurso que ofrece el ahorrador para ofrecerlo a los prestatarios que necesitan financiación bajo formas más atractivas o rentables y también para retribuir en mejores condiciones a los ahorradores. Es decir, que crean nuevos productos, de diferente tipo y naturaleza, de los que obtienen beneficio al cobrar a los prestatarios un interés mayor que el que remunera a los ahorradores por proporcionar sus recursos y gracias a las comisiones que aplican a las operaciones que realizan.

En el caso de los intermediarios financieros, también se pueden distinguir varios tipos, aunque la diferencia más importante desde todos los puntos de vista es la que se da entre los que crean dinero cuando operan (intermediarios financieros monetarios) y los que no lo crean (intermediarios financieros no monetarios).  Los  primeros  son  los  que  emiten  activos  (para  quien  los adquiere) que son tan líquidos que se utilizan como medios de pago generalizados en la economía. Como veremos enseguida, estos intermediarios son los bancos comerciales y el banco central. Los intermediarios financieros no monetarios son los que toman los recursos de los ahorradores y los transforman en otros productos financieros de diverso tipo, pero sin crear dinero en esas operaciones. Actúan así, entre otros intermediarios menos conocidos, las compañías de seguros, los fondos de pensiones o los fondos de inversión colectiva. Y en este segundo tipo de intermediarios habría que incluir  a  los  bancos  de  inversión,  que  se  diferencian  de  los  bancos comerciales porque, en lugar de limitarse a trasladar los fondos desde los ahorradores a los prestatarios para que éstos inviertan, son los propios bancos los que invierten por sí mismos los recursos de sus clientes. Pero, hoy día, y salvo casos singulares, prácticamente todos los bancos son al mismo tiempo comerciales y de inversión. Y esta mezcla de funciones es precisamente una de las causas de que se multipliquen las crisis originadas en el sistema financiero.

Los bancos comerciales son intermediarios muy conservadores, en el sentido de que simplemente tratan de obtener el mayor volumen posible de ahorro para prestarlo y esperar a que sus clientes devuelvan sus deudas. Sin embargo, los bancos de inversión asumen mucho más riesgo con el dinero de sus clientes. Y el problema que eso provoca es que esas operaciones de inversión arriesgadas (a veces extraordinariamente arriesgadas, porque entonces pueden ser mucho más rentables) se hacen con el ahorro de clientes que ni desean ni saben que su dinero está siendo expuesto a semejante riesgo. Si las cosas salen mal, como tantas veces ha ocurrido cuando la inversión financiera se coloca en el filo de la navaja, lo que se viene abajo es el ahorro de la economía y, detrás de él, la actividad productiva; máxime, cuando la inversión financiera puramente especulativa que se puede llevar a cabo hoy día gracias a los modernos medios informáticos es mucho más rentable y rápida que la que se realiza produciendo bienes y servicios reales.

Es cierto que la intermediación financiera es costosa, pero hay que tener en cuenta que cuando se lleva a cabo correctamente desempeña una función que es muy útil para todos los sujetos económicos y para la economía en general.  Los  ahorradores  no  suelen  disponer  de  perfecta  información, mientras que los intermediarios, gracias a su conocimiento del mercado y a su mayor escala o dimensión, están en condiciones de proporcionarles oportunidades de colocación de sus recursos ahorrados mejor remuneradas y más  seguras.  E  igualmente,  los  prestatarios  pueden  disminuir  mucho  sus costes de búsqueda de financiación si recurren a intermediarios como los agentes especializados, que no sólo pueden informar sobre dónde encontrar la que necesitan, sino, en el caso de los intermediarios financieros, incluso crear para ellos los productos financieros que específicamente puedan resolverle los problemas de financiación que tengan en cada caso. Así, la economía en general se beneficia también cuando la intermediación funciona bien, porque puede aliviar el riesgo, al repartirlo entre más agentes, y porque filtra a los demandantes de financiación seleccionando a los más solventes y capaces de llevar a cabo con éxito la inversión para la que se solicita financiación; y también porque los intermediarios, gracias a su mayor dimensión y a que disponen de un gran volumen de recursos, pueden modificar los plazos temporales de financiación, lo que puede hacer más llevadera la carga financiera que han que soportar los prestatarios.

Naturalmente, todas esas ventajas y virtudes de un buen sistema de intermediación financiera se pueden convertir en defectos muy gravosos e incluso en peligros muy grandes para la economía cuando los intermediarios se desentienden de su auténtica función económica y se dedican a la especulación, a financiar irresponsablemente y a dedicar el ahorro a actividades no productivas o que suponen despilfarro de recursos, tal y como ha sucedido en gran medida en los últimos decenios en todo el mundo, incrementándose por esa razón el número de crisis y de problemas de todo tipo originados en el sistema financiero. De hecho, una de las grandes utopías liberales que ha saltado por los aires después de esta última gran crisis es la que afirma que lo adecuado es dejar que los mercados financieros funcionen con la mayor libertad posible, sin someterlos a ningún tipo de intervención o control ajeno o externo, porque ellos mismos encuentran siempre el equilibrio por sí solos. Nunca habían gozado de mayor libertad que en los últimos decenios, y las consecuencias han sido realmente catastróficas para toda la economía mundial.


( Continuará)

viernes, 5 de febrero de 2021

Senador demócrata presenta ley para poner fin a embargo (bloqueo) a Cuba

 Ron Wyden, senador demócrata de EEUU

22:38 GMT 05.02.2021URL corto

WASHINGTON (Sputnik) — El senador demócrata Ron Wyden presentó una legislación para poner fin al embargo de EEUU a Cuba, dijo su oficina en un comunicado.

"La Ley de Comercio Estados Unidos-Cuba de 2021 derogaría los principales estatutos que codifican las sanciones contra Cuba, incluida la Ley Helms-Burton y la Ley de Democracia Cubana, así como otras disposiciones que afectan el comercio, la inversión y los viajes con Cuba. También establecería relaciones comerciales normales con el país", explica el texto.

Wyden dijo en el comunicado que continuar con el embargo sería un fracaso del liderazgo estadounidense, y agregó que el Congreso tiene la obligación de mejorar las relaciones entre ambos países lo más rápido posible.

Las relaciones entre Estados Unidos y Cuba fueron tensas durante mucho tiempo y se agriaron bajo la administración del expresidente Donald Trump (2017-2021).

El exmandatario endureció la política contra la isla cuando asumió el cargo en 2017, restringiendo los viajes, reforzando el embargo económico e imponiendo sanciones a Raúl Castro, líder del Partido Comunista de Cuba, por presuntas violaciones de derechos humanos y por apoyar al liderazgo venezolano.

A principios de enero, el Gobierno estadounidense volvió a colocar a Cuba en una lista de patrocinadores estatales del terrorismo; el expresidente Barack Obama (2009-2017) la había quitado en 2015.

EEUU impuso un embargo comercial a la isla por primera vez en 1958 durante la dictadura de Fulgencio Batista, luego en 1960 por las expropiaciones del Gobierno de Fidel Castro y las medidas se endurecieron para ser un bloqueo casi total en 1962